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martes, 16 de junio de 2015

Delta del Ebro

Desde niño que he oído hablar de las singularidades de la zona del Delta del Ebro. Conocía de sus inmensos arrozales e incluso había comido alguna vez en San Carlos de la Rápita. Pero nunca hasta ahora había tenido ocasión de visitarlo con cierto detenimiento.
El río Ebro, desde el embarcadero de Deltebre.
(JMBigas, Mayo 2015)

La ocasión se me apareció como etapa de un viaje por la zona norte del levante español. Ya os contaré algunas otras etapas interesantes de este viaje (la Ciudad Encantada de Cuenca, Teruel, el Maestrazgo, la Terra Alta, la zona vinícola de Utiel-Requena,...).

El Ebro es el río más caudaloso de España, con un caudal medio de 600 m3/s. Conviene tener en cuenta que el río Duero, en su trayecto portugués, alcanza un caudal medio de 675 m3/s en su desembocadura en la ciudad de Oporto.

También es el río más largo de España (930 Km)(aunque el Tajo tiene mayor recorrido, pero una parte discurre por tierras portuguesas), y es el segundo río más largo de los que desembocan en el Mar Mediterráneo, tras el Nilo.

El curso del río determina la mayor parte del cuadrante nororiental de la Península Ibérica. Nace en Cantabria (Hermandad de Campo de Suso) y discurre por tierras de Castilla y León (Burgos), La Rioja, Navarra, Aragón, País Vasco y Catalunya. Sus aguas bañan las ciudades de Logroño y Zaragoza. El Valle del Ebro, configurado en la dirección noroeste-sureste, es una fértil ribera por la que discurre, a veces muy desapacible, el cierzo, un viento que, a menudo, sopla por encima de los 100 Km/h.
Uno de los llamados Puentes del Rey.
(JMBigas, Mayo 2015)

Su desembocadura en el Mar Mediterráneo se produce al sur de la provincia de Tarragona, en forma de delta. El Delta del Ebro, de forma triangular, es una flecha que penetra cerca de 22 Km en el mar. Su superficie es de 320 Km2, configurando el tercero más grande de todo el Mediterráneo (tras el del Nilo -24.000 Km2- y el del Ródano -500 Km2-).

El Delta del Ebro (parte del cual está protegido con la figura de Parque Natural) constituye un humedal que es el tercero en extensión de Europa Occidental, tras la Camargue (río Ródano) y Doñana (río Guadalquivir).

Toda la zona, absolutamente llana y plagada de terrenos inundables, aporta actividades económicas ligadas, principalmente, al cultivo del arroz y a la pesca en todas sus formas, así como, lógicamente, al turismo.


Reservé habitación en el hotel Miami Mar de San Carlos de la Rápita. Este municipio costero, situado al sur del Delta, tiene playas a mar abierto. Este lujoso hotel (de cuatro estrellas), situado junto al mar, tiene forma de una herradura que abraza el jardín con la piscina. Dispone de amplias habitaciones con terraza y todas las comodidades. En temporada baja (yo estuve a mediados de Mayo) ofrece tarifas muy moderadas. Otro elemento importante es que su restaurante gastronómico es reconocido como uno de los lugares más recomendables para la buena mesa en esta zona.
Mercadillo de recuerdos y productos del Delta, en la zona
de Riumar, junto a Casa Nuri.
(JMBigas, Mayo 2015)

Llegué al hotel a media tarde del miércoles 13 de Mayo, tras haber hecho una primera ruta de descubrimiento del Delta, por la carretera que discurre por la ribera izquierda del curso principal del río, en el municipio de Deltebre. No se puede cruzar el río por carretera en esta zona, por lo que hay que escoger una u otra ribera mucho antes. En la ribera derecha está el municipio de Sant Jaume d'Enveja.

Coincidió que esa tarde-noche se celebraba la vuelta de la semifinal de la UEFA Champions League. En el Santiago Bernabeu se enfrentaban el Real Madrid y la Juventus. Tanto el hotel como el restaurante pusieron todos los medios para poder seguir el partido. Aproveché la ocasión para cenar el menú gastronómico del Miami, viendo el partido, que desgraciadamente terminó con la eliminación del Real Madrid.

La cena, articulada en torno a los productos del mar, la regué con un excelente vino blanco, el Primicia de Cellers Batea (D.O. Terra Alta), 100% de garnacha blanca.

Para el jueves por la mañana quería poder navegar un poco por la desembocadura del Ebro. Hay una oferta variada de paseos y cruceros por la zona. El problema es que fuera de la temporada alta, la oferta es algo inestable. Por Internet había localizado dos proveedores de este tipo de servicios (seguro que hay más, por los indicadores que pude ver luego). Pero, a mediados de Mayo, los horarios asegurados no estaban nada claros.

Por ello inicié el jueves prontito y me dirigí primero al embarcadero de Deltebre, donde suele operar Cruceros Olmos. En torno a las diez de la mañana no localicé a nadie responsable en la zona (junto al río, al final de la calle Trinquet). La vendedora del kiosko de souvenirs que hay ahí me dijo que había salido un barco con un autocar de turistas y que, probablemente, habría otra salida hacia las 11.30, pero que no estaba asegurado.
En este barco finalmente dimos el paseo a las 12.30.
(JMBigas, Mayo 2015)

Seguí en dirección al mar hasta Riumar, en la zona del Restaurant Casa Nuri. Allí hay otro operador que ofrece cruceros por la desembocadura. Me dijeron que, si se reunían al menos 10 pasajeros, habría una salida a las 11 de la mañana. Si no, habría una salida asegurada a las 12.30. Por el momento era yo solo, y nada sucedió en el cuarto de hora que me entretuve por allí, visitando los diversos puestos del mercadillo de recuerdos y productos típicos del Delta.

Volví a tomar el coche hacia Deltebre, y me paré en la zona conocida como Ponts del Rei, donde hay un pequeño apartadero en la carretera para poder aparcar. Los conocidos como Puentes del Rey son unas construcciones singulares, en forma de medio arco, cuya función no está absolutamente definida, aunque se piensa que fueron algún tipo de mecanismos para la regulación del nivel del agua.

