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viernes, 7 de octubre de 2011

West Country 1 (Cornwall)

PREPARACION

Para principios de Junio de 2009 conseguí una semana de vacaciones, y organicé un viaje al Reino Unido, que iba a incluir algunos días por el West Country (Cornwall, Devon, la Riviera Inglesa,...) en coche de alquiler. Iba a estar al final un par de días en Londres. Aprovechando que dispondría de coche, me propuse visitar Oxford y Windsor, y para el sábado preparé una excursión a París con el Eurostar, para asistir a un concierto de nuevos pianistas en el Olympia, que me apetecía muchísimo conocer. En Londres reservé por Internet una entrada para asistir a la representación de la mítica The Mousetrap, de Agatha Christie.
Coinage Hall, Truro, Cornwall.
(JMBigas, Junio 2009)

Saldría de Madrid el sábado 6 de Junio, y volvería el domingo 14.

Compré por Internet un billete de Iberia a Heathrow (la mejor tarifa que conseguí, incluyendo las compañías -presuntamente- low cost). Esto me daba la ventaja de disponer de 23Kg de franquicia de equipaje (podría comprar libros, por ejemplo, sin tener que prestar excesiva atención al peso final del equipaje).

Reservé en AVIS un coche de alquiler (tipo Ford Focus) para recoger y devolver en Heathrow.

Como estaba previsto, el sábado 6 me dirigí a Barajas T4 e inicié el viaje.


HEATHROW-PENZANCE

En Heathrow recogí mi coche de alquiler (un Ford Focus negro casi nuevo). La zona de aparcamiento de las diversas compañías de coches de alquiler está alejada de los terminales, pero hay microbuses permanentes que enlazan con los diversos terminales del aeropuerto. Hay que tenerlo en cuenta para evaluar la antelación necesaria al devolver el vehículo, para no perder nuestro vuelo.

Afortunadamente (ya veréis por qué) contraté la extensión del seguro del automóvil, para reducir la franquicia del Todo Riesgo a 100 GBP (Great Britain Pounds, las libras esterlinas de toda la vida). Salí de Heathrow y puse rumbo al sudoeste, a Penzance, en el extremo de la barbilla de la isla. Seguí la recomendación de mi tomtom, que había montado en el coche de alquiler, donde tenía ya programadas los diversos trayectos previstos, y viajé hacia Bristol, Exeter y Penzance.
Beachfield Hotel, West Promenade, Penzance, Cornwall.
(JMBigas, Junio 2009)

Paré en un área de servicio, con la idea de descansar un poco y comer algo. Tenía que aparcar el coche a la derecha, en batería. Conducir desde la derecha del vehículo cambia algo el comportamiento esperado del automóvil. En particular, nos provoca situar al coche sistemáticamente demasiado a la izquierda del carril de circulación (porque estamos habituados a tener la mitad del coche a nuestra derecha, y no a nuestra izquierda). Y en los giros, el hábito nos hace tender a subvirar a la izquierda (comernos el bordillo) y sobrevirar a la derecha (abrirnos demasiado en el giro).

No tomé las suficientes precauciones y, al aparcar, rocé con el coche de mi izquierda (una abolladura en su puerta posterior; algunos desperfectos en mi parachoques delantero y la zona del faro izquierdo). Aunque el día estaba fresco, arranqué a sudar. Decidí dejarle al coche perjudicado una tarjeta con la indicación de AVIS y mi matrícula, para que pudiera reclamar, y seguí camino. Al devolver el coche en Heathrow, una semana después, tuve que rellenar un parte del incidente, indicar los datos del contrario, y pagar las 100 GBP de la franquicia, como contribución a los desperfectos. El empleado que me recogió el vehículo parecía habituado (con su terminal portátil) a la evaluación inmediata del coste de los daños. No he tenido ninguna noticia desde entonces, por lo que entiendo que todo siguió su curso normal.

