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martes, 23 de agosto de 2016

La Difícil Encrucijada del Señor Sánchez

Estamos asistiendo, una vez más como en los últimos meses, a un cúmulo de sinsentidos que nos está llevando a acercarnos ya a un año con un Gobierno en funciones.
Pedro Sánchez, el líder actual del PSOE.
(Fuente: divinity)

PP y PSOE están instalados en el bipartidismo más rancio. Los dos se consideran la alternativa de su adversario tradicional, y no parece que ninguno esté en disposición de llegar a acuerdo alguno con el otro. Eso sí, mientras Sánchez está instalado en el No es No, y no vamos a apoyar ni permitir el gobierno de Rajoy, que representa la desigualdad, la corrupción, etc., Rajoy actúa más a la gallega y asegura en público que va a llamar a Sánchez la próxima semana.

Ciudadanos, con sus exiguas fuerzas de sólo 32 diputados, está haciendo lo que puede para garantizarse un hueco en el espacio político español, que se vería muy seriamente amenazado, según parece, si fuéramos a unas terceras elecciones. Creo que la prensa y la opinión pública no están siendo justos con ellos. Hacen lo que pueden, intentan negociar poniendo encima de la mesa sus grandes promesas electorales, pero llegar a acuerdos supone que todas las partes deben renunciar a algunas de sus aspiraciones, y no se les puede recriminar por ello.

Suponiendo que el acuerdo PP-C,s llegue a buen puerto, eso supondrá un total de 169 diputados a favor de Rajoy, posiblemente 170 con el Sí, interesado, por supuesto, de Coalición Canaria. Esta cifra no garantiza la investidura, y desde todos los frentes se está haciendo presión sobre el PSOE para que asegure el número necesario de abstenciones que pueda desbloquear la situación, y hacer a Rajoy, nuevamente, Presidente del Gobierno.

Yo comprendo que el PSOE, de ninguna forma, puede hacer eso. Se consideran a sí mismos la alternativa al PP, y no ven necesidad alguna de intentar acercarse a su gran enemigo de la penúltima legislatura, y responsable último de todas las desgracias sociales, según la visión de los socialistas, que estamos viviendo en forma de desigualdad, especialmente.

Lo que ocurre es que si Rajoy se presenta con 170 votos a favor, es muy complicado para el PSOE justificar el bloqueo que podría llevarnos a unas terceras elecciones el día de Navidad. Como alguno ya ha dicho en voz alta, en esas condiciones quizá fuera necesario que, aun tapándose la nariz, acabaran facilitando o permitiendo que Rajoy siga de Presidente del Gobierno.

Desde el punto de vista de la ética política, un No socialista a un Rajoy con 170 apoyos sólo podría tener dos posibles justificaciones que no generaran una crítica generalizada a Pedro Sánchez.

De una parte, podría suceder que el PSOE y Pedro Sánchez tuvieran la voluntad firme y la esperanza razonable de poder proponer, primero al Rey y luego al Congreso de los Diputados en una nueva sesión de investidura, un Gobierno alternativo al de Rajoy. Muy complicado, pero posible si se contara con las abstenciones de alguna de las fuerzas nacionalistas e independentistas. Lo que sería posible, ya que para el PNV, el PDC o ERC, el PSOE es un mal menor respecto al PP. Nunca los apoyarían, pero una abstención sería posible. El problema más grave sería compatibilizar, de alguna forma, a Unidos Podemos y Ciudadanos.

Si este fuera el caso, no estaría de más que hubiera señales de ello. Porque si la investidura de Rajoy que empezará el 30 de Agosto, termina en negativo en las dos rondas, el plazo de dos meses hasta la convocatoria de nuevas elecciones empezará a contar. Y no hay señal alguna de movimientos alternativos: en Unidos Podemos todavía se están lamiendo las heridas de su retroceso electoral del 26J, y Sánchez se ha encargado de mostrar que este verano está de vacaciones.

La otra alternativa sería que el PSOE pudiera valorar la abstención a un candidato del PP diferente de Rajoy, que no estuviera manchado por la sombra de la corrupción y que no fuera la imagen visible de todo lo que hizo el gobierno del PP en la penúltima legislatura, abusando de su rodillo parlamentario.

Entiendo que, en esta complicada encrucijada política que está, prácticamente, siendo televisada en directo, es difícil asumir una imagen y una comunicación públicas que resulten convincentes, sin dar más datos de los que se quieren, o pueden, dar en cada momento. Para evitar tentaciones y tropiezos, Sánchez ha escogido quitarse de enmedio y dejar que la comunicación en estos tiempos la lleven los segundos espadas de su partido.

Visto lo que unos y otros han dejado traslucir hasta hoy mismo, mi opinión de lo que va a suceder antes del próximo 1 de Noviembre, en que deberían convocarse nuevas elecciones, si no ha habido antes ninguna investidura positiva, es la siguiente:

1) Investidura fallida de Rajoy, en las dos rondas que empezarán el próximo 30 de Agosto.

2) Intento de investidura de Pedro Sánchez, con el apoyo de Unidos Podemos, con 156 votos positivos. La única posibilidad es que negociara la abstención de Ciudadanos, a cambio del compromiso en las medidas regeneradoras en las que están empeñados. Y posiblemente todavía haría falta la abstención de alguna de las fuerzas nacionalistas.

3) Si fallara la investidura de Sánchez, quedaría el último recurso que, personalmente, creo que debería haber sido la primera, pero los tiempos mandan. Un candidato del PP diferente de Rajoy y alejado de la primera línea del gobierno central y de Génova podría intentar la investidura, ahora sí con la abstención del PSOE. Si la aritmética del Parlamento gallego que salga de las elecciones del 25 de Septiembre no le permite a Núñez Feijoo revalidar su Presidencia, podría ser un candidato conveniente para una investidura en Octubre.

Sólo si acabaran fallando las opciones 2 y 3 resultarían inevitables unas nuevas elecciones. Espero que la sensatez de unos y otros nos ahorre a los ciudadanos el castigo, que sería ya casi tortura, de unas nuevas elecciones el día de Navidad.

En cualquier caso, el Gobierno que acabe saliendo de cualquiera de estas opciones será bastante débil, y es más que probable que esta legislatura no dure mucho más allá de los 2 ó 3 años máximo.

Me preocupa no ver a estas alturas señal alguna de que esas dos posibilidades adicionales estén en la cocina, o al menos en el frigorífico.

JMBA

viernes, 5 de agosto de 2016

La Cité du Vin - Burdeos

El proyecto de La Ciudad del Vino nació en 2009, en que Alain Juppé (alcalde de Burdeos) y el Ayuntamiento en pleno decidieron lanzar la iniciativa de que la ciudad de Burdeos pudiera contar en unos años con una instalación singular, dedicada al mundo y a las culturas en torno al vino, alma económica de la ciudad y su región.
La Cité du Vin, en el quai de Bacalan, Burdeos.
(JMBigas, Julio 2016)

La Cité du Vin, que así se bautizó el proyecto desde un principio, siguió sus pasos burocráticos tradicionales, incluyendo un concurso internacional de ideas. Podéis ver detalles interesantes en la Wikipedia.

Se escogió un solar de propiedad municipal junto al río Garona, en el quai de Bacalan. La zona es el barrio de los Bassins à Flot, donde se ubicaban las antiguas instalaciones industriales de los astilleros fluviales y actividades relacionadas. Degradado por el progresivo abandono de esas actividades, lleva unos años regenerándose con nuevas construcciones (vivienda y oficinas). La población de la ciudad de Burdeos ha crecido en los últimos años, y la oferta adicional de vivienda es necesaria.

