Querido Paseante, siempre eres bienvenido. Intenta escribir algún comentario a lo que leas, que eso me ayuda a conocerte mejor. He creado para ti un Libro de Visitas (La Opinión del Paseante) para que puedas firmar y añadir tus comentarios generales a este blog. Lo que te gusta, y lo que no. Lo que te gustaría ver comentado, y todo lo que tú quieras.


Pincha en el botón de la izquierda "Click Here - Sign my Guestbook" y el sistema te enlazará a otra ventana, donde introducir tus comentarios. Para volver al blog, utiliza la flecha "Atrás" (o equivalente) de tu navegador.


Recibo muchas visitas de países latinoamericanos (Chile, Argentina, México, Perú,...) pero no sé quiénes sois, ni lo que buscáis, ni si lo habéis encontrado. Un comentario (o una entrada en el Libro de Visitas) me ayudará a conoceros mejor.



Mostrando entradas con la etiqueta Burgos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Burgos. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de marzo de 2018

¿Quién puede matar a un niño?

En 1976, Narciso Ibáñez Serrador dirigió una película de terror con este título. Simplificando el argumento, una ficticia isla mediterránea está solo habitada por niños. Los adultos fueron exterminados por niños y niñas poseídos de una extraña enfermedad. Los niños se hicieron los dueños, ante la total pasividad de los adultos, porque ... ¿quién puede matar a un niño?.

Estos días, la opinión pública en España está consternada por los hechos acaecidos en una pedanía de Almería, que condujeron a la desaparición y muerte de un niño de tan solo 8 años de edad. Un niño querido y apreciado por todos los que le conocían. Bueno, por todos menos por una persona, por lo que parece.

Hemos ido conociendo la peripecia de Ana Julia estos últimos años, desde que llegó a España hace ya algo más de dos décadas. Una hija suya, de tan solo cuatro años de edad, que se trajo desde República Dominicana, se tiró por la ventana al patio de luces, desde un séptimo piso en Burgos, donde vivían entonces. Un acontecimiento sospechoso que, con las esperables reticencias, no hubo más remedio que archivar judicialmente, justificándolo como desgraciado accidente.

En esa época, Ana Julia se había casado con un burgalés siete años mayor que ella, y con quien ya tenía otra hija en común.

Al hilo de la publicidad dada a la desaparición de Gabriel, han aparecido otros testimonios que apuntan en la dirección de dibujar a Ana Julia como una persona absolutamente guiada por sus intereses personales, al margen de cualquier otro tipo de consideración. Otra mujer de Burgos asegura que Ana Julia se aprovechó de su padre, muy enfermo y hoy ya fallecido, al que, entre otras cosas, arruinó por completo.

A falta de una confesión formal y de determinar la motivación del asesinato de Gabriel, parece bastante claro que Gabriel le molestaba a Ana Julia, para su intención de trasladarse a vivir a la República Dominicana con Ángel, el padre de Gabriel y actual pareja de Ana Julia.

La crónica negra motivada por delincuentes que anteponen sus intereses personales a cualquier otra consideración es muy amplia. Lo que ocurre es que la mayoría de asesinatos cometidos por esta jauría se acaban tildando de ajustes de cuentas o de eliminación de testigos peligrosos. Porque los muertos no muerden.

Sin ir más lejos, hace unos pocos días un hombre cayó abatido por diez disparos, estando al volante de su coche en el municipio de mayor renta per cápita de toda España. Diez disparos tan profesionales que su pareja, que ocupaba la posición del copiloto, resultó físicamente ilesa. El hilo de la investigación va por el camino de pensar en un ajuste de cuentas, en alguien que no pagó las deudas contraídas con gentes peligrosas, o algún argumento parecido de serie negra.

Grandes traficantes de cualquier cosa ilícita, o capos de cualquier mafia, tienen sobre sus espaldas, sin duda alguna, asesinatos de terceras personas que atentaban a sus intereses personales o grupales. Es casi inevitable que cualquier persona realmente poderosa tenga algún esqueleto en el armario.

Lo que convierte al asesinato de Gabriel en un hecho mediático es que la (presunta) autora no es alguien poderoso, siempre rodeado de abogados, que frecuenta los juzgados, sino que podría ser la vecina de rellano, o quien nos precede en la cola de la panadería.

Y, por supuesto, que la víctima es un niño de tan solo ocho años, cuya única culpa, sin duda, era su mera existencia.

Porque, ¿quién puede matar a un niño?.

JMBA

miércoles, 14 de enero de 2015

Por Tierras de Burgos (y 5): Bodegas de Ribera

Voy a contaros hoy la última etapa de nuestro viaje por Tierras de Burgos del pasado mes de Julio. Ya os conté nuestras paradas en el camino hasta Burgos, nuestros paseos por la ciudad, las visitas al yacimiento arqueológico de Atapuerca y al Museo de la Evolución Humana, y la Ruta por las Merindades, al norte de la provincia.
Bodegas Dominio de Cair en La Aguilera (Burgos).
(JMBigas, Julio 2014)

El jueves 17 de Julio era nuestra cuarta y última jornada por estas tierras, y ya tocaba volver a casa, volver a Madrid. Sin embargo, queríamos aprovechar el día y el camino, y realizar algunos desvíos para visitar alguna de las maravillosas bodegas de la Denominación de Origen Ribera de Duero. Además, en algún momento de ese día caluroso teníamos que pasar por la tienda de Fuentespina, que estaba almacenando en buenas condiciones de conservación algunas botellas de vino que habíamos comprado en el viaje de ida.

Tras desayunar, recoger el equipaje y pagar la cuenta en el hotel de Burgos, iniciamos la marcha en torno a las 10 de la mañana. Seguimos dirección al sur por la A-1, hasta el pueblo de Oquillas, donde nos desviamos a la derecha, por la carretera secundaria BU-P-1104, para recorrer algunos de los pueblos vitícolas de Ribera de Duero, en la provincia de Burgos.

