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lunes, 22 de octubre de 2012

Seis Reflexiones sobre los Resultados Electorales

Este domingo, 21 de Octubre, se han celebrado elecciones autonómicas en Galicia y en el País Vasco. De acuerdo a los resultados, estos son los titulares principales:

- El PP refuerza su mayoría absoluta en Galicia
- El PNV vence en las elecciones del País Vasco
- Fuerte entrada de EH-Bildu en el Parlamento Vasco
- Descalabro de los socialistas, tanto en Galicia como en el País Vasco

Más allá de los grandes titulares, creo que merece la pena un análisis un poco más en profundidad de los resultados, porque ponen en evidencia los desplazamientos de opinión de los respectivos electorados y los movimientos de fondo.

Se me ocurren seis reflexiones mayores, que paso a detallar.


PRIMERA. Abstención, votos nulos y votos en blanco.


La abstención ha crecido en las dos Comunidades. No enormemente, pero las cifras reflejan la progresiva desafección y desconfianza de la población en los políticos y en el sistema electoral en general.

En Galicia, la abstención ha crecido del 35,57% (2009) al 36,20%. Curiosamente, en el avance de las 5 de la tarde, la diferencia era de casi siete puntos, quedando al final por debajo de un punto porcentual. Lo que significa, probablemente, que muchos votantes acudieron a las urnas en las últimas horas del día. La tarde fue meteorológicamente más benigna que la mañana del domingo en Galicia.

En el País Vasco, la abstención ha crecido del 35,32% (2009) al 36,27%. Cifras curiosamente muy parecidas a las de Galicia.

En cuanto a votos nulos y en blanco, en Galicia prácticamente se han duplicado respecto a la anterior convocatoria. En votos nulos, se ha pasado del 0,89% del total de votos emitidos al 2,55% (37.472 votos). Y los votos en blanco han pasado del 1,66% al 2,69% (38.410 votos). En total, casi 76.000 votos que no definen ninguna preferencia del votante. Votantes responsables que acuden a las urnas, pero que no se inclinan por ninguna candidatura, o bien introducen una loncha de chorizo en el sobre (por ejemplo). Bueno, manifestaciones fehacientes del malestar ciudadano y de la desafección política.

En el País Vasco, la situación en 2009 fue absolutamente anómala, ya que se contabilizaron hasta 100.939 votos nulos, muchos de los cuales corresponderían, sin duda, a votantes de la izquierda abertzale que no tenían ninguna formación de su preferencia en 2009, pero que en 2012 han votado masivamente a EH-Bildu. El domingo solamente se contabilizaron 9.106 votos nulos (el 0,8% de los votos emitidos). Los votos en blanco han aumentado un poco, pasando de los 11.562 de 2009 a los 14.615 (1,29% de los votos emitidos) del domingo.

Los votos nulos y en blanco representan (salvo algunas excepciones) la falta de sintonía entre los ciudadanos, los votantes, y las formaciones políticas que se presentan a las elecciones.


SEGUNDA. El PP ¿arrasa? en Galicia.


Los titulares describen una victoria arrolladora del PP en Galicia, que mejora su posición de mayoría absoluta desde los 38 diputados (2009) hasta los 41 conseguidos este domingo. En un Parlamento de 75 diputados, 38 es el nivel mínimo de la mayoría absoluta.
Alberto Núnez Feijóo, Presidente de la Xunta de Galicia.
(Autor:  Miguel Riopa -AFP; Fuente: elpais)

La realidad es que el PP ha perdido (entre 2009 y 2012) un total de 135.493 votos. Ha pasado de los 789.427 de 2009 a los 653.934. ¿Cómo se explica entonces que con bastantes menos votos hayan obtenido 3 diputados más?. La razón hay que buscarla en el descalabro de la segunda fuerza política (el PSdeG) que ha aumentado la distancia en votos con el PP desde los 264.939 de 2009 a los 360.263 de este domingo. De acuerdo a las leyes por las que se rige la distribución de escaños (la llamada ley d'Hondt), los restos favorecen mucho más a la fuerza mayoritaria, si la segunda es más débil.

En otras palabras, el relativo descalabro en votos del PP se compensa e invierte el signo debido a la hecatombe de los socialistas, que han pasado de 524.488 votos en 2009 a los 293.671 del domingo, manteniéndose, eso sí, como segunda fuerza más votada.

Al PP le han pasado factura los 10 meses de Gobierno Popular en España, con mayoría absoluta, con sus infinitos recortes, ajustes, subidas de impuestos, incumplimientos de promesas electorales, dudas y cambios de posición de Rajoy, etc. Pero han tenido la suerte de que su principal rival, el Partido Socialista, ha recibido un castigo todavía mayor, por la nefasta segunda legislatura de Zapatero, por sus inacabables disputas internas, por su crisis de liderazgo y por la falta de unidad de opinión y posición en todo el Estado.

En resumen, el PP resulta castigado por los votantes gallegos, pero una carambola de la Ley Electoral le favorece en el reparto de escaños e incrementa su mayoría absoluta en el Parlamento de Galicia.


TERCERA. El increíble resultado de Beiras.


El líder histórico y personaje político del galleguismo, Xose Manuel Beiras, se escindió del BNG y, para estas elecciones, se coaligó con la Izquierda Unida de Galicia. Su coalición (AGE) ha obtenido la friolera de 200.101 votos y 9 diputados. Lógicamente, el Bloque Nacionalista Galego ha sufrido una fuerte erosión: desde los 270.712 votos y 12 diputados en 2009, a los 145.389 votos y 7 diputados conseguidos este domingo.
Xose Manuel Beiras, líder de AGE.
(Fuente: abc)

El BNG ha perdido, pues, 125.323 votos que, muy probablemente, hayan ido directamente a la formación de Beiras. En 2009, Izquierda Unida se presentó por separado, obteniendo 16.441 votos, pero ningún diputado. Con estos datos, la conclusión es que AGE habría heredado todos estos votos, pero ha conseguido arañar otros 58.337, muy probablemente transferidos directamente desde el PSdeG.

AGE ilustra un fenómeno nuevo, que podría llevar a la formación de un gran partido de la izquierda que acabara sustituyendo en esa posición al malherido PSOE.


CUARTA. ¿Victoria? del PNV en el País Vasco.


