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miércoles, 6 de julio de 2016

Transferencia de Votos

El resultado de las elecciones del 26J fue una sorpresa mayúscula para prácticamente todos los líderes de los diversos partidos políticos y para la gran mayoría de analistas, demoscópicos, politólogos, tertulianos, periodistas y público en general.
El balcón de Génova la noche electoral del 26J, movido
por el viento, la alegría y el estupor.
(Fuente: lainformacion)

El resumen es simple, aunque su explicación no lo es para nada. Ha aumentado la abstención y el número de votos válidos (el total de votantes, menos los votos nulos) ha pasado de algo más de 25,1 a algo más de 23,9 millones (-1,2M). De entre las grandes, la única formación que ha mejorado su resultado es el PP, que ha ganado casi 700.000 votos respecto a los resultados del 20D, y 14 escaños (de 123 a 137), Conjugada con la mayor abstención, esta progresión le ha supuesto una mejora de 4,31 puntos porcentuales. El 26J, prácticamente uno de cada tres votantes escogió al PP. El PSOE ha perdido 120.000 votos y 5 diputados (de 90 a 85). Ciudadanos (C,s) ha erosionado su resultado en casi 400.000 votos. Como se encuentra en ese umbral de castigo de la ley d'Hondt (13-14% de votos), una pérdida en votos de 0,9 puntos (un 6,45%), le ha supuesto una erosión del 20% en el número de diputados (de 40 a 32).

El PNV ha perdido una pequeña cantidad de votos (16.000, un 5,3% de los que confiaron en ellos el 20D), que les ha supuesto la pérdida de un diputado (de 6 a 5). A pesar de eso, la aritmética parlamentaria les convierte en novias codiciadas para el PP.

El resto de formaciones nacionalistas han conseguido porcentajes parecidos de votos que los del 20D, y han mantenido el mismo número de escaños.

Con diferencia, el descalabro cuantitativo mayor se ha producido en Unidos Podemos, especialmente respecto a las expectativas extremadamente optimistas que hacíamos todos (dirigentes, analistas, encuestas, rivales,...). De un resultado de 6,1 millones de votos el 20D (la suma de votos de Podemos y todas sus confluencias y mareas, más Izquierda Unida), ha pasado a muy poco más de 5 millones el 26J. En solamente seis meses se les han evaporado 1,1 millones de votos. En porcentaje sobre voto válido, han pasado del 24,44% al 21,1%.

Este evidente descalabro ha sumido en el estupor más profundo a todos los dirigentes de la formación. Sus primeras manifestaciones públicas (habitualmente muy abundantes en todos los medios) han escaseado durante la pasada semana. Han lanzado procesos internos para intentar encontrar una explicación razonable para esta fuerte erosión. Su experta demoscópica, Carolina Bescansa, repetía como un mantra que su primera explicación era que ese millón y pico de votantes se habrían ido a la abstención el 26J. Francamente, no es en absoluto creíble que 1,1 millones (de los 1,2M de nuevos abstencionistas) procedan de votantes de Podemos el 20D.

Incluso estos días, por la Red, abundan las especulaciones sobre un presunto pucherazo informático de los resultados, tomando como base una mínima discrepancia en el acta de un pequeño pueblo asturiano. La recuperación del contrato para el escrutinio por parte de INDRA, por un importe muy a la baja y claramente por debajo de coste, ha sembrado muchas dudas, y algunos incluso hablan del ordenador mentiroso de INDRA, que estaría programado para derivar votos de Unidos Podemos a otras formaciones irrelevantes, sin alterar los datos globales de participación y demás. Francamente, ni me lo creo ni me lo quiero creer. Un pequeño error siempre es posible, pero un pucherazo son palabras muy mayores. En honor a Unidos Podemos, ninguno de sus dirigentes ha dado credibilidad alguna a estos rumores.

Actualmente, la web pública que ofrece los resultados de las elecciones, llega al nivel de detalle del municipio, y en las grandes capitales, del distrito. Por mor de la máxima transparencia, no estaría de más que se ofrecieran resultados hasta el nivel de mesa, y que las actas digitalizadas fueran también accesibles. Aunque no fuera en la misma noche electoral, sino unos días después. De esta forma, cualquiera podría verificar la absoluta corrección del escrutinio.


Entre los resultados del 20D y los del 26J se ha producido un cierto número de fenómenos (casi telúricos) de transferencia de votos entre candidaturas (incluyendo la abstención). Los únicos datos incontestables y fidedignos de los que disponemos son los resultados efectivos del 26J, después de aplicar el efecto de todos estos fenómenos. Pero evaluar el impacto individual de cada uno de ellos no permite más que estimaciones, bienintencionadas o interesadas, dudosamente rigurosas.

A continuación voy a dar mi interpretación sobre el alcance de cada uno de estos fenómenos.

La erosión de votos de C,s creo que tiene dos orígenes principales. De una parte, el llamado voto útil del centro derecha, que el PP se ha encargado de airear ampliamente durante la campaña. En resumen, el voto al PP tiene un mejor rendimiento en número de escaños que el voto a C,s. De otra parte, algunos votantes de C,s el 20D, en su mayoría procedentes del espacio sociológico y político que comparten con el PP, se vieron decepcionados por su acuerdo con el PSOE. Han reflexionado que, incluso tapándose la nariz por el entorno masivo de corrupción que rodea al PP, era más razonable votar al titular, el PP, que al clon, C,s, cuya estrategia de alianzas podría resultar imprevisible. Sin duda, el número de nuevos votantes de C,s creo que habrá sido bastante significativo. Muchos votantes habrán sabido valorar la imagen de estadista de Albert Rivera, que fue el único que de verdad puso todos sus esfuerzos para sentar a las diversas fuerzas en torno a una mesa y negociar para llegar a acuerdos, intentando evitar así la convocatoria de nuevas elecciones. El balance de todos esos movimientos, más los inevitables fatigados  (léase hartos) que decidieron abstenerse, ha dado esa pérdida neta de 400.000 votos.

