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jueves, 12 de abril de 2012

La Caducidad de los Billetes

Mis recuerdos de infancia y juventud están muy ligados a los billetes de 100 pesetas. Conocí tres modelos: el primero era el de Julio Romero de Torres, que entró en circulación en 1955 (hasta 1978); el segundo el de Gustavo Adolfo Bécquer (1970-1978); Y el último que se emitió fue el que tenía en el anverso a Manuel de Falla (1974). Posteriormente ya sólo existieron monedas para el valor de 100 pesetas (recordemos, equivalente a 60 céntimos de euro).

Ya en 1966 se acuñaron monedas de 100 pesetas (de plata, con la imagen de Franco en el anverso), pero su circulación fue muy escasa. En 1975 se acuñaron nuevas monedas de 100 pesetas (de níquel, ya con la efigie del Rey, pero todavía con el escudo preconstitucional en el reverso). En 1980 se acuñaron las conmemorativas del Mundial de España 82. Y a partir de 1982 ya se acuñaron las del nuevo modelo (fabricadas con una aleación de bronce, aluminio e hierro) que, con diversas variantes, duraron hasta la desaparición de la peseta y su sustitución por el euro, en 2002.

Romero de Torres y Bécquer coexistieron en mis billeteros de estudiante durante muchos años. Pero acabaron caducando en cuanto a su valor legal, si bien, en algunos casos, se convirtieron en objetos de colección.

Cuando viajo a otros países con diferente moneda, me gusta quedarme con algún billete y alguna moneda. En muchos casos se trata sólo de un souvenir más, porque no creo que nunca vuelva a visitar uno de esos países. Pero en otros casos, ello tiene mucha utilidad práctica. Como viajo con cierta frecuencia al Reino Unido, por ejemplo, me gusta tener en casa una pequeña cantidad de billetes y monedas en libras esterlinas, que me facilitan los primeros pasos en el país en mi siguiente visita. Cuando se me agotan, saco algunos billetes de un cajero automático británico. Pero también tuve algún tropiezo. Conservaba algunos billetes de mediados de los 80, que ya no eran válidos en mi siguiente visita a finales de los 90, y me los tuve que comer con patatas (la pequeña merma no me justificaba una visita al Bank of England). El Banco de Inglaterra informa en su web de todos los billetes emitidos y retirados de la circulación desde 1980. Por cierto, el de mayor valor es de 50 libras esterlinas.

En 2002 se implantó en muchos países europeos, entre ellos España, el Euro como moneda común. Los billetes en euros son iguales en todos los países de la zona Euro (sólo se reconoce en qué país se fabricaron por el número de serie) y tienen siete valores: 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500 euros. Las monedas sí son algo diferentes según el país de fabricación, ya que el anverso tiene un motivo nacional distintivo. Hay siete valores para las monedas: 1, 2, 5, 10, 20 y 50 céntimos de euro, 1 y 2 euros.

Los billetes de circulación más rápida (significativamente los de 5, 10 y 20 euros, también los de 50) se deterioran con el uso, pasando de mano en mano una o varias veces al día, y son continuamente renovados por el sistema bancario, para mantener en el mejor estado posible los billetes en circulación.

Unos países más que otros, pero España de modo bastante significativo, según opinión generalizada, tienen una parte importante de la economía funcionando en modo sumergido. Esto significa que hay muchas transacciones económicas (pago de salarios, pago por productos o servicios, etc.) que no dejan ningún rastro y son invisibles a la administración tributaria. Para países como España o Italia, las estimaciones (es difícil atinar más en algo que es invisible por naturaleza) apuntan a que del orden del 20 al 25% del total del PIB del país  se desarrolla en la economía sumergida.

Para ese tipo de transacciones opacas, el refugio es, obviamente, la utilización de billetes en los pagos. Por su naturaleza, los billetes son documentos con valor legal y al portador, por lo que pasan de mano en mano sin control de ningún tipo, más que el que, en su caso, acompañe a la entrega (tickets de caja, recibos, facturas,...).

Los capitales negros, es decir, los que se han acumulado a partir de transacciones opacas fiscalmente, típicamente se representan en billetes de euros, especialmente los de mayor denominación. Un maletín de tamaño moderado, lleno de billetes de 500 euros, puede contener varios millones en un espacio bastante reducido. Supongo que habrá muchos de ellos habitando estancias oscuras de la economía (como las cajas de seguridad de los bancos, el interior de los colchones, el fondo de los armarios, las cajas fuertes domésticas, los conductos del aire acondicionado, y otros).

Los técnicos de Hacienda llevan años alertando sobre el elevado volumen de billetes de 500 euros que hay en España. En la práctica, suponen el 70% del total del dinero circulante, y por España se mueven casi el 20% del total de ese tipo de billetes en circulación en la zona euro. Personalmente, me resulta digno de toda sospecha cualquiera que pague en efectivo una cantidad superior a los 100 euros. O, igualmente, el que exige un pago de ese tipo de la misma forma.

La economía legal no necesita de los billetes de 500 euros, y yo creo que tampoco los de 100 y 200 euros. Hay infinitos medios de todo tipo para realizar cualquier tipo de transacción económica, por cualquier importe, sin necesidad de que haya billetes físicos que cambien de mano. Transacciones legales, por supuesto.

Quitar valor legal a ese tipo de billetes no erradicaría la economía sumergida, aunque obligaría a que las cajas de seguridad de los bancos fueran frigoríficos de dos puertas o armarios roperos. Y, muy probablemente, provocaría que desaparecieran de la circulación muchos de los billetes de la denominación más alta de curso legal, creando carestía en el efectivo circulante.

Para completar el círculo, los billetes deberían tener caducidad. Que llevaran impresa una fecha de caducidad provocaría, posiblemente, demasiadas dificultades de índole práctica. Pero renovar periódicamente su diseño sería una solución razonable. En solamente treinta años, yo conocí tres modelos diferentes de billete de 100 pesetas, con lo que no se trata de inventar nada nuevo. Se podría, por ejemplo, dar validez a un modelo por un período de 15 ó 20 años. A los 10 ó 15 años aparecería un modelo nuevo, que coexistiría con el anterior, durante, digamos, cinco años. Y luego pasaría a no tener ningún valor (más que, en su caso, el numismático). En un mundo ideal, todos los billetes antiguos pasarían a poder de los bancos centrales, que procederían a su destrucción controlada.

Esto obligaría a que todo el dinero circulante tuviera que dar la cara durante ese período transitorio. Tirar del colchón durante un tiempo prolongado se volvería imposible. Los billetes próximos a caducar quemarían en la mano y en el bolsillo de quien los tuviera en su poder y se verían obligados a canjearlos de algún modo, idealmente a blanquearlos si fuera el caso.

