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martes, 25 de octubre de 2011

Alaska 1996 (y 4): Southeast Alaska (Petersburg, Ketchikan)


(Este es el cuarto y último capítulo de un Diario de Viaje a Alaska. En los anteriores ya hemos visitado Fairbanks y el Denali National Park, Anchorage y la Prince William Sound, Juneau y Petersburg)


FIESTA NORUEGA EN PETERSBURG, ALASKA

Esa tarde-noche, el tiempo se había serenado un poco, y no hacía viento, no llovía y tampoco hacía frío (estaríamos a 15ºC). De hecho pudimos realizar una breve y agradable visita a Sandy Beach, al norte del pueblo, una playa  abierta ya hacia el mucho más ancho Frederick Sound.

Petersburg ha heredado muchas tradiciones escandinavas, ya que hubo muchos noruegos, en particular, que se asentaron allí. Teníamos prevista una cena con espectáculo en el Sons of Norway Hall, un local histórico de la colonia noruega de Petersburg. Cenar, no cenamos mucho (que ya habíamos merendado fuerte a bordo del Chan IV). Pero después de la cena tocaron los bailes folklóricos.
Bailes típicos noruegos, en el Sons of Norway Hall,
Petersburg, Southeast Alaska.
(JMBigas, Agosto 1996)

La Maestra y directora de escena era una mujer que tocaba el acordeón. Los bailarines profesionales eran cuatro parejas de niños (niño-niña, y la mayoría niña-niña; no debe haber muchos Billy Elliott en la región). Luego llegó el momento en que todos los comensales fuimos invitados a sumarnos a unas danzas masivas. Como prácticamente la totalidad de los asistentes eran norteamericanos, ya sabéis, absolutamente carentes de cualquier sentido del pudor y del ridículo, la inmensa mayoría (entre los que no nos incluimos ni mi padre ni yo), se sumó a la fiesta, liderados por la guía que nos acompañaba, una chica asaz hombruna, que seguramente era una estudiante haciendo su Agosto en Alaska.

Mi voluntaria separación de la masa danzante me dio la ocasión de filmar las diversas evoluciones danzarinas del numeroso grupo. Veré si puedo recuperar esa filmación (lo que no es evidente, porque la evolución de las tecnologías siempre es disruptiva), para podérosla ofrecer. La cámara de vídeo que llevábamos la habíamos comprado en un viaje a Japón seis años antes, y utilizaba la tecnología de grabación analógica sobre cinta de 8mm. Sólo hace quince años, pero ya parece que hablemos de la prehistoria tecnológica.


CAMINO DE KETCHIKAN

A la mañana siguiente volvimos a bordo del Sheltered Seas, para seguir nuestra navegación hacia el Sur. Una espesa niebla matinal le daba al puerto de Petersburg una apariencia fantasmal. Seguimos primero los Wrangell Narrows, y luego un poco hacia el este, para hacer una parada en Wrangell, (pop. 2.308) en la isla del mismo nombre. Wrangell es conocida como la Puerta del Stikine, ya que se encuentra muy cerca de la desembocadura del río del mismo nombre.
La niebla de la mañana crea un aura fantasmal en el puerto de
Petersburg, Southeast Alaska.
(JMBigas, Agosto 1996)

Totem Pole, en Wrangell, Southeast Alaska.
(JMBigas, Agosto 1996)

Allí bajamos del barco al pueblo, que tiene una calle principal, bordeada de casas bajas, algunas con barcas en el jardín. Visitamos un poblado nativo, el Totem Park y una gran casa de madera del pueblo tlingit (Chief Shakes Tribal House), para sus reuniones, con múltiples tótems y vaciados en madera por todas las paredes. Interesante.


