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jueves, 15 de septiembre de 2011

De Gijón a Ponferrada por el Puerto de Somiedo

Tras haber paseado por Gijón el sábado por la mañana, y haber visitado Avilés y el Faro de Peñas, me levanté prontito ese domingo por la mañana en mi hotel de Gijón. Repetí la ceremonia del sábado, y compartí la calle con los últimos noctámbulos.


La carretera AS-227 avanza por el valle del río Somiedo,
por parajes muy agrestes, en dirección al Puerto de Somiedo,
por donde se cruza a la provincia de León.
(JMBigas, Agosto 2011)

Desayuné en la cafetería del hotel, y nos fuimos mi equipaje y yo a recoger el coche en el aparcamiento de la Estación del Humedal (a un par de manzanas del hotel). Por cierto, ¿quién inventaría lo de ponerle ruedas a las maletas, para hacerle un monumento?. Tras abrir la barrera de salida, le devolví la tarjeta de residente que me habían dado en el hotel, al guarda de seguridad del aparcamiento, e inicié mi camino hacia el Puerto de Somiedo y Ponferrada.

La primera parte de la ruta se desarrolla por el sistema de autovías de Asturias, pasando por las cercanías de Oviedo, y luego por la A-63 hacia Grado. A esas horas tempranas, por todos esos valles tuve que cruzar varias zonas de niebla que llegó a ser muy espesa en algunos momentos.

Aldea de La Peral, junto a la AS-227, en las cercanías del
Puerto de Somiedo.
(JMBigas, Agosto 2011)

Pasado Grado, en Cornellana, hay que desviarse por la AS-15 en dirección a Cangas del Narcea. Siguiendo por ella se puede hacer una ruta alternativa hacia Villablino (León), por el Puerto de Leitariegos y Caboalles de Abajo. Pero para ir hacia el valle y el Puerto de Somiedo, hay que desviarse a la izquierda en Llongoria, para tomar la AS-227 que ya lleva al Puerto de Somiedo para cruzar la Cordillera Cantábrica hacia la provincia de León.

La carretera va siguiendo el valle del río Somiedo, cruzando parajes muy agrestes. Dicen que por esta zona residen los únicos osos que quedan por las montañas del norte. No os voy a mentir: yo no conseguí ver ninguno desde la carretera.

Alta montaña, en la vertiente asturiana del Puerto de Somiedo
(JMBigas, Agosto 2011)

Se cruzan algunos pueblos (La Herrería, Belmonte, Almurfe, Aguamestas, Castro y Pola de Somiedo). Todo el camino es una suave pendiente hacia arriba, pero desde aquí ya se inicia la subida al puerto. Pola de Somiedo está por encima de los 700 msnm. Se pasa por Gúa, Caunedo, y empiezan las primeras revueltas del puerto, ya por encima de los 1.100m. Sobre los 1.300m. hay otro par de revueltas singulares, con posibilidad de parar el coche en un mirador. Desde allí se tienen vistas fenomenales de la pequeña aldea de La Peral (que debe pasarse muchos meses al año bloqueada por la nieve), y de las montañas ya peladas a esa altura. Es territorio de vaqueiros, y es muy frecuente tener que parar el coche para dejar cruzar a alguna vaca que pasta por los alrededores.

Se cruza luego el pueblo de El Puerto (a más de 1.400m.) y se corona el Puerto de Somiedo, empezando el descenso, por la comarca de Babia (ya en la provincia de León), hacia Piedrafita de Babia, siguiendo la carretera que se ha convertido en la CL-633.

En Piedrafita se toma la carretera que va paralela a las montañas (CL-623), hacia el oeste, en dirección a Villablino, cruzando la comarca de Laciana.
Villablino, al norte de la provincia de León
(JMBigas, Agosto 2011)

En Villablino (el pueblo más grande de toda esta zona), hay que desviarse hacia el sur, por la CL-631, que va siguiendo el valle del Sil. Se pasa por Villariño del Sil y Palacios del Sil, todavía por encima de los 800m. de altitud. Un poco más allá, la carretera pasa junto al embalse y la presa de las Ondinas (un pequeño embalse de no más de un hectómetro cúbico de capacidad), ya en la comarca del Bierzo.