En lo que a mí respecta puedo garantizar que en mi billetera (el único lugar donde guardo alguna pequeña cantidad de dinero en efectivo), la rotación de los billetes físicos es muy inferior a los cinco años (incluso a los cinco meses, y casi siempre a las cinco semanas). Yo, desde luego, no tendría ningún problema. El cajero automático me daría billetes nuevos cuando aparecieran, y los antiguos desaparecerían solos.

¿ Y por qué no se toman medidas de ese tipo a nivel de toda la zona euro ?. Mi opinión es que la razón última es que los gobiernos y las administraciones públicas, si no la propia sociedad en su conjunto, admite de antemano su derrota en esa lucha contra las economías sumergidas y los tráficos ilegales. Por el mismo motivo por el que nadie ha puesto un empeño práctico real en la desaparición de los paraísos fiscales. Algún malpensado me diría, seguro, que la razón es que los que tendrían que tomar esa decisión son precisamente los mayores defraudadores. Yo no me atreveré a tanto. Pienso que todo ese tipo de mecanismos actúan como auténticas válvulas de escape de los sistemas económicos globalizados. Y, aunque no existen razones de peso para pensarlo, todos piensan que una economía sin válvulas de escape nos acabaría estallando entre las manos.
Maletín con euros
(Fuente: 123rf)

En las últimas semanas hemos conocido varias iniciativas en este campo del Gobierno de Rajoy. Por una parte, la proclamación de una ventana de amnistía fiscal (hasta el próximo 30 de Noviembre), por el que los delincuentes económicos podrán redimir sus culpas a cambio de un 10% (o un 8% en el caso de sociedades) ingresado a la hacienda pública. Algún grupo político ha impugnado esa medida, por razones que creo que son sólidas. La ley en España contempla el indulto individual, atendiendo a circunstancias personales, pero no permite el indulto generalizado o la llamada amnistía general. Como muchos delitos económicos pueden ser penados con prisión, esta imposibilidad aplicaría a este caso también. Una amnistía de este tipo, además, tiene el efecto perverso de que el ciudadano legal se siente peor tratado que el mangui, y transmite la idea de que el fraude siempre es recompensado en España. Demoledor.

Y estos últimos días, el propio Rajoy ha anunciado que el Gobierno aprobará declarar ilegales las transacciones económicas (que involucren al menos a una empresa o agente económico) en efectivo de más de 2.500 euros, castigadas con multa del 25% del importe (no tengo claro si a quien paga o a quien cobra). La medida dejará deliberadamente fuera a las transacciones entre particulares (pagos en B de vivienda o coche usado; donaciones, regalos, dádivas, propinas, sobornos y demás) así como, accidentalmente, a aquellas transacciones que involucren a algún agente económico alegal (camello, traficante, señorita de compañía, matón quebrantahuesos, facilitador de inmigración ilegal,...). Bueno, la medida nos obliga a todos a tener alguna cuenta bancaria, alguna tarjeta de débito o crédito y a utilizar a menudo la transferencia como modo de pago. Lo que me parece bien, dicho sea de paso y, desde luego, nada nuevo para mí.

En resumen, paños calientes para una situación desesperada en la que el dinero, cualquier dinero, será bien recibido en las arcas públicas, sin tener que dar muchas explicaciones ni responder a muchas preguntas.

Yo pongo encima de la mesa mi propuesta: eliminar los billetes de 500, 200 y 100 euros, y que los billetes caduquen en el plazo de 10 ó 15 años. ¿Qué podría pasar? ¿Qué haría el dinero negro para mantener su color?. Posiblemente utilizaría armarios roperos en lugar de maletines; se refugiaría en otros valores sólidos, como el oro o los diamantes; o se almacenaría en francos suizos o en dólares, si les fuera más fácil.

Por eso, para asfixiar al ratón, hay que cegar al mismo tiempo todos los respiraderos de la ratonera.

O siempre encontrará alguna manera de escaparse.

JMBA

miércoles, 11 de abril de 2012

Nueva Crisis de Deuda: Búfalos y Leones

A perro flaco, todo son pulgas, dice un sabio (como todos) refrán popular.

Escuchaba el otro día a José Carlos Diez hablar en Los Desayunos de TVE. Este hombre, controvertido como todos los economistas en estos tiempos turbulentos, es economista jefe de Intermoney (el broker financiero más antiguo de España, creado en 1973) y desarrolla múltiples actividades tanto profesionales como académicas. Tiene un blog, El Economista Observador,  que es de los más seguidos del país en estos temas.
José Carlos Diez, economista jefe
de Intermoney
(Fuente: encuentrospor)

Hace años que le veo participar en debates televisivos y en entrevistas específicas, centradas siempre en temas económicos. A mi me gusta porque habla más clarito de lo que es habitual.

Preguntado sobre la nueva crisis de la Deuda que estamos viviendo estos días (la famosa prima de riesgo se ha disparado de nuevo por encima de los 400 puntos básicos), planteó una comparación muy pertinente de la situación de los mercados con el Serengeti (para el caso, con la sabana africana, en general). Allí hay búfalos y hay leones, y también buitres. Todos son necesarios, cada uno en su papel y en una adecuada proporción, para el equilibrio correcto del ecosistema.

Según parece, el problema más grave que tenemos en estos momentos no es tanto que suframos el ataque de los leones (los buitres siempre esperan a que la presa muera, y colear, todavía coleamos), sino que han huido los búfalos. El mejor ejemplo de búfalo en los mercados son los grandes fondos de pensiones y fondos soberanos. En concreto citó al Fondo Soberano de Noruega (constituido con los rendimientos del petróleo) que, según algunas fuentes, podría gestionar activos por un valor cercano al medio billón (en el sentido español de la palabra) de dólares, es decir, casi 400.000 Millones de Euros. Por su propia naturaleza (y también por ley) sus inversiones deben ser de bajo riesgo y con rendimientos razonables, pero sobre todo predecibles. Su objetivo es poder pagar las pensiones de los noruegos con los rendimientos del Fondo.

Tradicionalmente, el refugio más habitual para este tipo de Fondos es la Renta Fija soberana, una inversión (en principio) sin ningún riesgo, de rendimientos moderados pero estables y predecibles. Lo que ocurre es que en la tormenta que se está viviendo especialmente en la zona euro, los rendimientos de los bonos de ciertos países periféricos se han disparado (hasta cerca del 6% para el caso español), pero el riesgo (o la sensación de tal, que es la que finalmente provoca la toma de decisiones) ha aumentado considerablemente. Los episodios griegos de quitas parciales y demás no contribuyen para nada a que los búfalos se sientan a gusto en esas condiciones.

