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viernes, 10 de febrero de 2017

El Laberinto de la Electricidad

De un tiempo a esta parte, la (presunta) liberalización de ciertos mercados ha supuesto, en la práctica, la obligación para el ciudadano corriente de convertirse en experto en temas que no forman parte de su oficio habitual. Esto es particularmente cierto en tres campos bien definidos: los productos financieros, el suministro de energía y las telecomunicaciones en toda su amplitud (telefonía fija y móvil, Internet, televisión de pago,...).

Así, las conversaciones en el bar tomando un café pueden versar sobre si es mejor o no el mercado libre para la electricidad, si merece la pena la discriminación horaria, si las ventajas de la fibra óptica compensan su coste, si es mejor (o no) la oferta de Movistar que la de Jazztel, o si es (o no) más conveniente invertir en un Fondo de Inversión, o comprar acciones en Bolsa.

Veníamos de unos tiempos en que la regulación estatal de esos mercados era mucho más intensa, y al ciudadano prácticamente le llegaba una oferta clara y simple, en modo lentejas (las tomas o las dejas). Creo que la (relativa) liberalización de esos mercados es un avance, pero no debemos olvidar que nos obliga a un proceso de reflexión y de toma de decisiones, para el que no siempre tenemos la capacidad y conocimiento necesarios, ni disponemos de todos los datos.

En otras palabras, el proceso de liberalización ha cargado sobre el ciudadano la responsabilidad de acertar o equivocarse.

Estos días está en el candelero el tema del precio de la electricidad, que parece haber alcanzado máximos, en lo que se refiere al precio mayorista del Mwh de electricidad. Este debate, en el que se sienten muy cómodos los medios de comunicación, y que es alimentado tanto por el propio Gobierno como por las empresas del sector eléctrico, puede afectar de modo directo solamente a una parte de los consumidores. Parece ser que unos 14 millones de consumidores tenemos establecido un contrato de suministro eléctrico a un precio acordado y, por lo tanto, estanco (al menos en el corto plazo) a las fluctuaciones del precio mayorista. Para otros 12 millones de consumidores, con contratos a precio variable, este repunte sí puede tener influencia directa e inmediata en sus próximas facturas de electricidad.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que el sistema eléctrico es de una considerable complejidad. Y ello, principalmente, debido a la muy limitada capacidad de almacenamiento del producto terminado. Esto obliga a que el sistema esté equilibrado en todo momento, en oferta y demanda. Dado que la demanda es muy fluctuante, tanto en los ciclos diarios de día/noche, en los ciclos semanales laborables/festivos, como en los ciclos anuales de frío/calor, la oferta también debe ser muy elástica, y con capacidad cierta de adecuación prácticamente inmediata al aumento (o disminución) de la demanda de electricidad.

Otro factor de complejidad del sistema eléctrico está ligado a que se pueden utilizar tecnologías muy diversas para la producción eléctrica, con costes por Mwh producido abismalmente diferentes. Hay energías renovables (básicamente eólica y solar) cuya capacidad está ligada a la potencia total instalada y a la disponibilidad, inevitablemente errática, de factores como el viento o las horas de insolación. Las centrales hidráulicas están ligadas a embalses y saltos de agua, y su capacidad de producción está ligada al volumen de las reservas hidráulicas en cada período. Y, en el espectro de mayores costes de producción, están las centrales térmicas (a base de carbón, gas o petróleo, o tecnología nuclear). En todos los casos, las instalaciones de generación eléctrica son muy intensivas en inversión de capital.

En el sector desenvuelven su actividad actores con cometidos diferentes. En toda la cadena de valor de la electricidad, desde la generación hasta su consumo por el destinatario final, podemos distinguir muy claramente cuatro actividades diferentes: generación, transporte, distribución y comercialización.

La liberalización del sector se inició por la Ley 54/1997 de 27 de Noviembre, promulgada por el primer gobierno Aznar. En ella se reconoce que las actividades de transporte y distribución se realizan en forma de monopolio natural. Ello se debe a la conveniencia de la existencia de una red eléctrica física única y coordinada con todas las iniciativas públicas y privadas en temas de planificación y desarrollo urbanísticos. En otras palabras, resultaría absurdo que a un consumidor doméstico le llegara más de un punto físico de acceso al sistema eléctrico. Por ello, la liberalización en estas actividades se limita a garantizar el acceso a la red existente de todos los actores que lo deseen (tanto generadores como comercializadores) en condiciones de limpia competencia. En otras palabras, que la propiedad de una red no garantiza su uso en exclusividad.

Por el contrario, las actividades de generación y comercialización sí se liberalizaron por completo, aunque estas actividades acostumbran a requerir un permiso administrativo o, al menos, un registro.

La Ley de 1997 consagró el conocido como déficit tarifario o, más rigurosamente, costes de transición a la competencia. Básicamente reconoce que el sistema eléctrico debe a las grandes eléctricas un cierto volumen de dinero, que se les irá retribuyendo en las siguientes décadas, en principio, durante quince años, pero no tengo muy claro desde cuándo o hasta cuándo.

El 26 de Diciembre de 2013, esta vez inspirada por el primer gobierno Rajoy, se promulgó la Ley 24/2013, que viene a sustituir a la de 1997. Se trata de un mamotreto de 92 páginas, cuya correcta y completa comprensión está reservada a los funcionarios expertos en el sistema eléctrico y que supone un auténtico jeroglífico para cualquier ciudadano lego en la materia.

Aunque hay actividades económicas internas al sistema eléctrico (como la compraventa de energía en el mercado mayorista), la aportación económica externa al sistema procede únicamente del pago de las correspondientes facturas de suministro por parte de los consumidores finales a las comercializadoras y también, en su caso, de los Presupuestos Generales del Estado.

En otras palabras, el dinerito fresco (procedente de los consumidores que pagamos nuestra respectiva factura eléctrica) sólo llega directamente a las comercializadoras. Y el Gobierno, de acuerdo a las leyes citadas, y a múltiples decretos y órdenes ministeriales, se arroga la responsabilidad de definir la retribución justa del resto de actores del mercado, de fijar cómo se paga, a partir de ese dinerito, a los que desarrollan las actividades de generación, transporte y distribución. Y también cómo se va cancelando el déficit tarifario año a año.

Para ello, cada año el Gobierno define el importe de los peajes de acceso a la red, que deben pagar todos los consumidores, así como otros cargos asociados a la conexión al sistema eléctrico. Existe un peaje de acceso a la potencia, y otro peaje por kwh consumido. Estos peajes se fijan por una Orden del Ministerio de Energía, publicada los últimos días de cada año, en vigor para todo el año siguiente. La Ley fija de qué forma el importe recaudado por estos peajes y cargos se distribuye entre todos los actores del sistema, incluyendo conceptos asociados que no tienen que ver directamente con la generación y distribución de la energía eléctrica. Si queréis haceros una idea del destino detallado de este dinero, tendréis que bucear en la ingente legislación sobre el tema, incluyendo las Leyes y demás desarrollo legislativo (reglamentos, órdenes ministeriales, etc.). Todo ello constituye lo que coloquialmente se conoce como costes regulados.

El peaje por potencia contratada refleja el compromiso del sistema frente a un consumidor, por el que está obligado a suministrarle, en cualquier momento en que pueda ser requerida, potencia eléctrica hasta el límite definido. En otras palabras, el sistema eléctrico debe estar preparado para suministrar en algunos momentos pico hasta la suma de todas las potencias contratadas por todos los consumidores.

La Ley de 1997 derogó un concepto que entonces existía en la factura eléctrica, por un importe próximo al 5%, como ayuda a la industria del carbón. Pero lo sustituyó por un impuesto especial (uno más de los que se llaman impuestos a la fabricación, como los de los combustibles, el tabaco o el alcohol) específico a la electricidad, por un importe equivalente.



El mercado eléctrico en España es, en la práctica, un oligopolio. A pesar de existir del orden de un millar de empresas productoras de energía, más del 60% del total está en manos de los Cinco Grandes del Sector: ENDESA, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Viesgo y EDP (antigua Hidrocantábrico). De la comercialización (facturación al cliente final) más del 90% del total está en manos de estas mismas cinco compañías (o empresas de su mismo Grupo, pues la ley exige separación clara entre las diferentes actividades en el sector eléctrico), mientras que los otros centenares de comercializadoras tienen ámbitos de actuación muy limitados y representan sólo un pellizquito del total de la tarta.

En la actualidad, el proceso de fijación del precio mayorista de la electricidad se basa en subastas diarias, lo que le da una extraordinaria volatilidad. En ella, para una demanda prevista, se van añadiendo suministradores, empezando por los de menor coste de producción, hasta equilibrar oferta y demanda. El precio de la subasta acaba siendo el precio del mayor coste añadido en ese proceso.

