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sábado, 30 de octubre de 2010

Lo que solemos llevarnos de los Hoteles

En todo viaje, completar la primera etapa es un evento muy especial. Si hay muchas etapas, el furor que describo a continuación se va mitigando.
Amenities en el cuarto de baño
Gran Hotel Excelsior, Malta
(Fuente: Excelsior)

Cuando llegamos a la habitación del hotel, muy frecuentemente estamos reventados por un largo viaje, tenemos jetlag del avión, es muy tarde por la noche, o muy pronto por la mañana. A menudo hemos tenido retrasos, muchas veces sólo tenemos tiempo para dejar el equipaje, porque tenemos que salir corriendo a una reunión o a lo que sea. Nos quitamos los zapatos para refrescar los pies, y los más ordenados abren el equipaje y disponen las camisas, los pantalones y demás en el armario (si lo hay) o donde buenamente se pueda. Utilizamos el baño (uf, ya casi no podía aguantar). Si hay mucha suerte, cogemos una cervecita del minibar y encendemos un cigarrito. La suerte, claro, es que haya minibar y que se pueda fumar.
Bloc para Notas
(Autor: Mark A. Hicks, Illustrator)
(Fuente: school.discovery)

A menudo estudiamos el mapa de la ciudad que nos han dado en recepción, para identificar la zona comercial, los restaurantes y así. Para confirmar que, finalmente, el hotel no está tan céntrico como publicitaban. Miramos por la ventana para identificar las vistas, si las hay. Igual hasta hacemos un par de fotos, porque hemos tenido suerte, y la habitación está en un piso alto y no da al patio interior y lúgubre.

Pero, pase lo que pase, la primera actividad que llevamos a cabo es siempre la investigación de "qué hay aquí de interesante para llevarse". En una habitación normal de hotel, hay seis lugares donde localizar gadgets que echarse al equipaje:
Bolígrafo promocional
(Fuente: grupoadm)

1) Las mesillas junto a la cama. Muy mal tiene que ir para que no haya un bloc de notas y un lápiz o bolígrafo. El  Bingo suena si tienen el logo del hotel. Quizá lo necesitemos durante la estancia, antes de irnos tenemos que pensar en echarlos a la maleta. Claro que, últimamente, lo más habitual es encontrar un bloc común sin identificar, y un bolígrafo de lo más barato que ofrezca el mercado, y sin logo, por favor. Bueno, tienen derecho a defenderse. Al llegar a casa, irán a parar a ese cajón o a esa caja de zapatos que utilizamos para guardar los souvenirs de los viajes. Con el tiempo, al bolígrafo se le soltará la tinta, y montará un pollo.
Cenicero desmoralizante
(Fuente: compradiccion)

2) La mesilla junto al sillón (para esto, la habitación debe tener ya cierto pisto). Si la habitación es para fumadores, fácilmente habrá ahí un cenicero y una caja de cerillas. Si tienen logo, suena de nuevo el Bingo. Claro que los hoteles han aprendido la lección, y los ceniceros que podemos encontrar son lo menos práctico que un diseñador loco haya podido imaginar. A ser posible, sólo sirve para una colilla, porque la segunda desborda. Aunque tenga el logo del hotel (o de la cadena; esto da menos puntos) tanto inconveniente a menudo nos desmoraliza. Las cerillas sí se van para el saco. Pero el fumador utiliza habitualmente mechero, por lo que acabarán donde el bloc y el bolígrafo. Con el tiempo, ni prenderán.
Revista Canal TV (Argentina)
(Fuente: mercadolibre)

En la mesilla podemos encontrar otra joya, en forma de alguna revista (turística del lugar, la de la televisión de pago, o, con suerte, alguna revista comercial, habitualmente de moda). Si alguna de ellas está a la venta en los kioskos, es fácil que acabe en la maleta, para leerla nunca.

Rara Avis, Calzador
(Fuente: viajespolares)
3) La mesa de la TV. Junto al televisor es muy habitual que haya un escritorio, donde yacen algunas maravillas. Puede haber folletos turísticos de los atractivos del lugar donde estamos (el Zoológico, un Teleférico, un Museo, un paseo en carromato tirado por caballos, una barbacoa de canguro, la salida de los pingüines -como los pingüinos, pero enanos- del mar, una granja de cocodrilos donde comprar bolsos, zapatos y cinturones, un restaurante recomendado,...). Pero habitualmente también hay algunos sobres y papel de carta, con el logo del hotel. Desde lo del correo electrónico, nunca escribimos cartas. Pero sobre y papel siempre pueden ser útiles, y lo echamos al morral.
Papel de carta del Plaza Hotel (1940-50)
Zulueta y Neptuno, La Habana, Cuba
(Fuente: madios)

4) El armario. Aquí lo que podamos encontrar varía mucho según la tipología del hotel. En muchos hoteles económicos no hay ni caso. Porque no hay armario, sino solamente dos estantes y un par de colgadores. Pero si hay armario, dentro podemos encontrar alguna joyita. Desde la bolsa para la ropa sucia (que cogeremos sin dudar, porque seguro que nos habremos olvidado de echar en la maleta, antes de salir de casa, alguna bolsa de basura para ese uso), hasta un set de costura (una aguja, dos tipos de hilo, y un par de botones) que probablemente dejaremos, pensando que nunca lo vamos a utilizar. El Bingo suena si hay un calzador. Por alguna extraña razón (desconocida para mí) es prácticamente imposible comprar un calzador en el comercio. Debe de ser un producto discontinuado. A veces en el armario hay incluso una tabla de planchar, que nos limitamos a mirar con aprensión. Algunas veces hay también ahí un secador de cabello. En ese caso nos limitamos a pensar, "vaya sitio de tener el secador".
Albornoz de nido de abeja piqué
(Fuente: solostocks)

5) El Cuarto de Baño. Habría que llamarle "depósito de tesoros" para hurtadores aficionados. Empecemos por lo que habitualmente se llaman las amenities. ¿lo cuálo?. Bueno, esas pastillitas de jabón, el tubito con gel, y el gemelo con champú; la gorra para la ducha, la lima para las uñas, el peine (Bingo); una esponjita para limpiar los zapatos, los Kleenex ("voy a coger unos cuantos, que nunca se sabe"). Claro que en ciertos hoteles económicos, lo único que vamos a ver es un bote invertido (firmemente anclado a la pared) con jabón líquido. Pero en todos hay papel higiénico. Si creemos que andamos un poquito sueltos, cogeremos un puñado y lo echaremos a la bolsa de mano por si acaso.

