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miércoles, 5 de septiembre de 2012

Pasadas de Frenada

Vivimos unos tiempos oscuros. Una terrible crisis económica (a la que muchos, no faltos de razón, llaman mejor estafa o timo) nos tiene en vilo desde hace ya cuatro o cinco años, y todavía no se ve la luz por ninguna parte.
Ejemplo de una pasada de frenada (esta del Área
de Juventud de Izquierda Unida - Abril 2012)
(Fuente: outono)

Vivimos un tiempo absurdo, en que más de uno se alegra de ser ya mayor para no tener que enfrentarse de nuevas con un entorno laboral que nunca, de nuestro recuerdo, había sido tan hostil como lo es ahora. La mitad de nuestros jóvenes están desempleados (muchos de ellos más y mejor formados que ninguna generación anterior). Se ven obligados a aprender alemán (¡o chino!), para intentar labrarse algún futuro lejos de su país, que es incapaz de brindárselo.

Asistimos atónitos al desmontaje sistemático de algo que creíamos eterno, el llamado Estado del Bienestar. Las arcas públicas se manifiestan incapaces de sufragar su coste, y cada Viernes de Dolores esperamos con temor los nuevos destrozos de la segadora del Gobierno (ya han abandonado el bisturí, por demasiado lento). El déficit público y la Deuda son galopantes y cada vez se recaudan menos impuestos (aunque suban los tipos) porque la Economía está absolutamente atrancada. Y lo que se mueve, tiende a sumergirse.

En este contexto abrupto, el ciudadano sufridor tiene más que la sensación de que siguen existiendo gastos suntuarios que deberían cortarse de raíz, o privilegios de los políticos que son incompatibles con la situación general. No tardan en lanzarse invectivas (cuando no insultos y descalificaciones) contra los políticos (contra todos los políticos) a los que se acusa de mantener sus prebendas cuando el resto de ciudadanos estamos sufriendo tanto.

Las facilidades de transmisión de mensajes que aportan las nuevas tecnologías (especialmente, las llamadas Redes Sociales) favorecen la creación y difusión de informaciones falsas (o, por lo menos, muy discutibles) que rápidamente se toman como verdades absolutas y se siguen difundiendo en modo viral. Así, por ejemplo, el absurdo de los 3.500 millones de euros que nos podríamos ahorrar haciendo desaparecer el Senado. En los Presupuestos Generales del Estado del año 2010, el total de gastos para la Sección 02 - Cortes Generales fue de 231 M€. Y aquí se incluyen el Congreso de los Diputados, el Senado, la Junta Electoral Central y el Defensor del Pueblo.

Hemos visto también circular ese panfleto irritado e indignado con los (presuntos) 450.000 políticos que hay en España, se dice que tres veces más que en Alemania. Esa cifra es ciencia-ficción, inalcanzable incluso si sumamos hasta el último concejal del último pueblo del país (muchos de los cuales, por cierto, que no tienen ninguna retribución económica).

Con este tipo de bulos, falacias o medias verdades (si acaso) crece la sensación de indignación del conjunto de los ciudadanos, que ya arremeten sin control contra la clase política en su conjunto. Como ese eslógan que se ha hecho ya famoso en las últimas manifestaciones, de que el próximo recorte lo haremos con la guillotina.

Todas estas actitudes son claramente pasadas de frenada. En la espiral de indignación, ya no se repara en crear (inventar o exagerar) los argumentos que luego se utilizan para justificar (y extender) la indignación. Está claro que los políticos son culpables de muchas cosas y que su actitud no es la mejor para acompañar a la ciudadanía en general a salir de este hoyo económico gigantesco. Obliguémosles a hacer mejor su trabajo, pero si les acusamos hasta del asesinato de Prim, ese será un reclamo para los salvapatrias (que haberlos, siempre los hay), de los que el cielo nos libre, que es una especie que ya conocemos bien en España.