Paré más adelante para comer algo, y tuve que lidiar con algunos ratos de lluvia muy intensa.
Puerto de Penzance, Cornwall, al atardecer.
(JMBigas, Junio 2009)

Llegué a Penzance  (pop. 21.168) tras un viaje de casi 300 millas (más de 450Km), a media tarde. Había reservado (en booking, como acostumbro a hacer) habitación para una noche en un hotelito algo alejado del centro, pero frente al mar. El Hotel Beachfield, instalado en una casa victoriana excelentemente conservada. El hotel se encuentra en la Western Promenade, a unos 700 metros de la Jubilee Pool (la piscina de agua de mar estilo Art Decó que marca el acceso al centro de Penzance).

El hotel dispone de bar y restaurante, y tiene dos o tres plazas para aparcar junto a la entrada. En las inmediaciones no acostumbra a haber problemas mayores para aparcar, aunque hay zonas en que es de pago en horas diurnas. Una habitación individual me costó 59 GBP (incluyendo un abundante desayuno inglés). Supongo que será más caro en plena temporada veraniega, y más barato en otoño e invierno.

Tras ocupar la habitación y beber algo en el surtidísimo bar del hotel, salí de paseo hacia el centro, por la Promenade junto al mar. La zona estaba tranquilísima y me deleité con las magníficas casas con jardín frente al mar (al que allí llaman el English Channel; para el resto de los mortales, el Canal de la Mancha), ya que Penzance está en la costa sur de Cornualles. Seguí hasta la Jubilee Pool, y luego por la zona portuaria, el puente de Wharf Road y el puerto, hasta que llegué al Wharfside. Hay allí un parking muy grande, la mitad del cual estaba ocupado en esas fechas por las atracciones de una feria de primavera.
St. Michael's Mount, en el horizonte, por encima de las
instalaciones portuarias de Penzance, Cornwall.
(JMBigas, Junio 2009)

Me metí en un pequeño centro comercial (el Wharfside Shopping Centre). Serían las siete y media y, por supuesto, las tiendas estaban ya cerradas, pero había algún restaurante y busqué uno que me conviniera para cenar (que llevaba un día de avión y mucho coche, y ya tocaba un homenaje, aunque fuera pequeño). Al final cené en el Renaissance Cafe, muy correcto y maravillosamente atendido, incluyendo una o dos copitas de vino (un lujo en UK) por unas 15GBP (bastante conveniente).

Me paseé luego un poco por las atracciones de feria y volví hacia el hotel.


LAND'S END - TRURO

El domingo amaneció un día de perros. Desde primera hora el cielo estaba amenazador, el ambiente era fresco, y todo hacía prever que habría lluvia a la vista.

Tras el abundante desayuno, di un paseo por las cercanías del hotel, para deleitarme con la bahía de Penzance (la Mounts Bay), que tiene al este la referencia del St. Michael's Mount, y al oeste las edificaciones y el puerto del pueblecito pesquero de Newlyn.

Quería visitar Land's End, y tenía hotel reservado para esa noche y la siguiente en Newquay (en la costa norte de Cornwall).
Land's End, un parque temático de finis terrae.
(JMBigas, Junio 2009)

Land's End forma parte de las tradiciones de la finis terrae, los puntos más extremos de tierra, más allá de los cuales sólo está el mar o el océano. Entre ellos está John O'Groats (al norte de Escocia), el Finisterre gallego, el cabo de Sao Vicente portugués, o la Pointe de Raz en Bretaña.

Pero el Land's End es, en realidad, más bien un parque temático de las finis terrae. Tiene un gran aparcamiento (de pago: 4GBP por toda la estancia), algunas tiendas bastante surtidas de toda clase de recuerdos kitsch, terrazas para comer o beber (si acompaña el tiempo, lo que no es muy probable), alguna pequeña atracción infantil y hasta un fotógrafo profesional, que te puede sacar una fotografía personalizada, con el indicador de distancia a tu lugar de origen.