De hecho, la variedad y lujo de las amenities es utilizado por los hoteles en su publicidad, como un elemento distintivo. Y en los hoteles de gama más alta, podemos encontrar auténticas joyitas de marcas conocidas junto al lavabo.

Y luego, colgados de su perchero, para despertar la codicia, los albornoces para después de la ducha. Habitualmente rotulados con el logo del hotel (si alguien se lo lleva, por lo menos hará publicidad del hotel; bueno, mejor hará publicidad de que se ha alojado en ese hotel) y casi siempre con una indicación de que es "para su uso por el huésped. Si le gusta, puede comprarlo en la boutique junto a Recepción por XXX Euros".
Surtido de toallas para hotel
(Fuente: tejidoslaiguana)

Y las toallas, algunas flojitas, pero otras grandes y mullidas, de rizo americano. Pero nunca nos las llevamos, porque "están mojadas" cuando preparamos el equipaje.

6) El Minibar. Si lo hay, claro. Pero si el hotel es de cultura anglosajona, además podemos encontrar un calentador para hacernos café o té, gratuitamente (al menos un par de bolsitas de azúcar se van a la mochila fijo). En el Minibar habrá alguna botellita de licor, una o dos medianas de vino o champán, alguna cerveza, agua y refrescos. Y fuera del frío, unos cacahuetes, patatas fritas, Toblerone o aperitivos diversos. Aunque a veces los cacahuetes están casi helados. Ante todo, hay que mirar la caducidad, que eso tiene menos rotación que los botones de seis agujeros. Al lado estará, seguro, la lista de precios, habitualmente tan inflada que seguro que pensaremos "si es que se merecen que me lo lleve por la patilla".

En la mayoría de hoteles que tienen neverita en las habitaciones, sólo se tiene acceso a ella si se ha pasado una tarjeta de crédito por la bacaladera (o su evolución tecnológica). En algunos casos incluso hay una llave que no nos dan salvo que nos retratemos. Ante nuestra extrañeza, nos contaba hace años el Director del Hotel Botánico de Puerto de la Cruz, en Tenerife (un cinco estrellas Gran Lujo), "que habían tenido que retirar los Minibares de las habitaciones debido a los abusos". Especialmente porque los turistas playeros guardaban en la neverita sus propias provisiones, y no había ningún ingreso para el hotel.
Minibar de habitación de hotel
(Fuente: johnnyjet)

Algunos minibares son tan sofisticados que sólo por coger la lata de cerveza para ver la marca ya nos la cargan, porque disponen de sensores inteligentes. Las manitas quietas hasta que tengáis claro de qué va el tema.

Y si decidís llevaros ese par de monodosis de whisky, "que siempre te pueden sacar de un apuro", y os olvidáis de declararlo en el momento del check-out, que sepáis que recibiréis un cargo adicional a vuestra tarjeta de crédito. Que podréis discutir, pero, en fin...

Luego siempre nos quejamos de que "las maletas las carga el diablo". Afortunadamente, las compañias aéreas de low cost se han aliado con los hoteles con sus limitaciones en el equipaje. Antes de meter un solo lápiz en la maleta, debemos pensar si igual eso nos va a complicar la vuelta.
"Cuidado con los Carteristas y las Mujeres Sueltas"
(Fuente: mastgeneralstore)

Utilizad, pues, lo que el hotel pone a vuestra disposición. Pero no lo hurtéis, que el siguiente huésped también tiene derecho a que se le despierte la codicia. Antes de coger nada, pensad en esa caja de zapatos donde guardáis como souvenir la entrada de la Maestranza en la Feria del 95. O ese jaboncito untuoso que dice "Hotel Pitiflú. Quimbambas". Esa caja que suelta moho sólo por tocarla. Para qué os vais a llevar nada es la pregunta correcta. Si incluso estaríais dispuestos a pagarlo, entonces es que se os ha despertado la codicia buena.

Sed buenos, y dormiréis más tranquilos.

JMBA

viernes, 29 de octubre de 2010

Colchones de Lana

Oía el otro día en la radio la clásica invitación a los oyentes para que llamen y comenten sus peripecias personales sobre algún tema en concreto. El tema ese día era "los inventos que nos han cambiado la vida".
En la Cama (1893)
 Henri de Toulouse-Lautrec
(Musée d'Orsay, París)
(Fuente: Wikipedia)

Por supuesto hubo contribuciones de todo tipo. El teléfono móvil, Internet, el GPS, las cámaras digitales, la Thermomix, la olla exprés, el robot barredor y muchos más. Pero un oyente avisado dió en el clavo: La Cama. Hoy en día parece que la cama forma parte de nuestro paisaje doméstico desde siempre, pero en algún momento se inventó una alternativa a dormir sobre la hierba, sobre las piedras de la caverna o sobre un jergón de paja en el suelo. Seguro que el inventor fue alguien cansado.

En cierto sentido, la cama se parece a Internet en el hecho de que ambos han sido inventados para realizar varias funciones claramente diferenciadas. Mediante Internet accedemos al correo electrónico (¿cuántas cartas con papel perfumado se seguirán enviando hoy en día?), a los periódicos para ver las noticias, a nuestro Banco para vigilar las cuentas, a la compañía del gas para bajarnos la factura, a Google Earth para ver dónde cae la Avenue Montaigne de París, a la Wikipedia para enterarnos de en qué año murió San Juan de la Cruz, y tantas y tantas otras cosas que hacemos cotidianamente.
Colchones de Lana
(Fuente: mercadolibre)

A su vez, la cama se inventó para dos funciones básicas, y una es dormir. Y luego está la otra. Algunos también piensan que la cama es el lugar ideal para leer, pero yo en eso no estoy de acuerdo. Yo soy más bien lector en posición sedente, con el libro apoyado en una mesa, y diversos artilugios alrededor (el vaso del cubata, el cenicero para el cigarrito, el ordenador para consultar el diccionario, y así). Algunas fuentes le añaden funciones adicionales, tales como jugar (los niños), saltar encima (idem), y los más lúgubres afirman (con razón, sospecho) que la cama es donde habitualmente se mueren las personas. 

