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martes, 14 de marzo de 2017

Vinos de Levante

Todo el Levante español (desde Castellón hasta Almería) es una tierra con fuerte tradición vinícola. En dos viajes recientes (Mayo de 2015 y Junio de 2016) he tenido ocasión de recorrer un poco las provincias centrales (Valencia, Alicante y Murcia), y os iré contando lo que me pareció más remarcable de lo que pude ver y visitar.
Acceso a la finca de Bodegas Mustiguillo.
(JMBigas, Mayo 2015)

Como en otras disciplinas, en el mundo del vino la palabra tradición tiene varios sentidos y, a menudo, dispara las alarmas. Cuando tradición significa historia y saber hacer, el término es positivo, y podemos encontrar artesanos que aman su tierra y el producto que de ella obtienen. Pero cuando tradición significa que las cosas se hacen como se han hecho toda la vida, a menudo significa vulgaridad, cuando no banalidad, y sólo ofrece vinos ordinarios y rutinarios que únicamente sirven para consumo local o para exportación de graneles a otras regiones, para afinar el grado alcohólico u otras tareas menores.

Aunque hay muy honrosas excepciones, las Cooperativas de viticultores están muy habitualmente ancladas a la tradición en el peor sentido. Una falta de liderazgo y de visión, y la resignación a realizar de la mejor manera posible las tareas habituales, provoca que, en general, no resulten atractivas para los genuinos amantes del vino. Crear y producir vinos de calidad exige que, en algún momento, se empiecen a hacer las cosas de otra manera y esto, a menudo, es visto por los copropietarios como una iniciativa demasiado arriesgada. En Levante hay bastantes cooperativas de viticultores, que voy a obviar en este relato, aun sabiendo que, probablemente, esté dejando de lado alguna perlita que podría resultar atractiva.
Bodegas Mustiguillo, cerca de Utiel.
(JMBigas, Mayo 2015)

Es por ello que la mayoría de bodegas atractivas de la región tienen una corta historia a sus espaldas, o han sufrido profundas modernizaciones por parte de las nuevas generaciones familiares. Muchas veces se trata de sabios del sector que lanzan un proyecto nuevo, escogen la tierra adecuada (incluso al margen de la protección que dan las Denominaciones de Origen), construyen la bodega de sus sueños y empiezan a cultivar la viña con ojos y cuidados nuevos, consiguiendo productos diferentes, de calidad y reconocidos a nivel nacional e internacional. Otras veces, hijos de la tierra que se fueron a formar en la viticultura a otros lares, deciden volver y revisar esa vieja bodega familiar, para convertirla en la fuente mágica de productos de calidad, a base de empezar a hacer las cosas de otra manera.


Las provincias extremas (Castellón y Almería) son las más modestas en cuanto a producción y calidad. Ninguna de las dos tiene ninguna Denominación de Origen propia, más allá de algunas IGP (Indicación Geográfica Protegida) para los vinos de la tierra. Así, se tiene el Vino de la Tierra de Castelló, o los del Desierto de Almería, Láujar-Alpujarra o Norte de Almería. Un número reducido de bodegas producen sus vinos en estas zonas, a veces sólo para consumo local, pero también algunas consiguen productos de calidad, reconocidos y apreciados en ciertos mercados nacionales e internacionales.
Edificio principal de las Bodegas Mustiguillo.
(JMBigas, Mayo 2015)

Como curiosidad, la bodega Pago del Vicario, de Ciudad Real, tiene unos viñedos en la zona de la Sierra de Gádor, a 1.500 metros de altitud, en Fondón (Almería), de la que obtienen un número reducido de botellas de excelente vino tinto, comercializado por la bodega bajo la marca 1500h.


La provincia de Valencia tiene dos Denominaciones de Origen: la genérica D.O. Valencia y la más específica D.O. Utiel-Requena. Ninguna de las dos aporta, por sí sola, ningún prestigio especial. Es por ello que algunas de las mejores bodegas de la zona han buscado en los Vinos de Pago una certificación específica de calidad. Aunque es cierto que esta nominación, que cubre sólo una finca y bodega determinada, tiene también sus luces y sus sombras.

En Mayo de 2015 y en Junio de 2016 he tenido ocasión de visitar algunas de las bodegas más singulares de la zona de Utiel-Requena, que se articulan en los alrededores del gran eje viario de la zona, la A3 (Autovía de Levante) Madrid-Valencia. Para el amante del buen vino que visite la zona, la mejor recomendación es visitar, en algún momento, la excelente Bodega-Vinoteca Benito, en el centro de Requena (Plaza Pascual Carrión, 10, coordenadas N 39,490252º  O 1,099903º). A partir de un tradicional Despacho de Vinos, su modernización y adecuación la han convertido en un excelente escaparate de los mejores vinos que se producen en la zona.
Extensión de viñedos frente a las Bodegas Mustiguillo.
(JMBigas, Mayo 2015)

En el área amplia entre Requena y Utiel hay, por lo menos, cuatro bodegas singulares que bien merecen una visita para cualquier aficionado a la enología. La que tiene más desarrollada la oferta de enoturismo (hotel, restaurante, visitas,...) probablemente sea Pago de Tharsys, junto a la N-330, en las afueras de Requena (N 39,498459º O 1,122188º). Yo no he tenido ocasión de visitarla.

La que tiene más nombre entre los amantes de los vinos nuevos y singulares es Mustiguillo. Está ubicada en una maravillosa finca de 87Has, junto a la N-330 cerca de Utiel y camino ya de Teruel (N 39,619620º O 1,254593º). El 15 de Mayo de 2015 tuve ocasión de visitarla, para mi gran placer. La verja de acceso estaba cerrada, pero llamé al telefonillo y me dieron acceso a la zona de la bodega destinada a las visitas, catas y venta. Me atendió, maravillosamente, uno de los responsables de la bodega.

En 2010, Mustiguillo obtuvo el reconocimiento de vino de pago (DOP El Terrerazo). En la finca han reavivado dos variedades tradicionales de uva en la región (la Bobal tinta y la Merseguera blanca) y también cultivan las variedades más habituales en la actualidad. A partir de los olivos de la finca producen, además, un aceite muy remarcable (Calvestra) a partir de una variedad local de aceituna, llamada Piñonera.
Edificio de recepción en las Bodegas Chozas Carrascal,
en San Antonio de Requena.
(JMBigas, Mayo 2015)

Producen un vino tinto y uno blanco bajo la marca Mestizaje. Se trata de muy buenos vinos, singulares, con precios mucho más que correctos en el listón de los 10€. Su Finca Terrerazo, soberbio, es su vino de pago emblemático, mientras que Quincha Corral es su vino de autor más alto de gama.

La bodega es moderna, pero está rodeada de preciosos viñedos, que parecen de exposición por lo pulido de su apariencia.

