Querido Paseante, siempre eres bienvenido. Intenta escribir algún comentario a lo que leas, que eso me ayuda a conocerte mejor. He creado para ti un Libro de Visitas (La Opinión del Paseante) para que puedas firmar y añadir tus comentarios generales a este blog. Lo que te gusta, y lo que no. Lo que te gustaría ver comentado, y todo lo que tú quieras.


Pincha en el botón de la izquierda "Click Here - Sign my Guestbook" y el sistema te enlazará a otra ventana, donde introducir tus comentarios. Para volver al blog, utiliza la flecha "Atrás" (o equivalente) de tu navegador.


Recibo muchas visitas de países latinoamericanos (Chile, Argentina, México, Perú,...) pero no sé quiénes sois, ni lo que buscáis, ni si lo habéis encontrado. Un comentario (o una entrada en el Libro de Visitas) me ayudará a conoceros mejor.



Mostrando entradas con la etiqueta sarkozy. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sarkozy. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de mayo de 2012

François Hollande, coronado Presidente de la Vª República

Decía Raimon que al meu pais la pluja no sap ploure (en mi país, la lluvia no sabe llover). O no llueve nada o llueve demasiado; la sequía o la catástrofe: 

Al meu país la pluja no sap ploure:

o plou poc o plou massa;
si plou poc és la sequera,
si plou massa és la catàstrofe.


(extraído de cancioneros).
François Hollande, junto al Collar de Gran Maestre de la
Legión de Honor, recibe los aplausos de su compañera,
Valérie Trierweiler.
(AFP; Fuente: tf1)

En París, la lluvia sí sabe llover (como bien lo conocen sus habitantes, o quien lo haya visitado varias veces), y un día fresco y lluvioso de primavera ha recibido hoy la investidura de François Hollande (1954) como séptimo Presidente de la Vª República.

Se celebró esta mañana en el Palacio del Elíseo de París la llamada Ceremonia de Investidura (o de Traspaso de Poderes - Passation de Pouvoirs). Hollande fue proclamado oficialmente como nuevo Presidente de Francia para los próximos cinco años (un quinquenio, un quinquenat).

La Ceremonia está diseñada para darle el máximo protagonismo al Presidente entrante. Nicolas Sarkozy recibió a François Hollande en la alfombra roja al pie de los escalones de acceso. A continuación tuvieron una breve reunión (Sarkozy le daría las llaves de la casa, las del garage, esta para desactivar la alarma; la combinación de la caja fuerte; aquí está la llave del gas y en ese armarito están los fusibles y el disyuntor; si algo no os gusta, se lo dices al secretario; hasta luego, Lucas, buena suerte). Sólo media hora después, las dos parejas se despidieron a las puertas del Elíseo, y se escenificó la partida de Nicolas Sarkozy, hacia el coche oficial de la mano de su esposa, Carla Bruni, y en dirección a su domicilio particular.

En la Vª República francesa, la figura del Presidente no es, ni mucho menos, meramente representativa (como en otras repúblicas próximas, Italia o Alemania, por ejemplo). El Presidente de la Vª República es el Jefe del Estado y el máximo dirigente político del país. El Primer Ministro (nombrado directamente por el Presidente de la República) está a la cabeza del Gobierno, pero su relevancia es equivalente a la de un vicepresidente del Gobierno en España, por hacer una comparación fácilmente entendible. Esta tarde se ha sabido que el nuevo Primer Ministro será Jean-Marc Ayrault (1950), alcalde de Nantes desde 1989 y presidente del grupo socialista en la Asamblea Nacional desde 1997. Además, habla perfectamente el alemán.
El saludo de los presidentes saliente y entrante, a las
puertas del Palacio del Elíseo.
(Eric Feferberg; AFP; fuente: thestar)

En la etapa de Nicolas Sarkozy, hombre bajito pero de ego superdesarrollado que todo lo invadía, ha dado la sensación de que el Presidente de la República no sólo era el que mandaba más, sino que era el que mandaba sobre todo. Hollande ha prometido un estilo de Presidencia diferente; ha dicho repetidas veces que el Jefe del Estado no es el jefe de todo. Hoy ha indicado que su misión es la de fijar las prioridades, pero que Gobierno, Parlamento y Justicia son independientes. En el mejor estilo de los tradicionales valores republicanos.

Por su protocolo, por sus manifestaciones y por la visibilidad y trascendencia de sus actos, la Vª República tiene tintes muy próximos a la monarquía. Algunos hablan de República Monárquica, pero la prensa prefiere utilizar la fórmula inversa, de Monarquía Republicana. Por eso puede parecer que Hollande ha sido coronado hoy como Presidente de la República. El interior del Palacio del Elíseo (que hoy hemos podido ver con profusión, pues las cámaras televisivas han seguido en todo momento al nuevo Presidente por sus pasillos y sus salas), recuerda más a un Palacio Real que a la residencia de un presidente republicano. Tras ser proclamado oficialmente como nuevo Presidente de la República (por el presidente del Consejo Constitucional), lo primero que se le ha entregado a François Hollande es el Collar de Gran Maestre de la Legión de Honor, de manos de su Canciller. Que no es una corona, pero se da el aire.

Es la primera vez que alcanza la Presidencia de la Vª República un hombre soltero. Al menos, técnicamente soltero. A pesar de la larga convivencia con Segolène Royal (hija de militar, nacida en 1953 en Dakar, parte de lo que entonces era el África Occidental Francesa; presidenta del Consejo Regional de Poitou-Charentes, al suroeste de Francia; candidata a las Presidenciales de 2007, pero finalmente vencida en la segunda vuelta por Nicolas Sarkozy), de la que tienen cuatro hijos (Thomas -1984-, Clémence -1985-, Julien -1987- y Flora -1992), nunca llegaron a casarse. Aparte de sus convicciones o decisiones personales, parece que en este hecho tuvo su influencia el que la ley francesa prohíbe que los dos miembros de un matrimonio puedan ser diputados al mismo tiempo.

En vísperas de las elecciones presidenciales de 2007, se filtró la posibilidad de que acabaran anunciando su boda; pero, en su lugar, lo que se hizo público fue su separación. Desde 2006, François Hollande había iniciado una nueva relación sentimental, con Valérie Trierweiler, que hoy ha acompañado a François toda la mañana, y se ha convertido en Primera Dama de Francia. Valérie Massonneau (su apellido familiar de soltera) nació en Angers (al oeste de Francia, sobre el curso bajo del Loira) en 1965. Se ha casado dos veces. La primera con un compañero de infancia, que terminó en divorcio sin hijos. Y la segunda con Denis Trierweiler, secretario de redacción de la revista Paris-Match, con quien tuvo tres hijos y de quien está en proceso de divorcio, todavía no resuelto.

Valérie realizó diversos trabajos de periodismo político. Desde 1989 en Paris-Match (siguiendo, especialmente, al Partido Socialista). Y desde 2005 en la nueva cadena de televisión Direct 8. Esta mañana oí a algún periodista de la televisión francesa (France 24), comparar su situación con la de nuestra Princesa de Asturias, que pasó de periodista televisiva a princesa tras su matrimonio con Felipe de Borbón. Valérie, que llevaba un vestido negro, tenía en alguna parte del Elíseo una chaqueta larga y blanca, para abrigarse cuando había que salir al exterior.

