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martes, 14 de abril de 2015

Plante al Jefe del Estado

Mañana miércoles el Rey Felipe VI visita el Parlamento Europeo. Europarlamentarios españoles de diversas formaciones políticas (entre otras, Izquierda Unida y Convergència i Unió) han decidido dar el plante al Rey, y no asistir al encuentro previsto con todos los eurodiputados españoles.

Francamente, me parece una salida de tono sin ninguna justificación.

Yo me considero republicano. Es decir, si hoy construyéramos este país desde la nada, creo que un sistema republicano, en que el Jefe del Estado sea elegido democráticamente por todos los ciudadanos, es el más adecuado para organizar el país en el siglo XXI.

Dicho esto, Felipe VI es Rey de España y, por lo tanto, Jefe del Estado, legal y legítimamente. Como tal, merece el respeto de su posición y cualquier plante me parece fuera de lugar.

Otra cosa es que algunos (o muchos) ciudadanos estén por la labor de cambiar la Constitución, e incluso cambiar el sistema monárquico por uno republicano. La Ley permite su propia modificación, bajo ciertas condiciones democráticas.

Hasta ahora, la realidad es que no existe una mayoría política que esté por esa labor. Es posible que el tema cambie tras las próximas Elecciones Generales.

En un Estado de Derecho debe primar el Imperio de la Ley. Una Ley aprobada por la mayoría de los ciudadanos.

Es muy torticera y falaz la interpretación que da la sensación que algunos hacen de lo democrático: algo es democrático si es como yo creo que debería ser; antidemocrático si es lo contrario. La democracia, definitivamente, NO funciona de este modo.

La democracia es un sistema basado en mayorías y minorías. Conviene no olvidar esto.

Si aceptamos que algunos no cumplan la Ley sólo porque les parece que debería ser diferente, entonces menos mal que no tienen tanques, porque si los tuvieran estaríamos en un escenario de Golpe de Estado.

La mejor receta para la placidez de espíritu es disfrutar de la vida que te llegue, sin dejar de luchar por la vida que te gustaría tener.

Los ciudadanos estamos obligados a respetar la Ley y sus instituciones. No es necesario manifestar entusiasmo, si no se siente, ante el Rey o cuando suena el himno nacional. Pero el plante al Rey o los silbidos al himno son, simplemente, una falta de respeto que me parece que no debemos aceptar de ninguna forma.

Aunque sintamos simpatía por lo que dicen defender. Las cosas no se hacen así.

JMBA

lunes, 13 de abril de 2015

Los Cines de Antaño

Es más que probable que en un futuro no muy lejano, acaben desapareciendo las salas de cine tal y como las hemos conocido a lo largo de nuestra vida. Por supuesto que se seguirán haciendo películas, pero la mayoría sólo se verán en el salón de los hogares, o en las tablets, móviles o cualesquiera dispositivos que la gran factoría tecnológica mundial nos tenga reservados para los próximos tiempos. Y es posible que aquellas en que la acción sea lo principal, las tengamos que ver en salas multimedia especialmente preparadas, a donde tengamos que acudir como quien va de trekking al Nepal, y equiparnos de gafas de realidad aumentada, guantes sensores y demás aditamentos para poder sentir la película desde dentro.
Ulises (1954) fue uno de los peplum
que vi en los 60.

Pero las salas de cine, los cines, dicho de forma abreviada, han formado parte muy importante de nuestras vidas y han tenido un papel relevante en nuestra educación emocional, tecnológica y sentimental.

Yo viví toda mi infancia y primera juventud en Barcelona, en el piso familiar de la calle Mayor de Gracia, hoy conocida como Gran de Gràcia y que los más antiguos del lugar jamás dejarán de llamar calle Salmerón.

De muy niño me gustaba ir con mi padre y, a menudo, con alguno de mis hermanos, al cine Publi en el Paseo de Gracia. Allí acostumbraban a estrenarse las novedades en dibujos animados de la factoría de Walt Disney (por esa época la única que producía películas en dibujos animados). Pero a mí me gustaba especialmente porque en el vestíbulo había una máquina automática expendedora de caramelos, dotada de varias palancas mecánicas para la selección y extracción, que me tenía absolutamente fascinado.

Hasta los siete años fui a clases de párvulos en el colegio de monjas donde estudió mi hermana, a poco más de cien metros de casa, en la misma calle. Una de las seños, cuyo nombre he olvidado, fue el primer amor platónico del que tengo recuerdo. Creo que allí había un salón de actos o sala de proyecciones, donde a los niños nos pasaron alguna película. No recuerdo casi nada de la sala, y sólo recuerdo de forma bastante borrosa una de las películas que nos hicieron ver: Fray Escoba (1961), una película basada en la vida de San Martín de Porres.

Entre 1965 y 1973 estudié Primaria, Bachillerato Elemental y Bachillerato Superior en el colegio de los escolapios de la calle Balmes, esquina a Travesera de Gracia. De mi casa al colegio había un paseo de algo más de diez minutos, que recorría cuatro veces al día de lunes a viernes, y dos veces el sábado por la mañana, por lo menos en la primera etapa. Muchas mañanas me cruzaba con una niña en uniforme de colegio de monjas, con la que nos cruzábamos miradas intrigadas. Pero nunca llegamos a intercambiar ni una palabra. Otro (presunto) amor platónico para la mochila.
Uno de los mejores spaghetti western,
dirigido por Sergio Leone en 1966.

El colegio tenía un salón de actos con butacas abatibles de madera, que se utilizaba los sábados por la tarde como sala pública de cine de sesión doble. No recuerdo cuánto costaba la entrada, pero era muy poquito. Empezaba a las cinco menos cuarto, y duraba hasta pasadas las ocho, o incluso algún sábado en que tocaban películas largas, las nueve de la noche. Ese cine fue nuestro entretenimiento de muchas tardes de sábado por esa época. En ese cine creo que vi todos los peplum, western y spaghetti western de esos años. Aunque un sábado se les coló a los curas Hace un millón de años (Don Chaffey, 1966), donde una esplendorosa Raquel Welch alimentó durante semanas todas nuestras fantasías infantiles. Casi cada sábado, dos películas más.

En el intermedio, aparecía el consabido rotulito de Visite Nuestro Bar. El bar era una ventanilla que se asomaba al patio del recreo, donde se vendían algunos aperitivos o refrescos, o incluso algunos bocadillos para la merienda. Por una peseta, mi preferido era una bolsita pequeña de cacahuetes fritos con piel, que me resultaban deliciosos.

Por esa época, en la calle Mayor de Gracia y aledaños había unos cuantos cines, de los que no queda ni uno en la actualidad. En la Plaza Lesseps estaba el, relativamente, aristocrático Roxy, al que Serrat hizo famoso con su canción Los Fantasmas del Roxy (1987). El Roxy cerró sus puertas el 2 de Noviembre de 1969.

Al lado mismo de mi casa estaba el cine Selecto. De muy niño, antes de su reforma, proyectaban sesión doble, con un breve espectáculo de variedades en el intermedio. Sólo recuerdo haber estado en él una vez, con ese formato. Entre las dos películas actuó en el escenario un mago de serie B. Más adelante se reformó por completo, y se convirtió en una sala convencional de lo que se llamaba entonces de reestreno, con sesión continua de dos películas. El Selecto como tal desapareció en 1980, aunque tuvo unos años más de vida, tras otra profunda reforma, bajo el nombre de Cine Fontana. Ya estaban en crisis las salas de cine, y acabó cerrando definitivamente en 1988.
Una de las pocas películas que
efectivamente se filmaron en
CINERAMA.

