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jueves, 6 de diciembre de 2012

A Vueltas con los Idiomas

Nunca he sido demasiado sentimental con los idiomas. Su primera excelencia es la capacidad que tienen de permitir entendernos a las personas. Es cierto que cada uno tiene sus propias bellezas, esos giros llenos de sentido que no resultan fáciles de traducir, y que en torno a cada idioma se desarrolla una cierta cultura, una literatura, etc. Pero la Torre de Babel fue un castigo de Dios, no lo olvidemos.
José Ignacio Wert, Ministro de Educación (y más cosas).
Sensible como un azulejo de cocina.
(Autor: Jaime García; Fuente: abc)

Pero de ahí a la sublimación de un idioma, de cualquier idioma, va un trecho que nunca me ha gustado recorrer.

Yo soy catalán (nacido en Barcelona) aunque llevo ya muchos años residiendo en Madrid. Hablo catalán con mi familia y con quien se ponga por delante que le apetezca (y sepa) hacerlo. En mi biblioteca personal de unos 2.000 volúmenes, tengo no menos de 70 libros en su edición original catalana (junto a más de 200 en francés, algo más de cien en inglés y el resto en castellano) y cada vez que viajo a Barcelona por cualquier motivo, procuro visitar alguna librería para comprar un par de libros en catalán.

Con todo ello solamente quiero ilustrar el hecho de que resulto poco sospechoso de ser anticatalán.

El Ministro de Educación del Gobierno de Rajoy, José Ignacio Wert, que no se caracteriza precisamente por su diplomacia, ni por su mano izquierda ni por la mesura de su verbo, tiene a las fuerzas vivas del catalanismo en pie de guerra. Ya rompió hosti(a)lidades con su famosa frase de "españolizar a los alumnos catalanes", que quizá tenga algún sentido positivo pero yo no se lo acabo de encontrar, y ahora ha entrado en guerra abierta con la presentación del proyecto de Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa, la llamada LOMCE.

El Govern de la Generalitat (actualmente en funciones) y todos los adalides, voceros y portavoces de lo catalán, del catalán y del catalanismo, han puesto el grito en el cielo, acusando a Wert de querer desmontar todo lo existente en cuanto a escuela en catalán, la llamada inmersión lingüistica y otros temas relacionados, pero igualmente sensibles. Poco está faltando para que le acusen de haber asesinado al President Companys.

Siempre me ha costado entender estas reacciones viscerales y victimistas. Podían tener sentido en otros tiempos, pero en la etapa de la democracia y el diálogo (si el PP de Rajoy no la acaba de cancelar, claro) no creo que sea una reacción con la seriedad requerida para temas tan complejos y poliédricos.

Una persona iletrada lo será en todos los idiomas que le pongas por delante, mientras que una persona sensible con la cultura, lo será en todos los idiomas que le sea posible conocer. Pero me temo que no estamos hablando de esto.

Desde la reciente exacerbación del sentimiento catalanista, incluso secesionista o independentista, me he creado una lista en mi cuenta de twitter (@jmbigas) a la que he llamado Pasión de Catalanes (la frase es copyright de locutor de ustedes, Herrera Carlos). En ella agrupo una cincuentena de fuentes de información (de tweets, de piopíos) que incluyen medios de comunicación, políticos, intelectuales, economistas y periodistas del entorno más claramente favorable a una eventual secesión de Catalunya. A mí me sirve para estar al tanto, de primera mano y sin pasar por la mediatización de la cocina de Madrid, de las reacciones originales de ese entorno.

Infinidad de hashtags se han creado al hilo de este enfrentamiento. Quizá el más original sea el de #wertgonya (wertgüenza)

Sobre el tema concreto de la LORME, quizá lo que más me ha sorprendido son unas declaraciones de la consellera d'Educació, Irene Rigau, que recogen diversos medios catalanes (en particular, @324_politica, de la cadena catalana de noticias 24 horas, 3/24). Dice la consellera:


Rigau: "A Wert el que li molesta és l'èxit del model d'immersió"


Es decir, A Wert lo que le molesta es el éxito del modelo de inmersión (lingüistica).

Toda actividad humana, para poder valorar con razonable objetividad su desempeño debe tener definido un objetivo y una cierta métrica. Así, por ejemplo, los deportes definen el tiempo de realización, o el número de goles, o el número de golpes para meter una pelotita en el hoyo, para medir el rendimiento de los deportistas en las diferentes especialidades. Así, la medida del éxito (o el fracaso) de cada deportista tendrá que ver con su rendimiento de acuerdo a la métrica establecida para el deporte que practica.

En lo que se refiere a la educación en España, en cualquier lugar de España, la métrica más conocida puede estar ligada al porcentaje de fracaso escolar, por ejemplo, y el Informe Pisa podría ser un reflejo del relativo éxito o fracaso de un cierto sistema educativo. Desgraciadamente, y de acuerdo a estos criterios, no parece que estemos para tirar cohetes, ni en Catalunya en concreto, ni en España en general.
Irene Rigau (de CiU), Consellera d'Ensenyament
(Enseñanza), que ha puesto en evidencia su poca
(y mala) educación.
(Fuente: ara)

Cuando la consellera habla de éxito del modelo de inmersión, pues, no sé muy bien cuál es la métrica que utiliza, o incluso cuál fue el objetivo definido. Como presupongo que la consellera no es una iletrada, su frase debe significar que el modelo ha conseguido alcanzar en buena medida el objetivo perseguido, que posiblemente no coincida demasiado con los que se evalúan en el Informe Pisa.

Me parece muy mal la espantada que la consellera le dio este martes al Ministro, levantándose de la reunión en Madrid incluso antes de haberse iniciado, y ausentándose a continuación. De todo se puede hablar y de todo se debe hablar. Me preocupa la total ausencia de sentido del humor en la vida política pública de este país, entendido en el sentido de la capacidad de auto-des-dramatizarse. Temas realmente intocables, de los que ni siquiera se pueda debatir, en la vida pública española debería haber muy poquitos (a bote pronto, sólo se me ocurre el principio de que la soberanía reside en el pueblo). Para todo el resto, hay colores para todas las opiniones.

En particular, me preocupan muy particularmente los que se envuelven en la Constitución (justamente hoy es su Día), como si fuera una roca inamovible. La soberanía de este pueblo la creó en 1978, y la soberanía de este pueblo (creo) que debería perfeccionarla tras tantos años de carrera. Los mismos que la creamos, debemos aspirar a mejorarla y adecuarla a nuevos tiempos.

