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sábado, 18 de junio de 2011

Valencia, Perla del Mar

Tuve la suerte este jueves de visitar Valencia, viajando desde Madrid en el AVE, puesto en servicio el pasado 19 de Diciembre (ver mis artículos previos: Diciembre de novedades en la Alta Velocidad Española y  Novedades en Puerta de Atocha).
Estación Puerta de Atocha
(JMBigas, Junio 2011)

Contacté con mi buen amigo Enrique, para compartir con él una comida típica (tellines y chipirones, seguido de paella de marisco pelado y un sorbete al cava, todo ello acompañado con un excelente Enrique Mendoza Chardonnay, café y copa). Como llegué a Valencia pasadas las once de la mañana, y había quedado a las tres para la comida, tuve tiempo para un poquito de turismo atípico. Os contaré algunas de las cosas que vi, las que os puedan resultar de mayor utilidad para cuando visitéis Valencia la próxima vez.
Talgo Pato, en Puerta de Atocha
(JMBigas, Junio 2011)

Fui hasta Puerta de Atocha en Metro y Cercanías. La alternativa de aparcar el coche en la estación es muy cara (casi treinta euros por la jornada) y un taxi desde mi casa me cuesta más de veinte euros por trayecto. Contaba (de acuerdo a lo que publicita la web de Renfe) con que con mis billetes para el AVE tenía derecho a un billete de ida y vuelta en Cercanías gratuito. Error. Resultó que en la maquinita de Nuevos Ministerios escogí la opción correcta (algo así como conexión AVE Cercanías) y le tenía que dar una contraseña que debería estar en mi billete, pero NO estaba. Pregunté a una vigilante que estaba por allí, y me dio a entender que no era el primero que sufría ese engaño. Parece que la gratuidad para el trayecto de Cercanías, Renfe sólo la garantiza para ciertas tarifas. Yo había conseguido una Tarifa Estrella (algo menos de cien euros por el viaje completo en Turista), y con ella no me tocaba. Tuve que comprar un billete de ida y vuelta de Nuevos Ministerios a Atocha por 2,60 Euros. ¿Para cuándo habrá una tarifa integrada para Metro y Cercanías en la zona urbana de Madrid? O, ya puestos, ¿para cuándo un billete de Metro permitirá un transbordo al autobús (o viceversa) sin pagar de nuevo?.
A 300 km/h, una hora después de salir de Madrid
(JMBigas, Junio 2011)

Llegué a Puerta de Atocha con bastante antelación, y me dio tiempo para pasearme un poquito y hacer alguna foto, y también para tomar un desayuno de café con leche y croissant. Segunda recomendación. Ya os comenté los problemas y las aglomeraciones habituales en el bar grande que hay dentro del vestíbulo de salidas del AVE. Este vestíbulo tiene dos accesos. El más utilizado es por la primera planta, encima del Jardín Tropical. El segundo acceso es desde el cuerpo de la estación, también por la primera planta. Frente a esa entrada hay un bar restaurante grande y con muchas menos aglomeraciones que en el interior, y también un Café Café pequeñito, con un excelente café, sabrosa bollería y algunos bocadillos y sandwiches, ideal para una colación rápida (in situ o para llevar).

A las 9.40, con absoluta puntualidad, salió mi AVE de Puerta de Atocha, destino a Valencia (sin paradas intermedias). El material móvil que cubre esta línea es el llamado Pato (por la forma de su locomotora, que simula un largo pico de ave), fabricado por Talgo.

Os incluyo un breve vídeo, tomado desde el interior del AVE, a casi 300 km/h, unos 23 minutos después de salir de Puerta de Atocha.


El tren parecía ir prácticamente lleno, con viajeros de todas las clases: los que iban a Valencia para alguna reunión de trabajo, o los que volvían a casa después de unos días de curso en Madrid, grupos familiares que iban o venían de alguna estancia, personas que iban para pasar el día en Valencia, para visitar algún familiar o amigo, quizá para conocer a un recién nacido o para asistir a un entierro, o simplemente para comerse una paella junto al mar.
Llegada del AVE a la estación de Valencia
(JMBigas, Junio 2011)

Yo había escogido un asiento de ventanilla, y junto a mí se sentó un joven de cabeza afeitada. Yo creí que era un workahólico, porque antes de sentarse desplegó la paraeta tecnológica completa: portátil, alimentador eléctrico (que enchufó inmediatamente en la toma de corriente), llave USB, smartphone para conectarse a la red. Me imaginé que iba a dedicarse a terminar un informe o a pulir una presentación para su cliente en Valencia. Sin embargo, tras navegar unos minutos por Internet, puso el portátil en modo reproductor de MP3, se calzó los auriculares, y dormitó el resto del trayecto.


Estación Joaquín Sorolla, terminal del AVE en Valencia
(JMBigas, Junio 2011)

Tren del Metro de Valencia, abandonando la estación
de Ángel Guimerá
(JMBigas, Junio 2011)

El viaje fue una maravilla, y llegamos a Valencia unos minutos antes de las 11.20. El AVE llega a una estación de nueva planta, llamada Joaquín Sorolla. Digamos que el proyecto de integración de la Alta Velocidad en la ciudad de Valencia está bastante atrasado. Hubo prácticamente que improvisar esta estación terminal, para que pudiera llegar el AVE en las fechas previstas. La tradicional estación terminal de Valencia (la llamada Estación del Norte) está situada junto a la Plaza de Toros y casi frente a la Plaza del Ayuntamiento, en la calle Xátiva. Hay un proyecto de convertirla en una estación pasante, que integre también el AVE, es decir, las vías con ancho internacional, pero creo que tardaremos diez años como poco en ver esa idea convertida en una realidad. El proyecto, lógicamente, debe incluir un túnel ferroviario que cruce la ciudad, y eso son palabras mayores.