El PNV ha sido la fuerza más votada en el País Vasco, como ya lo fue, por cierto, en 2009. Pero su posición se ha deteriorado, ya que ha pasado de los 399.600 votos (38,56%) y 30 escaños, a los 383.565 votos (34,63%) y 27 escaños.
Iñiko Urkullu, líder del PNV, en la votación del domingo.
(Fuente: cadenaser)

La diferencia fundamental respecto a la imagen de 2009 (que permitió la lehendakaritza para Patxi López, del PSE, con el apoyo del PP) es la irrupción fulgurante de EH-Bildu en el Parlamento (276.989 votos - 25% - y 21 escaños) y el descalabro de los dos grandes partidos estatales, llamados constitucionalistas, el PSE y el PP.  

El PSE ha pasado de segunda a tercera fuerza más votada, y desde los 318.112 votos (30,7%) y 25 escaños de 2009, a los 211.939 votos (19,13%) y 16 escaños de este domingo.

Por su parte, el PP ha pasado de tercera a cuarta fuerza más votada, y desde los 146.148 votos (14,1%) y 13 escaños de 2009, a los 129.907 votos (11,73%) y 10 escaños de este domingo.

Además, el partido de la izquierda representante de Izquierda Unida (Ezker Batua) prácticamente ha desaparecido de las pantallas, pasando de los 36.373 votos y 1 escaño del 2009, a los 17.301 votos y ningún escaño, que es el flaco botín que consiguió este domingo. 

El resultado de EH-Bildu confirma que hay una cuarta parte del electorado vasco ubicado políticamente en la izquierda abertzale. Personalmente prefiero que su representación esté en el Parlamento y no en el monte o en algún lugar de Francia, con pistolas, metralletas o explosivos. Aunque entiendo que cierta gente supure sangre por esta nueva situación, debido a que los herederos de Batasuna no terminan de desmarcarse políticamente y sin ambigüedades de ETA y su reinado del terror, y la propia banda no parece muy dispuesta a su disolución completa.

Pero, ¿de dónde proceden los votos obtenidos por EH-Bildu?. En 2009 se presentaron por separado Aralar (62.514 votos y 4 escaños) y Eusko Alkartasuna (38.198 votos y 1 escaño). En estas elecciones autonómicas de 2012, se han presentado integrados en la coalición EH-Bildu. La gran mayoría de los más de cien mil votos nulos de 2009, muy probablemente habrán ido a EH-Bildu. De estos orígenes tendríamos prácticamente unos 200.000 votos. Los 75.000 restantes procederán casi con seguridad de votos abertzales que se prestaron al PNV en las elecciones de 2009.

Pero los votantes del PNV solamente han descendido en 16.000, por lo que debe haber recuperado unos 60.000 de otros orígenes. Muy probablemente deben proceder de votantes del PP o del PSE en 2009, que esta vez han decidido practicar una cierta versión de voto útil, para evitar que EH-Bildu pudiera llegar a ser la fuerza más votada en el Parlamento Vasco.

En resumen, el PNV tiene grandes posibilidades de recuperar la lehendakaritza, pero necesita apoyos parlamentarios. El PP no le vale (sumarían solamente 37 diputados, uno menos de la mayoría absoluta). Podría intentar reeditar una alianza con los socialistas, o gobernar en minoría con el apoyo puntual de los nacionalistas abertzales de EH-Bildu.


QUINTA. Descalabro de los socialistas.


Tanto en Galicia como en el País Vasco (como ya hemos repasado) el Partido Socialista ha perdido posiciones de un modo alarmante. Y todavía asistiremos, muy probablemente, a la hecatombe final del PSC en las elecciones autonómicas en Catalunya (25 de Noviembre).
Alfredo Pérez Rubalcaba, secretario general del PSOE.
(Fuente: aguilardigital)

Este efecto se produce por la suma de varias situaciones críticas, extremadamente negativas para los socialistas. Por supuesto, la primera es el castigo general por su mediocre gestión de la crisis, durante la segunda legislatura de Zapatero. Pero, además, sus posiciones son extremadamente ambiguas en los territorios de las tres nacionalidades históricas. Su discurso resulta confuso, y se atragantan con el nacionalismo, con el derecho a decidir, con la autodeterminación o con las derivas soberanistas o incluso secesionistas. Actualmente, el votante no tiene claro qué puede esperar si vota a los socialistas.

Las experiencias de bi- o tripartito que han llevado adelante en los últimos años (Galicia, Catalunya, Euskadi) han terminado mal. Y la imagen de despilfarro que transmitió el bipartito gallego o el tripartito catalán son incompatibles con una etapa de severa crisis económica como la que estamos viviendo en la actualidad.

Su líder, Alfredo Pérez Rubalcaba, es discutido dentro y fuera del partido, y transmite una imagen de continuidad con la etapa Zapatero que no resulta sostenible. Pero tampoco se vislumbra un recambio claro. Tras la más que probable dimisión de Rubalcaba, después de las sucesivas debacles electorales (que se culminarán, muy probablemente, en Catalunya el próximo mes de Noviembre), se abrirá, me temo, un tiempo oscuro cuya solución no resulta nada evidente.

Podría incluso suceder un episodio de sorpasso, de eclosión de una agrupación de fuerzas de izquierda que pudiera llegar a sustituir al PSOE en el esquema bipartidista estatal.

Ya se verá, pero lo que está muy claro es que los socialistas están viviendo sus horas más bajas y difíciles desde la Transición. Y nada tienen garantizado.


SEXTA. UPyD no eclosiona hacia el mainstream político del país.


Los resultados de UPyD a mí me parecen decepcionantes. En Galicia han sufrido un ligero deterioro (desde los 23.796 votos de 2009 a los 21.212 votos de este domingo). Y siguen sin representación en el Parlamento de Galicia.
Rosa Díez, líder de Unión, Progreso y Democracia.
(Fuente: elmundo)

Por su parte, en el País Vasco sí han conseguido mantener el escaño que ya tenían, pero también han sufrido un pequeño retroceso, desde los 22.233 votos de 2009, a los 21.492 votos de este domingo.

Pero lo que está meridianamente claro es que en el río revuelto del entorno político español, UPyD no forma parte de los pescadores que puedan obtener ganancias. Sigue siendo una fuerza testimonial, y a menudo tengo la sensación que de forma más que deliberada. Su espectro ideológico resulta confuso para el votante, y el extremado personalismo de Rosa Díez sólo les permite recaudar los votos de una pequeña parte de los indignados o desencantados.




