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martes, 25 de enero de 2011

Novedades en Puerta de Atocha

El mes de Diciembre pasado se inauguró la línea AVE Madrid-Valencia (con posibles paradas en Cuenca y Requena). El recorrido directo sin paradas tarda 1 hora y 35 minutos entre Madrid Puerta de Atocha y Valencia Joaquín Sorolla (una estación aparentemente provisional, a sólo unos cientos de metros de la tradicional Estación del Norte). Desde Madrid se puede llegar a Cuenca en solamente 51 minutos. Existen también algunos servicios Alvia (de ancho variable), que prolongan su recorrido hasta Sagunto y Castellón de la Plana, a donde se llega desde Madrid en algo menos de tres horas.
(Fuente: Google Earth, con leyendas propias)

Asimismo se inauguró el ramal a Albacete, que es el embrión de la futura línea de Alta Velocidad hasta Alicante. Se han puesto en marcha algunos servicios AVE desde Toledo, pasando por Madrid y Cuenca, hasta Albacete, en 2 horas y 5 minutos. Asimismo existen servicios Alvia (de ancho variable) que permiten ya viajar desde Madrid hasta Albacete y Alicante en unas 3 horas y 10 minutos.

Todo ello supone mejoras importantes en los servicios radiales desde Madrid. Queda pendiente una cuestión de la máxima importancia (y no solamente para el turismo), que es el Corredor Mediterráneo (Frontera francesa-Barcelona-Valencia-Alicante-Murcia-Almería-Málaga). Hoy se puede viajar desde Barcelona hasta Valencia y Alicante en el Euromed (un tren confortable, pero no de Alta Velocidad). Se tardan tres horas hasta Valencia y cinco horas menos cuarto hasta Alicante. Hasta Murcia sólo hay algún servicio Talgo que emplea casi 7 horas desde Barcelona. Desde Barcelona hasta Almería sólo existe un servicio ARCO que emplea la friolera de 12 horas y media en el trayecto. Unos tiempos que ya son inadmisibles en estos tiempos de Alta Velocidad.
Nuevo Vestíbulo de Llegadas
(JMBigas, Enero 2011)

Desde Barcelona hasta Málaga hay un par de servicios AVE diarios utilizando las líneas de Alta Velocidad (es decir, pasando por Madrid, aunque sin parar en Puerta de Atocha, utilizando el bypass Sur) que tardan algo más de cinco horas y media. Igual truco utilizan un par de servicios diarios entre Barcelona y Sevilla, también con una duración en torno a las cinco horas y media.

Coincidiendo con la puesta en marcha de este nuevo servicio hasta Valencia y Albacete, ha iniciado su funcionamiento la primera parte de las reformas mayores en la Estación de Puerta de Atocha en Madrid, que consiste básicamente en la apertura del llamado Terminal Sur, o nuevo vestíbulo de llegadas AVE. Ya os comentaba las grandes líneas en mi artículo del 13 de Diciembre.
Rampas de salida al nivel calle desde el vestíbulo de llegadas
(JMBigas, Enero 2011)

He tenido ahora ocasión de realizar una visita reposada a las nuevas instalaciones, que os paso a comentar.

Desde hace ya unos cuantos años, existe un vestíbulo de Salidas AVE una planta por encima del nivel de los andenes. Existe ahí el control de seguridad de los equipajes y una sala de espera con los servicios habituales (tiendas, bares,...). El acceso a los trenes se realiza mediante rampas móviles descendentes. De este modo, el flujo de salida de viajeros AVE se separa del resto de flujos en el Complejo de Atocha (Cercanías, intercambiador con las líneas de Metro, etc.).

Hasta ahora, el flujo de llegadas se realizaba por la propia planta de los andenes, mezclándose los viajeros con el resto de flujos al alcanzar el cuerpo principal de la estación. Desde ahí, los viajeros podían acceder a la zona del Jardín Tropical, a los enlaces con otros medios públicos, o a la Bolsa de Taxis en la zona de Méndez Alvaro.
Zona comercial en el vestíbulo de llegadas
(JMBigas, Enero 2011)

Con las mejoras introducidas, se ha inaugurado un vestíbulo separado para las llegadas, que se encuentra entre la estación de Cercanías y el intercambiador, por un lado, y el Parking P2, por el otro. Al igual que el de salidas, se encuentra una planta por encima del nivel de los andenes. De este modo, los viajeros que llegan a Puerta de Atocha (vías 1 a 12) en alguno de los servicios AVE utilizan unas rampas móviles ascendentes, que les conducen al conector de llegadas, donde más pasillos móviles les llevan hasta el nuevo vestíbulo de llegadas. Dado que no se prevé estancias prolongadas en él, los servicios al viajero (bar,...) son relativamente modestos en tamaño, básicamente dedicados a quien vaya ahí a esperar a algún viajero. Pero sí se encuentran en ese vestíbulo las oficinas para el alquiler de automóviles.

Desde ese vestíbulo, en la misma planta, se puede llegar hasta el intercambiador (Cercanías, Metro) o al propio vestíbulo de Salidas AVE. Con estos recorridos, un enlace AVE en Puerta de Atocha requiere de, al menos, unos quince minutos para no convertirse en una maratón.
Acceso al vestíbulo de llegadas, desde el parking P2
(JMBigas, Enero 2011)

Mediante unas rampas móviles ascendentes se llega al nivel de calle, por la Avenida Ciudad de Barcelona. Ahí se encuentra la nueva Bolsa de Taxis (mucho más desahogada y cómoda que la de Méndez Alvaro). Frente a esa salida, al otro lado de los viarios, se encuentra el cilindro del Intercambiador, y más allá la zona de descarga de viajeros para los taxis. Allí los viajeros pueden acceder al vestíbulo de salidas AVE mediante dos rampas móviles descendentes, o hasta la zona del Jardín Tropical mediante otras dos más.

En la plazoleta frente a ese viario para taxis en el vestíbulo de llegadas se encuentra la parte exterior del Memorial por las Víctimas de los atentados del 11-M. Y junto a la salida se ha diseñado una pequeña placita (habitualmente ocupada por los viajeros fumadores), donde se han instalado las dos estatuas que representan cabezas gigantes de bebé (una con los ojos abiertos y la otra con los ojos cerrados). Desde la parte Sur de la placita se tiene una vista sobre el parking P2.
Playa de taxis, frente al vestíbulo de llegadas
(JMBigas, Enero 2011)

Y ahora hablemos de las facilidades de aparcamiento para los viajeros (o visitantes) que viajen con su vehículo privado. Hoy por hoy, en el Complejo de Atocha existen tres aparcamientos, que se identifican como P1, P2 y P3 (a su vez subdividido en P3a y P3b). Todos ellos son monoplanta, y se encuentra a faltar un aparcamiento multipisos que, en definitiva, es el que mejor armoniza una gran capacidad con una relativa proximidad con los terminales de viajeros.