La financiación del proyecto es mixta, aunque prioritariamente pública. Muchos de los grandes nombres de la viticultura bordelesa han hecho aportaciones como patrocinadores o mecenas de La Cité du Vin.

El resultado, abierto al público el pasado 1º de Junio de 2016, es un edificio muy singular junto al río. De formas curvas, evoca los propios meandros del Garona, así como las cepas que crecen hacia el cielo, o la copa de vino agitada para liberar los aromas, que genera como un halo curvo. La imaginación es libre.
El cuerpo principal está recubierto de láminas de cristal
serigrafiado en tres colores.
(JMBigas, Julio 2016)

El coste total de la construcción ha sido de algo más de 80 millones de Euros, y se calcula que el presupuesto anual para su funcionamiento será de unos 12M€. Si bien el edificio es propiedad del Ayuntamiento de Burdeos, toda su gestión y explotación está en manos de una Fundación privada, declarada de interés público. Se prevé que su funcionamiento no requiera de dinero público, y se pueda financiar a partir de la venta de entradas (se esperan unos 450.000 visitantes anuales) y de las diversas actividades comerciales que se desarrollan en La Cité du Vin.

El edificio se sostiene sobre 300 pilotes de hormigón que han tenido que ir hasta 30 metros de profundidad para apoyarse en roca firme. El cuerpo principal está recubierto de paneles de cristal serigrafiado en tres colores, mientras que la segunda planta (el halo) está constituido por grandes arcos internos de madera de roble y recubrimiento exterior de paneles de aluminio.

Una triquiñuela arquitectural (dos grandes rampas exteriores, que convierten, a efectos de emergencias, la segunda planta en el nivel del suelo) ha permitido esquivar la muy estricta normativa para los edificios de gran altura, a pesar de que el Belvedere, en la octava planta, se encuentra unos 35 metros por encima del nivel del suelo. En el río se ha construido un embarcadero que permite que el Batcub (un barco que forma parte del transporte público de la ciudad, junto con las diversas líneas de tranvía y autobuses), tenga una parada en La Cité du Vin, o puedan recalar directamente allí los barcos que recorren el río en circuitos o cruceros enológicos.
El "Halo" está formado internamente por grandes arcos de
madera de roble, y recubierto exteriormente por
paneles de aluminio.
(JMBigas, Julio 2016)

La planta baja es de acceso libre (salvo un mínimo control de seguridad, que revisa bolsas y mochilas). Allí se encuentra la Boutique (donde comprar recuerdos y artículos relacionados con el mundo del vino), un Bar à Vins (el Latitude 20, donde comer pequeños platos, acompañados de copas de vino de una amplia selección) y la gran cava-biblioteca, para exposición y venta de Vinos del Mundo, con más de 9.000 referencias de hasta 88 países. También hay un mostrador que gestiona las actividades enoturísticas por la región (rutas del vino, visitas a bodegas, etc.).

La primera planta tiene varios espacios para usos diversos, algunos de los cuales se pueden alquilar para eventos de empresa y similares. Hay un Salón de Lectura, con un amplio abanico de literatura relacionada con el mundo del vino, el Auditorio Thomas Jefferson con 250 plazas sentadas, y diversas salas para cata y degustación. Hay también un gran espacio dedicado a las exposiciones temporales.
El Belvedere, en la 8ª planta, donde se ofrece la
degustación de una copa de vino.
(JMBigas, Julio 2016)

La segunda planta (la más extensa, pues incluye el gran halo) contiene el llamado Recorrido Permanente (podéis ver el detalle en su propia web, disponible en francés e inglés, aunque el castellano es el tercer idioma oficial, y toda la señalización interior está también en castellano). El Recorrido Permanente es lo más parecido a un Museo que contiene La Cité du Vin.

Las plantas de la tercera a la sexta no están abiertas al público, y albergan oficinas y locales técnicos.

En la 7ª planta hay un restaurante panorámico (Le 7), mientras que en la 8ª está el Belvedere, con una terraza semiexterior, desde la que se tienen grandes vistas de la ciudad, el río y el muy próximo puente levadizo Chaban-Delmas, inaugurado hace un par de años, cuya plataforma central puede elevarse por los cuatro pilares, para dejar paso a grandes barcos de crucero, por ejemplo.


* * *


El pasado mes de Abril visité Burdeos, con ocasión de las Jornadas de Puertas Abiertas en el Médoc, pero La Cité du Vin no estaba todavía abierta al público. A finales de Julio he aprovechado un viaje de Barcelona a Madrid para realizar un pequeño desvío por el Sur de Francia, y el jueves 28 pude, por fin, visitar, La Cité du Vin.
Maqueta de La Cité du Vin de Burdeos.
(JMBigas, Julio 2016)

La entrada básica (20€) incluye el acceso al Recorrido Permanente (incluyendo un dispositivo electrónico de guía y ayuda en 8 idiomas), a la exposición temporal actual (una exhibición fotográfica de Isabelle Rozenbaum, sobre las diversas fases y detalles de la construcción del edificio), así como al Belvedere de la 8ª planta, con derecho a la degustación de una copa de vino, a elegir entre la veintena de caldos de todo el mundo que constituyan la selección del día.

Hay otras actividades (de pago). Yo fui, la verdad, demasiado ambicioso, y finalmente no pude realizar el Recorrido Permanente (me ha quedado para una futura ocasión).

Compré las entradas con antelación por Internet, aprovechando algunas ofertas y promociones de precios ventajosos para actividades conjuntas. Así, contraté (por 6€) una visita guiada del edificio (zoom archi), de una hora de duración, con especial énfasis en los aspectos arquitecturales del mismo. Y también la participación en un taller multisensorial Tomar una copa en los mercados del mundo, de una hora y media de duración. Este taller cuesta 35€, pero se puede comprar conjuntamente con el Recorrido Permanente por un total de 48€. En total, pues, contribuí con 54€ al presupuesto anual 2016 de La Cité du Vin.

Por la mañana tenía que realizar algunas gestiones en la zona de Blaye, en la orilla opuesta del Garona. Las terminé a mediodía y, con el coche en el aparcamiento del hotel, tomé el tranvía para dirigirme a La Cité du Vin, que tiene parada con su nombre en la Línea B, a unos 100 metros de la entrada. Unas cuantas copas de vino en pocas horas aconsejan utilizar el transporte público. Además, La Cité du Vin no dispone de aparcamiento público, aunque sí hay algunos en las proximidades. Pero el consejo es dejar el coche y utilizar el tranvía, que vino y volante no se llevan nada bien. El billete sencillo cuesta 1,50€, e incluye enlaces durante 1 hora, pero hay una amplia oferta de billetes para viajar todo un día, sólo por la tarde/noche (a partir de las 19h), etc., que podéis ver en detalle en la web de la empresa municipal de transportes.
La Cave, con miles de vinos de todo el mundo.
(JMBigas, Julio 2016)

Acabé llegando pasada la una de la tarde, y con hambre. Por ello me dirigí lo primero al Bar à Vins Latitude 20. Este tiene dos secciones. En la primera se pueden comprar algunos bocadillos o aperitivos, mientras que en la segunda te atienden en mesas altas o bajas, o incluso en la terraza exterior. Me dieron una cartita minúscula, que no me convenció. Entre otras cosas, para degustar un tinto por copas, solamente ofrecía un Crozes-Hermitage, de la zona del Ródano, en el otro extremo de Francia.

Entré a dialogar con el camarero. Se nota que todavía son bastante novatos y que a la marcha en general del local le falta algo de rodaje. En el panel del fondo del local tienen una veintena de botellas de vino abiertas, preparadas (y tarifadas) para servirlo por copas, en las mejores condiciones. Tras echarle un vistazo, me enamoré de un Pessac-Léognan (del sur de Burdeos), el Château La Louvière 2009, obra de uno de los popes de la región, André Lurton. Le pedí una copa de ese vino, pero el camarero me dijo que no, que los vinos eran para la tarde. Le convencí de que la una y media ya es la tarde y, tras evacuar consultas, me sirvió una copa generosa (por 9€, eso sí). Para acompañar le pedí un platito pequeño de algo, y él ahí sí aportó una buena solución, un pequeño surtido de quesos.