Cruzamos Quintana del Pidio, en dirección a La Aguilera. En este pueblo ha construido Luis Cañas, con fuerte y conocido negocio vinícola en Rioja, una bodega de nueva planta, a la que han llamado Dominio de CAIR. Sus primeros vinos salieron al mercado en 2010, pero ya se han ganado una muy buena reputación, dentro de Ribera. El edificio de la bodega (N 41,724547º  O 3,768737) es singular, y su parte central simula un gran tonel vertical.
Real Sitio de Ventosilla, sede de las Bodegas PradoRey,
en Gumiel de Mercado (Burgos).
(JMBigas, Julio 2014)

De momento sólo producen vinos tintos, en tres o cuatro variedades. Recientemente han introducido un tinto más simple, ideal para el poteo en los bares a un precio adecuado. Pero también tienen un gran vino, el Tierras de Cair Reserva, que se vende en el entorno de los 30€, aunque creo que lo vale, por su complejidad y excelencia.

Disponen de un espacio dedicado a tienda y degustación, aunque no está atendida en permanencia. En horas llamemos normales, se puede comprar alguno de los vinos que producen. Para facilitar la labor al visitante, tienen algún pack con sus diferentes vinos. En particular, tres botellas escogidas en una bolsa ad-hoc de lona, que permite el transporte con comodidad, incluso con alguno de los dispositivos refrigerantes disponibles en el mercado, para el transporte de vinos blancos o rosados en las mejores condiciones. Compré uno de esos packs, y cabe decir que ya he utilizado esa bolsa en varias ocasiones posteriores, a plena satisfacción.

Seguimos camino en dirección a Aranda de Duero, donde tomamos hacia la derecha por la carretera CL-619. Más adelante, en el municipio de Gumiel de Mercado, a la derecha de la carretera, está el Real Sitio de Ventosilla (RSV), una finca de más de 3.000 Ha, de las que unas 500Ha están dedicadas al cultivo del viñedo. Es la sede central de la Bodega PradoRey, que también tiene una buena presencia, con sus vinos blancos, en la Denominación de Origen Rueda, en la provincia de Valladolid.
Bodega Pago de los Capellanes, en Pedrosa de Duero (Burgos).
(JMBigas, Julio 2014)

Dentro de la finca, enorme y que se extiende a ambos lados de la carretera, está el edificio central de la bodega (N 41,703762º O 3,790256º), así como una Posada u Hotel rural que, por los datos de que dispongo, debe ser muy recomendable si se quiere una estancia entre viñedos, con el vino como hilo conductor.

Es posible concertar visitas, de duración variada, a la bodega y a los viñedos. Pero nosotros no lo habíamos hecho, como sí lo hizo una familia mexicana que llegó algo después de nosotros. Sin embargo, sí nos atendieron en el espacio dedicado a tienda, donde están a la venta todos sus vinos, tanto los propios de Ribera de Duero como los de otras denominaciones. Nos dieron todas las explicaciones que les pedimos, y compré una caja con botellas variadas de sus mejores vinos en todos los colores.

El Real Sitio de Ventosilla está muy bien preparado para recibir a los visitantes. Dispone de un amplio aparcamiento exterior, adyacente a alguna de las grandes parcelas de viñedos de las que dispone la finca. Parcelas que, por cierto, da gusto mirar por su pulcritud. En cualquier caso, una visita recomendable.
Castillo de Peñafiel, conocido como "El Barco de Castilla".
(JMBigas, Julio 2014)

Seguimos camino por esa misma carreterra, hasta el pueblo de La Horra. Allí giramos a la izquierda, por la carretera local BU-130, en dirección a Roa de Duero (pop. 2.443), conocida con frecuencia simplemente como Roa. Roa es la sede de la Denominación de Origen Ribera de Duero.

Hicimos una breve parada en Roa, para descansar un ratito y tomar un aperitivo en el Cava Bar de la calle Las Cruces (era ya la una de la tarde). En el camino pasamos junto a la Plaza de Toros de la localidad.

Desde allí tomamos la carretera BU-P-1101 en dirección a Pedrosa de Duero. Cerca de ese pueblo y junto a la carretera, está la Bodega de Pago de los Capellanes (N 41,709581º O 3,972313º), donde hicimos una breve parada. Pero ya era demasiado tarde en la mañana, y como no habíamos concertado visita alguna, seguimos camino sin más. Entre los vinos populares y conocidos de la Denominación, este es posiblemente uno de los más prestigiosos.

Desgraciadamente, la una y media o dos de la tarde ya es una hora demasiado avanzada para realizar visitas de mañana a cualquier bodega. Habíamos topado con la que yo ya he llamado la playa del mediodía, ese tiempo inconcreto entre la una o dos de la tarde y las cinco o seis, en que es imposible contar a ciencia cierta con que esté disponible un servicio cualquiera, salvo confirmación previa. Y, en pleno mes de Julio, con un calor sofocante, la posibilidad de cualquier cosa por la tarde pasaba por dejar discurrir plácidamente la hora de la siesta. Como debíamos llegar a Madrid esa tarde, no podíamos aprovechar una eventual sesión de tarde.
Explanada junto al Castillo de Peñafiel (Valladolid).
(JMBigas, Julio 2014)

Por ello seguimos camino hacia Peñafiel (pop. 5.428), ya en la Provincia de Valladolid. Teníamos la idea de comer alguna cosa allí, y quizá visitar alguna de las múltiples tiendas de vinos de la población (de las que había seleccionado alguna previamente por Internet). El calor era intenso y la solanera inclemente. Todo invitaba a la siesta.

Tenía referencias positivas del Palacio del Vino de Ribera de Duero (en la Plaza Comuneros), como tienda con más de 800 referencias de vinos de la zona. Pero cuando llegamos allí, cerca de las dos y media de la tarde, la tienda estaba evidentemente cerrada. E incluso sospechamos si quizá estaban de vacaciones.