El parking P1 (de tamaño muy reducido) se encuentra frente al acceso de taxis para el vestíbulo de Salidas, y se accede a él directamente desde el lateral de la estación, por el Paseo de la Infanta Isabel. Es complicado encontrar plazas libres en él, salvo a primera hora de la mañana. Para un viajero que haga un viaje de ida y vuelta en AVE, este parking está cerca del vestíbulo de Salidas (se llega a él en unos cinco minutos). Sin embargo, a la llegada, hay que contar que desde que pare el tren, se tardarán prácticamente unos quince minutos en llegar hasta ese aparcamiento, ya que hay que recorrer el pasillo inferior hasta el cuerpo principal de la estación, y desde ahí subir hasta la zona de descarga de taxis y el P1.
Imagen del parking P2
(JMBigas, Enero 2011)

El segundo parking, conocido como P2, es bastante más grande, pero muy atormentado en flujos y plazas por las múltiples isletas y pasillos, y los coches se aparcan en un ejercicio gigante de Tetris. Es el conocido parking de las bóvedas remedando lonas. A él se puede acceder directamente desde el vestíbulo de llegadas. Pero llegar al vestíbulo de salidas es una excursión que puede tomar unos diez minutos desde las plazas más próximas, y prácticamente quince minutos desde las más alejadas. El acceso en automóvil al P2 se realiza desde la vía de servicio que discurre paralela a la estación y a los andenes, a la derecha.
Imagen del parking P3a
(JMBigas, Enero 2011)

El tercer parking (conocido como P3a y P3b) se encuentra al otro lado de esa vía de servicio, en un plano más bajo. Casi frente a la entrada de vehículos (y peatones) al parking P2, hay un par de ascensores que permiten descender hasta el nivel de los P3a y P3b. El aparcamiento P3b (el más alejado) es donde están los coches de alquiler, muy cerca de la salida por la calle Antonio Nebrija y frente a la calle Téllez.

Por tomar una referencia, el recorrido desde la estación hasta la zona de los vehículos de alquiler puede tomar fácilmente unos quince minutos desde el vestíbulo de llegadas (hay que cruzar la mitad del aparcamiento P2, cruzar la vía de servicio, bajar en los ascensores, recorrerse todo el P3a y la mitad del P3b). Y el recorrido tras devolver un vehículo de alquiler hasta el vestíbulo de Salidas puede necesitar de cinco a diez minutos adicionales, totalizando más de veinte minutos. En todos los casos hablo de recorridos andando (no corriendo) y arrastrando un equipaje ligero.
Escultura de la cabeza gigante de bebé, en la placita
junto al acceso por Avenida Ciudad de Barcelona
(JMBigas, Enero 2011)

Yo recorrí la zona un día laborable al mediodía. El parking P1 supongo que estaría lleno a rebosar (no lo vi), mientras que el P2 estaba muy atiborrado, pero había alguna plaza libre (que había que buscar con lupa, eso sí). Por el contrario, había muchas plazas disponibles en cualquiera de los P3. Lo cual no me extraña, ya que el precio de todos los aparcamientos es muy elevado, cercano a los treinta euros por la jornada completa.

De acuerdo al Plan presentado por el Ministerio de Fomento en 2006, la finalización de las obras de ampliación del complejo de Atocha supondrá la puesta en marcha del túnel de Alta Velocidad que unirá Atocha con Chamartín (que se suma a los dos ya existentes para Cercanías, por Sol y por Recoletos), la creación de una estación AVE pasante y subterránea en Atocha (para los servicios que unan los corredores del Norte y Noroeste - hoy Segovia y Valladolid; en el futuro Galicia o País Vasco - con los de Aragón, Cataluña, Levante, Andalucía y -en el futuro- Extremadura), así como la disponibilidad en el Complejo de un total de 3.500 plazas de aparcamiento (más de tres veces su capacidad actual).

Podéis ver una colección más completa de fotografías aquí.

Agradeceré vuestros comentarios sobre la utilidad de las informaciones que os aporto o sobre el ajuste de los tiempos de recorrido dentro del Complejo.

JMBA

lunes, 24 de enero de 2011

FITUR 2011

Se ha celebrado (entre el 19 y el 23 de Enero) en IFEMA la trigésimoprimera edición de FITUR, la Feria Internacional del Turismo. Con tantos años ya a cuestas, FITUR se ha convertido en una de las citas internacionales básicas para los profesionales del sector.
(Fuente: gastronomiaycia)

Con el ambiente de crisis general, todos confiamos en que el turismo pueda ser uno de los sectores que contribuyan decisivamente a la remontada económica que tiene que venir, sin duda, en los próximos tiempos. Coincidiendo con la celebración de la Feria, se han hecho públicos los últimos datos sobre el turismo en España.  Por una parte, parece que China ya ha desplazado a España en el tercer puesto mundial, lo cual era de esperar, dado el tamaño y empuje del gigante asiático. Por otra parte, parece que 2010 ha sido para el turismo en este país un año de transición, con leves mejoras sobre las trágicas cifras del 2009. Mejores noticias se esperan de este 2011 recién iniciado.

Hace años, la celebración de FITUR era para mí la oportunidad anual para recopilar informaciones turísticas de todas las partes del mundo, para el caso de que los diversos vaivenes me permitieran realizar un viaje a algún remoto enclave. Ese frenesí se convertía en kilos de folletos de todos tipos, que intentaba mantener convenientemente archivados y organizados en casa. Antes de eso, había intercambiado multitud de correspondencia con los diversos servicios turísticos de muchos países, pidiendo documentación sobre algunas zonas, sobre alojamientos, sobre medios de transporte, etc. Todavía, hace poco, tiré los horarios completos de los ferrocarriles franceses y británicos del entorno de 1977-1980, que recuerdo haber conseguido tras enviar algún dinero a las respectivas organizaciones, en forma de voluminosos paquetes postales. También tiré algún folleto de las Islas Comores (sólo un ejemplo de documentación sobre lugares que raramente tendremos la oportunidad de visitar).
Stands y visitantes en FITUR
(Fuente: globosvientozero)

Hace años decidí no volver a visitar FITUR como público en general. Tradicionalmente, la feria se inaugura un miércoles, y tiene tres días (los realmente interesantes para todos los expositores), dedicados a los visitantes profesionales. El principal interés de quien paga para estar en FITUR es conseguir contactos comerciales de canal. Quien ofrece servicios turísticos de cualquier tipo (un país, una región, un hotel, una ciudad, lo que sea) espera conseguir contactos con intermediarios en España que vendan su producto aquí. Al revés, para los expositores (institucionales o empresariales) de España, el objetivo es conseguir tour operadores o intermediarios internacionales que se constituyan en su canal de promoción y venta en mercados de todo el mundo.