La consellera se envolvió en el modelo de inmersión y en el agravio a Catalunya, e hizo el ridículo en Madrid.

Volviendo al tema del modelo educativo, si el objetivo del modelo de inmersión es instruir catalanistas, posiblemente sí sea un éxito. Si el objetivo es educar personas en Catalunya, habría que atenerse a las conclusiones de los correspondientes Informes Pisa, y el éxito no es, ni de lejos, la conclusión que se puede extraer.

Lo que ocurre es que nos toca asistir a un choque de trenes en la escena política pública española. De una parte un Gobierno neoliberal de derechas, indolente, insensible a todo menos a las penurias de sus amigos, convencido de que disponer de mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados significa que sus opiniones son las del 100% de los ciudadanos del país. Un Gobierno de España, en resumen, con la sensibilidad de un azulejo cerámico. Y, de otra parte, un Govern en Catalunya al que le priva lo identitario y que entra en trance al empuñar el tarro de las esencias para inmolar a los enemigos de Catalunya.

Estoy harto de tener que asistir como espectador impotente a esas ceremonias de la disensión y la falta absoluta de entendimiento, porque ninguna de las partes pone ningún esfuerzo y ningún interés en desdramatizarse a sí mismo e intentar comprender a la otra parte. Esas posiciones tan totalmente enfrentadas obligan a todos los ciudadanos a tomar partido (rojo o verde; blanco o negro).

Y eso puede traer muchas, muchas, sorpresas.

JMBA

jueves, 22 de noviembre de 2012

"Maletes Perdudes" de Jordi Puntí

Me ha gustado mucho esta novela, que he devorado en unas pocas sentadas. Su narrativa ágil toma al lector de la mano, y lo acompaña con cariño desde un concreto principio hasta un imprevisible final.
Portada de la edición original en
catalán (Empúries, 2010)

He leído la edición original en catalán (Empúries, 2010), pero se ha publicado también una edición traducida al castellano (por Ana Rita da Costa García) (Maletas Perdidas, Salamandra, 2010).

La historia se dedica a (re)construir, como si fuera un rompecabezas del que poco a poco vamos conociendo nuevas piezas, la vida de Gabriel. Alguien (¿su madre?) una mañana de 1941 abandonó un bebé a las puertas del Mercado del Borne en Barcelona. Quien luego recibió el nombre de Gabriel sobrevivió a esos primeros momentos de vida social gracias a la dueña del puesto de bacalao, que le amamantó en sus pechos.

Su infancia de huérfano discurrió primero por la Casa de Caridad, en el casco antiguo de Barcelona y luego en los Hogares Mundet, en lo que era entonces el extrarradio del Valle Hebrón. Ya de adulto, vivió muchos años en una habitación de pensión, la que tenía un halcón disecado.

Colocado en una empresa de mudanzas, en los años 60 recorrió Europa a bordo de un camión Pegaso, llevando muebles y enseres de una ciudad a otra, siempre en compañía de sus buenos amigos y compañeros (Serafín) Bundó (con quien había compartido infancia de orfanato) y el Petroli, algo mayor que ellos dos.

Los tres iniciaron una práctica que nunca abandonaron, la de quedarse siempre con una caja de cada mudanza, cuyo contenido (imprevisible) se repartían entre los tres, quedando reflejado con todo detalle en el cuaderno de Gabriel el botín de cada una de las 200 mudanzas internacionales que llegaron a hacer.

En los años del franquismo, esos viajes por Europa fueron aire fresco para los tres. El Petroli frecuentaba todas las casas regionales que encontraba por Francia o Alemania, buscando a la española emigrada nostálgica que le retirara del celibato. Bundó se enamoraba de las putas de los burdeles de carretera, muy especialmente de Carolina/Muriel, que fue su gran amor. Y Gabriel, como al desgaire, tuvo cuatro hijos de cuatro madres solteras diferentes, en Frankfurt, París, Londres y Barcelona. Los cuatro vivían con sus madres y, en sus viajes por Europa, Gabriel les hacía breves visitas. Y los cuatro se llaman igual, sólo con las variaciones idiomáticas de cada lugar: Christof, Christopher, Christophe y Cristòfol.

Un Suceso (que no desvelaré) le cambia la vida a Gabriel, y desaparece del radar. Sus hijos (y sus respectivas madres) ya no le vieron más.

La novela empieza cuando, más de veinte años después, Gabriel ha sido dado por oficialmente desaparecido. Este hecho provoca que los cuatro hermanos (que ni se conocían ni sabían siquiera de su existencia) se reúnan en Barcelona. La última vivienda conocida de Gabriel era un entresuelo de la calle Nápoles, que se convierte en el centro de reunión de sus cuatro hijos un fin de semana al mes.

Los cristobalitos se dedican a reconstruir la vida de su padre. Ponen en común sus recuerdos (en el fondo, todos recuerdan a Gabriel de forma parecida: como un padre esquivo pero cariñoso, que les visitaba de vez en cuando, hasta que dejó de hacerlo teniendo ellos cuatro o cinco años). Sus respectivas madres les han ido contando los retazos que cada una conocía de la vida de Gabriel.

Los cuatro van añadiendo sus propias piezas al puzzle que están construyendo. Muchos capítulos son contados en primera persona por uno de ellos, pero en otros, los cuatro son prácticamente un único personaje colectivo. Así, poco a poco, el lector va rellenando de vida y vivencias lo que sólo era un perfil vacío al principio del libro.
Portada de la edición traducida
al castellano (Salamandra, 2010)

Esos años de plomo del tardofranquismo, en que vivió su juventud,  relacionaron a Gabriel con algunos de los personajes icónicos de la época, como la jovencita de familia bien que viajaba a Londres para abortar, la estudiante soñadora que intimaba con los obreros en el París de Mayo del 68, o ese maletín con dinero en efectivo que había que hacer llegar a un banco en Suiza, por cuenta de algún amigo del jefe.

En su labor de reconstrucción, los cristobalitos llegan a conocer a la que pudiera haber sido la quinta madre, y también pueden mantener conversaciones, para evocar al Gabriel desconocido, con el Petroli (que se fue a vivir a Alemania) y con Carolina, la que fue el amor ardiente de Bundó.