Manejando esos volúmenes de capital, la decisión de vender deuda española (o, para el caso, italiana) para refugiarse en otros valores más seguros (o de menor riesgo, al menos percibido) afecta directamente al valor que esos activos tienen para el mercado. Su decisión de vender unas decenas de miles de millones de deuda española envía al cielo a la prima de riesgo.
Una leona ataca a un búfalo
(Fuente: bfotos)

Los búfalos, típicamente, se desplazan a nuevos territorios con ambición de largo plazo, para pastar tranquilamente durante mucho tiempo. Pero si los pastos parecen agostados y escasean, la manada emigra a otros territorios más hospitalarios. O, lo que es casi peor, si los pastos abundan pero no se regeneran (es decir, no hay crecimiento económico) el alto rendimiento no les compensa para asumir un riesgo percibido muy importante.

Los leones, antes de atacar, siempre intentan identificar a los ejemplares más vulnerables, a las gacelas más desprotegidas. El racional es muy simple: ¿para qué intentar algo complicado, si pueden obtener el mismo resultado haciendo algo simple?. Los leones matan algunos ejemplares, pero siempre quedan más, que se reagrupan para mejor defenderse de sus ataques.

Sin embargo, cuando la manada de búfalos decide emigrar a otros territorios, cunde el hambre y el frío. Porque no se puede cazar lo que no existe, y falta carne para comer y pieles para abrigarse. Si los búfalos huyen, los leones también lo harán, persiguiendo a sus presas. Detrás sólo quedará el terreno yermo.

En otras palabras, el motivo principal (seguro que no el único, claro) de esta nueva crisis de la Deuda no es tanto el ataque de los mercados (la agresión de los especuladores, la caza de los leones), sino más bien la huida de la manada de búfalos (el refugio de los grandes inversores de perfil eminentemente conservador en otros valores de mucho menor riesgo percibido).

Las recetas que se vienen aplicando desde la Unión Europea, y las drásticas medidas económicas ya introducidas (y por venir) del Gobierno de Rajoy, no contribuyen a tranquilizar a los búfalos. Porque los recortes casi indiscriminados anulan las (débiles) posibilidades de crecimiento de la economía. Aumentan los impuestos y se recorta el gasto público; eso lleva a una recesión de manual. La hierba crece frondosa (los rendimientos son elevados) pero los pastos no se regeneran y pronto el terreno estará esquilmado. Los búfalos, rumiantes inteligentes al fin y al cabo, buscan otros territorios donde la hierba crezca más despacio, pero se regenere a buen ritmo, garantizando que sus crías podrán seguir pastando tranquilamente allí por muchos años.
Imagen del desierto de Altar, Sonora, México. Aquí no te
atacan los leones, pero no hay qué comer ni beber.
(Fuente: HGCYC)

La auténtica asignatura pendiente de la economía española, en particular, en estos tiempos convulsos, es el crecimiento. En estas circunstancias, convendría recordar una de las frases célebres de Albert Einstein: Things should be made as simple as possible, but not any simpler. En una traducción libre, podríamos decir que las cosas deberían hacerse tan sencillas como sea posible, pero no a cualquier precio. En Economía, todo está vinculado, interconectado. Una política de solamente ajustes y recortes, acabará provocando el estrangulamiento de la maquinaria. Ni siquiera el objetivo de déficit se podrá alcanzar, ya que los ingresos previstos no se podrán sostener en una economía en caída libre, en plena espiral constrictivaPor eso desconfían los búfalos.

Para una familia, una empresa o un país, la forma más rápida de librarse del déficit es bajar la persiana (no se ingresa nada, no se gasta nada, déficit cero).

Claro que la consecuencia de eso es la muerte rápida.

JMBA

lunes, 9 de abril de 2012

"The Secret Scripture" por Sebastian Barry

Os quiero comentar hoy una novela que me ha resultado de lo más sugerente e interesante.
Portada de la edición que yo he leído.

He leído la edición inglesa en paperback (más o menos equivalente al libro de bolsillo, pero de mayor tamaño; lo que a menudo se conoce como edición en rústica o de tapa blanda), publicada en 2009 por Faber and Faber (Londres). Este libro ganó el premio Costa Book of the Year 2008, y fue finalista para el premio Man Booker Prize. Sé que se publicó una edición traducida al castellano por La Otra Orilla, pero está en la actualidad aparentemente descatalogada. Curiosamente, la edición inglesa opta por una ilustración de portada con una mujer joven de enigmática belleza, mientras que la edición en castellano presenta a una anciana.

Sebastian Barry (1955) es un autor irlandés nacido en Dublín y formado en el famoso y conocido Trinity College de esa ciudad.

La novela nos habla de Roseanne McNulty (Clear, de soltera) que es en la actualidad una paciente enigmática, al borde de cumplir su primer centenario, en un sanatorio mental regional de Roscommon (un condado al noroeste de la República de Irlanda). El sanatorio se va a desmantelar y será sustituido por otro nuevo de menor capacidad.

El Dr. Grene, psiquiatra jefe del sanatorio, está llevando a cabo el trabajo de evaluar a cada paciente, para decidir si puede reintegrarse a la sociedad, o deberá seguir alojado en el nuevo edificio.

Roseanne lleva más de cincuenta años en el sanatorio, pero el motivo de su ingreso no está nada claro para el Dr. Grene, porque la documentación disponible es confusa y los recuerdos vagos, y se siente incapaz de establecer ningún diagnóstico razonado. Intentando superar su crisis personal, tras la muerte de su muy querida esposa Bet, las circunstancias y su investigación le irán aproximando cada vez más a Roseanne.

En una narración a dos voces, se van desarrollando a los ojos del sorprendido lector, las peripecias de la infancia y juventud de Roseanne, en Sligo (pop. 28.579) y sus alrededores, en el condado del mismo nombre. La propia Roseanne, casi centenaria, escribe clandestinamente en su habitación lo que va recordando de lo que ha sido su vida. Y acumula las hojas bajo una tabla suelta del suelo de su dormitorio. El Dr. Grene, en su cuaderno de trabajo, nos desgrana todas las averiguaciones que va realizando sobre la ya larga existencia de Roseanne.

El condado de Sligo, en el noroeste de Irlanda, forma parte de los seis condados que se conocen como Border Region, es decir, la zona fronteriza con la británica Irlanda del Norte. Su costa escarpada, de gran belleza, y el hecho de ser parte del Norte de Irlanda pero no de Irlanda del Norte, hace que la vida allí se desarrolle como en un limbo de autocomplacencia.
Portada de la edición en castellano,
actualmente descatalogada.

