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martes, 16 de septiembre de 2014

Por Tierras de Burgos (2): Paseos por la capital

Ya os he contado el primer día de este viaje, con el desplazamiento hasta Burgos capital desde Madrid, y las diferentes paradas que realizamos.
Vista de la Catedral de Burgos y la ciudad, desde el
Mirador del Castillo.
(JMBigas, Julio 2014)

Por la tarde de ese lunes 14 de Julio llegamos al Hotel Puerta de Burgos. Tras ocupar las habitaciones que habíamos reservado, salimos para realizar un poco de turismo por la ciudad.

Primero fuimos hasta el Mirador del Castillo, junto al Castillo de Burgos, edificado en tiempos de la Reconquista (siglo IX). Se encuentra en el cerro de San Miguel, unos 75 metros sobre el nivel de la ciudad. Es posible visitar el Castillo, pero ya no a esas horas avanzadas de la tarde. Ignoro los atractivos que ofrece su interior para el visitante.

Junto al Mirador hay unas poquitas plazas donde aparcar el coche. Desde el Mirador se tiene una muy buena perspectiva de toda la ciudad, donde destaca en primer plano la Catedral y todo el centro antiguo de Burgos, incluida la zona verde que bordea al río Arlanzón, con su famoso Paseo del Espolón.
La Catedral, la zona del río Arlanzón y el complejo del
Museo de la Evolución Humana.
(JMBigas, Julio 2014)

El suelo del Mirador es una especie de Rosa de los Vientos, donde destaca la dirección y la distancia desde Burgos hasta diversos enclaves próximos y lejanos. Siempre acostumbra a haber visitantes en la zona, con ganas de tomar algunas buenas fotografías; también es un centro de reunión para algunos grupos de jóvenes.

La tarde es, posiblemente, el mejor momento del día para visitarlo, ya que se tiene el Sol poniente a la espalda, iluminando los diversos monumentos de la mejor manera posible.

Desde allí fuimos a la zona del Monasterio de las Huelgas Reales. Su historia se remonta al siglo XII con el rey Alfonso VIII de Castilla y su esposa Leonor. Su fundación, destinada a cabecera en toda la región de las comunidades femeninas cistercienses, tenía como objetivo convertirlo en panteón de reyes y en lugar de retiro para damas nobles. Inicialmente establecido en el campo cercano a la ciudad de Burgos, hoy se encuentra en el centro de uno de los barrios residenciales de la ciudad moderna, a varios kilómetros de distancia de su casco histórico.

Era ya el final de la tarde, pasadas las ocho y media, y era imposible cualquier tipo de visita al interior del Monasterio, donde destaca, entre otras maravillas, su Claustro. Pero sí pudimos deleitarnos de la maravillosa iluminación que el Sol de la tarde ofrece al visitante sobre las piedras antiguas del Monasterio.
Monasterio de las Huelgas Reales.
(JMBigas, Julio 2014)

Desde allí fuimos directamente hacia el centro histórico de Burgos. Aparcamos el coche en el parking subterráneo bajo la Plaza Mayor. La Plaza Mayor de Burgos, con edificaciones muy bonitas y armoniosas, no tiene la monumentalidad de otras plazas mayores de Castilla o León (la de Madrid, la de Valladolid, la de Salamanca, la de León, incluso la de Lerma, una de las más grandes). Allí se encuentra el Ayuntamiento de la ciudad. La zona de la Catedral, el río y sus paseos arbolados y las pequeñas calles llenas de tentaciones gastronómicas para el paladar, están a un tiro de piedra de la Plaza Mayor, por lo que supone un buen punto de partida para cualquier paseo por el casco histórico de la ciudad.

Eso es lo que hicimos. Primero por la peatonal Calle Paloma, que desemboca en la gran Plaza del Rey San Fernando, frente a la mundialmente conocida Catedral de Burgos, una de las joyas del gótico español. Su construcción se inició en el siglo XIII, siguiendo los patrones del gótico francés de las grandes catedrales de París o de Reims. Sufrió importantes adiciones y modificaciones en los siglos siguientes.

Actualmente, toda la zona que rodea a la Catedral es peatonal, y está sembrada de la tradicional oferta comercial y de restauración, habitual en entornos de ese estilo. En su parte más elevada, por la calle Fernán González, está el Mesón del Cid, uno de los hoteles y restaurantes más clásicos del casco histórico de Burgos.
Ayuntamiento de Burgos, en la Plaza Mayor.
(JMBigas, Julio 2014)

Azuzados ya por el hambre (estábamos cerca de las diez de la noche, aunque a mediados de Julio todavía había luz de día), buscamos un lugar adecuado para cenar un poco. En esta labor volvimos hacia la Plaza Mayor, y nos internamos por la estrechita calle de San Lorenzo, donde cada portal es una nueva tentación para el paladar. Abundan los bares de pinchos, los mesones, y toda clase de establecimientos que ofrecen saciar el hambre de todas las formas imaginables.

Mi amigo G. recordaba con cariño que, en una anterior visita a la ciudad, se había deleitado con un pincho llamado cojonudo. Localizamos, casi por casualidad, el Mesón Los Herreros, en esa calle de San Lorenzo, que es la cuna de esa maravilla gastronómica. El cojonudo consiste en una pequeña rebanada de pan, con un huevo de codorniz, un trocito de chorizo (o morcilla, en su caso) y una tira de pimiento rojo. Hasta cierto punto, los ingredientes se pueden negociar, como fue mi caso con el pimiento, que no soporto.
Mesón Los Herreros, en la calle de San Lorenzo.
(JMBigas, Julio 2014)

En la barra de Los Herreros tomamos algunas copitas de vino (primero un verdejo blanco, luego un delicioso tinto D. O. Arlanza), acompañadas por algún cojonudo, alguna deliciosa croqueta, y algunos otros pinchos y tapas, que nos dejaron plenamente satisfechos, preparados para volver al hotel y dormir como angelitos.

Tuvimos también ocasión de realizar un breve paseo por el Espolón, junto al río Arlanzón. Como es frecuente en verano, el espacio estaba bastante ocupado por un mercadillo de diversos tipos de artesanías.

El martes lo dedicamos a visitar Atapuerca, pero eso ya os lo contaré en otro capítulo.

Por la noche, de vuelta al hotel de Burgos, fuimos en el autobús línea 1 hasta el centro (junto a la estatua del Cid), y cenamos en la terraza de Casa Ojeda, uno de los restaurantes más clásicos del centro de Burgos.

El miércoles realizamos una larga excursión por la zona conocida como de Las Merindades, por el norte de la provincia de Burgos, pero eso también os lo contaré en capítulo separado.
Un "cojonudo", con huevo de codorniz, chorizo y
una tira de pimiento, sobre rebanada de pan.
(JMBigas, Julio 2014)

Ese miércoles acabamos llegando tarde de vuelta al hotel, y decidimos cenar por el propio barrio del hotel. Tras algún tropiezo (en algún local de la zona, la absoluta carestía de servicio nos sumió en una total desatención y tuvimos que salir huyendo), acabamos cenando de modo informal en la terraza del bar restaurante Giovanni que, a pesar de su nombre italiano, tiene la tradicional oferta local de tapas y raciones.