Zona Sur de Southeast Alaska: Ketchikan, Craig, Hydaburg, Hyder,
Misty Fjords National Monument
(Escaneado propio y parcial de The Southeast Alaska Companion -
An Illustrated Map by Joe Upton)

Desde Wrangell seguimos la navegación hacia el Sur, primero por la Ernest Sound y luego por el Clarence Strait, que bordea la península de Cleveland, hasta llegar a Ketchikan (pop. 8.050) en la Isla de Revillagigedo, completamente rodeada por el Behm Canal.
El Sheltered Seas, atracado en Ketchikan, Southeast Alaska.
(JMBigas, Agosto 1996)
Ketchikan es una población muy interesante. De hecho es la ciudad más al Sur de Alaska. Al sur de Ketchikan, y antes de llegar a la Columbia Británica (en las cercanías del puerto de Prince Rupert), solamente está Metlakatla (pop. 1.375), en la Annette Island y Hyder (pop. 97), al fondo del Portland Canal (que actúa de frontera). Curiosamente, a pesar de ser un pueblo muy pequeño, Hyder es la única población de Alaska, al sur de Skagway, que está unida por carretera a la Columbia Británica. Cruzando un puente sobre el Portland Canal, se llega a Stewart BC (pop. 496). Entre las dos, por supuesto, está la frontera y aduana entre Estados Unidos y Canadá.

Ketchikan está situada 235 millas al sur de Juneau y 90 millas al norte de Prince Rupert, BC. La ciudad se extiende frente a un estrecho canal (de media milla de ancho), llamado Tongass Narrows, que lo separa de la Gravina Island, donde está ubicado su aeropuerto internacional. Su puerto es muy frecuentado por los grandes barcos de crucero, por lo que se ha desarrollado allí una fuerte estructura comercial, especialmente dedicada a los cruceristas en su primer contacto con Alaska.

Al este de Ketchikan, abarcando la zona costera de la propia isla, el Behm Canal y todo el territorio hasta la frontera con Canadá, está el Misty Fjords National Monument, una zona de paisajes exhuberantes, especialmente en los múltiples fiordos que se desvían hacia el este desde el Canal principal.

Tongass Narrows, el canal frente a la ciudad, es la zona que yo haya visto más frecuentada por toda clase de naves: grandes barcos de crucero, pequeños o medianos barcos turísticos, barcos pesqueros e infinidad de hidroaviones, que utilizan el canal como su pista de aterrizaje. Casi en  cualquier momento se puede ver algún hidroavión (seaplane) despegando o aterrizando en Tongass Narrows.


KETCHIKAN Y LOS MISTY FJORDS

Ketchikan tiene varios apodos, todos ellos bien merecidos. Se la conoce como la Salmon Capital of the World. Por el camino hacia Ketchikan vimos infinidad de salmones saltando en el mar. También vimos saltar alguna porpoise (marsopa), muy parecidas a los delfines. También se la llama la Rain Capital of Alaska (Capital de la Lluvia en Alaska). Y, de hecho, en el día y pico que estuvimos en Ketchikan y sus alrededores, casi en ningún momento dejó de llover, o de amenazar lluvia inminente. Su media anual de lluvia alcanza las 160 pulgadas (unos impresionantes 4.064 mm.).
Ciudad y puerto de Ketchikan, en los Tongass Narrows, Southeast Alaska.
(JMBigas, Agosto 1996)

Círculo de Totem Poles "Council of the Clans", junto al Ted Ferry
Civic Center de Ketchikan, Southeast Alaska.
(JMBigas, Agosto 1996)

Para el día siguiente (el penúltimo ya de nuestra estancia en Alaska) teníamos prevista una excursión de día completo, navegando por los Misty Fjords, el Behm Canal, Rudyerd Bay y Crystal Fjord. Afortunadamente conseguimos cambiar un poco el plan, y fuimos hasta el pequeño embarcadero en Crystal Fjord en hidroavión desde Ketchikan, y luego volvimos navegando tranquilamente entre espléndidos paisajes. Con ello conseguimos tener la mañana libre para visitar un poco la ciudad de Ketchikan.

La mayoría de visitantes de Ketchikan la conocen en el marco de una breve escala de su barco de crucero. Ello provoca que se acumulen la mayoría de negocios (comercios, bares, restaurantes) en la zona frente al mar y junto a los embarcaderos del puerto. Pero Ketchikan bien merece dedicarle un poco más de tiempo, ya que tiene una cierta colección de atractivos turísticos menos conocidos.

