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viernes, 22 de junio de 2012

Périgord Noir: Montignac y Lascaux II

El nombre de Périgord procede de un antiguo condado que prácticamente coincide con los límites del actual departamento francés de Dordogne, al este de la región de Aquitania, en su límite con la región central de Limousin. Por el tipo de paisajes predominantes, se acostumbra a dividir en cuatro zonas: Périgord Blanc (la parte central, en torno a la ciudad de Périgueux), Périgord Vert (al norte, alrededor de la población de Nontron), Périgord Pourpre (en torno a Bergerac, al oeste, camino de Burdeos), y Périgord Noir, al sudeste del departamento, en torno a Sarlat-La-Caneda (pop. 9.500), y limitando ya con la región de Limousin.
Pueblo de Montignac (Dordogne), junto al río Vezère.
(JMBigas, Junio 2012)

Posiblemente la parte más turística del Périgord sea el llamado Périgord Noir. Es una zona de economía básicamente rural, muy centrada en la cría de patos y ocas para la elaboración del foie gras, una de las estrellas gastronómicas de la zona, así como en las trufas, escondidas en los tupidos bosques de robles, cuya sombra le da el apelativo negro a esta subzona.

El Périgord Noir se articula en torno a los valles de los ríos Dordogne y Vezère.

En mi reciente viaje por carretera desde Burdeos hasta París, hice una escala en la zona. Por su ubicación (y ventajoso precio), escogí un hotel en el pueblo de Ussac (el Mercure Brive), en las afueras de Brive-la-Gaillarde (pop. 50.000; departamento de Corrèze; región Limousin). Sarlat-La-Caneda es una población que recibe grandes afluencias de visitantes, y la oferta hotelera no es muy extensa y tiende a ser bastante más cara. Brive-la-Gaillarde está a no más de una treintena de kilómetros de distancia de Sarlat.

El sábado 2 de Junio fue extremadamente caluroso, y sudé la gota gorda en el trayecto desde Burdeos y, en particular, visitando el castillo de Castelnaud-la-Chapelle (ya en el Périgord Noir), pero eso quizá os lo cuente otro día.

El domingo por la mañana, el tiempo había dado la vuelta completa. Estaba el día lluvioso, y la temperatura había descendido desde los más de treinta grados de la víspera, a unos miserables quince. Pensaba empezar el día pronto, pero dejé pasar un par de horas (tomándome con calma el desayuno y demás), en la confianza de que pudiera empezar a escampar.
Tienda y zona de espera, en el enclave de Lascaux II.
(JMBigas, Junio 2012)

De todas formas, el camino hasta el pueblecito de Montignac (pop. 2800), junto al río Vezère, lo hice bajo una suave llovizna intermitente. Afortunadamente, a pesar de que el cielo seguía del color ala de mosca que nada bueno presagiaba, dejó de llover cuando llegué a Montignac (algo más de treinta kilómetros desde Ussac, pero casi una hora de camino tranquilo).

A unos pocos kilómetros de Montignac, en las colinas próximas, se descubrió en 1940 la cueva o gruta de Lascaux (el nombre proviene de la denominación de la zona donde se descubrió, el lieu-dit) con abundantes pinturas paleolíticas que pudieron datarse como de una antigüedad en torno a los 18.000 años. Esta antigüedad la situaría en la época del Hombre de Cro-Magnon.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, en 1948 se habilitó Lascaux para que pudiera ser visitada por el público en general. Tras unos cuantos años con un ritmo del orden de los 1.000 visitantes por día, se detectaron serios desequilibrios en el interior de la gruta, principalmente provocados por la aportación de dióxido de carbono de la respiración de los visitantes. Perfectamente conservada en su equilibrio natural durante 18.000 años, unos años de visitas masivas estaban amenzando con su conservación. A pesar de muchos esfuerzos en regular la temperatura y la renovación del aire, acabaron apareciendo colonias de algas y velos de calcita que amenazaban la supervivencia de las pinturas originales. Finalmente, en 1963 André Malraux, a la sazón Ministro de Asuntos Culturales, decidió el cierre de Lascaux al gran público, a fin de preservarla para el futuro.
Vista de los valles circundantes, desde la salida de
la gruta de Lascaux II.
(JMBigas, Junio 2012)

El mismo año de su descubrimiento, Lascaux se clasificó como Monumento Histórico en Francia, mientras que desde 1979 forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

En 1970 se iniciaron los trabajos para crear una copia perfecta y detallada de la parte principal de la cueva original, junto a ella, en el mismo enclave. Estos trabajos crearon lo que hoy se conoce como Lascaux II: el facsímil detallado de una parte de la gruta original, recreando prácticamente el 90% de la totalidad de las pinturas. Lascaux II se abrió a las visitas del público en 1983. El entorno está creado con la máxima fidelidad al original, incluso las irregularidades de la roca utilizadas por los pintores primitivos para dar sensación de volumen a los animales pintados y los desperfectos o erosiones causados por lo que se supone fueron algún tipo de andamios utilizados para poder pintar en el techo de la cueva. Actualmente, para el gran público sólo es posible visitar Lascaux II, mientras que la cueva original recibe toda clase de cuidados para garantizar su conservación para la posteridad.

