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lunes, 14 de noviembre de 2011

Breve Diario de Viaje a La Rochelle e Isla de Ré

Os invito a consultar el breve Diario (ilustrado) de viaje sobre la zona de La Rochelle e Isla de Ré, en la costa atlántica sur de Francia, que he publicado en la web de Viajeros.

Os incluyo aquí un par de las fotos que forman parte del Diario, como aperitivo.
La Tour de la Chaîne, junto al Viejo Puerto de La Rochelle
(JMBigas, Abril 2006)

Zona del Faro de las Ballenas, en el extremo occidental de la Isla de Ré.
(JMBigas, Abril 2006)

Que lo disfrutéis.


JMBA

Un Balance de Zapatero (y 2)


(Continúa de la Primera Parte)


ARQUITECTURA DEL ESTADO

Sus deudas electorales o las búsquedas forzadas de mayorías, provocó concesiones excesivas a ciertos nacionalismos. Prometió a Cataluña, con el famoso tema del Estatut, lo que no podía cumplir. Con lo que todo el tema se le convirtió entre las manos en un asunto fangoso que le ha pasado una onerosa factura.
(Fuente: movimientoliberal)

Personalmente, creo que el Estado Autonómico que hemos construido tiene un buen diseño, pero su aplicación y desarrollo ha sido bastante deficiente. Tiene muchas ventajas, entre las que la principal es la de acercar las decisiones al ciudadano a quien le afectan, como ya destacaba hace unos meses en otro artículo. Pero no se ha sido capaz (ni Zapatero ni los que le precedieron) de articular la administración del Estado de una forma sostenible. Las duplicidades de competencias, la percepción que existe de que los derechos de los ciudadanos en distintas autonomías son diferentes y la forma torticera en que muchos partidos (nacionalistas, especialmente, pero no sólo) han manejado (y negociado) con las competencias, nos ha sumido en un marasmo que no resiste a la crisis económica actual.


Algunos, exagerados, sin duda, ya llaman a este país Ex-paña.

Muchas cosas tienen que ser revisadas, y no podemos seguir permitiendo que la arquitectura del Estado de las Autonomías se convierta en una sangría insoportable. La Sanidad es un buen ejemplo. Su transferencia total a las Comunidades Autónomas es un tema que debería revisarse. Entre otras cosas, muchos políticos regionales reciben con alborozo las competencias de Sanidad, porque construir un sistema regional de salud supone muchas oportunidades de lucimiento y hasta de enriquecimiento (ilícito, por supuesto), propio o de los amigosConstruir hospitales da oportunidades a comisionistas de toda ralea, y contratar personal para el Servicio Regional de Salud puede permitir la colocación prioritaria de los amigos. Pero cuando la prestación del servicio de Sanidad por parte de los organismos regionales entra en su velocidad de crucero, el tema se vuelve aburrido, porque hay que hacer frente, un mes tras otro, a los gastos comprometidos, con casi nulo margen de maniobra. Y aceptar las inevitables críticas que va a levantar un  sistema tan universal. Y es entonces cuando algunos líderes regionales ya han adelantado su voluntad de devolver esas competencias al Estado. Eso es juego sucio.

A Zapatero le ha faltado talla de estadista para afrontar con competencia y miras de futuro este tema. Dicho sea de paso, como le pasó a Felipe o al propio Aznar. Cuando se pasa en pocas horas del Pujol, enano, habla castellano, a hablar catalán en la intimidad, eso pone de manifiesto uno de los aspectos más perversos del desarrollo del Estado de las Autonomías.


Y con todo esto podríamos llegar a los problemas derivados de la actual Ley Electoral. Básicamente la infra-representación que alcanzan los partidos nacionales minoritarios, y la sobre-representación que logran los partidos regionales. Zapatero no ha hecho nada para remediar esta situación. Pero no es solamente culpa suya, ya que los dos grandes partidos ya están satisfechos con la situación actual, que les favorece. Veremos si las movilizaciones populares les fuerzan a entender que una reforma de esta legislación es ya imprescindible.


Mientras tanto, PSOE y PP se tragan sin rechistar la píldora que supone la negociación con los nacionalistas para alcanzar las mayorías parlamentarias, cuando les son necesarias.


PROMOCION DE INDOCUMENTADOS

Zapatero llegó de perdedor al Congreso del PSOE en el que acabó elegido Secretario General. El aparato del PSOE soportaba y apoyaba a José Bono, como candidato natural.
Leire Pajín, actual Ministra de Sanidad.
(Fuente: blogdeleirepajin)

Esta situación me parece que le impulsó a promocionar nuevos valores dentro del partido y en su propio Gobierno. Uno de lo efectos perversos de la poderosa maquinaria de la que disponen los aparatos de los partidos políticos, es que no se cuida la cantera. Para proteger a un líder, el aparato se encarga de desactivar a los que podrían hacerle sombra, se encarga de devorar a sus propios hijos.

Sabiendo que no era el candidato del aparato, Zapatero desarrolló su propia guardia pretoriana, constituida principalmente por estómagos agradecidos, escogidos entre los resignados y grises cargos del partido. A falta de una cantera establecida y bien nutrida, creó para sí mismo y para su Gobierno un aura de juventud (y de frescura), promocionando a políticos jóvenes dentro del PSOE. Creo que debemos entender que la juventud no es un valor, sino sólo una característica, estrictamente ligada a la edad, y solamente a ella. Hay jóvenes listos y tontos, capaces e indolentes, como hay simpatizantes del Real Madrid o del Barça que son educados, y los hay que son cafres.

En su afán de aniñar el Gobierno, Zapatero acabó promocionando a algunos profesionales de la política, perfectamente inútiles. El caso más flagrante posiblemente sea el de la actual Ministra de Sanidad, Leire Pajín. A su joven edad no puede justificar otra cosa en la vida que haber ocupado cargos políticos dentro del partido y ahora en el gobierno. En ningún otro campo ha acreditado su valía. Ni en este.

O el caso de José Blanco, un aparatchik del partido, promocionado al primer plano del Gobierno, sin demasiados activos demostrables, más que su fidelidad al líder. O la inefable bibiana Aído, a quien tuvo que buscarle acomodo en algún organismo internacional tras su nefasto paso por el gobierno.

Estas cosas, si bien podrían parecer nimias, le dan armas muy poderosas a los rivales, y debilitan fuertemente la posición (y la autoridad) del gobierno.

El gran fracaso de esta estrategia de Zapatero, que le habrá costado un berrinche del que nada sabemos, es el reconocimiento de que el único candidato con alguna opción a sucederle es ese zorro de la vieja guardia, Alfredo Pérez Rubalcaba, que eliminó de un zarpazo la presunta competencia de Carme Chacón.

Y esto nos lleva a otro capítulo apasionante, el de la Igualdad.