Hollande quería para hoy una ceremonia sobria y sencilla, dados los tiempos que corren. Así, entre los dos centenares de invitados al acto en el Palacio del Elíseo, no estaba ninguno de sus familiares (a excepción de su compañera Valérie), ni siquiera sus propios hijos. Parece que ha querido alejar el acto de las portadas de la prensa del corazón.

En su primer discurso como Presidente de la República ha insistido en los temas clave que han articulado su campaña, contra cualquier tipo de discriminación (citó al antisemitismo, en particular) y respeto a la dignidad de todos (citó especialmente a las mujeres). Prometió respeto a todos los pueblos. Quiere ser el Presidente de todos los franceses (sea cual sea su origen, su residencia o su recorrido) y llama a la unión (rassemblement). Se propone promover en Europa una nueva via. En una entrevista política de estos últimos días, manifestaba su desagrado con la imagen que se ha dado en llamar Merkozy. Insiste en que no se puede gobernar a toda la Unión Europea desde un duopolio, que provoca en los demás países la sensación de estar dirigidos por un Directorio que da prioridad (muy probablemente) a sus propios intereses nacionales. No hay duda de que François Hollande trae aires nuevos al ambiente extremadamente enrarecido de estos últimos años.
Exterior del Palacio del Elíseo
(AFP: Fuente: republicain-lorrain)

En su discurso recordó algunos de los logros de sus predecesores en el puesto. A Sarkozy solamente le deseó lo mejor para la nueva vida que ahora se abre por delante suyo. No parece que sean, precisamente, grandes amigos. En la segunda vuelta, Sarkozy cayó derrotado por un estrecho margen de tres puntos (51,5% vs. 48,5%). 

Tras el discurso, saludos personales (algún abrazo, muchos apretones de mano, algunas palabras, bastantes besos tanto a mujeres como a algunos hombres) a todos los invitados, entre los que no estaba Segolène Royal ni, por supuesto, Dominique Strauss-Kahn. Se pudo ver, por ejemplo, a Martine Aubry, actual secretaria general del Partido Socialista francés, o a Lionel Jospin, primer ministro con Mitterrand, y fracasado candidato a las presidenciales de 2002, en las que no llegó ni siquiera a la segunda vuelta (donde Chirac tuvo que enfrentarse a Le Pen). Ese año, un 80% de los franceses, muchos con una pinza en la nariz, votaron por Chirac en la segunda vuelta, o sea, contra Le Pen. Sería un apasionante ejercicio político poder asistir a una segunda vuelta de elecciones en Grecia; en la que los electores tuvieran que enfrentarse a decidir dar su apoyo a la derecha europeísta o a la extrema izquierda que propone la insumisión y la salida del euro. Le he oído recientemente a un comentarista político un símil estimulante: mientras que la votación en la primera vuelta es sexual, en la segunda es amorosa.

Tras la revista militar en los jardines de Palacio (con interpretación de La Marsellesa y 21 salvas de cañón), desplazamiento al obligado homenaje en la Tumba del Soldado Desconocido, en el Arc de Triomphe. Aquí, una novedad interesante, en lo que se refiere al vehículo oficial que ha escogido Hollande: un Citroën DS5. Se trata de un coche familiar grande, estilo monovolumen, con el techo de lona y descapotable. Fabricado, por supuesto, en Francia. Todo un mensaje de estilo.

En el recorrido por los Campos Elíseos, hasta la Place de l'Étoile, el vehículo circuló a velocidad lenta, rodeado por motoristas de escolta y fuerzas a caballo. El chófer del coche presidencial tenía el limpiaparabrisas en funcionamiento intermitente. Hollande, de pie dentro del coche, saludaba al escaso público presente (propio de un día laborable y lluvioso) y a sus paraguas. No sé cuántas veces habrá tenido que cambiarse de traje, pues la lluvia ha sido inclemente con él, durante toda la jornada. Por el camino, se dio la tradicional escena de publicidad gratuita (supongo) al pasar frente a los característicos toldos rojos del Restaurante Fouquet.

Una de las tradiciones republicanas para el primer día de los nuevos Presidentes es la de llevar a cabo algún homenaje específico, escogido por el Presidente y que todo el mundo interpreta como el tono que quiere dar el entrante a su presidencia.

Hoy el primer homenaje fue a Jules Ferry, frente a la estatua dedicada a él, en el Jardin des Tuileries, junto a la Rue de Rivoli. Jules Ferry fue un político francés del siglo XIX, que fue alcalde de París, primer ministro de la IIIª República por dos veces, Ministro de Asuntos Extranjeros, Presidente del Senado y Ministro de Instrucción Pública y de las Bellas Artes. Entre 1881 y 1882, proclamó las leyes que consagraron la educación obligatoria y gratuita, y la enseñanza laica. Se le considera uno de los padres fundadores de la identidad republicana, y el promotor de lo que a menudo se conoce como la escuela republicana, la escuela gratuita, laica y obligatoria. Según parece, también sostuvo posiciones muy discutibles sobre la expansión colonial francesa, por lo que su elección por parte de François Hollande ha sido bastante controvertida.

En el Jardín de las Tullerías esperaban a François Hollande un par de centenares de invitados, entre los que había numerosos alumnos de escuela, niños y jovencitos de todas las razas, unidos por su afán de inmortalizar la jornada con sus móviles.

En un breve discurso, condenó a Jules Ferry por sus posiciones colonialistas, y le ensalzó por su papel en la promoción de la école republicaine. Insistió en la importancia de la enseñanza para todos como eje vertebrador de los valores republicanos. Y reiteró su promesa electoral de aumentar durante su mandato el número de profesores de escuela en 60.000. Para garantizar la igualdad de oportunidades, sin importar dónde o en qué medio se reside. Hizo mención específica de la importancia de las escuelas en el medio rural. 
La comitiva del nuevo Presidente, por los Campos Elíseos,
hacia el Arco de Triunfo.
(Fuente: tf1)

Durante este acto, el Sol brilló un ratito con timidez.

El segundo homenaje lo rindió a Marie Curie, en el Instituto Curie, rue d'Ulm, en el distrito quinto de París (5éme arrondissement), cerca de los Jardines de Luxemburgo. En este acto (en el que no hubo discurso, pero el cielo se abrió para dar paso a un breve aguacero), Hollande homenajeaba a la estudiante polaca inmigrante en Francia, a la mujer y madre de familia, a la investigadora de prestigio (Premio Nobel de Física en 1903, junto a Henri Becquerel y Pierre Curie; Premio Nobel de Química en solitario en 1911) y a la propia labor de investigación del Institut Curie para la curación del cáncer. El ayudante que sostenía un paraguas no consiguió evitar que el traje de François Hollande quedara nuevamente empapado, así como los cristales de sus gafas.