Sólo es posible realizar visitas a Lascaux II en grupo con guía, en estándar en francés o inglés. Junto al emplazamiento de la cueva se ha desarrollado una mínima infraestructura, que incluye una zona de aparcamiento, un edificio de acogida, una tienda de recuerdos y una zona de espera para las visitas en grupo.

Sin embargo, no es posible comprar entradas para la visita a Lascaux II (9,50€ en tarifa completa) en el mismo sitio. Hay que ir antes al pueblecito próximo de Montignac, donde se pueden comprar las entradas en el centro del pueblo, junto a la Oficina de Turismo. Aunque no creo que existan razones objetivas para este peregrinaje, entiendo que se trata de una estrategia de promoción turística. Montignac es un pueblecito encantador, a las orillas del río Vezère, que casi nadie visitaría si las entradas para visitar Lascaux II se compraran en el propio sitio de la cueva.

La mejor ilustración de ese hecho es mi propio caso. Llegué a Montignac en torno a las once y media de la mañana, y aparqué el coche en la Place Tourny, junto al río. A unos cien metros localicé la ventanilla donde se vendían entradas de Lascaux II para el día. Conseguí una para el tour de las 12 en francés. Cogí de nuevo el coche y, en unos seis o siete minutos, llegaba al aparcamiento de Lascaux II.

La temperatura en el interior de la gruta es constante, en el entorno de los 13-14ºC (conviene coger alguna prenda de abrigo, incluso en días calurosos en el exterior, ya que la visita dura unos 45 minutos, más que suficiente para quedarse pasmado).

A la hora prevista, la guía nos recogió del exterior (un grupo de unas 30 personas) y nos condujo hacia las escaleras de bajada a la gruta. Para facilitar el flujo de visitantes, hay un par de salas previas, con algunos expositores donde se pueden ver detalles de la gruta original, que la guía se encarga de comentar prolijamente.

No está permitido tomar fotografías o vídeo en el interior de la gruta, por lo que os incluyo una imagen extraída de National Geographic.



Luego se pasa a la gruta propiamente dicha. La parte reproducida incluye la monumental (por las pinturas, que no por el tamaño, relativamente modesto) Salle des Taureaux, donde se encuentran la mayoría de pinturas de la gruta. Principalmente se representan animales, entre los que abundan los uros (aurochs en francés; parecidos a los toros, bóvidos de la época) y los caballos especialmente. Alguna figura llega a tener hasta 5 metros de longitud.

Sólo hay una representación humana en toda la cueva (y extremadamente simplificada), pero es curiosa la abundancia de símbolos (puntos, barras,...) que sugieren algún tipo de lenguaje escrito.
Calle principal del pueblo de Montignac (Dordogne).
(JMBigas, Junio 2012)

No se cree que esta gruta fuera una residencia estable (de hecho, los habitantes de esta zona serían básicamente nómadas) sino más bien algo parecido a un santuario o lugar de culto.

A la una menos cuarto terminó la visita. Junto a la salida de la gruta hay unos paneles informativos para el visitante, y unas buenas vistas de los valles circundantes.

Volví a Montignac y aparqué de nuevo el coche en la Place Tourny, con intención de buscar algún restaurante para el almuerzo. Ese domingo, en el pueblo se celebraba un evento popular de los que en Francia se denominan Vide Grenier, que podríamos traducir libremente como Vaciar el Trastero. En esos días, todos los habitantes hacen limpieza de sus casas, y ponen a la venta todas aquellas cosas (enseres, vajillas, cristalerías, libros, cintas de vídeo, DVDs, muebles, cómics, etc. etc.) que ya no les tienen utilidad. Una especie de rastrillo popular, que ocupaba la mayoría de las calles del centro.
Puente sobre el río Vezère, en Montignac.
(JMBigas, Junio 2012)

Crucé el puente sobre el río Vezère, hacia la zona de la rue Lafitte, donde hay unos cuantos restaurantes con terrazas junto al río. Comí en uno de ellos (Les Pilotis), muy correctamente y a un precio razonable. Tomé un plato de jambon du pays (un jamón ahumado, que no curado), correcto mientras no intenta compararse con el buen jamón ibérico, con el que no tiene nada que ver. Seguido de un plato de pasta, acompañado por un excelente pan rústico (pain de campagne) y un vino rosado fresquito de Bergerac.

En el borde del río, para la sobremesa, había un atractivo especial para entretener, especialmente, a los niños: algunas docenas de patos, que esperaban que los visitantes les dieran de comer trocitos de pan.
Restaurantes con terrazas junto al río, y abundantes patos, en Montignac.
(JMBigas, Junio 2012)

Aparte de las imágenes que he escogido para ilustrar esta crónica, podéis acceder a una colección completa de 28 fotografías (perfectamente geoposicionadas y comentadas), pinchando en la foto de Montignac.

