Querido Paseante, siempre eres bienvenido. Intenta escribir algún comentario a lo que leas, que eso me ayuda a conocerte mejor. He creado para ti un Libro de Visitas (La Opinión del Paseante) para que puedas firmar y añadir tus comentarios generales a este blog. Lo que te gusta, y lo que no. Lo que te gustaría ver comentado, y todo lo que tú quieras.


Pincha en el botón de la izquierda "Click Here - Sign my Guestbook" y el sistema te enlazará a otra ventana, donde introducir tus comentarios. Para volver al blog, utiliza la flecha "Atrás" (o equivalente) de tu navegador.


Recibo muchas visitas de países latinoamericanos (Chile, Argentina, México, Perú,...) pero no sé quiénes sois, ni lo que buscáis, ni si lo habéis encontrado. Un comentario (o una entrada en el Libro de Visitas) me ayudará a conoceros mejor.



Mostrando entradas con la etiqueta AVE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta AVE. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de noviembre de 2013

Alta Velocidad España-Francia

Tras el acuerdo final entre François Hollande y Mariano Rajoy, será el próximo 15 de Diciembre en que se pondrán en marcha los nuevos servicios ferroviarios de Alta Velocidad entre España y Francia, por el corredor Barcelona-Perpignan.

Ha habido diversos retrasos en la planificación inicial, principalmente debidos, según parece, a la homologación de material y personal para el recorrido en las respectivas redes.

Finalmente, va a haber cinco servicios diarios en cada sentido entre España y Francia. El material utilizado será el TGV Duplex (SNCF) para el recorrido Barcelona-París, y el AVE Serie 100 para el resto de trayectos (según se indica en la web de Renfe).

El detalle de los servicios será el siguiente:

1) Barcelona (Sants) - París (Gare de Lyon), en algo más de seis horas. Dos servicios diarios (desde 59€ por trayecto):

Barcelona      9.20    16.20
París           15.53    22.45

París             7.15     14.07
Barcelona     13.40     20.40

Con paradas en: Girona, Figueres, Perpignan, Narbonne, Béziers, Montpellier, Nimes, Valence, y directo a París.


2) Barcelona (Sants) - Lyon (Part Dieu), en unas cinco horas. Un servicio diario (desde 49€ por trayecto):

Barcelona                      9.20            12.29
Lyon                            14.51             7.36

Con paradas en: Girona, Figueres, Perpignan, Narbonne, Béziers, Montpellier, Nimes y Valence.

3) Barcelona (Sants) - Toulouse (Matabiau), en unas tres horas. Un servicio diario (desde 39€ por trayecto):

Barcelona                     10.24            23.26
Toulouse                      13.31            20.24

Con paradas en: Girona, Figueres, Perpignan y Carcassone.

4) Madrid (Puerta de Atocha) - (Barcelona) - Marsella (Saint Charles), en unas siete horas. Un servicio diario (desde 89€ por trayecto):

Madrid                          15.40            14.13
Marsella                        22.58             7.10

Con paradas en: Barcelona, Girona, Perpignan, Narbonne, Béziers, Montpellier, Nimes, Avignon y Aix-en-Provence.


Este es un paso más en el enlace ferroviario de Alta Velocidad entre España y Francia, a través de Barcelona. En Diciembre de 2010 se puso en marcha el nuevo tramo entre Figueres y Perpignan (con el flamante túnel de Le Perthus), lo que permitió poner en marcha un TGV (de los ferrocarriles franceses), directo desde Figueres-Vilafant hasta París Gare de Lyon (con algunas paradas intermedias, pero sin cambio de tren). El enlace desde Barcelona se realizaba con un tren Alvia, y ya tuve ocasión de contaros mi propia experiencia en ese viaje.

En Enero de 2013 se puso en marcha el tendido de Alta Velocidad entre Barcelona y Figueres. Desde entonces, es posible ir por tren de Alta Velocidad entre Madrid y París, con un único cambio de tren (en el mismo andén), en la estación de Figueres-Vilafant.

Desde la puesta en marcha del nuevo servicio, será posible viajar desde Barcelona hasta París sin cambio de tren, en poco más de seis horas. Desde Madrid, habrá que enlazar con un AVE al TGV que partirá de Barcelona-Sants. Seguramente se ha estimado que una duración de nueve horas no sería comercialmente aceptable, para establecer un servicio directo desde Madrid a París por Barcelona. Además, y entre nosotros, seguramente a Renfe no le apetece compartir el tendido de Alta Velocidad Madrid-Barcelona con algún convoy del gigante ferroviario francés. Al menos por el momento.

Espero probar el nuevo servicio la próxima primavera. Os tendré informados.

JMBA

jueves, 3 de enero de 2013

Madrid-París en Alta Velocidad: Un Paso Más

En Marzo de 2011 ya os conté el viaje que tuve ocasión de realizar entre Madrid y París, utilizando el enlace ferroviario de Alta Velocidad en la estación de Figueres-Vilafant. Esta estación no es la tradicional en el centro de la población de Figueres, sino la nueva estación de Alta Velocidad en las afueras, en medio del campo, en el término municipal del pueblo vecino de Vilafant.

Tuve entonces que tomar tres trenes diferentes. Primero, un AVE desde Madrid hasta Barcelona-Sants. Desde allí, un tren Alvia de enlace hasta Figueres-Vilafant. Y en Figueres ya monté en un TGV francés, que me llevó directamente hasta París Gare de Lyon, con unas cuantas paradas (Perpignan, Narbonne, Montpellier, Nimes, Valence,...). En resumen, salía de Madrid en un AVE a las ocho y media de la mañana, para llegar finalmente a París Gare de Lyon pasadas las ocho y media de la tarde. Doce horas de viaje, con una escala de algo más de una hora en Barcelona y de unos pocos minutos en Figueres-Vilafant.

Por fin este ocho de Enero se inaugura el enlace en Alta Velocidad desde Barcelona hasta la frontera francesa. Comercialmente, y por el momento, esto significa que se podrá viajar en AVE desde Madrid hasta la propia estación de Figueres-Vilafant, sin tener que hacer escala y cambio de tren en Barcelona.

Con esta inauguración, el viaje entre Barcelona y Figueres se reduce a algo menos de una hora (en mi viaje de Marzo del 2011, el tren Alvia tardó casi dos horas en realizar ese recorrido), y el trayecto entre Madrid y Figueres podría reducirse a unas tres horas y media, aunque la oferta comercial (por paradas adicionales) llevará el trayecto a algo más de cuatro horas.