IGUALDAD

Este es otro de los leit motiv y sonsonetes recurrentes en Zapatero. Estuvo presente en su primer Gobierno (igual número de mujeres y de hombres), aunque nunca hemos sabido si había más diestr@s que zurd@s o al revés.

(Fuente: antoniojosetrigo)

El derecho de igualdad (ante la ley) está recogido en nuestra Constitución, sin prejuicio por motivos de sexo, raza o religión, etc. etc. Y ese sin prejuicio significa ni a favor ni en contra.

Esa presunta igualdad, por ejemplo, que haya igual número de ministros que de ministras, es un principio que ha sido cultivado como progresista por buena parte de la izquierda (cierta progresía) a nivel internacional. Cayendo en lo bufo, de exigir que haya igual número de mujeres que de hombres en los Consejos de Administración de las grandes empresas, por ejemplo. Personalmente, no me importa que en el Gobierno sólo haya hombres, sólo haya mujeres, estén mitad por mitad, o haya cuarto y mitad. Siempre que sean los más capaces para desempeñar su labor.

El auténtico valor progresista es el de la igualdad de oportunidades. Una sociedad progresa cuando garantiza la igualdad de oportunidades a todos sus ciudadanos. Cuando cualquiera que sea capaz y esté dispuest@, pueda ir a la Universidad, o acabar de Presidente, Ministr@, Consejer@ o lo que sea. Claro que conseguir esto es mucho más complicado que gestionar las listas paritarias, y creerse y hacer creeer que se ha conseguido la igualdad.


En concreto, la auténtica lucha por la igualdad de la mujer debe pasar por conseguir un mismo salario por el mismo trabajo, por políticas de conciliación familiar, y demás. Claro, mucho más complicado que simplemente elaborar listas con los Don-Doña perfectamente alternados.

Y, dicho sea de paso, afortunadamente se consiguió paralizar la tramitación de una presunta Ley de la Igualdad, elaborada por la inefable Leire Pajín. Su borrador contenía tantas barbaridades, que más vale olvidarlo. Incluso se intentó tramitarla por el procedimiento de urgencia.

Con todo este entramado, se acaban imponiendo políticas de discriminación positiva, que son tanto o más dañinas que las contrarias. Una vez más, uno de esos principios irrenunciables de Zapatero, que nos llevan por mal traer.

Desde luego, en el camino de la igualdad real de oportunidades queda mucho camino por recorrer, y no creo que hayamos avanzado nada en la etapa Zapatero.


POLITICA INTERNACIONAL

No levantarse de la silla al paso de la bandera de un país aliado fue una boutade, el capricho travieso y rebelde de un niño idealista, cometido por alguien que, entonces, no tenía responsabilidades de gobierno.
(Fuente: intereconomia)

Pero las muchas veleidades pretendidamente izquierdistas de Zapatero, ya presidente del gobierno, no han ayudado en nada a posicionar a España donde realmente nos corresponde. Para bien o para mal, tenemos nuestros aliados, dentro de la Unión Europea o de la OTAN. A los que nos debemos en primer lugar.

Por nuestra posición geográfica y cultural, debemos ocupar una posición de privilegio en las relaciones con los países del Magreb y de la América Latina, con quienes compartimos idioma. Pero la defensa de ciertos regímenes estrambóticos no ayuda en nada a España, más allá de los gestos rebeldes e infantiles de la camiseta del Che o del Yankis, go home. Y la iniciativa galáctica de la Alianza de las Civilizaciones no ha pasado de ser un juguetito para calmar las malas conciencias de cierta progresía.

Cuando se alcanza la responsabilidad de gobierno, hay que ser consciente de que a partir de ese momento se representa a España y a todos sus ciudadanos. No solamente a los que piensan como él. Y el acto de gobierno en ningún caso debe ser la consecución de ciertas fantasías de niño rebelde.


Sí hay que reconocer a Zapatero la insistencia en formar parte del G20, donde España ya se sienta, aunque no sé muy bien bajo qué concepto.

Afortunadamente, las circunstancias parece que algo le han enseñado, y en Mayo de 2010 supo autoinmolarse para evitar la que entonces se vislumbraba como posible quiebra del país. Creo que ese acto debemos agradecérselo. Zapatero se hizo mayor en esos días.


TERRORISMO

Para nuestra desgracia, hemos tenido que convivir con bandas terroristas en este país (principalmente ETA) durante las últimas décadas. Nos ha tocado asistir, procurando no perder los nervios, a cientos de asesinatos sin ningún sentido. Y nos ha tocado luchar por intentar la desaparición de esa amenaza.
Imagen tras el atentado a la T4 de Barajas
(autor: pedritop; Fuente: panoramio)

Todos los gobiernos de la democracia han hecho sus intentos para acabar con ETA. Sea con negociaciones de diversos tipos, o sea mediante el (inadmisible) contraterrorismo de estado, como en la época de los GAL. Y, siempre, con esfuerzos denodados y entregados de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para cercarles, detenerles y ponerles a disposición de la justicia.

En estos últimos meses, parece que tantos esfuerzos (acertados y fallidos) nos están llevando a un escenario en el que la propia banda reconoce su derrota. Aunque sigue intentando sacar partido (político, penitenciario, legal,...) de su final. Ahora toca administrar la derrota de ETA, desde la grandeza del Estado, pero con el máximo respeto a las víctimas, y aplicar las disposiciones previstas en la Ley. Todos los terroristas deberán ser juzgados y cumplir sus penas, con los beneficios penitenciarios establecidos de forma general. Es un proceso en el que sí hay vencedores y vencidos, y se equivocan los que piden que sea de otra forma.

La propia izquierda abertzale debe entender, si no lo ha hecho ya, que la desaparición de ETA es imprescindible para sus propios proyectos políticos. Porque, en democracia, cualquier proyecto se puede plantear desde la política, pero ninguno puede defenderse con las armas, los asesinatos y la extorsión.

Zapatero y sus Gobiernos han cumplido la labor que les ha tocado en este tema. De forma correcta, a mi entender. Intentaron una negociación, pero fracasaron. Fue patética esa comparecencia de Zapatero, en que afirmaba que hoy estamos mejor que ayer, y mañana estaremos mejor que hoy, justo la víspera del atentado del parking de la T4 del Aeropuerto de Barajas, que se llevó por delante la vida de dos ciudadanos ecuatorianos, y más de 40 millones de Euros en obras de reconstrucción. Hay que entender que en las negociaciones que se desarrollan por las alcantarillas del Estado, nunca puedes estar absolutamente seguro de que estés negociando realmente con quien manda.


El Gobierno de Zapatero ha persistido con tozudez en el acoso policial, y al final han conseguido un triunfo, que no es sólo suyo, sino de todos los gobiernos de las últimas décadas y de todos los ciudadanos, si vamos a eso.

