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viernes, 18 de mayo de 2012

Sarkozy, de vuelta a ¿casa?. Cambia la foto.

Como ya comenté el pasado martes, tomó posesión François Hollande como séptimo Presidente de la Vª República francesa.

Al principio del acto, en el Palacio del Elíseo se escenificó el relevo entre Sarkozy y Hollande. Tras saludarse las dos parejas a las puertas de palacio, Sarkozy y Carla Bruni, de la mano, avanzaron por la alfombra  roja hasta el coche oficial, e hicieron fundido a negro, hacia su nueva vida privada.
Merkel y Hollande acabaron sonriendo, tras la
conferencia de prensa en Berlín.
(Fuente: teinteresa)

Al día siguiente hubo una escena parecida en Matignon (la residencia del Primer Ministro), para el relevo entre François Fillon y Jean-Marc Ayrault. La tarde del miércoles conocimos la composición del nuevo Gobierno (17 ministros y 17 viceministros) perfectamente paritario: 17 hombres y 17 mujeres. Una de sus primeras decisiones ha sido reducirse los sueldos en un 30%. Que será el chocolate del loro, pero es bueno ver que también el loro practica la austeridad.

El jueves ya se celebró la primera reunión del Consejo de Ministros, mientras que Hollande ya había visitado a Angela Merkel en Berlín (episodio del rayo en el avión incluido) y se ha ido este viernes hacia los Estados Unidos, para diversas cumbres del G8 y de la OTAN.

En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, celebradas el domingo 6 de Mayo, todos los sondeos daban a François Hollande como vencedor, con horquillas entre los cuatro y los diez puntos de ventaja. Al final, el resultado real fue mucho más reñido (solamente tres puntos de diferencia). Lo que me sorprendió es que Sarkozy apareció por televisión (y ante sus adeptos, en París) sólo unos minutos después de las ocho de la tarde, en que cerraron los últimos colegios electorales. En ese momento, los únicos datos oficiales que se conocían eran las previsiones de los sondeos realizados a pie de urna.

Sin embargo, ya a esa temprana hora, Sarkozy reconoció abiertamente su derrota, y felicitó a François Hollande por haber ganado las elecciones. En España, habitualmente, ese tipo de sondeos suelen equivocarse en bastantes puntos, incluso en el sentido del voto, y a ningún político se le ocurriría una comparecencia pública, en uno u otro sentido, basándose solamente en esos sondeos. Cuando se fue conociendo el escrutinio real de votos emitidos, se confirmaron las posiciones que avanzaban los sondeos, aunque finalmente el margen entre ambos candidatos fue bastante más ajustado que las primeras previsiones. En España, seguramente, todos mentimos bastante más que nuestros vecinos los franceses, por eso los sondeos salen como salen.

Sospecho que a última hora apareció un cierto voto del miedo, que favoreció ligeramente a Sarkozy. Algunos votantes del Front National en la primera vuelta acabarían depositando un voto contra François Hollande, prefiriendo lo malo conocido a la aventura de un Presidente Socialista. Y otros puede que acabaran votando a Sarkozy, pensando que Hollande podría contribuir a romper el buen entendimiento franco-alemán. Para un francés medio, asistir al entente cordiale entre Angela Mekel y Sarkozy puede darle la sensación de que Francia está en la cabeza (bicéfala, eso sí) de la Unión Europea y de la Eurozona. En otras palabras, puede sacar la conclusión de que Francia es más importante con Sarkozy que lo que será con Hollande.

En fin, al margen de matizaciones, François Hollande ganó la segunda vuelta de las Elecciones Presidenciales 2012, y ya se ha convertido en el primer presidente socialista de Francia desde que en 1995 François Mitterand abandonara la presidencia, tras trece años de mandato.
Nicolas Sarkozy y Carla Bruni se van del Elíseo,
bajo la atenta mirada de François Hollande.
(Fuente: lavanguardia)

Y ahora, el día después, ¿qué va a ser de Sarkozy?. Ya se le ha oído decir que le gustaría ganar mucho dinero. Esto auguraría que le veamos en breve dando conferencias geoestratégicas internacionales, con minutas millonarias. Creo que tiene buena madera de orador y estadista para esa labor, muy habitual en ex-presidentes de todos los colores.