Périgord Noir: Montignac y Lascaux II


Después de comer, y tras dar un paseo por el centro del pueblo y el rastrillo, volví al coche y me dirigí hacia Sarlat-La-Caneda para una breve visita esa tarde.

Pero eso ya os lo contaré otro día.

JMBA

miércoles, 20 de junio de 2012

A cada ciudadano, su diputado

Uno puede viajar a las Antípodas, pero al llegar descubre que los árboles, que son diferentes, crecen igualmente desde la tierra hacia el cielo, y que sus gentes también necesitan comer varias veces al día para sobrevivir, aunque sus comidas sean diferentes. Es la misma vida con un guión diferente.

En estos tiempos tan convulsos, parece que seguimos con mucha mayor atención que antes los procesos electorales en otros países de la Unión Europea.
Sala de Plenos del Congreso de los Diputados.
(Fuente: socialistascadiz)

Así, hemos estado pendientes de si en Grecia ganaban los pro-acuerdo o los contrarios, o si en Francia Hollande recibía el suficiente apoyo parlamentario o no, para poder llevar adelante su programa electoral. Hemos sabido, por ejemplo, que en Grecia el partido más votado obtiene un bonus de 50 escaños adicionales.

Esto nos acerca a otras formas (igualmente democráticas) de implementar las fórmulas de representación popular.

En España, por ejemplo, ya es una tradición (razonable) el oír las quejas de los partidos minoritarios, que dicen ver perjudicada su representación por las fórmulas electorales que utilizamos aquí. En las Elecciones Generales, cada provincia representa una circunscripción electoral. La población muy dispar entre las diferentes provincias provoca que algunas tengan solamente cuatro o cinco representantes, mientras que otras pueden llegar a tener varias docenas.

En la práctica, los partidos minoritarios pueden llegar a acumular un número importante de restos de voto en todas las provincias, que no se traducen en escaños adicionales. Con estos criterios, la representatividad de los diputados elegidos a veces se pone en entredicho, y la diferencia del coste en votos de un diputado de los partidos mayoritarios y el de los partidos minoritarios puede llegar a ser sangrante.

Por otra parte, utilizamos el sistema de listas cerradas. Esto significa que el aparato de cada Partido decide los integrantes de su lista de candidatos para cada provincia. Como mucho puede tener cierta relevancia social y mediática el cabeza de lista de las provincias más grandes. Pero en los niveles intermedios de la lista, el aparato de los partidos puede acabar colocando a quien les parezca conveniente. Y la votación popular acaba siendo básicamente ideológica o de proximidad política con una u otra formación, casi al margen de los candidatos que efectivamente integren el cartel electoral.

Por el contrario, en países como Francia o el Reino Unido, para las elecciones a diputados (miembros de la Asamblea, en Francia; MPs -Members of the Parliament- en el Reino Unido), la circunscripción se define en base a un territorio con derecho a un escaño en el correspondiente parlamento. En otras palabras, cuando llegan elecciones generales, cada ciudadano debe escoger a su diputado, debe elegir a uno de los candidatos de los diversos partidos o formaciones políticas, para que ocupe el escaño de su circunscripción.

De esta forma, cada uno de los candidatos tiene su parte de protagonismo, y debe luchar durante la campaña electoral para quedar vencedor en su propia circunscripción, por encima de sus opositores. En otras palabras, cada ciudadano vota a una persona en concreto como su candidato preferido. En algunos casos, hay también una doble vuelta. A la segunda vuelta de las elecciones sólo se presentan los candidatos más votados, y el ciudadano debe escoger a uno de entre los mejor posicionados. En lugar de que sean solamente los políticos los que pacten después de las elecciones, se le da al ciudadano la capacidad de prestar su apoyo a un candidato que no es el suyo natural, en esa segunda vuelta.

Al final de ese proceso, cada ciudadano, dependiendo de donde reside, tiene a su propio diputado en el Parlamento, el elegido en su circunscripción, que podrá ser un distrito de las grandes ciudades, o una comarca en las zonas menos pobladas. De alguna forma más o menos natural, cada ciudadano deberá sentirse representado por el candidato elegido y, además, a través de él/ella podrá elevar sus quejas o reclamaciones al Parlamento del país. Y a él/ella podrá exigirle responsabilidades y votarle de nuevo o no votarle en las siguientes elecciones.

En el Reino Unido, además, hay elecciones intermedias, parciales, solamente en algunas circunscripciones. Es decir, el Parlamento se va renovando casi permanentemente, marcando el tono de la evolución de la opinión pública sobre una u otra fuerza política.