Parece que la fusión fría de Izquierda Unida con Podemos no ha tenido el éxito esperado. Algunos expertos apuntan a que se podría haber producido, por este hecho, una erosión del orden de los 400.000 votantes. En otras palabras, del orden de 400.000 ciudadanos que votaron a Izquierda Unida el 20D, decidieron NO votar a Unidos Podemos el 26J. Creo que la mayoría habrán pasado a la abstención, aunque no es descartable que algunos puedan haber virado hacia el PSOE, como fuerza alternativa de la izquierda, y más previsible.
Pablo Iglesias, en los cursos de verano de El Escorial.
(Fuente: lavozlibre)

Creo que los dirigentes de Unidos Podemos han cometido un error garrafal al pensar que el número de votantes (conjunto) del 20D era su suelo electoral. La realidad sugiere que es más que probable que ese sea su techo electoral. Me da la sensación de que los 5M de votantes (el entorno del 20% del total) sea su fondo electoral de votos fieles y leales, mientras que el resto serían más bien votos prestados, que van y vienen, según las circunstancias. Aceptando la erosión de IU, ¿de dónde habrían provenido los 700.000 votos adicionales que recaudaron el 20D?. Mi interpretación es que se trataba de votantes de izquierda, más o menos habituales del PSOE o de la abstención, que se ilusionaron con la nueva política, y optaron por una formación más radical que los socialistas, sobre los que planea también, desgraciadamente, la sombra de la corrupción. Debo decir que yo mismo me encuentro en ese colectivo.

Para estos votantes, Podemos cometió el error táctico de no facilitar de una u otra forma, que el PSOE, en ese caso conjuntamente con Ciudadanos, pudiera llevar adelante su Gobierno, ganando la segunda votación de la investidura de Pedro Sánchez. A efectos prácticos, Podemos permitió que Rajoy siguiera ocupando La Moncloa, y bloqueó la posibilidad de un gobierno más orientado a la izquierda, que implementara un programa de regeneración democrática, imprescindible para contribuir a la salida del marasmo político, laboral, educativo y social en el que llevamos sumergidos ya demasiado tiempo.

A este colectivo, el 26J le pudo el vértigo de que pudiera efectivamente producirse el sorpasso, pronosticado por la mayoría de sondeos. Ese era un escenario que no les resultaba nada satisfactorio, especialmente tras la experiencia de las sesiones de investidura fallidas de principios de Marzo y el tono bronco y casi tabernario utilizado por algunos de los líderes de Podemos. Además, les resultó especialmente desagradable el lamentable espectáculo de un Pablo Iglesias rodeado de sus pretorianos, autoproclamándose vicepresidente de un gobierno imaginario, que sólo existía en su propia ensoñación, y reclamando para Podemos competencias ministeriales que nada tenían que ver con los aspectos más sociales y sí con la okupación efectiva del poder. Y se sintieron definitivamente aterrados ante un Pablo Iglesias poco menos que autoproclamándose presidente del gobierno que creía que iba a surgir del resultado del 26J, durante la reciente campaña.

De otra parte, la experiencia de los llamados ayuntamientos del cambio, donde Podemos juega un papel preponderante, completó un cuadro negativo en el ánimo de estos votantes. Evaluaron la gestión en estos ayuntamientos como excesivamente ideologizada, rozando en lo sectario. Una gestión que está contribuyendo más bien poquito a resolver los problemas sociales más graves, los que les llevaron al poder, y que parece, por el contrario, fascinada por hechos puramente simbólicos, que poco aportan a reducir el sufrimiento de buena parte de la población. Además, parecen tratar con desinterés, si no con franco desdén, los grandes proyectos de futuro de las diversas ciudades, tratando con desgana, si no con franca inquina, a los inversores potenciales. Les pueden sus tics anticapitalistas, que buena parte de la población ni comparte ni entiende.

Ante todos estos hechos, este colectivo decidió no votar a Unidos Podemos. Algunos, sin duda, orientaron su voto hacia el PSOE (mi caso, por ejemplo), contribuyendo a evitar la debacle anticipada y el temido sorpasso. Otros, probablemente, decidieron abstenerse, a la espera de tiempos mejores.

Tengo la sensación de que la insufrible soberbia de Pablo Iglesias les ha pasado una dura factura a Unidos Podemos.

Sumando todos estos factores, al final hasta 1,1 millones de votantes de Podemos el 20D, decidieron no votar a Unidos Podemos el 26J.

Los dirigentes de Unidos Podemos, bien formados y que no tienen un pelo de tonto, creo que han entendido el mensaje, si nos atenemos a sus manifestaciones en esta segunda semana tras el 26J. Pablo Iglesias, implícitamente, reconoce que el resultado del 26J es su techo electoral, al menos mientras sigan siendo una formación radical y revolucionaria que persigue el asalto a los cielos. Íñigo Errejón describe al Unidos Podemos que puede ganar las elecciones, en el futuro, como una formación más previsible y menos sexy. Se preparan para utilizar la experiencia parlamentaria, dentro del sistema, que les espera en la oposición de estos próximos años, para sufrir una mutación que les convierta en una formación con un apoyo popular mucho más amplio que el del 26J. Pablo Iglesias reconoce lo arriesgado del intento, y pronostica que podrían ganar las próximas elecciones o darse una hostia de proporciones bíblicas.


