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sábado, 21 de diciembre de 2013

Con mis Mejores Deseos para 2014

Con mis Mejores Deseos para 2014.


Amb el meus Millors Desitjos per 2014.


With my Best Wishes for 2014.

JMBA

viernes, 21 de diciembre de 2012

Con mis Mejores Deseos

Con mis mejores deseos para la Navidad y el Año Nuevo 2013.



Amb els meus millors desitjos per el Nadal i l'Any Nou 2013.



With my best wishes for Christmas and the New Year 2013.



JMBA

jueves, 29 de diciembre de 2011

Las Celebraciones Navideñas

Cada familia se rige por sus propios automatismos para la celebración de las fiestas navideñas. Una rutina que sólo se altera por circunstancias externas: nacimientos, noviazgos, bodas, fallecimientos, enfermedades, ausencias...
Plaça de Francesc Macià, en plena Avenida Diagonal
de Barcelona
(JMBigas, Diciembre 2011)

Hay una fecha que es la elegida para el intercambio de regalos. La más tradicional en España ha sido siempre la de los Reyes Magos (el 6 de Enero), pero los aspectos prácticos (y la influencia anglosajona, dicho sea de paso) han llevado progresivamente a que sea cada vez más frecuente que la sesión de regalos sea la Nochebuena o el día de Navidad. Así, los niños pueden recibir sus juguetes al principio de sus vacaciones escolares, y darán menos guerra hasta su vuelta a los colegios, pasado Reyes.

Por Nochebuena, se celebra una cena en casa de los padres, o de los abuelos; la comida de Navidad en casa de uno de los hermanos; la comida del día de San Esteban (el Boxing Day anglosajón; el día siguiente a Navidad) es una invitación de otro abuelo en un restaurante; por Nochevieja cada cual se busca la vida; a la comida del Día de Año Nuevo se acude, resacoso, a casa de algún otro familiar; si los regalos son para Reyes, puede haber varias sesiones en las diferentes casas (abuelos, padres, tíos,...) desde la tarde/noche del día 5 hasta toda la jornada del día 6 de Enero. La circulación se hace pesada en el centro de la ciudad la mañana del día de Reyes, plagada de coches cargados de niños que van o vienen de buscar sus regalos en casa de los diversos familiares.
Jardines en la Avinguda de Pau Casals, Barcelona
(JMBigas, Diciembre 2011)

El día de Reyes marca el final del ciclo navideño. Unos días después empiezan de nuevo los colegios, y toca la travesía del invierno, con frío e incluso algunas nevadas, según los lugares.

En mi familia, el ciclo navideño se celebra en Barcelona, donde viven casi todos sus integrantes. A mí, que soy el raro que vive en Madrid, me toca realizar un par de viajes a Barcelona para celebrar primero la Navidad y luego el día de Reyes y el intercambio de regalos.

Hasta que murió mi padre, yo no sólo tenía casa en Barcelona, sino que tenía mi propia habitación, donde había vivido hasta los 28 años. Tras su fallecimiento, hace ya cuatro años por estas fechas, mis viajes navideños a Barcelona tienen un componente nuevo, ya que dispongo de algún tiempo para dedicarlo a hacer turismo en una ciudad que conocía bien, pero que no cesa de ofrecerme novedades, y me permite visitar enclaves de los que nunca frecuentas cuando vives ahí todos los días.
Monumento a Pau Casals, a la entrada del Turó Parc
(JMBigas, Diciembre 2011)

En los últimos años he aprovechado estas fiestas para visitar el Tibidabo, la montaña de Montjuïc, el teleférico del Puerto, el Parque Güell o la Sagrada Familia. Este año aproveché las mañanas del día de Navidad y de San Esteban para visitar el Turó Parc (del que os ofrezco aquí algunas fotos) y el Parque Joan Miró, junto a Las Arenas, o el Poble Espanyol, en las faldas de Montjuïc. De todo ello os ofreceré algunas colecciones de fotos y varias explicaciones en los próximos días o semanas.

Para viajar desde Madrid a Barcelona, sin llevar el coche, hay varias opciones, de las que las dos más cómodas son el AVE o el avión. Personalmente prefiero el AVE (siempre me han apasionado los ferrocarriles, y el viaje en AVE es una auténtica gozada), pero se nota demasiado que el servicio lo ofrece una única compañía, RENFE, y los precios acostumbran a ser desorbitantemente elevados. Por el contrario, el viaje en avión se puede conseguir a precios mucho más competitivos, ya que hay diversas compañías que ofrecen el servicio (IBERIA, Vueling, Spanair, Air Europa,...).
Plano del pequeño parque Turó Parc
(JMBigas, Diciembre 2011)

La opción más cómoda de vuelo es el Puente Aéreo de IBERIA (mínima antelación para el embarque, recogida del equipaje facturado en la cinta 00 del Terminal 1 del aeropuerto de Barcelona -al lado de la puerta de atraque del avión-), pero también es la más cara, con bastante diferencia. Da la sensación de que RENFE sólo pretende competir con esta opción, dados los precios que practica. En épocas festivas, el Puente Aéreo presenta algunos problemas, ya que disminuye la frecuencia de sus vuelos (a veces, dramáticamente) y desaparecen buena parte de sus ventajas habituales. Por el contrario, es la opción más económica si se dispone de puntos IBERIA Plus (hoy llamados Avios).
Estanque en el Turó Parc, distrito de Sarrià-Sant Gervasi,
Barcelona
(JMBigas, Diciembre 2011)

De hecho, prácticamente la única actividad que queda de IBERIA en el Aeropuerto de Barcelona es el enlace con Madrid. Una alternativa al Puente Aéreo son los vuelos programados que permiten el enlace de los viajeros desde (o hacia) Barcelona con los vuelos intercontinentales de la compañía, a América principalmente. Por eso a esta oferta se la conoce como Catalunya Intercontinental. Se trata de vuelos que tienen hasta cinco, seis o incluso más códigos compartidos (incluyendo algunos de otras compañías, como American Airlines, LAN Chile, Avianca o Aerolíneas Argentinas), entre los que acostumbra a haber uno que corresponde con el Puente Aéreo. Acostumbran a viajar al límite de su capacidad, y la mayoría de viajeros se desplazan junto a equipajes voluminosos (propio de los viajes a lugares lejanos).

