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jueves, 26 de abril de 2012

... y a menudo un Juego muy Cruel

Este miércoles fue el segundo día consecutivo en que todos los aficionados españoles al fútbol sufrieron una gran desilusión y un enorme disgusto. Después de que el Chelsea eliminara al FCB el martes en el Camp Nou, el miércoles hizo lo propio el Bayern de Munich con el Real Madrid en el Santiago Bernabeu.


Hace solamente unos pocos días, todo el mundo daba (casi) por descontado que la final de la Champions este año iba a ser española. Pero hasta que pasa el rabo, todo es toro.

Curiosamente, la trayectoria de ambos partidos fue parecida. Una primera parte en que los locales parecían controlar la situación y marcaron dos goles. La diferencia es que, habiendo perdido por 1-0 en Londres, en el partido Barça-Chelsea ya no había ninguna opción a la prórroga al haber marcado dos goles el FCB. Pero se les complicó el partido y se les fue de las manos. Con una Escalera Real en la mano, no supieron jugarla hasta el final.
Cristiano Ronaldo, desconsolado tras
no conseguir apuntarse el primer
penalty de la tanda de desempate.
(Autor: Ángel Rivero; Fuente: marca

El Bayern no vino a practicar un fútbol rácano y a conservar el resultado que traían de la ida, sino que vino dispuesto a poner en el campo lo mejor que tienen. Supieron reponerse al 2-0 que les dejaba fuera de la final, y consiguieron el 2-1 que empataba la eliminatoria.

En la segunda parte y luego en la prórroga, el partido entró en una fase aburrida, de juego trabado y temeroso, en que ambos equipos se tenían miedo y mucho respeto. El Bayern tomó muchas precauciones para intentar evitar los contraataques fulgurantes del Madrid, y el RMA era consciente de que otro gol del Bayern les obligaría a marcar dos goles para pasar a la final.

La segunda parte de la prórroga, con la gran mayoría de los jugadores ya desfondados por el enorme esfuerzo volcado en el campo, pareció que casi todos preferían no arriesgarse, aun a costa de acabar en la tanda de penalties, que siempre es una lotería. Sin embargo, es mucho mejor eso que simplemente lanzar una moneda al aire para decidir el ganador. Es, efectivamente, una lotería, pero te dejan manejar el bombo.

(San) Iker Casillas hizo lo que pudo, y paró con gran mérito dos de los penalties lanzados por jugadores del Bayern. Pero el portero del Bayern le adivinó la intención a Cristiano Ronaldo (que lanzó el primero) y lo despejó. También es mala suerte, cuando había marcado sin muchos problemas los últimos 27 lanzados en partidos oficiales. Kaka lanzó el segundo, bastante inocente, y el portero también lo despejó.

Sergio Ramos se hartó de balón, metió el pie demasiado abajo y mandó el balón a las nubes. En el definitivo, Schweinsteiger no falló, y proclamó a su equipo finalista de la UEFA Champions League 2012 que, además, se jugará en su propio estadio, el Allianz Arena de Munich.

Si queremos verlo así, el resultado fue injusto para la trayectoria del Real Madrid, como lo fue la eliminación, la víspera, del FCB. Pero el fútbol es un juego, y en el juego no hay injusticias. En cada mano se reparten cartas nuevas, y con esas es con las que hay que jugar. Una semifinal de Champions no es cualquier cosa. Los equipos que llegan, todos han demostrado capacidad de sufrimiento y de trabajo, calidad para eliminar a muchos otros excelentes equipos, y el resultado se juega en el campo. Tener la mejor baza no garantiza ganar la mano, hay que saber jugarla, apostar fuerte cuando toca, farolear un poco y llevar al rival a la derrota psicológica, al convencimiento de que no podrá ganar.

Una vez jugado el partido de ida, la eliminatoria ya es a partido único, donde todos tienen claro lo que tienen que conseguir para pasar a la final y especulan con eso.