El jueves iniciamos el regreso a Madrid. Pero realizamos algún desvío y algunas paradas de interés, principalmente enológico. Esa ruta será el objeto del quinto capítulo de esta serie.

A pesar de pernoctar tres noches en un hotel de Burgos, no tuvimos demasiado tiempo para realizar turismo por la capital. Muchas visitas se quedaron en el tintero. Pero ese será el acicate para una futura visita a esa maravillosa ciudad.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este artículo, podéis acceder a una colección de 22 imágenes, pinchando en la siguiente toma.


También podéis ver este breve vídeo:


JMBA

martes, 9 de septiembre de 2014

Por Tierras de Burgos (1): Milagros y Lerma

A principios del pasado mes de Julio acordé con mi buen amigo G. dedicar unos días a recorrer las Tierras de Burgos, incluyendo la imprescindible visita a Atapuerca, y también una excursión de descubrimiento por las Merindades, al norte de la provincia.
Edificio principal de las Bodegas Valdubón, en
Milagros (Burgos).
(JMBigas, Julio 2014)

Finalmente, decidimos como fechas los días del 14 al 17 de Julio (de lunes a jueves, intentando evitar las afluencias domingueras).

El lunes 14 salimos pronto de Madrid en el coche, con primera parada en Milagros, para un desayuno en condiciones. Saliendo de la Autovía A-1 en el kilómetro 146, a la derecha se tiene el hotel-restaurante llamado El Lagar de Milagros. Con un aparcamiento amplio y cómodo, es una excelente opción, a cualquier hora, para una parada restauradora. Por la mañana, por ejemplo, tienen unos molletes con buen jamón, que quitan el hipo (y el hambre). Además, su horno de leña se enciende prontito, para poder ofrecer lechazo (cordero) asado durante la mayor parte de la jornada. También tienen una pequeña tienda para comprar productos de la tierra (vinos de Ribera del Duero, quesos, etc. etc.).
Tienda física de vinosribera.com, en la localidad
de Fuentespina (Burgos).
(JMBigas, Julio 2014)

En el término municipal de Milagros hay una bodega (D.O. Ribera del Duero) que nos apetecía visitar: Valdubón. Sabíamos que había que seguir hacia Fuentespina y Aranda de Duero por la antigua carretera nacional, no la autovía, y en algún lugar a la derecha debería haber un desvío hacia las bodegas. Previamente, yo había investigado en Google Earth, y en el GPS había introducido unas coordenadas del lugar que me pareció más probable. A pesar de la falta de información en su web, tuvimos suerte con mi intuición, y nos desviamos por el camino correcto. A 100 metros de la carretera nacional, ya sí hay un indicador que señala a las bodegas, pero acertar el buen desvío no es nada trivial. Finalmente, las coordenadas de la bodega son las siguientes: N 41,609782º O 3,686964º. Valga este dato para quien quiera visitarlas sin contratiempos.

A pesar de no haber anunciado nuestra visita, nos recibieron con gran amabilidad, e incluso nos dieron un pequeño paseo por las diversas instalaciones de la bodega, que está muy preparada para acoger a grupos con diversas actividades de enoturismo.
Palacio Ducal de Lerma (actualmente,
Parador de Turismo).
(JMBigas, Julio 2014)

Entre sus productos, está la gama completa de tintos (joven cosecha, roble, crianza, reserva) así como algunos vinos de autor en el alto de gama (Honoris de Valdubón, Valdubón Diez). También producen un vino blanco de verdejo, con Denominación de Origen Rueda.

Seguimos luego camino hacia Fuentespina, para reincorporarnos a la autovía con destino a Burgos. Pero unos cientos de metros más allá de la rotonda de acceso (N 41,629360º O 3,687776º) está la tienda física de vinosribera.com, posiblemente el distribuidor con una mayor variedad de vinos de la D.O. Ribera del Duero. Nos pudo la curiosidad, y le realizamos una visita que acabó durando prácticamente una hora.

Allí nos atendió la encantadora Noelia. Aparte de los vinos, también tienen algunos productos gastronómicos singulares de la tierra (quesos, morcilla, aceite, dulces, etc. etc.). A petición de G., nos ofrecieron guardar en su bodega refrigerada los vinos que ya llevábamos y los que compramos allí, para recogerlos en el viaje de vuelta a Madrid, tres días después. De esta forma, les ahorramos el calentón de viajar en el maletero del coche a mediados de Julio, lo que nunca es bueno para ningún tipo de vino.
Monasterio de la Ascensión de Nuestro Señor, también
conocido como Convento de Santa Clara, en Lerma.
(JMBigas, Julio 2014)

Teníamos idea de llegar hasta Lerma, para una pequeña visita turística, y comer allí. Lerma, villa ducal, está unos cuarenta kilómetros antes de llegar a Burgos capital, junto a la autovía. Abunda allí la arquitectura monumental, ya que fue la villa de Francisco de Sandoval y Rojas, I Duque de Lerma desde 1599, primer ministro y valido del rey Felipe III

Aparcamos el coche en plena Plaza Mayor, La plaza, de 6.862 metros cuadrados, es una de las más grandes de España. La preside el antiguo Palacio Ducal, que actualmente es un Parador de Turismo.

Antes de decidir sobre el almuerzo dimos un pequeño paseo por los alrededores de la Plaza Mayor. Por la calle de la Audiencia, donde está el Ayuntamiento y el antiguo Monasterio de Santa Teresa. Hasta la Plaza de Santa Clara, con el monumental Monasterio de la Ascensión de Nuestro Señor, también conocido como Convento de Santa Clara. Los dos monasterios están unidos por el llamado Mirador de los Arcos, recientemente abierto al público. Desde allí se tienen unas excelentes vistas de la llanura que rodea Lerma. Y pudimos ver, también, las numerosas bandadas de pájaros (¿golondrinas? ¿estorninos?) que sobrevolaban el lugar, bajo la solanera implacable y muy calurosa de un mediodía de Julio.

En la propia Plaza Mayor hay varios asadores y restaurantes. La especialidad de la zona es el cordero asado, o lechazo (cordero lechal), aunque todos ellos ofrecen una carta variada, muy especialmente girando en torno a las excelentes carnes de la región.
Mirador de los Arcos, en Lerma (Burgos).
(JMBigas, Julio 2014)

Había leído por Internet algunas notas negativas sobre alguno de estos restaurantes. Lerma es un destino gastronómico muy popular para el fin de semana, y un sábado o domingo puede haber una multitudinaria afluencia de visitantes (la mayoría procedentes de Madrid), para deleitarse con los maravillosos productos de la zona.