Otra de las joyas de la zona son las Bodegas Hispano Suizas. Están ubicadas (N 39,466264º O 1,150055º) junto a la N-322, muy cerca de Requena y camino del Parque Natural de las Hoces del Cabriel. Creadas recientemente por tres socios (uno de los cuales es suizo), tienen a gala haber obtenido el galardón de Mejor Cava de España para su Tantum Ergo, varias veces en los últimos años.

De la finca obtienen anualmente del orden de los cinco millones de kilos de uva. Una pequeña parte es seleccionada para elaborar los vinos de la bodega (poco más de cien mil botellas anuales en total, sumando todas las variedades), y el resto se vende a otros productores.
Patio interior de las Bodegas Chozas Carrascal.
(JMBigas, Mayo 2015)

Elaboran dos variedades de cava Tantum Ergo, utilizando las variedades más tradicionales del champán francés: Pinot Noir para el rosado, y Pinot Noir con Chardonnay para el blanco. Bajo la marca Impromptu producen un blanco de Sauvignon Blanc y un Rosado de Pinot Noir, ambos recios y nobles.

Producen asimismo varios tintos, que incluyen los Bassus (un monovarietal de Pinot Noir, un vino dulce natural de Pinot Noir y Bobal y un tinto multivarietal) y el Bobos, un monovarietal de Bobal.

La cuarta bodega singular que merece atención es Chozas Carrascal. Su historia arranca en 1990, aunando la viticultura tradicional con las técnicas y prácticas más modernas e innovadoras. Una cierta culminación de su esfuerzo les llegó en 2012, cuando consiguieron la Denominación de Vino de Pago. La finca está ubicada en San Antonio de Requena, a mitad de camino entre Requena y Utiel (N 39,529956º O 1,123296º).
Bodegas Hispano Suizas, cerca de Requena.
(JMBigas, Junio 2016)

Producen un espumoso muy remarcable (con D.O. Cava), así como una gama de vinos tintos y blancos, utilizando hasta once variedades distintas de uva, plantadas en la finca. Eso incluye las cepas más habituales, pero también las autóctonas de Bobal, por ejemplo. Uno de sus tintos más señeros, Las Ocho, es un multivarietal de Bobal, Monastrell (más propia de tierras alicantinas y murcianas), Garnacha Tinta, Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Syrah y Merlot.



En la provincia de Alicante sólo existe una Denominación de Origen genérica (D.O. Alicante). Yo destacaría, por muy diversos motivos, a tres bodegas.

La primera es la de Enrique Mendoza, que se ha abierto un prestigio propio, asociado a su nombre, en el mercado nacional e internacional. Está situada en los altos de Alfàs del Pi (N 38,570332  O 0,113595), muy cerca de la Autopista del Mediterráneo (AP-7).  La bodega es un proyecto nacido en los años 70, que ha ido evolucionando en el sentido de proponer al mercado vinos de calidad, muy ligados al terruño que los alumbra.
Superficie de viñedos, junto a las Bodegas Hispano Suizas.
(JMBigas, Junio 2016)

Con el subtítulo de viticultor ya se ilustra la vocación muy orientada al cuidado del campo y de la vid, con una orientación científica, primando el control del estrés hídrico de las plantas, y también ecológica, con el uso del compost en la alimentación del campo. Buena parte de esa labor se desarrolla en la Finca El Chaconero, en la zona de Villena.

Entre sus productos, destacan los blancos y tintos monovarietales (Chardonnay, Pinot Noir, Syrah, Petit Verdot, Merlot, Monastrell,...), así como algunos fabulosos reservas producto del sabio ensamblaje de variedades. Muy conocidos son también los blancos dulces naturales a partir del Moscatel de Alejandría, que maridan de maravilla con muchos de los postres golosos tan habituales por tierras mediterráneas. Comercializan el Moscatel de la Marina y el Moscatel de Mendoza, con 10 meses de crianza en barrica. A destacar también un tinto dulce natural, el llamado Dolç de Mendoza, que sólo se elabora en las mejores cosechas, procedente de una sobremaduración en la planta y una vendimia tardía en Diciembre.


La segunda bodega alicantina a destacar, y por razones diferentes, es BOCOPA, en Petrer. Es muy difícil encontrar algún restaurante en toda la costa levantina que no ofrezca entre sus vinos blancos el Marina Alta de BOCOPA, un vino blanco de mesa obtenido a partir de una variedad de uva moscatel. Su suavidad y su atractivo precio lo convierten en la elección ideal para acompañar los platos mediterráneos, sean arroces o variedades de pescado. El Marina Alta es, sin duda, el portaestandarte de la bodega.
Viñas junto a las Bodegas Chozas Carrascal.
(JMBigas, Mayo 2015)

Su catálogo de vinos es muy amplio, y cubre el gusto y los requerimientos de la mayoría de consumidores. Producen algunos excelentes tintos (diversas variedades de Laudum), alguno de los cuales incluso formó parte del Menú de un Banquete Real. También producen blancos de Chardonnay, tanto jóvenes como con algo de barrica. El rosado Terreta es un vino delicioso para beber fresquito, y satisfará a todos los amantes de este tipo de vino.

En Junio de 2016 tuve ocasión de visitar la gran tienda abierta al público que tienen en sus instalaciones de Petrer (N 38,503301º O 0,791890º), junto a la Autovía de Alicante (A-31). Allí ofrecen toda su gama de productos. Sentí curiosidad por una variedad de espumante (principalmente en blanco y rosado, aunque creo que también comercializan una variedad de tinto) que embotellan de forma muy vistosa, con el exterior completamente plateado. Les pregunté por el origen de ese producto, y si era básicamente utilizado para penetrar en mercados poco habituados al vino. Me lo negaron, en base a que parece que esos espumantes tienen muy buen mercado en España.

Viendo mi interés, me regalaron una botella mini de espumante blanco y otra de rosado. Tras probarlas, ya en casa, puedo decir que no me atrevo a llamarlas vino, pero se trata de bebidas alcohólicas de baja graduación (unos 7º) de consumo muy agradable. No me extraña que tengan un cierto éxito popular. Una competencia para la cerveza, por ejemplo. En la práctica, un refresco alcohólico.


La tercera bodega alicantina que quiero destacar es la muy tradicional Primitivo Quiles, en Monóvar (N 38.437480º O 0,829526º). Su apariencia es la de un Despacho de Vinos añejo, muy anclado en la tradición. Sus vinos de mesa me temo que son bastante rutinarios, pero producen el Fondillón que es, muy probablemente, de los más prestigiosos de toda la provincia de Alicante.

Pórtico de acceso a las Bodegas Hijos de Juan Gil,
cerca de Jumilla.
(JMBigas, Junio 2016)

El Fondillón, que únicamente se produce en Alicante, es un vino dulce natural (de unos 18º de concentración alcohólica), utilizando exclusivamente uvas de la variedad Monastrell y criado por el método de soleras. Primitivo Quiles lo comercializa con Solera 1948. Su historia es muy curiosa y se origina en lo peculiar de los contratos de alquiler de las fincas vitícolas en la provincia. Podéis ver los detalles en la Wikipedia.


