Querido Paseante, siempre eres bienvenido. Intenta escribir algún comentario a lo que leas, que eso me ayuda a conocerte mejor. He creado para ti un Libro de Visitas (La Opinión del Paseante) para que puedas firmar y añadir tus comentarios generales a este blog. Lo que te gusta, y lo que no. Lo que te gustaría ver comentado, y todo lo que tú quieras.


Pincha en el botón de la izquierda "Click Here - Sign my Guestbook" y el sistema te enlazará a otra ventana, donde introducir tus comentarios. Para volver al blog, utiliza la flecha "Atrás" (o equivalente) de tu navegador.


Recibo muchas visitas de países latinoamericanos (Chile, Argentina, México, Perú,...) pero no sé quiénes sois, ni lo que buscáis, ni si lo habéis encontrado. Un comentario (o una entrada en el Libro de Visitas) me ayudará a conoceros mejor.



Mostrando entradas con la etiqueta UE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta UE. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de junio de 2016

El Brexit, Mala Noticia para Todos

Tras el referéndum celebrado este jueves 23 de Junio en el Reino Unido, sus ciudadanos han decidido que su país se retire de la Unión Europea. El resultado ha sido una sorpresa, pues incluso la víspera las Bolsas internacionales prácticamente descontaron que la opción del 'Remain' (permanecer en la UE) iba a ser la ganadora.
Nigel Farage, líder del UKIP, y adalid del Brexit.
(Fuente: telegraph)

La primera consecuencia es la dimisión (previsible, por otra parte) de David Cameron como Primer Ministro. Parece evidente que para llevar adelante una opción que es contraria a la que apoyaba Cameron, el Reino Unido precisa de un liderazgo diferente.

Y, con diferencia, la imagen más desagradable a la que hemos tenido que asistir ha sido la cara de felicidad de un tipo más bien mezquino como Nigel Farage o de otro tan histriónico como Boris Johnson, y el oportunismo de Marine Le Pen en Francia (que ya habla de la posibilidad de un 'Frexit') o de la extrema derecha holandesa, con Wilders a la cabeza.

De ayer a hoy, nada cambia en la práctica, en eso Rajoy lleva razón. Pero el Gobierno Británico ha recibido el mandato ineludible de sus ciudadanos para iniciar el proceso de separación de su país de la Unión Europea, que puede durar, al menos, un par de años.
Boris Johnson, ex alcalde de Londres y oponente de
David Cameron en el partido tory.
(Matt Cardy/Getty Images. Fuente: telegraph)

Como primera conclusión, la de que los referéndums de este tipo los carga el diablo. La razón es fácil de entender. Mientras que la movilización de los partidarios del cambio es total y entusiasta, la de los partidarios de no cambiar es mucho más tibia y dubitativa. Ya se vio con el referéndum escocés, que Cameron pudo salvar por los pelos con una movilización de última hora. Pero en este del Brexit, ha resultado insuficiente. Además, algunos también censuran al Partido Laborista, por su defensa muy fría del 'Remain', sin una movilización suficiente.

Desde mi punto de vista, para dar validez a referéndums de esta trascendencia, el umbral de validez debería situarse en el 50% del censo electoral, es decir, del total de los ciudadanos con derecho a voto.
Marine le Pen, líder del Front National francés.
(Fuente: gentside)

Creo que el Brexit es dramático, incluso catastrófico. Deja muy seriamente dañada a la Unión Europea, pero también fractura la unidad del Reino Unido. Gibraltar, por supuesto, ha votado casi íntegramente por la permanencia (96% Remain - 4% Leave). Pero Escocia también ha votado mayoritariamente por la permanencia (60-40) así como Irlanda del Norte (55-45). El Partido Nacionalista Escocés ya ha pedido un nuevo referéndum, al haber variado sustancialmente las condiciones del anterior, y el Sinn Fein ha pedido la reunificación de Irlanda en una única República, integrada en la Unión Europea. Gibraltar, pues bueno, ya veremos qué pasa con los llanitos.



Analicemos un poco los resultados detallados del referéndum. Podéis ver el mapa completo, por ejemplo, en la web de The Guardian.

A nivel nacional, han votado el 72,16% de los ciudadanos que podían hacerlo. En otras palabras, casi 13 millones de británicos no acudieron a las urnas. De todos ellos ignoramos por completo lo que piensan.

