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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Jamón Ibérico de Bellota (sic)

El pasado jueves 28 de Agosto tuve ocasión de dedicar la mañana a una visita gastronómica y de compras en la localidad de Guijuelo (pop. 5.939), en la provincia de Salamanca. Guijuelo pasa por ser la cabecera de la importante actividad chacinera de la provincia, en torno a los productos derivados del cerdo ibérico.
Jamonería Donde Durán.
(JMBigas, Agosto 2014)

El objetivo (confesable) de la visita era recabar una reserva de provisiones de buen jamón loncheado y envasado al vacío (a buen precio, claro), para cubrir en las próximas semanas, o meses, mi capricho dominguero de un buen bocadillo de jamón ibérico de bellota dentro de lo que podríamos llamar el brunch dominical.

El resultado fue satisfactorio. Pero, como todas las visitas, me supuso algunas sorpresas y varias lecciones muy interesantes, que es lo que hoy quiero compartir con vosotros.

Previamente había seleccionado varios proveedores en el pueblo, con tienda abierta de venta al público. El criterio de elección fue subjetivo, y muy basado en la presencia mediática en la Red.

Una de las sorpresas fue detectar el amplio abanico de precios para un producto nominalmente idéntico (Jamón Ibérico de Bellota). Una horquilla que, para el sobre de 100 gramos de jamón loncheado, va desde poco más de 4 Euros hasta más de 16 Euros. Esta extraordinaria dispersión exige algún tipo de explicación.

La primera parada, en torno a las 10 de la mañana, fue en la Jamonería Donde Durán (calle Filiberto Villalobos, 10), en el extremo sur de Guijuelo. El pueblo, junto a la Autovía de la Plata (A-66, Gijón-Sevilla), se extiende de norte a sur en torno a esta calle principal, que sería la antigua carretera. Donde Durán es una de las tiendas que el productor Durán Sánchez tiene en la población. Y tiene la ventaja de ser un establecimiento mixto: de una parte hay un bar donde se puede desayunar, por ejemplo, un excelente bocadillo de jamón (la tierra obliga, eso es lo que yo hice), y de otra una tienda donde se venden los diversos productos de este fabricante, jamones, paletas, embutidos, etc. Ofrecen el jamón ibérico de bellota, cortado a máquina, a 5 Euros el sobre de 100 gramos aproximados.
Tienda de venta al público de Simón Martín.
(JMBigas, Agosto 2014)

La calidad de este jamón es equivalente a la que se puede obtener en las tiendas gourmet de Madrid u otras ciudades, a precios habitualmente por encima de los 100 euros/Kg, loncheado a máquina.

La segunda visita fue a Simón Martín (calle Sierra Herrero, Parcela 17, N 40,53884 O 5,67542), en el Polígono Agroalimentario situado en las afueras del sur de la población. Esta es una instalación industrial, con tienda abierta para venta al público. No deja de ser curioso ver un nombre como Simón, tan ligado a la tradición judaica, vendiendo productos derivados del cerdo.

No tenían disponible ningún sobre de jamón ibérico de bellota cortado a cuchillo, pero sí otros de 100 gramos cortado a máquina, de una excelente apariencia. También a 5 Euros.

La tercera visita fue a uno de los grandes de la zona, Julián Martín, en su extensa tienda de venta al público, en la calle Filiberto Villalobos, 188, casi en la salida norte de Guijuelo. Allí tuve la suerte de que, aparte de la dependienta habitual de la tienda, también estaba por allí un caballero de la casa, muy enterado del negocio, y comunicativo. Como no llegamos a intercambiar tarjetas de visita personales, no conozco su nombre, pero le llamaré Julián en lo sucesivo.
Instalaciones de Simón Martín, en el Polígono
Agroalimentario de Guijuelo.
(JMBigas, Agosto 2014)

Allí ofrecen jamón ibérico de bellota, loncheado a máquina, en sobres de 100 gramos, a 10,50 Euros. Me temo que el elevado precio (en comparación con otras tiendas de la zona) mucho tiene que ver con que se trata de una empresa grande, con un fuerte canal de distribución, al que no puede machacar vendiendo más barato en Guijuelo. Todavía no he podido evaluar si ese precio doble viene justificado, también, por una mejor calidad del producto.

Pero, además, ofrecen otra variedad, el Jamón Ibérico Puro de Bellota, cortado a cuchillo, en sobres de 100 gramos a 16,50 Euros. Según me contó Julián, esa mención de Puro hace referencia a que ese jamón procede de cerdos de raza 100% ibérica, sin cruces, a diferencia de la mayoría de ejemplares sacrificados en Guijuelo.

Julián me dijo que ellos crían los cerdos de raza ibérica pura en una finca del Alentejo portugués, donde parece que la raza se ha conservado mejor.

