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viernes, 24 de junio de 2016

El Brexit, Mala Noticia para Todos

Tras el referéndum celebrado este jueves 23 de Junio en el Reino Unido, sus ciudadanos han decidido que su país se retire de la Unión Europea. El resultado ha sido una sorpresa, pues incluso la víspera las Bolsas internacionales prácticamente descontaron que la opción del 'Remain' (permanecer en la UE) iba a ser la ganadora.
Nigel Farage, líder del UKIP, y adalid del Brexit.
(Fuente: telegraph)

La primera consecuencia es la dimisión (previsible, por otra parte) de David Cameron como Primer Ministro. Parece evidente que para llevar adelante una opción que es contraria a la que apoyaba Cameron, el Reino Unido precisa de un liderazgo diferente.

Y, con diferencia, la imagen más desagradable a la que hemos tenido que asistir ha sido la cara de felicidad de un tipo más bien mezquino como Nigel Farage o de otro tan histriónico como Boris Johnson, y el oportunismo de Marine Le Pen en Francia (que ya habla de la posibilidad de un 'Frexit') o de la extrema derecha holandesa, con Wilders a la cabeza.

De ayer a hoy, nada cambia en la práctica, en eso Rajoy lleva razón. Pero el Gobierno Británico ha recibido el mandato ineludible de sus ciudadanos para iniciar el proceso de separación de su país de la Unión Europea, que puede durar, al menos, un par de años.
Boris Johnson, ex alcalde de Londres y oponente de
David Cameron en el partido tory.
(Matt Cardy/Getty Images. Fuente: telegraph)

Como primera conclusión, la de que los referéndums de este tipo los carga el diablo. La razón es fácil de entender. Mientras que la movilización de los partidarios del cambio es total y entusiasta, la de los partidarios de no cambiar es mucho más tibia y dubitativa. Ya se vio con el referéndum escocés, que Cameron pudo salvar por los pelos con una movilización de última hora. Pero en este del Brexit, ha resultado insuficiente. Además, algunos también censuran al Partido Laborista, por su defensa muy fría del 'Remain', sin una movilización suficiente.

Desde mi punto de vista, para dar validez a referéndums de esta trascendencia, el umbral de validez debería situarse en el 50% del censo electoral, es decir, del total de los ciudadanos con derecho a voto.
Marine le Pen, líder del Front National francés.
(Fuente: gentside)

Creo que el Brexit es dramático, incluso catastrófico. Deja muy seriamente dañada a la Unión Europea, pero también fractura la unidad del Reino Unido. Gibraltar, por supuesto, ha votado casi íntegramente por la permanencia (96% Remain - 4% Leave). Pero Escocia también ha votado mayoritariamente por la permanencia (60-40) así como Irlanda del Norte (55-45). El Partido Nacionalista Escocés ya ha pedido un nuevo referéndum, al haber variado sustancialmente las condiciones del anterior, y el Sinn Fein ha pedido la reunificación de Irlanda en una única República, integrada en la Unión Europea. Gibraltar, pues bueno, ya veremos qué pasa con los llanitos.



Analicemos un poco los resultados detallados del referéndum. Podéis ver el mapa completo, por ejemplo, en la web de The Guardian.

A nivel nacional, han votado el 72,16% de los ciudadanos que podían hacerlo. En otras palabras, casi 13 millones de británicos no acudieron a las urnas. De todos ellos ignoramos por completo lo que piensan.

De los que han votado, 16.141.241 ciudadanos (48,1%) se han inclinado por el 'Remain', mientras que 17.410.742 (51,9%) se han inclinado por el 'Leave'. Una ventaja de 1,3 millones de votos. En otras palabras, el 37,4% del total de los ciudadanos británicos votaron efectivamente por el 'Leave', el 34,6% votó efectivamente por el 'Remain', y se desconoce la opinión del otro 28% de los ciudadanos

Hay diferencias geográficas muy marcadas. Escocia e Irlanda del Norte se han inclinado bastante claramente por el 'Remain'. Gales, salvo Cardiff, favorable al 'Remain', ha votado ligeramente a favor del 'Leave'. En Inglaterra, Londres ha votado muy claramente a favor del 'Remain'. Y también ha sido así en muchas de las áreas urbanas (Oxford, Cambridge, Liverpool, Manchester, Leeds, York, Newcastle, Bristol, Brighton,...). Pero la Inglaterra más rural y las áreas económicamente más deprimidas, se han inclinado masivamente, en algunas zonas de forma casi aplastante, a favor del 'Leave'.

