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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Astorga, por aquí anduvo Gaudí

Ese lunes de finales de Agosto, por la mañana, terminé algunas gestiones en Ponferrada, e inicié camino de vuelta a Madrid, que los días de asueto se habían terminado.
Vacas descansando plácidamente en la sierra, cerca del
Camino de Santiago (LE-142), en las proximidades
de Foncebadón.
(JMBigas, Agosto 2011)

Pero quería hacer una visita a Astorga, al menos para ver la zona monumental donde trabajó Antonio Gaudí. Un amigo me había recomendado realizar el viaje desde Ponferrada a Astorga siguiendo el Camino de Santiago, que es la carretera de la sierra (LE-142). Así lo hice.

No importa por donde se quiera salir del Bierzo, hay que cruzar montañas. Porque el Bierzo es una hoya, rodeada de montañas por todas partes menos por una, que la une al cielo.

La carretera en sí es bastante mala, hay que subir a la montaña, para bajarla de nuevo en dirección a Astorga. No se puede esperar sacar grandes promedios, pero la distancia hasta Astorga tampoco es muy grande, por lo que la diversión paisajística bien merece el desvío.

Se sale de Ponferrada (más o menos a unos 540msnm), hacia Molinaseca, Riego de Ambros y Acebo. La carretera es una constante subida, pero en ningún momento muy fuerte. Me crucé con muchos peregrinos (a pie, en bicicleta) que, lógicamente iban en dirección contraria a la mía, hacia Santiago de Compostela.
Palacio del Obispo de Astorga, obra de Antonio Gaudí.
(JMBigas, Agosto 2011)

En toda esa zona, especialmente los que iban en bicicleta, estaban felices, porque su camino era de bajada constante. Se cruzan pueblines en la sierra que deben vivir del ganado y de los peregrinos. En Acebo, por ejemplo, me dio la sensación de que había muchas infraestructuras de alojamiento para el peregrino, supongo que será un final de etapa reconocido. A la hora matinal que pasé por ahí, muchos se estaban preparando para iniciar la jornada.

La carretera sigue subiendo hasta unos 1500msnm, en la zona del cuartel de Manjarín del Bierzo (que ignoro si sigue operativo o no). En el horizonte, los montes de León, praderas con muchas vacas retozando, y abundantes molinos de energía eólica en lo alto de las cadenas montañosas.

Luego viene una bajada prolongada, pasando por Manjarín, Foncebadón, Rabanal del Camino. Por esta zona, los peregrinos con los que me crucé iban más agobiados, pues su ruta era una subida prolongada. Vi muchos extranjeros también, especialmente en bicicleta, que iban avanzando penosamente.

El camino finalmente entra en zona más llana, hacia Santa Colomba de Somoza, Pedredo, Castrillo de los Polvazares (famoso por su cocido maragato) y Murias de Rechivaldo, hasta llegar finalmente a Astorga (a unos 875msnm).

Yo quería ver la zona de la Catedral y el Palacio del Obispo, por lo que intenté meterme con el coche hacia el centro de Astorga. Pero, repetidamente, me encontraba caminos vedados que me expulsaban de nuevo hacia la carretera principal. No llevaba plano de Astorga, por lo que andaba un poquito a ciegas.
Detalle  de la entrada al Palacio Episcopal, Gaudí
en toda su plenitud.
(JMBigas, Agosto 2011)

Pero finalmente conseguí acceder a la calle de los Sitios donde, por fortuna, encontré una plaza de aparcamiento (de pago en zona azul). Ya me convenía, porque tampoco quería estar muchísimo tiempo allí. Luego descubrí que a menos de cien metros de allí (por detrás del Palacio Episcopal, a un nivel un poco más bajo), hay un descampado bastante grande utilizado como aparcamiento.

Tomé un refresco en una cafetería (en la esquina de la calle de los Sitios con la de Santiago) y aproveché para visitar el servicio (que el camino por la sierra había sido bastante diurético). Luego avancé a pie por la calle de los Sitios hasta la plaza de Eduardo Castro, que está enfrente de la Catedral y del Palacio Episcopal, obra de Antonio Gaudí.