Por todo ello decidimos ceder a la invitación de un restaurante fuera de la Plaza Mayor, a escasos doscientos metros, eso sí: La Posada de Eufrasio. Este Asador tiene varios comedores interiores y una terraza (teóricamente) climatizada en la parte posterior, con buenas vistas. En ese lunes había muy poquitos visitantes en Lerma, y pudimos escoger la mesa de la terraza que más nos apeteció.

Aunque no comimos cordero, la comida estuvo bastante satisfactoria. Eso sí, tuvimos un pequeño incidente con el vino, ya que seguramente no tuvimos suerte, y hubo que cambiar una botella por otra de una marca de más confianza. Lerma es el centro de una pequeña Denominación de Origen (Arlanza), donde se producen básicamente tintos muy parecidos a los de Ribera del Duero. La botella que nos abrieron del Arlanza Crianza de la casa, que la señora insistió en decirnos que era, en general, muy apreciado por sus clientes, no resultó para nada de nuestro gusto. Nos la cambiaron por un razonable tinto crianza de Ribera del Duero.
Posada de Eufrasio, asador a doscientos metros de la
Plaza Mayor de Lerma (Burgos).
(JMBigas, Julio 2014)

De vuelta a la calle tras el almuerzo, la digestión y el calor me provocaron un insuperable sopor. Alguna cabezadita acabó sucediendo en alguno de los bancos a la sombra que hay por la zona.

A media tarde, seguimos camino hacia Burgos. Habíamos decidido tomar a la capital como nuestro centro de operaciones durante los cuatro días del viaje, y habíamos reservado un buen hotel, a precio razonable, algo alejado del centro histórico de Burgos: Hotel Puerta de Burgos. Es un cuatro estrellas correcto, con aparcamiento subterráneo propio, en la calle Vitoria, a más o menos un kilómetro y medio de la zona del Teatro Principal y la estatua del Cid, junto a la Plaza Mayor. Un paseo quizá demasiado largo para realizar alguna visita turística por el centro, pero el autobús de la línea 1 tiene una parada frente al hotel y lleva al centro en unos pocos minutos, por 1€ el trayecto.

Tras tomar posesión de las habitaciones en el hotel, dedicamos el resto de la tarde a visitar algunos lugares singulares de la ciudad de Burgos. Pero eso ya os lo contaré en el próximo capítulo.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este capítulo, podéis acceder a una colección más completa, con 27 imágenes, pinchando en la siguiente foto.

Burgos: Milagros y Lerma


JMBA

sábado, 6 de septiembre de 2014

Un mediodía en Ávila

A la vuelta de mi excursión a Guijuelo, que ya he comentado, me paré al mediodía en Ávila (pop. 59.258). Ávila es una de las capitales de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, situada a poco más de 100 kilómetros de Madrid. El camino más directo y rápido es por el Túnel de Guadarrama y el conjunto de autopistas de peaje de la zona (10,30 Euros por trayecto). Una alternativa, que ya he comentado en otra ocasión, es por El Escorial y el Puerto de la Cruz Verde, un camino mucho más pintoresco, pero también más lento.
Recinto amurallado de la ciudad de Ávila, desde el
Mirador de la carretera de Madrid.
(JMBigas, Agosto 2014)

Ávila, especialmente por el conjunto se sus Murallas, posiblemente el conjunto de ese estilo mejor conservado del mundo, está en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1985.

Ávila es una ciudad muy turística. Pero sospecho que su proximidad con Madrid (como le sucede, por cierto, a Segovia o Toledo) provoca que la gran mayoría de visitantes de la ciudad lo hace en el marco de excursiones en el día, y no genera pernoctaciones en la ciudad. Seguramente esta es una signatura pendiente, y las autoridades con responsabilidad en la promoción del turismo en Ávila seguro que están trabajando para remediar los efectos negativos de este hecho.

Como yo viajaba en coche, había analizado cuál era la mejor aproximación posible al centro histórico de la ciudad. Aunque seguramente no sea la opción más económica, elegí dejar el coche en el parking subterráneo bajo la Plaza de Santa Teresa, llamada coloquialmente el Grande. Esta plaza, presidida por un monumento a la Santa, es bastante grande y se ubica junto a la Puerta del Alcázar, en la parte exterior de la Muralla.
Plaza de Santa Teresa, el Grande.
(JMBigas, Agosto 2014)

Llegué en torno a la una y media de la tarde de un día muy caluroso, en que la solanera que caía del cielo invitaba a buscar la sombra siempre que fuera posible.

Mi buen amigo A., que frecuenta esta ciudad con regularidad, me había recomendado varios establecimientos para un almuerzo castellano de buena relación calidad-precio. Dos de ellos, sin duda de bastante nivel, están ubicados más a las afueras, y no me convenían tanto como el Mesón del Rastro, en la Plaza del Rastro, intramuros junto a la Muralla y la Puerta llamada del Rastro o de la Estrella.

Accedí al casco histórico por la Puerta del Alcázar y, un poco hacia la derecha, bordeé la Catedral de Cristo Salvador de Ávila.  La Catedral está bastante encajonada entre callejuelas estrechas, y sólo frente a su fachada principal, donde están las conocidas estatuas de leones yacentes, hay una plaza de un cierto tamaño que permite una correcta visibilidad del edificio.
Puerta del Alcázar, junto a la Plaza de Santa Teresa.
(JMBigas, Agosto 2014)

Paseando por las calles peatonales (o casi) del casco histórico, repletas de comercios y establecimientos de restauración (bares, restaurantes, casas de comidas,...) acabé llegando a la recoleta Plaza del Rastro. En el rincón sombreado de la plazoleta está el Mesón del Rastro, restaurante y también hotel con un pequeño número de habitaciones.

Comí allí muy a gusto (un jueves laborable de finales de Agosto, la concurrencia era limitada). Unas croquetitas variadas (de jamón, boletus,...) y un solomillo de la famosa ternera de Ávila, sonrosado y delicioso. Acompañado por una botella de vino rosado fresquito (el calor lo aconsejaba), un Viña Picota de la D.O. Cigales (provincia de Valladolid). Completado con una copa de helado de vainilla y un café, más una botella de agua mineral, la factura subió al entorno de los 50 Euros. Nada barato, pero razonable dado el empaque del establecimiento, un servicio muy correcto y atento, y una materia prima de la máxima calidad. En resumen, una Casa de Comidas recomendable (de 8 sobre 10), para el que prefiera comer sentado y servido, en lugar de tomar pinchos variados de pie por los diversos establecimientos que lo ofrecen por todo el casco histórico. Buena calidad, sin lujos.

Al terminar el almuerzo, el calor en el exterior (cuatro de la tarde), era bastante abrumador. Cruzando la puerta de la Muralla se llega al Parque del Rastro, una zona arbolada con algunos bancos, un Monumento a la Lengua Castellana, y un Mirador con buenas vistas sobre la ciudad extramuros. Un banco a la sombra fue el escenario de alguna cabezadita durante la digestión del almuerzo.
Fachada principal de la Catedral de Ávila.
(JMBigas, Agosto 2014)

De vuelta intramuros, subí por la calle Caballeros hasta la Plaza del Mercado Chico, donde está el edificio del Ayuntamiento de Ávila, aparte de muchas terracitas donde tomar un café a gusto, o lo que sea. Alrededor de la plaza hay un continuo de soportales, que protegen al peatón de la lluvia y del frío que allí reina en los días más rigurosos del invierno. Y es que la ciudad de Ávila se encuentra a más de 1100 metros de altitud y disfruta por completo de un clima continental.