La mayor parte de cerdos ibéricos sacrificados son realmente cruces del 50% o más, con machos de la raza Duroc. Esta raza, procedente de Estados Unidos y resultado, a su vez, de innumerables cruces, aumenta la productividad del cerdo ibérico, al conseguir ejemplares con algo más de peso. Pero, lógicamente, diluye algo la calidad suprema del ibérico puro. La legislación española permite llamar jamón ibérico al procedente de animales ibéricos cruzados con Duroc, con ciertas limitaciones.
Instalaciones de Julián Martín, en el extremo
norte de Guijuelo.
(JMBigas, Agosto 2014)

En estas condiciones, resultó inevitable iniciar una conversación con Julián, en torno a la confusión que reina en este mercado. Según él, a esta confusión ha contribuido la propia Denominación de Origen Guijuelo. Curiosamente, y debido a este hecho, me dijo, los grandes de la zona, como Joselito (que afirman vender el mejor jamón del mundo) o ellos mismos (que procesan dos millones de kilos al año), no están adscritos a la D. O.

Conozco bastante bien el mecanismo de las Denominaciones de Origen en el mundo del vino, tanto en España como en Francia. Y este fenómeno no me sorprendió. Las D.O. tienden a definir de un modo premioso y muy detallado las condiciones que debe reunir el producto para acogerse a la misma. Y eso, a menudo, es un corsé que acaba suponiendo una protección para los mediocres o rutinarios, y supone un cierto castigo a los más creativos, innovadores y líderes. Son sintomáticos, a título de ejemplo, los casos de Mauro o Abadía Retuerta, en la zona de influencia de la D. O. Ribera del Duero, pero que producen sus vinos como Vinos de la Tierra, fuera de la D.O. O el caso ejemplar de la familia Guibert del Mas de Daumas Gassac (Aniane, Hérault, Languedoc), que venden sus excelentes vinos como Vin de Pays de l'Hérault, fuera de la A. O. C. Languedoc. Prefieren la libertad de utilizar las variedades de uva que estiman como más oportunas para el vino que quieren producir, que someterse a lo regulado, a cambio del (dudoso) prestigio que les daría estar acogidos a la D. O.

Julián parece tener bastante confianza en que la nueva legislación en vigor sobre este mercado, empezará a dar sus frutos en cuanto a clarificación de los diversos productos, en los próximos años.

Hagamos un pequeño repaso al contenido de esta reforma legislativa sobre el mercado del jamón ibérico (y otras variedades).

En el Boletín Oficial del Estado de 11 de Enero de 2014, se publicó el Real Decreto 4/2014 de 10 de Enero, por el que se aprueba la norma de calidad para la carne, el jamón, la paleta y la caña de lomo ibérico.

Se determinan cuatro colores para identificar la calidad del producto, que se sustancia en una brida (precinto inviolable, en la terminología del Real Decreto) de diferentes colores, que deberá asignarse en el propio matadero, y que deberá conservarse en cualquier producto derivado (loncheados u otros), para asegurar la trazabilidad.

Hay tres características a las que hay que atender para definir la adscripción a uno u otro color: la raza, el manejo y la alimentación. De acuerdo a las condiciones de cada una de estas características, se definen cuatro categorías, cada una de ellas asociada a un color. Estas categorías son las siguientes:

– Negro: De bellota 100% ibérico.
– Rojo: De bellota ibérico.
– Verde: De cebo de campo ibérico.
– Blanco: De cebo ibérico.

Negro y Rojo exigen el manejo en montanera de dehesa, con alimentación de bellota. La diferencia es que el Negro debe proceder de animales de raza pura ibérica (de acuerdo a los correspondientes registros genealógicos). Esto significa una pureza del 100% de raza ibérica, con progenitores también con el 100% de pureza racial.
Tienda de venta al público de Julián Martín.
(JMBigas, Agosto 2014)

Para la denominación genérica Ibérico, se aceptan cruces con la raza Duroc, con ciertas limitaciones. Deberán ser animales con al menos el 50% de pureza de la raza porcina ibérica. Como ejemplo, una pureza del 75% de ibérico se obtiene a partir de hembras 100% pura raza ibérica, con machos procedentes de padres 100% raza Duroc y madres 100% raza ibérica. Un 50% de pureza se obtiene por el cruce de hembras 100% raza ibérica y machos 100% raza Duroc.

El porcentaje preciso de raza ibérica (siempre igual o mayor al 50% para poder utilizar la denominación Ibérico) deberá constar claramente como información al consumidor.

La denominación de bellota, común a Negro y Rojo, tiene que ver con el manejo de los animales. Para ello, resulta ilustrativo ver la definición que el propio Real Decreto da de Dehesa y Montanera:

Dehesa, es el área geográfica con predominio de un sistema agroforestal de uso y gestión de la tierra basado principalmente en la explotación ganadera extensiva de una superficie continua de pastizal y arbolado mediterráneo, ocupada fundamentalmente por especies frondosas del género Quercus (mi nota: básicamente encinas o alcornoques), en la que es manifiesta la acción del hombre para su conservación y perdurabilidad, y con una cubierta arbolada media por explotación de, al menos, 10 árboles por hectárea de dicho género en producción.

Montanera es el régimen de alimentación de los animales basado en el aprovechamiento de los recursos de bellota y pastizal propios de la dehesa en España y Portugal.