De los que han votado, 16.141.241 ciudadanos (48,1%) se han inclinado por el 'Remain', mientras que 17.410.742 (51,9%) se han inclinado por el 'Leave'. Una ventaja de 1,3 millones de votos. En otras palabras, el 37,4% del total de los ciudadanos británicos votaron efectivamente por el 'Leave', el 34,6% votó efectivamente por el 'Remain', y se desconoce la opinión del otro 28% de los ciudadanos

Hay diferencias geográficas muy marcadas. Escocia e Irlanda del Norte se han inclinado bastante claramente por el 'Remain'. Gales, salvo Cardiff, favorable al 'Remain', ha votado ligeramente a favor del 'Leave'. En Inglaterra, Londres ha votado muy claramente a favor del 'Remain'. Y también ha sido así en muchas de las áreas urbanas (Oxford, Cambridge, Liverpool, Manchester, Leeds, York, Newcastle, Bristol, Brighton,...). Pero la Inglaterra más rural y las áreas económicamente más deprimidas, se han inclinado masivamente, en algunas zonas de forma casi aplastante, a favor del 'Leave'.

Algunos primeros análisis apresurados, demográficos y sociológicos, parecen indicar que las zonas con mayores rentas medias y con mayor proporción de ciudadanos con elevada formación se habrían inclinado más bien por el 'Remain'. Asimismo, los votantes más jóvenes parecen más proclives al 'Remain', mientras que los de más edad se han inclinado mayoritariamente por el 'Leave', quizás incluso seducidos por una cierta nostalgia imperial.

Hay un dato adicional que resulta muy revelador. La participación en muchas zonas claramente partidarias del 'Remain', se han situado muy claramente por debajo de la media nacional, lo que sugiere una insuficiente movilización de los opositores del Brexit. En algunas zonas de Londres, la participación ha sido escasamente superior al 60%, del orden de 10 puntos por debajo del total nacional. O Glasgow, en una Escocia muy mayoritariamente partidaria del 'Remain', la participación sólo fue del 56,21% del censo, casi 16 puntos por debajo de la media nacional.

Algunos sugieren incluso que ciertos elementos especialmente filibusteros de la City serían partidarios del Brexit, porque su aspiración es poder disponer de un paraíso fiscal como las Islas Caimán, por ejemplo, a orillas del Támesis.



De otra parte, que un proyecto como la Unión Europea no resulte atractivo, o incluso se vea como francamente detestable, para ciudadanos tan adultos democráticamente como los británicos, nos deja sumidos en más sombras que luces. Todos sabemos que hay muchas cosas en la UE que no funcionan como debieran, que un proyecto ilusionante se ha deteriorado al convertirse en un proyecto por y para políticos y mercaderes, más que de los ciudadanos. Hay muchos aspectos incompletos que hacen a la UE especialmente vulnerable. Existe una unión monetaria con un alcance cierto, pero no hay unidad económica ni fiscal, y el papel del BCE es muy claramente escaso, especialmente si lo comparamos con las competencias de la Reserva Federal o del propio Banco de Inglaterra.

El Brexit deja a la Unión Europea herida, espero que no de muerte. Nos obliga a trabajar muy duramente para que la UE vuelva a ser para todos sus ciudadanos un proyecto de futuro que nos genere ilusión. La Europa de los funcionarios no genera ilusión y debería evolucionar para convertirse en una Europa de estadistas y para los ciudadanos.

Pero hay un pequeño problema. ¿Dónde c... están los estadistas en Europa?.

JMBA

viernes, 18 de mayo de 2012

Sarkozy, de vuelta a ¿casa?. Cambia la foto.

Como ya comenté el pasado martes, tomó posesión François Hollande como séptimo Presidente de la Vª República francesa.

Al principio del acto, en el Palacio del Elíseo se escenificó el relevo entre Sarkozy y Hollande. Tras saludarse las dos parejas a las puertas de palacio, Sarkozy y Carla Bruni, de la mano, avanzaron por la alfombra  roja hasta el coche oficial, e hicieron fundido a negro, hacia su nueva vida privada.
Merkel y Hollande acabaron sonriendo, tras la
conferencia de prensa en Berlín.
(Fuente: teinteresa)

Al día siguiente hubo una escena parecida en Matignon (la residencia del Primer Ministro), para el relevo entre François Fillon y Jean-Marc Ayrault. La tarde del miércoles conocimos la composición del nuevo Gobierno (17 ministros y 17 viceministros) perfectamente paritario: 17 hombres y 17 mujeres. Una de sus primeras decisiones ha sido reducirse los sueldos en un 30%. Que será el chocolate del loro, pero es bueno ver que también el loro practica la austeridad.

El jueves ya se celebró la primera reunión del Consejo de Ministros, mientras que Hollande ya había visitado a Angela Merkel en Berlín (episodio del rayo en el avión incluido) y se ha ido este viernes hacia los Estados Unidos, para diversas cumbres del G8 y de la OTAN.