Por el camino (menos de doscientos metros), infinidad de tiendas proponiendo a los visitantes los productos típicos de Astorga (mantecados -o mantecadas-, hojaldres, chocolates), entre las que destaca la inmensa tienda de Alonso (uno de los principales productores locales) que tiene a la venta toda clase de productos regionales.

Y luego, la primera sensación ante el Palacio del Obispo (o Palacio Episcopal) de estar en Disneylandia ante el castillo de Blancanieves. Impolutamente blanco, el Palacio fue proyectado y diseñado por el arquitecto catalán Antonio Gaudí, en la que es una de sus poquitas obras fuera de Cataluña. Su construcción se realizó entre 1.889 y 1.915.
Portada de la Catedral de Santa María de Astorga.
(JMBigas, Agosto 2011)

Luego ya se fija uno en los detalles, y es Gaudí en toda su plenitud. Veréis algunas fotos con detalles que abonan esta sensación.

Avanzando un poco más está la Catedral de Santa María. Se empezó a construir a finales del siglo XV (inicialmente en estilo gótico), sobre un templo previo del que no hay muchos datos. La obra se fue completando a lo largo de los siglos, por lo que es un rosario de estilos, que incluyen al renacentista y al barroco de la fachada principal.

Junto a la catedral está la pequeña iglesia de Santa Marta, una de las advocaciones más antiguas de Astorga, con un bonito campanario.

Astorga fue un importante nudo administrativo y de comunicaciones en la época de la dominación romana (entonces su nombre era Asturica Augusta). Su diócesis (de las de mayor extensión en España) está documentada desde el siglo III, y abarca la mitad de la provincia de León, y parte de las de Zamora y Orense.
Iglesia de Santa Marta, anexa a la Catedral de Astorga.
(JMBigas, Agosto 2011)

Tras la dominación romana, la ciudad cayó en letargo, pero se revitalizó con el impulso del Camino de Santiago en el siglo XI. Aun hoy es una de las etapas señeras del Camino para todos los peregrinos.

De vuelta hacia donde había aparcado el coche, compré algunos hojaldres (con los que obsequiaré a los amigos en nuestra próxima reunión) y alguna cosilla más, así como media hogaza de pan, aprovechando que ya volvía para casa ese mismo día. 

Desde Astorga seguí la autovía A-6 camino de Madrid. Pasé por Palacios de la Valduerna y cerquita de La Bañeza (a la izquierda) y de Jiménez de Jamuz (a la derecha), pueblín famoso por la Bodega El Capricho, que la revista TIME dice que podría ser el mejor lugar del mundo para comer carne y uno de los únicos restaurantes donde se puede comer carne de buey auténtico, escogido y mimado por su propietario, José Gordón. 
La estatua de un peregrino, en lo alto de una de las
torres de la Catedral de Astorga.
(JMBigas, Agosto 2011)

La autovía avanza por la zona del Páramo (Roperuelos del Páramo, Pozuelo del Páramo) y luego hacia Benavente (Zamora), Tordesillas y Rueda (Valladolid).


Tras una breve parada en Rueda (con un montadito de buen jamón y un refresco en el Bar Leonés Casa Lola, que fue mi almuerzo ese día), seguí por Medina del Campo (Valladolid), Arévalo y Adanero (Ávila), donde decidí abandonar la autopista de peaje (la AP-6, que cruza la sierra por el túnel de Guadarrama) y subir al Alto del León, que siempre es un placer. Acabé llegando a casa avanzada la tarde.

Podéis acceder a una galería de fotografías (26) de Astorga, pinchando en la foto del Palacio del Obispo.



Fin de trayecto.