En resumen, pues, esta jornada electoral nos deja como elemento principal el fortalecimiento más que evidente de las opciones nacionalistas. Cuando el proyecto de estado de España es decepcionante y sombrío (sobrevivir a base de malvivir; reducir el déficit y la deuda a base de recortes y ajustes sangrantes; ausencia completa de una visión de futuro que pueda resultar ilusionante), la arquitectura territorial del Estado de las Autonomías (que ya tiene más de tres décadas de historia a sus espaldas) ha entrado en crisis.  Especialmente en las nacionalidades históricas (Galicia, País Vasco, Catalunya) el ciudadano de a pie visualiza cada vez con más nitidez posibles alternativas de arquitectura territorial que podrían resultar mucho más luminosas y esperanzadoras.

Conviene respetar el viejo principio de que en tiempo de tribulación no hagas mudanza. Pero el Gobierno de España, desde su mediocridad de contable y ninguneado reiteradamente por la Unión Europea, ha perdido la capacidad de liderar la ilusión de un pueblo. Y cuando la religión oficial no aporta consuelo, florecen las sectas.

Por todo ello no constituye novedad o noticia que cada vez más ciudadanos, no especialmente nacionalistas en origen, contemplen con cierta ilusión severas modificaciones territoriales, porque estiman que resulta casi imposible que un cambio pudiera ser a peor. Cuando el transatlántico da síntomas de naufragar, cada vez más gente piensa que en los botes quizá pudieran mejorar sus expectativas de calidad de vida.

A fin de cuentas lo que más le interesa al ciudadano corriente.

JMBA

jueves, 3 de mayo de 2012

Mi impresión sobre el debate francés

Este miércoles noche fue particularmente estresante en la televisión. A las ocho, el partido Barcelona-Málaga (4-1) por Canal + Liga. A las diez, el Athletic de Bilbao - Real Madrid (0-3) en la Sexta (y las autonómicas), donde el Real Madrid se proclamó campeón (matemático) de la Liga (justamente el día de la festividad de la Comunidad de Madrid, como ha apuntado mi amigo Ansgar en Facebook). Y desde las nueve hasta las doce, el debate tradicional entre-las-dos-vueltas (debat de l'entre-deux-tours) de los dos candidatos a la Presidencia de Francia, Nicolas Sarkozy y François Hollande, que seguí casi por completo a través de la cadena  France 24. En el dial 313 de Digital+ se sintoniza la versión francesa, aunque también se emite en inglés y árabe.
Al fondo, una imagen del Palacio del Elíseo. De frente, los dos periodistas
(Laurence Ferrari y David Pujadas). A la izquierda Hollande,
a la derecha Sarkozy.
(Fuente: europe1)

El debate duró casi tres horas, y terminó muy cerca de la medianoche. Todos los detalles de la puesta en escena, por supuesto, habían sido previamente consensuados por los equipos de los dos candidatos, que habían acordado los diversos grandes temas a tratar y el orden de las intervenciones. Como en una partida de ajedrez, dos relojes digitales contabilizaban el tiempo de uso de la palabra de cada uno de los dos candidatos. Cuando terminó, estaban igualados al segundo. Había dos periodistas que actuaban de moderadores (un hombre y una mujer), ambos, periodistas de prestigio en la televisión francesa (Laurence Ferrari y David Pujadas).

La prensa francesa (y también la de otros países) ha concluido que Hollande ganó el debate, aunque no creo que eso sea tan claro, desde luego. De todas formas, está comprobado que los debates televisivos influyen relativamente poco en el voto de la segunda vuelta. Los expertos no le dan más influencia que un exiguo 1-2 % en el sentido de los votos efectivamente emitidos el domingo de la segunda vuelta (en este caso, el próximo domingo, 6 de Mayo).

A pesar de su baja influencia en la opinión de los votantes, estos debates son ya tradicionales en Francia. Este era singular por varios motivos. Primero, uno de los candidatos es el Presidente que ha ocupado el Elíseo los últimos cinco años (en 2007 no fue el caso, ya que Jacques Chirac no se presentaba a la reelección). Por otra parte, y por primera vez (en la Vª República, como dicen los franceses, que es algo equivalente a lo que los españoles denominamos el período democrático para España), el presidente saliente quedó por detrás del candidato en la primera vuelta.

Los candidatos se enfrentan al debate con el máximo respeto, sabiendo que es una herramienta de muchísimo valor, aunque influya poco en las votaciones inmediatas. Al que resulte elegido, lo que dijo en el debate será lo que el pueblo francés le exigirá y sobre lo que le pedirá cuentas. Y al que pierda las elecciones, se le recordará lo que dijo si algún día decide volver a participar en esta carrera.

Cada candidato acudió al debate con un objetivo (modesto) bien definido. El objetivo de Sarkozy era demostrar al pueblo francés que Hollande no tiene el empaque de estadista que exige la Presidencia de la República. Y el objetivo de Hollande era demostrar a los franceses que Sarkozy es un personaje arrogante, incluso soberbio, que desconoce (ignora) los sufrimientos de muchos franceses, a la vez que intentaba reforzar su imagen y prestigio personal (Hollande nunca ha sido, hasta ahora, ni siquiera ministro).

Así, Sarkozy se dirigía a su rival, durante todo el debate, con un displicente Monsieur Hollande. Le acusó en repetidas ocasiones de calumniar, o incluso de mentir, intentando demostrar que Hollande utilizaba cifras que no eran ciertas, como quien riñe a un colegial que no se ha estudiado bien la lección. Su intención era poner de manifiesto que Hollande no está capacitado ni personal, ni profesional, ni políticamente, para ocupar la Presidencia de la República.

Conviene no olvidar que la situación de Francia dentro de la Unión Europea y de la eurozona es la de periferia del núcleo duro. El paro no ha dejado de crecer en los últimos once meses, hasta un 10,9%, y su déficit público en 2011 superó ampliamente el 5%. Está claro que su situación no es tan mala como la española, pero tampoco está para tirar muchos cohetes.

Algunas frases de Sarkozy quisieron ser demoledoras. Así, hablando de economía y de la intención de Hollande de introducir una tributación de hasta el 75% para rentas superiores al millón de euros anual, Sarkozy le dijo: Usted quiere menos ricos; yo quiero menos pobres en Francia. En otro momento, el moderador preguntó a los candidatos qué tipo de Presidente serían si resultaran elegidos. Hollande respondió que un hombre normal. Sarkozy le saltó al cuello, argumentando que un hombre normal no está a la altura de los desafíos de la Presidencia de la República. Con lo que implícitamente se situaba a sí mismo en el rango de los hombres extraordinarios.