Esta aproximación, llamémosla minifundista, le pone cara al representante de cada ciudadano. Cada parlamentario elegido deberá luchar por conseguir los retos y los anhelos de su propia circunscripción, para conseguir ser reelegido, en su caso, en la siguiente votación.

Por el contrario, con la aproximación española, llamémosla latifundista de circunscripciones mucho más grandes y listas cerradas, la gran mayoría de diputados en el Congreso son absolutamente desconocidos hasta para sus propios electores, y el juego político se acaba basando estrictamente en la fuerza relativa de las diferentes formaciones representadas en el Congreso. Aparte de los líderes, portavoces y demás, la gran mayoría de diputados son seres anónimos para la ciudadanía.
Segolène royal ha perdido su escaño de la 1ª
circunscripción de Charente-Maritime, arrebatado
por un disidente de su propio partido.
(Fuente: biladi)

Con circunscripciones monoescaño, se le quitaría poder al aparato de los partidos, ya que para conseguir ganar en cada circunscripción estarían obligados a presentar a personas conocidas de sus vecinos, con prestigio y predicamento en su propia circunscripción. Los aparatchik y paracaidistas correrían un riesgo muy serio de no resultar elegidos.

En la configuración actual del Congreso, poco variarían los resultados si los plenos se convirtieran en reuniones en una sala, únicamente con los líderes de las diversas formaciones, en que cada uno dispusiera del número de votos de acuerdo al número de escaños de cada cual. En la práctica, el resto de diputados se acaba convirtiendo en secretarios o expertos para sus respectivos líderes, y en realidad deben observar gratitud por su elección más bien al aparato de su partido que a los propios ciudadanos.

Pero hay que tener en cuenta que la aproximación minifundista resulta letal para los partidos nacionales minoritarios. En el límite, podría darse el caso de una fuerza política que tuviera el 49% de respaldo popular a nivel nacional, y no obtuviera ni un solo escaño, si sus apoyos estuvieran uniformemente repartidos en todas las circunscripciones.

Si tomamos el ejemplo del Front National, el partido de ultraderecha liderado por Marine Le Pen, tenemos los siguientes datos para las elecciones legislativas, cuya segunda vuelta se celebró el pasado domingo:

Total de diputados elegidos: 577 (la totalidad de la Asamblea Nacional).
% de votos FN respecto al total de votos emitidos en la 1ª vuelta: 13,60% (3.528.663 votos).

Esta cifra representaría el respaldo total a nivel nacional del FN en estas elecciones. Al haber una segunda vuelta, muchos de los candidatos del FN no superaron el corte, y las cifras para la segunda vuelta fueron los siguientes:

% de votos FN respecto al total de votos emitidos en la 2ª vuelta: 3,66% (842.695 votos).
Diputados FN finalmente elegidos: 2 (entre los que, por cierto, NO está su líder, Marine Le Pen).

En otras palabras, con un 13,60% de respaldo popular, obtienen solamente un 0,35% de la representación parlamentaria (2/577).
¿Podría ponerle cara a todos los diputados a los que
Vd. votó en las Elecciones Generales de 2011?
(Fuente: comicapocalipsis)

Si tomamos el otro caso extremo, el del Partido Socialista, ganador finalmente en estas elecciones, las cifras son como sigue:

Respaldo en la 1ª vuelta: 29,35% de los votos emitidos (7.618.326 votos)
Apoyos en la 2ª vuelta: 40,91% (9.420.889 votos)
Escaños obtenidos: 258

Es decir, con un apoyo específico del 29,35%, han obtenido finalmente el 44,71% de representación parlamentaria. En parte, por supuesto, gracias a los apoyos prestados en la 2ª vuelta, y en parte, por el juego de la mayoría en cada una de las circunscripciones.

Con todo ello quiero decir que los partidos nacionales minoritarios en España (muy significativamente IU y UPyD) deberían tener cuidado en soñar con un cambio de la Ley Electoral, porque sus sueños podrían hacerse realidad con fórmulas todavía mucho más perjudiciales para ellos.

Por supuesto, la alternativa absolutamente contraria sería considerar que toda España en su conjunto fuera una única circunscripción. En este caso, la representación efectivamente conseguida sería prácticamente proporcional a los votos obtenidos (sólo ligeramente matizado por la aplicación de la ley d'Hondt). Claro que un sistema de listas cerradas a nivel nacional dejaría fuera, prácticamente, a cualquier fuerza regional o local, y aumentaría todavía más, si cabe, el anonimato generalizado para los ciudadanos respecto de sus representantes.

Desde el punto de vista de la higiene democrática, la aproximación francesa tiene la ventaja de que cualquier político con mando en plaza (ministro, presidente regional o de departamento) se ve prácticamente abocado a la dimisión si no consigue ser elegido en su propia circunscripción. Lo que, por cierto, es lo que le ha sucedido a Segolène Royal, cuyo escaño le ha sido arrebatado por un disidente de su propio partido.