Avanzando hacia la Avenida Diagonal, en la otra acera, esquina con Ros de Olano, estaba el Cine Proyecciones, que también acabó desapareciendo (en 1970).

En una travesía cerca de mi casa, la Rambla del Prat, estaba el Cine Bosque, llamado así porque se instaló originalmente en lo que era un pequeño bosque urbano (que yo ya no llegué a conocer). Tras una reforma importante se convirtió en una gran sala de proyección. Recuerdo haber visto allí Terremoto (Mark Robson, 1974) con el novedoso sistema llamado Sensurround, que provocó grietas e incluso desprendimientos en algún local, y del que nunca más se supo. Más adelante, una nueva reforma lo convirtió en una sala de multicines, que está todavía hoy en activo.

El Roxy, el Selecto, el Proyecciones y el Bosque fueron mis cines de barrio de la infancia, el refugio para las tardes abúlicas de las vacaciones escolares. Junto al Proyecciones había una horchatería que servía la que posiblemente fuera la mejor horchata de Barcelona, y que suponía un plus lujoso para una tarde de cine. Y junto al Bosque, una churrería con sus habituales delicias.

A principios de los años 60 se comercializó alguna película utilizando el novedoso sistema técnico que se llamó Cinerama. Consistía en que la filmación se realizaba utilizando tres cámaras sincronizadas, y la proyección requería también de tres proyectores sincronizados y de una gran pantalla de acusada curvatura. Se generaba de esta forma una cierta sensación de volumen o tercera dimensión. En Barcelona se preparó una sala (el Nuevo Cinema) en el Paralelo, para la exhibición de películas en Cinerama. Recuerdo haber ido allí, con mi padre creo, a principios de los 60 para ver la película La Conquista del Oeste (1962). Era una obra coral, de casi tres horas de duración, con cuatro directores en nómina (John Ford, Henry Hathaway, George Marshall y Richard Thorpe). Recuerdo que se veían con cierta claridad las dos líneas en la pantalla donde se juntaba la imagen proyectada por las tres máquinas.
Puro alimento para nuestras fantasías de
adolescencia.

Se acondicionaron otras dos salas en Barcelona para la proyección con grandes pantallas, pero no estoy seguro de que nunca dispusieran realmente de la triple proyección. Hubo otros sistemas técnicos que se utilizaron para las grandes pantallas curvas, como el UltraPanavision 70, que paliaba el coste prohibitivo de las tres cámaras y los tres proyectores. El Florida (en la calle Floridablanca) y el Waldorf (en la calle Calabria) también se llamaron Salas de Cinerama. Recuerdo haber visto El Mundo está loco, loco, loco (Stanley Kramer, 1963) en el Florida y La Carrera del Siglo (Blake Edwards, 1965) en el Waldorf.

En mi primera adolescencia, allá por 1970, me aficioné a asistir a las sesiones matinales de los domingos que ofrecían los cines de estreno del centro. Así pude ver algunas de las buenas películas de ese tiempo en el Urgel, el Aribau, el Alexandra, el Alcázar, el Fantasio o el Atlanta. Recuerdo con emoción un mediodía soleado, saliendo del cine Aribau tras ver Verano del 42 (Robert Mulligan, 1971), perdidamente enamorado de Jennifer O'Neill.

Los 70 trajeron una colección excelente de películas de catástrofes, para ver en cines de grandes pantallas y buen sonido. Quizá la más famosa fue El Coloso en Llamas (John Guillermin, 1974), pero a mi la que más me impactó fue La Aventura del Poseidón (Ronald Neame, 1972). Muy posiblemente debido a una dulcísima rubia llamada Carol Lynley, que interpretaba en la pantalla una canción romántica llamada The Morning After (originalmente cantada por Maureen McGovern). 

En esa época del tardofranquismo y del inicio del nuevo régimen, se extendió la costumbre de visitar Perpignan o Biarritz para ver películas eróticas de tono más o menos subido, o directamente pornográficas, que todavía estaban prohibidas en España. Marcaron esta tendencia El Último Tango en París (Bernardo Bertolucci, 1972), Emmanuelle (Just Jaeckin, 1974) o Historia de O (Just Jaeckin, 1975). Yo nunca participé de ese turismo cinematográfico. Pero sí recuerdo, unos años más tarde, allá por el 77 ó 78, en mis primeras visitas a París, una lóbrega sala de los bulevares de Pigalle (el Axis) donde vi las primeras películas X de mi vida.
Catástrofe de un transatlántico, suavizada
por Carol Lynley, una rubia muy dulce.

En 1973, antes de la Universidad, seguí lo que se llamaba entonces el COU (Curso de Orientación Universitaria) en unas dependencias del colegio de los escolapios de Sarriá. Allí se organizó un Cine Club. Este era un concepto muy extendido, que se basaba en la proyección de una película, a veces con la introducción previa de algún experto, y un debate posterior para intentar, entre todos, desbrozar el contenido y el sentido de la película proyectada. Allí me tragué algunas películas infumables, como Los Cuatrocientos Golpes (François Truffaut, 1959) o El Séptimo Sello (Ingmar Bergman, 1957).

Como las películas se proyectaban por la tarde, tras las clases, si el debate se prolongaba, a veces había problemas para conseguir un autobús 22 que me devolviera a casa.

En los 70, la familia fuimos unos cuantos años de veraneo al pueblo de Centelles (pop. 2014: 7.333), a menos de 60Km de Barcelona, en la comarca de Osona, que por esa época tenía algo menos de cinco mil habitantes y dos salas de cine. En el breve Paseo estaba el Nuevo Cinema (apodado ca'l pequeñu) y, a menos de 200 metros, en la calle de la estación, el Park Cinema. Ambas salas rivalizaban en su programación, para atraer a nativos y veraneantes. Por algún motivo que nunca he conseguido aclarar, frecuentábamos bastante más el Park Cinema. De todas formas, las dos eran salas bastante convencionales, con sesión doble los fines de semana y esmerado servicio de bar en el vestíbulo

Desde 1980, coincidiendo con mi Servicio Militar, fuimos unos cuantos años de veraneo a la zona de la playa de Castelldefels, al sur de Barcelona. Allí viví mi único contacto prolongado con los cines al aire libre. En el Paseo Marítimo estaba el Cine Playa (el nombre, desde luego, no fue el resultado de una larga reflexión). La mayor parte de la platea estaba al descubierto, salvo una pequeña zona en la parte de atrás, que estaba cubierta. Lo frecuenté algunas veces, principalmente con los hijos y parientes de una familia buena amiga de la mía. Una vez nos sorprendió durante la sesión una de esas tormentas torrenciales que se producen a veces en Agosto en el Mediterráneo. Nos concentramos todos en la parte trasera, que estaba a cubierto de la lluvia. Al salir, nos encontramos que la zona estaba parcialmente inundada, y alguno de los coches tenía el nivel del agua hasta la mitad de la puerta. Hubo que esperar al día siguiente para poder moverlos con cierta seguridad. 
Con la excusa de la Prehistoria, una
exuberante Raquel Welch enseñaba
mucha más piel de lo habitual en los 60.

Los 80 vieron el desarrollo de los vídeos y la proliferación de videoclubs, donde se podían alquilar películas para verlas en casa, durante unos pocos días. Me hice socio de uno, en la calle Enrique Granados, y recuerdo que en casa, con mi padre, nos tragamos una infinidad de películas, muchas de ellas italianas, de las que se conseguían a precio económico en el videoclub.