El Bierzo tiene sus propias peculiaridades incluso dentro de la provincia de León, que ya es peculiar en sí misma. Geográficamente, El Bierzo es como una cazuela (una hoya), una depresión rodeada de montañas por todas partes. Limita con Galicia por el oeste (provincias de Lugo y Ourense) y muchas características gallegas son habituales en El Bierzo. De hecho, dispone del único Consejo Comarcal reconocido en toda la Comunidad Autónoma de Castilla y León.

Embalse y presa de Las Ondinas, junto a Palacios del Sil,
ya en la comarca del Bierzo.
(JMBigas, Agosto 2011)

Antes de llegar a Ponferrada, me desvié hacia Cacabelos, donde, casualmente, se estaba celebrando la Fiesta de la Vendimia y, en particular, el Campeonato de Pisada de Uva. Pude también tomar alguna fotografía de los viñedos que siembran la zona, generalmente acogidos a la Denominación de Origen Bierzo y, principalmente, de la variedad Mencía, llamada también La Negra. Saliendo de Cacabelos por la carretera (que es parte del Camino de Santiago) hacia Villafranca del Bierzo, están las Bodegas Luna Beberide, de las más tradicionales ya en la zona.
Viñedos junto a las Bodegas Luna Beberide, en
Cacabelos, por la carretera hacia Villafranca del Bierzo.
(JMBigas, Agosto 2011)

La producción de vinos de calidad se ha extendido de tal manera que existen en la actualidad más de 50 bodegas en la comarca, y su comercialización pasó desde el medio millón de botellas de 1.990, a los más de siete millones de botellas que salieron al mercado en 2.009.

De Cacabelos fui ya hacia Ponferrada, donde llegué pasadas las dos de la tarde. Como había reservado habitación en un hotel (el Aroi Bierzo Plaza) en la misma Plaza del Ayuntamiento (que es zona peatonal), utilicé el aparcamiento subterráneo que hay debajo de la plaza, que está concertado con el hotel. El único (pequeño) problema es que las plazas reservadas para el hotel están en la segunda planta del aparcamiento, y no hay ascensor. La subida de las dos plantas con el equipaje fue una experiencia desagradable.
Carpa para el Campeonato de Pisada de Uva,
en Cacabelos.
(JMBigas, Agosto 2011)

Comí algunas raciones en La Taberna (parte del propio hotel) y por la tarde me fui de excursión a Las Médulas, que tengo por ya contada.

De vuelta, por la noche, cené en La Violeta, un restaurante gastronómico que también es parte del complejo del hotel, en la propia Plaza del Ayuntamiento de Ponferrada.

Pero esa ya es otra historia.

JMBA

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Paseo matinal por el Gijón marítimo

Tras parar en Rueda y visitar Toro, pasearse por Zamora al atardecer, realizar una excursión a los Arribes del Duero, visitar a mi buen amigo L. en su pueblín de León y entrar en Asturias por el Puerto de San Isidro, acabé llegando a Gijón al final de la tarde de ese viernes de finales de Agosto.
Puerto deportivo de Gijón, con sus embarcaderos
flotantes.
(JMBigas, Agosto 2011)

Gijón me recibió con una temperatura agradable, pero con un fuerte viento que convertía el atardecer en bastante desapacible. Había reservado habitación para dos noches (al día siguiente quería visitar el nuevo Centro Niemeyer de Avilés y la zona del Cabo de Peñas, que ya os contaré en otra ocasión), en el Hotel Gijón, en la calle Pedro Duro esquina con Marqués de San Esteban, a una manzana del puerto deportivo y de la Playa de Poniente.