El día había amanecido algo lluvioso, y de vez en cuando caían algunas gotas, por lo que descarté la terraza, y me aposenté en una mesa alta, sentado en un taburete, donde me di el pequeño festín, que me acabó costando 15,50€.

Lo de sacar previamente las entradas por Internet no fue una mala idea, pues todo el tiempo había colas frente al mostrador de compra de entradas. Ese proceso no parece tampoco que esté ya funcionando a velocidad de crucero. Me dirigí al mostrador de información con mis entradas, y me enteré de los detalles. Allí me di cuenta de que había sido demasiado ambicioso. El Recorrido Permanente hay que realizarlo del tirón, y toma unas dos horas. Algo más o algo menos dependiendo del interés y el nivel de detalle al que se quiera llegar.
Auditorio Thomas Jefferson.
(JMBigas, Julio 2016)

Pero tenía reservada la visita guiada (zoom archi) para las tres de la tarde, y dura como una hora. Y para las cinco de la tarde había reservado el taller de los Mercados del Mundo, que ocupa una hora y media. Y, en verano, La Cité du Vin cierra sus puertas a las 19.30 horas. En resumen, no me quedaba una franja continua de un par de horas, y tuve que renunciar al Recorrido Permanente (espero hacerlo en el futuro, en alguna próxima visita).

Ya eran las dos y media, y, para hacer tiempo, hice una breve visita a La Cave, subtitulada bodega-biblioteca. Es un espacio circular, donde están expuestos, también para su venta, más de 9.000 vinos de hasta 88 países de todo el mundo. Como curiosidad, valga decir que, a pesar de considerarme bastante entendido en el mundo del vino, sólo reconocí una media docena de los más de treinta vinos españoles expuestos.

Comprar vino en La Cave no me parece muy buena idea, más allá de un recuerdo de 1, 2 o máximo tres botellas. Tienes que acarrear lo que compres, y, si has seguido mi consejo, has venido en el tranvía. No sé si ofrecen, pero deberían hacerlo por el bien del negocio, el servicio de hacerte llegar lo que compres a tu hotel ese mismo día, donde se supone que tienes el coche, y eso ya sería otra cosa.

Minutos antes de las tres me acerqué al punto de cita que me habían indicado, junto a la gran escalera circular, para la visita guiada. Allí se identificó la mediadora (esta es la terminología muy francesa utilizada en La Cité du Vin) que sería nuestra guía, Émilie. Los asistentes sólo éramos cuatro: una pareja ya mayor de Toulouse, un oriental que no hablaba una palabra de francés (por el momento, la visita sólo se ofrece en francés), aunque decía llevar 30 años viviendo en Barcelona, y yo. Del oriental no pude ni verificar su control del castellano (o del catalán, para el caso), porque le perdimos en el primer recodo, haciendo fotos como un loco.
Fotografía de Isabelle Rozenbaum, que ilustra la
construcción del "Halo", con los grandes arcos de
madera de roble.

Émilie nos llevó a la zona exterior, y allí nos contó la génesis e historia del proyecto, así como los principios y soluciones arquitecturales aplicados en La Cité du Vin. Muy interesante (si se tiene un buen dominio del francés, por supuesto). Nos explicó todos los diferentes espacios, nos mostró el Auditorio Thomas Jefferson, que tiene, según parece, una excelente sonoridad gracias a unos cilindros de cartón que cuelgan a cientos del techo. También nos acompañó al Belvedere, en la 8ª planta.

La visita terminó pasadas las cuatro de la tarde, en la exposición fotográfica de Isabelle Rozenbaum, la exposición temporal actual, que ya había visto por encima en el tiempo libre antes de la visita guiada. Aparte de una maqueta del edificio, se recoge allí una curiosa selección de fotografías, centradas en las diversas fases de construcción del edificio, con énfasis en detalles poco habituales. Allí nos dejó Émilie. Aproveché para realizar una visita más detallada de la exposición, haciendo tiempo para el taller de las cinco.

Como tenía todavía una media hora de tiempo libre, aproveché para subir de nuevo al Belvedere, hacer algunas fotos con más tranquilidad, y escoger la copa de vino incluida en la entrada básica. En el mostrador principal estaban expuestos los más de veinte vinos que constituían la selección del día, cualquiera de los cuales podía escoger para una degustación gratuita (bueno, incluida en la entrada básica). Supongo que esa selección la deben ir renovando un poquito cada día. Cada vino estaba identificado con la bandera del país de origen, y alguna explicación sobre el mismo.

En el mostrador, donde se acumulaba bastante gente, me acabó atendiendo Lolita, una española de origen murciano. Al pedirle un vino blanco, me habló de los diversos incluidos en la selección. Me acabé inclinando por un blanco seco Sylvaner de Alsacia.
Detalle de la selección de vinos para degustar
en el Belvedere.
(JMBigas, Julio 2016)

Faltaban pocos minutos para las cinco, y bajé a la primera planta, para atender al taller multisensorial que había contratado. Al comprar las entradas para Prende un verre aux marchés du monde, vi que se ofrecen tres sesiones diarias (a las 11 de la mañana, a las dos de la tarde, y a las cinco, que era la mía). En cada una, también sólo disponible en francés, se ofrecen hasta 48 plazas. A las cinco en punto, la que sería nuestra nueva mediadora, Gaëlle (de nombre bretón, aunque ella dijo ser bordelesa), nos introdujo al Espacio Polisensorial a los cinco participantes que habíamos pagado nuestra inscripción.

El Espacio Polisensorial es circular, con asientos a lo largo de todo el perímetro, y mesitas bajas. En el centro hay un mostrador o pupitre, donde se sirven los diferentes vinos y desde donde Gaëlle iba controlando la evolución de la sesión.

Al inicio de la sesión nos presentamos someramente los asistentes. Había una pareja de mediana edad, en que el hombre pertenecía a ese selecto grupo de los presuntos enterados que descubren en su copa los aromas que nadie más notó. La segunda pareja era una madre de unos setenta años, que hablaba un francés algo atormentado, parecía de origen alemán o así, y un hijo trentón o algo más, extremadamente reservado. Yo me presenté como español y residente en Madrid, amante del mundo del vino. El comentario fue el buen francés que hablaba (quizá no debería haber escrito esto, que suena a demasiado soberbio).

Gaëlle nos preguntó si ya habíamos asistido a alguna sesión de cata o degustación (al final, de lo que se trata en el taller multisensorial), y todos dijimos tener ya algo de experiencia. La verdad, no sé muy bien cómo podría desarrollarse una sesión así con 48 asistentes. Me parece que la docena es prácticamente el límite razonable.
Detalle del Pont Chaban-Delmas, desde el Belvedere.
(JMBigas, Julio 2016)

En una copa negra nos entregó el primer vino. Por el aroma, bastante agresivo, con trazas hasta de resina, parecía blanco. Al probarlo, además era espumoso, o al menos, con cierta aguja. Todos aventuramos algo sobre el origen del vino, y concluimos que era mediterráneo, de Italia o de Grecia. Gaëlle proyectó imágenes a 360º, en todo el perímetro, primero genéricas, que luego se fueron concretando en mercados típicamente italianos. Pensamos si sería vino de alguna de las islas (Cerdeña o Sicilia). Por uno de los cuatro agujeros del mostrador central también se emitió algún aroma asociado al vino y al escenario, pero había que acercarse para notarlo con cierta nitidez.