En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, celebradas el domingo 6 de Mayo, todos los sondeos daban a François Hollande como vencedor, con horquillas entre los cuatro y los diez puntos de ventaja. Al final, el resultado real fue mucho más reñido (solamente tres puntos de diferencia). Lo que me sorprendió es que Sarkozy apareció por televisión (y ante sus adeptos, en París) sólo unos minutos después de las ocho de la tarde, en que cerraron los últimos colegios electorales. En ese momento, los únicos datos oficiales que se conocían eran las previsiones de los sondeos realizados a pie de urna.

Sin embargo, ya a esa temprana hora, Sarkozy reconoció abiertamente su derrota, y felicitó a François Hollande por haber ganado las elecciones. En España, habitualmente, ese tipo de sondeos suelen equivocarse en bastantes puntos, incluso en el sentido del voto, y a ningún político se le ocurriría una comparecencia pública, en uno u otro sentido, basándose solamente en esos sondeos. Cuando se fue conociendo el escrutinio real de votos emitidos, se confirmaron las posiciones que avanzaban los sondeos, aunque finalmente el margen entre ambos candidatos fue bastante más ajustado que las primeras previsiones. En España, seguramente, todos mentimos bastante más que nuestros vecinos los franceses, por eso los sondeos salen como salen.

Sospecho que a última hora apareció un cierto voto del miedo, que favoreció ligeramente a Sarkozy. Algunos votantes del Front National en la primera vuelta acabarían depositando un voto contra François Hollande, prefiriendo lo malo conocido a la aventura de un Presidente Socialista. Y otros puede que acabaran votando a Sarkozy, pensando que Hollande podría contribuir a romper el buen entendimiento franco-alemán. Para un francés medio, asistir al entente cordiale entre Angela Mekel y Sarkozy puede darle la sensación de que Francia está en la cabeza (bicéfala, eso sí) de la Unión Europea y de la Eurozona. En otras palabras, puede sacar la conclusión de que Francia es más importante con Sarkozy que lo que será con Hollande.

En fin, al margen de matizaciones, François Hollande ganó la segunda vuelta de las Elecciones Presidenciales 2012, y ya se ha convertido en el primer presidente socialista de Francia desde que en 1995 François Mitterand abandonara la presidencia, tras trece años de mandato.
Nicolas Sarkozy y Carla Bruni se van del Elíseo,
bajo la atenta mirada de François Hollande.
(Fuente: lavanguardia)

Y ahora, el día después, ¿qué va a ser de Sarkozy?. Ya se le ha oído decir que le gustaría ganar mucho dinero. Esto auguraría que le veamos en breve dando conferencias geoestratégicas internacionales, con minutas millonarias. Creo que tiene buena madera de orador y estadista para esa labor, muy habitual en ex-presidentes de todos los colores.

Además, tanto su puesto de Presidente de la República (durante cinco años), que tiende a acercarse a amistades presuntamente peligrosas, pero siempre suntuosas, como, mucho más claramente, su enlace matrimonial con Carla Bruni, le han abierto las apetencias de la vida de las clases más acomodadas.

Carla Bruni, que fue la Primera Dama de Francia hasta el pasado martes, ha seguido en su juventud una carrera medianita como top model (en desfiles de moda, reportajes fotográficos,...) y también como cantante de gama media. No tiene grandes dotes vocales, y siempre se ha refugiado en las canciones intimistas, que no le obliguen a entonar en exceso la voz. Recientemente, también consiguió un pequeño papel (poco más que un cameo), en la película de Woody Allen Midnight in Paris, un lujoso folleto turístico de París, con el toque de gracia del maestro Allen.

Sin embargo, y a pesar de una carrera profesional personal más bien de bajo perfil, Carla Bruni pertenece a una antigua familia de la aristocracia de origen italiano, a la que Sarkozy se aproximó con sumo gusto. Así han sido sus reservadas vacaciones en Cap Nègre, un exclusivo enclave próximo a Saint Tropez, en el Departamento de Var, propiedad de la familia de Carla.

Por otra parte, Sarkozy ya anunció poco después de pasada la segunda vuelta, que no va a liderar su formación política, la UMP (Union pour un Mouvement Populaire) en las inmediatas elecciones legislativas. Lo que significa que, aparte de haber digerido (posiblemente) mal la pérdida de la Presidencia, se retira de la primera fila de la política activa. Su ego superdesarrollado no le permitirá mantenerse alejado de las cámaras y los flashes. El tiempo nos dará los detalles.

