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martes, 16 de septiembre de 2014

Por Tierras de Burgos (2): Paseos por la capital

Ya os he contado el primer día de este viaje, con el desplazamiento hasta Burgos capital desde Madrid, y las diferentes paradas que realizamos.
Vista de la Catedral de Burgos y la ciudad, desde el
Mirador del Castillo.
(JMBigas, Julio 2014)

Por la tarde de ese lunes 14 de Julio llegamos al Hotel Puerta de Burgos. Tras ocupar las habitaciones que habíamos reservado, salimos para realizar un poco de turismo por la ciudad.

Primero fuimos hasta el Mirador del Castillo, junto al Castillo de Burgos, edificado en tiempos de la Reconquista (siglo IX). Se encuentra en el cerro de San Miguel, unos 75 metros sobre el nivel de la ciudad. Es posible visitar el Castillo, pero ya no a esas horas avanzadas de la tarde. Ignoro los atractivos que ofrece su interior para el visitante.

Junto al Mirador hay unas poquitas plazas donde aparcar el coche. Desde el Mirador se tiene una muy buena perspectiva de toda la ciudad, donde destaca en primer plano la Catedral y todo el centro antiguo de Burgos, incluida la zona verde que bordea al río Arlanzón, con su famoso Paseo del Espolón.
La Catedral, la zona del río Arlanzón y el complejo del
Museo de la Evolución Humana.
(JMBigas, Julio 2014)

El suelo del Mirador es una especie de Rosa de los Vientos, donde destaca la dirección y la distancia desde Burgos hasta diversos enclaves próximos y lejanos. Siempre acostumbra a haber visitantes en la zona, con ganas de tomar algunas buenas fotografías; también es un centro de reunión para algunos grupos de jóvenes.

La tarde es, posiblemente, el mejor momento del día para visitarlo, ya que se tiene el Sol poniente a la espalda, iluminando los diversos monumentos de la mejor manera posible.

Desde allí fuimos a la zona del Monasterio de las Huelgas Reales. Su historia se remonta al siglo XII con el rey Alfonso VIII de Castilla y su esposa Leonor. Su fundación, destinada a cabecera en toda la región de las comunidades femeninas cistercienses, tenía como objetivo convertirlo en panteón de reyes y en lugar de retiro para damas nobles. Inicialmente establecido en el campo cercano a la ciudad de Burgos, hoy se encuentra en el centro de uno de los barrios residenciales de la ciudad moderna, a varios kilómetros de distancia de su casco histórico.

Era ya el final de la tarde, pasadas las ocho y media, y era imposible cualquier tipo de visita al interior del Monasterio, donde destaca, entre otras maravillas, su Claustro. Pero sí pudimos deleitarnos de la maravillosa iluminación que el Sol de la tarde ofrece al visitante sobre las piedras antiguas del Monasterio.
Monasterio de las Huelgas Reales.
(JMBigas, Julio 2014)

Desde allí fuimos directamente hacia el centro histórico de Burgos. Aparcamos el coche en el parking subterráneo bajo la Plaza Mayor. La Plaza Mayor de Burgos, con edificaciones muy bonitas y armoniosas, no tiene la monumentalidad de otras plazas mayores de Castilla o León (la de Madrid, la de Valladolid, la de Salamanca, la de León, incluso la de Lerma, una de las más grandes). Allí se encuentra el Ayuntamiento de la ciudad. La zona de la Catedral, el río y sus paseos arbolados y las pequeñas calles llenas de tentaciones gastronómicas para el paladar, están a un tiro de piedra de la Plaza Mayor, por lo que supone un buen punto de partida para cualquier paseo por el casco histórico de la ciudad.

Eso es lo que hicimos. Primero por la peatonal Calle Paloma, que desemboca en la gran Plaza del Rey San Fernando, frente a la mundialmente conocida Catedral de Burgos, una de las joyas del gótico español. Su construcción se inició en el siglo XIII, siguiendo los patrones del gótico francés de las grandes catedrales de París o de Reims. Sufrió importantes adiciones y modificaciones en los siglos siguientes.

