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lunes, 29 de noviembre de 2010

Elecciones en Catalunya (y 5): El Día Después

Aunque en realidad las Elecciones en Catalunya no habrán concluido hasta que termine esta noche (en torno a las once) el gran clásico Barça-Real Madrid, ya se puede hacer una lectura de los resultados políticos del evento.
Artur Mas, en el balcón del Hotel Majestic
(Fuente: El País)

Hoy todos los mentideros, tertulias, articulistas y demás están interpretando los resultados. Personalmente, creo que hay una serie de hechos que son puramente objetivos, y el resto es especulación.

Hagamos un repaso a los hechos objetivos principales, que creo que son poco objetables.

- Parece que el electorado entendió un cierto aire de emergencia en el aire, y se movilizó más de lo previsto. La participación llegó al 59,96%, casi cuatro puntos por encima de la convocatoria de 2006. Afortunadamente no tuvieron razón los sondeos que preveían una abstención muy cercana al 50%.
Montilla, apoyado por sus próximos, reconociendo
la derrota
(Fuente: El Periódico)

- El electorado catalán ha castigado al tripartito. Sus tres fuerzas han salido escayoladas de la convocatoria. El PSC sufre el peor resultado de su historia, con solamente 28 diputados, frente a los 37 que tenía. ERC sufre un descalabro, perdiendo once de los 21 diputados que tenía, y queda relegada a quinta fuerza en el Parlament. Solamente le quedan 10. E Iniciativa per Catalunya - Els Verds aguanta algo mejor, pero pierde dos de los 12 diputados que tenía, y se queda sin representación en Lleida. Aunque pasa a ser la cuarta fuerza por número de diputados y de votos, por delante de Esquerra Republicana de Catalunya.

- El panorama político catalán ha virado a la derecha, con la victoria indiscutible de CiU (Artur Mas será el próximo President de la Generalitat, sin ninguna duda) con 62 diputados (a solamente 6 de la mayoría absoluta) y la notable progresión del Partido Popular, que pasa de 14 a 18 diputados, consiguiendo sus mejores resultados absolutos en Catalunya. El PP pasa a ser la tercera fuerza en el Parlament de Catalunya. Y Artur Mas ve recompensada su perseverancia, al haber sido Jefe de la Oposición los últimos siete años, a pesar de que CiU fue la fuerza más votada (también) en las dos convocatorias anteriores.
Alicia Sánchez-Camacho, eufórica
(Fuente: El Periódico)

- Ciutadans se mantiene con sus tres diputados, pero no consigue tener Grupo Parlamentario propio (le harían falta dos escaños más). 

- Laporta y su Solidaritat Catalana per l'Independència entran en el Parlamento, con cuatro diputados. Sin duda, han pescado en el descalabro de Esquerra. Pasa a ser la sexta fuerza en el Parlament, por delante de Ciutadans en número de escaños, aunque han obtenido más de tres mil votos menos (la ley d'Hondt tiene estas cosas). Para evaluar bien las cosas, la SI de Laporta obtuvo 102.197 votos en toda Catalunya.

- La Plataforma per Catalunya del neonazi y xenófobo Josep Anglada se queda fuera del Parlament. Pero en las fases iniciales del escrutinio se le llegaron a dar hasta tres diputados. Y conviene anotar que obtuvieron en toda Catalunya un total de 75.321 votos (ojo, aviso para navegantes).

- El CORI (que presentaba a Carmen de Mairena como segunda por Barcelona) ha obtenido menos de siete mil votos.

- La lista menos votada ha sido Democraticaweb, que solamente se presentaba por Tarragona, y obtuvo 44 votos.

Hasta aquí los hechos objetivos principales. Lo que sigue ya son especulaciones y opiniones (discutibles como siempre, por supuesto).
Joan Herrera, consolando al tercero
de su lista por Barcelona
(Fuente: El Periódico)

El PP en Catalunya (a pesar de su avance) sigue siendo un partido minoritario, ya que solamente obtuvo el 12,7% de los votos válidos a candidaturas (excluyendo nulos y en blanco). Ello creo que se debe a varias razones. Por una parte, la mayoría de su espectro social lo ocupa, en Catalunya, Convergència i Unió. Al fin y al cabo, CiU es un partido de derechas, propio de la oligarquía regional, con directrices neoliberales, y el toque católico que le da Unió Democràtica de Catalunya (el partido de Duran i Lleida). Sólo que CiU es un partido catalanista, mientras que el PP se ha esforzado en ser un partido anticatalanista, muchas veces abiertamente anticatalán. Al menos eso es lo que la opinión pública catalana ha percibido.

Por si fuera poco, el PP en Catalunya hizo campaña de partido minoritario, y nadie tuvo que hacer nunca ningún esfuerzo para imaginarse a Alicia Sánchez-Camacho como Presidenta de la Generalitat. Dentro del giro a la derecha del electorado, han cosechado su (pequeña) parte.

El PSC se enfrenta a una crisis interna muy grave. Montilla está amortizado, y ya anunció que no será candidato a Secretario General de su partido, en el próximo congreso. Está pagando la creatividad de Zapatero y Maragall, que imaginaron el tripartito, uniéndose con dos partidos minoritarios. Y Montilla les siguió la estela, claro. Es muy peligroso integrar a partidos minoritarios en el Gobierno. Es positivo conseguir su apoyo, pero el que formen parte activa del Gobierno (del Govern, en este caso) encierra diversas amenazas. Un partido testimonial como ERC, cuando toca poder, ha demostrado que asume por completo los peores vicios de los nuevos ricos, y se vuelve loco. Caen en gastos risibles (si no fueran muy cercanos a la corrupción), como sería, por ejemplo, poner un tigre disecado en el salón, o el famoso reposapies de caoba para el coche oficial de Benach. O sacan adelante iniciativas que nunca se pensaron para ejercerse desde el Gobierno, como la Ley del Cine Catalán, que resulta estrambótica y que tiene a toda la industria en contra.

Tener a un partido asambleario de la izquierda progresista y ecologista en el Gobierno (como ICV-EUiA), garantiza que se verán iniciativas puestas en práctica que sólo se pensaron como consignas de manifestación, o como propuestas alternativas. La limitación de velocidad a 80 km/h en todo el cinturón de Barcelona, o la escasa energía empleada en la represión de los violentos antisistema en Barcelona son sólo algunos ejemplos de ello.
Puigcercós, reconociendo el descalabro electoral
(Fuente: Avui)

Creo que no hacía falta tener que sufrir el tripartito durante siete años para darse cuenta de estos graves inconvenientes, que deberían ser bien sabidos por cualquiera avezado en la lucha política.