Se restringe también el número de animales por hectárea, de acuerdo a la superficie arbolada, entendiendo por tal el porcentaje de superficie que supone la proyección de las copas de los árboles sobre el total del terreno. En un Anexo del Real Decreto se define que para una superficie arbolada, por ejemplo, superior al 35%, se acepta 1,25 animales por Hectárea. 

La denominación de bellota se reserva para productos procedentes de animales sacrificados inmediatamente después del aprovechamiento exclusivo de bellota, hierba y otros recursos naturales de la dehesa, sin aporte de pienso suplementario. La finca o parcela donde se realice la montanera deberá estar identificada como tal en el SIGPAC (Sistema de Información Geográfica de Parcelas Agrícolas). La entrada de los animales a la montanera (con peso medio del lote entre 92 y 115Kg), deberá producirse entre el 1º de Octubre y el 15 de Diciembre, fijándose para el sacrificio el período entre el 15 de Diciembre y el 31 de Marzo. La reposición mínima en montanera será de 46 Kg, en más de 60 días. La edad mínima al sacrificio será de 14 meses, y el peso mínimo de la canal será de 115Kg (salvo para los ejemplares 100% ibérico, en que será de 108Kg).

La denominación cebo de campo se reserva al manejo en instalaciones extensivas al aire libre, pudiendo tener parte de la superficie cubierta, y alimentación de pienso, con edad mínima al sacrificio de 12 meses, mientras que la de cebo sería para el manejo de los animales estabulados, con alimentación de pienso y edad mínima al sacrificio de 10 meses.
Tienda de Entresierras, en la calle Filiberto Villalobos, 183.
(JMBigas, Agosto 2014)

Con definiciones tan finamente ajustadas, no me extrañaría que acabáramos viendo, a medio plazo, jamones sin más adjetivos que una marca prestigiosa, para los que el consumidor avisado esté dispuesto a pagar un elevado precio, conocedor de su excelente calidad. Como pasa con algunos vinos, por cierto.

Me contaba Julián que, incluso en la montanera, hay que forzar a los cerdos a realizar ejercicio, colocando, por ejemplo, el agua para beber, alejada de donde están las bellotas. El ejercicio es imprescindible para conseguir una óptima infiltración de la grasa en el músculo.

El proceso de elaboración de los jamones también está regulado en este Real Decreto. Se definen estas cuatro fases: salazón, lavado, post-salado y curación-maduración. El tiempo mínimo de elaboración será de 600 días para piezas de menos de 7Kg, y de 730 días para las mayores. Para las paletas, el tiempo mínimo de elaboración será de 365 días.

El peso mínimo del jamón ya elaborado y etiquetado será de 5,75Kg (3,7Kg las paletas) para las piezas ibéricas 100%, y de 7Kg (4Kg las paletas) para las ibéricas.

Según me contó Julián, la zona de Guijuelo es un centro de sacrificio y procesamiento para otras regiones. Así, muchos animales criados en Extremadura y Andalucía son conducidos a Guijuelo, donde son sacrificados y se realiza el procesamiento de los jamones, que luego son llevados a sus regiones de origen, para el proceso de curado y maduración. El curado en zonas más cálidas requiere de una mayor exposición al salado (día y medio en lugar de un día para las que se curan en la propia zona de Guijuelo).

Veremos si la implantación de este nuevo marco legislativo produce una clarificación de este mercado tan expuesto a picarescas y piraterías. En el futuro deberíamos ver unos niveles de precios más o menos definidos para cada uno de los cuatro colores previstos para los jamones ibéricos. De este modo, el consumidor deberá conocer al detalle el producto que elija comprar.

Aunque, como es habitual, la nueva legislación no es plato de gusto para todos los actores de este sector: mientras a unos les complace, otros piensan que ha sido hecho a la medida para sus rivales o competidores.



Mi última visita en Guijuelo fue a la tienda de Entresierras (Jamones ALHER, S.L.), también en Filiberto Villalobos, en el número 183. Allí venden sobres de jamón ibérico de bellota de 150 gramos, loncheado a máquina, a un precio de 7 Euros.


En fin, valga esta historia al hilo de mis visitas en Guijuelo, para ilustrar la confusión cierta de este mercado y el totus revolutum reinante. A río revuelto, ganancia de pescadores.

JMBA

lunes, 30 de junio de 2014

ExAO (1) - Madrid a Plasencia, por Las Hurdes

Ya os he contado la descripción general del viaje a Extremadura y Andalucía Occidental, que tuve ocasión de realizar a primeros del mes de Junio. Hoy inicio los capítulos de detalle de las visitas más importantes.
La sinuosa carretera M-505, camino del
Puerto de la Cruz Verde.
(JMBigas, Junio 2014)

El objetivo del primer día, lunes 2 de Junio, era llegar a Plasencia (Cáceres) a media tarde (6-7 de la tarde). El camino directo, por la autovía de Extremadura, supone unos 262Km, y unas dos horas y media de viaje. Pero, dado que disponía de la jornada entera, pude planificar las cosas de otra forma.