Esa mañana, pues, decidimos desayunar en uno de esos bares frente al mar., para conseguir un cierto tono local. Ese desayuno lo recuerdo como el sólido desayuno del pescador. Pedimos el que se presentaba como más típico, y tenía de todo, a cual más grasiento: huevos, bacon, salchichas, beans, etc. etc. Con pan frito en grasaza y algunas otras lindezas, que nos dejó al borde de la necesidad de una siesta a las diez de la mañana. Para ayudar a la digestión dimos un largo paseo por la (pequeña) ciudad. Visitamos el Totem Heritage Center, donde hay hasta 33 totems (o pedazos de totem) originales, recogidos de poblados abandonados de los indios tlingit o haida. En el Centro hay también talleres de actividades de los nativos (con posibilidad de cursos de formación para los visitantes), entre las que se cuenta el esculpido en madera de los propios tótems, o la fabricación de herramientas.

Un par de millas al sur de Ketchikan hay un poblado nativo completo (Saxman), que parece merecer una visita, pero nosotros no estuvimos allí.

Seguimos un poco hacia el norte, hasta la muy singular y populosa Creek Street. Esta calle, sobre el río Ketchikan, está construida con cabañas de madera que se apoyan en pilotes sobre el propio río. Según parece, esa zona era la dedicada a los burdeles para los marineros, pescadores y buscadores de oro, de los que el más famoso era la Dolly,s House. Hoy se ha reconvertido en zona comercial y de museos para los visitantes.

Allí se puede tomar un funicular que asciende unas decenas de metros por la ladera de la montaña, hasta un restaurante, desde el que, se coma o no allí, se tiene una magnífica vista de toda la ciudad y los Tongass Narrows, con su trasiego permanente de barcos e hidroaviones.
Sobrevolando el Behm Canal, en el Misty Fjords National Monument,
junto a Ketchikan, Southeast Alaska.
(JMBigas, Agosto 1996)

Desembarcando del hidroavión en el pequeño embarcadero de Crystal
Fjord, Misty Fjords National Monument.
(JMBigas, Agosto 1996)
Pasado el mediodía, nos acercamos al embarcadero de Taquan Air, que era la compañía que nos facilitaría el traslado en hidroavión hasta el pequeño embarcadero de Crystal Fjord. Allí nos juntaríamos con el resto de grupos que ya habían pasado la mañana navegando hasta allí. De hecho, intercambiamos nuestras plazas en el hidroavión con algunos otros viajeros que hicieron al revés que nosotros (ida en barco, vuelta en hidroavión).

De hecho, Taquan es una pequeña compañía que ofrece vuelos regulares (en hidroaviones) hasta a dieciocho comunidades (pueblos) de la zona, incluyendo un par de vuelos semanales a Hyder, y varios a Craig o Hydaburg, en la inmensa Prince of Wales Island. Aparte, por supuesto, de trayectos y excursiones puramente turísticos.

El hidroavión, con capacidad para seis pasajeros, ya nos estaba esperando en el embarcadero. El piloto daba la sensación de estar recién levantado de una resaca, con ojitos dormilones. Nos temimos lo peor. Sin embargo, tras desatracar, el hidroavión se fue hacia el centro del canal (Tongass Narrows), aceleró su único motor y acabó despegando como si no fuera con él. En Alaska, la mayoría de gente maneja las avionetas e hidroaviones con más facilidad que nosotros los coches en las grandes ciudades.

Durante el vuelo, estuvimos sobrevolando las montañas costeras y parte del Misty Fjords National Monument. Abajo se veían muchos árboles y bastantes lagos, hasta que enfocamos sobre el Behm Canal, y luego sobre su derivación, la Rudyerd Bay. Al final del fiordo, empezamos a perder altura, hasta que el aparato se posó suavemente sobre el agua. Se acercó al pequeño embarcadero dispuesto al efecto (en otra de las ramas del embarcadero estaba atracado el barco con el que volveríamos hasta Ketchikan). Seis viajeros estaban esperando ocupar nuestro lugar (para volver hacia Ketchikan en el hidroavión), y ya nos fuimos para el barco, donde nos esperaba un almuerzo informal.
En el Behm Canal, de vuelta hacia Ketchikan, el cielo amenaza con
toda clase de desgracias esa tarde.
(JMBigas, Agosto 1996)

El Sol se asoma por encima de los abetos, en la ribera del Behm Canal,
Revillagigedo Island, Misty Fjords National Monument.
(JMBigas, Agosto 1996)

Al poco rato levamos anclas, y empezamos la travesía de vuelta. Entre paisajes sobrecogedores, de montañas y nieblas. Ya en el Behm Canal, nos dijeron que había posibilidad de avistar orcas. No tuvimos suerte, aunque sí vimos bastantes salmones saltando sobre el agua. La tarde estaba relativamente apacible, incluso lucía el Sol a ratos. Pero, en algún momento, teníamos el cielo azul sobre nosotros, mientras que a nuestra espalda se veían nubes muy amenazadoras, y una pequeña zona donde debía estar descargando la del pulpo.