El descalabro de las fuerzas del tripartito y el consiguiente giro a la derecha ha dado cabida en el Parlament a una fuerza estrambótica y estrafalaria como la SI de Laporta, cuyo único objetivo conocido en su programa es proclamar la independencia de Catalunya en esta próxima legislatura. No parecen tener otro objetivo, y como ese es inviable, serán un lastre en el Grupo Mixto, que tendrán que compartir (saltarán chispas) con Ciutadans.

Los importantes resultados de otras fuerzas antisistema (como la xenófoba de Anglada) son la ilustración de que a río revuelto, ganancia de pescadores. Y de que el populismo y la demagogia tienen terreno abonado en las grandes crisis.

De los votos emitidos (más de 3,1 millones) hubo 21.727 votos nulos (algunos, seguro, con una loncha de chorizo en lugar de papeleta) y 92.331 votos en blanco (la abstención activa). Además, el total de votos que no se tradujeron en ningún escaño fueron 253.004, lo que ilustra el grado de atomización de las candidaturas (de media, casi 30 en cada circunscripción, de las que solamente 4-7 obtuvieron algún escaño).
Laporta y su equipo, pletóricos
(Fuente: El Periódico)

Por otra parte, un elemento importante a tener en cuenta es la gran desproporción de territorios. Mientras el censo en la provincia de Barcelona es de 3,9 millones de votantes potenciales (para 85 escaños), la de Girona aporta 486.675 votantes potenciales para 17 escaños, Lleida 301.189 para 15 escaños, y Tarragona 540.840 para 18 escaños. Es decir, el 74,6% del censo es Barcelona (para el 62,9% de los escaños), el 9,3% es Girona (para el 12,6% de los escaños), el 5,8% es Lleida (para el 11,1% de los escaños) y el 10,3% es Tarragona (para el 13,3% de los escaños).

Con estos datos, el coste medio en número de votos de un escaño ha sido de 23.228 (si consideramos la totalidad de los votantes, incluidos los votos nulos, en blanco, y los votos que no consiguieron ningún escaño). Sin embargo, el coste medio para CiU fue de 19.323 (por su mayor penetración en áreas menos densamente pobladas), mientras que al PSC le costó cada escaño 20.370 votos, al PP 21.334, a ICV 22.999, a ERC 21.805, a la SI de Laporta 25.549 y a Ciutadans la friolera de 35.276. Con extremos (por abajo) como los 9.081 que le costó al PSC cada uno de sus tres diputados por Lleida.

A ese efecto contribuye también, por supuesto, la aplicación de la ley d'Hondt, que siempre perjudica a los minoritarios, como es, por otra parte, su propia intención. Quedan los flecos de votos sin asignar escaño, que encarecen su coste medio, claro.

Algunos tertulianos y articulistas han estado especulando sobre si el voto nacionalista o netamente independentista ha subido o ha bajado, y hay interpretaciones para todos los gustos. Por una parte, estaría un descenso de su presencia, desde los 21 escaños de ERC a los 14 en la nueva configuración (10 de ERC y los 4 de Laporta). Claro que la interpretación de los votos a CiU generan diferencias, porque algunos los consideran como muy nacionalistas o incluso independentistas (si atendemos a lo que Artur Mas ha confesado más de una vez: que la única razón para no convocar un referéndum por la independencia es que no podría ganarlo).

Desde mi punto de vista, el PP le ha hecho un flaco favor a la situación política y social en Catalunya. Su virulento nacionalismo españolista, su anticatalanismo militante, y su perfil percibido de anticatalán, ha provocado una reacción simétrica, reforzando el nacionalismo y catalanismo de los tibios. Quien siembra vientos, recoge tempestades. Y por eso el PP en Catalunya sigue siendo un partido minoritario. Y a ello, lógicamente, han contribuido las fuerzas anexas al PP, como Intereconomía, sin ir más lejos, que me obligó a recomendar Invertir en Convivencia hace unas semanas.

Albert Rivera, de Ciutadans
(Fuente: El Periódico)

En Catalunya, la mayoría de los votantes se siente catalán (lo cual me parece razonable), y asimismo la mayoría se visualizan y se piensan como españoles. Esa coexistencia no siempre es fácil, pero ante ataques percibidos (como los del PP o Intereconomía) contra lo catalán, extreman las posiciones y tensan la cuerda.

Creo que los catalanes han votado principalmente para tener los mejores mimbres para intentar salir de la crisis, sin crear demasiados problemas nuevos y presuntamente inexistentes.

Y a los agoreros que intentan hoy extrapolar el vuelco catalán con el descalabro de Zapatero, sólo recomendarles paciencia. Si bien hace unos meses yo mismo era partidario de convocar Elecciones Anticipadas, llegados hasta aquí me parece que la mejor opción es ya que el Gobierno de España aguante hasta la primavera de 2012, que aplique las medidas necesarias con el apoyo (tácito o explícito) de las demás fuerzas políticas, y el PP mejor haría en arrimar el ascua a la sardina del Estado y de los ciudadanos, y no actuar de pirómanos.

Que esas actitudes provocadoras el electorado no las olvida con facilidad.

JMBA

viernes, 26 de noviembre de 2010

Elecciones en Catalunya (4) - La Predicción de la Víspera

Ya hace algunos días que, según la Ley Electoral, no se pueden publicar sondeos de las Elecciones Catalanas en España. Menos mal que El Periódico nos dirige a su publicación hermana El Periòdic d'Andorra, donde podemos ver las últimas tendencias en los sondeos.
Artur Mas, en un mitín de campaña
(Fuente: flickr)

Da la sensación de que las posiciones (en los sondeos) están bastante estabilizadas. CiU podría quedarse a 3 ó 4 diputados de la mayoría absoluta (se le sitúa en la horquilla 64-65 diputados, frente a los 48 que tiene hoy), mientras que el PSC sufriría un castigo importante, quedándose en tan sólo 29-31 diputados, de los 37 que tiene hoy en el Parlament de Catalunya. No es descartable que, a día de hoy, exista todavía bastante voto oculto, de gente que piensa votar finalmente al PSC, pero no lo reconoce en las encuestas (porque, en estos tiempos, votar a Zapatero no está bien visto). Pudiera ser que el descalabro no sea tanto al final.