La estación Joaquín Sorolla está situada tres o cuatrocientos metros más alejada del centro, en un lateral del haz de vias que acaban llegando a la Estación del Norte. Tiene un enlace (muy mal señalizado, me dio la sensación) con el Metro de Valencia, en una estación que actualmente se llama Joaquín Sorolla, pero que se llamaba Jesús cuando se puso en funcionamiento. De hecho, la parada del Metro está a unos doscientos metros de la estación ferroviaria, y resulta fácil perderse. En algunos de los mapas y planos que se pueden bajar de la propia web del Metro de Valencia, esta estación todavía aparece con su nombre antiguo. Da claramente la sensación bastante cierta de improvisación o negligencia.
Estación terminal del Metro en el Aeropuerto de Manises
(JMBigas, Junio 2011)

Todo el resto de circulación ferroviaria (la red de Cercanías y la media y larga distancia del Corredor Mediterráneo) sigue llegando a la Estación del Norte. Por lo que vi, debe existir un autobús lanzadera que permite a los viajeros enlazar de una a otra estación. Una situación ciertamente embarazosa, pero a la que le quedan todavía muchos años por delante, antes de que pueda resolverse de modo más lucido.

Con las horas libres de que disponía hasta la comida, quería conocer un poco el Metro de Valencia. A pesar de haber estado muchas veces allí, o bien viajaba con coche, o iba en avión por trabajo, por lo que nunca había montado en el Metro. A diferencia de Barcelona (donde hay una única empresa que gestiona el transporte público), pero igual que en Madrid, en Valencia la red de Metro y la de autobuses es gestionada por dos empresas distintas. Lo que ciertamente dificulta las tarifas integradas y unificadas.

Decidí ir hasta el Aeropuerto de Manises en el Metro. Cuando conseguí llegar a la estación de Joaquín Sorolla (a una cierta distancia de la estación del AVE), abordé la tarea de comprar un billete para ese trayecto. De la documentación consultada previamente por Internet, yo sabía que el Aeropuerto está considerado Zona B, y necesitaba un billete de ida y vuelta para las Zonas AB. De la web había obtenido la información de que su precio es de 3,30€.
Estación del Norte, en la calle Xátiva
(JMBigas, Junio 2011)

Pero el Metro de Valencia dispone de un sistema ciertamente avanzado y sofisticado para los billetes, que está basado en la tecnología sin contacto (contactless). Esto significa que no hay que introducir el billete en los torniquetes de paso, sino que basta con acercarlo y el sistema ya lo reconoce. Pero, claro, hace falta un soporte donde cargar el título de viaje que estaba a punto de comprar. Por lo que tuve que comprar también un soporte (un cartoncillo del tamaño de una tarjeta de crédito, con las capacidades contacless) y el precio subió en un euro.

El viaje hasta el Aeropuerto supuso un transbordo cómodo en Ángel Guimerá, y luego un via crucis de 10 estaciones hasta la terminal de Aeroport. Un poco después de mediodía, que es cuando realicé el trayecto, calculo que más del 60% de los viajeros que estábamos en el tren en Ángel Guimerá fuimos hasta el Aeropuerto. Quizá habría que plantearse la existencia de algún tren más directo, sin parada en todas las estaciones, para hacer más llevadero el trayecto.

La estación terminal de Aeroport es muy cómoda, ya que te deja en la planta -1 del propio Terminal del Aeropuerto. A tiro de escaleras mecánicas o ascensor se llega a la planta de Salidas (Eixides en valenciano) o a la de Llegadas. Sólo que, en el ascensor, ni fuera ni dentro, hay ninguna indicación de a qué planta corresponde cada cosa. Tras realizar el recorrido completo, vi que la planta 0 corresponde a las Llegadas, mientras que la Planta 1 es la de Salidas, lo que anoté seguidamente en el microcuaderno de notas que siempre me acompaña en los viajes. Otra falta de señalización, por la que el diseñador tiende a pensar que el viajero ya sabe. Pero los forasteros, que son mayoría, no saben y hay que contárselo todo y cuanto más clarito, mejor.
Plaza del Ayuntamiento, donde se aprecian algunas
tiendas de la acampada de estos días.
(JMBigas, Junio 2011)

Tras un corto paseo por el Aeropuerto, volví hacia el centro de la ciudad por el mismo camino. Esta vez descendí en la estación de Xátiva, que está frente a la Estación del Norte, y a un paso de la Plaza del Ayuntamiento. Estaba a punto de llegar el Talgo Murcia-Montpellier (que llevaba ya unos diez minutos de retraso). No sé si seguirá llamándose Mare Nostrum, pero esta ruta ya tiene bastantes décadas encima, con muy ligeras variaciones. Todo ese recorrido por trazado convencional (once horas y media de tren) puede agotar la paciencia de cualquiera.

Paseando fui desde la Plaza del Ayuntamiento hacia la calle Colón (por allí están los diversos edificios de El Corte Inglés del centro) y luego hacia la Plaza Porta de la Mar y los Jardines del Turia (es decir, el antiguo cauce del río). Bajo el puente (o Pasarela) de la Exposición (un diseño singular de Santiago Calatrava), está la estación Alameda del Metro. El propio diseño de la estación está en armonía con el puente que discurre por encima.
Pasarela de la Exposición y, bajo ella, acceso a la estación
Alameda del Metro
(JMBigas, Junio 2011)

Como ya iba siendo hora de acercarse a la playa para la comida, tomé un tren de la línea 5 hacia Marítim-Serrería. Mi título de viaje estaba agotado, por lo que tuve que comprar uno nuevo. Introduciendo el soporte en la máquina expendedora, me contó todos mis movimientos (de entrada y salida) hasta ese momento. Lo cargué ahora con un título de ida y vuelta Zona A (básicamente, el casco urbano) por 2,40€ (esta vez sin sobreprecio, porque ya disponía de soporte).