En un cierto punto de la navegación, el barco paró las máquinas, y vimos a dos personas en sendos kayaks que salían de la orilla, y se acercaban al barco. Junto a la orilla había una cabaña de madera. El mismo barco les había dejado allí algunos días antes, y ahora debíamos recogerles. Se acercaron al barco y subieron a él. Luego la tripulación ayudó a subir los dos kayaks a la cubierta, y seguimos la travesía.

Los dos kayakeros (¿kayakistas?) resultaron ser una pareja de Minnesota, creo recordar. La mujer daba clases de filología en la Universidad, mientras que él (un profesional liberal) nos reconoció envidiar mucho a los europeos por nuestra facilidad para conseguir hablar en varios idiomas. Le hice ver que más que facilidad, es necesidad. Y que lo suyo no es incapacidad, sino falta de necesidad, ya que con su inglés pueden ir a cualquier parte del mundo sin (muchos) problemas.

Cerca ya de Ketchikan, pudimos ver zarpar a un gran barco de cruceros (el Regal Princess, matriculado en Monrovia). El olor a pescado era muy intenso cerca del puerto.

Atracamos sin novedad, y nos fuimos para el hotelito, a descansar.


EL REGRESO

A la mañana siguiente tocaba iniciar el regreso a casa. Para acceder al Aeropuerto de Ketchikan tuvimos que tomar un ferry para cruzar los Tongass Narrows (unos pocos minutos de travesía), ya que el aeropuerto está ubicado en Gravina Island, frente a la ciudad de Ketchikan.

Primero un vuelo a Seattle (1h 50' en un 737 de Alaska Airlines). Perdimos ya la primera hora, puesto que en Alaska es una hora menos que en el Pacífico. Además, por algún lugar entre las Aleutianas occidentales discurre la línea arbitraria del cambio de fecha. Al Oeste de esa línea es la misma hora, pero ya del día siguiente.

Luego un vuelo a Nueva York, y enlace con otro vuelo transatlántico a Madrid. En Madrid, un Puente Aéreo a Barcelona, de donde habíamos salido más de quince días antes.

Fin de la aventura. Alaska, la última frontera, es una tierra que merece visitarse. Allí la Naturaleza es la reina, los paisajes son sobrecogedores, y el hombre no es más que un mero invitado a la fiesta de las estaciones.

Supongo que muchas cosas habrán cambiado en Alaska en estos quince años. Pero confío que lo principal seguirá como siempre, esperando con ilusión al viajero, al visitante, al aventurero.

Para mí, Alaska sólo tiene un inconveniente: resulta bastante caro visitarla. Las carreteras son escasas, hay muchísimas islas y buena parte del territorio es prácticamente impracticable fuera de unos pocos meses de verano. Para muchos desplazamientos hay que tirar de avión, avioneta, hidroavión o barco, y eso siempre tiene un coste. Y muchas infraestructuras (hoteles, atracciones, etc.) deben sobrevivir todo el año con el rendimiento de unos pocos meses.

Pero es un viaje diferente, que todo viajero debería intentar realizar por lo menos una vez en la vida.

JMBA

Alaska 1996 (3): Southeast Alaska (Juneau, Petersburg)

(Este es el tercer capítulo de un Diario de Viaje a Alaska. Ya hemos visitado Fairbanks y el Denali National Park, Anchorage y la Prince William Sound).


Volamos esa mañana del 11 de Agosto desde Anchorage hasta Juneau (1h 40' de vuelo). Juneau (pop. 31.275) es la ciudad capital del Estado de Alaska. Está situada en lo que se conoce como Southeast Alaska, o también Alaska Panhandle (como comentaba en el capítulo anterior). Es una estrecha franja de terreno costero (con bastantes islas, que configuran el llamado Inside Passage), que limita al este con la provincia canadiense de la Columbia Británica. Y, por cierto, es la zona más húmeda de toda Alaska, con récords de precipitaciones. Doy fe de que todos los días en que estuvimos por la zona vimos (y sufrimos) algunas lloviznas o lluvias. Forma ya parte de la rutina de sus habitantes.