Este miércoles el fútbol fue un juego cruel con el Real Madrid. El Bayern demostró tener merecimientos para llegar a la final, pero el juego no premia merecimientos ni esfuerzos, sino solamente resultados. Y en el momento decisivo, a los grandes jugadores del Real Madrid les venció la presión y la gran responsabilidad de acabar jugándose la final en unos pocos minutos, al no haber podido resolverla en los 210 minutos jugados hasta ahí (en Munich y en Madrid).

Un amigo ha publicado que tanto el Bayern como el Chelsea, en una Liga de 38 partidos con Barça y Real Madrid, posiblemente acabarían a diez o veinte puntos del segundo, y posiblemente sea verdad.

Pero el fútbol es un juego y da sus oportunidades a todo el que las persiga con suficiente denuedo, esfuerzo y convencimiento.

Como sucede en muchas otras cosas de la vida, el primer momento en que, en un rincón del alma, aparece la sospecha de que igual no podremos ganar, ya se ha empezado a perder.

Esta semana el fútbol ha sido un juego muy cruel con los que, muy probablemente, sean los dos mejores equipos del mundo en este momento. Pero hasta eso hay que demostrarlo todos los días en el único lugar que vale, el campo de juego, y frente a un rival dispuesto a jugar con las bazas que tiene.

Enhorabuena al Chelsea y al Bayern. No lo tenían fácil y lo han conseguido. Y la Final de Mayo la ganará, de nuevo, el que sepa jugar mejor con sus bazas, el que esté más convencido de que puede ganar, el que mejor aguante el esfuerzo y el sufrimiento y el que tenga un poco, un poquito, más de suerte.

La crueldad de este juego es lo que lo hace apasionante.

JMBA

jueves, 26 de enero de 2012

Camps y Mourinho, unidos por un Match Point.

El genial Woody Allen demostraba (en Match Point - 2005) que cosas muy trascendentes (la libertad vs. la acusación de asesinato) podían tener un final diferente según la bola (o un anillo)  acabara cayendo a uno u otro lado de la red.
Más vale tener suerte que talento. Así empieza la
película Match Point (2005) de Woody Allen.
(Fuente: axelgb)

Hoy, el antiguo Presidente de la Generalitat Valenciana y el actual entrenador del Real Madrid están unidos por esta realidad.

Un jurado popular decidió declarar no culpable (por cinco votos a favor y cuatro en contra) a Francisco Camps y Ricardo Costa del delito de cohecho impropio en el caso conocido como de los trajes. El veredicto certifica que el jurado no encontró suficientes motivos y/o pruebas como para considerar a los acusados culpables de ese delito.

En este caso, la bola cayó del otro lado de la red, y el punto fue válido. Algunos critican el veredicto, en base a la posibilidad (presunta) de manipulación del jurado. Es conocido que la institución del jurado es básicamente garantista, y se ha repetido muchas veces la frase de que si yo hubiera cometido un delito, preferiría que me juzgara un jurado popular. En cualquier caso, es la aplicación del principio in dubbio, pro reo. Los dos acusados han quedado exculpados de todos los cargos.

Otra cosa es su reputación política de honradez y limpieza, que sigue en entredicho. Hemos visto y oído demasiadas cosas como para pensar que son angelitos.
Francisco Camps saluda a sus partidarios, tras conocer
el veredicto.
(EFE; Fuente: cadenaser)

Este miércoles, en el partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey, el Fútbol Club Barcelona consiguió finalmente pasar a semifinales, al empatar a dos goles, haciendo valer el 1-2 del partido de ida en el Bernabeu. Algunos discuten el resultado, alegando que el arbitraje fue favorable al FCB. Personalmente, creo que el arbitraje fue malo. Teixeira se tragó varios penalties (en las dos porterías; algunos incluso hablan de 2+3), y estuvo laxo en la aplicación de la disciplina deportiva. Lass debería haber sido expulsado por doble amarilla. Posiblemente, Alves también. Y Sergio Ramos debería haber abandonado el campo mucho antes. Pepe le hizo penalty a Alexis, y Busquets y Abidal, en dos ocasiones, pudieron incurrir en mano dentro del área (interpretable, en cualquier caso; incluso después de verlo muchas veces a cámara super lenta). Y quizá debió añadir un minuto más al tiempo de descuento, por algunas incidencias que paralizaron el juego.
Mourinho, en la rueda de prensa en el Camp Nou,
tras el partido de este miércoles.
(Fuente: orange)