En la elevación de precio mayorista que hemos vivido estas últimas semanas han influido varios factores: escasez de viento y de recursos hidráulicos, elevada demanda (ola de frío,...) y un cierto parón nuclear en Francia que provoca que, cuando habitualmente estábamos importando hasta 2.500 kw desde Francia, en la actualidad estamos exportando a Francia una cantidad equivalente, lo que se añade a la demanda interna.

El consumidor doméstico tiene dos posibilidades entre las que debe escoger. Puede acogerse a lo que se llamaba Tarifa de Último Recurso (TUR) y que hoy se conoce como Mercado Libre, en el que se produce un acuerdo entre comercializadora y consumidor para un precio fijo (al menos durante un período, anual habitualmente) por el importe no regulado de la potencia contratada y de la energía consumida. Para un consumidor doméstico estándar, ese acuerdo supone más bien la aceptación de las condiciones propuestas por la comercializadora. Habitualmente, esta opción, escogida por unos 14 millones de consumidores, propone un precio por cada kwh consumido, estable durante, por ejemplo, todo el año. En caso de que el consumidor disponga de un contador inteligente, podrá también contratar discriminación horaria, de modo que el consumo en horas valle resulte más económico que el consumo en las horas pico.

La alternativa para el consumidor es pagar la energía consumida al precio real en cada momento, derivado de las subastas diarias en el mercado mayorista. Parece que unos 12 millones de consumidores se han acogido a esta opción. En el largo plazo, debería resultar una opción más ventajosa para el consumidor, pero el coste puede resultar muy volátil. De hecho, durante un año, el precio mayorista del Mwh, resultante de las subastas diarias, puede tener variaciones hasta de 1 a 5, entre los 20€ y los 100€, más o menos.



* * *

Sintiéndome bastante desorientado por todos estos hechos, decidí dedicar unas horas al análisis detallado de lo que pagué por el suministro de electricidad en mi domicilio en 2015 (el último año que tengo completamente facturado). Cuando me trasladé a vivir a esta casa en 1999, me enganché a lo único que en ese momento tenía disponible: Gas Natural para el suministro de gas y Unión Fenosa para el suministro de electricidad. Con el tiempo, ambos proveedores acabaron fusionándose y, en Noviembre de 2014 me cambié, como comercializadora que me factura a mí, a ENDESA. No me preguntéis los motivos, porque no lo tengo claro. Vino un comercial de ENDESA a casa y me hizo una oferta que me pareció conveniente y acepté.

El gas lo utilizo para la calefacción y el agua caliente, mientras que para todo el resto (incluyendo la cocción) utilizo la energía eléctrica. Esto provoca, lógicamente, una fuerte fluctuación en la factura del gas durante el año, con picos más elevados en los meses más fríos del invierno. Por el contrario, la fluctuación en el consumo eléctrico durante el año es mucho más moderada, como veremos en el análisis detallado que he realizado.

Durante 2014 apliqué algunas medidas de ahorro en el consumo eléctrico. Sustituí muchas bombillas halógenas de 50W por equivalentes LED de 5W, y también reemplacé algún electrodoméstico por otro más moderno y mucho más eficiente energéticamente.

Con todo ello conseguí una reducción del consumo del orden del 20%, pasando de una horquilla de consumo anual en el entorno de los 5MWh a otra en el entorno de los 4MWh.

En el total del año, en 2015 consumí 3.887kwh de electricidad. Y pagué a ENDESA por el suministro eléctrico un total de 962,58€ (todos los impuestos incluidos). La primera cifra de interés, pues, sería que pagué cada kwh consumido a un precio total (peajes e impuestos incluidos) de 0,24764€. O, lo que es equivalente, para verlo en comparación con los precios mayoristas de que se habla estos días, a 247,64€ cada Mwh consumido.

Mi  consumo diario fluctuó entre una media de 9,4 kwh/día en el verano (Julio, Agosto) y los 12,27 kwh/día en los meses más duros del invierno (Enero, Febrero). O, lo que es lo mismo, entre los 2,33€/día del verano y los 3,04€/día del invierno.

El detalle de la factura, más o menos bimensual, tiene cinco conceptos bien definidos:

- Cargo por la potencia contratada. En mi caso, 5,5kw. Seguramente es una potencia muy sobrada respecto al consumo, pero hasta ahora no me he parado a analizar si podría reducirlo algo. Este cargo, a su vez, tiene dos conceptos diferentes:

  a) Peaje acceso potencia. Durante todo 2015 pagué 38,043426€/kw/año por este concepto.
  b) Comercialización energía. Pagué un canon fijo de 0,010958436 €/kw/día. Durante la mayor parte del año me beneficié de la oferta que me hizo ENDESA, un 5% de descuento sobre este concepto.

En el total del año pagué un importe bruto (sin impuestos) por potencia contratada de 210,48€.

- Cargo por energía consumida. También hay dos conceptos diferentes en este capítulo:

  a) Peaje acceso energía. Durante todo el año pagué 0,044027 €/kwh en este campo.
  b) Coste energía. Entre Enero y Julio pagué 0,09594 €/kwh. Entre Agosto y Diciembre me rebajaron algo el precio, a los 0,091339 €/kwh.

En el total del año pagué un importe bruto (sin impuestos) por energía consumida (3.887kwh) de 536,82€.

- Impuesto especial a la electricidad. Supuso un recargo del 5,11269632% sobre la suma de los cargos por potencia contratada y por energía consumida.

En el total del año pagué un importe bruto (IVA no incluido) por este concepto de 38,21€.

- Cargo por alquiler de contador o aparato de medida. El importe, curiosamente, fue variable durante todo el año, en el entorno de los 2-3 céntimos de euro por día.

En el total del año pagué un importe bruto (IVA no incluido) por este concepto de 10,02€.

- Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). Supone un recargo del 21% sobre el total de los diversos conceptos facturados.

En el total del año pagué en concepto de IVA la cantidad de 167,06€.


La suma de todos estos conceptos supuso la cantidad ya reseñada de 962,58€.



Otra forma de distribuir los costes es el que aporta, legalmente, cada factura, en forma, en mi caso, de un gráfico de pastel. En esta forma, hay tres conceptos:

- Costes regulados. Incluye los correspondientes peajes y otros cargos cuyo importe está fijado por la legislación vigente. He sido incapaz de establecer con claridad cuáles son estos cargos, pero invito, a quien quiera hacerlo, a bucear en la infinita legislación sobre el mercado eléctrico, que está disponible en el BOE.

En el total del año pagué por Costes Regulados la cantidad de 467,48€.

La legislación también define una distribución porcentual de estos costes regulados en tres capítulos diferentes:

  a) Incentivos a renovables, cogeneración y residuos (35,69%): 166,84€.
  b) Coste de las redes de distribución y transporte (34,53%): 161,42€.
  c) Otros costes regulados (29,78%): 139,22€.


- Coste de producción de electricidad: 279,35€.

- Impuestos aplicados (impuesto eléctrico más el IVA): 205,27€.


De esta distribución queda al margen el (pequeño) cargo por alquiler de contador.



Si aplicamos todos los impuestos a cada capítulo de costes, resulta lo siguiente:

- Costes regulados: 594,57€ (61,81% del total neto pagado durante el año).
- Coste de producción de electricidad: 355,19€ (36,93%).
- Cargo por alquiler de contador: 12,12€ (1,26%).


El detalle de las cifras será, por supuesto, diferente para cada consumidor. Pero creo que, en general, podemos afirmar que del total de la factura de electricidad, algo más del 60% corresponde a costes regulados, definidos por la diversa legislación emitida por el Gobierno. Algo menos del 40% corresponde al coste de producción de electricidad. Y queda un coste residual de algo más del 1%, que corresponde al alquiler del contador o equipo de medida.

En mi caso, el coste marginal de 1 kwh que hubiera consumido adicionalmente, incluyendo todos los impuestos, habría sido de 17,80 céntimos de euro (Enero a Julio), o de 17,21 céntimos de euro (Agosto a Diciembre).

Este es el final de mi análisis detallado. Para reducir el coste total de la factura eléctrica anual, un consumidor doméstico tiene básicamente tres caminos:

  - Reducción de la potencia contratada. Habitualmente puede ser posible, con ciertos límites, aunque puede suponer alguna limitación en la conexión simultánea de diversos dispositivos.

  - Reducción del coste por kwh. Se puede conseguir habilitando, si fuere posible, la discriminación horaria, o pasando a precio variable según mercado, aunque podríamos llevarnos, durante el año, algún susto.