Desde allí, y paseando, por la sombra siempre que era posible, volví hacia la Puerta del Alcázar. Junto a ella hice una breve parada en una tienda de regalos culturales, Caricias de Santa Teresa, que me pareció diferente de la tradicional tienda añeja de souvenirs.
Plaza del Rastro. En el rincón, el Mesón del Rastro.
(JMBigas, Agosto 2014)

La Muralla de Ávila, que rodea por completo el casco histórico de la ciudad, tiene una longitud total de 2.516 metros, y tiene 87 torreones y nueve puertas. Por una pequeña entrada (5 Euros) es posible recorrer a pie el camino sobre muralla por una buena parte de la misma. Según parece, con vistas muy interesantes. Sin embargo, en esa tarde de jueves caluroso de finales de Agosto, esa podía ser una actividad de riesgo, ya que todo el camino que se puede recorrer discurre a pleno Sol. Lo dejé para una mejor ocasión.

Recogí el coche en el parking de Santa Teresa. La cuenta fue de algo más de 6 Euros por casi cuatro horas de estancia. Antes de abandonar Ávila quería parar en un Mirador de la ciudad que había visto en el camino de llegada. Tras algunas idas y venidas, lo localicé. Se encuentra en la carrretera de Madrid (N-501), en las coordenadas N 40,659989 O 4,711301. Es punto de parada obligada de los autobuses que desplazan visitantes a Ávila. Mientras estuve allí, llegó uno de ellos, holandés, cargado de turistas, en general, de edad avanzada.
Ayuntamiento de Ávila, desde los soportales de la
Plaza del Mercado Chico.
(JMBigas, Agosto 2014)

Desde el Mirador se tiene una visión privilegiada del conjunto amurallado de la ciudad, y la fotografía desde allí es una de las obligaciones de cualquier visitante a Ávila.

Puse luego ya camino de vuelta a Madrid, y acabé llegando a mi casa en torno a las siete y media de la tarde. En conjunto, un día muy bien aprovechado.

Desde mi punto de vista, cualquier visitante que esté unos días en Madrid, debería, necesariamente, realizar una visita, aunque fuera relativamente breve, a las ciudades de Ávila, Segovia y Toledo, todas ellas a una distancia del entorno de los 100 kilómetros desde la capital.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este artículo, podéis acceder a una completa colección de 32 imágenes, pinchando en la siguiente foto.


Además, he elaborado un breve vídeo, con las mejores imágenes.


JMBA

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Jamón Ibérico de Bellota (sic)

El pasado jueves 28 de Agosto tuve ocasión de dedicar la mañana a una visita gastronómica y de compras en la localidad de Guijuelo (pop. 5.939), en la provincia de Salamanca. Guijuelo pasa por ser la cabecera de la importante actividad chacinera de la provincia, en torno a los productos derivados del cerdo ibérico.
Jamonería Donde Durán.
(JMBigas, Agosto 2014)

El objetivo (confesable) de la visita era recabar una reserva de provisiones de buen jamón loncheado y envasado al vacío (a buen precio, claro), para cubrir en las próximas semanas, o meses, mi capricho dominguero de un buen bocadillo de jamón ibérico de bellota dentro de lo que podríamos llamar el brunch dominical.

El resultado fue satisfactorio. Pero, como todas las visitas, me supuso algunas sorpresas y varias lecciones muy interesantes, que es lo que hoy quiero compartir con vosotros.

Previamente había seleccionado varios proveedores en el pueblo, con tienda abierta de venta al público. El criterio de elección fue subjetivo, y muy basado en la presencia mediática en la Red.

Una de las sorpresas fue detectar el amplio abanico de precios para un producto nominalmente idéntico (Jamón Ibérico de Bellota). Una horquilla que, para el sobre de 100 gramos de jamón loncheado, va desde poco más de 4 Euros hasta más de 16 Euros. Esta extraordinaria dispersión exige algún tipo de explicación.

La primera parada, en torno a las 10 de la mañana, fue en la Jamonería Donde Durán (calle Filiberto Villalobos, 10), en el extremo sur de Guijuelo. El pueblo, junto a la Autovía de la Plata (A-66, Gijón-Sevilla), se extiende de norte a sur en torno a esta calle principal, que sería la antigua carretera. Donde Durán es una de las tiendas que el productor Durán Sánchez tiene en la población. Y tiene la ventaja de ser un establecimiento mixto: de una parte hay un bar donde se puede desayunar, por ejemplo, un excelente bocadillo de jamón (la tierra obliga, eso es lo que yo hice), y de otra una tienda donde se venden los diversos productos de este fabricante, jamones, paletas, embutidos, etc. Ofrecen el jamón ibérico de bellota, cortado a máquina, a 5 Euros el sobre de 100 gramos aproximados.
Tienda de venta al público de Simón Martín.
(JMBigas, Agosto 2014)

La calidad de este jamón es equivalente a la que se puede obtener en las tiendas gourmet de Madrid u otras ciudades, a precios habitualmente por encima de los 100 euros/Kg, loncheado a máquina.

La segunda visita fue a Simón Martín (calle Sierra Herrero, Parcela 17, N 40,53884 O 5,67542), en el Polígono Agroalimentario situado en las afueras del sur de la población. Esta es una instalación industrial, con tienda abierta para venta al público. No deja de ser curioso ver un nombre como Simón, tan ligado a la tradición judaica, vendiendo productos derivados del cerdo.

No tenían disponible ningún sobre de jamón ibérico de bellota cortado a cuchillo, pero sí otros de 100 gramos cortado a máquina, de una excelente apariencia. También a 5 Euros.

La tercera visita fue a uno de los grandes de la zona, Julián Martín, en su extensa tienda de venta al público, en la calle Filiberto Villalobos, 188, casi en la salida norte de Guijuelo. Allí tuve la suerte de que, aparte de la dependienta habitual de la tienda, también estaba por allí un caballero de la casa, muy enterado del negocio, y comunicativo. Como no llegamos a intercambiar tarjetas de visita personales, no conozco su nombre, pero le llamaré Julián en lo sucesivo.
Instalaciones de Simón Martín, en el Polígono
Agroalimentario de Guijuelo.
(JMBigas, Agosto 2014)

Allí ofrecen jamón ibérico de bellota, loncheado a máquina, en sobres de 100 gramos, a 10,50 Euros. Me temo que el elevado precio (en comparación con otras tiendas de la zona) mucho tiene que ver con que se trata de una empresa grande, con un fuerte canal de distribución, al que no puede machacar vendiendo más barato en Guijuelo. Todavía no he podido evaluar si ese precio doble viene justificado, también, por una mejor calidad del producto.