Respecto al PSOE, el resultado tiene luces y sombras. A pesar de haber perdido 120.000 votos, han mejorado ligeramente su porcentaje (del 22,00% al 22,66%), por el efecto de la mayor abstención. El castigo ha sido importante, hundiendo al partido un poco más que lo catastrófico que ya resultó el 20D para ellos. Un grupo parlamentario de 85 diputados les condena a la oposición, y me temo que sella definitivamente el liderazgo de Pedro Sánchez, que será sustituido sin duda en los próximos meses. Les espera la travesía del desierto, de la que espero salgan fortalecidos de nuevo, dentro de unos cuantos años.

Pedro Sánchez basó el mensaje principal de su campaña para el 26J en evitar el sorpasso de Unidos Podemos. Repitió hasta la saciedad que el rival era Pablo Iglesias. Iglesias, por su parte, no se cansó de musitar todo el tiempo que se equivocaba, que el rival de verdad era Rajoy y el PP.

Desde este punto de vista, Pedro Sánchez obtuvo el éxito, pues consiguió efectivamente evitar el sorpasso. Consiguió mantener al PSOE como segunda fuerza parlamentaria, y primera dentro del arco de la izquierda, pero a costa de quedarse más de 50 diputados por debajo del PP y convertirse en una formación irrelevante, sin prácticamente posibilidad alguna de aspirar a una investidura para la Presidencia de un Gobierno que ya nadie ve como posible. Personalmente, creo que si finalmente el partido decide mantener la confianza en Pedro Sánchez, podrían conseguir que la travesía del desierto que les espera quizá fuera algo más corta y sin duda más llevadera.


Algunos se preguntan cómo es posible que un partido como el PP, perseguido día a día por escándalos ligados a la corrupción y al abuso de los recursos del poder, pueda haber mejorado su posición de forma tan importante. La explicación creo que es bastante sencilla. El PP ya sufrió un castigo enorme por todos estos factores el 20D, en que perdió a uno de cada tres votantes del 2011. El 20D se vio reducido a lo que muy probablemente es su suelo electoral de votantes fieles y leales. Mantiene algunas fortalezas prácticamente inexpugnables, especialmente en el entorno de las ciudades más pequeñas y el mundo rural. Muchos ciudadanos están convencidos de que un Gobierno o es del PP o es más bien un desgobierno, y esa percepción no es nada fácil de cambiar.

Sin haber hecho casi nada y con una campaña de perfil más bien bajo, se han aprovechado de algunos de esos fenómenos telúricos de transferencia de votos, a los que han alentado con la llamada al voto útil y sembrando el miedo a que Unidos Podemos asumiera una posición más relevante y pudiera sembrar el caos en el país. Rajoy ha estado prácticamente sesteando desde el 20D, e incluso declinó la oferta del Rey para pelearse por conseguir la investidura. En estas condiciones, no resulta sorprendente que la imagen en el balcón de Génova la noche electoral mostrara a unos líderes indudablemente alegres, por supuesto, pero profundamente desconcertados por unos resultados que no podían imaginarse ni siquiera en su fantasía más delirante.

Con sus reiterados mensajes de llamada a la seriedad y a la experiencia, y a la huida de extremismos populistas, consiguieron despertar a muchos votantes durmientes, abstencionistas el 20D, que, incluso tapándose la nariz, acabaron pensando que estos, por lo menos, parecen los menos nocivos.

Si aceptamos que los 400.000 votos perdidos por C,s habrían vuelto al redil, ¿de dónde habrían salido los otros 300.000 ganados por el PP?. Yo creo que básicamente de la abstención del 20D, aunque no descarto pequeños movimientos de votantes de Podemos o del PSOE que se hayan pasado al PP, como único garante aparente de un cierto orden, y como única fuerza con capacidades ciertas para formar un nuevo Gobierno.

Pero como los 1,2M de nuevos abstencionistas prácticamente coinciden con el total de votos perdidos por Unidos Podemos y por el PSOE, esos 300.000 abstencionistas del 20D seguramente se han visto compensados por una cantidad similar de nuevos abstencionistas no necesariamente convencidos, sino más bien ocasionales o circunstanciales. El fin de semana del 26J fue enteramente veraniego y, además, el viernes 24 (San Juan) fue festivo en algunas comunidades. Si a eso le añadimos la pesadilla del voto rogado para los residentes en el extranjero, y el descontrol que ha supuesto (en Correos, pero no sólo ahí) un aumento muy considerable de las peticiones de voto por correo, tendríamos ya un panorama bastante completo de los diversos fenómenos de transferencia de votos que se han producido el 26J.



En resumen, el bipartidismo clásico está herido, pero no de muerte. El PP ha recuperado posiciones y posiblemente consiga liderar un Gobierno en minoría. Veremos cómo se mueven en esas circunstancias, porque en la anterior legislatura sólo pudimos conocer la arbitrariedad del rodillo parlamentario de la mayoría absoluta. El PSOE ha sido condenado a la oposición parlamentaria, y allí deberá realizar su propia travesía del desierto y su regeneración, para poder renacer de sus cenizas dentro de un tiempo. La nueva política ya no es nueva, sino que ya forma parte y está integrada en el statu quo. Y el votante ha recuperado un cierto sosiego, al poderse mover de nuevo en el eje más conocido de derecha-izquierda, en el que siente un mayor confort.

Quien tiene frente a sí una supervivencia más complicada es Unidos Podemos. La amalgama de formaciones que lo componen se mueven con cierto orden y unidad cuando se tiene identificado a un enemigo común, pero las divergencias saltan a la superficie cuando empieza a tratarse de cómo construir una nueva realidad. No dudo de que en los diversos colectivos sociales, antisistema, anticapitalistas y okupas, integrados en Unidos Podemos, hay muchos ciudadanos consecuentes y sensatos, que persiguen con nobleza un mundo mejor para todos. Pero me temo que resulta inevitable que alguno de esos colectivos acabe siendo refugio de desnortados sin oficio ni beneficio, en busca de una oportunidad que jamás podrían conseguir por sí mismos.