El hotel no tiene parking propio, y yo carecía de las instrucciones necesarias, por lo que tuve que parar, como pude, con las luces de emergencia encendidas, en la esquina frente al hotel. Allí me dijeron que tienen un acuerdo con el aparcamiento público de la Estación del Humedal (desde marzo pasado, ya inactiva, pues se ha habilitado una nueva estación provisional más al oeste,  junto al Museo del Ferrocarril, y casi frente a la Playa de Poniente). Me dieron una tarjeta magnética por la que podría entrar y salir del aparcamiento como si fuera residente. En el tiempo de descargar el equipaje y visitar de urgencia el servicio (tanto puerto de montaña resulta, sin duda, diurético), cuando volví al coche ya tenía un diligente agente de la autoridad a punto de empapelarme. Afortunadamente, medió el hombre de la recepción del hotel, y pude recorrer sin incidentes las dos manzanas hasta el aparcamiento, y terminar la fiesta en paz.

Había partido de fútbol en televisión (creo que era la Supercopa de Europa), y lo estuve viendo un rato bebiendo una cañita en un bar junto al hotel. Como la noche no estaba para pasear, y yo había comido en casa de mi amigo L., en el pueblín de León, no tenía mucha hambre para cenar. Acabado el partido, me tomé unas croquetitas con un poco de verdejo en otro bar-restaurante de las proximidades, y me acosté prontito.
Palacio de Revillagigedo y estatua de Don Pelayo
(JMBigas, Agosto 2011)

De modo que el sábado, a las ocho de la mañana, estaba desayunando un café con leche y croissant (de 3/10, de los condenados a la plancha) y un zumo de naranja natural, en la cafetería del hotel. Por toda la zona se veía (todavía) bastante gente que estaba terminando la noche del viernes, chicas con vestidines de noche, chavales ciertamente desestabilizados, y así. Eso sí, compartiendo la calle con los corredores, ciclistas y paseantes matinales.

Como quería ir hacia Avilés al mediodía, tenía dos o tres horas por delante, que dediqué a un largo paseo por toda la zona marítima de Gijón. A una manzana del hotel está el mar, y llegué a la calle Rodríguez de San Pedro, el paseo marítimo de la Playa de Poniente y el puerto deportivo. Bordeando el puerto se llega a la rinconada donde brilla la estatua dedicada a Don Pelayo, el héroe de la Reconquista, y el Palacio de Revillagigedo. Ese es el istmo que separa el puerto y la Playa de Poniente de la Playa de San Lorenzo o de Levante, y da acceso al caso antiguo de Gijón, Cimadevilla, ese burruño que se interna en el mar, ligeramente más elevado que el resto de la ciudad.

Pero yo seguí bordeando el puerto, porque quería subir al Cerro de Santa Catalina, en el extremo de la península. Por esa zona hay algunas de las casas de comidas más recomendables de Gijón, como El Planeta, que al final no pude visitar.
Escultura "Nordeste", frente al mar.
(JMBigas, Agosto 2011)

Desde el borde del mar se empieza a subir por una cuesta de nombre tan sugerente como Tránsito de Ballenas. Hacia el otro lado, otra cuesta de nombre más popular, la Cuesta del Cholo. En el primer recodo de Tránsito de Ballenas, desde el que se tiene ya una buena vista del mar abierto, hay una curiosa escultura de acero cortén, llamada "Nordeste", instalada allí en 1994, y obra de Joaquín Vaquero Turcios, uno de los máximos exponentes del arte asturiano de la segunda mitad del siglo XX, fallecido en 2010. Por la zona todavía se veían algunos grupitos de jóvenes, debatiendo sobre dónde rematar la noche.

Seguí la ascensión por la calle de la Subida al Cerro, hacia la zona verde con algunos restos de la antigua fortaleza de Santa Catalina y nuevas pistas deportivas, entre las que destaca una muy completa para los patinadores y skaters, a esa hora completamente desierta. Las vistas marítimas desde esa altura ya son muy remarcables, y el Sol de la mañana ayudaba a crear unos interesantes efectos de luz, especialmente sobre la hilera de casas multicolores de las calles Honesto Batalón y Boquete de los Peligros.

