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viernes, 3 de mayo de 2013

A vueltas con Bankia... ¡¡¡otra vez!!!

Ya he escrito un par de veces sobre el timo y la estafa de Bankia (en Julio de 2011, con motivo de su salida a Bolsa, y en Mayo de 2012, cuando se hicieron evidentes las muchas mentiras de su dirección para disimular el descalabro). Sin embargo, su actual presidente, José Ignacio Goirigolzarri, me inspira una cierta confianza, y me parece uno de los personajes más serios en el panorama de la banca española.

Desde esta mañana, ya no soy un pequeño impositor en Bankia. Tenía una cuenta corriente inactiva, heredada de Caja Madrid, de la que me han volado más de 50 euros en los últimos dos años, por repetidas comisiones y cobro por servicios, a cambio literalmente de nada. La abrí en su momento, hace más de veinticinco años, cuando me trasladé a Madrid para vivir. Durante un tiempo, fue mi cuenta principal, pero luego la sustuí por la de otra entidad que me resultaba más conveniente. Durante unos años, solamente la utilizaba para pagar por Internet los impuestos municipales del Ayuntamiento de Madrid (el IBI y el Impuesto de Vehículos). Los últimos seis o siete años no la he utilizado para nada, pero recibía cada trimestre un cargo de 6 euros de cobro por servicios, y otro anual de 17 euros por una tarjeta Visa Electron que no he utilizado en la última década. Hoy me personé en la oficina de Bankia y, tras algún penoso via crucis (un único cajero para dar servicio a una cola importante de clientes; en su mejor tradición, por lo que yo recuerdo) y más de media hora de espera, conseguí mi propósito. Eso sí, de los 57 Euros que quedaban esta mañana en la cuenta, sólo conseguí rescatar unos 52 y pico, pues hasta el último día me infligieron un nuevo rejón de cuatro euros y pico de cobro por servicios (???!!!).

Bueno, por fin he dejado de ser cliente de Bankia. Ahora sólo soy un timado más de los muchos que hay, por la OPV de Bankia en el 2011. Los 5.000 Euros que invertí en el 2011 (1.333 acciones) fueron menguando de valor a ojos vista con el paso de los meses, especialmente a partir de que se descubrió el pastel de Rato, las cuentas sin auditar y los infinitos agujeros de que gozaba tan histórica entidad (bueno, históricas las cajas fusionadas en Bankia, en mi caso, Caja Madrid). 

Ya en 2013, la situación se deterioró todavía más, de modo que hubo días en que estaba perdiendo el 98% de la inversión inicial, ya que la acción sólo se cotizaba por unos pocos céntimos de euro.

Luego vino el contrasplit (un acordeón de toda la vida). Primero se redujo el valor nominal de las acciones antiguas a 1 céntimo de euro, y a continuación se agruparon 100 acciones antiguas en 1 acción nueva, para que las nuevas acciones tuvieran un valor nominal de 1 euro.

Como resultado de todo ello, mi inversión inicial se convirtió en 13 acciones nuevas, más un ingreso en cuenta de 33 céntimos de euro por los picos. De una cotización inicial de 17 euros para las acciones nuevas, su valor siguió desplomándose hasta que mis 13 acciones no representaban más que un valor de 146,90 euros, es decir, un 2,94% del desembolso inicial con la OPV (o lo que es lo mismo, el 97,06% de pérdidas), al cierre del pasado lunes 29 de Abril.

El  martes 30 de Abril se puso en marcha una Ampliación Monstruo de Capital, en dos tramos. El primero, con suscripción preferente para los accionistas, puede representar un montante en el entorno de los diez mil millones de euros, mientras que la segunda, dirigida a poseedores de participaciones preferentes y deuda subordinada (que serán necesariamente convertibles en acciones) podrá representar unos cinco mil millones adicionales.

Los accionistas hemos recibido un derecho por cada acción. Con cada derecho podremos (si queremos) comprar 397 acciones a un precio unitario de 1,35 euros. Como es habitual en estos casos, el primer día de la Ampliación (el martes 30 de Abril), la cotización se dividió en dos, una para las acciones existentes y otra para los derechos. Los últimos días se han producido movimientos de tipo especulativo que nadie en el mercado parece entender con claridad. Lo natural sería que el valor de la acción tendiera hacia el valor que se le da en la Ampliación, mientras que la cotización del Derecho debería ser, en grandes números, el complemento hasta la cotización de la acción la víspera de la Ampliación.