Pero, además, ofrecen otra variedad, el Jamón Ibérico Puro de Bellota, cortado a cuchillo, en sobres de 100 gramos a 16,50 Euros. Según me contó Julián, esa mención de Puro hace referencia a que ese jamón procede de cerdos de raza 100% ibérica, sin cruces, a diferencia de la mayoría de ejemplares sacrificados en Guijuelo.

Julián me dijo que ellos crían los cerdos de raza ibérica pura en una finca del Alentejo portugués, donde parece que la raza se ha conservado mejor.

La mayor parte de cerdos ibéricos sacrificados son realmente cruces del 50% o más, con machos de la raza Duroc. Esta raza, procedente de Estados Unidos y resultado, a su vez, de innumerables cruces, aumenta la productividad del cerdo ibérico, al conseguir ejemplares con algo más de peso. Pero, lógicamente, diluye algo la calidad suprema del ibérico puro. La legislación española permite llamar jamón ibérico al procedente de animales ibéricos cruzados con Duroc, con ciertas limitaciones.
Instalaciones de Julián Martín, en el extremo
norte de Guijuelo.
(JMBigas, Agosto 2014)

En estas condiciones, resultó inevitable iniciar una conversación con Julián, en torno a la confusión que reina en este mercado. Según él, a esta confusión ha contribuido la propia Denominación de Origen Guijuelo. Curiosamente, y debido a este hecho, me dijo, los grandes de la zona, como Joselito (que afirman vender el mejor jamón del mundo) o ellos mismos (que procesan dos millones de kilos al año), no están adscritos a la D. O.

Conozco bastante bien el mecanismo de las Denominaciones de Origen en el mundo del vino, tanto en España como en Francia. Y este fenómeno no me sorprendió. Las D.O. tienden a definir de un modo premioso y muy detallado las condiciones que debe reunir el producto para acogerse a la misma. Y eso, a menudo, es un corsé que acaba suponiendo una protección para los mediocres o rutinarios, y supone un cierto castigo a los más creativos, innovadores y líderes. Son sintomáticos, a título de ejemplo, los casos de Mauro o Abadía Retuerta, en la zona de influencia de la D. O. Ribera del Duero, pero que producen sus vinos como Vinos de la Tierra, fuera de la D.O. O el caso ejemplar de la familia Guibert del Mas de Daumas Gassac (Aniane, Hérault, Languedoc), que venden sus excelentes vinos como Vin de Pays de l'Hérault, fuera de la A. O. C. Languedoc. Prefieren la libertad de utilizar las variedades de uva que estiman como más oportunas para el vino que quieren producir, que someterse a lo regulado, a cambio del (dudoso) prestigio que les daría estar acogidos a la D. O.

Julián parece tener bastante confianza en que la nueva legislación en vigor sobre este mercado, empezará a dar sus frutos en cuanto a clarificación de los diversos productos, en los próximos años.

Hagamos un pequeño repaso al contenido de esta reforma legislativa sobre el mercado del jamón ibérico (y otras variedades).

En el Boletín Oficial del Estado de 11 de Enero de 2014, se publicó el Real Decreto 4/2014 de 10 de Enero, por el que se aprueba la norma de calidad para la carne, el jamón, la paleta y la caña de lomo ibérico.

Se determinan cuatro colores para identificar la calidad del producto, que se sustancia en una brida (precinto inviolable, en la terminología del Real Decreto) de diferentes colores, que deberá asignarse en el propio matadero, y que deberá conservarse en cualquier producto derivado (loncheados u otros), para asegurar la trazabilidad.

Hay tres características a las que hay que atender para definir la adscripción a uno u otro color: la raza, el manejo y la alimentación. De acuerdo a las condiciones de cada una de estas características, se definen cuatro categorías, cada una de ellas asociada a un color. Estas categorías son las siguientes:

– Negro: De bellota 100% ibérico.
– Rojo: De bellota ibérico.
– Verde: De cebo de campo ibérico.
– Blanco: De cebo ibérico.

Negro y Rojo exigen el manejo en montanera de dehesa, con alimentación de bellota. La diferencia es que el Negro debe proceder de animales de raza pura ibérica (de acuerdo a los correspondientes registros genealógicos). Esto significa una pureza del 100% de raza ibérica, con progenitores también con el 100% de pureza racial.
Tienda de venta al público de Julián Martín.
(JMBigas, Agosto 2014)

Para la denominación genérica Ibérico, se aceptan cruces con la raza Duroc, con ciertas limitaciones. Deberán ser animales con al menos el 50% de pureza de la raza porcina ibérica. Como ejemplo, una pureza del 75% de ibérico se obtiene a partir de hembras 100% pura raza ibérica, con machos procedentes de padres 100% raza Duroc y madres 100% raza ibérica. Un 50% de pureza se obtiene por el cruce de hembras 100% raza ibérica y machos 100% raza Duroc.

El porcentaje preciso de raza ibérica (siempre igual o mayor al 50% para poder utilizar la denominación Ibérico) deberá constar claramente como información al consumidor.

La denominación de bellota, común a Negro y Rojo, tiene que ver con el manejo de los animales. Para ello, resulta ilustrativo ver la definición que el propio Real Decreto da de Dehesa y Montanera:

Dehesa, es el área geográfica con predominio de un sistema agroforestal de uso y gestión de la tierra basado principalmente en la explotación ganadera extensiva de una superficie continua de pastizal y arbolado mediterráneo, ocupada fundamentalmente por especies frondosas del género Quercus (mi nota: básicamente encinas o alcornoques), en la que es manifiesta la acción del hombre para su conservación y perdurabilidad, y con una cubierta arbolada media por explotación de, al menos, 10 árboles por hectárea de dicho género en producción.

Montanera es el régimen de alimentación de los animales basado en el aprovechamiento de los recursos de bellota y pastizal propios de la dehesa en España y Portugal.

Se restringe también el número de animales por hectárea, de acuerdo a la superficie arbolada, entendiendo por tal el porcentaje de superficie que supone la proyección de las copas de los árboles sobre el total del terreno. En un Anexo del Real Decreto se define que para una superficie arbolada, por ejemplo, superior al 35%, se acepta 1,25 animales por Hectárea. 

La denominación de bellota se reserva para productos procedentes de animales sacrificados inmediatamente después del aprovechamiento exclusivo de bellota, hierba y otros recursos naturales de la dehesa, sin aporte de pienso suplementario. La finca o parcela donde se realice la montanera deberá estar identificada como tal en el SIGPAC (Sistema de Información Geográfica de Parcelas Agrícolas). La entrada de los animales a la montanera (con peso medio del lote entre 92 y 115Kg), deberá producirse entre el 1º de Octubre y el 15 de Diciembre, fijándose para el sacrificio el período entre el 15 de Diciembre y el 31 de Marzo. La reposición mínima en montanera será de 46 Kg, en más de 60 días. La edad mínima al sacrificio será de 14 meses, y el peso mínimo de la canal será de 115Kg (salvo para los ejemplares 100% ibérico, en que será de 108Kg).