El vino resultó ser un Prosecco del Friuli, la región del noreste de Italia, limítrofe con Austria y Eslovenia, con capital en Trieste. Aunque también se produce Prosecco en ciertas áreas del Veneto.

El segundo vino de la sesión no tenía sorpresa, ya que Gaëlle lo sirvió en copas blancas desde una botella visible. Se trataba de un típico rosado de la Provenza, de color pétalo de rosa. La sorpresa fue que las proyecciones nos llevaban a los mercados flotantes de Thailandia y a un entorno claro de Extremo Oriente. El aroma a especias completaba el cuadro. Según nos contó, este tipo de rosado es ideal para maridar con las comidas orientales muy especiadas, ya que prevalece a los sabores y aromas agresivos de estas.

Como sólo éramos cinco asistentes, la mayor parte del tiempo estábamos de pie y deambulando por la sala, mirando las proyecciones desde todos los ángulos, y acercándonos al mostrador para oler los aromas difundidos.
Espacio polisensorial, antes de empezar el taller.
(JMBigas, Julio 2016)

El tercer vino era un tinto. Las imágenes nos llevaban a la América Latina, con escenas del Machu Pichu, del desierto de sal de Bolivia, o de grandes rebaños de ganado bovino, que sugeriría la Pampa. Los mercados que se presentaban eran los típicos mayas o incas, de vivos coloridos. Tanto el aroma como el sabor me evocaban muy directamente a un Malbec argentino, como uno de los que habíamos degustado sólo unas semanas antes, en una sesión entre amigos. Lo repetí en voz alta, y le fastidié a Gaëlle la sorpresa, porque yo tenía razón. Dejamos un resto en la copa, para otra comprobación. Tras diez o quince minutos, el aroma había evolucionado muy claramente a la ciruela, que al principio sólo estaba sugerida.

Para el cuarto y último vino, otro tinto, las imágenes sugerían mercados africanos, especialmente del Magreb. Resultó tratarse de un Pinotage sudafricano.

Y así nos entretuvimos durante hora y media. El taller multisensorial resultó finalmente ser, básicamente, una sesión de cata y degustación de cuatro vinos, con cierta guarnición multimedia, de imágenes, luces y aromas.

No sé con qué frecuencia cambian la selección de vinos degustados. Es posible que lo que os he contado acabe siendo un spoiler, o quizá os he dado munición para que os marquéis un farol de entendidos.

Salimos de allí pasadas las seis y media. Al poco la megafonía empezó a avisar de que La Cité du Vin cerraría sus puertas a las 19.30 horas. Aproveché para realizar una visita a La Boutique, llena de artículos relacionados con el mundo del vino, y de souvenirs , algunos, por cierto, bastante originales. Compré alguna cosita, que me entregaron en una bolsa negra de papel, sin inscripciones ni marcas exteriores, como las habituales en un sex shop. Para evitar que nadie pensara que llevaba alguna muñeca hinchable o así en la bolsa, le pedí a la chica de caja que me pusiera una etiqueta de La Cité du Vin en la bolsa.

Y hacia las siete y cuarto de la tarde terminó mi primera visita a La Cité du Vin de Burdeos. En el tranvía me fui hasta Gambetta. Cené por allí y me fui al hotel prontito, que al día siguiente tocaba el viaje completo hasta Madrid, con el agravante de que era viernes 29 de Julio, declarado rojo para el tráfico en Francia, por la coincidencia de los que terminaban vacaciones en Julio y los que las empezaban en Agosto. Lo cierto es que pillé muchos atascos entre Burdeos y San Sebastián, que me provocaron hora y media de retardo. Entre San Sebastián y Burgos, circulación muy densa, con algún parón en el peaje de Armiñón, para tomar la AP-1. De Burgos a Madrid, circulación muy fluida y bastante escasa. Misterios del tráfico. En total, 688Kms.

Espero que os haya gustado esta visita virtual a La Cité du Vin de Burdeos y que os resulte de utilidad si planificáis una visita a la misma.

Aparte de las imágenes que he seleccionado para ilustrar esta crónica, podéis acceder a una colección completa de 43 fotografías de La Cité du Vin, almacenada en Google+. Cada fotografía tiene un comentario explicativo, que podéis activar mediante el icono de Información.

También podéis ver este vídeo de 4', que he editado para ilustrar mi visita a La Cité du Vin.



JMBA

miércoles, 6 de julio de 2016

Transferencia de Votos

El resultado de las elecciones del 26J fue una sorpresa mayúscula para prácticamente todos los líderes de los diversos partidos políticos y para la gran mayoría de analistas, demoscópicos, politólogos, tertulianos, periodistas y público en general.
El balcón de Génova la noche electoral del 26J, movido
por el viento, la alegría y el estupor.
(Fuente: lainformacion)

El resumen es simple, aunque su explicación no lo es para nada. Ha aumentado la abstención y el número de votos válidos (el total de votantes, menos los votos nulos) ha pasado de algo más de 25,1 a algo más de 23,9 millones (-1,2M). De entre las grandes, la única formación que ha mejorado su resultado es el PP, que ha ganado casi 700.000 votos respecto a los resultados del 20D, y 14 escaños (de 123 a 137), Conjugada con la mayor abstención, esta progresión le ha supuesto una mejora de 4,31 puntos porcentuales. El 26J, prácticamente uno de cada tres votantes escogió al PP. El PSOE ha perdido 120.000 votos y 5 diputados (de 90 a 85). Ciudadanos (C,s) ha erosionado su resultado en casi 400.000 votos. Como se encuentra en ese umbral de castigo de la ley d'Hondt (13-14% de votos), una pérdida en votos de 0,9 puntos (un 6,45%), le ha supuesto una erosión del 20% en el número de diputados (de 40 a 32).

El PNV ha perdido una pequeña cantidad de votos (16.000, un 5,3% de los que confiaron en ellos el 20D), que les ha supuesto la pérdida de un diputado (de 6 a 5). A pesar de eso, la aritmética parlamentaria les convierte en novias codiciadas para el PP.

El resto de formaciones nacionalistas han conseguido porcentajes parecidos de votos que los del 20D, y han mantenido el mismo número de escaños.

Con diferencia, el descalabro cuantitativo mayor se ha producido en Unidos Podemos, especialmente respecto a las expectativas extremadamente optimistas que hacíamos todos (dirigentes, analistas, encuestas, rivales,...). De un resultado de 6,1 millones de votos el 20D (la suma de votos de Podemos y todas sus confluencias y mareas, más Izquierda Unida), ha pasado a muy poco más de 5 millones el 26J. En solamente seis meses se les han evaporado 1,1 millones de votos. En porcentaje sobre voto válido, han pasado del 24,44% al 21,1%.

Este evidente descalabro ha sumido en el estupor más profundo a todos los dirigentes de la formación. Sus primeras manifestaciones públicas (habitualmente muy abundantes en todos los medios) han escaseado durante la pasada semana. Han lanzado procesos internos para intentar encontrar una explicación razonable para esta fuerte erosión. Su experta demoscópica, Carolina Bescansa, repetía como un mantra que su primera explicación era que ese millón y pico de votantes se habrían ido a la abstención el 26J. Francamente, no es en absoluto creíble que 1,1 millones (de los 1,2M de nuevos abstencionistas) procedan de votantes de Podemos el 20D.