JMBA

lunes, 17 de enero de 2011

Barcelona. El Park Güell

Recuerdo, entre tinieblas, que debí estar una vez en el Park Güell de Barcelona siendo un niño de no más de tres o cuatro años. Y eso que, por entonces y hasta mucho más tarde, yo vivía en Barcelona.
Dragón (lagartija) junto a la escalinata de acceso
(JMBigas, Enero 2011)

El pasado Día de Reyes por la mañana, conseguí unas horas libres y las dediqué a visitar, de nuevo, el Park Güell. A las diez de la mañana, en que tomé el autobús 24 en el Paseo de Gracia, me invadíó la muy agradable sensación de que la ciudad era totalmente mía. Aparte de cuatro guiris insomnes, entre los que me incluyo, a nadie más se veía por la calle.

Lo que hoy conocemos como Park Güell fue, a principios del siglo XX, un proyecto inmobiliario fallido. Eusebi Güell, rico empresario y miembro de una influyente familia de Barcelona, compró dos fincas en la Montaña Pelada (hoy Turó del Carmel): can Muntaner de Dalt y can Coll i Pujol. Su idea era convertir esa propiedad, de más de 17 hectáreas, en una ciudad-jardín residencial al estilo inglés, donde deberían haberse construido hasta unas 60 residencias unifamiliares.

Güell le encargó a Gaudí que urbanizara ese trozo de montaña con ese fin. Sin embargo, pronto se vió que el proyecto no llegó a sus destinatarios naturales, que entendieron que esa zona estaba demasiado alejada del centro de la ciudad. Al final, únicamente se llegaron a construir dos casas en la finca: la Casa Trias, en lo más alto del parque, y la que actualmente es la Casa-Museo Gaudí, donde residió el arquitecto una veintena de años (entre 1906 y 1926).

Fracasado el proyecto inmobiliario, la zona terminó en manos del Ayuntamiento de Barcelona, que lo convirtió en un parque de dominio público. Podéis leer una historia mucho más completa en la Wikipedia.
Edificio de cuento de hadas, a la entrada del parque
(JMBigas, Enero 2011)

Antonio Gaudí desplegó en la urbanización del parque sus mejores ideas y técnicas, y hoy todos podemos visitarlo sin ningún coste (no se cobra entrada por la visita al Park Güell). Vale la pena una visita, que se puede realizar bastante completa en no más de un par de horas.

Lo que hay que tener en cuenta, para los visitantes que no conozcan mucho Barcelona, es que el Park Güell está relativamente alejado del centro de la ciudad, por donde se mueven mayoritariamente los turistas. Este (pequeño) inconveniente se puede resolver recurriendo al transporte público. Para empezar, el llamado Bus Turístic tiene una parada cercana a la entrada al Park Güell. El Bus Turístic es un autobús de dos pisos (con el superior descubierto), que tiene un único billete y tres rutas diferentes. La ruta azul tiene una parada en la travesera de Dalt, junto a la calle Larrard. Podéis ver más información sobre ello en la web del Bus Turístic.

El pequeño inconveniente que tiene esta aproximación (al igual que la solución via la estación del Metro Lesseps), es que desde la zona de Travesera de Dalt hasta la entrada principal del parque, en la calle Olot, hay que remontar una empinada y prolongada cuesta, por la calle Larrard o alguna de sus paralelas. A su vez, se entra al parque por su zona más baja, y todo el recorrido, de ahí en adelante, es hacia arriba de la montaña.

Una aproximación más descansada pasa por acceder al parque por su entrada secundaria, en la carretera del Carmel, que está cercana a su zona más elevada. Para llegar hasta allí se puede utilizar alguno de los autobuses urbanos con destino El Carmelo. En particular, el número 24 procede del Paralelo, y se puede tomar en la Plaza de Cataluña o a cualquier altura del Paseo de Gracia. Desde esa entrada, la mayoría de atractivos del parque se descubren descendiendo por la montaña. Al final de la visita, saldremos del parque por lo que es su entrada principal, en la calle Olot. Desde allí, una suave pendiente hacia abajo nos llevará hasta la travesera de Dalt, donde tomar de nuevo el 24 hacia el centro, o acercarnos hasta la estación del Metro Lesseps, no muy lejana.
Uno de los rosetones de la sala hipóstila
(JMBigas, Enero 2011)