  - Reducir el consumo en kwh. Siempre debemos prestar atención a no consumir más electricidad de la que nos resulte imprescindible, evitar la iluminación de espacios deshabitados, procurar la utilización más eficiente de todos los electrodomésticos, etc.

Y que Dios os pille confesados.

JMBA

viernes, 20 de enero de 2017

Trump

En la tarde de este viernes 20 de Enero, a las 18 horas, tomará posesión como 45º Presidente de los Estados Unidos de América el empresario, magnate y millonario Donald Trump.

Trump es una de las sorpresas que nos han deparado diversas votaciones populares en 2016, como la victoria del Brexit en el Reino Unido o la derrota de la propuesta del Tratado de Paz con la guerrilla en Colombia. Y ello se debe, creo, a que cada vez más cuando el elector deposita su voto no lo hace tanto pensando directamente en aquello que está votando, sino más bien en la forma que tiene a su disposición de que a través de su voto se manifieste su descontento, su desmoralización, su ira o su enfado.

Por este mismo mecanismo, vemos en diversos países de Europa la progresión inesperada, y a menudo inexplicable, de ciertas fuerzas políticas marginales, que se sitúan abiertamente en contra de los políticos de toda la vida y ofrecen fórmulas populistas, entendiendo por tales las que sugieren que soluciones sencillas, cuando no simplistas, pueden resolver problemas complejos.

Trump tiene una personalidad desbordante, exuberante y a menudo histriónica que, hasta ahora por lo menos, no se ha preocupado en absoluto de disimular o mitigar. De carácter básicamente irrespetuoso, su convicción principal es que cualquiera que no haya conseguido ser Donald Trump, o al menos como Donald Trump, ha puesto de manifiesto su clara inferioridad y ya es un lastre para la sociedad.

Desde luego no es el primer millonario que accede a la Presidencia de los Estados Unidos. Pero, seguramente, sí sea el primero para el que la Presidencia vaya a ser su primer cargo en la Administración Pública. La mayoría de Presidentes han tenido una carrera previa en la que han desempeñado cargos de congresista, de senador o de gobernador de su estado. Trump va a pasar directamente desde la Trump Tower en la Quinta Avenida de Nueva York, a la Casa Blanca en la Pennsylvania Avenue de Washington DC. Por todo ello, el mandato presidencial de Trump es una completa sorpresa.

Desde que se convirtió en Presidente Electo, el pasado 8 de Noviembre, ha ido reclutando al que será su equipo de gobierno. Los perfiles de los que se ha rodeado pertenecen a lo más retrógrado y antiprogresista que ofrece la multicolor sociedad norteamericana. En conjunto, un equipo que refuerza el temor de los que ven (vemos) a Donald Trump como un presunto elefante en la tienda de porcelana.

Como ciudadano español, las decisiones que tome el Presidente de los Estados Unidos en clave interna me afectan relativamente poco. Pero el mundo en su conjunto, y todos sus conflictos, son lo que son y como son, en buena parte debido a la política y las decisiones que emanan de la administración norteamericana de Washington. Y existe, además, el riesgo de que los políticos pequeños que abundan en Europa, donde los estadistas parecen una raza en peligro de extinción, sucumban al mimetismo de las formas de Trump y su administración, y acaben seducidos, cuando no abducidos, por ellas, y las exporten a nuestro entorno europeo.

No me parece que la elección de Trump sea, en general, una buena noticia. Además, tiene el rechazo de la mayoría de zonas de Estados Unidos que son prácticamente las únicas que conocemos un poco los que nunca hemos vivido de forma permanente allí. California ha llegado a hablar de un Calexit para separarse de los Estados Unidos, y en Nueva York hay continuas manifestaciones antiTrump.

De todas formas, y a pesar del enorme poder que atesora el Presidente de los Estados Unidos, el país tiene desplegada una pesada maquinaria para el gobierno del día a día, con una enorme inercia, que es la que garantiza que, todos los días, se levante la persiana del país, y todos se pongan a trabajar. Con ello quiero decir que hay una parte enorme del presupuesto de cualquier país cuyo uso ya está comprometido y que el gobernante tiene unas posibilidades muy limitadas de modificar o cambiar.

En buena lid, debemos darle a Trump 100 días de gracia, para ver cómo se desempeña en su nuevo cargo. Para verificar si, ya en la Presidencia, sigue con las formas irrespetuosas del Trump candidato, o si se modera para, de alguna manera, parecerse un poco más a todos los Presidentes que le han precedido.

Algunos afirman que Obama ha sido el peor Presidente en los últimos 40 años. No tengo muchos criterios para poder confirmar o desmentir esta afirmación. Posiblemente generó unas expectativas muy elevadas, que luego la realidad se ha encargado de moderar o anular. Pero, personalmente, me parece que Obama ha sido un Presidente muy presentable, excelente orador y con ideas razonablemente progresistas, para lo que es la muy conservadora sociedad estadounidense.

En resumen, Obama me gusta y Trump no.

Estemos atentos y, dentro de 100 días ya estaremos a finales de Abril, en plena primavera, que nos habrá hecho olvidar, sin duda, esta terrible ola de frío que ha llevado nieve a lugares absolutamente insospechados.

Y sabremos si Trump ha confirmado lo que apunta o ya se habrá convertido en otro Presidente amaestrado.

JMBA

viernes, 28 de octubre de 2016

El Desenlace

Llevamos ya casi un año completo sin Gobierno. Lo que nos ha dado, por cierto, la tranquilidad de evitarnos los disgustos habituales de cada viernes, al conocer las decisiones del Consejo de Ministros.
Imagen de un Pleno en el Congreso de los Diputados.
(EFE; Fuente: diariodenavarra)

Pero este período de felicidad está llegando a su fin. Si no hay sorpresas de última hora, mañana sábado se va a confirmar la investidura de Mariano Rajoy, de nuevo, como Presidente del Gobierno. Esto será posible gracias a la abstención, parece que sin condiciones pero no sabemos bien con qué convicción, de los diputados del PSOE en la segunda votación.

Esto va a ser posible gracias a una serie de desafortunados, desde mi punto de vista, acontecimientos. El PSOE de Pedro Sánchez, instalado en el No es No (por mandato del Comité Federal, conviene recordarlo), ha dado paso, tras un golpe palaciego en el aparato del partido, a una gestora que se ha ocupado en conseguir que venciera la opción de la abstención, en el Comité Federal del pasado domingo. Algunas informaciones parecen indicar que Pedro Sánchez podría, en su momento, haber iniciado negociaciones para conseguir una mayoría de cambio que le garantizara su propia investidura. Y esto incomodó sobremanera a algunas vacas sagradas del partido.

Por la aritmética parlamentaria actual, esto, necesariamente, debería contar con la aquiescencia, o al menos la abstención en algunos casos, de los partidos independentistas catalanes. Me parece bastante evidente que tanto ERC como el ahora llamado Partido Demócrata Europeo Catalán (la antigua Convergencia) no tienen ninguna simpatía ni por el PP ni por el PSOE, ambos partidos constitucionalistas, celosos de la Unidad de España. Pero ambos podrían considerar a un presidente socialista como un mal menor respecto a Rajoy.

Lo que me parece más turbio de todo este embrollo es que los ganadores de ese golpe en Ferraz han sido los convencidos de que les va a ser posible recuperar en no mucho tiempo una situación confortable de bipartidismo, como la que vivíamos en España hasta hace, sólo, dos o tres años. Les convendría recordar que la Historia, siempre, sólo sabe moverse hacia adelante.

La realidad política del país ha cambiado de forma sustancial, especialmente con la aparición de dos nuevas fuerzas políticas con presencia significativa en el Congreso de los Diputados: Unidos Podemos y Ciudadanos. No creo de ninguna forma que, por lo menos durante la próxima década, PP y PSOE recuperen un bipartidismo suficiente como para que les permita el turnismo clásico.

Aparte de que, después de desgañitarse con el No es No, y qué parte del No no ha entendido, durante muchos meses, de repente han dado un giro violento de 180º, y practicarán una abstención, de todo el Grupo, además, poniendo en bandeja a Rajoy la Presidencia del Gobierno en esta legislatura. Si fuera un tren, habría descarrilado; si fuera un avión, se habría agrietado el fuselaje (Borrell dixit).

De todas formas, algunos diputados del Grupo Socialista han anunciado que votarán, en conciencia, NO también esta vez, en contra del mandato imperativo emanado del Comité Federal y vehiculado por la Comisión Gestora y el propio responsable y portavoz del Grupo, Antonio Hernando.

Por cierto, muy triste papel el de Antonio Hernando en el pleno de este miércoles. Parecía razonable que cambiara el portavoz del Grupo, para poder transmitir con mayor convicción el cambio de postura. Hernando, siempre de la mano de Pedro Sánchez, se ha desgañitado hasta la saciedad en el No es No, desde las elecciones del 20D. No sé por qué motivo aceptó mantenerse en esa posición, ya que le ha creado una situación muy desairada.