Actualmente, toda la zona que rodea a la Catedral es peatonal, y está sembrada de la tradicional oferta comercial y de restauración, habitual en entornos de ese estilo. En su parte más elevada, por la calle Fernán González, está el Mesón del Cid, uno de los hoteles y restaurantes más clásicos del casco histórico de Burgos.
Ayuntamiento de Burgos, en la Plaza Mayor.
(JMBigas, Julio 2014)

Azuzados ya por el hambre (estábamos cerca de las diez de la noche, aunque a mediados de Julio todavía había luz de día), buscamos un lugar adecuado para cenar un poco. En esta labor volvimos hacia la Plaza Mayor, y nos internamos por la estrechita calle de San Lorenzo, donde cada portal es una nueva tentación para el paladar. Abundan los bares de pinchos, los mesones, y toda clase de establecimientos que ofrecen saciar el hambre de todas las formas imaginables.

Mi amigo G. recordaba con cariño que, en una anterior visita a la ciudad, se había deleitado con un pincho llamado cojonudo. Localizamos, casi por casualidad, el Mesón Los Herreros, en esa calle de San Lorenzo, que es la cuna de esa maravilla gastronómica. El cojonudo consiste en una pequeña rebanada de pan, con un huevo de codorniz, un trocito de chorizo (o morcilla, en su caso) y una tira de pimiento rojo. Hasta cierto punto, los ingredientes se pueden negociar, como fue mi caso con el pimiento, que no soporto.
Mesón Los Herreros, en la calle de San Lorenzo.
(JMBigas, Julio 2014)

En la barra de Los Herreros tomamos algunas copitas de vino (primero un verdejo blanco, luego un delicioso tinto D. O. Arlanza), acompañadas por algún cojonudo, alguna deliciosa croqueta, y algunos otros pinchos y tapas, que nos dejaron plenamente satisfechos, preparados para volver al hotel y dormir como angelitos.

Tuvimos también ocasión de realizar un breve paseo por el Espolón, junto al río Arlanzón. Como es frecuente en verano, el espacio estaba bastante ocupado por un mercadillo de diversos tipos de artesanías.

El martes lo dedicamos a visitar Atapuerca, pero eso ya os lo contaré en otro capítulo.

Por la noche, de vuelta al hotel de Burgos, fuimos en el autobús línea 1 hasta el centro (junto a la estatua del Cid), y cenamos en la terraza de Casa Ojeda, uno de los restaurantes más clásicos del centro de Burgos.

El miércoles realizamos una larga excursión por la zona conocida como de Las Merindades, por el norte de la provincia de Burgos, pero eso también os lo contaré en capítulo separado.
Un "cojonudo", con huevo de codorniz, chorizo y
una tira de pimiento, sobre rebanada de pan.
(JMBigas, Julio 2014)

Ese miércoles acabamos llegando tarde de vuelta al hotel, y decidimos cenar por el propio barrio del hotel. Tras algún tropiezo (en algún local de la zona, la absoluta carestía de servicio nos sumió en una total desatención y tuvimos que salir huyendo), acabamos cenando de modo informal en la terraza del bar restaurante Giovanni que, a pesar de su nombre italiano, tiene la tradicional oferta local de tapas y raciones.

El jueves iniciamos el regreso a Madrid. Pero realizamos algún desvío y algunas paradas de interés, principalmente enológico. Esa ruta será el objeto del quinto capítulo de esta serie.

A pesar de pernoctar tres noches en un hotel de Burgos, no tuvimos demasiado tiempo para realizar turismo por la capital. Muchas visitas se quedaron en el tintero. Pero ese será el acicate para una futura visita a esa maravillosa ciudad.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este artículo, podéis acceder a una colección de 22 imágenes, pinchando en la siguiente toma.


También podéis ver este breve vídeo:


JMBA

martes, 9 de septiembre de 2014

Por Tierras de Burgos (1): Milagros y Lerma

A principios del pasado mes de Julio acordé con mi buen amigo G. dedicar unos días a recorrer las Tierras de Burgos, incluyendo la imprescindible visita a Atapuerca, y también una excursión de descubrimiento por las Merindades, al norte de la provincia.
Edificio principal de las Bodegas Valdubón, en
Milagros (Burgos).
(JMBigas, Julio 2014)

Finalmente, decidimos como fechas los días del 14 al 17 de Julio (de lunes a jueves, intentando evitar las afluencias domingueras).