Pero todo eso es especulación. Vimos un partido fabuloso entre los que, sin duda alguna, son los dos mejores equipos del mundo. El Madrid se deshizo de su corsé (¿las consignas de Mourinho?¿el miedo escénico?) y jugó de poder a poder. El Camp Nou y todos los culés (incluidos los jugadores y el propio Guardiola) sintieron miedo, y eso es lo que hace grande a este deporte. La única realidad histórica es que el FCB ha pasado a cuartos de final por un cómputo global de 4-3. Lo que no impide considerar que las cosas podrían haber sido muy diferentes si el Madrid hubiera jugado en el Bernabeu como jugó ayer. Y me parecen fuera de lugar, y un episodio más de los lloros a los que tan habituados nos tiene ya este autista portugués de Mourinho, los comentarios de Casillas al árbitro (ahora ya te puedes ir de fiesta con los del Barça), o lo que Mourinho, muy sutilmente, dijo haber oído en el vestuario (aquí es imposible ganar). Por cierto, en la rueda de prensa el portugués prefirió ser dueño de sus silencios que esclavo de sus palabras. Aunque hay silencios atronadores.

Pero, curiosamente, Camps y Mourinho estuvieron ayer hermanados por un Match Point. Ni Camps es inocente (sólo fue declarado no culpable), ni el Real Madrid es peor equipo que el FCB. Sólo que Camps quedó exculpado y el FCB ha pasado a semifinales.

La bola chocó con la red en los dos casos, pero cayó a lados distintos.

JMBA

jueves, 19 de enero de 2012

La Fatiga de los Clásicos

La Prensa (tanto la generalista como la estrictamente deportiva) ha generalizado esta denominación de Clásicos para los partidos de fútbol entre el Real Madrid y el FC Barcelona.
Puyol celebra el primer gol, de cabeza a la salida de un
córner lanzado por Xavi
(Miguel Ruiz/FCB; Fuente: FCBarcelona)

En estos últimos doce meses hemos asistido ya a muchos de ellos: los normales de la Liga (dos por temporada), la final de la Copa del Rey 2011, las semifinales de la Champions (dos partidos), y ahora los cuartos de final de la Copa del Rey 2012. Apasionante, si no acabara resultando cansino y fatigoso.

Un partido que se plantea entre los que probablemente sean en la actualidad los dos mejores equipos del mundo siempre resulta atractivo. Pero una y otra vez, son encuentros que decepcionan, especialmente porque el Real Madrid acostumbra a estar muy por debajo de su rendimiento y brillantez habituales.

En esta época, los encuentros, además, tienen el aliciente añadido de que se enfrentan los que son probablemente los dos mejores entrenadores del mundo en la actualidad (José Mourinho por el Real Madrid; Pep Guardiola por el FC Barcelona).

El FC Barcelona acostumbra a ser fiel a su estilo (posesión del balón, creación de juego en el centro del campo, búsqueda incansable de líneas de pase que generen oportunidades de gol). Por el contrario, da la sensación de que el Real Madrid se apoca, se empequeñece, y juega (incluso en su propio campo), con una estrategia ultradefensiva, intentando más destruir el juego del contrario que construir el suyo propio. Cayendo, además, con bastante frecuencia, en un juego brusco e incluso violento, que puede ser castigado con tarjetas y expulsiones, dependiendo de la condescendencia arbitral.

Este miércoles asistimos a la ida de los cuartos de final de la Copa del Rey. En el Bernabeu, de nuevo ganó el FC Barcelona por 1-2. Se adelantó el Real Madrid en un contraataque fulgurante de Cristiano Ronaldo, que dejó sentado a Pinto con el balón en el fondo de la red. Parecía que tenían el partido encaminado, pero el Barça se mantuvo fiel a su estilo de creación de juego y posesión del balón.