Su discurso, que fue formalmente correcto, desde mi punto de vista, estaba dirigido principalmente a sus militantes y votantes, más que a Rajoy o a la propia Cámara. Sonó a muy paternal (sé que no lo entendéis, pero hacedme caso, yo sí sé lo que os conviene), o casi como de maestro de escuela (sé que ahora no lo entendéis, pero hacedme caso, la raíz cuadrada de 64 es 8).

El efecto colateral de este discurso es que el PSOE, dentro de la cámara, ha quedado sumido en una cierta invisibilidad, aprovechada salvajemente por Pablo Iglesias, que se erigió en líder único de la oposición.

Personalmente, entiendo la preocupación por el bloqueo institucional, y la nefasta posibilidad de unas terceras elecciones. Pero hubiera sido infinitamente menos dañina para el PSOE la decisión de una abstención técnica, donde sólo se abstuvieran once diputados socialistas (voluntarios, o elegidos por sorteo), mientras que el grueso del Grupo siguiera votando NO.

Por su parte, creo que Ciudadanos salió reforzado del pleno. Aunque le esperan tiempos agitados, en que deberá demostrar a los ciudadanos que saben estar a la altura de ese papel de riendas del PP que se han autoasignado. Si consiguen, de verdad, llevar adelante todas las medidas que han acordado con el PP y, en particular, lanzar una Comisión de Investigación efectiva sobre la financiación ilegal (o irregular) del Partido Popular, demostrarán a los votantes que su papel puede ser importante, y podrían mejorar su representación en una futura cita electoral. Pero si fracasan en ese empeño, podrían estar condenados a la marginalidad o a la simple desaparición.

Por el contrario, me da la sensación de que Unidos Podemos se encuentra en una difícil situación, incluso ante un naufragio anunciado. Personalmente, creo que Pablo Iglesias es un lastre para un Podemos en las instituciones. Iglesias es muy bueno dando mítines, cuando tras cada frase lapidaria debe callar para dar paso a los vítores de sus entregados y fieles adeptos. Su estilo, y lo que es peor, el contenido de sus discursos, puede ser válido para una asamblea de estudiantes, o un círculo de militantes, porque sabe cómo enardecer a los fieles.

Pero el Parlamento es otra cosa. Allí se habla para todos los ciudadanos, los que te han votado y los que no. Es correcto intentar enfervorecer a tus fieles, pero también debes confirmar en su decisión a los que te han prestado su voto, e intentar convencer a los que han votado otras opciones de que puedes ser una alternativa mejor.

El discurso de Pablo Iglesias en el pleno de este miércoles, faltón como siempre, estuvo absolutamente vacío de propuestas concretas que quiera intentar llevar adelante con la fuerza de los escaños de que dispone. Se hartó, eso sí, de lanzar diatribas en contra de los otros tres partidos principales del Congreso. La conclusión de un ciudadano neutral no puede ser otra que a Pablo Iglesias le molesta que haya otros partidos diferentes del suyo en el Congreso de los Diputados.

Desgraciadamente, esto tiene un sentido muy claro. Pablo Iglesias, y Podemos mientras no enderece su rumbo, sólo se siente cómodo en un régimen totalitario en que el suyo es el único partido en el poder, y todo lo demás es una oposición enfermiza, corrupta y equivocada. Se empeña en erigirse como adalid de la gente. Pero la gente de la que habla no somos todos los ciudadanos normales (que nunca hemos dirigido un Banco o una multinacional, que nunca hemos tenido la llave de la caja, que nunca hemos llevado adelante prácticas corruptas - también por falta de oportunidad - y que nunca hemos manejado tarjetas black). Para Iglesias, la gente de la que habla, cuando lo hace en el Parlamento, son, estrictamente, los que le han votado.

Otra cosa es la calle, donde a menudo sólo se trata de gritar más que otros para asumir un rol de protagonismo. Pero en un estado democrático de derecho, parlamentario, en el Congreso de los Diputados se reúnen los representantes de todos los ciudadanos. Y nadie puede pretender que los votantes de otras fuerzas diferentes de la suya sean ciudadanos de segunda, equivocados o engañados. En algún momento, a algunos líderes de Podemos les ha faltado el cantito de una moneda para exigir la eutanasia de esos viejitos que sólo confían en el PP, o la castración química de esos nostálgicos de la izquierda que siguen votando al PSOE.

Creo, que por su propio bien y para poder sobrevivir como un partido parlamentario, que cumpla su función institucional, Unidos Podemos debería renovar su liderazgo, para adecuarlo a las nuevas circunstancias y a las nuevas necesidades. Pablo Iglesias ha cubierto el ciclo de crear un partido político desde la nada, aglutinando iniciativas callejeras y asamblearias, y llevarlo en muy poco tiempo hasta el Congreso de los Diputados con una representación significativa. Pero ahora el partido necesita un liderazgo diferente. Posiblemente Íñigo Errejón esté mucho mejor amueblado mental y anímicamente para hacer frente con éxito a la ardua labor que tienen por delante.

De la capacidad que tenga Unidos Podemos de adaptarse a su nueva condición de fuerza parlamentaria, va a depender el tiempo que le pueda costar al PSOE rehacerse del descalabro provocado por este mandato imperativo de abstenerse. Si Unidos Podemos, con Pablo Iglesias al frente, mantiene el tono y el contenido mostrado este miércoles en el pleno de investidura, la sangría de votos desde Unidos Podemos hacia el PSOE será creciente, y más bien pronto que tarde, irrefrenable. Si no cambian, me temo que estarán condenados a la marginalidad tradicional de, por ejemplo, Izquierda Unida, con su docenita de diputados (en el mejor de los casos). Una formación con esa (escasa) fuerza, puede permitirse algunas salidas de tono porque no tienen ninguna trascendencia.

Curiosamente, también se puso de manifiesto que Pablo Iglesias, azote de oligarcas y, en general, de todos los que no voten a Unidos Podemos, tiene la piel muy fina y encaja muy mal las críticas. Ante la salida de tono de Rafael Hernando, acusándole de usar el nombre de España para venderse a dictadores, sintió herido su honor, después de haber llamado presuntos delincuentes a todos los diputados de las demás formaciones. Dicho sea de paso, el PP debería buscarse, para esta legislatura de diálogo, un portavoz menos buscabregas. Y la Presidenta del Congreso desperdició la ocasión de que lo que ha corrido por todos los platós de televisión, se contara en sede parlamentaria y constara en el Diario de Sesiones, al negarle un turno corto de palabra a Pablo Iglesias.

Resumiendo, Don Tancredo Rajoy, sin mover un músculo de la cara, impasible el ademán, será investido este sábado, alrededor de las ocho de la tarde, como Presidente del Gobierno con plenitud de funciones.

Vaya regalito de Halloween que nos dará el Congreso a todos los ciudadanos.

Y como se acerca el día de difuntos, me permitiré parafrasear a Hemingway y al poeta John Donne: Nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.

JMBA

viernes, 30 de septiembre de 2016

Plataforma Panorámica de Vértigo

Hacia finales de Agosto, ya había prácticamente dado por finalizada la temporada viajera de primavera-verano, cuando un buen amigo insistió en que fuera a pasar un par de días en la playa, por la costa de Tarragona.
Imagen de la plataforma y las impresionantes vistas.
(JMBigas, Agosto 2016)

Para darle contenido a ese viaje, revisé la agenda de temas pendientes por el área de Catalunya, y localicé un par de visitas que quería realizar en algún momento. Hoy os contaré la primera de ellas.

El pasado mes de Julio, el Comú de Canillo (Andorra), una de las siete parroquias en que está organizado el Principado, inauguró en el llamado Mirador de Roc del Quer, a casi dos mil metros de altura, una plataforma panorámica, con un voladizo de 12 metros sobre el vacío del valle.

Tuve noticia de ella a través de mi hermana y mi sobrino, que la visitaron en el curso de una breve escapada a Andorra. Encontré alguna información adicional en la Red, y creí localizarla en Google Earth. Introduje sus coordenadas en mi navegador GPS (un Garmin Nüvi 66, al que llamo coloquialmente La Niña, por la dulce voz femenina que da las instrucciones).

El viaje, pues, lo articulé a partir del lunes 29 de Agosto. Fui directamente desde Madrid a Calafell en unas seis horas (incluyendo las necesarias paradas). Dicho sea de paso, allí coincidí con los dos únicos días de todo el verano en que NO se vio el Sol.