Caminando hacia el extremo más al norte del cerro, se llega al enclave singular donde está la gran escultura de Eduardo Chillida, Elogio del Horizonte. La meteorología de esa mañana estaba un poco vacilante, al Sol le sucedían algunos negros nubarrones sobre el mar, que creaban sobre la gigantesca estructura unos efectos ciertamente dramáticos.
Elogio del Horizonte, escultura de Eduardo Chillida
(JMBigas, Agosto 2011)

Por el cerro de Santa Catalina hay diversos recursos para el entretenimiento del personal, como un Auditorio al aire libre o unos juegos infantiles en el interior de un presunto galeón. Yo iba siguiendo a un fotógrafo de apariencia profesional, armado con una cámara seria (no como la mía, de bolsillo), que también le sacaba placer a retratar esos parajes solitarios a esa hora temprana del sábado.

Empecé el descenso por el otro lado de la península, por la Avenida de La Salle hacia la Playa de San Lorenzo. Hay algunos edificios muy singulares en esa ladera, donde están, además, las instalaciones del Real Club Asturiano de Regatas. Abajo, ya junto a la Playa de San Lorenzo, la conocida estampa de la Iglesia de San Pedro.

Se cruza por esa zona el Campo Valdés, donde estaban las antiguas termas romanas. Mirando mapas a la vuelta a casa, descubrí que pasé a veinte pasos de la Plaza Mayor sin visitarla. Afortunado que soy, porque así tengo ya un buen motivo para volver a Gijón.
Playa de San Lorenzo, Gijón
(JMBigas, Agosto 2011)

Seguí bordeando la Playa de San Lorenzo, a esa hora en marea muy baja, pero con una mar algo más que rizada. Había bastante gente por la arena mojada, algunos incluso entre las rocas, tratando de localizar algún tesoro. Más adelante había grupos más numerosos, jugando un partidito de pachanga de fútbol playa.

El frente marítimo de la Playa de San Lorenzo es muy característico de Gijón, con algunos edificios muy singulares, como la antigua Pescadería Municipal (ahora sé que dando paso a la Plaza Mayor).

Recorrí un buen tramo del paseo marítimo (que cambia de nombre desde Paseo del Muro de San Lorenzo, a calle Ezcurdia). Tanto subir y bajar me había provocado un poco de hambre, y me tentó una de las muchas confiterías que se ven por Gijón, la Biarritz. Allí escogí una bomba nutritiva, consistente en una especie de napolitana recubierta de almendra y rellena de una mezcla de nuez y almendra, para acompañar un segundo café con leche. Resultó deliciosa, pero, efectivamente, altamente calórica.

Decidí volver hacia la zona del hotel cortando por el istmo. Me metí por la calle Jovellanos (donde está la Iglesiona con su Santón en lo alto: la Basílica menor del Sagrado Corazón). Crucé la calle Corrida (famosa en la noche gijonesa), hacia la Plaza del Carmen y de vuelta al hotel, pasadas ya las once de la mañana.
Iglesia de San Pedro, junto a la Playa de San Lorenzo
(JMBigas, Agosto 2011)

Por la tarde, tras regresar de mi periplo por Avilés y el Faro de Peñas, tuve ocasión de hacer un breve paseo por la Playa de Poniente, donde me senté en una de las terrazas para tomar una copa frente al mar. Como la comida en Avilés había sido muy abundante, decidí cenar un tentempié en uno de los locales de la Pizzería La Competencia, que forma parte de una cadena leonesa con implantación en León y Asturias, y que estaba cerca de mi hotel. 