En la provincia de Alicante se producen algunos excelentes vinos blancos dulces, ideales para acompañar algunos postres mediterráneos. Aparte de los que produce y comercializa, por ejemplo, Enrique Mendoza, destacaría, por su fuerte implantación, el Casta Diva, de las bodegas Gutiérrez de la Vega de Parcent, bodega que nunca he visitado.



Para cerrar el recorrido por los vinos de Levante vayamos un poco más al Sur, hasta la provincia de Murcia. Tierra tradicional de vinos, en Murcia la tradición actúa en contra de la modernidad y de lo apreciado por el mercado. Con sus dos Denominaciones de Origen (Jumilla y Yecla), históricamente se hablaba de vinos recios y más bien bastos, que nada tienen que ver con la viticultura moderna. Pero como es normal, donde hay tradición también hay conocimiento y capacidad de adaptarse, y eso han hecho algunos en Murcia.
Expositor de los diversos productos de las bodegas del
Grupo Gil Family Estates, en la bodega de Jumilla.
(JMBigas, Junio 2016)

Una primera parada interesante puede ser la vinoteca Ad Vinum, en las afueras de Cartagena. Situada en la calle Alfonso XIII con calle Vía Verde s/n, junto a la Farmacia de El Bohío (N 37,644900º O 1,004449º). La ventaja de estar en las afueras es que es relativamente fácil aparcar en las proximidades. Se trata de una tienda moderna y relativamente pequeña, que ofrece, entre otros productos, vinos de Murcia procedentes de alguna de las bodegas más emblemáticas (como las que luego os comentaré) así como vinos minoritarios y de autor, procedentes de proyectos muy ilusionantes pero relativamente modestos, y que puede no resultar nada fácil comprarlos en otro lugar. Como en toda vinoteca que se precie, dejarse aconsejar es el mejor consejo.

En ruta entre Cartagena y Calpe, en Alicante, tuve ocasión de visitar algunas de las bodegas murcianas más señeras. Desgraciadamente, el día escogido (jueves 9 de Junio de 2016) resultó ser la festividad autonómica en la Región de Murcia. Por ello, algunas de las bodegas que había planificado visitar, especialmente en la zona de Yecla, me las encontré cerradas. Las citaré, pero no tengo referencia directa debido a esta mala casualidad.
Viñedos junto a la Bodega Casa de la Ermita, al
abrigo de la Sierra del Carche.
(JMBigas, Junio 2016)

En la zona de Jumilla, un poco más al Oeste que Yecla, tuve ocasión de visitar dos de las bodegas que están poniendo en el mercado algunos excelentes vinos, que han devuelto esta Denominación de Origen al primer plano de la viticultura nacional. La primera fue la de Juan Gil, que forma parte de un grupo empresarial (Gil Family Estates) con bodegas en algunas otras zonas de producción vinícola de España. En Jumilla producen un Moscatel Seco y varios tintos jóvenes bajo el nombre de Honoro Vega. Pero yo destacaría los tres excelentes tintos que comercializan bajo el nombre Juan Gil: dos monovarietales de uva Monastrell (etiqueta amarilla, con cuatro meses de barrica, y etiqueta plata con doce meses de barrica), y un fastuoso y contundente Etiqueta Azul, a base de un 60% de Monastrell, un 30% de Cabernet Sauvignon y un 10% de Syrah, con 18 meses en barricas de roble francés y americano.

La bodega tiene una apariencia de modernidad, a pesar de que fue fundada hace ya un siglo, en 1916. Las últimas décadas han supuesto la introducción de nuevas tecnologías, que les han permitido poner en el mercado estos vinos, que son muy apreciados por el amante del vino actual. Se encuentra situada a unos kilómetros del centro urbano de Jumilla, hacia el Norte (N 38,562961º O 1,350209º), junto a la carretera autonómica RM-A11.


La segunda visita en la zona de Jumilla fue a Casa de la Ermita, posiblemente la bodega más conocida de esta Denominación de Origen a nivel nacional. Se trata de una bodega relativamente grande, con mucha actividad en el enoturismo, gracias a un entorno natural privilegiado. Fue por ello que la encontré abierta, a pesar de ser un festivo autonómico. Se encuentra situada en la zona de la Sierra del Carche (N 38,461447º O 1,175661º).
Edificio principal de la Bodega Casa de la Ermita.
(JMBigas, Junio 2016)

Comercializan una amplia gama de vinos (blancos, tintos, dulces,...). Yo quiero destacar muy especialmente dos de ellos. De una parte el Idílico, un Crianza que es el que ha dado prestigio a la bodega. Se elabora a partir de cepas viejas de Monastrell, de más de 70 años de antigüedad, y Petit Verdot, con 13 meses de envejecimiento en barrica. Para mi paladar, el vino que resulta absolutamente exquisito es el monovarietal de Petit Verdot, con crianza de 12 meses en barricas de roble francés.


En Yecla tuve menos buena suerte, ya que las dos bodegas que pretendía visitar (Castaño, en el propio centro urbano de la población, y Barahonda, en Carretera Pinoso (N 38,586446º O 1,079642º), junto a la RM-424, al sur de la población) estaban cerradas debido a la festividad autonómica. Me sorprendió mucho, porque ambas bodegas presumen en la web de actividades de enoturismo, incluso con restaurante o salón comedor, y los días festivos es cuando más fácilmente se puede tener público para este tipo de actividades.



En ningún caso este repaso por los Vinos de Levante pretende ser exhaustivo, sino que se basa en mis propias experiencias personales y visitas, realizadas en Mayo de 2015 y en Junio de 2016.

Confío en que os haya gustado y que este inventario os pueda resultar de utilidad si decidís realizar alguna visita enológica por la zona.

JMBA

lunes, 6 de abril de 2015

Salon des Vins des Vignerons Indépendants (París)

El sábado 28 de Marzo pasado tuve la ocasión de visitar en París el Salon des Vins des Vignerons Indépendants, que se celebró en el Espace Champerret, junto a la Porte de Champerret, a caballo entre París y Levallois-Perret (27-30 de Marzo).
Logo de la asociación
en la copa de degustación.
(JMBigas, Marzo 2015)

En Francia se ha producido un movimiento asociativo, transversal a todas las regiones y denominaciones de origen, de los llamados Viticultores Independientes. Se entiende por tales aquellos profesionales que controlan por completo el ciclo del vino que producen: cultivan la uva, la vendimian, realizan la elaboración y, en su caso, envejecimiento, de sus vinos en sus propias instalaciones, y también son los responsables directos e inmediatos de su comercialización. Habitualmente se trata de pequeños productores, no integrados en grandes grupos, que se caracterizan por su amor y respeto al terruño (terroir).

Esta asociación realiza diversas iniciativas, habitualmente relacionadas con la promoción del producto de sus asociados. Entre ellas, organizan durante el año algunos Salones en diversos lugares de Francia.