La primera mitad del siglo XX (la que le tocó vivir a Roseanne en su infancia y juventud) fue muy convulsa en Irlanda. Empezó el siglo siendo parte integrante (pobre, eso sí, de segunda división) del Reino Unido, pero con sentimientos nacionalistas fuertemente desarrollados en su población. Vivió el Alzamiento de Pascua en 1916, una sangrienta guerra civil, con políticos locales muy volcados en conseguir la independencia, pero divididos en los métodos (la diplomacia y los tratados; la pura violencia), hasta que consiguió convertirse en un país independiente, pero dividido, con seis condados del noreste de la isla (el Ulster o Irlanda del Norte) que siguen formando parte del Reino Unido a día de hoy.

Roseanne, de religión presbiteriana pero inmersa en un entorno gobernado por los católicos, vivió una complicada infancia en una familia muy humilde. Llevó adelante sus pequeñas alegrías con dignidad, intentando esquivar en lo que pudo los siniestros designios de Fr Gaunt, un cura católico y evidentemente misógino, que intentó sustituir a su padre, cuando este murió. Roseanne, dotada de una belleza muy singular (de la que todavía hoy conserva trazas, a pesar de su avanzada edad) consiguió casarse con Tom McNulty, hijo de una familia burguesa de Sligo. Pero su suegra, la cabeza de familia con demasiados secretos de los que no quiere hablar y que nunca perdonó a Roseanne su belleza y su juventud, consiguió anular finalmente ese matrimonio con la ayuda de Fr Gaunt.

Allí empezó para Roseanne un rosario de soledades, miserias, secretos y medias verdades, que acabaron con ella en el sanatorio de Roscommon.

Su infancia en una Irlanda todavía claramente británica fue compleja, entre otras cosas porque en la Irlanda de esa época, no siempre era fácil (o incluso posible) identificar a buenos o malos, a partidarios o contrarios, lo que es bastante común a todas las sociedades sometidas a serios conflictos civiles. A Roseanne no le queda mucho más remedio que danzar al ritmo de los que, en cada momento, van tomando decisiones que afectan a su vida.

El Dr Grene, en su recorrido paralelo al de Roseanne, conseguirá finalmente acceso a lo que Roseanne ha ido escribiendo (esa escritura secreta del título) y conseguirá cerrar por completo el círculo de su vida, desentrañando los muchos secretos que Roseanne ha ido sembrando a lo largo de muchos años. Con muchas sorpresas que se irán descubriendo, por supuesto.

Se trata de una novela narrada con mucho mimo y un evidente cariño del autor hacia la figura de Roseanne. Una chiquilla de singular belleza, de familia presbiteriana pobre, huérfana a temprana edad, que tiene que pelear para sobrevivir en un mundo muy claramente masculino (si no directamente misógino) y muy orientado, si no claramente regido, por las pequeñas jerarquías locales católicas.

En la última página de su escritura secreta, Roseanne escribe: All that remains of me now is a rumour of beauty (todo lo que queda de mí ahora es un rumor de belleza).

En conjunto, una lectura muy instructiva y humana que va deshilvanando, a dos voces, toda una vida llena de frustaciones y miserias, pero también de belleza, armonía y alegrías, hasta que las dos voces se hacen una sola al final del libro. Con la historia atormentada de Irlanda siempre en el trasfondo de la acción.

Muy recomendable, porque del conjunto emana mucha ternura.

JMBA

miércoles, 4 de abril de 2012

Un Paseo por el Sena en Bateau Mouche

Varias veces ya, en diversos viajes a París por motivos variados, he tenido ocasión de participar en algunos cruceros por el río. Pero del último hacía ya quizá más de diez años.
Embarcadero de los Bateaux Mouches, junto a Pont d'Alma
(JMBigas, Marzo 2012)

El sábado 24 de Marzo, estando en París y siendo un día despejado y bastante caluroso, decidí dedicar una hora a realizar un paseo por el Sena en uno de los clásicos Bateau Mouche (literalmente, barcos mosca). Hay diversas compañías que ofrecen este servicio en la capital francesa, pero quizá Bateaux Mouches es una de las más tradicionales. Empezó a funcionar en 1949, poco después de terminada la Segunda Guerra Mundial, y ha prestado ininterrumpidamente este servicio los últimos 63 años.

Su base y embarcadero está en el Port de la Conférence, junto al Pont d'Alma, en la orilla derecha. Para llegar allí se puede viajar en el Metro (estación Alma-Marceau, línea 9) o bien en el RER C (estación Pont d'Alma) en la orilla izquierda, por lo que hay que cruzar el puente. El RER (Réseau Express Regional) se comporta, a efectos de tarificación, de forma idéntica al Metro, dentro de los límites de la ciudad. La línea C es muy conveniente, pues recorre toda la orilla izquierda, desde la Biblioteca François Mitterand al este, por la Gare d'Austerlitz, Saint Michel, Musée d'Orsay, Invalides, Pont de l'Alma, Champ de Mars/Tour Eiffel, Javel y Boulevard Victor (donde enlaza con la línea de tranvía que recorre los bulevares de los mariscales, al sur de la ciudad). Más allá sale de París y llega hasta Versailles-Château (y también a la estación de Versailles-Chantiers) y Saint-Quentin-en-Yvelines al Oeste, Argenteuil y Pontoise al norte, Massy-Palaiseau, Dourdan y Etampes al sur. Sólo hay que vigilar que las bifurcaciones no nos alejen de nuestro destino. Tenéis un excelente mapa, siempre actualizado, en la web de la RATP.
Musée d'Orsay
(JMBigas, Marzo 2012)

Yo llegué a la zona en el RER, y crucé a pie el Pont d'Alma. El eje del puente se prolonga en la orilla derecha hacia la famosa Avenida George V. Bajando a la derecha hasta el nivel del río, se llega a la base de partida. El crucero fluvial turístico más habitual (dejando aparte los nocturnos y los que incluyen comida o cena), tiene una duración de una hora más o menos. Es posible comprar el billete llegando a la terminal, por 11 Euros (precio adulto sin reducciones), tanto en la taquilla como en alguna máquina automática. Se puede pagar con tarjeta, sin problemas.

Tenía ya mi billete hacia las cuatro y diez de la tarde, y el siguiente crucero partía a las cuatro y media, por lo que me dio tiempo a tomarme una botellita de agua para mitigar el acaloramiento que traía puesto. Hay también una tienda de souvenirs, para amenizar la espera.