Y ahora queda por ver la situación que quedará entre los principales gobernantes de la Unión Europea. Hollande ha denunciado repetidas veces el duopolio Alemania-Francia como tándem de mando de la Unión Europea y de la Eurozona. En el propio debate televisado de la segunda vuelta, se mostró contrario, especialmente por la imagen de marginación en el proceso de toma de decisiones que sienten los ciudadanos del resto de los países. Además, Hollande difiere (si no en el sentido, sí en la intensidad), de la receta neoliberal estricta de lucha a muerte y rápida contra el déficit público y la Deuda, que ha sido en los últimos tiempos el discurso impertérrito de Ángela Merkel. Con buen criterio, me parece, estima que la pura austeridad y el recorte draconiano de los gastos públicos está contribuyendo a acentuar y  perpetuar la recesión y la depresión, especialmente en los países periféricos de la eurozona.

Angela Merkel ya ha modificado algo su discurso, aceptando que además de la austeridad, hay que intentar implantar, desde la UE, medidas que favorezcan el crecimiento de las economías. Lo que lleva inevitablemente a prolongar la lucha contra el déficit y a moderar su ritmo. Algo es algo.
La experiencia de David Cameron es diferente de la
de la eurozona. ¿Podríamos aprender alguna cosa de él?
(Fuente: telegraph)

Este jueves se supo que estaba convocada una videoconferencia a cuatro bandas (Merkel, Hollande, Monti y Cameron), posiblemente como preparación para una posición común en las reuniones del G8 que se celebran en Camp David. Veremos los resultados.

En estos momentos, creo que es muy importante la presencia de Cameron, a pesar de que el Reino Unido está fuera de la Eurozona y mantiene la libra esterlina como su moneda nacional. O precisamente por eso. Porque la situación del Reino Unido en términos de déficit público y Deuda no tiene nada que envidiar a la de España. Sin embargo, disponen de un arma poderosa: un Banco Central nacional (el Banco de Inglaterra) con plenos poderes. Un Banco que tiene en sus arcas una parte importante de la Deuda Pública del país, a diferencia del BCE, quien, siguiendo los dictados de Alemania, siempre ha sido renuente a comprar bonos de los países miembros.

Su situación de partida es relativamente parecida a la de España (salvo en el paro, que es un fenómeno muy destacadamente español; en los años buenos creábamos uno de cada dos empleos de la Unión; hoy destruimos también uno de cada dos empleos que desaparecen en la Unión). Pero están capeando mejor que España este temporal económico-financiero. Y una de las razones para ello (no la única, ojo, porque el modelo económico del país es bastante diferente del español) es que mantienen su moneda nacional y no están en el Euro. Lo que, en la práctica, le da los plenos poderes (monetarios, tasas de interés, inflación,...) al Banco de Inglaterra. Por el contrario, el Banco de España se ha visto vaciado de contenido y de responsabilidades. Su propio Presidente y el resto de responsables transmiten la sensación de que esto no va con ellos, lo que, por cierto, es bastante verdad. Pero algunas de las funciones y responsabilidades de un Banco Central Nacional han dejado de estar en manos del Banco de España, pero no las ha asumido por completo el BCE.

Mientras que Hollande está a favor de la emisión de eurobonos, bajo ciertas condiciones, Sarkozy, en el propio debate, se revolvió duramente en contra, con el argumento parcialmente demagógico de que Alemania y Francia estarían pagando la Deuda de otros. Lo que no es totalmente cierto. Alemania está sacando buen partido de las muy exigentes condiciones de los mercados financieros para comprar Deuda de algunos países, lo que presiona a la baja el rendimiento de sus bonos nacionales. De modo que Alemania consigue financiarse mucho más barato que los demás, y hasta cinco puntos por debajo de los bonos italianos o españoles. Si se emitieran Eurobonos, en condiciones correctas, posiblemente tendrían un rendimiento algo superior al del bund alemán, pero muy inferior a lo que actualmente tenemos que pagar españoles e italianos (por no hablar de griegos y portugueses).

Emitir Eurobonos (por parte del BCE, con la garantía de la Unión Europea) transmitiría a los mercados la unidad de la que hoy se duda (con mucha razón y por diversas razones). Solamente cambiaría, en la práctica, que estaríamos lavando los trapos sucios en el patio de casa, en lugar de hacerlo en el lavadero público a la vista de hienas, búfalos y leones. Cada país debería hacer frente a sus propias deudas, sólo que con el escudo de la UE su coste sería infinitamente inferior de lo que es en la actualidad. En el límite, Alemania podría seguir emitiendo sus propios bonos nacionales, si le conviniera mejor así, y el mercado se lo aceptara y remunerara con un rendimiento algo más bajo.

