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lunes, 17 de septiembre de 2012

Viaje a la Galicia Interior - 1 - Ponferrada

A mediados de Agosto tuve ocasión de poder dedicar una semana a un viaje en coche desde Madrid hacia la Galicia Interior (provincias de Orense y Lugo). Tanto a la ida como a la vuelta planifiqué una etapa en la provincia de León. A la ida, en Ponferrada, y a la vuelta en la capital.
Detalle de una de las farolas de la Plaza del Ayuntamiento
de Ponferrada.
(JMBigas, Agosto 2012)

Para llegar a Ponferrada desde Madrid hay que seguir la llamada Carretera de La Coruña, la A-6. que cruza las provincias de Segovia, Ávila y Valladolid, antes de entrar en la de León. En Rueda (Valladolid) se puede hacer una parada de interés vinícola, como ya he comentado en otra ocasión.

Ponferrada es la ciudad más importante de la comarca del Bierzo (León), famosa por sus excelentes viandas   que incluyen vinos muy recomendables (especialmente tintos de uva Mencía y blancos de uva Godello). El Bierzo es como una enorme cazuela, absolutamente rodeada por montañas. Para llegar a Ponferrada desde Astorga, hay que cruzar montañas, y lo mismo para cruzar desde allí hacia Galicia (provincia de Orense). Por su proximidad y muchas afinidades, algunos consideran al Bierzo como la quinta provincia gallega. Por ejemplo, el dueño del restaurante O Asador en Viveiro (Lugo), que tiene al excelente tinto Cepas Viejas de Dominio de Tares, en el capítulo de tintos gallegos, como contaré en un capítulo posterior.

En esta ocasión hice una breve parada en Rueda para desayunar en Casa Lola, y acabé llegando a Ponferrada pasada la una de la tarde. Me hospedé de nuevo, como el año anterior, que ya conté, en el Hotel Aroi Bierzo Plaza, en la misma Plaza del Ayuntamiento, el centro neurálgico del casco histórico de Ponferrada. El propio complejo del hotel dispone de dos restaurantes: la Taberna, donde se pueden comer platos y raciones en un entorno informal, y el restaurante gastronómico La Violeta, muy recomendable como ya glosé en otra ocasión.
Castillo de Cornatel, en Priaranza del Bierzo.
(JMBigas, Agosto 2012)

Tras ocupar la habitación, bajé a la terraza de la Taberna, en la propia plaza, para comer una cazuela de revuelto con gulas y gambas, acompañado con un par de copas de Godello. A las dos y media de la tarde, la Plaza del Ayuntamiento olía a siesta. El día era muy caluroso, y poca gente se veía circulando a esa hora. En la terraza, sólo había dos o tres mesas ocupadas. Justo en la mesa de al lado había dos parejas jóvenes, que hablaban con acento exageradamente gallego, a pesar de que deduje que vivían en Ponferrada. Mientras los chicos sesteaban sin dejar de manipular sus smartphones, las dos chicas (una, muñequita linda; la otra, guapina de cara pero algo entrada en carnes) no dejaban de parlotear en voz suficientemente alta, de modo que no tuve más remedio que enterarme de parte de sus conversaciones. Buena parte del tiempo, esta versó sobre peluquerías y centros de belleza, hasta que Muñequita Linda llamó a algún establecimiento de otro lugar distinto a Ponferrada para reservar una sesión para su amiga. Imperdible su introducción: "¿Jenny? Hola, soy Vanessa...". Parece ya obsoleto el tiempo de las Marías y las Carmen de España.

Yo no cedí a la tentación de la siesta, y tras la frugal comida volví a tomar el coche para ir hasta el municipio próximo de Priaranza del Bierzo, donde está el Castillo de Cornatel. Se estima que, originariamente, el castillo fue un castro romano, que posiblemente vigilaba los accesos a las minas de oro de Las Médulas, que están relativamente próximas. Pero su esplendor fue con los Templarios (s. XII y XIII), aunque pasó por muchas manos. Actualmente está en parte en ruinas, aunque su perfil exterior se conserva bastante bien. El problema es que el horario para poder visitarlo es muy escaso (en verano y únicamente los fines de semana). Como era jueves, tuve que conformarme con tomar algunas vistas del exterior.
Basílica de la Encina, Ponferrada
(JMBigas, Agosto 2012)

El Castillo de Cornatel está enclavado sobre un barranco de unos 180 metros de profundidad, por sus lados Este y Norte, por donde discurre el arroyo de Rioferreiros, mientras que es fácilmente accesible por los otros. Muy cerca se encuentra la pintoresca aldea de Villavieja.