El miércoles 31 por la mañana puse la proa hacia los Pirineos. Llegué a la carretera que une la Seu d'Urgell (Lleida) con Puigcerdá (Girona), a través de Manresa, Berga y el Túnel del Cadí (de peaje, por supuesto).

En La Seu, a donde llegué pasada la una de la tarde, fui al centro y conseguí aparcar en el Paseo (Passeig de Joan Brudieu). En un barecito me tomé un tentempié en forma de bocadillo de lomo con queso, con un refresco.

Seguí camino hacia Andorra, con la intención de ir directamente al Mirador de Roc del Quer. Hacía muchos años, quizá más de diez, que no visitaba el Principado, y lo encontré cambiadísimo. Han realizado importantes inversiones en infraestructuras, para conseguir que los automóviles puedan moverse sin necesidad de cruzar el centro de los diversos pueblos, a velocidad de tortuga. Han abierto también varios túneles, que facilitan la movilidad.
Pensador Mirando al Valle, una escultura en el extremo
de la plataforma, obra del argentino Miguel Ángel González.
(JMBigas, Agosto 2016)

La Niña me llevó directamente hasta La Masana, para mi sorpresa. Yo creía que el camino más corto sería a través del núcleo urbano de Canillo, y luego la carretera del Coll d'Ordino. Pero La Niña me hizo tomar esta carretera desde La Masana, su otro extremo. Seguí sus instrucciones, hasta que llegué al que yo creía que era el Mirador. Aparqué en una de la docena de plazas habilitadas al efecto en esa zona, pero no había ni rastro de indicaciones sobre la plataforma panorámica. Tras algunas indagaciones, llegué a la conclusión de que esa explanada correspondía a la cima del puerto, y las vistas eran básicamente de las montañas que marcan la frontera con Francia.

Decidí seguir camino hacia Canillo, con la esperanza de poder identificar correctamente al Mirador. Unos kilómetros más adelante, efectivamente, llegué al pequeño apartadero con media docena de plazas para aparcar, y con claras indicaciones de que se trataba del Mirador de Roc del Quer.

Pero, hasta aquí, no había visto una sola indicación en la carretera sobre la Plataforma Panorámica. Tras esperar unos minutos conseguí aparcar en una de esas escasas plazas. Al bajar del coche, ya pude consultar un panel que daba las indicaciones necesarias para llegar a la plataforma.

La zona es fácilmente identificable gracias a tres grandes tótems de madera tropical de bolondo, que constituyen un grupo escultórico del franco-mexicano Jorge Dubon (1938-2004), que se instaló allí en 1991. Al grupo se le conoce como Estructuras Autogeneradoras, aunque otras fuentes la denominan también Ouverture de l'Europe.

En el panel se indicaba que, desde el aparcamiento, había que recorrer a pie un camino de unos 400 metros de longitud, y unos setenta metros de desnivel, bajando hasta el mirador propiamente dicho y la plataforma.

De acuerdo a los datos de mis dispositivos GPS, las coordenadas concretas del aparcamiento de vehículos son N 42,569079º  E 1,587624º, y su altitud es de 1.997 metros. En el extremo de la plataforma, los datos GPS que me aportó la cámara fotográfica indican una altitud de 1922 metros. Eso implica un desnivel real de unos 75 metros.

Recorrí, bajo un Sol justiciero de finales de Agosto, pasadas las tres de la tarde, el camino hasta la plataforma. Debo decir que sudé la gota gorda. Porque el camino no es accesible. Hay zonas de fuerte desnivel, incluso con algunos escalones improvisados en la roca. Puede resultar extremadamente difícil para personas con movilidad reducida, e imposible con silla de ruedas. Vi algunas parejas con cochecito de bebé, pero en algunos puntos debieron llevarlo en volandas.
La plataforma, desde la carretera de Canillo al
Coll d'Ordino.
(JMBigas, Agosto 2016).

Afortunadamente, hay instalados algunos bancos con vistas panorámicas laterales, que permiten un pequeño descanso.

Finalmente, llegué a la pequeña construcción del Mirador propiamente dicho y a la plataforma panorámica. Esta tiene una longitud total de 20 metros, de los que doce son en voladizo. En el suelo hay varios paneles de cristal presuntamente transparente, que permiten ver tanto la estructura de sustentación de la propia plataforma como también el vacío de la montaña que aquí se despeña casi en vertical.

En el extremo de la plataforma hay instalada una gran escultura de un Pensador Mirando al Valle, obra de Miguel Ángel González, un argentino afincado en Lleida. Más tarde, ya camino de Canillo, tuve ocasión de parar en un apartadero de la carretera (a 1805 metros de altitud, N 42,571779º  E 1,596370º), desde la que pude contemplar, desde abajo, la impactante imagen de la plataforma con esa imagen de una persona asomándose al vacío.

Estuve por la zona del Mirador un total de unos 50 minutos, y me crucé, quizá, con unas 40 personas. He visto algunas manifestaciones de representantes municipales de Canillo, que confían en que la nueva Plataforma sea un atractivo para muchos visitantes. Para que eso sea algún día así, deberían todavía realizar alguna inversión adicional. Habría que disponer de más plazas de aparcamiento, aunque hay una señal indicando aparcamiento adicional a 175m. de distancia. Las grandes pendientes de la carretera en esa zona auguran que ya se esté echando el bofe al llegar a la explanada de los tótems.
El pequeño aparcamiento, con los tótems identificativos,
en la explanada superior.
(JMBigas, Agosto 2016).

Y, desde luego, deberían hacer mucho más accesible el camino de acceso. En el límite, se podría instalar un ascensor por el interior de la montaña para salvar el desnivel, que permitiera luego acercarse a la plataforma por un camino llano y estable. O, quizás incluso, un mini funicular que dejara a los visitantes junto a la plataforma.

Actualmente, el acceso hasta la plataforma es totalmente libre, y no percibí que hubiera ningún tipo de vigilancia especial. En caso de convertirlo en una atracción realmente accesible, parece lógico pensar que se cobrara una cierta cantidad (por ejemplo 5-8€, que no creo que ningún visitante rehusara pagar) y debería tener un horario definido de acceso, con personal, vigilancia, etc. En esas condiciones, parece razonable pensar que se pudiera llegar a cifras en el entorno de los mil visitantes por día (excluyendo, seguramente, los meses más duros del invierno), lo que podría aportar una recaudación anual en el rango de 1-2 millones de euros.

Dicho esto, la plataforma en sí es una maravilla. Las vistas hacia el valle de Canillo y Encamp, que discurre unos 500 metros por debajo, son sobrecogedoras e impresionantes. Así como el panorama de las montañas que lo rodean. Una atracción imprescindible para cualquiera que visite Andorra, que merece incluso algún desvío para quienes estén en algún punto de los Pirineos catalanes, a ambos lados de la frontera franco-española. Lógicamente, no es apta para personas con vértigo. Pero, en condiciones normales, no sentí ningún tipo de temor por el vacío que se extiende por debajo.

De todas formas, en época invernal y a esa altitud, me temo que la nieve puede impedir el acceso al Mirador. Incluso puede que la carretera del Coll de Ordino esté cerrada al tráfico durante alguna temporada.

Aparte de las fotografías que he utilizado para ilustrar este artículo, podéis acceder a una colección más completa, de 16 imágenes, que está en Google+.

También podéis ver este vídeo ilustrativo.


JMBA

martes, 23 de agosto de 2016

La Difícil Encrucijada del Señor Sánchez

Estamos asistiendo, una vez más como en los últimos meses, a un cúmulo de sinsentidos que nos está llevando a acercarnos ya a un año con un Gobierno en funciones.
Pedro Sánchez, el líder actual del PSOE.
(Fuente: divinity)

PP y PSOE están instalados en el bipartidismo más rancio. Los dos se consideran la alternativa de su adversario tradicional, y no parece que ninguno esté en disposición de llegar a acuerdo alguno con el otro. Eso sí, mientras Sánchez está instalado en el No es No, y no vamos a apoyar ni permitir el gobierno de Rajoy, que representa la desigualdad, la corrupción, etc., Rajoy actúa más a la gallega y asegura en público que va a llamar a Sánchez la próxima semana.

Ciudadanos, con sus exiguas fuerzas de sólo 32 diputados, está haciendo lo que puede para garantizarse un hueco en el espacio político español, que se vería muy seriamente amenazado, según parece, si fuéramos a unas terceras elecciones. Creo que la prensa y la opinión pública no están siendo justos con ellos. Hacen lo que pueden, intentan negociar poniendo encima de la mesa sus grandes promesas electorales, pero llegar a acuerdos supone que todas las partes deben renunciar a algunas de sus aspiraciones, y no se les puede recriminar por ello.