En paralelo, las grandes salas de proyección iniciaron su desaparición. Muchas se acabaron convirtiendo en multicines, intentando conseguir una rentabilidad adecuada a base de salas más pequeñas y una oferta más diversificada. En el centro de las ciudades, los locales ocupados por cines han acabado buscando mejores rentabilidades con otras ofertas comerciales, y muchos de los multicines han ido desapareciendo. De hecho, prácticamente se han concentrado en los grandes centros comerciales de las afueras, donde es normal disponer de aparcamiento gratuito y más de una docena de salas. Pero incluso así, su rentabilidad está ligada al enorme margen que obtienen de los menús a base de cestos gigantes de palomitas y grandes refrescos.

De hecho, cada vez hay más películas que jamás pisan una sala de exhibición, y pasan directamente al circuito de los DVD, a los canales por cable o satélite, al pago por visión en alguna de las plataformas existentes en Internet, o caen directamente en las fauces de los infinitos caminos de la picaresca pirata.

En resumen, esas salas de cine de nuestra infancia se han convertido en un elemento más de la recreación nostálgica. Seguro que el futuro nos reserva muchas sorpresas. Pero no sé si conseguirán resultar tan entrañables como esos cines antiguos de nuestros años de juventud.

Entre otros buenos motivos, porque nunca volveremos a ser tan jóvenes como lo éramos entonces.

JMBA

lunes, 6 de abril de 2015

Salon des Vins des Vignerons Indépendants (París)

El sábado 28 de Marzo pasado tuve la ocasión de visitar en París el Salon des Vins des Vignerons Indépendants, que se celebró en el Espace Champerret, junto a la Porte de Champerret, a caballo entre París y Levallois-Perret (27-30 de Marzo).
Logo de la asociación
en la copa de degustación.
(JMBigas, Marzo 2015)

En Francia se ha producido un movimiento asociativo, transversal a todas las regiones y denominaciones de origen, de los llamados Viticultores Independientes. Se entiende por tales aquellos profesionales que controlan por completo el ciclo del vino que producen: cultivan la uva, la vendimian, realizan la elaboración y, en su caso, envejecimiento, de sus vinos en sus propias instalaciones, y también son los responsables directos e inmediatos de su comercialización. Habitualmente se trata de pequeños productores, no integrados en grandes grupos, que se caracterizan por su amor y respeto al terruño (terroir).

Esta asociación realiza diversas iniciativas, habitualmente relacionadas con la promoción del producto de sus asociados. Entre ellas, organizan durante el año algunos Salones en diversos lugares de Francia.

En 2014 la casualidad (que nunca es absoluta) me llevó a visitar la edición de ese año. Pero sufrí una sorpresa desagradable: la organización se manifestó incapaz de enviar mis eventuales compras a cualquier lugar fuera de la Francia continental, lo que se conoce coloquialmente como l'Hexagone. Ya describí mis negociaciones y mi fiasco en otro artículo.

Por eso este año organicé un viaje en coche, ciertamente apresurado, a París, para asistir al Salón y poder cargar en el maletero de mi propio vehículo las cajas de vino que pudiera comprar en el Salón, obviando así otras dificultades administrativas o burocráticas.

El Espace Champerret (al noroeste de París) es uno de esos pequeños centros para congresos y salones que abundan en las cercanías del Boulevard Périphérique. Un espacio limitado, donde se amontonan, durante el Salón, más de 500 viticultores independientes. El Salón se organiza por pasillos, nombrados como A, B, C,... Cada pasillo, de no más de dos o tres metros de anchura, tiene a cada lado, uno detrás de otro, a docenas de expositores. Cada expositor dispone de un mostrador de degustación, de un par de metros de longitud, y un pequeño espacio detrás para el almacenamiento de los productos que desean vender.
Un segundo parking mucho más cómodo que el de la
Porte de Champerret.
(JMBigas, Marzo 2015)

Esta configuración provoca que cuando se detienen sendos grupitos de dos o tres personas en los expositores enfrentados en el mismo pasillo, para degustar algún vino, conversar sobre ellos o negociar alguna compra, el tránsito por el pasillo queda prácticamente interrumpido.

Creo que ya es hora de que la organización arbitre espacios algo más amplios, que permitan una visita más confortable y una logística menos diabólica.

Si no se es un profesional del sector, y si no se dispone de una invitación específica, hay que comprar una entrada (6€) que da derecho a una copa de cristal para la degustación de los vinos durante la visita.

Os puedo asegurar que ese sábado, durante las cuatro o cinco horas que pasé en el Salón (desde mediodía hasta las cuatro o cinco de la tarde), la afluencia de visitantes fue MUY numerosa. Con una característica que conviene tener en cuenta. La intención del visitante medio es la de degustar algunos vinos de su gusto, y comprar algunas botellas o algunas cajas de aquellos cuya relación calidad-precio más les convenzan.
Carritos de todos tipos y hasta maletas, para llevarse la
compra a casa.
(JMBigas, Marzo 2013)

La organización da algunas facilidades logísticas a los compradores. Un operador de primer nivel (Geodis Calberson) tiene un stand en el Salon, y puede hacerse cargo, por un reducido coste de 3€ por caja (con algunas condiciones) de enviar los productos comprados a cualquier lugar de la Francia continental. Se excluye Córcega y los Dom-Tom, así como cualquier país extranjero (entre ellos, todos los demás de la Unión Europea). Hay un servicio de préstamo por una hora de carretillas y carros de diversos tamaños (sólo depositando un documento de identidad, que se recupera al devolver) que permiten al visitante transportar las cajas compradas hasta el propio vehículo.

Junto a una rampa de acceso para vehículos, se habilitó una zona de carga, atendida por un par de chavales muy eficientes. Esto permite llevar las cajas compradas hasta esa zona (me dieron un recibo con un número) y luego recuperar el vehículo propio, acceder a la rampa (en fila india) y proceder a toda prisa a la carga en el maletero, para no entorpecer a los demás usuarios (que deben esperar mientras uno carga).

Con acceso directo mediante ascensor al Espace Champerret, existe el Parking de Porte de Champerret. Mi experiencia en él fue una pesadilla. Accedí en torno a las 11 de la mañana (el Salón abría a las diez), y todo el Parking era un puro atasco. Alguna mente cruel decidió que, donde habitualmente se aparcarían dos coches, allí se intenta que aparquen tres en batería. Esto provoca que los espacios sean extremadamente exiguos y que cada operación de aparcar sea una fina acrobacia que interfiere durante un tiempo largo a la circulación de otros vehículos. Para completar el infierno, si uno no es un tirillas (que es, definitivamente, mi caso), una vez conseguido un espacio y aparcado el coche, salir de él es una misión imposible, salvo por el techo solar, caso de disponer de él.
Stand de préstamo de carretillas, en el espacio al aire libre.
(JMBigas, Marzo 2015)

La conclusión, en mi caso, es que tras más de media hora de peregrinaje interno sin éxito alguno, volví a salir (afortunadamente sin tener que pagar nada) para respirar de nuevo el aire libre. Afortunadamente, este año la organización coordinó una tarifa algo más ventajosa de lo habitual en un gran aparcamiento de un Centro Comercial próximo (SO Ouest, en Levallois-Perret), cuyas plazas tienen un tamaño humano y razonable. A algo más de un kilómetro de distancia del Espace Champerret, se habilitó un servicio gratuito de autocares lanzadera (cada cuarto de hora), para poder acceder con cierta comodidad al Espace Champerret. El único pero es que la señalización de las paradas era algo más que precario, e incluso un agente de la seguridad del Centro Comercial no supo darme razón de dónde debía esperar la navette. Afortunadamente, pude localizar un pobre letrero, malamente pegado a una farola, que indicaba la parada.