De los, más o menos, 150 viajeros que pueden ir a bordo, habrá una veintena del Puente Aéreo, dos o tres docenas que viajan con código de vuelo Madrid-Barcelona (o viceversa) y el resto han enlazado (o enlazarán en destino) con vuelos intercontinentales en Madrid-Barajas.

En estos vuelos se acostumbra a conseguir la tarifa más atractiva de las disponibles. Este año, tanto para Navidad como para Reyes, conseguí una tarifa de unos 114 Euros para ida y vuelta, menos de la mitad que la habitual en el AVE Clase Turista. Y más barata, por cierto, que las del resto de compañías, cuando se incluyen todos los capítulos.
Uno de los buenos croissants de Oriol Balaguer
que se degustaron al final de la comida de Navidad
(JMBigas, Diciembre 2011)

Mi casa en Madrid está mucho más cerca del Aeropuerto que de la estación de Puerta de Atocha, por lo que el tiempo total de viaje entre mi casa y el destino final en Barcelona (o viceversa) acaba siendo del orden de las cuatro horas (o incluso algo más), independientemente de que viaje en avión (algo más de una hora de vuelo) o en AVE (unas dos horas y media para el trayecto directo). El viaje en coche toma prácticamente seis horas.

La víspera de Navidad, el sábado, me recogió mi hermano en el Aeropuerto y cenamos en su casa, con la frugalidad habitual. El domingo y el lunes comimos en casa de mi hermana, con los excesos también habituales. Acrecentados por algunas aportaciones que hice, en forma de unos caldos seleccionados de mi bodega (Chateau Grenouilles, Chablis Grand Cru; Mas Daumas Gassac 2008 tinto, Vin de Pays de l'Hérault; Champagne Brut Blanc de Blancs Le Mesnil Grand Cru) y de algo de bollería de degustación comprada esa misma mañana en la tienda-joyería de Oriol Balaguer en la Plaza de San Gregorio Taumaturgo, a un paso del Turó Parc.

El martes por la mañana me acompañó mi sobrino al Aeropuerto, y con ello se dio por finalizada la primera etapa de las celebraciones navideñas.

JMBA

viernes, 23 de diciembre de 2011

La Resaca del 22

Esta mañana recibí un correo electrónico muy amable de Loterías y Apuestas del Estado informándome, como si no lo supiera yo ya, de que los cinco números con los que participaba en el Sorteo de Navidad de este jueves no han resultado premiados. Por lo menos, afirman sentirlo.
Alegría en Grañén (Huesca) por la lluvia de millones
(Fuente: heraldo)

Este 22 de diciembre hemos vivido de nuevo las imágenes clásicas, de gentes anónimas descorchando champán barato por las calles de algún pueblo de España, para celebrar la lluvia de millones. Este año, el Gordo ha recaído en la comarca de Los Monegros, provincia de Huesca, especialmente en el pueblo de Grañén y otros de los alrededores. El Gordo está muy repartido. Y así adelante con los tópicos habituales.

Pero lo que realmente hace que estas imágenes sean clásicas es que siempre nos toca ver por televisión la alegría de otros. En fin, todos los proyectos que, más o menos detalladamente, habíamos pergeñado, deberán seguir esperando.

A mitad del sorteo, a las 11 de la mañana, se producía el juramento de los nuevos ministros en el Palacio de la Zarzuela. Sobrecarga informativa. Con la musiquilla habitual de los niños de San Ildefonso (veintitrés mil doscien...tos... quííínce --- miiiiiil eeeuroos) nos tocó cambiarle la letra por Soraaaya Sáááenz de Santa....maría  --- vicepresidenta primera del Goooooobierno y Ministra de laaaaa ... Presidenciaaaa.
El nuevo gobierno junto a SSMM, en el Palacio de la Zarzuela.
(Fuente: casareal)

No ha habido grandes sorpresas en el nuevo Gobierno. Excepto, quizá, el poder gigante que atesora Soraya, ya que además de todo lo anterior es Ministra Portavoz y el CNI (el servicio secreto español, si eso no fuera un contrasentido en este país de cotorras) pasa a depender de ella, y ya no de Defensa, como hasta ahora. O el nuevo ministro de Educación, Cultura y Deportes, José Ignacio Wert, básicamente un sociólogo, que no contaba en las quinielas. Por cierto, ¿Educación y Cultura son lo mismo? Creo que no, que Educación es lo que cuesta dinero, mientras que Cultura es lo que da dinero. Lo más relevante es que su corazón es merengue hasta la médula, según reconoce él mismo.