El PP parece rocosamente encajado en sus 14 escaños, sin variaciones significativas. Con el contexto social y político de Catalunya, no da la sensación de que pueda haber flujo de votos hacia o desde el PP. Básicamente repetirá posición, sin más sorpresas.

Parece que Iniciativa per Catalunya els Verds (Joan Herrera) está mejorando su posición, pasando incluso por delante de los resultados esperados para ERC. Herrera podría repetir su posición actual, y no verse perjudicado por su participación en el tripartito. Hoy tiene 12 escaños, y el último sondeo le asigna una horquilla 11-12. Por el contrario, la posición de Esquerra sigue deteriorándose, y la última horquilla apunta a 10-12 escaños, frente a los 21 que tiene ahora. 
José Montilla, frente al cartel electoral
(Fuente: socialistes.cat)

Quiero pensar que el (relativo) descalabro de ERC tiene que ver, por una parte, con su presencia en el tripartito, y el haber sido los principales impulsores de algunas medidas de esas que los ciudadanos nunca entienden como urgentes o prioritarias (con la que está cayendo, además). La Ley del Cine Catalán, por ejemplo, forzando al doblaje en catalán de las películas, lo que para la mayoría (incluso en Catalunya; no digamos ya en el resto de España) es una perfecta salida de pata de banco, gastar dinero en eso en lugar de intentar hacer algo para salir de la crisis. Por otro lado, algunas de las astracanadas de campaña no ayudan a retener el voto sensato. Incluso los más independentistas, creo, entienden que los portazos no conducen a ninguna parte (ese Madrid es una fiesta fiscal, y en Andalucía no paga ni Dios, que lanzó Puigcercós en uno de los primeros mítines de la campaña) y que el día después de una hipotética independencia habría que seguir intentando vender sus productos prioritariamente en el mercado más natural, que es el resto de España.

Por lo que parece, buena parte del voto de Esquerra podría migrar hacia CiU, y esto no deja de ser paradójico. Por lo menos téoricamente, Esquerra es un partido de la izquierda de progreso, mientras que CiU es un partido de la derecha burguesa, con principios neoliberales. Políticamente no tienen nada que ver, pero se parecen en su nacionalismo extremo, y eso parece ser suficiente para muchos votantes.

El votante de izquierda (más puro, digamos) podría migrar hacia ICV y el candidato Joan Herrera, con esa pose de niño bueno. Pero creo que conviene no olvidar que algunas de las iniciativas más polémicas del gobierno tripartito vinieron de ICV. Por otra parte, muchos achacan al hecho de que Joan Saura ocupe la Conselleria de Interior la proliferación, prácticamente impune, de okupas y antisistema violentos por las calles de Barcelona, principalmente.
Alicia Sánchez-Camacho, junto a Mariano Rajoy
(Fuente: PP Catalunya)

Ciutadans podría consolidar su posición y obtener 4-5 diputados, frente a los tres que tiene actualmente. En la legislatura que ahora termina, ya tuvieron trifulcas internas importantes, con Antonio Robles huyendo hacia la UPyD de Rosa Díez, formación, por cierto, de la que nadie habla en los sondeos.

De todas formas, en la más pura lógica política, nadie acaba de entender por qué Ciutadans no se junta con el PP. Sus bases sociales, políticas y electorales son coincidentes, así como la mayoría de sus inciativas y propuestas. Sólo que Ciutadans parece querer recoger el voto de castigo a los partidos convencionales (y de obediencia estatal, por cierto). De hecho, su lema electoral es Rebélate, lo que ilustra esa tendencia.

Quienes parecen desaparecidos en combate son el resto de formaciones, muy particularmente las de Laporta (que hasta hace unos días todavía se le asignaba una horquilla de 0-2 diputados) y del ex-ERC Carretero. A estas alturas de la campaña ya ni citemos al resto de frikies y formaciones testimoniales, que jugarán su papel habitual de comparsas y/o bufones.

En vísperas de la jornada de reflexión (que todo el mundo se pregunta si sirve de alguna cosa) y a menos de 48 horas del inicio de las votaciones, el único fuego real que vale, a fin de cuentas, la situación parece clarificarse un poco. Está más clara, pero no es más limpia.

En los últimos mítines, los dos grandes partidos se están empeñando en conseguir movilizar al electorado, y aumentar la participación. Con cierta prudencia, no fuera caso que estuvieran alimentando al adversario. Por cierto, los sondeos vaticinan una participación algo menos que en la convocatoria de 2006, pero sin descalabro (en una horquilla del 52-54%), es decir, de dos a cuatro puntos por debajo. Ese sería el coste adicional de la desafección con los políticos que han generado algunas iniciativas del tripartito, nada comprendidas por los ciudadanos.
Joan Herrera, en un mitín en Mataró
(Fuente: flickr)

Si tomamos un poco de perspectiva, parece bastante absurdo que estén primando, por ejemplo, posiciones como la demanda del concierto económico (CiU y ERC), cuando las voces internacionales van mucho más en la línea de reclamar un único Ministerio de Economía y Hacienda a nivel de la Unión Europea, con capacidad de definir las políticas monetarias, fiscales y presupuestarias de todos los países. Cuando vemos que la soberanía (al menos en esos temas) está fluyendo desde los países hacia Bruselas, plantearse un nuevo concierto económico parece anacrónico y contrario a la evolución de estos tiempos. Es ir contracorriente.

Pero, para cierto electorado, este tema es un cebo atractivo. Que luego sea imposible ponerlo en práctica formará parte del balance de cumplimiento (o no) de las promesas electorales.

Lo cierto es que va a haber un vuelco hacia la derecha (CiU), lo que parece lógico tras bastantes años de gobierno de izquierdas con el tripartito. Por otra parte, las consignas internacionales para hacer frente a la crisis van en línea con los principios neoliberales de reducción del gasto público (y la correspondiente erosión del Estado del Bienestar), que en estos momentos parece imposible de sostener y financiar. Y, lógicamente, implementarán estas consignas con menos asco los partidos neoliberales que los de izquierda. Y si no me creéis, sólo hace falta mirar la carita de pena que se le queda a Zapatero cada vez que tiene que anunciar nuevos recortes sociales.