Y el llamado caso Faisán, en el que el PP está obcecado para desprestigiar a su principal rival, no es más que el hecho inconveniente de que las alcantarillas del Estado hayan aflorado puntualmente a la superficie. Cada día, en este país y en cualquier otro país democrático, hay cientos de negociaciones con delincuentes, en las alcantarillas del Estado, persiguiendo un bien de mayor nivel. Me parece perfectamente lícito, pero mejor que se desarrolle fuera de nuestra delicada vista.

Está claro que la administración del final de ETA ya no será una tarea de Zapatero.


CORRUPCION

Todos los partidos políticos son culpables de haber mirado con condescendencia a la corrupción del amigo, y con intolerancia a la del rival. El famoso y tú más no nos vale para nada a los ciudadanos ni al país.
(Fuente: terraccion)

Contra la corrupción, tolerancia cero, y máximo impulso de la justicia para esclarecer y sentenciar los casos que aparezcan. Los corruptos deben desaparecer de la vida pública.

Me parece que poco hemos avanzado en la etapa Zapatero en este tema (por desgracia, similar a lo que sucedió con los anteriores Presidentes del Gobierno). Los partidos políticos, y su muy poco transparente financiación, están en el origen de la mayoría de casos de corrupción. El problema, como ya he escrito en alguna otra ocasión, es que en cuanto el dinero se sumerge y desaparece de la vista en la superficie, ya se puede mover con libertad hacia cualquier lugar y, en particular, hacia cualquier bolsillo privado.

Ojalá que el hecho de que la palabra corrupción ni siquiera se citara en el Cara a Cara en televisión entre Rajoy y Rubalcaba, signifique que los dos grandes partidos están de acuerdo en la voluntad de erradicarla, y no constituye elemento, pues, ni diferencia, en la lucha electoral. Pero me temo lo peor, que sea más bien parecido al no nos haremos, daño,¿verdad doctor? en el sillón del dentista.


CONCLUSION


A la vista de todo lo recontado hasta aquí, la conclusión es que Zapatero no ha sido un buen Presidente del Gobierno. Pero tampoco ha sido el Diablo, como repetidamente nos lo quiere presentar el PP. Si bien es cierto que en su etapa se han conseguido algunos avances en Derechos Sociales, la falta de negociación y acuerdo ha generado ciertas inseguridades jurídicas para los tiempos por venir.
(Fuente: blogdejano)


Su gran pecado fue perderse volando entre los grandes principios ideológicos, cuando la realidad nos estaba ya devorando los tobillos.


Pero conviene tener bien presente que los problemas de España no se resumen en Zapatero. Su (muy probable) sustitución por Mariano Rajoy no va a resolver automáticamente ninguno de los gravísimos problemas que estamos acarreando como país.


Es cierto que la posición de Zapatero siempre ha sido complicada. El PP y todos sus palmeros mediáticos, han insistido hasta la saciedad en calificarle de gobernante ilícito (cuando no directamente ilegítimo). Se han revolcado una y otra vez en los desgraciados hechos del 11-M, intentando restañar sus propias heridas, cuando la votación popular les echó del Gobierno en 2004. Recordemos que en esas elecciones la abstención fue mucho menor de lo habitual; los atentados movilizaron muchas conciencias, que estimaron que las políticas internacionales de la segunda legislatura de Aznar nos habían creado, innecesariamente, enemigos demasiado poderosos y dispuestos a todo. La gente que acabó yendo a votar, y que una semana antes pensaba no hacerlo, votaron mayoritariamente contra Aznar y su foto de las Azores.

El permanente afán de Zapatero de insistir en lo que nos separa (nosotros y ellos) no ha favorecido a la sociedad civil ni al ambiente político general en España. Por el contrario, la falta de voluntad de negociación ha acabado produciendo avances que podrían acabar siendo en falso.

Sí es cierto que ha crecido en la adversidad, y ha sabido adoptar la posición que le tocaba cuando la crisis ha mostrado todos sus dientes. Una pena que haya crecido, que se haya hecho mayor cuando ya su ciclo político estaba agotado.

Como lección para todos los políticos y también para todos los ciudadanos, creo que sería bueno que todos entendamos que cuando un político presenta un programa político para ser elegido, nos está transmitiendo que de estos principios partiré para negociar con la realidad. Gobernar siempre es negociar, y el mundo y sus circunstancias cambian con mucha más rapidez que los propios ciclos electorales.

Pensar otra cosa es una falsa ilusión.

JMBA

domingo, 13 de noviembre de 2011

Un Balance de Zapatero (1)

En la campaña para estas Elecciones del 20-N (ya estamos en la recta final) los dos candidatos de los principales partidos están jugando y apostando al Cambio. Rajoy, al Cambio para huir del gobierno de Zapatero (sin especificar muy bien en qué dirección), y Rubalcaba ocultando a Zapatero en la campaña, para evitar que el descrédito de su Gobierno le empañe (más todavía) sus limitadas posibilidades electorales.
José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del
Gobierno de España (2004-2011)
(Fuente: whomples)

La conclusión es que ninguno de los dos está por la labor de responder por la labor de este Gobierno que hemos tenido desde marzo de 2004, presidido por José Luis Rodríguez Zapatero. Y mucho menos de defenderla, o incluso de hacer balance.

Este silencio, y este implícito repudio, me llevan a intentar realizar un cierto balance sobre lo que ha sido en España la etapa Zapatero. Para ello he escogido un cierto número de temas al que Zapatero y sus gobiernos no han sido ajenos.



ECONOMÍA

En su segunda legislatura, desde 2008, a Zapatero le ha tocado lidiar desde el Gobierno con la crisis económica más profunda y extensa de la que se tiene recuerdo. No intento aquí analizar sus orígenes y causas, sino sus consecuencias.


De hecho, esta crisis ya se ha llevado por delante un buen número de gobiernos de todo signo. Y es que desgasta lo que no está escrito tener que enfrentarse desde el gobierno a tal cúmulo de calamidades, ante la total incomprensión de los ciudadanos de a pie, que inevitablemente se sienten traicionados.

En la campaña del 2008, y luego desde el gobierno, Zapatero se empeñó en negar la crisis, que muchos analistas internacionales y nacionales ya daban por presente. Con seguridad la minusvaloró, e intentó pararla con parches de poca enjundia.

Hay un principio de gestión generalmente aceptado, que dice que lo que funciona, no se toca. Y parece que lo aplicó Zapatero hasta sus últimas consecuencias. Si el barco avanza a toda velocidad (la verdad es que la economía percibida por todos los españoles hasta ese momento era de la máxima prosperidad; hoy sabemos que sólo aparente), pero su rumbo anticipa la colisión con un iceberg gigante, un gestor (el capitán del barco), debe accionar el timón a tiempo para evitar la colisión. Zapatero prefirió hacer que la orquesta del Titanic tocara más alto (léase los famosos 400 euros, o el infausto Plan E).