Veremos cómo evolucionan en las aguas parlamentarias de la oposición. Una oposición de izquierdas que, me temo, deberán compartir con el PSOE. No creo que el PSOE se preste a apoyar a Rajoy, más allá de alguna abstención táctica que permita su investidura. Creo que Podemos perdió una ocasión de oro para ser la única oposición de izquierda en el Congreso, al no permitir de alguna forma la investidura de Pedro Sánchez en Marzo. Eso les ha pasado factura y se la seguirá pasando.

Parece que Rajoy ha salido ya de su letargo, y está empezando a entrevistarse con los líderes de las demás formaciones, buscando los apoyos que necesita para formar un Gobierno razonablemente estable. Parece que ya tiene claro que los apoyos, o incluso las abstenciones, no son gratuitas, y que hay que dar algo a cambio. Se habla ya de paquetes de negociación, así como de la agenda canaria o de la agenda vasca, por poner sólo un ejemplo. Cuando hablen con C,s se hablará también de la agenda de la regeneración política. Veremos si llega a existir alguna negociación con el PSOE, aunque sea para sólo conseguir alguna abstención táctica.

La complejidad del escenario parece augurar que el país volverá de las vacaciones en Septiembre, todavía sin un Gobierno formado.

Tiempos apasionantes tenemos por delante.

JMBA

lunes, 23 de marzo de 2015

Elecciones en Andalucía

Hace unas semanas publiqué un artículo con mis impresiones y opiniones sobre la compleja situación política y electoral en España para este año 2015. Prometía actualizarlo al hilo de los resultados de las diversas citas electorales.
Susana Díaz (PSOE) ha sido, sin duda, la gran ganadora
en las elecciones andaluzas.
(Fuente: elpais)

El día después de las elecciones (anticipadas) en Andalucía, es momento de honrar esa promesa.

Un titular: Susana Díaz consigue un éxito importante, al repetir resultado, pese a la fuerte irrupción de dos nuevas fuerzas en el Parlamento de Andalucía (Ciudadanos y Podemos). El PSOE pasa a ser la fuerza más votada, a 14 diputados de distancia de la segunda (PP). Desplome del Partido Popular y reducción de Izquierda Unida a fuerza residual. Éxito sin paliativos para Ciudadanos y éxito relativo para Podemos, que no consigue los resultados que podían anticiparse.

Ahora vayamos al detalle. Todos los datos que cito son los disponibles en la web de la Junta de Andalucía, que corresponden al 99,95% de los votos escrutados. Los definitivos podrían tener alguna ligera variación.

Empecemos por la participación. Se ha alcanzado el 63,94% de participación, unos tres puntos por encima de las elecciones de 2012 (60,78%). Esto significa que se han emitido, en total, 4.017.912 votos en las urnas.
Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), cuya imagen ha crecido
durante la campaña, ha pagado el desgaste nacional.
(Fuente: lavanguardia)

Ha habido un ligero repunte de los votos nulos (40.939, 1.02%, frente al 0,58% en 2012) y en blanco (54.807, 1,38%, frente al 0,91% en 2012). Unas cifras, en cualquier caso, residuales y poco significativas.

En total ha habido 216.030 votos a formaciones que, finalmente, no han conseguido ninguna representación en el Parlamento. Entre estas fuerzas destacan UPyD (76.653 votos), Partido Andalucista (60.707 votos) o Vox (18.017 votos). Como es habitual últimamente, el PACMA (Partido Animalista Contra el Maltrato Animal) ha obtenido 37.735 votos que para nada han servido.

Hasta 9 formaciones políticas han conseguido menos de 500 votos en toda Andalucía.

Lo más significativo es que UPyD ha quedado fuera del Parlamento de Andalucía. Ya anticipaba en mi anterior artículo que la confusión programática y el caudillismo de este partido le iba a pasar factura.

Ahora pasemos a analizar los resultados obtenidos por las fuerzas que sí han conseguido representación parlamentaria.

Al PSOE (Susana Díaz) le han votado 1.409.042 andaluces (35,43%), que le otorgan 47 diputados (los mismos que tenía hasta ahora). Ha perdido algo más de 100.000 votos (frente a los 1.527.923 votos de 2012, 39.56%), pero ha mantenido su presencia parlamentaria. Con diferencia, ha pasado a ser la fuerza más votada, a 13 puntos de distancia de la siguiente, que ha sido el Partido Popular.
Teresa Rodríguez (Podemos) ha alcanzado un
éxito relativo.
(Fuente: elmundo)

El PP ha conseguido el apoyo de 1.064.168 andaluces (26.76%), que le reportan 33 diputados. Frente a los comicios de 2012 ha perdido la impresionante cifra de medio millón de votos (frente a los 1.570.833 - 40.67% -) y 17 diputados. Esto supone un desplome monumental. Sin duda, el PP ha pagado el desgaste del Gobierno de Mariano Rajoy (subidas de impuestos, recortes en sanidad, educación y prestaciones sociales, aumento de la pobreza y la precariedad). Su candidato, Juan Manuel Moreno Bonilla, empezó la carrera siendo (casi) un perfecto desconocido para los ciudadanos andaluces. Personalmente, creo que ha desarrollado una buena campaña y su imagen pública ha mejorado considerablemente. Pero la debacle estaba servida y no hubo manera de revertirla.

Izquierda Unida, sumida a nivel nacional en una crisis grave de identidad y supervivencia, ha pagado en Andalucía, además, los errores del gobierno de coalición con el PSOE en el que participó. De los 12 diputados que tenía (438.372 votos, 11.35%), su presencia se ha visto reducida a 5 diputados (273.927 votos, 6.89%). Unos ciento sesenta y cinco mil votos han huido hacia otras formaciones, y han provocado que IU pasara de tercera fuerza a quinta y prácticamente residual.