El lunes 14 salimos pronto de Madrid en el coche, con primera parada en Milagros, para un desayuno en condiciones. Saliendo de la Autovía A-1 en el kilómetro 146, a la derecha se tiene el hotel-restaurante llamado El Lagar de Milagros. Con un aparcamiento amplio y cómodo, es una excelente opción, a cualquier hora, para una parada restauradora. Por la mañana, por ejemplo, tienen unos molletes con buen jamón, que quitan el hipo (y el hambre). Además, su horno de leña se enciende prontito, para poder ofrecer lechazo (cordero) asado durante la mayor parte de la jornada. También tienen una pequeña tienda para comprar productos de la tierra (vinos de Ribera del Duero, quesos, etc. etc.).
Tienda física de vinosribera.com, en la localidad
de Fuentespina (Burgos).
(JMBigas, Julio 2014)

En el término municipal de Milagros hay una bodega (D.O. Ribera del Duero) que nos apetecía visitar: Valdubón. Sabíamos que había que seguir hacia Fuentespina y Aranda de Duero por la antigua carretera nacional, no la autovía, y en algún lugar a la derecha debería haber un desvío hacia las bodegas. Previamente, yo había investigado en Google Earth, y en el GPS había introducido unas coordenadas del lugar que me pareció más probable. A pesar de la falta de información en su web, tuvimos suerte con mi intuición, y nos desviamos por el camino correcto. A 100 metros de la carretera nacional, ya sí hay un indicador que señala a las bodegas, pero acertar el buen desvío no es nada trivial. Finalmente, las coordenadas de la bodega son las siguientes: N 41,609782º O 3,686964º. Valga este dato para quien quiera visitarlas sin contratiempos.

A pesar de no haber anunciado nuestra visita, nos recibieron con gran amabilidad, e incluso nos dieron un pequeño paseo por las diversas instalaciones de la bodega, que está muy preparada para acoger a grupos con diversas actividades de enoturismo.
Palacio Ducal de Lerma (actualmente,
Parador de Turismo).
(JMBigas, Julio 2014)

Entre sus productos, está la gama completa de tintos (joven cosecha, roble, crianza, reserva) así como algunos vinos de autor en el alto de gama (Honoris de Valdubón, Valdubón Diez). También producen un vino blanco de verdejo, con Denominación de Origen Rueda.

Seguimos luego camino hacia Fuentespina, para reincorporarnos a la autovía con destino a Burgos. Pero unos cientos de metros más allá de la rotonda de acceso (N 41,629360º O 3,687776º) está la tienda física de vinosribera.com, posiblemente el distribuidor con una mayor variedad de vinos de la D.O. Ribera del Duero. Nos pudo la curiosidad, y le realizamos una visita que acabó durando prácticamente una hora.

Allí nos atendió la encantadora Noelia. Aparte de los vinos, también tienen algunos productos gastronómicos singulares de la tierra (quesos, morcilla, aceite, dulces, etc. etc.). A petición de G., nos ofrecieron guardar en su bodega refrigerada los vinos que ya llevábamos y los que compramos allí, para recogerlos en el viaje de vuelta a Madrid, tres días después. De esta forma, les ahorramos el calentón de viajar en el maletero del coche a mediados de Julio, lo que nunca es bueno para ningún tipo de vino.
Monasterio de la Ascensión de Nuestro Señor, también
conocido como Convento de Santa Clara, en Lerma.
(JMBigas, Julio 2014)

Teníamos idea de llegar hasta Lerma, para una pequeña visita turística, y comer allí. Lerma, villa ducal, está unos cuarenta kilómetros antes de llegar a Burgos capital, junto a la autovía. Abunda allí la arquitectura monumental, ya que fue la villa de Francisco de Sandoval y Rojas, I Duque de Lerma desde 1599, primer ministro y valido del rey Felipe III

Aparcamos el coche en plena Plaza Mayor, La plaza, de 6.862 metros cuadrados, es una de las más grandes de España. La preside el antiguo Palacio Ducal, que actualmente es un Parador de Turismo.