La jornada en París concluyó con la tradicional recepción en el Ayuntamiento de París (Hotel de Ville). En su discurso, desglosó una oda a Paris, casi un panegírico, centro de acontecimientos históricos (desde la Revolución de 1789 a los hechos de Mayo de 1968), la gran capital donde se genera el 10% del PIB de todo el país. Todo ciudadano francés tiene una unión especial con su propio pueblo o ciudad, y con París, que les pertenece a todos. Citó a Victor Hugo (todo el género humano tiene derechos sobre París) y reconoció de sí mismo que, habiendo nacido en Normandía, ha desarrollado una relación muy especial con el Departamento de Corrèze (en la región Limousin), pero se siente parisino de corazón y vida. Prometió que el Estado será socio leal para el desarrollo de los proyectos de futuro de la capital, como el Paris Metropole. Insistió en sus ideas centrales de transmitir a todos los ciudadanos un mensaje de confianza y de esperanza, y de velar especialmente por los Derechos del Hombre y por la juventud, otra de sus obsesiones.   

Esta misma tarde tenía una reunión (una cena) con la canciller alemana Angela Merkel, en Berlín. Se acabaron los fastos y las candilejas, y hay que ponerse a trabajar. Según la información oficial, se trata de una reunión protocolaria para establecer mutuo conocimiento, y no se esperan (todavía) decisiones importantes. Pero la Merkel no da puntada sin hilo. Habrá que ver lo que los noticieros publican mañana.

Para el jueves se prevé la primera reunión del Consejo de Ministros, para el viernes un encuentro bilateral con Barack Obama en Camp David, una cumbre del G8 para el sábado, y una cumbre de la OTAN en Chicago para el domingo y el lunes. Trabajo no le faltará.

François Hollande es ya oficialmente el séptimo Presidente de la Vª República (y el 24º Presidente de la República Francesa). Una tendencia política y un talante personal muy diferentes de los de Nicolas Sarkozy. En Francia (y en la Unión Europea) parece que se respiran aires nuevos.

Que tenga mucha suerte y acierto. Que falta nos hace.

JMBA

jueves, 3 de mayo de 2012

Mi impresión sobre el debate francés

Este miércoles noche fue particularmente estresante en la televisión. A las ocho, el partido Barcelona-Málaga (4-1) por Canal + Liga. A las diez, el Athletic de Bilbao - Real Madrid (0-3) en la Sexta (y las autonómicas), donde el Real Madrid se proclamó campeón (matemático) de la Liga (justamente el día de la festividad de la Comunidad de Madrid, como ha apuntado mi amigo Ansgar en Facebook). Y desde las nueve hasta las doce, el debate tradicional entre-las-dos-vueltas (debat de l'entre-deux-tours) de los dos candidatos a la Presidencia de Francia, Nicolas Sarkozy y François Hollande, que seguí casi por completo a través de la cadena  France 24. En el dial 313 de Digital+ se sintoniza la versión francesa, aunque también se emite en inglés y árabe.
Al fondo, una imagen del Palacio del Elíseo. De frente, los dos periodistas
(Laurence Ferrari y David Pujadas). A la izquierda Hollande,
a la derecha Sarkozy.
(Fuente: europe1)

El debate duró casi tres horas, y terminó muy cerca de la medianoche. Todos los detalles de la puesta en escena, por supuesto, habían sido previamente consensuados por los equipos de los dos candidatos, que habían acordado los diversos grandes temas a tratar y el orden de las intervenciones. Como en una partida de ajedrez, dos relojes digitales contabilizaban el tiempo de uso de la palabra de cada uno de los dos candidatos. Cuando terminó, estaban igualados al segundo. Había dos periodistas que actuaban de moderadores (un hombre y una mujer), ambos, periodistas de prestigio en la televisión francesa (Laurence Ferrari y David Pujadas).

La prensa francesa (y también la de otros países) ha concluido que Hollande ganó el debate, aunque no creo que eso sea tan claro, desde luego. De todas formas, está comprobado que los debates televisivos influyen relativamente poco en el voto de la segunda vuelta. Los expertos no le dan más influencia que un exiguo 1-2 % en el sentido de los votos efectivamente emitidos el domingo de la segunda vuelta (en este caso, el próximo domingo, 6 de Mayo).

A pesar de su baja influencia en la opinión de los votantes, estos debates son ya tradicionales en Francia. Este era singular por varios motivos. Primero, uno de los candidatos es el Presidente que ha ocupado el Elíseo los últimos cinco años (en 2007 no fue el caso, ya que Jacques Chirac no se presentaba a la reelección). Por otra parte, y por primera vez (en la Vª República, como dicen los franceses, que es algo equivalente a lo que los españoles denominamos el período democrático para España), el presidente saliente quedó por detrás del candidato en la primera vuelta.

Los candidatos se enfrentan al debate con el máximo respeto, sabiendo que es una herramienta de muchísimo valor, aunque influya poco en las votaciones inmediatas. Al que resulte elegido, lo que dijo en el debate será lo que el pueblo francés le exigirá y sobre lo que le pedirá cuentas. Y al que pierda las elecciones, se le recordará lo que dijo si algún día decide volver a participar en esta carrera.

Cada candidato acudió al debate con un objetivo (modesto) bien definido. El objetivo de Sarkozy era demostrar al pueblo francés que Hollande no tiene el empaque de estadista que exige la Presidencia de la República. Y el objetivo de Hollande era demostrar a los franceses que Sarkozy es un personaje arrogante, incluso soberbio, que desconoce (ignora) los sufrimientos de muchos franceses, a la vez que intentaba reforzar su imagen y prestigio personal (Hollande nunca ha sido, hasta ahora, ni siquiera ministro).

Así, Sarkozy se dirigía a su rival, durante todo el debate, con un displicente Monsieur Hollande. Le acusó en repetidas ocasiones de calumniar, o incluso de mentir, intentando demostrar que Hollande utilizaba cifras que no eran ciertas, como quien riñe a un colegial que no se ha estudiado bien la lección. Su intención era poner de manifiesto que Hollande no está capacitado ni personal, ni profesional, ni políticamente, para ocupar la Presidencia de la República.

Conviene no olvidar que la situación de Francia dentro de la Unión Europea y de la eurozona es la de periferia del núcleo duro. El paro no ha dejado de crecer en los últimos once meses, hasta un 10,9%, y su déficit público en 2011 superó ampliamente el 5%. Está claro que su situación no es tan mala como la española, pero tampoco está para tirar muchos cohetes.

Algunas frases de Sarkozy quisieron ser demoledoras. Así, hablando de economía y de la intención de Hollande de introducir una tributación de hasta el 75% para rentas superiores al millón de euros anual, Sarkozy le dijo: Usted quiere menos ricos; yo quiero menos pobres en Francia. En otro momento, el moderador preguntó a los candidatos qué tipo de Presidente serían si resultaran elegidos. Hollande respondió que un hombre normal. Sarkozy le saltó al cuello, argumentando que un hombre normal no está a la altura de los desafíos de la Presidencia de la República. Con lo que implícitamente se situaba a sí mismo en el rango de los hombres extraordinarios.