Dos formaciones que no tenían presencia en el Parlamento de Andalucía han irrumpido en él, y con mucha fuerza.

Ciudadanos ha conseguido 9 diputados (368.988 votos, 9.28%), iniciando la que auguro que va a ser una impresionante carrera ascendente hacia las Generales de fin de año. Podría llegar a ser una tercera fuerza decisiva en la gobernabilidad a nivel nacional. Su talante moderado, pero enérgico en lo que se refiere a regeneración democrática, le acredita para esta posición. Es la opción evidente para los ciudadanos indignados pero que, a pesar de todo, son conscientes de que tienen muchas cosas que podrían perder. Veremos si el fuelle electoral y político les da para un crecimiento tan rápido.
Juan Marín (Ciudadanos), junto a su líder nacional,
Albert Rivera.
(Fuente: elmundo)

Pese a su impresionante resultado, el éxito de Podemos ha sido relativo. Como ya es habitual, su objetivo era ganar las elecciones y, evidentemente, no lo han conseguido. Y sus expectativas estaban por encima de los 20 diputados, y finalmente han obtenido 15 (590.011 votos, 14.84%). En próximas convocatorias podría arañar algún punto adicional (básicamente, fagocitando a Izquierda Unida). Pero creo que su techo electoral está claramente por debajo del 20% de los votos. Podemos parece la opción por defecto para aquellos ciudadanos que están convencidos de que no tienen nada que perder. Y este colectivo podría disminuir algo si la macroeconomía sigue mejorando como se prevé, y empieza a alcanzar el bolsillo de las familias y el empleo.

Mi impresión es que Podemos pasará a ocupar la posición dominante a la izquierda del PSOE, fundiéndose o reemplazando a Izquierda Unida. Con un techo electoral que estará más próximo del 15% que ha obtenido en Andalucía que del 20% que se podría llegar a suponer a partir de algunas encuestas.


Y ahora las lecturas más políticas y especulativas. El PP se ha desplomado en Andalucía, lo que anticipa las que, sin duda, serán las tendencias dominantes en las municipales y autonómicas y más tarde en las Generales. Su resultado es una censura explícita a Mariano Rajoy y a su Gobierno. Más de treinta años en la oposición en Andalucía, sin haber alcanzado nunca posiciones de gobierno es, ya, para hacérselo mirar.
Antonio Maíllo (IU), junto a su líder nacional, Alberto Garzón .
Caras serias en la noche electoral.
(Fuente: cuatro)

Rajoy todavía podría modificar el rumbo para moderar la debacle. Pero la falta de autocrítica que se observa en el PP y la tradicional abulia y laissez-faire del Presidente no auguran nada bueno para su formación. Es más que probable que Rajoy sea el primer Presidente de la democracia que no consiga revalidar su posición para una segunda legislatura.

A pesar de la ligera erosión de votos, Susana Díaz se refuerza como la figura de mayor poder e influencia en el seno del PSOE. Será, sin duda, Presidenta de Andalucía, y esta vez ratificada por las urnas. Pedro Sánchez tendrá que tener muy en cuenta sus opiniones, ya que no tiene margen para forzar una ruptura que podría acabar con su propia carrera política., apenas iniciada. Mantener sus 47 diputados supone que, a pesar de la erosión por la izquierda que ha sufrido con el ascenso de Podemos, el PSOE ha recuperado bastantes votos de los desengañados del PP. Los votos que entran por los que salen.

Izquierda Unida está pagando la pobre imagen que transmite a la ciudadanía. Su presencia, con varias consejerías, en el Gobierno de la Junta de Andalucía, le ha sumado, en la imaginería popular, a la llamada casta política. Sillones frente a programa es un arreglo por el que siempre se acaba pagando. Veremos si Alberto Garzón consigue enderezar el rumbo y capitalizar los nuevos votos de la izquierda que, por defecto, irán más bien al entorno de Podemos.

Ciudadanos, y su líder, Albert Rivera, han conseguido un importante triunfo. Los intentos del PP de desacreditarlo en base a su origen en Catalunya, donde, por cierto, viene desarrollando un nítido papel contra el secesionismo y en favor de la regeneración, fueron una torpeza política que le ha pasado una pesada factura al Partido Popular. La ciudadanía los percibe como una fuerza nueva en el ámbito del centro algo a la derecha, y su base social está en parte del electorado del PP, y también entre los más centristas de los votantes del PSOE. Su papel a nivel nacional será, sin ninguna duda, de gran relevancia en los próximos tiempos. En Andalucía va a tener una oportunidad que espero no desperdicie, de demostrar lo mucho que puede aportar a la escena política nacional.
Rosa Díez (UPyD), la gran perdedora en las elecciones
de Andalucía. Se queda fuera del Parlamento.
(Fuente: laredaccion)

Globalmente, es falaz, si no directamente falso, afirmar que ha muerto el bipartidismo. Un 62.19% de los andaluces han votado a uno de los dos grandes partidos nacionales. Esta posición creo que se va a deteriorar algo durante este año, y en las Generales podríamos ver un porcentaje varios puntos por debajo de este. Pero el nivel del 50% para la suma de votos de los dos grandes partidos es más que seguro para las próximas confrontaciones. En las Elecciones Generales, me atrevo a anticipar que esa suma estará ampliamente por encima del 55%. Sólo que habrá dos fuerzas con presencia importante (Ciudadanos y Podemos, cada una en el entorno del 15-20% de los votos) que marcarán el rumbo de las posibles alianzas y pactos.