El empate provino de un córner lanzado por Xavi hacia la cabeza de Puyol, que se incorporaba desde una línea más atrasada. Impecable el gol, ante un Pepe puro espectador de la jugada.

El Real Madrid sucumbió a los nervios (con su calidad, no consigo entender cómo el Barça le tiene tan comida la moral), empezaron las brusquedades (pisotón incluido de Pepe a la mano de un Messi caído por tierra; impresentable, digno de expulsión) y el Barça consiguió un segundo gol en un pase de Messi al hueco, donde apareció Abidal, que sentenció.

La etapa de Mourinho en el Real Madrid se caracteriza por un victimismo que no consigo entender. Los más fanáticos del equipo no paran de lanzar diatribas contra los arbitrajes (que, con sus aciertos y errores, apenas influyen en el resultado final), de difundir oscuras conspiraciones de los organismos internacionales (y del llamado Villarato), que, dicen, estarían interesados en esta época en que gane el Barcelona y no el Real Madrid.

Todo ello no es más que marear la perdiz. La realidad es que el Real Madrid se apoca ante el Barcelona, se hace pequeño, se olvida de todas sus virtudes, le entran las prisas, necesita destruir el juego (y también los jugadores, de paso)  que crea el Barça, y una y otra vez acaban perdiendo partidos que parecían tenerlos bastante encarrilados.
Abidal, otro teórico defensa, celebra el segundo gol,
a pase preciso de un Messi todavía no en plena forma.
(Miguel Ruiz/FCB; fuente: FCBarcelona)

Por todo ello, y mientras no cambien las circunstancias, los Clásicos carecen de atractivo puramente futbolístico (aparte del morbo). Y el culpable me parece que es Mourinho, que se deja dominar por su particular rivalidad con Pep Guardiola, y se muestra incapaz de plantear los partidos con el Barça de frente, de poder a poder, que podrían, sin ninguna duda.

El próximo miércoles asistiremos a otro episodio de lo mismo (si el cielo no lo remedia). El Barça ganará en su campo por 1-0 (o cualquier otro resultado) y el Madrid quedará eliminado de la Copa del Rey. El Barça tendrá muy buenas posibilidades de llegar a la final y ganarla.

Hoy el Real Madrid lidera la Liga a cinco puntos del Barça. Cinco puntos que son, en la práctica, dos, ya que queda por disputar el encuentro con el Barça de la segunda ronda, en el Camp Nou. Los dos grandes equipos quieren ganar la Liga. Este año, para el Real Madrid será un fracaso si no lo consiguen, porque sólo dependen de su propio rendimiento para alcanzar la meta.

Los fanáticos del Real Madrid deberían empezar a reflexionar si les interesa seguirle el juego a Mourinho, o si su club puede alcanzar metas más altas con planteamientos menos rácanos y conspiracionistas, a los que tan aficionado es el portugués.

Una pena para los aficionados no poder ver encuentros entre estos dos grandes equipos,  jugados de poder a poder.

JMBA

jueves, 28 de abril de 2011

RMA 0 - FCB 2. Un análisis

Me encantan las novelas de trama conspirativa. Donde hay templarios redivivos, oscuras corporaciones que manejan los hilos del mundo, y héroes anónimos que se enfrentan a ellos y acaban venciéndoles.
Pepe fue expulsado por el árbitro con roja directa
(Fuente: Marca)

Pero no creo en las conspiraciones. Cuando alguien alega que existe una conspiración contra él o contra su empresa, habitualmente es que no ha hecho bien los deberes. Que ha estado necio, perezoso o negligente en su tarea.

No trago a los/las que hacen del llanto un activo para la negociación. El que llora porque el mundo está contra mí,  habitualmente sabe que ha cometido errores y los quiere enmascarar. Sabe que ha estado equivocado en sus planteamientos y en sus acciones, que estuvo necio en sus decisiones, zafio en sus recomendaciones, e indolente para reaccionar ante los hechos.