El objetivo, pues, no es que unos paguen las deudas de los otros, sino que el BCE actúe como una Central de Compras de dinero para todos los países.
Los Eurobonos podrían ser un airbag para la situación
actual de los mercados de Deuda.
(Fuente: elmundo)

En cualquier caso, con la partida de Sarkozy de la escena de máximo nivel, cambia la foto. Veremos en los próximos días y semanas cómo lo han visualizado los mercados financieros. De ello dependerá, en buena medida, el grado y la intensidad del sufrimiento al que tendremos que hacer frente.

Sarkozy es ya el enésimo líder europeo que pierde su posición por culpa, de una u otra forma, de la crisis económica global, y de su forma de encararla. Los electores, dolientes y sangrantes por los múltiples sacrificios auspiciados desde el gobierno y desde ese duopolio, a nivel de la UE, prefieren cambiar el sentido de su voto. Contra lo malo conocido; a la búsqueda de algo mejor, todavía por conocer.

A Sarkozy sin duda le veremos dando conferencias geoestratégicas por ahí, en los próximos tiempos. Y nos conviene que Hollande se consolide y sería una buena noticia que el duopolio Alemania-Francia no se reedite, y que se suban al carro otros líderes, a ese nivel donde se toman realmente las decisiones trascendentes. Con nuevos puntos de vista y experiencias diferentes que pueden resultar estimulantes.

Mi opinión sobre el relevo de Sarkozy por Hollande es que debería ser beneficioso para España, aunque ignoro en qué grado o intensidad. Para empezar, la posición genuina y rocosamente neoliberal de Ángela Merkel ya tiene que hacer frente a la pinza entre Hollande y el socialismo francés, con los socialdemócratas alemanes del SPD. Porque Merkel se enfrenta a elecciones generales en 2013, y el riesgo de que sea la siguiente víctima política es muy elevado. A partir de entonces, posiblemente podamos ver conferencias internacionales a dúo, de Merkel con Sarkozy.

Ella conoce perfectamente lo débil que es su posición doméstica. Y algo hará para evitar lo peor (para ella).

JMBA

viernes, 11 de noviembre de 2011

Pobres y J....., pero Modernos

Llevamos prácticamente tres años sumidos en un marasmo tras otro de todos tipos, pero especialmente económicos. Una crisis financiera de dimensiones mundiales, que parece que quisiera devorarnos a todos. Ya no es el momento de evocar sus orígenes (las hipotecas subprime, la avaricia insaciable de una ingeniería financiera especulativa, y así para adelante). Ya se ha hablado mucho de ello, y empieza a sonar a lloros sobre la leche derramada. Inútil, aparte de patético. Aprendamos las lecciones, corrijamos los errores, y sigamos hacia adelante.
Olli Rehn, Comisario de Economía de la UE
(Fuente: ueenmexico)

Uno de los efectos que más directamente nos afecta es que la crisis ha puesto de manifiesto que las costuras de la Unión Europea no tenían más que un par de pespuntes mal rematados para ir tirando, pero son incapaces de aguantar un viento fuerte. Por las costuras se nos está rompiendo lo que con tanto esfuerzo e ilusión hemos intentado construir los europeos en el último medio siglo.

Seguramente hemos cometido el pecado de pensar que Europa como realidad geográfica e incluso histórica se puede convertir en realidad política y económica solamente con buena voluntad. Hace falta bastante más. Hace falta coser y recoser las costuras, unificar un buen número de criterios y definir (y hacer cumplir) las disciplinas necesarias para que esas costuras no deban someterse a esfuerzos para los que no están preparadas.

En estos días en que nos desayunamos continuamente con nuevas noticias nefastas, conviene no perder (del todo) la calma. Oía este jueves al comisario de Economía de la UE (Olli Rehn), un hombre gris de pelo cano y gafas de alumno aplicado, leer y contar la multitud de desgracias que todavía nos quedan por conocer y resistir. Una nueva recesión, un crecimiento que ni se consolida ni se desarrolla, incluso en los países más avanzados (o más ricos), unos niveles de paro que tenderán (todavía) a empeorar, etc. etc. Una retahíla de plagas bíblicas por las que tendremos que discurrir sin perder la vida en el intento y, a ser posible, sin perder tampoco la ilusión en un proyecto como el europeo, que debe ser un empeño comunitario y permanente.

Parece claro que la v. 1.0 de la integración europea está haciendo aguas. Y ello pone de manifiesto los múltiples errores cometidos en el desarrollo de la Unión Europea y de la Eurozona. Pero ello no nos debe impedir abordar el desarrollo de una v. 2.0 de la Unión, con muchas e importantes lecciones ya aprendidas.