Sospecho que este nuevo escenario podrá influir muy seriamente en un deterioro de la presencia de los partidos directamente nacionalistas (CiU, ERC, PNV,...) en el Congreso de los Diputados. Para el parlamento nacional, los ciudadanos van a preferir alinearse con cierta claridad en el eje tradicional derecha-centro-izquierda , más que reforzar los aspectos más específicos de los nacionalismos. Estos seguirán siendo muy importantes, sin embargo, en las elecciones autonómicas.

La radiografía del Congreso de los Diputados tras las próximas Generales podría ofrecer una presencia importante de cuatro fuerzas (con soportes populares en la línea 30-25-20-20), dejando un espacio inferior al 10% para otras fuerzas, incluyendo las nacionalistas.

En dos meses nos vamos a enfrentar a las elecciones municipales y autonómicas. Me parece que van a desaparecer la mayor parte de las situaciones de mayoría absoluta, y los pactos y alianzas serán las palabras del día después. En esa refriega, es más que probable que el PP pierda muchos de sus feudos actuales, erosionando su capilaridad de cara a las Elecciones Generales de fin de año.


Nos queda todavía mucho año electoral por delante. Pero, sin ninguna duda, el escenario político global ha cambiado de una forma muy importante que, además, no será reversible. Ya no es tiempo de mayorías absolutas, y sí de consensos y acuerdos.

Más análisis tras las elecciones de Mayo.

JMBA

lunes, 21 de noviembre de 2011

Un Vuelco Electoral Histórico

He perdido dos euros. Virtuales, eso sí. Pero la Porra que propuse el viernes la he perdido por goleada. Yo proponía un escenario de fuerte retroceso del PSOE y decidido avance del PP, con un resultado de 170-140. Con un deterioro del bipartidismo (PP+PSOE) desde los 321 diputados hasta los 310.
Imagen del Comité Ejecutivo Nacional del PP, celebrado este lunes.
(Autor: Uly Martin; Fuente: elpais)

La realidad me ha arrollado.

El resultado que han dado las urnas creo que se puede titular así: Descalabro del PSOE hasta los 110 diputados. Como consecuencia, el PP consigue una cómoda mayoría absoluta de 186 diputados.

El bipartidismo sufre un fuerte recorte, ya que desciende desde los 321 diputados hasta los 296 (-25). En consecuencia, 54 diputados del nuevo Congreso no pertenecen a ninguno de los dos grandes partidos.

Ante todo, quiero dar las gracias al Ministerio del Interior, que ha puesto a disposición de quien quiera acceder a ellos, todos los datos de los resultados provisionales de las Elecciones del 20N. Son provisionales porque no están todavía integrados, creo, las (escasas) votaciones de los ciudadanos españoles residentes en el extranjero. Desde la web se puede disponer de informes (en formato PDF) con diverso nivel de detalle, e incluso han elaborado una aplicación Windows que permite visualizar los datos a gusto del consumidor, con gran facilidad.

Los datos corresponden a un censo escrutado al 100% de 34.301.332 electores, que es inferior en más de 700.000 electores a los datos comparativos para las Elecciones Generales de 2008. Y es que hay que añadir, todavía, los datos de escrutinio para el Censo de Españoles Residentes en el Extranjero (en total, 1.479.314 ciudadanos), que no van a afectar en nada al resultado final, ya que solamente uno de cada diez de esos ciudadanos han solicitado (un requisito imprescindible desde la última reforma) y ejercido su derecho al voto.

La primera lectura es simple. El PSOE ha sufrido un descalabro electoral casi sin precedentes. Tendríamos que remontarnos a la práctica disolución de la UCD con Landelino Lavilla, en las elecciones generales de 1982, que llevaron al poder con mayoría absoluta al PSOE de Felipe González.

4,3 millones de ciudadanos que votaron al PSOE en 2008 han decidido esta vez no hacerlo, por lo que los socialistas han pasado de un apoyo de 11,3 millones de votos a solamente 7 millones.

Lo cierto, sin embargo, es que la inmensa mayoría de estos desertores no han decidido votar por el PP. De hecho, el apoyo del PP, en número absoluto de votos, sólo ha crecido muy ligeramente, desde los 10,3 hasta los 10,8 millones de votos (+500.000 votos), y se mantiene por debajo del apoyo conseguido por el PSOE en 2008 (11,3 millones de votos).
Rubalcaba, en la comparecencia del
domingo por la noche, en Ferraz.
(Fuente: eleconomista)

Por una parte, la abstención ha crecido en 537.000 en términos absolutos, a los que habrá que añadir casi 1,3 millones entre los residentes en el extranjero, lo que totalizará, aproximadamente, 1,8 millones de abstencionistas más que en 2008.

Los votos en blanco han crecido ligeramente, mientras que los votos nulos (Voto al Tío de la Vara, rodaja de chorizo, diversas inscripciones vagamente obscenas,...) prácticamente se han duplicado. En total, suman prácticamente 200.000 más que en 2008.

La inmensa mayoría de esos dos millones de votantes son ex-votantes del PSOE que este domingo lluvioso prefirieron quedarse en casa, o hacer alguna gracia.

¿ Dónde habrán ido a parar los restantes 2,3 millones de votos al PSOE en 2008 ?. Está claro que una parte a Izquierda Unida, que ha aumentado sus votos en 700.000. UPyD se habrá beneficiado también de algunos (o bastantes), ya que ha aumentado en más de 800.000 votantes. En Catalunya, una parte de los 235.000 votos en que ha mejorado su posición CiU habrán provenido del PSC (que ha descendido en más de 700.000).

En el País Vasco, los votos que ha conseguido Amaiur (284.528, más los 49.100 y un diputado que han conseguido en Navarra) deben proceder, básicamente, de la abstención de 2008, aunque algunos seguro que también del PSE, que ha descendido en casi 180.000 votos.