En 2014 la casualidad (que nunca es absoluta) me llevó a visitar la edición de ese año. Pero sufrí una sorpresa desagradable: la organización se manifestó incapaz de enviar mis eventuales compras a cualquier lugar fuera de la Francia continental, lo que se conoce coloquialmente como l'Hexagone. Ya describí mis negociaciones y mi fiasco en otro artículo.

Por eso este año organicé un viaje en coche, ciertamente apresurado, a París, para asistir al Salón y poder cargar en el maletero de mi propio vehículo las cajas de vino que pudiera comprar en el Salón, obviando así otras dificultades administrativas o burocráticas.

El Espace Champerret (al noroeste de París) es uno de esos pequeños centros para congresos y salones que abundan en las cercanías del Boulevard Périphérique. Un espacio limitado, donde se amontonan, durante el Salón, más de 500 viticultores independientes. El Salón se organiza por pasillos, nombrados como A, B, C,... Cada pasillo, de no más de dos o tres metros de anchura, tiene a cada lado, uno detrás de otro, a docenas de expositores. Cada expositor dispone de un mostrador de degustación, de un par de metros de longitud, y un pequeño espacio detrás para el almacenamiento de los productos que desean vender.
Un segundo parking mucho más cómodo que el de la
Porte de Champerret.
(JMBigas, Marzo 2015)

Esta configuración provoca que cuando se detienen sendos grupitos de dos o tres personas en los expositores enfrentados en el mismo pasillo, para degustar algún vino, conversar sobre ellos o negociar alguna compra, el tránsito por el pasillo queda prácticamente interrumpido.

Creo que ya es hora de que la organización arbitre espacios algo más amplios, que permitan una visita más confortable y una logística menos diabólica.

Si no se es un profesional del sector, y si no se dispone de una invitación específica, hay que comprar una entrada (6€) que da derecho a una copa de cristal para la degustación de los vinos durante la visita.

Os puedo asegurar que ese sábado, durante las cuatro o cinco horas que pasé en el Salón (desde mediodía hasta las cuatro o cinco de la tarde), la afluencia de visitantes fue MUY numerosa. Con una característica que conviene tener en cuenta. La intención del visitante medio es la de degustar algunos vinos de su gusto, y comprar algunas botellas o algunas cajas de aquellos cuya relación calidad-precio más les convenzan.
Carritos de todos tipos y hasta maletas, para llevarse la
compra a casa.
(JMBigas, Marzo 2013)

La organización da algunas facilidades logísticas a los compradores. Un operador de primer nivel (Geodis Calberson) tiene un stand en el Salon, y puede hacerse cargo, por un reducido coste de 3€ por caja (con algunas condiciones) de enviar los productos comprados a cualquier lugar de la Francia continental. Se excluye Córcega y los Dom-Tom, así como cualquier país extranjero (entre ellos, todos los demás de la Unión Europea). Hay un servicio de préstamo por una hora de carretillas y carros de diversos tamaños (sólo depositando un documento de identidad, que se recupera al devolver) que permiten al visitante transportar las cajas compradas hasta el propio vehículo.

Junto a una rampa de acceso para vehículos, se habilitó una zona de carga, atendida por un par de chavales muy eficientes. Esto permite llevar las cajas compradas hasta esa zona (me dieron un recibo con un número) y luego recuperar el vehículo propio, acceder a la rampa (en fila india) y proceder a toda prisa a la carga en el maletero, para no entorpecer a los demás usuarios (que deben esperar mientras uno carga).

Con acceso directo mediante ascensor al Espace Champerret, existe el Parking de Porte de Champerret. Mi experiencia en él fue una pesadilla. Accedí en torno a las 11 de la mañana (el Salón abría a las diez), y todo el Parking era un puro atasco. Alguna mente cruel decidió que, donde habitualmente se aparcarían dos coches, allí se intenta que aparquen tres en batería. Esto provoca que los espacios sean extremadamente exiguos y que cada operación de aparcar sea una fina acrobacia que interfiere durante un tiempo largo a la circulación de otros vehículos. Para completar el infierno, si uno no es un tirillas (que es, definitivamente, mi caso), una vez conseguido un espacio y aparcado el coche, salir de él es una misión imposible, salvo por el techo solar, caso de disponer de él.
Stand de préstamo de carretillas, en el espacio al aire libre.
(JMBigas, Marzo 2015)

La conclusión, en mi caso, es que tras más de media hora de peregrinaje interno sin éxito alguno, volví a salir (afortunadamente sin tener que pagar nada) para respirar de nuevo el aire libre. Afortunadamente, este año la organización coordinó una tarifa algo más ventajosa de lo habitual en un gran aparcamiento de un Centro Comercial próximo (SO Ouest, en Levallois-Perret), cuyas plazas tienen un tamaño humano y razonable. A algo más de un kilómetro de distancia del Espace Champerret, se habilitó un servicio gratuito de autocares lanzadera (cada cuarto de hora), para poder acceder con cierta comodidad al Espace Champerret. El único pero es que la señalización de las paradas era algo más que precario, e incluso un agente de la seguridad del Centro Comercial no supo darme razón de dónde debía esperar la navette. Afortunadamente, pude localizar un pobre letrero, malamente pegado a una farola, que indicaba la parada.

Los residentes en la región parisiense que acuden al Salón sin vehículo propio, idean todo tipo de soluciones imaginativas para poder acarrear sus compras hasta el propio domicilio. Abundan los visitantes que parecen pasajeros de aeropuerto, porque acarrean tras de sí voluminosos trolleys, vacíos a la llegada y pesados a la salida. O los que parecen ir al supermercado, con su carrito de la compra, o los que llevan de casa carritos plegables con sus cintas tensoras.
Tiempos Modernos.
(JMBigas, Marzo 2015)

Os podéis imaginar que, en estas condiciones, la circulación por los angostos pasillos, que deben compartir los degustadores y compradores con los improvisados transportistas, es un atasco complicado de negociar.

En mi caso, yo había escogido previamente algunos expositores que quería visitar. En particular de regiones de Francia que no me resultan fácilmente accesibles (Córcega, Alsacia, Champagne, Chablis -Bourgogne-, Tavel, Loira, etc.). Acabé visitando algunos de mi lista, y algunos otros que me llamaron la atención al pasar frente a ellos. Por ejemplo, un viticultor del Languedoc (Domaine de Gravanel, en Neffiès, en el arrière-pays de Béziers, cerca de Pézenas), que propone unos vinos blancos monovarietales de Viognier, un tipo de uva muy poco extendida de la que, sin embargo, se obtienen algunos de los que me parecen los mejores blancos que ofrece el mercado, tanto en Francia (el Condrieu, del norte del Ródano) como en España (Vallegarcía en Ciudad Real, o Viña Santa Marina en Mérida).

La mayoría de expositores admite el pago de cualquier compra mediante tarjeta de débito o crédito. Aunque alguno me encontré que sólo admitía pago en efectivo, y algún otro cuyo pirulo no le aceptó ninguna de mis tarjetas españolas. Afortunadamente, hay un cajero automático dentro del Espace Champerret; pero mi banco me ha cargado un monstruoso 5% de comisión por la disposición de efectivo (en Euros, por supuesto) en un cajero extranjero.