La verdad es que ese domingo el tiempo no era bueno ni para capar castores. El cielo estaba negro como los c...... de un grillo, llovía a ratos y el fuerte viento frío se te llevaba por delante. Pude hacer unas poquitas fotos (vigilando que el viento no se me llevara la cámara en volandas) y salí huyendo como alma a la que persigue el diablo.

Seguí mi camino por la costa norte (St Ives) y luego hice una breve visita a Truro (pop. 20.920), en el centro de la península, que es la capital administrativa de Cornwall, aunque no su ciudad más poblada (la adelanta por muy poquito St. Austell). Aparqué el coche en el parking Moorfield, muy cerquita del centro. Por Charles Street y luego Lemon Street llegué hasta Prince's Street (la calle peatonal y comercial del centro de Truro). Por encima de las casas destacan las torres de la Catedral de Truro, de estilo neogótico y construida a finales del siglo XIX.
Tras las casas de Prince's Street, asoman las torres de
la Catedral de Truro, Cornwall.
(JMBigas, Junio 2009)

Muy cerca de Prince's Street está Back Quay, que es una zona muy comercial, con tiendas de todos tipos, y establecimientos para comer y/o beber. Truro no tiene costa marítima, pero está junto al río Truro, relativamente cerca de su desembocadura en el Canal de la Mancha (ya sabéis, el English Channel), por Falmouth. En la plazoleta de Back Quay había ese domingo (el tiempo había mejorado considerablemente desde la desagradable visita a Land's End) un mercadillo de coches de época, con mucha afluencia de público y curiosos.

Escogí un Subway para comer un tentempié (sandwich y refresco por 4.50GBP) que me mantuviera activo hasta mi llegada a Newquay, la siguiente etapa de mi recorrido por Cornwall.


NEWQUAY

Desde Truro me dirigí directamente hacia Newquay (pop. 19.562), posiblemente el resort playero más frecuentado de Cornualles, a donde llegué a media tarde.

Había reservado una habitación en el Hotel Victoria (East Street) por dos noches (80 GBP las dos noches, incluyendo un fabuloso desayuno inglés). El Hotel es un edificio señorial singular, ligeramente envejecido, pero muy noble de formas, con muchos salones de mobiliario antiguo y una sala para desayunos deliciosamente demodé, y sólo ligeramente decadente. Tiene unas cuantas plazas de aparcamiento junto a la entrada por East Street, y una zona posterior, más amplia, reservada para los clientes (gratuito).
Hotel Victoria, East Street, Newquay, Cornwall.
(JMBigas, Junio 2009)

El hotel tiene un jardín posterior, que sobrevuela las playas de esa zona. Y también tiene varios restaurantes, incluyendo el Buzios, en la otra acera de East Street, que parece un negocio independiente. Realmente se trata de un complejo de ocio, que incluye bar, café, restaurante, pub y salón de billares, en tres plantas.

Una vez aparcado el coche y tomado posesión de mi habitación, serían las seis y media de la tarde. Salí a pasear por las inmediaciones, y llegué a una gran extensión de césped verde, en suave declive hacia el mar, llamado The Crescent, rodeada de viviendas vacacionales frente al mar, pero de muy buen nivel y construcción relativamente reciente y muy cuidadas. Como por la tarde había asomado el Sol, el césped estaba lleno de familias y grupos de amigos, sesteando a la temperatura templada del solecito de la tarde.

Desde allí se domina la Island House, una casa solitaria en un peñón muy próximo a la costa, y unido a ella por un pequeño puente muy característico y reproducido en la mayoría de imágenes de Newquay. Hacia la izquierda, el pequeño puerto y, en lo alto, las mansiones de Newquay Hill y King Edward Crescent.
Island House, en la costa de Newquay, Cornwall.
(JMBigas, Junio 2009)

Como los efectos del tentempié de Truro ya habían desaparecido, me encaminé a Buzios para cenar. Una carne excelente (acompañada con un poco de vino). Nada barato (casi 40GBP), pero correcto para la calidad y el servicio del local. Pagué con tarjeta de crédito, y luego me llegó un cargo por ese importe del Hotel Victoria, lo que provocó algunos intercambios epistolares hasta que aclaramos el entuerto.