Sarkozy hizo muchos guiños a los votantes del Front National. Marine Le Pen (que obtuvo en torno al 18% de los votos en la primera vuelta), manifestó (en el mítin del 1º de Mayo en la Place de l'Opéra de Paris) que ella va a votar en blanco en la segunda vuelta, pero dejó libertad de voto a sus simpatizantes. Que son cortejados por Sarkozy de forma evidente, con propuestas nacionalistas de cierre de fronteras y contra la inmigración (en principio, la ilegal) y la multiculturalidad de la sociedad.

Hollande partía con ventaja y creo que la conservó, o quizá incluso la amplió algo. Todos los sondeos auguran que el resultado en la segunda vuelta le podría ser favorable por hasta ocho o diez puntos (se habla del entorno 54%-46%). A sus votantes los traía ganados de casa, a los ecologistas y al Front de Gauche los da también por inclinados a su candidatura. Y con su mesura y saber estar, parece que se ganó a los centristas votantes de François Bayrou. Por lo menos este jueves, Bayrou ha manifestado su voluntad de votar por Hollande el domingo, dando una indicación, pues, a sus simpatizantes.

El debate fue áspero, rudo y a veces hasta cruel, como destaca la Prensa en general. Los dos candidatos salían a intentar hacer sangre en el contrario, y a fuer que lo consiguieron en varias ocasiones. Hollande demostró que Sarkozy no ha cumplido sus promesas electorales. Entre otras cosas, en el 2007 Sarkozy dijo que si el paro llegaba al 5%, él iba a dimitir. Y la Deuda pública francesa ha crecido exponencialmente en los últimos años.

Sarkozy, por su parte, insistió en lo que ha sido uno de los leit motivs de su campaña. Intentó ridiculizar a Hollande por su amistad y connivencia con Zapatero, y por sus visitas a La Moncloa. Explícita o veladamente, su mensaje a los franceses es que si no quieren acabar como los españoles, deberían votar Sarkozy. Si votan a Hollande, lo que hizo Zapatero con España es lo que hará Hollande con Francia.

También intentó ridiculizar a Hollande por sus propuestas antinucleares, arguyendo que era una concesión ridícula para apropiarse del poco más del 2% conseguido por los ecologistas en la primera vuelta. Forzó a Hollande a decir que en el próximo quinquenat (quinquenio, el período por el que se elige Presidente), si resulta elegido Presidente, sólo se cerraría una central nuclear (la más antigua, cercana al Rhin y la frontera alemana, en Alsacia). A lo que Sarkozy replicó: ¿en qué quedamos? Si la energía nuclear es mala y peligrosa, habría que cerrarlas todas. Y si no, ¿por qué cerrar alguna?. Añadió que el riesgo de tsunami junto al Rhin es descartable.

Hollande, a pesar de que interrumpió muchas veces las explicaciones de Sarkozy, supo mantener los nervios y evitar dar una imagen de atrabiliario. En el debate de 2007, fue famosa una reacción airada de Segolène Royal, a la que Sarkozy respondió que vous êtes énervé, (ha perdido los nervios) y esa no es la actitud adecuada para un Presidente de la República. A lo que Segolène respondió je ne m'énerve pas; je me revolte (no me pongo nerviosa, sino que me rebelo).

Y resultó curioso que ambos candidatos invocaran comparaciones con Alemania, en diversos ámbitos y en distintas direcciones. Parecería que en el imaginario popular francés del momento, Alemania y España representan en este momento lo que sí y lo que no les gustaría llegar a ser.

La suerte está echada. Casi con toda probabilidad ganará Hollande el próximo domingo, ya que parece tener los apoyos suficientes. Sin embargo, qué gran estadista se perderá Europa con la partida de Sarkozy, si no fuera porque la soberbia y la prepotencia fluyen libremente por cada poro de su piel de hombre bajito.

JMBA

jueves, 26 de abril de 2012

... y a menudo un Juego muy Cruel

Este miércoles fue el segundo día consecutivo en que todos los aficionados españoles al fútbol sufrieron una gran desilusión y un enorme disgusto. Después de que el Chelsea eliminara al FCB el martes en el Camp Nou, el miércoles hizo lo propio el Bayern de Munich con el Real Madrid en el Santiago Bernabeu.


Hace solamente unos pocos días, todo el mundo daba (casi) por descontado que la final de la Champions este año iba a ser española. Pero hasta que pasa el rabo, todo es toro.

Curiosamente, la trayectoria de ambos partidos fue parecida. Una primera parte en que los locales parecían controlar la situación y marcaron dos goles. La diferencia es que, habiendo perdido por 1-0 en Londres, en el partido Barça-Chelsea ya no había ninguna opción a la prórroga al haber marcado dos goles el FCB. Pero se les complicó el partido y se les fue de las manos. Con una Escalera Real en la mano, no supieron jugarla hasta el final.
Cristiano Ronaldo, desconsolado tras
no conseguir apuntarse el primer
penalty de la tanda de desempate.
(Autor: Ángel Rivero; Fuente: marca

El Bayern no vino a practicar un fútbol rácano y a conservar el resultado que traían de la ida, sino que vino dispuesto a poner en el campo lo mejor que tienen. Supieron reponerse al 2-0 que les dejaba fuera de la final, y consiguieron el 2-1 que empataba la eliminatoria.

En la segunda parte y luego en la prórroga, el partido entró en una fase aburrida, de juego trabado y temeroso, en que ambos equipos se tenían miedo y mucho respeto. El Bayern tomó muchas precauciones para intentar evitar los contraataques fulgurantes del Madrid, y el RMA era consciente de que otro gol del Bayern les obligaría a marcar dos goles para pasar a la final.

La segunda parte de la prórroga, con la gran mayoría de los jugadores ya desfondados por el enorme esfuerzo volcado en el campo, pareció que casi todos preferían no arriesgarse, aun a costa de acabar en la tanda de penalties, que siempre es una lotería. Sin embargo, es mucho mejor eso que simplemente lanzar una moneda al aire para decidir el ganador. Es, efectivamente, una lotería, pero te dejan manejar el bombo.

