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lunes, 21 de diciembre de 2015

El Laberinto Español. La (improbable) Solución S2.

Ya estamos en el día después. Este domingo los ciudadanos han acudido a las urnas para depositar sus votos, y ya tenemos los resultados. Confusos, para empezar a hablar.
Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno.

Analizaba hace unos días el laberinto al que se enfrentaba el votante. Estas Elecciones han exportado al país entero el laberinto en el que se debatía cada votante. Al final, frente a las urnas, ha primado un poco más el voto del temor que el de la esperanza. De este modo, Ciudadanos ha quedado claramente muy por debajo de las expectativas que se le asignaban y que ellos mismos esperaban. Y Podemos, habiendo alcanzado un excelente resultado, se queda lejos del sorpasso anhelado al PSOE. Me temo que, en las circunstancias actuales, ambos partidos emergentes han alcanzado su techo electoral.

El bipartidismo sufre, pero ha resistido el embate de las nuevas fuerzas. Ha sufrido un descalabro monumental, bajando del 77% de los votos conjuntos de PP más PSOE en 2011, al 51% que obtuvieron este domingo. Pero algo más de un votante de cada dos sigue confiando en el bipartidismo tradicional como la fórmula para gobernar España. El PP ha perdido más de 60 escaños, y el PSOE otros 20 más.

Y, por cierto, estas Elecciones han dejado fuera del Congreso a algunos históricos, como Duran i Lleida o Eduardo Madina. El soldado Mas, además, yace exangüe en una cuneta cualquiera, y su investidura como President ya es un tema de política-ficción de serie B.

En las próximas semanas veremos los diferentes intentos para formar un gobierno estable. Un empeño que parece extremadamente complicado, dada la aritmética parlamentaria que han arrojado las urnas.

En primer lugar, como fuerza más votada, Mariano Rajoy debe intentarlo. Podría conseguir la abstención de Ciudadanos, pero poco más. Tendrá en contra a la práctica totalidad del resto del Parlamento. Su empeño no puede conseguir ningún resultado.

A continuación, Pedro Sánchez debería intentarlo. Para salir adelante en una primera votación, debería conseguir un pacto, al menos de investidura, que le diera la mayoría absoluta en el Parlamento. Para ello debería conseguir un acuerdo contra natura con fuerzas muy contrarias, incluyendo, por ejemplo, a ERC y a Democràcia i Llibertat (ex Convergencia). Además, de, por supuesto, el apoyo de todos los diversos aromas de Podemos. En estas condiciones imposibles, quizá podría conseguir la investidura. Pero con ello cruzaría todas las líneas rojas que se habían trazado hasta ahora en el PSOE.

En una segunda votación, persiguiendo la mayoría simple, debería conseguir más votos positivos que los negativos que obtendría, con seguridad, de todos los diputados del PP. Y, para asegurar la abstención de Ciudadanos, no podría llegar a ningún tipo de acuerdo con fuerzas que preconicen un referéndum para Catalunya. Otra ecuación imposible.

Si ese fuera el curso de los acontecimientos en los próximos meses, la única solución sería convocar nuevas Elecciones Generales que serían, en la práctica, como una segunda vuelta. En estas condiciones, el voto tendería sin duda a polarizarse en torno a los que tengan opción efectiva de formar Gobierno. Esto podría perjudicar a Ciudadanos y a Podemos, pero llevaría, muy probablemente, a otro escenario imposible. En el límite, imposible por diversas razones, de que todos los votantes de Ciudadanos decidieran votar al PP, y todos los de Podemos decidieran dar respaldo al PSOE, veríamos de nuevo a dos partidos en el entorno de los 160 diputados, sin posibilidad alguna de negociar pactos, incluso sólo de investidura, con otras fuerzas.
Susana Díaz, Presidenta de Andalucía.

La solución, que sería muy novedosa en España, porque nunca hasta ahora se ha producido, ni siquiera ha habido escenarios electorales que la preconizaran, sería la Gran Alianza de PP y PSOE por el bien común del país. En otras palabras, sería la investidura de Rajoy con la abstención, entre otros, del propio PSOE. Un escenario imposible con Rajoy y Sánchez al frente de los dos partidos, después de los muchos insultos que se han cruzado, tanto en el Parlamento como en el Cara a Cara en la televisión.

La solución podría ser la S2. Me explicaré. Consistiría en sustituir a los líderes de los dos grandes partidos por Soraya Sáenz de Santamaría en el PP y por Susana Díaz en el PSOE. Soraya puede alegar estar limpia de los episodios conocidos de corrupción. Y Susana puede exhibir sus resultados electorales en Andalucía como primera fuerza, mientras que Pedro Sánchez, en su feudo de Madrid, sólo ha alcanzado el cuarto lugar.

La S2 podría escenificarse sin convocar nuevas elecciones, si los dos grandes partidos decidieran primar los intereses globales del país frente a los de su propio partido o a los de sus líderes actuales. O podría escenificarse como un cataclismo previo a unas nuevas Elecciones Generales.

Si no hubiera nuevas Elecciones, el Gobierno debería ser del PP con la abstención del PSOE en la investidura, con pactos de Estado previamente negociados para muchos de los grandes temas de país que hay que afrontar en el corto plazo. Y si hubiera una segunda vuelta, habría que ver los nuevos resultados obtenidos por cada uno de ellos, para decidir quién debería liderar la formación del nuevo Gobierno.

Con las votaciones del 20-D nos hemos asomado, colectivamente, al abismo del caos. Y el Caos, hermoso de contemplar en su propio desorden, no es un hábitat agradable para instalarse en él.
Gerald Brenan, en Yegen (Alpujarra granadina) en 1920.
(Fotografo: Carlos Pranger. Archivo Español de
Gerald Brenan. Fuente: revistaentrelineas)

Está claro que el bipartidismo de las últimas décadas está dando boqueadas, pero el bipartidismo en sí no es una mala opción para cualquier país. Avanzar en ese sentido supondría una completa refundación de los dos grandes partidos. Debería consistir en convertir al PP en el PDL (Partido Demócrata Liberal) y al PSOE en el PSD (Partido Social Demócrata). Unos nuevos partidos en los que podrían encontrar acomodo, o quizá incluso liderazgo, respectivamente Albert Rivera y Pablo Iglesias. Y sus primeros líderes podrían ser Soraya y Susana (la entente S2).

Espero que hayáis disfrutado durante un rato, como lo he hecho yo mismo, acompañándome en el desarrollo de este escenario de política-ficción.

Cualquier otra opción pasa por que casi todos tengan que tragarse un buen montón de sapos indigestos. Lo que no descarto que hagan, por cierto, a cambio de conservar (o conseguir) cuotas de poder.

Gerald Brenan, ese gran hispanista británico que se enamoró de la Alpujarra granadina, al que incluso Carlos Cano dedicó un pasodoble, publicó en 1943 un ensayo histórico que tituló El Laberinto Español. La obra tenía como subtítulo, antecedentes sociales y políticos de la Guerra Civil española.

Afortunadamente, no todos los laberintos tienen la misma salida.

JMBA

viernes, 18 de diciembre de 2015

El Votante en su Laberinto

Estamos a un par de días solamente de una de las Elecciones Generales más decisivas de las últimas décadas, y, sin embargo, las encuestas, sondeos y sensaciones de los entendidos parecen indicar que hay, todavía, un elevado número de votantes indecisos. Según algunas fuentes, incluso por encima del 20% de los que están seguros de que irán a votar, todavía no saben muy bien por quién.