El nuevo titular de Exteriores, José Manuel García Margallo, también ha sido una relativa sorpresa. Con 67 años de edad, los últimos 17 ha ocupado plaza de europarlamentario. Parece un muy buen conocedor de los temas de su Ministerio. Un voto de confianza para él, cuya principal responsabilidad será la recuperación de la confianza en España como socio fiable, y la incorporación a la primera velocidad, lo que sea que esto acabe siendo. Veremos cómo lidia con los siempre espinosos temas de Cuba y Venezuela.

Retomamos algunos viejos conocidos de los Gobiernos de Aznar: Cristóbal Montoro en Hacienda y Administraciones Públicas; le tocará lidiar con los recortes de las administraciones (central, autonómica y local). Ana Pastor (médico y antigua Ministra de Sanidad) en Fomento (¿¿??), el Ministerio inversor por naturaleza, en tiempos de restricciones. O Miguel Arias Cañete, que vuelve a los cerditos, para ocuparse del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (que incluye también Ganadería y Pesca, aunque no estén en el título).

Vemos también en el nuevo Gobierno algunas caras muy conocidas del PP, que se han caracterizado por su absoluta fidelidad con Rajoy: Ana Mato (en Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad), responsable máxima de la campaña electoral que ha llevado al PP a disponer de mayoría absoluta, buena conocedora de los entresijos del aparato, y que consiguió salir relativamente airosa de algunos oscuros episodios conyugales de corrupción. José Manuel Soria, el canario clónico de Aznar, pero con más altura (física, se entiende), que se ocupará de Industria, Energía y Turismo, y le tocará lidiar de inmediato con el enojoso tema del recibo de la luz, y deberá dinamizar la mayor industria del país, el Turismo. Jorge Fernández Díaz, más del PP de Cataluña que catalán, que ocupará Interior, con la perlita de acompañar al fin de ETA y tener que lidiar con los movimientos de indignados.
Ruiz Gallardón, jurando su nuevo cargo.
(Fuente: publico)

Alberto Ruiz Gallardón ya es ministro, ya lo ha conseguido, y se ocupará de Justicia, con algunos marrones importantes por resolver. Abandona el cargo de Alcalde de Madrid, del que tomó posesión de nuevo hace unos pocos meses, y nos deja a los endeudados madrileños en manos de la primera alcaldesa de la historia: Ana Botella. Aparte de ser la esposa de Aznar (nadie es perfecto), resulta demasiado sectaria de la beatería para mi gusto, y nos ha brindado algunas perlas como la de las manzanas y las peras (creo recordar) para ilustrar el problema de la homosexualidad.

Pedro Morenés sustituye a Carme Chacón al frente de Defensa. Relativamente desconocido para el gran público, parece ser buen conocedor de la industria de la Defensa, lo que constituye unas credenciales, pero no sé muy bien si positivas o negativas.

Fátima Báñez se hace cargo de la piruleta envenenada por cinco millones de desempleados que es el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Quienes la conocen, la tienen por buena conocedora del tema, dialogante y muy trabajadora. Deseémosle suerte, que la va a necesitar. Parece próxima de la Patronal, pero es apreciada también por los Sindicatos.

Y seguramente el nombramiento más polémico ha sido el de responsable del nuevo Ministerio de Economía y Competitividad, Luis de Guindos. Este hombre formó parte de la cúpula directiva de Lehman Brothers en Europa, y se desconfía profundamente de que haya sido parte (importante) del problema y ahora pueda ser parte (importante) de la solución. Veremos.

Las críticas que hemos oído del PSOE al nuevo gobierno hacen énfasis en la no paridad entre hombres y mujeres. Este es uno de los tics que peor llevo de los socialistas de los últimos tiempos. Porque la Igualdad debe ser de Oportunidades, y las cuotas ni llevan a ninguna parte, ni aportan per se una mayor justicia.  

En 100 días estaremos a finales de Marzo. Habrán pasado las elecciones andaluzas y el nuevo Gobierno tendrá que presentar los Presupuestos para el 2012 en el Congreso. Ahí caerán las últimas máscaras, y veremos de verdad lo que Rajoy y su gobierno están dispuestos a hacer. Mientras tanto, démosle al nuevo gobierno y a su Presidente la confianza que se merecen, tras el éxito electoral del PP el pasado 20-N.
Manifiesto "Mucho PSOE por hacer".
(Fuente: republica)

También coincidiendo con los niños de San Ildefonso (nunca les habían disputado tanto el protagonismo un 22 de diciembre) el PSOE está en llamas. Sus últimos Ministros ya han dejado de serlo (en un traspaso de poderes que es de justicia reconocer que se ha producido con señorío y entre algodones), y los Secretarios y demás cargos de confianza seguramente cesarán hoy tras el primer Consejo de Ministros del nuevo Gobierno. Muchos parados para tan poco partido como ha quedado tras el 20-N. Manifiestos de Chacón y otros para la refundación del partido, dando preferencia a las ideas que a las personas; y contramanifiesto de altos cargos de la administración Zapatero defendiendo su gestión. Las dos posturas puede que sean nobles y (relativamente) desinteresadas, pero conviene no olvidar que las urnas el 20-N le dieron al PSOE el peor castigo electoral de su historia, y muchas cosas deben pensarse de nuevo y reconstruirse o construirse desde la (casi) nada.
Soraya Rodríguez, alma impulsora del contramanifiesto
"Yo sí estuve allí"
(Fuente: elpais)

Creo que España necesita a un PSOE mucho más fuerte de lo que está hoy. Confiemos en que el Congreso de Febrero será una catarsis profunda en el seno del partido, y que le ponga alas para la travesía del desierto que les espera. Porque Rubalcaba, tras los últimos revolcones ya está más para jugar a la petanca con sus nietos, si los tuviera, que para otras aventuras. Y la evidente ambición de que ha hecho gala Carme Chacón quizá la ha quemado más de lo que sería deseable. Posiblemente haga falta sangre incluso más nueva para revitalizar al Partido. Algunos hablan de Eduardo Madina. Yo insisto en que me gustan mucho las maneras y la aproximación intelectual de Fernández Vara, pero ignoro cuáles son sus aspiraciones y si su ambición desborda el contexto de Extremadura, o no.