Decidimos subir al Castillo de Peñafiel. El Castillo, cuyo origen se remonta al siglo X, está edificado en lo alto de una loma que domina toda la llanura circundante, moteada de viñedos. Por su forma característica (tanto del castillo como de la propia loma), a menudo se le denomina el Barco de Castilla, como si se tratara de una nave surcando un mar improbable en el interior de Castilla. Desde 1999 aloja el Museo Provincial del Vino, que recibe unas 100.000 visitas anuales.
Los viñedos motean la llanura que rodea Peñafiel.
(JMBigas, Julio 2014)

En la explanada junto al castillo, que se utiliza como aparcamiento, caía un Sol de justicia, aunque corría un fuerte viento. Evidentemente, el Museo estaba cerrado y no reabría hasta pasadas las cinco de la tarde. Aprovechamos para disfrutar de las excelentes vistas que se tiene desde allí, de la propia localidad de Peñafiel, y de los campos circundantes.

Bajamos de nuevo a la Plaza de los Comuneros (pasadas las tres de la tarde, la tienda seguía, lógicamente, cerrada) y decidimos comer un bocadillito en uno de los bares de la plaza. Sentarnos a comer (y beber) con calma las muchas delicias que ofrece esa tierra nos hubiera sumido en un sopor insuperable durante buena parte de la tarde, y no nos lo podíamos permitir

Para hacer tiempo, seguimos la carretera VA-101 hacia el oeste, en dirección a Pesquera de Duero. Allí tuvimos ocasión de ver, sólo ver, las impresionantes instalaciones de las Bodegas Emilio Moro y también las del tinto Pesquera, de Alejandro Fernández, uno de los grandes popes de la Denominación Ribera de Duero.
Esta podría ser la proa del Barco de Castilla.
(JMBigas, Julio 2014)

Seguimos por la carretera hasta Valbuena de Duero, donde está la legendaria bodega de Vega Sicilia, y luego hasta Olivares de Duero, ya muy cerquita de Quintanilla de Onésimo, en las orillas del río Duero.

Volvimos a Peñafiel, pero la tienda de la Plaza de los Comuneros, cerca de las cinco de la tarde, seguía cerrada. Por ello, decidimos ir directamente hacia Fuentespina, donde nos esperaban las botellas de vino que habíamos comprado a la ida, y que nos conservaban en la bodega climatizada de la tienda de vinosribera.com.

Llegamos allí, tras el recorrido por la N-122, pasadas las cinco y media de la tarde. Recogimos las cajas de vino y compramos alguna de las delicatessen que, aparte de los vinos, están allí a la venta, como una maravillosa morcilla de Burgos envasada al vacía, para comer frita en rodajas.

Seguimos ya camino directamente hacia Madrid, donde acabamos llegando pasadas las siete y media de la tarde. Allí dimos por terminado este maravilloso viaje por Tierras de Burgos.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este artículo, podéis acceder a una colección de 17 imágenes seleccionadas que reflejan el recorrido de esta jornada. Basta pinchar la siguiente fotografía.


También podéis ver este vídeo, grabado ese día.


JMBA

viernes, 14 de noviembre de 2014

Por Tierras de Burgos (4): Ruta por las Merindades

Ya os he contado en capítulos anteriores nuestras paradas en el camino hasta Burgos, nuestros paseos por la ciudad y la visita a Atapuerca y al Museo de la Evolución Humana.

La Provincia de Burgos (14.292 kilómetros cuadrados) se extiende principalmente en el eje norte-sur, en el norte-noreste de España. La parte sur de la provincia es bastante conocida por los viajeros, incluyendo su capital, la zona vinícola en torno a Aranda de Duero y, más al este, Miranda de Ebro, nudo ferroviario tradicional y puerta de acceso al País Vasco (Vitoria, Bilbao, San Sebastián y Francia).
Curiosas esculturas arbóreas, junto a Tubilla del Agua.
(JMBigas, Julio 2014)

Pero el norte de la provincia es bastante desconocida, a pesar de que contiene los territorios en que se habló (y se escribió) de Castilla por primera vez en la historia, y un montón de maravillas naturales y monumentales. Hay un eje de comunicación principal, que une Burgos con Santander y el mar Cantábrico. Pero en el resto, todo son carreteras secundarias, que cruzan por paisajes maravillosos y muy escasamente poblados. En su extremo norte y noreste, se encuentran los límites con Cantabria y con Vizcaya.

Toda esta amplia zona del norte de la provincia de Burgos se conoce como la comarca de Merindades. En el camino hacia las Merindades desde Burgos capital, hacia el noroeste, se encuentra la interesante comarca de Páramos, también conocida como comarca de Sedano y Las Loras, por donde discurre el curso alto del río Ebro, que nace en la vecina Cantabria.
Orbaneja del Castillo y la espectacular cascada que
cae hacia el río Ebro.
(JMBigas, Julio 2014)

El miércoles 16 de Julio salimos desde Burgos capital, a las nueve de la mañana, en el coche y con mi amigo G., en dirección al norte, con intención de dedicar el día completo a visitar algunas de las maravillas que encierra toda esa zona. En la actualidad, visitar las Merindades debe hacerse ex-profeso, ya que no es el camino natural de paso ni hacia Cantabria ni hacia el País Vasco.

Por recomendación de mi buen amigo burgalés F., en la primera etapa queríamos llegar a Orbaneja del Castillo, en la comarca de Páramos, junto al curso del alto Ebro y muy cerca del límite con Cantabria. Salimos en dirección al norte, por la N-623. Hicimos una parada en un apartadero de la carretera, con fuente de agua potable incluida, atraídos por unas curiosas formaciones arbóreas. Los altos árboles parecían haber sido esculpidos por algún atrevido artista. La zona es cercana al pueblo de Tubilla del Agua, y sus coordenadas son N 42,716221º O 3,800443º.