Pero todo está funcionando al revés. Mientras que la cotización del Derecho se ha hundido hasta los 0,4050 euros al cierre de este viernes, el valor de la acción ha remontado contra natura hasta los 6,20 euros.

Los 5.000 euros de la inversión inicial yo los consideraba ya como una pérdida latente en su práctica totalidad (latente, porque todavía no he vendido nada). Pero ahora me enfrento a un dilema para el que toda ayuda, querido lector, será siempre bienvenida.

Con los 13 Derechos que poseo, tengo posibilidad de comprar 5.161 nuevas acciones, por un montante global de unos siete mil euros. Es decir, un desembolso total de unos doce mil euros, contando el inicial de la OPV más el de la Ampliación (si acudiera en su totalidad). Si la cotización se mantuviera por encima de los 2,32 euros, podría enjugar la pérdida latente de las acciones iniciales de la OPV, o incluso obtener algún pequeño beneficio.

Pero todo ello es muy raro. Entiendo que la excepcionalidad del caso, y la extrema volatilidad de la cotización (variaciones porcentuales diarias de dos dígitos) se deberá a factores que yo desconozco, y que todos los analistas afirman también desconocer. Claro que resulta anormal que una entidad del tamaño de Bankia, en estos días todo su capital se divida en solamente 19,94 millones de acciones (el Santander tiene 10.538 millones de acciones, o el BBVA 5.532 millones de acciones). Tras la Ampliación Monstruo para accionistas, el número podría rozar los ocho mil millones, y posiblemente estar cerca de los doce mil millones de acciones, tras la conversión de preferentes y deuda subordinada.

También resulta anormal que la mayoría de acciones estén en manos de la entidad matriz, el BFA (Banco Financiero y de Ahorros) que, a su vez, en la práctica está nacionalizada, tras las sucesivas inyecciones milmillonarias del FROB (la última, con fondos del rescate financiero de la Unión Europea).

La pregunta a la que habría que encontrar respuesta sería: ¿quién c... está comprando masivamente acciones de Bankia, a un precio que, de ninguna forma se va a sostener tras entrar en circulación la avalancha de nuevas acciones?.  No me creo la teoría de los tiburones especulativos, porque a estos les mueve la esperanza de un rápido beneficio, y no creo que nadie en su sano juicio piense en la posibilidad de sacarle ningún beneficio a la venta de unas acciones compradas a precios tan abultados. Si hubiera tras estos movimientos alguna entidad con voluntad de constituir una minoría de control en el capital de Bankia, no tiene sentido que compre acciones estos días, cuando se van a diluir de forma bárbara, hasta por un factor de 397. Sería más razonable que compraran derechos, para hacerse tras la Ampliación con un número elevado de acciones a 1,35 euros la unidad. Pero la cotización de los derechos se ha desplomado hasta niveles ridículos, lo que viene a demostrar la falta de interés que tiene el mercado en esta Ampliación.

Cuando un pequeño inversor particular ve este tipo de movimientos especulativos inexplicables, la sensación es de que se mueve por ahí una ola gigante de comportamiento impredecible, y que si nadamos en aguas equivocadas, nos puede acabar engullendo sin piedad.

Sin embargo, debo reconocer que me tienta la posibilidad de enjugar por lo menos una parte de las pérdidas que ya he tenido con este valor. Algunos analistas predicen un valor objetivo (a 6-12 meses) en el entorno de los 1,90 euros. Si fuera a la totalidad de la Ampliación, y esta previsión se cumpliera, habría reducido las pérdidas latentes de casi cinco mil euros a poco más de dos mil. Eso sí, con un desembolso adicional de siete mil.

Para que se produzca un timo, es imprescindible la colaboración activa del timado. Y me tientan un poco esas estampitas.

Querido lector: tú, ¿qué harías?.

JMBA


(7/5/13) - Tras varios días analizando la situación, he decidido conservar, por el momento, las 13 acciones que poseo, pero vender los derechos (por los que he obtenido 10,29€ en el mercado). Renuncio de esta forma a la posibilidad de acudir a la Ampliación Monstruo. Mi razonamiento es que evalúo como muy alta la probabilidad de que la cotización de la acción de Bankia, una vez estén en circulación las enormes cantidades de nuevas acciones procedentes de la Ampliación y del canje de híbridos, seguramente estará - al menos durante algún tiempo - claramente por debajo del precio de esta Ampliación. De este modo, si me interesa recuperar alguna posición en Bankia, me resultará más rentable acudir al mercado entonces que a la Ampliación ahora.