Juneau se encuentra en tierra firme, frente al canal Gastineau, que la separa de la isla de Douglas.


Zona Norte de Southeast Alaska: Skagway, Juneau
(Escaneado propio y parcial de The Southeast Alaska Companion -
An Illustrated Map by Joe Upton)

LO QUE NO PUDIMOS VISITAR

Conviene siempre dejar cosas por visitar, allá donde vayas, así tienes motivos sólidos para volver alguna vez.

Desde Juneau embarcamos en el Sheltered Seas, con el que hicimos un crucero por todo el Inside Passage hacia el Sur, con etapas en Petersburg y Ketchikan, y una parada en Wrangell.

Por este motivo no pudimos visitar Sitka (pop. 8.986), que fue la capital de la Alaska rusa, y donde hay muchos ejemplos de arquitectura rusa. Pero Sitka se encuentra al oeste de la zona, de frente al mar abierto del Golfo de Alaska y, por lo tanto, por fuera del Inside Passage.

Tampoco pudimos visitar Skagway (pop. 862), que está al norte de Juneau, al fondo del Lynn Canal. Skagway fue un pueblo sin mucha ley, que vivió su máximo esplendor a raíz de la Fiebre del Oro del Yukón (llamada Klondike Gold Rush) en 1896, ya que era el puerto de llegada a la zona de los buscadores de oro. Eso desarrolló, por supuesto, todas las actividades propias al apoyo y soporte de esa pobre gente. Desde Skagway, los mineros debían cruzar las montañas costeras (por el llamado White Pass), para internarse en la zona (presuntamente) aurífera del río Yukón.

Para facilitar estos movimientos, y también para dar salida hasta un puerto de mar a la producción minera de todo tipo del Territorio del Yukón, se construyó en esos años (en 1898, en tan sólo 26 meses de ciclópeos trabajos) el llamado White Pass & Yukon Route (WP&YR) Railway, que unía Skagway con la pequeña ciudad canadiense de Whitehorse, la capital de la provincia de Yukon Territory (YT), en una ruta de unas 110 millas. La compañía WP&YR ofreció servicios de movilidad integral a las necesidades tanto de viajeros como de carga del YT para acceder a un puerto de aguas profundas, y más allá. Pero cesó su actividad en 1982, cuando la industria minera del Yukón se colapsó por las complicadas condiciones internacionales, y la persistente bajada de los precios de los minerales.

En 1988 se reabrió la línea, pero ya con fines puramente turísticos y paisajísticos, en las 67,5 millas desde Skagway, AK hasta Carcross, YT. La línea remonta en solo 20 millas desde Skagway (puerto marítimo) hasta el White Pass (873 msnm), y cruza luego una franja de la Columbia Británica (por Fraser, BC) y se adentra en el Territorio del Yukón hasta Whitehorse. Según todas las fuentes, el trayecto ofrece una experiencia irrepetible (que nosotros nos perdimos).

Desde 1979, en que se completó, existe también una carretera que sigue más o menos paralela al ferrocarril, la llamada South Klondike Highway. Partiendo de Skagway, remonta el White Pass y se acaba uniendo a la Alaska Highway un poco al sur de Whitehorse. Existe otra sección de la misma carretera (la North Klondike Highway) que se separa de la Alaska Highway al norte de Whitehorse, para dirigirse hacia Dawson City.

Actualmente se ofrecen excursiones desde Skagway hasta el White Pass, hasta Fraser, BC o hasta Carcross, YT en el ferrocarril, y un combinado tren+autobús para realizar una excursión de uno o más días hasta Whitehorse, la capital del Territorio del Yukón. Un buen motivo para regresar a Alaska en cuanto tenga la ocasión de hacerlo.


EN TORNO A JUNEAU

El único acceso disponible para llegar a Juneau es por mar o por aire. No hay ninguna carretera que la una con otras ciudades de Alaska o que crucen a la Columbia Británica. Sólo hay unas cuantas calles y alguna pequeña carretera local.