La carretera (T-340) es básicamente recta y llana, y está rodeada de zonas inundables o directamente inundadas. A lado y lado de la carretera hay diversas instalaciones, habitualmente ligadas a las explotaciones económicas de la zona, tanto para los arrozales como para la pesca e industrias derivadas.

Cerca de mediodía volví al embarcadero frente a Casa Nuri. Providencialmente apareció, como todos los años (por lo que dijeron) un grupo numeroso de la asociación de jubilados de Alcocebre. El crucero de las 12.30 ya se pudo hacer con el barco más grande, más o menos a la mitad de su capacidad.
Cubierta superior del barco.
(JMBigas, Mayo 2015)

El paseo fluvial que pude realizar duró unos 45 minutos. Desde el embarcadero de Riumar el barco descendió hacia la desembocadura, bordeando la Isla de Buda. En tiempos pasados esta isla era residencia permanente de algunas familias. Todavía se pueden ver algunas de las casas blancas que eran sus residencias. Pero el tiempo les acabó forzando a mudarse hacia los cascos urbanos de alguno de los dos municipios del Delta.

Originalmente, la desembocadura del río en el mar se realizaba en dirección Este por la llamada de Levante. Pero una importante crecida en el año 1937 cegó esta salida, y el río buscó una nueva hacia el Norte, que es la actual, conocida como de Tramontana.

En el último tramo se bordea la Isla de Sant Antoni a la derecha, y la urbanización Riumar y las lagunas del Garxao a la izquierda. En estas lagunas, de muy escasa profundidad, no es posible la navegación a motor, y las barcas deben utilizar las llamadas perchas, para moverse apoyándolas en el fondo. Hay abundantes poblaciones de aves que tienen esa área como residencia estable o temporal.

Desgraciadamente, el día no estaba muy claro, había algo de calima y la visibilidad era limitada. No pude ver el faro original de la desembocadura de Levante, que actualmente queda unos cuantos kilómetros mar adentro. Tampoco se llegaban a ver, como sí se puede habitualmente, las playas del Norte del Delta, como la de L'Ampolla.
Mirador en el camino de la ribera izquierda.
(JMBigas, Mayo 2015)

De vuelta hacia el embarcadero, pasamos junto al pequeño puerto deportivo de Deltebre, así como el Mirador construido sobre el camino ribereño, que está jalonado con diversas esculturas singulares.

En resumen, un paseo que se hizo muy corto. Pero, a mediados de Mayo, no pude conseguir otra cosa. La publicidad indica la posibilidad, en otros momentos del año, de cruceros de mayor duración, desde Deltebre hasta la desembocadura.

El paisaje del Delta del Ebro es, sin duda, singular y característico de este tipo de accidentes geográficos: llanuras, lagunas, marismas, salinas, refugio de aves. Bien merece una visita, con la profundidad que cada uno desee.

Aparte de las imágenes que he seleccionado para ilustrar este artículo podéis acceder a una colección más completa de 24 fotografías, pinchando en la imagen siguiente.


También podéis ver este vídeo, de unos 8 minutos de duración, con imágenes de mi visita al Delta del Ebro.


JMBA

jueves, 3 de julio de 2014

ExAO (2) - Plasencia

Ya os conté la descripción general del viaje que tuve ocasión de realizar a Extremadura y Andalucía Occidental, y también la primera jornada del viaje, desde Madrid hasta Plasencia, pasando por el Puerto de la Cruz Verde, Guijuelo y Las Hurdes. Hoy os contaré mi breve visita a la ciudad de Plasencia.
El complejo de las Catedrales de Plasencia, desde la sala
de desayunos del Hotel Alfonso VIII
(JMBigas, Junio 2014)

Plasencia es la segunda ciudad más poblada (pop. 41.047) de la provincia de Cáceres, y se encuentra al norte de la provincia. Aunque la cruza el río Jerte y, geográficamente, pertenece al Valle del Jerte, administrativamente es independiente de esta comarca.

La ciudad fue fundada en el año 1.186 por el rey Alfonso VIII de Castilla. Inicialmente fue una fortaleza de frontera, pues el reino de León estaba al norte, y los musulmanes al sur. En la actualidad es una pequeña ciudad que constituye el centro administrativo, comercial y de servicios para todas las comarcas del norte de la provincia de Cáceres. Las murallas originales siguen en pie, abrazando el llamado Conjunto Histórico de la ciudad.
Edificio señorial del Hotel Alfonso VIII.
(JMBigas, Junio 2014)

Llegué a Plasencia el lunes 2 de Junio a media tarde, tras mi visita por Las Hurdes. Había reservado habitación en el Hotel Alfonso VIII. Se trata de un buen hotel céntrico, pero fuera del conjunto histórico, lo que facilita el acceso en coche. No tiene aparcamiento propio, pero hay un parking público (Puerta de Talavera) a menos de 100 metros del hotel. En recepción del hotel te facilitan una tarjeta de abonado, para poder entrar y salir del parking sin limitaciones, a cambio de un pago de 10€ por día de estancia.

Decidí ir a dar un paseo por la Catedral y hacia la Plaza Mayor, donde esperaba encontrar una oferta conveniente para cenar. Bajando por la propia calle del hotel (Alfonso VIII, que luego se convierte en Calvo Sotelo), se llega a unas escaleras que permiten acceder al Postigo de Santa María y al conjunto de las Catedrales de Plasencia. Sí, Plasencia es sede episcopal. Realmente hay dos catedrales en el mismo complejo: la Antigua, construida en el siglo XIII en el período de transición entre el románico y el gótico, y la Nueva, construida en el siglo XVI, en estilo renacentista y plateresco. A la hora que estuve por la zona, serían las siete de la tarde, la Catedral estaba cerrada y no pude visitar su interior.
Los nidos de cigüeña, omnipresentes por Extremadura
en la primavera.
(JMBigas, Junio 2014)

En esta época del año, uno de los atractivos estacionales que ofrece Extremadura es la profusión de nidos de cigüeña que abundan en lo alto de muchas torres y campanarios. Y las torres de la Catedral y edificios anexos no fueron una excepción. A esa hora de la tarde, hasta las mamás cigüeña estaban rondando también los nidos.