El fin de semana siempre se ha reservado para el público en general, previo pago de la correspondiente entrada. Este año, el precio de la entrada era de 8€ (7€ si se compraba por Internet, más 60 céntimos de gastos de gestión). Las últimas veces que había visitado FITUR en fin de semana, me había llevado la sensación de que muchos de los stands ya estaban deshabitados (sus ocupantes ya habían cubierto sus expectativas en los días dedicados a profesionales) y los folletos que habían dejado tras de sí para pasto de los visitantes eran los restos de serie (mejor distribuirlos que transportarlos de nuevo a casa).

Este año he vuelto a visitar FITUR el domingo. Fui en Metro hasta el Campo de las Naciones (atestado de visitantes a la feria ya a las 11 de la mañana) y me encontré allí con un amigo, con quien había quedado para compartir la visita. Habíamos comprado las entradas por Internet, por lo que el acceso fue rápido y cómodo.

Posiblemente hacía quince años que no visitaba la Feria. Unos años que han sido extraordinariamente decisivos en la modificación de los hábitos de consumo turístico de una buena parte de la población, en mi caso desde luego. La expansión de Internet ha provocado que cualquier información sobre cualquier lugar del mundo la tengamos a tiro de tecleo de nuestro ordenador en casa. Los horarios y tarifas de todos los medios de transporte están en la Red, y podemos acceder a ellos cuando tengamos necesidad. Prácticamente cualquier hotel del mundo lo podemos reservar desde casa en pantuflas, después de comparar prestaciones y precios y de ver las opiniones de otros clientes que ya lo han visitado.
La presencia de pequeños países se federa en
marcas turísticas de mayor ámbito
(Fuente: latam

Con todos esos medios a mi disposición, ya no tiene mucho interés una feria como FITUR para obtener folletos e informaciones, que acabarán siendo obsoletas en algún rincón del trastero. O las bolsas, uno de los bienes más preciados por el visitante. Claro que este año he visto mucha gente que ya viene de casa con el carro de la compra o con el trolley de los aviones, para almacenar el botín de la visita. Un botín variopinto, porque los expositores se esfuerzan en ofrecer cosas que generen colas cerca de sus stands. Ya se sabe que un español, cuando ve una cola, siente la necesidad de añadirse a ella.

En algunos lugares ofrecen espectáculos folklóricos, en otros degustaciones diversas (de dulces, de vinos,...). Algunos organizan performances que recorren la feria, mientras otros aprovechan la feria para organizar sus propios espectáculos (como ejemplo, los soldados romanos que aparecieron por allí, ataviados como en las fiestas de su pueblo de Ciudad Real).

Pero, en general, me ha parecido detectar un ambiente general de austeridad necesaria. En el extremo, la presencia de la Comunidad de Castilla y León, bastantes metros cuadrados, eso sí, pero donde el único mobiliario eran pálets de madera, que conformaban mesas, mostradores o estanterías. Claro que también tenían media docena de tablets para su uso por los visitantes. Los tiempos mandan.

Muchos habían puesto en marcha la venta de pequeños artículos de artesanía de sus respectivos países (negocio institucional o personal, no lo sé) o incluso la venta de alimentos típicos de los respectivos países, por unos euritos de nada. Bueno, cualquier cosa que contribuya a pagar los gastos de estar en FITUR vale.

Como parece razonable, se intentan promocionar marcas turísticas, que dan cabida a instituciones y empresas de su territorio. Así, las Comunidades Autónomas ofrecen, en sus stands, las informaciones de las diversas provincias o municipios de su ámbito, o los pequeños países de la zona se presentan conjuntamente bajo la marca Centroamérica

A la salida, vi muchos de esos carritos de la compra rebosantes de folletos y, sobre todo, de pósters enrollados. Previo paso por un marco de IKEA (o ni siquiera eso) pueden contribuir a decorar algún apartamento u oficina, y a generar la ficción de ya haber estado allí.
Stands y visitantes en FITUR
(Fuente: informacionturistica)

En resumen, el fin de semana de FITUR sigue siendo un buen negocio para IFEMA (este domingo había mucho público por allí), pero sospecho que el interés de los expositores es más bien reducido, pues su objetivo no son los particulares, sino los canales de distribución, a los que ya habrán atendido, en su caso, los días previos.

He podido confirmar que para un consumidor como yo (acostumbrado a planificar y comprar mis viajes a través de Internet) el interés de FITUR es muy limitado. Especialmente cuando la crisis ha reducido drásticamente algunos de los excesos a los que nos tenía acostumbrados en el pasado. Cuando los fastuosos espectáculos de mulatas de Carnaval han dejado paso a pequeñas demostraciones folklóricas mucho más modestas.

Los servicios que ofrece FITUR a los particulares están abiertos las 24 horas y los 365 días del año en la Red. Además, hemos aprendido a confiar más en la información disponible ahí que en lo que nos pueda transmitir la persona que ha tenido la mala suerte de que le haya tocado chupar stand un domingo.

Esa es la gran libertad del consumidor de estos tiempos.

JMBA

viernes, 21 de enero de 2011

El Sistema de la Seguridad Social

Los antecedentes del sistema de Seguridad Social que conocemos hoy en España hay que buscarlos hasta en la Ley Dato de 1900. Eduardo Dato Iradier fue Ministro de la Gobernación por esa época, y más tarde fue Presidente del Gobierno de España (1913-17; 1920-21); y ocupó también otros cargos. De hecho, se decretó en el año 2000 la celebración del centenario de la Seguridad Social en base a ese antecedente. Sin embargo, las primeras normativas no pasaban de sistemas básicos de previsión, parciales o sectoriales, que se fueron completando y universalizando con el tiempo.
Octavio Granado, Secretario de Estado
de la Seguridad social
(Fuente: El País)

De hecho, fue durante el franquismo que nació y se desarrolló la Seguridad Social al estilo ya de como la conocemos hoy. Podéis ver una historia más completa (un poquito parcial, ciertamente) en este artículo firmado por Licinio de la Fuente, que fue (entre otras cosas) Ministro de Trabajo con Franco (1969-75).