El autor consigue que el lector se sienta testigo privilegiado de las pesquisas de los cuatro hijos, casi como si les acompañara en todas las fases de su búsqueda. Poco a poco, la imagen desvaída de Gabriel va tomando carnalidad, y la novela se encamina a un ritmo preciso hacia su desenlace que, por supuesto, no revelaré aquí.

Jordi Puntí es un autor catalán, nacido en Manlleu (Osona, Plana de Vic, provincia de Barcelona) en 1967. Ha publicado, antes de esta obra, otros tres libros: Pell d'armadillo (1998)(Piel de armadillo), Animals tristos (2002)(Animales tristes) y Set dies al vaixell de l'amor (2005)(Siete días en el barco del amor). Colabora también en la prensa escrita y en la radio.

El título de Maletes Perdudes (Maletas Perdidas) hace referencia a esas cajas que se distraían en cada mudanza, aunque también tienen algo que ver los equipajes que se extravían muy frecuentemente por los aeropuertos.

Maletes Perdudes es un excelente ejercicio de narrativa, donde la reconstrucción de la persona de Gabriel se realiza con precisión, pero también con mucho mimo. Quien se haya dedicado alguna vez a construir un puzzle, sabe que conviene colocar primero las piezas del borde (creando un perfil vacío) e irlo rellenando luego con las piezas interiores, dándole carne. Esta misma aproximación es la que utiliza, con éxito, el autor, en su acompañamiento cariñoso de la investigación de los cuatro cristobalitos.

Una búsqueda a la que el lector se siente invitado con gusto.

JMBA

domingo, 20 de febrero de 2011

Pa Negre. DOS obras maestras

En estas pasadas Navidades, he tenido ocasión de estar algunos días por Barcelona, visitando a mi familia y amigos. Un día estaba por la FNAC del Triangle d'Or con mi sobrina, y acabamos en la zona de los libros de Literatura Catalana. Frente a mí tenía un libro que se titulaba Pa Negre, de Emili Teixidor. Indicaba que se trataba del libro que ha inspirado la película. Yo ignoraba por entonces que existía una película llamada Pa Negre también.
Cartel de la película.
"Las mentiras de los adultos
crían pequeños monstruos"
(Fuente: cachecine)

Tras leer la contraportada, me convenció y lo compré. Lo añadí a la colección de libros que tengo en casa pendientes de leer, y a continuación me olvidé de él.

Con las nominaciones a los premios Goya, Pa Negre se citaba una y otra vez. Y en la Gala, fue la más premiada, hasta nueve Goyas, entre los que están el Goya a la mejor película, al mejor director, al mejor guión adaptado, a la mejor actriz de reparto y a los mejores actor y actriz revelación.

Decidí leerlo. La semana pasada, en tres o cuatro sentadas, me tragué las casi cuatrocientas páginas del libro, y me encantó. Me pareció, francamente, una obra maestra. Sobre todo, por su capacidad de recrear una época y unos personajes ante los que no puedes quedar indiferente. En un tiempo y una tierra oscuros (la posguerra en la Catalunya interior, la Plana de Vic con la sierra de las Guilleries insinuada) unos pocos personajes pasean con su dignidad perdida, intentando ya solamente sobrevivir. Una masía de pagès que me recordaba terriblemente al lugar donde nació mi padre, y que de niño visitamos tantas veces. Los masovers (los inquilinos que cultivan el campo y los animales, para los dueños de la masía y sus tierras), con la abuela, el hereu (heredero, el hijo mayor), el segundón, la nuera, la tía soltera y algo casquivana. Y los niños, casi los auténticos protagonistas. Andreu, el narrador, Nuria (la Ploramiques), el Quirze jove (el hijo del hereu) y una Roviretes compañera en la escuela, que se da importancia contando todas las historias turbias que conoce o ha escuchado. Un maestro desencantado, un convento con enfermos cuyo mal nadie quiere describir. Un alcalde que se alineó con los vencedores de la guerra, y los guardias civiles, omnipresentes en la España de la época.

La novela es dramática, porque los personajes que son adultos arrastran sus vidas sin dignidad, persiguiendo su propia supervivencia como máximo objetivo. Conversaciones a medias (para que los niños no comprendan de golpe todas las iniquidades que les rodean) y muchas mentiras esconden oscuros episodios del pasado, que en la novela nunca se detallan. Y los niños, escuchando aquí y allá y atando cabos, se van haciendo mayores entre tantas mentiras, e intentan hacerse una idea del mundo en el que les ha tocado vivir. Con mucha desesperanza y bastante miseria. La madre de Andreu trabaja en la fábrica, y deja a su niño en la masía, con la abuela, porque no tiene tiempo para ocuparse de él. Su padre está en la cárcel por motivos nunca aclarados, hasta que muere. Los padres de Nuria se dice que huyeron a Francia, pero al lector le queda la inquietud de que quizá esa no sea la verdad.

Andreu descubre los atisbos del sexo por contagio, por su proximidad con Nuria, desde una total ignorancia. La tía Enriqueta se entiende con un guardia civil de Canarias, hasta que acaba huyendo con otro hombre. Todos los personajes buscan algún camino que les lleve a un futuro más habitable.

La novela está fantásticamente contada, con una narración comedida, que refleja esas conversaciones interrumpidas, esas medias verdades, esos grandes secretos.

En el piso superior de la masía está la vajilla buena, la que sólo se utiliza cuando vienen a comer los amos. Y la casa está habitada por fantasmas que se pasean de noche, y que, posiblemente, sean bastante más humanos de lo que piensan los niños y les cuenta la abuela.

Andreu consigue salir de ese mundo opresivo, e irse a estudiar con los escolapios a una ciudad más grande.

Con otro escenario, otro paisaje y otros personajes, Pa negre narra la historia que Miguel Delibes contó en Los Santos Inocentes. Sólo que en Pa negre no hay inocentes.
Marina Comas y Francesc Colomer, en la película
(Fuente: peliculasdecine)


Está disponible la versión original del libro en catalán, así como la versión traducida al castellano.

Con todo ese bagaje recolectado en la novela, el viernes decidí ir a ver la película tan premiada. En los cines Renoir Plaza de España, en versión original catalana (subtitulada).


En este punto hay que decir que, al hilo de los nueve Goyas que ha ganado esta película, la caverna mediática del país se ha movilizado, para decir, como ya viene siendo habitual, grandes tonterías. Por ejemplo, que Pa Negre debía haberse presentado a mejor película europea, ya que, según dicen, la productora y el director son independentistas... Sin comentarios. Y también han criticado que los dos niños se expresen con dificultades en público (en castellano), lo que me parece normal para sus años. Porque también les cuesta hilvanar un discurso en catalán. No es problema de idiomas, sino de sus pocos años y de las muchas emociones que les está tocando vivir. 