Y es que el escenario político, esta vez, es complicado y, a la vez, apasionante. Hay dos formaciones emergentes, que no están presentes en el Parlamento actual y que, según todos los indicios, pueden alcanzar una posición importante, incluso por encima de los cincuenta escaños cada una de ellas. Ciudadanos y Podemos son los grandes protagonistas. Y parece que podrían barrer a otras dos fuerzas que ocupan espacios parecidos, pero que nunca han sabido ser algo más que fuerzas testimoniales. Estas elecciones podrían ser el final de UPyD y de Izquierda Unida. O no, que sorpresas habrá el domingo, con seguridad.

El bipartidismo de PP y PSOE, que han tenido la total hegemonía de la escena política los últimos casi cuarenta años, está muy seriamente amenazado. Las previsiones indican que podrían estar, conjuntamente, claramente por debajo del 50% de los votos. Este bipartidismo que ha venido perpetuándose a sí mismo es víctima de la esclerotización de la política, de la tiranía de la partitocracia y del aparato de los propios partidos, y de un sistema político que ha facilitado hasta límites irrespirables la construcción de auténticas maquinarias de corrupción, latrocinio y saqueo de lo público. No lo tienen todo perdido, pero deben apuntarse con premura y decisión al carro de la regeneración política. Lo que, hasta ahora y por cierto, no se ha visto con nitidez.

Ha llegado el momento de un cierto cambio de régimen, que sustituya al statu quo creado por el proceso constituyente que culminó en 1978, y que ha prestado grandes servicios a España desde entonces, pero que se ha ido agotando y quedando sin fuelle. Ciudadanos y Podemos, desde posiciones reconocibles como neoliberales a la derecha y socialdemócratas a la izquierda, representan muy bien esa esperanza de cambio, no sólo de Gobierno, sino también de régimen y de práctica política. Cabe la posibilidad de que, en unos años, puedan constituir el nuevo escenario de bipartidismo que nos acompañe las próximas décadas.

Pero el voto, que es un acto de tremenda intimidad, se mueve a menudo por emociones no siempre perfectamente identificables. En el voto del 20D reconoceremos, por lo menos, el temor y la esperanza. Algunos sienten el temor de que los nuevos actores no estén capacitados para gobernar España. Es cierto que son formaciones muy jóvenes, casi sin historia (por lo menos a nivel nacional, en el caso de Ciudadanos) y que han crecido mucho y con mucha rapidez. Esto ha provocado, inevitablemente, crisis de crecimiento, ya que han tenido que incorporar cuadros a gran velocidad y no siempre con los necesarios filtros. De otra parte, el mensaje de Podemos se ha ido atemperando, desde la dinámica prácticamente antisistema, heredera de los movimientos populares del 15M, hasta una posición mucho más asimilable a una socialdemocracia del centro o norte de Europa. Esto también ha creado confusión en algunos de sus seguidores tempranos, aunque ha atraído a muchos votantes tradicionales del PSOE. El mensaje de Ciudadanos, por su parte, resulta a menudo algo ambiguo, y difícilmente situable en el espectro tradicional español derecha-izquierda. Y las declaraciones poco contenidas y nada disciplinadas de algunos de sus representantes han creado fuegos donde no los había. Parece que los españoles tenemos ciertas dificultades para poner derecha y moderna en la misma frase.
Los cuatro líderes políticos que, muy probablemente, van a tener
protagonismo tras el 20-D.
(Fuente: elperiodico)

De otra parte, Mariano Rajoy no creo que despierte entusiasmo, ni siquiera entre muchos del fondo de armario de los votantes tradicionales del PP. Pero hay que reconocer que es un estadista veterano y, a estas alturas, bastante predecible. Para muchos puede representar una tabla de salvación ante lo desconocido. Pero, a su vez, tiene algunas sombras graves que le persiguen. De una parte, la mentira. Porque, al poco de llegar al Gobierno, empezó a hacer todo lo contrario de lo que decía el Programa electoral del PP en 2011. Claro que el PP culpa de ello a la herencia recibida de la última etapa de Zapatero. Una excusa que no convence a los que no somos hooligans del PP. Además, en estos cuatro años, el Gobierno del PP se ha instalado en la permanente invención de neologismos y perífrasis para disimular una situación económica que, desde luego, no es ni mucho menos buena para una parte importante de la población. Ocultando las falacias bajo una retórica barroca.

Es cierto que se ha empezado a crear empleo en los últimos dos años. Pero también es cierto que la economía, incluso la globalizada, es cíclica, y ahora toca un ciclo de cierta expansión, que no es, por lo menos no en su totalidad, obra o resultado del Gobierno del PP. Sin descontar otros factores que coadyuvan a una imagen económica algo menos apocalíptica, como la depreciación del euro (que facilita ciertas exportaciones) o la bajada del precio del petróleo. Las cifras no engañan, y al final de la legislatura hay algunos ocupados cotizando menos que al principio de la misma, ahora hace cuatro años. Y los salarios se han degradado, lo que tira a la baja de las cotizaciones sociales que deberían hacer sostenible, por ejemplo, el sistema de pensiones.

La tibia recuperación económica está siendo injusta, porque los salarios se han despeñado y el riesgo de exclusión social ya no es sólo patrimonio de los desempleados, porque ha nacido una nueva clase social, la de los trabajadores que no ganan lo suficiente como para poder vivir dignamente. Esto está creando fuertes tensiones sobre los sistemas de solidaridad, Y conviene no olvidar que la caridad y la solidaridad son valores que contribuyen a hacer frente a emergencias sociales, pero no son un sustituto para compensar desequilibrios estructurales.

Además, muchos ciudadanos recriminan al PP su uso torticero de la palabra, que ha ido sembrando la actualidad de agravios absurdos y perfectamente evitables, si hubieran utilizado el lenguaje de un modo mucho menos agresivo y partidista. En este catálogo tendríamos desde el Que se jodan (dirigido a los desempleados) de esa diputada (hija del impresentable Carlos Fabra), a la movilidad exterior de la Ministra de Empleo, tratando de disimular el fenómeno migratorio que estamos viviendo, o la indemnización en diferido con la que tuvo que lidiar María Dolores de Cospedal o lo de españolizar a los alumnos catalanes del ex ministro Wert. Las palabras pueden herir tanto como las armas más afiladas. Y hacen sangre.

Personalmente, además de todos estos temas, mi principal reproche al Gobierno del PP es que para nada ha trabajado para desarrollar las bases necesarias para que, en dos o tres décadas, España se parezca al país que nos gustaría que fuera. Nada se ha hecho para modificar el modelo económico español, a fin de poder ser más competitivos con los países más avanzados de nuestro entorno, y no con los países de mano de obra más barata, que es uno de los efectos secundarios de su famosa Reforma Laboral. Estamos intentando remontar la crisis subiendo por la misma pendiente por la que nos despeñamos a partir del 2007. Y eso deja atrás a los enfermos y heridos, y nos condena a repetir la historia. Se ha descapitalizado, todavía más, la investigación, y muchos jóvenes de la generación mejor formada de nuestra historia reciente se han visto obligados a buscarse la vida lejos de nuestras fronteras, contribuyendo al desarrollo de otros países. Una ruina para España.

Para explicar el descenso de las cifras del paro, hay cuatro razones posibles, de las que el Gobierno sólo quiere utilizar una. El paro puede bajar porque más gente encuentra empleo. Pero hay menos cotizantes en la Seguridad Social, lo que desmiente este argumento. Puede bajar también si hay gente que se marcha del país y deja de constar como parado. O también por la gente que ha abandonado toda esperanza de volver a trabajar, y se ha borrado como buscador de empleo. Y, finalmente, también puede bajar porque más gente se dedica a actividades de economía sumergida. Me temo que de todo hay, pero el Gobierno insiste en sólo aceptar y declinar la primera, la que más cree que le favorece.