Los sistemas de previsión en general pueden ser de capitalización o de redistribución, como es el nuestro. El sistema de capitalización sería parecido a los Planes de Pensiones colectivos, donde cada cual aporta según se haya establecido, o según sus deseos, y es dueño de un trocito del capital de un Fondo, que percibirá de una u otra forma cuando se den las condiciones legales de jubilación.

Por el contrario, los sistemas de redistribución podríamos decir que tienen un ciclo anual. Por un lado se recogen las contribuciones sociales (de las empresas, de los propios empleados, de los desempleados con prestación -a través del INEM ó SPEE-) por un lado, y se distribuyen por el otro a todos los ciudadanos que por uno u otro motivo, tengan derecho a una pensión. Si bien es cierto que el montante de las pensiones contributivas está limitado (en la actualidad, el máximo que se podrá percibir tras la jubilación es de algo más de 2.000 Euros mensuales), también es cierto que las propias contribuciones sociales están limitadas en cuanto al montante de los salarios gravados. Actualmente, el límite de salario mensual que está cubierto por la prestación de pensiones de jubilación es del orden de los tres mil y pico Euros mensuales. Los salarios por encima de ese límite ya no pagan una mayor contribución social, pero tampoco cobrarán una pensión más elevada.

Es por este fenómeno que han tenido mucha aceptación los Planes de Pensiones privados, en principio para complementar a las pensiones del sistema público. Es decir, alguien con un sueldo relativamente elevado no puede esperar poder mantener su poder adquisitivo después de jubilarse únicamente con la pensión pública. A base de establecer una fiscalidad diferida para las cantidades aportadas a Planes de Pensiones privados, este modelo se ha hecho muy popular y se ha extendido a prácticamente todas las capas de la sociedad. Ha venido siendo un método de ahorrar dinero bruto, para poderlo disfrutar (previo pago de los impuestos que toque en ese momento) tras la jubilación.

Simplificando, el Sistema español de la Seguridad Social es una caja grande, donde se inyectan cada año las contribuciones sociales y de donde se extraen los pagos de pensiones. El balance de esta ecuación de sumas y restas depende de varios factores: el nivel de ocupación (que define el montante de dinero inyectado) y el número de personas con derecho a pensión y su montante (que define el caudal del drenaje).
Eduardo Dato Iradier
(Fuente: Galería de Retratos del MAEC)

En los buenos años anteriores a esta crisis, cada ejercicio el Sistema disfrutaba de superávits importantes. Ello ha permitido constituir un Fondo de Reserva que en la actualidad tiene un capital de unos 65.000 millones de Euros. Como este Fondo, por ley, está invertido en activos seguros de deuda pública, en 2010 ha reportado un ingreso extraordinario al Sistema de unos 2.661 millones de euros (casi seiscientos más de lo presupuestado, gracias a la subida de intereses de la deuda durante el año).

Hace un par de días, Octavio Granado, Secretario de Estado de la Seguridad Social, presentaba las cuentas del Sistema para el 2010. Tenéis un resumen de ese cierre provisional disponible en la web del Ministerio de Trabajo e Inmigración.

Se ha cerrado el ejercicio con un pequeño superávit de algo más de 2.000 M€ (122.000 M€ de ingresos, por 120.000 M€ de gastos). Del total de gastos, la parte correspondiente al propio funcionamiento del Sistema (gastos de personal y gastos en bienes y servicios), asciende a unos 4.500 millones de Euros, apenas un 3,7% del total. El total de cotizaciones sociales han reportado a las arcas del Sistema la cantidad de 107.000 M€, mientras que el total de pagos por pensiones y prestaciones contributivas alcanzó la cifra de casi 106.000 M€. Es decir, lo comido por lo servido.

Mientras que la tasa de ocupación (y, por tanto, el montante de las cotizaciones sociales) es difícil de anticipar a medio o largo plazo, la evolución de la pirámide demográfica y de esperanza de vida son magnitudes estadísticas cuya evolución es prácticamente conocida de antemano, incluso con décadas de anticipación.
(Izq.) Licinio de la Fuente de la Fuente, Ministro de Trabajo
con Franco (1969-75), en una conferencia en Cáceres (2009)
(Fuente: desdemicampanario)

El sistema redistributivo es, naturalmente, más justo y progresivo que el de capitalización, ya que puede contribuir a la redistribución de rentas. Sin embargo, tiene una fragilidad a la que el Sistema en España debe enfrentarse en los próximos quince o veinte años. El número de jubilados con derecho a pensión no cesa de aumentar, y sufrirá un tirón importante con la jubilación de la generación llamada del baby boom. Como ya ha quedado claro (espero) con las explicaciones anteriores, el Sistema se basa en que cada jubilado cobra su pensión del año a partir de las cotizaciones sociales de los trabajadores de ese mismo año. Y ese equilibrio simple de sumas y restas está sufriendo ahora mismo de un revés importante por la parte de la ocupación, y lo sufrirá aún más importante en los próximos años por el lado del número de pensionistas.
Un grupo de residentes descansa en los jardines de
Torrezuri, en Gernika.
(Autor: Santos Cirilo; Fuente: El País)