El camino hacia Orbaneja del Castillo supone un desvío de ida y vuelta por la carreterita BU-643, desde Quintanilla-Escalada. Esta carretera, que discurre entre frondoso arbolado, discurre paralela al río Ebro.
Puente natural excavado por el río Nela, bajo el
pueblo de Puentedey.
(JMBigas, Julio 2014)

El pueblo de Orbaneja del Castillo (pop. 47) se encuentra ubicado a unos 90 metros por encima del cauce del río Ebro, a algo más de 700 metros de altitud sobre el nivel del mar (snm). Las características kársticas del terreno provocaron el nacimiento de un pequeño arroyo que recorre el pueblo y se desploma en una espectacular cascada hacia el cauce del río Ebro. Desde la propia carretera, que discurre hacia Cantabria, bajo el pueblo de Orbaneja del Castillo, se tienen unas maravillosas vistas del pueblo en lo alto y la espectacular cascada, que bien merece una parada y muchas fotos.

En lo alto de la montaña, a ambos lados del río, se distinguen rocas de curiosas formas, provocadas por la erosión del paso de los siglos. Sobre el pueblo, se ve una formación rocosa que podría tomarse por la figura de un militar vigilando la zona. Yo la bauticé como El Capitán.

Desde Orbaneja seguimos camino, en dirección a Puentedey. Para ello retrocedimos de nuevo hacia la N-623, y seguimos luego en dirección Norte. A la altura de Cilleruelo de Bezana nos desviamos a la derecha por la carretera BU-564. En el pueblo de Soncillo enlazamos con la BU-526. Y, más adelante, en Santelices, tomamos a la derecha por la BU-561 que va siguiendo, más o menos, el curso del río Nela. Un poco más adelante llegamos a Puentedey.
Ermita-cueva de San Tirso y San Bernabé, en Ojo Guareña,
Merindad de Sotoscueva.
(JMBigas, Julio 2014)

Puentedey (pop. 58) está en la comarca de Merindades, en la Merindad de Valdeporres. El pueblo se encuentra situado sobre una masa rocosa de origen kárstico. El río Nela ha excavado, bajo el pueblo, un curioso puente natural, de casi un centenar de metros de longitud.

Junto a la carretera, camino del puente que cruza el Nela (N 42,975273º O 3,685212), se tiene una excelente vista del puente natural, o túnel en la roca, que caracterizan a Puentedey. Junto al río, en un chamizo, están a la venta muchas de las maravillas naturales y gastronómicas que produce la zona. Tomamos un café y seguimos camino hacia el Monumento Natural de Ojo Guareña. Se trata de un complejo kárstico que tiene más de 100 kilómetros internos de galerías, de los que sólo un trocito es visitable, incluyendo la ermita-cueva de San Bernabé.

Ojo Guareña dispone de una Casa del Parque, o centro de interpretación, en el pueblo de Quintanilla del Rebollar (pop. 48), a unos 6 km. de las cuevas.

Para llegar allí desde Puentedey, seguimos camino por la carretera BU-V-5612, hasta las inmediaciones de Linares (854 m. snm). Allí nos desviamos a la izquierda por una pequeña carretera de montaña (que sospecho que debe ser intransitable en invierno), la BU-V-5626. La carretera va ascendiendo hasta los 942 metros de altitud. En la cima hay un amplio mirador (N 43,008807º O 3,637505º) desde el que se divisa todo el valle al norte de la zona.
Casa del Parque de Ojo Guareña, en Quintanilla
del Rebollar.
(JMBigas, Julio 2014)

La Casa del Parque de Ojo Guareña está ubicada en una casa de estilo indiano, que fue originalmente construida para ser destinada a escuela. Actualmente existe un amplio aparcamiento (N 43,056993º O 3,627580º), desde el que se recorre a pie un camino de un centenar de metros hasta la Casa del Parque. Ya era la una de la tarde, y en la Casa un chico muy amable nos informó de que todavía podíamos juntarnos a la última visita de la mañana a la ermita-cueva, prevista para las 13.30.

El acceso a la visita a las cuevas de Ojo Guareña, que culmina en la ermita-cueva de San Tirso y San Bernabé está a unos 6 km. de Quintanilla del Rebollar. Hay un par de pequeños aparcamientos (media docena de coches) en las cercanías, y hay que recorrer a pie el resto del camino (unos centenares de metros). Conseguimos llegar al aparcamiento (N 43,035627º O 3,665704º) a la una y veinte. A paso de carga llegamos al vestíbulo (con la taquilla) desde donde partió el pequeño grupo (media docena de personas en total) para la visita a las cuevas. Compramos un ticket (3,50€ por persona) y nos prestaron un casco de protección, obligatorio para la visita.
Iglesia de Santa Cecilia, en Espinosa de los Monteros.
(JMBigas, Julio 2014)

En la visita se recorren unos 400 metros del interior de las cuevas, que se inicia con un audiovisual de unos diez minutos y culmina en la llamada ermita-cueva de San Bernabé. Ese es el nombre común, aunque su nombre completo es de San Tirso y San Bernabé. La cueva se encuentra en la Merindad de Sotoscueva. En el interior de la pequeña ermita (ni allí ni en el recorrido por la cueva se permite tomar fotografías) se pueden ver pinturas (de los siglos XVIII y XIX) que describen los martirios y milagros de San Tirso. Se tiene noticia del uso de esa ermita excavada en la cueva desde la Edad Media.

Tras finalizar la visita y dedicar un tiempo a la pequeña explanada bajo las rocas y frente a la ermita, regresamos al aparcamiento cerca de las tres menos cuarto. Ya nos apretaba el hambre, y decidimos tomar el camino en dirección a Espinosa de los Monteros, con idea de parar a comer alguna cosa en el primer lugar que viéramos junto a la carretera, adecuado para ello.
Alcázar de los Velasco, en Medina de Pomar.
(JMBigas, Julio 2014)

Hicimos una parada fallida en un enclave muy bonito cerca de Quisicedo. Parecía un merendero muy bien preparado, pero solamente estaban por la labor de servir un menú del día cerrado, que nos pareció demasiada comida para nuestra intención de seguir ruta por la tarde, sin perder mucho tiempo ni dejar que nos venciera el sopor.