Tanto al pie mismo del Castillo como en el camino desde Ponferrada, se tienen algunas vistas maravillosas de lo que es el valle del Bierzo, con el Lago de Carucedo, algunas plantaciones de viñedos y, siempre, las montañas que circundan la comarca en todas direcciones.

De vuelta a Ponferrada, quería visitar el famoso Castillo de los Templarios (que en mi anterior visita, un lunes, estaba cerrado al público). Desde la Plaza del Ayuntamiento, hay un breve paseo hasta el Castillo, por la calle del Reloj, la plaza de la Encina y luego la calle de Gil y Carrasco, que discurre paralela a sus murallas.

Serían ya las siete de la tarde, pero ese día de Agosto fue caluroso de verdad, y el Sol, ya cercano a su puesta, seguía apretando de forma inmisericorde.

El Castillo de los Templarios de Ponferrada está asentado sobre un alto junto al río Sil, que cruza la ciudad antes de adentrarse en Galicia (ya os contaré mi navegación por el Cañón del Sil, límite entre Lugo y Orense, en otro capítulo). Está en muy buen estado de conservación, y la ciudad lo utiliza como recurso cultural, para realizar exposiciones y conciertos. Ese día por la noche había un concierto de música clásica de cámara, a cargo de una pequeña banda de viento, al que no pude asistir.
Castillo de los Templarios, Ponferrada.
(JMBigas, Agosto 2012)

La visita al Castillo cuesta 6 euros, e incluye la sala de audiovisuales explicativos, así como la exposición permanente Tempus Libri, de visita obligada. Se exponen ahí ejemplares facsímil de libros y documentos medievales. Junto a la entrada, pasada la taquilla, una guía te da las explicaciones sobre el monumento, y te indica la ruta aconsejada para la visita.

La ruta discurre, en primer lugar, por la sala de audiovisuales, donde hay paneles informativos sobre los castillos de frontera de la región de Castilla y León, así como vídeos explicativos del propio Castillo y del proyecto para su restauración y recuperación para la vida ciudadana de Ponferrada. En la planta baja se exponen algunos atuendos medievales.

Luego se anda por todo el camino de ronda por las murallas que discurren paralelas al casco antiguo de la población. Hay un gran patio central, al fondo del cual está el Castillo Antiguo, que es la siguiente etapa de la visita. Se puede acceder a la Torre del Homenaje, pero el camino es bastante angosto y se requiere una buena agilidad para no sufrir algún tropiezo.
Castillo Antiguo, en el interior del complejo del
Castillo de los Templarios, Ponferrada.
(JMBigas, Agosto 2012)

De vuelta hacia la entrada, se sigue el camino de ronda junto a las murallas occidentales, sobre el río Sil y la parte más nueva de la ciudad de Ponferrada. La visita termina en la zona de nuevas edificaciones, donde está la exposición permanente. En una de las salas estaba ensayando la banda que tenía concierto esa misma noche.

Saliendo ya del Castillo (donde sudé la gota gorda), tuve que abrevar en un bar cercano, porque estaba próximo a la deshidratación. Volví al hotel, y algo más tarde salí para cenar. Me apetecía una simple pizza, y elegí la terraza de una de las varias pizzerías que hay en el camino entre la Plaza del Ayuntamiento y el Castillo. Acompañé la cena con una botella (en formato 50cl) del excelente tinto Cepas Viejas (Mencía) de Dominio de Tares.

Aparte de las fotografías que he elegido para ilustrar este artículo, podéis acceder a una completa colección de 51 imágenes, pinchando en la foto de la Plaza del Ayuntamiento.


Al día siguiente, antes de las ocho de la mañana, la Plaza del Ayuntamiento (mi habitación esquinera tenía un pequeño balcón sobre la propia plaza) estaba silenciosa y callada (es zona peatonal), salvo por el motorista que iba repartiendo bolsas con churros calientes a las diversas cafeterías. Tras desayunar en el sótano del hotel (un buffet muy bien surtido), seguí camino hacia Valdeorras y Orense.

Pero ese ya es otro capítulo.