Marítim-Serrería es una estación terminal. Hasta allí llega el metro subterráneo. En el mismo andén se puede enlazar con dos líneas de tranvía que siguen su camino hasta el mar (línea 5, tres estaciones hasta Neptú) o bastante más lejos (línea 6, que sigue un rato paralelo al mar hacia el norte, y luego se interna otra vez, visita la Universidad Politécnica, Primado Reig y el Estadio del Levante, hasta su término en Tossal del Rei). En Madrid a las líneas de tranvía les llaman Metro Ligero, y tienen ciertas especificidades tarifarias. Pero en Valencia, a todos los efectos, los tranvías son líneas de Metro y la tarifa permite el transbordo a ellos sin más.
Interior de la estación de Alameda, que sigue la estética
del puente de Calatrava que discurre por encima de ella
(JMBigas, Junio 2011)

La señalización era escasa (un indicador luminoso de Próxima Salida sobre las vías del tranvía estaba apagado). Pero lo único que había que hacer era imitar a la gente (la mayoría, turistas en atuendos preplayeros) y esperar a que llegase el siguiente tranvía. El primero que llegó fue de la línea 5, que fue el que tomé hasta Neptú, justo frente a la batería de restaurantes de la playa de Valencia de toda la vida (La Marcelina, La Pepica, La Rosa, l'Estimat,...).

Como era todavía pronto para mi cita, anduve un poco por el maravilloso Paseo Marítimo que construyeron hace ya bastantes años (pero de mi recuerdo), entre los restaurantes y la playa, hasta que me encontré con Enrique, y nos encaminamos hacia L'Estimat.
Vías del tranvía paralelas a las de la terminal del Metro,
en la estación Marítim-Serrería
(JMBigas, Junio 2011)

La crisis parece haber afectado también a esos restaurantes. Un jueves de Junio, con toda la calor, el inmenso comedor sólo estaba lleno hasta la mitad, más o menos. Pero disfrutamos de una excelente comida y de un buen rato de charla (sobre el bien y el mal) con mi amigo Enrique. Se empeñó en pagar la cuenta, a lo que me opuse. Le dejé claro que, si pagaba él, yo no volvería a Valencia o, si lo hacía, no le llamaría para quedar para comer. Al final, pagamos a escote, la mejor solución neutral. La broma salió por 55€ por barba, ligeramente abultado, pero el entorno lo merece.

Zona de los restaurantes de la playa, desde la parada terminal (Neptú)
del tranvía de la línea 5
(JMBigas, Junio 2011)

Paseo Marítimo, que discurre durante 4km en el término de Valencia, y
se prolonga en el de Alboraya
(JMBigas, Junio 2011)

Hacia las cinco y media nos fuimos dando un paseo hacia la zona del Puerto, porque Enrique quería mostrarme los sucesivos desaguisados y errores cometidos por las diversas administraciones en la zona. En un entorno muy duro de cemento y batido por el Sol (había que cruzar el famoso circuito de Fórmula 1, al que por estas fechas ya le han crecido las tribunas para el próximo Gran Premio) fuimos subiendo un poco hasta tener una buena vista de la dársena y de los edificios cadáver, restos insepultos de la Copa América. No se veía prácticamente ningún paseante (lo que es perfectamente comprensible, dado lo poco amigable del entorno) e incluso alguna terraza en la zona estaba prácticamente desierta.

Si bien el Paseo Marítimo le ha dado mucho atractivo a las playas (cuando volvimos por allí se veía un buen número de paseantes de todas las edades), la zona del Puerto, con su belleza natural, merecería mucha mejor suerte.
Imagen de la zona del Puerto, donde se aprecia un edificio
singular, pero absolutamente inutilizado, que se construyó
para la Copa América
(JMBigas, 2011)

Me contó Enrique el controvertido proyecto de remodelación del Cabanyal, actualmente en un limbo judicial. El Cabanyal es uno de los llamados Poblados Marítimos de Valencia, y está plagado de casitas, algunas de ellas demostrando un cierto lujo, no siempre de buen gusto. La idea del Ayuntamiento era prolongar la Avenida de Blasco Ibáñez hasta el mar, arrasando lo que hubiera a su paso, y generando jugosas oportunidades urbanísticas que se han disuelto en la crisis actual. Ya veremos dónde acaba el empeño.

Dando un gran rodeo, Enrique me llevó en su coche de nuevo hasta la Estación Joaquín Sorolla, para tomar el AVE de vuelta a Madrid. Pasamos junto a la zona de la Ciudad de las Artes, donde se ve con claridad que los desarrollos urbanísticos inicialmente planteados durante la burbuja inmobiliaria se deshincharon con ella, y han dejado a algunos edificios de viviendas lindando directamente con el campo.

Con toda puntualidad, a las 20.05 salió de la estación mi AVE hacia Madrid. Tardó diez minutos más que a la ida porque hizo dos paradas. Una en la estación nueva de Cuenca (desde donde se ve la ciudad en lontananza) y la otra no sé, porque se apoderó de mí el sopor natural. Con algún minuto de adelanto, hacia las 21.53 se paraba el tren en Puerta de Atocha. Fue mi primer paso por el Vestíbulo de Llegadas, inaugurado hace solamente unos meses. Rampas (o escaleras) mecánicas de subida, y luego largos pasillos rodantes. Pero todo ello bastante bien resuelto.

