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miércoles, 24 de noviembre de 2010

El Ataque de los Mercados

Estamos viviendo unos días muy movidos en los mercados, las Bolsas, y así. Las dudas sobre Irlanda, y la confirmación de que necesita una inyección de liquidez para rescatarla (al no poder ya devaluar la Libra Irlandesa, que dejó de existir en beneficio del Euro), han provocado diversas convulsiones.
Análisis técnico del índice EUROSTOXX50
(Fuente: labolsaporantonomasia)

Los políticos, para justificar estas alteraciones brutales de las cotizaciones (el IBEX35 perdió más del 5% de su valor en solamente dos días) hablan siempre de que estamos sufriendo el ataque de los mercados. Grecia ya tuvo que ser rescatada, y ahora Irlanda. Portugal y también España están bajo sospecha. Y Alemania se encarga de ir amenazando con que la propia supervivencia del Euro está en entredicho. Si pudiésemos esperar algún éxito con la petición, levantaríamos la mano para que paren la noria, que queremos apearnos. Pero esto no funciona así.

Pero, ¿qué es lo que hay detrás de los ataques de los mercados?. Voy a intentar dar algunas pinceladas para que, quien no se dedica a las finanzas, pueda entender algo.

Hace años, leímos en la Prensa que el mercado estaba atacando con firmeza contra la Libra Esterlina. Luego supimos que el líder de ese ataque era George Soros, y el tema consistía básicamente en la venta masiva de Libras para comprar dólares, por ejemplo. Y eso fuerza necesariamente la cotización a la baja. Si vendes mil libras, nada sucede. Pero si vendes varios miles de millones de libras, eso actúa sobre el mercado, rebajando la cotización.

El único principio inmanente es que el dinero, el capital, persigue el máximo beneficio. Y con la globalización, no importa en qué parte del mundo se puede encontrar ese beneficio máximo, ya que el capital es el único bien que está efectivamente globalizado, y se mueve sin demasiadas trabas de un lugar a otro, buscando los puntos adicionales de rendimiento, o lo que sea.

Tradicionalmente, cualquiera que juega en los mercados apuesta a comprar barato y poder vender más caro. Con las acciones convencionales, este es el procedimiento. Hay que desembolsar la totalidad del precio de lo que se compra, y luego se tienen esas acciones en depósito en alguna entidad o broker. Si la empresa da beneficios y distribuye dividendos, se pone la mano y se pilla un rendimiento explícito de esos bienes. Si sube la cotización, y estimamos que el beneficio es suficiente, hacemos caja, vendemos y realizamos el beneficio. En el fondo, sencillo como el mecanismo del botijo. Sólo que, en la actualidad, que el precio suba o baje cada vez tiene menos que ver con el valor real de ese bien, y más con las especulaciones que implementan los diversos actores del mercado.

Desde los años 90 del siglo pasado, aparecieron otras opciones de inversión, progresivamente más sofisticadas, y menos al alcance de cualquier inversor privado. Se trata de las llamadas posiciones cortas, es decir, apuestas a la baja. Se trata en general de productos apalancados (leveraged), es decir, que solamente se desembolsa una parte de la apuesta, por lo que, mientras se mantiene la posición, puede haber intereses por el capital prestado por otros para esa apuesta. Al cerrar la posición, se regularizan los ingresos y gastos, y, en su caso, se percibe el beneficio obtenido. Al tratarse de apuestas a la baja, el inversor consigue beneficios si la cotización del valor (índice, divisa, materia prima, o lo que sea) efectivamente ha descendido. Lo que, para cualquiera no drogado con los mercados, es un contradiós.

Con el tiempo, han aparecido instrumentos financieros más accesibles para el pequeño inversor para realizar este tipo de operaciones. Un buen ejemplo son los llamados CFD (ó Contratos por Diferencia), con los que se pueden tomar posiciones largas (apuesta al alza) o cortas (apuesta a la baja). Podéis ver un ejemplo de cómo funciona esto en IG Markets. La gracia de estos instrumentos es que son apalancados, es decir, que sólo se desembolsa efectivamente una parte de la apuesta. Si tomamos un valor del IBEX35, por ejemplo, el Banco de Santander, un inversor puede tomar, mediante un CFD, una posición (larga o corta) sobre ese valor por importe de 100.000 Euros, pero desembolsando solamente un cinco o un diez por ciento de ese valor. Pero, cuidado, hay que tener en cuenta que, al deshacer la posición, los beneficios (o pérdidas) corresponderán a los 100.000 euros apostados (pero no desembolsados). Podemos, pues, multiplicar las ganancias (o las pérdidas). A que suena arriesgado, ¿que no?.