La parte central del Park Güell lo constituye la llamada Plaça de la Natura, una gran plaza con muy hermosas vistas de la ciudad de Barcelona, debajo de la cual está la sala hipóstila, sostenida por 86 columnas dóricas, que se diseñó para ser utilizada como plaza del mercado de esa urbanización que nunca llegó a florecer. La plaza central está rodeada por un banco curvo (dicen que en forma de serpiente) de formas caprichosas y totalmente recubierto de quebradizo multicolor, que habitualmente asociamos automáticamente con Gaudí.

Desde la plaza central, el arquitecto diseñó diversos viaductos para poderse mover por toda la zona. La idea es que no quería modificar la orografía original de la montaña, mover tierras o cambiar las pendientes, por lo que todos esos caminos están trufados de puentes y semitúneles, casi siempre con esas estupendas columnas inclinadas de piedra, a menudo con capiteles singulares. De hecho, en el llamado Viaducto de las Jardineras (hacia la derecha desde la entrada secundaria), en la zona alta del parque,  hay efectivamente columnas de ese tipo en que los capiteles se convierten en imaginativas jardineras. Junto a la plaza central, hacia la izquierda, en el llamado Viaducto del Algarrobo, hay un paseo cubierto con columnas inclinadas y una bóveda envolvente, que da la sensación auténtica de encontrarse dentro de una ola del mar.

En muchos rincones hay balconcillos desde los que se tienen buenas vistas de las zonas inferiores y de la ciudad de Barcelona, siempre con celosías hechas de piedra también. Y también bancos de piedra, realizados con la misma técnica.
Detalle del banco serpiente de la plaça de la Natura y
principio de un viaducto lateral, con una bóveda
que remeda el interior de una ola.
(JMBigas, Enero 2011)

La residencia donde vivió Gaudí durante tantos años se puede visitar (se cobra una entrada) porque se convirtió en la Casa-Museo Gaudí, donde se han podido reunir piezas de mobiliario originalmente diseñadas por Gaudí, de modo que se revive el ambiente de la casa como debió ser cuando vivía ahí el arquitecto. Hay, además, una tienda de souvenirs.

Prácticamente todos los visitantes del Park Güell pasan en algún momento por la Plaça de la Natura. Es por ello que, junto a ella, está el restaurante autoservicio, y la plaza misma está habitualmente tomada por los vendedores ambulantes (e irregulares) que tienen a la venta toda clase de recuerdos más o menos alusivos. Si en algún punto del horizonte se distingue la patrulla de los Mossos d'Escuadra, no os sorprendáis de ver que los vendedores recogen todo su puesto en un momento y desaparecen, reapareciendo más tarde, cuando no hay moros en la costa.

Sin duda, la zona más fotografiada del Park Güell es la cercana a la entrada principal. A ambos lados de ella hay dos pequeños edificios (pensados para la conserjería y los servicios de la urbanización) que parecen extraídos de un cuento de hadas. Y, frente a la entrada, está la escalinata de acceso, junto a la que se encuentra el famoso dragón (o, más bien, lagartija) multicolor. Acostumbra a haber lista de espera para realizarse una foto junto al bicho.
Plano de situación del Park Güell
(Fuente: parkguell.es)

En resumen, el Park Güell es un enclave de la ciudad de Barcelona que bien merece la visita. Todo el arte de Gaudí está desplegado ahí al aire libre en lo que debió haber sido la ciudad-jardín para la residencia de los más potentados de la ciudad, pero que, seguramente, se adelantó a su tiempo y no fue del gusto de sus coetáneos.

Os he preparado una completa colección de casi 90 fotografías de los diferentes enclaves del parque, a la que podéis acceder desde aquí.

Y también podéis seguir esta visita en la videocrónica que os incluyo, de poco más de 6 minutos de duración. La banda sonora es la original y los comentarios son los que realicé durante la propia grabación.


JMBA