Y la película de Agustí Villaronga es otra obra de arte, otra obra maestra. Pero, definitivamente, NO es la novela en imágenes. La película se desarrolla en el mismo tiempo y con los mismos escenarios que la novela. La mayoría de personajes son comunes. Pero el drama sordo, oscuro, oculto casi siempre, sugerido, que habita la novela, en la película se transforma en tragedia, mejor en tragedias que se van sucediendo, y que dan una cierta interpretación a los secretos y a las medias verdades de las que la novela está llena.

No es en absoluto una crítica a Agustí, antes al contrario, pero el guión de la película está hecho pensando en que la película debe tener el pulso narrativo que el cine requiere. Inspirada en la novela es un término absolutamente correcto.

La película empieza con un asesinato, cometido por un encapuchado que no es identificable. Luego se irán desentrañando los diversos secretos, medias verdades, medias palabras, que ilustran el hecho de que esos personajes que ya no tienen dignidad, no es exactamente que la hayan perdido, o que se la hayan arrebatado, sino que más probablemente la han vendido para intentar sobrevivir. Víctimas de unos tiempos oscuros y unas terribles desigualdades sociales.

Los actores desempeñan su cometido no sólo con gran profesionalidad, sino que encarnan los personajes de modo que resultan absolutamente creíbles. Nora Navas, como Florència, la madre de Andreu, se desempeña con el desgarro y el sentimiento de una mujer a quien la vida le ha ido arrebatando todo lo que quería, y ya sólo le queda su hijo y su empleo esclavizante en la fábrica textil. Y renunciará a todo, y pasará por todo, para que su hijo pueda atisbar una vida diferente. Laia Marrull es la viuda de un antiguo colega del padre de Andreu (un personaje que no existe explícitamente en la novela), pero borda su papel de mujer atormentada por su viudedad forzada por un asesinato, que le arrebató, además, a su hijo. Eduard Fernández (el maestro) y Sergi López (el alcalde) tienen papeles secundarios, pero muy importantes para la trama, y los encarnan con el sentimiento y el acierto que cabe esperar de estos dos grandes profesionales.

Y los niños (Andreu y Nuria), una auténtica maravilla. Francesc Colomer carga a sus espaldas el desarrollo de la película, sin flaquear un momento. Avanza en su progresivo descubrimiento de lo sórdida que es la realidad que le envuelve, y escoge al final (o le fuerzan a escoger), una vida diferente para preservar su dignidad. Y Marina Comas, directamente, me enamoró. A sus 14 años (cuando se rodó la película tendría uno o dos menos) sabe transmitir de una manera que parece completamente natural el carácter marginal y rompedor de la Nuria de la película, una niña a quien las desgracias de la vida le han enseñado muchas más cosas de las que se supone que debería saber a su edad. En su formato de niña de campo, es ya a menudo una joven mujer capaz de todas las entregas para retener a quien le entiende. Impagable la escena del bosque, cuando encuentran la bicicleta de la tía Enriqueta, que estará posiblemente en un encuentro amoroso con su amante guardia civil. Andreu quisiera ir a su encuentro para saber qué están haciendo. Y Nuria, con su talante de mujer precoz, le espeta "¿I qué vols que facin?. Cardar" (¿Y qué quieres que hagan?. Chingar.). Podéis ver el corte en YouTube.  O cuando le cuenta un secreto a Andreu, y luego le dice "Si obres la boca, et tallo els collons, ¿entesos?" (Si abres la boca, te corto los huevos, ¿entendido?). Podéis ver el corte dentro de la presentación del Premi Gaudì a la mejor actriz secundaria (minuto uno y pico del corte de tres), que también ganó Marina.
Nora Navas, como Florència, la madre de Andreu
(Fuente: albertodemasiadocine)

En resumen, tanto la novela como la película son obras maestras, porque están desarrolladas con un mimo exquisito por los personajes y con un gran tino narrativo. Pero son diferentes. La novela es dramática y te puede hacer asomar una lagrimita en algunos pasajes. La película es mucho más trágica, llena de terribles verdades reveladas.

La película está inspirada en la novela, pero no es la novela en imágenes. La mejor recomendación que os puedo hacer es que leáis la novela y luego veáis la película. O al revés. En cualquier caso, serán DOS placeres en lugar de uno.

JMBA    

martes, 23 de noviembre de 2010

Elecciones en Catalunya (3) - El Debate a Seis

El pasado domingo por la noche, en TV3 se celebró un debate electoral en el que participaron los líderes de las seis candidaturas que tienen actualmente representación en el Parlament de Catalunya. Es decir, Artur Mas por CiU, José Montilla por el PSC, Joan Puigcercós por ERC, Alicia Sánchez-Camacho por el PPC, Joan Herrera por ICV y Albert Rivera por Ciutadans.
Los seis candidatos del debate del domingo
(Fuente: TV3)

Las elecciones en Catalunya se celebran en cuatro circunscripciones (una por Provincia), y en total hay proclamadas 39 candidaturas. Podéis ver todas las candidaturas en la web de las Elecciones 2010. Se presentan 29 candidaturas por Barcelona, 30 por Tarragona, 26 por Girona y 29 por Lleida. Esto significa que hay algunas candidaturas que solamente se presentan en alguna de las circunscripciones, y que muchas no conseguirán con sus escasos votos ni un solo escaño.

Parece claro que las seis fuerzas hoy representadas en el Parlament de Catalunya, seguirán así tras las elecciones. La duda es si habrá algún escaño, además, de alguna otra fuerza, hoy extraparlamentaria. Se habla de la Solidaritat de Laporta, por ejemplo, que ha contratado a la actriz porno María Lapiedra para realizar un video electoral, en línea con los contenidos sexuales o parasexuales que parecen primar en esta campaña.