Si bien la cama es un invento que ya nos viene de antiguo (he consultado la       Wikipedia, y habla de camas ya en las antiguas civilizaciones de Egipto y Asiria), su forma y los complementos que facilitan un mejor descanso han evolucionado mucho con el tiempo. Y especialmente en este último medio siglo.
Lana en el interior de un colchón abierto
(Fuente: jmcprl)

Cuando yo era un niño, los colchones eran de lana. Es decir, en el interior de los colchones todo lo que había era una provisión de lana de oveja, que aportaba el aislamiento térmico así como la amortiguación necesaria para un buen descanso.

Cuando los colchones eran nuevos, lucían magníficos, gruesos y mullidos. Todos los días convenía darles la vuelta (una operación nada evidente, por cierto, especialmente si los colchones son grandes), y se les sacudía con un aparato llamado sacudidor (olé la imaginación), para intentar regenerar la lana del interior del colchón, y mantenerlo confortable para la noche siguiente.
Sacudidor de colchones y alfombras
(Fuente: todocoleccion)

Pero, con el uso, la lana se iba inevitablemente apelmazando, hasta que la apariencia del colchón era el de una galleta grande, fina e irregularmente dura. Dormir en ellos podía convertirse en un suplicio.

Había que abordar entonces la operación de regeneración mayor del colchón. Venía el colchonero (¿habrá desaparecido del todo este oficio?) a casa por la mañana, y se llevaba el colchón a su taller. Allí lo abría, sacaba la lana y la vareaba (o lo que fuera que hiciera). A continuación lo rellenaba de nuevo, lo cosía y nos lo devolvía por la tarde, a tiempo de hacer la cama y poder descansar de nuevo sobre un colchón confortable.

De vez en cuando, en una de esas operaciones, había que lavar la lana. Creo recordar que esa operación no podía completarse en un solo día, pero soy incapaz de revivir cómo nos las arreglábamos en esas ocasiones. Sospecho que habría en casa algún colchón de repuesto.
Colchonero vareando la lana
(Fuente: recuerdosdepandora)

Después de dormir durante años sobre un colchón de lana, que la mayor parte del tiempo era irregular en su superficie, tendía a hundirse de un lado, o creaba hondonadas permanentes, no deja de ser milagroso que no hayamos desarrollado todos dolencias graves en la espalda.

Más adelante, hubo que rehacer el mobiliario de mi habitación. Se tomó la peor decisión posible: como era soltero, la cama debía ser pequeña, de 90 cm. De ésas de las que te puedes caer al mismo tiempo por ambos lados. Pero el colchón nuevo ya no era de lana, sino de una generación intermedia de muelles. Más cómodo cuando era nuevo, pero que también tendía a aplanarse con el tiempo. Se acostumbraba a marcar la forma del cuerpo en su posición más habitual de descanso. Esa cama y ese colchón, y todo lo que la rodeaba (un armario, un escritorio) siguieron siendo mi habitación de hotel cada vez que viajaba a Barcelona, hasta la muerte de mi padre.
Interior de un colchón de látex
(Fuente: factorycolchones)

Cuando me compré un piso en Madrid, una de mis primeras obsesiones al amueblarlo fue poder disponer en mi dormitorio de una cama grande. Una cama que, aunque sólo sea para dormir, aporta el valor de lo que cuesta. Porque cuando se ha dormido una vez en diagonal sobre la cama (sin desbordar), ese es un placer del que ya cuesta prescindir. Y, claro, el colchón ya fue de una generación siguiente, uno de esos de látex que se recuperan por completo cuando los abandonas cada mañana. Comodísimo.

Hoy, cuando reservo un hotel y viajo solo, me preocupo de asegurarme de que dispondré de una cama grande. Lo del colchón es más difícilmente negociable. Aunque algunos establecimientos ya ofrecen una carta de colchones y de almohadas, no son del rango de categorías en las que acostumbro a moverme.
La Sofisticación para el Descanso
(Fuente: solostocks)

Pero las novedades y el progreso no deben hacernos olvidar esos vetustos colchones de lana de oveja, con los que castigamos la espalda durante muchas noches de nuestra vida. Todas las de la infancia y adolescencia.

Ni olvidarnos del colchonero que se tuvo que reciclar.

JMBA  

jueves, 28 de octubre de 2010

El Desafío de Reservar un Hotel (y 3)

Si habéis seguido mis dos artículos previos sobre este tema (1 y 2), deberíais tener ya escogido un hotel para vuestro próximo viaje, o quizá un par o tres preferidos sobre todos los demás.
Hotel NH Harrington Hall en Londres
(Autor: JMBigas, Agosto 2010)

Para eliminar cualquier duda, conviene aquí hacer una comprobación adicional. La mayoría de hoteles pertenecen a alguna cadena, o tienen su propia web donde también se pueden realizar reservas. Conviene consultarlas, para verificar que no haya ninguna contradicción. Y, alguna vez, podéis detectar alguna promoción especial para ese hotel que habéis elegido, que a lo mejor se os había pasado por alto. Por ejemplo, una tarifa especial que incluye el desayuno, o tres noches por el precio de dos. Verificar que las fotos y las direcciones se corresponden y demás, nunca molesta. Y prestad atención a las ofertas especificadas como No Reembolsables. Significan habitualmente un muy buen precio, pero con pago por adelantado y sin cancelación posible.
Best Western Quinta del Sol
Cabo San Lucas, Baja California, México
(Fuente: visitingmexico)

El fenómeno de las cadenas hoteleras es absolutamente variopinto y conviene entender un poco cómo funciona. Hay cadenas que son puramente Centrales de Reservas (o poco más), y bajo esa enseña os podéis encontrar hoteles de muy diversas categorías y calidades (un ejemplo de esto es Best Western). Otras transmiten globalmente un cierto nivel de oferta (los famosos HiltonStarwood - en la que están integrados los Sheraton, Westin, Meridien y otros -, o Holiday Inn - con su rama Express para los hoteles económicos).