Con el PP, la mayoría de españoles parecen condenados a ser los camareros de Europa, con contratos extremadamente volátiles, de cuatro horas, pero trabajando doce a cambio de una pequeña compensación adicional en B. De esta forma no conseguiremos nunca ser un país más avanzado, competitivo y feliz. Sólo repetir periódicamente las caídas y las crisis muy profundas. No deberíamos aceptar que un 12% de paro se considere paro técnico, ni que periódicamente debamos enfrentarnos a cifras de desempleo claramente superiores al 20% (lo que no sucede, por cierto, en ninguno de los países avanzados de nuestro entorno). 

Y, por último, la corrupción, que ha ilustrado día tras día todas las portadas. Dejando al margen la infinidad de escenas impresentables que nos ha tocado vivir, las tramas Gurtel y Púnica ilustran a la perfección cómo el sistema ha permitido diseñar maquinarias perfectamente corruptas, para ejecutar con precisión el saqueo de lo público. Y resultan patéticos cuando intentan convencernos de que el problema de la corrupción es de las personas y no del partido, ni del sistema. Eso, simplemente, es una falacia lamentable. Y lo que ya se ha sabido sobre Bárcenas y sus papeles no tiene nombre. El Gobierno ha sido muy tibio en el reproche y erradicación de ese tipo de corrupción, lo que nos hace sospechar a muchos que los que intentan sofocar el fuego no están lo suficientemente limpios como para poder actuar sin trabas ni compromisos. El tema de los famosos sobresueldos en B, en sobres manila o cajas de puros, sé que seguirá siendo una leyenda urbana, porque esas cosas son prácticamente imposibles de demostrar en sede judicial. El dinero B, por definición, nunca aparece en las contabilidades oficiales ni en las declaraciones a Hacienda. Pero, por lo menos, que no nos tomen por imbéciles.

A mí me resulta francamente sorprendente el prurito de agredido ofendido que adoptó Rajoy cuando Pedro Sánchez, en el Cara a Cara del pasado lunes, le dijo que no era un político decente. No le llamó delincuente, porque sabe, como la gran mayoría de españoles, que eso nunca se podrá demostrar. Pero Rajoy parece haberse olvidado de que el desempeño de la política, aparte de estar sometido a posibles responsabilidades judiciales, en su caso, está permanentemente sujeto a la responsabilidad política, que siempre es inevitablemente subjetiva. La decencia, en política, no es un atributo que sea demostrable que se tiene o no, si no en función de lo que una mayoría de ciudadanos perciban. La respuesta de Rajoy debería haber sido: Bueno, esa es su opinión. Además, me resultó francamente casposa su línea de defensa en el sentido de que lleva 30 años dedicado a la política. ¿No será ya demasiado, señor Rajoy?.

En fin, creo que, en sólo cuatro años, el PP ha hecho méritos más que suficientes para ser apartado del poder, y darles la oportunidad de depurarse en su rincón de todas las toxinas que han ido acumulando. Necesitan como el comer su propia travesía del desierto. Sólo deberían votarle los hooligans.

¿Y qué decir del PSOE?. Acabó absolutamente desarbolado la etapa Zapatero, donde tuvo que traicionarse demasiadas veces a sí mismo. Ya analicé con cierta extensión esa época. Cometieron el error de practicar el sectarismo con demasiada frecuencia, el pecado de gobernar para los suyos y no para todos los españoles. Rubalcaba, político sagaz donde los haya, tenía claro que su única posibilidad era retirarse de la primera línea a su cátedra de Química, y dejar que otros lidiaran con ese toro. Pedro Sánchez es joven y guapo, pero es un líder discutible y discutido del Partido Socialista. Con demasiada frecuencia es bombardeado por el fuego amigo. Me temo que el partido necesita otros cuatro años para regenerarse de nuevo, para depurar sus muchos pecados, cambiar otra vez de líder, y prepararse para un nuevo asalto al poder en 2020. Y eso suponiendo que el escenario político no haya cambiado tanto que ya no tenga cabida un partido histórico como es el PSOE.

El 20D votar al PSOE significa querer un cierto recambio, pero sentir temor por el cambio. El liderazgo de Pedro Sánchez, por su parte, no creo que sobreviva al fracaso anunciado en estas Elecciones Generales.


Creo llegada la hora de los emergentes que, aparte de otras delicias, aportan aire fresco a un ambiente enrarecido. No hay duda de que, con el poder, tendrán que hacer frente a sus propios episodios de corrupción, pero espero que los sepan lidiar con firmeza y diligencia. Parecen genuinamente animados para llevar adelante la regeneración política de este país, para trabajar por la separación efectiva de poderes, dispuestos a negociar reformas constitucionales que permitan que la mayoría de españoles podamos sentirnos razonablemente felices y queridos en nuestro propio país.

Tendrán que demostrar que son capaces de gobernar para todos y no sólo para sus votantes, y que tienen en la cabeza el país que les gustaría que fuera España en el 2040 y que trabajan todos los días para acercarnos a ello.

Por supuesto que nada será perfecto, porque la perfección no es un atributo humano. Pero, como mínimo, será esperanzador ver renovado el ambiente en el Congreso de los Diputados y espero que también en la Moncloa.

Según la aritmética que salga de las urnas veremos las posibilidades reales que van a existir de articular mayorías para el Gobierno de España. Ahí se pondrá a prueba la flexibilidad de cintura de los nuevos, pero también de los veteranos. Porque cuando el PP habla de estabilidad para la gobernabilidad del país, quiere decir mayoría absoluta del PP. Y los otros tres (PSOE, Ciudadanos y Podemos) hacen ascos a clarificar cuál será su actitud negociadora, porque hasta el domingo su único objetivo es conseguir ser la fuerza más votada, lo que tienen muy, muy complicado.

Claro, también se podrá votar a los dos partidos que están en la UVI (UPyD e Izquierda Unida). Francamente, me cuesta entender, si no fuera por la fuerza de ciertos egos, cómo no ha sido posible que se integren en las nuevas formaciones, que tienen mucho más empuje y mucho mejores perspectivas, y además ocupan espacios sociológicos homologables.

En ciertas regiones, además, se podrá votar a fuerzas nacionalistas. Pero el votante deberá tener en cuenta que su fuerza en la gobernabilidad de España se ha visto seriamente deteriorada por la decrepitud del bipartidismo, que fue su pesebre durante décadas, al actuar de bisagras en favor de unos u otros, a cambio de favores o competencias.

Y en todas partes habrá, también, una docena larga de otras formaciones inevitablemente condenadas a la marginalidad, me temo.

Ah, y que nadie olvide que también deberemos votar por el Senado, aunque nadie tenga muy claro para qué sirve ni si va a sobrevivir a la próxima legislatura. Sugiero que cada cual se lea la relación de nombres que se presentan por su provincia, y decida por personas, en función de su propio conocimiento y al margen de la estructura de listas (abiertas, por cierto) de cada partido. 

Para el próximo domingo, el votante se enfrenta a un laberinto. Podría decidir no entrar, y quedarse como está, porque no vea claro que sabrá salir de él, como el caballo que rehuye saltar una valla. En este caso, y según su sensibilidad, debería votar a PP o a PSOE. Pero, francamente, en las condiciones actuales quedarnos como estamos no me parece que sea una opción. La etapa democrática que se inició en el 78 ha cumplido muy bien su papel, pero se ha ido viciando y está agotada. Los votantes estamos obligados a facilitar que la política del siglo XXI para España la lleven adelante políticos del siglo XXI. Muchas cosas, necesariamente, deberán ir cambiando. Ante un reto de tales dimensiones, no cabe el paso atrás de la cobardía. El valiente no es el que no siente miedo (ese es un temerario), sino el que sabe vencerlo o, al menos, rodearlo.