El debate a seis en TV3 duró dos horas y veinte minutos, y se pactaron previamente los seis grandes bloques del debate, así como los procesos de intervención y réplica. El moderador fue Josep Cuní, ya veterano en estas lides. De acuerdo a las cifras facilitadas por TV3, la audiencia media fue de 612.000 espectadores (21,5% de cuota o share) con un máximo de 768.000 espectadores (23,2% de cuota). Y afirman que la audiencia acumulada fue de 1.496.000 espectadores, un 21,5% de la población de Catalunya.
Artur Mas, de CiU
(Fuente: TV3)

El debate se pudo seguir también por la web de TV3, donde está disponible para su visualización la versión íntegra del video del debate. Según señala TV3, la propia noche del debate hubo hasta 53.000 visualizaciones desde la web, sirviendo hasta 17.000 horas de video en solamente tres horas (entre las diez de la noche del domingo y la una de la mañana del lunes).

Yo no pude ver el debate en directo (de hecho, a esa hora estaba volando de Barcelona a Madrid), pero lo visualicé por completo ayer lunes, por lo que no estoy en las estadísticas que publica TV3.

Entre los bloques negociados había varios de interés general (el Estado del Bienestar, propuestas para salir de la crisis, Política de Alianzas,...) mientras que había algunos otros mucho más específicos de la situación política y social concreta en Catalunya (la lengua, las relaciones entre Catalunya y España,...).
José Montilla, del PSC
(Fuente: TV3)

De los seis candidatos, todo el mundo parece estar de acuerdo en que solamente dos de ellos (Artur Mas y José Montilla) tienen alguna posibilidad de ser el nuevo Presidente de la Generalitat. Empecemos, pues, por ellos.

Artur Mas estuvo impecable en la forma. Se le veía tranquilo, con las lecciones bien aprendidas, seguro de sí mismo, relativamente confiado en que será el vencedor. No interrumpió a los demás, respetando los turnos de palabra escrupulosamente, incluso demorando las respuestas a interpelaciones directas para su siguiente turno de palabra. Mas sabe transmitir muy bien esa sensación de saber a dónde va, que es típica de los pater familias. Está claro que uno de los temas clave es que parece muy improbable que CiU pueda obtener mayoría absoluta, y en este caso todos los demás intentaron forzarle a decir con quién iba a pactar, si le resulta al final necesario para su investidura. Se salió bien de estos acosos, aunque estuvo muy sutil y sibilino, no diciendo nada que no quisiera decir, o que pudiera interpretarse de forma no conveniente para su candidatura. Los sondeos indican que probablemente le falten cinco o más diputados para conseguir la mayoría absoluta. Montilla manifestó su temor de que Mas acabe pactando con el PP, a lo que Mas le replicó que está en su mano que no tenga que hacerlo, si el PSC acepta apoyarle. A lo que Montilla le replicó que de ninguna forma puede apoyarlo con el programa electoral que presenta CiU.

Puigcercós le propuso a Mas apoyarle para plantear el debate en Madrid para conseguir el concierto económico (al estilo del País Vasco o Navarra). Pero que si no se podía sacar adelante, le pedía a Mas que se comprometiera a convocar a continuación un referéndum sobre la independencia. Mas no aceptó el envite, y le replicó que un tal referéndum no haría más que fragmentar a Catalunya. Le dijo, además, si estaría dispuesto Puigcercós a convocar un referéndum para perderlo. La réplica de ERC vino por la comparación con Québec, que ha convocado (y perdido) dos referéndums por la independiencia del resto de Canadá. Pero que el último lo perdió por un margen muy escaso, y que desde entonces mejoraron muchísimo las relaciones de Québec con el resto del país (Puigcercós dixit).
Joan Puigcercós, de ERC
(Fuente: TV3)

El tema del concierto económico parece ser la clave para Mas. Para quien no esté familiarizado con esta figura, lo voy a explicar un poco. En el estado autonómico que es España, la forma habitual de proceder es que es el Estado quien recauda los impuestos, y luego asigna partidas presupuestarias a la financiación de los gobiernos autonómicos (sé que estoy erosionando algunos matices, por mor de la claridad y concreción). Por el contrario, con el concierto económico es la autonomía la responsable de recaudar los impuestos. Y luego, siguiendo los acuerdos establecidos, transfiere al Estado unas cantidades definidas, para financiar los servicios comunes que presta el Estado.

Puigcercós, cuya obsesión parece ser el balance fiscal, no paraba de soltar aquello de que el dinero que se recauda aquí se va a Madrid, y ya no vuelve. Y, lógicamente, le entusiasma la propuesta de perseguir el concierto económico.

Montilla estuvo pacato, tímido, inseguro. Vamos, como es él habitualmente, inexpresivo, pero hiriente en algunas réplicas. Reafirmó que esta es la última vez que se presenta como candidato, y dió la sensación de estar bastante seguro de que esta vez será Mas el President. El PSC, en esta última fase de campaña, está insistiendo en conseguir movilizar votos, reducir la abstención, porque cree que esto le beneficiaría. Defendió todo lo que pudo las realizaciones del Tripartit, pero se alejó en muchos temas de la opinión de ERC y de ICV, sus socios de gobierno hasta ahora, como para reafirmar que no se va a reeditar el tripartito.
Joan Herrera, de ICV/EUIA
(Fuente: TV3)

Herrera estuvo, en general, correcto. Con ese discurso habitual entre el sermón del cura de parroquia y la lección del profesor de instituto, transmitió a la audiencia las grandes líneas de lo que denominan como izquierda ecologista.

Alicia Sánchez-Camacho (PPC) y Albert Rivera (Ciutadans) fueron los únicos que realizaron alguna intervención en castellano, ya que todo el debate se desarrolló en catalán. Rivera hizo una propuesta de pacto anticomisiones y anticorrupción, a lo que Mas replicó airado que las acusaciones, con pruebas.

Uno de los temas más vivos en la discusión fue el de la lengua. PPC y Ciutadans propusieron un modelo educativo trilingüe (se llegó a hablar de 40% castellano, 40% catalán, 20% inglés), como el elegido por los señores Mas y Montilla para sus hijos, aunque en su caso por la privada. La réplica más airada vino de ERC y de ICV, en la línea de que la inmersión lingüistica es la única solución para evitar la segregación, adonde irremisiblemente conduciría esa propuesta de educación trilingüe, según ellos.
Alicia Sánchez-Camacho Pérez,
del Partido Popular de Catalunya
(Fuente: TV3)

Otra aportación, que me pareció sensata, de Albert Rivera fue en la línea de que en lugar de perseguir un mayor autogobierno, habría que gestionar y administrar mejor el que ya se tiene. Este tema animó el debate de la eficacia y de la eficiencia de la Administración catalana, permitiendo a Mas insistir en la necesidad de reducir el número de Consellerias y de organismos públicos, y al reconocimiento de que por supuesto que el tripartito ha hecho cosas, porque bonito estaría que una organización con 220.000 empleados no hiciera nada.