Seguirá habiendo dos enlaces diarios de trenes TGV en cada sentido en Figueres-Vilafant hacia París. Con salidas a las 10.20 y a las 17.20 de Figueres-Vilafant en dirección a París (llegadas a la Gare de Lyon a las 15.53 y 22.45), y salidas de París Gare de Lyon a las 7.15 y 14.07 (con llegadas a Figueres-Vilafant a las 12.41 y 19.40).

Desde Madrid, se podrá enlazar con estos TGV a París mediante trenes AVE directos (con paradas intermedias, por supuesto, para facilitar este enlace a viajeros de Zaragoza, Lleida o Tarragona). Con salidas de Puerta de Atocha a las 5.50 y a las 13.10 (llegadas a Figueres-Vilafant a las 9.58 y 17.08). El enlace desde Barcelona-Sants se podrá realizar en los mismos trenes AVE, con salidas a las 9.05 y 16.15. Aunque este trayecto, RENFE lo comercializa como servicio AVANT, con posibilidad de abonos para viajeros recurrentes. Enlaces parecidos son igualmente posibles en sentido contrario.

Con este nuevo servicio, los enlaces Madrid-Barcelona-París se podrán realizar, pues, con estos horarios:

Madrid Puerta de Atocha     5.50       13.10
Barcelona-Sants (Ll)           8.55       16.06
Barcelona-Sants (S)            9.05       16.15
Figueres-Vilafant (Ll)          9.58       17.08
Figueres Vilafant (S)         10.20       17.20
Paris Gare de Lyon           15.53       22.45

Es decir, viajes desde Barcelona hasta París en algo menos de siete horas, y desde Madrid a París por esta ruta en algo menos de diez horas.

Los enlaces en dirección contraria tienen estos horarios:

París Gare de Lyon             7.15          14.07
Figueres-Vilafant (Ll)         12.41          19.40
Figueres-Vilafant (S)          12.55          19.55
Barcelona-Sants (Ll)          13.48          20.48
Barcelona-Sants (S)           14.00          21.00
Madrid Puerta de Atocha    17.10          00.02

En un próximo futuro posiblemente podamos ver trenes AVE (y/o TGV franceses) cubriendo los trayectos entre Barcelona y París en algo más de seis horas, sin cambio de tren en Figueres. Muy probablemente nunca lleguemos a ver trenes directos Madrid-París por esta ruta, ya que diez horas no es un tiempo comercialmente rentable (más que para enamorados o muy amantes del ferrocarril).

En Francia hay proyectos para completar la línea de Alta Velocidad entre Avignon, Montpellier, Perpignan y la frontera española, pero verla completa será, todavía, cuestión de décadas. Por el momento, sólo está en fase de proyecto avanzado un tramo de unos 80 ó 90 kilómetros, para el contorno de Nimes y Montpellier. De todas formas, no deberíamos esperar tener nunca un recorrido ferroviario en Alta Velocidad entre Barcelona y París inferior a las cinco horas.

De momento, pues, se da un paso más en la integración transfronteriza de las respectivas redes ferroviarias de Alta Velocidad en Francia y España. Sólo un paso más, pero nada menos que eso.

JMBA

lunes, 11 de julio de 2011

Cuenca, una pequeña joya entre el Júcar y el Huécar

En este año 2011, el día de San Juan (24 de Junio) no solamente fue festivo en algunas Comunidades, como es habitual, sino que fue un puente de viernes en algunas otras. Efectivamente, dado lo tardía que fue la Semana Santa, la festividad del Corpus Christi fue el jueves 23 de Junio. Como siempre, el Corpus fue festivo en la Comunidad de Castilla-La Mancha, y este año, por avatares del calendario, también lo fue en la Comunidad de Madrid.
Casas Colgadas de Cuenca, sobre la hoz del río Huécar
(JMBigas, Junio 2011)

Aprovechando este hecho, con un amigo decidimos ese viernes realizar una excursión, gastronómica y turística, a la ciudad de Cuenca. Fuimos en coche (algo más de 160 Km. desde Madrid). Cuenca es una pequeña joya bastante desconocida, ya que no es lugar de paso sobre ninguna ruta principal (está justo en la bisectriz de las dos grandes rutas que unen Madrid con Zaragoza y Barcelona y la Autovía de Levante a Valencia), y está más lejos de Madrid que Aranjuez, Segovia o Toledo, que son las típicas excursiones que realizan los visitantes que disponen en Madrid de un día libre.

De hecho, yo había estado ya una vez en Cuenca, pero puede hacer fácilmente quince o veinte años.

El camino desde Madrid ya es una autovía en su totalidad. Hasta Tarancón por la autovía de Valencia, y desde ahí hasta Cuenca por la Autovía de Castilla-La Mancha, con tráfico bastante escaso en ese viernes de puente.
Uno de los secretos que guardan las estrechas callejas
de Cuenca, en la ladera sobre el Huécar
(JMBigas, Junio 2011)

Cuenca es una población de unos 56.000 habitantes. La ciudad nueva se extiende por la vega donde se acaban juntando los ríos Júcar y Huécar. El casco antiguo, donde están sus principales atractivos turísticos, es una estrecha franja de tierra en una loma entre la vega del Júcar y la hoz del Huécar. Es una ciudad de grandes pendientes, ya que la parte nueva está a unos 930 metros de altura, mientras que la plaza Mayor y la Catedral están cerca de los 1.000, y el Barrio del Castillo a casi 1.050 metros. Además, entre la Plaza Mayor y el Puente de San Pablo, que cruza el Huécar, hay unos 40 metros de desnivel. En caso de necesidad, hay un par de líneas de autobuses (la 1 y la 2) que recorren el eje central del casco antiguo, y que pueden contribuir a hacer menos penosas las subidas.

La primera decisión que hay que tomar cuando se viaja a Cuenca por turismo en coche, es dónde aparcar. Lógicamente, las posibilidades de aparcamiento en la parte central del casco antiguo son escasas (aunque en los últimos años se ha abierto un aparcamiento de pago cerca de la Plaza Mayor). Las alternativas son la ciudad nueva (hay varios aparcamientos de pago también, aparte de tentar la suerte en la calle), o la calle Larga en el Barrio del Castillo, donde hay bastantes plazas gratuitas de aparcamiento. Otra posibilidad es dejar el coche al otro lado del Huécar, en la zona del Parador de Turismo, y cruzar a pie hacia el centro por el puente de San Pablo.