Conviene no olvidar que durante los años de máxima prosperidad se mató a muchos mensajeros de las malas noticias que nos esperaban por delante. Sólo hace falta seguir con atención el documental Inside Job, que os recomiendo.
(Fuente: noticias-24)

Con eso, Zapatero se equivocó estrepitosamente (incluso descalificando como antipatriotas a los pajaros de mal agüero), y luego le ha tocado lidiar con la colisión y sus consecuencias.

El Plan E fue el ejemplo de una medida coyuntural aplicada para intentar solucionar un problema estructural. Aparte de que su aplicación fue caótica, la fuerte inyección de dinero público ni siquiera sirvió para reducir la morosidad de las Administraciones, sino que más comúnmente se empleó en pintar de nuevo el Kremlin (construir rotondas perfectamente innecesarias, o pistas de pádel en pueblos donde sólo hay jubilados, o cosas del género). 

Hay que reconocer que un diagnóstico más temprano de la fuerte crisis que se avecinaba no hubiera servido para mucho más que para que todo el mundo se hubiera puesto los chalecos salvavidas a tiempo, y que el impacto nos hubiera pillado preparados en lugar de estar bailando el foxtrot en los lujosos salones. Pero no creo que hubiera evitado el drama del impacto.


BURBUJA INMOBILIARIA

Cuando Zapatero asumió el poder en 2004, los gobiernos del PP habían tomado diversas medidas en el sentido de la liberalización del suelo, que crearon una monstruosa burbuja inmobiliaria. La vivienda se convirtió en un bien financiero pasto de inversionistas y su precio no dejó de aumentar hasta proporciones inasumibles. En algún año se llegaron a construir en España más de un millón de viviendas, una cifra que el mercado español es absolutamente incapaz de digerir.
(Fuente: cincodias)

Zapatero no quiso pinchar la burbuja a tiempo (de nuevo, lo que funciona no se toca) y prefirió dejar que estallara cuando llegara su momento. No sabemos qué hubiera pasado si el Gobierno hubiera pinchado la burbuja (o por lo menos la hubiera desinflado).

Visto desde hoy, parece claro que España tenía un problema grave de sistema productivo, exageradamente basado en el ladrillo. Las consecuencias colaterales de este hecho han sido, y son, muy graves. Muchos jóvenes abandonaron los estudios para aceptar empleos en la construcción exageradamente bien remunerados. Muchos de ellos llevan hoy parados varios años; y sin los estudios que abandonaron, sus posibilidades de reinserción en otro empleo, su empleabilidad, son limitadas.

La construcción es un sector con uso intensivo de mano de obra. Su hipertrofia permitió sacar pecho durante un tiempo, cuando España creaba uno de cada dos empleos creados en la UE. Pero su reverso es que cuando ese sector se colapsó, España ha venido creando uno de cada dos parados creados en la UE. Contra lo que a algunos les gustaría pensar, Zapatero no es el único responsable de este derrame de paro. En el pecado estaba la penitencia.

Zapatero, ya en el 2004, debería haber actuado mucho más enérgicamente en desarrollar un sistema productivo alternativo al ladrillo, primando la I+D más de lo que se hizo, y favoreciendo una transición ordenada hacia una economía más basada en el conocimiento, que es lo moderno.

A Zapatero y a muchos otros les cegó la bonanza económica que traía el ladrillo, pero no supieron ver a tiempo que ese era un sistema no sostenible en el tiempo. Que, además, beneficiaba sólo a unos pocos.


INMIGRACION

Casi como efecto colateral de la burbuja inmobiliaria, Zapatero y sus Gobiernos aplicaron políticas muy laxas a la inmigración masiva. Se legalizaron casi automáticamente muchos inmigrantes llegados en circunstancias más bien irregulares, ignorando el hecho evidente de que la inmigración es un fenómeno muy poco flexible. Si vienen a España cinco millones de inmigrantes para cubrir la necesidad coyuntural de trabajadores, no van a desaparecer cuando las circunstancias cambien.
(Fuente: absolutbadalona)

Políticas más restrictivas en este tema, encaminadas a permitir la inmigración en base a demandas concretas de empleo, con visos de continuidad, posiblemente hubiera sido una acción más responsable de gobierno.

En este tema, como en muchos otros que veremos, a Zapatero le perdió su inveterado buenismo antropológico. Adalid de una cierta concepción de la izquierda, le pareció que sus principios le obligaban a recibir a todos los inmigrantes con los brazos abiertos.

De todas formas, conviene tener la precaución de no adelantar con frivolidad recetas mágicas para tratar el tema de la inmigración. Tras este fenómeno hay personas, hay familias, hay proyectos y hay ilusiones, y es exigible que, en ningún caso, se acabe jugando con ellos.


DESEMPLEO

Es cierto que el balance de desempleo al principio y al final del mandato de Zapatero es dramático. Pero es injusto y falso sostener que los parados lo están por culpa de Zapatero. Este país estaba sumido confortablemente en un sistema productivo no sostenible (y no moderno, a más inri), desde décadas antes de que Zapatero asumiera el poder. Le ha tocado lidiar con la peor crisis económica de la historia conocida, y no es en absoluto evidente que las cifras de paro hubieran sido mucho mejores con alguien distinto de Zapatero al frente del Gobierno.
(Fuente: oposicionesyempleo)

Al fin y al cabo, el cambio del sistema productivo de un país es un tema estructural que toma muchísimo tiempo en ser implementado y desarrollado, incluso generaciones. Nada se había hecho en esa dirección, el timón del barco estaba prácticamente bloqueado, y la colisión con el iceberg se hizo inevitable.

Hay que reconocer, por otra parte, que Zapatero y sus gobiernos se han esforzado en aportar las necesarias ayudas sociales, para evitar que el desempleo se convierta en un drama nacional que acabe en una situación bélica o revolucionaria.