JMBA

martes, 20 de septiembre de 2011

Ponferrada: paseo por su casco histórico

Tras haber bajado desde Gijón hasta la zona de Ponferrada por el Puerto de Somiedo, la comarca de Babia y Villablino, y de haber visitado la zona de Las Médulas ese domingo por la tarde de finales de Agosto, regresé a Ponferrada al final de la tarde.
Ayuntamiento de Ponferrada, en la plaza del
mismo nombre.
(JMBigas, Agosto 2011)

El hotel que había reservado, el Aroi Bierzo Plaza, se encuentra en la propia Plaza del Ayuntamiento, el centro del casco histórico de la ciudad (aunque a la mañana siguiente me enteré de que no en el centro, tal y como lo conocen sus propios habitantes). Debajo de la plaza, completamente peatonal, hay un aparcamiento subterráneo, con el que el hotel está coordinado, proponiendo un precio especial a sus clientes. El único pequeño problema es que el aparcamiento tiene dos plantas, pero no tiene ascensor para subir hasta el nivel de la plaza. Y las plazas reservadas para el uso de los huéspedes del hotel están en la segunda planta. Subir el equipaje por las escaleras las dos plantas no fue una experiencia de las más agradables.

Antes de cenar, di una vuelta al atardecer por la zona del casco histórico. En la propia plaza está el Ayuntamiento, un edificio singular. Pasando por debajo de la torre del Reloj, se entra en la calle del Reloj, hasta la Plaza de la Encina. Allí está la Basílica de La Encina, frente a la que está la estatua homenaje al Templario, obra de Venancio Blanco. Desde allí se puede bajar por la calle Gil y Carrasco, que discurre paralela al famoso Castillo de los Templarios, hasta la Avenida del Castillo, que cruza el río Boeza hacia el centro moderno de la ciudad.
Monumento homenaje al Caballero Templario, frente
a la Basílica de la Encina.
(JMBigas, Agosto 2011)

Se me hizo de noche, y busqué un lugar agradable para cenar. Tras varias dudas, al final decidí sentarme en la terraza del restaurante La Violeta, en la propia Plaza del Ayuntamiento, que forma parte del complejo del hotel. Según me contó luego el maître, tuve suerte, ya que esa noche la temperatura era agradable y el tiempo estaba calmado, mientras que la terraza por la noche había sido inhabitable los días previos, debido al viento y al frío (relativo). Un domingo por la noche había muy poca gente por allí. De hecho, en la terraza, sólo había dos hombres en otra mesa. Uno de ellos parecía obsesionado con venderle alguna cosa al otro, que se mostraba más bien reticente. El camarero que me atendió, un senior batido en mil batallas en esto de la hostelería y la restauración, me aconsejó un poco con la carta. Curiosamente, había varios platos francamente exóticos, como solomillo de canguro y carne de antílope. Cedí a la tentación (tras contarme las excelencias el camarero) de pedir el solomillo de canguro (que resultó exquisitamente tierno), precedido de una provoleta con tomate oreganado. Me dejé aconsejar un Bierzo Mencía del 2005 (Val d'Uria, poco conocido, de una pequeña bodega de Villamartín de la Abadía) y allá que fuimos con la cena adelante.
La Torre del Reloj, junto a la Plaza del Ayuntamiento,
en Ponferrada.
(JMBigas, Agosto 2011)

Como el camarero andaba bastante desocupado por la poca parroquia, tuvimos reposo para mantener alguna conversación sobre la trayectoria vinícola del Bierzo, en plena expansión nacional e internacional. A los postres, vi en la carta que proponían crêpes suzette, que es una de mis debilidades (gastronómica y litúrgica). Este postre (que muy poquitos restaurantes se atreven a proponer, por su costosa elaboración frente al cliente), siempre me evoca una anécdota muy recordada que me sucedió viajando con mi padre. En 1992 hicimos un viaje por México y Guatemala. Estando en Mérida (del Yucatán), fuimos a cenar a un restaurante y pedimos crêpes suzette como postre. Al camarero jovencito que nos atendía se le iluminó la cara, a la par que se ruborizaba. Se retiró y volvió con el carro con su fogón y su sartén, todo ello inmaculado (no descartaría que fuera su primer uso). Empezó los preparativos y, poco a poco, fueron acudiendo a las proximidades otros camareros y gente de la cocina, para presenciar el espectáculo. Dedujimos que el chaval recién habría vuelto de un curso donde le habían enseñado eso, e, inconscientemente, le dimos la primera ocasión que tuvo de demostrar los conocimientos adquiridos. Y, además, las crêpes resultaron ser suculentas y golosas.
Entrada al Castillo Templario de Ponferrada.
(JMBigas, Agosto 2011)

Esa noche, en Ponferrada, el camarero senior acudió con el carrito, el fogón, la sartén y todos los ingredientes. Con gran cariño y profesionalidad, me elaboró dos crêpes suzette absolutamente memorables.