Como Inglaterra obliga, después de cenar bebí una de esas cervezas gigantes tan habituales allí (las famosas pintas) en una terraza al lado del Buzios (por 3GBP, el precio casi estándar por esos andurriales).

Para el lunes tenía prevista la visita al Eden Project.


EDEN PROJECT

Eden Project es un proyecto de biodiversidad y sostenibilidad, abierto al público. Está en Cornualles, al noreste de la población de St. Austell. En una depresión del terreno se han dispuesto diversos tipos de jardines y dos conjuntos de cúpulas de clima controlado: una con el tema de los bosques tropicales (Rainforest) y la otra con el clima mediterráneo.
Eden Project, junto a St Austell, Cornwall.
(JMBigas, Junio 2009)

En la práctica, Eden Project es una especie de parque temático de la biodiversidad, la sostenibilidad, los cultivos ecológicos y demás temas relacionados.

Desgraciadamente, ese lunes de Junio tocó tiempo inestable y lluvioso, uno de los principales enemigos del turista y del viajero. Eso sí, la ventaja es que había bastante poca afluencia de público. El lugar está preparado para que pueda acudir mucha gente: tiene múltiples aparcamientos de gran capacidad y las zonas comunes son bastante amplias. Se puede pasear por todos los caminos que zigzaguean junto a los diversos jardines, siempre con desnivel. También hay un trenecito que facilita la movilidad.

Lloviendo, el tema se complica un poco, porque buena parte de los recorridos son al aire libre. La temperatura exterior debía ser poco superior a los 10ºC, el cielo estaba gris, y lloviznaba la mayor parte del tiempo. Visité más bien todos los espacios cubiertos. En las cúpulas de los bosques tropicales (calor y máxima humedad en el interior) sólo conseguí hacer un par de fotos hasta que la cámara se bloqueó por condensación de agua.
La "Semilla Gigante", una roca de
70 toneladas de peso, en The Core,
Eden Project, Cornwall.
(JMBigas, Junio 2009)

En las cúpulas Mediterráneas el clima interior es menos extremo, y se recrean paisajes campestres con viñas y olivos, y abundan las esculturas humanas o animales, realizadas con madera o con raíces de árbol.

En The Core, el edificio corazón de la instalación, hay algunas exposiciones (incluso se puede participar en algunas), y la Semilla Gigante, una roca con forma de huevo y 70 toneladas de peso.

La tienda y el bar, restaurante, self-service, son enormes. Allí tomé un tentempié pasadas las dos de la tarde. En la tienda están a la venta toda clase de productos que puedan alegar en su favor la contribución a la sostenibilidad: cuadernos de papel reciclado, alimentos de agricultura biológica, etc. etc.

En resumen, merece la pena visitar Eden Project si se está por la zona, y el tiempo es agradable. Pero, en mi opinión, no merece la pena viajar para visitarlo.


TINTAGEL, PADSTOW Y NEWQUAY DE VUELTA

De vuelta hacia Newquay, pasé por la costa norte y visité Tintagel (pop. 1.820). Tintagel está ligado a las leyendas artúricas y, junto al mar, están las ruinas de un antiguo castillo, que se dice podría haber sido utilizado por el Rey Arturo y sus Caballeros de la Tabla Redonda. Al hilo de la leyenda, se construyó el King Arthur Castle Hotel (subtitulado Camelot), que hoy se levanta orgulloso frente al mar. Una visita al hotel, y tomar algo en el bar, merece la pena por revivir épocas pasadas y disfrutar de su decoración inevitablemente kitsch.
Hotel Castillo Camelot, Tintagel, Cornwall.
(JMBigas, Junio 2009)

Frente al hotel, en Atlantic Road, se alinean casas muy cuidadas y limpias,  cada una con su jardín abierto en el frente.