En ciertos foros de los llamados progresistas, o en el seno de los movimientos de indignados, se ha perdido toda mesura. Hoy, el que tenga todavía la suerte de cobrar un sueldo decente por un trabajo esclavizante que seguro que le ocupa muchas horas de todos los días y en el que muy probablemente se deja la piel, se acaba sintiendo hasta culpable y temeroso. Procura reducir sus gastos porque nunca se sabe lo que puede venir, y así jamás conseguiremos remontar la recaudación de las arcas públicas.

Da la sensación de que hemos llegado a una situación en que toda manifestación de riqueza, o incluso de un cierto desahogo económico, es digna de toda sospecha. Leía recientemente que ya se han creado ámbitos de mayor privacidad para que los que todavía pueden permitirse ciertos gastos no se sientan culpables. En concreto, salas privadas (lejos de la atención pública) para probarse ropas de calidad, y precio elevado. La riqueza clandestina.

La indignación, tan a menudo sorda y ciega, pero implacable siempre por su pátina de justicia social, da la sensación de que tenga por objetivo que todos seamos pobres. Y ese, desde luego, no puede ser el objetivo de este país ni el de sus ciudadanos. Hay que combatir las desigualdades extremas (y crecientes), es cierto. La mejor ilustración son los propios Estados Unidos, donde actualmente las 400 mayores fortunas del país disponen de mayor renta que los 150 millones de ciudadanos menos favorecidos, y el candidato republicano a la Presidencia presume de que, con sus ingresos millonarios, ha pagado el 13% de impuestos, de media. Pero si seguimos instalados en las pasadas de frenada permanentes, acabaremos saliéndonos de la pista, y arrastrándonos por el suelo hasta chocar con la barrera de protección.

Para ilustrar este fenómeno, valgan dos ejemplos de las últimas semanas. Dos personajes prestigiosos del entorno progresista han cometido sendas pasadas de frenada en twitter.
Alfredo Pérez Rubalcaba, actual líder del PSOE
(Fuente: elmundo)

Alfredo Pérez Rubalcaba, líder actual del PSOE (o alguien de su equipo, claro, pero en su cuenta personal de twitter) publicó que habría que eliminar la exención fiscal del primer año para los Premios de Lotería. Es cierto que los décimos de Lotería, por ejemplo, que son documentos al portador, son objeto de deseo para algunos que tienen necesidad de blanquear dinero. Es cierto que algunos insignes personajes de la derecha rancia (como el ínclito Carlos Fabra) han manifestado durante varios años que les ha tocado el Gordo de Navidad. Muy probablemente hayan comprado décimos premiados, exportando a otros el problema del dinero negro. Pero la Lotería ya paga sus impuestos antes de destinar una parte (en torno a la mitad) de la recaudación a premios. No es ni siquiera planteable la doble imposición, porque eso sería hacer pagar a justos por pecadores, aparte de que el impacto recaudatorio sería muy limitado. Yo contesté a ese tweet, pero, por supuesto, no he recibido respuesta ni rectificación alguna.
Rosa María Artal, periodista y bloguera, muy
activa en las redes sociales.
(Fuente: minutodigital)

Rosa María Artal, periodista y bloguera, muy activa en las redes sociales, publicó un tweet más o menos en estos términos: Si queréis ver cómo gastan los ricos, id al Club del Gourmet del Corte Inglés en Nuevos Ministerios. En el Corte Inglés de la Castellana hace un tiempo remodelaron el Club del Gourmet existente (una tienda cara de productos alimenticios de lujo y/o capricho), y lo convirtieron en lo que hoy se conoce como Gourmet Experience. La diferencia es que es mucho más extensa, incluye secciones separadas para diversos productos altos de gama (quesos, ahumados, charcutería, bodega,...) y también diversas zonas de degustación y consumo (bares o restaurantes temáticos). Una iniciativa parecida a los Food Hall o Food Court de las grandes tiendas británicas. Es cierto que ahí están a la venta vinos de precios elevados, de la gama alta. Es cierto que se puede comprar una confitura inglesa por 6 Euros, que está a la venta en Carrefour por poco más de dos. Es cierto que el público (muy numeroso habitualmente) que hay por ahí tiende a ser de las clases más acomodadas. Pero también es cierto que hay mucha gente normal (de la clase media, vamos) que algún día decide darse algún capricho, o que algún día cambia el Menú del Día del bar de la esquina por una hamburguesa de buey hecha a la parrilla.