ECONOMIA SUMERGIDA

Este es un problema que parece endémico en los países del Sur de Europa. Italia es, posiblemente, el cum laude en ello, pero España tiene una posición de cabeza en este triste ranking. De hecho, estos días el propio Napoleón Sarkozy está proclamando amargamente que la economía sumergida (llamada fraude social en Francia) le podría costar hasta 15.000 millones de Euros anuales a las arcas del Estado.
Estimación de economía sumergida en diversos países de Europa
(Autor: Friedrich Schneider, Universidad de Linz; Fuente: valor-crecimiento)

Y por economía sumergida hay que entender un amplio espectro de actividades. Por una parte, la actividad productiva que se desarrolla de forma opaca a la legalidad (empresas piratas que contratan a sus trabajadores bajo cuerda -incluso compatibilizando un salario con un subsidio por desempleo-; que compran a sus proveedores -en todo o en parte- en B sin factura y sin pagar los impuestos debidos; y que a su vez venden lo producido a circuitos comerciales acostumbrados a funcionar en el borde de la ley, si no directamente fuera de ella). Por otra parte, todos los productos y servicios que se venden o prestan sin ningún tipo de soporte documental. Aquí deberíamos incluir la infinidad de servicios para el hogar (asistentas y empleadas, fontaneros, electricistas, albañiles, etc.) que, casi por tradición, la sociedad acaba aceptando que se realicen al margen de los circuitos fiscales establecidos (ahorrándose el cliente el pago del correspondiente IVA). O ciertos servicios para la salud (dentistas, etc.).

Pero también debemos incluir los movimientos de capital hacia paraísos off shore, que los hacen opacos a la acción de Hacienda. Empresas que desplazan sus sedes a lugares donde tributan como impuesto de sociedades unas cantidades mínimas, hurtando a la economía nacional mucha de la sangre que necesita para funcionar. En este capítulo, el tema es más complicado, porque requiere de acciones coordinadas a nivel mundial, o el tema acaba simplemente en que se nos escurren los peces de entre las manos.

Y también hay que incluir los múltiples tráficos ilegales o alegales, sean locales o de ámbito internacional. Los diversos tráficos (de armas, de drogas) o la prostitución, cuya regulación y afloramiento es una asignatura pendiente para la mayoría de estados.

Zapatero renunció a apretar las tuercas a todos estos entramados de dineros grises o directamente negros. Lo que nos lleva al siguiente capítulo.


POLITICA FISCAL

Otro problema que parece eterno en España. La carga fiscal recae en gran medida sobre los salarios y las rentas reguladas del trabajo. Solamente si trabajas por cuenta ajena y recibes un salario por ello, estás controlado hasta el último céntimo por la Agencia Tributaria, y no tienes ninguna posibilidad de mejorar tu factura fiscal.

En el otro extremo, las grandes fortunas, los ricos de este mundo, los que disponen de legiones de abogados, los que tienen actividades liberales poco reguladas, los autónomos que pueden jugar casi a su libre albedrío con las facturaciones opacas o con los gastos deducibles. Todos ellos campan por sus respetos en el campo fiscal.
Mapa mundial de los Paraísos Fiscales
(Fuente: attacmadrid)

Esta situación no es culpa de Zapatero, pero la heredó y no hizo nada para mejorarla, aceptando resignadamente el statu quo recibido. Con figuras financieras legales (como las SICAV) que benefician a los mayores detentadores de patrimonio y a los mayores perceptores de rentas. Con un impuesto sobre las rentas del capital a un tipo fijo, prácticamente no progresivo y relativamente reducido.

Pero también es cierto que Zapatero ha sido rehén de la misma resignación a nivel de la UE y de los organismos financieros internacionales. Se lleva hablando décadas de la erradicación de los paraísos fiscales, pero nada en concreto se ha hecho. Y apretar fiscalmente a los capitales solamente en un país o conjunto de países, provocaría que los flujos buscaran nuevos destinos más acogedores. Las acciones deben ser coordinadas a nivel de la comunidad internacional. Y en esto, largo me lo fiáis, me temo.

Decidió eliminar el Impuesto Extraordinario sobre el Patrimonio, lo que me pareció correcto, porque para ese tipo de impuesto sólo se puede defender una naturaleza temporal, como ya he comentado en algún otro artículo. A última hora, con nocturnidad y vergüenza, decidió reimplantarlo parcial y temporalmente, intentando aumentar algo la recaudación fiscal por ese camino. Habiendo perdido la ocasión de convertir eso en una fiscalidad mucho más razonable y justa. Es una tarea que queda pendiente, y que no parece que ninguno de los grandes partidos lleve de modo contundente en sus programas electorales.




IMPROVISACION


Se le ha acusado implacablemente a Zapatero de practicar la improvisación política. Se ha dicho de él que más que aplicar medidas, parecía soltar ocurrencias improvisadas.

Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz del
PP en el Congreso de los Diputados
(Fuente: terra)


Tienen razón los que esto afirman. Pero conviene tener en cuenta que las fauces de esta crisis mutan con gran rapidez. Nuevos problemas aparecen a la vuelta de un par de días, con un nuevo ataque de los mercados, y cosas así. La propia Unión Europea ha pecado de lo mismo, de aplicar medidas concretas sobre la marcha de los acontecimientos: comprando Deuda hoy sí y mañana no; proponiendo hoy la emisión de eurobonos y negándolos mañana; y así con todo.


Zapatero es cierto que ha improvisado bastante, pero siguiendo la estela de una desorientada clase política en toda la UE.



NEGOCIACION


De modo repetido y reiterado, Zapatero ha puesto de manifiesto su poca capacidad de negociación. Movido habitualmente por sus principios irrenunciables, cualquier llamada a la oposición para negociar temas concretos, se ha resuelto en una invitación a sumarse a la posición del Gobierno, pero no a entrar en una negociación positiva y constructiva, con la idea en la cabeza del Win/Win, que debe regir toda negociación.
(Fuente: jorgesalim)

Esta actitud le ha generado una soledad política que le ha acabado pasando factura. Por no estar dispuesto a negociar ciertos temas de Estado con el principal partido de la oposición, ha acabado cayendo en la compra de apoyos (a casi cualquier precio) con los partidos nacionalistas (muy minoritarios en el Congreso de los Diputados; pero suficientes a menudo para alcanzar las mayorías necesarias). De este tema trataré más en profundidad en el capítulo de Arquitectura del Estado.

Aunque no solamente ha sido un error de Zapatero (la falta de acuerdo en temas de estado entre los grandes partidos parece que ya sea una maldición bíblica en España), esta falta de acuerdos de amplio espectro, que desborden los plazos limitados en que uno (u otro) detenta el poder, ha provocado bandazos inadmisibles en temas de la máxima seriedad. Por poner solamente un ejemplo, las múltiples leyes de educación con las que hemos tenido que convivir en las últimas décadas.

Cuando se legisla sobre temas trascendentes, que seguirán ahí después de abandonar el gobierno, es imprescindible generar una mínima estabilidad y seguridad jurídica. Y, para ello, es imprescindible la negociación y el acuerdo. No nos podemos permitir que todos los grandes partidos anuncien que derogarán leyes importantes proclamadas por sus antecesores.

La sociedad no puede avanzar o retroceder al ritmo de los cambios de gobierno.