La denominación cebo de campo se reserva al manejo en instalaciones extensivas al aire libre, pudiendo tener parte de la superficie cubierta, y alimentación de pienso, con edad mínima al sacrificio de 12 meses, mientras que la de cebo sería para el manejo de los animales estabulados, con alimentación de pienso y edad mínima al sacrificio de 10 meses.
Tienda de Entresierras, en la calle Filiberto Villalobos, 183.
(JMBigas, Agosto 2014)

Con definiciones tan finamente ajustadas, no me extrañaría que acabáramos viendo, a medio plazo, jamones sin más adjetivos que una marca prestigiosa, para los que el consumidor avisado esté dispuesto a pagar un elevado precio, conocedor de su excelente calidad. Como pasa con algunos vinos, por cierto.

Me contaba Julián que, incluso en la montanera, hay que forzar a los cerdos a realizar ejercicio, colocando, por ejemplo, el agua para beber, alejada de donde están las bellotas. El ejercicio es imprescindible para conseguir una óptima infiltración de la grasa en el músculo.

El proceso de elaboración de los jamones también está regulado en este Real Decreto. Se definen estas cuatro fases: salazón, lavado, post-salado y curación-maduración. El tiempo mínimo de elaboración será de 600 días para piezas de menos de 7Kg, y de 730 días para las mayores. Para las paletas, el tiempo mínimo de elaboración será de 365 días.

El peso mínimo del jamón ya elaborado y etiquetado será de 5,75Kg (3,7Kg las paletas) para las piezas ibéricas 100%, y de 7Kg (4Kg las paletas) para las ibéricas.

Según me contó Julián, la zona de Guijuelo es un centro de sacrificio y procesamiento para otras regiones. Así, muchos animales criados en Extremadura y Andalucía son conducidos a Guijuelo, donde son sacrificados y se realiza el procesamiento de los jamones, que luego son llevados a sus regiones de origen, para el proceso de curado y maduración. El curado en zonas más cálidas requiere de una mayor exposición al salado (día y medio en lugar de un día para las que se curan en la propia zona de Guijuelo).

Veremos si la implantación de este nuevo marco legislativo produce una clarificación de este mercado tan expuesto a picarescas y piraterías. En el futuro deberíamos ver unos niveles de precios más o menos definidos para cada uno de los cuatro colores previstos para los jamones ibéricos. De este modo, el consumidor deberá conocer al detalle el producto que elija comprar.

Aunque, como es habitual, la nueva legislación no es plato de gusto para todos los actores de este sector: mientras a unos les complace, otros piensan que ha sido hecho a la medida para sus rivales o competidores.



Mi última visita en Guijuelo fue a la tienda de Entresierras (Jamones ALHER, S.L.), también en Filiberto Villalobos, en el número 183. Allí venden sobres de jamón ibérico de bellota de 150 gramos, loncheado a máquina, a un precio de 7 Euros.


En fin, valga esta historia al hilo de mis visitas en Guijuelo, para ilustrar la confusión cierta de este mercado y el totus revolutum reinante. A río revuelto, ganancia de pescadores.

JMBA

miércoles, 27 de agosto de 2014

ExAO (4): El Parque Nacional de Monfragüe

Ya os he contado la descripción general del viaje en coche por Extremadura y Andalucía Occidental que tuve ocasión de realizar a primeros de Junio de 2014. También he publicado ya tres capítulos de detalle, dedicados a Las Hurdes, a la ciudad de Plasencia y a las comarcas de La Vera y el Valle del Jerte.

El Parque Nacional de Monfragüe se encuentra situado en el centro de la provincia de Cáceres, entre las ciudades de Plasencia al norte y Cáceres al sur.
Dentro del Parque, el río Tiétar desemboca en el Tajo,
cerca del Puente del Cardenal.
(JMBigas, Junio 2014)

Fue declarado Parque Natural en 1979. Ejemplo del ecosistema de bosque mediterráneo, los intentos de incluirlo en la Red de Parques Nacionales en la década de los 90s, fracasaron en favor de Cabañeros (a caballo de las provincias de Toledo y Ciudad Real). Sí fue recibiendo sucesivas figuras de protección medioambiental (Zona de Especial Protección de Aves - ZEPA - en 1988; Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2003), hasta que fue nuevamente propuesto por la Junta de Extremadura al Gobierno de España en Enero de 2006. Fue finalmente declarado Parque Nacional en Marzo de 2007.

Tiene una extensión de 17.852 hectáreas, una altitud entre los 250 y los 750 metros sobre el nivel del mar, y por su interior discurren los ríos Tajo y Tiétar.

Su constitución, un empeño persistente del gobierno socialista de la Junta de Extremadura, tuvo que enfrentarse con los intereses de los propietarios de grandes fincas agrícolas, ganaderas y cinegéticas de la zona.

El miércoles 4 de Junio salí desde Plasencia por la mañana, con la intención de realizar una primera visita de descubrimiento a Monfragüe. En dirección sur por la carretera EX-208, se entra al Parque Nacional en poco más de 20 kilómetros. Desde algún mirador al borde de la carretera se tienen ya unas vistas excelentes del maravilloso paisaje verde ondulado, moteado de azul por alguna laguna.
Villarreal de San Carlos es una parada obligada para
cualquier visitante del Parque Nacional de Monfragüe.
(JMBigas, Junio 2014)

Se llega luego a la aldea de Villarreal de San Carlos, que se desarrolló a partir de un antiguo asentamiento militar como Centro del Parque Nacional de Monfragüe. Allí hay un aparcamiento extenso (que estaba totalmente en obras durante mi visita, supongo que preparándose para las afluencias estivales), el Centro de Visitantes, diversos Centros de Interpretación del Parque, así como algunas casas rurales, bares, restaurantes y tiendas de recuerdos. A gusto me hubiera tomado un café, pero las obras habían provocado un corte de agua, y no fue posible. Villarreal es una parada obligada para cualquiera que quiera recorrer, en cualquier modo, el Parque Nacional de Monfragüe. En el Centro de Visitantes se puede ver una maqueta completa del Parque, y facilitan al visitante un mapa detallado del mismo, que incluye las principales rutas (en coche, a pie, en bicicleta,...).

En mi caso, sólo podía dedicarle unas pocas horas, ya que tenía bastante planificada el resto de la jornada. Por ello decidí realizar la ruta principal en coche, por la carretera que lo cruza de norte a sur, hacia el pueblo de Torrejón el Rubio, con varias paradas en los principales enclaves del Parque.

Un poco más adelante de Villarreal, me paré en el Mirador del Puente del Cardenal. Este Puente, que cruza el río Tajo, se empezó a construir en el año 1.450, para facilitar el trasiego de personas y mercancías entre las poblaciones de Plasencia y Trujillo. Zona propicia al bandidaje, en tiempos de Carlos III se creó el asentamiento de Villarreal, como protección al tráfico por el Puente del Cardenal.
El Salto del Gitano, hogar de rapaces, junto al río Tajo.
(JMBigas, Junio 2014)

En los años 60 se diseñaron diversos embalses sobre el río Tajo en esta zona. Por ello, el actual nivel habitual de las aguas del río mantiene al Puente del Cardenal totalmente sumergido, e invisible al visitante. Eso me pasó a mi, que sólo pude hacerme una idea de ese puente a través de algunas fotos bajadas de Internet.