Con todos sus inconvenientes e imperfecciones, me gusta la aproximación de circunscripciones monoescaño con doble vuelta. Obliga a la proximidad de los elegidos con sus electores, y permite a estos votar con el corazón en la primera vuelta, y con la cabeza en la segunda. El protagonismo del ciudadano es mayor que con el sistema que tenemos actualmente en España.

Con ese método, cada ciudadano tiene presente la cara de su representante en el Parlamento.

En estos tiempos convulsos en los que todos los políticos siguen el guión, pero ese guión no nos lleva a ninguna parte ni nos saca del progresivo empobrecimiento, quizá es llegado el momento de cambiar de guión. Porque hay otros.

(Los datos que menciono de las elecciones francesas son públicos, y verificables en la página web del Ministerio del Interior francés).

JMBA

martes, 19 de junio de 2012

España, ramplona, a Cuartos como primera de Grupo

El título lo dice todo. Este lunes, la selección española estuvo ramplona y zafia frente a Croacia, faltada de la frescura y la agilidad a la que nos tiene acostumbrados.

Croacia se jugaba la vida en la Eurocopa, y jugó su partido, poniendo en apuros varias veces a la portería española, defendida, como siempre, fantásticamente por un Iker Casillas muy concentrado, a pesar de sus largos períodos de inactividad durante el partido.
Abrazos de los jugadores tras el gol agónico, ya en los
minutos de la basura.
(Fuente: rtve)

El árbitro nos echó una manita, pues hubo una o dos situaciones, protagonizadas por Sergio Ramos y muy especialmente Busquets, en que podría haber pitado perfectamente penalty contra España.

Si nos atenemos a los resultados, España ha hecho los deberes hasta ahora: empate con Italia y victoria frente a Irlanda y Croacia, y con ello pasa a Cuartos de Final como primera de su grupo. El próximo sábado deberá enfrentarse al que quede finalmente segundo clasificado en el Grupo D, muy probablemente Inglaterra, pero pudiera ser finalmente Ucrania, esta noche lo sabremos.

Pero, aparte del partido con Irlanda (una selección inevitablemente menor, que se ha ido de la Eurocopa sin un solo punto), en que la selección española nos enamoró, el resto ha sido bastante mediocre. A partir de ahora tendremos que enfrentarnos con selecciones que aspiran al podio y sólo nos queda poner en el campo lo que ya hemos demostrado que tenemos, pero que da la sensación de que a veces provoca pereza desplegar.

No habrá tregua. Cada partido, a partir de ahora, es a vida o muerte, y hay que ganarlo sin más especulaciones.

El equipo que vimos ayer en Gdansk no tiene mucho que hacer frente a selecciones como las de Alemania y Francia, que son dos de las que parece que han llegado a esta Eurocopa en mejor forma.

España sabe y puede jugar mucho mejor de lo que lo hizo ayer. Pero los partidos duran noventa minutos, y todo lo que se lleva dentro hay que saber convertirlo en goles, la única magia que te hace ganar los partidos.

Tenemos en el banquillo a dos excelentes delanteros, como Llorente y Negredo, que prácticamente no han tenido ni un minuto hasta ahora. Espero que Del Bosque sepa articular sus aportaciones a un equipo que puede y debe ser vencedor en todos los casos. El juego endiablado de Navas por la banda requiere de un compañero que sea la referencia en boca de gol, o todos sus esfuerzos se van en humo de pajas.

Espero que lo que vimos ayer no sea más que una especulación exagerada con el resultado (el empate nos valía para pasar) y que se reservara artillería para desplegarla cuando sea imprescindible. No confiemos en que los árbitros nos ayuden, aunque sólo sea un poquito, porque son personas y algunas veces se equivocan en sus apreciaciones, pero a favor o en contra.

La selección española ha demostrado estos últimos años que sabe vencer convenciendo. Que los neutrales pueden disfrutar con su juego y que hasta los adversarios le reconocen una superioridad de estilo. Pero, desgraciadamente, todo eso hay que demostrarlo en el campo en cada partido.

En cada partido deben desplegar el mejor juego de que sean capaces. Aun así, se puede perder, que a la Eurocopa sólo van los mejores, y hay otros equipos muy sólidos y candidatos a la victoria final.

Pero, desde luego, lo que vimos ayer ante Croacia no es, ni de lejos, la mejor versión del juego que España ha demostrado que sabe y puede realizar.

Empieza la hora de la verdad, y espero que no se confirme esa maldición que llegamos a asumir en el pasado: que España nunca pasaba de Cuartos.

Buena suerte para quien se deje la piel buscándola.

JMBA

lunes, 18 de junio de 2012

Épernay, la Capital del Champagne

Hace ya un tiempo os comentaba en otro artículo las interioridades sobre cómo funciona el mercado del champán original, el que se produce en la zona cubierta por la denominación de origen Champagne.
Place de la République de Épernay, desde la
Avenue du Champagne.
(JMBigas, Junio 2012)

Hoy os quiero comentar los últimos descubrimientos que he hecho por la zona, en una excursión en el día que realicé en coche desde París, la primera semana de Junio.