Además, tanto su puesto de Presidente de la República (durante cinco años), que tiende a acercarse a amistades presuntamente peligrosas, pero siempre suntuosas, como, mucho más claramente, su enlace matrimonial con Carla Bruni, le han abierto las apetencias de la vida de las clases más acomodadas.

Carla Bruni, que fue la Primera Dama de Francia hasta el pasado martes, ha seguido en su juventud una carrera medianita como top model (en desfiles de moda, reportajes fotográficos,...) y también como cantante de gama media. No tiene grandes dotes vocales, y siempre se ha refugiado en las canciones intimistas, que no le obliguen a entonar en exceso la voz. Recientemente, también consiguió un pequeño papel (poco más que un cameo), en la película de Woody Allen Midnight in Paris, un lujoso folleto turístico de París, con el toque de gracia del maestro Allen.

Sin embargo, y a pesar de una carrera profesional personal más bien de bajo perfil, Carla Bruni pertenece a una antigua familia de la aristocracia de origen italiano, a la que Sarkozy se aproximó con sumo gusto. Así han sido sus reservadas vacaciones en Cap Nègre, un exclusivo enclave próximo a Saint Tropez, en el Departamento de Var, propiedad de la familia de Carla.

Por otra parte, Sarkozy ya anunció poco después de pasada la segunda vuelta, que no va a liderar su formación política, la UMP (Union pour un Mouvement Populaire) en las inmediatas elecciones legislativas. Lo que significa que, aparte de haber digerido (posiblemente) mal la pérdida de la Presidencia, se retira de la primera fila de la política activa. Su ego superdesarrollado no le permitirá mantenerse alejado de las cámaras y los flashes. El tiempo nos dará los detalles.

Y ahora queda por ver la situación que quedará entre los principales gobernantes de la Unión Europea. Hollande ha denunciado repetidas veces el duopolio Alemania-Francia como tándem de mando de la Unión Europea y de la Eurozona. En el propio debate televisado de la segunda vuelta, se mostró contrario, especialmente por la imagen de marginación en el proceso de toma de decisiones que sienten los ciudadanos del resto de los países. Además, Hollande difiere (si no en el sentido, sí en la intensidad), de la receta neoliberal estricta de lucha a muerte y rápida contra el déficit público y la Deuda, que ha sido en los últimos tiempos el discurso impertérrito de Ángela Merkel. Con buen criterio, me parece, estima que la pura austeridad y el recorte draconiano de los gastos públicos está contribuyendo a acentuar y  perpetuar la recesión y la depresión, especialmente en los países periféricos de la eurozona.

Angela Merkel ya ha modificado algo su discurso, aceptando que además de la austeridad, hay que intentar implantar, desde la UE, medidas que favorezcan el crecimiento de las economías. Lo que lleva inevitablemente a prolongar la lucha contra el déficit y a moderar su ritmo. Algo es algo.
La experiencia de David Cameron es diferente de la
de la eurozona. ¿Podríamos aprender alguna cosa de él?
(Fuente: telegraph)

Este jueves se supo que estaba convocada una videoconferencia a cuatro bandas (Merkel, Hollande, Monti y Cameron), posiblemente como preparación para una posición común en las reuniones del G8 que se celebran en Camp David. Veremos los resultados.

En estos momentos, creo que es muy importante la presencia de Cameron, a pesar de que el Reino Unido está fuera de la Eurozona y mantiene la libra esterlina como su moneda nacional. O precisamente por eso. Porque la situación del Reino Unido en términos de déficit público y Deuda no tiene nada que envidiar a la de España. Sin embargo, disponen de un arma poderosa: un Banco Central nacional (el Banco de Inglaterra) con plenos poderes. Un Banco que tiene en sus arcas una parte importante de la Deuda Pública del país, a diferencia del BCE, quien, siguiendo los dictados de Alemania, siempre ha sido renuente a comprar bonos de los países miembros.