Me dirigí a la Plaza Mayor, siguiendo las calles peatonales del conjunto histórico, no más de unos doscientos metros. La Plaza Mayor es el núcleo central del llamado Conjunto Histórico de Plasencia, que fue declarado Bien de Interés Cultural en 1958. En la plaza, de tamaño medio, destaca el edificio del Ayuntamiento (la Casa Consistorial), en cuya torre habita un automáta famoso en la ciudad, una figura humana llamada el Abuelo Mayorga, que se mueve cuando repican las campanas.
Fachada renacentista de la Catedral Nueva de Plasencia.
(JMBigas, Junio 2014)

La Plaza Mayor está repleta de bares y restaurantes, con sus correspondientes terrazas exteriores en período estival. Es uno de los centros principales de reunión, tanto para ciudadanos como para visitantes (escasos, en general, por lo que pude ver; claro que era un lunes laborable).

Esa mañana la noticia había sido la abdicación del Rey Don Juan Carlos, y se habían convocado concentraciones de partidarios de la República en plazas de toda España. En Plasencia se agruparon varias docenas de manifestantes, enarbolando banderas tricolores de la República, pero no llegó a haber manifestación alguna. Todas las fuerzas del orden que pude ver fueron un par de policías locales, que sonreían al reconocer, sospecho que uno por uno, a todos los manifestantes habituales de la población.
Plaza Mayor de Plasencia. Al fondo, el Ayuntamiento.
(JMBigas, Junio 2014)

Decidí quedarme a cenar por la zona, y escogí el Bar Restaurante Español. Cené bastante bien, pero la carne que pedí (un lomo de buey a la parrilla) resultó más bien mediocre: con el cuchillo parecía que estuviera tocando el violín, de tal consistencia eran los nervios que recorrían la pieza. El vino, un Payva Crianza, D.O. Ribera del Guadiana, muy rico. Me invitaron a un chupito de crema de bellota, e hicieron desaparecer la carne de la factura que tuve que pagar, lo que siempre es de agradecer. Interesante el comentario del camarero: Cuando un día algo sale mal, no hay nada que hacer.

Tras la cena ya era noche cerrada, y aproveché para hacer alguna fotografía del Ayuntamiento iluminado. Volví al hotel, para poder madrugar al día siguiente.

El martes 3 de Junio hice un precioso recorrido por La Vera y el Valle del Jerte, que os contaré en el próximo capítulo. De vuelta a Plasencia por la tarde, aproveché para conocer el entorno del río. El Jerte recorre la parte baja de la ciudad. Entre la Plaza Mayor y el río hay un desnivel de unos 30 metros.
La Isla, abrazada por los brazos del río Jerte, acondicionada
para el ocio y la diversión.
(JMBigas, Junio 2014)

Por la zona de la Puerta de Talavera (junto a mi hotel), hay que despeñarse por diversas calles sin continuidad, para llegar al nivel del río; siguiendo únicamente el criterio de andar siempre hacia abajo. La zona conocida como La Isla está abrazada por dos brazos del Jerte, y está muy acondicionada para el ocio y la diversión de paisanos y visitantes. Se ve por allí mucha gente practicando deporte, o familias paseando o tomando algo en la terraza que hay allí, donde también se puede conseguir una cena informal.

Frente a La Isla hay un gran aparcamiento del mismo nombre, y allí hay instalada una pasarela elevada, con ascensores y escaleras para acceder a ella, que enlaza con un sistema de escaleras mecánicas que recorren la calle de Doña Leonor de Plantagenet, para remontar el desnivel hasta la Puerta del Sol, que da acceso al Conjunto Histórico. Una facilidad necesaria para no acabar echando el bofe cuando toca subir.
Complejo de escaleras mecánicas, para acceder a la
Puerta del Sol.
(JMBigas, Junio 2014)

Me apetecía cambiar algo de dieta para la cena, y me senté en la terraza del Rigoletto, un restaurante italiano junto a la Puerta del Sol. Acompañé una cena ligera con una botella de Lambrusco rosado, un vino espumoso italiano (frizzante, no spumante) de baja graduación, muy popular en España. Curiosamente, la modalidad rosada es absolutamente desconocida en la propia Italia, donde el Lambrusco de calidad es básicamente tinto. Creo que existe incluso una empresa valenciana que elabora este tipo de rosado, a partir de mostos importados de la Emilia-Romagna, manteniendo una IGT (Indicación Geográfica Típica) dell'Emilia. Yo me resisto a llamarle vino, ya que su tipología es más bien de un refresco alcohólico. Pero su sabor, habitualmente semidulce, resulta agradable para acompañar, especialmente, la comida italiana más tradicional.

Un joven camarero nos atendió a los poquitos comensales de la exigua terraza. Hasta que se fue a abrir el portón anexo al restaurante, del que salió con una pequeña motocicleta. Cargó un par de cajas de pizza en el cajón trasero, y partió raudo, volviendo al cabo de un ratito. Mientras tanto, pasó a atendernos otro camarero bastante más añejo. Los misterios del pluriempleo o, como algunos prefieren llamarlo, la flexibilidad laboral.

Tras la cena, volví paseando hasta el hotel. Al día siguiente madrugué, y seguí camino por Monfragüe, Trujillo y Guadalupe, para terminar la jornada en Cáceres. Pero ese ya será el tema de próximos capítulos.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este artículo, podéis acceder a una completa colección de 35 imágenes de Plasencia, pinchando en la siguiente foto:


También podéis ver un breve vídeo de un par de minutos con imágenes de mi visita a la ciudad.


JMBA

martes, 20 de noviembre de 2012

Viaje a la Galicia Interior 3 - Cañón del Sil, Ribeira Sacra, Monforte de Lemos

Era sábado, 18 de Agosto, y ese día residía en Orense capital, y tenía previsto realizar una excursión por la Ribeira Sacra, visitando alguna bodega y navegando por el Cañón del Sil.
Uno de los catamaranes de la Diputación de Lugo,
en el embarcadero de Doade.
(JMBigas, Agosto 2012) 

Había consultado exhaustivamente por Internet los servicios de navegación, pero debo decir que las informaciones eran a menudo confusas: de algunos horarios no quedaba claro si eran sólo de temporada, o sólo de fin de semana, y la situación de los embarcaderos (ver mi nota sobre el uso del GPS por Galicia) no quedaba bien definida sin posible error.