Al oeste de Tintagel, sobre la orilla izquierda del estuario del río Camel, está el pueblecito pesquero de Padstow (pop. 3.162). De vuelta hacia Newquay me paré allí y le hice una breve visita a la zona del puerto (South y North Quay, The Strand). Muy agradable.

Regresé a Newquay ya avanzada la tarde, con hambre para cenar. Esta vez escogí un restaurante italiano (La Luna), y me apreté una cena completa con vino por unas 40GBP.

Para el martes, tocaba levantar el campamento de Newquay, y viajar hasta Torquay, en la Riviera Inglesa de Devon.

(Continúa en West Country 2)

West Country 2 (Devon)

(Continúa de West Country 1)


PLYMOUTH Y TORQUAY

Tras el abundante desayuno del Hotel Victoria (los platos calientes tienes que pedirlos, a voluntad: huevos, bacon, salchichas, beans,...), di un paseo por la zona comercial de East Street. Una visita a una pequeña librería cargó más de medio kilo a mi equipaje (que, de momento, campaba a sus anchas por el maletero del coche; pero que debería acondicionarlo dentro de la maleta antes de ir a Heathrow para tomar el vuelo de vuelta a Madrid).
Puerto de Plymouth, Devon.
(JMBigas, Junio 2009)

Paré primero en Bodmin, pero llegué tarde. De Bodmin (pop. 12.778) parte el único ferrocarril de tamaño natural propulsado a vapor en todo Cornualles: el Bodmin & Wenford Railwayque realiza un par de trayectos de unas 13 millas en total, por las campiñas de la zona y bordeando el río Camel. Pero llegué cinco minutos tarde para la salida de las 11.00, y tenía que esperar más de una hora para la siguiente, lo que no me interesaba permitirme ese día. Mala suerte, un atractivo pendiente para mi próxima visita.

Me dirigí luego a Plymouth (pop. 256.700), ya en el condado de Devon, el puerto comercial más importante de toda la zona. Como quería llegar a Torquay no muy avanzada la tarde, no podía dedicarle mucho tiempo a la ciudad, por lo que me dirigí a Plymouth Hoe, donde está la ciudadela un poco elevada sobre el nivel del mar. Aparqué en Madeira Road, desde donde se tienen muy buenas vistas del puerto y las diversas zonas marítimas. Aproveché que allí, despeñándose hacia el mar, está el edificio del Royal Plymouth Corinthian Yacht Club, para comer algo en su cafetería restaurante. Tomé una hamburguesa con guarnición y una cerveza por menos de 10 GBP.
Edificio del Royal Plymouth Corinthian Yacht Club, en
Madeira Road, Plymouth Hoe, Devon.
(JMBigas, Junio 2009)

Seguí camino por la costa sur, e hice una breve parada en Dartmouth, un pueblo precioso en la orilla derecha del estuario del río Dart, del que ya hablaré en la siguiente etapa. Fui directamente a Paignton (pop. 48.251), en el oeste de la Torbay Bay. Quería comprar un billete para el día siguiente, para el tren de vapor que circula desde Paignton hasta Kingswear, en la orilla izquierda del río Dart, con ferry a Dartmouth, y pequeño crucero por el río Dart.

La estación del P&DSR (Paignton & Dartmouth Steam Railway) está junto a la Torbay Road, una arteria muy comercial (plagada, por cierto, de pequeños casinos y locales de tragaperras diversas), que desemboca en el mar. Bueno, realmente termina frente al gigantesco edificio de los Cines Apollo, que está prácticamente en la playa, donde hay también una oficina de información turística.