Su situación de partida es relativamente parecida a la de España (salvo en el paro, que es un fenómeno muy destacadamente español; en los años buenos creábamos uno de cada dos empleos de la Unión; hoy destruimos también uno de cada dos empleos que desaparecen en la Unión). Pero están capeando mejor que España este temporal económico-financiero. Y una de las razones para ello (no la única, ojo, porque el modelo económico del país es bastante diferente del español) es que mantienen su moneda nacional y no están en el Euro. Lo que, en la práctica, le da los plenos poderes (monetarios, tasas de interés, inflación,...) al Banco de Inglaterra. Por el contrario, el Banco de España se ha visto vaciado de contenido y de responsabilidades. Su propio Presidente y el resto de responsables transmiten la sensación de que esto no va con ellos, lo que, por cierto, es bastante verdad. Pero algunas de las funciones y responsabilidades de un Banco Central Nacional han dejado de estar en manos del Banco de España, pero no las ha asumido por completo el BCE.

Mientras que Hollande está a favor de la emisión de eurobonos, bajo ciertas condiciones, Sarkozy, en el propio debate, se revolvió duramente en contra, con el argumento parcialmente demagógico de que Alemania y Francia estarían pagando la Deuda de otros. Lo que no es totalmente cierto. Alemania está sacando buen partido de las muy exigentes condiciones de los mercados financieros para comprar Deuda de algunos países, lo que presiona a la baja el rendimiento de sus bonos nacionales. De modo que Alemania consigue financiarse mucho más barato que los demás, y hasta cinco puntos por debajo de los bonos italianos o españoles. Si se emitieran Eurobonos, en condiciones correctas, posiblemente tendrían un rendimiento algo superior al del bund alemán, pero muy inferior a lo que actualmente tenemos que pagar españoles e italianos (por no hablar de griegos y portugueses).

Emitir Eurobonos (por parte del BCE, con la garantía de la Unión Europea) transmitiría a los mercados la unidad de la que hoy se duda (con mucha razón y por diversas razones). Solamente cambiaría, en la práctica, que estaríamos lavando los trapos sucios en el patio de casa, en lugar de hacerlo en el lavadero público a la vista de hienas, búfalos y leones. Cada país debería hacer frente a sus propias deudas, sólo que con el escudo de la UE su coste sería infinitamente inferior de lo que es en la actualidad. En el límite, Alemania podría seguir emitiendo sus propios bonos nacionales, si le conviniera mejor así, y el mercado se lo aceptara y remunerara con un rendimiento algo más bajo.

El objetivo, pues, no es que unos paguen las deudas de los otros, sino que el BCE actúe como una Central de Compras de dinero para todos los países.
Los Eurobonos podrían ser un airbag para la situación
actual de los mercados de Deuda.
(Fuente: elmundo)

En cualquier caso, con la partida de Sarkozy de la escena de máximo nivel, cambia la foto. Veremos en los próximos días y semanas cómo lo han visualizado los mercados financieros. De ello dependerá, en buena medida, el grado y la intensidad del sufrimiento al que tendremos que hacer frente.

Sarkozy es ya el enésimo líder europeo que pierde su posición por culpa, de una u otra forma, de la crisis económica global, y de su forma de encararla. Los electores, dolientes y sangrantes por los múltiples sacrificios auspiciados desde el gobierno y desde ese duopolio, a nivel de la UE, prefieren cambiar el sentido de su voto. Contra lo malo conocido; a la búsqueda de algo mejor, todavía por conocer.

A Sarkozy sin duda le veremos dando conferencias geoestratégicas por ahí, en los próximos tiempos. Y nos conviene que Hollande se consolide y sería una buena noticia que el duopolio Alemania-Francia no se reedite, y que se suban al carro otros líderes, a ese nivel donde se toman realmente las decisiones trascendentes. Con nuevos puntos de vista y experiencias diferentes que pueden resultar estimulantes.