Antes de decidir sobre el almuerzo dimos un pequeño paseo por los alrededores de la Plaza Mayor. Por la calle de la Audiencia, donde está el Ayuntamiento y el antiguo Monasterio de Santa Teresa. Hasta la Plaza de Santa Clara, con el monumental Monasterio de la Ascensión de Nuestro Señor, también conocido como Convento de Santa Clara. Los dos monasterios están unidos por el llamado Mirador de los Arcos, recientemente abierto al público. Desde allí se tienen unas excelentes vistas de la llanura que rodea Lerma. Y pudimos ver, también, las numerosas bandadas de pájaros (¿golondrinas? ¿estorninos?) que sobrevolaban el lugar, bajo la solanera implacable y muy calurosa de un mediodía de Julio.

En la propia Plaza Mayor hay varios asadores y restaurantes. La especialidad de la zona es el cordero asado, o lechazo (cordero lechal), aunque todos ellos ofrecen una carta variada, muy especialmente girando en torno a las excelentes carnes de la región.
Mirador de los Arcos, en Lerma (Burgos).
(JMBigas, Julio 2014)

Había leído por Internet algunas notas negativas sobre alguno de estos restaurantes. Lerma es un destino gastronómico muy popular para el fin de semana, y un sábado o domingo puede haber una multitudinaria afluencia de visitantes (la mayoría procedentes de Madrid), para deleitarse con los maravillosos productos de la zona.

Por todo ello decidimos ceder a la invitación de un restaurante fuera de la Plaza Mayor, a escasos doscientos metros, eso sí: La Posada de Eufrasio. Este Asador tiene varios comedores interiores y una terraza (teóricamente) climatizada en la parte posterior, con buenas vistas. En ese lunes había muy poquitos visitantes en Lerma, y pudimos escoger la mesa de la terraza que más nos apeteció.

Aunque no comimos cordero, la comida estuvo bastante satisfactoria. Eso sí, tuvimos un pequeño incidente con el vino, ya que seguramente no tuvimos suerte, y hubo que cambiar una botella por otra de una marca de más confianza. Lerma es el centro de una pequeña Denominación de Origen (Arlanza), donde se producen básicamente tintos muy parecidos a los de Ribera del Duero. La botella que nos abrieron del Arlanza Crianza de la casa, que la señora insistió en decirnos que era, en general, muy apreciado por sus clientes, no resultó para nada de nuestro gusto. Nos la cambiaron por un razonable tinto crianza de Ribera del Duero.
Posada de Eufrasio, asador a doscientos metros de la
Plaza Mayor de Lerma (Burgos).
(JMBigas, Julio 2014)

De vuelta a la calle tras el almuerzo, la digestión y el calor me provocaron un insuperable sopor. Alguna cabezadita acabó sucediendo en alguno de los bancos a la sombra que hay por la zona.

A media tarde, seguimos camino hacia Burgos. Habíamos decidido tomar a la capital como nuestro centro de operaciones durante los cuatro días del viaje, y habíamos reservado un buen hotel, a precio razonable, algo alejado del centro histórico de Burgos: Hotel Puerta de Burgos. Es un cuatro estrellas correcto, con aparcamiento subterráneo propio, en la calle Vitoria, a más o menos un kilómetro y medio de la zona del Teatro Principal y la estatua del Cid, junto a la Plaza Mayor. Un paseo quizá demasiado largo para realizar alguna visita turística por el centro, pero el autobús de la línea 1 tiene una parada frente al hotel y lleva al centro en unos pocos minutos, por 1€ el trayecto.

Tras tomar posesión de las habitaciones en el hotel, dedicamos el resto de la tarde a visitar algunos lugares singulares de la ciudad de Burgos. Pero eso ya os lo contaré en el próximo capítulo.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este capítulo, podéis acceder a una colección más completa, con 27 imágenes, pinchando en la siguiente foto.