Estaba alojado en un hotel en las afueras del este de París (en Noisy-le-Grand, a mitad de camino de Disneyland). Como viajaba en coche, las facilidades para aparcarlo en los hoteles del centro de París no siempre son evidentes, y preferí un hotel de línea (relativamente) económica en el extrarradio. Con la ventaja de que está junto a la autopista del Este, la que lleva a la región de Champagne (Lorena y Alsacia, más al este). A cambio, tuve que tragarme un atasco monumental para acercarme a la zona de Les Halles (en obras de profunda renovación, a horizonte de cuatro o cinco años), en el centro de París, para cenar.

Programé el GPS para que me llevara directamente a Épernay (pop. 25.000) por las carreteras nacionales, sin pasar por la comodísima autopista A4 (de peaje) que te lleva hasta Reims, una veintena de kilómetros al norte de Épernay. Gracias a ello tuve un viaje reposado y relajado, y desde bastante antes de llegar a destino ya disfruté de las suaves laderas plagadas de viñas que configuran el paisaje vinícola de la Champagne.
Uno de los pasillos de la cava-bodega de C comme
Champagne
.
(JMBigas, Junio 2012)

Llegué a Épernay antes de las diez de la mañana (para que veáis que ese día madrugué bastante). Épernay es la capital mundial del champán. Al ser una población de pequeñas dimensiones (frente a Reims, por ejemplo, de casi doscientos mil habitantes), el champán como componente de su atractivo turístico es omnipresente. El centro de la ciudad es la Place de la République, y junto a ella hay un gran aparcamiento público de pago (Charles de Gaulle, se llama) que resulta muy conveniente al visitante. Por 0,20€ dispone incluso de un WC público automático (parte del mobiliario urbano al que podríamos denominar pirulo pacagá).

Mi primera visita fue a la Oficina de Turismo de la ciudad, situada a escasos cincuenta metros de la plaza, en la Avenue du Champagne (¡¡??), casi frente a la sede de la conocida marca y grand maison de Champagne, Moët & Chandon. Extremadamente útil esta visita, ya que me dieron la Guide Touristique, un excelente documento de 100 páginas, que ilustra sobre la ciudad y las diversas rutas turísticas del champán. Es posible bajarse este documento de su página web, por capítulos, en francés, inglés u holandés. En él, lógicamente plagado de publicidad, que lo subvenciona, se destacan todos los atractivos que la región ofrece al visitante. Todos los grandes productores ofrecen visitas guiadas a sus cavas (algunos, incluso motorizadas). Pero yo recuerdo haber visitado ya dos de ellas en el pasado (Ruinart y Taittinger) y no era esa mi intención esta vez.
Suaves laderas pobladas de viñas para el champagne,
cerca del pueblo de Festigny.
(JMBigas, Junio 2012)

Les pedí indicaciones sobre algún establecimiento donde pudiera comprar botellas de champán de los pequeños productores locales (los de las grandes marcas ya las puedo comprar, si quisiera, en la tienda de al lado de casa). Me dieron dos direcciones. La primera era Intercaves (25, boulevard de la Motte, junto a la estación ferroviaria). Paseando (todo el centro de Épernay se recorre a pie en unos pocos minutos), les hice una visita. Se trata prácticamente de una gran superficie (con su propio aparcamiento interior) de cadena, con una extensa variedad de vinos y alcoholes de todas las procedencias. También tenían una pequeña muestra de champanes de productores locales, pero no era el tipo de comercio que yo estaba buscando.

La segunda indicación me llevó a un comercio especializado, muy en línea con lo que yo precisaba ese día. Es el C comme Champagne, en 8, rue Gambetta (otra de las calles que termina en la Place de la République). Se trata de un pequeño complejo de tienda, cava-bodega y bar-degustación, dedicado a la promoción y venta del champagne de unos 50 pequeños productores de la región (los llamados Champagne de Propriétaires). Cada uno de los productores tiene su propio panel explicativo (con foto), sobre dónde está situado, el tipo de uvas que utiliza principalmente, etc. Y están a la venta los diversos tipos de champán que cada uno de esos propietarios produce. Una auténtica gozada para la vista, sólo pasearse por los diversos pasillos de la bodega subterránea. Los expertos en marketing a eso lo llaman poner en valor el producto.
Auberge du Sourdon, en Saint-Martin-d'Ablois.
(JMBigas, Junio 2012)

Me dejaron disfrutar un rato por la cava, y luego me atendió una chica, de buena planta aunque algo molesta de cara, muy entendida en lo que allí tienen a la venta. Primero yo quería comprar una caja de seis botellas de un buen champán, para consumir en las celebraciones familiares que tendría ese mismo fin de semana en Barcelona. Le pedí un Blanc de Blancs (procedente de uvas blancas, 100% Chardonnay) que pudiera acompañar a toda una comida y, ante mi sorpresa, me dijo que no. La razón me la dejó clara: el Blanc de Blancs es muy sutil, y se quedaría anulado por cualquier sabor fuerte que incluyera la comida (carnes fuertes, salsas,...). Eventualmente, habría que escoger un Brut Millésimé (de añada), que se ha desarrollado más y resiste bien a los asaltos de otros sabores intensos. En resumen, que había que escoger un champagne plus developpé. Desde ese día me ha quedado claro que cuando te hablan de la necesidad de algo plus developpé, espérate un aumento del 25-50% en el presupuesto.

