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viernes, 14 de febrero de 2014

Las Terrazas del MNAC

El Palacio Nacional es un edificio de estilo clasicista, inspirado en el Renacimiento español, que se construyó en lo alto de Montjuïc, en Barcelona, para la Exposición Universal de 1929, que se celebró en la Ciudad Condal.
El Palacio Nacional de Montjuïc, con las cascadas que
descienden hasta la Fuente Mágica.
(JMBigas, Enero 2014)

En 1934 se convirtió en la sede del Museo de Arte de Cataluña. Tras sucesivas rehabilitaciones y reconversiones, en 1990 se fundó el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC), cuya sede principal es el Palacio Nacional de Montjuïc.

Desde la Plaza de España, el núcleo de comunicaciones (Metro, autobuses) más cercano, se puede subir hasta el Palacio Nacional por un sistema de escaleras mecánicas (o por escaleras fijas, por supuesto), bordeando el sistema de fuentes y cascadas que diseñó el arquitecto e ingeniero Carles Buïgas i Sans (1898-1979), entre las que destaca la llamada Fuente Mágica de Montjuïc. Desgraciadamente, la Fuente Mágica no siempre está en funcionamiento. Pero, especialmente por la noche, su juego de agua y luz es todavía hoy espectacular y extraordinaria, más de noventa años después de su diseño y construcción.

El domingo 5 de Enero coincidió que estaba en Barcelona por motivos familiares, y tenía la mañana libre. Decidí utilizarla para una breve visita al MNAC y, muy especialmente, a las terrazas recientemente abiertas al público.
Las Cuatro Columnas, con la Plaza de España abajo, y el
Tibidabo enfrente.
(JMBigas, Enero 2014).

Barcelona tiene varios miradores panorámicos destacables. De una parte, la montaña del Tibidabo, con su templo expiatorio, el Parque de Atracciones y la Torre de Collserola. De otra, el Castillo de Montjuïc, de infausta memoria (se utilizó más frecuentemente para atacar la ciudad que para defenderla) desde el que se tiene una vista privilegiada de toda la zona portuaria. Recientemente se añadió la espectacular terraza panorámica circular, en lo alto del Centro Comercial Las Arenas, en la propia Plaza de España. Esta instalación reaprovechó por completo la estructura y fachada de la antigua Plaza de Toros de las Arenas, con una ingente obra de ingeniería, que duró bastantes años.

A esta fantástica panoplia se le han unido recientemente las terrazas del Palacio Nacional (del MNAC, por tanto). Siempre existieron, desde su construcción, pero no eran accesibles al público. Se ha realizado una obra de puesta a punto de las tres terrazas, de modo que, actualmente, se pueden visitar y disfrutar de las maravillosas vistas que se tienen desde ellas.
Vistas panorámica desde la terraza frontal.
(JMBigas, Enero 2014).

El MNAC tiene varias colecciones permanentes, entre las que destaca la que posiblemente sea la colección más completa de Arte Románico. Sin haberlo previsto, me aproveché de que fuera el primer domingo de mes, y la entrada era gratuita. Yo no disponía de mucho tiempo, por lo que únicamente visité una exposición temporal de fotografía (Jo faig el carrer - Yo hago la calle), dedicada a Joan Colom i Altemir (Barcelona, 1921), galardonado, entre otros, con el Premio Nacional de Fotografía en 2002, concedido por el Ministerio de Cultura. La exposición recoge, principalmente, series de fotografías (1957-2010) de Colom por las calles más populares de Barcelona, especialmente del llamado barrio chino, más o menos el actual Raval. Muy recomendable la muestra, sin duda.

Busqué a continuación el acceso a las terrazas, que era mi principal objetivo ese día. Hay un ascensor que sube hasta la terraza frontal (hay que rematar el camino subiendo varios tramos de escaleras a pie). Desde esta terraza, orientada al noroeste, se domina todo el complejo de la Feria de Montjuïc, y la Plaza de España al fondo. Destacan los pabellones feriales, incluyendo alguno original de la Exposición Internacional de 1929, como el de Mies van der Rohe. Por supuesto, la Fuente Mágica y su sistema asociado de cascadas, así como las Cuatro Columnas exentas con capiteles jónicos, que simbolizan la senyera, la bandera de Catalunya. Estas columnas se construyeron originalmente en 1919, en el lugar que actualmente ocupa la Fuente Mágica. Fueron demolidas en 1928, durante la dictadura de Primo de Rivera, y se reconstruyeron en 2010, ubicadas a pocos metros de su emplazamiento original.
Las Arenas, con su espectacular terraza panorámica
circular.
(JMBigas, Enero 2014).