Escogí acceder a la provincia de Cáceres por la comarca de Las Hurdes, al norte, lindando con la provincia de Salamanca. Las Hurdes es una pequeña comarca de 465 kilómetros cuadrados y 5.172 habitantes. Sólo tiene cinco municipios (Caminomorisco, Pinofranqueado, Ladrillar, Nuñomoral y Casares de las Hurdes) e infinidad de aldeas o alquerías.

Las Hurdes ganó una triste fama internacional, como el Tercer Mundo de Europa, a raíz de un documental de 27 minutos, dirigido por Luis Buñuel en 1932 (al principio de la Segunda República española), titulado Tierra sin Pan. Aunque originalmente muda, se acabó estrenando con una voz en off en francés. En 1996, con motivo del centenario del cine, la Filmoteca Nacional, realizó la adaptación de la película al castellano, con la voz en off del gran actor Paco Rabal. Todas las versiones pueden verse en youtube (por ejemplo). El documental fue muy discutido (algunas escenas estaban evidentemente preparadas), e incluso se prohibió, por proyectar una imagen inadecuada de España. El documental presenta una comarca aislada y anclada en el subdesarrollo, con niños desnutridos y descalzos, y muchos cretinos (así los llaman), fruto de la endogamia y el incesto. Parte del documental fue rodado en el pueblo de La Alberca, que administrativamente pertenece a la comarca de Sierra de Francia (Salamanca), junto al valle de las Batuecas.
El inconfundible perfil del Monasterio del Escorial,
desde el mirador del Puerto de la Cruz Verde.
(JMBigas, Junio 2014)

La realidad es que Las Hurdes es, hoy, una comarca bastante aislada, que no es ruta de paso. Aunque linda con Salamanca, la separa de ella la montaña, y sólo algunas carreteritas la cruzan. Aunque la primera carretera no se diseñó hasta 1922, hoy tiene una excelente carretera que la cruza de este a oeste (la EX-204), con numerosas carreteras comarcales, que permiten el acceso a los pueblos y aldeas que se encaraman en la montaña. Y dispone, por supuesto, de todos los servicios que un viajero puede necesitar. Algunas de sus maravillas naturales bien merecen, como veréis, una visita.

El camino que elegí me llevaría por Ávila y el sur de la provincia de Salamanca, para entrar en Las Hurdes por Riomalo de Abajo. El camino de Madrid a Ávila se puede realizar por la Autopista de La Coruña, la AP-6 (de peaje, que incluye el Túnel de Guadarrama), hasta Villacastín, y luego por la AP-51, también de peaje, hasta Ávila. Pero yo escogí el camino más pintoresco (y lento, por supuesto), que me brindó algunas vistas espectaculares.

Fui por la A-6 hasta Guadarrama (libre de peaje), y luego hacia El Escorial. Bordeando el Monasterio, seguí por la M-505 hacia Navas del Marqués. Pasé por el Puerto de la Cruz Verde (una delicia para los motoristas). Allí hay un mirador al borde de la carretera, desde la que se tiene una magnífica panorámica del valle de El Escorial y, a poco despejado que esté el día, se tiene una excelente visión del perfil del propio Monasterio. El mirador, a una altura de 1.352 metros (de acuerdo a los datos GPS), está situado en las siguientes coordenadas: N 40,564962 O 4,199243.
Meandro del Melero, en el río Alagón, desde el
Mirador de La Antigua.
(JMBigas, Junio 2014)

Desde allí seguí hacia Ávila y Piedrahíta. Aunque me suponía un pequeño desvío de la ruta, Guijuelo, la capital del buen jamón ibérico de la provincia de Salamanca, me quedaba muy a mano. Planifiqué una visita al pueblo, con la intención de comprar un poco de ese maravilloso jamón. Todo el pueblo está lleno de tiendas especializadas en la venta de productos del cerdo ibérico. Sin embargo, había escogido una tienda (que vi recomendada en alguna web), fuera de la calle principal y donde era relativamente fácil poder aparcar sin problemas. Durán Sánchez, uno de los especialistas de Guijuelo, tiene dos tiendas en el pueblo: una en la calle Filiberto Villalobos, 10 (N 40,553117 O 5,674451), la más grande, y otra más pequeña en Abdón Rodilla, 10 (N 40,557921 O 5,672216). Yo escogí esta última, donde pude comprar un par de sobres de 100 gr. cada uno, de excelente jamón ibérico de bellota de Guijuelo, cortado a cuchillo y envasado al vacío (a tan sólo 5€ el sobre, dicho sea de paso).
Panel descriptivo en el Mirador de La Antigua.
(JMBigas, Junio 2014)

Aunque había desayunado en casa antes de salir (hacia las siete de la mañana), ya tenía hambre, y aproveché para comer un bocadillo del excelente jamón de la zona en un bar al lado de la tienda.