En estas condiciones, el Gobierno y los actores sociales (empresarios y sindicatos) están trabajando estos días en intentar llegar a un acuerdo para cambiar algunas condiciones (a fin de cuentas, algunos derechos) con el objetivo de salvar ese delicado equilibrio en el medio y largo plazo. Es complicado modificar sustancialmente las contribuciones sociales, ya que forman parte de los costes laborales que son un elemento básico en la ecuación de nuestra competitividad. El número de personas que alcancen los 65 años es perfectamente previsible (salvo que apareciera un Herodes de los ancianos, el cielo no lo quiera). Por lo tanto, los únicos factores que se pueden tocar son los que están encima de la mesa de negociación estas últimas semanas: retrasar la edad legal de jubilación, de modo que se retrase el ingreso de nuevos pensionistas al Sistema; y reducir el montante de las pensiones, haciendo más rácana su evaluación (aumentando, por ejemplo, el número de años de la vida laboral tomados en cuenta para su evaluación). Habitualmente se entiende que cualquier trabajador ha cobrado su salario más alto (y, por tanto, ha pagado sus mayores cotizaciones) en el último mes antes de jubilarse. Aumentar el tiempo de cálculo, con esta hipótesis, supondría reducir el montante de la pensión a la que tendría derecho. Siempre que, en el nuevo período definido, cruzáramos el umbral del límite de salario cubierto por el Sistema; es decir, siempre que incluyéramos años en que su salario fuera inferior a esos tres mil y pico euros de que hablaba antes. Por otra parte, en las últimas décadas está habiendo un número creciente de trabajadores que son expulsados del mercado de trabajo a edades tempranas (de cincuenta y pico años; con diez o quince años todavía hasta la jubilación). Para este colectivo (que, a menudo, sobrevive hasta la jubilación con pequeños trabajos y salarios reducidos), sería una bendición aumentar el período de cálculo a veinte o veinticinco años.

Nos toca, pues, sufrir con la fragilidad del sistema redistributivo, que hace que puedan tenerse que cambiar las reglas a mitad del partido. Pero, a estas alturas, pensar en la posibilidad de convertir el sistema redistributivo en uno de capitalización es total y absolutamente inviable. No queda otro remedio que el ahorro personal para compensar las mermas en el importe de la pensión.

Y si se consigue algún año de estos que el Sistema tenga de nuevo un superávit significativo, convendrá aumentar el Fondo de Reserva, sin más alegrías.

Por si acaso.

JMBA

jueves, 20 de enero de 2011

Pinganillos de Lujo

Se hacen eco hoy (algunos) medios de que ayer, en el Senado, se lucieron los pinganillos para la traducción simultánea de aquellos intervinientes que lo hicieron en alguna lengua española diferente del castellano.
(Fuente: abc.es)

Algunos se escandalizan de que haya que disponer de traducción simultánea en un Parlamento Nacional. Olvidan que este es el caso, por ejemplo, en los Parlamentos de Bélgica o de Suiza. Claro que allí la situación nada tiene que ver con la española. En los territorios de Bélgica y de Suiza hay varias lenguas que son oficiales en algunas partes del país, y no en otras. Es decir, no existe ningún idioma reconocido como oficial (o cooficial) en todo su territorio. Yo, personalmente, he sufrido la penuria de intentar entenderme en francés con un ciudadano de Amberes (Antwerpen), o de estar obligado a recordar cómo se decía pan en alemán, para que una cena en Zurich pudiera culminar razonablemente.

Pero la situación en esos países nada tiene que ver con la que tenemos en España. Aquí, consagrado por la propia Constitución, hay algunas lenguas cooficiales en diversas Comunidades Autónomas. Así, en Galicia el gallego es cooficial con el castellano; y lo mismo sucede con el euskera o el catalán. Pero, en toda España, el castellano es el idioma oficial o al menos cooficial. En otras palabras, el catalán, por ejemplo, es cooficial en el territorio de Catalunya, pero no es una lengua cooficial en el conjunto del Estado español.

Desde un punto de vista práctico, esto significa que entendemos que el castellano es el idioma en el que todos los ciudadanos de España podemos entendernos unos con otros. Y, de hecho, los propios senadores se entienden en castellano con sus colegas de otras partes del Estado cuando toman un café juntos antes o después de las sesiones. Sin menoscabar, para nada, los derechos de las respectivas lenguas cooficiales en sus respectivos territorios.

Debo aclarar que yo soy catalán, y manejo el catalán sin problemas. Y también puedo, prácticamente, entender el gallego. No es lo mismo, claro, con el euskera, ya que nunca he tenido la necesidad de aprenderlo.
(Fuente: elpais.com)

Y debo también destacar que mi concepto sobre la multiplicidad de idiomas es el de una maldición divina (ver mi artículo La Torre de Babel). Reconozco sin ningún problema la riqueza cultural que ello supone, y las aportaciones musicales y cromáticas que los diversos idiomas representan. Pero, desde un punto de vista práctico, la existencia de miles de idiomas diferentes en todo el mundo es, directamente, una maldición divina, al hacer muy complicado, a menudo imposible, que gentes de diferentes partes del mundo podamos entendernos sin demasiados problemas.

Volviendo a casa, el tema se ha planteado en el Senado. A falta de una remodelación en profundidad de la cámara alta, que nadie entiende muy bien para qué sirve, se acostumbra a compartir el criterio de que el Senado es la cámara de representación territorial, por lo que es normal que el debate lingüistico se haya planteado ahí en primer lugar. Que el Senado tenga o no esa función, es otra conversación.

Se ha decidido, pues, que las intervenciones en determinados Plenos del Senado puedan producirse en cualquiera de las lenguas que es cooficial en alguna de las partes del Estado. Y para preservar una de las funciones primordiales de cualquier Cámara Parlamentaria (que los asistentes entiendan por completo a cualquier interviniente), se ha habilitado un sistema de traducción simultánea que tiene un coste testimonial, pero para nada despreciable.

Oía esta mañana, en los Desayunos de Televisión Española, al Presidente de Extremadura (Guillermo Fernández Vara) que planteaba una posible tercera via para este tema. Una boutade que, sin embargo, tiene mucho sentido para ilustrar los sinsentidos. Proponía que para armonizar el derecho de cualquiera a expresarse en el idioma que le resulte más familiar y cómodo (siendo cooficial en su territorio) con el deber de ser correctamente entendido por todos los demás, las intervenciones en lenguas diferentes del castellano deberían ir seguidas seguidas inmediatamente por la misma intervención en castellano. Es decir, que el que dispone de (por ejemplo) cinco minutos para su intervención, debería disponer de diez minutos si la va a hacer en una lengua distinta al castellano. Más pronto que tarde el cansancio de unos y otros devolvería las cosas a una situación razonable.

Lógicamente, la alternativa más cómoda y lujosa a esta aproximación es disponer de un servicio de traducción simultánea. Lo que ocurre es que resulta impresentable que el Senado se permita ese lujo en unos momentos de crisis en el que todas las instituciones y ciudadanos de este país estamos llamados a la austeridad. Es como tomar jamón ibérico de bellota con pan duro y vino de tetra brik.