Incluso estos días, por la Red, abundan las especulaciones sobre un presunto pucherazo informático de los resultados, tomando como base una mínima discrepancia en el acta de un pequeño pueblo asturiano. La recuperación del contrato para el escrutinio por parte de INDRA, por un importe muy a la baja y claramente por debajo de coste, ha sembrado muchas dudas, y algunos incluso hablan del ordenador mentiroso de INDRA, que estaría programado para derivar votos de Unidos Podemos a otras formaciones irrelevantes, sin alterar los datos globales de participación y demás. Francamente, ni me lo creo ni me lo quiero creer. Un pequeño error siempre es posible, pero un pucherazo son palabras muy mayores. En honor a Unidos Podemos, ninguno de sus dirigentes ha dado credibilidad alguna a estos rumores.

Actualmente, la web pública que ofrece los resultados de las elecciones, llega al nivel de detalle del municipio, y en las grandes capitales, del distrito. Por mor de la máxima transparencia, no estaría de más que se ofrecieran resultados hasta el nivel de mesa, y que las actas digitalizadas fueran también accesibles. Aunque no fuera en la misma noche electoral, sino unos días después. De esta forma, cualquiera podría verificar la absoluta corrección del escrutinio.


Entre los resultados del 20D y los del 26J se ha producido un cierto número de fenómenos (casi telúricos) de transferencia de votos entre candidaturas (incluyendo la abstención). Los únicos datos incontestables y fidedignos de los que disponemos son los resultados efectivos del 26J, después de aplicar el efecto de todos estos fenómenos. Pero evaluar el impacto individual de cada uno de ellos no permite más que estimaciones, bienintencionadas o interesadas, dudosamente rigurosas.

A continuación voy a dar mi interpretación sobre el alcance de cada uno de estos fenómenos.

La erosión de votos de C,s creo que tiene dos orígenes principales. De una parte, el llamado voto útil del centro derecha, que el PP se ha encargado de airear ampliamente durante la campaña. En resumen, el voto al PP tiene un mejor rendimiento en número de escaños que el voto a C,s. De otra parte, algunos votantes de C,s el 20D, en su mayoría procedentes del espacio sociológico y político que comparten con el PP, se vieron decepcionados por su acuerdo con el PSOE. Han reflexionado que, incluso tapándose la nariz por el entorno masivo de corrupción que rodea al PP, era más razonable votar al titular, el PP, que al clon, C,s, cuya estrategia de alianzas podría resultar imprevisible. Sin duda, el número de nuevos votantes de C,s creo que habrá sido bastante significativo. Muchos votantes habrán sabido valorar la imagen de estadista de Albert Rivera, que fue el único que de verdad puso todos sus esfuerzos para sentar a las diversas fuerzas en torno a una mesa y negociar para llegar a acuerdos, intentando evitar así la convocatoria de nuevas elecciones. El balance de todos esos movimientos, más los inevitables fatigados  (léase hartos) que decidieron abstenerse, ha dado esa pérdida neta de 400.000 votos.

Parece que la fusión fría de Izquierda Unida con Podemos no ha tenido el éxito esperado. Algunos expertos apuntan a que se podría haber producido, por este hecho, una erosión del orden de los 400.000 votantes. En otras palabras, del orden de 400.000 ciudadanos que votaron a Izquierda Unida el 20D, decidieron NO votar a Unidos Podemos el 26J. Creo que la mayoría habrán pasado a la abstención, aunque no es descartable que algunos puedan haber virado hacia el PSOE, como fuerza alternativa de la izquierda, y más previsible.
Pablo Iglesias, en los cursos de verano de El Escorial.
(Fuente: lavozlibre)

Creo que los dirigentes de Unidos Podemos han cometido un error garrafal al pensar que el número de votantes (conjunto) del 20D era su suelo electoral. La realidad sugiere que es más que probable que ese sea su techo electoral. Me da la sensación de que los 5M de votantes (el entorno del 20% del total) sea su fondo electoral de votos fieles y leales, mientras que el resto serían más bien votos prestados, que van y vienen, según las circunstancias. Aceptando la erosión de IU, ¿de dónde habrían provenido los 700.000 votos adicionales que recaudaron el 20D?. Mi interpretación es que se trataba de votantes de izquierda, más o menos habituales del PSOE o de la abstención, que se ilusionaron con la nueva política, y optaron por una formación más radical que los socialistas, sobre los que planea también, desgraciadamente, la sombra de la corrupción. Debo decir que yo mismo me encuentro en ese colectivo.

Para estos votantes, Podemos cometió el error táctico de no facilitar de una u otra forma, que el PSOE, en ese caso conjuntamente con Ciudadanos, pudiera llevar adelante su Gobierno, ganando la segunda votación de la investidura de Pedro Sánchez. A efectos prácticos, Podemos permitió que Rajoy siguiera ocupando La Moncloa, y bloqueó la posibilidad de un gobierno más orientado a la izquierda, que implementara un programa de regeneración democrática, imprescindible para contribuir a la salida del marasmo político, laboral, educativo y social en el que llevamos sumergidos ya demasiado tiempo.

A este colectivo, el 26J le pudo el vértigo de que pudiera efectivamente producirse el sorpasso, pronosticado por la mayoría de sondeos. Ese era un escenario que no les resultaba nada satisfactorio, especialmente tras la experiencia de las sesiones de investidura fallidas de principios de Marzo y el tono bronco y casi tabernario utilizado por algunos de los líderes de Podemos. Además, les resultó especialmente desagradable el lamentable espectáculo de un Pablo Iglesias rodeado de sus pretorianos, autoproclamándose vicepresidente de un gobierno imaginario, que sólo existía en su propia ensoñación, y reclamando para Podemos competencias ministeriales que nada tenían que ver con los aspectos más sociales y sí con la okupación efectiva del poder. Y se sintieron definitivamente aterrados ante un Pablo Iglesias poco menos que autoproclamándose presidente del gobierno que creía que iba a surgir del resultado del 26J, durante la reciente campaña.

De otra parte, la experiencia de los llamados ayuntamientos del cambio, donde Podemos juega un papel preponderante, completó un cuadro negativo en el ánimo de estos votantes. Evaluaron la gestión en estos ayuntamientos como excesivamente ideologizada, rozando en lo sectario. Una gestión que está contribuyendo más bien poquito a resolver los problemas sociales más graves, los que les llevaron al poder, y que parece, por el contrario, fascinada por hechos puramente simbólicos, que poco aportan a reducir el sufrimiento de buena parte de la población. Además, parecen tratar con desinterés, si no con franco desdén, los grandes proyectos de futuro de las diversas ciudades, tratando con desgana, si no con franca inquina, a los inversores potenciales. Les pueden sus tics anticapitalistas, que buena parte de la población ni comparte ni entiende.

Ante todos estos hechos, este colectivo decidió no votar a Unidos Podemos. Algunos, sin duda, orientaron su voto hacia el PSOE (mi caso, por ejemplo), contribuyendo a evitar la debacle anticipada y el temido sorpasso. Otros, probablemente, decidieron abstenerse, a la espera de tiempos mejores.

Tengo la sensación de que la insufrible soberbia de Pablo Iglesias les ha pasado una dura factura a Unidos Podemos.

Sumando todos estos factores, al final hasta 1,1 millones de votantes de Podemos el 20D, decidieron no votar a Unidos Podemos el 26J.

Los dirigentes de Unidos Podemos, bien formados y que no tienen un pelo de tonto, creo que han entendido el mensaje, si nos atenemos a sus manifestaciones en esta segunda semana tras el 26J. Pablo Iglesias, implícitamente, reconoce que el resultado del 26J es su techo electoral, al menos mientras sigan siendo una formación radical y revolucionaria que persigue el asalto a los cielos. Íñigo Errejón describe al Unidos Podemos que puede ganar las elecciones, en el futuro, como una formación más previsible y menos sexy. Se preparan para utilizar la experiencia parlamentaria, dentro del sistema, que les espera en la oposición de estos próximos años, para sufrir una mutación que les convierta en una formación con un apoyo popular mucho más amplio que el del 26J. Pablo Iglesias reconoce lo arriesgado del intento, y pronostica que podrían ganar las próximas elecciones o darse una hostia de proporciones bíblicas.