Tras varias horas de deambular por el Salón, me encontré con varias cajas de vino ya pagadas, depositadas cada una en el pequeño espacio del expositor en concreto. Tocaba rematar la jornada. Pero también tenía hambre y necesitaba empapar las muchas y sucesivas pequeñas degustaciones. Compré un bocata mediocre de jamón y queso, a precio de Feria (7€), que me comí en la Zona de Fumadores (una pequeña área al aire libre, donde se encontraba también el stand de préstamo de carretillas). En un pequeño bar habilitado en uno de los extremos del Espacio, conseguí una cerveza y una mesa donde degustarla con cierta tranquilidad, y descansar un poco antes de la tarea titánica que todavía me quedaba por afrontar.
En los standas acostumbra a haber una botella de agua para
enjuagar la copa y no mezclar sabores.
(JMBigas, Marzo 2015)

Conseguí una carretilla de dos ruedas, con capacidad máxima de cinco o seis cajas, y con ella, entre atascos, tropezones y topetazos, volví a recorrer los stands donde había comprado alguna cosa, y fui cargando las cajitas. Completada la recogida, me dirigí a la zona de carga por uno de los pasillos más atestados, a una velocidad nunca superior a cuatro o cinco metros por minuto. Allí dejé mis compras, identificadas por un número, del que yo tenía una copia.

Salí del Salón, para tomar el autobús de vuelta al parking del Centro Comercial. A pesar de la tarifa preferente, tuve que pagar 16,50€ por la estancia por unas cinco horas de aparcamiento. Un pequeño regalo ya que, en París, la tarifa más habitual es de 1€ ... por cada cuarto de hora.

Ya con el coche, volví al Espace Champerret, al que accedí por la rampa desde la calle trasera (rue Jacques Ibert). Allí cargué las cajas en el maletero y di por terminada la provechosa visita al Salon des Vins des Vignerons Indépendants.

Una visita, pese a todos los inconvenientes y dificultades, muy recomendable para todos los amantes del buen vino.

JMBA

viernes, 6 de marzo de 2015

ExAO (5): Vinos de Extremadura

Ya os conté hace algunos meses las primeras etapas de mi viaje en coche, Junio de 2014, por tierras de Extremadura y Andalucía Occidental. Desde la descripción general del viaje, hasta los paseos por Las Hurdes, la ciudad de Plasencia, las comarcas de La Vera y el Valle del Jerte y el Parque Nacional de Monfragüe.
Bodegas Habla, junto a Trujillo (Cáceres).
(JMBigas, Junio 2014)

Durante todo el recorrido por Extremadura (una parte todavía me queda por contar), tuve ocasión de visitar algunas de las bodegas que jalonan ese territorio. Hoy dedicaré este artículo a los vinos de Extremadura, con especial referencia a las visitas que pude realizar.

Extremadura es una tierra de acendrada tradición vitícola. Sin embargo, su vino más popular, el llamado Pitarra, me parece nefasto, excepto, quizá, para quien le recuerde sabores o aromas de la infancia. En los tiempos modernos (1.999) se ha establecido una única Denominación de Origen en la región, Ribera del Guadiana. Desde mi punto de vista, y con su configuración actual, esta denominación de origen contribuye muy poco a la apreciación de los vinos producidos en Extremadura. El motivo principal es que abarca hasta seis subzonas diferentes, con características climáticas y de suelo muy diversas, que no configuran un criterio de calidad uniforme para los vinos con esta denominación. Las subzonas son cuatro en la provincia de Badajoz (Tierra de Barros, Matanegra, Ribera Alta y Ribera Baja) y dos en la de Cáceres (Cañamero y Montánchez).
Viñedos junto a las Bodegas Habla (Trujillo).
(JMBigas, Junio 2014)

Las restricciones impuestas por cualquier denominación de origen (rendimientos máximos, tipos de cepas admitidas, composiciones, etc.) junto con una muy escasa aportación a la apreciación del producto, provoca que la mayor parte de las bodegas innovadoras de la región (que las hay y bastantes) prefieran la libertad de la denominación genérica Vino de la Tierra de Extremadura. Una situación que, probablemente, se acabe resolviendo en el futuro convirtiendo alguna de las subzonas en denominación de origen de pleno derecho, con sus propias características diferenciales.

En mi periplo por esa tierra, básicamente de norte a sur, empecé por visitar una de las nuevas bodegas con más reconocimiento en el mercado en estos últimos años: Bodegas Habla. Se encuentran muy cerca de Trujillo (Cáceres), dentro de la subzona Montánchez. Llegar a la bodega no es nada fácil, pues hay que pasar bajo la autovía A5 y seguir luego un camino de tierra. Para quien le pueda servir, sus coordenadas son N 39.402172º O 5.869200º. Casi enfrente está la finca La Torrecilla, de la misma propiedad, que no es de acceso público.
Puerta de entrada a las Bodegas Habla.
(JMBigas, Junio 2014)

Su vino más extendido y conocido es el Habla del Silencio, un nombre curioso que cualquiera retiene si lo ha visto alguna vez. Es, efectivamente, un tinto fino con crianza, muy agradable de beber, de 14,5º, elaborado a partir de Syrah, Cabernet Sauvignon y Tempranillo. También producen un tinto joven, ideal para el poteo o degustación por copas, al que llaman Habla de la Tierra. Pero sus joyas son los tintos Habla numerados. Cada año sacan al mercado dos de estos. Uno de ellos acostumbra a ser un monovarietal de Syrah (con número par), mientras que el otro es un cuvée de Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Petit Verdot (con número impar). Los últimos presentes en el mercado son el Habla Nº 11 y Nº 12, aunque, con algo de suerte, todavía se puede comprar alguno de los anteriores.

La bodega es un edificio moderno (construido no hace más de diez o quince años). Si no se tiene cita previa, en la verja hay un timbre que permite, a horas convenientes, tener acceso al interior y poder comprar alguno de sus caldos, a la vez que recibir algunas explicaciones sobre su historia y actualidad.

Todos los vinos de las Bodegas Habla se comercializan como Vino de la Tierra de Extremadura.



Quería visitar Guadalupe y, de camino, al borde de la carretera EX-116, en el término municipal de Cañamero, visité las Bodegas Ruiz Torres (N 39.362001º O 5.335748º). El acceso es fácil desde la carretera, y hay una gran explanada para aparcar frente al edificio principal de la bodega. A pesar de que ya eran más de las dos de la tarde, todavía me atendieron en la tienda que tienen para los visitantes. Producen una gran variedad de vinos (tinto, rosado, blanco) bajo las marcas genéricas Attelea, Trampal y Antero. Pero sus mejores vinos los producen bajo el nombre de Ruiz Torres, como dos remarcables monovarietales de Syrah o de Cabernet Sauvignon.
Bodegas Ruiz Torres en Cañamero (Cáceres).
(JMBigas, Junio 2014)

Aunque algunos de los vinos están acogidos a la D.O. Ribera del Guadiana, la mayoría utilizan el genérico Vino de la Tierra de Extremadura. Me confirmaron los responsables que ello es debido, como ya he comentado, a las restricciones que impone la D.O., poco adecuadas, según ellos, a las características climáticas de la subzona Cañamero.