Por algún motivo que desconozco, tras una comida de pescado o marisco, el cuerpo parece pedirme hidratos de carbono. Cené una pizza correcta, acompañada de un Prieto Picudo rosado, en honor a mi amigo leonés. De todas formas, el local es curioso, porque desde fuera parece un bar de tapas, raciones, cerveza, vino y sidra, con una multitud comiendo y bebiendo dentro y fuera. Sólo abriéndose paso a codazos se llega a la zona de mesas de la pizzería propiamente dicha.

Tenéis acceso a una galería fotográfica de 71 instantáneas, que ilustran mis paseos por Gijón, que os he descrito. Basta con pinchar en el contraluz del Elogio del Horizonte.

Paseo matinal por el Gijón marítimo



A la mañana siguiente, salí de Gijón en dirección al Puerto de Somiedo y Ponferrada.

Pero esa ya es otra historia.

JMBA

miércoles, 31 de agosto de 2011

De Zamora a Gijón, por el Puerto de San Isidro

Amanecí ese viernes de finales de Agosto en un hotel del centro de Zamora, junto a la calle Santa Clara y al Parque de la Marina Española. Bueno, a ver, no estoy sugiriendo ningún tipo de abducción ni nada parecido: amanecí ahí porque ahí me había acostado la víspera, que quede claro.
Cigüeñas sobre la Catedral de Zamora
(JMBigas, Agosto 2011)

Ese día tenía previsto viajar hasta Gijón, donde tenía ya reservado un hotel para las dos noches siguientes. Bueno, a ver, que lo que había reservado era una habitación, no el hotel entero, que quede claro.

Tenía varias etapas previstas para ese día. La primera era el desayuno y la prensa. En los periódicos locales, (como El Adelanto de Zamora), una de las noticias del día era la licitación, por parte del Ministerio de Fomento, de los 49 km de autovía entre Zamora y Benavente, completando así la llamada Autovía de la Plata (A-66). La prensa reflejaba la sorpresa de que una obra cuya construcción está valorada en 267MEuros saliera a licitación por un total de 1.356MEuros. La explicación es que la fórmula escogida (dada la problemática situación de las Arcas del Estado) es la de colaboración público-privada. No se licita únicamente la construcción sino que, además, se incluye la explotación y conservación durante el plazo de 30 años. El pago lo realizará el Estado mediante un cánon anual (ya definido y creciente con el paso del tiempo), durante toda la duración del contrato.
Calle de Ordoño II, en León
(JMBigas, Junio 2011)

En otras palabras, la empresa que resulte adjudicataria deberá construir la autovía y garantizar su explotación y conservación (incluyendo, por ejemplo, los tratamientos invernales que sean necesarios) durante 30 años. A cambio, cobrará un primer plazo anual de unos 39MEuros, y así sucesivamente durante todo el período. Lógicamente, los costes de financiación acaban siendo enormes, pero las telarañas en caja obligan a estos complejos equilibrios.

Salí de Zamora antes de las nueve de la mañana, con la reserva de la gasolina encendida. Confiaba encontrar una estación de servicio con prontitud. Abordé la N-630 (a la que la nueva autovía vendrá a sustituir o complementar) y en el horizonte inacabable de los campos de cereal o de pastos para el ganado, no se veía la más mínima señal de una enseña petrolera. Afortunadamente, conseguí llegar hasta la estación de Montamarta (en dirección a Benavente y León), sin agotar las reservas.


Diversas panorámicas del Embalse del Porma o Mar de Vegamián
(JMBigas, Agosto 2011)

En el nudo de Benavente ya enlacé con la A-66 hacia León. En una anterior visita a León, había descubierto una tienda de productos gourmet (Artesa, en Ordoño II, 27) que quería visitar de nuevo. En esa zona es prácticamente imposible aparcar en la calle, pero afortunadamente existe un parking público subterráneo, por una de cuyas salidas peatonales se aparece justo frente a esa tienda. Compré algún vino de León (Prieto Picudo, Mencía), un chorizo picante y algo de cecina.

