Querido Paseante, siempre eres bienvenido. Intenta escribir algún comentario a lo que leas, que eso me ayuda a conocerte mejor. He creado para ti un Libro de Visitas (La Opinión del Paseante) para que puedas firmar y añadir tus comentarios generales a este blog. Lo que te gusta, y lo que no. Lo que te gustaría ver comentado, y todo lo que tú quieras.


Pincha en el botón de la izquierda "Click Here - Sign my Guestbook" y el sistema te enlazará a otra ventana, donde introducir tus comentarios. Para volver al blog, utiliza la flecha "Atrás" (o equivalente) de tu navegador.


Recibo muchas visitas de países latinoamericanos (Chile, Argentina, México, Perú,...) pero no sé quiénes sois, ni lo que buscáis, ni si lo habéis encontrado. Un comentario (o una entrada en el Libro de Visitas) me ayudará a conoceros mejor.



Mostrando entradas con la etiqueta capitalismo del desastre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta capitalismo del desastre. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de julio de 2011

La Matanza de Noruega

Debo reconocer que las primeras informaciones de este viernes sobre el atentado terrorista en Oslo y la matanza en la isla de Utoya sembraron en mí la confusión. Me parecían dos hechos suficientemente diferentes como para intuir dos autorías separadas. Pensé que la matanza en la isla (inicialmente se hablaba de solamente una media docena de muertos) sería la reacción de un iluminado contra una presunta autoría del extremismo islámico en el atentado de la capital.
Anders Behring Brevik
(Fuente: celebritydaily)

Pasados dos días, parece que las cosas se van aclarando. Por lo menos en lo que se refiere a la autoría inmediata de los hechos. Que la autoría intelectual es otra conversación.

Me sorprendió, viendo los terribles destrozos producidos en el barrio gubernamental de Oslo, las modestas cifras de muertos. Me imaginaba que, fácilmente, podía haber docenas de fallecidos entre tanto estropicio. Pero parece ser que se juntaron dos circunstancias atenuantes: el día era no laborable en Noruega, por lo que habría pocas personas en los edificios del Gobierno, y además el tiempo meteorológico era bastante malo, por lo que había poca gente paseando por las calles.

Por el contrario, las cifras de muertos en la isla no dejó de crecer, hasta alcanzar la horrorosa cifra de 86 (que este lunes la policía dice que igual tendrá que rebajar en cuatro o cinco; por cierto, entiendo que la cifra aumente a medida que se vayan desarrollando las investigaciones; pero me cuesta entender que descienda). Inicialmente, el tiroteo en la isla parecía el trabajo de un iluminado espontáneo. Pero cuando se ha conocido el auténtico alcance de la tragedia, queda claro que fue más bien la labor artesana de extinción de un extremista, cuyo objetivo, según parece, era matarlos a todos. Incluso parece ser que la explosión en Oslo sería una maniobra de diversión de su auténtico objetivo en Utoya.
Brevik, con vestido de gala de
la masonería, incluyendo el
mandil, omitido en algunos medios
(Fuente: outono)

En conjunto, un cúmulo de delitos impresentables e indefendibles, cometidos por un chaval noruego de 32 años, ultraderechista, fanático cristiano, ultranacionalista, antiislamista, masón, diplomado de la Escuela de Comercio y no sé cuántas cosas más. Este lunes ha comparecido ante el juez, tras afirmar (a través de su abogado) que la matanza fue atroz, pero era necesaria (¿necesaria para qué?¿necesaria para quién?). Parece que también ha hablado de la colaboración de otras dos células (de no sé qué organización, que ya ando confuso). Trasladado a vivir a una granja al oeste de Oslo, parece ser que compró seis toneladas de fertilizantes hace unos meses que, mediante diversos procesos físicos o químicos, supongo, convirtió en explosivos suficientes como para hacer volar por los aires un barrio de la capital. Tiene permiso de armas (¿qué criterio se sigue para dar este tipo de permisos?) y al menos un revólver y un fusil legales. Aunque para la matanza podría haber utilizado algún tipo de arma ametralladora con balas prohibidas (¿existen balas autorizadas?) y se entregó con denuedo y frenesí a la que creía su misión de exterminar a todos los jóvenes socialdemócratas que estaban de colonias (o así) en la isla.

