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viernes, 22 de junio de 2012

Périgord Noir: Montignac y Lascaux II

El nombre de Périgord procede de un antiguo condado que prácticamente coincide con los límites del actual departamento francés de Dordogne, al este de la región de Aquitania, en su límite con la región central de Limousin. Por el tipo de paisajes predominantes, se acostumbra a dividir en cuatro zonas: Périgord Blanc (la parte central, en torno a la ciudad de Périgueux), Périgord Vert (al norte, alrededor de la población de Nontron), Périgord Pourpre (en torno a Bergerac, al oeste, camino de Burdeos), y Périgord Noir, al sudeste del departamento, en torno a Sarlat-La-Caneda (pop. 9.500), y limitando ya con la región de Limousin.
Pueblo de Montignac (Dordogne), junto al río Vezère.
(JMBigas, Junio 2012)

Posiblemente la parte más turística del Périgord sea el llamado Périgord Noir. Es una zona de economía básicamente rural, muy centrada en la cría de patos y ocas para la elaboración del foie gras, una de las estrellas gastronómicas de la zona, así como en las trufas, escondidas en los tupidos bosques de robles, cuya sombra le da el apelativo negro a esta subzona.

El Périgord Noir se articula en torno a los valles de los ríos Dordogne y Vezère.

En mi reciente viaje por carretera desde Burdeos hasta París, hice una escala en la zona. Por su ubicación (y ventajoso precio), escogí un hotel en el pueblo de Ussac (el Mercure Brive), en las afueras de Brive-la-Gaillarde (pop. 50.000; departamento de Corrèze; región Limousin). Sarlat-La-Caneda es una población que recibe grandes afluencias de visitantes, y la oferta hotelera no es muy extensa y tiende a ser bastante más cara. Brive-la-Gaillarde está a no más de una treintena de kilómetros de distancia de Sarlat.

El sábado 2 de Junio fue extremadamente caluroso, y sudé la gota gorda en el trayecto desde Burdeos y, en particular, visitando el castillo de Castelnaud-la-Chapelle (ya en el Périgord Noir), pero eso quizá os lo cuente otro día.

El domingo por la mañana, el tiempo había dado la vuelta completa. Estaba el día lluvioso, y la temperatura había descendido desde los más de treinta grados de la víspera, a unos miserables quince. Pensaba empezar el día pronto, pero dejé pasar un par de horas (tomándome con calma el desayuno y demás), en la confianza de que pudiera empezar a escampar.
Tienda y zona de espera, en el enclave de Lascaux II.
(JMBigas, Junio 2012)

De todas formas, el camino hasta el pueblecito de Montignac (pop. 2800), junto al río Vezère, lo hice bajo una suave llovizna intermitente. Afortunadamente, a pesar de que el cielo seguía del color ala de mosca que nada bueno presagiaba, dejó de llover cuando llegué a Montignac (algo más de treinta kilómetros desde Ussac, pero casi una hora de camino tranquilo).

A unos pocos kilómetros de Montignac, en las colinas próximas, se descubrió en 1940 la cueva o gruta de Lascaux (el nombre proviene de la denominación de la zona donde se descubrió, el lieu-dit) con abundantes pinturas paleolíticas que pudieron datarse como de una antigüedad en torno a los 18.000 años. Esta antigüedad la situaría en la época del Hombre de Cro-Magnon.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, en 1948 se habilitó Lascaux para que pudiera ser visitada por el público en general. Tras unos cuantos años con un ritmo del orden de los 1.000 visitantes por día, se detectaron serios desequilibrios en el interior de la gruta, principalmente provocados por la aportación de dióxido de carbono de la respiración de los visitantes. Perfectamente conservada en su equilibrio natural durante 18.000 años, unos años de visitas masivas estaban amenzando con su conservación. A pesar de muchos esfuerzos en regular la temperatura y la renovación del aire, acabaron apareciendo colonias de algas y velos de calcita que amenazaban la supervivencia de las pinturas originales. Finalmente, en 1963 André Malraux, a la sazón Ministro de Asuntos Culturales, decidió el cierre de Lascaux al gran público, a fin de preservarla para el futuro.
Vista de los valles circundantes, desde la salida de
la gruta de Lascaux II.
(JMBigas, Junio 2012)

El mismo año de su descubrimiento, Lascaux se clasificó como Monumento Histórico en Francia, mientras que desde 1979 forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

En 1970 se iniciaron los trabajos para crear una copia perfecta y detallada de la parte principal de la cueva original, junto a ella, en el mismo enclave. Estos trabajos crearon lo que hoy se conoce como Lascaux II: el facsímil detallado de una parte de la gruta original, recreando prácticamente el 90% de la totalidad de las pinturas. Lascaux II se abrió a las visitas del público en 1983. El entorno está creado con la máxima fidelidad al original, incluso las irregularidades de la roca utilizadas por los pintores primitivos para dar sensación de volumen a los animales pintados y los desperfectos o erosiones causados por lo que se supone fueron algún tipo de andamios utilizados para poder pintar en el techo de la cueva. Actualmente, para el gran público sólo es posible visitar Lascaux II, mientras que la cueva original recibe toda clase de cuidados para garantizar su conservación para la posteridad.

