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miércoles, 6 de julio de 2016

Transferencia de Votos

El resultado de las elecciones del 26J fue una sorpresa mayúscula para prácticamente todos los líderes de los diversos partidos políticos y para la gran mayoría de analistas, demoscópicos, politólogos, tertulianos, periodistas y público en general.
El balcón de Génova la noche electoral del 26J, movido
por el viento, la alegría y el estupor.
(Fuente: lainformacion)

El resumen es simple, aunque su explicación no lo es para nada. Ha aumentado la abstención y el número de votos válidos (el total de votantes, menos los votos nulos) ha pasado de algo más de 25,1 a algo más de 23,9 millones (-1,2M). De entre las grandes, la única formación que ha mejorado su resultado es el PP, que ha ganado casi 700.000 votos respecto a los resultados del 20D, y 14 escaños (de 123 a 137), Conjugada con la mayor abstención, esta progresión le ha supuesto una mejora de 4,31 puntos porcentuales. El 26J, prácticamente uno de cada tres votantes escogió al PP. El PSOE ha perdido 120.000 votos y 5 diputados (de 90 a 85). Ciudadanos (C,s) ha erosionado su resultado en casi 400.000 votos. Como se encuentra en ese umbral de castigo de la ley d'Hondt (13-14% de votos), una pérdida en votos de 0,9 puntos (un 6,45%), le ha supuesto una erosión del 20% en el número de diputados (de 40 a 32).

El PNV ha perdido una pequeña cantidad de votos (16.000, un 5,3% de los que confiaron en ellos el 20D), que les ha supuesto la pérdida de un diputado (de 6 a 5). A pesar de eso, la aritmética parlamentaria les convierte en novias codiciadas para el PP.

El resto de formaciones nacionalistas han conseguido porcentajes parecidos de votos que los del 20D, y han mantenido el mismo número de escaños.

Con diferencia, el descalabro cuantitativo mayor se ha producido en Unidos Podemos, especialmente respecto a las expectativas extremadamente optimistas que hacíamos todos (dirigentes, analistas, encuestas, rivales,...). De un resultado de 6,1 millones de votos el 20D (la suma de votos de Podemos y todas sus confluencias y mareas, más Izquierda Unida), ha pasado a muy poco más de 5 millones el 26J. En solamente seis meses se les han evaporado 1,1 millones de votos. En porcentaje sobre voto válido, han pasado del 24,44% al 21,1%.

Este evidente descalabro ha sumido en el estupor más profundo a todos los dirigentes de la formación. Sus primeras manifestaciones públicas (habitualmente muy abundantes en todos los medios) han escaseado durante la pasada semana. Han lanzado procesos internos para intentar encontrar una explicación razonable para esta fuerte erosión. Su experta demoscópica, Carolina Bescansa, repetía como un mantra que su primera explicación era que ese millón y pico de votantes se habrían ido a la abstención el 26J. Francamente, no es en absoluto creíble que 1,1 millones (de los 1,2M de nuevos abstencionistas) procedan de votantes de Podemos el 20D.

Incluso estos días, por la Red, abundan las especulaciones sobre un presunto pucherazo informático de los resultados, tomando como base una mínima discrepancia en el acta de un pequeño pueblo asturiano. La recuperación del contrato para el escrutinio por parte de INDRA, por un importe muy a la baja y claramente por debajo de coste, ha sembrado muchas dudas, y algunos incluso hablan del ordenador mentiroso de INDRA, que estaría programado para derivar votos de Unidos Podemos a otras formaciones irrelevantes, sin alterar los datos globales de participación y demás. Francamente, ni me lo creo ni me lo quiero creer. Un pequeño error siempre es posible, pero un pucherazo son palabras muy mayores. En honor a Unidos Podemos, ninguno de sus dirigentes ha dado credibilidad alguna a estos rumores.

Actualmente, la web pública que ofrece los resultados de las elecciones, llega al nivel de detalle del municipio, y en las grandes capitales, del distrito. Por mor de la máxima transparencia, no estaría de más que se ofrecieran resultados hasta el nivel de mesa, y que las actas digitalizadas fueran también accesibles. Aunque no fuera en la misma noche electoral, sino unos días después. De esta forma, cualquiera podría verificar la absoluta corrección del escrutinio.


Entre los resultados del 20D y los del 26J se ha producido un cierto número de fenómenos (casi telúricos) de transferencia de votos entre candidaturas (incluyendo la abstención). Los únicos datos incontestables y fidedignos de los que disponemos son los resultados efectivos del 26J, después de aplicar el efecto de todos estos fenómenos. Pero evaluar el impacto individual de cada uno de ellos no permite más que estimaciones, bienintencionadas o interesadas, dudosamente rigurosas.

A continuación voy a dar mi interpretación sobre el alcance de cada uno de estos fenómenos.

La erosión de votos de C,s creo que tiene dos orígenes principales. De una parte, el llamado voto útil del centro derecha, que el PP se ha encargado de airear ampliamente durante la campaña. En resumen, el voto al PP tiene un mejor rendimiento en número de escaños que el voto a C,s. De otra parte, algunos votantes de C,s el 20D, en su mayoría procedentes del espacio sociológico y político que comparten con el PP, se vieron decepcionados por su acuerdo con el PSOE. Han reflexionado que, incluso tapándose la nariz por el entorno masivo de corrupción que rodea al PP, era más razonable votar al titular, el PP, que al clon, C,s, cuya estrategia de alianzas podría resultar imprevisible. Sin duda, el número de nuevos votantes de C,s creo que habrá sido bastante significativo. Muchos votantes habrán sabido valorar la imagen de estadista de Albert Rivera, que fue el único que de verdad puso todos sus esfuerzos para sentar a las diversas fuerzas en torno a una mesa y negociar para llegar a acuerdos, intentando evitar así la convocatoria de nuevas elecciones. El balance de todos esos movimientos, más los inevitables fatigados  (léase hartos) que decidieron abstenerse, ha dado esa pérdida neta de 400.000 votos.

Parece que la fusión fría de Izquierda Unida con Podemos no ha tenido el éxito esperado. Algunos expertos apuntan a que se podría haber producido, por este hecho, una erosión del orden de los 400.000 votantes. En otras palabras, del orden de 400.000 ciudadanos que votaron a Izquierda Unida el 20D, decidieron NO votar a Unidos Podemos el 26J. Creo que la mayoría habrán pasado a la abstención, aunque no es descartable que algunos puedan haber virado hacia el PSOE, como fuerza alternativa de la izquierda, y más previsible.
Pablo Iglesias, en los cursos de verano de El Escorial.
(Fuente: lavozlibre)

Creo que los dirigentes de Unidos Podemos han cometido un error garrafal al pensar que el número de votantes (conjunto) del 20D era su suelo electoral. La realidad sugiere que es más que probable que ese sea su techo electoral. Me da la sensación de que los 5M de votantes (el entorno del 20% del total) sea su fondo electoral de votos fieles y leales, mientras que el resto serían más bien votos prestados, que van y vienen, según las circunstancias. Aceptando la erosión de IU, ¿de dónde habrían provenido los 700.000 votos adicionales que recaudaron el 20D?. Mi interpretación es que se trataba de votantes de izquierda, más o menos habituales del PSOE o de la abstención, que se ilusionaron con la nueva política, y optaron por una formación más radical que los socialistas, sobre los que planea también, desgraciadamente, la sombra de la corrupción. Debo decir que yo mismo me encuentro en ese colectivo.