Se planteó también el tema de la inmigración y los inmigrantes, que suscitó algunas polémicas. Lógicamente, Alicia Sánchez-Camacho (que dijo ser hija de extremeño y andaluza - o viceversa) defendió la inmigración legal, con papeles, etc. La réplica de la izquierda (ERC e ICV, especialmente) fue en la línea de que los inmigrantes son personas y no se pueden usar y devolver luego. Albert Rivera insistió en que sus padres se movieron a Catalunya desde otras regiones del Estado, que él es catalán porque nació en Catalunya, pero que sus padres no fueron inmigrantes, pues eran ciudadanos españoles. A su vez recriminó a Puigcercós su salida de tono en el inicio de campaña, (el famoso Madrid es una fiesta fiscal y en Andalucía no paga ni Dios) porque con ello también me insulta a mi, porque tengo familia próxima en Andalucía.

En resumen, el debate contribuyó a que todos se pudieran explayar, que pudieran poner encima de la mesa algunos temas que les separan (incluso abismalmente), y conseguir sus pequeños momentos de gloria. Pero no tengo nada claro si puede haber contribuido de algún modo a disminuir la desafección de los ciudadanos por la política y los políticos en general. Y, por tanto, a disminuir la abstención que se prevé muy elevada.
Albert Rivera, de Ciutadans
(Fuente: TV3)

El moderador consiguió su objetivo, haciendo respetar los tiempos pactados y, según afirmó al final, todos habían dispuesto exactamente del mismo tiempo en total para defender sus posiciones.

El censo electoral (provisional) para estas elecciones 2010 al Parlament de Catalunya es de 5.229.651 ciudadanos, 17.865 más que en las últimas elecciones del 2006. Si se confirmara una abstención próxima al 50%, esto significaría que sólo votarían unos 2,6 millones de ciudadanos, lo que podría poner el precio medio del escaño por debajo de los 20.000 votos. Y esa podría ser la puerta por la que se colaran en el Parlamento alguna de esas fuerzas hoy extraparlamentarias, incluso las más provocativas y abiertamente frikis. La mejor noticia para todos sería que la participación alcanzara el 60-65% (por lo menos), lo que indicaría una disminución de la desafección, y una recuperación del ciudadano medio para la causa de la política. Y, seguramente, consolidaría la posición de los dos partidos mayoritarios.

Para hoy, martes, está previsto un debate a dos (solamente Mas y Montilla), también en TV3, y pendiente de la aprobación de la Junta Electoral Central, que le ha pasado la patata caliente a la de Barcelona. Veremos si se puede celebrar al final y aporta alguna nueva luz a esa confrontación. Al final del debate del domingo, Mas incluso le propuso a Montilla quedarse ellos dos frente a las cámaras para realizar a continuación el debate a dos. Los candidatos de las otras cuatro formaciones se han manifestado inequívocamente contrarios a la celebración del cara a cara.

En resumen, mi conclusión es que Artur Mas ya ha adoptado la pose de President de la Generalitat in pectore, y la gran duda que resta es qué y con quién tendrá que pactar, dependiendo de los resultados electorales finales. PPC y Ciutadans progresarán ligeramente, ICV se mantendrá (parece que tienen una buena masa de voto cautivo), mientras que PSC y, especialmente, ERC pueden sufrir un fuerte descalabro electoral, es decir, la retirada de muchos votos prestados en la anterior convocatoria.

Veremos cómo se desarrolla la campaña en los próximos días, a ver si finalmente hay debate este martes, y para el viernes os daré mi diagnóstico final, justo antes de la jornada de reflexión del sábado y de la jornada electoral del domingo.

JMBA

sábado, 9 de octubre de 2010

"Olor de Colònia" de Sílvia Alcàntara

(Nota del 3 de Abril de 2011: Martínez Roca ha publicado la edición en castellano de esta novela)


Hoy quiero comentaros una novela maravillosa que he terminado recientemente. Se trata de Olor de Colònia, de la autora catalana Sílvia Alcàntara. La mala noticia para algunos es que el libro está publicado en catalán, y, que yo sepa, no hay planes inmediatos de traducirlo al castellano para su publicación, a pesar de que ha tenido un buen éxito relativo (venta de unos 40.000 ejemplares, por lo menos).

De todas formas, el tema y su desarrollo me parecen apasionantes, y me han animado a escribir este artículo.

Durante el siglo XIX y buena parte del siglo XX, a las orillas de algunos ríos catalanes (por ejemplo el alto Llobregat) florecieron fábricas textiles que aprovechaban la energía del río para su producción, a la vez que utilizaban el agua para los diversos procesos.

Junto a muchas de esas fábricas se desarrollaron las llamadas Colonias, que eran pequeños pueblos, habitualmente muy cerrados, donde vivían los trabajadores de la fábrica (y los encargados, y los directores). Disponían de los servicios básicos necesarios, para que nadie tuviera que salir de la Colonia para las cosas más habituales. Había tienda de conveniencia (el famoso colmado o tienda de ultramarinos, que vendía de todo), una escuela (habitualmente de monjas) y en algunos casos hasta un convento, una iglesia. Había un bar, y seguro que una peluquera, una modista, un carpintero, algún albañil.

Siempre había el amo, el dueño de la fábrica, que aparecía por la Colonia una mañana de vez en cuando, para reunirse con el director (que vivía en permanencia en la Colonia) y analizar la marcha de la fábrica y de la Colonia entera, y tomar las decisiones pertinentes.

Porque el amo era también el dueño de la Colonia. Todo dependía de su voluntad. Las viviendas eran de diversos tipos, atendiendo al puesto que ocupaba cada uno en la fábrica. Y había por lo menos un par de chalets (de torres, como ya conté en otra ocasión). Uno de ellos era para el director y su familia, y el otro era el del amo, al que raramente acudía.

El derecho a una vivienda de cierto tipo venía asociado al nivel del puesto desempeñado en la fábrica. Por lo que las mudanzas intra-Colonia eran frecuentes, al hilo de los ascensos dentro del escalafón de la fábrica. Pero si moría algún cargo que hubiera que sustituir, la viuda y sus hijos debían abandonar la vivienda, para dejar paso a su sucesor y familia.