Abordar un tren de Cercanías en Atocha para un trayecto urbano hasta Nuevos Ministerios es un desafío. Porque hay varias líneas que recorren el tronco central de la ciudad hasta Chamartín (por Recoletos o por Sol), y escoger el andén correcto por el que vaya a pasar el primero que haga ese recorrido requiere de un cierto análisis. Al ser Atocha-Cercanías una estación pasante, hay que bajar al andén escogido, y un error se paga caro en tiempo y esfuerzo. Tomé un tren con destino a Cercedilla, en la Sierra, me bajé en Nuevos Ministerios, de allí al Metro, hasta recoger mi coche junto a la estación de Mar de Cristal, donde lo había dejado aparcado por la mañana. Poco más tarde de las diez y media llegaba a casa, cansado pero feliz por un maravilloso viaje en AVE a Valencia, Perla del Mar.

¡Gracias por todo, Enrique!

JMBA

miércoles, 30 de marzo de 2011

Madrid-París en Alta Velocidad... o casi!!!

Ya os informé hace un tiempo (en otro artículo) de que en diciembre se pusieron en marcha varias nuevas rutas de Alta Velocidad. Aparte del enlace Madrid-Valencia (que incluye a Cuenca y Albacete), se puso en marcha un enlace de Alta Velocidad entre Figueres y París. A falta de la puesta en marcha de la línea de Alta Velocidad entre Barcelona y Figueres, este ya es un primer paso en la buena dirección.
Notre Dame de París
(JMBigas, Marzo 2011)

Para festejar el advenimiento de la primavera, decidí probar este nuevo enlace para finales de Marzo. Para hacer la ruta completa desde Madrid a París, tenía que reservar billete en tres trenes diferentes. El billete de TGV desde Figueres-Vilafant a París Gare de Lyon lo reservé en la web de los Ferrocarriles Franceses sin problema justo pasado Reyes. Al mismo tiempo pude reservar en la web de Renfe una plaza en el tren Alvia que constituye el enlace internacional entre Barcelona y Figueres-Vilafant.

Sin embargo, no pude comprar todavía mi billete para el AVE Madrid-Barcelona en esas fechas, pues las plazas para finales de Marzo no estaban todavía a la venta. Tras un intercambio epistolar con Renfe, el único resultado fue que eso es lo que había, y que debía esperar hasta que salieran a la venta, en un momento posterior que no me supieron precisar. Al final pude, por fin, comprar un billete en el AVE a Barcelona hacia finales de Enero (solamente dos meses antes del viaje). Y es que, como ya comenté, en estas cosas a Renfe le faltan todavía un  par de hervores.

El resultado económico fue el siguiente:

- El AVE a Barcelona me salió gratis, ya que disponía de unos poquitos puntos en la Tarjeta Club Ave, pero suficientes para pagar la tarifa Turista de 47€ que pude obtener con esa antelación.

- El Alvia de enlace desde Barcelona-Sants a Figueres-Vilafant (en clase única) me costó 9,25€.

- El TGV francés desde Figueres a París, en Primera Clase, me costó unos 70€.

Lo que sigue es la crónica de este viaje, escrita en su mayoría durante el propio recorrido, gracias a un pequeño Netbook que llevaba conmigo.




Acceso de taxis al edificio principal de Puerta de Atocha.
Al fondo, pequeño parking P1
(JMBigas, Marzo 2011)

Me levanté esta mañana de miércoles en un Madrid lluvioso a las seis. Tras las abluciones matinales propias, para las siete recogí la ropa de la lavadora y organicé el lavavajillas, y para las siete y quince ya estaba a punto para cuando llegara el taxi a mi domicilio, que había encargado la víspera para las siete y veinte de la mañana.

Ya no llovía, e incluso podría parecer que tenía una cierta idea de escampar.

A la hora precisa, vi que llegó el taxi, e inmediatamente me llamó al teléfono fijo un robot para anunciarme que “el coche número … nueve … tres … está en el lugar de recogida”. Bajé el equipaje, y para Puerta de Atocha que nos fuimos los cuatro (taxi, taxista, equipaje y yo).
Panel de salidas en Puerta de Atocha
(JMBigas, Marzo 2011)

Para las ocho menos cuarto ya estábamos en Puerta de Atocha, pues a esa hora, el tráfico hacia el centro todavía era más bien tenue. Por primera vez en mi vida, pagué al taxista con tarjeta. Tuvo que poner en marcha el pirulo (se disculpó el taxista por la pequeña tardanza), pero todo funcionó a la perfección.

Tras el cigarrito de rigor (que ya no podría tener réplica hasta que llegara a Barcelona Sants, y con el equipaje a cuestas saliera a la p... calle para fumarme otro) me bajé al vestíbulo de Salidas, con idea de desayunar algo en La Barrila, el bar bastante grande que hay ahí.

Claro que entre las siete y media y las nueve de la mañana, hay muchos trenes AVE que abandonan Puerta de Atocha hacia Barcelona, Sevilla, Málaga, Valencia,...
Acceso al vestíbulo de Salidas en Puerta de Atocha
(JMBigas, Marzo 2011)

Lo que significa, por supuesto, aglomeración de clientes en el bar, y todos con prisa, pues los trenes no esperan a que uno se termine de tomar el café con calma. El mostrador, sinuoso pero de más de treinta metros lineales, estaba servido por no más de tres o cuatro camareros/as, todos importados, por supuesto, de algunas otras tierras, muy posiblemente más cálidas que estas.

El camarero al que, parece ser, le tocaba atender mi trocito de barra era del estilo de “ahora voy, y luego vuelvo”. Un pedido a la vez, anotar, servir, cobrar. Y luego, el siguiente. Se me situó al lado una señora ya mayor, pero muy atractiva sin duda en su juventud, que parecía venir de algún viaje lejano en avión, y que enlazaba hacia Sevilla más tarde que yo. Llevaba carita de cansancio, la señora.