En resumen, un 22 de Diciembre en que los niños de la Lotería y los del champán barato en la calle no han sido los únicos protagonistas. Están animadas las cosas como para tomarse el turrón y el cava con tranquilidad. Desde luego, no parece que los políticos este año se puedan tomar descanso más allá del necesario reposo de los vapores etílicos de la cena de Nochebuena o de la comida de Navidad.

Y, mientras tanto, Loterías y Apuestas del Estado se lamenta de que los números que yo jugaba en el Sorteo de Navidad no hayan resultado premiados.

Pese a tener aprobada la oposición para millonario, tendré que seguir a la espera de plaza.

JMBA

martes, 20 de diciembre de 2011

Con los mejores deseos para 2012

Este año he recuperado una fotografía antigua (de Agosto de 1988), tomada en Nueva York, con ocasión de mi segunda visita a esa fascinante ciudad. Apoyado en la borda del ferry a Liberty Island, el escenario ilustra un trozo de la ciudad que ya es historia: las Torres Gemelas se erguían orgullosas, ignorantes de su futuro. En estos tiempos en que parece que todo a nuestro alrededor cambia y seguirá cambiando; en que cada día parece estrenar un nuevo ciclo; en que nos cuesta no hablar de la crisis veinte veces al día; valga esta imagen del pasado para convencernos de que, pese a todos los cambios que a veces nos cuesta digerir, debemos mantener nuestras ilusiones, nuestros mejores deseos y, sobre todo, la esperanza.

Que todo cambie no debe impedirnos seguir luchando para que ese cambio siempre sea a mejor.




Aquest any he recuperat una antiga fotografia (d'Agost del 1988), presa a Nova York, a la meva segona visita a aquella fascinant ciutat. Apoyat a la barana del ferry que porta a Liberty Island, l'escenari de fons il.lustra un troç de la ciutat que ja és història: les Torres Bessones s'alçaven orgulloses, ignorants del seu destí. En aquests temps en que sembla que tot al nostre voltant canvia i seguirà canviant; en que cada dia sembla que començi un nou cicle; en que ens costa no parlar de la crisi vint vegades al dia; valgui aquesta imatge del pasat per convèncer-nos de que, malgrat tots els canvis que de vegades ens consta pair, tenim que mantenir les nostres il.lusions, els nostres millors desitjos i, sobretot, l'esperança.

Que tot canvii no ens ha d'impedir seguir lluitant per a que aquest canvi sempre sigui a millor.





This year I have retrieved an old photography (August 1988), taken in New York, during my second visit to such an exciting city. On board of the ferry to Liberty Island, the background shows a piece of the city that is already a part of its history: Twin Towers raised with arrogancy, ignoring how their future was going to be. Nowadays, when everything around us is changing and it looks like it is not going to stop changing; when it seems to be that every day a new cycle starts; when we are unable to refrain from talking about crisis twenty times a day; let this image of the past to convince us that, in spite of so many changes that sometimes are tough to be accepted, we must keep our illusions alive, we must stick on our best wishes and, above all, the hope to rule our lives.

The fact of everything changing must not prevent us from fighting this change to be always an improvement.



JMBA

lunes, 19 de diciembre de 2011

Almuerzos y Cenas de Hermandad

Este período prenavideño es abundante en citas para celebrar almuerzos o cenas de hermandad con toda clase de colectivos con los que nos relacionamos habitualmente, o nos hemos relacionado en el pasado.
Imagen añeja de una cena de hermandad
(Fuente: vn-62-64) 

Hace años, cuando las empresas podían disponer de presupuestos boyantes para remunerar a sus empleados, era habitual que se celebraran cenas de empresa, que cada vez van siendo más raras e inhabituales. En esas cenas (pagadas por la empresa, repito; los más jóvenes igual no me creerán), se invitaba a todos los empleados y, muy a menudo, también a sus cónyuges, parejas, novi@s, amig@s; en resumen, a los que los anglosajones llaman muy cucamente "relevant others". El Lote de Navidad ya se había recogido o recibido unos días antes, pero en esas cenas era habitual que hubiera obsequios para los empleados y sus parejas, especialmente cuando se celebraba algún aniversario significativo de la empresa. Recuerdo haber asistido a alguna en la que se gastó un presupuesto que hoy todo el mundo consideraría obsceno.

Prácticamente condenadas esas celebraciones a habitar solamente en el recuerdo, los empleados se han ido espabilando para celebrar comidas ya no de empresa, sino más bien de departamento o sección; es decir, en más petit comité. Donde cada cual paga su parte; se paga a escote. Muchos de estos almuerzos (más que cenas) acaban languideciendo. Sólo asisten los empleados (sin relevant others) y muchos están acostumbrados a comer juntos durante todo el año algún Menú del Día a precio fijo y económico, y un día al año se multiplica el presupuesto diario por cuatro o por cinco, a cambio de un almuerzo presuntamente festivo, que raramente ofrece de verdad lo que promete. Y donde siempre acostumbra a haber algun@ que bebe más de la cuenta, y empieza a desbarrar.