Hay una gran plataforma de pre-embarque para los viajeros del siguiente crucero. Unos diez minutos antes de la salida empieza el embarque. Los barcos son bastante grandes, y tienen un nivel descubierto en la parte superior (que acostumbra a ser la preferida por los visitantes, a pesar de que el Sol puede batirte los sesos y el aire puede acabar resultando molesto, si el día tiende al gris).

Por mi parte, escogí la casi desierta cubierta interior. Me permitió despojarme de la chaqueta que contribuía al acaloramiento, y me dio la libertad de moverme en todas direcciones, y poder tomar fotografías desde babor o estribor, sin que la multitud de arriba me lo pusiera más difícil.
Palais (Musée) du Louvre
(JMBigas, Marzo 2012)

La ruta empieza junto al Pont d'Alma, en dirección al este. Bajo el Pont des Invalides y luego el de Alexandre III, París se desliza ante los ojos: el Grand Palais, las Tullerías y el Louvre (en la orilla derecha, a la izquierda de la marcha) o la Asamblea Nacional y el Musée d'Orsay sobre la orilla izquierda.

Llegando a la Île de la Cité, el barco sigue por el brazo sur del río, entre la isla a la izquierda y el barrio latino a la derecha. Se tienen excelentes vistas de Notre Dame, tanto de la más conocida fachada oeste, como de las fachadas sur y este, menos habituales. Se pasa junto a la casi desconocida estatua de Carlomagno, que está en un extremo del Parvis de Notre Dame.

Se sobrepasa el brazo que separa la Île de la Cité de la vecina Île de Saint Louis (unidas por el puente peatonal de Saint Louis). Se bordea a continuación la isla de San Luis, uno de los enclaves residenciales más apreciados de todo París.

El barco continúa más allá del final de la isla, hasta las proximidades del Pont Morland (en la zona de Bastilla) que da acceso a un puerto deportivo de tamaño medio (Port de Plaisance Paris-Arsenal) por el Canal Saint Martin.
Catedral de Notre Dame de París
(JMBigas, Marzo 2012)

Allí se da la vuelta, y se toma el brazo norte del río. Se bordea de nuevo la isla de San Luis, dejando a la derecha el barrio del Marais (St Paul, St Antoine, Quai Henri IV). Se pasa junto al maravilloso Hotel de Ville de Paris, del que se tiene una vista bastante buena desde el barco. Más adelante, por la orilla derecha,  se pasa junto a Chatelet, aunque desde el nivel del río sólo se llega a distinguir una parte de la columna que hay en el centro de la plaza, y la estatua que la remata.

A la izquierda de la marcha, en la Île de la Cité, se sobrepasa el complejo de la Conciergerie, del que forma parte la Sainte Chapelle.

Reunificado el río, el barco vuelve a su punto de partida, pero sobrepasa el Pont d'Alma hacia el suroeste. Sobre la orilla izquierda se tienen diversas vistas de la Tour Eiffel, así como del quai Branly, donde hace unos años se inauguró un Museo Etnográfico que se conoce habitualmente como Musée du Quai Branly. El barco cruza el Pont d'Iéna (el que une la Tour Eiffel y el Champ de Mars con la zona de Trocadéro) y sigue hasta pasado el Pont de Bir-Hakeim. Aquí hay una lengua de tierra en el centro del río, paralelo a las orillas, llamado Allée des Cygnes (Paseo de los Cisnes).
Hotel de Ville
(JMBigas, Marzo 2012)

Sobre la orilla izquierda, se divisa ya el quai de Grenelle, con su Centro de Convenciones y su racimo de edificios altos que, dentro del municipio de París, están limitados a unas pocas zonas muy concretas.

El barco da la vuelta, para dirigirse ya hacia el embarcadero. Aquí se tienen, posiblemente, las mejores vistas de la Torre Eiffel. Sólo superadas por la pequeñez que se siente cuando uno pasea hasta el centro de sus cuatro gigantescas patas, y mira hacia arriba.

De vuelta en Pont d'Alma, se amarra el barco, y desembarca el pasaje.

Una hora de crucero en que toda la fachada fluvial de París se desliza ante los ojos emocionados de quien solamente lo había visto en fotografías, pero también de quien ya lo ha visto varias veces. Absolutamente recomendable para cualquiera que visite París.

Os ofrezco aquí sólo una pequeña muestra de fotografías, pero podéis acceder a una colección completa (de 86 fotografías), con todas las tomas geoposicionadas y con su descripción adecuada. Basta con que pinchéis en la imagen de la Torre Eiffel.

Paseo en Bateau Mouche por el Sena en París


Fin de trayecto.

JMBA

lunes, 2 de abril de 2012

Londres: O2 y Emirates Air Line

La Greenwich Peninsula es una lengua de tierra abrazada por un meandro del río Támesis, al Este de Londres. Por su parte más occidental cruza el Meridiano de Greenwich, la longitud cero.
Imagen de la Greenwich Peninsula en Google Earth, con el O2
(el círculo blanco) en su extremo norte.
(Fuente: Google Earth)

Preparando las grandes celebraciones del Milenio, se decidió construir en ella, junto al río, un edificio singular que se llamó en principio la Millenium Dome (Cúpula del Milenio). Su aspecto exterior es el de una gran marquesina blanca abovedada, tensada por cables anclados a pilares metálicos, bien visible desde toda la zona de los Docklands.


Diversas imágenes del O2 (Millenium Dome) en la Greenwich Peninsula,
al Este de Londres.
(JMBigas, Marzo 2012)

Durante el año 2000 albergó una controvertida exposición llamada Millenium Experience. Pero fue un fracaso financiero y, tras diversas propuestas para su utilización posterior, finalmente se remodeló su interior y cambió de nombre en 2005 a O2, el nombre de la operadora telefónica que compró los derechos del edificio. Actualmente constituye una zona de ocio, con bares, restaurantes, cines y teatros en su interior, y también se utiliza para ciertos conciertos así como para algunos eventos deportivos.

Lo rodea una amplia zona peatonal, donde se han desarrollado diversos proyectos inmobiliarios (como el Mitre Passage), de modo que la zona se ha convertido en un pequeño barrio muy agradable y despejado, con oficinas y edificios residenciales.
Parada de taxis junto a la estación de North Greenwich.
(JMBigas, Marzo 2012)


Alrededores del O2, con el pasillo semicubierto y diversos edificios
de uso terciario.
(JMBigas, Marzo 2012)


Surtidores que surgen del suelo, y aguja metálica gigante,
que apunta al cielo.
(JMBigas, Marzo 2012)

La forma más fácil de acceder al O2 es desde la estación North Greenwich de la Jubilee Line del Metro (Underground o Tube) de Londres (zona 3 de tarificación). En su zona oriental también existe un muelle (Pier) que forma parte del sistema de transporte público fluvial por el Támesis de la ciudad de Londres.