Para estos votantes, Podemos cometió el error táctico de no facilitar de una u otra forma, que el PSOE, en ese caso conjuntamente con Ciudadanos, pudiera llevar adelante su Gobierno, ganando la segunda votación de la investidura de Pedro Sánchez. A efectos prácticos, Podemos permitió que Rajoy siguiera ocupando La Moncloa, y bloqueó la posibilidad de un gobierno más orientado a la izquierda, que implementara un programa de regeneración democrática, imprescindible para contribuir a la salida del marasmo político, laboral, educativo y social en el que llevamos sumergidos ya demasiado tiempo.

A este colectivo, el 26J le pudo el vértigo de que pudiera efectivamente producirse el sorpasso, pronosticado por la mayoría de sondeos. Ese era un escenario que no les resultaba nada satisfactorio, especialmente tras la experiencia de las sesiones de investidura fallidas de principios de Marzo y el tono bronco y casi tabernario utilizado por algunos de los líderes de Podemos. Además, les resultó especialmente desagradable el lamentable espectáculo de un Pablo Iglesias rodeado de sus pretorianos, autoproclamándose vicepresidente de un gobierno imaginario, que sólo existía en su propia ensoñación, y reclamando para Podemos competencias ministeriales que nada tenían que ver con los aspectos más sociales y sí con la okupación efectiva del poder. Y se sintieron definitivamente aterrados ante un Pablo Iglesias poco menos que autoproclamándose presidente del gobierno que creía que iba a surgir del resultado del 26J, durante la reciente campaña.

De otra parte, la experiencia de los llamados ayuntamientos del cambio, donde Podemos juega un papel preponderante, completó un cuadro negativo en el ánimo de estos votantes. Evaluaron la gestión en estos ayuntamientos como excesivamente ideologizada, rozando en lo sectario. Una gestión que está contribuyendo más bien poquito a resolver los problemas sociales más graves, los que les llevaron al poder, y que parece, por el contrario, fascinada por hechos puramente simbólicos, que poco aportan a reducir el sufrimiento de buena parte de la población. Además, parecen tratar con desinterés, si no con franco desdén, los grandes proyectos de futuro de las diversas ciudades, tratando con desgana, si no con franca inquina, a los inversores potenciales. Les pueden sus tics anticapitalistas, que buena parte de la población ni comparte ni entiende.

Ante todos estos hechos, este colectivo decidió no votar a Unidos Podemos. Algunos, sin duda, orientaron su voto hacia el PSOE (mi caso, por ejemplo), contribuyendo a evitar la debacle anticipada y el temido sorpasso. Otros, probablemente, decidieron abstenerse, a la espera de tiempos mejores.

Tengo la sensación de que la insufrible soberbia de Pablo Iglesias les ha pasado una dura factura a Unidos Podemos.

Sumando todos estos factores, al final hasta 1,1 millones de votantes de Podemos el 20D, decidieron no votar a Unidos Podemos el 26J.

Los dirigentes de Unidos Podemos, bien formados y que no tienen un pelo de tonto, creo que han entendido el mensaje, si nos atenemos a sus manifestaciones en esta segunda semana tras el 26J. Pablo Iglesias, implícitamente, reconoce que el resultado del 26J es su techo electoral, al menos mientras sigan siendo una formación radical y revolucionaria que persigue el asalto a los cielos. Íñigo Errejón describe al Unidos Podemos que puede ganar las elecciones, en el futuro, como una formación más previsible y menos sexy. Se preparan para utilizar la experiencia parlamentaria, dentro del sistema, que les espera en la oposición de estos próximos años, para sufrir una mutación que les convierta en una formación con un apoyo popular mucho más amplio que el del 26J. Pablo Iglesias reconoce lo arriesgado del intento, y pronostica que podrían ganar las próximas elecciones o darse una hostia de proporciones bíblicas.


Respecto al PSOE, el resultado tiene luces y sombras. A pesar de haber perdido 120.000 votos, han mejorado ligeramente su porcentaje (del 22,00% al 22,66%), por el efecto de la mayor abstención. El castigo ha sido importante, hundiendo al partido un poco más que lo catastrófico que ya resultó el 20D para ellos. Un grupo parlamentario de 85 diputados les condena a la oposición, y me temo que sella definitivamente el liderazgo de Pedro Sánchez, que será sustituido sin duda en los próximos meses. Les espera la travesía del desierto, de la que espero salgan fortalecidos de nuevo, dentro de unos cuantos años.

Pedro Sánchez basó el mensaje principal de su campaña para el 26J en evitar el sorpasso de Unidos Podemos. Repitió hasta la saciedad que el rival era Pablo Iglesias. Iglesias, por su parte, no se cansó de musitar todo el tiempo que se equivocaba, que el rival de verdad era Rajoy y el PP.

Desde este punto de vista, Pedro Sánchez obtuvo el éxito, pues consiguió efectivamente evitar el sorpasso. Consiguió mantener al PSOE como segunda fuerza parlamentaria, y primera dentro del arco de la izquierda, pero a costa de quedarse más de 50 diputados por debajo del PP y convertirse en una formación irrelevante, sin prácticamente posibilidad alguna de aspirar a una investidura para la Presidencia de un Gobierno que ya nadie ve como posible. Personalmente, creo que si finalmente el partido decide mantener la confianza en Pedro Sánchez, podrían conseguir que la travesía del desierto que les espera quizá fuera algo más corta y sin duda más llevadera.


Algunos se preguntan cómo es posible que un partido como el PP, perseguido día a día por escándalos ligados a la corrupción y al abuso de los recursos del poder, pueda haber mejorado su posición de forma tan importante. La explicación creo que es bastante sencilla. El PP ya sufrió un castigo enorme por todos estos factores el 20D, en que perdió a uno de cada tres votantes del 2011. El 20D se vio reducido a lo que muy probablemente es su suelo electoral de votantes fieles y leales. Mantiene algunas fortalezas prácticamente inexpugnables, especialmente en el entorno de las ciudades más pequeñas y el mundo rural. Muchos ciudadanos están convencidos de que un Gobierno o es del PP o es más bien un desgobierno, y esa percepción no es nada fácil de cambiar.