Algunos primeros análisis apresurados, demográficos y sociológicos, parecen indicar que las zonas con mayores rentas medias y con mayor proporción de ciudadanos con elevada formación se habrían inclinado más bien por el 'Remain'. Asimismo, los votantes más jóvenes parecen más proclives al 'Remain', mientras que los de más edad se han inclinado mayoritariamente por el 'Leave', quizás incluso seducidos por una cierta nostalgia imperial.

Hay un dato adicional que resulta muy revelador. La participación en muchas zonas claramente partidarias del 'Remain', se han situado muy claramente por debajo de la media nacional, lo que sugiere una insuficiente movilización de los opositores del Brexit. En algunas zonas de Londres, la participación ha sido escasamente superior al 60%, del orden de 10 puntos por debajo del total nacional. O Glasgow, en una Escocia muy mayoritariamente partidaria del 'Remain', la participación sólo fue del 56,21% del censo, casi 16 puntos por debajo de la media nacional.

Algunos sugieren incluso que ciertos elementos especialmente filibusteros de la City serían partidarios del Brexit, porque su aspiración es poder disponer de un paraíso fiscal como las Islas Caimán, por ejemplo, a orillas del Támesis.



De otra parte, que un proyecto como la Unión Europea no resulte atractivo, o incluso se vea como francamente detestable, para ciudadanos tan adultos democráticamente como los británicos, nos deja sumidos en más sombras que luces. Todos sabemos que hay muchas cosas en la UE que no funcionan como debieran, que un proyecto ilusionante se ha deteriorado al convertirse en un proyecto por y para políticos y mercaderes, más que de los ciudadanos. Hay muchos aspectos incompletos que hacen a la UE especialmente vulnerable. Existe una unión monetaria con un alcance cierto, pero no hay unidad económica ni fiscal, y el papel del BCE es muy claramente escaso, especialmente si lo comparamos con las competencias de la Reserva Federal o del propio Banco de Inglaterra.

El Brexit deja a la Unión Europea herida, espero que no de muerte. Nos obliga a trabajar muy duramente para que la UE vuelva a ser para todos sus ciudadanos un proyecto de futuro que nos genere ilusión. La Europa de los funcionarios no genera ilusión y debería evolucionar para convertirse en una Europa de estadistas y para los ciudadanos.

Pero hay un pequeño problema. ¿Dónde c... están los estadistas en Europa?.

JMBA

martes, 21 de junio de 2016

Estupores Electorales

Visto lo visto, da la sensación de que la humanidad entera está partida por la mitad. Mientras unos piensan que es de día, los demás están convencidos de que es de noche.

Esta semana vamos a tener dos votaciones muy decisivas. El jueves, en Gran Bretaña, se votará si el Reino Unido va a seguir en la Unión Europea ("Remain"), o prefiere seguir el camino en solitario ("Leave") y desatar el temido Brexit.

Todos sabemos que en el Reino Unido existe un sentimiento muy arraigado de nacionalismo, o incluso de insularidad. Y que su visión transnacional está bastante más orientada a su ensoñación imperial del mundo anglosajón de la Commonwealth, que a sus vecinos más inmediatos, esos que se desarrollan al otro lado del English Channel (Canal de la Mancha para todos los demás).

A pesar de que la llamada Batalla de Inglaterra fue muy cruenta, Gran Bretaña no ha visto soldados extranjeros en su territorio en los últimos siglos. A diferencia, por cierto, de la mayoría de países con los que comparte la Unión Europea.