El escenario político catalán seguirá fragmentado, seguramente con las mismas seis fuerzas hoy presentes en el Parlament. Aunque no se puede descartar del todo, lo más probable es que CiU no consiga mayoría absoluta, por lo que tendrá que buscar algunos apoyos, sean estos puntuales o de legislatura. Si se confirmara una cifra de 64-65 diputados (a sólo 3 ó 4 de la mayoría absoluta, CiU no estaría obligada a buscar un pacto de legislatura, sino que podría intentar gobernar en minoría con apoyos puntuales. Cualquier acuerdo con el PP está mal visto, en general, por el electorado catalán (menos, evidentemente, por los que votan al PP). Pero el PP, en Catalunya, es una opción muy aislada.
Gente Valiente, el lema electoral de ERC
(Fuente: gentvalenta)

De las seis fuerzas presentes en el Parlament, hay tres de filiación en la izquierda (los miembros del tripartito) y otras tres típicamente de derechas. Si bastaran los escaños de Ciutadans para alcanzar la mayoría absoluta, ¿podríamos ver a Mas negociando con Albert Rivera?. Curiosamente, CiU y Ciutadans difieren en lo fundamental, pero prácticamente coinciden en todo lo demás. No creo que se busque un acuerdo, básicamente por vergüenza torera de Mas.

Descartado también el PP, Mas ha lanzado varios anzuelos al PSC, para verificar la aceptación que podría tener un cierto Pacto de Estado para los grandes temas entre los dos grandes partidos, para que los partidos minoritarios no sean clave en la gobernabilidad de Catalunya. Montilla ya le dijo en el debate a seis que no podemos apoyarle con su programa electoral. Francamente, un pacto de algún tipo entre los dos grandes partidos sería lo más deseable, para evitar nuevas derivas excéntricas, pero es un escenario que no veo nada probable, en este caso debido a la vergüenza torera de Montilla.

Por lo tanto, si no se produce mayoría absoluta, veremos a Mas siendo investido President de la Generalitat con la abstención de los otros dos partidos de la derecha, y el voto en contra de los tres partidos de la izquierda. Deberá gobernar en minoría, mediante acuerdos puntuales con unos u otros, para conseguir la gobernabilidad de Catalunya. Francamente, me encantaría que se alcanzara algún pacto de legislatura, pero no lo veo. Un pacto así le permitiría al nuevo Govern olvidarse de caralladas, y concentrarse en trabajar en los temas que son la preocupación fundamental de los ciudadanos.

Visto lo visto, quizá lo más positivo sería que en la recta final de la campaña Mas consiga remontar un poco su resultado, alcanzando una mayoría suficiente como para gobernar en solitario. Y sólo faltaría que, parafraseando a Pujol, dijera en algún momento que lo del concierto económico no toca ahora.
Albert Rivera, en un mitín en Sant Boi
(Fuente: flickr)

Para mí, lo más importante ahora es que el nuevo Parlament refleje de la mejor manera posible a la sociedad catalana. Y como el Partido de la Desafección Política ni existe ni es viable, el éxito de esta convocatoria sería que el electorado se movilizara un poco más y la participación alcanzara, por lo menos, superar la barrera del 60%. Los nuevos electores votarían muy probablemente, a uno de los dos grandes partidos de forma mayoritaria. De esta manera se contribuiría a aclarar un poco más el escenario, dejando definitivamente fuera del juego a ciertos experimentos extraparlamentarios (al aumentar el coste medio en votos de cada escaño), y consolidaría la posición de CiU y PSC.

En fin, la situación es delicada, pero espero que se acabe imponiendo el sentido común. Pasar de las votaciones no va a ayudar en nada a la resolución de los grandes problemas a los que se enfrenta la sociedad en estos tiempos revueltos.

Una fuerte abstención sería solamente una pataleta infantil, sin ninguna trascendencia más allá del día siguiente a las elecciones.

JMBA

martes, 23 de noviembre de 2010

Elecciones en Catalunya (3) - El Debate a Seis

El pasado domingo por la noche, en TV3 se celebró un debate electoral en el que participaron los líderes de las seis candidaturas que tienen actualmente representación en el Parlament de Catalunya. Es decir, Artur Mas por CiU, José Montilla por el PSC, Joan Puigcercós por ERC, Alicia Sánchez-Camacho por el PPC, Joan Herrera por ICV y Albert Rivera por Ciutadans.
Los seis candidatos del debate del domingo
(Fuente: TV3)

Las elecciones en Catalunya se celebran en cuatro circunscripciones (una por Provincia), y en total hay proclamadas 39 candidaturas. Podéis ver todas las candidaturas en la web de las Elecciones 2010. Se presentan 29 candidaturas por Barcelona, 30 por Tarragona, 26 por Girona y 29 por Lleida. Esto significa que hay algunas candidaturas que solamente se presentan en alguna de las circunscripciones, y que muchas no conseguirán con sus escasos votos ni un solo escaño.

Parece claro que las seis fuerzas hoy representadas en el Parlament de Catalunya, seguirán así tras las elecciones. La duda es si habrá algún escaño, además, de alguna otra fuerza, hoy extraparlamentaria. Se habla de la Solidaritat de Laporta, por ejemplo, que ha contratado a la actriz porno María Lapiedra para realizar un video electoral, en línea con los contenidos sexuales o parasexuales que parecen primar en esta campaña.

El debate a seis en TV3 duró dos horas y veinte minutos, y se pactaron previamente los seis grandes bloques del debate, así como los procesos de intervención y réplica. El moderador fue Josep Cuní, ya veterano en estas lides. De acuerdo a las cifras facilitadas por TV3, la audiencia media fue de 612.000 espectadores (21,5% de cuota o share) con un máximo de 768.000 espectadores (23,2% de cuota). Y afirman que la audiencia acumulada fue de 1.496.000 espectadores, un 21,5% de la población de Catalunya.
Artur Mas, de CiU
(Fuente: TV3)

El debate se pudo seguir también por la web de TV3, donde está disponible para su visualización la versión íntegra del video del debate. Según señala TV3, la propia noche del debate hubo hasta 53.000 visualizaciones desde la web, sirviendo hasta 17.000 horas de video en solamente tres horas (entre las diez de la noche del domingo y la una de la mañana del lunes).

Yo no pude ver el debate en directo (de hecho, a esa hora estaba volando de Barcelona a Madrid), pero lo visualicé por completo ayer lunes, por lo que no estoy en las estadísticas que publica TV3.

Entre los bloques negociados había varios de interés general (el Estado del Bienestar, propuestas para salir de la crisis, Política de Alianzas,...) mientras que había algunos otros mucho más específicos de la situación política y social concreta en Catalunya (la lengua, las relaciones entre Catalunya y España,...).
José Montilla, del PSC
(Fuente: TV3)

De los seis candidatos, todo el mundo parece estar de acuerdo en que solamente dos de ellos (Artur Mas y José Montilla) tienen alguna posibilidad de ser el nuevo Presidente de la Generalitat. Empecemos, pues, por ellos.