DERECHOS SOCIALES

Hay que reconocer que, con Zapatero, España ha avanzado bastante en este capítulo. Pero la falta de negociación con el principal partido de la oposición ha provocado recursos de inconstitucionalidad en curso, que generan elevadas dosis de inseguridad jurídica.
(Fuente: dempeusperlasalut)

En la Ley sobre el matrimonio entre homosexuales, una negociación sobre el nombre dado a este tipo de uniones hubiera eliminado asperezas y amenazas de retirada futura de la ley y cosas del género. Aunque a Zapatero y a su Gobierno (como a mí mismo, por cierto), les parezca razonable que estos enlaces se llamen matrimonios, una negociación que hubiera llevado a llamarles uniones de hecho (o la fórmula que pudiera resultar más aceptable para la derecha católica), habría conseguido una ley mucho más estable, y garantizar una seguridad jurídica de la que actualmente se carece.

La Ley para la Regulación del Aborto también podría haber tenido alguna negociación de detalle, para limar las asperezas que están generando amenazas de retirada o de cambio por parte del PP y de sus partidarios.

La Ley de Dependencia fue el ejemplo de la buena voluntad de Zapatero, pero la falta de negociación sobre su financiación está provocando que su aplicación sea bastante más que dudosa, y pueda acabar siendo una iniciativa fallida.

Estas carencias nos ponen de manifiesto, para nuestra desgracia, que los gobernantes que tenemos tienen muy escasa talla de estadistas. Lo que es también cierto a nivel internacional, para vergüenza de todos.

Todo esto nos lleva a otro aspecto importante de la etapa de gobierno de Zapatero: el sectarismo.


SECTARISMO

Lo óptimo es enemigo de lo bueno. Este es un principio del que siempre ha carecido Zapatero en su etapa de gobierno.

Al enemigo, ni agua. Este parece haber sido su leit motiv de gobierno. Una instalación permanente en el enfrentamiento y en la dialéctica del nosotros y ellos.
Manifestación provida contra la Ley del Aborto
(Fuente: elbunker)

Se puso de manifiesto de forma muy destacada con todo el infausto tema de la Memoria Histórica. Otra maravillosa ocasión perdida para conseguir que cicatricen de una vez por todas las heridas todavía abiertas por la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista. No es presentable a estas alturas intentar ser revanchista en estos temas. Cada palo tiene que aguantar su propia vela, y a otra cosa.

Desde mi punto de vista, todo estadista debe ser, en buena medida, posibilista. Más vale un movimiento más corto, pero sólido, acordado, en el que la mayoría esté de acuerdo; que no intentar pasos más largos que nos acaban situando a todos al borde del abismo, si no al fondo del precipicio.

Zapatero ha sido sectarista en toda su acción de gobierno, y eso nos ha perjudicado a todos. Le ha faltado cintura política para aprender a convivir con políticos (y ciudadanos, ojo), que tienen opiniones diferentes que él en temas trascendentes. Un gobernante democrático es aquel que sabe avanzar al ritmo que la sociedad está dispuesta a aceptar. Y eso requiere transigir en ciertos temas, o demorar otros. Convertirse en el adalid de una parte de la sociedad le convirtió en enemigo del resto. Malos mimbres para construir una situación estable.

Incluso se ganó el derecho a que cierta derecha y la caverna mediática le llamen liberticida. Algo de razón tienen, pues a veces ha parecido que la libertad de Zapatero solamente es para pensar como él. Perverso, sin duda.


Un gobernante democrático nunca debería olvidar que se debe a todos los ciudadanos, y no solamente a los que le han votado en las urnas. Rajoy, pese a su pertinaz parquedad dialéctica, procura presentarse a los ciudadanos como el Presidente de todos. Con eso intenta mitigar la muy clara aversión de una parte de la sociedad a los principios y actitudes del PP. Si no consigue más votos con ello, por lo menos sí relaja las conciencias de los que piensan abstenerse. Lo que ya le sirve a sus propósitos.


(Continúa en la segunda parte)

viernes, 11 de noviembre de 2011

Pobres y J....., pero Modernos

Llevamos prácticamente tres años sumidos en un marasmo tras otro de todos tipos, pero especialmente económicos. Una crisis financiera de dimensiones mundiales, que parece que quisiera devorarnos a todos. Ya no es el momento de evocar sus orígenes (las hipotecas subprime, la avaricia insaciable de una ingeniería financiera especulativa, y así para adelante). Ya se ha hablado mucho de ello, y empieza a sonar a lloros sobre la leche derramada. Inútil, aparte de patético. Aprendamos las lecciones, corrijamos los errores, y sigamos hacia adelante.
Olli Rehn, Comisario de Economía de la UE
(Fuente: ueenmexico)

Uno de los efectos que más directamente nos afecta es que la crisis ha puesto de manifiesto que las costuras de la Unión Europea no tenían más que un par de pespuntes mal rematados para ir tirando, pero son incapaces de aguantar un viento fuerte. Por las costuras se nos está rompiendo lo que con tanto esfuerzo e ilusión hemos intentado construir los europeos en el último medio siglo.

Seguramente hemos cometido el pecado de pensar que Europa como realidad geográfica e incluso histórica se puede convertir en realidad política y económica solamente con buena voluntad. Hace falta bastante más. Hace falta coser y recoser las costuras, unificar un buen número de criterios y definir (y hacer cumplir) las disciplinas necesarias para que esas costuras no deban someterse a esfuerzos para los que no están preparadas.

En estos días en que nos desayunamos continuamente con nuevas noticias nefastas, conviene no perder (del todo) la calma. Oía este jueves al comisario de Economía de la UE (Olli Rehn), un hombre gris de pelo cano y gafas de alumno aplicado, leer y contar la multitud de desgracias que todavía nos quedan por conocer y resistir. Una nueva recesión, un crecimiento que ni se consolida ni se desarrolla, incluso en los países más avanzados (o más ricos), unos niveles de paro que tenderán (todavía) a empeorar, etc. etc. Una retahíla de plagas bíblicas por las que tendremos que discurrir sin perder la vida en el intento y, a ser posible, sin perder tampoco la ilusión en un proyecto como el europeo, que debe ser un empeño comunitario y permanente.

Parece claro que la v. 1.0 de la integración europea está haciendo aguas. Y ello pone de manifiesto los múltiples errores cometidos en el desarrollo de la Unión Europea y de la Eurozona. Pero ello no nos debe impedir abordar el desarrollo de una v. 2.0 de la Unión, con muchas e importantes lecciones ya aprendidas.