Sarkozy hizo muchos guiños a los votantes del Front National. Marine Le Pen (que obtuvo en torno al 18% de los votos en la primera vuelta), manifestó (en el mítin del 1º de Mayo en la Place de l'Opéra de Paris) que ella va a votar en blanco en la segunda vuelta, pero dejó libertad de voto a sus simpatizantes. Que son cortejados por Sarkozy de forma evidente, con propuestas nacionalistas de cierre de fronteras y contra la inmigración (en principio, la ilegal) y la multiculturalidad de la sociedad.

Hollande partía con ventaja y creo que la conservó, o quizá incluso la amplió algo. Todos los sondeos auguran que el resultado en la segunda vuelta le podría ser favorable por hasta ocho o diez puntos (se habla del entorno 54%-46%). A sus votantes los traía ganados de casa, a los ecologistas y al Front de Gauche los da también por inclinados a su candidatura. Y con su mesura y saber estar, parece que se ganó a los centristas votantes de François Bayrou. Por lo menos este jueves, Bayrou ha manifestado su voluntad de votar por Hollande el domingo, dando una indicación, pues, a sus simpatizantes.

El debate fue áspero, rudo y a veces hasta cruel, como destaca la Prensa en general. Los dos candidatos salían a intentar hacer sangre en el contrario, y a fuer que lo consiguieron en varias ocasiones. Hollande demostró que Sarkozy no ha cumplido sus promesas electorales. Entre otras cosas, en el 2007 Sarkozy dijo que si el paro llegaba al 5%, él iba a dimitir. Y la Deuda pública francesa ha crecido exponencialmente en los últimos años.

Sarkozy, por su parte, insistió en lo que ha sido uno de los leit motivs de su campaña. Intentó ridiculizar a Hollande por su amistad y connivencia con Zapatero, y por sus visitas a La Moncloa. Explícita o veladamente, su mensaje a los franceses es que si no quieren acabar como los españoles, deberían votar Sarkozy. Si votan a Hollande, lo que hizo Zapatero con España es lo que hará Hollande con Francia.

También intentó ridiculizar a Hollande por sus propuestas antinucleares, arguyendo que era una concesión ridícula para apropiarse del poco más del 2% conseguido por los ecologistas en la primera vuelta. Forzó a Hollande a decir que en el próximo quinquenat (quinquenio, el período por el que se elige Presidente), si resulta elegido Presidente, sólo se cerraría una central nuclear (la más antigua, cercana al Rhin y la frontera alemana, en Alsacia). A lo que Sarkozy replicó: ¿en qué quedamos? Si la energía nuclear es mala y peligrosa, habría que cerrarlas todas. Y si no, ¿por qué cerrar alguna?. Añadió que el riesgo de tsunami junto al Rhin es descartable.

Hollande, a pesar de que interrumpió muchas veces las explicaciones de Sarkozy, supo mantener los nervios y evitar dar una imagen de atrabiliario. En el debate de 2007, fue famosa una reacción airada de Segolène Royal, a la que Sarkozy respondió que vous êtes énervé, (ha perdido los nervios) y esa no es la actitud adecuada para un Presidente de la República. A lo que Segolène respondió je ne m'énerve pas; je me revolte (no me pongo nerviosa, sino que me rebelo).

Y resultó curioso que ambos candidatos invocaran comparaciones con Alemania, en diversos ámbitos y en distintas direcciones. Parecería que en el imaginario popular francés del momento, Alemania y España representan en este momento lo que sí y lo que no les gustaría llegar a ser.

La suerte está echada. Casi con toda probabilidad ganará Hollande el próximo domingo, ya que parece tener los apoyos suficientes. Sin embargo, qué gran estadista se perderá Europa con la partida de Sarkozy, si no fuera porque la soberbia y la prepotencia fluyen libremente por cada poro de su piel de hombre bajito.

JMBA

lunes, 23 de abril de 2012

Hollande y Sarkozy a la Segunda Vuelta

No ha habido realmente muchas sorpresas. Los dos candidatos esperados son los que pasan a la segunda vuelta, que se celebrará el domingo 6 de Mayo. Si acaso, el excelente resultado obtenido por Marine Le Pen y el Front National, que ha alcanzado el 17,90%, aunque los primeros sondeos le otorgaban cifras mucho más próximas al 20%.
François Hollande, acudiendo a votar
(AFP; Fuente: lavanguardia)

Durante todo este domingo, Twitter estuvo bullendo en torno al hashtag #RadioLondres. Alguien se lo inventó, honrando el papel de la emisora de la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, para facilitar el rodeo a la prohibición de difundir ningún tipo de sondeos en Francia antes de las ocho de la tarde (hora en que cerraron los últimos colegios electorales). Incluso hay prevista una multa de 75.000 Euros para los infractores. De hecho, para evitar problemas, todos los electores de ultramar (Caribe, Índico, Pacífico) votaron la víspera. En la práctica, esta restricción a la circulación avanzada de sondeos es imposible de cumplir en un mundo infinitamente interconectado. Especialmente los medios belgas y suizos (francófonos) publicaron sondeos antes de esa hora, e incluso la Agencia France Presse los difundió bajo embargo en Francia hasta las 20 horas. Y en Twitter, con #RadioLondres, a menudo con mucho humor, también. Algunos mensajes parecían propaganda de viajes, como el de "Amsterdam (por Hollande) 28€, Budapest (por Sarkozy) 26€,..... Jupiter (por el muy minoritario y algo estrambótico Jacques Cheminade) 0,25%". En ese lenguaje popular inventado sobre la marcha, Hollande podía ser Amsterdam, Queso, Gouda o Flanby (apelativo que se le ha dado por una cierta imagen que transmite, de suavidad y casi debilidad).

Yo seguí el final de la jornada electoral a través del programa especial que retransmitió France 24. Esta es la cadena francesa 24 horas todo noticias. Se emite en tres versiones diferenciadas, en francés, inglés y árabe. Curiosamente, en el paquete de cadenas de información de Digital*, la versión elegida es la inglesa. Pero se puede encontrar la francesa (y también la árabe) mucho más adelante en el dial, donde habitualmente ni siquiera se mira.

El programa empezó a las seis de la tarde, pero hasta las ocho tuvieron que entretenerse con los datos de participación (prácticamente el 80%) y con opiniones no muy comprometidas de diversos invitados.

A las ocho en punto divulgaron los resultados de un sondeo realizado por IPSOS-Logica que, básicamente, respondía al posicionamiento real final de los diferentes candidatos, aunque con algunos matices interesantes.

Pongo a continuación la relación de candidatos, con la cifra final de votos (en porcentaje), de acuerdo al escrutinio realizado al 99% y, entre paréntesis, la cifra que le daba ese primer sondeo.