Los residentes en la región parisiense que acuden al Salón sin vehículo propio, idean todo tipo de soluciones imaginativas para poder acarrear sus compras hasta el propio domicilio. Abundan los visitantes que parecen pasajeros de aeropuerto, porque acarrean tras de sí voluminosos trolleys, vacíos a la llegada y pesados a la salida. O los que parecen ir al supermercado, con su carrito de la compra, o los que llevan de casa carritos plegables con sus cintas tensoras.
Tiempos Modernos.
(JMBigas, Marzo 2015)

Os podéis imaginar que, en estas condiciones, la circulación por los angostos pasillos, que deben compartir los degustadores y compradores con los improvisados transportistas, es un atasco complicado de negociar.

En mi caso, yo había escogido previamente algunos expositores que quería visitar. En particular de regiones de Francia que no me resultan fácilmente accesibles (Córcega, Alsacia, Champagne, Chablis -Bourgogne-, Tavel, Loira, etc.). Acabé visitando algunos de mi lista, y algunos otros que me llamaron la atención al pasar frente a ellos. Por ejemplo, un viticultor del Languedoc (Domaine de Gravanel, en Neffiès, en el arrière-pays de Béziers, cerca de Pézenas), que propone unos vinos blancos monovarietales de Viognier, un tipo de uva muy poco extendida de la que, sin embargo, se obtienen algunos de los que me parecen los mejores blancos que ofrece el mercado, tanto en Francia (el Condrieu, del norte del Ródano) como en España (Vallegarcía en Ciudad Real, o Viña Santa Marina en Mérida).

La mayoría de expositores admite el pago de cualquier compra mediante tarjeta de débito o crédito. Aunque alguno me encontré que sólo admitía pago en efectivo, y algún otro cuyo pirulo no le aceptó ninguna de mis tarjetas españolas. Afortunadamente, hay un cajero automático dentro del Espace Champerret; pero mi banco me ha cargado un monstruoso 5% de comisión por la disposición de efectivo (en Euros, por supuesto) en un cajero extranjero.

Tras varias horas de deambular por el Salón, me encontré con varias cajas de vino ya pagadas, depositadas cada una en el pequeño espacio del expositor en concreto. Tocaba rematar la jornada. Pero también tenía hambre y necesitaba empapar las muchas y sucesivas pequeñas degustaciones. Compré un bocata mediocre de jamón y queso, a precio de Feria (7€), que me comí en la Zona de Fumadores (una pequeña área al aire libre, donde se encontraba también el stand de préstamo de carretillas). En un pequeño bar habilitado en uno de los extremos del Espacio, conseguí una cerveza y una mesa donde degustarla con cierta tranquilidad, y descansar un poco antes de la tarea titánica que todavía me quedaba por afrontar.
En los standas acostumbra a haber una botella de agua para
enjuagar la copa y no mezclar sabores.
(JMBigas, Marzo 2015)

Conseguí una carretilla de dos ruedas, con capacidad máxima de cinco o seis cajas, y con ella, entre atascos, tropezones y topetazos, volví a recorrer los stands donde había comprado alguna cosa, y fui cargando las cajitas. Completada la recogida, me dirigí a la zona de carga por uno de los pasillos más atestados, a una velocidad nunca superior a cuatro o cinco metros por minuto. Allí dejé mis compras, identificadas por un número, del que yo tenía una copia.

Salí del Salón, para tomar el autobús de vuelta al parking del Centro Comercial. A pesar de la tarifa preferente, tuve que pagar 16,50€ por la estancia por unas cinco horas de aparcamiento. Un pequeño regalo ya que, en París, la tarifa más habitual es de 1€ ... por cada cuarto de hora.

Ya con el coche, volví al Espace Champerret, al que accedí por la rampa desde la calle trasera (rue Jacques Ibert). Allí cargué las cajas en el maletero y di por terminada la provechosa visita al Salon des Vins des Vignerons Indépendants.

Una visita, pese a todos los inconvenientes y dificultades, muy recomendable para todos los amantes del buen vino.

JMBA

lunes, 23 de marzo de 2015

Elecciones en Andalucía

Hace unas semanas publiqué un artículo con mis impresiones y opiniones sobre la compleja situación política y electoral en España para este año 2015. Prometía actualizarlo al hilo de los resultados de las diversas citas electorales.
Susana Díaz (PSOE) ha sido, sin duda, la gran ganadora
en las elecciones andaluzas.
(Fuente: elpais)

El día después de las elecciones (anticipadas) en Andalucía, es momento de honrar esa promesa.

Un titular: Susana Díaz consigue un éxito importante, al repetir resultado, pese a la fuerte irrupción de dos nuevas fuerzas en el Parlamento de Andalucía (Ciudadanos y Podemos). El PSOE pasa a ser la fuerza más votada, a 14 diputados de distancia de la segunda (PP). Desplome del Partido Popular y reducción de Izquierda Unida a fuerza residual. Éxito sin paliativos para Ciudadanos y éxito relativo para Podemos, que no consigue los resultados que podían anticiparse.

Ahora vayamos al detalle. Todos los datos que cito son los disponibles en la web de la Junta de Andalucía, que corresponden al 99,95% de los votos escrutados. Los definitivos podrían tener alguna ligera variación.

Empecemos por la participación. Se ha alcanzado el 63,94% de participación, unos tres puntos por encima de las elecciones de 2012 (60,78%). Esto significa que se han emitido, en total, 4.017.912 votos en las urnas.
Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), cuya imagen ha crecido
durante la campaña, ha pagado el desgaste nacional.
(Fuente: lavanguardia)

Ha habido un ligero repunte de los votos nulos (40.939, 1.02%, frente al 0,58% en 2012) y en blanco (54.807, 1,38%, frente al 0,91% en 2012). Unas cifras, en cualquier caso, residuales y poco significativas.

En total ha habido 216.030 votos a formaciones que, finalmente, no han conseguido ninguna representación en el Parlamento. Entre estas fuerzas destacan UPyD (76.653 votos), Partido Andalucista (60.707 votos) o Vox (18.017 votos). Como es habitual últimamente, el PACMA (Partido Animalista Contra el Maltrato Animal) ha obtenido 37.735 votos que para nada han servido.

Hasta 9 formaciones políticas han conseguido menos de 500 votos en toda Andalucía.

Lo más significativo es que UPyD ha quedado fuera del Parlamento de Andalucía. Ya anticipaba en mi anterior artículo que la confusión programática y el caudillismo de este partido le iba a pasar factura.

Ahora pasemos a analizar los resultados obtenidos por las fuerzas que sí han conseguido representación parlamentaria.

Al PSOE (Susana Díaz) le han votado 1.409.042 andaluces (35,43%), que le otorgan 47 diputados (los mismos que tenía hasta ahora). Ha perdido algo más de 100.000 votos (frente a los 1.527.923 votos de 2012, 39.56%), pero ha mantenido su presencia parlamentaria. Con diferencia, ha pasado a ser la fuerza más votada, a 13 puntos de distancia de la siguiente, que ha sido el Partido Popular.
Teresa Rodríguez (Podemos) ha alcanzado un
éxito relativo.
(Fuente: elmundo)

El PP ha conseguido el apoyo de 1.064.168 andaluces (26.76%), que le reportan 33 diputados. Frente a los comicios de 2012 ha perdido la impresionante cifra de medio millón de votos (frente a los 1.570.833 - 40.67% -) y 17 diputados. Esto supone un desplome monumental. Sin duda, el PP ha pagado el desgaste del Gobierno de Mariano Rajoy (subidas de impuestos, recortes en sanidad, educación y prestaciones sociales, aumento de la pobreza y la precariedad). Su candidato, Juan Manuel Moreno Bonilla, empezó la carrera siendo (casi) un perfecto desconocido para los ciudadanos andaluces. Personalmente, creo que ha desarrollado una buena campaña y su imagen pública ha mejorado considerablemente. Pero la debacle estaba servida y no hubo manera de revertirla.