Tras la Segunda Guerra Mundial, que dejó una Europa arrasada, fragmentada y desconfiada, se ha hecho un esfuerzo titánico para construir una entidad supranacional, de la que podamos todos sentirnos orgullosos. Con éxito desigual, eso también es verdad. Porque la Unión Europea a menudo se asemeja a una hidra de muchas cabezas, que come ingentes cantidades de alimento todos los días, pero que consume buena parte de su tiempo en largas siestas.

El jueves veremos en las urnas cuántos británicos se dejan llevar por las emociones y el corazón, y prefieren separarse de la Unión Europea. Y cuántos votan con la cabeza y piensan con más frialdad en el futuro inmediato de este continente. Sólo desde dentro tendremos alguna posibilidad de cambiar y mejorar esta Unión Europea que a todos nos decepciona con demasiada frecuencia, pero que es el único futuro que a todos nos debería ilusionar.

Sería curioso, si no fuera dramático, ver cómo el asesinato de una diputada de Westminster ha modificado algo el estado de opinión en el Reino Unido. Como si, de repente, muchos se hubieran dado cuenta de que, detrás de las tesis nacionalistas de la separación hay muchos componentes de odio, con los que una mayoría no se siente confortable.

El viernes conoceremos el resultado. Ojalá decidan quedarse, que los británicos, a pesar de que frecuentemente son más bien raritos, resultan adorables, y los necesitamos en esta Europa balbuceante.



De otra parte, el domingo nos toca votar a los españoles, por segunda vez en apenas seis meses. El aparente fin del bipartidismo parece que se les ha atragantado a nuestros políticos, que tienen que enfrentarse a situaciones para las que muestran no estar preparados.

Con sólo dos partidos mayores, el juego parecía más o menos controlado y conocido. Se trataba de pelear por conseguir más votos que los otros y, a ser posible, con mayoría absoluta. Si había que completar escaños con alguna fuerza minoritaria, el tema se reducía al regateo de qué conceder a cambio del apoyo de algunos diputados de alguna de las fuerzas nacionalistas, habitualmente. Así, tanto Felipe, como Aznar o Zapatero, gobernaron con mayorías absolutas en algunas ocasiones, y con el apoyo de vascos y/o catalanes en otras. Fin del invento.

Pero ahora la situación política se ha vuelto más adulta, y tenemos cuatro fuerzas con presencia significativa en el Congreso. Cualquier Gobierno requiere un acuerdo de coalición entre varias de ellas. Este proceso no se consiguió culminar en los muchos meses que se destinaron a ello, a partir del 20D. Por eso tendremos ahora nuevas elecciones.

Pero el panorama resultante parece que será bastante parecido al emanado del 20D. Y lo que estamos escuchando durante esta campaña electoral nos llevaría en directo al mismo bloqueo que ya conocemos bien.

Superadas algunas dudas de posicionamiento, interesadas sin duda, sobre si la dicotomía derecha-izquierda estaba superada y demás, hemos vuelto al redil y, simplificando, tenemos ahora dos fuerzas situadas en el arco de la derecha (PP y Ciudadanos) y otras dos en el arco de la izquierda (PSOE y Unidos Podemos). Dejando al margen algunas otras ensoñaciones que parecen irrealizables (como la llamada Gran Coalición, por lo menos esta vez), sólo hay dos opciones que tengan visos de realismo. O bien un Gobierno de la Derecha o bien uno de la Izquierda. Otros equilibrios parecen demasiado inestables como para que podamos siquiera considerarlos.

El 20D arrojó unos resultados totales de 163 diputados para la derecha (123 del PP, más 40 de Ciudadanos) y 161 para la izquierda (90 para el PSOE, 69 para Podemos y 2 para Izquierda Unida).

A pesar de tener una ligera ventaja el ala derecha, el PP, con Rajoy a la cabeza, renunció siquiera a intentar llegar a ningún tipo de acuerdo con Ciudadanos, que acabó arrojándose en brazos del PSOE, para construir una mayoría definitivamente insuficiente. Rajoy declinó la invitación del Rey a presentarse a un proceso de investidura, y este acto fue el inicio de un juego sin salida.