Desde luego, para ser el primer atentado que sufre Noruega en su territorio, el estreno ha sido por todo lo alto, situándose de golpe al nivel de martirologio del Madrid del 11-M o de la Nueva York del 11-S. Y estos hechos ya han conseguido que, por primera vez, se vea a la policía y al ejército patrullar armados las calles de Oslo.

Tuve ocasión de visitar Noruega en el ya lejano 1989. Saqué la impresión de un país privilegiado por sus paisajes naturales (ese Cabo Norte legendario, los inacabables fiordos, la lluvia de Bergen o ese tren de la Flam Line,...). También, como en todas partes, con una sociedad llena de contradicciones. Una de las más evidentes para el visitante es su relación atormentada con el alcohol. Los licores hay que comprarlos, a precio elevado, en las tiendas del Estado (los estancos del alcohol). En el barco de la Hurtigrute, la licencia sólo permitía servir cerveza o vino, pero el camarero me vino a ofrecer, a escondidas, una garrafa de algún tipo de aguardiente que destilaba su cuñado ilegalmente. O podías ver a un grupito de cuatro jóvenes (jóvenes y jóvenas) sentados a la mesa de un bar, que recibían cada diez minutos una nueva dosis de vodka, hasta que caían rendidos (y borrachos). Posiblemente esas son contradicciones inducidas por el sentido puritano de la sociedad.
Muertos en las playas de la isla de Utoya
(Fuente: The Gus)

Por otra parte, se trata de una sociedad muy avanzada en derechos y libertades, y una de las cunas del llamado estado del bienestar. Que, de forma deliberada, se ha mantenido al margen de las fiebres europeístas de la mayoría de países de la Europa Occidental, que no forma parte de la Unión Europea y que, por supuesto, mantiene su moneda nacional (la corona noruega). Entre sus países próximos están todos los grados: Finlandia forma parte de la Unión Europea y de la Eurozona, mientras que Suecia y Dinamarca sí son miembros de la Unión Europea, pero conservan sus monedas nacionales.

Todos estos hechos han provocado que Noruega circule por esta crisis mundial de modo bastante diferente al de algunos de sus vecinos. No sufre el ataque de los mercados al que venimos siendo sometidos los miembros de la Eurozona y no parece tener tensiones económicas preocupantes. En resumen, un oasis de paz... hasta el viernes pasado.

Insisto en que me cuesta creer en la autoría individual de unos hechos luctuosos como los producidos en Oslo y en la isla de Utoya. Es posible, pero extremadamente improbable, que un solo individuo decida primero, y tenga luego la capacidad de llevar a cabo unos actos tan monstruosos, que requieren de toda clase de infraestructuras y recursos (explosivos, vehículos, armamento,...).

Por otra parte, su aparente adscripción a doctrinas de la extrema derecha, su odio hacia lo islámico, su ultranacionalismo, me traen aromas de otras cosas. Coincide, además, en el tiempo, con el ataque que está sufriendo, especialmente en el Reino Unido, el gigantesco grupo mediático de Rupert Murdoch que, al margen de los delitos que puedan haber cometido, se ha caracterizado siempre por vehicular los mensajes más rancios y explosivos de cierta ultraderecha, los llamados neocons, los fundamentalistas de la Escuela de Chicago, especialmente a través de su cadena Fox News. Que acoge en su Consejo, por cierto, a personajes tan siniestros como nuestro José María Aznar, que no ha parado de dar coces en todos los foros a los que ha tenido acceso, a los disconformes con el Trío de las Azores, a los socialistas e izquierdistas de toda laya y a todo lo que se mueva a la izquierda del 9,5 en una escala de 10.
Destrozos en Oslo, como resultado del violento
atentado de este viernes
(Fuente: nicanoticias)