Optamos por dejar el coche en la parte más alta. De modo que el camino hasta el centro es un suave descenso muy descansado. Se tienen desde esa zona unas maravillosas vistas de la hoz del Huécar, sobre la que destacan las famosas Casas Colgadas. Al otro lado del río está el Parador y el nuevo Auditorio de la Ciudad de Cuenca. También se tiene una espléndida visión del Cerro del Socorro.
La Catedral de Nuestra Señora de Gracia, en Cuenca
(JMBigas, Junio 2011)

Bajando hacia el centro se pasa por el Arco de Bezudo (del siglo XVI) que forma parte del complejo del Castillo, y también se tiene una buena visión del Antiguo Convento de las Carmelitas Descalzas. Más adelante está la Plaza Mayor, donde se encuentra el Ayuntamiento y la curiosa Catedral de Nuestra Señora de Gracia. Despeñándose desde la Catedral hacia el río Huécar, se pueden recorrer (a pie, otra posibilidad es prácticamente inexistente en la mayoría de ellas) calles estrechas que discurren ladera abajo y que esconden algunos deliciosos secretos para el paseante/excursionista. Y digo excursionista también, porque las pendientes descienden hacia el río, pero ascienden en sentido contrario. Una obviedad que se acaba sintiendo en las piernas y en los pulmones. Especialmente si, como es mi caso, tengo que hacer subir algunos kilos de más.

Justo debajo de la zona de la Plaza Mayor y la Catedral están las Casas Colgadas, y un poco más abajo el puente peatonal de San Pablo, que cruza la hoz del Huécar hacia el Parador. Desde ahí las vistas de todo el casco antiguo, del Barrio del Castillo y, por supuesto, de las Casas Colgadas, son las mejores que se pueden tener. Cruzar el puente es una de las cosas que nadie debería poderse ir de Cuenca sin haber hecho.
El edificio moderno del Museo de las Ciencias asoma sobre
el perfil de las casas antiguas de la ciudad
(JMBigas, Junio 2011)

Por encima del perfil de las casas antiguas (todo el conjunto fue nominado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1996), destaca, con cierta incongruencia, el edificio de nueva construcción que forma parte del Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha, ubicado en la Plaza de la Merced. El Museo ocupa varios edificios antiguos, y este de nueva planta, que está asentado sobre restos medievales y construcciones de los siglos XVIII y XIX.

A pesar de ser día de puente, había poquitos visitantes en Cuenca. No tuvimos ningún problema para comer en el Mesón Casas Colgadas. Hay excelente cordero y cochinillo, y la carne de vacuno es excepcional.  No se puede dejar de probar el morteruelo, un delicioso guiso de la matanza para tomar casi con cuchara. Hay vinos excelentes de las diversas bodegas de la provincia. Existe también un licor dulce típico de la zona - el resolí - que se puede pedir en el restaurante o comprar en cualquiera de las diversas tiendas de productos típicos, al igual que las latas de morteruelo. Es habitual que se presente el resolí en una botella con la forma de las Casas Colgadas, lo que constituye un souvenir ciertamente kitsch.

Después de la comida y la necesaria sobremesa, decidimos rematar la excursión con una visita a la recientemente inaugurada nueva estación Fernando Zóbel para el AVE, que está a unos tres kilómetros de la ciudad. Recogimos el coche, tras remontar sudando las pendientes bajo un Sol bastante duro.
La nueva estación Fernando Zóbel, para el AVE
(JMBigas, Junio 2011)

El hecho de que el AVE pase y tenga una estación en Cuenca fue objeto de arduas negociaciones entre el Gobierno de España y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, el gobierno regional. Su rentabilidad económica está por ver, pero ciertamente sitúa a Cuenca en el mapa. Con un trayecto de menos de una hora (unos cincuenta minutos para el recorrido sin paradas), puede representar una magnífica oportunidad para el desarrollo turístico de la ciudad de Cuenca, o incluso para la deslocalización de determinadas actividades hacia esa zona.

Si no fuera por la severa crisis financiera e inmobiliaria que estamos viviendo, seguramente la Estación Fernando Zóbel no estaría en medio del campo, como lo está hoy. Para su nivel actual de utilización, el edificio resulta ciertamente faraónico, pero está preparado para un fuerte incremento de viajeros que pueda venir en el futuro. Una mala noticia reciente es que Renfe se ha visto obligada a cancelar un servicio directo de alta velocidad entre Toledo, Cuenca y Albacete, por su bajísimo nivel de ocupación. Estamos hablando, pues, de una infraestructura modernísima que va por delante de las necesidades actuales de la zona. Que nuestra maltrecha economía se la pueda permitir o no es ya otra conversación.
La estación del AVE limita con el campo
(JMBigas, Junio 2011)

La estación dispone de un amplio aparcamiento gratuito al aire libre, y se ha habilitado una nueva línea de autobuses (la 12), que une la Estación del AVE con la Estación de Autobuses de la ciudad.

Para cualquiera que, estando en Madrid, disponga de un día libre, el AVE representa una fantástica oportunidad para visitar la ciudad de Cuenca, Patrimonio de la Humanidad y una auténtica joya entre los ríos Júcar y Huécar.

Aparte de las fotografías que ilustran esta entrada, os he preparado una colección más completa, que podéis ver aquí.

JMBA

sábado, 18 de junio de 2011

Valencia, Perla del Mar

Tuve la suerte este jueves de visitar Valencia, viajando desde Madrid en el AVE, puesto en servicio el pasado 19 de Diciembre (ver mis artículos previos: Diciembre de novedades en la Alta Velocidad Española y  Novedades en Puerta de Atocha).
Estación Puerta de Atocha
(JMBigas, Junio 2011)

Contacté con mi buen amigo Enrique, para compartir con él una comida típica (tellines y chipirones, seguido de paella de marisco pelado y un sorbete al cava, todo ello acompañado con un excelente Enrique Mendoza Chardonnay, café y copa). Como llegué a Valencia pasadas las once de la mañana, y había quedado a las tres para la comida, tuve tiempo para un poquito de turismo atípico. Os contaré algunas de las cosas que vi, las que os puedan resultar de mayor utilidad para cuando visitéis Valencia la próxima vez.
Talgo Pato, en Puerta de Atocha
(JMBigas, Junio 2011)

Fui hasta Puerta de Atocha en Metro y Cercanías. La alternativa de aparcar el coche en la estación es muy cara (casi treinta euros por la jornada) y un taxi desde mi casa me cuesta más de veinte euros por trayecto. Contaba (de acuerdo a lo que publicita la web de Renfe) con que con mis billetes para el AVE tenía derecho a un billete de ida y vuelta en Cercanías gratuito. Error. Resultó que en la maquinita de Nuevos Ministerios escogí la opción correcta (algo así como conexión AVE Cercanías) y le tenía que dar una contraseña que debería estar en mi billete, pero NO estaba. Pregunté a una vigilante que estaba por allí, y me dio a entender que no era el primero que sufría ese engaño. Parece que la gratuidad para el trayecto de Cercanías, Renfe sólo la garantiza para ciertas tarifas. Yo había conseguido una Tarifa Estrella (algo menos de cien euros por el viaje completo en Turista), y con ella no me tocaba. Tuve que comprar un billete de ida y vuelta de Nuevos Ministerios a Atocha por 2,60 Euros. ¿Para cuándo habrá una tarifa integrada para Metro y Cercanías en la zona urbana de Madrid? O, ya puestos, ¿para cuándo un billete de Metro permitirá un transbordo al autobús (o viceversa) sin pagar de nuevo?.
A 300 km/h, una hora después de salir de Madrid
(JMBigas, Junio 2011)