Uno de los peligros en los que podemos caer en estos tiempos es el desaliento y, sobre todo, el pensar que todo es igual. Muchos (y, a menudo, de forma interesada) tienden a poner en el mismo saco a Grecia, Italia o España (Portugal e Irlanda ya están lamiéndose las heridas en su rincón, intentando recuperar el aliento). O, para el caso, situar a Francia y Alemania en otra División, casi en otra Liga.
Autovía en España. Un ejemplo de que a lo mejor somos
pobres, pero siempre modernos.
(Fuente: noticias.coches)

Y es que uno de los errores más graves que se han cometido en la construcción europea es pensar que la multiculturalidad es un concepto universal y abstracto que autoriza cualquier estrambote. Y eso NO es así. En el entorno europeo, la cultura propia de cada país (o, para el caso, de cada región) es lo que protagonizan los ciudadanos por encima de una infraestructura organizativa básica, que garantice el funcionamiento de todos los elementos básicos de cohesión y modernidad. No debemos aceptar nunca que, por ejemplo, el fraude fiscal sea culturalmente tradicional en algunos países, o que la corrupción política sea consustancial a ciertas culturas.

Si no aceptamos esos argumentos resignados no por eso cambiará la realidad. Pero sí cambiará nuestra actitud para enfrentarnos a ella.

Y es que con la tragedia griega que estamos viviendo estas últimas semanas, se han desvelado muchos detalles de la organización interna de ese país, que resultan sorprendentes y excéntricos, a la par que inaceptables.  Y no digo que inaceptables en las actuales condiciones de crisis económica, sino inviables en cualesquiera condiciones de contorno, para que Grecia se pueda considerar un país europeo y moderno. Además, no puedo creerme que ese tipo de ineficiencias crónicas hayan podido pasar inadvertidas a las legiones de funcionarios comunitarios que han tenido que analizar y diagnosticar su grado de integración. Cuando se desvelan datos tan inquietantes como los que estamos conociendo estos días, no podemos pensar otra cosa que ha habido negligencia en los políticos comunitarios, que han vuelto la vista a otro lado, musitando eso que parece tan avanzado y moderno de si es que su cultura es así.

El que viva en una casa en medio del campo, sin vecinos a la vista, podrá cometer algunos excesos sin trascendencia; poner la música a mil decibelios, o abandonar la fachada o el jardín a su propia suerte. El cómo haga las cosas sólo le afectará a sí mismo. Pero si se vive en Comunidad, con vecinos en la puerta de al lado o en el piso de arriba, o de abajo, hay que respetar unas normas básicas de convivencia. Hay que sufragar los gastos de la Comunidad de forma proporcional y justa. La dejadez de un vecino nunca debe impactar en la calidad de vida que persiga el resto.

Me han llegado últimamente informaciones no contrastadas, pero procedentes de personas en quienes confío, que hablan de cosas tan sorprendentes en la realidad griega cotidiana como que la Administración Pública podría mantener todos sus servicios con un tercio de los funcionarios existentes; que muchos profesionales (como los peluqueros, debido a los efectos nocivos de los tintes) tienen reconocida una jubilación temprana a los cincuenta y pocos años; como que los maquinistas ferroviarios perciban sueldos de 130K€, o que el pasaporte griego fuera manuscrito hasta hace muy poquitos años.
Uno de los ejemplos de la avanzada Administración
Electrónica que tiene España.
(Fuente: javipas)

Parece que muchas cosas se han venido haciendo rematadamente mal en la administración del país heleno, que, visto lo visto, para nada puede considerarse moderna. Y eso no tendría mayor impacto que la devaluación recurrente del dracma (o, más correctamente dicho, de la dracma) y una persistente pobreza de la mayoría de ciudadanos griegos en sus intercambios con el resto del mundo; con su pan se lo tendrían que comer, si no fuera porque Grecia forma parte de la Unión Europea y de la Eurozona.

Pero que funcionarios (y políticos) europeos hayan pasado por alto tantas ineficiencias, y que estas sólo hayan salido a la superficie cuando a la manta comunitaria ya no le sobran bordes para ocultar todo lo que no esté en perfecto estado de revista, sugiere otro tipo de corruptelas o intereses ocultos. Si la entrada de Grecia en el Euro (como ya ha dicho Sarkozy) fue un error, ¿quién estaba tan terriblemente interesado en que los griegos manejaran el Euro como para pasar por alto tantos defectos?. Como ya es tradición en las novelas detectivescas, cuando se persigue la aclaración de un crimen hay dos líneas fundamentales de investigación, que los franceses resumen como: cherchez la femme ou cherchez l'argent. Implícitamente, se reconoce que tras cualquier comportamiento absurdo, inesperado o estrambótico, hay que buscar una causa mayor (el sexo o el interés; una simplificación, pero muy interesante). ¿Quién ha salido beneficiado de que Grecia entrara en el Euro?. Bueno, a algunas empresas alemanas no les ha ido mal, aunque sólo sea por los múltiples vehículos alemanes de gama alta que se han vendido en Grecia; o a los suministradores de armamento militar, para quienes Grecia ha sido un gran cliente.