Con todo este tipo de instrumentos, y, lógicamente, los que tienen a su disposición los grandes capitales internacionales y los grandes fondos de inversión o de pensiones, es posible construir lo que habitualmente se conoce como un ataque de los mercados contra un valor, índice, o lo que sea.

En una situación más convencional de los mercados, la confianza o desconfianza en un valor se caracterizaban por la compra o la venta de acciones (para reinvertir, en su caso, el dinero obtenido en otros valores más fiables, según el criterio del inversor). Con todos los sofisticados instrumentos financieros de este Mercado-Casino que se ha ido construyendo a partir del triunfo del capitalismo salvaje en USA y Reino Unido (Reagan y Thatcher como grandes sacerdotes), los ataques se sustancian en forma de toma de posiciones cortas. Con el apalancamiento, este efecto se multiplica, y se acaban produciendo las caídas a plomo de aquellos valores sometidos a ataque global. 
El famoso Bin Laden (codiciado y en paradero desconocido)
(Fuente: jlavado)

En el mercado, si tomas posiciones cortas por mil Euros contra un valor, sacarás beneficio si el valor efectivamente sufre una bajada en su cotización. Si tomas posiciones cortas por diez mil millones de euros (desembolsando, a lo mejor, sólo el 10% de esa cantidad), estás forzando la cotización del valor a la baja.

Siempre hay que tener claro si tú eres de los que crea olas en el mercado, o de los que sólo surfea en las olas que otros han creado.

Además, todas esas posiciones acostumbran a tener umbrales (de subida o de bajada) en que las posiciones se deshacen automáticamente. Por ejemplo, tomas posición corta en un valor a 10 Euros de cotización, y creas un automatismo para deshacer la posición (es decir, hacer caja) cuando su valor llegue a 9 Euros, por ejemplo. Por eso se acaban creando oleadas y picos y valles, y el profano nunca consigue ver una tendencia general clara, lo que queda para los analistas técnicos de valores.

Como esos automatismos también se emplean en las posiciones largas (apuestas al alza), es muy raro ver un valor cuya cotización crezca persistentemente día a día durante un período largo. Si se ha apostado unos miles de millones de euros en una posición larga para el valor X, con cotización 10 euros, con el automatismo de deshacer la posición (repito, hacer caja) cuando llegue a 11 Euros, la alegría de verlo subir se convertirá en pena porque, al llegar a los 11 Euros se desencadenan ventas masivas del valor, que hacen descender de nuevo su cotización. Esta es parte de la explicación de los clásicos dientes de sierra que siempre muestran los gráficos de la Bolsa.

Este es el mecanismo básico que está detrás de los ataques del mercado contra el IBEX35, o contra la Deuda Soberana de España, o contra el valor que sea. Por eso en los mercados suceden cosas que nadie puede entender, sin ser conscientes de estos movimientos, instrumentos y mecanismos sofisticados que actúan  por debajo. Alemania, especialmente, se queja mucho de los PIGS en la Unión Europea. Pero habría que conocer el volumen de posiciones cortas que los grandes Bancos alemanes, o sus fondos de inversión o de pensiones, tienen contra, por ejemplo, la Deuda Soberana de España.

Este último año hemos asistido, por lo menos, a dos episodios singulares en que estos mecanismos se han descontrolado por diversas razones. Una de ellas fue la estafa que cometió Jérôme Kerviel contra Societé Generale, donde trabajaba. Parece que sin demasiados controles, tomó posiciones muy arriesgadas por hasta 50.000 millones de euros. Una vez deshechas todas las posiciones, quedaron pérdidas por unos 5.000 millones de euros. Una tarde, en Wall Street, se vivió una situación de pánico electrónico, los movimientos del mercado alcanzaron algunos umbrales en los que se desencadenaron cientos de miles de intentos de deshacer posiciones, lo que llevó a un descalabro de los índices. Se produjo una auténtica reacción en cadena, ya que al bajar las cotizaciones, se iban alcanzando los umbrales definidos para más posiciones, que se sumaban inmediatamente a la algarabía vendedora. Al no haber liquidez (demanda), las cotizaciones cayeron a plomo. Y todo ello sin intervención humana, sólo porque los ordenadores tenían colocados semáforos en determinados niveles de precio, y, al alcanzarse, se pusieron todos verdes de golpe. De hecho, la Autoridad de Wall Street tuvo que cancelar, al día siguiente, todos los movimientos realizados a partir de esa situación de descontrol. Y revisar, de paso, los algoritmos utilizados en los ordenadores.