Llegué a Puerta de Atocha con bastante antelación, y me dio tiempo para pasearme un poquito y hacer alguna foto, y también para tomar un desayuno de café con leche y croissant. Segunda recomendación. Ya os comenté los problemas y las aglomeraciones habituales en el bar grande que hay dentro del vestíbulo de salidas del AVE. Este vestíbulo tiene dos accesos. El más utilizado es por la primera planta, encima del Jardín Tropical. El segundo acceso es desde el cuerpo de la estación, también por la primera planta. Frente a esa entrada hay un bar restaurante grande y con muchas menos aglomeraciones que en el interior, y también un Café Café pequeñito, con un excelente café, sabrosa bollería y algunos bocadillos y sandwiches, ideal para una colación rápida (in situ o para llevar).

A las 9.40, con absoluta puntualidad, salió mi AVE de Puerta de Atocha, destino a Valencia (sin paradas intermedias). El material móvil que cubre esta línea es el llamado Pato (por la forma de su locomotora, que simula un largo pico de ave), fabricado por Talgo.

Os incluyo un breve vídeo, tomado desde el interior del AVE, a casi 300 km/h, unos 23 minutos después de salir de Puerta de Atocha.


El tren parecía ir prácticamente lleno, con viajeros de todas las clases: los que iban a Valencia para alguna reunión de trabajo, o los que volvían a casa después de unos días de curso en Madrid, grupos familiares que iban o venían de alguna estancia, personas que iban para pasar el día en Valencia, para visitar algún familiar o amigo, quizá para conocer a un recién nacido o para asistir a un entierro, o simplemente para comerse una paella junto al mar.
Llegada del AVE a la estación de Valencia
(JMBigas, Junio 2011)

Yo había escogido un asiento de ventanilla, y junto a mí se sentó un joven de cabeza afeitada. Yo creí que era un workahólico, porque antes de sentarse desplegó la paraeta tecnológica completa: portátil, alimentador eléctrico (que enchufó inmediatamente en la toma de corriente), llave USB, smartphone para conectarse a la red. Me imaginé que iba a dedicarse a terminar un informe o a pulir una presentación para su cliente en Valencia. Sin embargo, tras navegar unos minutos por Internet, puso el portátil en modo reproductor de MP3, se calzó los auriculares, y dormitó el resto del trayecto.


Estación Joaquín Sorolla, terminal del AVE en Valencia
(JMBigas, Junio 2011)

Tren del Metro de Valencia, abandonando la estación
de Ángel Guimerá
(JMBigas, Junio 2011)

El viaje fue una maravilla, y llegamos a Valencia unos minutos antes de las 11.20. El AVE llega a una estación de nueva planta, llamada Joaquín Sorolla. Digamos que el proyecto de integración de la Alta Velocidad en la ciudad de Valencia está bastante atrasado. Hubo prácticamente que improvisar esta estación terminal, para que pudiera llegar el AVE en las fechas previstas. La tradicional estación terminal de Valencia (la llamada Estación del Norte) está situada junto a la Plaza de Toros y casi frente a la Plaza del Ayuntamiento, en la calle Xátiva. Hay un proyecto de convertirla en una estación pasante, que integre también el AVE, es decir, las vías con ancho internacional, pero creo que tardaremos diez años como poco en ver esa idea convertida en una realidad. El proyecto, lógicamente, debe incluir un túnel ferroviario que cruce la ciudad, y eso son palabras mayores.

La estación Joaquín Sorolla está situada tres o cuatrocientos metros más alejada del centro, en un lateral del haz de vias que acaban llegando a la Estación del Norte. Tiene un enlace (muy mal señalizado, me dio la sensación) con el Metro de Valencia, en una estación que actualmente se llama Joaquín Sorolla, pero que se llamaba Jesús cuando se puso en funcionamiento. De hecho, la parada del Metro está a unos doscientos metros de la estación ferroviaria, y resulta fácil perderse. En algunos de los mapas y planos que se pueden bajar de la propia web del Metro de Valencia, esta estación todavía aparece con su nombre antiguo. Da claramente la sensación bastante cierta de improvisación o negligencia.
Estación terminal del Metro en el Aeropuerto de Manises
(JMBigas, Junio 2011)

Todo el resto de circulación ferroviaria (la red de Cercanías y la media y larga distancia del Corredor Mediterráneo) sigue llegando a la Estación del Norte. Por lo que vi, debe existir un autobús lanzadera que permite a los viajeros enlazar de una a otra estación. Una situación ciertamente embarazosa, pero a la que le quedan todavía muchos años por delante, antes de que pueda resolverse de modo más lucido.

Con las horas libres de que disponía hasta la comida, quería conocer un poco el Metro de Valencia. A pesar de haber estado muchas veces allí, o bien viajaba con coche, o iba en avión por trabajo, por lo que nunca había montado en el Metro. A diferencia de Barcelona (donde hay una única empresa que gestiona el transporte público), pero igual que en Madrid, en Valencia la red de Metro y la de autobuses es gestionada por dos empresas distintas. Lo que ciertamente dificulta las tarifas integradas y unificadas.

Decidí ir hasta el Aeropuerto de Manises en el Metro. Cuando conseguí llegar a la estación de Joaquín Sorolla (a una cierta distancia de la estación del AVE), abordé la tarea de comprar un billete para ese trayecto. De la documentación consultada previamente por Internet, yo sabía que el Aeropuerto está considerado Zona B, y necesitaba un billete de ida y vuelta para las Zonas AB. De la web había obtenido la información de que su precio es de 3,30€.
Estación del Norte, en la calle Xátiva
(JMBigas, Junio 2011)

Pero el Metro de Valencia dispone de un sistema ciertamente avanzado y sofisticado para los billetes, que está basado en la tecnología sin contacto (contactless). Esto significa que no hay que introducir el billete en los torniquetes de paso, sino que basta con acercarlo y el sistema ya lo reconoce. Pero, claro, hace falta un soporte donde cargar el título de viaje que estaba a punto de comprar. Por lo que tuve que comprar también un soporte (un cartoncillo del tamaño de una tarjeta de crédito, con las capacidades contacless) y el precio subió en un euro.