Mi opinión sobre el relevo de Sarkozy por Hollande es que debería ser beneficioso para España, aunque ignoro en qué grado o intensidad. Para empezar, la posición genuina y rocosamente neoliberal de Ángela Merkel ya tiene que hacer frente a la pinza entre Hollande y el socialismo francés, con los socialdemócratas alemanes del SPD. Porque Merkel se enfrenta a elecciones generales en 2013, y el riesgo de que sea la siguiente víctima política es muy elevado. A partir de entonces, posiblemente podamos ver conferencias internacionales a dúo, de Merkel con Sarkozy.

Ella conoce perfectamente lo débil que es su posición doméstica. Y algo hará para evitar lo peor (para ella).

JMBA

viernes, 9 de diciembre de 2011

La Tormenta mantiene aislado al Continente

La conclusión más inmediata de la Cumbre de Bruselas celebrada estos días es que todos los países de la Eurozona, y la mayoría del resto de países de la Unión Europea, han acordado poner en marcha un acuerdo intergubernamental para reforzar la política fiscal común y la disciplina presupuestaria y, en definitiva, reforzar la credibilidad del Euro en los mercados internacionales.
David Cameron, en Bruselas, este viernes.
(Reuters; Fuente: ABC)

Como parecía cantado, el Reino Unido se ha situado al margen del resto. Hemos oído a David Cameron afirmar de nuevo que nunca estaremos en el Euro y algunas otras manifestaciones del clásico euroescepticismo de los británicos en general y de los tories más en particular. En definitiva, un rechazo frontal a cualquier sacrificio de su soberanía nacional en favor de instituciones europeas. De hecho, ya ha recibido las primeras críticas internas procedentes del campo del laborismo. Pero los sondeos populares tienden a indicar que una mayoría de los ciudadanos británicos son euroescépticos.

Podemos pensar que esta actitud no constituye noticia ni novedad. Este euroescepticismo es esperable en un país que sigue llamando English Channel al Canal de la Mancha, y en el que el mensaje clásico de los meteorólogos ante las perturbaciones que dificultaban la navegación en el Canal era que la tormenta mantiene aislado al Continente. Una concepción insulo-céntrica del mundo.

Es conocido que el Reino Unido interioriza con orgullo su insularidad, y refuerza de una manera muy singular su sentimiento nacional. Mientras que Francia está condenada a entenderse con Alemania (tiene fronteras comunes, e incluso zonas importantes del noreste del país que estuvieron bajo gobierno alemán en el último siglo), Inglaterra (el Reino Unido) puede contemplar el tema a mucha mayor distancia por su propia insularidad. Puede mirarse al Continente por encima del English Channel.
Esta ha sido la última Cumbre Europea a la que ha asistido
José Luis Rodríguez Zapatero como
Presidente del Gobierno en funciones
(Gtres; Fuente: cuatro)

Todo eso es bien conocido, y cualquier viajero continental al Reino Unido lo ha podido verificar, vivir y compartir. Ya lo he contado en alguna otra ocasión, pero la sensación que tuve al visitar Londres y otras zonas del Reino Unido por primera vez en 1977 fue la de llegar a un mundo distinto. Donde, aparte de algunas diferencias muy evidentes (como la conducción por la izquierda, claro) había otras diferencias muy sintomáticas de que la evolución de la sociedad en el período tras la Segunda Guerra Mundial había sido sensiblemente diferente que la seguida por otros países del Continente. Una cosa que me chocó sobremanera por su significación de la diferencia fue que, en ese momento, no existía el agua mineral embotellada como producto comercial en el país.