Pero la tradición de las comilonas navideñas desborda el ámbito de la empresa y de los compañeros de trabajo. Muchos otros colectivos, formales o informales, organizan también sus celebraciones anuales aprovechando la proximidad de la Navidad, como hito que obliga a todo el mundo a la alegría (aunque sea forzada) y al dispendio con retorno limitado. Celebran comidas o cenas los antiguos colegas de trabajo de uno u otro departamento de cierta empresa, por ejemplo. Con el paso del tiempo, los asistentes van acumulando años de edad, y las cenas se convierten en consultorios médicos, donde se rivaliza por contar y recontar las operaciones quirúrgicas más arriesgadas, y se compite por los fármacos que hay que ingerir con regularidad.

Por estas fechas se celebran también muchas comilonas de compañeros de promoción en la Universidad, o de quinta en la mili; o también del club de los que les gusta mirar el cielo de noche en Zamora (un suponer).

Los comensales asisten impávidos, año tras año, al progresivo deterioro físico de sus compañeros, que se ve reflejado en el propio, siempre ignorado salvo en estas ocasiones señaladas. Si se realizan fotografías que luego circulan, las críticas (más o menos públicas o privadas) abundan, en el sentido de que Fulano está ya muy mayor, Zutano ya es abuelo y se le nota, o Menganita hay que ver lo que fue y a lo que ha llegado.

En las cenas de ex-colegas, los primeros años se rivaliza por intentar demostrar que a uno le ha ido mucho mejor que a los demás, que ha conseguido un puestazo y gana dinero a raudales. Los que son conscientes de que no les ha ido especialmente bien, a menudo ni asisten a la cena, y dan cualquier excusa, citándose, eso sí, para el año siguiente. Con el paso del tiempo, la única rivalidad que va quedando es por ver quién consiguió un mejor paquete de indemnización para pasar al paro a los taytantos, o quién conserva mejor el pelo, y si no es cano quién utiliza el mejor tinte; queda constancia de quién ha engordado por dejadez, o quién ha adelgazado y presenta un aspecto enfermizo. Porque con los años, nadie conserva su peso habitual. O se engorda (que es lo natural, si la dieta, el ejercicio o la enfermedad no lo trunca), o se adelgaza (por una dieta motivada por un susto de los médicos, o por enfermedad), pero ya no por motivos estéticos.
Imagen de una de esas cenas de empresa que hacían
furor a finales de los 80. El bigote me lo afeité en
Agosto de 2002.
(Fototeca de JMBigas)

Todas estas celebraciones forman parte de lo que los medios denominan gasto navideño, y es un balón de oxígeno para la hostelería en general, que a menudo se excede en la fijación de precios abusivos.

Afortunadamente, acaba llegando la Navidad y se interrumpe este ciclo de celebraciones y reencuentros, no siempre deseados o anhelados. En las semanas entre Navidad y Año Nuevo, y luego hasta Reyes, todavía menudean algunas comidas entre amigos, amiguetes, coleguitas o ex-colegas, que frecuentemente sólo se ven una vez al año. Los temas de conversación se centran en recordar lo bien que lo pasábamos, y se ignora deliberadamente que los caminos cimbreantes de la vida nos han puesto a cada uno en posiciones familiares, laborales, económicas y/o sociales discordantes.

Esas ya casi desaparecidas cenas de empresa eran, ciertamente, compromisos sociales, y el que las esquivaba habitualmente era mal visto por los demás y por la dirección. También se estaba obligado a escuchar algún discurso, no siempre atrayente; y a menudo se vivían escenas de tensión si la empresa hacía algún regalo valioso, especialmente para los que habían invitado a la cena a una amiga que intentaban promocionar a novieta (María, ya te estás quitando el reloj, que es para mi madre).
(Fuente: 20minutos)

Pero todas estas celebraciones de hermandad son absolutamente voluntarias, y cada cual sólo paga su parte si asiste. Mi recomendación es que os limitéis a asistir a las comidas o cenas que realmente os hagan ilusión; a aquellas en las que podréis compartir mesa y mantel con gente que os importa. Y prescindid del resto; buscad una excusa, o ninguna, pero no perdáis el tiempo.

Además, cuando se reúnen más de seis personas en torno a una mesa, no hay intercambio de todos con todos. Se establecen conversaciones separadas y acabas con la sensación de que sólo has hablado con tres o cuatro (los que tenías al lado en la mesa), y la promesa para el año siguiente de llegar con más antelación para poder escoger al lado de quién nos apetece sentarnos.

Hace años, cuando todos éramos más jóvenes, tras la cena siempre quedaba un núcleo duro que proseguía la fiesta hasta la madrugada, muy habitualmente con una visita de rigor al karaoke (ese lugar donde siempre se pasa vergüenza -propia y ajena- y que sólo se visita en estado etílico). Pero el paso del tiempo, la responsabilidad, los problemas económicos y los crecientes controles de alcoholemia provocan que, durante la cena, se beba vino con moderación y, tras la cena, cada cual se vuelve a su casa como ánima perseguida por el diablo.

Pero, cuando se acerca Navidad, los almuerzos y cenas de hermandad son una tradición tan enraizada como el Sorteo de Lotería, o las luces en las calles, o los árboles engalanados, o los belenes de todo tipo.

Hay que celebrarlas para comprobar que seguimos vivos.