Suponiendo que el acuerdo PP-C,s llegue a buen puerto, eso supondrá un total de 169 diputados a favor de Rajoy, posiblemente 170 con el Sí, interesado, por supuesto, de Coalición Canaria. Esta cifra no garantiza la investidura, y desde todos los frentes se está haciendo presión sobre el PSOE para que asegure el número necesario de abstenciones que pueda desbloquear la situación, y hacer a Rajoy, nuevamente, Presidente del Gobierno.

Yo comprendo que el PSOE, de ninguna forma, puede hacer eso. Se consideran a sí mismos la alternativa al PP, y no ven necesidad alguna de intentar acercarse a su gran enemigo de la penúltima legislatura, y responsable último de todas las desgracias sociales, según la visión de los socialistas, que estamos viviendo en forma de desigualdad, especialmente.

Lo que ocurre es que si Rajoy se presenta con 170 votos a favor, es muy complicado para el PSOE justificar el bloqueo que podría llevarnos a unas terceras elecciones el día de Navidad. Como alguno ya ha dicho en voz alta, en esas condiciones quizá fuera necesario que, aun tapándose la nariz, acabaran facilitando o permitiendo que Rajoy siga de Presidente del Gobierno.

Desde el punto de vista de la ética política, un No socialista a un Rajoy con 170 apoyos sólo podría tener dos posibles justificaciones que no generaran una crítica generalizada a Pedro Sánchez.

De una parte, podría suceder que el PSOE y Pedro Sánchez tuvieran la voluntad firme y la esperanza razonable de poder proponer, primero al Rey y luego al Congreso de los Diputados en una nueva sesión de investidura, un Gobierno alternativo al de Rajoy. Muy complicado, pero posible si se contara con las abstenciones de alguna de las fuerzas nacionalistas e independentistas. Lo que sería posible, ya que para el PNV, el PDC o ERC, el PSOE es un mal menor respecto al PP. Nunca los apoyarían, pero una abstención sería posible. El problema más grave sería compatibilizar, de alguna forma, a Unidos Podemos y Ciudadanos.

Si este fuera el caso, no estaría de más que hubiera señales de ello. Porque si la investidura de Rajoy que empezará el 30 de Agosto, termina en negativo en las dos rondas, el plazo de dos meses hasta la convocatoria de nuevas elecciones empezará a contar. Y no hay señal alguna de movimientos alternativos: en Unidos Podemos todavía se están lamiendo las heridas de su retroceso electoral del 26J, y Sánchez se ha encargado de mostrar que este verano está de vacaciones.

La otra alternativa sería que el PSOE pudiera valorar la abstención a un candidato del PP diferente de Rajoy, que no estuviera manchado por la sombra de la corrupción y que no fuera la imagen visible de todo lo que hizo el gobierno del PP en la penúltima legislatura, abusando de su rodillo parlamentario.

Entiendo que, en esta complicada encrucijada política que está, prácticamente, siendo televisada en directo, es difícil asumir una imagen y una comunicación públicas que resulten convincentes, sin dar más datos de los que se quieren, o pueden, dar en cada momento. Para evitar tentaciones y tropiezos, Sánchez ha escogido quitarse de enmedio y dejar que la comunicación en estos tiempos la lleven los segundos espadas de su partido.

Visto lo que unos y otros han dejado traslucir hasta hoy mismo, mi opinión de lo que va a suceder antes del próximo 1 de Noviembre, en que deberían convocarse nuevas elecciones, si no ha habido antes ninguna investidura positiva, es la siguiente:

1) Investidura fallida de Rajoy, en las dos rondas que empezarán el próximo 30 de Agosto.

2) Intento de investidura de Pedro Sánchez, con el apoyo de Unidos Podemos, con 156 votos positivos. La única posibilidad es que negociara la abstención de Ciudadanos, a cambio del compromiso en las medidas regeneradoras en las que están empeñados. Y posiblemente todavía haría falta la abstención de alguna de las fuerzas nacionalistas.

3) Si fallara la investidura de Sánchez, quedaría el último recurso que, personalmente, creo que debería haber sido la primera, pero los tiempos mandan. Un candidato del PP diferente de Rajoy y alejado de la primera línea del gobierno central y de Génova podría intentar la investidura, ahora sí con la abstención del PSOE. Si la aritmética del Parlamento gallego que salga de las elecciones del 25 de Septiembre no le permite a Núñez Feijoo revalidar su Presidencia, podría ser un candidato conveniente para una investidura en Octubre.

Sólo si acabaran fallando las opciones 2 y 3 resultarían inevitables unas nuevas elecciones. Espero que la sensatez de unos y otros nos ahorre a los ciudadanos el castigo, que sería ya casi tortura, de unas nuevas elecciones el día de Navidad.

En cualquier caso, el Gobierno que acabe saliendo de cualquiera de estas opciones será bastante débil, y es más que probable que esta legislatura no dure mucho más allá de los 2 ó 3 años máximo.

Me preocupa no ver a estas alturas señal alguna de que esas dos posibilidades adicionales estén en la cocina, o al menos en el frigorífico.

JMBA

viernes, 5 de agosto de 2016

La Cité du Vin - Burdeos

El proyecto de La Ciudad del Vino nació en 2009, en que Alain Juppé (alcalde de Burdeos) y el Ayuntamiento en pleno decidieron lanzar la iniciativa de que la ciudad de Burdeos pudiera contar en unos años con una instalación singular, dedicada al mundo y a las culturas en torno al vino, alma económica de la ciudad y su región.
La Cité du Vin, en el quai de Bacalan, Burdeos.
(JMBigas, Julio 2016)

La Cité du Vin, que así se bautizó el proyecto desde un principio, siguió sus pasos burocráticos tradicionales, incluyendo un concurso internacional de ideas. Podéis ver detalles interesantes en la Wikipedia.

Se escogió un solar de propiedad municipal junto al río Garona, en el quai de Bacalan. La zona es el barrio de los Bassins à Flot, donde se ubicaban las antiguas instalaciones industriales de los astilleros fluviales y actividades relacionadas. Degradado por el progresivo abandono de esas actividades, lleva unos años regenerándose con nuevas construcciones (vivienda y oficinas). La población de la ciudad de Burdeos ha crecido en los últimos años, y la oferta adicional de vivienda es necesaria.

La financiación del proyecto es mixta, aunque prioritariamente pública. Muchos de los grandes nombres de la viticultura bordelesa han hecho aportaciones como patrocinadores o mecenas de La Cité du Vin.

El resultado, abierto al público el pasado 1º de Junio de 2016, es un edificio muy singular junto al río. De formas curvas, evoca los propios meandros del Garona, así como las cepas que crecen hacia el cielo, o la copa de vino agitada para liberar los aromas, que genera como un halo curvo. La imaginación es libre.
El cuerpo principal está recubierto de láminas de cristal
serigrafiado en tres colores.
(JMBigas, Julio 2016)

El coste total de la construcción ha sido de algo más de 80 millones de Euros, y se calcula que el presupuesto anual para su funcionamiento será de unos 12M€. Si bien el edificio es propiedad del Ayuntamiento de Burdeos, toda su gestión y explotación está en manos de una Fundación privada, declarada de interés público. Se prevé que su funcionamiento no requiera de dinero público, y se pueda financiar a partir de la venta de entradas (se esperan unos 450.000 visitantes anuales) y de las diversas actividades comerciales que se desarrollan en La Cité du Vin.

El edificio se sostiene sobre 300 pilotes de hormigón que han tenido que ir hasta 30 metros de profundidad para apoyarse en roca firme. El cuerpo principal está recubierto de paneles de cristal serigrafiado en tres colores, mientras que la segunda planta (el halo) está constituido por grandes arcos internos de madera de roble y recubrimiento exterior de paneles de aluminio.

Una triquiñuela arquitectural (dos grandes rampas exteriores, que convierten, a efectos de emergencias, la segunda planta en el nivel del suelo) ha permitido esquivar la muy estricta normativa para los edificios de gran altura, a pesar de que el Belvedere, en la octava planta, se encuentra unos 35 metros por encima del nivel del suelo. En el río se ha construido un embarcadero que permite que el Batcub (un barco que forma parte del transporte público de la ciudad, junto con las diversas líneas de tranvía y autobuses), tenga una parada en La Cité du Vin, o puedan recalar directamente allí los barcos que recorren el río en circuitos o cruceros enológicos.
El "Halo" está formado internamente por grandes arcos de
madera de roble, y recubierto exteriormente por
paneles de aluminio.
(JMBigas, Julio 2016)

La planta baja es de acceso libre (salvo un mínimo control de seguridad, que revisa bolsas y mochilas). Allí se encuentra la Boutique (donde comprar recuerdos y artículos relacionados con el mundo del vino), un Bar à Vins (el Latitude 20, donde comer pequeños platos, acompañados de copas de vino de una amplia selección) y la gran cava-biblioteca, para exposición y venta de Vinos del Mundo, con más de 9.000 referencias de hasta 88 países. También hay un mostrador que gestiona las actividades enoturísticas por la región (rutas del vino, visitas a bodegas, etc.).