El resto de votos perdidos se habrán dispersado en micropartidos testimoniales que no han conseguido representación en el Congreso de los Diputados. Y algunos, supongo, habrán ido también al PP.

A Rajoy le ha salido perfecta su táctica de esperar sentado para ver pasar al cadáver de su rival. Sin necesidad de esforzarse en ganar nuevos votos, a base de explicar con claridad su programa electoral, solamente manteniendo movilizado a su electorado tradicional (que ha votado masivamente por su PP), ha conseguido situarse en una cómoda posición de mayoría absoluta.

El importante avance en número de escaños que ha conseguido el PP (34 más de los que tenía hasta ahora), son principalmente una consecuencia del fuerte descalabro del PSOE (que ha perdido 59 escaños de los que tenía).

Una vez más, se ha confirmado que la Ley Electoral castiga muy severamente a los partidos minoritarios de ámbito nacional. IU, con sus casi 1,7 millones de votos, consigue 11 diputados (a un precio muy alto en votos) y podrá tener su propio Grupo Parlamentario. Por el contrario UPyD, que ha multiplicado por 5 su presencia en el Congreso de los Diputados (de 1 a 5 escaños), se queda a las puertas, y no conseguirá tener su propio Grupo Parlamentario, pues solamente ha conseguido el 4,69% de los votos a nivel nacional, y el reglamento le exige un 5%, para poder formar GP. En el otro extremo, Amaiur (que sólo se ha presentado en el País Vasco y Navarra), ha obtenido 7 diputados, con 333.628 votos, lo que representa más del 15% de los votos válidos de las circunscripciones en las que se presentaba, dispondrá de Grupo Parlamentario propio.
Cayo Lara, coordinador de IU, en la comparecencia
del domingo por la noche.
(Fuente: telecinco)

La tercera fuerza en el Congreso de los Diputados será CiU con sus espectaculares 16 diputados (desde los 10 con que contaba hasta ahora), y poco más de un millón de votos.

En el otro extremo, una formación política (Derecha Navarra y Española) no ha conseguido ni un solo voto.

Salvo Sevilla, Barcelona, Bizkaia y Gipuzkoa, España entera se ha teñido de azul.

Por su parte, el ya Presidente en funciones, José Luis Rodríguez Zapatero, se ha despedido del proceso electoral que ha barrido a su partido, de un modo vergonzante. Dejó solo e indefenso a su candidato Rubalcaba (a quien hasta un malvado herpes le atacó la nariz) en la patética comparecencia de la noche del domingo en Ferraz. En el balance que escribí recientemente sobre la gestión de Zapatero, ya dejé claro que opino que ha sido un mal Presidente del Gobierno, que ha cometido demasiados errores no provocados (por usar la terminología deportiva).
Concentración de Amaiur en la noche electoral, en el
frontón Labrit, de Pamplona.
(Fuente: Europa Press)

El Partido Socialista se queda en la UVI. Con un Secretario General que ya se autoinmoló en Mayo de 2010, y dos presuntos líderes muy seriamente mermados (tanto Rubalcaba a nivel nacional, como Carme Chacón en Catalunya, han tenido que asistir impotentes a una sangría gigante de votos). Toca celebrar un Congreso ordinario (esta misma mañana se ha convocado para la primera semana de Febrero), encontrar un nuevo líder y sufrir en la travesía del desierto. Quizá sea llegado el momento del extremeño Guillermo Fernández Vara, un hombre humilde pero inteligente, que fue descabalgado en Mayo pasado de la Presidencia de la Junta de Extremadura por el acuerdo del PP con Izquierda Unida.  

Ahora ya sabemos que el próximo criado español de Angela Merkel será Mariano Rajoy. Porque del tema de la Unión Europea y la grave crisis que atraviesa la Eurozona, no se ha hablado en la Campaña electoral. Supongo que porque la actitud no diferirá de un partido al otro: Susórdenes, Frau Merkel.

De momento la Bolsa ha dado la bienvenida al cambio de gobierno con una bajada de más del 3% este lunes. Aunque los expertos dicen que eso es habitual.

Veremos qué tal le va al país y nos va a todos con la nueva situación. Sólo me queda ponerme a disposición del nuevo Presidente electo.

Señor Rajoy. ¿qué podemos hacer a partir de ahora los ciudadanos para ayudarle en su difícil labor?.

JMBA 

lunes, 7 de marzo de 2011

Pequeñas Cosas que no Molan Nada (8)

En general, todos los actos médicos resultan muy molestos (antes, durante y a veces hasta después). Por una parte, son molestos en sí mismos, porque suponen, de una u otra forma, agresiones a nuestro propio cuerpo. Se supone, eso sí, que con la mejor intención.
Hospital Universitario Ramón y Cajal, de Madrid
(Fuente: jovenesfuencarral)

Y, por otra parte, resultan especialmente enojosos porque siempre tememos que de los resultados acabemos enfrentados a nuevas restricciones, prohibiciones, recomendaciones, amenazas,... De un análisis de sangre, por estadística, siempre acaba resultando que alguno de los valores está o muy alto o muy bajo. Que si el colesterol, que si el ácido úrico, que si los triglicéridos,... Siempre acabaremos con un consejo (o una orden) de dejar de fumar, o de adelgazar, o de beber menos alcohol y más agua, o cualquier otra recomendación que va, básicamente, en contra de nuestra propia línea de placer. Y eso cuando no se trata de temas más graves, que aconsejen más pruebas para descartar posibilidades o para confirmar diagnósticos.

Hace muchos meses me habían citado en el Hospital Ramón y Cajal este jueves para realizar una extracción (qué bonito eufemismo) para realizar un análisis de sangre, y un ecocardiograma. La cita para el análisis era a las diez de la mañana e, inicialmente, para el ecocardiograma me habían citado a las 12. Bueno, me daba tiempo de desayunar y reponer fuerzas después de una y antes de enfrentarme al otro. Pero hace unas semanas recibí una carta del Hospital, por la que me cambiaban la planificación del ecocardiograma de las doce del mediodía a las cuatro y pico de la tarde.