Podemos se negó a permitir un gobierno del PSOE con Ciudadanos, incluso con su abstención, y los intentos de Pedro Sánchez naufragaron sin remisión.

El hecho más significativo que nos puede traer el 26J es el llamado sorpasso. Por su alianza con Izquierda Unida, Unidos Podemos podría conseguir más votos y más escaños que el PSOE, y convertirse en la primera fuerza del ala izquierda en el Congreso. Porque el balance de votos del ala derecha y del ala izquierda (aceptando las hipótesis de posicionamiento que he aplicado aquí, que a alguno le parecerá mal, sin duda) se mantendrá, muy probablemente, en un entorno casi idéntico al 20D. Es posible que el PP gane algún escaño, pero Ciudadanos se enfrenta al riesgo de perder alguno. El PSOE debería esperar el peor resultado de su historia, y conseguir un cierto empate técnico con Unidos Podemos, en la horquilla de los ochenta y pico escaños.

Cuando se conozcan al detalle los números finos, me parece que deberían dejarse todos de postureos que a nada conducen. La fuerza más votada del ala (derecha o izquierda) que consiga mayor representación, deberá asumir el protagonismo de organizar una sesión de investidura. Deberá establecer un acuerdo sólido con la otra fuerza de su propia ala, y buscar los apoyos que puedan ser necesarios, aunque sea via abstención, entre el resto de fuerzas minoritarias en el Congreso.

En otras palabras, o bien el PP (con o sin Rajoy a lo mejor es parte de las negociaciones necesarias), o bien Unidos Podemos (o el PSOE, si consigue resistir mejor de lo que parece en las encuestas) deben asumir el papel que los ciudadanos les habremos dado. Los acuerdos de coalición a los que tengan que llegar deberían ser tema de unas pocas semanas de negociación. Y deberíamos tener un nuevo Gobierno, razonablemente sólido, no más tarde de la vuelta de las vacaciones, a primeros de Septiembre.

Hasta el final de la campaña, todos tienen derecho a denostar a sus rivales y adversarios y a pelear hasta por el último voto. Han caído, y seguirán así, en descalificaciones o incluso insultos en algún caso. Todo eso vale hasta el domingo. A partir del lunes, y de acuerdo a la aritmética fina que surja de las urnas, todos a trabajar en la línea que he expuesto, y basta ya de postureos y tonterías. Tendrán que hacer un esfuerzo, pero deberán olvidar todos los sapos que se han tenido que tragar durante la campaña electoral.

Y si algo falla y no se avanza en esta dirección, la única conclusión posible será que alguno o algunos de los partidos se han puesto por delante de los intereses de los ciudadanos, y deberán pagar muy caro ese desplante.

El que crea que el PP es un partido instalado en la corrupción vergonzante y que gobiernan para sus amiguetes, que no les vote el domingo. El que piense que Unidos Podemos es un partido comunista y que sería un desastre para este país, que no les vote el domingo.

Pero, a partir del lunes, cada partido tendrá, legítimamente, la representación que le hayamos dado los ciudadanos. Y será el momento de negociar y de dar y pedir concesiones, para llegar a un acuerdo de investidura y de Gobierno. El Gobierno que resulte será legítimo y deberá gobernar para todos los españoles. Si, a criterio de los ciudadanos, no lo hacen bien, en las próximas elecciones el electorado les castigará.

Y punto final. Ya han jugado suficiente todos los políticos. Ahora es el tiempo de que este país pueda seguir funcionando, y que los políticos se vean relegados al papel que les toca, un poco secundario en relación con el propio país y sus ciudadanos.

Porque el excesivo protagonismo de los políticos es por completo estéril, y en nada contribuye a nuestro bienestar.