Compré el ticket para el día siguiente, y me fui directamente a Torquay (pop. 63.998), condado de Devon, en el norte de la Torbay Bay. Junto a Paignton y otra población llamada Brixham (al sur de la bahía) forman desde 1998 una unidad administrativa. Toda el área de la bahía de Torbay es conocida como la Riviera Inglesa.

En Torquay nació la escritora Agatha Christie en 1.890. Torquay es una pequeña ciudad muy agradable, típico destino de vacaciones costeras y playeras del sudoeste de Inglaterra. Lógicamente, en Torquay hay bastantes grandes hoteles. Pero, tras dedicarle bastante tiempo a comparar unos con otros, me había decidido por reservar habitación en un pequeño hotel familiar (Hotel Peppers), de sólo 10 habitaciones, al principio de Babbacombe Road, a no mucho más de trescientos metros del puerto, que es el centro turístico y comercial de la ciudad. Por unas 50 GBP la noche, incluyendo el completo desayuno inglés.
The Strand, frente al puerto, Torquay, Devon.
(JMBigas, Junio 2009)

El aparcamiento en la avenida es limitado y de pago en horas diurnas. Pero el hotel publicita aparcamiento propio. Y, técnicamente, es cierto. En la parte trasera, accesible por un caminito de carros, se llega frente al hotel, donde hay un pequeño espacio en el que llegan a acomodar hasta tres coches en batería, si no son muy grandes, encajados con calzador, en batería. Sólo apto para conductores muyyy profesionales (y delgaditos, para poder salir del coche una vez aparcado). Si tres coches ya se nos han adelantado, por detrás, en Museum Road, hay una zona bastante amplia de aparcamiento, que supongo que en pleno verano estará habitualmente abarrotado, pero que a primeros de Junio estaba solamente mediado, si acaso.

Una vez resueltas las cuestiones logísticas básicas, salí a dar un paseo hacia la zona del puerto. La tarde estaba bastante agradable, e incluso pude tomarme una pinta en un pub de Victoria Parade, donde, con la cerveza ya comprada, podías subir por unas escaleras a una terraza al aire libre (donde se podía fumar, claro), frente al puerto. Una auténtica delicia, por solamente 2,50 GBP.

Tras unos días de régimen más bien carnívoro, me apetecía comer pescado para cenar. En general, en Inglaterra, el tema no es evidente (aparte de los clásicos fish&chips, claro, pero no estaba soñando precisamente en eso). Tenía todas las bazas posibles a mi favor: estaba en una ciudad costera, rodeado de puertos pesqueros,... Muy mal se me tenía que dar para no encontrar un restaurante especializado en pescado fresco, cocinado con simpleza, sin grandes condimentos ni salsas. Tuve suerte. Localicé en la misma Victoria Parade (frente al puerto) el Sea Spray, un pequeño restaurante que parecía estar especializado en pescado. Por la carta colgada en el exterior, daba la sensación de que trataban al producto con la nobleza requerida. Hablaban de ciertos pescados depending on arrivals (es decir, según capturas). Y no me equivoqué.
Torre del Reloj, junto al puerto de Torquay, Devon.
(JMBigas, Junio 2009)

No había casi nadie ese martes por la noche (bueno, tarde) y me instalaron en la mesa escaparate. Para ver el mar y ser visto por los paseantes. Me dejé aconsejar y tomé un pescado delicioso (creo que le llamaban John Bull), acompañado de un vinito blanco francés. Una cena completa y muy agradable por menos de 40 GBP.

Terminada la cena, di un paseo por todos los alrededores del puerto (Victoria Parade, The Strand, Vaughan Parade) donde hay algunos grandes almacenes (ya cerrados a esa hora), casinos (¡cómo no!) y pubs.

Me acosté pronto, porque al día siguiente debía madrugar para coger el tren en Paignton.