En inglés existe una frase muy ilustrativa, que es el nice to have (en traducción libre, podríamos decir sería bueno tenerlo). Este es el filtro que se aplica a cualquier petición, para decidir si es imprescindible, necesaria o simplemente nice to have. Esa clasificación es la que define las prioridades. En tiempos de recortes lo que solamente es nice to have debe posponerse o desterrarse.

Afortunadamente, los dos grandes partidos se han afanado en frenar la extensión de esta medida también al Congreso de los Diputados, lo que sería ya un despropósito mayor.
(Fuente: larazon.es)
En resumen, reconozco el derecho que cualquier Senador tiene a expresarse en la lengua que le resulte más próxima, pero les exijo el deber de que les entiendan sin ningún problema el resto de asistentes a la sesión. No están los tiempos para que los padres de la patria se permitan pinganillos de lujo. Aunque su coste, finalmente, sea testimonial y casi irrelevante.

Aparte de que eso da artillería a los que estos días andan apuntando a la línea de flotación del Modelo Autonómico de Administración del Estado. Todo ello no hace más que contribuir a la crispación política en la que vivimos inmersos. Ya he hablado de ello recientemente, pero volveré al tema, porque creo que tiene enjundia y trascendencia. No debemos permitir que nadie ponga en entredicho al fútbol sólo porque se ha perdido un partido.

Que los pinganillos de lujo no nos impidan ver los problemas auténticos que nos afectan.

JMBA

martes, 18 de enero de 2011

Una lanza por el Modelo Autonómico

La crisis económica severa que estamos viviendo a nivel prácticamente mundial ha despertado de su letargo a los mayores enemigos del modelo autonómico de la administración del Estado que consagró la Constitución de 1978.
Mapa de la España Autonómica
(Fuente: oroel)

Incluso Zapatero ha tenido que reñir a las comunidades autónomas en la prensa internacional (Financial Times) porque su endeudamiento es parte de la deuda del Estado y, sin embargo, el Gobierno de España tiene un control limitado sobre el mismo. Dicho sea de paso, un problema parecido al que tiene la Europa del Euro con los diferentes Estados.

Está claro que prácticamente 30 años después de su puesta en marcha, hay temas que deberían revisarse, porque creo que no van en la buena dirección. Pero, sin embargo, el modelo autonómico me parece una de las mejores formas posibles (conocidas) para la administración de un Estado como España. Por principio, las decisiones que atañen a la vida diaria de los ciudadanos ganan en calidad, conocimiento, ecuanimidad y aceptación cuando se toman desde la cercanía.

No quiero hablar hoy de los nacionalismos (sentimentales o políticos) y su impacto en la vida política nacional, porque ya lo he hecho en otros artículos (y más que vendrán). Hoy sólo quiero aportar mis opiniones sobre el modelo autonómico como método de administración de España.
Palacio de Congresos y Exposiciones de
Castilla y León, en Salamanca.
(Fuente: absolutsalamanca)

Oía esta mañana a José Antonio Alonso (portavoz en el Congreso del Grupo Parlamentario del PSOE), que afirmaba que gracias al modelo autonómico se ha conseguido un desarrollo más homogéneo del país. Podría parecer un contrasentido, porque muchos pensarán que lo que ha sucedido es justo lo contrario, que cada autonomía tira para su lado, que la educación tiende a ser localista, que la atención sanitaria no es de la misma calidad en todas partes, etc. Los que así opinan creo que tienen razón, siempre que no lo eleven a la negación de la mayor.

La homogeneidad de que hablaba Alonso entiendo que tiene que ver con la capacidad cierta que han demostrado los gobiernos autonómicos para fijar la población al territorio (urbano o rural), para limitar las migraciones por motivos económicos (desarrollando oportunidades locales de empleo y de carrera profesional) y también para garantizar una Sanidad y una Educación próxima a los ciudadanos, y de una calidad bastante homologable entre las diversas autonomías. Gracias a las autonomías se ha evitado la despoblación de muchas zonas, las nuevas tecnologías se han hecho más asequibles a la mayoría de la población y se ha limitado la brecha digital. Todo ello da mejores oportunidades a todos los ciudadanos para enfrentarse al futuro con esperanza.
(Fuente: coma-ruga.info)

A cambio de todas estas ventajas que aporta la toma de decisiones cercana al ciudadano, creo que es inevitable un  cierto sobrecoste respecto a un modelo completamente centralizado, que yo evalúo en el entorno del 10%. Todo lo que excede a este valor ya son disfunciones del modelo. Pero, ¿de dónde proceden las disfunciones?.

Hoy España está articulada en diecisiete Comunidades Autónomas (más dos ciudades autónomas, Ceuta y Melilla). Hay algunas Comunidades con un nivel de territorio y población equiparable a alguno de los países pequeños de Europa. Otras están claramente por debajo de ese umbral. Hay algunas Comunidades uniprovinciales cuyo tamaño hace que sea complicado conseguir un modelo eficiente de gestión. En algunos territorios hay un sentimiento regional o nacionalista muy marcado, mientras que en otros es prácticamente inexistente (el famoso café para todos, las del artículo 143).
(Fuente: euskoalkartasuna)

El modelo económico de las autonomías (salvo los casos singulares del País Vasco y Navarra) se basa en que el Estado recauda y distribuye los presupuestos entre las autonomías, de acuerdo a determinados criterios bastante bien definidos (territorio, población). Y las Comunidades Autónomas se convierten en centros de gasto, que gestionan sus propios presupuestos.

Algunas disfunciones proceden de la multiplicidad de centros donde se toman decisiones de gasto. Lo que multiplica, claro, el número y naturaleza de los amigos, cuñados y amigos de la mili de turno, alimentando un clientelismo que aboca muy rápidamente a la corrupción, si no se frena y se elimina a tiempo. Los gastos suntuarios se multiplican (coches oficiales, Palacios de Gobierno, edificios oficiales, etc.). Muchos funcionarios de las diversas administraciones acaban recubriendo sus funciones, provocando duplicidades que hay que erradicar hasta el límite.

En algunas Comunidades Autónomas se han desplegado fuerzas de policía locales, controladas y dirigidas por el propio Gobierno Autónomo. Algunos lo ven como un despilfarro. A mi no me parece mal, siempre que se pueda garantizar que (todas) las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado están perfectamente coordinadas en las grandes luchas que les son comunes (terrorismo, criminalidad organizada, narcotráfico, bandas de diverso pelaje, etc.). Y siempre que se pueda asegurar que no se recubren las funciones ni se duplican los efectivos, y que no priman los celos sobre la colaboración.