Quería visitar una bodega señera de la Denominación de Origen Ribeira Sacra, en las riberas del Sil,la Ponte da Boga, en Castro Caldelas (Ourense), pero no disponía de las coordenadas concretas y era consciente de que la información que le había introducido a mi GPS podía resultar confusa.

Me planteé la posibilidad de contratar una excursión organizada para el día, por ejemplo con Viajes Pardo, pero al final preferí aventurarme al descubrimiento por mi cuenta, con mi propio coche.

Salí, pues, de Ourense, prontito por la mañana, tras un correcto desayuno en el buffet del hotel (el Princess, como ya he contado), sin tener las cosas muy claras. Mis únicas indicaciones para el primer movimiento eran hacia Castro Caldelas (una población de cierta relevancia comarcal, con unos 1.500 habitantes) y luego hacia abajo, a las orillas del Sil, donde debería haber un embarcadero desde el que no tenía claro qué podría ofrecerme.

Hasta Castro Caldelas, el recorrido no tenía muchas dificultades. Por la carretera provincial OU-536 pasé por algunos pueblos como O Pereiro de Aguiar y Esgos. Esa mañana de sábado, el centro de Castro Caldelas estaba tomado por el mercado callejero. No paré (ya que serían las diez, quería visitar la bodega y llegar al presunto embarcadero no más tarde de las once, de acuerdo a las informaciones incompletas de que disponía). Por entre los puestos del mercado, conseguí pasar con el coche hacia la carretera (una sucesión de curvas en fuerte pendiente descendente) que lleva hasta las orillas del río Sil. A mitad de camino, el GPS me quiso llevar por algunas desviaciones que me parecieron impracticables, persiguiendo la bodega que le había programado. Pero como no vi señalización alguna que reforzara esas indicaciones, desistí de visitarla y seguí camino abajo hasta el nivel del río.
Navegando por el Cañón del Sil, entre viñedos en
terrazas de fuertes pendientes.
(JMBigas, Agosto 2012)

En una zona habilitada para ello, paré el coche junto al Sil y, afortunadamente, había algunos otros coches también detenidos allí, y conseguí que me indicaran el corto camino hasta el embarcadero de Doade. Efectivamente, el embarcadero está ya en la provincia de Lugo, y para llegar a él se sigue la carretera (que lleva hasta Monforte de Lemos), se cruza el río Sil por el llamado puente de Doade, y el embarcadero está a continuación. Para facilitar vuestra visita, las coordenadas del embarcadero de Doade son las siguientes: 42,42019722ºN y 7,44322777ºO.

El embarcadero de Doade consta de un pequeño edificio donde hay un bar, junto al que se dispone de una docena de plazas para aparcar el coche en batería. Cuando llegué (serían las diez y media de la mañana), el bar (y todo lo demás) estaba cerrado, aunque había algunos visitantes rondando por los alrededores. Pegado en una verja, un papel (parecía) informar de que a las 11.15 había ese día un servicio de crucero por el Cañón del Sil en catamarán.

En la mutua confianza de que todos los que estábamos allí íbamos a lo mismo, decidí esperar un poco, a ver cómo se desarrollaban los acontecimientos. Me daba cierta tranquilidad el hecho de que, en el pantalán del embarcadero, había dos catamaranes atracados, uno mayor que el otro. Para añadir algo de confusión, un hombre con una furgoneta ofrecía un servicio de navegación alternativo, en un barquito más pequeño, que estaba atracado en un pantalán al otro lado del río (en la provincia de Ourense).

Algo antes de las once, aparecieron tres funcionarios de la Diputación de Lugo (que es quien presta ese servicio de navegación), un hombre y dos chicas. Abrieron uno de los almacenes del nivel inferior, sacaron una mesa y un par de sillas, y empezaron el proceso de venta de billetes. Efectivamente, habría un crucero de un par de horas por el Cañón del Sil, que tenía prevista su salida a las 11.15.

Leyendo de un cuaderno manuscrito, empezaron por llamar por su nombre a los que habían realizado una reserva por Internet (¡¡¡???). Algunos estaban y otros no. A cada grupo le fueron vendiendo los correspondientes billetes para la travesía (9,50 Euros, con alguna rebaja para los niños y para la tercera edad). Terminada la revisión de reservas, empezó el proceso para el resto del público presente, en un orden que se inventó sobre la marcha, pues no se había constituido ninguna cola en condiciones. De hecho, hubo alguna trifulca por ello, por parte de alguna de esas personas que puede desgañitarse sin límite tratando de defender sus (insignificantes y dudosos) derechos.

Había sitio para todos, sin problema, y la excursión no empezaba hasta que todos tuviéramos el correspondiente billete y hubiéramos subido a bordo, por lo que esas disputas eran simplemente inútiles. En un cierto momento, una de las chicas le indicó al hombre que hoy saldremos con el (catamarán) grande. Todo el proceso transmitía la sensación de un cierto desorden repetido indolentemente en el tiempo.

En el catamarán había sitio sobrado para todos, de modo que no había ningún problema en desplazarse por su interior, buscando el mejor ángulo para las fotografías que quisieras tomar. La travesía fue una auténtica gozada. El río Sil se mueve en el interior de un Cañón de empinadas laderas. Pero en muchas zonas de esas laderas de fuertes pendientes, se cultivan viñedos de la D.O. Ribeira Sacra, en lo que coloquialmente se conoce como viticultura heroica. Acceder a esas terrazas con pendientes a menudo superiores a los 45 grados para atender a las viñas, o para la vendimia, resulta difícil de imaginar. Pero algunos caminos recorren las laderas, en zigzag, de modo que a menudo hay un camino junto a la parte alta de uno de los viñedos, o también por la parte baja. De repente puede verse una furgoneta (o incluso un tractor) aparentemente colgado sobre el vacío, junto a los viñedos.
Alguna parcela tiene hasta raíles, para facilitar el
transporte de los racimos en la vendimia.
(JMBigas, Agosto 2012)

En algunas parcelas se han dispuesto unos pequeños raíles que la recorren de arriba abajo. De este modo, es posible movilizar algún sistema de vagonetas que facilite el acceso de los racimos recién cortados hasta uno de los caminos periféricos, a donde puede acceder un vehículo motorizado, para realizar con más comodidad el resto del trayecto hasta la bodega.