Y, desde luego, ayer por la noche, tras finalizar el partido de ida de las Semifinales de la Champions en el Santiago Bernabeu, Mourinho dio las peores muestras de todo eso. De hecho, la UEFA está esperando un informe del árbitro para, posiblemente, abrirle un expediente sancionador de envergadura por sus palabras y su actitud.

En la sala de prensa, manifestó su impotencia a base de lloros y oscuras conspiraciones. Que el Real Madrid ya está eliminado de la Champions, porque si allí marcamos un gol, ya nos matarán. Acusó a Guardiola de haber ganado una Champions que a mí me daría vergüenza ganar así, invocando de nuevo el escándalo de Stanford Bridge (el estadio del Chelsea). Como mi memoria futbolística es de recorrido extraordinariamente corta (por eso escribo mis impresiones a vuelapluma, antes de que olvide hasta el resultado), no entro ni salgo de ese que parece espinoso tema.

Pero añadió que si Guardiola gana otra Champions este año, será por el escándalo del Bernabeu. Eso sí, repitió varias veces que Guardiola es un fantástico entrenador de fútbol, y que el Barcelona es un gran equipo. Pero dijo, más que insinuó, que el Barcelona gana gracias a una oscura conspiración de la UEFA o el villarato, que incluso premiaría al Barcelona por su publicidad gratuita de Unicef (lo cual constituye un golpe especialmente bajo).
Mourinho también fue expulsado, por sus reiteradas protestas
(Fuente: Marca)

No creo que valga la pena insistir mucho más en el contenido de la rueda de prensa de ayer que dio Mourinho. Era un hombre muy herido y afectado por su sentimiento de impotencia. Y sus palabras le podrían costar una sanción ejemplar de la UEFA.

Yo me quedo con las palabras de Valdano: Sólo el árbitro fue más determinante que Messi.

Un lance del juego provocó (más o menos en el minuto 60) que el árbitro mostrara la tarjeta roja a Pepe. El origen fue una falta a Alves donde Pepe fue con los tacos por delante directamente a la tibia del contrario. Hay algún vídeo (a cámara lenta, que mostró el programa Punto Pelota) que demuestra que Pepe no llegó a tocar a Alves. Lo cierto es que en directo (y sin moviola), que es como al árbitro se le obliga a tomar decisiones, la acción pareció exageradamente agresiva y violenta. La pierna de Pepe, con los tacos por delante, se olvidan del balón y buscan directamente la tibia de Alves. Este fue listo, y hurtó su pierna al impacto. Afortunadamente, porque podría haber acabado con la pierna rota.

El árbitro, escuchando la opinión de su auxiliar, bajo la presión de los jugadores del Barcelona y teniendo en cuenta (supongo) que la reiteración de Pepe en las faltas al límite ya se había mostrado durante el partido hasta ese momento, tomó la decisión de expulsarle del campo.

Podría haber mostrado sólo tarjeta amarilla, y hoy muchos considerarían injusta esa decisión, pidiendo la expulsión.
Messi desplegó sus mejores habilidades
(Fuente: Marca)

Si se quieren evitar los escándalos que a menudo provocan las decisiones arbitrales, la tecnología aporta soluciones para que esas decisiones pudieran ser más informadas. Pero cada vez que se ha planteado la introducción de este tipo de ayudas, todos los estamentos del fútbol han sido siempre contrarios, no entiendo muy bien por qué motivos. Sospecho que porque parte del espectáculo es también eso.

Tras la expulsión, el Real Madrid se desarboló bastante, el Barcelona siguió con la táctica que había seguido hasta entonces, controlando la posesión del balón y atisbando las posibilidades de pase con ventaja. Messi apareció como el gran jugador que es y marcó un primer gol (nada fácil, por cierto), de volea tras un centro excelente de Affelay al primer palo.