Hay alguna cadena que resulta muy conveniente para viajar por ciertos países o territorios, debido a que tienen una red muy tupida ahí. Para mí, el paradigma de este hecho es la cadena Accor cuando se quiere viajar especialmente por Francia. Tienen diversas marcas según la categoría (Pullman o Sofitel, Novotel, Mercure, Ibis, Etap Hotel, Formule 1,...). La ventaja principal es que raramente hay sorpresas. Dos hoteles Ibis, por ejemplo, se parecen entre sí como dos huevos. Alguno es más grande (200+ habitaciones), otros son más pequeños (60-), pero en general ya sabemos lo que vamos a encontrar en un Hotel Ibis en el que nunca hayamos estado antes. Esto resta aventura, pero aporta tranquilidad.
Best Western France Europe
Modesto hotel de barrio en París
(Fuente: hotel.info)

Y, por supuesto, especialmente para viajar por España (Península e Islas) están las grandes cadenas nacionales (algunas con hoteles también en otros países): Sol MeliáNH (que recientemente absorbió los Hesperia), ACRIU (especialista en hoteles vacacionales de costa, en España, Caribe,...) y bastantes otras. En general, todas ellas tienen todos sus hoteles accesibles igualmente desde las webs generalistas (del tipo de las citadas BookingDestiniaVenere u otras). Pero, en todos los casos, recomiendo la doble comprobación, para mayor tranquilidad.

Todas las cadenas medianas y grandes ofrecen algún mecanismo de fidelización, del tipo Tarjeta Cliente Preferente. Pero para acumular puntos (o Euros, o como sea el mecanismo utilizado) debemos reservar a través de la web de la cadena. Si no somos realmente viajeros frecuentes y con destinos repetitivos, en general esta opción no nos va a resultar rentable. Acabaremos acumulando frustración, en forma de unos poquitos puntos en unas cuantas tarjetas diferentes, que no podemos canjear por nada que nos suponga realmente un ahorro. A menudo un descuento sobre el precio de tarifa nos resulta en un coste superior al que podemos obtener por los procedimientos descritos anteriormente. Incluso siendo Cliente de una cadena, conviene realizar las dobles comprobaciones, no vaya a ser que paguemos ahora lo que a lo mejor nos devuelven algún día.
Hotel Ibis Meriadeck Centre en Burdeos
(Fuente: travelpod)

Hay que tener en cuenta que los Hoteles (y las compañías aéreas, ferroviarias o marítimas, dicho sea de paso) tienen a la venta la mercancía más perecedera que existe. El pescado que no hemos vendido hoy, en la cámara es posible que aguante para mañana. Pero la habitación que hoy ha pasado la noche desocupada, ya se perdió. Podrán vender esa misma habitación para mañana, pero ese ya es un producto diferente. Es por ello que practican una tarificación creativa y muchas veces cambiante con el paso del tiempo. Repito, las dobles comprobaciones nos ayudarán a limitar mucho la sensación (inevitable siempre, no os agobiéis) de haber sido timados.

Llegados a este punto, debemos ya tener claro el Hotel a escoger y podemos proceder a la correspondiente Reserva.
Hotel Ibis Gennevilliers, en las afueras de París
(Fuente: accorhotels)

Yo recomiendo, para las webs generalistas que usemos de vez en cuando, dedicar unos minutos a registrarnos. Ello nos facilitará la siguiente reserva, ya que nos ahorraremos de introducir (de nuevo) todos nuestros datos. Siempre que recordemos, claro, o hayamos anotado en un lugar que luego recordemos, el Usuario y Contraseña utilizados. Al final del proceso (aunque no haya que pagar nada por adelantado) el sistema nos pedirá un número de Tarjeta de Crédito aceptada. Esto permite, en algunos casos que conviene verificar, mantener la reserva aunque lleguemos tarde. En algunos casos, se nos advierte que la habitación se reserva hasta, por ejemplo, las siete de la tarde. Si no hemos aparecido a esa hora, el Hotel puede disponer de la habitación para otro cliente. Para evitar esto, cuando proporcionamos un número de Tarjeta, se entiende que la habitación la tenemos reservada hasta que lleguemos. Y si no aparecemos (lo que se llama en el argot no-show), el Hotel nos cargará (al menos) la primera noche de la estancia a esa Tarjeta.
Hotel Meridien Copacabana, Rio do Janeiro
(Fuente: hispavista)

En cada caso hay definidas unas condiciones de cancelación, que conviene revisar para no incurrir (dentro de lo posible) en gastos que podamos evitar.

En la mayoría de hoteles ya prácticamente en todas partes, las zonas comunes están libres de humo. Pero algunos todavía disponen de algunas habitaciones para fumadores. Conviene especificar si queremos Fumador o No fumador, aunque esto nunca supone ningún compromiso. Si no hay un campo para especificarlo, conviene utilizar el apartado de "comentarios del cliente para el hotel" para indicar este hecho, así como si estimamos llegar tarde (podemos considerar como tal más allá de las siete de la tarde, salvo que se especifique de otra manera).
Hotel Hilton Valencia
Un cinco estrellas que ha tenido
que cerrar por exceso de oferta
(Fuente: absolutvalencia)

Al finalizar el proceso de Reserva, o bien tenemos confirmada la Reserva con un número específico, o bien (si hemos pagado por adelantado) obtenemos un voucher o Bono que entregaremos a la llegada al hotel. Hay que llevar todo este material impreso para utilizarlo cuando sea necesario.

Ya estáis preparados para emprender el viaje cuando toque, con el problema del hotel resuelto desde casa. Además, os habréis pasado alguna hora de viaje virtual tranquilamente desde casa, mientras dilucidábais cuál era el Hotel Perfecto para vuestro viaje. Dos viajes por el precio de uno.  

Aquí ya sólo me queda desearos ¡¡¡Buen Viaje!!!.