Multitud de salmones en la Gastineau (Macaulay) Salmon Hatchery,
Juneau, AK.
(JMBigas, Agosto 1996)

Incluso antes de descansar en el hotel de Juneau, hicimos un par de visitas a dos de las principales atracciones de Juneau. Primero a una piscifactoría sui generis de salmones, la que entonces se llamaba Gastineau Salmon Hatchery, y que se renombró en el 2000 como Macaulay Salmon Hatchery, en honor a su fundador (Ladd Macaulay), fallecido en accidente de tráfico ese año. La compañía que gestiona estas instalaciones (la Douglas Island Pink & Chum, Inc.) es una organización sin ánimo de lucro. Se fundó en los años 70, a partir de un cambio en la legislación del estado de Alaska, que se produjo en 1974 a raíz de la progresiva depauperación del parque de salmones que remontaban los ríos de Alaska. Se decidió, pues, fomentar las actividades de piscifactorías sin ánimo de lucro.


Glaciar Mendenhall, junto a Juneau, AK
(JMBigas, Agosto 1996)
Esta Salmon Hatchery de Juneau se construyó teniendo muy presente su labor educativa y difusora de su actividad, por lo que cuenta con un Centro de Visitantes y guías especializados en explicar el ciclo anual de su actividad. En síntesis, recogen los salmones que acuden a la zona para su reproducción, fecundan los huevos y los cuidan. Sueltan los alevines en las aguas próximas del canal Gastineau, y los envían a otras zonas cuando alcanzan la edad suficiente. Todos ellos, cuando alcanzan la madurez reproductiva, vuelven a las mismas instalaciones para regenerar el siguiente ciclo. El ciclo económico se completa con la pesca (en diversas zonas marítimas) de salmones nacidos aquí. En la temporada de 2.011 se pescaron hasta 1,6 millones de salmones nacidos, en su momento, en estas instalaciones.

Por otra parte, para hacerse una idea de volumen, en la temporada de 2011 tienen hasta 125 millones de huevos en incubación, y soltarán en diversas aguas de Alaska más de 101 millones de salmones jóvenes.

Cuando realizamos la visita, a primeros de Agosto, se veían miles y miles de salmones por las aguas del Gastineau, pugnando por acceder a las instalaciones (donde nacieron). Todo está preparado allí para que el visitante pueda ver las diferentes fases del proceso. Puede dar un poco de angustia, a las personas muy sensibles, ver a los salmones pugnando y sufriendo por alcanzar su objetivo.

La visita, desde luego, es tremendamente instructiva, y es uno de los imperdibles en Juneau.

También visitamos en las proximidades el Glaciar Mendenhall, muy bien preparado para la visita, con su Centro de Visitantes y demás. Es un glaciar marino, sobre el río Taku, que desemboca en el llamado Stephen's Passage, muy cerca de Juneau. En esa zona se repitió la visión que ya habíamos tenido junto al Thompson Pass, con muchísimos salmones muertos tras reproducirse, en las aguas del río y aledaños.
Nieblas matinales sobre Juneau, AK
(JMBigas, Agosto 1996)
Cuando visitamos Juneau en 1996 no estaba todavía en funcionamiento, pero en Mayo de 1997 se inauguró un teleférico que remonta hasta 550m. en las faldas del Mount Roberts (que forma parte de la cadena montañosa costera), con su cumbre en los 1.164 msnm. Este teleférico, por las muy hermosas vistas que se tienen de Juneau y sus alrededores, se ha convertido en una de las atracciones turísticas más populares de Southeast Alaska. Otro motivo para volver algún día a la zona. Claro que mi recuerdo del día que pasamos en Juneau es de niebla y nubes hacia las (invisibles) montañas. El tiempo reinante, posiblemente, sea un requisito a tener en cuenta para que la ascensión pague su premio.

A la mañana siguiente montamos en un barco llamado Sheltered Seas (algo así como Mares Abrigados), que sería nuestra casa de día en las siguientes jornadas de navegación. Cada noche pernoctaríamos en alguno de los hotelitos del puerto de atraque.


POR EL STEPHEN'S PASSAGE HACIA PETERSBURG

Por supuesto, la mañana que iniciamos la navegación en Juneau estaba gris, había niebla y lloviznaba. Ya vimos allí el primero de los muchos grandes barcos de crucero (este de Celebrity Cruises) con los que nos cruzaríamos por esas aguas.