Como las cosas, en el mundo, muy raramente suceden por generación espontánea, uno empieza a preguntarse si los adalides del capitalismo del desastre no habrán decidido que el oasis noruego era una anormalidad histórica. Y que existía un riesgo, detestado por ellos, de que pudiera actuar pedagógicamente, demostrando a los tibios que otro camino es posible. ¿No será que los ciudadanos sin miedo son una amenaza para los intereses de esos neocons?.

Sé que las teorías conspirativas siempre son una alternativa atractiva para explicar los hechos. Pero, francamente, no me cabe en la cabeza que ese delincuente noruego, que en su fuero interno seguro que se cree cargado de razones, haya actuado en solitario. Porque la órbita de Neptuno sólo se explicaba por la presencia de un Plutón todavía desconocido en la época.

El personaje de Anders Behring Brevik me recuerda mucho más al mártir religioso o al soldado que cumple una misión de la que le han convencido, que a la figura de un eremita que desciende un buen día de su montaña para sembrar el pánico, sin más explicaciones. Su referencia a los Templarios o el propio uniforme de Caballero Justiciero con el que aparece en algunas fotografías, ilustrarían esta adscripción.

Ante todo, por supuesto, mis sinceras condolencias a los familiares y amigos de los numerosos fallecidos en estos luctuosos acontecimientos. Y mi mejor deseo de que las investigaciones no se detengan en identificar a un loco iluminado llamado Breivik y que persigan, más allá de eso, la autoría intelectual, los cómplices y los instigadores.

O habrán conseguido su objetivo de crear el miedo donde no lo había.

JMBA

martes, 2 de noviembre de 2010

La Doctrina del Shock por Naomi Klein

Todo libro nace con un propósito. Si es una novela, el propósito es narrar una historia, habitualmente de forma que resulte interesante para el lector. Si es un ensayo (como en este caso) el propósito es aportar suficientes datos como para confirmar una tesis preexistente, por lo menos en la mente del autor.
(Fuente: Casa del Libro)

Para empezar, conviene saber que Naomi Klein es una activista canadiense antiglobalización. Esto significa que sus opiniones están necesariamente impregnadas de ese hecho. Sin embargo, aporta tal caudal de datos sobre situaciones políticas e históricas que hemos visto reflejadas de una cierta forma en los medios de comunicación del momento (en los periódicos, en los noticieros,...), que nuestro punto de vista debe ampliarse para incluir su tesis. Que es, por cierto, estremecedora.

De alguna forma, en el núcleo de la tesis está Milton Friedman, un economista ultraliberal que practicó la docencia en la Universidad de Chicago, y que dió lugar a la llamada Escuela de Chicago. Para hacernos una idea de lo que estamos hablando, resumamos las tres recomendaciones básicas de Friedman a los Gobiernos, extraídas de su libro Capitalismo y Libertad: 1) Deben eliminar todas las reglamentaciones y regulaciones que dificulten la acumulación de beneficios; 2) Deben vender todo activo que posean que pudiera ser operado por una empresa privada y dar beneficios; y 3) Deben recortar drásticamente los fondos asignados a programas sociales (síntesis extraída de la reseña publicada en solodelibros).
Naomi Klein
(Fuente: wikimedia)

Seguro que estos principios nos resultan dolorosamente próximos. De hecho es la doctrina básica de los ultraliberales, o de los llamados neocons estos últimos años. En resumen, reducir al máximo el tamaño del Estado, reducir (si no eliminar) la intervención del Estado en el reequilibrio de rentas y en la protección de los más débiles, y privatización de todos los servicios (que sean rentables, eso sí). Hasta convertir al Estado en un contratista global, que subcontrata la prestación efectiva de los servicios que tiene la obligación de suministrar a los ciudadanos. En resumen, una política cuyo resultado es hacer más ricos a los ricos, y más pobres a los pobres.