Espero que en las urnas del 20D haya mucho más de esperanza que de temor.

JMBA

viernes, 13 de noviembre de 2015

Con 'Mandato Democrático' no vale todo

Carlos Alsina es un periodista sagaz e inteligente, que codirige actualmente el programa matinal de Onda Cero, Más de Uno. De 6 a 10 se concentra en repasar las noticias del día, en realizar alguna entrevista y en moderar la tertulia política. A las 10 toma el relevo Juan Ramón Lucas, hasta las 12.30, y se dedica a temas algo menos serios, con participación de los oyentes, etc.

Sin embargo, Carlos Alsina es un periodista de perfil bajo, porque no es grandilocuente como otros ni levanta casi nunca la voz. Pero para cada entrevista hace muy bien los deberes, y ningún entrevistado está a salvo de sus dardos bien meditados.
El periodista Carlos Alsina.
(Fuente: periodistadigital)

Hace unas semanas puso en aprietos a Mariano Rajoy, con el tema de la ciudadanía española y/o europea de los catalanes, y forzó al Presidente al hecho insólito de preguntar al propio entrevistador lo que se hizo rápidamente viral: ¿Y la Europea?.

Este viernes ha entrevistado a Neus Munté, la vicepresidenta y portavoz del Govern en funciones de la Generalitat de Catalunya. Munté era prácticamente desconocida para el gran público hasta muy recientemente, cuando la situación en Catalunya ha atraído la atención de todo el mundo. E incluso, en el marasmo de las negociaciones entre Junts pel Si y la CUP, su nombre ha sonado como posible recambio a Artur Mas, o como vicepresidenta con amplios poderes en el entorno de una presidencia coral.

Alsina quería que Neus Munté se manifestara con claridad sobre la posible desobediencia al Tribunal Constitucional. Munté repetía machaconamente el mantra que estos días manejan los independentistas catalanes en sus manifestaciones públicas: 'Vamos a obedecer el mandato democrático que el pueblo de Catalunya nos ha dado en las urnas'. Esta argumentación tiene, por supuesto, algunas fisuras graves. De una parte, la polémica sobre si disponen de un respaldo popular suficiente para intentar llevar adelante una iniciativa de esta trascendencia. Y, de otra, como si obedecer un mandato que es contrario a la legislación aplicable de mayor rango y a la decisión del Constitucional no significara, en la práctica, desobedecer y, por lo tanto, realizar actos ilegales.

Alsina siguió presionando, para intentar conseguir unas declaraciones menos ambiguas. En ese proceso, planteó un escenario demoledor. Pidió primero la confirmación de que, en Catalunya y de acuerdo a la legislación autonómica, está prohibida la celebración de corridas de toros. A continuación se imaginó la situación de que en un Ayuntamiento catalán consiguiera una mayoría absoluta una formación política favorable a las corridas de toros. Si decidieran empezar a celebrarlas en ese municipio, ¿eso sería ilegal? ¿reaccionaría la Generalitat contra el Ayuntamiento, para desmontar una iniciativa que obedecería a un mandato democrático, pero que sería ilegal, por ir contra una legislación de rango superior?.

Se notó mucho que ese planteamiento no lo tenía previsto Neus Munté en su script para las declaraciones públicas. Utilizando un símil taurino, se enroscó la montera y dio unos capotazos, intentando llegar a la conclusión de que no son escenarios comparables. Aunque a mí sí me lo parecen, claro.
Neus Munté, vicepresidenta y portavoz del Govern
catalán en funciones.
(Fuente: lavanguardia)

Alsina siguió hurgando en la llaga. Imaginó ahora que en una Comunidad Autónoma cualquiera obtuviera la mayoría absoluta una formación política favorable a la Pena de Muerte, que está prohibida en nuestra Constitución y en las leyes europeas aplicables. Si decidieran implantar la pena de muerte en esa Comunidad, ¿eso sería ilegal? ¿debería actuar el Estado para imponer el cumplimiento de la legislación de rango superior?.

Aquí ya Neus Munté rehusó la muleta y le pidió al entrevistador que no le pusiera comparaciones de ese tipo, que no iba ni a entrar en un tema tan grave.

Como Queríamos Demostrar. Carlos Alsina demostró esta mañana que un Mandato Democrático no es una patente de corso que permita cualquier cosa, incluyendo las claramente ilegales.

Cualquier ciudadano tiene derecho a ser independentista, incluso a luchar políticamente (a negociar) para convertir su deseo en una realidad. Pero en los estados democráticos de derecho, debe primar el Imperio de la Ley. La Ley es lo que nos damos los ciudadanos, a través de nuestros representantes políticos, para organizar y armonizar la convivencia. La Ley, por supuesto, se puede modificar para adaptarse a tiempos nuevos o a nuevas situaciones. Todos los años hay docenas o centenares de cambios en la Ley, introducidos por los correspondientes Parlamentos. Pero ningún ciudadano puede violar la Ley, sin esperar que la sociedad, a través de las Administraciones Públicas, le aplique el correspondiente reproche, penal, económico o del tipo que sea.

Me temo que Convergencia Democrática de Catalunya (y sus compañeros de viaje en Junts pel Si), empujados por su empeño en conseguir, al precio que sea, la investidura de Artur Mas como President de la Generalitat, cedió (por lo que parece a cambio de nada) a las exigencias de la CUP, y presentó y aprobó una resolución aberrante en el Parlament, que sorprendió, sin duda, a muchos militantes de Convergencia e incluso a algunos consellers del propio Govern, por lo que se ha podido saber.

Quien lo quiera, puede escuchar la entrevista de Carlos Alsina a Neus Munté en Onda Cero en este enlace. A partir del minuto 11 y 30 segundos empieza la parte que acabo de comentar.

¡Bravo, Alsina!. Podemos prescindir de muchos periodistas pesebristas, que les ríen las gracias a los que son de su cuerda y critican zafiamente, a menudo sin más argumentos que la grandilocuencia o los gritos, a sus rivales. Y necesitamos más periodistas como tú, modestos pero demoledores, que hacen bien los deberes sin apriorismos evidentes, y que empujan a los entrevistados a salirse del corsé de los rígidos mensajes cocinados por sus Gabinetes de Comunicación.

Carlos Alsina, tus oyentes te queremos.

JMBA

viernes, 16 de octubre de 2015

El Somontano de Barbastro

A finales de Junio estuve unos días en Barcelona, para asistir a algunas celebraciones familiares. Para la vuelta hacia Madrid, decidí realizar un desvío hacia el Somontano, en la provincia de Huesca. Reservé habitación para un par de noches en el Gran Hotel Ciudad de Barbastro, situado en pleno centro de la ciudad, en la Plaza del Mercado.
La Plaza del Mercado, Barbastro.
(JM Bigas, Junio 2015)

El camino más directo para ir desde Barcelona hasta Barbastro (Huesca) es por Lleida (A-2), y luego por la A-22 (autovía Lleida-Huesca). Pasados Binéfar y Monzón, se llega a Barbastro.

Sin embargo, esta vez cedí a la nostalgia. Tenía cierto interés en pasar por la Pobla de Segur, en el prepirineo leridano. Allí estuve trabajando,a principios de los años 80, en un proyecto informático arcaico (atendiendo a los patrones de hoy) para la Caixa Rural del Pirineu, una de esas pequeñas cajas de ahorros comarcales que, tras sucesivas fusiones, acabó integrada en La Caixa.