No lo olvidemos, es genuino que el capital y el dinero persigan los máximos beneficios. Pero es perverso que sea posible ganar dinero apostando, también, a la baja, y encima desembolsando solamente una parte de la apuesta.

En fin, si no quieres correr el riesgo de que esos engranajes te machaquen las manos, mantén tus dedos lejos de ellos.

JMBA

domingo, 10 de octubre de 2010

Jérôme Kerviel: el hombre más pobre del mundo

Jérôme Kerviel, bretón de 33 años, nacido en Pont l'Abbé, ha saltado a las primeras páginas de los periódicos estos días. Se ha celebrado en París el juicio por su ¿estafa? ¿desfalco? de 4.900 Millones de Euros al banco Societé Générale. La sentencia le condena a tres años de prisión y a devolver esa cantidad al que fue su empleador. Por eso se ha ganado el apelativo del Hombre más Pobre del Mundo, porque ninguna persona individual debe tanto dinero, teniendo tan poco. No presumáis, que ninguna de vuestras hipotecas alcanza esa cantidad, que lo sé.
Jérôme Kerviel
(Fuente: rankia.com)

Una consecuencia de la sentencia es que considera a Jérôme como responsable único del descalabro, y exime a Societé Générale de cualquier responsabilidad. Lo que, desde mi punto de vista, es un hecho grave.

Jérome estudió finanzas en un DESS (Diplôme d'Études Supérieures Spécialisées) en la Facultad de Lyon, sobre "Organización y Control de las Actividades de los Mercados Financieros". En 2000, al diplomarse, Societé Générale le ofreció un empleo. Parece que como broker o trader (negociador) en el front office de SG,  su sueldo sería del orden de los 170.000 Euros anuales, más bonus. Según afirma él mismo (en una especie de entrevista publicada en Le Parisien) nunca ganó bonus proporcionales a sus ganancias. Actualmente está ganando unos 2.300 euros mensuales como asesor informático.

La noticia se produjo en Enero de 2008, con el descalabro de las Bolsas internacionales. Según parece, podría tener posiciones comprometidas en el mercado por importe de 50.000 Millones de euros. Una vez desmontado el gran castillo de naipes, quedaron esas pérdidas que SG le reclama de 4.900 Millones de euros. Pero durante los años en que trabajó como broker en SG, se dice que podría haber aportado ganancias a SG por un valor superior a los mil millones de Euros.
Sede de Societé Générale
(Fuente: productosfinancieros

Según afirma él mismo en Le Parisien, "para el resto de negociadores, treinta o cuarenta mil Euros de ganancia diaria por sus operaciones era normal; para mí, un millón era poco". Bajo estos parámetros, la Societé Générale no puede alegar ignorancia. Cualquier banquero tiene grabado en la frente la máxima: "Grandes Ganancias = Grandes Riesgos". Pero parece ser que mientras había ganancias, nadie se alertó. Hasta que se encendieron todas las luces rojas.

Creo que para que se puedan producir estas ganancias o pérdidas enormes, hay que entender lo que son las Posiciones Cortas. Simplificando, se trata de apostar a la baja, lo que es contra natura de lo que todos podemos entender de un mercado (que es comprar a 10, vender a 100, y con ese diez por ciento ir tirando). Además, las posiciones cortas están apalancadas, es decir, que sólo se ha desembolsado un pequeño porcentaje de la inversión, y juegan, habitualmente, como un seguro de cotización.