(8/5/13) - Con el comentario anterior, la conclusión era evidente. He vendido las 13 acciones que tenía, y he recuperado 61,56€. Partiendo de que su cotización se va a desplomar tras la Ampliación, esta es una operación de salvar los muebles. En resumen, he tenido una pérdida patrimonial neta del 98,77% y, gracias a los 0,33€ de los picos y a los 10,26€ de la venta de derechos, una pérdida patrimonial a efectos fiscales de alguna milésima porcentual menos. Según se vaya viendo, ya tomaré nuevas decisiones sobre este valor.

jueves, 15 de noviembre de 2012

A vueltas con el Banco Popular, ¿qué hago?

A principios de 2010 conseguí una cierta afluencia de efectivo. Busqué en diversas entidades financieras las mejores condiciones que ofrecían para un depósito, y al final escogí el Banco Popular, con quien nunca había tenido relación alguna con anterioridad.
Ángel Ron, Presidente de Banco Popular.
(Fuente: noticiasbancarias)

Abrí entonces una Cuenta Corriente y un Depósito, y dediqué una pequeña cantidad a comprar acciones de la entidad (depositadas en una cuenta de valores del propio Banco Popular). Repetidamente el Banco Popular había sido considerado por los analistas como una de las entidades financieras más rentables (incluso a nivel internacional), y tenía fama de un conservadurismo en sus decisiones que lo convertía en aparentemente muy fiable. Su histórica relación con el Opus Dei parecía infundirle templanza a sus órganos de dirección.

Compré en ese momento la acción a 4,91 Euros. Desde entonces hasta la fecha de hoy, han distribuido en varias ocasiones dividendo en efectivo, y también han implementado varias veces la posibilidad de cobrar el dividendo en acciones. Alguna vez acepté acciones en lugar de efectivo, mientras que en alguna otra ocasión  preferí hacer caja y vender los derechos en el Mercado Continuo.

De media por acción, en estos casi tres años, he percibido en efectivo un dividendo bruto de 0,2366 Euros, de los que habría que deducir los correspondientes impuestos.

Como he vendido los derechos en alguna ocasión, y también he recogido algunas acciones adicionales sin cargo, el coste fiscal de compra por acción actual es de 4,4874 Euros.

Si esos 4,91 Euros que pagué por una acción los hubiera puesto en un depósito al 3% TAE, tres años después tendría la cantidad de 5,3653 Euros.

En todo este tiempo, el valor de la acción del Banco Popular ha estado fluctuando mucho, pasto, entre otras muchas cosas, de los bajistas que toman posiciones cortas (hoy vetadas temporalmente por la CNMV). Alcanzó los 5,9970 Euros (14/4/10), pero bajó poco después hasta 3,96 Euros (4/6/10). Recuperó un poco el tono hasta los 5,2740 euros (3/8/10), pero se deslizó otra vez hacia abajo, cerrando el año 2010 a 3,84 euros (30/12/10). Durante 2011 se mantuvo casi todo el año con un valor entre los 3 y los 4 Euros, pero superó los 4 en alguna temporada. Cerró 2011 a 3,52 euros (30/12/11), habiendo bajado en algún momento de los 3 Euros (2,9139 Euros el 21/11/11).

Empezó 2012 manteniéndose (por arriba o por abajo) en el entorno de los 3 Euros (3,11 Euros el 14/3/12).  Pos San Isidro perforó el nivel de los 2 Euros (1,9850 euros el 15/5/12), y desde entonces no ha recuperado ese nivel, deslizándose casi continuamente, hasta llegar a los 1,0250 Euros hace dos días, el 13 de Noviembre.

El diagnóstico para el Banco Popular de la auditoría de Oliver Wyman fue que, en las circunstancias más adversas podía necesitar capital adicional por hasta 2.500 millones de Euros. El Consejo de Administración del Banco Popular decidió no recurrir a capital público (el FROB), y convocar una Junta Extraordinaria de Accionistas (celebrada el pasado 10 de Noviembre) para aprobar una ampliación de capital por ese importe, la que yo denomino Ampliación Monstruo. La ampliación efectivamente se aprobó en dicha Junta (aunque hubo, lógicamente, algunas diatribas por parte de accionistas muy molestos con la evolución del valor de la acción).