JMBA

viernes, 7 de octubre de 2011

West Country 1 (Cornwall)

PREPARACION

Para principios de Junio de 2009 conseguí una semana de vacaciones, y organicé un viaje al Reino Unido, que iba a incluir algunos días por el West Country (Cornwall, Devon, la Riviera Inglesa,...) en coche de alquiler. Iba a estar al final un par de días en Londres. Aprovechando que dispondría de coche, me propuse visitar Oxford y Windsor, y para el sábado preparé una excursión a París con el Eurostar, para asistir a un concierto de nuevos pianistas en el Olympia, que me apetecía muchísimo conocer. En Londres reservé por Internet una entrada para asistir a la representación de la mítica The Mousetrap, de Agatha Christie.
Coinage Hall, Truro, Cornwall.
(JMBigas, Junio 2009)

Saldría de Madrid el sábado 6 de Junio, y volvería el domingo 14.

Compré por Internet un billete de Iberia a Heathrow (la mejor tarifa que conseguí, incluyendo las compañías -presuntamente- low cost). Esto me daba la ventaja de disponer de 23Kg de franquicia de equipaje (podría comprar libros, por ejemplo, sin tener que prestar excesiva atención al peso final del equipaje).

Reservé en AVIS un coche de alquiler (tipo Ford Focus) para recoger y devolver en Heathrow.

Como estaba previsto, el sábado 6 me dirigí a Barajas T4 e inicié el viaje.


HEATHROW-PENZANCE

En Heathrow recogí mi coche de alquiler (un Ford Focus negro casi nuevo). La zona de aparcamiento de las diversas compañías de coches de alquiler está alejada de los terminales, pero hay microbuses permanentes que enlazan con los diversos terminales del aeropuerto. Hay que tenerlo en cuenta para evaluar la antelación necesaria al devolver el vehículo, para no perder nuestro vuelo.

Afortunadamente (ya veréis por qué) contraté la extensión del seguro del automóvil, para reducir la franquicia del Todo Riesgo a 100 GBP (Great Britain Pounds, las libras esterlinas de toda la vida). Salí de Heathrow y puse rumbo al sudoeste, a Penzance, en el extremo de la barbilla de la isla. Seguí la recomendación de mi tomtom, que había montado en el coche de alquiler, donde tenía ya programadas los diversos trayectos previstos, y viajé hacia Bristol, Exeter y Penzance.
Beachfield Hotel, West Promenade, Penzance, Cornwall.
(JMBigas, Junio 2009)

Paré en un área de servicio, con la idea de descansar un poco y comer algo. Tenía que aparcar el coche a la derecha, en batería. Conducir desde la derecha del vehículo cambia algo el comportamiento esperado del automóvil. En particular, nos provoca situar al coche sistemáticamente demasiado a la izquierda del carril de circulación (porque estamos habituados a tener la mitad del coche a nuestra derecha, y no a nuestra izquierda). Y en los giros, el hábito nos hace tender a subvirar a la izquierda (comernos el bordillo) y sobrevirar a la derecha (abrirnos demasiado en el giro).

No tomé las suficientes precauciones y, al aparcar, rocé con el coche de mi izquierda (una abolladura en su puerta posterior; algunos desperfectos en mi parachoques delantero y la zona del faro izquierdo). Aunque el día estaba fresco, arranqué a sudar. Decidí dejarle al coche perjudicado una tarjeta con la indicación de AVIS y mi matrícula, para que pudiera reclamar, y seguí camino. Al devolver el coche en Heathrow, una semana después, tuve que rellenar un parte del incidente, indicar los datos del contrario, y pagar las 100 GBP de la franquicia, como contribución a los desperfectos. El empleado que me recogió el vehículo parecía habituado (con su terminal portátil) a la evaluación inmediata del coste de los daños. No he tenido ninguna noticia desde entonces, por lo que entiendo que todo siguió su curso normal.

Paré más adelante para comer algo, y tuve que lidiar con algunos ratos de lluvia muy intensa.
Puerto de Penzance, Cornwall, al atardecer.
(JMBigas, Junio 2009)

Llegué a Penzance  (pop. 21.168) tras un viaje de casi 300 millas (más de 450Km), a media tarde. Había reservado (en booking, como acostumbro a hacer) habitación para una noche en un hotelito algo alejado del centro, pero frente al mar. El Hotel Beachfield, instalado en una casa victoriana excelentemente conservada. El hotel se encuentra en la Western Promenade, a unos 700 metros de la Jubilee Pool (la piscina de agua de mar estilo Art Decó que marca el acceso al centro de Penzance).