El cauce del Sil en toda esa zona está totalmente regulado por diversas presas, por lo que la navegación es absolutamente plácida. Pero en algunos años de mucha sequía, ha habido que suspender el servicio de navegación en catamarán, por no disponer de suficiente margen de profundidad para la seguridad del trayecto.

En algunas zonas, las laderas son más rocosas y no hay viñedos. Pero la erosión del tiempo ha creado en las rocas formas caprichosas, como algunas caras que podemos pensar que son los Guardianes de Piedra del Cañón del Sil.

Durante todo el trayecto en el catamarán, no hay comentarios sobre el paisaje por el que se discurre, y la megafonía del barco (suponiendo que exista) permanece muda.

A la vuelta al embarcadero, ya pasada la una de la tarde, el bar de la planta superior estaba abierto y, aparte de visitar los sanitarios, se podía tomar algún piscolabis, sandwich o refresco, así como comprar algunos vinos de la Ribeira Sacra, a la venta en el establecimiento.

Desde allí seguí camino, por la misma carretera, hacia Monforte de Lemos. En la subida desde el nivel del río hay algunos lugares donde se puede estacionar el vehículo, y se dispone de unas maravillosas vistas sobre el Sil, el Cañón y las laderas plagadas de viñedos.

Monforte es una pequeña ciudad (unos 20.000 habitantes) cruzada por el río Cabe (un afluente del Sil). Muy monumental, en lo alto de la colina está el Monasterio de San Vicente del Pino, donde existe un Parador de Turismo. Quería visitar en Monforte la Casa do Viño, la sede de la Denominación de Origen Ribeira Sacra, que dispone de una pequeña tienda y de una pulpería (restaurante) donde se puede comer. Está situada en la Rúa Comercio, en zona peatonal.

Aparqué el coche (tras dar varias vueltas) en el Campo San Antonio, al otro lado del río, a unos escasos cinco minutos andando de la Rúa Comercio. Ese sábado de Agosto, en Monforte de Lemos hacía un calor abrasador. Llegué a la Casa do Viño hacia las dos y cuarto de la tarde, pero la tienda estaba cerrada desde las dos, y no reabría hasta las cuatro y media. Para hacer tiempo (y para saciar el hambre, que a esas horas ya acuciaba), decidí comer en la propia Pulpería del lugar. Me ofrecieron un Menú del Día muy sabroso, a precio cerrado (creo recordar que a 10 Euros), que acepté. Pero les pedí acompañarlo con algún buen vino blanco de la Ribeira Sacra. Me ofrecieron una posibilidad muy imaginativa. De cualquiera de las cuatro variedades que servían por copas en la barra, me podían abrir una botella, servirme a voluntad, y al final de la comida me cobraban de acuerdo a lo que hubiera efectivamente bebido. Así pues, acompañé el menú con una botella de Blanco de Blancos de la Adega Ponte da Boga (que finalmente no había podido visitar), una mezcla deliciosa de uvas Godello y Albariño, con una pizca de Dona Branca.
El río Cabe (afluente del Sil) a su paso por
Monforte de Lemos.
(JMBigas, Agosto 2012)

Cuando terminé de comer quedaba todavía más de media hora hasta que abriera la tienda por la tarde, por lo que decidí pasear un poco por el centro. La apariencia de las calles, bajo un Sol inclemente y con un calor asfixiante, era de siesta total. Tuve que refugiarme en un bar refrigerado para tomar un café con hielo y dejar discurrir el tiempo.

Pasadas las cuatro y media, volví a la tienda de la Casa do Viño, donde pude comprar algunas botellas variadas de las diversas subzonas de la Ribeira Sacra, entre ellas una del Blanco de Blancos con el que había comido, y un tinto muy especial de la misma bodega, el Capricho de Merenzao, una oda a las uvas autóctonas que pueblan la Ribeira Sacra.

De vuelta hacia Ourense, tomé esta vez una ruta algo más al Oeste, el camino del Miño. Me detuve, cerca de Chantada, en la presa de Belesar, donde hay un pequeño club náutico que ofrece, creo, algún servicio de navegación turística por el Miño, aunque no conseguí aclararlo del todo. Pero sí pude deleitarme con más laderas tupidas de viñedos.

Ya en Ourense, visité el Centro Comercial Ponte Vella, desde el que se tiene una maravillosa panorámica de los puentes sobre el río Miño, pero eso ya os lo he contado en otra ocasión.

El domingo por la mañana levanté el campamento del hotel de Ourense, y mi destino para la noche era Viveiro, en la llamada mariña lucense, junto al Mar Cantábrico.
Presa de Belesar, sobre el río Miño, en Chantada (Lugo).
(JMBigas, Agosto 2012)

Quería, sin embargo, visitar otro embarcadero en el río Sil, del que también había leído algunas informaciones inconcretas, el Embarcadero de Santo Estevo, próximo al Monasterio y al Parador del mismo nombre. Este embarcadero está situado en el concello de Nogueira de Ramuín, bastante más al Oeste que el de Doade. No tiene propiamente zona de aparcamiento, pero es posible dejar el coche en los laterales de la rampa de acceso al nivel del río (coordenadas 42,40769166ºN y 7,6425972ºO). Está junto a la presa de San Esteban (Santo Estevo) sobre el río Sil.

Cuando llegué, pasadas las once de la mañana, había un par de chicas vendiendo billetes para una excursión de navegación en catamarán por el Cañón del Sil. Esta vez se trataba de una empresa privada (ligada a Viajes Pardo, con oficina en la calle Juan XXIII de Ourense) y el viaje resultaba algo más caro (14,50 Euros). Aunque la víspera ya había navegado en catamarán por el Sil, como ya estaba allí decidí aprovechar la ocasión para repetir experiencia.