Navegamos hacia el Sur, primero por el Canal Gastineau y luego por el Stephen's Passage. Nos desviamos hacia la izquierda para remontar el Tracy Arm, hasta avistar el Sawyer Glacier, al fondo del fiordo. La navegación por este fiordo está flanqueada por altas montañas, desde las que caen numerosas cascadas de agua en esas fechas de final del verano. A medida que nos fuimos acercando al glaciar, la densidad de bloques de hielo a la deriva en el agua fue creciendo. Incluso algunos bastante grandes, los llamados ballenas, porque tienen forma alargada de cetáceo. Muchos de los bloques presentan efectos curiosos de coloración, ya que hay algunos ligeramente azulados, mientras otros tienen colores azules más intensos, o tonos amarillos o rojizos.
Zona Centro de Southeast Alaska: Sitka, Petersburg, Wrangell
(Escaneado propio y parcial de The Southeast Alaska Companion -
An Illustrated Map by Joe Upton)

Sobre los bloques de hielo, muchísimas focas; y también muchas nutrias en el agua. Cerca del frente del glaciar, los bloques aislados ya formaban extensas superficies de hielo flotando en el mar, con cientos de focas a bordo. El glaciar, por supuesto, impresionante.


Iceberg ballena, en tonos azules. Tracy Arm, Southeast Alaska.
(JMBigas, Agosto 1996)

Frente al Sawyer Glacier, al final del Tracy Arm.
(JMBigas, Agosto 1996)

Las focas reposan sobre el hielo en el Tracy Arm, junto al Glaciar Sawyer.
(JMBigas, Agosto 1996)

Bloques de hielo en diversos tonos de azul, a la deriva en el
Tracy Arm, Southeast Alaska.
(JMBigas, Agosto 1996)


Deshicimos el Tracy Arm, para volver al mucho más ancho Stephen's Passage. En esa zona es muy frecuente avistar ballenas (orcas, en particular). Todos estábamos atentos en la popa del barco, y obtuvimos una buena recompensa. Se empezaron a ver surtidores de agua o vapor, lo que indicaba presencia de cetáceos. Vimos el lomo de algunas grandes ballenas, y la característica cola, cuando se hundían de nuevo en las profundidades del mar, tras haber respirado cerca de la superficie. La mayoría aparecieron a varios cientos de metros del barco, pero también hubo alguna que apareció en la superficie a no más de cincuenta metros. Una gozada para fotógrafos y videoaficionados.


Premonición de ballenas, por el característico surtidor, en el
Stephen's Passage, Southeast Alaska.
(JMBigas, Agosto 1996)

La cola y algo del lomo es todo lo que alcanzamos a ver de las orcas
en el Stephen's Passage, Southeast Alaska.
(JMBigas, Agosto 1996)
Por la tarde acabamos llegando a Petersburg (pop. 3.224) que es un pueblo con muchísima actividad pesquera, en la isla de Mitkof, frente a un canal no muy ancho, llamado los Wrangell Narrows. De hecho nos dieron la bienvenida miles de gaviotas sobrevolando el puerto, acechando, seguro, los restos devueltos al mar por los barcos pesqueros.


Vista general de Petersburg, Southeast Alaska.
(JMBigas, Agosto 1996)
Pasamos dos noches en Petersburg. A la mañana siguiente hicimos una excursión en el Sheltered Seas para ver el Le Conte Glacier, que está situado en un pequeño fiordo que se deriva (hacia tierra firme) de la llamada Frederick Sound. Este glaciar es el más meridional de los glaciares marinos (tidewater glaciers) de Alaska. De nuevo, el espectáculo de las montañas, los bloques de hielo, las focas y las nutrias. Y esperando un rato frente al glaciar (con las máquinas paradas), para intentar captar alguno de los pequeños desprendimientos de hielo, muy frecuentes, del frente del glaciar.