Han florecido Palacios de Congresos, de Deportes y Museos de todo tipo en ciudades y lugares que tendrán, sin duda, dificultades para hacer rentables este tipo de estructuras. Pero que, por otra parte, representan oportunidades únicas de hacerles presentes en el mapa científico, empresarial, económico y cultural, y de desarrollar una industria turística local, que sería inexistente de otra forma. Claro que la construcción de un edificio singular de este tipo supone un presupuesto importante, y una oportunidad que los corruptos raramente desprecian. Como ejemplo, el Palma Arena, sin ir más lejos. Costes que se disparan respecto a los presupuestos iniciales y que dejan regueros de comisiones y ventajas para los amigos de los que toman las decisiones... y para los decisores también.
Interior del Palma Arena
(Fuente: agendascomunes)

Pero la lucha contra la corrupción debe desarrollarse a todos los niveles y hasta el fondo. El modelo autonómico la complica un poco, por la dispersión de los centros de gasto, pero eso no debe desanimar.

Por otra parte, hay que asegurarse de que las decisiones sean razonables y sostenibles en el tiempo. En Madrid, por ejemplo, estamos habituados a grandes inversiones (que generan las correspondientes inauguraciones con foto, claro) seguidas de una racanería extrema en su dotación para los gastos corrientes. Construir un nuevo hospital cuesta muchos millones de euros. Pero, para que funcione luego correctamente, requiere una dotación generosa de personal y medios, que no siempre se da. Inaugurar nuevos kilómetros de metro y muchas estaciones da mucho rédito político, pero una vez la red extendida está en funcionamiento, hace falta dotarla con más convoyes, más maquinistas, más personal de estación, más personal de mantenimiento y seguridad, etc. Y no siempre se hace (o se puede hacer) en la proporción correcta. Sólo más grande no vale, hay que hacerlo crecer manteniendo o aumentando su eficiencia.

Con todo ello, a menudo el ciudadano tiene la sensación de que se invierte en obras faraónicas, cuyo uso será el de las Pirámides: celebrar los ritos funerarios y luego ya sólo envejecer bajo el viento del desierto.

Por un principio económico básico, se puede recurrir al endeudamiento para las inversiones de todo tipo (que generan bienes y estructuras de larga vida), pero el gasto corriente debe poderse asegurar con los recursos regulares. Financieramente incluso es sano endeudarse para comprarse una casa o un coche, pero debemos poder cubrir los gastos de una u otro con nuestros ingresos regulares, sin recurrir a más endeudamiento, lo que nos llevaría a una espiral cuyo único final es la quiebra.
Hospital Infanta Sofía, en San Sebastián de
los Reyes (Madrid), de reciente construcción.
(Fuente: wikipedia)

Todas estas disfunciones son ciertas, y dan argumentos muy poderosos a los enemigos de la organización del Estado según un modelo autonómico. Sin embargo, si somos capaces de conseguir una gestión eficiente del modelo autonómico, sus ventajas son muy superiores a sus inconvenientes.

La pregunta hoy es si, después de casi treinta años de autonomías, los Gobiernos autonómicos no se han convertido ya en unas maquinarias tan pesadas que su único destino posible es chocar contra el iceberg, por su falta de reacción a cualquier movimiento de timón.

Por sus muchas ventajas, creo que merece la pena luchar por el modelo autonómico que nos hemos dado. Tenemos un yacimiento de mejora de eficiencia muy importante en él. Como siempre, cuesta abajo todo vale y hasta la m..... corre. Pero cuando vienen duras, hay que afinar en todo. El Gobierno de España ya ha tomado algunas iniciativas mayores al estilo de reformas, que debe completarse con el esfuerzo de todos los Gobiernos Autonómicos en perseguir la eficiencia en todos sus procesos y en erradicar por completo los procedimientos corruptos.

Esta primavera tendremos elecciones autonómicas y locales, que representan una oportunidad singular para que los ciudadanos hagamos oir nuestra voz. Pero debemos ser capaces de evaluar objetivamente los niveles de eficiencia de las administraciones actuales, y anticipar la que podrían aportar sus competidores. Debemos exigir a los políticos compromisos formales en esta línea. Y, ante la duda, un cambio siempre es una medida de higiene política que trae más ventajas que inconvenientes.

Por otra parte, si las autonomías persisten en su falta de rigor y en la frivolidad ante el endeudamiento; si no se esfuerzan en la erradicación completa de la corrupción; si, en definitiva, no contribuyen de forma decisiva a la salida de la crisis, entonces sus enemigos habrán vencido y a sus partidarios ya no nos quedarán argumentos que aportar.

Deberíamos votar con la cabeza, y no con el corazón.

JMBA 

lunes, 17 de enero de 2011

Barcelona. El Park Güell

Recuerdo, entre tinieblas, que debí estar una vez en el Park Güell de Barcelona siendo un niño de no más de tres o cuatro años. Y eso que, por entonces y hasta mucho más tarde, yo vivía en Barcelona.
Dragón (lagartija) junto a la escalinata de acceso
(JMBigas, Enero 2011)

El pasado Día de Reyes por la mañana, conseguí unas horas libres y las dediqué a visitar, de nuevo, el Park Güell. A las diez de la mañana, en que tomé el autobús 24 en el Paseo de Gracia, me invadíó la muy agradable sensación de que la ciudad era totalmente mía. Aparte de cuatro guiris insomnes, entre los que me incluyo, a nadie más se veía por la calle.

Lo que hoy conocemos como Park Güell fue, a principios del siglo XX, un proyecto inmobiliario fallido. Eusebi Güell, rico empresario y miembro de una influyente familia de Barcelona, compró dos fincas en la Montaña Pelada (hoy Turó del Carmel): can Muntaner de Dalt y can Coll i Pujol. Su idea era convertir esa propiedad, de más de 17 hectáreas, en una ciudad-jardín residencial al estilo inglés, donde deberían haberse construido hasta unas 60 residencias unifamiliares.

Güell le encargó a Gaudí que urbanizara ese trozo de montaña con ese fin. Sin embargo, pronto se vió que el proyecto no llegó a sus destinatarios naturales, que entendieron que esa zona estaba demasiado alejada del centro de la ciudad. Al final, únicamente se llegaron a construir dos casas en la finca: la Casa Trias, en lo más alto del parque, y la que actualmente es la Casa-Museo Gaudí, donde residió el arquitecto una veintena de años (entre 1906 y 1926).