Desde Doade se parte río abajo (hacia el Oeste), mientras que de Santo Estevo se va primero río arriba, hacia el Este. Los dos recorridos tienen una pequeña parte común, pero globalmente resultan bastante complementarios. Esta vez el catamarán era algo más pequeño, y había menos movilidad para escoger el emplazamiento para las mejores tomas. En tierra sólo reservé una plaza con mi nombre. Luego nos llamaron para el embarque en un cierto orden, y finalmente tuve que pagar el billete ya a bordo. Durante todo el recorrido de ida, por megafonía la misma chica que vendía los billetes fue comentando el paisaje por el que discurríamos, aunque, en general, se oía bastante mal.
Embarcadero de Santo Estevo (concello de
Nogueira de Ramuín)
(JMBigas, Agosto 2012)

No me arrepiento de haber realizado las dos travesías, aunque con una sola ya se hace uno una idea cabal de los paisajes que ofrece el Cañón del Sil.

De vuelta de la navegación, tomé un piscolabis (un sandwich caliente) en el bar del embarcadero y luego seguí camino hacia Lugo y Viveiro. Pero esa ya es otra historia, que os contaré en el próximo capítulo.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este artículo, podéis acceder a una completa colección de 56 fotografías, pinchando en la foto del embarcadero.

Cañón del Sil y Monforte de Lemos


También podéis ver un breve vídeo con imágenes impresionantes de la navegación por el Cañón del Sil y las laderas de fuertes pendientes llenas de viñedos.



JMBA

martes, 27 de septiembre de 2011

Fiestas de San Mateo en Peralejos de las Truchas

Hace un año, ya os conté mi visita a Peralejos de las Truchas, con ocasión de las Fiestas de San Mateo. Este año he repetido la experiencia, con gran placer.
Una de las vaquillas, suelta junto al pilón de
la Plaza de la Fuente.
(JMBigas, Septiembre 2011)

El viernes por la tarde nos fuimos para allá, desde Madrid. Por el camino (entre Molina de Aragón y Peralejos) nos sorprendió un chaparrón breve, pero muy intenso. En el pueblo, llovió lo indecible durante diez o quince minutos, en torno a las nueve de la noche. Los músicos, que ya lo tenían todo preparado para el concierto de la noche en la plaza, sufrieron desperfectos en algún material, y tuvieron que ir a Guadalajara para traerse recambios. Al final, el concierto acabó empezando a las dos de la mañana, y se prolongó toda la noche.

El alojamiento, por supuesto, en la Pensión Casa Pura, que es casi como estar en casa, por el trato familiar que te otorgan. Dos de mis amigos (aficionados a la música) se trajeron un acordeón y una guitarra, y se empeñaron en que ensayásemos el coro de los esclavos del Nabucco de Verdi (Va pensiero). El resultado fue tan lamentable, que optaron por cancelar el resto de ensayos previstos. Si es que los que no controlamos el tema podemos romperlo todo.

El sábado por la mañana tocó suelta de vaquillas por las calles y plazas del centro del pueblo. Este año (la crisis obliga), sólo había dos vaquillas y no tres como el año anterior. Pero la celebración se retrasó prácticamente una hora (estaba prevista para las once y media de la mañana) debido a que alguien se había dejado un coche aparcado junto al pilón de la Plaza de la Fuente, en pleno recorrido de las vaquillas, y hubo que retirarlo (a brazo, que el dueño no aparecía).
Paseíllo de los diestros y sus cuadrillas.
(JMBigas, Septiembre 2011)

Este año renuncié a ni siquiera intentar deslizarme entre los barrotes de las rejas que bloquean la plaza, y me refugié (junto a mucha más gente) en el recinto protegido de la iglesia, a salvo de las arremetidas de las vaquillas. Allí había una multitud de niños, mujeres, hombres mayores y urbanitas reticentes (como yo mismo).

No hubo incidentes mayores, y las vaquillas se acabaron recogiendo, a punto para sucesivos festejos en otros lugares.

Por la tarde del sábado, a las cinco y media, estaba prevista la gran novillada, con dos diestros y cuatro novillos, más la suelta final de una vaquilla en la plaza, para regocijo de muchos y revolcones de alguno. Tras las lluvias del viernes por la noche, el sábado (y también el domingo) fueron días soleados, calurosos a mediodía, y fresquitos por la mañana y por la noche. Junto a la entrada a la plaza, unas chicas, muy guapas por cierto, nos ofrecieron unos sombreros rojos de paja, para protegerse del Sol. Por cinco euros se los compramos y recibimos como premio, un beso en la mejilla de los que dejan huella. La pena es que en la cinta que llevaba el sombrero, al nombre del pueblo se le había caído la "s" final y quedó en Peralejo de las Truchas. Y también el sombrero acabó destiñendo su color rojo en la frente. Estimo que, en origen, su coste debió ser de unos diez céntimos, pidiendo una cierta cantidad.


Azuzado por la cuadrilla, el público se empeñó en premiar a uno de los diestros con dos orejas y el rabo en el último novillo, claramente superior a los otros tres, que flojeaban escandalosamente de remos. Los dos diestros salieron de la plaza a hombros.

El año pasado hicimos una excursión para coger setas. Pero este año las condiciones meteorológicas, hasta ahora, no han sido nada favorables, y apenas se encuentran. Además, el municipio ha descubierto que las setas son bienes económicos, y han decretado todo el municipio como acotado de hongos.

Por lo tanto, el domingo por la mañana abordamos una excursión mixta de paseo, caminata y sesión de pesca de la trucha. Fuimos a las cercanías del río Cabrillas, donde dos del grupo se quedaron para una sesión de pesca, otros tres anduvieron por el monte, y yo me quedé junto al río, paseando por sus riberas y realizando una sesión fotográfica.