Burgos: Milagros y Lerma


JMBA

jueves, 3 de julio de 2014

ExAO (2) - Plasencia

Ya os conté la descripción general del viaje que tuve ocasión de realizar a Extremadura y Andalucía Occidental, y también la primera jornada del viaje, desde Madrid hasta Plasencia, pasando por el Puerto de la Cruz Verde, Guijuelo y Las Hurdes. Hoy os contaré mi breve visita a la ciudad de Plasencia.
El complejo de las Catedrales de Plasencia, desde la sala
de desayunos del Hotel Alfonso VIII
(JMBigas, Junio 2014)

Plasencia es la segunda ciudad más poblada (pop. 41.047) de la provincia de Cáceres, y se encuentra al norte de la provincia. Aunque la cruza el río Jerte y, geográficamente, pertenece al Valle del Jerte, administrativamente es independiente de esta comarca.

La ciudad fue fundada en el año 1.186 por el rey Alfonso VIII de Castilla. Inicialmente fue una fortaleza de frontera, pues el reino de León estaba al norte, y los musulmanes al sur. En la actualidad es una pequeña ciudad que constituye el centro administrativo, comercial y de servicios para todas las comarcas del norte de la provincia de Cáceres. Las murallas originales siguen en pie, abrazando el llamado Conjunto Histórico de la ciudad.
Edificio señorial del Hotel Alfonso VIII.
(JMBigas, Junio 2014)

Llegué a Plasencia el lunes 2 de Junio a media tarde, tras mi visita por Las Hurdes. Había reservado habitación en el Hotel Alfonso VIII. Se trata de un buen hotel céntrico, pero fuera del conjunto histórico, lo que facilita el acceso en coche. No tiene aparcamiento propio, pero hay un parking público (Puerta de Talavera) a menos de 100 metros del hotel. En recepción del hotel te facilitan una tarjeta de abonado, para poder entrar y salir del parking sin limitaciones, a cambio de un pago de 10€ por día de estancia.

Decidí ir a dar un paseo por la Catedral y hacia la Plaza Mayor, donde esperaba encontrar una oferta conveniente para cenar. Bajando por la propia calle del hotel (Alfonso VIII, que luego se convierte en Calvo Sotelo), se llega a unas escaleras que permiten acceder al Postigo de Santa María y al conjunto de las Catedrales de Plasencia. Sí, Plasencia es sede episcopal. Realmente hay dos catedrales en el mismo complejo: la Antigua, construida en el siglo XIII en el período de transición entre el románico y el gótico, y la Nueva, construida en el siglo XVI, en estilo renacentista y plateresco. A la hora que estuve por la zona, serían las siete de la tarde, la Catedral estaba cerrada y no pude visitar su interior.
Los nidos de cigüeña, omnipresentes por Extremadura
en la primavera.
(JMBigas, Junio 2014)

En esta época del año, uno de los atractivos estacionales que ofrece Extremadura es la profusión de nidos de cigüeña que abundan en lo alto de muchas torres y campanarios. Y las torres de la Catedral y edificios anexos no fueron una excepción. A esa hora de la tarde, hasta las mamás cigüeña estaban rondando también los nidos.

Me dirigí a la Plaza Mayor, siguiendo las calles peatonales del conjunto histórico, no más de unos doscientos metros. La Plaza Mayor es el núcleo central del llamado Conjunto Histórico de Plasencia, que fue declarado Bien de Interés Cultural en 1958. En la plaza, de tamaño medio, destaca el edificio del Ayuntamiento (la Casa Consistorial), en cuya torre habita un automáta famoso en la ciudad, una figura humana llamada el Abuelo Mayorga, que se mueve cuando repican las campanas.
Fachada renacentista de la Catedral Nueva de Plasencia.
(JMBigas, Junio 2014)

La Plaza Mayor está repleta de bares y restaurantes, con sus correspondientes terrazas exteriores en período estival. Es uno de los centros principales de reunión, tanto para ciudadanos como para visitantes (escasos, en general, por lo que pude ver; claro que era un lunes laborable).