Algo más tarde, el Reino Unido desarrolló un cierto sucursalismo de Estados Unidos. Mi sensación en el Londres de los 80 era la de intentar ser una sucursal de Nueva York. Bueno, a fin de cuentas un cierto colonialismo de ida y vuelta. Pero luego recuperó sus esencias más propias, y se convirtió en el portal natural de acceso de los Estados Unidos a la Unión Europea.

Por supuesto que muchas cosas han cambiado, incluso en el Reino Unido, desde esa época. En particular, se ha reforzado sobremanera el eje USA-UK, mucho más que el sentimiento europeísta de los británicos. Reagan-Thatcher en su momento, o Bush-Blair mucho más recientemente, han formado un frente mucho más unido que la integración del Reino Unido en la Unión Europea.
Nicolas Sarkozy, que parece que tuvo un airado
enfrentamiento con Cameron en la noche de Bruselas
(Fuente: elperiodico)

La insularidad  (como concepto social) y la relativa reticencia del británico medio a la integración europea son ciertas. Los conservadores, en particular, (los tories), siempre han sido euroescépticos, y David Cameron está gobernando en el Reino Unido desde la primavera del 2010. En su momento, el Reino Unido tomó el camino de mantener su moneda nacional y no integrarse en el Euro. Parece que esta pasada noche de negociaciones en Bruselas, hubo algunos ásperos intercambios verbales entre Cameron y Sarkozy, al hilo del orgullo británico por no estar en la Eurozona.

Pero tras la posición del Reino Unido en esta Cumbre tan trascendente hay otro hecho que posiblemente pese más que todas esas tradiciones y sentimientos sociales. En 2008, el peso del sector financiero en el PIB del Reino Unido fue del 24%, muy por encima de su peso en el resto de países de la UE. Sólo la actividad financiera de la City londinense aporta un 10% al PIB británico. Se dice que en la City londinense podría realizarse hasta el 70% del comercio mundial de bonos y más de la mitad del comercio de capitales. La decisión de Cameron de no sumarse a sus colegas del resto de países de la UE debe entenderse como la defensa a ultranza de esta posición preponderante del sector financiero en la economía de su país.

En otras palabras, podemos llegar a entender que, lo mismo que el sector financiero de los Estados Unidos, el sector financiero del Reino Unido ha sido parte del problema en el origen de esta crisis profundísima con la que estamos luchando desde hace ya tres años largos. Y ser parte del problema inhabilita la posibilidad de ser parte de la solución. Uno de los objetivos, precisamente, del acuerdo de Bruselas es imponer regulaciones más estrictas al sector financiero. Lo que se visualiza desde el Reino Unido como un ataque directo a su línea de flotación. Y con las cosas de comer, los políticos no deben jugar.

Nicolas Sarkozy, en su discurso presidencial del pasado viernes en Toulon, hacía un diagnóstico me pareció que bastante certero del origen de la crisis económica que estamos viviendo. Aunque no la citó explícitamente, en sus palabras sobrevolaba la City como parte del problema. Esa convicción parece haber provocado un choque de trenes la noche del jueves en las salas de Bruselas.
La City londinense, en el origen de la espantada del
Reino Unido en Bruselas.
(Fuente: ernestogarcialopez)

La situación económica del Reino Unido no es para nada envidiable. Hace unas semanas, os ofrecía una comparativa de las grandes cifras que ilustran esta realidad. El Gobierno Cameron ha impuesto durísimos ajustes y recortes, y ha provocado una contestación social muy importante, y ya ha tenido que hacer frente a diversas movilizaciones masivas. Yo mismo asistí a una de ellas el pasado mes de Marzo en Piccadilly. Su nivel de Deuda y de déficit es muy importante, y parece ser que también tienen un problema parecido al de España en lo que se refiere al endeudamiento privado. Pero siguen disponiendo de su Libra Esterlina y del Banco de Inglaterra, lo que permite a su Gobierno ciertos movimientos que ya están vedados a los gobiernos de la Eurozona (compra de Deuda, política monetaria).