Viendo la desidia con que nos trataba el camarero que nos tocó en suerte, nos mirábamos de vez en cuando la señora y yo, y me decía, “si es que somos los más tontos de toda la barra”.
A bordo del AVE Madrid-Barcelona, en Puerta de Atocha
(JMBigas, Marzo 2011)


Finalmente, conseguí que me sirviera un café con leche (en vaso de cartón, por si tenía que salir por piernas) y un croissant. Le pedí la leche tibia, pero eso ya era demasiado para su memoria volátil. Me trajo un café ardiente y difícil de tragar con rapidez.


Pero bueno, se superó el trance. Pude desayunar algo, y abordar mi tren en tiempo y forma. A las ocho y media en punto, salíamos de Puerta de Atocha, en dirección a Barcelona.

Parados en Zaragoza-Delicias
(JMBigas, Marzo 2011)
El tren iba atestado, por lo menos hasta Zaragoza, donde bajó mucha gente. Yo me fui al baño (los diuréticos matinales implican cierta esclavitud) y a la cafetería, donde me tomé un bocadillo caliente de jamón y queso y una cerveza. De nuevo pagué con tarjeta. Son casi las diez y media de la mañana y sólo he sacado del bolsillo dos euros y medio para pagar el café y croissant. Un milagro.
Pasando junto a las industrias químicas de Tarragona
(JMBigas, Marzo 2011)

Ya hemos pasado Zaragoza y vamos camino de Lérida (donde no para este tren) y Barcelona-Sants, donde esperamos llegar hacia las 11.22 de la mañana.

El tren llegó con, al menos, cinco o diez minutos de antelación respecto al horario previsto, como ya viene siendo habitual.

En Sants dispuse de más de una hora y media de tiempo, hasta embarcar de nuevo en el Alvia con destino a Figueres-Vilafant, para enlazar allí con el TGV dirección París. Podía haber escogido el AVE para una hora más tarde, pero eso sólo me hubiera dado unos doce minutos para el enlace, y me pareció exageradamente estresante para empezar así un viaje tan apasionante.
Frente a la Estación de Barcelona-Sants
(JMBigas, Marzo 2011)

Lo primero que sucedió, claro, fueron varios cigarritos en la puerta de la estación, con mi equipaje sobre un cómodo carrito. Desde antes de las ocho hasta pasadas las once ya constituye un período de abstinencia nicotínica suficiente. Hice varias fotos de los alrededores de la estación. Pero, especialmente de la zona de la parada de taxis, que está resuelta bastante malamente. Sólo hay dos filas de coches para embarcar, y yo siempre he visto colas formadas ahí de varias docenas de personas esperando su turno, y bastante más cuando se acumula la llegada de trenes que transportan, principalmente, personas en viaje de trabajo. Tendrán que darle una vuelta a este tema.
Una papelera puede ser una mesa improvisada para un trile
palpadineros entre taxistas
(JMBigas, Marzo 2011)

Aparte, da la sensación de que los taxistas, mientras esperan, se entregan a juegos bastante inconfesables. Me pareció ver un trile organizado de modo casi espontáneo, donde seguro que circula el dinero más de lo que debiera. Por otra parte, había alguien por la zona (no sé si sería un taxista alterado) dando voces y forzando a los demás taxistas a moverse con prontitud y celeridad, como si tuviera prisa por algún motivo no desvelado. O quizá es que llevaba más en la cabeza que en los pies. Y sólo era mediodía.

Una de las veces que salí a fumar un cigarrito, me encontré con dos tipos curiosos. Uno, español, estaba fumando y bebiendo un vaso de cerveza grande del McDonalds. Sintió la necesidad de explicarme que preguntó si se podía pedir bebida sin comida, y que le dieron esa cerveza tan grande, y que a ver si le iban a tomar por alcohólico.
Cola de pasajeros para coger un taxi, en Barcelona-Sants
(JMBigas, Marzo 2011)

El otro chaval, escuchimizado, tímido, con gafitas y un ligero ceceo, estaba intentando comunicarse con el de la cerveza en algún idioma común, sin mucho éxito. El chico resultó ser de Toulouse, y se iba para su casa, compartiendo conmigo parte del camino (hasta Narbonne). Estaba preocupado por si el control del equipaje tomaba mucho tiempo (ya ves tú, pasar los bultos por la cinta y recogerlos al otro lado). Y también por si luego, en el tren, había que apagar todos los dispositivos electrónicos como en el avión. En fin, una especie de marciano en viaje de estudios. El hombre de la cerveza de repente le espetó y por qué no eliminásteis al Real Madrid. Yo intenté aclararle que esos eran de Lyon, y el chaval de Toulouse. Pero me respondió si acaso no son todos franceses. Viajar para ver.
Esperando junto a la vía 12 a la salida del Alvia a Figueres
(JMBigas, Marzo 2011)

En uno de los cafés de la estación compré una pequeña coca de hojaldre con almendras, para comerla luego en el tren. La ausencia absoluta de esta especialidad (cocas en todas sus formas, de panadero, de hojaldre, de chicharrones, con almendras o piñones,...) en la oferta gastronómica de Madrid es de lo que peor llevo de vivir en la capital. En una máquina expendedora compré una botellita de agua Font Vella.