Artur Mas estuvo impecable en la forma. Se le veía tranquilo, con las lecciones bien aprendidas, seguro de sí mismo, relativamente confiado en que será el vencedor. No interrumpió a los demás, respetando los turnos de palabra escrupulosamente, incluso demorando las respuestas a interpelaciones directas para su siguiente turno de palabra. Mas sabe transmitir muy bien esa sensación de saber a dónde va, que es típica de los pater familias. Está claro que uno de los temas clave es que parece muy improbable que CiU pueda obtener mayoría absoluta, y en este caso todos los demás intentaron forzarle a decir con quién iba a pactar, si le resulta al final necesario para su investidura. Se salió bien de estos acosos, aunque estuvo muy sutil y sibilino, no diciendo nada que no quisiera decir, o que pudiera interpretarse de forma no conveniente para su candidatura. Los sondeos indican que probablemente le falten cinco o más diputados para conseguir la mayoría absoluta. Montilla manifestó su temor de que Mas acabe pactando con el PP, a lo que Mas le replicó que está en su mano que no tenga que hacerlo, si el PSC acepta apoyarle. A lo que Montilla le replicó que de ninguna forma puede apoyarlo con el programa electoral que presenta CiU.

Puigcercós le propuso a Mas apoyarle para plantear el debate en Madrid para conseguir el concierto económico (al estilo del País Vasco o Navarra). Pero que si no se podía sacar adelante, le pedía a Mas que se comprometiera a convocar a continuación un referéndum sobre la independencia. Mas no aceptó el envite, y le replicó que un tal referéndum no haría más que fragmentar a Catalunya. Le dijo, además, si estaría dispuesto Puigcercós a convocar un referéndum para perderlo. La réplica de ERC vino por la comparación con Québec, que ha convocado (y perdido) dos referéndums por la independiencia del resto de Canadá. Pero que el último lo perdió por un margen muy escaso, y que desde entonces mejoraron muchísimo las relaciones de Québec con el resto del país (Puigcercós dixit).
Joan Puigcercós, de ERC
(Fuente: TV3)

El tema del concierto económico parece ser la clave para Mas. Para quien no esté familiarizado con esta figura, lo voy a explicar un poco. En el estado autonómico que es España, la forma habitual de proceder es que es el Estado quien recauda los impuestos, y luego asigna partidas presupuestarias a la financiación de los gobiernos autonómicos (sé que estoy erosionando algunos matices, por mor de la claridad y concreción). Por el contrario, con el concierto económico es la autonomía la responsable de recaudar los impuestos. Y luego, siguiendo los acuerdos establecidos, transfiere al Estado unas cantidades definidas, para financiar los servicios comunes que presta el Estado.

Puigcercós, cuya obsesión parece ser el balance fiscal, no paraba de soltar aquello de que el dinero que se recauda aquí se va a Madrid, y ya no vuelve. Y, lógicamente, le entusiasma la propuesta de perseguir el concierto económico.

Montilla estuvo pacato, tímido, inseguro. Vamos, como es él habitualmente, inexpresivo, pero hiriente en algunas réplicas. Reafirmó que esta es la última vez que se presenta como candidato, y dió la sensación de estar bastante seguro de que esta vez será Mas el President. El PSC, en esta última fase de campaña, está insistiendo en conseguir movilizar votos, reducir la abstención, porque cree que esto le beneficiaría. Defendió todo lo que pudo las realizaciones del Tripartit, pero se alejó en muchos temas de la opinión de ERC y de ICV, sus socios de gobierno hasta ahora, como para reafirmar que no se va a reeditar el tripartito.
Joan Herrera, de ICV/EUIA
(Fuente: TV3)

Herrera estuvo, en general, correcto. Con ese discurso habitual entre el sermón del cura de parroquia y la lección del profesor de instituto, transmitió a la audiencia las grandes líneas de lo que denominan como izquierda ecologista.

Alicia Sánchez-Camacho (PPC) y Albert Rivera (Ciutadans) fueron los únicos que realizaron alguna intervención en castellano, ya que todo el debate se desarrolló en catalán. Rivera hizo una propuesta de pacto anticomisiones y anticorrupción, a lo que Mas replicó airado que las acusaciones, con pruebas.

Uno de los temas más vivos en la discusión fue el de la lengua. PPC y Ciutadans propusieron un modelo educativo trilingüe (se llegó a hablar de 40% castellano, 40% catalán, 20% inglés), como el elegido por los señores Mas y Montilla para sus hijos, aunque en su caso por la privada. La réplica más airada vino de ERC y de ICV, en la línea de que la inmersión lingüistica es la única solución para evitar la segregación, adonde irremisiblemente conduciría esa propuesta de educación trilingüe, según ellos.
Alicia Sánchez-Camacho Pérez,
del Partido Popular de Catalunya
(Fuente: TV3)

Otra aportación, que me pareció sensata, de Albert Rivera fue en la línea de que en lugar de perseguir un mayor autogobierno, habría que gestionar y administrar mejor el que ya se tiene. Este tema animó el debate de la eficacia y de la eficiencia de la Administración catalana, permitiendo a Mas insistir en la necesidad de reducir el número de Consellerias y de organismos públicos, y al reconocimiento de que por supuesto que el tripartito ha hecho cosas, porque bonito estaría que una organización con 220.000 empleados no hiciera nada.

Se planteó también el tema de la inmigración y los inmigrantes, que suscitó algunas polémicas. Lógicamente, Alicia Sánchez-Camacho (que dijo ser hija de extremeño y andaluza - o viceversa) defendió la inmigración legal, con papeles, etc. La réplica de la izquierda (ERC e ICV, especialmente) fue en la línea de que los inmigrantes son personas y no se pueden usar y devolver luego. Albert Rivera insistió en que sus padres se movieron a Catalunya desde otras regiones del Estado, que él es catalán porque nació en Catalunya, pero que sus padres no fueron inmigrantes, pues eran ciudadanos españoles. A su vez recriminó a Puigcercós su salida de tono en el inicio de campaña, (el famoso Madrid es una fiesta fiscal y en Andalucía no paga ni Dios) porque con ello también me insulta a mi, porque tengo familia próxima en Andalucía.