JMBA

domingo, 19 de diciembre de 2010

La Lotería de Navidad en España

El Sorteo de la Lotería de Navidad marca en España el inicio de las fiestas navideñas propiamente dichas. Acostumbra a celebrarse el día 22 de diciembre de cada año, y es raro encontrar a un solo español que no juegue algo en este sorteo.
Los niños de San Ildefonso, cantando un premio
(Fuente: sortea2)

Podéis ver algunas curiosidades sobre el sorteo en la propia web de Loterías y Apuestas del Estado, por cierto, el mejor sitio posible para realizar apuestas en los juegos on-line (Bono Loto, Lotería Primitiva, Euromillones, Gordo de la Primitiva, Quiniela,...) directamente desde Internet y sin comisiones ni intermediarios de ningún tipo.

Este año, el sorteo de Navidad consta de un total de 85.000 números, cada uno con 195 series de diez décimos cada una. Dado que el décimo se vende por 20€, si se despacha la totalidad, la recaudación sería de 3.315 Millones de euros.

Dado que la retención fiscal ya se realiza en origen (sólo se distribuye para premios el 70% de la recaudación, siendo el 30% restante para los gastos de emisión y administración y para el Tesoro Público), los premios de la Lotería Nacional están libres de impuestos.

Cada semana se celebran dos sorteos de la Lotería Nacional (los jueves y los sábados), pero sin duda el Sorteo de Navidad es el de mayor importancia y trascendencia social de todo el año. Ello se debe a que los premios se reparten mucho (es decir, es fácil pillar aunque sea un pellizco de premio) y a su universalidad. Todo el mundo juega algo, bien porque la ha comprado, o porque se intercambia entre familiares o amigos. La mayoría de empresas acostumbran a escoger un número para que jueguen sus empleados, y a su vez, estos los intercambian con otros familiares o conocidos.

Por todo ello, es habitual que cualquiera se encuentre con que juega pequeñas cantidades en muchos números diferentes. Casi con seguridad resultará premiado con alguna pequeña cantidad, desde el reintegro de lo invertido hasta la tradicional pedrea (5€ por Euro jugado). Sólo con mucha suerte se puede conseguir un premio de los llamados mayores: el Gordo (15.000€ por Euro jugado), el Segundo (5.000), el Tercero (2.500), uno de los dos Cuartos (1.000) o uno de los ocho Quintos (250).
(Fuente: techlosofy)

Coloquialmente, se acostumbra a utilizar la expresión está más repartido que el Gordo de Navidad. Ello se debe a que existen 1.950 décimos de cada número, y los del Gordo reciben 300.000 euros por décimo. Hay potencialmente muchos agraciados con ese premio.

Esa es otra característica de la Lotería de Navidad respecto a otro tipo de sorteos: no existe ningún premio de los que te cambian la vida, salvo que juegues muchísimo dinero. Si aceptamos que, en la actualidad, la unidad de Pasta Seria (necesaria para permitirte cambiar de modo de vida) pueden ser los 2 o 3 millones de Euros, haría falta jugar entre 100 y 200 Euros del número premiado con el Gordo para alcanzar esa cantidad,  lo que no es nada habitual. Ya escribí en otro artículo sobre las componendas y las conversaciones imaginando que ya nos ha tocado el premio.

Un tema tan tradicional como el Sorteo de Navidad ha dado lugar a muchos clásicos. Por una parte, es el único sorteo que se celebra por el método tradicional. Esto significa que hay dos bombos (uno mucho más grande que el otro). En el bombo grande, hay 85.000 bolitas de todos los números que participan en el sorteo. En el bombo pequeño están las 1.787 con los premios directos: desde los 1.000€ por serie de la pedrea, hasta los 3.000.000 de Euros por serie del Gordo. A ello hay que añadir las aproximaciones, las centenas, los reintegros. El sorteo dura unas tres horas y media, y su celebración se realiza con asistencia de público. Los hay habituales, muchos que se disfrazan para atraer sobre sí la mirada de la Diosa Fortuna, y algunos incluso revisan las tablas con las bolas de los números, para asegurarse de que el suyo está en el bombo.

En vísperas del sorteo, las conversaciones de todo el mundo se mueven en torno a lo que yo haría si me toca el Gordo. En la mañana del 22 de Diciembre (cuando se celebra el sorteo) y a medida que se van desgranando los premios mayores, las aspiraciones de todo el mundo van decreciendo, al menos una pedrea, o simplemente el reintegro (coincidencia de la última cifra del número con el Gordo).

El sorteo es cantado por los niños del colegio de San Ildefonso, lo que genera una musiquilla de fondo para el inicio de las fiestas de Navidad, para esa mañana del 22.
Descorchando cava en plena calle
(Fuente: caminantedelavida)

Terminado el sorteo, empiezan los días de lo importante es tener salud, y la reinversión de las pequeñas ganancias en décimos para el Sorteo del Niño, que se celebra para Reyes.

A medida van saliendo los premios mayores, las radios, las televisiones, los periódicos, desplazan reporteros a cubrir la alegría de los afortunados. Visitan las administraciones que han repartido décimos del Gordo, o los bares o comercios que lo han redistribuido en pequeñas participaciones. Entrevistan a la gente eufórica, que probablemente estén descorchando botellas de cava barato (el por qué nunca se utilizan para esas celebraciones apresuradas cavas dignos se escapa a mi comprensión). Con voz entrecortada por la emoción, los afortunados dejan perlas al reportero ante la pregunta de usted qué va a hacer con el premio. La mayoría responden que cancelar la hipoteca, o comprarse un pisito. Muchos lo destinarán a pagar las deudas. ¿Y el resto? El resto, que esperen.