Izquierda Unida, sumida a nivel nacional en una crisis grave de identidad y supervivencia, ha pagado en Andalucía, además, los errores del gobierno de coalición con el PSOE en el que participó. De los 12 diputados que tenía (438.372 votos, 11.35%), su presencia se ha visto reducida a 5 diputados (273.927 votos, 6.89%). Unos ciento sesenta y cinco mil votos han huido hacia otras formaciones, y han provocado que IU pasara de tercera fuerza a quinta y prácticamente residual.

Dos formaciones que no tenían presencia en el Parlamento de Andalucía han irrumpido en él, y con mucha fuerza.

Ciudadanos ha conseguido 9 diputados (368.988 votos, 9.28%), iniciando la que auguro que va a ser una impresionante carrera ascendente hacia las Generales de fin de año. Podría llegar a ser una tercera fuerza decisiva en la gobernabilidad a nivel nacional. Su talante moderado, pero enérgico en lo que se refiere a regeneración democrática, le acredita para esta posición. Es la opción evidente para los ciudadanos indignados pero que, a pesar de todo, son conscientes de que tienen muchas cosas que podrían perder. Veremos si el fuelle electoral y político les da para un crecimiento tan rápido.
Juan Marín (Ciudadanos), junto a su líder nacional,
Albert Rivera.
(Fuente: elmundo)

Pese a su impresionante resultado, el éxito de Podemos ha sido relativo. Como ya es habitual, su objetivo era ganar las elecciones y, evidentemente, no lo han conseguido. Y sus expectativas estaban por encima de los 20 diputados, y finalmente han obtenido 15 (590.011 votos, 14.84%). En próximas convocatorias podría arañar algún punto adicional (básicamente, fagocitando a Izquierda Unida). Pero creo que su techo electoral está claramente por debajo del 20% de los votos. Podemos parece la opción por defecto para aquellos ciudadanos que están convencidos de que no tienen nada que perder. Y este colectivo podría disminuir algo si la macroeconomía sigue mejorando como se prevé, y empieza a alcanzar el bolsillo de las familias y el empleo.

Mi impresión es que Podemos pasará a ocupar la posición dominante a la izquierda del PSOE, fundiéndose o reemplazando a Izquierda Unida. Con un techo electoral que estará más próximo del 15% que ha obtenido en Andalucía que del 20% que se podría llegar a suponer a partir de algunas encuestas.


Y ahora las lecturas más políticas y especulativas. El PP se ha desplomado en Andalucía, lo que anticipa las que, sin duda, serán las tendencias dominantes en las municipales y autonómicas y más tarde en las Generales. Su resultado es una censura explícita a Mariano Rajoy y a su Gobierno. Más de treinta años en la oposición en Andalucía, sin haber alcanzado nunca posiciones de gobierno es, ya, para hacérselo mirar.
Antonio Maíllo (IU), junto a su líder nacional, Alberto Garzón .
Caras serias en la noche electoral.
(Fuente: cuatro)

Rajoy todavía podría modificar el rumbo para moderar la debacle. Pero la falta de autocrítica que se observa en el PP y la tradicional abulia y laissez-faire del Presidente no auguran nada bueno para su formación. Es más que probable que Rajoy sea el primer Presidente de la democracia que no consiga revalidar su posición para una segunda legislatura.

A pesar de la ligera erosión de votos, Susana Díaz se refuerza como la figura de mayor poder e influencia en el seno del PSOE. Será, sin duda, Presidenta de Andalucía, y esta vez ratificada por las urnas. Pedro Sánchez tendrá que tener muy en cuenta sus opiniones, ya que no tiene margen para forzar una ruptura que podría acabar con su propia carrera política., apenas iniciada. Mantener sus 47 diputados supone que, a pesar de la erosión por la izquierda que ha sufrido con el ascenso de Podemos, el PSOE ha recuperado bastantes votos de los desengañados del PP. Los votos que entran por los que salen.

Izquierda Unida está pagando la pobre imagen que transmite a la ciudadanía. Su presencia, con varias consejerías, en el Gobierno de la Junta de Andalucía, le ha sumado, en la imaginería popular, a la llamada casta política. Sillones frente a programa es un arreglo por el que siempre se acaba pagando. Veremos si Alberto Garzón consigue enderezar el rumbo y capitalizar los nuevos votos de la izquierda que, por defecto, irán más bien al entorno de Podemos.

Ciudadanos, y su líder, Albert Rivera, han conseguido un importante triunfo. Los intentos del PP de desacreditarlo en base a su origen en Catalunya, donde, por cierto, viene desarrollando un nítido papel contra el secesionismo y en favor de la regeneración, fueron una torpeza política que le ha pasado una pesada factura al Partido Popular. La ciudadanía los percibe como una fuerza nueva en el ámbito del centro algo a la derecha, y su base social está en parte del electorado del PP, y también entre los más centristas de los votantes del PSOE. Su papel a nivel nacional será, sin ninguna duda, de gran relevancia en los próximos tiempos. En Andalucía va a tener una oportunidad que espero no desperdicie, de demostrar lo mucho que puede aportar a la escena política nacional.
Rosa Díez (UPyD), la gran perdedora en las elecciones
de Andalucía. Se queda fuera del Parlamento.
(Fuente: laredaccion)

Globalmente, es falaz, si no directamente falso, afirmar que ha muerto el bipartidismo. Un 62.19% de los andaluces han votado a uno de los dos grandes partidos nacionales. Esta posición creo que se va a deteriorar algo durante este año, y en las Generales podríamos ver un porcentaje varios puntos por debajo de este. Pero el nivel del 50% para la suma de votos de los dos grandes partidos es más que seguro para las próximas confrontaciones. En las Elecciones Generales, me atrevo a anticipar que esa suma estará ampliamente por encima del 55%. Sólo que habrá dos fuerzas con presencia importante (Ciudadanos y Podemos, cada una en el entorno del 15-20% de los votos) que marcarán el rumbo de las posibles alianzas y pactos.

Sospecho que este nuevo escenario podrá influir muy seriamente en un deterioro de la presencia de los partidos directamente nacionalistas (CiU, ERC, PNV,...) en el Congreso de los Diputados. Para el parlamento nacional, los ciudadanos van a preferir alinearse con cierta claridad en el eje tradicional derecha-centro-izquierda , más que reforzar los aspectos más específicos de los nacionalismos. Estos seguirán siendo muy importantes, sin embargo, en las elecciones autonómicas.

La radiografía del Congreso de los Diputados tras las próximas Generales podría ofrecer una presencia importante de cuatro fuerzas (con soportes populares en la línea 30-25-20-20), dejando un espacio inferior al 10% para otras fuerzas, incluyendo las nacionalistas.

En dos meses nos vamos a enfrentar a las elecciones municipales y autonómicas. Me parece que van a desaparecer la mayor parte de las situaciones de mayoría absoluta, y los pactos y alianzas serán las palabras del día después. En esa refriega, es más que probable que el PP pierda muchos de sus feudos actuales, erosionando su capilaridad de cara a las Elecciones Generales de fin de año.


Nos queda todavía mucho año electoral por delante. Pero, sin ninguna duda, el escenario político global ha cambiado de una forma muy importante que, además, no será reversible. Ya no es tiempo de mayorías absolutas, y sí de consensos y acuerdos.

Más análisis tras las elecciones de Mayo.