Tuve ocasión de visitar la zona a primera hora de la tarde de un miércoles de Marzo. Desde la salida del Metro hasta la entrada al O2 hay un pasillo peatonal semicubierto de poco más de doscientos metros. Para acceder al interior del edificio hay que pasar un control de seguridad, pero solamente para los equipajes voluminosos. No habiendo ningún evento especial ese día, a las cuatro de la tarde la actividad era muy limitada en todos los establecimientos (bares, restaurantes).
Rotonda interior del O2, con bares, restaurantes, etc.
(JMBigas, Marzo 2012)

Una de las zonas para espectáculos en vivo, en el O2.
(JMBigas, Marzo 2012)

En el exterior hay una gran explanada, con una aguja metálica que apunta al cielo, y diversos surtidores a su alrededor que surgen en tiempo y altura arbitrarios, directamente desde el suelo. Varios cafés con terraza exterior hacen que un paseo resulte muy agradable. Esa tarde hacía bastante calor y se agradecía una cervecita tomando el aire. 

Transport for London (la compañía que gestiona la totalidad del transporte público en la ciudad de Londres), tenía en cartera, desde hace ya unos cuantos años, un nuevo proyecto para la construcción y puesta en marcha de un teleférico que permitiera cruzar el Támesis por esa zona, y que debería estar a pleno funcionamiento con la inauguración de los Juegos Olímpicos de London 2012, en el mes de Julio. Inicialmente, el proyecto se llamó London Cable Car o Thames Cable Car. Siempre se ha dicho que sería el primero de una serie de realizaciones para el cruce del río en esta zona, que se quiere revitalizar y desarrollar para su uso terciario (empresarial y de ocio).

Este proyecto ha sido muy polémico desde el principio. Por una parte, su (a menudo discutida) utilidad como parte de la red de transporte urbano en el día a día de los habitantes de Londres. Por otra, su evidente atractivo turístico, que aportará un nuevo elemento al skyline de esa parte de la ciudad. Pero en esa zona oriental de Londres no se mueven habitualmente grandes masas de turistas, salvo, quizá, cuando hay acontecimientos singulares y masivos en el O2 o en el ExCeL. Es muy probable que el propio teleférico atraiga nuevos visitantes a esa zona de los Docklands.


Estación Emirates Greenwich Peninsula y alguna de las torres ya
construidas del Emirates Air Line.
(JMBigas, Marzo 2012)

Tras muchas vacilaciones, al final el proyecto se llevó adelante, previendo un presupuesto que podría llegar a los 60 millones de libras esterlinas (desde una estimación inicial de solamente 25). Con dos estaciones terminales, una próxima al O2 en la Greenwich Peninsula, y la otra cercana a la estación Royal Victoria Docks del DLR, relativamente próxima al gran centro de exhibiciones ExCeL. En sus alrededores ya existen varios importantes hoteles, cuyos huéspedes podrán beneficiarse de este nuevo medio. Unos 1.100 metros de recorrido, cruzando las cabinas el río Támesis a unos 50m. de altura, con una capacidad máxima de 2.500 pasajeros por hora, posibilidad de transportar a bordo viajeros en silla de ruedas y también bicicletas, y una previsión de 2 millones de viajeros por año.

El espaldarazo definitivo se produjo en Octubre de 2.011, cuando se firmó un acuerdo de esponsorización a 10 años por parte de Emirates, la enorme compañía aérea del área del Golfo Pérsico, por un importe de 36 millones de libras esterlinas. El teleférico ha sido bautizado como Emirates Air Line, y sus dos estaciones terminales (aunque todavía están en construcción) ya se llaman Emirates Greenwich Peninsula y Emirates Royal Docks.

Las dos estaciones parece que ya están muy avanzadas, algunas torres ya están construidas y el compromiso es que entre en funcionamiento en el verano de 2012, aunque todavía no está claro si ya se podrá utilizar desde la apertura de los Juegos Olímpicos en Julio próximo.

La Península de Greenwich es una zona de desarrollos urbanísticos e
inmobiliarios del Este de Londres.
(JMBigas, Marzo 2012)

En las cercanías del O2, pude acercarme a lo que será la estación del teleférico, y obtener algunas fotografías de ella y de las torres ya construidas.
(Fuente: Transport for London)

No hay duda de que, cuando esté en funcionamiento, representará una interesante atracción turística. De hecho, a fecha de hoy, ya está señalado en los mapas oficiales del Metro de Londres (Standard Tube Map), que se puede visualizar o descargar en la web de TfL. Representará, además, un nuevo enlace entre el DLR (Docklands Light Railway) y la Jubilee Line. Lo que todavía no está definido es cuál será su tarifa, aunque se pretende que esté integrado en el sistema tarifario por zonas habitual en Transport for London.

Os incluyo una serie de fotografías de toda el área, así como un breve vídeo de los alrededores del O2 y del nuevo teleférico en construcción.


Si visitáis Londres a partir de este próximo verano, no dejéis de cruzar el Támesis en este nuevo teleférico. Creo que la experiencia valdrá la pena. Se puede ver ya algún vídeo con la recreación de lo que será el viaje, por ejemplo en la web de TfL.

JMBA




(1/7/12) - El nuevo teleférico Emirates Air Line ya ha entrado en funcionamiento desde el pasado 28 de Junio. Sin embargo, las tarifas que finalmente se aplican tienden a describirlo como una atracción turística y no como un medio más del transporte en Londres. El precio del viaje sencillo (en una dirección) es de 4,30GBP, y de 3,20GBP para los poseedores de una Travelcard u Oyster.

No subirá el precio de mis cigarrillos

(3/5/12) - A pesar de todos mis análisis y estudios, el viernes pasado fui a comprar un par de cartones de mis cigarrillos, y había subido la cajetilla de los 3,95€ previos, a los 4,20€. Lo que demuestra que algo huele a podrido en Dinamarca (y aquí, también).




Esta es mi conclusión, tras consultar todas las fuentes legales disponibles. Por lo menos, no deberían subir a causa de las medidas de consolidación fiscal introducidas por el Consejo de Ministros del pasado viernes 30 de Abril. Paso a contaros los detalles.
(Fuente: blognutricion)

La primera fuente legal es el Real Decreto-Ley 12/2012 de 30 de Marzo, por el que se introducen diversas medidas tributarias y administrativas dirigidas a la reducción del déficit público. Ha sido publicado en el BOE de este sábado, y podéis verlo aquí.