El hotel dispone de bar y restaurante, y tiene dos o tres plazas para aparcar junto a la entrada. En las inmediaciones no acostumbra a haber problemas mayores para aparcar, aunque hay zonas en que es de pago en horas diurnas. Una habitación individual me costó 59 GBP (incluyendo un abundante desayuno inglés). Supongo que será más caro en plena temporada veraniega, y más barato en otoño e invierno.

Tras ocupar la habitación y beber algo en el surtidísimo bar del hotel, salí de paseo hacia el centro, por la Promenade junto al mar. La zona estaba tranquilísima y me deleité con las magníficas casas con jardín frente al mar (al que allí llaman el English Channel; para el resto de los mortales, el Canal de la Mancha), ya que Penzance está en la costa sur de Cornualles. Seguí hasta la Jubilee Pool, y luego por la zona portuaria, el puente de Wharf Road y el puerto, hasta que llegué al Wharfside. Hay allí un parking muy grande, la mitad del cual estaba ocupado en esas fechas por las atracciones de una feria de primavera.
St. Michael's Mount, en el horizonte, por encima de las
instalaciones portuarias de Penzance, Cornwall.
(JMBigas, Junio 2009)

Me metí en un pequeño centro comercial (el Wharfside Shopping Centre). Serían las siete y media y, por supuesto, las tiendas estaban ya cerradas, pero había algún restaurante y busqué uno que me conviniera para cenar (que llevaba un día de avión y mucho coche, y ya tocaba un homenaje, aunque fuera pequeño). Al final cené en el Renaissance Cafe, muy correcto y maravillosamente atendido, incluyendo una o dos copitas de vino (un lujo en UK) por unas 15GBP (bastante conveniente).

Me paseé luego un poco por las atracciones de feria y volví hacia el hotel.


LAND'S END - TRURO

El domingo amaneció un día de perros. Desde primera hora el cielo estaba amenazador, el ambiente era fresco, y todo hacía prever que habría lluvia a la vista.

Tras el abundante desayuno, di un paseo por las cercanías del hotel, para deleitarme con la bahía de Penzance (la Mounts Bay), que tiene al este la referencia del St. Michael's Mount, y al oeste las edificaciones y el puerto del pueblecito pesquero de Newlyn.

Quería visitar Land's End, y tenía hotel reservado para esa noche y la siguiente en Newquay (en la costa norte de Cornwall).
Land's End, un parque temático de finis terrae.
(JMBigas, Junio 2009)

Land's End forma parte de las tradiciones de la finis terrae, los puntos más extremos de tierra, más allá de los cuales sólo está el mar o el océano. Entre ellos está John O'Groats (al norte de Escocia), el Finisterre gallego, el cabo de Sao Vicente portugués, o la Pointe de Raz en Bretaña.

Pero el Land's End es, en realidad, más bien un parque temático de las finis terrae. Tiene un gran aparcamiento (de pago: 4GBP por toda la estancia), algunas tiendas bastante surtidas de toda clase de recuerdos kitsch, terrazas para comer o beber (si acompaña el tiempo, lo que no es muy probable), alguna pequeña atracción infantil y hasta un fotógrafo profesional, que te puede sacar una fotografía personalizada, con el indicador de distancia a tu lugar de origen.

La verdad es que ese domingo el tiempo no era bueno ni para capar castores. El cielo estaba negro como los c...... de un grillo, llovía a ratos y el fuerte viento frío se te llevaba por delante. Pude hacer unas poquitas fotos (vigilando que el viento no se me llevara la cámara en volandas) y salí huyendo como alma a la que persigue el diablo.