Este antojo me obligó a un rodeo importante. Primero por la A-2 hasta Cervera, y luego por carreteras más locales, por Agramunt y Artesa de Segre, y bordeando luego los pantanos de Camarasa primero y de Terradets después, hasta pasar Tremp y Talarn. Otro pantano más en el Noguera Pallaresa (el de Sant Antoni), para llegar finalmente a la Pobla de Segur. El desvío fue puramente nostálgico, porque no reconocí nada del pueblecito prepirenaico que recordaba en la que hoy es una extensa población (pop. 3012). Mis recuerdos de la época se limitan al que entonces era el único hotel (1.000 pesetas - 6 Euros - la pensión completa, con comidas y cenas pantagruélicas) y a una discoteca de fin de semana que, el resto de días, era una especie de puticlub amateur.

Desde allí seguí camino por el Eje Pirenaico (N-260) hacia Pont de Suert (donde paré para comer un menú del día más que correcto) y luego, ya entrando en Aragón, por Castejón de Sos hasta Aínsa. Desde allí tomé la carretera autonómica A-138, hacia el Sur en dirección a Barbastro.

El Somontano de Barbastro es una comarca prepirenaica de Aragón, en el centro de la provincia de Huesca, con una superficie de 1.163 km2 y una población total de 24.111 habitantes. Incluye 29 municipios, de los que el más importante es el de Barbastro (pop. 17.210). Su nombre obedece a que ocupa el piedemonte de las sierras prepirenaicas, con una altitud habitual en torno a los 400 msnm. El territorio está cruzado por las fértiles vegas de los ríos Alcanadre, Isuala, Vero y Cinca, entre otros, y sus máximas elevaciones se dan en la Sierra de Guara y algunos otros lugares.
Bodegas Otto Bestué.
(JM Bigas, Junio 2015)

La actividad vinícola en la comarca es centenaria. Sin embargo, la apuesta por la calidad y la internacionalización es relativamente reciente. La Denominación de Origen Somontano se constituyó en 1984 y se ha desarrollado con mucha rapidez. La calidad e imagen de sus vinos le ha puesto por delante de otras Denominaciones aragonesas mucho más antiguas, y hoy es, a nivel de toda España, una de las Denominaciones de Origen con mayor reconocimiento y prestigio en el mercado.

Hay un total de 31 bodegas y 424 viticultores, con 4.187 hectáreas de viñedo inscritas en la Denominación. En 2014 se recogieron unos 15 millones de kilogramos de uva y se produjeron algo más de 105.000 hectolitros. La D.O. Somontano puso en el mercado unos 14 millones de botellas, de las que el 70% se vendieron en el mercado nacional, y un 30% en el internacional.

Tres de las bodegas son gigantes que, conjuntamente, seguramente produzcan (no tengo las cifras detalladas) en torno al 80% del total de la Denominación. Se trata de Bodegas Pirineos, Viñas del Vero y Enate (Viñedos y Crianzas del Alto Aragón, S.A.).
Entrada al edificio principal de Bodegas Sommos.
(JM Bigas, Julio 2015)

El rápido crecimiento ha provocado crisis financieras importantes en algunas de las bodegas, que se han resuelto de diversas formas. Así, Pirineos forma parte actualmente del Grupo Barbadillo, mientras que Viñas del Vero está integrada en González Byass. Y las originales Bodegas Irius, que realizaron una importante inversión construyendo un edificio arquitectónicamente singular al sur de Barbastro, se han convertido muy recientemente, con nuevo capital, en las Bodegas Sommos.

El resto de bodegas son prácticamente familiares, con producciones modestas en el orden de magnitud de los cientos de miles de botellas por año, o incluso inferiores.

Sin embargo, la mayoría pueden ofrecer una historia impresionante, con actividad vinícola que abarca varios siglos.

* * *

Camino de Barbastro, al borde la propia carretera A-138, me detuve en la Bodega Otto Bestué, cuyo eslógan es "viñadores del Somontano desde 1640". Esta bodega dispone de una tienda muy bien surtida con todos sus productos, entre los que destaca un excelente rosado de Cabernet Sauvignon y Merlot, un blanco de Chardonnay, y unos tintos selectos, como los de Finca Rableros o Finca Santa Sabina.
Impresionantes viñedos, pulcramente alineados, rodean
las Bodegas Sommos.
(JM Bigas, Julio 2015)

Como eran días de muchísimo calor y me quedaban todavía varios días de viaje antes de llegar a casa, decidí que, en lugar de llevarme los vinos que compré en el coche, pedí que, por un pequeño plus, me lo enviaran directamente a mi casa de Madrid, lo que hicieron sin ningún problema.

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Barbastro es una pequeña población muy agradable. Aunque poca ocasión tuve de realizar turismo en la ciudad, sí realicé algún paseo desde la Plaza del Mercado, donde está el Gran Hotel Ciudad de Barbastro, un cuatro estrellas muy correcto, hasta el Paseo del Coso. O en dirección contraria, hasta cruzar el río Vero.

La Plaza del Mercado es peatonal, pero el Hotel dispone de un garage subterráneo, al que se accede por la calle posterior, Martínez Vargas.

Llegué a Barbastro la tarde del martes 30 de Junio y dediqué todo el día siguiente, miércoles 1º de Julio, a una ruta bastante completa por la comarca, con visitas a varias de las bodegas de la Denominación.

El propio martes cené en el restaurante gastronómico del hotel (excelente, y la pena es que éramos muy poquitos comensales). Antes de cenar di un breve paseo, en el que descubrí una curiosa tienda en la propia Plaza del Mercado, frente al hotel. Se llama Esencias del Somontano y solamente abre por la tarde, a partir de las cinco hasta las nueve o así. Aparte de tienda de vinos, organizan sus propias sesiones de degustación y cata, y tienen su propio Club de Vinos. Tuve ocasión de tener una interesante charla enológica sobre el Somontano, con uno de sus responsables. Me preparó para la jornada siguiente y les prometí una visita el miércoles por la tarde, para comprar algunas botellas de bodegas que finalmente no tuviera ocasión de visitar.
Bodegas Lalanne.
(JM Bigas, Julio 2015)

La primera visita del miércoles fue a las Bodegas Sommos. Inicialmente llamadas Irius, problemas societarios han llevado a la entrada de nuevo capital y a su cambio de nombre. Está situada ligeramente al sur de Barbastro, junto a la carretera N-240 (N 41,991528º,  E 0,152745º), frente a las Bodegas Laus, otra de las clásicas de la Denominación. En una extensa finca, se alza el edificio principal de la bodega, que es una singularidad arquitectónica y a nadie que transite por la zona le pasará desapercibido. El cambio de nombre y dirección es muy reciente, y apenas han empezado a comercializar los vinos de la nueva era (especialmente la colección Glárima, en todos los colores). Todavía tienen a la venta algunos reservas de la etapa anterior (los Absum). La recomendación de mi mentor de la tienda de Barbastro llevaba a los blancos y rosados de la nueva gama, y a los tintos de la anterior. Los vinos tintos de la nueva etapa todavía necesitan un tiempo para consolidarse.

Las Bodegas Sommos están muy preparadas para las visitas turísticas, incluso de grupos numerosos. Tienen una tienda, junto a la recepción del edificio principal, muy bien surtida y excelentemente dispuesta. A pesar de que la solanera era sofocante, tuve ocasión de dar un breve paseo en torno al edificio principal, con vistas impresionantes sobre los inacabables viñedos, muy pulcramente cuidados. Frente al edificio hay una zona experimental, con diversos tipos de viña y varios modos de cultivo. Todo ello muy orientado a las visitas de interesados en el mundo de la enología.
Bodegas Enate, en Salas Bajas, desde el
inmenso aparcamiento.
(JM Bigas, Julio 2015)

Mi siguiente visita fue a la familiar Bodegas Lalanne. Esta se encuentra situada al norte de Barbastro, junto a la bifurcación entre las carreteras de Alquézar y la de Salas Bajas (N 42,061487º, E 0,089071º), y muy cerca de los tres gigantes de la Denominación. En su fachada lucen orgullosamente la fecha de 1842, en que fue fundada la bodega por una familia francesa procedente de la zona de Burdeos. La familia Lalanne sigue al frente de la Bodega.