A unos cientos de metros aguas arriba del Puente se produce la desembocadura del río Tiétar en el Tajo. Traté de lograr alguna vista del Puente, pero no lo conseguí. Recorrí a pie unos cientos de metros por un camino paralelo al Tajo, hasta unas cabañas de uso recreativo, pero el Puente del Cardenal se mantuvo completamente invisible desde todos los puntos de vista. Una pena.

Seguí adelante por la carretera, cruzando el Tajo por un puente más moderno. A poca distancia hay un apartadero a la derecha, con aparcamiento para unos cuantos vehículos. Ese es el Mirador del Salto del Gitano. Monfragüe es una referencia internacional a nivel de la actividad que se conoce como avistamiento de aves (bird watching), y el Salto del Gitano es uno de los enclaves privilegiados en el interior del Parque para ver volar rapaces de diversas especies (buitres leonados, alimoches, águilas,...).

El Salto del Gitano es una peña grande que se hunde en el Tajo, y acoge a multitud de aves rapaces. Habitualmente, incluso sin disponer de equipamiento específico (prismáticos, etc.), es posible ver volar a estas aves alrededor de las paredes de la roca y por encima de ella. Conseguí algunas fotografías correctas y alguna buena toma de vídeo con el vuelo de varias de esas rapaces.

En el Mirador hay varios paneles informativos, que describen las diversas aves que desde allí se pueden avistar.
Multitud de rapaces se pueden ver volando en los
alrededores del Salto del Gitano.
(JMBigas, Junio 2014)

Unos kilómetros más al sur por la carretera, a la izquierda se destaca, en lo alto de una pequeña colina, el Castillo de Monfragüe, restos de un conjunto amurallado de origen árabe (siglo IX), del que queda, perfectamente restaurada, la Torre del Homenaje, de planta pentagonal. Hay, junto a la carretera principal, un gran aparcamiento donde dejar el coche para abordar la subida a pie al castillo (unos 130 metros de desnivel). Es posible subir en coche prácticamente hasta el pie de la fortaleza, pero el acceso está habitualmente cerrado, ya que arriba apenas hay espacio para unos pocos coches. La subida a pie puede tomar una media hora. Desgraciadamente, yo no disponía del tiempo suficiente para ello (ni llevaba un calzado adecuado, dicho sea de paso). Aparte de que el día estaba ya extremadamente caluroso.

Por ello seguí un poco más por la carretera principal, hasta un apartadero desde el que se tiene una vista completa del Castillo. Allí dispuse el trípode para la cámara, con lo que pude obtener diversas vistas cercanas de la Torre del Homenaje.
Torre del Homenaje del Castillo de Monfragüe.
(JMBigas, Junio 2014)

Lo alto de la Torre del Homenaje del Castillo de Monfragüe es otro de los lugares privilegiados del Parque para el avistamiento de aves. Según la documentación a la que he podido acceder, es posible, desde allí, ver vuelos muy próximos de diversas rapaces. 

Unos kilómetros más allá, se llega al pueblo de Torrejón el Rubio, al sur del parque, que dispone de todos los servicios, como gasolinera, etc. Desde allí seguí mi camino, como tenía planificado, por tierras de Trujillo, Cañamero y Guadalupe. Pero eso os lo contaré ya en otro capítulo.

Me quedaron las ganas de visitar de nuevo el Parque Nacional de Monfragüe, con más tiempo disponible. Para quien lo desee, hay diversas rutas para realizar a pie o en bicicleta, que permiten dedicarle varias jornadas al entorno del Parque.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este capítulo, podéis acceder a una colección más completa (26 imágenes), pinchando en la siguiente foto:


También podéis ver este breve vídeo, con las mejores vistas que pude obtener en Monfragüe.


JMBA



martes, 19 de agosto de 2014

ExAO (3): La Vera y Valle del Jerte

Ya os he contado la descripción general del viaje en coche por Extremadura y Andalucía Occidental que tuve ocasión de realizar a primeros de Junio de 2014. También he publicado dos capítulos de detalle, dedicados a Las Hurdes y a la ciudad de Plasencia.
El Valle del Jerte, desde el Mirador del Puerto de
Tornavacas (1.325m. s.n.m.)
(JMBigas, Junio 2014)

El martes 3 de Junio, con base en Plasencia, lo dediqué a recorrer la comarca de La Vera y el Valle del Jerte. Geográficamente, Plasencia forma parte del Valle del Jerte y, de hecho, el río Jerte pasa por la ciudad. Sin embargo, administrativamente, Plasencia tiene entidad propia y separada de la comarca del Valle del Jerte. Las dos comarcas se encuentran al noreste de la provincia de Cáceres.

Inicié el recorrido por la comarca de La Vera. Es posible que me equivocara, porque acabé recorriendo muchos kilómetros prácticamente en vano. Pero decidí empezar la visita por la parte más oriental de La Vera, por Madrigal de La Vera. Esto me llevó a realizar un largo recorrido por autovía, primero por la EX-A1 hasta Navalmoral de la Mata, luego un pequeño recorrido por la A-5 (la Autovía Madrid-Extremadura), hasta desviarme, ya en la provincia de Toledo, por la carreterita, prácticamente recta, que primero se llama TO-1297 hasta Las Ventas de San Julián, juntándome luego con la carretera autonómica CM-5102 hasta el límite con la provincia de Cáceres (al cruzar el río Tiétar), donde se convierte en la EX-384, llegando finalmente a Madrigal de La Vera. Resulta impresionante, en el recorrido toledano de la carretera, ver, a un lado y al otro de la carretera, los portales de acceso a las enormes fincas de la zona. Muchas de ellas tienen actividades agrícolas y ganaderas, y la mayoría ofrecen cotos privados de caza, donde organizar cacerías y monterías.
Puente de Cuartos
(JMBigas, Junio 2014)

La Vera es una comarca que se encuentra al sur de la Sierra de Gredos. Su paisaje suavemente ondulado y muy atractivo, su proximidad con la Sierra y la relativa cercanía con las zonas densamente pobladas del centro de la Península (Madrid y alrededores), han hecho que la comarca sea elegida por muchos veraneantes como lugar ideal para una segunda residencia.

Por el sur de la comarca discurre el río Tiétar, y hay numerosas gargantas laterales por las que baja el agua desde la sierra, desembocando finalmente en el río.