El análisis exhaustivo que realiza Naomi Klein en este libro (La Doctrina del Shock. El Auge del Capitalismo del Desastre. Paidós Ibérica bolsillo, 11,95 Euros) tiene que ver con las ocasiones históricas clave en que esta teoría económica se ha impuesto en diversas partes del mundo. Y, sobre todo, con sus brazos armados. En primer lugar, el Fondo Monetario Internacional, pero seguido por las principales instituciones de Estados Unidos (en realidad, el propio Gobierno de Estados Unidos). Y todo ello para proteger y favorecer a sus propias grandes corporaciones, para crearles nuevas fronteras que les permitan aumentar sus beneficios.
Milton Friedman (1912-2006)
(Fuente: liberalismoonline)

Naomi Klein establece un paralelismo muy estimulante entre ciertas técnicas médicas (como el electroshock) y las tácticas del capitalismo salvaje para implantarse donde y cuando ha tenido ocasión, o ha podido propiciar. Con el electroshock, por cierto ampliamente utilizado en variados escenarios de tortura, se persigue que el paciente se convierta en un papel en blanco, en el que se pueda escribir de nuevo desde cero. Y la doctrina del shock es la táctica política que ha propiciado en muchos escenarios la implantación de esta práctica económica de capitalismo salvaje.
Salvador Allende
Presidente de Chile (1970-1973)
(Fuente: carbonell)

Cualquier sociedad sometida a un shock (sea un Golpe de Estado, sea una situación bélica, sea una catástrofe natural) sufre una desorientación cierta, y es más dócil ante la implantación rápida de medidas que afectan directamente a su bienestar, y puede llegar a aceptarlas como inevitables. Cuando se da cuenta de lo ocurrido, ya es tarde. Se habla también de Capitalismo del Desastre porque es en estos caldos de cultivo donde la Escuela de Chicago ha encontrado campo abonado para la implantación de sus tesis.
Augusto Pinochet
Dictador de Chile (1973-90)
(Fuente: imageshack)

El libro revisa situaciones históricas como el Golpe de Estado contra Allende en Chile en 1973, las diversas dictaduras latinoamericanas de los setenta y ochenta, la transición de Polonia desde el comunismo hacia la democracia y el capitalismo salvaje, el caso de la Sudáfrica de Nelson Mandela, la descomposición de la URSS, la Invasión de Irak (de alguna forma la primera guerra prácticamente privatizada y televisada en Prime Time), y las situaciones creadas tras algunos desastres naturales, tales como el huracán Katrina en Nueva Orléans, o el Tsunami que azotó el Sudeste Asiático hace unos años. Así como la apertura económica china propiciada por Deng Xiaoping, encaminada a convertir a China en la fábrica del mundo.

Resulta muy ilustrativo el poner énfasis en los factores económicos, y visualizar la política (y, a menudo, la represión anexa) como un instrumento al servicio de los cambios económicos que se quieren imponer.

La Escuela de Chicago (con el beneplácito y el apoyo de algunas grandes multinacionales y la propia Secretaría de Estado de USA) practicó el proselitismo de sus ideas en América Latina, en los 60 y 70, para oponer la doctrina del capitalismo salvaje a las vigentes en la época en esa zona, como el llamado desarrollismo. Muchos estudiantes de los principales países de América Latina se graduaron en Economía en la Escuela de Chicago. Y luego jugaron papeles decisivos en la definición económica de los nuevos regímenes aparecidos tras episodios violentos, como Golpes de Estado, por ejemplo. La élite económica del Chile de Pinochet o de la Dictadura Argentina (o brasileña, uruguaya o boliviana) estaba formada por alumnos de Friedman en la Escuela de Chicago.
Lech Walesa, en su etapa de líder del Sindicato
polaco Solidarnosc (Solidaridad)
(Fuente: terra)