François Hollande: 28,63% (28,4%)
Nicolas Sarkozy: 27,18% (25,5%)
Marine Le Pen: 17,90% (20%)
Jean-Luc Mélenchon: 11,11% (11,7%)
François Bayrou: 9,13% (8,5%)
Eva Joly: 2,31% (2%)
Nicolas Dupont-Agnian: 1,79% (1,8%)
Philippe Poutou: 1,15% (1,2%)
Nathalie Arnaud: 0,56% (0,5%)
Jacques Cheminade: 0,25% (0,2%)

Para los que hemos vivido los grandes chascos que han dado los sondeos en la mayoría de elecciones en España, sorprende ver lo atinadas que fueron esas primeras estimaciones. Sólo destacable ese baile de un par de puntos arriba y abajo para Nicolas Sarkozy y Marine Le Pen.

Lo que conviene tener muy claro es que los resultados detallados no sirven absolutamente para nada, ya que no dan ningún tipo de poder político real (escaños, por ejemplo). Lo único que se decide es qué dos candidatos pasan a la segunda vuelta, donde todo deberá decidirse.
Nicolas Sarkozy, junto a Carla Bruni, su segunda esposa.
(Fuente: lacosarosa)

Me sorprendió ver cómo todos los candidatos se precipitaron a lanzar sus mensajes a partir de las ocho, solamente en base a este (y otros) sondeos, sin esperar a la comunicación formal de resultados. Que, por cierto, no se produjo hasta cerca de las diez de la noche, en que hubo una comparecencia breve y escueta del Ministro del Interior, informando de los resultados al 75% del escrutinio, y remitiendo al próximo miércoles, en que se formalizarán los resultados finales oficiales.

El más madrugador fue Jean-Luc Mélenchon, del Frente de Izquierda. Relativamente desanimado (se esperaba un resultado mucho más próximo al del FN) dejó claro que está por la unión de las izquierdas, aunque no citó ni una sola vez por su nombre a François Hollande. Y, además, destacó otro elemento que conviene no perder de vista. Dijo tenemos la llave, y a continuación aclaró vosotros la tenéis, no yo, dirigiéndose a los seguidores que le acompañaban en la Place Stalingrad de París.

Efectivamente, los votantes recuperan su voto después de la primera vuelta, y dispondrán de nuevo, libremente, de él en la segunda. No hay intermediarios. En España, la elección del Presidente del Gobierno se realiza, de hecho, también a dos vueltas. Pero la segunda vuelta es pasto sólo de los políticos, de los diputados elegidos por el sufragio universal directo, que pueden negociar de acuerdo al poder relativo que a cada fuerza política las urnas le hayan otorgado.

Con el sistema que utilizamos en España, una vez conocida la distribución de escaños (que a menudo puede depender de la última centésima de votos) ya se puede realizar una estimación de cuál será el resultado final. Muy claramente si hay mayorías absolutas, con más indeterminaciones si no es el caso, pero se pueden anticipar las oportunidades de negociación entre fuerzas políticas más o menos afines, o incluso se puede especular sobre la posible abstención de alguno de los partidos, que permitiría la elección de un Presidente sin necesidad de apoyarle explícitamente.

Por el contrario, la segunda vuelta de las Presidenciales en Francia es una incógnita nueva. Habitualmente se infiere que los que hayan votado a uno de los dos candidatos finalistas en la primera vuelta, mantendrán su voto en la segunda. Pero ni eso es evidente. Porque existe un factor emocional que hay que tener en cuenta. En la primera vuelta, el votante deposita su voto de acuerdo a su sensibilidad, a sus sensaciones, a sus emociones. En el fondo, no se trata más que de una criba de candidatos. Muchos votos pueden ser de castigo o de censura, de reproche a alguno de los candidatos (especialmente a quien ha venido ejerciendo el poder en el último quinquenato). Parece evidente que Hollande puede haber recibido bastantes votos que, en puridad, son de censura a Sarkozy (por su altanería, por su soberbia, por su -relativo o aparente- desprecio a los rivales).

Los candidatos claramente minoritarios (la mitad de ellos han estado en torno al 2% de los votos, o muy por debajo de ello) habrán recibido los votos de sus fieles incondicionales, pero también con seguridad algunos votos de los que querían censurar el statu quo, el sistema, el bipartidismo imperante. Con el sistema español, esos serían votos perdidos. Pero con la segunda vuelta, eso es falso, ya que los votos a los cinco candidatos minoritarios representan una muy apetecible bolsa de más del 6% de electores.
Marine Le Pen, emocionada en su comparecencia tras
las votaciones. Las cosas nunca volverán a ser como antes.
(Autor: François Guillot, AFP; Fuente: ABC)

En la segunda vuelta, por el contrario, el criterio que debe utilizar el votante es mucho más práctico y menos emocional. Partiendo de que ninguno de los dos candidatos es el preferido por el 44% de los electores que han votado a otro en la primera vuelta, cada uno de ellos deberá tomar la decisión (quizá muchos tapándose incluso la nariz) de a cuál de los dos prefieren para que gobierne su país en los próximos cinco años. O cuál de los dos NO quieren que les gobierne.

Todos los votantes (incluso el 20% que este domingo se quedó en casa o no apareció por las cercanías de las urnas) recuperan su voto y tendrán que tomar otra decisión para el domingo 6 de Mayo. No existen los automatismos, aunque todos los analistas tratan de establecer patrones pasados de comportamiento, para anticipar lo que pueda suceder en la segunda vuelta. Por ejemplo, se predice que del orden de un 20% de los votos recibidos por Marine Le Pen podría acabar en manos de François Hollande y no de Nicolas Sarkozy, como sería lo más esperable, por proximidades ideológicas.

Este extraño efecto es debido a que mientras que en la primera vuelta se vota con el corazón, en la segunda se vota con la cabeza.

Conviene, pues, frenar los triunfalismos y los derrotismos. Ninguno de los dos candidatos que entrarán en liza tiene en este momento nada ganado ni nada perdido. Será importante, para el resultado final, el debate televisado entre los dos. De hecho, Sarkozy incluso proponía que hubiera tres debates, sobre temas monográficos. Sabe que, para la segunda vuelta, al votante hay que convencerle por la cabeza y no ganarlo por el corazón ni otras vísceras.

Los cálculos llevan a considerar que los votos puramente de izquierda no superan el 44% del total. La incógnita que habrá que desbrozar será el sentido del voto, en la segunda vuelta, de los centristas que votaron a Bayrou el domingo, y el destino final de los votos al Front National. Porque conviene no olvidar que, en esta primera vuelta, sin ninguna duda Marine Le Pen ha recaudado un buen puñado de votos prestados, votos de la indignación y del sentimiento antisistema. Puede que incluso la mitad de sus votos sean tan volátiles como eso.