Ese domingo de Enero no era especialmente frío, pero sí extremadamente ventoso en Barcelona. Lógicamente, el viento en las terrazas del MNAC, especialmente en la frontal, era de aúpa y dificultaba la contemplación sosegada de las maravillosas panorámicas.

En la terraza frontal hay unas pequeñas gradas, que permiten, en días sosegados, sentarse y relajarse, con buena parte de la ciudad a tus pies.

Las tres terrazas se han unido entre sí mediante diversas pasarelas instaladas a este fin. El recorrido ofrece vistas de la cúpula principal, así como de las diversas torres que componen el Palacio Nacional, y también, hacia abajo, de algunos de los recoletos patios interiores que ofrece el edificio.

Desde la terraza lateral, orientada al noreste, se domina todo el centro de Barcelona, hasta la zona del río Besós. Destacan en la vista, por su altura, la Sagrada Familia, la Torre Agbar, la Catedral y la Basílica de Santa María del Mar. Hacia la zona del Puerto, destacan las tres chimeneas del Paralelo y el Monumento a Colón, al final de las Ramblas.
Desde la terraza lateral, el centro de Barcelona,
donde destaca la Catedral y Santa María del Mar.
(JMBigas, Enero 2014).

La terraza posterior está orientada al sureste, y desde ella se domina el resto de la montaña de Montjuïc. Muy próximo está el Palacete Albéniz, con los jardines de Joan Maragall, que lo rodean. El Palacete, inaugurado en 1929, es actualmente la residencia oficial de la Familia Real española durante sus estancias en Catalunya. Más hacia el sur y suroeste, destaca el Estadio Olímpico Lluís Companys, originalmente construido en 1929, y completamente reconstruido y rehabilitado para los Juegos Olímpicos de 1992, celebrados en Barcelona. Y algo más a la derecha, se ve el perfil inconfundible de la Torre de Telecomunicaciones de Montjuïc, obra del arquitecto valenciano Santiago Calatrava, inaugurada en pleno Anillo Olímpico en 1992.

Desde esta terraza se toma otro ascensor que desciende hasta la planta baja, en las inmediaciones del Gran Salón. El Gran Salón o Salón Oval es el centro del Palacio Nacional, sobre el que destaca la gran cúpula. En uno de sus extremos destaca un órgano monumental, originalmente construido por la casa alemana Walcker y Cia. Tras la restauración y ampliación realizada en 1955, tiene un impresionante tamaño de 34 metros de longitud por 11 metros de altura, y dispone de seis teclados.
La Torre de Telecomunicaciones de Montjuïc,
obra de Santiago Calatrava.
(JMBigas, Enero 2014).

Este Salón, originalmente diseñado para grandes celebraciones o acontecimientos, fue donde se desarrolló la ceremonia ofricial de inauguración de la Exposición Universal de 1929. Se utiliza con frecuencia para eventos masivos, como bailes de gala, conciertos o congresos, y dispone de un espacio libre útil de 2300 metros cuadrados y graderías para unos 1300 espectadores. Tras su última rehabilitación, dispone también de varios ascensores panorámicos para el acceso a las graderías.

Desde el Salón Oval se puede acceder a las diversas exposiciones del MNAC, así como al café restaurante y a la muy bien surtida tienda del Museu Nacional d'Art de Catalunya.
Órgano monumental en el Salón Oval.
(JMBigas, Enero 2014).

La bajada desde el Palacio Nacional hasta la Plaza de España supone el reingreso en el entorno puramente urbano. Las escaleras mecánicas, también para el descenso, facilitan el acceso a todos los visitantes.

Para los muy amantes del arte y los museos, el MNAC puede ofrecer varias jornadas de placer. Para los más tibios, convendría reservar, durante la estancia en Barcelona, media jornada para visitar el Palacio Nacional y sus maravillosas terrazas panorámicas, así como alguna de las exposiciones que ofrece, de forma permanente o temporal, el Museu Nacional d'Art de Catalunya.

Para los amantes de las vistas urbanas desde enclaves elevados, las terrazas del MNAC, recientemente abiertas al acceso público, son ya una visita imprescindible durante cualquier estancia en Barcelona.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este artículo, podéis acceder a una completa colección de 35 fotografías, pinchando en la siguiente vista panorámica.


También podéis ver un breve vídeo, grabado en las terrazas lateral y posterior del Palacio Nacional (MNAC), así como en el Gran Salón o Salón Oval.