Uno de los peligros en los que podemos caer en estos tiempos es el desaliento y, sobre todo, el pensar que todo es igual. Muchos (y, a menudo, de forma interesada) tienden a poner en el mismo saco a Grecia, Italia o España (Portugal e Irlanda ya están lamiéndose las heridas en su rincón, intentando recuperar el aliento). O, para el caso, situar a Francia y Alemania en otra División, casi en otra Liga.
Autovía en España. Un ejemplo de que a lo mejor somos
pobres, pero siempre modernos.
(Fuente: noticias.coches)

Y es que uno de los errores más graves que se han cometido en la construcción europea es pensar que la multiculturalidad es un concepto universal y abstracto que autoriza cualquier estrambote. Y eso NO es así. En el entorno europeo, la cultura propia de cada país (o, para el caso, de cada región) es lo que protagonizan los ciudadanos por encima de una infraestructura organizativa básica, que garantice el funcionamiento de todos los elementos básicos de cohesión y modernidad. No debemos aceptar nunca que, por ejemplo, el fraude fiscal sea culturalmente tradicional en algunos países, o que la corrupción política sea consustancial a ciertas culturas.

Si no aceptamos esos argumentos resignados no por eso cambiará la realidad. Pero sí cambiará nuestra actitud para enfrentarnos a ella.

Y es que con la tragedia griega que estamos viviendo estas últimas semanas, se han desvelado muchos detalles de la organización interna de ese país, que resultan sorprendentes y excéntricos, a la par que inaceptables.  Y no digo que inaceptables en las actuales condiciones de crisis económica, sino inviables en cualesquiera condiciones de contorno, para que Grecia se pueda considerar un país europeo y moderno. Además, no puedo creerme que ese tipo de ineficiencias crónicas hayan podido pasar inadvertidas a las legiones de funcionarios comunitarios que han tenido que analizar y diagnosticar su grado de integración. Cuando se desvelan datos tan inquietantes como los que estamos conociendo estos días, no podemos pensar otra cosa que ha habido negligencia en los políticos comunitarios, que han vuelto la vista a otro lado, musitando eso que parece tan avanzado y moderno de si es que su cultura es así.

El que viva en una casa en medio del campo, sin vecinos a la vista, podrá cometer algunos excesos sin trascendencia; poner la música a mil decibelios, o abandonar la fachada o el jardín a su propia suerte. El cómo haga las cosas sólo le afectará a sí mismo. Pero si se vive en Comunidad, con vecinos en la puerta de al lado o en el piso de arriba, o de abajo, hay que respetar unas normas básicas de convivencia. Hay que sufragar los gastos de la Comunidad de forma proporcional y justa. La dejadez de un vecino nunca debe impactar en la calidad de vida que persiga el resto.

Me han llegado últimamente informaciones no contrastadas, pero procedentes de personas en quienes confío, que hablan de cosas tan sorprendentes en la realidad griega cotidiana como que la Administración Pública podría mantener todos sus servicios con un tercio de los funcionarios existentes; que muchos profesionales (como los peluqueros, debido a los efectos nocivos de los tintes) tienen reconocida una jubilación temprana a los cincuenta y pocos años; como que los maquinistas ferroviarios perciban sueldos de 130K€, o que el pasaporte griego fuera manuscrito hasta hace muy poquitos años.
Uno de los ejemplos de la avanzada Administración
Electrónica que tiene España.
(Fuente: javipas)

Parece que muchas cosas se han venido haciendo rematadamente mal en la administración del país heleno, que, visto lo visto, para nada puede considerarse moderna. Y eso no tendría mayor impacto que la devaluación recurrente del dracma (o, más correctamente dicho, de la dracma) y una persistente pobreza de la mayoría de ciudadanos griegos en sus intercambios con el resto del mundo; con su pan se lo tendrían que comer, si no fuera porque Grecia forma parte de la Unión Europea y de la Eurozona.

Pero que funcionarios (y políticos) europeos hayan pasado por alto tantas ineficiencias, y que estas sólo hayan salido a la superficie cuando a la manta comunitaria ya no le sobran bordes para ocultar todo lo que no esté en perfecto estado de revista, sugiere otro tipo de corruptelas o intereses ocultos. Si la entrada de Grecia en el Euro (como ya ha dicho Sarkozy) fue un error, ¿quién estaba tan terriblemente interesado en que los griegos manejaran el Euro como para pasar por alto tantos defectos?. Como ya es tradición en las novelas detectivescas, cuando se persigue la aclaración de un crimen hay dos líneas fundamentales de investigación, que los franceses resumen como: cherchez la femme ou cherchez l'argent. Implícitamente, se reconoce que tras cualquier comportamiento absurdo, inesperado o estrambótico, hay que buscar una causa mayor (el sexo o el interés; una simplificación, pero muy interesante). ¿Quién ha salido beneficiado de que Grecia entrara en el Euro?. Bueno, a algunas empresas alemanas no les ha ido mal, aunque sólo sea por los múltiples vehículos alemanes de gama alta que se han vendido en Grecia; o a los suministradores de armamento militar, para quienes Grecia ha sido un gran cliente.

Ahora tenemos que evitar la generalización de los males, la resignada aceptación de que todo es igual o de que esto es así y no hay nada que hacer. Y, por supuesto, debemos rechazar las explicaciones ligadas a la inevitabilidad de las cosas en base a la cultura imperante en determinados países.

Para que el proyecto de la Unión Europea no se nos vaya a pique, es imprescindible que todos le demos la máxima prioridad a ser modernos. Y con ello entiendo el desarrollo de las infraestructuras básicas del país y de la eficiencia de las Administraciones Públicas, para superar unos niveles mínimos. Sólo siendo modernos nos ganamos el derecho a serlo a nuestra manera.

Si miramos el caso de España, convendrá tener en cuenta los esfuerzos importantes que se han realizado en las últimas décadas en muchos campos: las infraestructuras básicas (autovías, ferrocarriles, aeropuertos,...), la modernidad de la Administración (la extensión de la llamada Administración electrónica en España creo que es un ejemplo a seguir), y así muchas cosas. Desde este punto de vista, somos modernos.
La red española de ferrocarril de alta Velocidad es la
envidia de muchos países.
(Fuente: TD&T)

Por supuesto que hay muchas ineficiencias a corregir (en España como en la mayoría de países de la UE). Hay que revisar la fiscalidad para que sea más justa; y hay que revisar su aplicación, para eliminar (o, por lo menos, reducir drásticamente) el fraude fiscal. Hay que trabajar para eliminar las ineficiencias de la administración, debidas fundamentalmente a la persistente existencia de demasiados niveles de administración, con competencias solapadas o duplicadas. Pero nuestro sistema de administración pública es moderno. Sólo que su desarrollo ha provocado importantes ineficiencias, que hay que corregir cuanto antes. Pero eso no invalida los principios, ni el diseño.