Por la forma de las celebraciones se distinguen las distintas regiones y comarcas del país, que son diferentemente expansivas. Una perla la obtuvo un reportero en Vic (comarca de Osona, en la Catalunya Interior, provincia de Barcelona) como respuesta a su pregunta a una persona que rondaba el bar donde se había repartido mucho dinero sobre si le había tocado algo: nosotros, es que no somos de celebraciones.

Si el premio toca en algún lugar de Andalucía, el baile por sevillanas improvisado en plena calle está asegurado. Si el Gordo toca a los empleados de alguna empresa, las escenas en la oficina o la fábrica está garantizada, con cava, gritos e ilusión. Si toca en algún pueblecito tocado por las reconversiones industriales, el dinero será para tapar agujeros. Si los agraciados viven en algún lugar de la costa gallega, el dinero nos compensa de la dureza de la mar. Y si toca en la Puerta del Sol o en Sort, nunca se sabe, porque se ha vendido allí lotería para gentes de todas las partes de España. Siempre hay algún misterioso señor de Córdoba, que se llevó cinco series, y seguro que las ha vendido en pequeñas participaciones, o alguien de algún lugar inconcreto que insistió en que el número terminara en los años que cumplió su hija, o en el año de su matrimonio. Ilusión sin fronteras.

Otro clásico es alguna gente a quien siempre le toca la Lotería. Había hace años un concejal de Madrid (Matanzos) a quien le tocaba el Gordo cada año. O al Presidente de la Diputación de Castellón (Fabra) a quien le ha tocado ya seis o siete veces. Los caminos infinitos del blanqueo de dinero pasan por las sucursales bancarias que ofrecen una pequeña comisión a los agraciados de verdad para comprarles sus décimos premiados, a cambio de deshacerse de dinero negro, pasándoselo a otros.

Periódicamente, las televisiones realizan reportajes sobre cómo cambió el Gordo la vida en alguna localidad, o cómo digirió la riqueza (habitualmente, mal) esta o aquella persona.
(Autor: Santi Orue; Fuente: publico.es) 

El día siguiente al Sorteo es el Día Nacional de la Salud. Y luego ya viene Nochebuena y los ágapes familiares donde siempre se acaba comiendo y bebiendo más de lo razonable, y donde a menudo toca aguantar las melopeas incómodas de ese cuñado o ese primo que siempre se pasa de la raya.

En rápida sucesión pasan Navidad (y el día siguiente, San Esteban, festivo también en algunas comunidades), y Nochevieja y Año Nuevo (con las decisiones siempre incumplidas de dejar de fumar, de adelgazar, o de ir regularmente al gimnasio). Termina el espectro de las fiestas navideñas con Reyes, y sus intercambios de regalos.

Y luego es el día después, en que la crisis que vivíamos nos vuelve a azotar y habitamos la rutina de nuevo. Y todos empezamos a planificar ya la Semana Santa (para finales de Marzo o Abril), la siguiente festividad significativa.

JMBA

jueves, 16 de diciembre de 2010

Y llega la Navidad

Este año, la Navidad llega protegida por un Estado de Alarma que parece garantizar la movilidad de todos los ciudadanos en estas fechas en que la gente viaja por toda clase de motivos: familiares, de compras, para ir a pasar frío de verdad en algún otro lugar, para esquiar, para esquivar el frío en el Caribe o incluso para ir a pasar la Nochevieja con desconocidos en cualquier parte de la geografía, con la extraña idea de conocer a alguien especial.
(Fuente: El Geeky)

Las celebraciones de este período responden al arcano universal del solsticio de invierno, es decir, del día más corto y la noche más larga. Igual que en el solsticio de verano (en torno a San Juan), todas las civilizaciones y religiones tienen celebraciones de bienvenida al verano, de purificación (las hogueras), o de renovación.

Los primeros síntomas de que va llegando la Navidad aparecen ya en Noviembre, con las primeras luces callejeras, las promociones y publicidades de los Centros Comerciales, la avalancha de correos electrónicos de vendedores de todo tipo que sugieren adelantar las compras, para evitar problemas de última hora.

Pero se sabe que ya está cerca cuando de un día para otro, las temperaturas bajan diez grados, y se nos congelan hasta las cejas. El martes, en Madrid, a las diez de la noche, teníamos siete grados positivos. Ayer, a la misma hora, ya estábamos a un grado bajo cero. ¿Por qué?. No entiendo bien qué sentido tienen esas variaciones, especialmente porque tanto ayer como hoy está haciendo días soleados de cielo azul, pero con un frío pelón. Miras por la ventana, y saldrías a la calle en manga corta, pero durarías un par de minutos antes de congelarte vivo.

La campaña de Navidad ya está en su máximo calor cuando nos asaltan por todas partes con los décimos de Navidad. Todos los amigos quisieran intercambiar Lotería de Navidad, la de su trabajo, o la de la escuela de los niños, o la de su parroquia, o un décimo que compraron en las Quimbambas, cuando estuvimos en una casa rural en Septiembre. Siempre hacemos votos de que este año no compraré más de X Euros, pero nos desborda la demanda, y no tenemos más remedio que seguir ese flujo. No fuera a ser, por cierto, que el número que nunca tocó de la empresa donde trabajamos muchos años, fuera a tocar este año, estaría bonito.