Respecto al PSOE, el resultado tiene luces y sombras. A pesar de haber perdido 120.000 votos, han mejorado ligeramente su porcentaje (del 22,00% al 22,66%), por el efecto de la mayor abstención. El castigo ha sido importante, hundiendo al partido un poco más que lo catastrófico que ya resultó el 20D para ellos. Un grupo parlamentario de 85 diputados les condena a la oposición, y me temo que sella definitivamente el liderazgo de Pedro Sánchez, que será sustituido sin duda en los próximos meses. Les espera la travesía del desierto, de la que espero salgan fortalecidos de nuevo, dentro de unos cuantos años.

Pedro Sánchez basó el mensaje principal de su campaña para el 26J en evitar el sorpasso de Unidos Podemos. Repitió hasta la saciedad que el rival era Pablo Iglesias. Iglesias, por su parte, no se cansó de musitar todo el tiempo que se equivocaba, que el rival de verdad era Rajoy y el PP.

Desde este punto de vista, Pedro Sánchez obtuvo el éxito, pues consiguió efectivamente evitar el sorpasso. Consiguió mantener al PSOE como segunda fuerza parlamentaria, y primera dentro del arco de la izquierda, pero a costa de quedarse más de 50 diputados por debajo del PP y convertirse en una formación irrelevante, sin prácticamente posibilidad alguna de aspirar a una investidura para la Presidencia de un Gobierno que ya nadie ve como posible. Personalmente, creo que si finalmente el partido decide mantener la confianza en Pedro Sánchez, podrían conseguir que la travesía del desierto que les espera quizá fuera algo más corta y sin duda más llevadera.


Algunos se preguntan cómo es posible que un partido como el PP, perseguido día a día por escándalos ligados a la corrupción y al abuso de los recursos del poder, pueda haber mejorado su posición de forma tan importante. La explicación creo que es bastante sencilla. El PP ya sufrió un castigo enorme por todos estos factores el 20D, en que perdió a uno de cada tres votantes del 2011. El 20D se vio reducido a lo que muy probablemente es su suelo electoral de votantes fieles y leales. Mantiene algunas fortalezas prácticamente inexpugnables, especialmente en el entorno de las ciudades más pequeñas y el mundo rural. Muchos ciudadanos están convencidos de que un Gobierno o es del PP o es más bien un desgobierno, y esa percepción no es nada fácil de cambiar.

Sin haber hecho casi nada y con una campaña de perfil más bien bajo, se han aprovechado de algunos de esos fenómenos telúricos de transferencia de votos, a los que han alentado con la llamada al voto útil y sembrando el miedo a que Unidos Podemos asumiera una posición más relevante y pudiera sembrar el caos en el país. Rajoy ha estado prácticamente sesteando desde el 20D, e incluso declinó la oferta del Rey para pelearse por conseguir la investidura. En estas condiciones, no resulta sorprendente que la imagen en el balcón de Génova la noche electoral mostrara a unos líderes indudablemente alegres, por supuesto, pero profundamente desconcertados por unos resultados que no podían imaginarse ni siquiera en su fantasía más delirante.

Con sus reiterados mensajes de llamada a la seriedad y a la experiencia, y a la huida de extremismos populistas, consiguieron despertar a muchos votantes durmientes, abstencionistas el 20D, que, incluso tapándose la nariz, acabaron pensando que estos, por lo menos, parecen los menos nocivos.

Si aceptamos que los 400.000 votos perdidos por C,s habrían vuelto al redil, ¿de dónde habrían salido los otros 300.000 ganados por el PP?. Yo creo que básicamente de la abstención del 20D, aunque no descarto pequeños movimientos de votantes de Podemos o del PSOE que se hayan pasado al PP, como único garante aparente de un cierto orden, y como única fuerza con capacidades ciertas para formar un nuevo Gobierno.

Pero como los 1,2M de nuevos abstencionistas prácticamente coinciden con el total de votos perdidos por Unidos Podemos y por el PSOE, esos 300.000 abstencionistas del 20D seguramente se han visto compensados por una cantidad similar de nuevos abstencionistas no necesariamente convencidos, sino más bien ocasionales o circunstanciales. El fin de semana del 26J fue enteramente veraniego y, además, el viernes 24 (San Juan) fue festivo en algunas comunidades. Si a eso le añadimos la pesadilla del voto rogado para los residentes en el extranjero, y el descontrol que ha supuesto (en Correos, pero no sólo ahí) un aumento muy considerable de las peticiones de voto por correo, tendríamos ya un panorama bastante completo de los diversos fenómenos de transferencia de votos que se han producido el 26J.



En resumen, el bipartidismo clásico está herido, pero no de muerte. El PP ha recuperado posiciones y posiblemente consiga liderar un Gobierno en minoría. Veremos cómo se mueven en esas circunstancias, porque en la anterior legislatura sólo pudimos conocer la arbitrariedad del rodillo parlamentario de la mayoría absoluta. El PSOE ha sido condenado a la oposición parlamentaria, y allí deberá realizar su propia travesía del desierto y su regeneración, para poder renacer de sus cenizas dentro de un tiempo. La nueva política ya no es nueva, sino que ya forma parte y está integrada en el statu quo. Y el votante ha recuperado un cierto sosiego, al poderse mover de nuevo en el eje más conocido de derecha-izquierda, en el que siente un mayor confort.

Quien tiene frente a sí una supervivencia más complicada es Unidos Podemos. La amalgama de formaciones que lo componen se mueven con cierto orden y unidad cuando se tiene identificado a un enemigo común, pero las divergencias saltan a la superficie cuando empieza a tratarse de cómo construir una nueva realidad. No dudo de que en los diversos colectivos sociales, antisistema, anticapitalistas y okupas, integrados en Unidos Podemos, hay muchos ciudadanos consecuentes y sensatos, que persiguen con nobleza un mundo mejor para todos. Pero me temo que resulta inevitable que alguno de esos colectivos acabe siendo refugio de desnortados sin oficio ni beneficio, en busca de una oportunidad que jamás podrían conseguir por sí mismos.

Veremos cómo evolucionan en las aguas parlamentarias de la oposición. Una oposición de izquierdas que, me temo, deberán compartir con el PSOE. No creo que el PSOE se preste a apoyar a Rajoy, más allá de alguna abstención táctica que permita su investidura. Creo que Podemos perdió una ocasión de oro para ser la única oposición de izquierda en el Congreso, al no permitir de alguna forma la investidura de Pedro Sánchez en Marzo. Eso les ha pasado factura y se la seguirá pasando.

Parece que Rajoy ha salido ya de su letargo, y está empezando a entrevistarse con los líderes de las demás formaciones, buscando los apoyos que necesita para formar un Gobierno razonablemente estable. Parece que ya tiene claro que los apoyos, o incluso las abstenciones, no son gratuitas, y que hay que dar algo a cambio. Se habla ya de paquetes de negociación, así como de la agenda canaria o de la agenda vasca, por poner sólo un ejemplo. Cuando hablen con C,s se hablará también de la agenda de la regeneración política. Veremos si llega a existir alguna negociación con el PSOE, aunque sea para sólo conseguir alguna abstención táctica.

La complejidad del escenario parece augurar que el país volverá de las vacaciones en Septiembre, todavía sin un Gobierno formado.

Tiempos apasionantes tenemos por delante.