(San) Iker Casillas hizo lo que pudo, y paró con gran mérito dos de los penalties lanzados por jugadores del Bayern. Pero el portero del Bayern le adivinó la intención a Cristiano Ronaldo (que lanzó el primero) y lo despejó. También es mala suerte, cuando había marcado sin muchos problemas los últimos 27 lanzados en partidos oficiales. Kaka lanzó el segundo, bastante inocente, y el portero también lo despejó.

Sergio Ramos se hartó de balón, metió el pie demasiado abajo y mandó el balón a las nubes. En el definitivo, Schweinsteiger no falló, y proclamó a su equipo finalista de la UEFA Champions League 2012 que, además, se jugará en su propio estadio, el Allianz Arena de Munich.

Si queremos verlo así, el resultado fue injusto para la trayectoria del Real Madrid, como lo fue la eliminación, la víspera, del FCB. Pero el fútbol es un juego, y en el juego no hay injusticias. En cada mano se reparten cartas nuevas, y con esas es con las que hay que jugar. Una semifinal de Champions no es cualquier cosa. Los equipos que llegan, todos han demostrado capacidad de sufrimiento y de trabajo, calidad para eliminar a muchos otros excelentes equipos, y el resultado se juega en el campo. Tener la mejor baza no garantiza ganar la mano, hay que saber jugarla, apostar fuerte cuando toca, farolear un poco y llevar al rival a la derrota psicológica, al convencimiento de que no podrá ganar.

Una vez jugado el partido de ida, la eliminatoria ya es a partido único, donde todos tienen claro lo que tienen que conseguir para pasar a la final y especulan con eso.

Este miércoles el fútbol fue un juego cruel con el Real Madrid. El Bayern demostró tener merecimientos para llegar a la final, pero el juego no premia merecimientos ni esfuerzos, sino solamente resultados. Y en el momento decisivo, a los grandes jugadores del Real Madrid les venció la presión y la gran responsabilidad de acabar jugándose la final en unos pocos minutos, al no haber podido resolverla en los 210 minutos jugados hasta ahí (en Munich y en Madrid).

Un amigo ha publicado que tanto el Bayern como el Chelsea, en una Liga de 38 partidos con Barça y Real Madrid, posiblemente acabarían a diez o veinte puntos del segundo, y posiblemente sea verdad.

Pero el fútbol es un juego y da sus oportunidades a todo el que las persiga con suficiente denuedo, esfuerzo y convencimiento.

Como sucede en muchas otras cosas de la vida, el primer momento en que, en un rincón del alma, aparece la sospecha de que igual no podremos ganar, ya se ha empezado a perder.

Esta semana el fútbol ha sido un juego muy cruel con los que, muy probablemente, sean los dos mejores equipos del mundo en este momento. Pero hasta eso hay que demostrarlo todos los días en el único lugar que vale, el campo de juego, y frente a un rival dispuesto a jugar con las bazas que tiene.

Enhorabuena al Chelsea y al Bayern. No lo tenían fácil y lo han conseguido. Y la Final de Mayo la ganará, de nuevo, el que sepa jugar mejor con sus bazas, el que esté más convencido de que puede ganar, el que mejor aguante el esfuerzo y el sufrimiento y el que tenga un poco, un poquito, más de suerte.

La crueldad de este juego es lo que lo hace apasionante.

JMBA

lunes, 23 de abril de 2012

Hollande y Sarkozy a la Segunda Vuelta

No ha habido realmente muchas sorpresas. Los dos candidatos esperados son los que pasan a la segunda vuelta, que se celebrará el domingo 6 de Mayo. Si acaso, el excelente resultado obtenido por Marine Le Pen y el Front National, que ha alcanzado el 17,90%, aunque los primeros sondeos le otorgaban cifras mucho más próximas al 20%.
François Hollande, acudiendo a votar
(AFP; Fuente: lavanguardia)

Durante todo este domingo, Twitter estuvo bullendo en torno al hashtag #RadioLondres. Alguien se lo inventó, honrando el papel de la emisora de la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, para facilitar el rodeo a la prohibición de difundir ningún tipo de sondeos en Francia antes de las ocho de la tarde (hora en que cerraron los últimos colegios electorales). Incluso hay prevista una multa de 75.000 Euros para los infractores. De hecho, para evitar problemas, todos los electores de ultramar (Caribe, Índico, Pacífico) votaron la víspera. En la práctica, esta restricción a la circulación avanzada de sondeos es imposible de cumplir en un mundo infinitamente interconectado. Especialmente los medios belgas y suizos (francófonos) publicaron sondeos antes de esa hora, e incluso la Agencia France Presse los difundió bajo embargo en Francia hasta las 20 horas. Y en Twitter, con #RadioLondres, a menudo con mucho humor, también. Algunos mensajes parecían propaganda de viajes, como el de "Amsterdam (por Hollande) 28€, Budapest (por Sarkozy) 26€,..... Jupiter (por el muy minoritario y algo estrambótico Jacques Cheminade) 0,25%". En ese lenguaje popular inventado sobre la marcha, Hollande podía ser Amsterdam, Queso, Gouda o Flanby (apelativo que se le ha dado por una cierta imagen que transmite, de suavidad y casi debilidad).

Yo seguí el final de la jornada electoral a través del programa especial que retransmitió France 24. Esta es la cadena francesa 24 horas todo noticias. Se emite en tres versiones diferenciadas, en francés, inglés y árabe. Curiosamente, en el paquete de cadenas de información de Digital*, la versión elegida es la inglesa. Pero se puede encontrar la francesa (y también la árabe) mucho más adelante en el dial, donde habitualmente ni siquiera se mira.

El programa empezó a las seis de la tarde, pero hasta las ocho tuvieron que entretenerse con los datos de participación (prácticamente el 80%) y con opiniones no muy comprometidas de diversos invitados.

A las ocho en punto divulgaron los resultados de un sondeo realizado por IPSOS-Logica que, básicamente, respondía al posicionamiento real final de los diferentes candidatos, aunque con algunos matices interesantes.

Pongo a continuación la relación de candidatos, con la cifra final de votos (en porcentaje), de acuerdo al escrutinio realizado al 99% y, entre paréntesis, la cifra que le daba ese primer sondeo.