JMBA

martes, 5 de abril de 2011

La Sainte Chapelle - París

He estado infinidad de veces en París (tanto por trabajo como en viaje de placer), pero nunca había visitado la Sainte Chapelle. Hasta el otro viernes, en que disponía de un día completo en París para hacer turismo, ir de compras y tomarse una cervecita en alguna de las terrazas del boulevard Saint Michel.
La Sainte Chapelle, como parte del complejo del
Palais de Justice
(JMBigas, Marzo 2011)

Decidí dedicar un rato por la mañana para visitar la Sainte Chapelle. París, cualquier día del año, está plagada de turistas procedentes de todas las partes del mundo. Hay que contar que para visitar cualquiera de sus grandes atracciones, nos espera una cola de proporciones variables. Y la Sainte Chapelle no es una excepción.

La Sainte Chapelle es una capilla de proporciones modestas (salvo, quizá, los 20 metros de altura de la llamada capilla alta), mandada construir por San Luis, rey de Francia, en el 1241. Es del estilo llamado gótico rayonnant (radiante) y destaca por las espléndidas vidrieras de la capilla alta.

Se encuentra en plena isla de la Cité (Metro Cité) y se accede a ella desde el boulevard du Palais. Construida en el interior del Palais de la Cité, hoy está en el interior del complejo del Palacio de Justicia. Ello implica que el acceso está regulado por la Gendarmerie, y hay que pasar un estricto control de seguridad.
La Sainte Chapelle
(JMBigas, Marzo 2011)

A las diez de la mañana, me tocó esperar una media hora de cola, detrás de un grupo de revoltosos adolescentes italianos. La Sainte Chapelle forma parte del Centre des Monuments Nationaux, y la entrada cuesta 8€. Tenéis una descripción bastante completa en la Wikipedia.

La capilla baja era la única a la que tenía acceso el pueblo llano. De hecho el acceso a la capilla alta sólo era posible a través de las galerías superiores de palacio. En la actualidad, hay dos angostas escaleras de caracol, en los ángulos de la fachada de entrada, que permiten el acceso a la capilla alta desde la baja.
Detalle de la Vidriera nº 15, sobre las Reliquias de Cristo
(JMBigas, Marzo 2011)

La capilla baja está prácticamente ocupada por el puesto de venta de recuerdos con el tema de la Sainte Chapelle. Hay también la réplica de una estatua de San Luis, rey de Francia. Las columnas que sostienen todo el edificio, son de color azul (decoradas con flores de lis, símbolo de la realeza francesa) o de color rojo (decoradas con castillos de oro, ya que Luis IX era hijo de Blanca de Castilla).
Rosetón de 9m de diámetro, con escenas del Apocalipsis
(JMBigas, Marzo 2011)

La capilla alta destaca especialmente porque la mayoría de las paredes fueron sustituidas por vidrieras gigantes, que tiñen el ambiente de un cierto tono azul. Hay hasta 15 vidrieras de entre 13 y 15 metros de altura, que representan más de mil escenas bíblicas del antiguo y el Nuevo Testamento.

Una de las grandes vidrieras (la nº 15, que está situada junto al rosetón gigante, a la derecha de la nave), está dedicada a la historia de las reliquias de Cristo. De hecho, la Sainte Chapelle se construyó para albergar una serie de reliquias que San Luis compró al emperador bizantino.

El rosetón, de nueve metros de diámetro, representa diversas escenas del Apocalipsis.
Ábside de la Sainte Chapelle
(JMBigas, Marzo 2011)

Desde hace años, el Centre des Monuments Nationaux tiene en marcha un programa para la restauración y conservación de los vitrales.

La capilla alta transmite una sensación de elevación casi mística, gracias a la altura de la bóveda (unos veinte metros) y a la luz tamizada que entra en la capilla a través de las vidrieras.

Tenéis una pequeña colección de fotografías adicionales aquí.

Una visita muy recomendable. Muy cercana, además, a Notre Dame. Cruzando el brazo sur del Sena, estaremos en pleno Barrio Latino, en el inicio del boulevard Saint Michel. Allí no dejéis de visitar la librería Gibert Jeune (de cuatro plantas, más una zona exterior de oportunidades y ofertas), y la terraza del Saint Sévérin que, pese a practicar unos precios ciertamente abusivos (5,50 Euros pagué yo por 25cl de cerveza Leffe), siempre está repleta de gente que mira y se deja mirar, asomada al bulevar y al río.

En París, de todas formas, siempre os quedará algo por visitar, para el siguiente viaje.