Seguimos hacia Espinosa de los Monteros (pop. 1.935). Esta localidad es, posiblemente, la población más importante al norte de las Merindades. Paramos en el centro del pueblo, junto a la Iglesia de Santa Cecilia. En la terraza de uno de los bares de la zona tomamos un tentempié en forma de un par de bocatines y un refresco.

Espinosa está muy cerca del límite con Cantabria. Y eso se manifiesta, por ejemplo, en el estilo típicamente montañés de muchos de los edificios residenciales del pueblo.

Después de comer, hicimos una breve incursión hacia el este, por el Valle de Mena. Aparte de la belleza del paisaje de ese valle, por el que discurre la carretera que une Burgos con Vizcaya (Balmaseda,...), los diversos pueblos son principalmente residenciales. Da la sensación de haber muchas segundas residencias, posiblemente de vizcaínos la mayor parte.
Interior del Museo Histórico de las Merindades,
en Medina de Pomar.
(JMBigas, Julio 2014)

Nos encaminamos a continuación hacia el sur, con siguiente etapa en Medina de Pomar (pop. 6.050). En este pueblo grande, casi una pequeña ciudad, hay varios edificios monumentales. Entre ellos destaca el Monasterio de Santa Clara, fundado en el año 1.313, y el llamado Alcázar de los (Fernández) Velasco o de los Condestables de Castilla, conocido popularmente como Las Torres, por las dos imponentes torres cuadradas almenadas que lo flanquean. La construcción del Alcázar también se inició en el siglo XIV.

El Alcázar alberga el Museo Histórico de Las Merindades, así como otros espacios públicos destinados, por ejemplo, a salas de exposición para artistas locales.

Fuimos hasta las verjas (cerradas a esa hora, algo más de las cinco y media de la tarde) del Monasterio, y luego aparcamos en las inmediaciones del Alcázar. A la entrada se encuentra la taquilla del Museo (3€ la entrada general). El interés de este Museo es limitado (se trata de un pequeño museo local). Pero en él se exponen piezas curiosas, recuperadas en diversos lugares de la zona, muchas veces asociadas a las labores cotidianas de sus habitantes (agrícolas, ganaderas, comerciales,...). En las diversas plantas se recrean también algunas escenas cotidianas de los nobles de la época, y también se pueden ver algunas esculturas o pinturas de artistas de la comarca.
Escultura moderna en el Museo Histórico de las
Merindades.
(JMBigas, Julio 2014)

Hay un ascensor que permite el acceso a todas las plantas, incluyendo la terraza. Desde ella, descubierta y expuesta, por tanto, a todas las inclemencias meteorológicas (ese miércoles de Julio, básicamente un Sol de justicia), se tienen vistas privilegiadas del pueblo de Medina de Pomar y sus alrededores.

A la salida del Museo ya eran casi las siete de la tarde. Teníamos tiempo solamente para una última etapa en la jornada, antes de la vuelta a Burgos y al hotel. Tuvimos que escoger, casi con una moneda al aire, entre las poblaciones históricas de Oña y Frías, en el sur de la comarca de Las Merindades.

Finalmente escogimos Frías (pop. 283). Frías es un pequeño pueblo, con un conjunto histórico que se encarama al Peñasco de La Muela, en cuya cumbre está el Castillo de Frías, que vigila todo el valle. Históricamente, Frías era el punto de cruce del río Ebro, en el camino desde Castilla hacia Cantabria.

Aparcamos el coche en alguna de las zonas habilitadas para ello en la zona baja del pueblo. Y ascendimos, a pie, por las viejas calles empinadas que conducen hasta el Castillo. Hicimos un alto en una de las muchas terracitas que jalonan el camino, para tomar una cervecita bien fría, que nos alivió de los sudores.
Castillo de Frías.
(JMBigas, Julio 2014)

A esa hora ya no se podía visitar el Castillo. Pero desde la explanada frente a él, en lo alto del Peñasco, hay unas excelentes vistas de todo el valle, incluyendo el río Ebro y el puente que lo cruza. Y en el otro extremo de la misma, se alza la Iglesia Parroquial de San Vicente Mártir y San Sebastián, recoleta pero excelentemente conservada.

Desde Frías emprendimos ya el regreso a Burgos capital, un trayecto de unas dos horas. En la primera parte, camino de Briviesca, cruzamos los maravillosos paisajes del Parque Natural de los Montes Obarenes, donde la carretera nos subió hasta algo más de los 1.000 metros de altitud, frente a la media de 600 metros snm de los pueblos del valle.

Acabamos llegando a Burgos pasadas las diez de la noche. El día siguiente, jueves, debíamos ya regresar a Madrid. Pero aprovecharíamos para visitar una parte de la zona vinícola de la Ribera del Duero.

Pero esa historia será ya objeto del último capítulo de este viaje.

Aparte de las imágenes que he seleccionado para ilustrar este artículo, podéis acceder a una completa colección de 71 fotografías de toda la Ruta, pinchando en la siguiente foto.

Ruta por las Merindades


También podéis ver este vídeo ilustrativo de la jornada.



JMBA

martes, 23 de septiembre de 2014

Por Tierras de Burgos (3): Atapuerca y el MEH

Ya os he contado en capítulos anteriores nuestras paradas en el camino hasta Burgos, y nuestros paseos por la ciudad.

El martes 15 de Julio, nuestro segundo día de viaje, habíamos decidido dedicarlo casi por completo a los yacimientos arqueológicos de Atapuerca. Con visita a los propios yacimientos y al Parque Arqueológico por la mañana, y al Museo de la Evolución Humana (MEH) de Burgos por la tarde.
Centro de Recepción de Visitantes de Atapuerca.
(JMBigas, Julio 2014)

En pleno mes de Julio, y previendo posibles aglomeraciones, reservamos por Internet la visita a los yacimientos para las 11 de la mañana (con salida desde el Centro de Visitantes de Atapuerca), y posterior visita al Parque Arqueológico para la una y media de la tarde.

La Sierra de Atapuerca es actualmente un referente obligado tanto para la arqueología como para la paleontología, en toda Europa. Los primeros hallazgos del llamado Homo Antecessor fueron completados en 2007 con el descubrimiento de una mandíbula humana de 1.200.000 años de antigüedad, que habría pertenecido al que se considera el Primer Europeo.