JMBA

miércoles, 27 de octubre de 2010

Catálogo de Insultos

Tiene el castellano fama de ser un idioma donde el arte de insultar alcanza su máximo esplendor. Por flexibilidad, sutileza y amplitud de matices.
Javier León de la Riva
Alcalde de Valladolid
(Fuente: pedroherrero)

Hace unos años, un andaluz de Sanlúcar y residente en Sevilla, nos contó toda la panoplia de utilización del socorrido "hijo de puta". Dependiendo de la entonación y el contexto, esa expresión podía ser desde una muestra de admiración y envidia, hasta insulto degradante. Un "qué hijoputa" puede ser un halago, y tener el mismo significado que "qué listo" por ejemplo. Claro que  dependiendo de la zona de España los significados varían.

Sin embargo, la cuadra de los políticos sigue instalada en la mediocridad militante, y en la zafiedad previsible. Para ellos, el catálogo de insultos está en la práctica limitado a los tres clásicos.

De acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española, estas serían las acepciones:

Cabrón, na.


1. adj. coloq. Dicho de una persona, de un animal o de una cosa: Que hace malas pasadas o resulta molesto. U. t. c. s.
2. adj. vulg. Se dice del hombre al que su mujer es infiel, y en especial si lo consiente. U. t. c. s.
3. adj. coloq. Cuba. Disgustado, de mal humor.
4. adj. coloq. Cuba Dicho de un hombre: Experimentado y astuto. U. t. c. s.
5. adj. Méx. Dicho de una persona: De mal carácter. U. t. c. s.
6. m. Macho de la cabra.
7. m. Hombre que aguanta cobardemente los agravios o impertinencias de que es objeto.
8. m. Am. Mer. Rufián que trafica con prostitutas.



Puta

     1. f. prostituta.

Prostituto, ta

     1. m. y f. Persona que mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero.

Maricón


1. m. vulg. marica (‖ hombre afeminado). U. t. c. adj.
2. m. vulg. sodomita (‖ hombre que comete sodomía).
3. m. U. c. insulto grosero con su significado preciso o sin él.



Y ahí tenemos todo el catálogo de insultos que manejan nuestros políticos. Y resulta curioso que las tres palabras tienen acepciones relacionadas con actitudes diversas frente al sexo. Parece claro que la profunda educación judeocristiana de esta sociedad nos ha dejado marcados por el lado de los genitales. 
Leire Pajín
Ministra de Sanidad, Igualdad y Política Social
(Fuente: lileth)

El rifirrafe reciente empieza con el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, que hizo, frente a un micrófono, un comentario soez, zafio y de clara sugerencia sexual, sobre los labios de Leire Pajín. Las feministas montaron en cólera. Y tienen razón hasta cierto punto. Porque, posiblemente, ni hombre ni mujer harían comentarios de parecido cariz sobre un hombre público. Aunque nunca se sabe, que este país es muy suyo.

Pero el tema desborda ese aspecto. Me parece muy sucio el criticar (depreciar o despreciar) a una persona pública por su aspecto físico. Lo profesional y lo personal debe mantenerse siempre en esferas separadas. El tema sería parecido si insultamos (¿¿??) a Rubalcaba llamándole calvo, o al ministro de Justicia llamándole gordo.
José Blanco, Ministro de Fomento
(indicando cómo la tiene Rajoy)
(Fuente: forodeltransporteyelferrocarril)

Claro, una salida de tono de ese estilo provocó las iras y las reacciones de los demás, especialmente de los adversarios políticos. En este campo se significó José Blanco, que ya había llamado mariposón (la deformación de maricón para la hora del té con la abuela) a Rajoy hace un tiempo. En estos últimos días, al hilo de la agenda política de Rajoy, manifestó que se le ve el plumero. Evidentemente, esta frase aislada no tiene más sentido que deliberadamente esconde algunas cosas que le podrían perjudicar. Pero, con sus antecedentes, todo el mundo se lo tomó por el lado más punzante, y entendieron que había recaído en sus manifestaciones anteriores. Yo le oí, a José Blanco, en la radio desmentir esa interpretación. Pero, claro, qué iba a hacer.

Estoy esperando que, en los próximos días, a alguno se le escape llamarle cabrón a Zapatero. Por supuesto, en la acepción 4 del Diccionario de la RAE, de uso coloquial en Cuba como hombre experimentado y astuto.

Creo que este país se merece unos políticos que sepan insultar con más gracia y salero, que sean más innovadores, y que frecuenten caminos menos transitados. Que para el catálogo básico de insultos, ya se manejan sin ayuda los paisanos por todos los bares de España.
Mariano Rajoy, Jefe de la Oposición
(Fuente: dentrotele)

Aprovechando el cierre del artículo, a ver si Rajoy se dedica ya activamente a hacer oposición de verdad, y a ganarse la plaza de candidato viable para las Elecciones de 2012. Que al paso que va, se le puede fundir la aparente ventaja del PP en los sondeos, en solamente tres envites más.

JMBA 

martes, 26 de octubre de 2010

Los futuros (posibles) de Cuba

Ya escribí hace un tiempo un artículo sobre Cuba, su situación actual y sus expectativas. A pesar de que no he recibido ni un solo comentario (lector, por favor, de vez en cuando escribe, sal de tu anonimato; aunque sean dos líneas), sé que ese artículo ha sido ampliamente accedido (lo de leído ya es una presunción), especialmente debido a que en él comentaba alguna cosa respecto a la Crisis de los Misiles ó Crisis de Octubre.
Malecón de La Habana
(Fuente: guiasparaviajeros)

Resulta ciertamente frustrante ver que un artículo es accedido cientos de veces (especialmente por parte de amigos de Chile, de Perú, de México,...) y no tener ni la más mínima traza de la opinión que pueda haber despertado en los (presuntos) lectores. Todos los que escribimos lo hacemos para que nos quieran. Y eso necesita de la colaboración del lector. Por favor, lector, deja un comentario en este artículo. Por lo menos deja dicho de donde eres, lo que buscabas, y si lo encontraste o no.