Me dio a probar hasta tres champagnes adecuados a mis requerimientos. ¿Por qué será que el que más me gustó también era el más caro?. Compré, por tanto, una caja de seis botellas de Isselée Père & Fils Brut Millésimé 2004, del pueblo de Cramant, en la Còte des Blancs, al sudeste de Épernay (unos 23€ por botella; si compras una caja completa te rebajan el precio en 1€ por botella).
Pequeña iglesia junto a los viñedos.
(JMBigas, Junio 2012)

Quería luego otra caja de 6 botellas variadas (lo que en Francia conocen como panaché) que dieran una imagen más completa de las diversas subzonas (Côte des Blancs, Montagne de Reims, Vallée de la Marne, incluso de la más alejada -excentrée- geográficamente, Côte des Bar) y los diversos coupages de las uvas principales (Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier).

Aunque tenía el coche a no más de 300-400 m. de la tienda, la imagen de pasearme con dos cajas de champán bajo el brazo me pareció poco elegante (me imaginé sudoroso bajo el Sol del mediodía), así que recogí primero el coche en el aparcamiento, y paré luego un momento frente a la tienda para cargar las dos cajas.

Utilizando el espléndido mapa (de las rutas turísticas de Champagne) que incluye la publicación de la Oficina de Turismo, me programé una ruta por la región, que incluyera varias subzonas, algunos de los pueblecitos más característicos y las carreteras locales que van bordeando los viñedos. Salí de Épernay pasadas las doce del mediodía, y al rato me entraron las ganas de parar para tomar un almuerzo razonable. Pero la mayoría de pueblecitos por los que iba circulando son tan pequeños que ni siquiera tienen un bar o restaurante significativo. De los indicadores de carretera escogí el más repetido, y me dirigí al pueblo de Saint Martin d'Ablois, con la esperanza de poder comer algo allí.
El río Marne discurre plácido por el valle.
(JMBigas, Junio 2012)

Afortunadamente, en la placita del centro del pueblo (con unas cuantas plazas gratuitas de aparcamiento), está el Auberge du Sourdon (subtitulado Les Trois Meules - Las Tres Muelas -de afilar- en traducción políticamente correcta, aunque también se puede entender como Las Tres Ruedas -de queso- o incluso, si se quiere iconoclastia, como Los Tres Culos). Ofrecían un Menú del día por unos 12€. El interior parecía desierto, pero al fondo, en la sala comedor, había unos cuantos locales (alguna familia, un par de operarios de alguna cosa, una pareja mayor...) disfrutando del almuerzo. El menú incluía entradas (a escoger de un pequeño buffet con ensaladas, embutidos,...), un plato fuerte (yo escogí una especie de pastel de salmón, muy sabroso), un plateau de fromages (al que, contra mi gusto, renuncié en bien de una tarde algo productiva), un vino rosado de mesa fresquito y agradable y algún postre. En resumen, un almuerzo muy digno y a un precio correcto.
La Catedral de Reims. Esta vez,
afortunadamente, sin andamios.
(JMBigas, Junio 2012)

Seguí mi camino por el valle del Marne (un río de recuerdos nefastos unidos a la Primera Guerra Mundial), disfrutando de esos campos llanos, dedicados principalmente al cereal, y las suaves laderas tupidas de viñas. Al final del recorrido llegué a Reims. Aunque ya he estado varias veces allí, quería visitar de nuevo la Catedral, un monumento singular, sin duda, para ver si tenía la suerte de verla sin andamios (lo que no resulta fácil), y para ver los nuevos vitrales inaugurados en 2011.

Pensaba aparcar el coche en el Parking Cathédrale, un aparcamiento de pisos en una calle lateral a unos trescientos metros de la Catedral. Pero vi que no había mucho tráfico, y que alguna de las poquitas plazas (de pago) para aparcar a pie de calle en la rue Libergier (que conduce de frente a la Catedral) estaba libre, con lo que decidí parar allí.