Y unos minutos después nos deleitó a todos con una de sus jugadas magistrales, donde regateó, dribló y burló hasta a cinco defensores del Real Madrid, y marcó el segundo gol, batiendo también a Casillas.

¿ Pero qué había pasado hasta el minuto 60 ?.

Tras ver el pasado sábado a un Real Madrid fresco y poderoso goleando al Valencia en Mestalla, publiqué hace unos días un artículo que titulé Reflexiones de un culé preocupado. Porque me parece que el Barcelona ha llegado a este final de temporada un poco justito de fuerzas y de banquillo, mientras que el Real Madrid hizo el sábado una demostración de poderío.

Sin embargo, ayer, nada de todo eso se puso sobre el campo. El Barcelona salió a jugar su juego, a controlar y distribuir el balón, buscando su oportunidad. El Madrid, respetuoso como siempre se debe frente a un contrario de esta calidad, salió, no entiendo por qué, con el 0-0 en la cabeza. Se dedicó a intentar robar el balón al contrario, que lo mimaba y acariciaba como ya viene siendo habitual. Pero cuando lo conseguía (a base de frecuentes brusquedades y algunas acciones próximas a la violencia), no sabía muy bien qué hacer con él. Lo rifaba y lo perdía muy rapidito.

Hubo algunas oportunidades por ambas partes, pero ningún gol hasta ese minuto 60. Si no hubiera habido la expulsión (pero sí una tarjeta amarilla; menos que eso no se entendería), ¿qué hubiera pasado en la media hora restante?. Nadie lo sabe. Pero podemos intuir que lo más probable es que el partido terminara 0-0; o bien que uno de los dos aprovechara algún acierto propio, o un descuido del contrario, y marcara gol. Hubiera forzado al contrario a ser más ambicioso, quizá a dejar más espacios, y quizá hubiera llegado un segundo gol. Pero todo eso no son más que especulaciones.
Mourinho contempla preocupado la marcha del partido
(Fuente: Marca)

Cuando se salta al campo aceptando una posesión del balón en desproporción 70-30 a favor del contrario, y con el objetivo de arrebatarles el balón para algún contraataque rápido, se pone uno al límite del juego brusco, viril (¿por qué le llamarán así?) o incluso violento. Se especula con que no te sancionen demasiado las faltas de tus jugadores, en la pugna por robar el balón. Se corre un riesgo elevado de cargarse de tarjetas amarillas, o incluso de una expulsión. Que es lo que sucedió.

Si vemos a un conductor con dos copitas de más, soñoliento y conduciendo a 200 por hora, todos estaremos de acuerdo en que está corriendo un riesgo elevado de estrellarse. Si le detuviera la policía, todos entenderíamos que recibiera una fuerte sanción. Si al final se produce un accidente, este es cualquier cosa menos accidental. Eso le pasó ayer a Mourinho y al Real Madrid. Jugaron con fuego, confiando en no quemarse los dedos.

Desde luego, contra 10, el Barça desarrolló un juego aterciopelado, de exquisito control del balón, y Messi brilló con su máximo esplendor. Consiguió salir del Bernabeu ganando por 2-0, con dos goles de exhibición, y enfrentarse al partido de vuelta con franca superioridad. Prácticamente oliendo la final de Wembley.

Ese piloto suicida, si sobreviviera al accidente, seguramente diría si yo estaba bien. Pero cualquier otro pensaría que se ha encontrado lo que buscaba.

Francamente no entiendo por qué un equipo que manifestó un poderío tan avasallador el sábado anterior en Mestalla, se enfrenta al Barcelona en el Santiago Bernabeu con un planteamiento timorato, rácano, a menudo zafio, ciertamente brusco, y con el 0-0 en la cabeza. Arriesgándose a que le pasara lo que finalmente le pasó.

Y no quisiera pensar que la (dudosa) decisión arbitral haya sido simplemente una excusa que le ha servido a Mourinho para desplegar su llorera y autocompasión, y las teorías conspirativas más atrevidas. Y que le haya permitido esconder o llevar a segundo plano lo que, en mi opinión, fue un error grave de planteamiento del partido.