Fracasado el proyecto inmobiliario, la zona terminó en manos del Ayuntamiento de Barcelona, que lo convirtió en un parque de dominio público. Podéis leer una historia mucho más completa en la Wikipedia.
Edificio de cuento de hadas, a la entrada del parque
(JMBigas, Enero 2011)

Antonio Gaudí desplegó en la urbanización del parque sus mejores ideas y técnicas, y hoy todos podemos visitarlo sin ningún coste (no se cobra entrada por la visita al Park Güell). Vale la pena una visita, que se puede realizar bastante completa en no más de un par de horas.

Lo que hay que tener en cuenta, para los visitantes que no conozcan mucho Barcelona, es que el Park Güell está relativamente alejado del centro de la ciudad, por donde se mueven mayoritariamente los turistas. Este (pequeño) inconveniente se puede resolver recurriendo al transporte público. Para empezar, el llamado Bus Turístic tiene una parada cercana a la entrada al Park Güell. El Bus Turístic es un autobús de dos pisos (con el superior descubierto), que tiene un único billete y tres rutas diferentes. La ruta azul tiene una parada en la travesera de Dalt, junto a la calle Larrard. Podéis ver más información sobre ello en la web del Bus Turístic.

El pequeño inconveniente que tiene esta aproximación (al igual que la solución via la estación del Metro Lesseps), es que desde la zona de Travesera de Dalt hasta la entrada principal del parque, en la calle Olot, hay que remontar una empinada y prolongada cuesta, por la calle Larrard o alguna de sus paralelas. A su vez, se entra al parque por su zona más baja, y todo el recorrido, de ahí en adelante, es hacia arriba de la montaña.

Una aproximación más descansada pasa por acceder al parque por su entrada secundaria, en la carretera del Carmel, que está cercana a su zona más elevada. Para llegar hasta allí se puede utilizar alguno de los autobuses urbanos con destino El Carmelo. En particular, el número 24 procede del Paralelo, y se puede tomar en la Plaza de Cataluña o a cualquier altura del Paseo de Gracia. Desde esa entrada, la mayoría de atractivos del parque se descubren descendiendo por la montaña. Al final de la visita, saldremos del parque por lo que es su entrada principal, en la calle Olot. Desde allí, una suave pendiente hacia abajo nos llevará hasta la travesera de Dalt, donde tomar de nuevo el 24 hacia el centro, o acercarnos hasta la estación del Metro Lesseps, no muy lejana.
Uno de los rosetones de la sala hipóstila
(JMBigas, Enero 2011)

La parte central del Park Güell lo constituye la llamada Plaça de la Natura, una gran plaza con muy hermosas vistas de la ciudad de Barcelona, debajo de la cual está la sala hipóstila, sostenida por 86 columnas dóricas, que se diseñó para ser utilizada como plaza del mercado de esa urbanización que nunca llegó a florecer. La plaza central está rodeada por un banco curvo (dicen que en forma de serpiente) de formas caprichosas y totalmente recubierto de quebradizo multicolor, que habitualmente asociamos automáticamente con Gaudí.

Desde la plaza central, el arquitecto diseñó diversos viaductos para poderse mover por toda la zona. La idea es que no quería modificar la orografía original de la montaña, mover tierras o cambiar las pendientes, por lo que todos esos caminos están trufados de puentes y semitúneles, casi siempre con esas estupendas columnas inclinadas de piedra, a menudo con capiteles singulares. De hecho, en el llamado Viaducto de las Jardineras (hacia la derecha desde la entrada secundaria), en la zona alta del parque,  hay efectivamente columnas de ese tipo en que los capiteles se convierten en imaginativas jardineras. Junto a la plaza central, hacia la izquierda, en el llamado Viaducto del Algarrobo, hay un paseo cubierto con columnas inclinadas y una bóveda envolvente, que da la sensación auténtica de encontrarse dentro de una ola del mar.

En muchos rincones hay balconcillos desde los que se tienen buenas vistas de las zonas inferiores y de la ciudad de Barcelona, siempre con celosías hechas de piedra también. Y también bancos de piedra, realizados con la misma técnica.
Detalle del banco serpiente de la plaça de la Natura y
principio de un viaducto lateral, con una bóveda
que remeda el interior de una ola.
(JMBigas, Enero 2011)

La residencia donde vivió Gaudí durante tantos años se puede visitar (se cobra una entrada) porque se convirtió en la Casa-Museo Gaudí, donde se han podido reunir piezas de mobiliario originalmente diseñadas por Gaudí, de modo que se revive el ambiente de la casa como debió ser cuando vivía ahí el arquitecto. Hay, además, una tienda de souvenirs.

Prácticamente todos los visitantes del Park Güell pasan en algún momento por la Plaça de la Natura. Es por ello que, junto a ella, está el restaurante autoservicio, y la plaza misma está habitualmente tomada por los vendedores ambulantes (e irregulares) que tienen a la venta toda clase de recuerdos más o menos alusivos. Si en algún punto del horizonte se distingue la patrulla de los Mossos d'Escuadra, no os sorprendáis de ver que los vendedores recogen todo su puesto en un momento y desaparecen, reapareciendo más tarde, cuando no hay moros en la costa.

Sin duda, la zona más fotografiada del Park Güell es la cercana a la entrada principal. A ambos lados de ella hay dos pequeños edificios (pensados para la conserjería y los servicios de la urbanización) que parecen extraídos de un cuento de hadas. Y, frente a la entrada, está la escalinata de acceso, junto a la que se encuentra el famoso dragón (o, más bien, lagartija) multicolor. Acostumbra a haber lista de espera para realizarse una foto junto al bicho.
Plano de situación del Park Güell
(Fuente: parkguell.es)

En resumen, el Park Güell es un enclave de la ciudad de Barcelona que bien merece la visita. Todo el arte de Gaudí está desplegado ahí al aire libre en lo que debió haber sido la ciudad-jardín para la residencia de los más potentados de la ciudad, pero que, seguramente, se adelantó a su tiempo y no fue del gusto de sus coetáneos.

Os he preparado una completa colección de casi 90 fotografías de los diferentes enclaves del parque, a la que podéis acceder desde aquí.

Y también podéis seguir esta visita en la videocrónica que os incluyo, de poco más de 6 minutos de duración. La banda sonora es la original y los comentarios son los que realicé durante la propia grabación.


JMBA