Algunos de los candidatos eliminados seguramente emitirán recomendaciones a sus votantes para la segunda vuelta. Eva Joly ya lo hizo ayer (en favor, como se esperaba) de Hollande. Jean-Luc Mélenchon tuvo que enfrentarse a la cruda realidad de que el hecho de que sus mítines estuvieran tan concurridos solamente significa que sus votantes son más amantes de participar en los mítines que los de otros candidatos. E implícitamente recomendó un voto a los socialistas en la segunda vuelta. Pero su mensaje claramente contrario al sistema político imperante (de hecho, su eslógan era Rápido, la 6ª República) le ha hecho recaudar votos de la indignación antisistema, que no tiene ningún sentimiento de obediencia debida a Mélenchon para la segunda vuelta. No habrá automatismos para la totalidad de los votantes. Harán una nueva reflexión y votarán a uno de los dos candidatos supervivientes, o decidirán pasar y quedarse en casa.
Jean-Luc Mélenchon, el primer candidato en comparecer
tras el cierre de los colegios electorales.
(Fuente: terra)

François Bayrou, por su parte, dijo que negociará con los candidatos y, a partir de eso, tomará sus responsabilidades. Es previsible, pues, que acabe dando alguna consigna concreta de voto a los que le han apoyado. Que (todos) le hagan caso o no, es otra historia.

Con todo ello quiero decir que Hollande parte con una ligera ventaja para la segunda vuelta, pero que nada está decidido a día de hoy. Porque la segunda vuelta no es la continuación de la primera, sino una elección diferente por completo. Sarkozy desplegará en estas dos semanas, sin duda, sus capacidades de estadista, que no creo que nadie le niegue. Para la segunda vuelta, no necesita que los votantes le quieran, le basta con que le consideren el más capaz para gobernar la Francia de los próximos cinco años.

Hollande se enfrenta ahora a su imagen de blandurrio y de falto de experiencia. Algunos malintencionados ya han lanzado la especie de que, habiendo crecido como socialista bajo las alas de Mitterrand, este nunca le nombró para ninguna responsabilidad de confianza.

Napoleón Sarkozy todavía le puede dar la vuelta a una situación que se le presenta algo desfavorable. Es un político hábil y experimentado, con perfil de hombre de estado. Y seguramente invocará a la Merkel, para lo que valga, en su ayuda.

No demos nada por sentado, porque la Segunda Vuelta es Otra Historia.

JMBA

viernes, 20 de abril de 2012

Elecciones Presidenciales en Francia

Este próximo domingo (22 de Abril) se celebra en Francia la primera vuelta de las Elecciones Presidenciales. Las décimas de la Quinta República (las novenas por sufragio universal directo). La Quinta República se creó a partir de la Constitución de 1958, a la que se llegó tras la Crisis de Mayo de 1958. Declarada la insurrección de Argelia en 1954, la IVª República dio síntomas de incapacidad para hacerle frente. En Mayo de 1958 se produjo una especie de golpe militar del ejército francés en Argelia (seguido de otro episodio parecido en Córcega). El que acabó siendo el último presidente de la IVª República, René Coty, no pudo hacer otra cosa que llamar al más ilustre de los franceses, al hombre providencial, Charles de Gaulle.
Nicolas Sarkozy

La nueva Constitución fue aprobada el 28 de Septiembre de 1958, por referéndum popular, aunque pasó a conocerse como la Constitución del 4 de Octubre de 1958, o también como la Constitución de la Quinta República. Inicialmente, la elección del Presidente de la República se confió a unos 80.000 Grandes Electores (Diputados, Senadores, Consejeros Generales, Alcaldes y Delegados de los Consejos Municipales). Por esta fórmula se nombró a Charles de Gaulle primer presidente de la Quinta República el 21 de Diciembre de 1958.

En 1962 el propio De Gaulle promovió un referéndum popular para cambiar el modo de elección del Presidente al sufragio universal directo. De Gaulle fue reelegido ya por este método en 1965.

Nicolas Sarkozy es el sexto presidente de la Quinta República. Sus antecesores fueron Charles de Gaulle (1958-1969), Georges Pompidou (1969-1974), Valéry Giscard d'Estaing (1974-1981), François Mitterand (1981-1995) y Jacques Chirac (1995-2007).

La elección presidencial se realiza a doble vuelta. Si algún candidato consigue la mayoría absoluta en la primera (lo que no es nada habitual), es proclamado Presidente. Si no, los dos candidatos más votados se enfrentan cara a cara en la segunda vuelta, que este año se celebrará el domingo 6 de Mayo. Este método deparó una desagradable sorpresa en las Elecciones de 2002, donde Lionel Jospin (del Partido Socialista) quedó fuera de la segunda vuelta, en beneficio de Jean-Marie Le Pen (del ultraderechista Front National). Muchos ciudadanos sensatos acabaron votando a Chirac en la segunda vuelta (incluso tapándose la nariz) para evitar que accediera a la Presidencia de Francia un personaje tan discutible y xenófobo como Le Pen.
François Hollande

A estas Elecciones Presidenciales de 2012 se presentan un total de diez candidatos, aunque solamente dos (Sarkozy y Hollande) tienen alguna posibilidad real (de acuerdo con todos los sondeos y opiniones) de llegar a la segunda vuelta. Pero los franceses tienen muy presente el susto del 2002, y Marine Le Pen (hija de Jean-Marie, representando al Front National) podría llegar a repetir la sorpresa que dio entonces su padre.

De los diez candidatos, solamente tres son mujeres (y con pocas posibilidades reales). En las últimas (en 2007) en la segunda vuelta se enfrentaron Nicolas Sarkozy y Segolène Royal (por cierto, ex compañera sentimental del actual candidato por el Partido Socialista, François Hollande). Sarkozy obtuvo el 31,18% de los votos en la primera vuelta, y se alzó con la victoria en la segunda, por el 53,06%.

Esta es la nómina de candidatos para estas Elecciones Presidenciales:

Nicolas Sarkozy, actual Presidente y candidato por la UMP (Union pour un Mouvement Populaire). Los sondeos le otorgan una horquilla entre el 25 y el 28% de la intención de voto en la primera vuelta.

François Hollande (elegido candidato en unas sangrientas primarias del Partido Socialista, muy marcadas por los distintos affaires en los que se vio envuelto DSK (Dominique Strauss-Kahn), que acabaron apartándole de la carrera pública, aunque era inicialmente el candidato in pectore. Los sondeos le otorgan una horquilla entre el 26 y el 30% de la intención de voto en la primera vuelta.

Marine Le Pen por el ultraderechista y xenófobo Front National. Los sondeos le otorgan una horquilla entre el 14 y el 17% de la intención de voto en la primera vuelta.
Marine Le Pen

François Bayrou por el Mouvement Démocrate (MoDem). Ya se presentó a las últimas presidenciales de 2007 (obtuvo el 18,57% de los votos en la primera vuelta). Fundó a continuación de su derrota este partido MoDem. Bayrou se ha comportado un poco como un verso libre del centrismo democrático de derechas, y sus apoyos podrían ser muy decisivos en la segunda vuelta. Los sondeos le otorgan una horquilla entre el 9,5 y el 12% de la intención de voto en la primera vuelta.