En resumen, el debate contribuyó a que todos se pudieran explayar, que pudieran poner encima de la mesa algunos temas que les separan (incluso abismalmente), y conseguir sus pequeños momentos de gloria. Pero no tengo nada claro si puede haber contribuido de algún modo a disminuir la desafección de los ciudadanos por la política y los políticos en general. Y, por tanto, a disminuir la abstención que se prevé muy elevada.
Albert Rivera, de Ciutadans
(Fuente: TV3)

El moderador consiguió su objetivo, haciendo respetar los tiempos pactados y, según afirmó al final, todos habían dispuesto exactamente del mismo tiempo en total para defender sus posiciones.

El censo electoral (provisional) para estas elecciones 2010 al Parlament de Catalunya es de 5.229.651 ciudadanos, 17.865 más que en las últimas elecciones del 2006. Si se confirmara una abstención próxima al 50%, esto significaría que sólo votarían unos 2,6 millones de ciudadanos, lo que podría poner el precio medio del escaño por debajo de los 20.000 votos. Y esa podría ser la puerta por la que se colaran en el Parlamento alguna de esas fuerzas hoy extraparlamentarias, incluso las más provocativas y abiertamente frikis. La mejor noticia para todos sería que la participación alcanzara el 60-65% (por lo menos), lo que indicaría una disminución de la desafección, y una recuperación del ciudadano medio para la causa de la política. Y, seguramente, consolidaría la posición de los dos partidos mayoritarios.

Para hoy, martes, está previsto un debate a dos (solamente Mas y Montilla), también en TV3, y pendiente de la aprobación de la Junta Electoral Central, que le ha pasado la patata caliente a la de Barcelona. Veremos si se puede celebrar al final y aporta alguna nueva luz a esa confrontación. Al final del debate del domingo, Mas incluso le propuso a Montilla quedarse ellos dos frente a las cámaras para realizar a continuación el debate a dos. Los candidatos de las otras cuatro formaciones se han manifestado inequívocamente contrarios a la celebración del cara a cara.

En resumen, mi conclusión es que Artur Mas ya ha adoptado la pose de President de la Generalitat in pectore, y la gran duda que resta es qué y con quién tendrá que pactar, dependiendo de los resultados electorales finales. PPC y Ciutadans progresarán ligeramente, ICV se mantendrá (parece que tienen una buena masa de voto cautivo), mientras que PSC y, especialmente, ERC pueden sufrir un fuerte descalabro electoral, es decir, la retirada de muchos votos prestados en la anterior convocatoria.

Veremos cómo se desarrolla la campaña en los próximos días, a ver si finalmente hay debate este martes, y para el viernes os daré mi diagnóstico final, justo antes de la jornada de reflexión del sábado y de la jornada electoral del domingo.

JMBA

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Elecciones en Catalunya (2) - Astracanadas de Campaña

La campaña electoral propiamente dicha ha empezado hace solamente unos días, aunque parece que se está en ella desde hace meses, si no años. De hecho, las dos convocatorias en que la CiU de Artur Mas resultó la fuerza más votada, pero fue incapaz de formar gobierno, ha contribuido a que se haya estado casi permanentemente en campaña.
Montilla, candidato por el PSC
(Fuente: Nou Barris)

En campaña, Mas y Montilla (los que tienen más probabilidades de alcanzar la Presidencia de la Generalitat) parece que están adoptando el porte presidencial, las hechuras de hombres de Estado, que intentan transmitir a la sociedad lo que serán capaces de hacer cuando lleguen a su destino (deseado).

Montilla, con su perpetuo rictus de indiferencia, ha sido presentado por las Juventudes Socialistas como un superhéroe apodado El Increíble Hombre Normal, intentando hacer del defecto virtud. Su (espero que aparente) falta de entusiasmo y su aspecto de empleado de la funeraria, tratando de alejarse de la tragedia de la familia del muerto, se intenta presentar como normalidad, alejada de alharacas y candilejas, pero efectivo. bueno, eso intentan, por lo menos.
Artur Mas, candidato por CiU
(Fuente: alfonsomerlos)

Artur Mas tiene un problema cada vez que le preguntan si es independentista. Ya le he oído varias veces una respuesta parecida, en el sentido de que si hubiera alguna vez un referéndum por la independencia de Catalunya, el ciudadano Artur Mas votaría a favor. Lo cual es esquivar la pregunta, que intenta indagar sobre las aspiraciones y ambiciones del Artur Mas político, y potencial Presidente de la Generalitat. El increíble aumento electoral de ERC en el 2006 le fuerza a CiU a reforzar su apariencia de nacionalismo ambicioso, y potencialmente independentista, para intentar recuperar parte de esos votos que fueron a ERC. Claro que, posiblemente, las posiciones en CDC y en  UDC (Duran i Lleida) no sean exactamente las mismas. Pero por conseguir el poder, se puede hasta vender el rosario de la madre.
Joan Puigcercós, candidato por ERC
(Fuente: salleurl)

Puigcercós, consciente de que ERC puede enfrentarse a un descalabro muy serio en estas Elecciones, ha entrado en campaña como elefante en cacharrería. Con su discurso sobre los presuntos agravios fiscales, y su Madrid es una fiesta fiscal y en Andalucía no paga ni Dios, ha conseguido protagonismo y portadas, a cambio de reforzar ciertas enemistades de fuera de Catalunya, que parecen importarle poco. Personalmente, creo que ERC tiene un problema con la digestión del poder. Durante años fue una fuerza básicamente testimonial y minoritaria (recordemos la época de Heribert Barrera, por ejemplo). Pero cuando han tocado poder (y presupuestos, claro) a menudo recuerdan al revolucionario que llega a presidente en Bananas, de Woody Allen. En su primer discurso decreta que el idioma oficial de esa república caribeña será el sueco, y que la ropa interior se cambiará todos los días. Y, para comprobarlo, desde ahora la ropa interior se llevará por fuera. La realidad a menudo imita a la ficción.
Alicia Sánchez Camacho, candidata por el PP
(Fuente: libertadlinguistica)

La erosión electoral de ERC, junto con el desgaste (lógico) del PSC, que tiene que capear, además, con el descrédito de su jefe Zapatero, han hecho que Montilla se apresure a decir que no se reeditará el tripartito. Una fórmula ya bastante desacreditada por los hechos. Pero que a nadie le quepa la menor duda de que, si las circunstancias electorales cambian y el tripartito resulta viable, Montilla lo refundará, aunque a lo mejor lo disfraza de dominico.