JMBA

lunes, 3 de enero de 2011

La Nueva Ley Antitabaco

Lo primero que debo decir, para que no haya confusiones, es que yo soy fumador. Por si acaso.
(Fuente: sigojoven)

Llevamos ya varios años conviviendo en España con una legislación que prohíbe (regula) el acto de fumar en espacios públicos. A diferencia de otros vicios (beber, inyectarse droga), a los que llamaría solitarios, si no fuera excesivamente peyorativo, el acto de fumar tiene un cierto impacto sobre el entorno y sobre las personas que, fumen o no, se encuentran junto al fumador. Es el efecto del humo que genera el acto de fumar, básicamente.

A raíz de la primera ley antitabaco, que entró en vigor hace cinco años, los establecimientos públicos de pequeño tamaño (bares y así) podían escoger si querían ser zona de fumadores o de no fumadores. La realidad es que la mayoría escogieron que se pudiera seguir fumando en su interior. A los locales más grandes, se les brindaba la posibilidad de tener zonas separadas para fumadores y no fumadores. Algunos han invertido bastante dinero en realizar estas separaciones, con extracción de humos y demás. Estas inversiones quedan sin efecto, tras la entrada en vigor de la nueva ley. No sé si la Ley prevé algún tipo de compensación para estas inversiones, hoy ya inútiles.
(Fuente: universocadiz)

Básicamente, la nueva ley prohíbe fumar en todos los espacios públicos cerrados, con muy pocas excepciones (establecimientos penitenciarios, sanatorios para enfermos psiquiátricos, residencias de gente mayor, clubs de fumadores -muy restrictivos-). Entiendo que el racional de las excepciones tiene que ver con el posibilitar que los fumadores puedan hacerlo cuando no tienen ninguna posibilidad de salir a la calle para ello (los reclusos, por ejemplo) o cuando en el fondo ya da igual.

Los Aeropuertos, debido a las extensivas medidas de seguridad y a los muy frecuentes retrasos, se convierten a menudo en prisiones temporales e indeseadas para muchos usuarios. Creo que sería más que razonable mantener algunas zonas para los fumadores en los Aeropuertos por esta razón.

Por lo demás, nada que decir. Siendo fumador, me parece razonable que no se permita hacerlo en cualquier local público cerrado. En los restaurantes no creo que nadie se queje. Resulta mucho mejor comer (y beber) sin humos que perturben el entorno. Y, por cierto, habría que regular el uso (excesivo) de perfumes en los restaurantes, que resulta también agobiante a menudo. Los fumadores estamos habituados a salir a la calle, terminada la comida y el café, para fumar un cigarrito, si lo necesitamos. Para volver luego a la sobremesa, si la hay.
Aglomeración de fumadores en el exterior
de un pub en Londres
(Fuente: reartenparis)

Por ahí vendrá una de las ventajas para el sector de la hostelería, ya que muy probablemente aumentará la rotación de las mesas. Tras el café con bollo del desayuno, mucha gente abandonará inmediatamente la mesa (o la barra, para el caso), para fumarse el cigarrito en la calle, de vuelta al trabajo.

Cuando será más complicado el tema será en las horas de cervezas o copas, donde el consumo de tabaco está muy unido al del alcohol. Ahí tenemos la experiencia de otros países que nos han precedido. Un ejemplo significativo puede ser el Reino Unido o Irlanda, donde los pubs para tomar cerveza o güisqui son una tradición centenaria. Tras varios años de prohibición de fumar en este tipo de establecimientos, no existe mayor problema. Bueno, si exceptuamos las aglomeraciones que perturban la vía pública en las horas punta de los días buenos, donde se acumula una gran cantidad de personas en el exterior de los pubs, para poder fumar mientras se toman su cerveza.
Cenicero personal, comprado en una tienda de
productos náuticos en Holanda
(JMBigas, Enero 2011)

Cuando uno circula a pie por Londres o Dublín, a menudo hay que sortear esas aglomeraciones, bajarse de la acera, etc. Esto debe alertarnos sobre la frivolidad con que se está acogiendo aquí en España el uso de las terrazas como solución para los fumadores en restaurantes o cafeterías.

En Francia o en Italia también, en Reino Unido e Irlanda de modo especial, en el exterior de todos los establecimientos, incluso no existiendo una terraza propiamente dicha, existe algún recurso para que resulte habitable temporalmente por los fumadores. Estos pueden ser alguna mesa alta donde posar la cerveza, y cosas así.

En los países con mejor climatología (España entre ellos), es muy habitual disponer de terrazas extensas durante los períodos primaverales y estivales, por lo menos. Seguramente, proliferarán las terrazas calefactadas (como ya son muy habituales en París, por ejemplo). Los vendedores de estufas altas para estos entornos, vivirán seguramente su agosto en los próximos meses.