Pasadas las doce y media me acercé a la zona de la via 12, donde estaba anunciado el tren a Figueres-Vilafant para la una en punto. Tuve que esperar unos minutos, junto a docena y media de otros viajeros, hasta que ya pudimos bajar al andén, y montar en el Alvia. Se trata de un tren moderno, con solamente tres o cuatro coches, pero en el que no creo que fuéramos más de una veintena de personas, más algunos franceses que montaron más tarde en la estación de Girona.
Interior del Alvia de enlace, entre Barcelona y
Figueres-Vilafant
(JMBigas, Marzo 2011)

Nada más montar, procedí a la degustación de la coca que había comprado en la estación (que estaba bastante rica), y conseguí, utilizando la bolsita en que me la sirvieron, que casi no soltase migajas al suelo – o a mis propios pantalones -). Me bebí la botella de agua, y busqué una papelera en el tren, para tirarlo todo. La más cercana parecía atorada (no se abría la trampilla), y tuve que ir al siguiente coche. Utilicé también el baño para discapacitados (enorme y muy funcional). Este tren no tiene cafetería (sólo es un trayecto de media distancia), pero sí una pequeña zona con un par de máquinas expendedoras (la de snacks, en la que se veía el contenido, estaba prácticamente desabastecida del todo). La de agua y refrescos, no lo sé.
Obras para la Línea de Alta Velocidad, en la periferia
Norte de Barcelona
(JMBigas, Marzo 2011)

Teníamos que llegar a la estación de Figueres-Vilafant a las 14.40, pero llegamos con algunos minutos de retraso. Buena parte del recorrido está bordeado por obras de diversa intensidad, preparando el advenimiento definitivo de la línea de alta Velocidad desde Barcelona hasta la frontera francesa. Se supone que debería llegar en uno o dos años.

La estación de Figueres-Vilafant es nueva, y se encuentra en medio del campo. Realmente se encuentra en el municipio de Vilafant, que es un pueblecito de los alrededores de Figueres, pero está en mitad de ninguna parte. Se supone que será la estación de Figueres para la Alta Velocidad. Es decir, el AVE no entrará al casco urbano de Figueres, sino que la bordeará.
Andén en Figueres-Vilafant. A la izquierda, el Alvia de
Barcelona. A la derecha, el TGV de París
(JMBigas, Marzo 2011)

Esta estación está prácticamente inactiva todo el día, por el momento, salvo los dos trenes en cada sentido que enlazan desde Barcelona a París.

Me pareció que, aparte de la treintena de personas que veníamos en el Alvia desde Barcelona, algunos viajeros habían venido directamente a la estación de Figueres-Vilafant para abordar el TGV dirección París.


En las dos vías del mismo andén, se baja del Alvia en el que vinimos desde Barcelona, y se monta en el TGV que nos llevará a Perpignan, Narbonne, Béziers, Montpellier, Nimes, Valence TGV y, finalmente, Paris Gare de Lyon. Cuestión de un par de minutos.
TGV Duplex, esperando partir de Figueres-Vilafant
hacia París Gare de Lyon
(JMBigas, Marzo 2011)

Mi plaza en el TGV, de Primera Clase, era una butaca aislada (en filas de 2+1) en el piso superior de esa composición relativamente corta (solamente seis o siete coches).

A las 15.02 en punto, arrancó el tren. En pocos minutos, entramos en el nuevo túnel de Le Perthus, que permite el tráfico de Alta Velocidad, esquivando el angosto corredor costero de PortBou/Cerbère.


De Figueres salimos muy pocos viajeros montados en el TGV que era, además, de composición simple, pero Duplex, eso dí, de dos pisos. En mi coche, en el piso superior sólo íbamos dos viajeros.
Interior del piso superior de Primera Clase, en el TGV
Dúplex, dirección París
(JMBigas, Marzo 2011)

Sí hay que destacar que el personal del TGV intentaba hablar castellano, y todos los avisos de megafonía se daban, también, en castellano. Con éxito desigual, eso sí.

En menos de media hora, llegamos a Perpignan. Su estación está rotulada como “El Centre del Món” (así, en catalán), atendiendo a una boutade que le gustaba soltar a Salvador Dalí: que el Centro del Mundo estaba en la cúpula de la estación de Perpignan/Perpinyá (que en los dos idiomas está rotulada hoy en día).

En la estación de Perpignan nos anunciaron una maniobra, y creo que enlazaron una segunda composición, con lo que, a partir de ahí, el tren ya pasó a ser de longitud respetable. Ignoro si la segunda composición nacía en Perpignan, o ya provenía de algún otro lugar.

Al fondo, cumbres nevadas de los Pirineos, antes de
entrar al túnel de Le Perthus
(JMBigas, Marzo 2011)

Poco después de las cuatro, paramos de nuevo en Narbonne, donde los viajeros podían enlazar con trenes en dirección a Toulouse y Bordeaux. Allí supongo que bajaría el francés tirillas de Sants, pero ya le había perdido la pista.

El viaje siguió sin novedad, con paradas en Béziers, Montpellier Saint Roch, Nimes y Valence TGV. Creo que, desde Nimes, la línea ya es de Alta Velocidad de verdad. Y, desde Valence, viajamos ya directamente, sin más paradas, a toda velocidad hasta París Gare de Lyon.

Llegamos a París algo después de las ocho y media de la tarde, sobre el horario previsto.
Estación de Perpignan/Perpinyá
El Centre del Món
(JMBigas, Marzo 2011)

En resumen, prácticamente doce horas desde mi salida de Madrid. Cuando esté totalmente en funcionamiento la línea de Alta Velocidad entre Barcelona y la frontera francesa, y no sea necesario cambiar de tren en Barcelona, seguramente se podrá realizar este trayecto en unas nueve horas. Y si, algún día, los franceses ultiman el trazado de Alta Velocidad, posiblemente se pudiera hacer el trayecto completo entre Madrid y París por esta ruta en algo menos de ocho horas.

Teóricamente, el enlace ferroviario de Alta Velocidad entre Madrid y París debería poder realizarse en el futuro en unas seis o siete horas por la ruta más natural (Irún-Burdeos). Pero el trazado está mucho más atrasado. Desde Burdeos a París se puede viajar hoy en TGV en algo más de tres horas. Pero, hasta Poitiers, más o menos, el trazado es solamente de velocidad alta (máx de 200km/h). Y, entre Madrid y Burdeos (casi ochocientos kilómetros), prácticamente no existe todavía infraestructura de Alta Velocidad más que el trayecto Madrid-Valladolid.
Desde Valence, ya no hubo más paradas hasta París
(JMBigas, Marzo 2011)

Pero, de momento, ya se puede viajar (de día) en ferrocarril entre Madrid y París por un precio a partir de unos 110 Euros por trayecto, en unas doce horas. Como comparación, volví el domingo de París a Madrid en avión, con Vueling, por 73 Euros; desde el hotel en París a mi casa en Madrid, puerta a puerta, el viaje me tomó unas seis horas (dos de vuelo, más aproximaciones y esperas). Ya os contaré también las peripecias de esa parte del viaje.