Con la Ampliación Monstruo planteada, el total de acciones de Banco Popular pasará del entorno de los 2.000 millones de acciones hasta por encima de los 8.000 millones de acciones. Con ello, cada acción existente pasará a valer el 25% (es decir, una cuarta parte) del porcentaje de Banco Popular que representaba antes de la ampliación. Por cada acción en su poder la medianoche del 13 al 14 de Noviembre, el accionista ha recibido un derecho de ampliación, que le permite comprar tres acciones nuevas.

El valor nominal de las acciones existentes y las nuevas es de 0,10 Euros (es decir, 10 céntimos de euro). Y la Ampliación finalmente se ha planteado con una prima de emisión de 0,301 Euros. Por lo tanto, cada accionista tiene derecho a comprar tres acciones nuevas por un importe total de 1,203 Euros por cada acción que poseyera el día D.

El 14 de Noviembre, este miércoles, la acción ya cotizó ex-derecho, y cerró a 0,5790 Euros, mientras que cada acción nueva por esta Ampliación Monstruo se compra por 0,401 Euros, lo que representaría un descuento de algo más del 30%. Este jueves, la acción sigue bajando, y a las cuatro y media de la tarde se cotiza ya a solamente 0,57 Euros.

Como accionista dispongo de un derecho de Ampliación por cada acción vieja, y tengo tiempo hasta el 28 de Noviembre para decidir qué hago con él.

Tengo dos alternativas. Si me acojo a la Ampliación Monstruo, compraría tres acciones nuevas por 1,203 Euros, y pasaría a tener cuatro acciones. El coste total de compra de las cuatro sería de (4,4874+1,203) = 5,6904 Euros, es decir, el equivalente a 1,4226 Euros por acción. A la cotización actual de 0,57 Euros, estaría perdiendo el 59,9% de la inversión inicial.

Los derechos, durante el período de la Ampliación son negociables, es decir, se pueden vender en el Mercado Continuo si uno decide no acudir a la Ampliación. Aunque el miércoles llegaron a cotizar próximos a los 0,60 Euros, su valor actual es de 0,4610 euros. Si vendo el derecho, tendría una sola acción que me habría costado en total (4,4874-0,4610) = 4,0264 euros. Con la cotización actual, estaría perdiendo el 85,84% de la inversión inicial.

La Entidad ha estimado que el valor de la acción debería remontar hasta el nivel de los 1,70 Euros en los próximos tiempos (sobre dos años, por ejemplo). Sin embargo, los analistas piensan que esa previsión es muy optimista, y definen más bien un umbral de 0,66 Euros como valor más probable.

Si no acudo a la Ampliación, hago caja y pillo aproximadamente medio euro en efectivo por acción, pero la acción pasa a tener un valor residual, con lo que, en la práctica, es casi deshacer la posición en Banco Popular.

Si acudo, debo sacar del bolsillo 1,203 euros por cada acción vieja y, de momento, consigo reducir las pérdidas del 86 al 60% del total de la inversión, en la confianza de que el valor remonte su cotización por encima de los 1,4226 euros (desde los 0,57 euros actuales) que sería mi nuevo umbral de rentabilidad.

Francamente, mi capacidad de asombro ya está desbordada. Esto me suena a que, después de la primera estafa (esa en que nos convencieron a todos de que éramos ricos y de que la vivienda no podía hacer otra cosa que seguir subiendo de precio), esta sería la segunda, específicamente dirigida a los accionistas. Y muchos de los accionistas (por lo menos, ese es definitivamente mi caso) somos particulares que pusimos algunos ahorrillos en acciones del Banco Popular, en la confianza de que, en el largo plazo, íbamos a obtener alguna rentabilidad mejor que si hubiéramos dejado ese dinero en un depósito a plazo fijo.

Con todo este historial que te he contado tan prolijamente hasta aquí, querido lector, tú ¿qué decisión tomarías?.

JMBA


(20/11/12) - Al final he decidido acudir a la Ampliación Monstruo, utilizando el criterio del mal menor. El precio de compra (0,401 Euros) es muy atractivo. Mientras la cotización no baje de ese valor (lo que parece muy improbable), conseguiré mitigar algo las pérdidas de la acción inicial. De no acudir, la acción inicial, para mí de valor superior a los 4 Euros, pasaría a no valer prácticamente nada y a acumular unas pérdidas imposibles de compensar jamás. Si la acción, en uno o dos años, consigue mantenerse por encima de los 1,4226 euros, entonces el conjunto de la acción vieja y las 3 nuevas me rendirá algo de plusvalía.