En este siglo XXI lo que parece muy claro es que el régimen cubano es anómalo por una parte, y anacrónico por el otro. Es un régimen comunista en un mundo donde el comunismo ha sido barrido de casi todos los países que lo han practicado durante algún tiempo. Pero lo que lo convierte en una anomalía económica es que es uno de los (poquísimos) países del mundo cuya economía vive y se desarrolla al margen del FMI (Fondo Monetario Internacional). Desde más de un punto de vista, Gracias a Dios, por cierto.
Hotel Herradura, Varadero, Cuba
(Fuente: cuba.tc)

De todas formas, creo que lo que mejor define al régimen cubano de hoy en día es que es autocrático, es decir, que vive al margen de la interconexión global en la que vivimos inmersos la mayoría de países del mundo. A ello ha contribuido de modo decisivo, claro, el embargo de Estados Unidos. Por cierto, el mejor ejemplo de la ceguera que produce el rencor.

En España sabemos lo que es eso, porque vivimos nuestra propia autocracia en los años de la posguerra, en que el régimen que salió victorioso de la Guerra Civil no era reconocido por las grandes potencias mundiales de la época. Eso cambió pronto, porque Estados Unidos, entre otros, pronto descubrieron que España les resultaba estratégicamente interesante, y que las características básicas del régimen (particularmente su anticomunismo visceral) coincidían con su mainstream ideológico. Inmediatamente finalizada la Segunda Guerra Mundial, España quedó al margen del Plan Marshall por ese motivo. Pero en 1953 se firmó un tratado con los USA por el que se instalaron en España algunas bases militares americanas, en 1955 la ONU aceptó a España como miembro de pleno derecho, y en 1959 el Presidente Eisenhower visitó España y fue recibido en olor de multitud. Veinte años después de terminada la Guerra Civil, España entró, medio por la puerta de atrás, en la modernidad.
Imagen callejera en Matanzas, Cuba
(Fuente: cardirectory)

Pero Cuba lleva ya más de 50 años en esta situación. Desde que la Revolución depuso a Batista en 1959, y Estados Unidos le dió la espalda a Cuba, no le quedó otro remedio que buscarse un aliado en el campo contrario, a la sazón la Unión Soviética, la gran potencia alternativa salida de la Segunda Guerra Mundial. Esa alianza condenó al régimen cubano a ser comunista. La Crisis de los Misiles de Octubre de 1962 materializó en el imaginario estadounidense la amenaza de tener un régimen afín al enemigo, a unas pocas millas de la costa de Florida. De ahí se desencadenó el embargo, y prácticamente hasta hoy, casi cincuenta años después.

Un régimen autocrático, para sobrevivir, no tiene más remedio que establecer algunas alianzas comerciales bilaterales con países específicos, típicamente con los más díscolos respecto al statu quo predominante. Dado que se está al margen de los sistemas regulatorios de la economía mundial, el trueque, más o menos sofisticado, acaba siendo la fórmula preponderante.

Pero esa situación, creo, de ningún modo puede ser eterna. El embargo apenas ha evolucionado, debido, entre otros factores, a la presión del lobby de los exiliados cubanos de Miami, rencoroso por haber sido desposeído por la Revolución de unos bienes que creía poseer legítimamente. El embargo es la materialización del intento de sofocar a un régimen que, por otra parte, su aislamiento hace que resulte sofocante para su propia población. Una población que es consciente de que está renunciando a muchas de las cosas buenas que puede ofrecer el mundo moderno, por el hecho de mantener un régimen político que es despreciado (cuando no odiado) a nivel internacional.

Hoy existe un Peso Cubano de uso interno (el CUP), y un peso cubano convertible (el CUC) que mantiene una paridad penalizada con el dólar estadounidense (1 CUC = 1,08 USD). La creación del CUC obedeció al intento de desdolarizar la economía real cubana, es decir, retirar los dólares de manos de los particulares, y mantenerlos a nivel estatal como reservas del país. Es curioso, en cualquier caso, que la cotización con el Euro sí responde a la paridad real con el dólar. Con estas pequeñas venganzas se acaba escribiendo la Historia.

Si aceptamos que en una década el régimen cubano no puede seguir siendo lo que es hoy, la pregunta es evidente: ¿en qué dirección puede evolucionar? ¿y en qué dirección va a hacerlo?.
Catedral de Santiago de Cuba
(Fuente: tourcubaonline)

Una apertura económica del régimen, un intento de integrarse en un esquema de país normalizado, podría suponer el desembarco del FMI y sus fórmulas tradicionales. Y conviene no olvidar que el FMI es el brazo armado de los economistas ultraliberales de la Escuela de Chicago, fieles seguidores de su gurú Milton Friedman. Aplicarían en Cuba la doctrina del shock e implementarían el capitalismo más salvaje. A pesar de que su autora es una activista antiglobalización, y por tanto sus criterios siempre están algo sesgados en esa dirección, es muy ilustrativa la lectura del libro "La doctrina del Shock. El Auge del Capitalismo del Desastre" de la canadiense Naomi Klein. De lectura muy amena, el libro pasa revista a la actuación de esas fuerzas en alguna de las transiciones más sonadas de los últimos cuarenta años. Cuenta Naomi cómo los desastres (naturales o inducidos por situaciones bélicas) crean un shock en la sociedad, que queda narcotizada e inane ante el avance de la implantación de un capitalismo salvaje, basado en la reducción del Estado a su mínimo tamaño posible, y a la privatización de todos los servicios. Siguen los despidos masivos y el encarecimiento de los precios. Los únicos que ganan en esa batalla económica son las multinacionales y quien sea que consiga comprar las joyas del reino a precios de ganga.

Ese es un escenario apocalíptico, que ya se vivió en el Chile de Pinochet, en la Rusia de Yeltsin o en el Irak de la Invasión de 2003. En Cuba eso solamente conduciría a malbaratar todas las riquezas del país y sus principales activos, bienes que serían privatizados y vendidos a multinacionales y, en el mejor de los casos, en una década habrían aparecido en la isla algunos nuevos milmillonarios, posiblemente escogidos de entre el exilio cubano de Miami. Pero sería dramático para la población cubana, que se empobrecería todavía más, y que quedaría proletarizada para los restos. Y que sufriría la represión más dura (y profesional) en caso de rebeliones o revueltas.