François Hollande: 28,63% (28,4%)
Nicolas Sarkozy: 27,18% (25,5%)
Marine Le Pen: 17,90% (20%)
Jean-Luc Mélenchon: 11,11% (11,7%)
François Bayrou: 9,13% (8,5%)
Eva Joly: 2,31% (2%)
Nicolas Dupont-Agnian: 1,79% (1,8%)
Philippe Poutou: 1,15% (1,2%)
Nathalie Arnaud: 0,56% (0,5%)
Jacques Cheminade: 0,25% (0,2%)

Para los que hemos vivido los grandes chascos que han dado los sondeos en la mayoría de elecciones en España, sorprende ver lo atinadas que fueron esas primeras estimaciones. Sólo destacable ese baile de un par de puntos arriba y abajo para Nicolas Sarkozy y Marine Le Pen.

Lo que conviene tener muy claro es que los resultados detallados no sirven absolutamente para nada, ya que no dan ningún tipo de poder político real (escaños, por ejemplo). Lo único que se decide es qué dos candidatos pasan a la segunda vuelta, donde todo deberá decidirse.
Nicolas Sarkozy, junto a Carla Bruni, su segunda esposa.
(Fuente: lacosarosa)

Me sorprendió ver cómo todos los candidatos se precipitaron a lanzar sus mensajes a partir de las ocho, solamente en base a este (y otros) sondeos, sin esperar a la comunicación formal de resultados. Que, por cierto, no se produjo hasta cerca de las diez de la noche, en que hubo una comparecencia breve y escueta del Ministro del Interior, informando de los resultados al 75% del escrutinio, y remitiendo al próximo miércoles, en que se formalizarán los resultados finales oficiales.

El más madrugador fue Jean-Luc Mélenchon, del Frente de Izquierda. Relativamente desanimado (se esperaba un resultado mucho más próximo al del FN) dejó claro que está por la unión de las izquierdas, aunque no citó ni una sola vez por su nombre a François Hollande. Y, además, destacó otro elemento que conviene no perder de vista. Dijo tenemos la llave, y a continuación aclaró vosotros la tenéis, no yo, dirigiéndose a los seguidores que le acompañaban en la Place Stalingrad de París.

Efectivamente, los votantes recuperan su voto después de la primera vuelta, y dispondrán de nuevo, libremente, de él en la segunda. No hay intermediarios. En España, la elección del Presidente del Gobierno se realiza, de hecho, también a dos vueltas. Pero la segunda vuelta es pasto sólo de los políticos, de los diputados elegidos por el sufragio universal directo, que pueden negociar de acuerdo al poder relativo que a cada fuerza política las urnas le hayan otorgado.

Con el sistema que utilizamos en España, una vez conocida la distribución de escaños (que a menudo puede depender de la última centésima de votos) ya se puede realizar una estimación de cuál será el resultado final. Muy claramente si hay mayorías absolutas, con más indeterminaciones si no es el caso, pero se pueden anticipar las oportunidades de negociación entre fuerzas políticas más o menos afines, o incluso se puede especular sobre la posible abstención de alguno de los partidos, que permitiría la elección de un Presidente sin necesidad de apoyarle explícitamente.

Por el contrario, la segunda vuelta de las Presidenciales en Francia es una incógnita nueva. Habitualmente se infiere que los que hayan votado a uno de los dos candidatos finalistas en la primera vuelta, mantendrán su voto en la segunda. Pero ni eso es evidente. Porque existe un factor emocional que hay que tener en cuenta. En la primera vuelta, el votante deposita su voto de acuerdo a su sensibilidad, a sus sensaciones, a sus emociones. En el fondo, no se trata más que de una criba de candidatos. Muchos votos pueden ser de castigo o de censura, de reproche a alguno de los candidatos (especialmente a quien ha venido ejerciendo el poder en el último quinquenato). Parece evidente que Hollande puede haber recibido bastantes votos que, en puridad, son de censura a Sarkozy (por su altanería, por su soberbia, por su -relativo o aparente- desprecio a los rivales).

Los candidatos claramente minoritarios (la mitad de ellos han estado en torno al 2% de los votos, o muy por debajo de ello) habrán recibido los votos de sus fieles incondicionales, pero también con seguridad algunos votos de los que querían censurar el statu quo, el sistema, el bipartidismo imperante. Con el sistema español, esos serían votos perdidos. Pero con la segunda vuelta, eso es falso, ya que los votos a los cinco candidatos minoritarios representan una muy apetecible bolsa de más del 6% de electores.
Marine Le Pen, emocionada en su comparecencia tras
las votaciones. Las cosas nunca volverán a ser como antes.
(Autor: François Guillot, AFP; Fuente: ABC)

En la segunda vuelta, por el contrario, el criterio que debe utilizar el votante es mucho más práctico y menos emocional. Partiendo de que ninguno de los dos candidatos es el preferido por el 44% de los electores que han votado a otro en la primera vuelta, cada uno de ellos deberá tomar la decisión (quizá muchos tapándose incluso la nariz) de a cuál de los dos prefieren para que gobierne su país en los próximos cinco años. O cuál de los dos NO quieren que les gobierne.

Todos los votantes (incluso el 20% que este domingo se quedó en casa o no apareció por las cercanías de las urnas) recuperan su voto y tendrán que tomar otra decisión para el domingo 6 de Mayo. No existen los automatismos, aunque todos los analistas tratan de establecer patrones pasados de comportamiento, para anticipar lo que pueda suceder en la segunda vuelta. Por ejemplo, se predice que del orden de un 20% de los votos recibidos por Marine Le Pen podría acabar en manos de François Hollande y no de Nicolas Sarkozy, como sería lo más esperable, por proximidades ideológicas.

Este extraño efecto es debido a que mientras que en la primera vuelta se vota con el corazón, en la segunda se vota con la cabeza.

Conviene, pues, frenar los triunfalismos y los derrotismos. Ninguno de los dos candidatos que entrarán en liza tiene en este momento nada ganado ni nada perdido. Será importante, para el resultado final, el debate televisado entre los dos. De hecho, Sarkozy incluso proponía que hubiera tres debates, sobre temas monográficos. Sabe que, para la segunda vuelta, al votante hay que convencerle por la cabeza y no ganarlo por el corazón ni otras vísceras.

Los cálculos llevan a considerar que los votos puramente de izquierda no superan el 44% del total. La incógnita que habrá que desbrozar será el sentido del voto, en la segunda vuelta, de los centristas que votaron a Bayrou el domingo, y el destino final de los votos al Front National. Porque conviene no olvidar que, en esta primera vuelta, sin ninguna duda Marine Le Pen ha recaudado un buen puñado de votos prestados, votos de la indignación y del sentimiento antisistema. Puede que incluso la mitad de sus votos sean tan volátiles como eso.