Esta Sierra, situada a unos veinte kilómetros de Burgos capital, ha demostrado ser asentamiento permanente de homínidos desde épocas muy remotas del Paleolítico. Consta que la Cueva Mayor ya era conocida en 1645, aunque los primeros indicios serios de restos prehistóricos empezaron a aparecer con la excavación de una trinchera para un ferrocarril minero, en el siglo XIX.
Parque Arqueológico, a unos cientos de metros del
Centro de Visitantes de Atapuerca.
(JMBigas, Julio 2014)

En 1978 se iniciaron las labores profesionales de excavación arqueológica y paleontológica. Actualmente se realiza una breve campaña anual de excavaciones durante unas semanas en el entorno del mes de Julio, dedicando el resto del año a las labores de datación, catalogación y demás, de los restos localizados. Los restos originales más significativos pueden hoy verse expuestos en el Museo de la Evolución Humana (MEH) construido ad hoc junto al río Arlanzón, en la ciudad de Burgos.

Nos dirigimos, pues, al Centro de Recepción de Visitantes de Atapuerca, junto al pueblecito del mismo nombre. Desde Burgos, el trayecto es de unos veinte kilómetros, y tardamos unos veinticinco minutos. Desde Burgos hay que tomar la antigua N-I en dirección al Norte (no la nueva autovía A-1, desde la que no hay acceso directo a Atapuerca), y desviarse luego a la derecha por la BU-701, en las cercanías de Quintanapalla, y luego de nuevo a la derecha por la BU-V-7012. 

Al llegar al pueblo de Atapuerca, el Centro de Visitantes ya está señalizado. Pasado el pueblecito, hay que desviarse a la izquierda y allí está el enorme edificio, con un generoso aparcamiento para los vehículos. Por si acaso, sus coordenadas son N 42,378820º O 3,497415º.
Equipo de trabajo, en plena campaña de excavaciones.
(JMBigas, Julio 2014)

Nos lo tomamos con tiempo, por si acaso, y llegamos allí apenas pasadas las diez de la mañana. En el mostrador de información compramos las correspondientes entradas correspondientes a nuestra reserva (11€ por persona). Y nos entretuvimos un rato con la exposición que había en esos momentos en el Centro, sobre el Sexo en la Prehistoria, titulada Sexo en Piedra.

Nos fuimos juntando un grupo relativamente numeroso (unas 30 personas), para la visita a los Yacimientos de las 11 de la mañana. Un poco antes de esa hora, llegó un autobús, al que montamos y que nos trasladó hasta la entrada a los propios yacimientos (un trayecto de unos diez minutos desde el Centro).

Para esa visita, y la posterior al Parque Arqueológico, nos acompañó una guía maravillosa, arqueóloga y poetisa, Eva Vallejo Güemez, que consiguió, con su conocimiento, entusiasmo y dedicación, que ambas visitas fueran muchísimo más interesantes y amenas de lo que podrían haber sido con un guía menos involucrado.
Nuestra guía, Eva, mostrando la evolución de la forma del
cráneo humano, con el paso del tiempo.
(JMBigas, Julio 2014)

En los Yacimientos se estaba en ese momento en plena campaña anual de excavaciones, por lo que la visita no podía realizarse por el camino al pie de los yacimientos, sino por el camino alto de los Miradores, desde el que tuvimos una excelente perspectiva de las diversas zonas de los yacimientos y de las propias labores de excavación.

La visita duró algo menos de una hora. Aunque el camino no es muy exigente (hubo algunas rampas de subida que provocaron algunos jadeos), la recomendación básica es llevar calzado cómodo y, en verano desde luego, llevar un gorro para proteger la cabeza del Sol y una pequeña provisión de agua. De hecho, durante la visita, uno de los niños que venía con el grupo sufrió una lipotimia sin consecuencias, resultado del calor y demás.

La visita se articuló en varias estaciones o paradas. En cada una de ellas, Eva nos fue contando las características principales de las diversas zonas, y nos comentó los diversos hallazgos realizados. Todo ello reforzado con alguna recreación gráfica de la posible apariencia de los homínidos de los que se han encontrado huellas en Atapuerca, o reproducciones de cráneos y otros hallazgos, que ilustran la evolución humana.
Aprendiendo a tallar la piedra, en el Parque Arqueológico.
(JMBigas, Julio 2014)

Aunque el recorrido está jalonado de paneles informativos, para un lego en la materia, como es mi caso, la visita podría resultar anodina, tediosa o incluso aburrida, ya que, finalmente, lo que se ve es tierra y piedras viejas. En Julio, también los equipos multidisciplinares, en plena campaña de excavaciones. Es por eso que el entusiasmo de nuestra guía fue definitivo para conseguir que, pese a todo, la visita resultara muy interesante.

Nos devolvieron al Centro de Visitantes pasadas las doce del mediodía, absolutamente acalorados y sudorosos. Tuvimos un tiempo, hasta la una y media, para descansar y rehidratarnos.

El Parque Arqueológico, situado a unos doscientos metros de distancia del Centro de Visitantes de Atapuerca, es un pequeño parque temático de la Prehistoria. La visita estaba prevista para la una y media de la tarde.

A pesar de la proximidad, nos recomendaron llevar el coche al aparcamiento que hay a la entrada de dicho Parque Arqueológico. Al terminar la visita, pasadas las dos y media de la tarde, y sin haber comido todavía, el paseo a pie de vuelta al Centro, a pleno Sol, hubiera resultado una tortura perfectamente evitable.
La obtención del fuego es el colofón a la visita
al Parque Arqueológico de Atapuerca.
(JMBigas, Julio 2014)

El recorrido por el Parque se articula con diversas actividades participativas, muy entretenidas, especialmente para los niños, con las que se ilustran las actividades cotidianas del hombre prehistórico: el trabajo de la piedra para conseguir armas que ayudaran en la caza de animales, las primeras técnicas de pintura con color, la caza en grupo de un bisonte (simulado, por supuesto), los diversos habitáculos, las primeras cabañas, etc. El recorrido culmina con la obtención del fuego, en la cabaña grande junto a la entrada. 