Da la sensación de que si Estados Unidos nunca ha decidido invadir Cuba (o reconquistarla, según la dialéctica que prefiramos utilizar) -tras el fiasco de Bahía de Cochinos, se entiende- es porque: 1) Atacar a Cuba era atacar a la Unión Soviética, y eso no se lo podían permitir. 2) Tras la desaparición de la URSS, su Inteligencia nunca logró demostrar que Cuba fuera una amenaza suficiente como para que les pudiera servir de coartada para una invasión y 3) Porque un ataque a Cuba podría provocar un desastre migratorio que afectaría directamente al territorio USA Mainland.

Lo que la población cubana merece es una evolución del régimen y del país hacia un Estado Social de Derecho, en la mejor línea de las socialdemocracias europeas. Capitalizando los mejores activos del Estado (la Sanidad y la Educación, por ejemplo, aunque muy deteriorados en los últimos años por la falta absoluta de recursos) en beneficio de la población. Pero, a la vez, haciendo funcionar de modo eficiente los mejores recursos del país (turístico, industrial, agrícola) para generar una riqueza que repercuta en el bienestar de los cubanos. Y normalizar el país con una transición ordenada.

Claro que conseguir ese escenario que puede parecer idílico requiere de la inteligencia y la mesura del propio régimen, de los opositores y disidentes, y de los países de mayor presencia en el orden internacional, y de modo muy especial de la Unión Europea. El objetivo inmediato no debe ser la rendición del régimen, porque ese escenario de shock es el preferido por los friedmanitas del FMI. La presión debe realizarse para conseguir la progresiva liberalización del régimen, y su apertura a maneras mucho más democráticas, pero entendiendo que Política y Economía deben ir absolutamente de la mano.

Una asfixiante presión política sobre el régimen sólo puede conseguir su empecinamiento, el enroque en las posiciones actuales, y, en caso de no resistir, la terapia de shock y la almoneda de los activos del país.
Playa en Cayo Coco, Cuba
(Fuente: innovart)

La evolución de Cuba en este siglo XXI no puede ser, de ninguna forma, la vuelta a la situación prerrevolucionaria, a la época de Batista, y no debe ser la revolución hacia un capitalismo salvaje, que sólo contribuiría al mayor empobrecimiento de la población cubana, y a la expoliación de sus riquezas. Conseguir desarrollar un escenario de evolución democrática y de eficiencia en la gestión económica requiere de todos la eliminación de las actitudes aprioristas y viscerales, tanto a favor como en contra del régimen cubano.

El tema auténtico del que hay que ocuparse no es tanto el régimen cubano en sí mismo, sino el bienestar de la población de la isla. Ese será el barómetro del éxito o del fracaso.

Ya hay demasiados países centroamericanos condenados a un empobrecimiento endémico, carentes de clases medias que les den estabilidad, como para que, entre todos, permitamos que Cuba se sume a ese pelotón desfavorecido.

Por ello creo firmemente que la Unión Europea debería modificar la llamada Posición Común, para posicionarse como socio y acompañante de Cuba en ese camino hacia su normalización y su consolidación como la nueva socialdemocracia del Caribe.

Que podría ser ejemplo para otros.

JMBA

lunes, 25 de octubre de 2010

Comprar en Internet

Desde hace ya varios años, vengo comprando regularmente diversos productos a través de Internet. Aparte, lógicamente, de los billetes de avión o tren y las reservas de hoteles. Nunca he tenido ningún problema por ello, aunque sí es cierto que a veces hay que lidiar con algunos inhibidores.
Portal de Redcoon

Os puedo decir que, en general, el único problema auténtico es la logística final de la entrega. Es habitual que en el domicilio no haya nadie durante el día, ni siquiera un conserje de guardia para recibir paquetes. En ese caso hay que confiar en recibirlo en el trabajo (el que lo tenga), donde habitualmente hay una recepción durante todo el horario laboral. O recogerlo en la oficina de Correos, en el caso de que ese sea el método de envío elegido. En fin, la logística de la entrega es un tema al que hay que prestarle especial atención.

Hay otro tema que a veces puede resultar algo truculento, y es el del pago. Pagar contra reembolso no es práctico, y supone habitualmente un sobreprecio. Realizar una transferencia es pagar por anticipado y, salvo que ya conozcamos bien al proveedor, nos da un poquito de grima. La mejor opción, para mi, es el pago por tarjeta de crédito (o débito). Creo que es tan seguro (si no más) que perder de vista nuestra tarjeta durante unos minutos en cualquier restaurante. Y nos da un cierto plazo para cancelar el pago, si hubiera que acabar haciéndolo, por el motivo que sea.

Pero la obsesión por la seguridad a veces le complica la vida al cliente un poco más allá de lo que sería deseable.
Portal de Pixmania

Hasta ahora he comprado, por ejemplo, libros en Francia (via Amazon), en Inglaterra (via Waterstones ó Blackwell) y en España (via Casa del Libro). En todos los casos hay que registrarse como usuario, pero luego eso resulta cómodo para las siguientes compras, porque el sistema ya conoce todos tus datos, y la operación es mucho más sencilla. Con los ingleses incluso merece la pena obtener la tarjeta de fidelidad, por la que acumulas libras en tu cuenta, que luego puedes emplear para pagar (al menos en parte) un pedido posterior. Aunque siempre hay que tener en cuenta el impacto de los Gastos de Envío, que a menudo suponen una parte importante de la factura final.

También me compré un maravilloso televisor LCD de 40 pulgadas (en vaikun). En este caso, una vez elegido el modelo, busqué el mejor precio, y conseguí adelantar unos meses una bajada de precios para esa referencia. También compré recientemente dos alimentadores eléctricos de disco duro externo que empezaron a fallarme tras varios años de uso, y que eran imposibles de encontrar en el comercio (esta vez, directamente en La Cie, el fabricante).