Está claro que España y los españoles somos más pobres que los ciudadanos de (algunos) otros países europeos. Es evidente (cifras cantan) que el salario mínimo en España es la mitad del francés, o que el salario medio en España es inferior al de Alemania. Pero se puede ser pobre con dignidad, y eso no tiene por qué afectar a la estructura plurinacional de la Unión Europea, que debe construirse con la seguridad de ser capaz de convivir con esos hechos. Una UE bien construida y disciplinada debe ser capaz de contribuir a ir mitigando esa pobreza relativa con el tiempo. Pero nunca seremos alemanes, un decir.
Lucas Papademos, cuyo gobierno tiene tres meses
frenéticos por delante, hasta las elecciones.
(Fuente: eitb)

Porque la Unión Europea en ningún caso puede basarse en el objetivo de que todos los europeos seamos alemanes. O, para el caso, de que todos seamos griegos. Para entenderlo con claridad, no hay más que mirar a nuestro propio país, y a sus 17 Comunidades Autónomas. Tenemos un Madrid, una Catalunya y un País Vasco. Y tenemos una Andalucía, una Extremadura y una Comunidad Valenciana. Y así hasta 17. Ningún proyecto de futuro puede basarse en que España sea un país en que todos seamos catalanes, o todos seamos andaluces, riojanos o murcianos. Pero todos tenemos que ser modernos, y con eso nos ganaremos el derecho a serlo a nuestra propia manera. Podremos convivir con el hecho de ser más ricos o más pobres que el vecino, siempre que existan unas reglas claras que se cumplan. El desarrollo o el progreso tiene su propios colores y matices en cada lugar. Pero todos debemos ser modernos, aunque sea a nuestra propia manera.

La actual crisis de la deuda soberana, de la Zona euro y de la UE en su conjunto solamente ha puesto en evidencia los vicios ocultos (o no tanto) de la construcción; pero no pone en entredicho el proyecto, sino solamente la forma en que se ha desarrollado. Hay que corregir muchas cosas y hasta quizá, en algunos casos, no quede más remedio que la amputación. Pero el Proyecto de la UE debe seguir adelante. Con muchas lecciones aprendidas, por supuesto.

Y en esta tesitura, a los españoles nos toca reconocer y aceptar que somos más pobres que otros europeos.  No debemos dejar de luchar para que eso sea cada vez menos verdad, pero no valen los atajos. Estamos j..... como la mayoría de europeos. Pero somos modernos.

Hay vicios en la construcción de nuestro sistema económico, pero que se pueden corregir. Buena parte del progreso recayó durante muchos años en una burbuja inmobiliaria que no era sostenible en el tiempo. Durante muchos años, España creaba uno de cada dos empleos que se creaban en la UE. Tras estallar la burbuja, nos ha tocado el drama de crear un parado de cada dos creados en la UE, y de tener que convivir con unas cifras absolutamente abominables de desempleo. Y, detrás de las cifras, están los muchísimos dramas personales y familiares. La sociedad (todos nosotros) tenemos que contribuir a ayudar a capear estas circunstancias extremadamente negativas.

Los subsidios (como el de desempleo) contribuyen a eso. Pero hay que tener muy claro que no resuelven ningún problema, sino que solamente ayudan a capear temporalmente sus efectos negativos. Ayudan a combatir los síntomas de la enfermedad, pero no la erradican. De ninguna forma podemos caer en la ensoñación melancólica de quedarnos mirando de brazos cruzados las grietas que han aparecido en el edificio. Si no se remedia, una grieta acaba abatiendo el edificio entero.
Mario Monti, muy probable sustituto de Berlusconi.
(Fuente: biografiasyvidas)

Al edificio que hemos podido construir en las últimas décadas (al que a menudo se conoce como el Estado del Bienestar) le han salido grietas, es verdad. Hay cimentaciones mal hechas y muros poco sólidos. Pero preservar el edificio debe ser el objetivo. No podemos aceptar que ese edificio se nos venga abajo, con la esperanza o la insensata idea de que ya construiremos otro. No tenemos tiempo para eso.

A cuenta de la crisis hemos visto caer ya muchos gobiernos. Los dos últimos, en Grecia e Italia. Los nuevos presidentes de los respectivos gobiernos (según todos los indicios) serán Lucas Papadelos en Grecia (ya confirmado) y Mario Monti en Italia. Ninguno de los dos ha pasado por las urnas, los dos tienen unos pocos meses hasta que se realicen elecciones generales, y los dos pertenecen a la Comisión Trilateral, de tintes inequívocamente neoliberales. Tienen poco tiempo, pero sospecho que las hachas afiladas.

A ocho días de unas Elecciones Generales en España que serán muy trascendentales, nos toca asistir con estupor a las manifestaciones de las diversas fuerzas y líderes políticos. Alguna derecha parece aceptar (incluso con alborozo) que no sólo la construcción del edificio ha tenido errores (que habrá que corregir) sino que su propio diseño es equivocado. Cierta izquierda parecería que su único objetivo sea esconder las grietas (para que no las vea el vecino). Pero eso no resuelve nada, ni ataja las causas por las que las grietas se han producido. Algunos otros parecen preferir el órdago a la grande (íntimamente tranquilizados de que las circunstancias jamás les permitirán tener que enfrentarse a la responsabilidad de hacer frente a su Apocalipsis predicado).

Hemos visto a Zapatero inmolarse políticamente, a base de ser un alumno aplicado de la UE. Seguramente, tenemos que agradecerle que hoy no estemos como Grecia o Italia.

Es bueno que todos hagamos el ejercicio de reconocernos pobres (al menos, más que otros europeos); de aprender a convivir con la realidad de que estamos j......, y lo seguiremos estando durante una buena temporada; pero, al mismo tiempo, con la íntima satisfacción de saber que somos modernos. Tenemos que saber que hemos construido un edificio correctamente diseñado, pero que presenta grietas y humedades aquí y allá. Pongámonos todos el mono de trabajo para aplicar yeso por aquí, cemento rápido por allí; una tela asfáltica para evitar las filtraciones y renovar algunas tejas para que no haya goteras.

Pero de esta crisis profundísima tenemos que salir todos (los ciudadanos europeos) juntos. No podemos aceptar dejar atrás grandes masas de excluidos sociales, si podemos evitarlo. Y no existe un camino de salida que se base en que algunos floten en el mar sobre los cadáveres hundidos de los demás. Pero, no lo olvidemos, España hemos conseguido entre todos que sea un país moderno. Durante años pensamos que modernos y ricos. Ahora sabemos que sólo modernos, pero ya es mucho. Con grietas y humedades, pero España es un país moderno.

A otros que no aprendieron a ser modernos antes que ricos, les esperan tiempos más arduos. Y no se puede descartar que les toque llevar adelante sus exigentes deberes en un relativo aislamiento.

Sólo consiguiendo ser modernos se gana el derecho de serlo a su propia manera. La multiculturalidad se manifiesta en el mobiliario; pero los cimientos y las paredes exigen un rigor común.

JMBA