Desde Guijuelo seguí por Sotoserrano y, bordeando el río Alagón, entrar en la provincia de Cáceres por Riomalo de Abajo. Allí hay una visita indispensable, el Mirador de La Antigua, al que, por cierto, no es fácil llegar. Al entrar al pueblo hay que tomar una carreterita lateral que bordea el río. Más adelante se convierte en una pista de tierra (correcta para circular, con precaución por los muchos baches, con un vehículo convencional). Tras varios kilómetros, se llega al Mirador (N 40,391161 O 6.086692), que está situado a 583 metros de altitud. Desde allí se domina el que, posiblemente, sea el meandro fluvial más bonito de toda España: el Meandro del Melero, en el río Alagón. Podéis verlo en alguna de las fotos y en el vídeo que os adjunto. Desde la zona donde se puede aparcar el coche se puede descender a pie hasta un segundo mirador inferior, más cercano al río. El lugar merece absolutamente una visita.

De vuelta a Riomalo de Abajo (municipio de Caminomorisco), tomé la carretera principal (EX-204) hasta Vegas de Coria (municipio de Nuñomoral). En el primer tramo, la carretera sigue, más o menos, el curso del río Ladrillar. Allí me desvié a la derecha por la carretera de Casares de Las Hurdes, que sigue el valle del río Hurdano. Justo en el desvío hay una gasolinera (conviene tenerla en cuenta, pues no hay tantos servicios fuera de la carretera principal). Tras una breve parada en Nuñomoral (donde se tiene una excelente visión del río), seguí camino hasta Casares de Las Hurdes.
Pueblo de Casares de Las Hurdes.
(JMBigas, Junio 2014)

El núcleo del pueblo bien merece un paseo (allí se puede ver el que, posiblemente, sea el único campanario de España que no forma parte de una iglesia o ermita), pero, desgraciadamente, yo iba ya bastante mal de tiempo (con hambre de parar a almorzar en Nuñomoral o Vegas de Coria). Paré en un pequeño mirador (N 40,441295 O 6,286575) de la sinuosa carretera de montaña CC-55.3, que permite cruzar a la provincia de Salamanca, en dirección a Ciudad Rodrigo.

De vuelta a Vegas de Coria, paré para comer un menú del día muy correcto en el Restaurante Los Ángeles, que tiene también servicio de hotel rural, sobre la propia carretera principal (EX-204). Dispone en la parte trasera de una pequeña zona donde también se puede aparcar. Como coincidió que esa mañana había sido noticia la abdicación del Rey Don Juan Carlos en su hijo, el entonces Príncipe Felipe, hoy ya nuevo Rey Felipe VI, pude seguir las informaciones en el televisor del comedor.

Tras la comida, seguí por la EX-204 dirección Oeste. Crucé Caminomorisco, y en Pinofranqueado (503 m. s.n.m.) me desvié de nuevo a la derecha por la CC-156, para remontar el valle del río Esperabán, hasta Aldehuela (784 m. s.n.m.). Por el camino, la carretera sigue el curso del río, y se cruza por varias alquerías muy pintorescas (como Las Erías o Castillo). También se pueden ver algunas de las características parcelas agrícolas (hoy abandonadas en su mayoría) rodeadas por muretes de piedra para protegerlas de las avenidas del río.
Hotel Restaurante Los Ángeles, en Vegas de Coria.
(JMBigas, Junio 2014)

De vuelta a Pinofranqueado por la misma carretera, enfoqué ya la última parte de la jornada en dirección a Plasencia. La carretera entra ligeramente en la comarca de Sierra de Gata, al oeste de Las Hurdes, por Torrecilla de los Ángeles, Hernán Pérez y Villanueva de la Sierra. La carretera se mantiene en todo el trayecto en el entorno de los 500 metros de altitud. La comarca es famosa por sus finos aceites de oliva, y se pueden ver grandes extensiones de olivos.

Y luego directo a Plasencia, donde acabé llegando pasadas las seis de la tarde. Ya os contaré algunas cosas de Plasencia en el siguiente capítulo.

Aparte de las poquitas fotografías que he seleccionado para ilustrar este artículo, podéis acceder a una más completa colección de 23 instantáneas, pinchando en la siguiente foto:


También podéis ver un vídeo (de unos cinco minutos de duración), con las mejores imágenes de esta etapa:


JMBA

martes, 17 de junio de 2014

Extremadura y Andalucía Occidental: ExAO (0)

Desde el lunes 2 hasta el martes 10 de Junio he tenido la ocasión de realizar (en coche) un maravilloso viaje por el suroeste de España, por Extremadura y por Andalucía Occidental. En las próximas semanas os iré contando, bajo el epígrafe ExAO, las partes y visitas más interesantes del viaje, una vez vaya seleccionando las fotografías más significativas, y edite algunos vídeos muy ilustrativos.
Inconfundible perfil del Monasterio del Escorial,
desde el Puerto de la Cruz Verde.
(JMBigas, Junio 2014)

Pero hoy os quiero contar las líneas generales del viaje, en el que recorrí las dos provincias de Extremadura (Cáceres y Badajoz), y las cuatro de Andalucía Occidental (Córdoba, Sevilla, Cádiz y Huelva). En total, recorrí la friolera de 3.157 kilómetros.