Otro día de nubes y nieblas, en Le Conte Bay, junto a Petersburg.
Con un bloque de hielo azulado flotando en el agua.
(JMBigas, Agosto 1996)

Le Conte Bay, junto a Petersburg, Southeast Alaska.
(JMBigas, Agosto 1996)

Cientos de focas sobre el hielo, frente al Le Conte Glacier,
Southeast Alaska.
(JMBigas, Agosto 1996)

Ballena de hielo, azul oscuro, en Le Conte Bay.
(JMBigas, Agosto 1996)

Junto a la entrada del fiordo llamado Le Conte Bay, al sur, desemboca el río Stikine, que fue una via fluvial muy utilizada por los buscadores de oro para adentrarse en el territorio de la Columbia Británica y seguir camino hacia el Klondike y los alrededores del río Yukón.


EXCURSION DE PESCA EN PETERSBURG

Un pequeño grupo (solamente 6 personas) de los que viajábamos a bordo del Sheltered Seas, contratamos para esa tarde una excursión de pesca informal. Un ex profesor universitario, retirado en esas tierras, salía todas las tardes con su mujer en su barco de pesca, el Chan IV, por los Wrangell Narrows. Y buscaba algunos viajeros a los que les apeteciera acompañarles (y le reportaran algunos ingresos complementarios, por supuesto).


Rueda motorizada con la red recogida, en el barco de pesca Chan IV,
Wrangell Narrows, Southeast Alaska.
(JMBigas, Agosto 1996)

Operación de suelta de la red a popa, a bordo del Chan IV,
Wrangell Narrows, Southeast Alaska.
(JMBigas, Agosto 1996)
A la hora prevista nos presentamos en el muelle, y nos recibió el barbudo y veterano profesor (gorra calada, camisa de cuadros y tirantes), a bordo de su barco de pesca. Iniciamos la navegación por los Wrangell Narrows, de norte a sur. Primero paramos para recoger algunas de las jaulas para cangrejos que habrían dejado en el mar la víspera. Y algún King Crab (cangrejo gigante) apareció en ellas. Las dejamos (vacías) otra vez en el mar para que, al día siguiente, pudieran repetir la misma operación.

Tocó luego la suelta de la red por popa, desde una gran rueda motorizada, en la que estaba recogida. La red incluía algunas pequeñas tablas de madera, que nos dijo servían para fijar a los langostinos. Navegamos un buen rato con la red soltada a popa, hasta que llegó el momento de recogerla.

La maniobra se realizó con gran cuidado para que no se desgarrara la red. Todos contuvimos la respiración cuando subió a bordo del todo. Volcaron su contenido en un barreño grande, que colocaron sobre la borda, para realizar la selección. Toda la porquería que había recogido la red, así como los peces pequeños o inservibles, se devolvían con energía al mar. Aparecieron langostinos, algunos peces medianos del tipo del lenguado y algunas otras capturas. El profesor y su mujer nos iban enseñando las diversas capturas, y nos contaban su nombre y demás.
El viejo profesor se esmera en la extracción de los filetes, sobre la borda
del Chan IV, Wrangell Narrows, Southeast Alaska.
(JMBigas, Agosto 1996)

Se lanzó de nuevo la red al mar. Mientras, el viejo profesor se ocupó en desmembrar los grandes cangrejos que aparecieron tanto en las cestas como en la red, a base de quitarles el caparazón de un golpe certero con uno de los anclajes de la borda, y luego ir separando las patas (donde está la materia comestible).

En el segundo turno de red apareció más de lo mismo: lenguaditos, langostinos, etc.

La mujer desapareció en el interior del barco, preparando la cocina para los diversos tratamientos culinarios a los que iba a someter a cada especie de las capturadas. Mientras, el viejo profesor se entretuvo extrayendo con un gran cuchillo los filetes limpios de los lenguados, y echando el resto al mar de nuevo.

Terminada la pesca, nos metimos todos dentro y en una mesa pequeña (dos personas hubieran estado apretaditas) nos sentamos los seis visitantes y los dos anfitriones, para dar buena cuenta de las diversas viandas. Apareció un botellón de vino blanco italiano y unas cervezas. Cenamos deliciosamente (apretujados, eso sí), los langostinos y el pescado más fresco con el que nunca podríamos soñar.

Terminada la cena, puso proa al puerto de Petersburg, a donde llegamos pasadas las siete de la tarde.


Todavía nos quedaba alguna experiencia que vivir en Petersburg, y el viaje hacia el Sur hasta Ketchikan.


Pero esa ya es otra historia.


JMBA