Sólo es posible realizar visitas a Lascaux II en grupo con guía, en estándar en francés o inglés. Junto al emplazamiento de la cueva se ha desarrollado una mínima infraestructura, que incluye una zona de aparcamiento, un edificio de acogida, una tienda de recuerdos y una zona de espera para las visitas en grupo.

Sin embargo, no es posible comprar entradas para la visita a Lascaux II (9,50€ en tarifa completa) en el mismo sitio. Hay que ir antes al pueblecito próximo de Montignac, donde se pueden comprar las entradas en el centro del pueblo, junto a la Oficina de Turismo. Aunque no creo que existan razones objetivas para este peregrinaje, entiendo que se trata de una estrategia de promoción turística. Montignac es un pueblecito encantador, a las orillas del río Vezère, que casi nadie visitaría si las entradas para visitar Lascaux II se compraran en el propio sitio de la cueva.

La mejor ilustración de ese hecho es mi propio caso. Llegué a Montignac en torno a las once y media de la mañana, y aparqué el coche en la Place Tourny, junto al río. A unos cien metros localicé la ventanilla donde se vendían entradas de Lascaux II para el día. Conseguí una para el tour de las 12 en francés. Cogí de nuevo el coche y, en unos seis o siete minutos, llegaba al aparcamiento de Lascaux II.

La temperatura en el interior de la gruta es constante, en el entorno de los 13-14ºC (conviene coger alguna prenda de abrigo, incluso en días calurosos en el exterior, ya que la visita dura unos 45 minutos, más que suficiente para quedarse pasmado).

A la hora prevista, la guía nos recogió del exterior (un grupo de unas 30 personas) y nos condujo hacia las escaleras de bajada a la gruta. Para facilitar el flujo de visitantes, hay un par de salas previas, con algunos expositores donde se pueden ver detalles de la gruta original, que la guía se encarga de comentar prolijamente.

No está permitido tomar fotografías o vídeo en el interior de la gruta, por lo que os incluyo una imagen extraída de National Geographic.



Luego se pasa a la gruta propiamente dicha. La parte reproducida incluye la monumental (por las pinturas, que no por el tamaño, relativamente modesto) Salle des Taureaux, donde se encuentran la mayoría de pinturas de la gruta. Principalmente se representan animales, entre los que abundan los uros (aurochs en francés; parecidos a los toros, bóvidos de la época) y los caballos especialmente. Alguna figura llega a tener hasta 5 metros de longitud.

Sólo hay una representación humana en toda la cueva (y extremadamente simplificada), pero es curiosa la abundancia de símbolos (puntos, barras,...) que sugieren algún tipo de lenguaje escrito.
Calle principal del pueblo de Montignac (Dordogne).
(JMBigas, Junio 2012)

No se cree que esta gruta fuera una residencia estable (de hecho, los habitantes de esta zona serían básicamente nómadas) sino más bien algo parecido a un santuario o lugar de culto.

A la una menos cuarto terminó la visita. Junto a la salida de la gruta hay unos paneles informativos para el visitante, y unas buenas vistas de los valles circundantes.

Volví a Montignac y aparqué de nuevo el coche en la Place Tourny, con intención de buscar algún restaurante para el almuerzo. Ese domingo, en el pueblo se celebraba un evento popular de los que en Francia se denominan Vide Grenier, que podríamos traducir libremente como Vaciar el Trastero. En esos días, todos los habitantes hacen limpieza de sus casas, y ponen a la venta todas aquellas cosas (enseres, vajillas, cristalerías, libros, cintas de vídeo, DVDs, muebles, cómics, etc. etc.) que ya no les tienen utilidad. Una especie de rastrillo popular, que ocupaba la mayoría de las calles del centro.
Puente sobre el río Vezère, en Montignac.
(JMBigas, Junio 2012)

Crucé el puente sobre el río Vezère, hacia la zona de la rue Lafitte, donde hay unos cuantos restaurantes con terrazas junto al río. Comí en uno de ellos (Les Pilotis), muy correctamente y a un precio razonable. Tomé un plato de jambon du pays (un jamón ahumado, que no curado), correcto mientras no intenta compararse con el buen jamón ibérico, con el que no tiene nada que ver. Seguido de un plato de pasta, acompañado por un excelente pan rústico (pain de campagne) y un vino rosado fresquito de Bergerac.

En el borde del río, para la sobremesa, había un atractivo especial para entretener, especialmente, a los niños: algunas docenas de patos, que esperaban que los visitantes les dieran de comer trocitos de pan.
Restaurantes con terrazas junto al río, y abundantes patos, en Montignac.
(JMBigas, Junio 2012)

Aparte de las imágenes que he escogido para ilustrar esta crónica, podéis acceder a una colección completa de 28 fotografías (perfectamente geoposicionadas y comentadas), pinchando en la foto de Montignac.

Périgord Noir: Montignac y Lascaux II


Después de comer, y tras dar un paseo por el centro del pueblo y el rastrillo, volví al coche y me dirigí hacia Sarlat-La-Caneda para una breve visita esa tarde.

Pero eso ya os lo contaré otro día.

JMBA

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