Tras comer en la Fonda Pura, emprendimos de nuevo viaje hacia Madrid. Hicimos una parada en Molina de Aragón, para echarle un vistazo al Museo, donde por estas fechas tienen una exposición temporal deliciosa, donde se exhiben unos cuantos de los barcos en miniatura que construyó en su vida D. Salvador Romero, con plancha de cobre. Desgraciadamente, el artista local falleció en 2010 a la avanzada edad de 96 años.

Para las nueve y media de la noche, llegamos a Madrid sin incidencias.

Tenéis acceso a una galería de 30 fotografías de los diversos acontecimientos del fin de semana, pinchando en la foto de la vaquilla en la plaza.

Fiestas en Peralejos de las Truchas (Septiembre 2011)


JMBA

jueves, 15 de septiembre de 2011

Madrid Río (5): Parque del Manzanares

El Parque del Manzanares, situado en el distrito de Usera, no es propiamente parte del proyecto Madrid Río, ya que fue inaugurado en el año 2003. Sin embargo, forma parte de los desarrollos de parques y jardines en torno al río Manzanares a su paso por la ciudad de Madrid. Esta es la razón para incluirlo en esta serie.
La Dama del Manzanares, en lo alto de la Atalaya
(JMBigas, Julio 2011)

El llamado Parque Lineal del Manzanares (P.L.M.) se extiende desde el nudo sur de la M30 en Madrid, hasta su desembocadura en Rivas Vaciamadrid, con parte de su extensión en el municipio de Getafe. Se divide administrativamente en tres tramos. El primero de ellos (dentro del municipio de Madrid) es el que ha disfrutado de mayores desarrollos de regeneración y urbanismo, y dio origen hace unos años al que hoy conocemos como Parque del Manzanares.

El parque tiene una extensión de algo más de 44 hectáreas, y ocupa las dos orillas del río Manzanares en esta zona. Está situado junto al Barrio de San Fermín en el Distrito de Usera, relativamente próximo al Hospital Doce de Octubre. Tiene accesos desde el Camino de Perales al oeste y desde la calle de Embajadores al este. En ambos lados hay zonas de aparcamiento para poder estacionar los vehículos en las cercanías del parque.

El proyecto de este parque fue desarrollado por el estudio de arquitectura de Ricardo Bofill, y tiene varias instalaciones singulares. Paralela al Camino de Perales se desarrolla la Pérgola. El Paseo de los Sentidos es un sendero rectilíneo y arbolado que cruza el río por un amplísimo puente. En su centro está el Umbráculo, una gran estructura cúbica de listones de madera, que contiene algunas especies vegetales, como palmeras y otras.
Interior del Umbráculo del Paseo de los Sentidos
(JMBigas, Julio 2011)

Sobre la orilla izquierda del río, que en esta zona ya pierde su carácter urbano para convertirse en más rural y bravo, se creó un montículo artificial de forma piramidal, llamado la Atalaya. En lo alto de la Atalaya está instalada la escultura llamada La Dama del Manzanares. Representa una cabeza de mujer, mirando hacia el norte, hacia la ciudad de Madrid. Es una obra realizada en 2003 en bronce y acero, a partir del diseño del artista valenciano Manolo Valdés, fundador del equipo Crónica. Mide unos 13 metros de altura y pesa unas 8 toneladas.

La franja este del Parque del Manzanares está dedicada a diversas instalaciones deportivas a disposición de los ciudadanos. En la zona sur se alza un cerro, el mirador del Parque, junto con la Atalaya, que separa el parque de la zona inmediata donde se ha construido la llamada Caja Mágica.

Junto al río, en su orilla izquierda, hay un estanque con varios surtidores que alcanzan una gran altura. Están más o menos alineados con la Atalaya y La Dama del Manzanares (que algunos llaman también La Cabeza de Ariadna).
Un tramo de La Pérgola del Parque del Manzanares
(JMBigas, Julio 2011)

Como parte del Paseo de los Sentidos hay también un par de fuentes cuadradas, con formas variables de agua. Junto a la fachada del Camino de Perales, se desarrolla, a continuación de La Pérgola, el llamado Parque de Belvedere, de nivel un poco más elevado que el resto del parque, donde hay diversos juegos infantiles.

Sobre la orilla izquierda del río, hacia el norte, hay también una Senda Botánica, donde se pueden ver bastantes variedades de flora. En el extremo norte del Paseo de los Sentidos, sobre la orilla derecha del río, está la Plaza Verde, en forma de media luna.
La Dama del Manzanares, entre los surtidores del Estanque
(JMBigas, Julio 2011)

En resumen, el Parque del Manzanares es un pulmón verde para los barrios que lo rodean, y para la ciudad de Madrid en general, que abraza al Manzanares cuando este deja de ser un río urbano. Con los desarrollos ligados al Proyecto Madrid Río, nacidos con el soterramiento de varios tramos de la M30, viene a completar el conjunto de parques, jardines y anillo verde ciclista, que le ha dado al río Manzanares un protagonismo en la ciudad de Madrid que nunca antes había tenido.

Tenéis acceso a una galería de 38 fotografías del Parque y sus alrededores, pinchando en la foto del Umbráculo.

Madrid Río: Parque del Manzanares


JMBA

viernes, 5 de agosto de 2011

Madrid Río. La ciudad recupera el río. Al río le falta ciudad.

(Fuente: madrid.es)


El 100% de los visitantes de París conoce y ha visto el río Sena. Incluso lo habrán cruzado por alguno de sus muchos puentes (Pont Neuf, Pont des Invalides, Pont d'Iéna,...). Y seguramente habrán navegado en sus aguas, en alguna de las famosas vedettes.

El 100% de los visitantes de Londres conoce y ha visto el río Támesis. Seguramente lo habrán cruzado varias veces, por el Puente de Westminster, o por la pasarela de la Tate Modern, o por el London Bridge, o por el Tower Bridge. Y muy probablemente habrán navegado por sus aguas, de día o de noche.

En París o en Londres, el río es parte central de la propia ciudad. De hecho, la ciudad ha crecido en torno al río, en sus riberas. En París, la Rive Droite o la Rive Gauche imprimen carácter. En Londres, el South Bank es otra cosa.