En resumen, el Reino Unido ha escogido lamerse sus heridas en casa, en lugar de hacerlo rodeado de sus amiguetes en la plaza pública. Lo que habrá que averiguar en los próximos días y semanas es si, además, han dado un portazo. Me pregunto cuánto tiempo tardará algún descerebrado en proponer el boicot a los productos británicos, enviar a los niños a Irlanda a aprender inglés y no considerar más a Londres como una de las grandes capitales turísticas de Europa.

Como una señal del cielo, Escocia está en alerta roja por fuertes lluvias, vientos huracanados y riesgo de inundaciones.

La tormenta mantiene aislado al Continente.

JMBA

viernes, 2 de diciembre de 2011

Nicolás el Grande, un Líder Europeo

Por fin he oído a un líder político europeo hablar con claridad, realizar un diagnóstico certero del origen de la crisis, contar con crudeza lo que podría pasar si se deshace el Euro, y explicar lo que hay que hacer (y se va a hacer) a continuación.
(Fuente: elysée)

Nicolas Sarkozy, Presidente de Francia, dirigió este jueves un discurso de gran trascendencia, en Toulon, a un auditorio , ciertamente entregado, de 5.000 personas. De alguna forma, este discurso completa el ciclo que inició hace tres años en el mismo escenario, en Septiembre de 2008.

Si podéis seguir más o menos un discurso en francés, os recomiendo vivamente que le dediquéis cincuenta minutos (que es lo que dura). Os aseguro que será un tiempo bien aprovechado. Tenéis el vídeo con el discurso completo en la web del Elíseo, incluida la redacción completa del discurso escrito (aunque en algunos momentos se salió del guión estricto). Aunque se indica en la transcripción que seul le prononcé fait foi, es decir que lo que vale es lo que dice y no lo que está escrito (que puede tener errores u omisiones).

Conviene no olvidar que Sarkozy se enfrentará la próxima primavera a unas Elecciones Presidenciales, en las que opta a la reelección. El discurso de Toulon está dirigido a los franceses, a sus electores, por supuesto, pero tiene una dimensión y un calado que lo hace muy atractivo para todos los europeos y para cualquiera interesado en ver de qué forma analiza y se expresa un auténtico líder político.

Inevitablemente estamos un poco entontecidos, algo anestesiados y ciertamente desencantados de oír a los dirigentes de la Unión Europea (la mayoría con perfil de funcionarios, más que de políticos o de líderes) intentando explicar la situación y esbozar las posibles soluciones.

Sarkozy parte de su compromiso de decir la verdad a los franceses. El compromiso que asumió ya en Septiembre de 2008 (en su anterior discurso en la misma sala, que revisa ampliamente) cuando algunos pensaban que era mejor callar para no crear el pánico. Tres años después, se puede deplorar que las acciones no se hayan tomado con la suficiente rapidez, o que no hayan sido de la suficiente amplitud, pero se ha conseguido que ni un solo Banco francés haya cerrado sus puertas y que ni un solo ciudadano haya perdido ni un céntimo de sus depósitos. Y todo ello, dice, sin que le haya costado un solo euro a los contribuyentes.
Este viernes, Sarkozy se ha reunido en París con
David Cameron, el Primer Ministro del Reino Unido
(P. Segrette; Fuente: elysée)

Pero ha vuelto el miedo, ese miedo que destruye la confianza. Un miedo que paraliza a los consumidores, que impide que los inversores inviertan, que los patronos creen empleo, que los Bancos presten dinero. Y ese miedo tiene un nombre, y es que Francia pierda el control de su destino. La crisis que antes golpeó duramente a los Bancos, ahora golpea a los Estados. A todos los estados desarrollados, hayan sido gobernados por la derecha o por la izquierda, sin importar las decisiones políticas que hubieran podido tomar en las últimas décadas.

De nuevo, insiste, la única fórmula para conjurar ese miedo es decir la verdad a los franceses.