Los años 90 vieron el fin del comunismo político, la caída del Muro de Berlín (en 1989), la disolución de la Unión Soviética como contrapoder mundial, y lo que Fujuyama nombró como El Fin de la Historia. Un campo abonado para la extensión del capitalismo (del desastre) como única alternativa viable a la situación bipolar previa, ya quebrada. En 1989 se produjo la masacre de la plaza de Tian'anmen, más bien la represión salvaje de los opositores a la nueva política económica liberalizadora de Deng Xiaoping (inspirada por la Escuela de Chicago), que no la represión de un régimen autoritario contra los que pedían más democracia.

La Doctrina del Shock nos aporta unos ojos nuevos para analizar la actualidad en cualquier parte del mundo. Un elemento más que habitualmente está enmascarado y del que raramente se habla, sucumbiendo la opinión internacional a la total superficialidad. Es muy interesante, asimismo, la cuestión de las agresiones contra los Derechos Humanos, que casi siempre tienen un propósito, que es el de silenciar a los que no están de acuerdo con el nuevo orden económico impuesto.
Boris Yeltsin
Presidente de la Federación Rusa
(1991-99)
(Fuente: cbc)

La Administración Bush fue un ejemplo perfecto de la puesta en práctica de las doctrinas de Milton Friedman y del capitalismo salvaje. No fue un hecho baladí que Donald Rumsfeld, ese personaje bastante siniestro que fue Secretario de Defensa, fuera discípulo aventajado y gran admirador de Friedman. El propio planteamiento de la Invasión de Irak estuvo basado en la Doctrina del Shock. Se trataba de noquear, narcotizar, insensibilizar, a la sociedad civil iraquí, para que aceptaran sin rechistar la implantación de un nuevo orden. Como en las prácticas del electroshock, convertir a Irak en un papel en blanco, donde diseñar desde cero un nuevo país. El fracaso vino, entre muchos otros errores de criterio, de que el estado de shock es transitorio, y la única forma de actuar es con extrema rapidez, antes de que el paciente se recupere.
Donald Rumsfeld
(Fuente: brainythoughts)


Con anterioridad, friedmanitas significativos en el poder, en estados democráticos, fueron Ronald Reagan y Margaret Thatcher.

En España hemos vivido algunos episodios relacionados con estos hechos, como la famosa foto de las Azores. Lo que yo no sé es si Aznar actuó conscientemente, ajuntándose con los adalides de la Doctrina del Shock para intentar sacar ventaja para España y para las grandes corporaciones españolas, o simplemente sucumbió a la fascinación de la foto con los amos. Los resultados vistos, desde luego, abonarían esta segunda hipótesis.

Y hoy mismo, en la Comunidad de Madrid, tenemos a una Presidenta ultraliberal (neoliberal, neocon, o como la queramos llamar), seguidora de la Escuela de Chicago, que ha privatizado en la práctica buena parte de la Sanidad y la Educación.
Bush, Blair y Aznar, en las Azores
(Fuente: miguelangelmarti)

Y el FMI sigue por sus fueros, imponiendo medidas friedmanitas para la salida de la crisis que estamos viviendo. La Unión Europea (y Zapatero con ella) se ha tenido que plegar a sus recomendaciones ultraliberales (reducción del déficit público a base de reducir el gasto público, entre otros la rebaja del sueldo de los funcionarios).

Para analizar la actualidad, tenemos que seguir la norma de los investigadores criminales ante un asesinato: ¿Quién se beneficia con su muerte?. Como diría Hercules Poirot, cherchez l'argent.

Le agradezco desde aquí a mi buen amigo George su recomendación para leer este libro.

La Doctrina del Shock, un libro de amena lectura muy recomendada para todos. Que nos ayudará a ser un público menos dócil y menos crédulo, y a formarnos una opinión más informada sobre la actualidad.

JMBA