Sin haber hecho casi nada y con una campaña de perfil más bien bajo, se han aprovechado de algunos de esos fenómenos telúricos de transferencia de votos, a los que han alentado con la llamada al voto útil y sembrando el miedo a que Unidos Podemos asumiera una posición más relevante y pudiera sembrar el caos en el país. Rajoy ha estado prácticamente sesteando desde el 20D, e incluso declinó la oferta del Rey para pelearse por conseguir la investidura. En estas condiciones, no resulta sorprendente que la imagen en el balcón de Génova la noche electoral mostrara a unos líderes indudablemente alegres, por supuesto, pero profundamente desconcertados por unos resultados que no podían imaginarse ni siquiera en su fantasía más delirante.

Con sus reiterados mensajes de llamada a la seriedad y a la experiencia, y a la huida de extremismos populistas, consiguieron despertar a muchos votantes durmientes, abstencionistas el 20D, que, incluso tapándose la nariz, acabaron pensando que estos, por lo menos, parecen los menos nocivos.

Si aceptamos que los 400.000 votos perdidos por C,s habrían vuelto al redil, ¿de dónde habrían salido los otros 300.000 ganados por el PP?. Yo creo que básicamente de la abstención del 20D, aunque no descarto pequeños movimientos de votantes de Podemos o del PSOE que se hayan pasado al PP, como único garante aparente de un cierto orden, y como única fuerza con capacidades ciertas para formar un nuevo Gobierno.

Pero como los 1,2M de nuevos abstencionistas prácticamente coinciden con el total de votos perdidos por Unidos Podemos y por el PSOE, esos 300.000 abstencionistas del 20D seguramente se han visto compensados por una cantidad similar de nuevos abstencionistas no necesariamente convencidos, sino más bien ocasionales o circunstanciales. El fin de semana del 26J fue enteramente veraniego y, además, el viernes 24 (San Juan) fue festivo en algunas comunidades. Si a eso le añadimos la pesadilla del voto rogado para los residentes en el extranjero, y el descontrol que ha supuesto (en Correos, pero no sólo ahí) un aumento muy considerable de las peticiones de voto por correo, tendríamos ya un panorama bastante completo de los diversos fenómenos de transferencia de votos que se han producido el 26J.



En resumen, el bipartidismo clásico está herido, pero no de muerte. El PP ha recuperado posiciones y posiblemente consiga liderar un Gobierno en minoría. Veremos cómo se mueven en esas circunstancias, porque en la anterior legislatura sólo pudimos conocer la arbitrariedad del rodillo parlamentario de la mayoría absoluta. El PSOE ha sido condenado a la oposición parlamentaria, y allí deberá realizar su propia travesía del desierto y su regeneración, para poder renacer de sus cenizas dentro de un tiempo. La nueva política ya no es nueva, sino que ya forma parte y está integrada en el statu quo. Y el votante ha recuperado un cierto sosiego, al poderse mover de nuevo en el eje más conocido de derecha-izquierda, en el que siente un mayor confort.

Quien tiene frente a sí una supervivencia más complicada es Unidos Podemos. La amalgama de formaciones que lo componen se mueven con cierto orden y unidad cuando se tiene identificado a un enemigo común, pero las divergencias saltan a la superficie cuando empieza a tratarse de cómo construir una nueva realidad. No dudo de que en los diversos colectivos sociales, antisistema, anticapitalistas y okupas, integrados en Unidos Podemos, hay muchos ciudadanos consecuentes y sensatos, que persiguen con nobleza un mundo mejor para todos. Pero me temo que resulta inevitable que alguno de esos colectivos acabe siendo refugio de desnortados sin oficio ni beneficio, en busca de una oportunidad que jamás podrían conseguir por sí mismos.

Veremos cómo evolucionan en las aguas parlamentarias de la oposición. Una oposición de izquierdas que, me temo, deberán compartir con el PSOE. No creo que el PSOE se preste a apoyar a Rajoy, más allá de alguna abstención táctica que permita su investidura. Creo que Podemos perdió una ocasión de oro para ser la única oposición de izquierda en el Congreso, al no permitir de alguna forma la investidura de Pedro Sánchez en Marzo. Eso les ha pasado factura y se la seguirá pasando.

Parece que Rajoy ha salido ya de su letargo, y está empezando a entrevistarse con los líderes de las demás formaciones, buscando los apoyos que necesita para formar un Gobierno razonablemente estable. Parece que ya tiene claro que los apoyos, o incluso las abstenciones, no son gratuitas, y que hay que dar algo a cambio. Se habla ya de paquetes de negociación, así como de la agenda canaria o de la agenda vasca, por poner sólo un ejemplo. Cuando hablen con C,s se hablará también de la agenda de la regeneración política. Veremos si llega a existir alguna negociación con el PSOE, aunque sea para sólo conseguir alguna abstención táctica.

La complejidad del escenario parece augurar que el país volverá de las vacaciones en Septiembre, todavía sin un Gobierno formado.

Tiempos apasionantes tenemos por delante.

JMBA

viernes, 24 de junio de 2016

El Brexit, Mala Noticia para Todos

Tras el referéndum celebrado este jueves 23 de Junio en el Reino Unido, sus ciudadanos han decidido que su país se retire de la Unión Europea. El resultado ha sido una sorpresa, pues incluso la víspera las Bolsas internacionales prácticamente descontaron que la opción del 'Remain' (permanecer en la UE) iba a ser la ganadora.
Nigel Farage, líder del UKIP, y adalid del Brexit.
(Fuente: telegraph)

La primera consecuencia es la dimisión (previsible, por otra parte) de David Cameron como Primer Ministro. Parece evidente que para llevar adelante una opción que es contraria a la que apoyaba Cameron, el Reino Unido precisa de un liderazgo diferente.

Y, con diferencia, la imagen más desagradable a la que hemos tenido que asistir ha sido la cara de felicidad de un tipo más bien mezquino como Nigel Farage o de otro tan histriónico como Boris Johnson, y el oportunismo de Marine Le Pen en Francia (que ya habla de la posibilidad de un 'Frexit') o de la extrema derecha holandesa, con Wilders a la cabeza.

De ayer a hoy, nada cambia en la práctica, en eso Rajoy lleva razón. Pero el Gobierno Británico ha recibido el mandato ineludible de sus ciudadanos para iniciar el proceso de separación de su país de la Unión Europea, que puede durar, al menos, un par de años.
Boris Johnson, ex alcalde de Londres y oponente de
David Cameron en el partido tory.
(Matt Cardy/Getty Images. Fuente: telegraph)

Como primera conclusión, la de que los referéndums de este tipo los carga el diablo. La razón es fácil de entender. Mientras que la movilización de los partidarios del cambio es total y entusiasta, la de los partidarios de no cambiar es mucho más tibia y dubitativa. Ya se vio con el referéndum escocés, que Cameron pudo salvar por los pelos con una movilización de última hora. Pero en este del Brexit, ha resultado insuficiente. Además, algunos también censuran al Partido Laborista, por su defensa muy fría del 'Remain', sin una movilización suficiente.