Algunos de los candidatos eliminados seguramente emitirán recomendaciones a sus votantes para la segunda vuelta. Eva Joly ya lo hizo ayer (en favor, como se esperaba) de Hollande. Jean-Luc Mélenchon tuvo que enfrentarse a la cruda realidad de que el hecho de que sus mítines estuvieran tan concurridos solamente significa que sus votantes son más amantes de participar en los mítines que los de otros candidatos. E implícitamente recomendó un voto a los socialistas en la segunda vuelta. Pero su mensaje claramente contrario al sistema político imperante (de hecho, su eslógan era Rápido, la 6ª República) le ha hecho recaudar votos de la indignación antisistema, que no tiene ningún sentimiento de obediencia debida a Mélenchon para la segunda vuelta. No habrá automatismos para la totalidad de los votantes. Harán una nueva reflexión y votarán a uno de los dos candidatos supervivientes, o decidirán pasar y quedarse en casa.
Jean-Luc Mélenchon, el primer candidato en comparecer
tras el cierre de los colegios electorales.
(Fuente: terra)

François Bayrou, por su parte, dijo que negociará con los candidatos y, a partir de eso, tomará sus responsabilidades. Es previsible, pues, que acabe dando alguna consigna concreta de voto a los que le han apoyado. Que (todos) le hagan caso o no, es otra historia.

Con todo ello quiero decir que Hollande parte con una ligera ventaja para la segunda vuelta, pero que nada está decidido a día de hoy. Porque la segunda vuelta no es la continuación de la primera, sino una elección diferente por completo. Sarkozy desplegará en estas dos semanas, sin duda, sus capacidades de estadista, que no creo que nadie le niegue. Para la segunda vuelta, no necesita que los votantes le quieran, le basta con que le consideren el más capaz para gobernar la Francia de los próximos cinco años.

Hollande se enfrenta ahora a su imagen de blandurrio y de falto de experiencia. Algunos malintencionados ya han lanzado la especie de que, habiendo crecido como socialista bajo las alas de Mitterrand, este nunca le nombró para ninguna responsabilidad de confianza.

Napoleón Sarkozy todavía le puede dar la vuelta a una situación que se le presenta algo desfavorable. Es un político hábil y experimentado, con perfil de hombre de estado. Y seguramente invocará a la Merkel, para lo que valga, en su ayuda.

No demos nada por sentado, porque la Segunda Vuelta es Otra Historia.

JMBA

viernes, 20 de abril de 2012

Elecciones Presidenciales en Francia

Este próximo domingo (22 de Abril) se celebra en Francia la primera vuelta de las Elecciones Presidenciales. Las décimas de la Quinta República (las novenas por sufragio universal directo). La Quinta República se creó a partir de la Constitución de 1958, a la que se llegó tras la Crisis de Mayo de 1958. Declarada la insurrección de Argelia en 1954, la IVª República dio síntomas de incapacidad para hacerle frente. En Mayo de 1958 se produjo una especie de golpe militar del ejército francés en Argelia (seguido de otro episodio parecido en Córcega). El que acabó siendo el último presidente de la IVª República, René Coty, no pudo hacer otra cosa que llamar al más ilustre de los franceses, al hombre providencial, Charles de Gaulle.
Nicolas Sarkozy

La nueva Constitución fue aprobada el 28 de Septiembre de 1958, por referéndum popular, aunque pasó a conocerse como la Constitución del 4 de Octubre de 1958, o también como la Constitución de la Quinta República. Inicialmente, la elección del Presidente de la República se confió a unos 80.000 Grandes Electores (Diputados, Senadores, Consejeros Generales, Alcaldes y Delegados de los Consejos Municipales). Por esta fórmula se nombró a Charles de Gaulle primer presidente de la Quinta República el 21 de Diciembre de 1958.

En 1962 el propio De Gaulle promovió un referéndum popular para cambiar el modo de elección del Presidente al sufragio universal directo. De Gaulle fue reelegido ya por este método en 1965.

Nicolas Sarkozy es el sexto presidente de la Quinta República. Sus antecesores fueron Charles de Gaulle (1958-1969), Georges Pompidou (1969-1974), Valéry Giscard d'Estaing (1974-1981), François Mitterand (1981-1995) y Jacques Chirac (1995-2007).

La elección presidencial se realiza a doble vuelta. Si algún candidato consigue la mayoría absoluta en la primera (lo que no es nada habitual), es proclamado Presidente. Si no, los dos candidatos más votados se enfrentan cara a cara en la segunda vuelta, que este año se celebrará el domingo 6 de Mayo. Este método deparó una desagradable sorpresa en las Elecciones de 2002, donde Lionel Jospin (del Partido Socialista) quedó fuera de la segunda vuelta, en beneficio de Jean-Marie Le Pen (del ultraderechista Front National). Muchos ciudadanos sensatos acabaron votando a Chirac en la segunda vuelta (incluso tapándose la nariz) para evitar que accediera a la Presidencia de Francia un personaje tan discutible y xenófobo como Le Pen.
François Hollande

A estas Elecciones Presidenciales de 2012 se presentan un total de diez candidatos, aunque solamente dos (Sarkozy y Hollande) tienen alguna posibilidad real (de acuerdo con todos los sondeos y opiniones) de llegar a la segunda vuelta. Pero los franceses tienen muy presente el susto del 2002, y Marine Le Pen (hija de Jean-Marie, representando al Front National) podría llegar a repetir la sorpresa que dio entonces su padre.

De los diez candidatos, solamente tres son mujeres (y con pocas posibilidades reales). En las últimas (en 2007) en la segunda vuelta se enfrentaron Nicolas Sarkozy y Segolène Royal (por cierto, ex compañera sentimental del actual candidato por el Partido Socialista, François Hollande). Sarkozy obtuvo el 31,18% de los votos en la primera vuelta, y se alzó con la victoria en la segunda, por el 53,06%.

Esta es la nómina de candidatos para estas Elecciones Presidenciales:

Nicolas Sarkozy, actual Presidente y candidato por la UMP (Union pour un Mouvement Populaire). Los sondeos le otorgan una horquilla entre el 25 y el 28% de la intención de voto en la primera vuelta.