JMBA

lunes, 16 de marzo de 2015

Finca Río Negro

Con motivo de la II Cumbre Internacional del Vino de Castilla-La Mancha, el pasado sábado tuve la ocasión de participar, con algunos amigos y muchas más personas, en una visita a esta novedosa bodega, en el marco de la Jornada de Puertas Abiertas de muchas bodegas de la región.
Acceso a la bodega de la Finca Río Negro, en
Cogolludo (Guadalajara).
(JMBigas, Marzo 2015)

La Finca Río Negro, como explotación vinícola, se creó en 1999, sobre la finca familiar de 600 hectáreas de la familia Fuentes. Se encuentra en el término municipal de Cogolludo (pop. 648), en la provincia de Guadalajara, en las estribaciones de la Sierra de Ayllón, cercana al Parque Natural de la Sierra Norte, y próxima a los límites de las provincias de Segovia y Soria.

La Plaza Mayor de Cogolludo está presidida por el Palacio de los Duques de Medinaceli, de estilo renacentista, construido a finales del siglo XV. En esa época, el vino de Cogolludo tenía cierto renombre en la Corte. Pero en los tiempos modernos no había ninguna bodega comercial, más allá de algunos majuelos de viña para el autoconsumo, hasta la constitución de la Finca Río Negro.

Tras diversas experiencias, durante diez años, sus primeros vinos salieron al mercado en 2009. Por cierto, ya situados en la franja media alta del mercado, gracias a diversos premios nacionales e internacionales.

Una de las singularidades de la finca es su altitud, próxima a los 1000 metros, que marca, de alguna forma, un cierto límite para el cultivo de la viña.
Nuestro guía fue el propio José Manuel Fuentes, presidente
y fundador de Río Negro.
(JMBigas, Marzo 2015)

Actualmente producen solamente tres tipos de vino. De una parte, un muy singular blanco monovarietal de Gewurztraminer. En tintos, el propio de la finca es un ensamblaje de cuatro variedades: Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Syrah y Merlot, con 12 meses en barrica de roble. Recientemente han sacado al mercado un segundo tinto, el 992, más joven y adaptado para el poteo y consumo por copas, fácil de beber.

Se pueden ver los numerosos premios obtenidos en su propia web.

El acceso a la finca se encuentra en el km 37,400 (N 40.965504º  O 3.073199º) de la carretera CM-1001, a poca distancia del núcleo urbano de Cogolludo. Pasada la verja, una vía asfaltada conduce hasta la propia bodega, a algo menos de 2Km de distancia.

Tras algunos intercambios previos de correos electrónicos, nos habían asignado la visita para las doce del mediodía. Llegamos a la Finca unos minutos antes y, para mi sorpresa, la afluencia de público era importante, requiriendo incluso la asistencia de personal para ordenar el aparcamiento de los vehículos.
Viñedo de Gewurztraminer, en las zonas de menor altitud
de la finca.
(JMBigas, Marzo 2015)

En la bodega, tras identificarnos, nos invitaron a una degustación de sus vinos, acompañados por algunos aperitivos. También tuvimos ocasión de pasar un pedido de vino, por cajas o por botellas, para recoger después de la visita.

Proyectos como el de Río Negro requieren de mucho tiempo hasta convertirse en una realidad. Primero hay que experimentar, antes de tomar la decisión de qué variedades de uva van a ser las más adecuadas a las características de la finca. Luego hay que esperar cuatro o cinco años hasta que las cepas nuevas empiezan a producir uva de calidad. Y luego dejar trabajar al enólogo para que el producto final esté a la altura de lo que se estaba buscando.

Tuvimos la suerte de que nuestro guía fuera el propio José Manuel Fuentes, presidente y fundador de Río Negro. La Jornada de Puertas Abiertas atrajo al alcalde de Cogolludo (Javier de Frías Redondo) y a la viceconsejera de Presidencia y Administraciones Públicas del Gobierno de Castilla-La Mancha, Mar España Martí, que también estuvieron presentes. Las cámaras de una televisión local de Guadalajara inmortalizaron el evento.

La breve visita se inició en los viñedos próximos a la bodega. Allí aprendimos que las cepas de Tempranillo ocupan las partes más altas, mientras que las uvas blancas de Gewurztraminer, las menos elevadas.
Tecnología moderna para conseguir el mejor producto.
(JMBigas, Marzo 2015)

En España, la uva Gewurztraminer está muy poco extendida. Que yo conozca, sólo producen monovarietales algunas bodegas del Somontano, de Navarra y del Bierzo, mientras que en el Penedés se comercializan algunos vinos blancos en cuyo ensamblaje interviene la Gewurztraminer, siendo, posiblemente, el más conocido el Viña Esmeralda de Bodegas Torres. El monovarietal de Gewurztraminer que produce Mas de Sant Iscle, en la D.O. Pla de Bages (Sant Fruitós de Bages) es puramente testimonial.

El señor Fuentes la descubrió en su larga estancia por tierras alemanas y, gustándole los blancos que se obtienen junto al Rhin, pensó en la Gewurztraminer para su primer vino blanco de la Finca Río Negro.

En el recorrido por el interior de la bodega descubrimos algunos de sus secretos. Por ejemplo, esa gran barrica de roble donde está envejeciendo el que podría ser el vino más noble y alto de gama de la bodega, elaborado a partir de la cosecha 2012 (tras descartar la de 2011, por su inferior calidad) y que podría salir al mercado, presuntamente, a finales de 2016. O los experimentos que llevan a cabo con otros tipos de uva, como la Petit Verdot o la blanca Viognier. Ojalá consigan productos tan excelentes como los que pone en el mercado el Marqués de Griñón desde su Dominio de Valdepusa, o ese blanco excelso de Viognier, para algunos el mejor blanco de España, que produce Pago Vallegarcía en Retuerta del Bullaque (Ciudad Real).
Parque de barricas de roble francés y americano, con
climatización de temperatura y humedad.

Por el momento, los vinos de Finca Río Negro se comercializan con la denominación genérica de Vino de la Tierra de Castilla. Parece que algunos cambios legislativos que anticipan les han desaconsejado lanzarse a conseguir una denominación propia como Vino de Pago, aunque reúnen todas las características para obtenerla. En Castilla-La Mancha hay actualmente hasta ocho vinos de pago reconocidos. Hay que decir que, si bien algunos protegen vinos de calidad singular, otros significan bastante poco. Y todo el concepto parece que se va a revisar, de acuerdo a las últimas normativas comunitarias. Personalmente, creo que el concepto vino de pago se desarrolló mucho más en Castilla-La Mancha que en otras zonas vinícolas españolas, debido a la poca imagen de prestigio de sus denominaciones genéricas (como La Mancha, Valdepeñas y otras).

La Finca Río Negro es ya una maravillosa realidad en el campo enológico español. Su vino blanco, casi una excepción en el mercado, es singular y muy agradable, mientras que los tintos son sedosos de textura, sin aristas de sabor, pero muy característicos del terruño donde se levanta la finca. Sin duda todavía nos dará nuevas satisfacciones en el futuro, si sus nuevos experimentos se ven coronados por el éxito, lo que es mucho más que probable que acabe sucediendo, dado el entusiasmo y la profesionalidad con los que los están abordando.
Plaza Mayor de Cogolludo, presidida por el
Palacio Ducal del siglo XV.
(JMBigas, Marzo 2015)

Tras la visita, tuvimos ocasión de completar la degustación y recoger los pedidos.

Y luego nos dirigimos a la Plaza Mayor de Cogolludo, donde disfrutamos de un reconfortante almuerzo (con una contundente Fabada de Cogolludo para empezar) en uno de los restaurantes de la villa, Hermanos Martínez.

Dado que Cogolludo está solamente a unos 100Km de distancia desde Madrid, regresábamos, tras la comida, a la capital en torno a las seis de la tarde.