Desde mi punto de vista, para dar validez a referéndums de esta trascendencia, el umbral de validez debería situarse en el 50% del censo electoral, es decir, del total de los ciudadanos con derecho a voto.
Marine le Pen, líder del Front National francés.
(Fuente: gentside)

Creo que el Brexit es dramático, incluso catastrófico. Deja muy seriamente dañada a la Unión Europea, pero también fractura la unidad del Reino Unido. Gibraltar, por supuesto, ha votado casi íntegramente por la permanencia (96% Remain - 4% Leave). Pero Escocia también ha votado mayoritariamente por la permanencia (60-40) así como Irlanda del Norte (55-45). El Partido Nacionalista Escocés ya ha pedido un nuevo referéndum, al haber variado sustancialmente las condiciones del anterior, y el Sinn Fein ha pedido la reunificación de Irlanda en una única República, integrada en la Unión Europea. Gibraltar, pues bueno, ya veremos qué pasa con los llanitos.



Analicemos un poco los resultados detallados del referéndum. Podéis ver el mapa completo, por ejemplo, en la web de The Guardian.

A nivel nacional, han votado el 72,16% de los ciudadanos que podían hacerlo. En otras palabras, casi 13 millones de británicos no acudieron a las urnas. De todos ellos ignoramos por completo lo que piensan.

De los que han votado, 16.141.241 ciudadanos (48,1%) se han inclinado por el 'Remain', mientras que 17.410.742 (51,9%) se han inclinado por el 'Leave'. Una ventaja de 1,3 millones de votos. En otras palabras, el 37,4% del total de los ciudadanos británicos votaron efectivamente por el 'Leave', el 34,6% votó efectivamente por el 'Remain', y se desconoce la opinión del otro 28% de los ciudadanos

Hay diferencias geográficas muy marcadas. Escocia e Irlanda del Norte se han inclinado bastante claramente por el 'Remain'. Gales, salvo Cardiff, favorable al 'Remain', ha votado ligeramente a favor del 'Leave'. En Inglaterra, Londres ha votado muy claramente a favor del 'Remain'. Y también ha sido así en muchas de las áreas urbanas (Oxford, Cambridge, Liverpool, Manchester, Leeds, York, Newcastle, Bristol, Brighton,...). Pero la Inglaterra más rural y las áreas económicamente más deprimidas, se han inclinado masivamente, en algunas zonas de forma casi aplastante, a favor del 'Leave'.

Algunos primeros análisis apresurados, demográficos y sociológicos, parecen indicar que las zonas con mayores rentas medias y con mayor proporción de ciudadanos con elevada formación se habrían inclinado más bien por el 'Remain'. Asimismo, los votantes más jóvenes parecen más proclives al 'Remain', mientras que los de más edad se han inclinado mayoritariamente por el 'Leave', quizás incluso seducidos por una cierta nostalgia imperial.

Hay un dato adicional que resulta muy revelador. La participación en muchas zonas claramente partidarias del 'Remain', se han situado muy claramente por debajo de la media nacional, lo que sugiere una insuficiente movilización de los opositores del Brexit. En algunas zonas de Londres, la participación ha sido escasamente superior al 60%, del orden de 10 puntos por debajo del total nacional. O Glasgow, en una Escocia muy mayoritariamente partidaria del 'Remain', la participación sólo fue del 56,21% del censo, casi 16 puntos por debajo de la media nacional.

Algunos sugieren incluso que ciertos elementos especialmente filibusteros de la City serían partidarios del Brexit, porque su aspiración es poder disponer de un paraíso fiscal como las Islas Caimán, por ejemplo, a orillas del Támesis.



De otra parte, que un proyecto como la Unión Europea no resulte atractivo, o incluso se vea como francamente detestable, para ciudadanos tan adultos democráticamente como los británicos, nos deja sumidos en más sombras que luces. Todos sabemos que hay muchas cosas en la UE que no funcionan como debieran, que un proyecto ilusionante se ha deteriorado al convertirse en un proyecto por y para políticos y mercaderes, más que de los ciudadanos. Hay muchos aspectos incompletos que hacen a la UE especialmente vulnerable. Existe una unión monetaria con un alcance cierto, pero no hay unidad económica ni fiscal, y el papel del BCE es muy claramente escaso, especialmente si lo comparamos con las competencias de la Reserva Federal o del propio Banco de Inglaterra.

El Brexit deja a la Unión Europea herida, espero que no de muerte. Nos obliga a trabajar muy duramente para que la UE vuelva a ser para todos sus ciudadanos un proyecto de futuro que nos genere ilusión. La Europa de los funcionarios no genera ilusión y debería evolucionar para convertirse en una Europa de estadistas y para los ciudadanos.

Pero hay un pequeño problema. ¿Dónde c... están los estadistas en Europa?.

JMBA

martes, 21 de junio de 2016

Estupores Electorales

Visto lo visto, da la sensación de que la humanidad entera está partida por la mitad. Mientras unos piensan que es de día, los demás están convencidos de que es de noche.

Esta semana vamos a tener dos votaciones muy decisivas. El jueves, en Gran Bretaña, se votará si el Reino Unido va a seguir en la Unión Europea ("Remain"), o prefiere seguir el camino en solitario ("Leave") y desatar el temido Brexit.

Todos sabemos que en el Reino Unido existe un sentimiento muy arraigado de nacionalismo, o incluso de insularidad. Y que su visión transnacional está bastante más orientada a su ensoñación imperial del mundo anglosajón de la Commonwealth, que a sus vecinos más inmediatos, esos que se desarrollan al otro lado del English Channel (Canal de la Mancha para todos los demás).

A pesar de que la llamada Batalla de Inglaterra fue muy cruenta, Gran Bretaña no ha visto soldados extranjeros en su territorio en los últimos siglos. A diferencia, por cierto, de la mayoría de países con los que comparte la Unión Europea.

Tras la Segunda Guerra Mundial, que dejó una Europa arrasada, fragmentada y desconfiada, se ha hecho un esfuerzo titánico para construir una entidad supranacional, de la que podamos todos sentirnos orgullosos. Con éxito desigual, eso también es verdad. Porque la Unión Europea a menudo se asemeja a una hidra de muchas cabezas, que come ingentes cantidades de alimento todos los días, pero que consume buena parte de su tiempo en largas siestas.