El viaje hasta el Aeropuerto supuso un transbordo cómodo en Ángel Guimerá, y luego un via crucis de 10 estaciones hasta la terminal de Aeroport. Un poco después de mediodía, que es cuando realicé el trayecto, calculo que más del 60% de los viajeros que estábamos en el tren en Ángel Guimerá fuimos hasta el Aeropuerto. Quizá habría que plantearse la existencia de algún tren más directo, sin parada en todas las estaciones, para hacer más llevadero el trayecto.

La estación terminal de Aeroport es muy cómoda, ya que te deja en la planta -1 del propio Terminal del Aeropuerto. A tiro de escaleras mecánicas o ascensor se llega a la planta de Salidas (Eixides en valenciano) o a la de Llegadas. Sólo que, en el ascensor, ni fuera ni dentro, hay ninguna indicación de a qué planta corresponde cada cosa. Tras realizar el recorrido completo, vi que la planta 0 corresponde a las Llegadas, mientras que la Planta 1 es la de Salidas, lo que anoté seguidamente en el microcuaderno de notas que siempre me acompaña en los viajes. Otra falta de señalización, por la que el diseñador tiende a pensar que el viajero ya sabe. Pero los forasteros, que son mayoría, no saben y hay que contárselo todo y cuanto más clarito, mejor.
Plaza del Ayuntamiento, donde se aprecian algunas
tiendas de la acampada de estos días.
(JMBigas, Junio 2011)

Tras un corto paseo por el Aeropuerto, volví hacia el centro de la ciudad por el mismo camino. Esta vez descendí en la estación de Xátiva, que está frente a la Estación del Norte, y a un paso de la Plaza del Ayuntamiento. Estaba a punto de llegar el Talgo Murcia-Montpellier (que llevaba ya unos diez minutos de retraso). No sé si seguirá llamándose Mare Nostrum, pero esta ruta ya tiene bastantes décadas encima, con muy ligeras variaciones. Todo ese recorrido por trazado convencional (once horas y media de tren) puede agotar la paciencia de cualquiera.

Paseando fui desde la Plaza del Ayuntamiento hacia la calle Colón (por allí están los diversos edificios de El Corte Inglés del centro) y luego hacia la Plaza Porta de la Mar y los Jardines del Turia (es decir, el antiguo cauce del río). Bajo el puente (o Pasarela) de la Exposición (un diseño singular de Santiago Calatrava), está la estación Alameda del Metro. El propio diseño de la estación está en armonía con el puente que discurre por encima.
Pasarela de la Exposición y, bajo ella, acceso a la estación
Alameda del Metro
(JMBigas, Junio 2011)

Como ya iba siendo hora de acercarse a la playa para la comida, tomé un tren de la línea 5 hacia Marítim-Serrería. Mi título de viaje estaba agotado, por lo que tuve que comprar uno nuevo. Introduciendo el soporte en la máquina expendedora, me contó todos mis movimientos (de entrada y salida) hasta ese momento. Lo cargué ahora con un título de ida y vuelta Zona A (básicamente, el casco urbano) por 2,40€ (esta vez sin sobreprecio, porque ya disponía de soporte).

Marítim-Serrería es una estación terminal. Hasta allí llega el metro subterráneo. En el mismo andén se puede enlazar con dos líneas de tranvía que siguen su camino hasta el mar (línea 5, tres estaciones hasta Neptú) o bastante más lejos (línea 6, que sigue un rato paralelo al mar hacia el norte, y luego se interna otra vez, visita la Universidad Politécnica, Primado Reig y el Estadio del Levante, hasta su término en Tossal del Rei). En Madrid a las líneas de tranvía les llaman Metro Ligero, y tienen ciertas especificidades tarifarias. Pero en Valencia, a todos los efectos, los tranvías son líneas de Metro y la tarifa permite el transbordo a ellos sin más.
Interior de la estación de Alameda, que sigue la estética
del puente de Calatrava que discurre por encima de ella
(JMBigas, Junio 2011)

La señalización era escasa (un indicador luminoso de Próxima Salida sobre las vías del tranvía estaba apagado). Pero lo único que había que hacer era imitar a la gente (la mayoría, turistas en atuendos preplayeros) y esperar a que llegase el siguiente tranvía. El primero que llegó fue de la línea 5, que fue el que tomé hasta Neptú, justo frente a la batería de restaurantes de la playa de Valencia de toda la vida (La Marcelina, La Pepica, La Rosa, l'Estimat,...).

Como era todavía pronto para mi cita, anduve un poco por el maravilloso Paseo Marítimo que construyeron hace ya bastantes años (pero de mi recuerdo), entre los restaurantes y la playa, hasta que me encontré con Enrique, y nos encaminamos hacia L'Estimat.
Vías del tranvía paralelas a las de la terminal del Metro,
en la estación Marítim-Serrería
(JMBigas, Junio 2011)

La crisis parece haber afectado también a esos restaurantes. Un jueves de Junio, con toda la calor, el inmenso comedor sólo estaba lleno hasta la mitad, más o menos. Pero disfrutamos de una excelente comida y de un buen rato de charla (sobre el bien y el mal) con mi amigo Enrique. Se empeñó en pagar la cuenta, a lo que me opuse. Le dejé claro que, si pagaba él, yo no volvería a Valencia o, si lo hacía, no le llamaría para quedar para comer. Al final, pagamos a escote, la mejor solución neutral. La broma salió por 55€ por barba, ligeramente abultado, pero el entorno lo merece.

Zona de los restaurantes de la playa, desde la parada terminal (Neptú)
del tranvía de la línea 5
(JMBigas, Junio 2011)

Paseo Marítimo, que discurre durante 4km en el término de Valencia, y
se prolonga en el de Alboraya
(JMBigas, Junio 2011)

Hacia las cinco y media nos fuimos dando un paseo hacia la zona del Puerto, porque Enrique quería mostrarme los sucesivos desaguisados y errores cometidos por las diversas administraciones en la zona. En un entorno muy duro de cemento y batido por el Sol (había que cruzar el famoso circuito de Fórmula 1, al que por estas fechas ya le han crecido las tribunas para el próximo Gran Premio) fuimos subiendo un poco hasta tener una buena vista de la dársena y de los edificios cadáver, restos insepultos de la Copa América. No se veía prácticamente ningún paseante (lo que es perfectamente comprensible, dado lo poco amigable del entorno) e incluso alguna terraza en la zona estaba prácticamente desierta.