Cuando el tiempo es malo, hace frío, llueve, habitar una terraza, aunque sea calefactada, no es el mejor de los placeres. Puede compensar la incomodidad el hecho de poder fumar, claro.
Cenicero personal LEXON Modelo Sienna (S. Bergne)
comprado en una tienda Vinçon
(JMBigas, Enero 2011)

Pero cuando el tiempo es bueno, especialmente si no es extremadamente caluroso, el espacio de terraza es el preferido por todo el mundo, fumadores o no. Lo que va a generar nuevos conflictos de convivencia, complicados de gestionar. Habrá que tomar la iniciativa de fragmentar las terrazas extensas en zona para fumadores y en zona para no fumadores.

Porque convivir en una terraza, si se es no fumador, con la mesa vecina, posiblemente mucho más próxima de lo que la comodidad aconsejaría, donde hay fumadores activos, no es para nada plato de gusto. Creo que los hosteleros deberían tomar la iniciativa en este sentido, para intentar evitar conflictos que podrían generar en el legislador proclive a las prohibiciones, la tentación de tomar medidas aún más drásticas en el futuro próximo.

Recuerdo, por ejemplo, estar en Calais una noche de Abril. Después de cenar (sin fumar, por supuesto), fui a tomarme una cerveza en un pub frente a mi hotel. Pedí y pagué la cerveza en el interior, y me la tomé en unas mesas altas que tenían en el exterior, donde sí se podía fumar. Claro que esa noche (fría y lluviosa) nadie en su sano juicio habría escogido la pequeña terraza para tomarse su cerveza, si no fuera por el tema tabaco.

Por otra parte, aumenta la presión de los fumadores en la calle. Esto significa que hay muchos lugares donde el número y la densidad de colillas en el suelo ya es preocupante. En el exterior de los lugares de trabajo, y de los establecimientos públicos, ya acostumbra a haber ceniceros de gran capacidad. Los Ayuntamientos deberían preocuparse de instalar mobiliario urbano habilitado a este fin. Por ejemplo, las papeleras de la calle deberían llevar todas un apartado destinado a cenicero.

Con una vuelta de tuerca al civismo de los fumadores, se podría conseguir que, por lo menos, las colillas fueran a los ceniceros y no a la calle. Según me demostraron hace años los canadienses (conocidos por su conciencia ecológica), la ceniza es mucho menos grave que acabe en el suelo, ya que se disuelve y desaparece con cierta facilidad.

Por último, una recomendación para los fumadores. Al salir de casa, nos preocupamos de no olvidarnos del tabaco y el encendedor. A partir de ahora, deberíamos incluir en el menaje imprescindible un cenicero de viaje. Los que yo conozco hasta hoy son principalmente modelos fashion, y con un coste relativamente elevado. Pero su simplicidad hace que, si se extiende su uso como elemento cotidiano, puedan producirse modelos populares a un precio módico. De este modo, estaremos siempre preparados para ser ciudadanos ejemplares, y las colillas las dejaremos en los ceniceros públicos (si los hay) o nos las llevaremos a casa en estos dispositivos portátiles, y las echaremos a la basura luego.
Lámpara Berger, y líquido inflamable
(Fuente: vivaladia)

En fin, cualquier cosa que pueda facilitar la convivencia de todos (fumadores o no, en este caso) creo que merece la pena el esfuerzo.

Y para que nuestra propia casa no apeste a humo, lo mejor que yo conozco es la llamada Lampe Berger. Se trata de dispositivos que utilizan el principio de la llamada Combustión Catalítica sobre Cerámica. Constan de un recipiente que contendrá el líquido con diversos tipos de perfume, una mecha y una superficie cerámica, donde se realizará la combustión sin llama. El principio de funcionamiento se descubrió ya en el siglo XIX para los hospitales, pero desgraciadamente hoy solamente se comercializa como un producto fashion, por lo que su precio es relativamente elevado. Claro que los recipientes, o lámparas, están hechas de vidrio de colores, de porcelana o de otros productos nobles, y hay muchos modelos que resultan, por supuesto, decorativos.

Yo la he probado en casa para reuniones prolongadas de fumadores. A la mañana siguiente, sólo se notaba un ligero toque al perfume del líquido, pero nada de tabaquina. Una maravilla, cara, eso sí.

Intentemos, entre todos, evitar que la nueva ley provoque nuevos conflictos de convivencia, siempre odiosos.

JMBA