El motivo del viaje (yo creo que cualquier viaje siempre debe tener un motivo) era turístico, por supuesto, pero también enológico. En Extremadura se producen algunos vinos singulares, y hay nuevas bodegas que están apostando por algo diferente de lo de toda la vida. Los vinos generosos andaluces son bien conocidos, pero también se producen algunos blancos afrutados muy golosos, e incluso en el Marco de Jerez ya se producen algunos vinos tintos muy relevantes. Y también había una motivación gastronómica, ya que toda esa franja fronteriza con Portugal es la dehesa donde crecen los cerdos ibéricos y donde se produce el singular e inigualable jamón de bellota. Sin olvidar algunos quesos muy representativos y otras delicias del paladar.

Al final de la primera etapa debía llegar a Plasencia, donde había reservado un hotel para dos noches. Escogí el camino de Las Hurdes, al norte de la provincia de Cáceres, lindando con Salamanca. La primera parada fue Guijuelo, el centro neurálgico del mejor jamón de Salamanca. Para llegar escogí el camino bonito: por El Escorial y el Puerto de la Cruz Verde hasta Ávila, y luego por Piedrahíta hasta Guijuelo.
Meandro Melero, en el río Alagón, Las Hurdes, Cáceres.
(JMBigas, Junio 2014)

Desde Guijuelo, seguí en dirección a la provincia de Cáceres por Cristóbal y Sotoserrano (otro de los lugares emblemáticos del jamón). Entré en Extremadura por Riomalo de Abajo, junto al río Alagón, que marca buena parte del paisaje de Las Hurdes. Desde el Mirador de La Antigua tuve las mejores vistas del que dicen que pudiera ser el meandro más bonito de España, el Meandro Melero.

Comí un Menú del Día en Vegas de Coria (viendo por televisión la noticia del día, la abdicación de Don Juan Carlos). Seguí la carretera principal que recorre Las Hurdes (por Caminomorisco y Pinofranqueado). Hice un par de incursiones por los valles laterales, hasta Casares de Las Hurdes y Aldehuela.

Seguí camino hacia Plasencia por Hernán Pérez y Villanueva de la Sierra (ya en la comarca de Sierra de Gata). Llegué a Plasencia a media tarde.

En esta época del año, por Extremadura siempre hay que mirar hacia arriba, pues en lo alto de muchas torres de los castillos, o campanarios de las catedrales o iglesias, se distinguen los inconfundibles nidos de cigüeña. Y es muy fácil ver cigüeñas por todas partes.
Nidos de cigüeña en lo alto de una de las torres
de una de las Catedrales de Plasencia,
(JMBigas, Junio 2014)

El martes, con base en Plasencia, planifiqué una ruta para visitar la comarca de La Vera y también el Valle del Jerte. La Vera, famosa por su pimentón, tiene un precioso paisaje ondulado, con muchas gargantas que desembocan en el valle principal, y acaban afluyendo al río Tiétar, que desemboca en el Tajo dentro del Parque Nacional de Monfragüe, entre Plasencia y Cáceres.

Una visita obligada es el Monasterio de Yuste, a unos pocos kilómetros del pueblo de Cuacos de Yuste. Allí decidió ir a morir el Emperador Carlos V, en 1556. El Palacio anexo al Monasterio que se hizo construir también se puede visitar.

Desde el Monasterio, seguí por una carreterita de montaña que, tras cruzar Garganta la Olla y Piornal, une la comarca de la Vera con el Valle del Jerte. Esta comarca es conocida por las maravillosas cerezas que produce. Al principio de la primavera (habitualmente por Marzo) es un espectáculo internacionalmente conocido la floración de los cerezos, que provocan una sensación inigualable de valle nevado. En el Valle del Jerte, la mayoría de actividades económicas se realiza en torno a los cerezos, las cerezas y la variedad de las picotas.
Palacio del Emperador Carlos V, anexo al
Monasterio de Yuste.
(JMBigas, Junio 2014)

Remonté el valle hasta el puerto de Tornavacas, que lo une con la provincia de Ávila. En lo alto del puerto hay un gran mirador desde el que se domina todo el valle, y que es el palco privilegiado en la época de floración de los cerezos. En Junio los cerezos ya no están en floración, pero aun y así, la vista desde ese mirador es impresionante. Desde allí volví a Plasencia.