Me recibió una de las mujeres de la familia, Leonor, que me hizo los honores de los diversos vinos que producen. Blancos de Chardonnay y Gewurztraminer, tintos de tempranillo, Cabernet Sauvignon, Merlot, etc. A mi conocimiento, es una de las dos únicas bodegas del Somontano que producen un vino espumoso (elaborado con el método del champagne o del cava, pero sin denominación como tal). Un Brut Nature que Leonor me prometió que no lleva ninguna adición de licor de expedición (azúcar) y que es excelente (lo degusté con unos amigos tras una barbacoa veraniega).

Además, la propia Leonor es escritora y me promocionó su novela El Secreto de Kirchland, una intriga histórica situada en la Inglaterra de la Edad Media. Por supuesto le compré un ejemplar, que me dedicó con mucho cariño.
Canal del Cinca.
(JM Bigas, Julio 2015)

Seguí camino unos kilómetros más al norte, para visitar uno de los gigantes de la zona, ENATE (técnicamente, Viñedos y Crianzas del Alto Aragón, S.A.), en Salas Bajas (N 42,000964º, E 0,086329º). Tienen un amplísimo aparcamiento y la tienda es simplemente impresionante, por la gran variedad de vinos producidos por la Bodega y que están expuestos a la venta. Algunos son bastante conocidos (el blanco Chardonnay, el Rosado, sus Crianzas y Reservas). Otros lo son menos, como el delicioso monovarietal Merlot Merlot (premium de precio ya en el entorno de los 20€). Pero en la tienda tienen otros dos monovarietales del mismo nivel, que yo no conocía, Los Cabernet Cabernet y Syrah Syrah. La responsable de la tienda me recomendó que probara el de Cabernet, y tengo una botella en algún lugar de mi bodega, esperando el día en que toque degustarlo. Y otra de Syrah, por supuesto.

Además tienen una gama de vinos de precio económico, que sólo venden en bodega, especialmente preparados para los visitantes ocasionales.

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Quería visitar Torreciudad, que es un santuario situado sobre el embalse de Grado, y sede del Opus Dei. Por visitar quiero decir hacer algunas fotos del recinto del santuario. La bendición del GPS me llevó, desde Salas Bajas hasta Torreciudad, por una deliciosa carretera (casi sólo una pista) desierta que cruza el monte y discurre en paralelo al Canal del Cinca. Este Canal es una obra de ingeniería imponente, y forma parte de las construcciones de la Confederación Hidrográfica del Ebro para utilizar el agua sobrante de las áreas pirenaicas y prepirenaicas para convertir en tierras de regadío las comarcas semidesérticas de Los Monegros, por ejemplo. El Canal discurre en  algunas zonas simplemente encajonado, mientras que en otras hubo que construir vistosos acueductos, que son visibles desde algunos puntos de esa carretera.
Santuario de Torreciudad, sede del Opus Dei.
(JM Bigas, Julio 2015)

El Canal del Cinca tiene una longitud de 90Km, con una capacidad en cabecera de hasta 80 metros cúbicos por segundo, y tras la derivación de la central hidroeléctrica del Grado II, un caudal máximo de 70 metros cúbicos por segundo, destinado al regadío de una extensión de más de 59.000 hectáreas. Su demanda media anual está en el entorno de los 400 hectómetros cúbicos.

El entorno de Torreciudad es impresionante, sobre el embalse de Grado. Yo sólo llegué al aparcamiento exterior, desde donde se tiene una excelente visibilidad del majestuoso santuario. Pero, para mi gusto, todo el recinto rezuma un proselitismo agresivo que me resulta extenuante.


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La siguiente etapa fue el pueblecito turístico de Alquézar. Con un castillo remarcable, Alquézar es un pueblo muy empinado, ubicado en las laderas de uno de los cañones del río Vero. Sus callejas son estrechas y de grandes pendientes, y no es posible circular por ellas en coche. Sólo algunos vecinos pueden hacerlo de un modo limitado. El visitante debe dejar el coche en uno de los aparcamientos de las afueras. Yo lo hice en uno de los de la parte superior (N 42,172012º, E 0,023341º).
Castillo de Alquézar.
(JM Bigas, Julio 2015)

Llegué a Alquézar pasada la una y media de la tarde, tras una ajetreada mañana. A pesar de ser 1º de Julio, por ser miércoles había muy poquitos visitantes en el pueblo. Busqué un restaurante que estuviera abierto, y me senté (sudoroso del calor y las fuertes subidas) para comer con calma un Menú del Día. La opción gastronómica de Casa Pardina tuve que descartarla, pues el restaurante estaba cerrado ese día. Al final comí en la terraza del Restaurante Narbona.

Para la digestión, seguí bajando un poco hasta el mirador, desde donde se puede ver tanto el castillo como el cañón del río. Luego me tocó remontar todo el camino hasta el aparcamiento. Con calma y buscando la sombra, finalmente lo conseguí.

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De vuelta hacia Barbastro, hice la última parada enológica de la jornada, en otro de los gigantes de la Denominación, Viñas del Vero. Disponen de un edificio separado del resto de la bodega, destinado a fines sociales. Allí está la tienda, muy bien surtida de todos los vinos que producen, y también salones para su uso en sesiones de cata o eventos diversos.
Zona social de las Bodegas viñas del Vero.
(JM Bigas, Julio 2015)

Producen toda clase de vinos (blancos, rosados, tintos), incluyendo los altos de gama Gran Vos (tinto) y Clarion (blanco), así como el prestigiosísimo Blecua y los remarcables Secastilla.



Llegué finalmente de vuelta a Barbastro a media tarde. Tras descansar un rato en el hotel (el Sol y el calor seguían siendo agotadores), me desperecé para salir. Primero visité la tienda Esencias del Somontano, donde conocí al otro socio. Compré algunas botellas surtidas de bodegas que no había podido visitar ese día. 

Tras varios días de Menú del Día y una cena gastronómica en Barbastro, el cuerpo me pedía una pizza. Pregunté en recepción, y la chica me dijo que hay dos en Barbastro, y me recomendó una que le gustaba a ella, en la Avenida Los Pirineos, más allá del puente sobre el río Vero. Il Piccolo Paesino resultó ser un modesto restaurante, con una oferta muy convencional que incluía las pizzas. Cené a gusto sin más, y el breve paseo de vuelta al hotel me permitió acostarme ya sin la sensación de recién cenado.

Al día siguiente, jueves, tomé ya el camino de vuelta a Madrid, a donde llegué pasadas las cuatro de la tarde. Como no llevaba prisa, escogí, de nuevo, el camino largo y torcío. Por Huesca y Ejea de los Caballeros, Tudela, Tarazona, (grandes vistas del Moncayo), Soria, Medinaceli y Madrid. Tras el abundante desayuno en el hotel de Barbastro, acabé almorzando, ya un poco tarde, en mi casa de Madrid.


En resumen, la comarca del Somontano de Barbastro bien merece una breve estancia, y no sólo por sus maravillas enológicas. En un día se puede recorrer, en coche, buena parte de la misma. Pero los aficionados al senderismo y al montañismo de baja intensidad, la pueden prolongar lo que quieran: no conseguirán agotar el Somontano.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este artículo, podéis acceder a una colección más completa de 27 instantáneas, con todo el recorrido de mi visita a la comarca, pinchando en la siguiente fotografía.