Mucho tiene que hervir todavía el cocido.

JMBA

martes, 25 de enero de 2011

Novedades en Puerta de Atocha

El mes de Diciembre pasado se inauguró la línea AVE Madrid-Valencia (con posibles paradas en Cuenca y Requena). El recorrido directo sin paradas tarda 1 hora y 35 minutos entre Madrid Puerta de Atocha y Valencia Joaquín Sorolla (una estación aparentemente provisional, a sólo unos cientos de metros de la tradicional Estación del Norte). Desde Madrid se puede llegar a Cuenca en solamente 51 minutos. Existen también algunos servicios Alvia (de ancho variable), que prolongan su recorrido hasta Sagunto y Castellón de la Plana, a donde se llega desde Madrid en algo menos de tres horas.
(Fuente: Google Earth, con leyendas propias)

Asimismo se inauguró el ramal a Albacete, que es el embrión de la futura línea de Alta Velocidad hasta Alicante. Se han puesto en marcha algunos servicios AVE desde Toledo, pasando por Madrid y Cuenca, hasta Albacete, en 2 horas y 5 minutos. Asimismo existen servicios Alvia (de ancho variable) que permiten ya viajar desde Madrid hasta Albacete y Alicante en unas 3 horas y 10 minutos.

Todo ello supone mejoras importantes en los servicios radiales desde Madrid. Queda pendiente una cuestión de la máxima importancia (y no solamente para el turismo), que es el Corredor Mediterráneo (Frontera francesa-Barcelona-Valencia-Alicante-Murcia-Almería-Málaga). Hoy se puede viajar desde Barcelona hasta Valencia y Alicante en el Euromed (un tren confortable, pero no de Alta Velocidad). Se tardan tres horas hasta Valencia y cinco horas menos cuarto hasta Alicante. Hasta Murcia sólo hay algún servicio Talgo que emplea casi 7 horas desde Barcelona. Desde Barcelona hasta Almería sólo existe un servicio ARCO que emplea la friolera de 12 horas y media en el trayecto. Unos tiempos que ya son inadmisibles en estos tiempos de Alta Velocidad.
Nuevo Vestíbulo de Llegadas
(JMBigas, Enero 2011)

Desde Barcelona hasta Málaga hay un par de servicios AVE diarios utilizando las líneas de Alta Velocidad (es decir, pasando por Madrid, aunque sin parar en Puerta de Atocha, utilizando el bypass Sur) que tardan algo más de cinco horas y media. Igual truco utilizan un par de servicios diarios entre Barcelona y Sevilla, también con una duración en torno a las cinco horas y media.

Coincidiendo con la puesta en marcha de este nuevo servicio hasta Valencia y Albacete, ha iniciado su funcionamiento la primera parte de las reformas mayores en la Estación de Puerta de Atocha en Madrid, que consiste básicamente en la apertura del llamado Terminal Sur, o nuevo vestíbulo de llegadas AVE. Ya os comentaba las grandes líneas en mi artículo del 13 de Diciembre.
Rampas de salida al nivel calle desde el vestíbulo de llegadas
(JMBigas, Enero 2011)

He tenido ahora ocasión de realizar una visita reposada a las nuevas instalaciones, que os paso a comentar.

Desde hace ya unos cuantos años, existe un vestíbulo de Salidas AVE una planta por encima del nivel de los andenes. Existe ahí el control de seguridad de los equipajes y una sala de espera con los servicios habituales (tiendas, bares,...). El acceso a los trenes se realiza mediante rampas móviles descendentes. De este modo, el flujo de salida de viajeros AVE se separa del resto de flujos en el Complejo de Atocha (Cercanías, intercambiador con las líneas de Metro, etc.).

Hasta ahora, el flujo de llegadas se realizaba por la propia planta de los andenes, mezclándose los viajeros con el resto de flujos al alcanzar el cuerpo principal de la estación. Desde ahí, los viajeros podían acceder a la zona del Jardín Tropical, a los enlaces con otros medios públicos, o a la Bolsa de Taxis en la zona de Méndez Alvaro.
Zona comercial en el vestíbulo de llegadas
(JMBigas, Enero 2011)

Con las mejoras introducidas, se ha inaugurado un vestíbulo separado para las llegadas, que se encuentra entre la estación de Cercanías y el intercambiador, por un lado, y el Parking P2, por el otro. Al igual que el de salidas, se encuentra una planta por encima del nivel de los andenes. De este modo, los viajeros que llegan a Puerta de Atocha (vías 1 a 12) en alguno de los servicios AVE utilizan unas rampas móviles ascendentes, que les conducen al conector de llegadas, donde más pasillos móviles les llevan hasta el nuevo vestíbulo de llegadas. Dado que no se prevé estancias prolongadas en él, los servicios al viajero (bar,...) son relativamente modestos en tamaño, básicamente dedicados a quien vaya ahí a esperar a algún viajero. Pero sí se encuentran en ese vestíbulo las oficinas para el alquiler de automóviles.