Si bien el Paseo Marítimo le ha dado mucho atractivo a las playas (cuando volvimos por allí se veía un buen número de paseantes de todas las edades), la zona del Puerto, con su belleza natural, merecería mucha mejor suerte.
Imagen de la zona del Puerto, donde se aprecia un edificio
singular, pero absolutamente inutilizado, que se construyó
para la Copa América
(JMBigas, 2011)

Me contó Enrique el controvertido proyecto de remodelación del Cabanyal, actualmente en un limbo judicial. El Cabanyal es uno de los llamados Poblados Marítimos de Valencia, y está plagado de casitas, algunas de ellas demostrando un cierto lujo, no siempre de buen gusto. La idea del Ayuntamiento era prolongar la Avenida de Blasco Ibáñez hasta el mar, arrasando lo que hubiera a su paso, y generando jugosas oportunidades urbanísticas que se han disuelto en la crisis actual. Ya veremos dónde acaba el empeño.

Dando un gran rodeo, Enrique me llevó en su coche de nuevo hasta la Estación Joaquín Sorolla, para tomar el AVE de vuelta a Madrid. Pasamos junto a la zona de la Ciudad de las Artes, donde se ve con claridad que los desarrollos urbanísticos inicialmente planteados durante la burbuja inmobiliaria se deshincharon con ella, y han dejado a algunos edificios de viviendas lindando directamente con el campo.

Con toda puntualidad, a las 20.05 salió de la estación mi AVE hacia Madrid. Tardó diez minutos más que a la ida porque hizo dos paradas. Una en la estación nueva de Cuenca (desde donde se ve la ciudad en lontananza) y la otra no sé, porque se apoderó de mí el sopor natural. Con algún minuto de adelanto, hacia las 21.53 se paraba el tren en Puerta de Atocha. Fue mi primer paso por el Vestíbulo de Llegadas, inaugurado hace solamente unos meses. Rampas (o escaleras) mecánicas de subida, y luego largos pasillos rodantes. Pero todo ello bastante bien resuelto.

Abordar un tren de Cercanías en Atocha para un trayecto urbano hasta Nuevos Ministerios es un desafío. Porque hay varias líneas que recorren el tronco central de la ciudad hasta Chamartín (por Recoletos o por Sol), y escoger el andén correcto por el que vaya a pasar el primero que haga ese recorrido requiere de un cierto análisis. Al ser Atocha-Cercanías una estación pasante, hay que bajar al andén escogido, y un error se paga caro en tiempo y esfuerzo. Tomé un tren con destino a Cercedilla, en la Sierra, me bajé en Nuevos Ministerios, de allí al Metro, hasta recoger mi coche junto a la estación de Mar de Cristal, donde lo había dejado aparcado por la mañana. Poco más tarde de las diez y media llegaba a casa, cansado pero feliz por un maravilloso viaje en AVE a Valencia, Perla del Mar.

¡Gracias por todo, Enrique!

JMBA

miércoles, 30 de marzo de 2011

Madrid-París en Alta Velocidad... o casi!!!

Ya os informé hace un tiempo (en otro artículo) de que en diciembre se pusieron en marcha varias nuevas rutas de Alta Velocidad. Aparte del enlace Madrid-Valencia (que incluye a Cuenca y Albacete), se puso en marcha un enlace de Alta Velocidad entre Figueres y París. A falta de la puesta en marcha de la línea de Alta Velocidad entre Barcelona y Figueres, este ya es un primer paso en la buena dirección.
Notre Dame de París
(JMBigas, Marzo 2011)

Para festejar el advenimiento de la primavera, decidí probar este nuevo enlace para finales de Marzo. Para hacer la ruta completa desde Madrid a París, tenía que reservar billete en tres trenes diferentes. El billete de TGV desde Figueres-Vilafant a París Gare de Lyon lo reservé en la web de los Ferrocarriles Franceses sin problema justo pasado Reyes. Al mismo tiempo pude reservar en la web de Renfe una plaza en el tren Alvia que constituye el enlace internacional entre Barcelona y Figueres-Vilafant.

Sin embargo, no pude comprar todavía mi billete para el AVE Madrid-Barcelona en esas fechas, pues las plazas para finales de Marzo no estaban todavía a la venta. Tras un intercambio epistolar con Renfe, el único resultado fue que eso es lo que había, y que debía esperar hasta que salieran a la venta, en un momento posterior que no me supieron precisar. Al final pude, por fin, comprar un billete en el AVE a Barcelona hacia finales de Enero (solamente dos meses antes del viaje). Y es que, como ya comenté, en estas cosas a Renfe le faltan todavía un  par de hervores.

El resultado económico fue el siguiente:

- El AVE a Barcelona me salió gratis, ya que disponía de unos poquitos puntos en la Tarjeta Club Ave, pero suficientes para pagar la tarifa Turista de 47€ que pude obtener con esa antelación.

- El Alvia de enlace desde Barcelona-Sants a Figueres-Vilafant (en clase única) me costó 9,25€.

- El TGV francés desde Figueres a París, en Primera Clase, me costó unos 70€.

Lo que sigue es la crónica de este viaje, escrita en su mayoría durante el propio recorrido, gracias a un pequeño Netbook que llevaba conmigo.




Acceso de taxis al edificio principal de Puerta de Atocha.
Al fondo, pequeño parking P1
(JMBigas, Marzo 2011)

Me levanté esta mañana de miércoles en un Madrid lluvioso a las seis. Tras las abluciones matinales propias, para las siete recogí la ropa de la lavadora y organicé el lavavajillas, y para las siete y quince ya estaba a punto para cuando llegara el taxi a mi domicilio, que había encargado la víspera para las siete y veinte de la mañana.

Ya no llovía, e incluso podría parecer que tenía una cierta idea de escampar.

A la hora precisa, vi que llegó el taxi, e inmediatamente me llamó al teléfono fijo un robot para anunciarme que “el coche número … nueve … tres … está en el lugar de recogida”. Bajé el equipaje, y para Puerta de Atocha que nos fuimos los cuatro (taxi, taxista, equipaje y yo).
Panel de salidas en Puerta de Atocha
(JMBigas, Marzo 2011)

Para las ocho menos cuarto ya estábamos en Puerta de Atocha, pues a esa hora, el tráfico hacia el centro todavía era más bien tenue. Por primera vez en mi vida, pagué al taxista con tarjeta. Tuvo que poner en marcha el pirulo (se disculpó el taxista por la pequeña tardanza), pero todo funcionó a la perfección.

Tras el cigarrito de rigor (que ya no podría tener réplica hasta que llegara a Barcelona Sants, y con el equipaje a cuestas saliera a la p... calle para fumarme otro) me bajé al vestíbulo de Salidas, con idea de desayunar algo en La Barrila, el bar bastante grande que hay ahí.