El jueves veremos en las urnas cuántos británicos se dejan llevar por las emociones y el corazón, y prefieren separarse de la Unión Europea. Y cuántos votan con la cabeza y piensan con más frialdad en el futuro inmediato de este continente. Sólo desde dentro tendremos alguna posibilidad de cambiar y mejorar esta Unión Europea que a todos nos decepciona con demasiada frecuencia, pero que es el único futuro que a todos nos debería ilusionar.

Sería curioso, si no fuera dramático, ver cómo el asesinato de una diputada de Westminster ha modificado algo el estado de opinión en el Reino Unido. Como si, de repente, muchos se hubieran dado cuenta de que, detrás de las tesis nacionalistas de la separación hay muchos componentes de odio, con los que una mayoría no se siente confortable.

El viernes conoceremos el resultado. Ojalá decidan quedarse, que los británicos, a pesar de que frecuentemente son más bien raritos, resultan adorables, y los necesitamos en esta Europa balbuceante.



De otra parte, el domingo nos toca votar a los españoles, por segunda vez en apenas seis meses. El aparente fin del bipartidismo parece que se les ha atragantado a nuestros políticos, que tienen que enfrentarse a situaciones para las que muestran no estar preparados.

Con sólo dos partidos mayores, el juego parecía más o menos controlado y conocido. Se trataba de pelear por conseguir más votos que los otros y, a ser posible, con mayoría absoluta. Si había que completar escaños con alguna fuerza minoritaria, el tema se reducía al regateo de qué conceder a cambio del apoyo de algunos diputados de alguna de las fuerzas nacionalistas, habitualmente. Así, tanto Felipe, como Aznar o Zapatero, gobernaron con mayorías absolutas en algunas ocasiones, y con el apoyo de vascos y/o catalanes en otras. Fin del invento.

Pero ahora la situación política se ha vuelto más adulta, y tenemos cuatro fuerzas con presencia significativa en el Congreso. Cualquier Gobierno requiere un acuerdo de coalición entre varias de ellas. Este proceso no se consiguió culminar en los muchos meses que se destinaron a ello, a partir del 20D. Por eso tendremos ahora nuevas elecciones.

Pero el panorama resultante parece que será bastante parecido al emanado del 20D. Y lo que estamos escuchando durante esta campaña electoral nos llevaría en directo al mismo bloqueo que ya conocemos bien.

Superadas algunas dudas de posicionamiento, interesadas sin duda, sobre si la dicotomía derecha-izquierda estaba superada y demás, hemos vuelto al redil y, simplificando, tenemos ahora dos fuerzas situadas en el arco de la derecha (PP y Ciudadanos) y otras dos en el arco de la izquierda (PSOE y Unidos Podemos). Dejando al margen algunas otras ensoñaciones que parecen irrealizables (como la llamada Gran Coalición, por lo menos esta vez), sólo hay dos opciones que tengan visos de realismo. O bien un Gobierno de la Derecha o bien uno de la Izquierda. Otros equilibrios parecen demasiado inestables como para que podamos siquiera considerarlos.

El 20D arrojó unos resultados totales de 163 diputados para la derecha (123 del PP, más 40 de Ciudadanos) y 161 para la izquierda (90 para el PSOE, 69 para Podemos y 2 para Izquierda Unida).

A pesar de tener una ligera ventaja el ala derecha, el PP, con Rajoy a la cabeza, renunció siquiera a intentar llegar a ningún tipo de acuerdo con Ciudadanos, que acabó arrojándose en brazos del PSOE, para construir una mayoría definitivamente insuficiente. Rajoy declinó la invitación del Rey a presentarse a un proceso de investidura, y este acto fue el inicio de un juego sin salida.

Podemos se negó a permitir un gobierno del PSOE con Ciudadanos, incluso con su abstención, y los intentos de Pedro Sánchez naufragaron sin remisión.

El hecho más significativo que nos puede traer el 26J es el llamado sorpasso. Por su alianza con Izquierda Unida, Unidos Podemos podría conseguir más votos y más escaños que el PSOE, y convertirse en la primera fuerza del ala izquierda en el Congreso. Porque el balance de votos del ala derecha y del ala izquierda (aceptando las hipótesis de posicionamiento que he aplicado aquí, que a alguno le parecerá mal, sin duda) se mantendrá, muy probablemente, en un entorno casi idéntico al 20D. Es posible que el PP gane algún escaño, pero Ciudadanos se enfrenta al riesgo de perder alguno. El PSOE debería esperar el peor resultado de su historia, y conseguir un cierto empate técnico con Unidos Podemos, en la horquilla de los ochenta y pico escaños.

Cuando se conozcan al detalle los números finos, me parece que deberían dejarse todos de postureos que a nada conducen. La fuerza más votada del ala (derecha o izquierda) que consiga mayor representación, deberá asumir el protagonismo de organizar una sesión de investidura. Deberá establecer un acuerdo sólido con la otra fuerza de su propia ala, y buscar los apoyos que puedan ser necesarios, aunque sea via abstención, entre el resto de fuerzas minoritarias en el Congreso.

En otras palabras, o bien el PP (con o sin Rajoy a lo mejor es parte de las negociaciones necesarias), o bien Unidos Podemos (o el PSOE, si consigue resistir mejor de lo que parece en las encuestas) deben asumir el papel que los ciudadanos les habremos dado. Los acuerdos de coalición a los que tengan que llegar deberían ser tema de unas pocas semanas de negociación. Y deberíamos tener un nuevo Gobierno, razonablemente sólido, no más tarde de la vuelta de las vacaciones, a primeros de Septiembre.

Hasta el final de la campaña, todos tienen derecho a denostar a sus rivales y adversarios y a pelear hasta por el último voto. Han caído, y seguirán así, en descalificaciones o incluso insultos en algún caso. Todo eso vale hasta el domingo. A partir del lunes, y de acuerdo a la aritmética fina que surja de las urnas, todos a trabajar en la línea que he expuesto, y basta ya de postureos y tonterías. Tendrán que hacer un esfuerzo, pero deberán olvidar todos los sapos que se han tenido que tragar durante la campaña electoral.

Y si algo falla y no se avanza en esta dirección, la única conclusión posible será que alguno o algunos de los partidos se han puesto por delante de los intereses de los ciudadanos, y deberán pagar muy caro ese desplante.

El que crea que el PP es un partido instalado en la corrupción vergonzante y que gobiernan para sus amiguetes, que no les vote el domingo. El que piense que Unidos Podemos es un partido comunista y que sería un desastre para este país, que no les vote el domingo.

Pero, a partir del lunes, cada partido tendrá, legítimamente, la representación que le hayamos dado los ciudadanos. Y será el momento de negociar y de dar y pedir concesiones, para llegar a un acuerdo de investidura y de Gobierno. El Gobierno que resulte será legítimo y deberá gobernar para todos los españoles. Si, a criterio de los ciudadanos, no lo hacen bien, en las próximas elecciones el electorado les castigará.