Podéis ver una colección más completa de fotografías de la visita pinchando en la siguiente imagen.


JMBA

viernes, 6 de marzo de 2015

ExAO (5): Vinos de Extremadura

Ya os conté hace algunos meses las primeras etapas de mi viaje en coche, Junio de 2014, por tierras de Extremadura y Andalucía Occidental. Desde la descripción general del viaje, hasta los paseos por Las Hurdes, la ciudad de Plasencia, las comarcas de La Vera y el Valle del Jerte y el Parque Nacional de Monfragüe.
Bodegas Habla, junto a Trujillo (Cáceres).
(JMBigas, Junio 2014)

Durante todo el recorrido por Extremadura (una parte todavía me queda por contar), tuve ocasión de visitar algunas de las bodegas que jalonan ese territorio. Hoy dedicaré este artículo a los vinos de Extremadura, con especial referencia a las visitas que pude realizar.

Extremadura es una tierra de acendrada tradición vitícola. Sin embargo, su vino más popular, el llamado Pitarra, me parece nefasto, excepto, quizá, para quien le recuerde sabores o aromas de la infancia. En los tiempos modernos (1.999) se ha establecido una única Denominación de Origen en la región, Ribera del Guadiana. Desde mi punto de vista, y con su configuración actual, esta denominación de origen contribuye muy poco a la apreciación de los vinos producidos en Extremadura. El motivo principal es que abarca hasta seis subzonas diferentes, con características climáticas y de suelo muy diversas, que no configuran un criterio de calidad uniforme para los vinos con esta denominación. Las subzonas son cuatro en la provincia de Badajoz (Tierra de Barros, Matanegra, Ribera Alta y Ribera Baja) y dos en la de Cáceres (Cañamero y Montánchez).
Viñedos junto a las Bodegas Habla (Trujillo).
(JMBigas, Junio 2014)

Las restricciones impuestas por cualquier denominación de origen (rendimientos máximos, tipos de cepas admitidas, composiciones, etc.) junto con una muy escasa aportación a la apreciación del producto, provoca que la mayor parte de las bodegas innovadoras de la región (que las hay y bastantes) prefieran la libertad de la denominación genérica Vino de la Tierra de Extremadura. Una situación que, probablemente, se acabe resolviendo en el futuro convirtiendo alguna de las subzonas en denominación de origen de pleno derecho, con sus propias características diferenciales.

En mi periplo por esa tierra, básicamente de norte a sur, empecé por visitar una de las nuevas bodegas con más reconocimiento en el mercado en estos últimos años: Bodegas Habla. Se encuentran muy cerca de Trujillo (Cáceres), dentro de la subzona Montánchez. Llegar a la bodega no es nada fácil, pues hay que pasar bajo la autovía A5 y seguir luego un camino de tierra. Para quien le pueda servir, sus coordenadas son N 39.402172º O 5.869200º. Casi enfrente está la finca La Torrecilla, de la misma propiedad, que no es de acceso público.
Puerta de entrada a las Bodegas Habla.
(JMBigas, Junio 2014)

Su vino más extendido y conocido es el Habla del Silencio, un nombre curioso que cualquiera retiene si lo ha visto alguna vez. Es, efectivamente, un tinto fino con crianza, muy agradable de beber, de 14,5º, elaborado a partir de Syrah, Cabernet Sauvignon y Tempranillo. También producen un tinto joven, ideal para el poteo o degustación por copas, al que llaman Habla de la Tierra. Pero sus joyas son los tintos Habla numerados. Cada año sacan al mercado dos de estos. Uno de ellos acostumbra a ser un monovarietal de Syrah (con número par), mientras que el otro es un cuvée de Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Petit Verdot (con número impar). Los últimos presentes en el mercado son el Habla Nº 11 y Nº 12, aunque, con algo de suerte, todavía se puede comprar alguno de los anteriores.

La bodega es un edificio moderno (construido no hace más de diez o quince años). Si no se tiene cita previa, en la verja hay un timbre que permite, a horas convenientes, tener acceso al interior y poder comprar alguno de sus caldos, a la vez que recibir algunas explicaciones sobre su historia y actualidad.

Todos los vinos de las Bodegas Habla se comercializan como Vino de la Tierra de Extremadura.



Quería visitar Guadalupe y, de camino, al borde de la carretera EX-116, en el término municipal de Cañamero, visité las Bodegas Ruiz Torres (N 39.362001º O 5.335748º). El acceso es fácil desde la carretera, y hay una gran explanada para aparcar frente al edificio principal de la bodega. A pesar de que ya eran más de las dos de la tarde, todavía me atendieron en la tienda que tienen para los visitantes. Producen una gran variedad de vinos (tinto, rosado, blanco) bajo las marcas genéricas Attelea, Trampal y Antero. Pero sus mejores vinos los producen bajo el nombre de Ruiz Torres, como dos remarcables monovarietales de Syrah o de Cabernet Sauvignon.
Bodegas Ruiz Torres en Cañamero (Cáceres).
(JMBigas, Junio 2014)

Aunque algunos de los vinos están acogidos a la D.O. Ribera del Guadiana, la mayoría utilizan el genérico Vino de la Tierra de Extremadura. Me confirmaron los responsables que ello es debido, como ya he comentado, a las restricciones que impone la D.O., poco adecuadas, según ellos, a las características climáticas de la subzona Cañamero.

En esa misma subzona hay otra gran bodega, Bodegas Carabal, situada en Alía, junto a la carretera Alía-Castilblanco (N 39.369017º O 5.161679º). Tras la breve visita a Guadalupe (que ya os contaré en otra ocasión), estuve a sus puertas. Pero eran las cinco de una tarde muy calurosa y la verja estaba cerrada y no pude visitarla. Producen tres tipos de tinto bajo la D.O. Ribera del Guadiana. Un Tinto Roble (Carabal Rasgo); un Tinto Crianza (Carabal Cávea) que ha ganado bastantes premios a partir de un ensamblaje de Syrah, Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Graciano; y el goloso Carabal Gulae, otro Tinto Crianza, elaborado con cariño a partir de sus mejores cepas.

Ese miércoles 4 de Junio recalé en Cáceres capital, donde cené y dormí (ya os contaré los detalles en otro momento).


El jueves 5 tomé rumbo al sur (final de etapa en Zafra, provincia de Badajoz), con idea de realizar una visita a Mérida, especialmente a su zona arqueológica romana. Tras un pequeño desvío hasta Montánchez, para comprar un poco del maravilloso jamón ibérico que allí producen, llegué a las inmediaciones de Mérida pasadas las once de la mañana, por la A-66, llamada Autovía de la Plata. Esta carretera, que vertebra todo el oeste de la península, de norte a sur, permite viajar desde Gijón en Asturias hasta Sevilla. Queda todavía algún tramo en que la carretera es de calzada única, pero casi toda la ruta es una autovía de doble calzada.
Viña Santa Marina, junto a Mérida (Badajoz).
(JMBigas, Junio 2014)

Para aprovechar las horas comerciales útiles (para la visita a Mérida daba igual un poco más pronto o un poco más tarde), seguí unos kilómetros hacia el sur, para visitar las bodegas Viña Santa Marina (en la subzona Ribera Alta), que están ubicadas junto a la propia A-66, aunque el acceso es ligeramente truculento, a pesar de estar señalizado. Por si acaso, sus coordenadas son: N 38.829072º O 6.371912º.

El edificio de la bodega, al más puro estilo de cortijo del sur, está rodeado de una extensión de viñedos, hasta las 61 hectáreas que constituyen el mejor activo de la bodega. Situada a los pies de la Sierra de Lamoneda, se trata de un proyecto de Álvaro de Alvear, perteneciente a una familia de larguísima tradición vitivinícola.