En toda la visita, de nuevo, el entusiasmo y la animación de nuestra guía fue definitiva para conseguir que resultara un trayecto ameno, a pesar de la solanera inclemente que caía como fuego a lo largo de todo el camino.

Pasadas las dos y media de la tarde terminamos las dos visitas. Volvimos al pueblo de Atapuerca y paramos en el Mesón Las Cuevas (recomendación de Eva), para comer alguna cosa. Decidimos renunciar al Menú del Día (con el calor, el sopor posterior hubiera sido invencible) y tomamos algunos bocatines como tentempié suficiente. De todas formas, si no hay prisa ni grandes cosas que hacer por la tarde, este Mesón Asador ofrece excelentes carnes a la brasa para una comida todo lo pantagruélica que se desee.
Catedral de Burgos, desde la explanada frente al
Museo de la Evolución Humana.
(JMBigas, Julio 2014)

Tras el refrigerio, volvimos a Burgos, al Museo de la Evolución Humana. Este Museo, inaugurado en 2010, ocupa un complejo de edificios diseñado por el conocido arquitecto cántabro Juan Navarro Baldeweg, y ocupa el solar del desaparecido convento de San Pablo, junto al río Arlanzón. El complejo es impresionante y enorme, y el MEH está preparado, desde luego, para acoger a un número de visitantes muchísimo mayor de los poquitos que estuvimos allí en esa tarde de martes.

Para evitar dejar el coche a pleno Sol, utilizamos el aparcamiento subterráneo del propio Museo (4,55€ pagué a la salida), al que se accede por la parte posterior, por la calle Burgense. El Museo se ubica a menos de un kilómetro de distancia, en línea recta, de la Catedral de Burgos, sobre la orilla opuesta del río, casi frente al Paseo Espolón.

En el MEH se ilustra la evolución humana desde la Prehistoria, con especial énfasis en los hallazgos producidos en Atapuerca. Los restos originales extraídos en las excavaciones, se exponen en sendos habitáculos oscuros (donde está prohibido tomar fotografías o vídeo), de modo que una cuidada iluminación centrada en las diversas piezas expuestas, permite destacar sus principales características. Una preciosidad para un lego, supongo que maravilloso para un entendido.
Recreación de una excavación arqueológica, en el MEH.
(JMBigas, Julio 2014)

En el resto del Museo se recrea, por ejemplo, el paisaje que debieron compartir los sucesivos habitantes de la Sierra de Atapuerca, en las diversas épocas, o las propias actividades de excavación y de posterior tratamiento de las piezas localizadas.

Globalmente, una visita interesante, que un lego puede realizar en poco más de una o dos horas y que, supongo, puede llevar semanas para cualquier experto arqueólogo o paleontólogo, que quiera empaparse de toda la trascendencia de los diversos hallazgos.

Desde la explanada de acceso al Museo, muy fría para mi gusto, demasiado cemento, se tiene una excelente visión de la Catedral, destacando por encima de los edificios circundantes, al otro lado del río Arlanzón.
Ilustrando la tediosa actividad de lavado e identificación
de hallazgos arqueológicos, en el MEH de Burgos.
(JMBigas, Julio 2014)

Finalizada la visita, tomamos un refresco en la terraza de una de las cafeterías del complejo.

Volvimos luego directamente al Hotel Puerta de Burgos. Tras descansar un rato, tomamos el autobús (línea 1) hasta el centro histórico, y acabamos cenando en la terraza exterior de Casa Ojeda, uno de los restaurantes más tradicionales y clásicos del centro de la ciudad.

Para el miércoles 16 habíamos previsto una ruta por el norte de la provincia de Burgos, por la zona conocida como de las Merindades. Pero eso será ya el objeto del siguiente capítulo.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este artículo, podéis acceder a una completa colección de 32 imágenes, pinchando en la siguiente foto.


También podéis ver este vídeo de algo más de doce minutos, que ilustra buena parte de las visitas y actividades de la mañana, tanto en los Yacimientos como en el Parque Arqueológico de Atapuerca.


JMBA

martes, 16 de septiembre de 2014

Por Tierras de Burgos (2): Paseos por la capital

Ya os he contado el primer día de este viaje, con el desplazamiento hasta Burgos capital desde Madrid, y las diferentes paradas que realizamos.
Vista de la Catedral de Burgos y la ciudad, desde el
Mirador del Castillo.
(JMBigas, Julio 2014)

Por la tarde de ese lunes 14 de Julio llegamos al Hotel Puerta de Burgos. Tras ocupar las habitaciones que habíamos reservado, salimos para realizar un poco de turismo por la ciudad.

Primero fuimos hasta el Mirador del Castillo, junto al Castillo de Burgos, edificado en tiempos de la Reconquista (siglo IX). Se encuentra en el cerro de San Miguel, unos 75 metros sobre el nivel de la ciudad. Es posible visitar el Castillo, pero ya no a esas horas avanzadas de la tarde. Ignoro los atractivos que ofrece su interior para el visitante.

Junto al Mirador hay unas poquitas plazas donde aparcar el coche. Desde el Mirador se tiene una muy buena perspectiva de toda la ciudad, donde destaca en primer plano la Catedral y todo el centro antiguo de Burgos, incluida la zona verde que bordea al río Arlanzón, con su famoso Paseo del Espolón.
La Catedral, la zona del río Arlanzón y el complejo del
Museo de la Evolución Humana.
(JMBigas, Julio 2014)

El suelo del Mirador es una especie de Rosa de los Vientos, donde destaca la dirección y la distancia desde Burgos hasta diversos enclaves próximos y lejanos. Siempre acostumbra a haber visitantes en la zona, con ganas de tomar algunas buenas fotografías; también es un centro de reunión para algunos grupos de jóvenes.