Claro que entre las siete y media y las nueve de la mañana, hay muchos trenes AVE que abandonan Puerta de Atocha hacia Barcelona, Sevilla, Málaga, Valencia,...
Acceso al vestíbulo de Salidas en Puerta de Atocha
(JMBigas, Marzo 2011)

Lo que significa, por supuesto, aglomeración de clientes en el bar, y todos con prisa, pues los trenes no esperan a que uno se termine de tomar el café con calma. El mostrador, sinuoso pero de más de treinta metros lineales, estaba servido por no más de tres o cuatro camareros/as, todos importados, por supuesto, de algunas otras tierras, muy posiblemente más cálidas que estas.

El camarero al que, parece ser, le tocaba atender mi trocito de barra era del estilo de “ahora voy, y luego vuelvo”. Un pedido a la vez, anotar, servir, cobrar. Y luego, el siguiente. Se me situó al lado una señora ya mayor, pero muy atractiva sin duda en su juventud, que parecía venir de algún viaje lejano en avión, y que enlazaba hacia Sevilla más tarde que yo. Llevaba carita de cansancio, la señora.

Viendo la desidia con que nos trataba el camarero que nos tocó en suerte, nos mirábamos de vez en cuando la señora y yo, y me decía, “si es que somos los más tontos de toda la barra”.
A bordo del AVE Madrid-Barcelona, en Puerta de Atocha
(JMBigas, Marzo 2011)


Finalmente, conseguí que me sirviera un café con leche (en vaso de cartón, por si tenía que salir por piernas) y un croissant. Le pedí la leche tibia, pero eso ya era demasiado para su memoria volátil. Me trajo un café ardiente y difícil de tragar con rapidez.


Pero bueno, se superó el trance. Pude desayunar algo, y abordar mi tren en tiempo y forma. A las ocho y media en punto, salíamos de Puerta de Atocha, en dirección a Barcelona.

Parados en Zaragoza-Delicias
(JMBigas, Marzo 2011)
El tren iba atestado, por lo menos hasta Zaragoza, donde bajó mucha gente. Yo me fui al baño (los diuréticos matinales implican cierta esclavitud) y a la cafetería, donde me tomé un bocadillo caliente de jamón y queso y una cerveza. De nuevo pagué con tarjeta. Son casi las diez y media de la mañana y sólo he sacado del bolsillo dos euros y medio para pagar el café y croissant. Un milagro.
Pasando junto a las industrias químicas de Tarragona
(JMBigas, Marzo 2011)

Ya hemos pasado Zaragoza y vamos camino de Lérida (donde no para este tren) y Barcelona-Sants, donde esperamos llegar hacia las 11.22 de la mañana.

El tren llegó con, al menos, cinco o diez minutos de antelación respecto al horario previsto, como ya viene siendo habitual.

En Sants dispuse de más de una hora y media de tiempo, hasta embarcar de nuevo en el Alvia con destino a Figueres-Vilafant, para enlazar allí con el TGV dirección París. Podía haber escogido el AVE para una hora más tarde, pero eso sólo me hubiera dado unos doce minutos para el enlace, y me pareció exageradamente estresante para empezar así un viaje tan apasionante.
Frente a la Estación de Barcelona-Sants
(JMBigas, Marzo 2011)

Lo primero que sucedió, claro, fueron varios cigarritos en la puerta de la estación, con mi equipaje sobre un cómodo carrito. Desde antes de las ocho hasta pasadas las once ya constituye un período de abstinencia nicotínica suficiente. Hice varias fotos de los alrededores de la estación. Pero, especialmente de la zona de la parada de taxis, que está resuelta bastante malamente. Sólo hay dos filas de coches para embarcar, y yo siempre he visto colas formadas ahí de varias docenas de personas esperando su turno, y bastante más cuando se acumula la llegada de trenes que transportan, principalmente, personas en viaje de trabajo. Tendrán que darle una vuelta a este tema.
Una papelera puede ser una mesa improvisada para un trile
palpadineros entre taxistas
(JMBigas, Marzo 2011)

Aparte, da la sensación de que los taxistas, mientras esperan, se entregan a juegos bastante inconfesables. Me pareció ver un trile organizado de modo casi espontáneo, donde seguro que circula el dinero más de lo que debiera. Por otra parte, había alguien por la zona (no sé si sería un taxista alterado) dando voces y forzando a los demás taxistas a moverse con prontitud y celeridad, como si tuviera prisa por algún motivo no desvelado. O quizá es que llevaba más en la cabeza que en los pies. Y sólo era mediodía.

Una de las veces que salí a fumar un cigarrito, me encontré con dos tipos curiosos. Uno, español, estaba fumando y bebiendo un vaso de cerveza grande del McDonalds. Sintió la necesidad de explicarme que preguntó si se podía pedir bebida sin comida, y que le dieron esa cerveza tan grande, y que a ver si le iban a tomar por alcohólico.
Cola de pasajeros para coger un taxi, en Barcelona-Sants
(JMBigas, Marzo 2011)

El otro chaval, escuchimizado, tímido, con gafitas y un ligero ceceo, estaba intentando comunicarse con el de la cerveza en algún idioma común, sin mucho éxito. El chico resultó ser de Toulouse, y se iba para su casa, compartiendo conmigo parte del camino (hasta Narbonne). Estaba preocupado por si el control del equipaje tomaba mucho tiempo (ya ves tú, pasar los bultos por la cinta y recogerlos al otro lado). Y también por si luego, en el tren, había que apagar todos los dispositivos electrónicos como en el avión. En fin, una especie de marciano en viaje de estudios. El hombre de la cerveza de repente le espetó y por qué no eliminásteis al Real Madrid. Yo intenté aclararle que esos eran de Lyon, y el chaval de Toulouse. Pero me respondió si acaso no son todos franceses. Viajar para ver.
Esperando junto a la vía 12 a la salida del Alvia a Figueres
(JMBigas, Marzo 2011)

En uno de los cafés de la estación compré una pequeña coca de hojaldre con almendras, para comerla luego en el tren. La ausencia absoluta de esta especialidad (cocas en todas sus formas, de panadero, de hojaldre, de chicharrones, con almendras o piñones,...) en la oferta gastronómica de Madrid es de lo que peor llevo de vivir en la capital. En una máquina expendedora compré una botellita de agua Font Vella.