La siguiente etapa para ese día era un pueblín camino de Boñar, donde mi buen amigo L. estaba pasando unas vacaciones estivales con su mujer, en la casa familiar. No había estado nunca antes, pero llegué sin dudarlo (gracias al GPS y a algunas indicaciones de mi amigo). Charlamos un buen rato en el patio, tomando un aperitivo (la mañana estaba fresca, pero soleada). Durante la comida hablamos de mi siguiente etapa, para ir al Norte hacia Asturias con destino Gijón. La primera opción, la más evidente y posiblemente también la más rápida, era regresar a León para enlazar de nuevo con la A-66 hacia el Túnel de Pajares. Pero me daba pereza volver por donde había venido, y decidí investigar una ruta alternativa.

La Peña Susarón (1.878m), desde el Embalse del Porma
(JMBigas, Agosto 2011)

Desde Boñar, la carretera (LE-331) se dirige francamente hacia la cordillera, para cruzarla por el Puerto de San Isidro (donde hay una importante estación invernal para la práctica del esquí), e internarse en Asturias. Aunque no tenía referencias directas, decidí arriesgarme a tomar ese camino, sin duda más lento, pero que auguraba espléndidos paisajes.

A media tarde me despedí de mis amigos en el pueblín, y enfilé hacia Boñar y los Picos. La carretera sigue el valle del río Porma, y cerca de Puebla de Lillo pasa junto al embalse del Porma, el segundo más grande de la provincia de León, inaugurado en 1968. Su nombre oficial es Embalse Juan Benet (pues fue este ingeniero y escritor madrileño su constructor), pero a menudo se hace referencia a él como el Mar de Vegamián. El paisaje allí es delicioso, de alta montaña, con la Peña Susarón (1.878m), uno de los picos más elegantes y famosos de la montaña leonesa (sic. lasendadelhayedo) en el horizonte.
Descenso desde el Puerto de San Isidro hacia Asturias
(Fuente: Panoramio - Barbadillo)

La carretera cruza a continuación Puebla de Lillo. Allí se puede escoger ir por la derecha (LE-331) hacia el Puerto de Tarna, o hacia la izquierda (LE-332) hacia San Isidro. Tomé la 332, y la carretera se va encaramando hacia las alturas de San Isidro, por entre montañas que, incluso en pleno Agosto, uno se imagina nevadas. Se pasa por el pueblo de Isoba y se llega luego a la estación invernal. El Puerto de San Isidro permite cruzar hacia Asturias en los 1.520m. de altitud. Tras coronar el puerto, la carretera (AS-253) se despeña por la cornisa de las empinadas montañas de valles angostos, donde se tienen panorámicas dramáticas.

Tras descender por debajo de los 700m. se cruza el pueblo de Felechosa. La carretera continúa por el valle y va cruzando pequeños pueblos (Pola del Pino, Llamas, Collanzo,...), hasta llegar a Cabañaquinta. Allí se bifurca a la derecha la AS-252 hacia Pola de Laviana, y la AS-112, que va siguiendo el valle, hasta juntarse con el tronco de la A-66 a la altura de Valdeoreyo. La Autovía de la Plata sigue desde ahí hacia el norte, paralela al río Caudal (afluente del Nalón).
Elogio del Horizonte. Escultura de Eduardo Chillida en
lo alto del Cerro Santa Catalina, Gijón
(JMBigas, Agosto 2011)

En las cercanías de Mieres, la autovía se bifurca, y la AS-1 (o Autovía Minera) sigue el camino por Langreo y Siero hacia Gijón; mientras que la A-66 sigue su camino hacia Oviedo y a juntarse con la A-8 (Autovía del Cantábrico) cerca de Espín.

Tardé algo más de dos horas en ir desde Boñar hasta Gijón (unos 130Km, por esta ruta). En Gijón me recibió un atardecer desapacible, ya que se había levantado un fuerte viento.

Pero esa ya es otra historia.

JMBA