En esa misma subzona hay otra gran bodega, Bodegas Carabal, situada en Alía, junto a la carretera Alía-Castilblanco (N 39.369017º O 5.161679º). Tras la breve visita a Guadalupe (que ya os contaré en otra ocasión), estuve a sus puertas. Pero eran las cinco de una tarde muy calurosa y la verja estaba cerrada y no pude visitarla. Producen tres tipos de tinto bajo la D.O. Ribera del Guadiana. Un Tinto Roble (Carabal Rasgo); un Tinto Crianza (Carabal Cávea) que ha ganado bastantes premios a partir de un ensamblaje de Syrah, Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Graciano; y el goloso Carabal Gulae, otro Tinto Crianza, elaborado con cariño a partir de sus mejores cepas.

Ese miércoles 4 de Junio recalé en Cáceres capital, donde cené y dormí (ya os contaré los detalles en otro momento).


El jueves 5 tomé rumbo al sur (final de etapa en Zafra, provincia de Badajoz), con idea de realizar una visita a Mérida, especialmente a su zona arqueológica romana. Tras un pequeño desvío hasta Montánchez, para comprar un poco del maravilloso jamón ibérico que allí producen, llegué a las inmediaciones de Mérida pasadas las once de la mañana, por la A-66, llamada Autovía de la Plata. Esta carretera, que vertebra todo el oeste de la península, de norte a sur, permite viajar desde Gijón en Asturias hasta Sevilla. Queda todavía algún tramo en que la carretera es de calzada única, pero casi toda la ruta es una autovía de doble calzada.
Viña Santa Marina, junto a Mérida (Badajoz).
(JMBigas, Junio 2014)

Para aprovechar las horas comerciales útiles (para la visita a Mérida daba igual un poco más pronto o un poco más tarde), seguí unos kilómetros hacia el sur, para visitar las bodegas Viña Santa Marina (en la subzona Ribera Alta), que están ubicadas junto a la propia A-66, aunque el acceso es ligeramente truculento, a pesar de estar señalizado. Por si acaso, sus coordenadas son: N 38.829072º O 6.371912º.

El edificio de la bodega, al más puro estilo de cortijo del sur, está rodeado de una extensión de viñedos, hasta las 61 hectáreas que constituyen el mejor activo de la bodega. Situada a los pies de la Sierra de Lamoneda, se trata de un proyecto de Álvaro de Alvear, perteneciente a una familia de larguísima tradición vitivinícola.

Una de las peculiaridades de Viña Santa Marina es que disponen de algunas variedades de uva muy poco extendidas en España, como la blanca Viognier y algunas cepas autóctonas. Yo sólo conozco que utilice la Viognier el Pago Vallegarcía, en Retuerta del Bullaque (Ciudad Real), de la que obtienen el que, para mi gusto, es uno de los mejores blancos de España.
Viñedos junto a Viña Santa Marina, en Mérida.

En Mérida, Viña Santa Marina propone, aparte de un blanco seco monovarietal de Viognier, también un Viognier dulce de vendimia tardía, muy singular.

Su tinto más popular y extendido es, probablemente, el Equus (un cuvée de Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Syrah). Pero también tienen un par de variedades de gama alta, con reconocimiento de más de 90 puntos Parker. Por ejemplo el Gladiator (Syrah, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot) o el Miraculus (Merlot, Cabernet Sauvignon, Syrah, Cabernet Franc).

En la franja alta también se sitúan los dos monovarietales de Tempranillo, los Torremayor (crianza y reserva).

Utilizando varietales autóctonos, proponen dos vinos blancos interesantes: el Altara (Montúa, Cayetana Blanca, Pardina) y el Altara Aurum (un ensamblaje de Montúa y Viognier).

Utilizando solamente Merlot, proponen el carnoso rosado Viña Santa Marina.
Toneles de reclamo frente a Viña Santa Marina en Mérida.
(JMBigas, Junio 2014)

A pesar de que están afiliados a la Denominación de Origen Ribera del Guadiana, la mayoría de sus variedades se comercializa como Vino de la Tierra de Extremadura.

Llegué a la bodega en torno a las once y media de la mañana. Junto al edificio principal hay una gran explanada de tierra para poder aparcar, y acercarse andando a la entrada a la bodega. En la propia planta baja tienen una sala grande preparada para degustaciones, junto a una tienda muy bien dispuesta donde se pueden adquirir todas las variedades que producen.

Pensaba llevarme una muestra de seis botellas, pero la abundante variedad y excelencia de lo que producen me aconsejaron ir más bien a la docena, para no olvidarme de nada significativo.

Pasado el mediodía llegué a Mérida (ya os contaré la visita en otra ocasión).

Hubiera querido visitar también otra bodega singular en las inmediaciones de Mérida, Marqués de Valdueza. Pero la finca Perales de Valdueza, donde producen varios vinos tintos, incluyendo un Gran Vino de Guarda, así como aceite de oliva virgen, está situada junto a la A-5, en el Km 360 (N 38.859747º  O 6.544626º), ya camino de Badajoz, y me suponía un desvío que no me pude permitir.

Por la tarde seguí camino hacia el sur, con primera parada en Almendralejo, capital de la subzona Tierra de Barros, dentro de la D.O. Ribera del Guadiana. Esta zona es de las más reconocidas en el entorno vinícola de Extremadura. Aparte de algunos buenos vinos, varios productores también proponen una cierta variedad de cavas (algunos de ellos con Denominación de Origen Cava, que es la única D. O. que no es geográfica). En general, los Brut o Brut Nature tienen una buena calidad, y un excepcional ratio precio-calidad. Se pueden conseguir Brut Natures mucho más que correctos por menos de 5€.

Quizá el más conocido sea el Vía de la Plata, que tiene la bodega en el centro de la población, y sólo producen algunas variedades de cava (no vinos tranquilos). Tuve ocasión de probar su excelente Brut Nature esa misma noche en el Parador de Zafra. Pero para la visita yo había escogido la Bodega Romale, que está ubicada en un Polígono Industrial al norte de la población (N 38.696851º  O 6.412989º). Llegué allí en torno a las cuatro y media de la tarde, pero la tienda-oficina estaba cerrada hasta las cinco. Tuve que hacer tiempo dando una vuelta por Almendralejo, y volví pasadas las cinco.

Romale se suministra de diversos viticultores de Tierra de Barros, pero sus técnicos controlan directamente hasta 300 hectáreas de viñedos.

