Querido Paseante, siempre eres bienvenido. Intenta escribir algún comentario a lo que leas, que eso me ayuda a conocerte mejor. He creado para ti un Libro de Visitas (La Opinión del Paseante) para que puedas firmar y añadir tus comentarios generales a este blog. Lo que te gusta, y lo que no. Lo que te gustaría ver comentado, y todo lo que tú quieras.


Pincha en el botón de la izquierda "Click Here - Sign my Guestbook" y el sistema te enlazará a otra ventana, donde introducir tus comentarios. Para volver al blog, utiliza la flecha "Atrás" (o equivalente) de tu navegador.


Recibo muchas visitas de países latinoamericanos (Chile, Argentina, México, Perú,...) pero no sé quiénes sois, ni lo que buscáis, ni si lo habéis encontrado. Un comentario (o una entrada en el Libro de Visitas) me ayudará a conoceros mejor.



martes, 17 de junio de 2014

Extremadura y Andalucía Occidental: ExAO (0)

Desde el lunes 2 hasta el martes 10 de Junio he tenido la ocasión de realizar (en coche) un maravilloso viaje por el suroeste de España, por Extremadura y por Andalucía Occidental. En las próximas semanas os iré contando, bajo el epígrafe ExAO, las partes y visitas más interesantes del viaje, una vez vaya seleccionando las fotografías más significativas, y edite algunos vídeos muy ilustrativos.
Inconfundible perfil del Monasterio del Escorial,
desde el Puerto de la Cruz Verde.
(JMBigas, Junio 2014)

Pero hoy os quiero contar las líneas generales del viaje, en el que recorrí las dos provincias de Extremadura (Cáceres y Badajoz), y las cuatro de Andalucía Occidental (Córdoba, Sevilla, Cádiz y Huelva). En total, recorrí la friolera de 3.157 kilómetros.

El motivo del viaje (yo creo que cualquier viaje siempre debe tener un motivo) era turístico, por supuesto, pero también enológico. En Extremadura se producen algunos vinos singulares, y hay nuevas bodegas que están apostando por algo diferente de lo de toda la vida. Los vinos generosos andaluces son bien conocidos, pero también se producen algunos blancos afrutados muy golosos, e incluso en el Marco de Jerez ya se producen algunos vinos tintos muy relevantes. Y también había una motivación gastronómica, ya que toda esa franja fronteriza con Portugal es la dehesa donde crecen los cerdos ibéricos y donde se produce el singular e inigualable jamón de bellota. Sin olvidar algunos quesos muy representativos y otras delicias del paladar.

Al final de la primera etapa debía llegar a Plasencia, donde había reservado un hotel para dos noches. Escogí el camino de Las Hurdes, al norte de la provincia de Cáceres, lindando con Salamanca. La primera parada fue Guijuelo, el centro neurálgico del mejor jamón de Salamanca. Para llegar escogí el camino bonito: por El Escorial y el Puerto de la Cruz Verde hasta Ávila, y luego por Piedrahíta hasta Guijuelo.
Meandro Melero, en el río Alagón, Las Hurdes, Cáceres.
(JMBigas, Junio 2014)

Desde Guijuelo, seguí en dirección a la provincia de Cáceres por Cristóbal y Sotoserrano (otro de los lugares emblemáticos del jamón). Entré en Extremadura por Riomalo de Abajo, junto al río Alagón, que marca buena parte del paisaje de Las Hurdes. Desde el Mirador de La Antigua tuve las mejores vistas del que dicen que pudiera ser el meandro más bonito de España, el Meandro Melero.

Comí un Menú del Día en Vegas de Coria (viendo por televisión la noticia del día, la abdicación de Don Juan Carlos). Seguí la carretera principal que recorre Las Hurdes (por Caminomorisco y Pinofranqueado). Hice un par de incursiones por los valles laterales, hasta Casares de Las Hurdes y Aldehuela.

Seguí camino hacia Plasencia por Hernán Pérez y Villanueva de la Sierra (ya en la comarca de Sierra de Gata). Llegué a Plasencia a media tarde.