Todo ello daba un entorno social sofocante, agobiante. Porque la gente que vivía allí se pasaba el día con sus vecinos, en la fábrica, en el bar, en la tienda o por la calle. Lo que daba pasto a un nivel de curiosidad por lo ajeno, de cotilleos y de maledicencias que no conocía límites. Los hijos e hijas de las diversas familias era habitual que, a su vez, se unieran entre ellos, prolongando y fortaleciendo ese tejido social a lo largo de los años.

La novela recorre la vida en una de esas Colonias durante una veintena de años (más o menos, 1950-70). Y refleja colosalmente bien ese ambiente asfixiante. El catalán se utilizaba habitualmente a nivel verbal por parte de todo el mundo, pero el estudio y las manifestaciones escritas derivaban a la lengua formal, al castellano. Este tema está sugerido en la novela, pero es perfectamente reconocible para los que conocimos algo de esa época.

En un entorno social tan cerrado, las rencillas, las envidias, los amores que se acabaron trocando en bodas alternativas, los rumores, el miedo al qué dirán, son el pan de cada día. Y la perfecta estratificación en clases, según la posición ocupada en la fábrica, es tácitamente respetada por todos, como una ley inmutable.
Sílvia Alcàntara
(Fuente: vilanova.cat)

Sílvia Alcàntara vivió casi toda su infancia y adolescencia en una de esas Colonias, hasta la edad de veinte años. Y demuestra conocerlas muy bien.

La autora utiliza giros del catalán semirural, de los que algunos se han perdido o han caído en desuso en el catalán normado y urbano de los últimos años, que resultan muy entrañables. La gente, a menudo arisca, que habitaba esas Colonias (y muchos pueblos de la Catalunya Interior), lo decía todo en muy pocas palabras, y sentenciaba las situaciones con una frase. No me resisto a comentar algunas.

El safareig viene a ser el lavadero, que podía ser privado o público, y muy habitualmente era en el lavadero comunal donde se juntaban las mujeres y allí corrían los rumores, y se ponía a caldo a los que no estaban. A toda esa actividad de cotilleo se le llama fer safareig (hacer lavadero). Qué economía de palabras.

Cuando un padre (o una madre) quería mucho a uno de sus hijos (o hijas), normalmente por encima y en detrimento de los demás, se dice que n'estava molt del fill (filla). La traducción literal aporta muy poco (algo así como estaba mucho del hijo/hija). Imposible traducirlo manteniendo la misma economía de palabras.

O, por ejemplo, cuando dos personas se relacionan mucho, tienen una buena amistad, comparten cosas, se dice que es fan molt (se hacen mucho). De nuevo, imposible reflejar todos los matices sin utilizar frases más largas. Del mismo modo, cuando no tenían ninguna relación, y había enemistad, se dice que no es feien gens (no se hacían nada).

La novela refleja la acritud que crece en las personas y entre las familias por vivir con esos niveles de dependencia (del amo, del director, del encargado, de las monjas, de los vecinos). La amistad y camaradería de una de las monjas jóvenes con una alumna se califica con rapidez como algo que nadie nombra, pero que está en todas las murmuraciones. Y que para la madre superiora es una tendencia pecaminosa. Que dejará de hablarse de ello, pero que nunca se olvidará.

También hay fraudes, estafas, asesinatos. Raptos, celos, cuchilladas, como se decía en El Huésped del Sevillano. Y muchas mentiras que han cruzado los tiempos, hasta que les llega su hora. Y amores lícitos, ilícitos y mediopensionistas; hijos bastardos y sexo vicario.

La novela está muy bien escrita, y la trama perfectamente hilvanada y tejida. Los tiempos cambian, los críos crecen, los abuelos mueren, unos progresan y otros tienen que irse. La Colonia es una microsociedad, pero ahí dentro se da también todo lo que sucede fuera, en la sociedad de verdad. Sólo que con mucho mayor dramatismo. En la Colonia todo se magnifica (uy, que esto me suena ya a otra cosa...).

Si podéis abordar la lectura de un libro en catalán, aunque sea con cierto esfuerzo, os recomiendo vivamente este Olor de Colònia (Edicions de 1984, 2009, 18Euros).

Su lectura es un tiempo muy bien empleado.

JMBA

viernes, 10 de septiembre de 2010

La Torre de Babel

Muy a menudo se invoca la maldición divina que supuso la expulsión de Adán y Eva del Paraíso: "Al hombre le dijo: «Por haber escuchado a tu mujer y haber comido del árbol del que Yo te había prohibido comer, maldita sea la tierra por tu causa. Con fatiga sacarás de ella el alimento por todos los días de tu vida. Espinas y cardos te dará, mientras le pides las hortalizas que comes. Con el sudor de tu frente comerás tu pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste sacado. Porque eres polvo y al polvo volverás.» (Génesis, 3, 17-19; catholic.net). De golpe, nos hizo mortales y nos condenó a trabajar para ganarnos el pan (bueno, y el jamón ibérico y demás). Aunque en estos días, casi la peor maldición es "Vendrá una Gran Crisis, y te quedarás en el paro, y se te acabará el Subsidio de Desempleo".

(La Torre de Babel, de Pieter Brueghel c. 1563. Fuente: Wikipedia).

Siendo dura esta maldición, hay otra más sutil (el episodio de la Torre de Babel) que sucede un poco más adelante en el mismo Génesis: "Yavé bajó para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban levantando, y dijo Yavé: «Veo que todos forman un solo pueblo y tienen una misma lengua. Si esto va adelante, nada les impedirá desde ahora que consigan todo lo que se propongan. Pues bien, bajemos y confundamos ahí mismo su lengua, de modo que no se entiendan los unos a los otros.»" (Génesis, 11, 5-7 - la cursiva es mía -;  catholic.net).

Como se reconoce en el primer versículo de ese mismo capítulo: "Todo el mundo tenía un mismo idioma y usaba las mismas expresiones.". Vaya jugadita con más mala leche nos gastó Yavé.

De un plumazo creó las Academias de Idiomas, miles de puestos de trabajo para traductores, inauguró la industria del doblaje cinematográfico, le dió sentido al Fórum, creó contenido para las Agencias de Viajes, nos robó mucho tiempo (el que dedicamos a intentar chapurrear algunos idiomas, para podernos entender con más personas en todo el mundo). Nos condenó asimismo al ceño fruncido que se nos queda cuando pensamos: Qué c... debe poner ahí. Inventó de golpe los viajes a Londres para comprar libros en inglés en Blackwell o Waterstones; o a París para comprar libros en francés en Gibert Jeune.