La tarde es, posiblemente, el mejor momento del día para visitarlo, ya que se tiene el Sol poniente a la espalda, iluminando los diversos monumentos de la mejor manera posible.

Desde allí fuimos a la zona del Monasterio de las Huelgas Reales. Su historia se remonta al siglo XII con el rey Alfonso VIII de Castilla y su esposa Leonor. Su fundación, destinada a cabecera en toda la región de las comunidades femeninas cistercienses, tenía como objetivo convertirlo en panteón de reyes y en lugar de retiro para damas nobles. Inicialmente establecido en el campo cercano a la ciudad de Burgos, hoy se encuentra en el centro de uno de los barrios residenciales de la ciudad moderna, a varios kilómetros de distancia de su casco histórico.

Era ya el final de la tarde, pasadas las ocho y media, y era imposible cualquier tipo de visita al interior del Monasterio, donde destaca, entre otras maravillas, su Claustro. Pero sí pudimos deleitarnos de la maravillosa iluminación que el Sol de la tarde ofrece al visitante sobre las piedras antiguas del Monasterio.
Monasterio de las Huelgas Reales.
(JMBigas, Julio 2014)

Desde allí fuimos directamente hacia el centro histórico de Burgos. Aparcamos el coche en el parking subterráneo bajo la Plaza Mayor. La Plaza Mayor de Burgos, con edificaciones muy bonitas y armoniosas, no tiene la monumentalidad de otras plazas mayores de Castilla o León (la de Madrid, la de Valladolid, la de Salamanca, la de León, incluso la de Lerma, una de las más grandes). Allí se encuentra el Ayuntamiento de la ciudad. La zona de la Catedral, el río y sus paseos arbolados y las pequeñas calles llenas de tentaciones gastronómicas para el paladar, están a un tiro de piedra de la Plaza Mayor, por lo que supone un buen punto de partida para cualquier paseo por el casco histórico de la ciudad.

Eso es lo que hicimos. Primero por la peatonal Calle Paloma, que desemboca en la gran Plaza del Rey San Fernando, frente a la mundialmente conocida Catedral de Burgos, una de las joyas del gótico español. Su construcción se inició en el siglo XIII, siguiendo los patrones del gótico francés de las grandes catedrales de París o de Reims. Sufrió importantes adiciones y modificaciones en los siglos siguientes.

Actualmente, toda la zona que rodea a la Catedral es peatonal, y está sembrada de la tradicional oferta comercial y de restauración, habitual en entornos de ese estilo. En su parte más elevada, por la calle Fernán González, está el Mesón del Cid, uno de los hoteles y restaurantes más clásicos del casco histórico de Burgos.
Ayuntamiento de Burgos, en la Plaza Mayor.
(JMBigas, Julio 2014)

Azuzados ya por el hambre (estábamos cerca de las diez de la noche, aunque a mediados de Julio todavía había luz de día), buscamos un lugar adecuado para cenar un poco. En esta labor volvimos hacia la Plaza Mayor, y nos internamos por la estrechita calle de San Lorenzo, donde cada portal es una nueva tentación para el paladar. Abundan los bares de pinchos, los mesones, y toda clase de establecimientos que ofrecen saciar el hambre de todas las formas imaginables.

Mi amigo G. recordaba con cariño que, en una anterior visita a la ciudad, se había deleitado con un pincho llamado cojonudo. Localizamos, casi por casualidad, el Mesón Los Herreros, en esa calle de San Lorenzo, que es la cuna de esa maravilla gastronómica. El cojonudo consiste en una pequeña rebanada de pan, con un huevo de codorniz, un trocito de chorizo (o morcilla, en su caso) y una tira de pimiento rojo. Hasta cierto punto, los ingredientes se pueden negociar, como fue mi caso con el pimiento, que no soporto.
Mesón Los Herreros, en la calle de San Lorenzo.
(JMBigas, Julio 2014)

En la barra de Los Herreros tomamos algunas copitas de vino (primero un verdejo blanco, luego un delicioso tinto D. O. Arlanza), acompañadas por algún cojonudo, alguna deliciosa croqueta, y algunos otros pinchos y tapas, que nos dejaron plenamente satisfechos, preparados para volver al hotel y dormir como angelitos.

Tuvimos también ocasión de realizar un breve paseo por el Espolón, junto al río Arlanzón. Como es frecuente en verano, el espacio estaba bastante ocupado por un mercadillo de diversos tipos de artesanías.

El martes lo dedicamos a visitar Atapuerca, pero eso ya os lo contaré en otro capítulo.

Por la noche, de vuelta al hotel de Burgos, fuimos en el autobús línea 1 hasta el centro (junto a la estatua del Cid), y cenamos en la terraza de Casa Ojeda, uno de los restaurantes más clásicos del centro de Burgos.

El miércoles realizamos una larga excursión por la zona conocida como de Las Merindades, por el norte de la provincia de Burgos, pero eso también os lo contaré en capítulo separado.
Un "cojonudo", con huevo de codorniz, chorizo y
una tira de pimiento, sobre rebanada de pan.
(JMBigas, Julio 2014)

Ese miércoles acabamos llegando tarde de vuelta al hotel, y decidimos cenar por el propio barrio del hotel. Tras algún tropiezo (en algún local de la zona, la absoluta carestía de servicio nos sumió en una total desatención y tuvimos que salir huyendo), acabamos cenando de modo informal en la terraza del bar restaurante Giovanni que, a pesar de su nombre italiano, tiene la tradicional oferta local de tapas y raciones.

El jueves iniciamos el regreso a Madrid. Pero realizamos algún desvío y algunas paradas de interés, principalmente enológico. Esa ruta será el objeto del quinto capítulo de esta serie.

A pesar de pernoctar tres noches en un hotel de Burgos, no tuvimos demasiado tiempo para realizar turismo por la capital. Muchas visitas se quedaron en el tintero. Pero ese será el acicate para una futura visita a esa maravillosa ciudad.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este artículo, podéis acceder a una colección de 22 imágenes, pinchando en la siguiente toma.


También podéis ver este breve vídeo:


JMBA