El PP tiene un problema en Catalunya, y es que buena parte de su base social prefiere a CiU, lo que le relega a cuarta fuerza en el Parlament actual. En 2006 sólo obtuvo poco más de un punto de ventaja sobre ICV, a fin de cuentas Izquierda Unida. Su única opción es movilizar a sus pesos pesados nacionales (Rajoy dentro de poco posiblemente ya sea capaz de hablar catalán en la intimidad) y extremar sus posiciones de nacionalismo español, frente a las derivas filoindependentistas de CiU. Claro que a veces se les va la mano, como en el videojuego en que Alicia Sánchez Camacho se convierte en Alicia Croft (guiño a Tomb Raider, en línea con el superhéroe Montilla) y destruye a su paso todas las cosas malas que hay en la sociedad. Pero se les colaron los inmigrantes ilegales, y han tenido que alegar un error, y retirar el juego para maquillar los aspectos que generan resquemor. Alicia Sánchez Camacho ya tiene experiencia con esas meteduras de pata, como le sucedió con el panfleto de Badalona hace un tiempo.
Alicia Croft, en el videojuego retirado
(Fuente: La Sexta)

Joan Herrera, el candidato de ICV, marca electoral en Catalunya de Izquierda Unida, sigue siendo ese chico bueno, a veces con modos de seminarista, que puede decir las cosas más duras sin levantar la voz, y se desplaza a todas partes en bicicleta. Si se mueven bien en campaña, podrían, quizá, recuperar algunos de los votos que va a perder ERC. Cualquiera con sentimientos de izquierdas se enfurece al ver los modos de nuevos ricos que muchos de ERC han manifestado al tocar poder. La imagen de Ernest Benach en el palco del Barça, o el famoso reposapies de caoba para el coche oficial, no ayudan a mantener la imagen de Esquerra (izquierda, no lo olvidemos).
Joan Herrera, candidato por ICV-EUIA
(Fuente: amalesperanza)

Todos los sondeos parecen augurar a Ciutadans un ligero avance, y podrían pasar de 3 a 4 diputados. Albert Rivera tiene una cierta imagen de seriedad y coherencia, intenta huir de estrambotes, habla indistintamente en catalán o en castellano. El partido de Rosa Díez (UPyD) también parece que se presenta por separado a las Elecciones de Catalunya. Creo que sería bueno para ellos unirse de alguna forma con Ciutadans, y conseguir globalmente algún escaño más. Son partidos que, típicamente, recogen los votos de los que están cansados de los partidos mayoritarios, pero huyen de escandaleras y provocaciones, y no ceden a la desafección política.

Y luego también se presentan algunas otras formaciones (hoy sin representación parlamentaria), entre las que destaca la iniciativa de Laporta, anterior presidente del Barça, llamada Solidaritat Catalana per la Independència. Un sondeo interno del partido concluye que podrían obtener seis o siete escaños, básicamente robados a ERC. Pero creo que no es descartable que queden fuera del Parlament.
Albert Rivera, candidato por Ciutadans
(Fuente: ciudadanos-cs)

Y quedan todavía infinidad de otras formaciones minoritarias, sin muchas esperanzas de calentar escaño. Destacaría la formación ultraxenófoba de Josep Anglada (Plataforma per Catalunya), o la provocativa y estrafalaria Coordinadora Reusenca Independent (CORI), que presenta como número dos por Barcelona nada menos que a Carmen de Mairena.

Los sondeos sitúan como ganador a CiU, pero a unos cuantos escaños de la mayoría absoluta. Formar Gobierno les podría exigir algún acuerdo de legislatura con otros, y no lo tienen fácil. Podrían intentar montar un frente independentista con ERC (y quizá con Laporta, si consiguen algún escaño), o bien un Frente de Derechas (con el PP), aunque nadie ha olvidado la visita al Notario de Artur Mas (hace unos años), jurando que nunca llegaría a acuerdos con el PP. El bingo podría ser un acuerdo con el PSC, para conseguir un Govern ultraestable. Pero sospecho que esta posibilidad nadie se atreve ni a plantearla. A fin de cuentas, sería reeditar lo que ya se hizo en el País Vasco hace unos años.
Joan Laporta, ex presidente del FC Barcelona y
candidato por Solidaritat Catalana per l'Independència
(Fuente: futbol91)

Esta situación previsible de fragmentación del voto forzará a los partidos mayoritarios a intentar convencer al electorado del voto útil. Con el intento de conseguir una mayoría absoluta que les libre de la necesidad de pactar con otros. El PSC puede intentar fagocitar lo que pueda de ICV o de Esquerra, si logran convencer al electorado de izquierdas de la bondad de un Gobierno socialista sin tripartito. Pero ese escenario parece muy lejano.

Lo más probable que acabe sucediendo es que CiU sea la fuerza más votada, pero obligada a algún tipo de pacto o acuerdo con otros. Por si acaso, Mas ya se ha apresurado a afirmar (en previsión de los resquemores al pujolismo), que en ningún caso seguiría siendo Presidente de la Generalitat más allá de 2.022.
Carmen de Mairena, número 2 por
Barcelona en la CORI
(Fuente: foropolitico)

Pese a la desafección política que afecta a Catalunya de modo muy especial, hay que reconocer que el escenario resulta estimulante. Veremos cómo se mueven todos en los próximos días, y qué avanzan los sondeos del fin de semana.

Sin embargo, el mayor éxito de todos los políticos en Catalunya sería conseguir llevar la participación mucho más cerca del 70% que del 50%. Un descenso de la participación respecto a la convocatoria de 2006 sería dramática, y confirmaría que estos políticos no consiguen interesar a la sociedad. 

El esfuerzo de todos debería ser para movilizar al electorado, para incitarles a salir de casa el día 28 para ir a votar. Interesarles, en definitiva, en la Política con mayúsculas.