El miércoles había previsto una ruta que me debía llevar a Cáceres, donde había reservado un hotel en plena Plaza Mayor. Hacia el sur de Plasencia accedí al Parque Nacional de Monfragüe. La puerta natural de acceso para el visitante del Parque es el poblado de Villareal de San Carlos. Allí hay un Centro de Visitantes y varios Centros de Interpretación, así como un amplio aparcamiento y varios restaurantes, hostales y tiendas. Aunque toda la zona estaba metida en obras mayores, supongo que preparándose para la próxima temporada veraniega, el Centro de Visitantes estaba abierto, y allí conseguí un pequeño mapa con las rutas principales por el Parque..
El Salto del Gitano, en el Parque Nacional de Monfragüe.
(JMBigas, Junio 2014)

Siguiendo por la carretera, llegué hasta el Mirador del Puente del Cardenal, junto al punto donde se juntan el Tiétar y el Tajo. Pero, para mi desgracia, el nivel de las aguas del Tajo reguladas por la Presa de Alcántara era muy elevado, y el puente estaba totalmente sumergido y, por lo tanto, invisible. Por el nuevo puente crucé el Tajo, para parar en el llamado Salto del Gitano, un enorme peñasco donde pueden verse infinidad de aves (águilas, buitres,...). Se pasa luego junto al Castillo de Monfragüe, hasta Torrejón el Rubio, ya al sur del Parque Nacional.

Seguí camino hacia Trujillo. Al sur de la ciudad están las Bodegas Habla (que tuve ocasión de visitar, ya os contaré), con sólo una década de vida, pero que ya son una leyenda de la zona. Hacia el este, seguí hacia Guadalupe y la subzona Cañamero de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana, la única específica que existe en Extremadura. Compré algunas botellas en las Bodegas Ruiz Torres.

Por la tarde fui hacia la ciudad de Cáceres, que merece un capítulo aparte. La Ciudad Antigua fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986. Pero no hay que olvidar que Cáceres es ciudad de pendientes: estés donde estés, hacia un lado hay que subir; hacia el otro hay que bajar. Un hotel en plena Plaza Mayor fue un lujo, que ya os contaré en detalle en otro capítulo.
Plaza Mayor de Cáceres.
(JMBigas, Junio 2014)

Para el jueves, la primera parada fue Montánchez, una de las cunas del excelente jamón ibérico extremeño. Desde allí me junté a la A-66, la Autovía de la Plata, la gran arteria Norte-Sur que articula toda la región, y que permite viajar desde Gijón, en la costa cantábrica asturiana, hasta Sevilla.

La siguiente parada, obligatoria, fue Mérida, para visitar su maravilloso Teatro Romano y el Anfiteatro anexo, así como para disfrutar de sus tapas y viandas. Aparte de ser la capital política y administrativa de Extremadura, para mi gusto es demasiado turística: por los alrededores del Teatro Romano, el visitante es perseguido para promocionar los diversos menús que ofrecen los muchos restaurantes de la zona.

Desde Mérida seguí hacia el sur, por la Vía de la Plata, con primera parada en Almendralejo. Allí visité las Bodegas Romale (en un polígono industrial), que producen varios tipos de vino, entre los que destaca un espumoso (con Denominación de Origen Cava) Brut Nature Reserva, a un precio muy atractivo.
Teatro Romano de Mérida.
(JMBigas, Junio 2014)

Más al sur, en las afueras de Villafranca de los Barros, visité el Pago de las Encomiendas. Esta es una bodega que produce algunos vinos singulares, como el rosado Nadir, de tempranillo y petit verdot, con unos carnosos 14,5º de graduación alcohólica, o el Xentia, un tinto crianza (14 meses), un cuvée singular de tempranillo, petit verdot, shiraz y graciano, comercializado como Vino de la Tierra de Extremadura.

La jornada terminó en el Parador de Zafra, el antiguo Palacio de los Duques de Feria, junto a la Plaza de España.

El viernes empezó con un completo desayuno en el Parador, y una primera parada en Monesterio, la catedral del jamón ibérico en la provincia de Badajoz. Luego, ya en tierras de Huelva, un desvío hacia Aracena y Jabugo, el lugar más emblemático de España para el jamón ibérico de bellota. Y esto se nota, porque en la calle principal se suceden las tiendas que ofrecen al visitante las maravillas chacineras de la zona.
Patio central del Parador de Zafra.
(JMBigas, Junio 2014)

Seguí hacia Minas de Riotinto. Tenía la esperanza de poder realizar el trayecto en el tren turístico minero que recorre un tramo, bordeando el Río Tinto, del antiguo trayecto que bajaba hasta el puerto de Huelva, para embarcar el mineral. La información que había podido recabar por Internet era algo confusa, pero tuve suerte. Llegué a la estación de Talleres-Minas algo antes de la una de la tarde, y el único trayecto de ese día iba a partir a las 13.30 horas. Os contaré esta visita con detalle en otro artículo, que bien lo merece.