Pasadas las doce y media me acercé a la zona de la via 12, donde estaba anunciado el tren a Figueres-Vilafant para la una en punto. Tuve que esperar unos minutos, junto a docena y media de otros viajeros, hasta que ya pudimos bajar al andén, y montar en el Alvia. Se trata de un tren moderno, con solamente tres o cuatro coches, pero en el que no creo que fuéramos más de una veintena de personas, más algunos franceses que montaron más tarde en la estación de Girona.
Interior del Alvia de enlace, entre Barcelona y
Figueres-Vilafant
(JMBigas, Marzo 2011)

Nada más montar, procedí a la degustación de la coca que había comprado en la estación (que estaba bastante rica), y conseguí, utilizando la bolsita en que me la sirvieron, que casi no soltase migajas al suelo – o a mis propios pantalones -). Me bebí la botella de agua, y busqué una papelera en el tren, para tirarlo todo. La más cercana parecía atorada (no se abría la trampilla), y tuve que ir al siguiente coche. Utilicé también el baño para discapacitados (enorme y muy funcional). Este tren no tiene cafetería (sólo es un trayecto de media distancia), pero sí una pequeña zona con un par de máquinas expendedoras (la de snacks, en la que se veía el contenido, estaba prácticamente desabastecida del todo). La de agua y refrescos, no lo sé.
Obras para la Línea de Alta Velocidad, en la periferia
Norte de Barcelona
(JMBigas, Marzo 2011)

Teníamos que llegar a la estación de Figueres-Vilafant a las 14.40, pero llegamos con algunos minutos de retraso. Buena parte del recorrido está bordeado por obras de diversa intensidad, preparando el advenimiento definitivo de la línea de alta Velocidad desde Barcelona hasta la frontera francesa. Se supone que debería llegar en uno o dos años.

La estación de Figueres-Vilafant es nueva, y se encuentra en medio del campo. Realmente se encuentra en el municipio de Vilafant, que es un pueblecito de los alrededores de Figueres, pero está en mitad de ninguna parte. Se supone que será la estación de Figueres para la Alta Velocidad. Es decir, el AVE no entrará al casco urbano de Figueres, sino que la bordeará.
Andén en Figueres-Vilafant. A la izquierda, el Alvia de
Barcelona. A la derecha, el TGV de París
(JMBigas, Marzo 2011)

Esta estación está prácticamente inactiva todo el día, por el momento, salvo los dos trenes en cada sentido que enlazan desde Barcelona a París.

Me pareció que, aparte de la treintena de personas que veníamos en el Alvia desde Barcelona, algunos viajeros habían venido directamente a la estación de Figueres-Vilafant para abordar el TGV dirección París.


En las dos vías del mismo andén, se baja del Alvia en el que vinimos desde Barcelona, y se monta en el TGV que nos llevará a Perpignan, Narbonne, Béziers, Montpellier, Nimes, Valence TGV y, finalmente, Paris Gare de Lyon. Cuestión de un par de minutos.
TGV Duplex, esperando partir de Figueres-Vilafant
hacia París Gare de Lyon
(JMBigas, Marzo 2011)

Mi plaza en el TGV, de Primera Clase, era una butaca aislada (en filas de 2+1) en el piso superior de esa composición relativamente corta (solamente seis o siete coches).

A las 15.02 en punto, arrancó el tren. En pocos minutos, entramos en el nuevo túnel de Le Perthus, que permite el tráfico de Alta Velocidad, esquivando el angosto corredor costero de PortBou/Cerbère.


De Figueres salimos muy pocos viajeros montados en el TGV que era, además, de composición simple, pero Duplex, eso dí, de dos pisos. En mi coche, en el piso superior sólo íbamos dos viajeros.
Interior del piso superior de Primera Clase, en el TGV
Dúplex, dirección París
(JMBigas, Marzo 2011)

Sí hay que destacar que el personal del TGV intentaba hablar castellano, y todos los avisos de megafonía se daban, también, en castellano. Con éxito desigual, eso sí.

En menos de media hora, llegamos a Perpignan. Su estación está rotulada como “El Centre del Món” (así, en catalán), atendiendo a una boutade que le gustaba soltar a Salvador Dalí: que el Centro del Mundo estaba en la cúpula de la estación de Perpignan/Perpinyá (que en los dos idiomas está rotulada hoy en día).

En la estación de Perpignan nos anunciaron una maniobra, y creo que enlazaron una segunda composición, con lo que, a partir de ahí, el tren ya pasó a ser de longitud respetable. Ignoro si la segunda composición nacía en Perpignan, o ya provenía de algún otro lugar.

Al fondo, cumbres nevadas de los Pirineos, antes de
entrar al túnel de Le Perthus
(JMBigas, Marzo 2011)

Poco después de las cuatro, paramos de nuevo en Narbonne, donde los viajeros podían enlazar con trenes en dirección a Toulouse y Bordeaux. Allí supongo que bajaría el francés tirillas de Sants, pero ya le había perdido la pista.

El viaje siguió sin novedad, con paradas en Béziers, Montpellier Saint Roch, Nimes y Valence TGV. Creo que, desde Nimes, la línea ya es de Alta Velocidad de verdad. Y, desde Valence, viajamos ya directamente, sin más paradas, a toda velocidad hasta París Gare de Lyon.

Llegamos a París algo después de las ocho y media de la tarde, sobre el horario previsto.
Estación de Perpignan/Perpinyá
El Centre del Món
(JMBigas, Marzo 2011)

En resumen, prácticamente doce horas desde mi salida de Madrid. Cuando esté totalmente en funcionamiento la línea de Alta Velocidad entre Barcelona y la frontera francesa, y no sea necesario cambiar de tren en Barcelona, seguramente se podrá realizar este trayecto en unas nueve horas. Y si, algún día, los franceses ultiman el trazado de Alta Velocidad, posiblemente se pudiera hacer el trayecto completo entre Madrid y París por esta ruta en algo menos de ocho horas.

Teóricamente, el enlace ferroviario de Alta Velocidad entre Madrid y París debería poder realizarse en el futuro en unas seis o siete horas por la ruta más natural (Irún-Burdeos). Pero el trazado está mucho más atrasado. Desde Burdeos a París se puede viajar hoy en TGV en algo más de tres horas. Pero, hasta Poitiers, más o menos, el trazado es solamente de velocidad alta (máx de 200km/h). Y, entre Madrid y Burdeos (casi ochocientos kilómetros), prácticamente no existe todavía infraestructura de Alta Velocidad más que el trayecto Madrid-Valladolid.
Desde Valence, ya no hubo más paradas hasta París
(JMBigas, Marzo 2011)

Pero, de momento, ya se puede viajar (de día) en ferrocarril entre Madrid y París por un precio a partir de unos 110 Euros por trayecto, en unas doce horas. Como comparación, volví el domingo de París a Madrid en avión, con Vueling, por 73 Euros; desde el hotel en París a mi casa en Madrid, puerta a puerta, el viaje me tomó unas seis horas (dos de vuelo, más aproximaciones y esperas). Ya os contaré también las peripecias de esa parte del viaje.

Mucho tiene que hervir todavía el cocido.

JMBA