Su Artículo 3 trata sobre Modificaciones relativas al Impuesto sobre las Labores del Tabaco. Introduce algunas modificaciones a la Ley 38/1992 de 28 de Diciembre, de Impuestos Especiales (en particular los llamados Impuestos Especiales de Fabricación, que hacen referencia a alcohol, tabaco e hidrocarburos).

Para empezar, el Decreto-Ley modifica el apartado 5 del artículo 59 de la Ley, que describe lo que se entenderá como picadura para liar. Hasta ahora, se decía que "A efectos de este impuesto tendrá la consideración de picadura para liar el tabaco para fumar tal como se define en el apartado anterior, siempre que más del 25 por ciento en peso de las partículas de tabaco presenten un ancho de corte inferior a 1,5 milímetros".


En la modificación introducida, se añade un segundo párrafo, que dice lo siguiente: "Tendrá igualmente la consideración de picadura para liar el tabaco para fumar en el que más del 25 por ciento en peso de las partículas de tabaco presenten un ancho de corte igual o superior a 1,5 milímetros, vendido o destinado a la venta para liar cigarrillos".

Con esta sutileza, entiendo que se pretende tapar el camino a algunos productos comerciales (que son, básicamente, picadura para liar) que, con la definición anterior, se pudieran vender como Otras Labores de Tabaco (con un gravamen muy inferior).

A continuación, el Decreto-Ley revisa los tipos impositivos. El cálculo del importe del Impuesto se realiza a partir del Precio de Venta al Público definido por el productor o importador, otros impuestos (como el IVA) incluidos. Se mantienen varios tipos impositivos diferentes para diferentes categorías de Labores de Tabaco:

Epígrafe 1: Cigarros y cigarritos: 15,8% (sin modificación)
Epígrafe 2: Cigarrillos. Mantiene dos gravámenes simultáneos:
    Tipo proporcional: 55% (antes 57%)
    Tipo específico: 19 euros por cada 1000 cigarrillos (antes 12,7 euros)

Mantiene también un tipo único de 116,9 euros (sin modificar) por cada 1000 cigarrillos, que es el que se aplicará siempre que la suma de esos dos gravámenes resultara inferior a esta cantidad.

Epígrafe 3: Picadura para liar. Mantiene dos gravámenes simultáneos:
    Tipo proporcional: 41,5% (sin modificación)
    Tipo específico: 8 euros por kilogramo

Igualmente mantiene también un tipo único de 75 euros (sin modificar) por kilogramo, que es el que se aplicará siempre que la suma de esos dos gravámenes resultara inferior a esta cantidad.

Epígrafe 4: Las demás labores del tabaco: 28,4% (sin modificar)


Me parece bastante evidente que las modificaciones pretenden, básicamente, que ciertos productos que hasta ahora no tenían consideración de picadura para liar pasen a tenerla y, por lo tanto, estén sujetos a una tributación por este Impuesto bastante más onerosa.
(Fuente: lapenultima-noticias)

Vamos a analizar el tema de los cigarrillos. Yo soy fumador de cigarrillos. Hasta ahora, un cartón (200 cigarrillos) lo estaba pagando en el Estanco a 39,50 euros. Como el epígrafe 2 define un impuesto mínimo de 116,90 euros por 1000 cigarrillos, esto correspondería a 23,38 euros por cartón. Luego el precio de venta al público (sin incluir este impuesto) sería de 16,12 euros. Aplicando la combinación de los dos gravámenes a esta cantidad, resultarían 9,19 euros por el tipo proporcional al 57%, más 2,54 euros por el tipo específico de 12,70 euros por 1000 cigarrillos. Esto daría un precio final de 27,85 euros.

Luego el gravamen efectivamente aplicado es el mínimo definido de 116,9 euros por 1000 cigarrillos.   

Con los pequeños cambios introducidos en los dos tipos no se altera nada, ya que los nuevos números serían de 8,87 euros por el tipo proporcional al 55%, y de 3,80 euros por el tipo específico de 19 euros por 1000 cigarrillos. Esto daría un precio final de 28,79 euros, igualmente inferior al precio real de venta.
Mariano Rajoy, fumando un puro en el Congreso en
2001, cuando era Ministro del Interior.
(Autor: Gorka Lejarcegi; Fuente: elpais)

Luego el gravamen que se aplica a los cigarrillos que yo consumo no se modifica, y por lo tanto, no deberá variar su precio final, si el fabricante mantiene inalterado su precio de venta al público, claro.

Claro que no acabo de entender la razón por la que el gravamen sobre los cigarros (los famosos puros, vamos) es tan abismalmente inferior al de los cigarrillos. La única explicación que se me ocurre es que es lo que fuman ellos.

Luego, por lo que parece ser, en lo que al Gobierno se refiere, podré seguir fumándome la crisis. Otra cosa será el consejo (estándar y para los demás) de los médicos.

Fumando espero, la reactivación que yo quiero.

JMBA

domingo, 1 de abril de 2012

A vueltas con las SICAV

En Junio del año pasado ya publiqué un artículo que intentaba ilustrar el funcionamiento de las SICAV (Sociedades de Inversión de Capital Variable) con algún ejemplo práctico que espero fuera entendible.
(Autor: Davalon; Fuente: rosamariaartal)

Sin embargo, la publicación del libro SICAV, paraíso fiscal (del profesor Guillermo Rocafort) y la proliferación de indignados en la calle y en la red, que utilizan muy a menudo con frivolidad datos parciales para demonizarlas, creo necesario insistir en clarificar su funcionamiento.

Cualquier particular, con 1000€ ahorrados, puede colocarlos en un Fondo de Inversión de cualquier entidad financiera. El tratamiento fiscal que recibirá es básicamente el mismo que los socios de una SICAV. Eso sí, su participación en el Fondo será del cero coma más ceros por ciento, y su capacidad de influir en la gestión del Fondo será nula en la práctica. Su capitalito sólo podrá flotar con la ola que generen los gestores del Fondo, gracias a su capacidad o habilidad para inversiones más o menos rentables.

Si el Fondo de Inversión que he elegido es extremadamente rentable, y consigue todos los años una revalorización del 10%, en diez años habré acumulado un capital en ese Fondo de 2.593€, y yo no habré pagado ni un euro en Impuesto sobre la Renta. Me estoy beneficiando de lo que se llama tributación diferida. Sólo tendré que pagar impuestos por la totalidad de la revalorización cuando retire mi capital del Fondo y recupere el efectivo. Y, en ese caso, será en la modalidad de Renta del Ahorro. En las condiciones definidas por el Decreto de 30 de Diciembre pasado, sería a una cuota del 21 ó 23% dependiendo del rango de importes.