Y punto final. Ya han jugado suficiente todos los políticos. Ahora es el tiempo de que este país pueda seguir funcionando, y que los políticos se vean relegados al papel que les toca, un poco secundario en relación con el propio país y sus ciudadanos.

Porque el excesivo protagonismo de los políticos es por completo estéril, y en nada contribuye a nuestro bienestar.

JMBA

viernes, 17 de junio de 2016

El Senado. Añadiendo Valor a cada Voto.

Manual de ayuda para el votante desorientado.

El Senado, o Cámara Alta, fue consagrado en la España democrática actual por la Constitución de 1978. No voy a entrar aquí en sus funciones, pero lo cierto es que su propia existencia y su trabajo ha sido objeto de polémica constante. Algunos piensan que habría que remodelarlo, otros incluso que sería mejor su simple desaparición.
Hemiciclo para los plenos del Senado español.
(Fuente: 20minutos)

Pero lo cierto es que el votante en España, en unas Elecciones Generales, puede depositar una papeleta para el Congreso de los Diputados y otra para el Senado. En el Congreso hay que votar por una candidatura (habitualmente, un partido político o coalición). Si el sobre blanco está vacío, se considera voto en blanco, si hay varias papeletas de la misma candidatura se considera como un voto único a ella, y si hay varias papeletas de diversas candidaturas, se considera voto nulo.

Para el Senado no se vota a candidaturas sino a candidatos a senador a título individual. En cada circunscripción hay una papeleta única (de color sepia) con todos los candidatos que se presentan al Senado. El votante debe marcar aquel/aquellos al que/a los que quiere votar.


Composición del Senado.

El número total de senadores puede variar según cada legislatura, ya que una parte depende de la población total de cada Comunidad Autónoma.

Hay 208 senadores elegidos directamente por los votantes, con el siguiente desglose:

- En cada provincia no insular (47) se eligen cuatro senadores.
- En las islas mayores (3) se eligen tres senadores.
- En las islas menores (7) se elige 1 senador.
- En Ceuta y Melilla se eligen dos senadores en cada Ciudad Autónoma.

Centrándonos en las provincias no insulares (para las islas y las ciudades autónomas, la norma se modifica ligeramente para adecuarla al número de senadores a elegir), el votante puede elegir hasta a tres candidatos (en blanco, uno, dos o tres), de la misma o diferente candidatura.

Las papeletas para el Senado que recibimos en casa, enviadas por las diversas formaciones políticas, vienen habitualmente con los tres candidatos de esa formación ya marcados. Seguramente, la mayoría de votantes escogerán una formación a la que votar para el Congreso y a los tres senadores de esa formación para el Senado. Pero hay otros votantes más imaginativos que lo hacen de modo diferente. Lo cierto es que, tomando un ejemplo, los tres senadores elegidos por el PP en la provincia de Burgos, lo fueron con un número de votos algo diferente entre sí (77.939, 75.780 y 74.901). Esto sugiere que hay votantes que no votaron en bloque al PP y, a lo mejor, hasta votaron también a algún candidato de otra formación.

Este método electoral, extremadamente mayoritario, provoca que sea prácticamente imposible que, en una cierta circunscripción, pueda ser elegido senador algún candidato de la tercera fuerza más votada. Lo más habitual es que salgan elegidos tres senadores de la fuerza más votada y uno de la segunda fuerza. Excepcionalmente, en algunos casos, puede haber 2 y 2, si la diferencia de votos entre la primera y la segunda fuerza es muy pequeña.

De otra parte, el número de votantes en cada circunscripción es extremadamente variable. Esto provoca que, tomando otro ejemplo, un senador por Madrid puede costar más de 700.000 votos, mientras que uno en Palencia puede costar unos 25.000. Algunos políticos llevan tiempo invocando una reforma del sistema electoral, esgrimiendo la petición de que todos los votos valgan igual.

La distribución de los senadores elegidos para la XI Legislatura (la muy corta iniciada con las elecciones del pasado 20D) fue la siguiente:

- 124 senadores del PP
- 47 senadores del PSOE
- 16 senadores de Podemos y sus confluencias (9 de Podemos, 4 de En Comú Podem, 2 de En Marea, 1 de Compromís)
- Cero senadores de Ciudadanos (!!!???)
- 6 senadores de Democràcia i Llibertat
- 6 senadores de ERC
- 6 senadores del PNV
- 3 senadores de diversas formaciones o agrupaciones locales.


El número total de senadores en esta XI Legislatura fue de 266. Los 58 restantes fueron nombrados directamente por las Comunidades Autónomas a través de sus correspondientes Parlamentos Autonómicos. De estos, 20 estaban encuadrados en el Grupo Popular.

La mayoría absoluta en el Senado se situaba en los 134 senadores, mientras que el PP contaba con 144 senadores en total. Por lo tanto, a pesar de su discreta mayoría relativa en el Congreso de los Diputados, disponía de una confortable mayoría absoluta en el Senado y, por lo tanto, de una capacidad cierta de bloqueo legislativo (con matices que aquí voy a obviar).



¿Cómo puede el votante dar más valor a su voto?

Este sistema electoral provoca que haya muchos votos (o parte de ellos) perdidos; es decir, votos que no se reflejan para nada en escaño alguno. Votar a tres candidatos de una formación que no tiene más opción que, a lo mejor, conseguir un senador en esa circunscripción, significa que dos tercios de ese voto se pierden por el desagüe.

A mí me parece evidente que este sistema electoral debería modificarse para que se adecuara un poco mejor al respaldo real en número de votos de cada formación. Pero, lógicamente, los dos grandes partidos nunca han querido abrir este melón, ya que la situación actual les beneficia frente a las fuerzas minoritarias.

En algún momento de las últimas semanas, Podemos le hizo una propuesta al PSOE, que me pareció sensata, en la línea de corregir algo esta situación muy desfavorable para todas las formaciones que no ocupen la primera posición. La propuesta era elaborar candidaturas conjuntas PSOE-Podemos, para que la representación de las fuerzas de izquierda en el Senado aumentara de modo sustancial, incluso manteniendo el número total de votos. La propuesta fue airadamente descartada por el PSOE en unas pocas horas, y nunca más se ha vuelto a hablar de ello.

El caso de Ciudadanos es todavía más dramático, ya que, con 40 diputados en el Congreso, no consiguieron ni un solo senador.

¿Qué puede hacer un votante cualquiera para contribuir a reequilibrar algo las fuerzas en el Senado?. Yo creo que se puede utilizar el modelo electoral actual para conseguir una situación final algo más presentable, utilizando un método que añada valor a cada voto.