JMBA

viernes, 24 de junio de 2016

El Brexit, Mala Noticia para Todos

Tras el referéndum celebrado este jueves 23 de Junio en el Reino Unido, sus ciudadanos han decidido que su país se retire de la Unión Europea. El resultado ha sido una sorpresa, pues incluso la víspera las Bolsas internacionales prácticamente descontaron que la opción del 'Remain' (permanecer en la UE) iba a ser la ganadora.
Nigel Farage, líder del UKIP, y adalid del Brexit.
(Fuente: telegraph)

La primera consecuencia es la dimisión (previsible, por otra parte) de David Cameron como Primer Ministro. Parece evidente que para llevar adelante una opción que es contraria a la que apoyaba Cameron, el Reino Unido precisa de un liderazgo diferente.

Y, con diferencia, la imagen más desagradable a la que hemos tenido que asistir ha sido la cara de felicidad de un tipo más bien mezquino como Nigel Farage o de otro tan histriónico como Boris Johnson, y el oportunismo de Marine Le Pen en Francia (que ya habla de la posibilidad de un 'Frexit') o de la extrema derecha holandesa, con Wilders a la cabeza.

De ayer a hoy, nada cambia en la práctica, en eso Rajoy lleva razón. Pero el Gobierno Británico ha recibido el mandato ineludible de sus ciudadanos para iniciar el proceso de separación de su país de la Unión Europea, que puede durar, al menos, un par de años.
Boris Johnson, ex alcalde de Londres y oponente de
David Cameron en el partido tory.
(Matt Cardy/Getty Images. Fuente: telegraph)

Como primera conclusión, la de que los referéndums de este tipo los carga el diablo. La razón es fácil de entender. Mientras que la movilización de los partidarios del cambio es total y entusiasta, la de los partidarios de no cambiar es mucho más tibia y dubitativa. Ya se vio con el referéndum escocés, que Cameron pudo salvar por los pelos con una movilización de última hora. Pero en este del Brexit, ha resultado insuficiente. Además, algunos también censuran al Partido Laborista, por su defensa muy fría del 'Remain', sin una movilización suficiente.

Desde mi punto de vista, para dar validez a referéndums de esta trascendencia, el umbral de validez debería situarse en el 50% del censo electoral, es decir, del total de los ciudadanos con derecho a voto.
Marine le Pen, líder del Front National francés.
(Fuente: gentside)

Creo que el Brexit es dramático, incluso catastrófico. Deja muy seriamente dañada a la Unión Europea, pero también fractura la unidad del Reino Unido. Gibraltar, por supuesto, ha votado casi íntegramente por la permanencia (96% Remain - 4% Leave). Pero Escocia también ha votado mayoritariamente por la permanencia (60-40) así como Irlanda del Norte (55-45). El Partido Nacionalista Escocés ya ha pedido un nuevo referéndum, al haber variado sustancialmente las condiciones del anterior, y el Sinn Fein ha pedido la reunificación de Irlanda en una única República, integrada en la Unión Europea. Gibraltar, pues bueno, ya veremos qué pasa con los llanitos.



Analicemos un poco los resultados detallados del referéndum. Podéis ver el mapa completo, por ejemplo, en la web de The Guardian.

A nivel nacional, han votado el 72,16% de los ciudadanos que podían hacerlo. En otras palabras, casi 13 millones de británicos no acudieron a las urnas. De todos ellos ignoramos por completo lo que piensan.

De los que han votado, 16.141.241 ciudadanos (48,1%) se han inclinado por el 'Remain', mientras que 17.410.742 (51,9%) se han inclinado por el 'Leave'. Una ventaja de 1,3 millones de votos. En otras palabras, el 37,4% del total de los ciudadanos británicos votaron efectivamente por el 'Leave', el 34,6% votó efectivamente por el 'Remain', y se desconoce la opinión del otro 28% de los ciudadanos

Hay diferencias geográficas muy marcadas. Escocia e Irlanda del Norte se han inclinado bastante claramente por el 'Remain'. Gales, salvo Cardiff, favorable al 'Remain', ha votado ligeramente a favor del 'Leave'. En Inglaterra, Londres ha votado muy claramente a favor del 'Remain'. Y también ha sido así en muchas de las áreas urbanas (Oxford, Cambridge, Liverpool, Manchester, Leeds, York, Newcastle, Bristol, Brighton,...). Pero la Inglaterra más rural y las áreas económicamente más deprimidas, se han inclinado masivamente, en algunas zonas de forma casi aplastante, a favor del 'Leave'.

Algunos primeros análisis apresurados, demográficos y sociológicos, parecen indicar que las zonas con mayores rentas medias y con mayor proporción de ciudadanos con elevada formación se habrían inclinado más bien por el 'Remain'. Asimismo, los votantes más jóvenes parecen más proclives al 'Remain', mientras que los de más edad se han inclinado mayoritariamente por el 'Leave', quizás incluso seducidos por una cierta nostalgia imperial.

Hay un dato adicional que resulta muy revelador. La participación en muchas zonas claramente partidarias del 'Remain', se han situado muy claramente por debajo de la media nacional, lo que sugiere una insuficiente movilización de los opositores del Brexit. En algunas zonas de Londres, la participación ha sido escasamente superior al 60%, del orden de 10 puntos por debajo del total nacional. O Glasgow, en una Escocia muy mayoritariamente partidaria del 'Remain', la participación sólo fue del 56,21% del censo, casi 16 puntos por debajo de la media nacional.

Algunos sugieren incluso que ciertos elementos especialmente filibusteros de la City serían partidarios del Brexit, porque su aspiración es poder disponer de un paraíso fiscal como las Islas Caimán, por ejemplo, a orillas del Támesis.



De otra parte, que un proyecto como la Unión Europea no resulte atractivo, o incluso se vea como francamente detestable, para ciudadanos tan adultos democráticamente como los británicos, nos deja sumidos en más sombras que luces. Todos sabemos que hay muchas cosas en la UE que no funcionan como debieran, que un proyecto ilusionante se ha deteriorado al convertirse en un proyecto por y para políticos y mercaderes, más que de los ciudadanos. Hay muchos aspectos incompletos que hacen a la UE especialmente vulnerable. Existe una unión monetaria con un alcance cierto, pero no hay unidad económica ni fiscal, y el papel del BCE es muy claramente escaso, especialmente si lo comparamos con las competencias de la Reserva Federal o del propio Banco de Inglaterra.

El Brexit deja a la Unión Europea herida, espero que no de muerte. Nos obliga a trabajar muy duramente para que la UE vuelva a ser para todos sus ciudadanos un proyecto de futuro que nos genere ilusión. La Europa de los funcionarios no genera ilusión y debería evolucionar para convertirse en una Europa de estadistas y para los ciudadanos.

Pero hay un pequeño problema. ¿Dónde c... están los estadistas en Europa?.

JMBA

martes, 21 de junio de 2016

Estupores Electorales

Visto lo visto, da la sensación de que la humanidad entera está partida por la mitad. Mientras unos piensan que es de día, los demás están convencidos de que es de noche.

Esta semana vamos a tener dos votaciones muy decisivas. El jueves, en Gran Bretaña, se votará si el Reino Unido va a seguir en la Unión Europea ("Remain"), o prefiere seguir el camino en solitario ("Leave") y desatar el temido Brexit.

Todos sabemos que en el Reino Unido existe un sentimiento muy arraigado de nacionalismo, o incluso de insularidad. Y que su visión transnacional está bastante más orientada a su ensoñación imperial del mundo anglosajón de la Commonwealth, que a sus vecinos más inmediatos, esos que se desarrollan al otro lado del English Channel (Canal de la Mancha para todos los demás).

A pesar de que la llamada Batalla de Inglaterra fue muy cruenta, Gran Bretaña no ha visto soldados extranjeros en su territorio en los últimos siglos. A diferencia, por cierto, de la mayoría de países con los que comparte la Unión Europea.