Me tocó, pues, hacer dos viajes al Hospital, uno por la mañana y otro por la tarde.

A las diez menos diez estaba en el sótano donde tienen habilitada la Central de Extracciones (seguro que no se llama así, pero se trata, sin duda, de un imperio vampírico). Hay unas cuantas cabinas, separadas del público por una cortinilla que muchos se olvidan de volver a cerrar. Había gente para aburrir, pero cada uno estaba ya asignado a una cabina específica. De vez en cuando salía alguien de la cabina a recoger los volantes de los que estábamos esperando, y luego nos iban llamando uno a uno. No me senté durante la espera (tampoco es que hubiera sitio), pero no fue muy larga.

La verdad es que te vas poniendo nervioso (yo siempre he sido muy aprensivo para estas cosas). Ves entrar y salir a personas de todo tipo, y cuando salen llevan el brazo desnudo, con un algodón y un esparadrapo sujetado con la otra mano, y carita de pocos amigos, cuando no directamente de poca salud.

La zona de espera es más bien abigarrada, con mucha gente, y una apariencia poco saludable (casi diría que más bien tercermundista).
(Fuente: olympuslatinoamerica)

Pero luego te llaman por tu nombre y entras en la cabina que te toca. Y, dentro, la cosa varía por completo. Allí habia dos chicas encantadoras, de instintos vampíricos, eso sí, pero al final no es más que un trabajo. Dispuestas a seguir la broma de cualquiera, que tiene que ser soberanamente aburrido pasarse horas ahí viendo brazos de todas las tallas y géneros y sin parar de pinchar y extraer todo el rato. Cada una está al lado de su propio sillón de tortura.

Desnudas el brazo que toque y te sientas en el sillón, con más miedo que vergüenza, intentando bromear un poco para relajarte algo de la tensión. Yo tengo la costumbre de informar acerca de la dificultad que presentan mis brazos para encontrar el lugar adecuado donde pinchar. Creo que eso les hace sentirse más cómodas, menos inútiles si no lo ven claro. Y luego miro para otra parte, dejando hacer.

En un momento cerré los ojos, y la chica que me había correspondido me advirtió que no lo hiciera, porque podía marearme como cuando va en coche y cierra los ojos. Bueno, si conduces un coche y cierras los ojos, pueden suceder desgracias de calibre muy superior que simplemente marearse. Me recomendó que mirara para otro lado, pero, de todas formas, esto ya está. Es la única frase que te traslada alegría mientras estás sentado en el sillón de las torturas.

Recuperas la chaqueta o lo que sea, te despides, y sales huyendo como alma que lleva el diablo. Creo que no era mucho más tarde de las diez y cuarto cuando me fui.

Volví por la tarde para la ecocardiografía (no sé muy bien cuál es su nombre exacto). Allí la espera fue bastante más larga (algo más de una hora), pero esta vez en la tercera planta, en una zona un poquito más acogedora. Cuando por fin tocó mi turno, pasé por la puerta con un rótulo gigante de NO PASAR y me metí hacia la zona de las salas para esa prueba. Tuve que esperar todavía unos minutos, pero pronto me pidieron que entrara en una de ellas. Desnúdese el torso y túmbese en la camilla. Te pegan unas ventosas con cables por diversas zonas del torso, y allí estás tumbadito hasta que llega el médico que va a realizar la prueba.

Curiosamente, es muy habitual que ese médico, a diferencia de la mayoría que ves por el hospital, no lleve bata blanca sino que frecuentemente va muy atildadamente vestido, con su corbatita y demás. O, como esta vez, te toca un médico joven que más bien parece un freakie del Twitter. De vez en cuando, aparecía el de la corbata para supervisar su trabajo.

Me habían hecho ya otra hace más de un año, y entonces no me inyectaron nada. Solamente el sensor frío (impregnado de algún líquido), que mueve a mano el médico en contacto con el cuerpo del paciente (por la zona por donde se supone que anda el corazón, claro) al tiempo que mira la pantalla y maneja teclas, ratón, joystick y lo que toque. Pero esta vez parece que la ventana (no sé muy bien a lo que se refería) era pequeña, y hacía falta más luminosidad y contraste. Con lo que tocó otro pinchazo (con sus dificultades inherentes, como ya he comentado) y la inyección (perfectamente sincronizada) de algún reactivo que facilite la visión del médico y de la máquina.
Algo así es la máquina junto a la que te tumbas
para una ecocardiografía
(Fuente: trivenetocuore)

Al terminar, normalmente son muy poco comunicativos. Reaparece la enfermera (para estas labores, son habitualmente muy senior; debe ser un trabajo bastante más cómodo que el de enfermera de planta, y sólo se consigue con muchos años de servicio) y te indica que te vistas de nuevo y que ya te puedes largar de ahí. Pero esta vez, el médico junior soltó algo así como (dirigiéndose a mí) que contrae muy bien, y tiene una buena máquina ahí dentro. Aunque no soy, ni mucho menos, un entendido, pero ¡a que suena bien!.

Te vistes y desapareces de ahí cagando leches, que ya se apañarán con los que queden. Sales al aire libre y disfrutas del cielo gris y plúmbeo como si fuera el del Caribe. Te fumas un cigarrito de la vida, y te vuelves a casita, que parece que quiere llover.

Que yo no sea nada partidario no significa que no reconozca el enorme trabajo que realizan médicos y enfermeras en estos hospitales, con total vocación de servicio y abnegación.

Pero, definitivamente, preferiría que sus cuidados no me los tengan que prestar a mí.

JMBA