El Somontano de Barbastro


JMBA

lunes, 31 de agosto de 2015

¿Es la hora del adiós?

Xavier Sala i Martín (XSIM) (Cabrera de Mar, 1962) es un economista catalán que desarrolla labores de docencia en la Universidad de Columbia (USA) y también en la Pompeu Fabra de Barcelona. Ha paseado sus chaquetas de colores imposibles por los platós de muchas televisiones, y se presta a ocupar la posición de tertuliano experto en Economía donde quiera que le requieran. Es culé rabioso y formó parte de la Junta Directiva de Laporta en el F. C. Barcelona. Sigue siendo laportista confeso.
Xavier Sala i Martín
(Fuente: carolinaribera)

Lo que conviene saber desde el principio es que XSIM es un convencido independentista catalán, de los que yo denomino independentistas instrumentales.

En 2014 escribió un libro (en catalán) titulado: És l'hora dels adéus? (¿Es la hora del adiós?). Por supuesto, tanto este libro como todo lo que dice y publica XSIM (muy activo por otra parte en las redes sociales, Facebook, Twitter, etc.) está orientado a aportar argumentos a la que es su tesis de partida: la mejor solución de futuro para Catalunya y los catalanes es independizarse de España y convertirse en un nuevo país. Se nota que en su cabeza está permanentemente el principio CQD (Como Queríamos Demostrar). Que despliega argumentos con el objetivo de concluir que, efectivamente, la mejor solución es la que ya sabía antes de empezar.

Su libro (directa o indirectamente) se ha convertido en documento de cabecera de los independentistas instrumentales en Catalunya.

Tras muchas peticiones de poder disponer de una versión del libro en castellano, XSIM ha realizado una traducción "mecánica" del libro, y lo ha puesto a libre disposición pública en forma de documento PDF. A pesar de que lo mecánico de la traducción genera algunos giros escabrosos del lenguaje, o algunos errores elementales de traducción de palabras con varios significados (el más claro es el de traducir "dona" por "mujer" en lugar de por "da"), globalmente se puede leer sin apenas problemas en esta peculiar versión castellana.

En la primera parte, el autor repasa todo el catálogo de agravios de todos los tipos, que le llevan a justificar que la posibilidad de seguir integrada en España no es una buena solución para el futuro de Catalunya, y que es una alternativa sin esperanza que no genera nada de ilusión en un catalán medio, correctamente formado e informado.

En la segunda parte, XSIM se desgañita desplegando análisis desde todos los puntos de vista para justificar que Catalunya independiente sería un estado viable.

Me gusta que en ningún momento utiliza argumentos de base histórica. No habla de 1714 ni de Felipe V, ni del Reino de Aragón y el conde de Barcelona, ni de si Catalunya ya fue (o no) independiente en algún momento del pasado. Para mí, la historia es una fuente muy dudosa de legitimidad política, porque puede aportar argumentos para casi cualquier cosa (y también para su contraria). Por ello tiendo siempre a desconfiar de los argumentos de base histórica, sean en el sentido que sean.

En resumen, los argumentos desplegados en este libro son los que luego se han condensado en eslóganes de uso popular como el España nos roba, o el España no nos quiere.

Está claro que en Catalunya hay un cierto porcentaje de la población que es independentista visceral. Pero, por sí sola, esa parte no es políticamente muy significativa, y se queda relegada a una posición puramente testimonial. Lo que hace que la llamada amenaza soberanista sea una realidad es que una capa bastante más importante de la población de Catalunya (cuán importante no se sabe, dada la reiterada obstrucción a una votación en ese sentido) ha sido seducida para la causa independentista por argumentos como los que despliega XSIM en su libro.

En este punto hay que decir que XSIM es un escritor y tertuliano indudablemente vehemente, pero no es ni un loco ni un indocumentado. Él y sus argumentos han sido atacados desde varios frentes, pero siempre se ha defendido de forma bastante eficaz.

De la otra parte, sin embargo, no he escuchado argumentos en el mismo registro que los argumentos de índole práctica que despliega XSIM. Los partidarios de que el mejor futuro para Catalunya está en continuar integrada en España, un estado miembro de la Unión Europea y la Eurozona, basan su argumentación, habitualmente, en términos legales o históricos. La ley (la Constitución, por ejemplo) no permite la secesión de una parte del país, y la historia demuestra que España es un país unido con el perímetro actual desde los últimos cinco siglos. Ambos argumentos, siendo formalmente correctos, resultan muy escasamente seductores. En las décadas, siglos y milenios de Historia que hemos ido dejando detrás nuestro, siempre el motor del progreso ha sido la voluntad de cambio. Por ello, argumentos basados en que el statu quo no se puede (y/o no se debe) cambiar, resultan sospechosamente inmovilistas y reacios al progreso.

Yo recomiendo a todos los españoles que dediquen un poco de tiempo (no más de 2-3 horas) a leer este libro de XSIM. Eso les ayudará a entender la argumentación de los independentistas. Si huyen de apriorismos y descalificaciones, se encontrarán en mejor posición para argumentar, con éxito, en favor de que Catalunya siga formando parte de este proyecto común que es España.

Pero está claro que a ese proyecto se le deben aportar algunas modificaciones y mejoras, para que genere, por lo menos, una dosis de ilusión equivalente a la que está generando en muchos catalanes la posibilidad de construir, casi desde cero, un nuevo país.

En 1885, en lo que muchos consideran como la primera manifestación pública a nivel de toda España del catalanismo político, se presentó al rey Alfonso XII el llamado Memorial de Greuges (Memorial de Agravios). Da la sensación de que, 130 años después y a pesar de algunos altibajos en ese período, no hemos conseguido avanzar significativamente en la toma en consideración de esos agravios para mejorar el proyecto común que llamamos España. De hecho, en Octubre de 2013, el Govern de la Generalitat decidió actualizar ese Memorial, y difundirlo a las autoridades españolas y a las instituciones europeas.

La situación se viene enconando de forma muy significativa en los últimos 3 ó 4 años. Ya resulta imprescindible intentar comprender la argumentación de los rivales, porque eso es necesario para tener alguna posibilidad de convencerlos (o de vencerlos).

La única alternativa es que sigamos desgastándonos luchando contra molinos de viento, hasta que vengan los gigantes y nos arrasen.

Yo, catalán residente en Madrid desde hace muchos años, no soy independentista. Creo que el proyecto de país que es España puede aportarnos la suficiente ilusión a todos como para trabajar juntos para conseguirlo. Pero soy consciente de que ese proyecto se ha deteriorado en los últimos años. Y sé que si no somos capaces, entre todos, de aplicar las reformas necesarias para que podamos seguirlo sintiendo como una tarea común, ese deterioro se va a agravar y el resultado puede acabar siendo dramáticamente cierto.

Los que creemos que quizá todavía estamos a tiempo, encontramos a faltar una respuesta inteligente e informada de nuestros gobernantes (en los que no reconozco talla de estadistas) a ese ya más que centenario catálogo de agravios de los catalanes. Y, lo que es todavía más grave, no detecto esa capacidad ni en los gobernantes actuales ni en los que puede que nos gobiernen después de las próximas Elecciones Generales de fin de año.

Conocer con cierto detalle las inquietudes y argumentos de los que defienden una opción contraria a la nuestra debería darnos la capacidad de mitigar los agravios y desarbolar los argumentos.

JMBA

martes, 28 de julio de 2015

Catalunya como problema (político)

Ni Catalunya ni los catalanes tienen ningún tipo de problema (real) con el resto de España y el resto de los españoles. Está claro que en todos los bandos hay cerriles, estultos y maleducados. Pero dejando de lado todos los tópicos de uso exprés, no existe ningún problema real de relación.