Se pueden votar hasta tres candidatos en cada provincia no insular, que pueden ser de diferentes candidaturas. Si cada votante más o menos de derechas (con voto para el PP o para Ciudadanos en el Congreso), votara para el Senado a los dos primeros candidatos de su propia formación, y al primer candidato de la otra, y cada votante más o menos de izquierdas (con voto para el PSOE o para Unidos Podemos en el Congreso) hiciera lo mismo, la situación final podría variar bastante.

De este modo se conseguiría que el primer candidato de las dos listas (PP y Ciudadanos para la derecha; PSOE y Unidos Podemos para la izquierda) tuviera un número de votos que fuera la suma de los votantes de las dos formaciones, y una composición final de los senadores elegidos más próxima a la realidad social.

Esta aproximación sería bastante complicada para los votantes del PP, ya que, en muchas circunscripciones, sacrificaría al tercer senador del PP, a cambio de promocionar al primer candidato de Ciudadanos.

Por el contrario, para los votantes de izquierda, esta aproximación sólo tiene ventajas. No votar al tercer candidato de tu propia formación que, casi con total seguridad, no tiene ninguna opción de ser elegido en la mayoría de circunscripciones, no supone perjuicio propio. A cambio, podría conseguir que el cuarto senador de una provincia cualquiera pudiera ser alguien de la izquierda, en lugar de otro senador del PP.

Tomemos el ejemplo de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, donde el reparto fue, en su totalidad, de 3 a 1 para el PP y PSOE. En cada una de sus nueve provincias (Burgos, Soria, Segovia, Ávila, León, Zamora, Salamanca, Valladolid y Palencia) resultaron elegidos 3 senadores por el PP y uno por el PSOE. En total, 27 senadores para el PP y 9 para el PSOE.

Me he tomado la molestia de realizar una simulación completa en sus nueve provincias, a partir de los votos reales recibidos por los tres candidatos del PP, los tres del PSOE, los tres de Ciudadanos y los tres de (Podemos+IU).

Sólo teniendo en cuenta la coalición Podemos+IU, asumiendo que pudiéramos sumar tal cual sus votos respectivos, habrían arrebatado el cuarto senador en Burgos al PSOE (por sólo 709 votos sobre más de 44.000).

Si sólo los partidos de la derecha hubieran practicado este ejercicio que propongo de añadir valor al voto, lógicamente el tercer candidato del PP y de Ciudadanos hubieran tenido cero votos. En las nueve provincias habría resultado elegido el primer candidato de Ciudadanos. Con un total en la Comunidad de 18 senadores para el PP, 9 para Ciudadanos, 8 para PSOE y 1 para Unidos Podemos.

Si sólo los partidos de la izquierda hubieran practicado este ejercicio, los terceros candidatos de PSOE y de Unidos Podemos habrían obtenido cero votos. El PP sólo habría conservado su tercer senador en las provincias de Ávila y Salamanca. En esas provincias, para la cuarta plaza habría un empate entre el candidato de PSOE y de Unidos Podemos (suponiendo un seguimiento al 100% de la disciplina). No sé muy bien qué pasaría en caso de un empate de ese tipo. Eso daría un total para la Comunidad de 20 senadores para el PP y 16 para las dos formaciones de izquierda, repartidos en una horquilla de 7-9 para el PSOE y de 7-9 para Unidos Podemos.

Si tanto las dos formaciones de la derecha como las dos de la izquierda hubieran seguido esta disciplina, los terceros candidatos de las cuatro formaciones obtendrían cero votos. Ciudadanos conseguiría un senador por provincia (9). El PP sólo conservaría su segundo senador en Ávila y Salamanca, para un total de 11 senadores en la Comunidad. Y habría 16 senadores para las dos formaciones de la izquierda, en una horquilla de 7-9 para el PSOE y de 7-9 para Unidos Podemos.

Tengo a vuestra disposición los datos de detalle (en un fichero EXCEL) bajo petición.

Veamos las conclusiones. Parece claro que este ejercicio sería un sacrificio exagerado y difícilmente asumible para los votantes del PP, ya que básicamente les supondría renunciar a un senador propio que sería para Ciudadanos. Habría que ver el impacto en otras zonas geográficas. Pero para los votantes del PSOE les supondría arrebatar 7 senadores al PP, que pasarían a la izquierda (en sentido amplio), con el único riesgo de perder dos senadores propios (en beneficio de Unidos Podemos), dependiendo de la aritmética fina que diera finalmente el seguimiento de esta disciplina.

La extensión de este ejercicio a todo el país desborda mis capacidades (más bien mi paciencia). Pero conviene tener en cuenta que Castilla y León es, probablemente, el territorio donde la preponderancia del PP es más acusada. Lo cual puede sugerir que el rendimiento que podría darle esta disciplina a las formaciones de la izquierda podría tener un impacto incluso mayor que el que hemos visto en esta simulación parcial.

Para su implantación, dado que los terceros candidatos no tendrían ningún voto, lo mejor sería que PSOE y Unidos Podemos se pusieran de acuerdo en presentar solamente dos candidatos cada uno por circunscripción. En las papeletas enviadas por PSOE deberían ir marcados sus dos candidatos, más el primero de Unidos Podemos y viceversa. Pero si los partidos no quieren saber nada de esta aproximación, que yo tildaría de generosa pero interesada, la iniciativa de los propios votantes también podría llevarla a la realidad.

Si esta disciplina de voto entre los partidos de la izquierda se ejecutara a nivel de toda España, no me cabe duda de que el PP perdería su mayoría absoluta en el Senado. Intuyo que, en total, es fácil que 20-30 escaños actualmente del PP pasaran a manos de alguna de las dos formaciones de la izquierda.

No tengo nada clara la función del Senado, incluso si no sería mejor simplemente hacerlo desaparecer. Pero mientras exista, sería mucho más razonable que no tenga el poder en ningún caso de bloquear el progreso legislativo, con una composición muy alejada de la relación real de fuerzas en la sociedad.

JMBA 

lunes, 2 de mayo de 2016

Calçotada 2016 (Alcalá de Henares)

Un año más (¡y ya van diecinueve!), se celebró el sábado 2 de Abril la tradicional Calçotada Anual de Hermanamiento entre Madrid y Cataluña. Complutum (el nombre romano de la actual Alcalá de Henares) y Tarraco están unidas en la Historia desde la época del Imperio Romano. La Calçotada es una oportunidad única de compartir también la gastronomía tradicional de las comarcas de Tarragona.
Los calçots, auténtica estrella de la jornada.

Este año, el alma mater de esta manifestación, Isidre Papiol, ilustre tarraconense residente en la Comunidad de Madrid, tuvo que hacer frente a un desafío de tipo logístico, que ha superado con sobresaliente. Los restaurantes que venían utilizándose como sede para esta manifestación gastronómica anual (el Asador Ángela o el Gurugú), o bien han cesado su actividad, o bien proponían precios desproporcionados para el carácter familiar, popular y tradicional de la Calçotada.