La primera planta tiene varios espacios para usos diversos, algunos de los cuales se pueden alquilar para eventos de empresa y similares. Hay un Salón de Lectura, con un amplio abanico de literatura relacionada con el mundo del vino, el Auditorio Thomas Jefferson con 250 plazas sentadas, y diversas salas para cata y degustación. Hay también un gran espacio dedicado a las exposiciones temporales.
El Belvedere, en la 8ª planta, donde se ofrece la
degustación de una copa de vino.
(JMBigas, Julio 2016)

La segunda planta (la más extensa, pues incluye el gran halo) contiene el llamado Recorrido Permanente (podéis ver el detalle en su propia web, disponible en francés e inglés, aunque el castellano es el tercer idioma oficial, y toda la señalización interior está también en castellano). El Recorrido Permanente es lo más parecido a un Museo que contiene La Cité du Vin.

Las plantas de la tercera a la sexta no están abiertas al público, y albergan oficinas y locales técnicos.

En la 7ª planta hay un restaurante panorámico (Le 7), mientras que en la 8ª está el Belvedere, con una terraza semiexterior, desde la que se tienen grandes vistas de la ciudad, el río y el muy próximo puente levadizo Chaban-Delmas, inaugurado hace un par de años, cuya plataforma central puede elevarse por los cuatro pilares, para dejar paso a grandes barcos de crucero, por ejemplo.


* * *


El pasado mes de Abril visité Burdeos, con ocasión de las Jornadas de Puertas Abiertas en el Médoc, pero La Cité du Vin no estaba todavía abierta al público. A finales de Julio he aprovechado un viaje de Barcelona a Madrid para realizar un pequeño desvío por el Sur de Francia, y el jueves 28 pude, por fin, visitar, La Cité du Vin.
Maqueta de La Cité du Vin de Burdeos.
(JMBigas, Julio 2016)

La entrada básica (20€) incluye el acceso al Recorrido Permanente (incluyendo un dispositivo electrónico de guía y ayuda en 8 idiomas), a la exposición temporal actual (una exhibición fotográfica de Isabelle Rozenbaum, sobre las diversas fases y detalles de la construcción del edificio), así como al Belvedere de la 8ª planta, con derecho a la degustación de una copa de vino, a elegir entre la veintena de caldos de todo el mundo que constituyan la selección del día.

Hay otras actividades (de pago). Yo fui, la verdad, demasiado ambicioso, y finalmente no pude realizar el Recorrido Permanente (me ha quedado para una futura ocasión).

Compré las entradas con antelación por Internet, aprovechando algunas ofertas y promociones de precios ventajosos para actividades conjuntas. Así, contraté (por 6€) una visita guiada del edificio (zoom archi), de una hora de duración, con especial énfasis en los aspectos arquitecturales del mismo. Y también la participación en un taller multisensorial Tomar una copa en los mercados del mundo, de una hora y media de duración. Este taller cuesta 35€, pero se puede comprar conjuntamente con el Recorrido Permanente por un total de 48€. En total, pues, contribuí con 54€ al presupuesto anual 2016 de La Cité du Vin.

Por la mañana tenía que realizar algunas gestiones en la zona de Blaye, en la orilla opuesta del Garona. Las terminé a mediodía y, con el coche en el aparcamiento del hotel, tomé el tranvía para dirigirme a La Cité du Vin, que tiene parada con su nombre en la Línea B, a unos 100 metros de la entrada. Unas cuantas copas de vino en pocas horas aconsejan utilizar el transporte público. Además, La Cité du Vin no dispone de aparcamiento público, aunque sí hay algunos en las proximidades. Pero el consejo es dejar el coche y utilizar el tranvía, que vino y volante no se llevan nada bien. El billete sencillo cuesta 1,50€, e incluye enlaces durante 1 hora, pero hay una amplia oferta de billetes para viajar todo un día, sólo por la tarde/noche (a partir de las 19h), etc., que podéis ver en detalle en la web de la empresa municipal de transportes.
La Cave, con miles de vinos de todo el mundo.
(JMBigas, Julio 2016)

Acabé llegando pasada la una de la tarde, y con hambre. Por ello me dirigí lo primero al Bar à Vins Latitude 20. Este tiene dos secciones. En la primera se pueden comprar algunos bocadillos o aperitivos, mientras que en la segunda te atienden en mesas altas o bajas, o incluso en la terraza exterior. Me dieron una cartita minúscula, que no me convenció. Entre otras cosas, para degustar un tinto por copas, solamente ofrecía un Crozes-Hermitage, de la zona del Ródano, en el otro extremo de Francia.

Entré a dialogar con el camarero. Se nota que todavía son bastante novatos y que a la marcha en general del local le falta algo de rodaje. En el panel del fondo del local tienen una veintena de botellas de vino abiertas, preparadas (y tarifadas) para servirlo por copas, en las mejores condiciones. Tras echarle un vistazo, me enamoré de un Pessac-Léognan (del sur de Burdeos), el Château La Louvière 2009, obra de uno de los popes de la región, André Lurton. Le pedí una copa de ese vino, pero el camarero me dijo que no, que los vinos eran para la tarde. Le convencí de que la una y media ya es la tarde y, tras evacuar consultas, me sirvió una copa generosa (por 9€, eso sí). Para acompañar le pedí un platito pequeño de algo, y él ahí sí aportó una buena solución, un pequeño surtido de quesos.

El día había amanecido algo lluvioso, y de vez en cuando caían algunas gotas, por lo que descarté la terraza, y me aposenté en una mesa alta, sentado en un taburete, donde me di el pequeño festín, que me acabó costando 15,50€.

Lo de sacar previamente las entradas por Internet no fue una mala idea, pues todo el tiempo había colas frente al mostrador de compra de entradas. Ese proceso no parece tampoco que esté ya funcionando a velocidad de crucero. Me dirigí al mostrador de información con mis entradas, y me enteré de los detalles. Allí me di cuenta de que había sido demasiado ambicioso. El Recorrido Permanente hay que realizarlo del tirón, y toma unas dos horas. Algo más o algo menos dependiendo del interés y el nivel de detalle al que se quiera llegar.
Auditorio Thomas Jefferson.
(JMBigas, Julio 2016)

Pero tenía reservada la visita guiada (zoom archi) para las tres de la tarde, y dura como una hora. Y para las cinco de la tarde había reservado el taller de los Mercados del Mundo, que ocupa una hora y media. Y, en verano, La Cité du Vin cierra sus puertas a las 19.30 horas. En resumen, no me quedaba una franja continua de un par de horas, y tuve que renunciar al Recorrido Permanente (espero hacerlo en el futuro, en alguna próxima visita).

Ya eran las dos y media, y, para hacer tiempo, hice una breve visita a La Cave, subtitulada bodega-biblioteca. Es un espacio circular, donde están expuestos, también para su venta, más de 9.000 vinos de hasta 88 países de todo el mundo. Como curiosidad, valga decir que, a pesar de considerarme bastante entendido en el mundo del vino, sólo reconocí una media docena de los más de treinta vinos españoles expuestos.

Comprar vino en La Cave no me parece muy buena idea, más allá de un recuerdo de 1, 2 o máximo tres botellas. Tienes que acarrear lo que compres, y, si has seguido mi consejo, has venido en el tranvía. No sé si ofrecen, pero deberían hacerlo por el bien del negocio, el servicio de hacerte llegar lo que compres a tu hotel ese mismo día, donde se supone que tienes el coche, y eso ya sería otra cosa.

Minutos antes de las tres me acerqué al punto de cita que me habían indicado, junto a la gran escalera circular, para la visita guiada. Allí se identificó la mediadora (esta es la terminología muy francesa utilizada en La Cité du Vin) que sería nuestra guía, Émilie. Los asistentes sólo éramos cuatro: una pareja ya mayor de Toulouse, un oriental que no hablaba una palabra de francés (por el momento, la visita sólo se ofrece en francés), aunque decía llevar 30 años viviendo en Barcelona, y yo. Del oriental no pude ni verificar su control del castellano (o del catalán, para el caso), porque le perdimos en el primer recodo, haciendo fotos como un loco.
Fotografía de Isabelle Rozenbaum, que ilustra la
construcción del "Halo", con los grandes arcos de
madera de roble.