Sin embargo, Catalunya sí es en la actualidad un problema político que hay que resolver.

El inicio de esta última etapa del independentismo catalán lo podríamos situar en esa promesa incumplible que hizo Zapatero, sobre un eventual Estatuto emanado del Parlament. Los siguientes pasos se dieron al judicializar el conflicto, fruto de un persistente (si no directamente tozudo) rechazo por parte del Gobierno de España de afrontar el conflicto desde un punto de vista político.

El siguiente escalón es de origen sociológico o de psicología colectiva. El proyecto de país que es España (todos los países necesitan tener un proyecto, una idea de lo que quieren ser de mayores) se ha deshinchado de forma alarmante. Actualmente, ser español no es nada de lo que nos sintamos especialmente orgullosos. Parecía que alcanzábamos el pelotón de cabeza de los países del mundo, pero eso ya es solamente una ilusión. El peso político de España en la Unión Europea es lamentable y bastante alejada de la que debería correspondernos por PIB y población.

La crisis gestionada por el PP nos ha llevado a ser un país de servicios de bajo valor añadido, sin ningún tipo de liderazgo reconocido en el mundo científico, técnico o industrial. Los salarios se han deteriorado de forma alarmante, y nuestra juventud mejor preparada no ha tenido otra solución que buscarse un futuro en otros países. Eufemísticamente, la Ministra de Trabajo le llamaba a este fenómeno movilidad internacional. Pero no nos engañemos, la mayoría de jóvenes que se van a Alemania, al Reino Unido, a Estados Unidos o al Sudeste Asiático no tienen en sus planes de futuro volver a España para que se les reconozcan sus muchos méritos. Es emigración pura y dura.

La mayoría de los españoles no tenemos mucho más remedio que resignarnos a esa realidad, sin dejar de trabajar para intentar salir de ese pozo, y confiando en que un liderazgo político de más altas miras y que genere un mayor entusiasmo nos pueda acompañar y liderar en ese camino.

En Catalunya, sin embargo, un político listo (al menos eso hay que reconocérselo a Mas) identificó esa debilidad como una oportunidad política. Añadiéndole un elemento de tipo práctico, como es la pésima definición e implementación de la financiación autonómica, tuvo todos los ases en la mano para asumir un papel mesiánico, entregado a la tarea de llevar a su pueblo a la Tierra Prometida.

En todos los territorios con una identidad histórica bien definida, hay una parte de la población que se siente visceral y emocionalmente independentista. Una minoría que no puede concebir cómo su tierra no tiene un estado propio, a pesar de que el propio concepto de estado es ya del siglo pasado. El siglo XXI es más bien el mundo de la globalización, los temas se resuelven en otros ámbitos y parte de la soberanía se delega a organizaciones supranacionales.

Yo estimo que esa parte de la población, en Catalunya, puede rondar el 20%. Igual, por cierto, que puede suceder en el País Vasco, en Bretaña, en Baviera o en Escocia. Desde un punto de vista estrictamente político, el papel de esa minoría es, habitualmente, puramente testimonial.

Sin embargo, los fenómenos coincidentes de crisis de proyecto de país y del España nos roba (para hacer corta una larga historia, aunque sea profundamente injusto decirlo así), permitió a Mas y sus socios de ERC (los tradicionales separatistas testimoniales) atraer a una parte bastante más importante de la población. Muchos ciudadanos que piensan que España no tiene remedio (especialmente mientras siga gobernando el PP), que perciben al país como demasiado casposo y con el que no sienten ninguna ilusión en identificarse.

El proyecto de construir un estado nuevo desde cero hay que reconocer que destila una cierta ilusión colectiva. Facilitada, por supuesto, con la idea de que España no tiene remedio. Un bote salvavidas que navega alejándose de un paquebote que zozobra.

Es en este entorno en el que se han desarrollado las movilizaciones ciudadanas masivas para los 11-S de estos últimos años, y todas las iniciativas políticas de los últimos tiempos, de forma muy especial el truncado (a medias) referéndum del 9-N.

El núcleo separatista de Mas y Junqueras (con la colaboración, si no directamente el liderazgo) de organizaciones de la llamada sociedad civil como la Assemblea Nacional Catalana u Òmnium Cultural, ha atraído a una parte ya políticamente significativa de la población catalana.

Mientras tanto, en el otro bando (asumamos que la situación ya tiene dos bandos bastante bien definidos) no ha habido una reacción política a la altura del desafío planteado. Rajoy y su Gobierno se han enrocado en el Imperio de la Ley y en la Constitución, y siguen empecinados en tratar judicialmente lo que son iniciativas políticas. Una medicina que no cura la enfermedad que sufrimos.

Posiblemente hoy, si se planteara un referéndum de verdad en que votaran todos los ciudadanos de Catalunya, el bloque independentista sumaría en torno al 40%.

Hay una parte importante de la población de Catalunya que no es ni se siente independentista. Pero este grupo ha estado prácticamente callado, quizá sojuzgado por un entorno que tiende a ser asfixiante de pensamiento único. Y las únicas voces que se han oído se han alineado, prácticamente, con el nacionalismo españolista tradicional del PP. Lo que es más grave todavía, es que a un porcentaje nada despreciable de los ciudadanos de Catalunya les da absolutamente igual.

No he visto a nadie, en todo el espectro político nacional, que haya intentado suministrar un remedio, una medicina, para el problema de fondo que ha convertido un sentimiento testimonial en un desafío político. Por parte del Gobierno de España no he visto la más mínima iniciativa encaminada a revisar y hacer más justo el sistema de financiación autonómica. Y tampoco ayuda el triunfalismo dialéctico respecto a la situación económica, sin que se adivinen visos de inquietud por mejorar la posición internacional de España, de dignificar la Marca España y de avanzar en un proyecto ilusionante de país.

Dicho sea de paso, la situación en el País Vasco no tiene nada que ver. Desde un punto de vista práctico, su Concierto Económico les garantiza una razonable financiación autonómica. Y su cuota de separatistas viscerales no es que estén resignados, pero son conscientes de que el aliciente de un Estado Vasco, en estas condiciones, es muy limitado. Saben y conocen las ventajas de estar integrados en la Unión Europea y en la zona euro, y su industria saca conveniente partido de ellas. Un Estado Vasco, hoy, no tendría mucho más sentido que el puramente emocional o sentimental.

Mientras tanto, Rajoy ni está ni se le espera. Su Gobierno no hace más que denigrar a Mas y a sus seguidores, amenazar con el Tribunal Constitucional y hablar del artículo 155. Intentar bajar la fiebre a gritos. Absurdo, si no fuera lamentable y patético.

Ahora se plantean unas elecciones autonómicas para el 27-S (que todavía no están convocadas) que Mas y Cia. insisten en calificar de elecciones plebiscitarias. Han elaborado una (curiosa) lista a la que han llamado Junts per el Sí, aunque la CUP no ha querido integrarse. Confío en que acabe habiendo otras listas, de derechas, de centro, de izquierda, que sean capaces de insuflar en el electorado una ilusión diferente de la independencia. Si no fuera así, podríamos estar encarando un episodio que, como mínimo, resultará muy enojoso.

Sólo si fructifican esas listas alternativas podría movilizarse el electorado hasta el techo técnico del 80% (un decir) y que de esas elecciones salga una radiografía razonablemente completa del estado actual de la sociedad catalana.

Y confiemos en que las Elecciones Generales de fin de año nos traigan un Gobierno con mucho más talante de diálogo, y con la idea clara de conseguir que el proyecto de España como país nos vuelva a generar ilusión a todos.

JMBA