Imaginemos que Mr.X compra un millón de acciones del Santander a 10 euros, y desembolsa, por tanto, diez millones de Euros (más los cánones y comisiones correspondientes). Evidentemente, Mr.X confía que entre la revalorización de la cotización y los dividendos, la inversión le sea rentable a un cierto período de tiempo. Si la cotización de la acción baja, Mr.X perdería una parte de su inversión inicial. Mr.X podría tomar una posición corta sobre el Santander, por diez millones de Euros, de los que sólo desembolsaría un millón o menos. Si fijara el precio de 9 Euros como desencadenante para deshacer todas las posiciones, perdería un millón en sus acciones, pero lo ganaría con su posición corta, y quedaría, más o menos, lo comido por lo servido. La verdad es que suena a maquiavélico.

Pero, claro, las posiciones cortas, insisto, que están apalancadas, se han ido convirtiendo en unas inversiones más, sólo que son apuestas a la baja y no al alza. Como al constituir la posición se produce una cierta operación de venta de acciones, indirectamente se está forzando la cotización a la baja. Hay entidades (o índices, o divisas, o materias primas) que han sufrido en algún momento una avalancha de Posiciones Cortas, que han acabado forzando la cotización a la baja más allá de lo razonable.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores obligó hace un tiempo a hacer públicas, y registrarlas en su web, donde pueden consultarse, las posiciones cortas superiores a un pequeño porcentaje del total del capital de una entidad. Angela Merkel, en lo más álgido de la crisis de este año, apostó incluso por prohibirlas.

Utilizando una mezcla de todos estos métodos, Jérôme Kerviel dió muchos millones de euros a ganar a Societé Générale. Pero cuando vino el descalabro (una bajada en un día de más del 6%) no pudo más que salvar los muebles, y dejar las pérdidas reducidas a 4.900 Millones de Euros. Jérome le recrimina a SG no haberle hecho caso de tomar una Posición Corta importante sobre Societé Générale, antes de publicar las pérdidas. Diabólico.

Su problema fue parecido al famoso de la "inversión a crédito" por el que han sucumbido muchos brokers. Se trata de tomar prestado un capital de cliente a primera hora de la mañana. Jugar con ese capital durante la sesión de la Bolsa, y devolver el capital a la cuenta de cliente al cerrar la sesión, y quedarse con las ganancias. Claro, si de repente es imposible conseguir ganancias, la situación es mucho peor que arruinarse, ya que se tienen unas deudas colosales, además de que posiblemente se descubra una actividad fraudulenta, porque el cliente que aportaba el capital seguramente no sabía nada de ello.
Una de las imágenes de la Crisis Financiera.
Empleado de Lehman Brothers saliendo con
sus pertenencias en una caja de cartón
(Fuente: johnmaynard

El problema de base que ha destapado el caso Jérôme Kerviel es que la actividad de broker requiere una capacidad mental para mantener la calma que no siempre se da. Muy pronto, el dinero que se maneja se cree que es virtual y no pertenece a nadie, y toda la actividad se convierte en un videojuego mortal. Por eso es imprescindible que haya varios niveles de control, que validen y verifiquen las operaciones realizadas y, sobre todo, que mantengan los riesgos dentro de unos límites razonables. Si este mecanismo se narcotiza con las ganancias, tenemos servida la bomba de relojería.

Jérôme, en la entrevista de Le Parisien, habla del día en que hubo varios atentados terroristas en Londres, con víctimas mortales. Dado que había tomado posiciones cortas sobre alguna aseguradora, consiguió, en unos minutos, una ganancia de 500.000 Euros. Al darse cuenta de que la ganancia reposaba sobre varios muertos, se fue al baño y vomitó. Pero a los pocos minutos estaba otra vez dale que te pego.

En resumen, si se obtienen Grandes Ganancias significa que se han puesto en riesgo Grandes Capitales, y se ha tenido suerte. Si cambia la orientación del mercado, hay que cambiar Ganancias por Pérdidas, lo que supone un riesgo cierto sobre Grandes Capitales. Parte de los cuales pueden ser tuyos o míos.

Los Mercados vistos como gigantescos Casinos Mundiales, entre otras cosas,  nos han llevado a esta crisis. Dicen que quien no aprende de la Historia, está condenado a repetirla.

Da escalofríos ver la mirada mefistofélica de Jérome Kerviel. Pero él no es más que uno de los actores de un gran Drama Universal, quizá algo menos listo que muchos otros. Jérôme ha sido el Cabeza de Turco que SG ha utilizado para irse de rositas.

Dios nos libre de los Bancos y sus fechorías.

JMBA