Desde ese vestíbulo, en la misma planta, se puede llegar hasta el intercambiador (Cercanías, Metro) o al propio vestíbulo de Salidas AVE. Con estos recorridos, un enlace AVE en Puerta de Atocha requiere de, al menos, unos quince minutos para no convertirse en una maratón.
Acceso al vestíbulo de llegadas, desde el parking P2
(JMBigas, Enero 2011)

Mediante unas rampas móviles ascendentes se llega al nivel de calle, por la Avenida Ciudad de Barcelona. Ahí se encuentra la nueva Bolsa de Taxis (mucho más desahogada y cómoda que la de Méndez Alvaro). Frente a esa salida, al otro lado de los viarios, se encuentra el cilindro del Intercambiador, y más allá la zona de descarga de viajeros para los taxis. Allí los viajeros pueden acceder al vestíbulo de salidas AVE mediante dos rampas móviles descendentes, o hasta la zona del Jardín Tropical mediante otras dos más.

En la plazoleta frente a ese viario para taxis en el vestíbulo de llegadas se encuentra la parte exterior del Memorial por las Víctimas de los atentados del 11-M. Y junto a la salida se ha diseñado una pequeña placita (habitualmente ocupada por los viajeros fumadores), donde se han instalado las dos estatuas que representan cabezas gigantes de bebé (una con los ojos abiertos y la otra con los ojos cerrados). Desde la parte Sur de la placita se tiene una vista sobre el parking P2.
Playa de taxis, frente al vestíbulo de llegadas
(JMBigas, Enero 2011)

Y ahora hablemos de las facilidades de aparcamiento para los viajeros (o visitantes) que viajen con su vehículo privado. Hoy por hoy, en el Complejo de Atocha existen tres aparcamientos, que se identifican como P1, P2 y P3 (a su vez subdividido en P3a y P3b). Todos ellos son monoplanta, y se encuentra a faltar un aparcamiento multipisos que, en definitiva, es el que mejor armoniza una gran capacidad con una relativa proximidad con los terminales de viajeros.

El parking P1 (de tamaño muy reducido) se encuentra frente al acceso de taxis para el vestíbulo de Salidas, y se accede a él directamente desde el lateral de la estación, por el Paseo de la Infanta Isabel. Es complicado encontrar plazas libres en él, salvo a primera hora de la mañana. Para un viajero que haga un viaje de ida y vuelta en AVE, este parking está cerca del vestíbulo de Salidas (se llega a él en unos cinco minutos). Sin embargo, a la llegada, hay que contar que desde que pare el tren, se tardarán prácticamente unos quince minutos en llegar hasta ese aparcamiento, ya que hay que recorrer el pasillo inferior hasta el cuerpo principal de la estación, y desde ahí subir hasta la zona de descarga de taxis y el P1.
Imagen del parking P2
(JMBigas, Enero 2011)

El segundo parking, conocido como P2, es bastante más grande, pero muy atormentado en flujos y plazas por las múltiples isletas y pasillos, y los coches se aparcan en un ejercicio gigante de Tetris. Es el conocido parking de las bóvedas remedando lonas. A él se puede acceder directamente desde el vestíbulo de llegadas. Pero llegar al vestíbulo de salidas es una excursión que puede tomar unos diez minutos desde las plazas más próximas, y prácticamente quince minutos desde las más alejadas. El acceso en automóvil al P2 se realiza desde la vía de servicio que discurre paralela a la estación y a los andenes, a la derecha.
Imagen del parking P3a
(JMBigas, Enero 2011)

El tercer parking (conocido como P3a y P3b) se encuentra al otro lado de esa vía de servicio, en un plano más bajo. Casi frente a la entrada de vehículos (y peatones) al parking P2, hay un par de ascensores que permiten descender hasta el nivel de los P3a y P3b. El aparcamiento P3b (el más alejado) es donde están los coches de alquiler, muy cerca de la salida por la calle Antonio Nebrija y frente a la calle Téllez.

Por tomar una referencia, el recorrido desde la estación hasta la zona de los vehículos de alquiler puede tomar fácilmente unos quince minutos desde el vestíbulo de llegadas (hay que cruzar la mitad del aparcamiento P2, cruzar la vía de servicio, bajar en los ascensores, recorrerse todo el P3a y la mitad del P3b). Y el recorrido tras devolver un vehículo de alquiler hasta el vestíbulo de Salidas puede necesitar de cinco a diez minutos adicionales, totalizando más de veinte minutos. En todos los casos hablo de recorridos andando (no corriendo) y arrastrando un equipaje ligero.
Escultura de la cabeza gigante de bebé, en la placita
junto al acceso por Avenida Ciudad de Barcelona
(JMBigas, Enero 2011)

Yo recorrí la zona un día laborable al mediodía. El parking P1 supongo que estaría lleno a rebosar (no lo vi), mientras que el P2 estaba muy atiborrado, pero había alguna plaza libre (que había que buscar con lupa, eso sí). Por el contrario, había muchas plazas disponibles en cualquiera de los P3. Lo cual no me extraña, ya que el precio de todos los aparcamientos es muy elevado, cercano a los treinta euros por la jornada completa.

De acuerdo al Plan presentado por el Ministerio de Fomento en 2006, la finalización de las obras de ampliación del complejo de Atocha supondrá la puesta en marcha del túnel de Alta Velocidad que unirá Atocha con Chamartín (que se suma a los dos ya existentes para Cercanías, por Sol y por Recoletos), la creación de una estación AVE pasante y subterránea en Atocha (para los servicios que unan los corredores del Norte y Noroeste - hoy Segovia y Valladolid; en el futuro Galicia o País Vasco - con los de Aragón, Cataluña, Levante, Andalucía y -en el futuro- Extremadura), así como la disponibilidad en el Complejo de un total de 3.500 plazas de aparcamiento (más de tres veces su capacidad actual).

Podéis ver una colección más completa de fotografías aquí.

Agradeceré vuestros comentarios sobre la utilidad de las informaciones que os aporto o sobre el ajuste de los tiempos de recorrido dentro del Complejo.

JMBA