De allí me fui directamente a dormir al hotel (treinta pasos). A la mañana siguiente me levanté prontito, desayuné en el hotel (un correcto desayuno de buffet), y me di un paseíto matinal por la misma ruta del casco histórico. En la Plaza del Ayuntamiento hay varios elementos singulares del mobiliario urbano. Empezando por la farola en su centro, y siguiendo por un quiosco de prensa y la estatua homenaje al barquillero.

Para mi desgracia (¿o quizá mi suerte?), los lunes el Castillo Templario está cerrado al público y no pude visitar su interior. Pasé por delante del Museo de la Radio (sin duda el mejor de su género en España), creado y fundado por el famoso locutor radiofónico Luis del Olmo, ponferradino y berciano hasta el tuétano.
Museo de la Radio, en Ponferrada.
(JMBigas, Agosto 2011)

Quería comprar alguna botella de vino del Bierzo, y pregunté en la recepción por una tienda enológica. Me recomendaron una tiendecita para turistas al principio de la calle del Reloj. Pero más tarde de las diez y media de la mañana, la tienda estaba oscura y sin síntomas de pretender abrir en breve. En el hotel me dijeron que si no, en el centro. Vaya, hasta ese momento yo estaba convencido de estar en el centro. Siempre se aprende algo.

Como no me dieron mayores detalles, subí a la habitación y me conecté a Internet (yo llevaba mi netbook, y había WiFi gratuito). Allí localicé una vinoteca (en el centro) que me pareció conveniente. Anoté la dirección en el tomtom, recogí el equipaje y me bajé al parking para recuperar mi coche (de nuevo las dos plantas con el equipaje en brazos).

La vinoteca en cuestión (Benito Otero, en la calle Antolín López Peláez, 23), resultó ser una tienda de vinos muy interesante, con un buen surtido de vinos del Bierzo de todas clases. Compré algunos vinos de la zona, y les indiqué que, por si no creían demasiado en Internet (creo que no tienen web propia), yo había acudido a su tienda gracias a que aparecían en algunos directorios de Internet.

Tenéis acceso a una galería de 34 fotografías del casco histórico de Ponferrada, pinchando en la foto del Ayuntamiento.

Casco histórico de Ponferrada (El Bierzo, León)


De allí me fui hacia Astorga por la sierra (el auténtico Camino de Santiago).

Pero esa ya es otra historia.

JMBA

jueves, 15 de septiembre de 2011

De Gijón a Ponferrada por el Puerto de Somiedo

Tras haber paseado por Gijón el sábado por la mañana, y haber visitado Avilés y el Faro de Peñas, me levanté prontito ese domingo por la mañana en mi hotel de Gijón. Repetí la ceremonia del sábado, y compartí la calle con los últimos noctámbulos.


La carretera AS-227 avanza por el valle del río Somiedo,
por parajes muy agrestes, en dirección al Puerto de Somiedo,
por donde se cruza a la provincia de León.
(JMBigas, Agosto 2011)

Desayuné en la cafetería del hotel, y nos fuimos mi equipaje y yo a recoger el coche en el aparcamiento de la Estación del Humedal (a un par de manzanas del hotel). Por cierto, ¿quién inventaría lo de ponerle ruedas a las maletas, para hacerle un monumento?. Tras abrir la barrera de salida, le devolví la tarjeta de residente que me habían dado en el hotel, al guarda de seguridad del aparcamiento, e inicié mi camino hacia el Puerto de Somiedo y Ponferrada.

La primera parte de la ruta se desarrolla por el sistema de autovías de Asturias, pasando por las cercanías de Oviedo, y luego por la A-63 hacia Grado. A esas horas tempranas, por todos esos valles tuve que cruzar varias zonas de niebla que llegó a ser muy espesa en algunos momentos.

Aldea de La Peral, junto a la AS-227, en las cercanías del
Puerto de Somiedo.
(JMBigas, Agosto 2011)

Pasado Grado, en Cornellana, hay que desviarse por la AS-15 en dirección a Cangas del Narcea. Siguiendo por ella se puede hacer una ruta alternativa hacia Villablino (León), por el Puerto de Leitariegos y Caboalles de Abajo. Pero para ir hacia el valle y el Puerto de Somiedo, hay que desviarse a la izquierda en Llongoria, para tomar la AS-227 que ya lleva al Puerto de Somiedo para cruzar la Cordillera Cantábrica hacia la provincia de León.

La carretera va siguiendo el valle del río Somiedo, cruzando parajes muy agrestes. Dicen que por esta zona residen los únicos osos que quedan por las montañas del norte. No os voy a mentir: yo no conseguí ver ninguno desde la carretera.