Finalmente se escogió el MOMO Sports Club La Dehesa, en el Centro Comercial del mismo nombre de Alcalá de Henares, junto a la A-2, la Autovía del Nordeste. Su propuesta resultaba muy tentadora en muchos aspectos. Y no fueron promesas vagas, pues, tras la celebración, se puede afirmar sin reparos que la elección fue un rotundo éxito.
Pequeña exposición del plato estrella del menú: los calçots con
su salsa romesco y el tradicional porrón para el vino.


Puntos de autoservicio para el pan, con todos los ingredientes para
poder untarlo con ajo y tomate, a voluntad.


Resumen del menú: la teja con los calçots asados, la botifarra amb
mongetes
, con su patata asada y salsa all-i-oli, y la Costrada de Alcalá.

El MOMO es un club deportivo social con instalaciones al aire libre. Para la Calçotada se pudo disponer de la terraza exterior, desde donde se podían oler los calçots mientras eran asados, y también del salón interior cafetería-restaurante. Aunque lo benigno del clima (un día algo fresco, pero brillante) permitió realizar la totalidad de la celebración a cielo abierto.

El menú (a 25€ por adulto) incluía 20 calçots (con Denominación de Origen Valls) por persona (con su correspondiente salsa romesco), seguida de la tradicional botifarra amb mongetes (butifarra asada a la brasa con judías blancas fritas), acompañada de una patata asada y salsa all-i-oli. De postre, una deliciosa Costrada de Alcalá, acompañada de una copa de cava Les Tres Naus, de los Cellers Domenys (de Sant Jaume dels Domenys, comarca del Baix Penedés, provincia de Tarragona). Durante toda la comida hubo autoservicio a disposición de los asistentes de pan, cerveza, agua y vino Capvespre de los mismos Cellers Domenys.
Los calçots, sobre la parrilla con brasas de sarmiento.




Para asar los calçots hace falta un buen fuego y algo de habilidad.

Asando las butifarras a la brasa, para el segundo plato.

Uno de los éxitos de la jornada fue la oferta específica para niños de hasta 14 años, que incluía no sólo un menú adaptado para ellos sino también una Ludoteca con monitor especializado, lo que permitió que los padres disfrutaran de la celebración sin tener que preocuparse de los niños, permanentemente atendidos por personal cualificado. Así, los pequeños pudieron entretenerse con sus propios juegos o correteando por una zona exterior del recinto cerrado, sin peligro alguno.

La disposición del personal de MOMO fue excelente, y todos estuvieron involucrados en el éxito del evento desde el primer momento. Así, fue posible, sin ningún problema, la colaboración de convocantes y también de asistentes en la elaboración de la salsa romesco, para la que se utilizó aceite de oliva virgen extra El Vergerars, de la Cooperativa Agrícola de Salomó (comarca del Tarragonés, provincia de Tarragona) procedente de aceitunas arbequinas. El asado de los calçots fue impecable, así como la disposición de mesas y puntos de autoservicio, y también el servicio en general.

La Calçotada se inició en torno a la una y media de la tarde. La degustación de calçots fue precedida de una degustación de vermut, cortesía de los Cellers Domenys.
Todo preparado para la llegada de los asistentes.

Los asistentes fueron llegando gradualmente, y empezaron
familiarizándose con los servicios disponibles.

Entrega de tickets y el correspondiente delantal, a la llegada
de los asistentes.

Este año se puso en marcha un sistema de tickets para la recogida en barra de los calçots, y los platos siguientes, que facilitó mucho el desarrollo de todo el evento. Los tickets se repartieron a los asistentes a medida fueron llegando, junto con el correspondiente delantal para evitar manchas en la ropa, que un calçot bien untado de salsa romesco es como un hisopo que siempre puede gotear, y en todas direcciones.




Algunos de los asistentes, entregados con fruición al pelado, untado y
degustación de los calçots.



Las nuevas generaciones se han ido incorporando al evento,
aprendiendo a apreciar esta tradicional gastronomía.





Las posturas que se adoptan durante la degustación de los calçots
despiertan inevitablemente algunas chanzas inocentes.

Tras la comida hubo un par de breves charlas sobre las actividades de hermanamiento desarrolladas en Alcalá de Henares, tales como el concurso Cataluña vista desde Alcalá de Henares y la iniciativa Tarraco Complutum 2000 Años de Historia Común, presentadas por el propio Isidre Papiol, así como una sintética ponencia sobre el alcalaíno Manuel Azaña y su relación con el Estatut de Catalunya de 1932, presentada por Vicente Fernández.

Y luego vino el momento tan esperado por los asistentes habituales: el sorteo de todos los obsequios aportados por diversas entidades, entre los que destacaron los de la Cooperativa Agrícola de Salomó y de los Cellers Domenys, así como los del propio MOMO Sports Club para el uso de sus instalaciones.

Exposición de los diversos obsequios que se sortearon al final de la comida.



Presentando la mecánica del sorteo.







Algunos de los agraciados en el sorteo, posando con las presentadoras del acto.

La celebración fue un éxito, demostrado por el aplauso espontáneo del público asistente durante el brindis con cava, especialmente dirigido a los convocantes y organizadores. Este año, el equipo se ha reforzado en torno a Isidre Papiol, con la participación activa de algunos asistentes de las nuevas generaciones, lo que le da continuidad a un evento que el año próximo cumplirá sus primeras dos décadas. Otro factor muy importante que le augura un futuro muy prometedor a la Calçotada Anual de Hermanamiento fue la incorporación de los más jóvenes, y su progresiva familiarización con la tradición gastronómica de los calçots, como se puede comprobar en algunas de las fotografías que ilustran esta crónica.

El estupendo marco bucólico de la zona, con muchas zonas verdes y presidida por el Cerro del Ecce Homo, en el Parque de los Cerros de Alcalá de Henares, declarado como Monte de Utilidad Pública,  así como la perfecta organización del acto, contribuyeron a crear el deseo en el casi centenar de asistentes, de que el MOMO Sports Club La Dehesa pueda seguir siendo la sede de esta fiesta para los años sucesivos.

La sobremesa y la tertulia se prolongó hasta las seis de la tarde.

Destacó la presencia, a título personal, de Doña Marta Viñuelas quien, desde su anterior cargo de Concejal de Turismo del Ayuntamiento de Alcalá de Henares, siempre apoyó decididamente las actividades de hermanamiento Tarraco Complutum.

La sobremesa y sus correspondientes tertulias se prolongaron hasta las seis de la tarde.

Agradezco muy vivamente al equipo organizador la aportación de las fotografías que he incluido en esta crónica, especialmente al propio Isidre, a su hijo y a Patricia.

Y hasta el próximo año, en la Calçotada 2017.