Twitter es una herramienta que puede resultar muy peligrosa, si no se toman algunas precauciones. Con su limitación a 140 caracteres por mensaje, impide ningún tipo de matizaciones, y lanza ideas que son puramente soflamas, al estilo de la Muerte al Rey, de la Revolución Francesa. En otras palabras, facilita la manipulación a base de erosionar los matices y unificar los colores.

Conviene que todos tengamos mucho cuidado con estas pasadas de frenada. Porque en la primera vuelta quizá consigamos trazar (malamente) la curva de alguna forma, pero en la siguiente podemos pegarnos la gran costalada.

Frenar a tiempo evitará que nos estrellemos. No todo vale.

JMBA

viernes, 28 de enero de 2011

¿Por Qué es Bueno Leer?

(Artículo escrito por invitación tácita de jesusguerrero).

La Naturaleza nos ha dotado con dos ojos y dos orejas, pero, sin embargo, solamente tenemos una boca y somos diestros solamente con una de las dos manos. Lo de los dos pies es pura estática salvo, quizá, para los futbolistas.
(Autor: Juan García-Gálvez; Fuente: jggweb)

La Naturaleza, que es sabia, nos ha preparado para que sea superior (¿el doble?) el flujo de información que debemos absorber respecto a la que podemos emitir. En otras palabras, conviene escuchar el doble de lo que hablamos; porque de lo que se escucha se aprende, mientras que de lo que se habla, como mucho, quizá aprenda algo algún otro.

Escuchar, viajar o leer nos da la oportunidad de compartir lo que otros han aprendido ya, o lo que han visto, o lo que han vivido o viven, o lo que alguna vez han imaginado. Viajando relativizamos nuestro concepto sobre las cosas, al ver cómo gentes diferentes se enfrentan de formas diferentes a parecidos problemas. Si sabemos escuchar, leer, viajar y lo hacemos con frecuencia, estaremos más abiertos para entender a los demás.

Leer es como escuchar a alguien que no está junto a nosotros. Es por ello que necesitamos imaginar lo que nos describe y lo que nos quiere decir, porque no podemos interrumpirlo. Por eso leer es, y debe ser, un ejercicio activo, en que debemos poner mucho de nuestra parte para reconstruir un mundo y unos sentimientos que en el libro son solamente palabras.

Se dice que todo está en los libros, y es cierto. Lo que alguien aprendió (con placer, dolor, sentimiento o sufrimiento), lo escribió para que otros lo puedan aprender con más facilidad. Todo lo que alguien vió, vivió, disfrutó, sufrió o imaginó, está en los libros.

Leer es una actividad placentera, porque nos da la ocasión de recomponer un mundo que solamente está descrito con palabras. Y tenemos que hacerlo sólo con las palabras que están escritas. Bueno, y con las que imaginamos cuando nos hace falta, porque al protagonista lo vemos rubio (o moreno), aunque el autor no lo especifique. Cualquier libro le pertenece tanto a su autor como a cada uno de sus lectores.