En esta época del año, por Extremadura siempre hay que mirar hacia arriba, pues en lo alto de muchas torres de los castillos, o campanarios de las catedrales o iglesias, se distinguen los inconfundibles nidos de cigüeña. Y es muy fácil ver cigüeñas por todas partes.
Nidos de cigüeña en lo alto de una de las torres
de una de las Catedrales de Plasencia,
(JMBigas, Junio 2014)

El martes, con base en Plasencia, planifiqué una ruta para visitar la comarca de La Vera y también el Valle del Jerte. La Vera, famosa por su pimentón, tiene un precioso paisaje ondulado, con muchas gargantas que desembocan en el valle principal, y acaban afluyendo al río Tiétar, que desemboca en el Tajo dentro del Parque Nacional de Monfragüe, entre Plasencia y Cáceres.

Una visita obligada es el Monasterio de Yuste, a unos pocos kilómetros del pueblo de Cuacos de Yuste. Allí decidió ir a morir el Emperador Carlos V, en 1556. El Palacio anexo al Monasterio que se hizo construir también se puede visitar.

Desde el Monasterio, seguí por una carreterita de montaña que, tras cruzar Garganta la Olla y Piornal, une la comarca de la Vera con el Valle del Jerte. Esta comarca es conocida por las maravillosas cerezas que produce. Al principio de la primavera (habitualmente por Marzo) es un espectáculo internacionalmente conocido la floración de los cerezos, que provocan una sensación inigualable de valle nevado. En el Valle del Jerte, la mayoría de actividades económicas se realiza en torno a los cerezos, las cerezas y la variedad de las picotas.
Palacio del Emperador Carlos V, anexo al
Monasterio de Yuste.
(JMBigas, Junio 2014)

Remonté el valle hasta el puerto de Tornavacas, que lo une con la provincia de Ávila. En lo alto del puerto hay un gran mirador desde el que se domina todo el valle, y que es el palco privilegiado en la época de floración de los cerezos. En Junio los cerezos ya no están en floración, pero aun y así, la vista desde ese mirador es impresionante. Desde allí volví a Plasencia.

El miércoles había previsto una ruta que me debía llevar a Cáceres, donde había reservado un hotel en plena Plaza Mayor. Hacia el sur de Plasencia accedí al Parque Nacional de Monfragüe. La puerta natural de acceso para el visitante del Parque es el poblado de Villareal de San Carlos. Allí hay un Centro de Visitantes y varios Centros de Interpretación, así como un amplio aparcamiento y varios restaurantes, hostales y tiendas. Aunque toda la zona estaba metida en obras mayores, supongo que preparándose para la próxima temporada veraniega, el Centro de Visitantes estaba abierto, y allí conseguí un pequeño mapa con las rutas principales por el Parque..
El Salto del Gitano, en el Parque Nacional de Monfragüe.
(JMBigas, Junio 2014)

Siguiendo por la carretera, llegué hasta el Mirador del Puente del Cardenal, junto al punto donde se juntan el Tiétar y el Tajo. Pero, para mi desgracia, el nivel de las aguas del Tajo reguladas por la Presa de Alcántara era muy elevado, y el puente estaba totalmente sumergido y, por lo tanto, invisible. Por el nuevo puente crucé el Tajo, para parar en el llamado Salto del Gitano, un enorme peñasco donde pueden verse infinidad de aves (águilas, buitres,...). Se pasa luego junto al Castillo de Monfragüe, hasta Torrejón el Rubio, ya al sur del Parque Nacional.

Seguí camino hacia Trujillo. Al sur de la ciudad están las Bodegas Habla (que tuve ocasión de visitar, ya os contaré), con sólo una década de vida, pero que ya son una leyenda de la zona. Hacia el este, seguí hacia Guadalupe y la subzona Cañamero de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana, la única específica que existe en Extremadura. Compré algunas botellas en las Bodegas Ruiz Torres.

Por la tarde fui hacia la ciudad de Cáceres, que merece un capítulo aparte. La Ciudad Antigua fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986. Pero no hay que olvidar que Cáceres es ciudad de pendientes: estés donde estés, hacia un lado hay que subir; hacia el otro hay que bajar. Un hotel en plena Plaza Mayor fue un lujo, que ya os contaré en detalle en otro capítulo.
Plaza Mayor de Cáceres.
(JMBigas, Junio 2014)

Para el jueves, la primera parada fue Montánchez, una de las cunas del excelente jamón ibérico extremeño. Desde allí me junté a la A-66, la Autovía de la Plata, la gran arteria Norte-Sur que articula toda la región, y que permite viajar desde Gijón, en la costa cantábrica asturiana, hasta Sevilla.