Bajo la D. O. Ribera del Guadiana comercializan dos familias de vinos. La marca básica (Viña Romale) integra un blanco de Macabeo, un rosado de Tempranillo, un tinto joven 100% Tempranillo y otro de Tempranillo con 10% de Garnacha. La marca premium (Privilegio de Romale) incluye un Tinto Roble Coupage (Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Syrah), un Tinto Crianza y otro Reserva 100% Tempranillo.

También comercializan algunos vinos más sencillos (como Vino de la Tierra de Extremadura) en los tres colores y habitualmente en el formato BiB (Bag in Box).

Los cavas blancos, bajo Denominación de Origen Cava y marca Privilegio de Romale, utilizan Macabeo y Parellada (Semiseco, Brut Nature y Brut Nature Reserva). El Brut Nature Rosado lo elaboran a partir de 100% Garnacha.

Junto a la oficina, en la entrada principal del edificio, tienen una pequeña tienda con exposición de todos sus productos, atendida por el propio personal de la oficina.

He probado el Brut Nature Reserva (que compré a un precio en el entorno de los 5€), y es mucho más que correcto y muy agradable al paso de boca.

Desde Almendralejo seguí camino al sur, para la última parada del día, en Villafranca de los Barros. Allí quería visitar la bodega Pago de las Encomiendas, que elaboran algunos productos bastante singulares.
Pago de las Encomiendas, en Villafranca de los Barros
(Badajoz).
(JMBigas, Junio 2014)

La bodega se encuentra a las afueras del pueblo, al suroeste de la localidad (N 38.554560º  O 6.344963º). Tras cruzar la verja (que yo encontré abierta, pasadas las cinco y media de la tarde), hay una explanada para poder aparcar el coche. Tras llamar al timbre, me atendió el propio responsable de la bodega.

Pago de las Encomiendas es un sabio ensamblaje de tradición, modernidad y esfuerzo por la calidad. Un exquisito cuidado de la uva en el campo, incluyendo a menudo vendimias nocturnas, y en la propia bodega, donde toda la conducción es por gravedad, tratando de evitar incidentes no deseados, determina la obtención de vinos singulares y muy reconocibles.

Para todos los vinos que producen utilizan la denominación genérica Vino de la Tierra de Extremadura, a pesar de encontrarse en el corazón de la subzona Tierra de Barros de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana. Bajo la marca Nadir comercializan los tres colores: un tinto con crianza (Tempranillo y Syrah), un potente rosado (Tempranillo y Petit Verdot), cuyos 14,5º embotellan en un envase singular, y un Blanco (monovarietal de Cayetana Blanca).

En el alto de gama proponen el Xentia de Juan Carrillo, un tinto con crianza de 14,9º, elaborado a partir de Tempranillo, Petit Verdot, Syrah y Graciano.

Sin duda una bodega a tener en cuenta para completar el panorama de la modernidad en el vino extremeño.

Desde allí seguí camino al sur, hasta Zafra, donde había reservado alojamiento en el Parador.

Pero esa ya será otra historia.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este artículo, podéis acceder a una colección más amplia pinchando en la siguiente imagen.


JMBA


Nota aclaratoria: Procuro proporcionar las coordenadas precisas de las respectivas bodegas, ya que raramente disponen de direcciones postales reconocibles por las herramientas cartográficas o dispositivos de navegación. La mayoría de GPS permiten la introducción de un destino mediante sus coordenadas. Y en Google Earth, por ejemplo, se pueden introducir directamente las coordenadas (eso sí, identificando la orientación Oeste como W  - de West - y no como O, y utilizando el punto decimal y no la coma) y te lleva de la mano a la puerta de la correspondiente bodega. 

miércoles, 14 de enero de 2015

Por Tierras de Burgos (y 5): Bodegas de Ribera

Voy a contaros hoy la última etapa de nuestro viaje por Tierras de Burgos del pasado mes de Julio. Ya os conté nuestras paradas en el camino hasta Burgos, nuestros paseos por la ciudad, las visitas al yacimiento arqueológico de Atapuerca y al Museo de la Evolución Humana, y la Ruta por las Merindades, al norte de la provincia.
Bodegas Dominio de Cair en La Aguilera (Burgos).
(JMBigas, Julio 2014)

El jueves 17 de Julio era nuestra cuarta y última jornada por estas tierras, y ya tocaba volver a casa, volver a Madrid. Sin embargo, queríamos aprovechar el día y el camino, y realizar algunos desvíos para visitar alguna de las maravillosas bodegas de la Denominación de Origen Ribera de Duero. Además, en algún momento de ese día caluroso teníamos que pasar por la tienda de Fuentespina, que estaba almacenando en buenas condiciones de conservación algunas botellas de vino que habíamos comprado en el viaje de ida.

Tras desayunar, recoger el equipaje y pagar la cuenta en el hotel de Burgos, iniciamos la marcha en torno a las 10 de la mañana. Seguimos dirección al sur por la A-1, hasta el pueblo de Oquillas, donde nos desviamos a la derecha, por la carretera secundaria BU-P-1104, para recorrer algunos de los pueblos vitícolas de Ribera de Duero, en la provincia de Burgos.

Cruzamos Quintana del Pidio, en dirección a La Aguilera. En este pueblo ha construido Luis Cañas, con fuerte y conocido negocio vinícola en Rioja, una bodega de nueva planta, a la que han llamado Dominio de CAIR. Sus primeros vinos salieron al mercado en 2010, pero ya se han ganado una muy buena reputación, dentro de Ribera. El edificio de la bodega (N 41,724547º  O 3,768737) es singular, y su parte central simula un gran tonel vertical.
Real Sitio de Ventosilla, sede de las Bodegas PradoRey,
en Gumiel de Mercado (Burgos).
(JMBigas, Julio 2014)

De momento sólo producen vinos tintos, en tres o cuatro variedades. Recientemente han introducido un tinto más simple, ideal para el poteo en los bares a un precio adecuado. Pero también tienen un gran vino, el Tierras de Cair Reserva, que se vende en el entorno de los 30€, aunque creo que lo vale, por su complejidad y excelencia.

Disponen de un espacio dedicado a tienda y degustación, aunque no está atendida en permanencia. En horas llamemos normales, se puede comprar alguno de los vinos que producen. Para facilitar la labor al visitante, tienen algún pack con sus diferentes vinos. En particular, tres botellas escogidas en una bolsa ad-hoc de lona, que permite el transporte con comodidad, incluso con alguno de los dispositivos refrigerantes disponibles en el mercado, para el transporte de vinos blancos o rosados en las mejores condiciones. Compré uno de esos packs, y cabe decir que ya he utilizado esa bolsa en varias ocasiones posteriores, a plena satisfacción.