JMBA

martes, 16 de noviembre de 2010

Elecciones en Catalunya (1) - El Coste de la Desafección

Como aperitivo para la intensa (y provocadora, por lo que apunta) campaña para las elecciones al Parlament de Catalunya, he realizado un análisis (creativo) de la composición actual del Parlament, salido de las Elecciones autonómicas de 2006.
Candidatos de los seis Partidos con representación
en el actual Parlament
(Fuente: Europa Press)

Existe un fenómeno claro de desafección de los ciudadanos con los políticos (mucho más acusada en Catalunya que en el resto del Estado), y con la política autonómica en general, que se manifiesta, en primer lugar, por una abstención mucho más elevada que lo que resulta habitual en las Elecciones Generales (que también sufren hasta cierto punto esta desafección). En las Elecciones Generales de 2008, la participación en todo el Estado fue del 75,32% (un 71,19% si consideramos solamente Catalunya), mientras que en las Autónomicas catalanas de 2006, la participación solamente fue del 56,04%. Sobre un censo total de 5.321.274 personas (para las de 2006), estas cifras representan que, entre unas y otras, unas 787.000 personas "pasaron" de las Autonómicas, y decidieron, sin embargo, ir a votar en las Generales del 2008, en Catalunya. 

Esa tasa de abstención (43,96% en las Autonómicas) significa que un total de 2,3 millones de votantes no fueron a votar, estando habilitados para ello. Sin embargo, la interpretación, que a menudo se realiza partidistamente, de "qué hubieran votado los que se quedaron en casa" siempre es una falacia.

Entre los que no fueron a votar están los que no pudieron (enfermos, ancianos, viajes inaplazables e imprevistos, pereza insuperable, se me fue el domingo sin darme cuenta,...), y los que directamente pasaron de las votaciones (muy probablemente pasan también de la política en general). Luego, además, están los que pudiendo ir a votar, y teniendo un razonable interés en la cosa pública, no fueron a votar como castigo a los políticos, a los que pretendieron desairar con su indiferencia. Saber cuántos hubo de cada categoría es imposible de decir.

Yo voy a intentar hacer una cierta estimación. Si tomamos las diferentes Elecciones de los últimos años, da la sensación de que cuando se ha planteado el máximo interés y se ha producido la máxima movilización del electorado, nunca se ha superado el 80% de participación. Podemos asumir que ese es el techo técnico de la participación. En este caso de las Autonómicas de Catalunya de 2006, y si aceptamos esa hipótesis, significaría que casi 1,3 millones de votantes decidieron abstenerse como castigo a los políticos, o bien estando indecisos prefirieron abstenerse. Personalmente, me parece una opción mejor para este caso el Voto en Blanco, que se registra y computa, y demuestra de forma fehaciente y positiva el volumen y el peso de la desafección. Pero, por supuesto, están en su derecho de abstenerse.

En las Autonómicas catalanas de 2006 hubo un total de 73.818 votos nulos o en blanco. La práctica totalidad de ellos supone votantes desafectos, que prefieren manifestar de muy diversas formas su disconformidad con el sistema. Seguro que encontraríamos papeletas con tachones o inscripciones (a menudo soeces), o incluso lonchas de chorizo en lugar de papeletas dentro del sobre.

En total se presentaron candidaturas de hasta 23 formaciones políticas, de las que únicamente seis consiguieron algún escaño (CiU, PSC, ERC, PP, ICV-EUIA, Ciutadans). La formación menos votada fue Izquierda Republicana - Partit Republicà d'Esquerra, que solamente obtuvo 524 votos en toda Catalunya. La formación más votada de entre las que no consiguieron ningún escaño fue Els Verds - Ecologistes i Verds de Catalunya (con 17.900 votos), seguida por el Partido Antitaurino contra el Maltrato Animal (con 13.730 votos). Todas ellas (incluidas las otras catorce que no cito) son formaciones minoritarias, algunas testimoniales, otras procedentes de diversas escisiones, algunas claramente provocadoras. Entre todas ellas obtuvieron 71.251 votos (sin conseguir, claro, ni un solo escaño).

En estas condiciones (de participación y demás), el coste medio (asumiendo circunscripción única) en número de votos necesarios para conseguir un escaño fue de 22.090. Claramente por debajo de esa cifra (es decir, con escaños más baratos) se situaron Convergència i Unió (19.495) y Esquerra Republicana de Catalunya (19.826). Ligeramente por debajo se situó el PSC - Ciutadans pel Canvi (21.518) y ligeramente por encima estuvo el Partido Popular (22.587). Claramente por encima estuvo Iniciativa per Catalunya Verds - EUIA (23.558) y abismalmente castigada resultó Ciutadans - Partido de la Ciudadanía (29.947). Este es un hecho conocido, que el sistema de cálculo del número de escaños perjudica a los partidos minoritarios, mientras que beneficia a los partidos que obtienen más votos en zonas rurales y menos pobladas.

Y ahora permitidme que haga un ejercicio de prospectiva política. Vamos a suponer que todos los que se abstuvieron (hasta el 80% de participación), más los votos en blanco y nulos, más los votos a los partidos que no obtuvieron ningún escaño, hubieran votado a un hipotético Partido de la Desafección Política. En este supuesto, el número total de votantes hubiera sido de 4.257.019. El coste medio por escaño habría sido de 31.533 votos. Asumiendo circunscripción única, con coste por escaño igual a la media, la nueva distribución de escaños podría haber sido como se indica en la tabla:


Partido Votos Escaños Reales Votos por Escaño Escaños a la media de todo el territorio Red. Dif.
Convergència i Unió 935.756 48 19.495 29,68 30 -18
PSC – Ciutadans pel Canvi 796.173 37 21.518 25,25 25 -12
Esquerra Republicana de Catalunya 416.355 21 19.826 13,2 13 -8
Partit Popular 316.222 14 22.587 10,03 10 -4
Iniciativa per Catalunya Verds – EUIA 282.693 12 23.558 8,96 9 -3
Ciutadans – Partido de la Ciudadanía 89.840 3 29.947 2,85 3 0
Partido de la Desafección Política [Abstenciones (hasta el 80% de participación) + Nulos + Blancos + Partidos minoritarios] 1.419.980 0 Infinito 45,03 45 45


Es decir, el presunto PDP hubiera sido, por supuesto, el partido más votado, y hubiera obtenido un 50% más escaños que el siguiente partido más votado.

Evidentemente, las hipótesis son muy extremas, pero contribuyen a hacer más diáfano el efecto de la desafección política que se vive, de modo muy especial, en Catalunya. Y que, por cierto, amenaza agravarse en las próximas Elecciones del 28 de Noviembre.

Creo que esta imagen debería hacer reflexionar a los Partidos Políticos digamos convencionales, sobre la gran separación, que parece evidente, entre las preocupaciones reales de los ciudadanos y los temas a los que los políticos prestan atención. O quizá debería convencer a la sociedad catalana de la necesidad de organizar un PDP real.

En fin, en otro artículo hablaré de la Campaña Electoral, recién iniciada.

JMBA