Esa mañana la noticia había sido la abdicación del Rey Don Juan Carlos, y se habían convocado concentraciones de partidarios de la República en plazas de toda España. En Plasencia se agruparon varias docenas de manifestantes, enarbolando banderas tricolores de la República, pero no llegó a haber manifestación alguna. Todas las fuerzas del orden que pude ver fueron un par de policías locales, que sonreían al reconocer, sospecho que uno por uno, a todos los manifestantes habituales de la población.
Plaza Mayor de Plasencia. Al fondo, el Ayuntamiento.
(JMBigas, Junio 2014)

Decidí quedarme a cenar por la zona, y escogí el Bar Restaurante Español. Cené bastante bien, pero la carne que pedí (un lomo de buey a la parrilla) resultó más bien mediocre: con el cuchillo parecía que estuviera tocando el violín, de tal consistencia eran los nervios que recorrían la pieza. El vino, un Payva Crianza, D.O. Ribera del Guadiana, muy rico. Me invitaron a un chupito de crema de bellota, e hicieron desaparecer la carne de la factura que tuve que pagar, lo que siempre es de agradecer. Interesante el comentario del camarero: Cuando un día algo sale mal, no hay nada que hacer.

Tras la cena ya era noche cerrada, y aproveché para hacer alguna fotografía del Ayuntamiento iluminado. Volví al hotel, para poder madrugar al día siguiente.

El martes 3 de Junio hice un precioso recorrido por La Vera y el Valle del Jerte, que os contaré en el próximo capítulo. De vuelta a Plasencia por la tarde, aproveché para conocer el entorno del río. El Jerte recorre la parte baja de la ciudad. Entre la Plaza Mayor y el río hay un desnivel de unos 30 metros.
La Isla, abrazada por los brazos del río Jerte, acondicionada
para el ocio y la diversión.
(JMBigas, Junio 2014)

Por la zona de la Puerta de Talavera (junto a mi hotel), hay que despeñarse por diversas calles sin continuidad, para llegar al nivel del río; siguiendo únicamente el criterio de andar siempre hacia abajo. La zona conocida como La Isla está abrazada por dos brazos del Jerte, y está muy acondicionada para el ocio y la diversión de paisanos y visitantes. Se ve por allí mucha gente practicando deporte, o familias paseando o tomando algo en la terraza que hay allí, donde también se puede conseguir una cena informal.

Frente a La Isla hay un gran aparcamiento del mismo nombre, y allí hay instalada una pasarela elevada, con ascensores y escaleras para acceder a ella, que enlaza con un sistema de escaleras mecánicas que recorren la calle de Doña Leonor de Plantagenet, para remontar el desnivel hasta la Puerta del Sol, que da acceso al Conjunto Histórico. Una facilidad necesaria para no acabar echando el bofe cuando toca subir.
Complejo de escaleras mecánicas, para acceder a la
Puerta del Sol.
(JMBigas, Junio 2014)

Me apetecía cambiar algo de dieta para la cena, y me senté en la terraza del Rigoletto, un restaurante italiano junto a la Puerta del Sol. Acompañé una cena ligera con una botella de Lambrusco rosado, un vino espumoso italiano (frizzante, no spumante) de baja graduación, muy popular en España. Curiosamente, la modalidad rosada es absolutamente desconocida en la propia Italia, donde el Lambrusco de calidad es básicamente tinto. Creo que existe incluso una empresa valenciana que elabora este tipo de rosado, a partir de mostos importados de la Emilia-Romagna, manteniendo una IGT (Indicación Geográfica Típica) dell'Emilia. Yo me resisto a llamarle vino, ya que su tipología es más bien de un refresco alcohólico. Pero su sabor, habitualmente semidulce, resulta agradable para acompañar, especialmente, la comida italiana más tradicional.

Un joven camarero nos atendió a los poquitos comensales de la exigua terraza. Hasta que se fue a abrir el portón anexo al restaurante, del que salió con una pequeña motocicleta. Cargó un par de cajas de pizza en el cajón trasero, y partió raudo, volviendo al cabo de un ratito. Mientras tanto, pasó a atendernos otro camarero bastante más añejo. Los misterios del pluriempleo o, como algunos prefieren llamarlo, la flexibilidad laboral.

Tras la cena, volví paseando hasta el hotel. Al día siguiente madrugué, y seguí camino por Monfragüe, Trujillo y Guadalupe, para terminar la jornada en Cáceres. Pero ese ya será el tema de próximos capítulos.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este artículo, podéis acceder a una completa colección de 35 imágenes de Plasencia, pinchando en la siguiente foto:


También podéis ver un breve vídeo de un par de minutos con imágenes de mi visita a la ciudad.


JMBA