Ahora tenemos que evitar la generalización de los males, la resignada aceptación de que todo es igual o de que esto es así y no hay nada que hacer. Y, por supuesto, debemos rechazar las explicaciones ligadas a la inevitabilidad de las cosas en base a la cultura imperante en determinados países.

Para que el proyecto de la Unión Europea no se nos vaya a pique, es imprescindible que todos le demos la máxima prioridad a ser modernos. Y con ello entiendo el desarrollo de las infraestructuras básicas del país y de la eficiencia de las Administraciones Públicas, para superar unos niveles mínimos. Sólo siendo modernos nos ganamos el derecho a serlo a nuestra manera.

Si miramos el caso de España, convendrá tener en cuenta los esfuerzos importantes que se han realizado en las últimas décadas en muchos campos: las infraestructuras básicas (autovías, ferrocarriles, aeropuertos,...), la modernidad de la Administración (la extensión de la llamada Administración electrónica en España creo que es un ejemplo a seguir), y así muchas cosas. Desde este punto de vista, somos modernos.
La red española de ferrocarril de alta Velocidad es la
envidia de muchos países.
(Fuente: TD&T)

Por supuesto que hay muchas ineficiencias a corregir (en España como en la mayoría de países de la UE). Hay que revisar la fiscalidad para que sea más justa; y hay que revisar su aplicación, para eliminar (o, por lo menos, reducir drásticamente) el fraude fiscal. Hay que trabajar para eliminar las ineficiencias de la administración, debidas fundamentalmente a la persistente existencia de demasiados niveles de administración, con competencias solapadas o duplicadas. Pero nuestro sistema de administración pública es moderno. Sólo que su desarrollo ha provocado importantes ineficiencias, que hay que corregir cuanto antes. Pero eso no invalida los principios, ni el diseño.

Está claro que España y los españoles somos más pobres que los ciudadanos de (algunos) otros países europeos. Es evidente (cifras cantan) que el salario mínimo en España es la mitad del francés, o que el salario medio en España es inferior al de Alemania. Pero se puede ser pobre con dignidad, y eso no tiene por qué afectar a la estructura plurinacional de la Unión Europea, que debe construirse con la seguridad de ser capaz de convivir con esos hechos. Una UE bien construida y disciplinada debe ser capaz de contribuir a ir mitigando esa pobreza relativa con el tiempo. Pero nunca seremos alemanes, un decir.
Lucas Papademos, cuyo gobierno tiene tres meses
frenéticos por delante, hasta las elecciones.
(Fuente: eitb)

Porque la Unión Europea en ningún caso puede basarse en el objetivo de que todos los europeos seamos alemanes. O, para el caso, de que todos seamos griegos. Para entenderlo con claridad, no hay más que mirar a nuestro propio país, y a sus 17 Comunidades Autónomas. Tenemos un Madrid, una Catalunya y un País Vasco. Y tenemos una Andalucía, una Extremadura y una Comunidad Valenciana. Y así hasta 17. Ningún proyecto de futuro puede basarse en que España sea un país en que todos seamos catalanes, o todos seamos andaluces, riojanos o murcianos. Pero todos tenemos que ser modernos, y con eso nos ganaremos el derecho a serlo a nuestra propia manera. Podremos convivir con el hecho de ser más ricos o más pobres que el vecino, siempre que existan unas reglas claras que se cumplan. El desarrollo o el progreso tiene su propios colores y matices en cada lugar. Pero todos debemos ser modernos, aunque sea a nuestra propia manera.

La actual crisis de la deuda soberana, de la Zona euro y de la UE en su conjunto solamente ha puesto en evidencia los vicios ocultos (o no tanto) de la construcción; pero no pone en entredicho el proyecto, sino solamente la forma en que se ha desarrollado. Hay que corregir muchas cosas y hasta quizá, en algunos casos, no quede más remedio que la amputación. Pero el Proyecto de la UE debe seguir adelante. Con muchas lecciones aprendidas, por supuesto.

Y en esta tesitura, a los españoles nos toca reconocer y aceptar que somos más pobres que otros europeos.  No debemos dejar de luchar para que eso sea cada vez menos verdad, pero no valen los atajos. Estamos j..... como la mayoría de europeos. Pero somos modernos.