Nos toca vivir esas colas monstruosas que se montan en los sitios que pasan por ser los elegidos por la suerte. La Bruixa d'Or, en Sort (por cierto, suerte en catalán), o en las Administraciones de Lotería junto a la Puerta del Sol de Madrid, Doña Manolita entre otras. El sábado pasado había varias colas kilométricas por esa zona. Y los vendedores ambulantes de décimos que, por una comisión, ahorran las colas al personal, pero no es lo mismo. Este es un fenómeno social que ignora las normas estadísticas más básicas. Lógicamente, es más probable que toque el Gordo en una Administración que haya vendido muchos números. Pero, en ese caso, la probabilidad de que toque en el número que compramos allí es pequeña. La única realidad incontrovertible es que hay 85.000 números, y a uno le tocará el Gordo. El resto, es lírica, sentimientos y sensaciones.

 Viene la época de las cenas de Navidad: de los compañeros de trabajo (eso, quien lo tenga), de los ex-compañeros de algún ex-trabajo, de los antiguos alumnos de alguna institución, de los de la promoción de algo, o los campistas del 92, o lo que sea. Los Restaurantes hacen su Agosto, porque con grupos numerosos, todos los gatos son pardos. Las facturas se dividen por el número de comensales, y todos tienen la sensación de que están pagando un sobreprecio, pero no pueden discutirlo. Se paga a regañadientes y, si acaso, se riñe al organizador. A menudo se suma alguno a última hora, con lo que se comprimen los platos y los cubiertos, y hay que ponerse de acuerdo con el vecino para cortar la carne o el pescado por turnos.

En esas cenas vemos a gente que raramente vemos en otras ocasiones, y con la que nos une, habitualmente, poco más que el motivo de la cena. Siempre pensamos que los demás han envejecido mal, o que han engordado, o que tienen mala cara. Hasta que el reportero de turno (siempre hay uno; a mi me toca con frecuencia ese papel, que hago con gusto, dicho sea de paso) cuelga por ahí las fotos y comprobamos que todos hemos envejecido malamente.

Hay que comprar alguna cosa excepcional para los diversos ágapes de las fiestas. Ese vino carísimo que nunca habíamos probado, y que luego siempre hay algún cuñado que se lo bebe como si fuera agua. O ese champán que compramos cuando estuvimos en Francia, y que hemos cuidado como oro en paño, hasta que se vierte en el mantel porque otro cuñado ha actuado de maestro abridor sin título.

Por algún motivo, en las comilonas masivas, los cuñados son los que tienen peor fama. Siempre hay alguno que bebe de más, y empiezan a surgir a la superficie las viejas rencillas que se prometió olvidar por este día, para evitar molestar al abuelo. Y algún niño acabará mareado, porque probó el cava o pegó una calada del puro del tío.

Me aterra cuando oigo gente que se enorgullece de ágapes navideños con docenas de familiares. Es imposible no acabar peleados, diciendo nunca más (hasta el año que viene). Afortunadamente, en mi familia nunca nos ha dado por celebraciones tumultuosas, sólo los hermanos y sobrinos, y mi padre hasta que falleció.

Por Nochevieja sale por ahí todo el mundo que nunca sale. Por eso los que podemos salir el día que nos apetezca, por Nochevieja nos preocupamos muy mucho de tener una celebración en algún lugar controlado, sin tener que pisar las calles, a ser posible. Y si no hay otra cosa, un buen champán para ver la retransmisión de las uvas en casita, un poquito de foie, a dormirla pronto, y a disfrutar de la mañana del año en que hay menos gente por las calles, el día de Año Nuevo.

Por Reyes hay que pensar en los regalos (otros lo hacen en Navidad). Hay que pensar en un presupuesto razonable, preparar una carta a los Reyes Magos, en que describimos lo que nos gustaría que nos regalasen. Y los demás hacen lo mismo. Luego nos acaban regalando lo que les apetece (o lo que pueden pagar), y nosotros hacemos lo mismo. Pero siempre es bonito que te regalen alguna cosa, incluso esa cosa que jamás nos hubiéramos comprado.

Y luego ya es el día después, ese período inconcreto que empieza el siete de Enero, llamado genéricamente después de Fiestas. Queda por cruzar todavía por lo peor del invierno, pero los días ya se empiezan a alargar y se nota. Algún día de Febrero es posible que sugiera ya la primavera (pero al siguiente puede nevar). A finales de Marzo tendremos el equinoccio de primavera, y empezará la época en que más apetece viajar. Recuerdo hace años que un cliente de Sevilla (en Febrero) nos dijo que eso lo vamos a lanzar después de Semana Santa, pasado Feria. Claro que luego vino la caló, y lo lanzaron ya en Noviembre. Se les echó el tiempo encima.
(Fuente: gatosperiquitos)

Pasará la primavera y empezará el calor (del que nos quejaremos religiosamente, como todos los años), y luego otra vez el frío, y de nuevo la Navidad. Y todo ello en un círculo virtuoso, que hace que consumamos los años a una velocidad de vértigo.

Claro que este año, pasado Fiestas, tendremos el aliciente de ver qué pasa cuando levanten el Estado de Alarma y cómo se empieza a mover el nuevo Govern en Catalunya, con Artur Mas al frente. Hoy mismo se ha constituido el nuevo Parlament (con lo de los controladores, estas dos semanas desde las elecciones nos hemos olvidado del tema).

En fin, Feliz Navidad a todos, y os deseo un Próspero Año Nuevo 2.011 (parece ayer de lo del Milenio, y ya han pasado once años). Creo que el mejor deseo que puedo postular es que todos consigáis lo que os propongáis.

No os engañéis con los deseos. Que pueden hacerse realidad.

JMBA