Pero quizá el peor efecto de esta dispersión fue que le dió a los políticos un activo manipulable, un juguete explosivo. Y de eso en España sabemos bastante.

Hay otros países con dos lenguas oficiales (como Bélgica; bueno, ese no es un buen ejemplo). O incluso con cuatro como Suiza. En Francia todos los ciudadanos hablan francés (bueno, quizá no todos; que entre los gitanos que está expulsando Sarkozy alguno habrá que sólo lo chapurree), pero existen, como poco, el bretón, el corso y el euskera, que son banderolas para definir fronteras donde no las había. En China han tenido que inventar el chino mandarín para intentar entenderse todos, a partir de cientos de idiomas o dialectos por todo el país.

Algunos idiomas se han desarrollado mucho, por razones históricas (o imperiales, vamos). El castellano es lengua oficial o al menos cooficial en muchos países de centro y sudamérica, aunque en Filipinas ya casi nadie se acuerda. O el inglés, que se habla en muchos países en todo el mundo, y que los imperialismos de los siglos XIX y XX lo han convertido en un comodín para el mundo científico y el de los negocios.

Ha habido algún intento, absolutamente fracasado, de crear un idioma universal (el esperanto; ¿quién se acuerda de él? ¿quién lo sabe? ¿quién lo habla todos los días?). Porque a estas alturas, o capitalizamos lo que ya existe, o crear algo ex novo es un delirio.

En Estados Unidos, por ejemplo, quien habla otro idioma además del inglés, o es inmigrante reciente o es Filólogo. El resto nunca ha sentido la necesidad de perder tiempo aprendiendo otra cosa. En cambio, casi todos los suecos hablan correctamente inglés, además de su propio idioma.

Los que hablan inglés nativo están acostumbrados a moverse por todo el mundo (los que lo hacen, que son una minoría) hablando su propia lengua, y esperando que cualquiera en cualquier lugar les entienda. Claro que también asistí a una escena en la Torre Eiffel, donde un americano intentaba que uno de los guardas le entendiera, en inglés (a voz en grito, eso sí). Y la cara del guarda era algo así como: "Quizá podría esforzarme, e intentar entenderte. Pero te vas a c....".

Un americano medio envidia a menudo a algunos europeos, porque podemos hablar nuestra propia lengua, y también la suya. Cuando realmente deberían compadecernos, por tener que dedicar mucho tiempo a eso, en lugar de a otras actividades de mayor valor añadido.

Hablan de seis mil idiomas en todo el mundo, y seguro que se quedan cortos. Que hay infinidad de lenguajes de germanía o argots, inventados para que ellos no nos entiendan. Y seguro que todos los días se crea alguno nuevo.

Algunos tienen un organismo regulador (como la Real Academia de la Lengua Española) que prescribe la forma correcta de utilizar el idioma. Claro que con lo de almóndiga, se ve claro que a menudo van a remolque de la inventiva, o la negligencia, popular. Otros se desarrollan en modo viral, como el inglés. Porque hay tanta gente en el mundo para quienes el inglés es su lengua nativa, y sobre todo tantos que intentamos controlarlo lo que podemos, a fin de entendernos con esa ingente población, que es imposible definir una forma canónica del inglés, aceptada por todos. En el mundo de la empresa se habla del Continental English, que es una especie de ruego a los ingleses, estadounidenses, canadienses, australianos, neozelandeses, para que se limiten a un inglés básico y casi infantil, que si no, nos perdemos.

Creo que hay dos cosas básicas que debemos entender sobre lo que significan los idiomas:
 
1) Son meros instrumentos que nos permiten entendernos a las personas. Desde este punto de vista, hay demasiados, y lo ideal sería que hubiera uno solo, y palante. Habríamos burlado la maldición divina.
 
2) Acaban siendo elementos de exclusión. Porque, a menudo, si no hablas nuestro idioma, no eres de los nuestros. Y hay demasiados ejemplos de ello, como para entretenerme aquí a enumerarlos.
 
Los idiomas nos pertenecen por completo a quienes lo hablamos y lo utilizamos habitualmente. Podemos delegar, quizá, algo de esa propiedad en un organismo regulador como la RAE, aunque no tengo claro que no sea mejor la difusión puramente viral del inglés.
 
(Banderas, Países, Idiomas. Fuente: idiomas.cc).
 
Pero, desde luego, lo que no deberíamos aceptar nunca es la tutela del idioma por parte de los políticos, que lo convierten en un activo manipulable. En España hemos tenido y tenemos que asistir a actuaciones que para mí resultan un desperdicio y una pérdida de tiempo. Especialmente en Catalunya, pero no sólo allí. Yo hablo catalán sin problemas, e incluso lo puedo escribir con cierta pulcritud, por lo que creo que puedo hablar con conocimiento de causa. La famosa inmersión es un intento de mantener vivo un idioma con respiración asistida. Llegarse a creer que es un tiempo bien empleado el aprender un idioma con el que podremos entendernos con nueve millones y medio de personas (esa cifra manejan sus defensores), en lugar de aprender y manejar con soltura otros que nos permiten entendernos con cientos, o miles, de millones de personas en todo el mundo, es un delirio del nacionalismo político. Nueve millones y medio con los que, por cierto, tenemos otros métodos para podernos entender. Si no los destruyen, por supuesto.
 
Durante el franquismo (yo era un niño en Barcelona, por entonces), el catalán no se fomentó en absoluto, e incluso se persiguió de alguna forma (otra vez la vieja historia de los nuestros hablan nuestro idioma). Sin embargo, el catalán no desapareció, sino que se siguió utilizando en el ámbito familiar, de amistades, etc. Sólo que no era una obligación.
 
Querer, incluso sólo insinuar, que en la Universidad (que viene de universal, no lo olvidemos), nadie pueda ejercer si no domina el catalán, es de un provincianismo rácano y trasnochado. Y querer que en el Senado haya traductores para las lenguas cooficiales es, simplemente, un despilfarro. Olvidémonos, por favor, de manipular los idiomas, todos los idiomas, como armas políticas. Dejemos que vivan como seres vivos que son, y que pertenezcan a los que lo conocen y lo usan. Y ya está. Punto final.
 
Por lo demás, intentemos mitigar la maldición divina, y no azuzarla.
 
JMBA