Para comprar elementos de informática creo que la mejor opción actualmente es la compra por Internet. La oferta es de tal envergadura y variedad, los precios de muchos de los elementos son tan extremadamente volátiles, que sólo una comparación exhaustiva nos deja relativamente tranquilos de haber realizado una buena compra. Una visita al Media Markt o Saturn de turno nos puede marear, ya que se han convertido prácticamente en parques temáticos, y sus precios, no son, en general, lo mejor que el mercado nos puede ofrecer. Y ya no digo nada si lo que precisamos comprar es un pirulo para las redes, porque los matices y detalles son a menudo tan sutiles, que en una visita precipitada mirando las cajas es fácil que acabemos tomando decisiones equivocadas. Y, en esas tiendas, conseguir la asesoría de alguien que sepa es a menudo un deseo no satisfecho.

Hay multitud de webs que ofrecen compra online de elementos de informática, pero creo que dos de ellas son las más recomendables (por su amplio catálogo, precios ajustados, y seriedad contrastada): Pixmania y Redcoon.
Portal de Paypal, intermediario para pago seguro

Os voy a contar mi última peripecia (que no problema). Necesitaba comprar un par (para tener copia de seguridad) de discos duros externos grandes (2TB), porque el pase de mis películas en DVD a disco duro ya no daba más de sí. Media Markt publicitó un tipo de disco de 2TB a 114 Euros, un precio excelente. Acudí a una de las tiendas, pero ese producto estaba arrasado y era imposible comprarlo. Empecé a mirar por Internet, primero en Pixmania, y localicé un modelo de disco (marca Verbatim) al mismo precio (salvo los Gastos de Envío). Además, para celebrar el Aniversario de la web (creo que el undécimo) ofrecían durante algunos días un 4% de descuento en el sitio.

No compré todavía, y miré en algún otro lugar. Al día siguiente, volví a la web de Pixmania con ánimo de compra, pero el mismo disco había subido de 114 á 119 Euros, lo que me olió a cuerno quemado. No compré todavía. El último día de la promoción estaba dispuesto a comprar (el descuento del 4% compensaba prácticamente la subida de cinco euros en el precio). Pero, por alguna manipulación que fui incapaz de deshacer, no conseguí incluir el descuento en mi pedido (la web me decía que sólo podía aplicarse una vez). Salí huyendo.

Revisé la oferta en Redcoon, y encontré un disco de 2TB de Western Digital (uno de los principales actores de este campo) por 115 Euros. Y los gastos de envío (incluido el Seguro de Transporte) era algo más barato que en Pixmania. Decidí la compra con Redcoon, y lancé el pedido. A la hora de pagar, podía escoger entre transferencia (sin cargo), contra reembolso (con unos 5-6 Euros de cargo adicional) o mediante tarjeta de crédito (con el 1,5% de cargo adicional, en mi caso, 3,57Euros). Escogí esta última opción, y el sistema me derivó a un intermediario de pago seguro, en este caso, ClickandBuy.

Para el proveedor, esta figura es muy cómoda, porque les evita todas las gestiones relacionadas con el cobro, a cambio de una pequeña comisión (que al final me repercutieron como cliente). El intermediario para pagos seguros más conocido es PayPal, pero en este caso Redcoon ha escogido ClickandBuy, por los motivos que sea.
Portal de ClickandBuy, otro intermediario
para Pago Seguro por Internet

Procedí a registrarme con ClickandBuy, e intenté pagar con una tarjeta MasterCard. Pero resultó que la tarjeta no estaba registrada como Secure para Pagos por Internet (efectivamente, es una gestión que pude realizar luego con mi banco, también por Internet). En la práctica, esta operación supone que al pagar con esa tarjeta por Internet, el sistema nos pide una contraseña adicional, para mayor seguridad. Cambié a una VISA que tengo securizada con mi Banco via la tarjeta de claves. Es decir, al pagar, el sistema me pide como confirmación adicional una de las claves de la tarjeta. Llegué a recibir un SMS de mi entidad conforme el pago se había realizado, pero al final conseguí una pantalla de la web indicando que "Lamentamos...". En resumen, el pago no se había podido completar.

Ya había aprendido algo de estos entresijos cuando hace unos años compré un minijuego (8 Euros) por Internet en una web húngara. El pago por tarjeta falló varias veces, hasta que conseguí completarlo. Me llamaron de mi Banco, para preguntarme si había estado recientemente en Hungría, porque había en total diez peticiones de autorización por esa cantidad. Les conté el tema, y me dijeron que no me preocupara, porque para hacer efectivo el pago, el proveedor debía emitir la correspondiente facturación a VISA. Efectivamente, me acabó llegando un único cargo.

Este parecía ser un caso idéntico, pero esperé de todas formas un par de días para verificar que no tenía ningún cargo en la tarjeta. Mientras, Redcoon me informó de que tenía un pedido no pagado, y que tenía siete días para pagarlo, o lo iban a cancelar. Me daban la opción de enviar una transferencia, con la que me ahorraba el cargo adicional de los 3,57Euros. Al final opté por esta modalidad, y ahora estoy esperando el envío, que ya advertían que tardaría unas dos semanas. Espero que sea el regalo de Todos los Santos.

En paralelo, investigué algo más en la web de ClickandBuy. No conseguí determinar por qué el pago había fallado, pero la realidad es que la web me informaba de que la "tarjeta VISA no estaba confirmada". Para confirmarla, me ofrecían una opción bastante rocambolesca, pero que al final acepté. Se trata de que emitían dos cargos mínimos contra mi tarjeta (de entre 1 y 2 Euros cada uno). Cuando yo los recibiera, debía conectarme a su web e introducir los importes exactos de esos dos cargos. Efectivamente así lo hice, y al final del proceso conseguí tener disponibles en mi bolsa de ClickandBuy la cantidad de 2,90 Euros, a utilizar en alguna próxima compra. Y mi tarjeta VISA confirmada.

En fin, el mensaje final es que la extrema seguridad (como en otras áreas de la vida, por cierto) a menudo genera complicaciones en un proceso que, por sí mismo, debería ser considerablemente más simple.

Tomad nota de la historia, como quien ha aprendido por la experiencia... de otros.

JMBA