El propio hecho de estar leyendo ya nos produce un placer (especialmente si el autor demuestra un buen dominio del lenguaje). Tener el hábito de leer todos los días nos hace siempre más sabios, más tolerantes, más flexibles y más generosos.
(Fuente: oposiciones20)

De joven conviene leer todo lo que se pueda, porque hay tanto por aprender... Con los años, se aprende también a discernir entre los libros que nos aportan algo importante y los que no nos compensan adecuadamente por el tiempo que les dedicamos. Es normal que tengamos algunos libros olvidados, con su punto en la página 10, o por la mitad, o 10 páginas antes del final. Abandonar algún libro, después de abrazarlo, es inevitable algunas veces.

Dice la creencia popular que solamente hay algo peor que una persona que nunca leyó un libro; y es aquella persona que solamente leyó uno (pero está convencid@ de que contiene toda la verdad que necesita conocer).

Leed novelas, porque contienen lo que sus autores imaginaron o deliraron; leed ensayos, porque sus autores os transmitirán la sabiduría que atesoraron en su campo de actuación, o bien os aportarán puntos de vista nuevos y diferentes a problemas conocidos; leed libros de viajes, porque os ayudarán a escoger a dónde os apetecería ir en la próxima escapada. Nunca dejéis de leer lo que otros han escrito pensando en vosotros, en que lo que ellos han aprendido, imaginado, vivido, reflexionado, sentido o sabido os puede resultar útil o placentero.
Hay-on-Wye, el pueblecito de Gales con más librerías
por habitante de todo el mundo
(JMBigas, Julio 2008)


Si conocéis varios idiomas, intentad tener siempre cerca algún libro escrito en ellos. Si sabéis catalán, valenciano, mallorquín, gallego o euskera, algún libro escrito en ese idioma debería estar siempre en vuestro escritorio, o en la mesilla de noche. Si os defendéis bien en inglés, francés, alemán... esforzaos en leer algún libro en su versión original. Cuando viajéis, poned las librerías en vuestra lista de lugares a visitar.


Al hacer el equipaje, nunca os olvidéis de poner algún libro, o un LELE bien cargadito, en su caso. Si vais al Reino Unido, no dejéis de visitar el pueblecito de Gales que tiene más librerías por habitante de todo el mundo (Hay-on-Wye). Que no os produzca ningún pudor el mantener una relación sensual con los libros de papel. Pero no os avergoncéis tampoco de preferir las últimas tecnologías de los ebooks (los libros que ni pesan ni acaban en el trastero).

Cuando viajéis, hacedlo con ojos nuevos, sin el ánimo de compararlo todo con los paisajes o las comidas que os resultan más habituales. Disfrutad de lo que cada persona, cada sociedad, cada lugar tiene para ofreceros. Disfrutad de cada paisaje como si fuera siempre la primera vez que veis uno, pero nunca penséis este es el paisaje más maravilloso del mundo, porque con eso cerraréis la puerta a muchas otras espléndidas oportunidades.

Lo mismo debéis hacer cuando os enfrentéis a la lectura de un nuevo libro. Encaradlo como si nunca hubiérais leído uno, como si fuera el primero. Pero pensad también, y si este fuera el último, ¿habría valido la pena?.
(Fuente: hipertexto)

Leed, escuchad y viajad. Y escribid siempre que os parezca que tenéis algo importante que contar, porque en alguna parte siempre hay alguien a quien le resultará útil, aunque sólo seas tú mismo un tiempo después.


Leyendo compartiréis las experiencias, conocimientos y vivencias de otros. Además, enriqueceréis vuestro lenguaje, aprenderéis palabras nuevas y matizaréis mucho mejor los colores, entre el blanco y el negro. En los idiomas no existen sinónimos absolutos, siempre hay algún matiz para que sigan existiendo varias palabras que se refieren a la misma cosa, o al mismo sentimiento. En un mundo donde predominan los sentimientos tribales (o conmigo o contra mí), la lectura contribuye a que no se erosionen los matices y a que los colores sigan siendo miles.


Y nunca olvidéis que tenemos dos orejas y una boca para escuchar (al menos) el doble de lo que hablemos. 

JMBA