La siguiente parada, obligatoria, fue Mérida, para visitar su maravilloso Teatro Romano y el Anfiteatro anexo, así como para disfrutar de sus tapas y viandas. Aparte de ser la capital política y administrativa de Extremadura, para mi gusto es demasiado turística: por los alrededores del Teatro Romano, el visitante es perseguido para promocionar los diversos menús que ofrecen los muchos restaurantes de la zona.

Desde Mérida seguí hacia el sur, por la Vía de la Plata, con primera parada en Almendralejo. Allí visité las Bodegas Romale (en un polígono industrial), que producen varios tipos de vino, entre los que destaca un espumoso (con Denominación de Origen Cava) Brut Nature Reserva, a un precio muy atractivo.
Teatro Romano de Mérida.
(JMBigas, Junio 2014)

Más al sur, en las afueras de Villafranca de los Barros, visité el Pago de las Encomiendas. Esta es una bodega que produce algunos vinos singulares, como el rosado Nadir, de tempranillo y petit verdot, con unos carnosos 14,5º de graduación alcohólica, o el Xentia, un tinto crianza (14 meses), un cuvée singular de tempranillo, petit verdot, shiraz y graciano, comercializado como Vino de la Tierra de Extremadura.

La jornada terminó en el Parador de Zafra, el antiguo Palacio de los Duques de Feria, junto a la Plaza de España.

El viernes empezó con un completo desayuno en el Parador, y una primera parada en Monesterio, la catedral del jamón ibérico en la provincia de Badajoz. Luego, ya en tierras de Huelva, un desvío hacia Aracena y Jabugo, el lugar más emblemático de España para el jamón ibérico de bellota. Y esto se nota, porque en la calle principal se suceden las tiendas que ofrecen al visitante las maravillas chacineras de la zona.
Patio central del Parador de Zafra.
(JMBigas, Junio 2014)

Seguí hacia Minas de Riotinto. Tenía la esperanza de poder realizar el trayecto en el tren turístico minero que recorre un tramo, bordeando el Río Tinto, del antiguo trayecto que bajaba hasta el puerto de Huelva, para embarcar el mineral. La información que había podido recabar por Internet era algo confusa, pero tuve suerte. Llegué a la estación de Talleres-Minas algo antes de la una de la tarde, y el único trayecto de ese día iba a partir a las 13.30 horas. Os contaré esta visita con detalle en otro artículo, que bien lo merece.

Desde allí recuperé la Vía de la Plata hasta Sevilla, y luego hacia Cádiz, con fin de etapa en Sanlúcar de Barrameda. Allí había reservado un hotel para el fin de semana, junto a Bajo de Guía y la desembocadura del río Guadalquivir. Desgraciadamente, había un factor que no había previsto, y es que ese fin de semana se desarrollaba la multitudinaria romería de El Rocío, en la aldea del municipio de Almonte, en el corazón del Parque Nacional de Doñana. Esto alteraba la vida habitual de la zona y, por ejemplo, el barco que cruza el Guadalquivir y permite visitar un par de enclaves del Parque no tenía servicio hasta finalizar la romería, a mitad de la siguiente semana.
Característico color del agua del Río Tinto.
(JMBigas, Junio 2014)

El sábado pasé una jornada maravillosa con unos buenos amigos en su casa de Rota. A la salida de Sanlúcar por la carretera de Chipiona, sin embargo, hice una parada en las Bodegas Delgado Zuleta, una de las muchas que hay en Sanlúcar, cuya especialidad es la Manzanilla. Compré allí algunas botellas, entre las que destaca una de Goya XL, una manzanilla en rama que es una delicia para el aperitivo, y otra de Samaruco, uno de los estupendos vinos tintos que Luis Pérez produce en la zona del Marco de Jerez.