Bien, eso no es totalmente cierto. Un Fondo de Inversión (que es un instrumento financiero propiedad de una entidad financiera, un Banco por ejemplo), tiene que tributar anualmente el 1% de sus plusvalías (idéntico porcentaje que las SICAV). Además, un Fondo tiene una serie de gastos que deben sufragar los partícipes, como los de Gestión y Administración. En resumen, la revalorización aparente que yo vea de ese Fondo ya tendrá deducidos esos gastos y el impuesto.

Una SICAV es muy parecida a un Fondo de Inversión, sólo que tiene estructura societaria, con una serie de condicionantes que reflejaba en mi artículo de Junio. Si pensamos en una SICAV de manual, con 100 socios (sin mariachis), en que cada uno posee el 1% del capital de la sociedad, tendríamos el equivalente a un Fondo de Inversión privado, que es propiedad de sus socios y no de una entidad financiera. La Junta General de Accionistas (JGA) delegará en los administradores las decisiones del día a día (sobre dónde y en qué invertir o desinvertir, dentro de los estrictos límites que fija la ley y los propios estatutos de la sociedad, etc.) y deberá retribuirlos en consecuencia. En las JGA anuales renovará la confianza en los administradores o los relevará, y así todo como en una sociedad normal. Como el Fondo de Inversión del que hablaba antes, deberá tributar anualmente el 1% por las plusvalías obtenidas de sus inversiones.

Si fuera igual de rentable que el Fondo, tras el primer año, en la JGA habría que decidir el destino del 10% de plusvalía obtenido. Se podría decidir el reparto de un dividendo en efectivo a todos los socios, o destinar parte a Reservas, o destinar parte de las Reservas a una ampliación de capital o a una reducción de capital con devolución de aportaciones a los socios. Todo tal y como sucede en cualquier sociedad industrial o comercial de las que existen en el mercado.

Lo que desnaturaliza a las SICAV es que la gran mayoría son propiedad prácticamente de una única persona o de un único grupo familiar. Para respetar los límites legales (mínimo de 100 socios), existen los llamados mariachis, que prestan su nombre y detentan un porcentaje mínimo e irrelevante de la sociedad. En la práctica, pues, la JGA se convierte en la decisión individual del dueño de la sociedad. Moviéndose siempre por el filo de la ley, la SICAV puede asumir gastos que son realmente gastos personales de su propietario, o darle un préstamo, o infinitas otras figuras que desnaturalizan la imagen de Instrumento de Inversión Colectiva que son las SICAV.

Hace años existen serias diferencias entre la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores), que es la entidad responsable del control de las SICAV, y la Agencia Tributaria y el colectivo de inspectores de Hacienda. Los inspectores, sabedores de esos excesos y abusos de ley que se cometen en torno a las SICAV, exigen a la CNMV que extremen los controles societarios, en particular, el número de socios y la participación de cada uno. A lo que la CNMV, hasta el momento, ha hecho oídos sordos, entendiendo que el tema no es de su responsabilidad.

Una SICAV como la que estoy definiendo, prácticamente con un único propietario, ya no es una Institución de Inversión Colectiva, y debería regirse, sin más, por la Ley de Sociedades, y tributar de acuerdo al Impuesto de Sociedades (básicamente, un 35% sobre los beneficios).

Pero el hecho de que la legislación de las SICAV sea mal utilizada en la práctica, ante la miopía interesada de las instituciones, no debe llevar a demonizarlas. Habría que implantar condiciones más estrictas, para garantizar que se trate efectivamente de instituciones de inversión colectiva. Se podría, por ejemplo, limitar la participación de un socio al 10% del capital (en la actualidad, la única obligación es informar a la CNMV de si existe algún socio que posea más del 20% del capital).

Pero los poderes públicos son extremadamente timoratos en cuanto se trata de endurecer el control de los capitales. Porque el capital es como una anguila, que huye raudo de donde se le aprieta. Y, a fin de cuentas, es mejor que los capitales sigan aquí, aunque sólo tributen el 1% de la plusvalía obtenida, y no se vayan a operar desde otros mercados más benévolos.

Y hay que tener en cuenta varios factores adicionales. De una parte, tanto los 1000€ invertidos en el Fondo como los n millones de Euros invertidos en una SICAV son rentas legales (que ya pagaron el IRPF correspondiente) y son, por tanto, técnicamente ahorros. En ambos casos aplica el principio de la tributación diferida. Cuando los socios de la SICAV recuperen plusvalías en efectivo, o consigan plusvalías al recuperar su inversión, deberán tributar en el IRPF como rentas del ahorro, al igual que el inversor particular que recuperaba los 2.593€ tras diez años de tenerlos invertidos en un Fondo de Inversión.

Las acciones de una SICAV habitualmente cotizan en alguno de los mercados, pero su liquidez es muy limitada, si no directamente nula. Y, como toda sociedad cotizada, tienen la obligación de hacer pública periódicamente ciertas informaciones financieras. De las 3.736 SICAVs registradas a día de hoy en la CNMV, he escogido una al azar y podéis ver la información financiera que suministró para el segundo semestre de 2011. En la página 5 veréis que informan de que hay un socio que posee el 100,00% del capital (sin redondeo, seguramente sería el 99,9999%, descontando una acción de 1€ para cada mariachi).

Vivimos en una situación de crisis extrema, con más de cinco millones de parados, y una parte importante de la población con serio peligro de caer en la pobreza formal, y en estas condiciones de trinchera es fácil caer en las descalificaciones generalistas y frívolas, carentes de matices: ¡¡¡A muerte con ellos!!!, se grita con el fusil en la cara, para darse ánimos. Pero la realidad tiene más colores. Y en lo que se refiere a las SICAV, son instrumentos legales y correctos, en cuya utilización se cometen algunos abusos de ley, que las instituciones públicas deberían esforzarse en corregir.

Y, por cierto, el hecho de que las rentas del ahorro tributen de un modo muy poco progresivo (sólo los escalones del 21 y del 23%), desde luego mucho menos que las rentas del trabajo, es o no justo, es otra conversación por completo. Ya hablaré de ello otro día.

En fin, así lo veo yo. Con envidia. Y si hoy me sumo a Rosa María Artal y a sus amigos Viator y Davalon en decir Yo también quiero mi SICAV, no es porque piense que tiene ventajas plenamente legales significativas, sino porque eso querría decir que yo sería mucho más rico de lo que soy.

JMBA