El producto más conocido de la comarca es el pimentón, utilizado como condimento en multitud de platos y en muchos embutidos como, por ejemplo, el maravilloso chorizo de León. Lo que hace característico al pimentón de La Vera (a diferencia del de Murcia o de otros países) es su toque ahumado, provocado por el secado mediante el humo de madera de roble o encina, durante el otoño.
Claustro del Monasterio de Yuste.
(JMBigas, Junio 2014)

Desde Madrigal de La Vera, fui recorriendo la carretera principal que recorre la comarca, la EX-203. Me detuve, ya en las proximidades de Losar de la Vera, en la Garganta de Cuartos (N 40,110783º; O 5,582275º). Esta es sólo una de las muchas que hay por la comarca, por la que discurre un flujo permanente de agua, que puede ser muy abundante en época de deshielo. La Garganta de Cuartos procede del Alto de los Riscos y, tras recorrer unos 27 kilómetros, desemboca en el río Tiétar. En ella está el Puente de Cuartos, de dos ojos (uno principal y otro auxiliar), del que ya se daba cuenta en 1.844, y que hoy se puede cruzar a pie.

Toda la zona está muy desarrollada para su uso recreativo y también para la pesca sin muerte (principalmente, de trucha arcoiris o de perca). Hay allí un chiringuito que ofrece comidas y refrigerios a los visitantes.
Piscina y jardines del Palacio de Carlos V, en Yuste,
desde la balconada.
(JMBigas, Junio 2014)

Tras tomar allí un café, disfrutando de la soledad del lugar en un martes laborable de Junio, seguí camino por la carretera principal. El pueblo de Losar de la Vera, muy próximo, es famoso por las esculturas vegetales que jalonan su avenida principal, que es la propia carretera EX-203.

Seguí camino hacia el oeste, cruzando por algunos de los pueblos más conocidos de la comarca (Jarandilla de la Vera, Aldeanueva de la Vera). Llegando a Cuacos de Yuste me desvié a la derecha, para visitar el Monasterio de Yuste.

El monasterio original se construyó a principios del siglo XV, y fue ocupado por monjes de la Orden de San Jerónimo. Alcanzó cierta fama porque fue escogido en 1.556 por el emperador Carlos V para vivir allí los últimos años de su vida (acabó muriendo en Yuste en 1.558). Para su estancia se construyó el llamado Palacio de Carlos V, un anexo sobrio, si no austero, al propio monasterio, utilizando los propios planos que envió el emperador. Fue prácticamente destruido durante la Guerra de la Independencia a principios del siglo XIX, y, tras la desamortización de Mendizábal se vendió en pública subasta. En 1949 se inició la restauración del edificio. Actualmente gestionado por Patrimonio Nacional, fue declarado en 2007 como Patrimonio Europeo.

Está preparado en la actualidad para acoger a los visitantes. La entrada cuesta 9€ (con algunas posibles reducciones), y permite visitar el claustro y parte del monasterio, la iglesia y el propio Palacio de Carlos V, que cuenta con muchos de los muebles y enseres de la época. Su nombre oficial completo es Monasterio de San Jerónimo de Yuste, aunque actualmente está ocupado por monjes de la Orden de San Pablo Primer Eremita.
Garganta Mayor, junto a Garganta La Olla.
(JMBigas, Junio 2014)

En la explanada frente al Monasterio, junto a la carreterita CCV-913, hay un amplio espacio para aparcar los coches. Desde allí se accede al Monasterio, a las taquillas de venta de entradas y a una tienda de recuerdos gestionada, también, por Patrimonio Nacional.

A destacar el claustro del Monasterio, así como la balconada del Palacio de Carlos V, desde la que se domina la alberca o piscina, así como los amplios jardines. Además, se tienen buenas vistas del valle, dada la situación elevada (707m.) del Monasterio respecto al pueblo de Caucos de Yuste (582m.).

Muy poquitos visitantes había ese martes de Junio. No sé si llega a haber aglomeraciones en fechas más vacacionales de pleno verano, por ejemplo.

Desde Yuste seguí camino, primero por la CCV-913 hasta Garganta La Olla, y luego por la carretera CV-561 que acaba cruzando la Sierra, hacia el Valle del Jerte. En las cercanías de Garganta La Olla me detuve a contemplar la maravillosa Garganta Mayor (645m. de altitud). Entre árboles, el arroyo fluye, con algunas pequeñas cascadas, hacia la relativamente lejana desembocadura en el río Tiétar.
El río Jerte, en las proximidades de Cabezuela del Valle.
(JMBigas, Junio 2014)

A partir de Garganta La Olla, la carretera es de montaña, estrecha y con infinitas vueltas y revueltas. Asciende hasta el Puerto de Piornal (1.320 metros de altitud). Desde allí desciende hacia el pueblo de Piornal y el Valle del Jerte, juntándose finalmente con la carretera principal del Valle, la N-110 (a algo menos de 500 metros de altitud), que lo recorre por completo en dirección NE-SO.

Por esa carretera puse rumbo hacia el Puerto de Tornavacas, que es la puerta natural de acceso al Valle del Jerte desde la provincia de Ávila (El Barco de Ávila) y desde Madrid.

En el Valle del Jerte abundan, de forma abrumadora, los cerezos. Las cerezas de la comarca tienen mucha fama (bien merecida), y el valle en sí se convierte en un espectáculo al inicio de la primavera (habitualmente, finales de Marzo), cuando florecen los cerezos. Parecería que el Valle estuviera nevado, por el efecto de las infinitas flores blancas de los cerezos que se cultivan en todas partes en el Valle del Jerte.

Como ya era hora de comer y me apretaba el hambre, busqué algún lugar conveniente en el pueblo de Cabezuela del Valle. Finalmente, escogí un merendero (el Torcas) junto al río Jerte, en las afueras del pueblo. Tomé un Menú muy completo (más abundante de lo que hubiera deseado), por lo que tuve que dedicar luego un rato a una higiénica cabezadita. Que el día estaba caluroso, y tras la comida el sopor resultaba invencible.
Puerto de Tornavacas.
(JMBigas, Junio 2014)

En lo alto del Puerto de Tornavacas (a unos 1.325 metros de altitud), hay un amplio Mirador, desde el que se tienen impresionantes vistas de todo el Valle del Jerte. En ese día laborable de Junio, y sin el aliciente de la floración de los cerezos, estaba totalmente desierto. Sin embargo, las vistas del valle son impresionantes, como podéis ver en alguna de las fotografías.

Desde allí, ya a media tarde, regresé por la N-110 hasta Plasencia. En todo el Valle, el río Jerte y los cerezos son los auténticos protagonistas.

Desgraciadamente, la planificación de mi viaje sólo me permitió un recorrido relativamente apresurado por estas dos comarcas. Pero su belleza natural y la inacabable oferta de actividades de naturaleza de todo tipo (múltiples paseos a pie o a caballo, senderismo, montañismo, actividades náuticas, etc.) bien merecen instalarse unos días allí, para poderlas disfrutar con reposo y sosiego. Otra vez será.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este capítulo, podéis acceder a una colección más completa, con 34 imágenes, pinchando en la siguiente foto.


También podéis acceder a un breve vídeo, que ilustra alguna de las etapas de esta jornada.


JMBA