Jean-Luc Mélenchon, por el Front de Gauche (Frente de Izquierda). Esta es una coalición formada para las Elecciones europeas de 2009 (donde consiguieron 5 diputados), inicialmente con el nombre Front de Gauche pour Changer d'Europe. En su interior está el PCF (Parti Communiste Français) y otras fuerzas de la izquierda comunista y socialista, ecologistas, etc. Su formación (y él mismo) pasan por tener mucho tirón popular, y sus mítines han sido de los más concurridos, en parte gracias a su retórica directa, incendiaria y a menudo muy poco sutil. Los sondeos le otorgan una horquilla entre el 12 y el 15% de la intención de voto en la primera vuelta.
Philippe Poutou

Eva Joly por Europe Écologie Les Verts (los Verdes, vamos). Cuentan con 3 diputados (de los 577) de la Asamblea Nacional; con 10 senadores (de los 348) y con 14 (de los 72) diputados europeos franceses. Los sondeos le otorgan una horquilla entre el 2 y el 3% de la intención de voto en la primera vuelta.

Philippe Poutou por el Nouveau Parti Anticapitaliste, un partido de extrema izquierda fundado en 2009, y que no tiene actualmente representación ni en la Asamblea Nacional, ni en el Senado ni en el Parlamento Europeo. Los sondeos le otorgan una horquilla entre el 1 y el 2% de la intención de voto en la primera vuelta.
Jean-Luc Mélenchon

Nathalie Arthaud por Lutte Ouvrière (Lucha Obrera). Un partido comunista, internacionalista y trostkista, que defiende el papel central de la clase obrera. Los sondeos le otorgan un máximo del 1% de la intención de voto en la primera vuelta.

Jacques Cheminade por Solidarité & Progrès, quien ya se presentó en 1995, obteniendo el 0,28% de los votos. Asociado internacionalmente con Lyndon La Rouche, un político, ensayista y polemista estadounidense (89 años en la actualidad) cuyo principal leit motiv es la reorganización completa del sistema financiero internacional, a partir de un nuevo Bretton Woods. Los sondeos le otorgan un máximo del 0,5% de la intención de voto en la primera vuelta.
Eva Joly

Nicolas Dupont-Aignan, por Debout la République (De Pie la República). Su eslógan político es Une certaine idée de la France, y reivindica la herencia del gaullismo. Este partido se fundó en 1.999, pero sólo tiene dos diputados en la Asamblea Nacional. Los sondeos le otorgan una horquilla entre el 1 y el 2% de la intención de voto en la primera vuelta.


Esta es la panoplia de los que han llegado a la carrera final, que se dirimirá el próximo domingo, en primera vuelta.
François Bayrou

Por primera vez, las Elecciones Presidenciales en Francia tienen una dimensión y trascendencia europeas. Ello se debe, principalmente, al hecho de que Nicolas Sarkozy se ha alineado de forma muy manifiesta con Angela Merkel, para ocupar el liderazgo de la Unión Europea y más particularmente de la Eurozona. Si no fuera reelegido (y lo fuera François Hollande) esa biga europea (carro de dos caballos, de acuerdo a la RAE; o incluso, poéticamente, el tronco de caballos que tiran de él, en la segunda acepción) se quebraría muy probablemente.
Nathalie Artaud

François Hollande se ha manifestado repetidamente contrario a la política de la canciller alemana, que prima las políticas neoliberales, el déficit cero y los recortes y ajustes como única herramienta válida para salir de la grave crisis actual. Hollande insiste en defender la necesidad de alentar el crecimiento económico desde las instancias europeas, flexibilizando los objetivos de déficit. Tras estas elecciones, la Merkel podría quedarse compuesta y sin novio (político, se entiende). Prácticamente todos los sondeos predicen que Hollande será el candidato más votado en la primera vuelta.
Jacques Cheminade

Por su parte, Sarkozy ha desarrollado una campaña muy agresiva. Por una parte, con mensajes nacionalistas (cierre de fronteras, protección ante la inmigración,...) para intentar arañar votos a la ultraderechista Marine Le Pen. Por otra parte, sembrando el miedo a que el socialista Hollande precipite a Francia en un marasmo parecido al que Zapatero sumió a España (Sarkozy dixit). La realidad es que la tasa de paro en Francia (si bien es menos de la mitad que la española) ha venido creciendo de forma sostenida, y los mercados empiezan a desconfiar de la capacidad de Francia para hacer frente a su déficit y Deuda, y la prima de riesgo francesa también se ha venido incrementando en las últimas semanas.
Nicolas Dupont-Aignan

Habrá, sin duda, segunda vuelta. Y, casi con seguridad, con Sarkozy y Hollande como contendientes. En el paso de una a otra vuelta, siempre existe el temor de que muchos votantes, viendo a su candidato fuera de la carrera, decidan quedarse en casa. Y son igualmente importantes las manifestaciones públicas de los candidatos eliminados a sus votantes, recomendando el apoyo a uno u otro de los finalistas. Lo más probable es que los votantes de Jean-Luc Mélenchon, Eva Joly y Nathalie Artaud, acaben apoyando a Hollande en una segunda vuelta. Los votantes del Front National muy probablemente preferirían a Sarkozy como ganador. Y la incógnita será dónde irá en la segunda vuelta el voto del presunto 10% de votantes de François Bayrou en la primera.

La respuesta final, la noche del domingo 6 de Mayo.

JMBA

viernes, 17 de septiembre de 2010

Sarkozy y la Unión Europea

Los últimos días de Julio y los primeros de Agosto los pasé viajando en coche por Francia, siguiendo diversas zonas vinícolas, y haciendo un poco de turismo. Habitualmente, procuro sintonizar en la radio France Info, para practicar un poco mi francés convenientemente, y hacerme con el argot del momento.
Barroso y Sarkozy, en la reunión informal de Jefes de
Gobierno en Bruselas, 16 de Septiembre de 2010
(Fuente: abc.es)

Aparte de enfatizar esos días la buena actuación de los atletas franceses en Barcelona, y el debate en el Parlament de Catalunya para la ilegalización de los Toros, la noticia principal era la intención del gobierno de Sarkozy de erradicar los asentamientos ilegales de gens du voyage (¡qué eufemismo!) y de los Roms (gitanos, al final, básicamente rumanos pero también búlgaros). Las reacciones que se oían eran de todo signo: desde algunos alcaldes que respiraban aliviados de ver que el Gobierno les iba a hacer el trabajo sucio que muchos de sus ciudadanos les pedían, hasta los políticamente correctos que se oponían frontalmente a una medida de tal cariz.

Parece que el 5 de Agosto el Gobierno francés distribuyó una circular, firmada por el Jefe de Gabinete del Ministerio del Interior, que se puede considerar como claramente racista, al hablar de expulsión de Francia de colectivos por motivo de su raza.

Esta circular fue retirada, y el procedimiento que se ha venido utilizando después de eso es la deportación individual (y dicen que voluntaria) a sus países de origen, con una pequeña indemnización (se habla de 300 Euros para los mayores; de 100 Euros para los menores). Teóricamente, en base a la situación de residencia ilegal en Francia, y eventualmente, de la reincidencia en actos criminales de diverso tipo, entre los que se contempla la mendicidad agresiva. Desde un punto de vista formal, no se deporta a nadie por ser gitano o lo que sea, sino por sus circunstancias personales de ilegalidad y demás.
Asentamiento ilegal cercano a Madrid
(Fuente: madrimasd.org)

En ese momento, se llegó incluso a hablar de retirar la nacionalidad francesa a los extranjeros de origen que incurrieran en determinado tipo de comportamiento criminal (asesinato de algún miembro de las Fuerzas del Orden y otras lindezas). Claramente esta aproximación desapareció, por ser directamente ilegal.