François Hollande (elegido candidato en unas sangrientas primarias del Partido Socialista, muy marcadas por los distintos affaires en los que se vio envuelto DSK (Dominique Strauss-Kahn), que acabaron apartándole de la carrera pública, aunque era inicialmente el candidato in pectore. Los sondeos le otorgan una horquilla entre el 26 y el 30% de la intención de voto en la primera vuelta.

Marine Le Pen por el ultraderechista y xenófobo Front National. Los sondeos le otorgan una horquilla entre el 14 y el 17% de la intención de voto en la primera vuelta.
Marine Le Pen

François Bayrou por el Mouvement Démocrate (MoDem). Ya se presentó a las últimas presidenciales de 2007 (obtuvo el 18,57% de los votos en la primera vuelta). Fundó a continuación de su derrota este partido MoDem. Bayrou se ha comportado un poco como un verso libre del centrismo democrático de derechas, y sus apoyos podrían ser muy decisivos en la segunda vuelta. Los sondeos le otorgan una horquilla entre el 9,5 y el 12% de la intención de voto en la primera vuelta.

Jean-Luc Mélenchon, por el Front de Gauche (Frente de Izquierda). Esta es una coalición formada para las Elecciones europeas de 2009 (donde consiguieron 5 diputados), inicialmente con el nombre Front de Gauche pour Changer d'Europe. En su interior está el PCF (Parti Communiste Français) y otras fuerzas de la izquierda comunista y socialista, ecologistas, etc. Su formación (y él mismo) pasan por tener mucho tirón popular, y sus mítines han sido de los más concurridos, en parte gracias a su retórica directa, incendiaria y a menudo muy poco sutil. Los sondeos le otorgan una horquilla entre el 12 y el 15% de la intención de voto en la primera vuelta.
Philippe Poutou

Eva Joly por Europe Écologie Les Verts (los Verdes, vamos). Cuentan con 3 diputados (de los 577) de la Asamblea Nacional; con 10 senadores (de los 348) y con 14 (de los 72) diputados europeos franceses. Los sondeos le otorgan una horquilla entre el 2 y el 3% de la intención de voto en la primera vuelta.

Philippe Poutou por el Nouveau Parti Anticapitaliste, un partido de extrema izquierda fundado en 2009, y que no tiene actualmente representación ni en la Asamblea Nacional, ni en el Senado ni en el Parlamento Europeo. Los sondeos le otorgan una horquilla entre el 1 y el 2% de la intención de voto en la primera vuelta.
Jean-Luc Mélenchon

Nathalie Arthaud por Lutte Ouvrière (Lucha Obrera). Un partido comunista, internacionalista y trostkista, que defiende el papel central de la clase obrera. Los sondeos le otorgan un máximo del 1% de la intención de voto en la primera vuelta.

Jacques Cheminade por Solidarité & Progrès, quien ya se presentó en 1995, obteniendo el 0,28% de los votos. Asociado internacionalmente con Lyndon La Rouche, un político, ensayista y polemista estadounidense (89 años en la actualidad) cuyo principal leit motiv es la reorganización completa del sistema financiero internacional, a partir de un nuevo Bretton Woods. Los sondeos le otorgan un máximo del 0,5% de la intención de voto en la primera vuelta.
Eva Joly

Nicolas Dupont-Aignan, por Debout la République (De Pie la República). Su eslógan político es Une certaine idée de la France, y reivindica la herencia del gaullismo. Este partido se fundó en 1.999, pero sólo tiene dos diputados en la Asamblea Nacional. Los sondeos le otorgan una horquilla entre el 1 y el 2% de la intención de voto en la primera vuelta.


Esta es la panoplia de los que han llegado a la carrera final, que se dirimirá el próximo domingo, en primera vuelta.
François Bayrou

Por primera vez, las Elecciones Presidenciales en Francia tienen una dimensión y trascendencia europeas. Ello se debe, principalmente, al hecho de que Nicolas Sarkozy se ha alineado de forma muy manifiesta con Angela Merkel, para ocupar el liderazgo de la Unión Europea y más particularmente de la Eurozona. Si no fuera reelegido (y lo fuera François Hollande) esa biga europea (carro de dos caballos, de acuerdo a la RAE; o incluso, poéticamente, el tronco de caballos que tiran de él, en la segunda acepción) se quebraría muy probablemente.
Nathalie Artaud

François Hollande se ha manifestado repetidamente contrario a la política de la canciller alemana, que prima las políticas neoliberales, el déficit cero y los recortes y ajustes como única herramienta válida para salir de la grave crisis actual. Hollande insiste en defender la necesidad de alentar el crecimiento económico desde las instancias europeas, flexibilizando los objetivos de déficit. Tras estas elecciones, la Merkel podría quedarse compuesta y sin novio (político, se entiende). Prácticamente todos los sondeos predicen que Hollande será el candidato más votado en la primera vuelta.
Jacques Cheminade

Por su parte, Sarkozy ha desarrollado una campaña muy agresiva. Por una parte, con mensajes nacionalistas (cierre de fronteras, protección ante la inmigración,...) para intentar arañar votos a la ultraderechista Marine Le Pen. Por otra parte, sembrando el miedo a que el socialista Hollande precipite a Francia en un marasmo parecido al que Zapatero sumió a España (Sarkozy dixit). La realidad es que la tasa de paro en Francia (si bien es menos de la mitad que la española) ha venido creciendo de forma sostenida, y los mercados empiezan a desconfiar de la capacidad de Francia para hacer frente a su déficit y Deuda, y la prima de riesgo francesa también se ha venido incrementando en las últimas semanas.
Nicolas Dupont-Aignan

Habrá, sin duda, segunda vuelta. Y, casi con seguridad, con Sarkozy y Hollande como contendientes. En el paso de una a otra vuelta, siempre existe el temor de que muchos votantes, viendo a su candidato fuera de la carrera, decidan quedarse en casa. Y son igualmente importantes las manifestaciones públicas de los candidatos eliminados a sus votantes, recomendando el apoyo a uno u otro de los finalistas. Lo más probable es que los votantes de Jean-Luc Mélenchon, Eva Joly y Nathalie Artaud, acaben apoyando a Hollande en una segunda vuelta. Los votantes del Front National muy probablemente preferirían a Sarkozy como ganador. Y la incógnita será dónde irá en la segunda vuelta el voto del presunto 10% de votantes de François Bayrou en la primera.

La respuesta final, la noche del domingo 6 de Mayo.

JMBA