PAIGNTON, DARTMOUTH Y EXETER

En el pequeño comedor para los desayunos del Peppers me encontré con algunos de los huéspedes, que eran básicamente parejas de la tercera edad, en diversos estados de forma física. De un pequeño buffet podías servirte cereales, zumos,... Y la señora de la casa te preguntaba si querías café o té y qué cosas calientes para comer. Le pedí unos huevos revueltos, con una salchicha y un poco de bacon. Cuando apareció con todo, pero dos salchichas en el plato, me dijo ya sé que me pidió una salchicha, pero, en fin... (mirando a mi oronda barriga).
Locomotora de vapor, en la estación de Paignton, Devon.
(JMBigas, Junio 2009)

Desatranqué a continuación el coche, y me fui directamente a Paignton. Allí dejé el coche en un aparcamiento público junto a Torbay Road, que practicaba una tarifa de 7 GBP por la jornada entera. Eran poco más de las nueve de la mañana y no volvería antes de las cuatro o cinco de la tarde, por lo que la propuesta resultaba conveniente.

En la estación ya estaba a punto la composición del tren que debía llevarnos hasta Kingswear. Había bastante gente, pero el tren tendría no menos de ocho o nueve vagones, y había sitio de sobra para todos. La locomotora de vapor todavía no estaba enganchada. Un rato después la vimos pasar, orgullosa y humeante, a ocupar su lugar en la cabecera del tren.
Puerto de Dartmouth, Devon.
(JMBigas, Junio 2009)

El trayecto hasta Kingswear es relativamente corto, pero la velocidad es ridícula, por lo que se tiene una buena oportunidad de ver con reposo la costa de la Riviera Inglesa, por Goodrington y Churston. Inicialmente estaba previsto que la línea llegara hasta Dartmouth, a través de un puente que cruzara el río Dart. Pero diversos inconvenientes impidieron la construcción del puente, por lo que solamente llega hasta Kingswear, en la orilla izquierda del río Dart, y hay que cruzar el río en un ferry.

Dartmouth (pop. 5.512) es un precioso pueblecito que se extiende por la orilla derecha del estuario del río Dart, que es una auténtica ría navegable. Es la sede del Britannia Royal Naval College, bien visible en lo alto de una colina. Durante la Segunda Guerra Mundial, Dartmouth fue una importante base naval y de submarinos. Parte de las fuerzas navales que intervinieron en el Desembarco de Normandía salieron de Dartmouth.

El mismo ferry con el que cruzamos el río era el destinado al pequeño crucero (de una hora, más o menos) por el río Dart. Empieza río arriba, bordeando las diversas instalaciones portuarias y navales. Se ven algunas casas importantes junto al río, con su propio embarcadero. Frente al pueblecito de Dittisham, se tiene una fugaz vista de Greenway, la casa de vacaciones que fue propiedad de Agatha Christie. Actualmente es visitable, y representa una nueva atracción turística de la zona.
El Sea Cloud II, crucero de lujo, anclado en el centro
del río Dart, frente a Dartmouth.
(JMBigas, Junio 2009)

El barco va luego río abajo, hasta la desembocadura. En la orilla derecha está el Dartmouth Castle, que custodiaba la ría. Según se dice, fue el primer castillo de Inglaterra equipado con cañones.

Durante la vuelta en el barco, vimos embocar el estuario a un gigantesco velero, que acabó amarrando en medio del río, frente a Dartmouth. Se trataba del crucero de lujo Sea Cloud II (La Valletta, Malta).

De vuelta al embarcadero de Dartmouth, di un paseo por el pueblo, y localicé una librería pequeña e interesante, donde algo compré, vaya (18 GBP en libros).

Comí algo informal en el Station Restaurant, una especie de quiosco grande con mesas al aire libre, frente al embarcadero, con diversas comidas básicas en oferta (hot dogs, hamburguesas, fish&chips,...) en el mostrador, y servicio de carta y menú en el interior.