Desde allí recuperé la Vía de la Plata hasta Sevilla, y luego hacia Cádiz, con fin de etapa en Sanlúcar de Barrameda. Allí había reservado un hotel para el fin de semana, junto a Bajo de Guía y la desembocadura del río Guadalquivir. Desgraciadamente, había un factor que no había previsto, y es que ese fin de semana se desarrollaba la multitudinaria romería de El Rocío, en la aldea del municipio de Almonte, en el corazón del Parque Nacional de Doñana. Esto alteraba la vida habitual de la zona y, por ejemplo, el barco que cruza el Guadalquivir y permite visitar un par de enclaves del Parque no tenía servicio hasta finalizar la romería, a mitad de la siguiente semana.
Característico color del agua del Río Tinto.
(JMBigas, Junio 2014)

El sábado pasé una jornada maravillosa con unos buenos amigos en su casa de Rota. A la salida de Sanlúcar por la carretera de Chipiona, sin embargo, hice una parada en las Bodegas Delgado Zuleta, una de las muchas que hay en Sanlúcar, cuya especialidad es la Manzanilla. Compré allí algunas botellas, entre las que destaca una de Goya XL, una manzanilla en rama que es una delicia para el aperitivo, y otra de Samaruco, uno de los estupendos vinos tintos que Luis Pérez produce en la zona del Marco de Jerez.

El domingo diseñé una ruta por las playas del este de Cádiz, en dirección hacia Tarifa (Los Caños de Meca, Barbate, Zahara de los Atunes). Comí muy a gusto frente al mar en Barbate, y dediqué parte de la tarde a una visita a la ciudad de Cádiz, donde destaca la playa urbana de La Caleta. Ya os lo contaré con más detalle en otro capítulo.
El Parque Nacional de Doñana, en la ribera derecha del
Guadalquivir, desde Bajo de Guía, Sanlúcar de Barrameda.
(JMBigas, Junio 2014)

Para el lunes había previsto una visita al finisterre andaluz, Ayamonte, junto a la desembocadura del río Guadiana, ya en la frontera con Portugal. Aunque El Rocío está muy cerca de Sanlúcar (al otro lado de Doñana), para ir en coche hay que remontar de nuevo hasta Sevilla. Hice una parada en Bollullos Par del Condado, donde compré algunas botellas de los vinos de la Denominación de Origen Condado de Huelva. Seguí mi plan de bajar hacia Almonte y Matalascañas, aunque en esa carretera tuve que sufrir el monumental atasco en los alrededores del Rocío, provocado por los romeros que ya empezaban a volver a casa, una vez terminada, a la una de la tarde, el paseo de la Reina de las Marismas por la Aldea.

Conseguí superar (con tiempo, eso sí) ese inconveniente, y llegar a Matalascañas, la localidad costera que linda con el Parque Nacional de Doñana. Seguí la carretera costera, por Mazagón, hasta Moguer. Desgraciadamente, los lunes el Muelle de las Carabelas está cerrado, por lo que no pude visitarlo y sólo conseguí alguna foto lejana.
Playa de La Caleta, en Cádiz.
(JMBigas, Junio 2014)

Por Huelva y la A-49, la Autopista del Quinto Centenario, llegué a Ayamonte en torno a las seis de la tarde. Desgraciadamente, para el servicio fluvial que navega por la desembocadura del Guadiana había que esperar al día siguiente al mediodía, y yo debía salir pronto, pues tenía una larga ruta por delante. Pero pude visitar la zona del Muelle de Portugal y la Plaza de la Laguna. En una tienda turística de la plaza descubrí una nueva joya enológica que yo desconocía: unos vinos selectos (blanco, rosado, tinto) que se producen en una bodega de nuevo cuño en Villablanca, junto a Lepe.

En la zona había reservado, por un precio irrisorio, una habitación en el hotel del campo de golf de Isla Canela. Un maravilloso cuatro estrellas, en un enclave privilegiado, de amplias y muy confortables habitaciones, con terraza sobre el campo de golf, y un estupendo restaurante gastronómico.

El martes tocaba el camino de vuelta hacia Madrid, un largo camino. Para amenizar la ruta, había previsto dos desvíos en la provincia de Córdoba. Paré primero en el centro de Montilla, para visitar una tradicional tienda de vinos de la zona, Durán, frente a las gigantescas bodegas Alvear.
Plaza de la Laguna, Ayamonte (Huelva).
(JMBigas, Junio 2014)

La segunda parada prevista era en el Valle de los Pedroches (Villanueva de Córdoba, Pozoblanco), la cuna del mejor jamón ibérico, del norte de la provincia de Córdoba. Pero sufrí del inconveniente que yo denomino playa del mediodía. A la hora en que llegué a la zona, los comercios estaban cerrados. Como no podía esperar varias horas a que alguno volviera a abrir por la tarde, tuve que conformarme con un ligero refrigerio en Pozoblanco, y seguir camino hacia Madrid.

Recorrí los preciosos paisajes de la sierra, por Pedroche, Torrecampo, La Bienvenida y Brazatortas, ya en la provincia de Ciudad Real. De allí, por Puertollano, Ciudad Real y Daimiel, hasta juntarme con la Autovía de Andalucía (A-4) en Puerto Lápice. Y ya, tutto diritto, hacia Madrid, donde llegué al final de la tarde.

En resumen, nueve días de viaje con un muy interesante botín en el maletero, en forma de, principalmente, vinos y jamón de bellota. Y deliciosas experiencias turísticas y gastronómicas.

Ya os iré contando próximamente los detalles más interesantes. Por el momento, valga este resumen como una introducción a este delicioso viaje, para ir haciendo boca.

JMBA