Alta montaña, en la vertiente asturiana del Puerto de Somiedo
(JMBigas, Agosto 2011)

Se cruzan algunos pueblos (La Herrería, Belmonte, Almurfe, Aguamestas, Castro y Pola de Somiedo). Todo el camino es una suave pendiente hacia arriba, pero desde aquí ya se inicia la subida al puerto. Pola de Somiedo está por encima de los 700 msnm. Se pasa por Gúa, Caunedo, y empiezan las primeras revueltas del puerto, ya por encima de los 1.100m. Sobre los 1.300m. hay otro par de revueltas singulares, con posibilidad de parar el coche en un mirador. Desde allí se tienen vistas fenomenales de la pequeña aldea de La Peral (que debe pasarse muchos meses al año bloqueada por la nieve), y de las montañas ya peladas a esa altura. Es territorio de vaqueiros, y es muy frecuente tener que parar el coche para dejar cruzar a alguna vaca que pasta por los alrededores.

Se cruza luego el pueblo de El Puerto (a más de 1.400m.) y se corona el Puerto de Somiedo, empezando el descenso, por la comarca de Babia (ya en la provincia de León), hacia Piedrafita de Babia, siguiendo la carretera que se ha convertido en la CL-633.

En Piedrafita se toma la carretera que va paralela a las montañas (CL-623), hacia el oeste, en dirección a Villablino, cruzando la comarca de Laciana.
Villablino, al norte de la provincia de León
(JMBigas, Agosto 2011)

En Villablino (el pueblo más grande de toda esta zona), hay que desviarse hacia el sur, por la CL-631, que va siguiendo el valle del Sil. Se pasa por Villariño del Sil y Palacios del Sil, todavía por encima de los 800m. de altitud. Un poco más allá, la carretera pasa junto al embalse y la presa de las Ondinas (un pequeño embalse de no más de un hectómetro cúbico de capacidad), ya en la comarca del Bierzo.

El Bierzo tiene sus propias peculiaridades incluso dentro de la provincia de León, que ya es peculiar en sí misma. Geográficamente, El Bierzo es como una cazuela (una hoya), una depresión rodeada de montañas por todas partes. Limita con Galicia por el oeste (provincias de Lugo y Ourense) y muchas características gallegas son habituales en El Bierzo. De hecho, dispone del único Consejo Comarcal reconocido en toda la Comunidad Autónoma de Castilla y León.

Embalse y presa de Las Ondinas, junto a Palacios del Sil,
ya en la comarca del Bierzo.
(JMBigas, Agosto 2011)

Antes de llegar a Ponferrada, me desvié hacia Cacabelos, donde, casualmente, se estaba celebrando la Fiesta de la Vendimia y, en particular, el Campeonato de Pisada de Uva. Pude también tomar alguna fotografía de los viñedos que siembran la zona, generalmente acogidos a la Denominación de Origen Bierzo y, principalmente, de la variedad Mencía, llamada también La Negra. Saliendo de Cacabelos por la carretera (que es parte del Camino de Santiago) hacia Villafranca del Bierzo, están las Bodegas Luna Beberide, de las más tradicionales ya en la zona.
Viñedos junto a las Bodegas Luna Beberide, en
Cacabelos, por la carretera hacia Villafranca del Bierzo.
(JMBigas, Agosto 2011)

La producción de vinos de calidad se ha extendido de tal manera que existen en la actualidad más de 50 bodegas en la comarca, y su comercialización pasó desde el medio millón de botellas de 1.990, a los más de siete millones de botellas que salieron al mercado en 2.009.

De Cacabelos fui ya hacia Ponferrada, donde llegué pasadas las dos de la tarde. Como había reservado habitación en un hotel (el Aroi Bierzo Plaza) en la misma Plaza del Ayuntamiento (que es zona peatonal), utilicé el aparcamiento subterráneo que hay debajo de la plaza, que está concertado con el hotel. El único (pequeño) problema es que las plazas reservadas para el hotel están en la segunda planta del aparcamiento, y no hay ascensor. La subida de las dos plantas con el equipaje fue una experiencia desagradable.
Carpa para el Campeonato de Pisada de Uva,
en Cacabelos.
(JMBigas, Agosto 2011)

Comí algunas raciones en La Taberna (parte del propio hotel) y por la tarde me fui de excursión a Las Médulas, que tengo por ya contada.

De vuelta, por la noche, cené en La Violeta, un restaurante gastronómico que también es parte del complejo del hotel, en la propia Plaza del Ayuntamiento de Ponferrada.

Pero esa ya es otra historia.

JMBA