Lo mismo podríamos decir de muchas otras ciudades, como Roma, Praga, Budapest, Viena, Florencia, Lyon, Burdeos o Berlín (donde la mayoría de visitantes conocen su río, pero no su nombre). O tantas otras ciudades a lo largo y ancho de este mundo, que se articulan en torno a un río.

Por el contrario, el 95% de los visitantes de Madrid simplemente ignoran que existe un río en Madrid, que discurre casi 30Km por su término municipal. Bueno, el porcentaje quizá baje un poco por los hinchas de equipos de fútbol (nacionales o extranjeros) que se hayan tenido que enfrentar con el Atlético de Madrid, ya que su estadio (el Vicente Calderón) se encuentra a orillas del río Manzanares.

El Manzanares es ciertamente un río menor, con un caudal medio del orden de los 10-15 metros cúbicos por segundo, y 28 metros de anchura en su desembocadura. Pero es también un río 100% madrileño, ya que nace en el Ventisquero de la Condesa, en la Sierra, a unos 2.000 metros de altitud, y desemboca en el río Jarama por Rivas-Vaciamadrid. El Jarama, a su vez, es tributario del Tajo. Además, para mantener y acrecentar su caudal, existen varias esclusas a su paso por Madrid, que impiden que sea globalmente navegable.
Curso inferior del Manzanares, a su paso por Madrid.
Zona entre el Puente de Praga y el Parque del Manzanares
(Fuente: madrid.es)

Pero el auténtico problema por el que es un perfecto desconocido para los visitantes es que todo el centro de la ciudad se encuentra al Norte del Manzanares, en su ribera izquierda. Y, de hecho, da la sensación de que la ciudad haya crecido huyendo del río, más que abrazándolo. Al Sur del río hay muchos barrios residenciales, populares y populosos. Y la mayoría de los grandes municipios residenciales de la aglomeración urbana se encuentran también en la ribera derecha del Manzanares. La Casa de Campo, el gigante parque urbano, también está al Sur del río.

Pero sería muy complicado encontrar una sola atracción turística al Sur del río, con la suficiente entidad como para que fuerce a un visitante ocasional a cruzarlo. Todos los barrios nuevos de la ciudad se han desarrollado alejados del río (en una u otra dirección).

Durante muchos años, buena parte del curso del río ha estado secuestrado por la autovía de circunvalación M30, hoy llamada Calle 30. Por sus dos orillas circulaban en superficie diariamente unos 350.000 vehículos, lo que dejaba al río prácticamente en una tierra de nadie, discurriendo plácidamente entre una red de autopistas.

Hace ya unos años, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, ciertamente faraónico, pero también visionario, decidió lanzar el ambiciosísimo proyecto de soterrar más de 6 kilómetros de la Calle 30, justamente los que discurrían paralelos al río. Subsidiariamente, esa nueva red de autopistas en túnel liberaron más de un millón de metros cuadrados en las riberas. Para la regeneración de todos esos terrenos y su conversión en un gran parque urbano, se lanzó también el proyecto Madrid Río, para ejecutarse una vez finalizadas las eternas obras del soterramiento. Estos dos proyectos son los principales responsables de la enorme deuda del Ayuntamiento de Madrid, de unos 7.000 millones de Euros.
Curso superior del Manzanares a su paso por Madrid
Zona entre el Puente del Rey- Príncipe Pío y
el nuevo Puente Monumental de Arganzuela
(Fuente: madrid.es)

Pero, a pesar de la fuerte carga financiera que han supuesto, lo cierto es que han cambiado la faz de una parte importante de la ciudad, y de las riberas del río Manzanares en particular. Cualquier visitante ocasional o turista encontrará ya buenas razones para bajarse al río, e incluso cruzarlo.

Con Madrid Río, la ciudad recupera ciertamente al Manzanares. Pero ahora al río le falta ciudad alrededor. La mayor parte del nuevo parque es francamente hostil para el peatón (mucho cemento, pocas sombras, distancias largas). Sí tiene que ser un paraíso para los ciclistas, que obtienen muchos kilómetros de pistas sinuosas que van siguiendo el río, con poquitas pendientes; también pueden acceder directamente a la Casa de Campo desde la ribera del río. Pero sólo muy recientemente se ha inaugurado el primer chiringuito-bar en la zona de la Playa, en Arganzuela. Hay previstos algunos más, pero tardarán todavía un poco.

Por otra parte, especialmente en la ribera derecha, se suceden los barrios populares, y los edificios del frente del río carecen, en general, del prestigio que se podría esperar. Claro que hay que tener en cuenta que hasta ayer mañana la mayoría tenían una autopista circulando bajo sus ventanas. El siguiente desafío será valorizar la edificación junto al río, convertirlo en un enclave privilegiado para vivir.

En el 2003 ya se había inaugurado un parque urbano (el Parque del Manzanares) en una zona más baja de su curso (junto al barrio de San Fermín, cerca del Hospital Doce de Octubre y de la Autovía de Andalucía). De hecho, este parque ocupa el Tramo 1 (de 3 en total) del llamado Parque Lineal del Manzanares, que abarca desde el Nudo Sur de la M30 hasta su desembocadura en Rivas-Vaciamadrid, y que tiene diversos niveles de protección medioambiental.

En este año 2011 han visto la luz la mayoría de realizaciones de Madrid Río. Prácticamente desde el Puente de la Princesa (Legazpi-Glorieta de Cádiz) hasta pasado el Puente de Segovia (eje de la Autovía de Extremadura), las dos riberas se han regenerado, dando nacimiento a un parque urbano que va siguiendo el curso del Manzanares. Se han creado nuevos puentes para cruzarlo (especialmente dedicados a peatones y ciclistas) y se han abierto nuevos caminos que persiguen la mejor integración de los diferentes barrios entre sí, o de la Casa de Campo en el tejido urbano. Nuevas instalaciones lúdicas, deportivas, decorativas, ocupan ahora lo que fueron durante muchos años las calzadas de la M30.

Dedicaré (en las próximas semanas) varios artículos a este tema, uno por cada zona significativa, ampliamente ilustrados con fotografías actuales. Espero que os gusten.

JMBA