Hay vicios en la construcción de nuestro sistema económico, pero que se pueden corregir. Buena parte del progreso recayó durante muchos años en una burbuja inmobiliaria que no era sostenible en el tiempo. Durante muchos años, España creaba uno de cada dos empleos que se creaban en la UE. Tras estallar la burbuja, nos ha tocado el drama de crear un parado de cada dos creados en la UE, y de tener que convivir con unas cifras absolutamente abominables de desempleo. Y, detrás de las cifras, están los muchísimos dramas personales y familiares. La sociedad (todos nosotros) tenemos que contribuir a ayudar a capear estas circunstancias extremadamente negativas.

Los subsidios (como el de desempleo) contribuyen a eso. Pero hay que tener muy claro que no resuelven ningún problema, sino que solamente ayudan a capear temporalmente sus efectos negativos. Ayudan a combatir los síntomas de la enfermedad, pero no la erradican. De ninguna forma podemos caer en la ensoñación melancólica de quedarnos mirando de brazos cruzados las grietas que han aparecido en el edificio. Si no se remedia, una grieta acaba abatiendo el edificio entero.
Mario Monti, muy probable sustituto de Berlusconi.
(Fuente: biografiasyvidas)

Al edificio que hemos podido construir en las últimas décadas (al que a menudo se conoce como el Estado del Bienestar) le han salido grietas, es verdad. Hay cimentaciones mal hechas y muros poco sólidos. Pero preservar el edificio debe ser el objetivo. No podemos aceptar que ese edificio se nos venga abajo, con la esperanza o la insensata idea de que ya construiremos otro. No tenemos tiempo para eso.

A cuenta de la crisis hemos visto caer ya muchos gobiernos. Los dos últimos, en Grecia e Italia. Los nuevos presidentes de los respectivos gobiernos (según todos los indicios) serán Lucas Papadelos en Grecia (ya confirmado) y Mario Monti en Italia. Ninguno de los dos ha pasado por las urnas, los dos tienen unos pocos meses hasta que se realicen elecciones generales, y los dos pertenecen a la Comisión Trilateral, de tintes inequívocamente neoliberales. Tienen poco tiempo, pero sospecho que las hachas afiladas.

A ocho días de unas Elecciones Generales en España que serán muy trascendentales, nos toca asistir con estupor a las manifestaciones de las diversas fuerzas y líderes políticos. Alguna derecha parece aceptar (incluso con alborozo) que no sólo la construcción del edificio ha tenido errores (que habrá que corregir) sino que su propio diseño es equivocado. Cierta izquierda parecería que su único objetivo sea esconder las grietas (para que no las vea el vecino). Pero eso no resuelve nada, ni ataja las causas por las que las grietas se han producido. Algunos otros parecen preferir el órdago a la grande (íntimamente tranquilizados de que las circunstancias jamás les permitirán tener que enfrentarse a la responsabilidad de hacer frente a su Apocalipsis predicado).

Hemos visto a Zapatero inmolarse políticamente, a base de ser un alumno aplicado de la UE. Seguramente, tenemos que agradecerle que hoy no estemos como Grecia o Italia.

Es bueno que todos hagamos el ejercicio de reconocernos pobres (al menos, más que otros europeos); de aprender a convivir con la realidad de que estamos j......, y lo seguiremos estando durante una buena temporada; pero, al mismo tiempo, con la íntima satisfacción de saber que somos modernos. Tenemos que saber que hemos construido un edificio correctamente diseñado, pero que presenta grietas y humedades aquí y allá. Pongámonos todos el mono de trabajo para aplicar yeso por aquí, cemento rápido por allí; una tela asfáltica para evitar las filtraciones y renovar algunas tejas para que no haya goteras.

Pero de esta crisis profundísima tenemos que salir todos (los ciudadanos europeos) juntos. No podemos aceptar dejar atrás grandes masas de excluidos sociales, si podemos evitarlo. Y no existe un camino de salida que se base en que algunos floten en el mar sobre los cadáveres hundidos de los demás. Pero, no lo olvidemos, España hemos conseguido entre todos que sea un país moderno. Durante años pensamos que modernos y ricos. Ahora sabemos que sólo modernos, pero ya es mucho. Con grietas y humedades, pero España es un país moderno.

A otros que no aprendieron a ser modernos antes que ricos, les esperan tiempos más arduos. Y no se puede descartar que les toque llevar adelante sus exigentes deberes en un relativo aislamiento.

Sólo consiguiendo ser modernos se gana el derecho de serlo a su propia manera. La multiculturalidad se manifiesta en el mobiliario; pero los cimientos y las paredes exigen un rigor común.

JMBA