El domingo diseñé una ruta por las playas del este de Cádiz, en dirección hacia Tarifa (Los Caños de Meca, Barbate, Zahara de los Atunes). Comí muy a gusto frente al mar en Barbate, y dediqué parte de la tarde a una visita a la ciudad de Cádiz, donde destaca la playa urbana de La Caleta. Ya os lo contaré con más detalle en otro capítulo.
El Parque Nacional de Doñana, en la ribera derecha del
Guadalquivir, desde Bajo de Guía, Sanlúcar de Barrameda.
(JMBigas, Junio 2014)

Para el lunes había previsto una visita al finisterre andaluz, Ayamonte, junto a la desembocadura del río Guadiana, ya en la frontera con Portugal. Aunque El Rocío está muy cerca de Sanlúcar (al otro lado de Doñana), para ir en coche hay que remontar de nuevo hasta Sevilla. Hice una parada en Bollullos Par del Condado, donde compré algunas botellas de los vinos de la Denominación de Origen Condado de Huelva. Seguí mi plan de bajar hacia Almonte y Matalascañas, aunque en esa carretera tuve que sufrir el monumental atasco en los alrededores del Rocío, provocado por los romeros que ya empezaban a volver a casa, una vez terminada, a la una de la tarde, el paseo de la Reina de las Marismas por la Aldea.

Conseguí superar (con tiempo, eso sí) ese inconveniente, y llegar a Matalascañas, la localidad costera que linda con el Parque Nacional de Doñana. Seguí la carretera costera, por Mazagón, hasta Moguer. Desgraciadamente, los lunes el Muelle de las Carabelas está cerrado, por lo que no pude visitarlo y sólo conseguí alguna foto lejana.
Playa de La Caleta, en Cádiz.
(JMBigas, Junio 2014)

Por Huelva y la A-49, la Autopista del Quinto Centenario, llegué a Ayamonte en torno a las seis de la tarde. Desgraciadamente, para el servicio fluvial que navega por la desembocadura del Guadiana había que esperar al día siguiente al mediodía, y yo debía salir pronto, pues tenía una larga ruta por delante. Pero pude visitar la zona del Muelle de Portugal y la Plaza de la Laguna. En una tienda turística de la plaza descubrí una nueva joya enológica que yo desconocía: unos vinos selectos (blanco, rosado, tinto) que se producen en una bodega de nuevo cuño en Villablanca, junto a Lepe.

En la zona había reservado, por un precio irrisorio, una habitación en el hotel del campo de golf de Isla Canela. Un maravilloso cuatro estrellas, en un enclave privilegiado, de amplias y muy confortables habitaciones, con terraza sobre el campo de golf, y un estupendo restaurante gastronómico.

El martes tocaba el camino de vuelta hacia Madrid, un largo camino. Para amenizar la ruta, había previsto dos desvíos en la provincia de Córdoba. Paré primero en el centro de Montilla, para visitar una tradicional tienda de vinos de la zona, Durán, frente a las gigantescas bodegas Alvear.
Plaza de la Laguna, Ayamonte (Huelva).
(JMBigas, Junio 2014)

La segunda parada prevista era en el Valle de los Pedroches (Villanueva de Córdoba, Pozoblanco), la cuna del mejor jamón ibérico, del norte de la provincia de Córdoba. Pero sufrí del inconveniente que yo denomino playa del mediodía. A la hora en que llegué a la zona, los comercios estaban cerrados. Como no podía esperar varias horas a que alguno volviera a abrir por la tarde, tuve que conformarme con un ligero refrigerio en Pozoblanco, y seguir camino hacia Madrid.

Recorrí los preciosos paisajes de la sierra, por Pedroche, Torrecampo, La Bienvenida y Brazatortas, ya en la provincia de Ciudad Real. De allí, por Puertollano, Ciudad Real y Daimiel, hasta juntarme con la Autovía de Andalucía (A-4) en Puerto Lápice. Y ya, tutto diritto, hacia Madrid, donde llegué al final de la tarde.

En resumen, nueve días de viaje con un muy interesante botín en el maletero, en forma de, principalmente, vinos y jamón de bellota. Y deliciosas experiencias turísticas y gastronómicas.

Ya os iré contando próximamente los detalles más interesantes. Por el momento, valga este resumen como una introducción a este delicioso viaje, para ir haciendo boca.

JMBA

No hay comentarios:

Publicar un comentario