Seguí mi camino por la costa norte (St Ives) y luego hice una breve visita a Truro (pop. 20.920), en el centro de la península, que es la capital administrativa de Cornwall, aunque no su ciudad más poblada (la adelanta por muy poquito St. Austell). Aparqué el coche en el parking Moorfield, muy cerquita del centro. Por Charles Street y luego Lemon Street llegué hasta Prince's Street (la calle peatonal y comercial del centro de Truro). Por encima de las casas destacan las torres de la Catedral de Truro, de estilo neogótico y construida a finales del siglo XIX.
Tras las casas de Prince's Street, asoman las torres de
la Catedral de Truro, Cornwall.
(JMBigas, Junio 2009)

Muy cerca de Prince's Street está Back Quay, que es una zona muy comercial, con tiendas de todos tipos, y establecimientos para comer y/o beber. Truro no tiene costa marítima, pero está junto al río Truro, relativamente cerca de su desembocadura en el Canal de la Mancha (ya sabéis, el English Channel), por Falmouth. En la plazoleta de Back Quay había ese domingo (el tiempo había mejorado considerablemente desde la desagradable visita a Land's End) un mercadillo de coches de época, con mucha afluencia de público y curiosos.

Escogí un Subway para comer un tentempié (sandwich y refresco por 4.50GBP) que me mantuviera activo hasta mi llegada a Newquay, la siguiente etapa de mi recorrido por Cornwall.


NEWQUAY

Desde Truro me dirigí directamente hacia Newquay (pop. 19.562), posiblemente el resort playero más frecuentado de Cornualles, a donde llegué a media tarde.

Había reservado una habitación en el Hotel Victoria (East Street) por dos noches (80 GBP las dos noches, incluyendo un fabuloso desayuno inglés). El Hotel es un edificio señorial singular, ligeramente envejecido, pero muy noble de formas, con muchos salones de mobiliario antiguo y una sala para desayunos deliciosamente demodé, y sólo ligeramente decadente. Tiene unas cuantas plazas de aparcamiento junto a la entrada por East Street, y una zona posterior, más amplia, reservada para los clientes (gratuito).
Hotel Victoria, East Street, Newquay, Cornwall.
(JMBigas, Junio 2009)

El hotel tiene un jardín posterior, que sobrevuela las playas de esa zona. Y también tiene varios restaurantes, incluyendo el Buzios, en la otra acera de East Street, que parece un negocio independiente. Realmente se trata de un complejo de ocio, que incluye bar, café, restaurante, pub y salón de billares, en tres plantas.

Una vez aparcado el coche y tomado posesión de mi habitación, serían las seis y media de la tarde. Salí a pasear por las inmediaciones, y llegué a una gran extensión de césped verde, en suave declive hacia el mar, llamado The Crescent, rodeada de viviendas vacacionales frente al mar, pero de muy buen nivel y construcción relativamente reciente y muy cuidadas. Como por la tarde había asomado el Sol, el césped estaba lleno de familias y grupos de amigos, sesteando a la temperatura templada del solecito de la tarde.

Desde allí se domina la Island House, una casa solitaria en un peñón muy próximo a la costa, y unido a ella por un pequeño puente muy característico y reproducido en la mayoría de imágenes de Newquay. Hacia la izquierda, el pequeño puerto y, en lo alto, las mansiones de Newquay Hill y King Edward Crescent.
Island House, en la costa de Newquay, Cornwall.
(JMBigas, Junio 2009)

Como los efectos del tentempié de Truro ya habían desaparecido, me encaminé a Buzios para cenar. Una carne excelente (acompañada con un poco de vino). Nada barato (casi 40GBP), pero correcto para la calidad y el servicio del local. Pagué con tarjeta de crédito, y luego me llegó un cargo por ese importe del Hotel Victoria, lo que provocó algunos intercambios epistolares hasta que aclaramos el entuerto.

Como Inglaterra obliga, después de cenar bebí una de esas cervezas gigantes tan habituales allí (las famosas pintas) en una terraza al lado del Buzios (por 3GBP, el precio casi estándar por esos andurriales).

Para el lunes tenía prevista la visita al Eden Project.