Seguimos camino en dirección a Aranda de Duero, donde tomamos hacia la derecha por la carretera CL-619. Más adelante, en el municipio de Gumiel de Mercado, a la derecha de la carretera, está el Real Sitio de Ventosilla (RSV), una finca de más de 3.000 Ha, de las que unas 500Ha están dedicadas al cultivo del viñedo. Es la sede central de la Bodega PradoRey, que también tiene una buena presencia, con sus vinos blancos, en la Denominación de Origen Rueda, en la provincia de Valladolid.
Bodega Pago de los Capellanes, en Pedrosa de Duero (Burgos).
(JMBigas, Julio 2014)

Dentro de la finca, enorme y que se extiende a ambos lados de la carretera, está el edificio central de la bodega (N 41,703762º O 3,790256º), así como una Posada u Hotel rural que, por los datos de que dispongo, debe ser muy recomendable si se quiere una estancia entre viñedos, con el vino como hilo conductor.

Es posible concertar visitas, de duración variada, a la bodega y a los viñedos. Pero nosotros no lo habíamos hecho, como sí lo hizo una familia mexicana que llegó algo después de nosotros. Sin embargo, sí nos atendieron en el espacio dedicado a tienda, donde están a la venta todos sus vinos, tanto los propios de Ribera de Duero como los de otras denominaciones. Nos dieron todas las explicaciones que les pedimos, y compré una caja con botellas variadas de sus mejores vinos en todos los colores.

El Real Sitio de Ventosilla está muy bien preparado para recibir a los visitantes. Dispone de un amplio aparcamiento exterior, adyacente a alguna de las grandes parcelas de viñedos de las que dispone la finca. Parcelas que, por cierto, da gusto mirar por su pulcritud. En cualquier caso, una visita recomendable.
Castillo de Peñafiel, conocido como "El Barco de Castilla".
(JMBigas, Julio 2014)

Seguimos camino por esa misma carreterra, hasta el pueblo de La Horra. Allí giramos a la izquierda, por la carretera local BU-130, en dirección a Roa de Duero (pop. 2.443), conocida con frecuencia simplemente como Roa. Roa es la sede de la Denominación de Origen Ribera de Duero.

Hicimos una breve parada en Roa, para descansar un ratito y tomar un aperitivo en el Cava Bar de la calle Las Cruces (era ya la una de la tarde). En el camino pasamos junto a la Plaza de Toros de la localidad.

Desde allí tomamos la carretera BU-P-1101 en dirección a Pedrosa de Duero. Cerca de ese pueblo y junto a la carretera, está la Bodega de Pago de los Capellanes (N 41,709581º O 3,972313º), donde hicimos una breve parada. Pero ya era demasiado tarde en la mañana, y como no habíamos concertado visita alguna, seguimos camino sin más. Entre los vinos populares y conocidos de la Denominación, este es posiblemente uno de los más prestigiosos.

Desgraciadamente, la una y media o dos de la tarde ya es una hora demasiado avanzada para realizar visitas de mañana a cualquier bodega. Habíamos topado con la que yo ya he llamado la playa del mediodía, ese tiempo inconcreto entre la una o dos de la tarde y las cinco o seis, en que es imposible contar a ciencia cierta con que esté disponible un servicio cualquiera, salvo confirmación previa. Y, en pleno mes de Julio, con un calor sofocante, la posibilidad de cualquier cosa por la tarde pasaba por dejar discurrir plácidamente la hora de la siesta. Como debíamos llegar a Madrid esa tarde, no podíamos aprovechar una eventual sesión de tarde.
Explanada junto al Castillo de Peñafiel (Valladolid).
(JMBigas, Julio 2014)

Por ello seguimos camino hacia Peñafiel (pop. 5.428), ya en la Provincia de Valladolid. Teníamos la idea de comer alguna cosa allí, y quizá visitar alguna de las múltiples tiendas de vinos de la población (de las que había seleccionado alguna previamente por Internet). El calor era intenso y la solanera inclemente. Todo invitaba a la siesta.

Tenía referencias positivas del Palacio del Vino de Ribera de Duero (en la Plaza Comuneros), como tienda con más de 800 referencias de vinos de la zona. Pero cuando llegamos allí, cerca de las dos y media de la tarde, la tienda estaba evidentemente cerrada. E incluso sospechamos si quizá estaban de vacaciones.

Decidimos subir al Castillo de Peñafiel. El Castillo, cuyo origen se remonta al siglo X, está edificado en lo alto de una loma que domina toda la llanura circundante, moteada de viñedos. Por su forma característica (tanto del castillo como de la propia loma), a menudo se le denomina el Barco de Castilla, como si se tratara de una nave surcando un mar improbable en el interior de Castilla. Desde 1999 aloja el Museo Provincial del Vino, que recibe unas 100.000 visitas anuales.
Los viñedos motean la llanura que rodea Peñafiel.
(JMBigas, Julio 2014)

En la explanada junto al castillo, que se utiliza como aparcamiento, caía un Sol de justicia, aunque corría un fuerte viento. Evidentemente, el Museo estaba cerrado y no reabría hasta pasadas las cinco de la tarde. Aprovechamos para disfrutar de las excelentes vistas que se tiene desde allí, de la propia localidad de Peñafiel, y de los campos circundantes.

Bajamos de nuevo a la Plaza de los Comuneros (pasadas las tres de la tarde, la tienda seguía, lógicamente, cerrada) y decidimos comer un bocadillito en uno de los bares de la plaza. Sentarnos a comer (y beber) con calma las muchas delicias que ofrece esa tierra nos hubiera sumido en un sopor insuperable durante buena parte de la tarde, y no nos lo podíamos permitir

Para hacer tiempo, seguimos la carretera VA-101 hacia el oeste, en dirección a Pesquera de Duero. Allí tuvimos ocasión de ver, sólo ver, las impresionantes instalaciones de las Bodegas Emilio Moro y también las del tinto Pesquera, de Alejandro Fernández, uno de los grandes popes de la Denominación Ribera de Duero.
Esta podría ser la proa del Barco de Castilla.
(JMBigas, Julio 2014)

Seguimos por la carretera hasta Valbuena de Duero, donde está la legendaria bodega de Vega Sicilia, y luego hasta Olivares de Duero, ya muy cerquita de Quintanilla de Onésimo, en las orillas del río Duero.

Volvimos a Peñafiel, pero la tienda de la Plaza de los Comuneros, cerca de las cinco de la tarde, seguía cerrada. Por ello, decidimos ir directamente hacia Fuentespina, donde nos esperaban las botellas de vino que habíamos comprado a la ida, y que nos conservaban en la bodega climatizada de la tienda de vinosribera.com.

Llegamos allí, tras el recorrido por la N-122, pasadas las cinco y media de la tarde. Recogimos las cajas de vino y compramos alguna de las delicatessen que, aparte de los vinos, están allí a la venta, como una maravillosa morcilla de Burgos envasada al vacía, para comer frita en rodajas.

Seguimos ya camino directamente hacia Madrid, donde acabamos llegando pasadas las siete y media de la tarde. Allí dimos por terminado este maravilloso viaje por Tierras de Burgos.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este artículo, podéis acceder a una colección de 17 imágenes seleccionadas que reflejan el recorrido de esta jornada. Basta pinchar la siguiente fotografía.


También podéis ver este vídeo, grabado ese día.


JMBA