Sarkozy realiza a continuación un diagnóstico, creo que lúcido, del origen de esa crisis, que lo remonta a las decisiones tomadas a finales de los años 70. En la implantación de una globalización (mundialización) sin más reglas que las que garantizan el libre comercio, está el origen de las dificultades actuales. Al mismo tiempo se instaló una globalización financiera para compensar los estragos que una mundialización sin reglas provocaba en la economía de los países desarrollados. Se necesitaba que los excedentes de unos sirvieran para compensar artificialmente el déficit de otros.

Así se puso en marcha una máquina gigantesca de creación de deuda. Y todos los países desarrollados no encontraron otra solución que la huida hacia adelante por el camino de la deuda creciente. Cuando esa huida ya no es más posible, porque nadie presta el dinero, debe empezar un nuevo ciclo económico.

En el crecimiento incontrolado de la Deuda, cita a Francia por su gran endeudamiento público, pero con ahorro privado; al Reino Unido y a España con un gran endeudamiento privado; y a Estados Unidos con endeudamiento enorme tanto público como privado.

Sarkozy propone una tercera via para enfrentarse a la crisis, que es responder con el trabajo, con el esfuerzo y con el control de los gastos. Un ajuste por lo alto, frente al ajuste por lo bajo que supone tomar la austeridad como única opción. Esta es una elección que preserva el nivel de vida. Claro que supone preferir trabajar más en lugar de bajar los salarios, y trabajar durante más tiempo en lugar de bajar las pensiones. Lanza las correspondientes pullas a los socialistas franceses, afirmando que la jubilación a los 60 años y la jornada de 35 horas fue, simplemente, un error fatal.

Sarkozy maneja con maestría todos estos conceptos, para consumo interno de los ciudadanos franceses. Hasta que aborda con firmeza el tema de Europa, la Unión Europea y la Zona Euro. Salir del Euro, o que el Euro se rompa, no es una opción. Para Francia, por ejemplo, convertiría la Deuda en absolutamente inmanejable, y en la práctica supondría multiplicar por dos el esfuerzo necesario para pagarla.

Pone a Francia junto a Alemania al frente de lo que llama repetidas veces una mayoría cualificada (¿una sugerencia de las dos velocidades?). La conclusión es que hay que refundar Europa, ya que tanto el Tratado de Maastricht como el de Schengen han mostrado sus debilidades, y deben reformarse. Europa debe refundarse, y ello en torno a la disciplina de todos los países.

De forma nada velada, Sarkozy carga contra el dumping y la competencia desleal. Tanto de terceros países que no exigen los mismos estándares laborales que se exigen en Europa (no cita a China, pero blanco y en botella) como de los países de la Unión que utilicen las subvenciones para generar elementos de competencia desleal (no lo cita, pero la diatriba va para Irlanda). Y lanza también advertencias sobre la inmigración descontrolada.

La verdad es que resulta reconfortante escuchar a un líder político de uno de los grandes países de Europa, cómo diseña un camino de salida para la crisis. Especialmente cuando estamos ya tan habituados a discursos mediocres y grises, sin claridad de ideas, y sin ninguna conclusión que resulte esperanzadora.

Nicolas Sarkozy no es especialmente santo de mi devoción. Pero reconozco su talla excepcional de líder político, de visionario. Porque de esta crisis sólo podremos salir recreando muchas cosas, imaginando otras formas de hacerlas. En definitiva, innovando y poniéndole imaginación. Se podrá estar de acuerdo o no con las conclusiones de Sarkozy, pero hay que reconocer que su visión es completa y coherente, su diagnóstico es creíble y el tratamiento que propone despierta la ilusión.

Virtudes todas ellas de las que carecen los portavoces habituales de la UE, y la mayoría de cargos políticos, cuya misión parecería limitarse a la gestión de la crisis, pero no a su resolución.

Francamente, tranquiliza un poco, e ilusiona, ver que en la cabina de mandos hay alguien con la visión y el empuje de Sarkozy. 

Insisto en que, si podéis dedicarle un rato, escuchéis el discurso.

Merece la pena.

JMBA