A quien no hace los deberes, las cañas se le tornan lanzas.

JMBA

jueves, 21 de abril de 2011

La Final de Copa

Ante todo, vaya por delante mi felicitación y enhorabuena al Real Madrid y a todos los madridistas, por su merecida victoria este miércoles en la final de la Copa de S.M. el Rey, frente al F.C. Barcelona.
El equipo en pleno del Real Madrid, celebrando la Copa en Mestalla
(Autor: Claudio Álvarez; Fuente: El País)

El partido fue histórico, épico; ambos equipos se vaciaron en el juego, persiguiendo la victoria. En la primera parte, el Real Madrid supo desarticular el juego habitual del Barça, que no encontró su nivel habitual de juego. Con alguna brusquedad puntual, y tensiones entre los jugadores, que desmerecen un encuentro de este nivel, pero entendibles por la intensidad de la ocasión, el Madrid hubiera podido sentenciar el partido, pero no atinó en la meta, y no consiguió marcar ningún gol.

En la segunda parte, el Barça recuperó el juego al que nos tiene acostumbrados. Tuvo alguna ocasión de gol, incluso Pedro marcó un gol, que no fue válido ya que se encontraba ligeramente adelantado a la defensa madridista.

Así llegó el final del tiempo reglamentario, con un muy peleado empate a cero. Quedaba por delante la prórroga de treinta minutos. El que supiera marcar un gol, tenía ya media Copa en el bolsillo. El Barça ha llegado a este final de temporada muy mermado físicamente, y eso se notó en la prórroga. Muchos de los jugadores del Madrid también estaban exhaustos. Si no hubiera habido goles, el vencedor habría que haberlo jugado a la lotería de los penaltis.

Pero algunos jugadores del Madrid (en particular Marcelo, De María y Cristiano Ronaldo) demostraron estar más fuertes que el resto. En una magistral triangulación, que dejó atrás a los defensas del Barça, consiguieron que llegara un excelente pase a la cabeza de Cristiano, que la impulsó magistralmente al fondo de la red, sin que Pinto pudiera hacer nada para evitarlo (minuto 103 del partido, segunda parte de la prórroga).
Estadio de Mestalla, en Valencia
(Fuente: futbolprofesional.net)

Los minutos que quedaban hasta el final del partido, el Madrid mantuvo el control del juego, y nada supo hacer el Barça para equilibrar el partido.

Tras un partido que pasará a la historia, en que ambos equipos dieron lo mejor de sí mismos, hasta vaciarse, el Real Madrid se proclamó merecido campeón 2011 del Campeonato de España.

Un duelo de poder a poder entre los que son hoy, muy probablemente, los dos mejores equipos del mundo. Para el Barça supuso un duro revés en una trayectoria de victorias que han ido consiguiendo en los últimos años. Para el Real Madrid ha supuesto una inyección de moral, y dar la vuelta a una historia que se les ha venido resistiendo en el período reciente.

Ahora quedan por delante (las dos próximas semanas) los partidos de ida y de vuelta de las Semifinales de la Champions. Si se recuperan física y moralmente, podremos asistir a dos nuevos duelos que serán memorables. El partido de ida se jugará en el Santiago Bernabeu el miércoles 27 de Abril. La vuelta, en el Camp Nou, el martes 3 de Mayo. Al que consiga superar la eliminatoria, le esperará el ganador del enfrentamiento entre el sorpresivo Schalke 04 de Raúl y el tradicional Manchester United.
El remodelado estadio de Wembley, en Londres
(Fuente: fotosbuzz.com)

El duelo final será en el mítico y remodelado estadio londinense de Wembley, el sábado 28 de Mayo. Es muy probable que el que consiga ganar la eliminatoria española, acabe proclamándose campeón europeo en Wembley.

De nuevo, desearles suerte a los dos, que gane el mejor y que no nos acordemos de los árbitros.

JMBA