Inicié el camino de vuelta a Paignton (ferry, tren de vapor). Aproveché la tarde para acercarme a Exeter (pop. 118.800). Aparqué el coche en un parking subterráneo (el Cathedral and Quay Car Park), muy cerca de The Quay, que bordea el río Exe. En un paseo llegué al Cathedral Yard, donde está la característica catedral de Exeter, en medio de una gran extensión de césped verde. Como no podía ser de otra forma, me tocó andamios en parte de la fachada de la catedral.
Catedral de Exeter, Devon.
(JMBigas, Junio 2009)

Muy cerca de la Catedral discurre la High Street, la arteria peatonal y más comercial del centro de Exeter. Allí se ven muchas tiendas y también algunas casas con fachadas preciosistas, con decoraciones de madera y vidrieras. Exeter es la capital del condado de Devon.

La tarde estaba allí bastante desapacible (llovizna, cielo gris). Volví hacia Torquay, donde llegué pasadas las siete de la tarde.

El madrugón, tanta actividad y el ligero tentempié del mediodía en Dartmouth, me habían levantado un hambre considerable. Como era la última noche que pasaba en el West Country, decidí darme un homenaje. Había visto la víspera un restaurante italiano de muy buena pinta en Torwood Street (a no más de 100 metros de la Torre del Reloj del puerto): Bianco's. Medio en inglés y medio en italiano, me dejé aconsejar (quizá hasta demasiado) por Mauro, el dueño. Al final resultó una cena opípara (una especie de albóndigas gigantes muy sabrosas, un filetto,..., con abundante vino) y una suculenta factura de 57 GBP.

Bueno, al día siguiente ya estaría en Londres, y eso sería otra historia.


CAMINO DE LONDRES

Ese jueves por la mañana me levanté a una hora prudente y, tras el desayuno, recogí mis cosas, cargué el coche, lo desatranqué de nuevo, y emprendí el camino de vuelta a Londres.

Salí esta vez de Torquay por el Este (hasta ahora siempre había entrado y salido por el Oeste), y pude tomar unas bonitas fotografías de la Meadfoot Beach.
Meadfoot Beach, Torquay, Devon.
(JMBigas, Junio 2009)

Seguí hacia el Este siguiendo por carreteras más o menos costeras. Entre Devon y el vecino condado de Dorset se extiende la llamada Jurassic Coast, que es un World Heritage Site (Patrimonio de la Humanidad). Pero una aproximación a esa Costa (donde algunas rocas cuentan la historia de los últimos 185 millones de años de vida en la Tierra) requiere dedicarle, por lo menos, una jornada entera. Esta vez sólo pude tomar unas fotografías desde la carretera B3157, cerca de Abbotsbury (Dorset), de la costa cercana a Weymouth. Otro atractivo que ha quedado pendiente para la siguiente visita.

Seguí camino hacia Winchester y Londres. Tras un atasco de más de dos horas a la entrada de la ciudad, conseguí llegar al hotel junto a la estación de Euston, pasadas las ocho de la tarde.

Pero esa ya es otra historia.

Aparte de las fotografías que os he incluido aquí, tenéis acceso a una galería fotográfica de todo el recorrido, con 143 fotografías, pinchando en la fotografía del puerto de Dartmouth.

West Country



En resumen, una ruta muy agradable por el West Country inglés, en general por senderos muy poco batidos por el turista español medio. Con un tiempo cambiante y, a ratos, de perros (a pesar de ser el mes de Junio). Pero un viaje que demuestra que en el Reino Unido, Londres es la excepción. No hay más que salir de su área metropolitana, y el tema ya es otra cosa. La probabilidad de encontrarse con los ingleses tópicos y típicos (que por las calles de Londres son prácticamente inexistentes) aumenta en varios órdenes de magnitud en cuanto te alejas de la capital.

Dejé algunas cosas pendientes para una próxima visita.

JMBA