Émilie nos llevó a la zona exterior, y allí nos contó la génesis e historia del proyecto, así como los principios y soluciones arquitecturales aplicados en La Cité du Vin. Muy interesante (si se tiene un buen dominio del francés, por supuesto). Nos explicó todos los diferentes espacios, nos mostró el Auditorio Thomas Jefferson, que tiene, según parece, una excelente sonoridad gracias a unos cilindros de cartón que cuelgan a cientos del techo. También nos acompañó al Belvedere, en la 8ª planta.

La visita terminó pasadas las cuatro de la tarde, en la exposición fotográfica de Isabelle Rozenbaum, la exposición temporal actual, que ya había visto por encima en el tiempo libre antes de la visita guiada. Aparte de una maqueta del edificio, se recoge allí una curiosa selección de fotografías, centradas en las diversas fases de construcción del edificio, con énfasis en detalles poco habituales. Allí nos dejó Émilie. Aproveché para realizar una visita más detallada de la exposición, haciendo tiempo para el taller de las cinco.

Como tenía todavía una media hora de tiempo libre, aproveché para subir de nuevo al Belvedere, hacer algunas fotos con más tranquilidad, y escoger la copa de vino incluida en la entrada básica. En el mostrador principal estaban expuestos los más de veinte vinos que constituían la selección del día, cualquiera de los cuales podía escoger para una degustación gratuita (bueno, incluida en la entrada básica). Supongo que esa selección la deben ir renovando un poquito cada día. Cada vino estaba identificado con la bandera del país de origen, y alguna explicación sobre el mismo.

En el mostrador, donde se acumulaba bastante gente, me acabó atendiendo Lolita, una española de origen murciano. Al pedirle un vino blanco, me habló de los diversos incluidos en la selección. Me acabé inclinando por un blanco seco Sylvaner de Alsacia.
Detalle de la selección de vinos para degustar
en el Belvedere.
(JMBigas, Julio 2016)

Faltaban pocos minutos para las cinco, y bajé a la primera planta, para atender al taller multisensorial que había contratado. Al comprar las entradas para Prende un verre aux marchés du monde, vi que se ofrecen tres sesiones diarias (a las 11 de la mañana, a las dos de la tarde, y a las cinco, que era la mía). En cada una, también sólo disponible en francés, se ofrecen hasta 48 plazas. A las cinco en punto, la que sería nuestra nueva mediadora, Gaëlle (de nombre bretón, aunque ella dijo ser bordelesa), nos introdujo al Espacio Polisensorial a los cinco participantes que habíamos pagado nuestra inscripción.

El Espacio Polisensorial es circular, con asientos a lo largo de todo el perímetro, y mesitas bajas. En el centro hay un mostrador o pupitre, donde se sirven los diferentes vinos y desde donde Gaëlle iba controlando la evolución de la sesión.

Al inicio de la sesión nos presentamos someramente los asistentes. Había una pareja de mediana edad, en que el hombre pertenecía a ese selecto grupo de los presuntos enterados que descubren en su copa los aromas que nadie más notó. La segunda pareja era una madre de unos setenta años, que hablaba un francés algo atormentado, parecía de origen alemán o así, y un hijo trentón o algo más, extremadamente reservado. Yo me presenté como español y residente en Madrid, amante del mundo del vino. El comentario fue el buen francés que hablaba (quizá no debería haber escrito esto, que suena a demasiado soberbio).

Gaëlle nos preguntó si ya habíamos asistido a alguna sesión de cata o degustación (al final, de lo que se trata en el taller multisensorial), y todos dijimos tener ya algo de experiencia. La verdad, no sé muy bien cómo podría desarrollarse una sesión así con 48 asistentes. Me parece que la docena es prácticamente el límite razonable.
Detalle del Pont Chaban-Delmas, desde el Belvedere.
(JMBigas, Julio 2016)

En una copa negra nos entregó el primer vino. Por el aroma, bastante agresivo, con trazas hasta de resina, parecía blanco. Al probarlo, además era espumoso, o al menos, con cierta aguja. Todos aventuramos algo sobre el origen del vino, y concluimos que era mediterráneo, de Italia o de Grecia. Gaëlle proyectó imágenes a 360º, en todo el perímetro, primero genéricas, que luego se fueron concretando en mercados típicamente italianos. Pensamos si sería vino de alguna de las islas (Cerdeña o Sicilia). Por uno de los cuatro agujeros del mostrador central también se emitió algún aroma asociado al vino y al escenario, pero había que acercarse para notarlo con cierta nitidez.

El vino resultó ser un Prosecco del Friuli, la región del noreste de Italia, limítrofe con Austria y Eslovenia, con capital en Trieste. Aunque también se produce Prosecco en ciertas áreas del Veneto.

El segundo vino de la sesión no tenía sorpresa, ya que Gaëlle lo sirvió en copas blancas desde una botella visible. Se trataba de un típico rosado de la Provenza, de color pétalo de rosa. La sorpresa fue que las proyecciones nos llevaban a los mercados flotantes de Thailandia y a un entorno claro de Extremo Oriente. El aroma a especias completaba el cuadro. Según nos contó, este tipo de rosado es ideal para maridar con las comidas orientales muy especiadas, ya que prevalece a los sabores y aromas agresivos de estas.

Como sólo éramos cinco asistentes, la mayor parte del tiempo estábamos de pie y deambulando por la sala, mirando las proyecciones desde todos los ángulos, y acercándonos al mostrador para oler los aromas difundidos.
Espacio polisensorial, antes de empezar el taller.
(JMBigas, Julio 2016)

El tercer vino era un tinto. Las imágenes nos llevaban a la América Latina, con escenas del Machu Pichu, del desierto de sal de Bolivia, o de grandes rebaños de ganado bovino, que sugeriría la Pampa. Los mercados que se presentaban eran los típicos mayas o incas, de vivos coloridos. Tanto el aroma como el sabor me evocaban muy directamente a un Malbec argentino, como uno de los que habíamos degustado sólo unas semanas antes, en una sesión entre amigos. Lo repetí en voz alta, y le fastidié a Gaëlle la sorpresa, porque yo tenía razón. Dejamos un resto en la copa, para otra comprobación. Tras diez o quince minutos, el aroma había evolucionado muy claramente a la ciruela, que al principio sólo estaba sugerida.

Para el cuarto y último vino, otro tinto, las imágenes sugerían mercados africanos, especialmente del Magreb. Resultó tratarse de un Pinotage sudafricano.

Y así nos entretuvimos durante hora y media. El taller multisensorial resultó finalmente ser, básicamente, una sesión de cata y degustación de cuatro vinos, con cierta guarnición multimedia, de imágenes, luces y aromas.

No sé con qué frecuencia cambian la selección de vinos degustados. Es posible que lo que os he contado acabe siendo un spoiler, o quizá os he dado munición para que os marquéis un farol de entendidos.

Salimos de allí pasadas las seis y media. Al poco la megafonía empezó a avisar de que La Cité du Vin cerraría sus puertas a las 19.30 horas. Aproveché para realizar una visita a La Boutique, llena de artículos relacionados con el mundo del vino, y de souvenirs , algunos, por cierto, bastante originales. Compré alguna cosita, que me entregaron en una bolsa negra de papel, sin inscripciones ni marcas exteriores, como las habituales en un sex shop. Para evitar que nadie pensara que llevaba alguna muñeca hinchable o así en la bolsa, le pedí a la chica de caja que me pusiera una etiqueta de La Cité du Vin en la bolsa.

Y hacia las siete y cuarto de la tarde terminó mi primera visita a La Cité du Vin de Burdeos. En el tranvía me fui hasta Gambetta. Cené por allí y me fui al hotel prontito, que al día siguiente tocaba el viaje completo hasta Madrid, con el agravante de que era viernes 29 de Julio, declarado rojo para el tráfico en Francia, por la coincidencia de los que terminaban vacaciones en Julio y los que las empezaban en Agosto. Lo cierto es que pillé muchos atascos entre Burdeos y San Sebastián, que me provocaron hora y media de retardo. Entre San Sebastián y Burgos, circulación muy densa, con algún parón en el peaje de Armiñón, para tomar la AP-1. De Burgos a Madrid, circulación muy fluida y bastante escasa. Misterios del tráfico. En total, 688Kms.

Espero que os haya gustado esta visita virtual a La Cité du Vin de Burdeos y que os resulte de utilidad si planificáis una visita a la misma.

Aparte de las imágenes que he seleccionado para ilustrar esta crónica, podéis acceder a una colección completa de 43 fotografías de La Cité du Vin, almacenada en Google+. Cada fotografía tiene un comentario explicativo, que podéis activar mediante el icono de Información.

También podéis ver este vídeo de 4', que he editado para ilustrar mi visita a La Cité du Vin.



JMBA