Tras la Segunda Guerra Mundial, que dejó una Europa arrasada, fragmentada y desconfiada, se ha hecho un esfuerzo titánico para construir una entidad supranacional, de la que podamos todos sentirnos orgullosos. Con éxito desigual, eso también es verdad. Porque la Unión Europea a menudo se asemeja a una hidra de muchas cabezas, que come ingentes cantidades de alimento todos los días, pero que consume buena parte de su tiempo en largas siestas.

El jueves veremos en las urnas cuántos británicos se dejan llevar por las emociones y el corazón, y prefieren separarse de la Unión Europea. Y cuántos votan con la cabeza y piensan con más frialdad en el futuro inmediato de este continente. Sólo desde dentro tendremos alguna posibilidad de cambiar y mejorar esta Unión Europea que a todos nos decepciona con demasiada frecuencia, pero que es el único futuro que a todos nos debería ilusionar.

Sería curioso, si no fuera dramático, ver cómo el asesinato de una diputada de Westminster ha modificado algo el estado de opinión en el Reino Unido. Como si, de repente, muchos se hubieran dado cuenta de que, detrás de las tesis nacionalistas de la separación hay muchos componentes de odio, con los que una mayoría no se siente confortable.

El viernes conoceremos el resultado. Ojalá decidan quedarse, que los británicos, a pesar de que frecuentemente son más bien raritos, resultan adorables, y los necesitamos en esta Europa balbuceante.



De otra parte, el domingo nos toca votar a los españoles, por segunda vez en apenas seis meses. El aparente fin del bipartidismo parece que se les ha atragantado a nuestros políticos, que tienen que enfrentarse a situaciones para las que muestran no estar preparados.

Con sólo dos partidos mayores, el juego parecía más o menos controlado y conocido. Se trataba de pelear por conseguir más votos que los otros y, a ser posible, con mayoría absoluta. Si había que completar escaños con alguna fuerza minoritaria, el tema se reducía al regateo de qué conceder a cambio del apoyo de algunos diputados de alguna de las fuerzas nacionalistas, habitualmente. Así, tanto Felipe, como Aznar o Zapatero, gobernaron con mayorías absolutas en algunas ocasiones, y con el apoyo de vascos y/o catalanes en otras. Fin del invento.

Pero ahora la situación política se ha vuelto más adulta, y tenemos cuatro fuerzas con presencia significativa en el Congreso. Cualquier Gobierno requiere un acuerdo de coalición entre varias de ellas. Este proceso no se consiguió culminar en los muchos meses que se destinaron a ello, a partir del 20D. Por eso tendremos ahora nuevas elecciones.

Pero el panorama resultante parece que será bastante parecido al emanado del 20D. Y lo que estamos escuchando durante esta campaña electoral nos llevaría en directo al mismo bloqueo que ya conocemos bien.

Superadas algunas dudas de posicionamiento, interesadas sin duda, sobre si la dicotomía derecha-izquierda estaba superada y demás, hemos vuelto al redil y, simplificando, tenemos ahora dos fuerzas situadas en el arco de la derecha (PP y Ciudadanos) y otras dos en el arco de la izquierda (PSOE y Unidos Podemos). Dejando al margen algunas otras ensoñaciones que parecen irrealizables (como la llamada Gran Coalición, por lo menos esta vez), sólo hay dos opciones que tengan visos de realismo. O bien un Gobierno de la Derecha o bien uno de la Izquierda. Otros equilibrios parecen demasiado inestables como para que podamos siquiera considerarlos.

El 20D arrojó unos resultados totales de 163 diputados para la derecha (123 del PP, más 40 de Ciudadanos) y 161 para la izquierda (90 para el PSOE, 69 para Podemos y 2 para Izquierda Unida).

A pesar de tener una ligera ventaja el ala derecha, el PP, con Rajoy a la cabeza, renunció siquiera a intentar llegar a ningún tipo de acuerdo con Ciudadanos, que acabó arrojándose en brazos del PSOE, para construir una mayoría definitivamente insuficiente. Rajoy declinó la invitación del Rey a presentarse a un proceso de investidura, y este acto fue el inicio de un juego sin salida.

Podemos se negó a permitir un gobierno del PSOE con Ciudadanos, incluso con su abstención, y los intentos de Pedro Sánchez naufragaron sin remisión.

El hecho más significativo que nos puede traer el 26J es el llamado sorpasso. Por su alianza con Izquierda Unida, Unidos Podemos podría conseguir más votos y más escaños que el PSOE, y convertirse en la primera fuerza del ala izquierda en el Congreso. Porque el balance de votos del ala derecha y del ala izquierda (aceptando las hipótesis de posicionamiento que he aplicado aquí, que a alguno le parecerá mal, sin duda) se mantendrá, muy probablemente, en un entorno casi idéntico al 20D. Es posible que el PP gane algún escaño, pero Ciudadanos se enfrenta al riesgo de perder alguno. El PSOE debería esperar el peor resultado de su historia, y conseguir un cierto empate técnico con Unidos Podemos, en la horquilla de los ochenta y pico escaños.

Cuando se conozcan al detalle los números finos, me parece que deberían dejarse todos de postureos que a nada conducen. La fuerza más votada del ala (derecha o izquierda) que consiga mayor representación, deberá asumir el protagonismo de organizar una sesión de investidura. Deberá establecer un acuerdo sólido con la otra fuerza de su propia ala, y buscar los apoyos que puedan ser necesarios, aunque sea via abstención, entre el resto de fuerzas minoritarias en el Congreso.

En otras palabras, o bien el PP (con o sin Rajoy a lo mejor es parte de las negociaciones necesarias), o bien Unidos Podemos (o el PSOE, si consigue resistir mejor de lo que parece en las encuestas) deben asumir el papel que los ciudadanos les habremos dado. Los acuerdos de coalición a los que tengan que llegar deberían ser tema de unas pocas semanas de negociación. Y deberíamos tener un nuevo Gobierno, razonablemente sólido, no más tarde de la vuelta de las vacaciones, a primeros de Septiembre.

Hasta el final de la campaña, todos tienen derecho a denostar a sus rivales y adversarios y a pelear hasta por el último voto. Han caído, y seguirán así, en descalificaciones o incluso insultos en algún caso. Todo eso vale hasta el domingo. A partir del lunes, y de acuerdo a la aritmética fina que surja de las urnas, todos a trabajar en la línea que he expuesto, y basta ya de postureos y tonterías. Tendrán que hacer un esfuerzo, pero deberán olvidar todos los sapos que se han tenido que tragar durante la campaña electoral.

Y si algo falla y no se avanza en esta dirección, la única conclusión posible será que alguno o algunos de los partidos se han puesto por delante de los intereses de los ciudadanos, y deberán pagar muy caro ese desplante.

El que crea que el PP es un partido instalado en la corrupción vergonzante y que gobiernan para sus amiguetes, que no les vote el domingo. El que piense que Unidos Podemos es un partido comunista y que sería un desastre para este país, que no les vote el domingo.

Pero, a partir del lunes, cada partido tendrá, legítimamente, la representación que le hayamos dado los ciudadanos. Y será el momento de negociar y de dar y pedir concesiones, para llegar a un acuerdo de investidura y de Gobierno. El Gobierno que resulte será legítimo y deberá gobernar para todos los españoles. Si, a criterio de los ciudadanos, no lo hacen bien, en las próximas elecciones el electorado les castigará.

Y punto final. Ya han jugado suficiente todos los políticos. Ahora es el tiempo de que este país pueda seguir funcionando, y que los políticos se vean relegados al papel que les toca, un poco secundario en relación con el propio país y sus ciudadanos.

Porque el excesivo protagonismo de los políticos es por completo estéril, y en nada contribuye a nuestro bienestar.

JMBA