Una de las peculiaridades de Viña Santa Marina es que disponen de algunas variedades de uva muy poco extendidas en España, como la blanca Viognier y algunas cepas autóctonas. Yo sólo conozco que utilice la Viognier el Pago Vallegarcía, en Retuerta del Bullaque (Ciudad Real), de la que obtienen el que, para mi gusto, es uno de los mejores blancos de España.
Viñedos junto a Viña Santa Marina, en Mérida.

En Mérida, Viña Santa Marina propone, aparte de un blanco seco monovarietal de Viognier, también un Viognier dulce de vendimia tardía, muy singular.

Su tinto más popular y extendido es, probablemente, el Equus (un cuvée de Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Syrah). Pero también tienen un par de variedades de gama alta, con reconocimiento de más de 90 puntos Parker. Por ejemplo el Gladiator (Syrah, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot) o el Miraculus (Merlot, Cabernet Sauvignon, Syrah, Cabernet Franc).

En la franja alta también se sitúan los dos monovarietales de Tempranillo, los Torremayor (crianza y reserva).

Utilizando varietales autóctonos, proponen dos vinos blancos interesantes: el Altara (Montúa, Cayetana Blanca, Pardina) y el Altara Aurum (un ensamblaje de Montúa y Viognier).

Utilizando solamente Merlot, proponen el carnoso rosado Viña Santa Marina.
Toneles de reclamo frente a Viña Santa Marina en Mérida.
(JMBigas, Junio 2014)

A pesar de que están afiliados a la Denominación de Origen Ribera del Guadiana, la mayoría de sus variedades se comercializa como Vino de la Tierra de Extremadura.

Llegué a la bodega en torno a las once y media de la mañana. Junto al edificio principal hay una gran explanada de tierra para poder aparcar, y acercarse andando a la entrada a la bodega. En la propia planta baja tienen una sala grande preparada para degustaciones, junto a una tienda muy bien dispuesta donde se pueden adquirir todas las variedades que producen.

Pensaba llevarme una muestra de seis botellas, pero la abundante variedad y excelencia de lo que producen me aconsejaron ir más bien a la docena, para no olvidarme de nada significativo.

Pasado el mediodía llegué a Mérida (ya os contaré la visita en otra ocasión).

Hubiera querido visitar también otra bodega singular en las inmediaciones de Mérida, Marqués de Valdueza. Pero la finca Perales de Valdueza, donde producen varios vinos tintos, incluyendo un Gran Vino de Guarda, así como aceite de oliva virgen, está situada junto a la A-5, en el Km 360 (N 38.859747º  O 6.544626º), ya camino de Badajoz, y me suponía un desvío que no me pude permitir.

Por la tarde seguí camino hacia el sur, con primera parada en Almendralejo, capital de la subzona Tierra de Barros, dentro de la D.O. Ribera del Guadiana. Esta zona es de las más reconocidas en el entorno vinícola de Extremadura. Aparte de algunos buenos vinos, varios productores también proponen una cierta variedad de cavas (algunos de ellos con Denominación de Origen Cava, que es la única D. O. que no es geográfica). En general, los Brut o Brut Nature tienen una buena calidad, y un excepcional ratio precio-calidad. Se pueden conseguir Brut Natures mucho más que correctos por menos de 5€.

Quizá el más conocido sea el Vía de la Plata, que tiene la bodega en el centro de la población, y sólo producen algunas variedades de cava (no vinos tranquilos). Tuve ocasión de probar su excelente Brut Nature esa misma noche en el Parador de Zafra. Pero para la visita yo había escogido la Bodega Romale, que está ubicada en un Polígono Industrial al norte de la población (N 38.696851º  O 6.412989º). Llegué allí en torno a las cuatro y media de la tarde, pero la tienda-oficina estaba cerrada hasta las cinco. Tuve que hacer tiempo dando una vuelta por Almendralejo, y volví pasadas las cinco.

Romale se suministra de diversos viticultores de Tierra de Barros, pero sus técnicos controlan directamente hasta 300 hectáreas de viñedos.

Bajo la D. O. Ribera del Guadiana comercializan dos familias de vinos. La marca básica (Viña Romale) integra un blanco de Macabeo, un rosado de Tempranillo, un tinto joven 100% Tempranillo y otro de Tempranillo con 10% de Garnacha. La marca premium (Privilegio de Romale) incluye un Tinto Roble Coupage (Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Syrah), un Tinto Crianza y otro Reserva 100% Tempranillo.

También comercializan algunos vinos más sencillos (como Vino de la Tierra de Extremadura) en los tres colores y habitualmente en el formato BiB (Bag in Box).

Los cavas blancos, bajo Denominación de Origen Cava y marca Privilegio de Romale, utilizan Macabeo y Parellada (Semiseco, Brut Nature y Brut Nature Reserva). El Brut Nature Rosado lo elaboran a partir de 100% Garnacha.

Junto a la oficina, en la entrada principal del edificio, tienen una pequeña tienda con exposición de todos sus productos, atendida por el propio personal de la oficina.

He probado el Brut Nature Reserva (que compré a un precio en el entorno de los 5€), y es mucho más que correcto y muy agradable al paso de boca.

Desde Almendralejo seguí camino al sur, para la última parada del día, en Villafranca de los Barros. Allí quería visitar la bodega Pago de las Encomiendas, que elaboran algunos productos bastante singulares.
Pago de las Encomiendas, en Villafranca de los Barros
(Badajoz).
(JMBigas, Junio 2014)

La bodega se encuentra a las afueras del pueblo, al suroeste de la localidad (N 38.554560º  O 6.344963º). Tras cruzar la verja (que yo encontré abierta, pasadas las cinco y media de la tarde), hay una explanada para poder aparcar el coche. Tras llamar al timbre, me atendió el propio responsable de la bodega.

Pago de las Encomiendas es un sabio ensamblaje de tradición, modernidad y esfuerzo por la calidad. Un exquisito cuidado de la uva en el campo, incluyendo a menudo vendimias nocturnas, y en la propia bodega, donde toda la conducción es por gravedad, tratando de evitar incidentes no deseados, determina la obtención de vinos singulares y muy reconocibles.

Para todos los vinos que producen utilizan la denominación genérica Vino de la Tierra de Extremadura, a pesar de encontrarse en el corazón de la subzona Tierra de Barros de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana. Bajo la marca Nadir comercializan los tres colores: un tinto con crianza (Tempranillo y Syrah), un potente rosado (Tempranillo y Petit Verdot), cuyos 14,5º embotellan en un envase singular, y un Blanco (monovarietal de Cayetana Blanca).

En el alto de gama proponen el Xentia de Juan Carrillo, un tinto con crianza de 14,9º, elaborado a partir de Tempranillo, Petit Verdot, Syrah y Graciano.

Sin duda una bodega a tener en cuenta para completar el panorama de la modernidad en el vino extremeño.

Desde allí seguí camino al sur, hasta Zafra, donde había reservado alojamiento en el Parador.

Pero esa ya será otra historia.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este artículo, podéis acceder a una colección más amplia pinchando en la siguiente imagen.


JMBA


Nota aclaratoria: Procuro proporcionar las coordenadas precisas de las respectivas bodegas, ya que raramente disponen de direcciones postales reconocibles por las herramientas cartográficas o dispositivos de navegación. La mayoría de GPS permiten la introducción de un destino mediante sus coordenadas. Y en Google Earth, por ejemplo, se pueden introducir directamente las coordenadas (eso sí, identificando la orientación Oeste como W  - de West - y no como O, y utilizando el punto decimal y no la coma) y te lleva de la mano a la puerta de la correspondiente bodega.