EDEN PROJECT

Eden Project es un proyecto de biodiversidad y sostenibilidad, abierto al público. Está en Cornualles, al noreste de la población de St. Austell. En una depresión del terreno se han dispuesto diversos tipos de jardines y dos conjuntos de cúpulas de clima controlado: una con el tema de los bosques tropicales (Rainforest) y la otra con el clima mediterráneo.
Eden Project, junto a St Austell, Cornwall.
(JMBigas, Junio 2009)

En la práctica, Eden Project es una especie de parque temático de la biodiversidad, la sostenibilidad, los cultivos ecológicos y demás temas relacionados.

Desgraciadamente, ese lunes de Junio tocó tiempo inestable y lluvioso, uno de los principales enemigos del turista y del viajero. Eso sí, la ventaja es que había bastante poca afluencia de público. El lugar está preparado para que pueda acudir mucha gente: tiene múltiples aparcamientos de gran capacidad y las zonas comunes son bastante amplias. Se puede pasear por todos los caminos que zigzaguean junto a los diversos jardines, siempre con desnivel. También hay un trenecito que facilita la movilidad.

Lloviendo, el tema se complica un poco, porque buena parte de los recorridos son al aire libre. La temperatura exterior debía ser poco superior a los 10ºC, el cielo estaba gris, y lloviznaba la mayor parte del tiempo. Visité más bien todos los espacios cubiertos. En las cúpulas de los bosques tropicales (calor y máxima humedad en el interior) sólo conseguí hacer un par de fotos hasta que la cámara se bloqueó por condensación de agua.
La "Semilla Gigante", una roca de
70 toneladas de peso, en The Core,
Eden Project, Cornwall.
(JMBigas, Junio 2009)

En las cúpulas Mediterráneas el clima interior es menos extremo, y se recrean paisajes campestres con viñas y olivos, y abundan las esculturas humanas o animales, realizadas con madera o con raíces de árbol.

En The Core, el edificio corazón de la instalación, hay algunas exposiciones (incluso se puede participar en algunas), y la Semilla Gigante, una roca con forma de huevo y 70 toneladas de peso.

La tienda y el bar, restaurante, self-service, son enormes. Allí tomé un tentempié pasadas las dos de la tarde. En la tienda están a la venta toda clase de productos que puedan alegar en su favor la contribución a la sostenibilidad: cuadernos de papel reciclado, alimentos de agricultura biológica, etc. etc.

En resumen, merece la pena visitar Eden Project si se está por la zona, y el tiempo es agradable. Pero, en mi opinión, no merece la pena viajar para visitarlo.


TINTAGEL, PADSTOW Y NEWQUAY DE VUELTA

De vuelta hacia Newquay, pasé por la costa norte y visité Tintagel (pop. 1.820). Tintagel está ligado a las leyendas artúricas y, junto al mar, están las ruinas de un antiguo castillo, que se dice podría haber sido utilizado por el Rey Arturo y sus Caballeros de la Tabla Redonda. Al hilo de la leyenda, se construyó el King Arthur Castle Hotel (subtitulado Camelot), que hoy se levanta orgulloso frente al mar. Una visita al hotel, y tomar algo en el bar, merece la pena por revivir épocas pasadas y disfrutar de su decoración inevitablemente kitsch.
Hotel Castillo Camelot, Tintagel, Cornwall.
(JMBigas, Junio 2009)

Frente al hotel, en Atlantic Road, se alinean casas muy cuidadas y limpias,  cada una con su jardín abierto en el frente.

Al oeste de Tintagel, sobre la orilla izquierda del estuario del río Camel, está el pueblecito pesquero de Padstow (pop. 3.162). De vuelta hacia Newquay me paré allí y le hice una breve visita a la zona del puerto (South y North Quay, The Strand). Muy agradable.

Regresé a Newquay ya avanzada la tarde, con hambre para cenar. Esta vez escogí un restaurante italiano (La Luna), y me apreté una cena completa con vino por unas 40GBP.

Para el martes, tocaba levantar el campamento de Newquay, y viajar hasta Torquay, en la Riviera Inglesa de Devon.

(Continúa en West Country 2)