Sarkozy no me cae especialmente bien. Cuando las elecciones presidenciales en Francia, incluso vi alguno de los debates con Segolène Royal, de quien yo era claramente partidario. Pero al Partido socialista en Francia todavía le queda una parte de la travesía del desierto que acometer, y no pudo ser. Sarkozy inició su mandato con un muy bien nivel de popularidad, pero eso ha cambiado bastante desde entonces, debido, entre otras cosas, a la extrema arrogancia que le caracteriza, y que le gana enemigos todos los días.

Sarkozy ha pasado por una etapa muy complicada, de popularidad decreciente, sumergido en diversos escándalos como el affaire Bettencourt (serias sospechas de financiación irregular y corrupción) y otros. Despertar la xenofobia o incluso el racismo (que está latente, no lo olvidemos, en el seno de todas las sociedades occidentales) le permite remontar la popularidad (y así ha sido), a la vez que araña votos a la extrema derecha de Le Pen.

A pesar de que la dosis de testosterona con que se empezó a implantar esta iniciativa me parece muy exagerada, y más enfocada a las vísceras del ciudadano que a su cabeza, no soy totalmente contrario a una iniciativa de este tipo.

Es cierto que en la Unión Europea se ha consagrado el principio de la libertad de movimientos de los ciudadanos. Pero no es menos cierto que la base de cualquier sociedad civilizada es el Imperio de la Ley. Si viajamos a cualquier país, estamos obligados a respetar sus normas. Si conducimos a mayor velocidad de la permitida, nos ganaremos una sanción. E igual si violamos cualquier otra ley o norma de ese país. Las gens du voyage no merecen ni mejor ni peor trato que cualquier otro ciudadano, al que se le impone el Imperio de la Ley.

No se deberían permitir los asentamientos ilegales de ningún tipo por muchos motivos. Desde la amenaza que suponen a la salud pública (ver, por ejemplo, un informe medioambiental de un asentamiento en madrimasd.org), hasta el entorno de alegalidad en que se mueven sus habitantes. Todos los ciudadanos estamos obligados a respetar la Ley, y esto no debe tener excepciones de ningún tipo.

La sociedad multicultural es un bonito ideal progresista, pero es irrealizable en la práctica. La obligación primera de cualquier sociedad es la de sobrevivir, y para ello es imprescindible que todos sus integrantes cumplan un conjunto básico de reglas, normas y leyes que garanticen la convivencia. Es decir, es necesario un cierto nivel de integración para no estar generando una bomba de relojería que puede estallar en cualquier momento, y no se sabe muy bien en qué dirección.

Todos los países nos tenemos que tragar los criminales que generamos, y lidiar con ellos a base de sistema policial, judicial y penitenciario, o lo que sea. Pero las ilegalidades cometidas por ciudadanos de otros países en el nuestro va contra el espíritu de la libertad de movimientos, que inspira la Unión Europea. La expatriación a sus países de origen puede ser una salida a esa situación estancada.

Ahora bien, hay que estar vigilantes sobre los procedimientos utilizados para ello. Los sujetos de derecho son las personas, y nunca los colectivos. Por lo tanto, expedientes judiciales contra personas sí pueden determinar que sean calificados de persona non grata, y por ello deportados a sus países de origen.

Nada, repito, NADA, puede eximir del cumplimiento de la Ley. Y todavía menos se debería permitir que la aplicación de la ley sea más permisiva con los ciudadanos menos cumplidores que con los ciudadanos probos que cometen en algún momento un ligero desliz. Porque eso acaba generando una sensación de todo vale, y el sentimiento de desprotección que acaba asolando a la mayoría de los ciudadanos cumplidores de la ley.

Dicho esto, vayamos a la sesión de ayer de Jefes de gobierno de la UE en Bruselas. A mi, particularmente, me satisface ver que se ha practicado realpolitik de verdad. Los políticos, por fin, se han despojado del papel de fumar y de los guantes de cirujano, para hablar con claridad de los problemas reales. Que es la única forma, por otra parte, de conseguir resolverlos. Mantenerse permanentemente en la corrección política lleva a la inacción, y a la postre a la inanición. Sólo hablando claro se pueden afrontar los problemas con ánimo de ponerles una solución razonable.

Está en marcha un expediente de la UE contra Francia. Habrá que analizar si la manera de actuar del Estado Francés ha sido legal o no, y sancionarle si se han extralimitado. Pero creo que no nos lleva a ninguna parte (buena) negar la mayor. Existe un problema con este tema, que anida en los sentimientos de la mayoría de los ciudadanos, aunque a menudo no se exprese con claridad por miedo a parecer racista o xenófobo. Sólo poniendo los problemas encima de la mesa, despojados de la corrección política, se puede encontrar una solución.

Ayer, en Bruselas, la Comisión se quedó sola en la defensa de la Comisaria Viviane Reding, que cometió excesos verbales. No es justo comparar estas deportaciones individuales con las expatriaciones masivas del colectivo judío que cometió la Francia de Vichy, condenándoles a los campos de exterminio. Sarkozy le ha aplicado a todo el proceso un exceso de testosterona, eso es verdad. Por eso hay que supervisar el procedimiento, para evitar abusos.
Zapatero defendió a Sarkozy
(Fuente: Europa Press)

Se le recrimina este viernes a Zapatero su apoyo a Sarkozy (al igual que los de los otros 25 jefes de gobierno). Se dice que el Zapatero de hoy es un avatar del Zapatero que ganó las elecciones, porque ha abdicado de muchos de los principios que animaban su discurso. Yo creo que para eso existe el timón, para esquivar el iceberg, si es el caso. Si son necesarios (y muy probablemente lo son), prefiero esos quiebros que estrellarse a piñón fijo contra el muro, eso sí, con los principios intactos. Además, tengamos en cuenta que Sarkozy es un amigo, que colabora entusiásticamente con la lucha antiterrorista del Estado español, por ejemplo. Y, por otra parte, la comisaria Viviane Reding ya había cometido otros excesos verbales, esta vez menospreciando la Presidencia Española de la UE. Y Zapatero le tenía ganas, y se explayó.

Todos tenemos en la cabeza los versos tantas veces erróneamente atribuidos a Bertold Brecht (que en realidad formaban parte de un sermón del pastor luterano alemán Martin Niemöller, en 1946):

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.



Sólo la defensa a ultranza del Imperio de la Ley nos puede salvar de caer, por uno u otro lado, en el salvajismo. Debemos estar vigilantes para que se imponga la Ley, nada más que la Ley, pero sólo la Ley.
 
Si vienen a llevarse a los que violan la ley,
no protestaré
porque me parece lo correcto.
 
Punto final.
 
JMBA