La Catedral de (Notre Dame de) Reims, una de las más monumentales de Francia junto a Notre Dame de París, cumplió 800 años en 2011. A pesar de haber sufrido diversos desperfectos, especialmente en el siglo XVIII, todavía conserva algunos vitrales originales del siglo XIII. Pero en el siglo XX se le fue dotando de nuevos vitrales contemporáneos, para suplir a los que habían sido destruidos. Así, se añadieron vitrales nuevos en los años 30 y 50, siendo los más conocidos los tres diseñados por Marc Chagall en 1974 (L'Arbre de Jessé - la presunta genealogía de Jesucristo -, Los Dos Testamentos y Los Grandes Momentos de Reims).
Detalle de dos de los vitrales de Imi Knoebel,
inaugurados en 2011 en la Catedral de Reims.
(JMBigas, Junio 2012)

Para celebrar el octavo centenario de la Catedral, se hizo un encargo público (con patrocinios privados) al artista alemán Imi Knoebel para el diseño de seis nuevos vitrales, puros ejercicios cromáticos abstractos, que fueron oficialmente inaugurados el 25 de Junio de 2.011. Tuve esta vez ocasión de verlos y hasta de tomar alguna fotografía presentable, que os brindo.

Acabada la visita, volví a París (bueno, a Noisy-le-Grand) por la autopista A4 (de peaje) sin novedad.

Aparte de las fotografías que comparto aquí con vosotros, podéis acceder a una colección más completa de 37 fotografías (todas geoposicionadas y comentadas), pinchando en la fotografía de la Église Notre-Dame de Épernay.

Épernay y la región del champagne


Un día en la Champagne que bien mereció la pena. Una excursión llena de excelentes recuerdos y algunas anécdotas.

JMBA

domingo, 17 de junio de 2012

Nuevos Croissants en el barrio

Sabéis que llevo una campaña personal en busca de croissants dignos y correctos, incluso buenos o excelentes, a la venta en Madrid y alrededores.

Publiqué el pasado mes de Agosto lo que para mí es la biblia del producto, los diferentes aspectos que hay que considerar y valorar, en algo aparentemente tan simple como un croissant. Y ya he publicado algunas notas como resultado de mis prospecciones, en Septiembre, Noviembre y Mayo.

Recientemente ha abierto un pequeño establecimiento en mi barrio, que se presenta como Pâtisserie Boulangerie, es decir, productos a la venta de la escuela panadera y repostera francesa. Su nombre es Chez Gabrielle, y está situada en la Plaza Andrés Jáuregui, 16. Esta es una plaza-recodo junto a la calle Silvano, entre el Palacio de Hielo y la M-40.

Según me han comentado, tienen el Obrador de Pastelería y Repostería allí mismo, pero el pan se lo traen de algún lugar de Moralzarzal. Aparte de punto de venta, ofrecen otros servicios, como el reparto a domicilio (sea puntual o regular). De acuerdo a su página web, también darían otros servicios directamente para hostelería.

Del pan, pocos comentarios. Compré una barra (nada barata, por cierto, a 1,40€) que no resultó nada especial. A pesar de ser sabrosa, la corteza no es nada crujiente, lo que para mí es una característica imprescindible de un buen pan de barra. La baguette rústica (al mismo precio) tenía muy buena pinta, pero todavía no la he probado. Por cierto, para los frikis del pan, se puede visitar El Foro del Pan, donde algunos hasta pierden los nervios defendiendo o atacando el pan de una u otra procedencia.

Pero sus croissants sí merecen mención aparte. Adiamantados y rectos (al estilo de los tradicionales croissants franceses), son ligeros y mullidos. Su interior es esponjoso y la corteza es crujiente. Resultan ligeros de sabor (no dejan, como algunos otros, regustos grasos dudosos). Afirman utilizar mantequilla, aunque el interior no es particularmente amarillo, como en algunas boulangeries de Francia. En resumen, unos croissants excelentes (de 8,5/10). De buen tamaño, su precio no es económico (1,45€). Pero proporcionan la razonable satisfacción de probar un buen producto hecho con conocimiento y cariño.

El local ofrece otros tipos de pastelería y repostería de buen aspecto, pero sobre los que no opino, porque no los he probado.

Como punto de venta, su principal problema será la ubicación, ya que esa plaza es un recodo por el que nadie pasa sin querer. Tendrán que hacerse un nombre, y que merezca la pena el desvío. Pero, a su vez, esa ubicación lo hace cómodo de visitar en coche, pues prácticamente no hay circulación por la zona.

Bienvenidos al barrio, y mucha suerte.

JMBA

sábado, 16 de junio de 2012

Cirugía y Transplantes

Los que me seguís con cierta asiduidad (lo que, por cierto, nunca os podré pagar lo suficiente) habréis visto que he estado inactivo en el blog estos últimos días. Ello se debe a que he estado fuera de España. Aproveché un viaje de Madrid a Barcelona (por motivos familiares), que me hubiera tomado seis horas, para dar una vuelta por París y otros lugares (que ya os iré contando), en la que invertí ocho días.
¡Qué decepcionante tiene que ser ganar unas Elecciones Generales por
mayoría absoluta, y tener que representar tan triste papel!
(Fuente: rtve)

Francamente, tenía la íntima esperanza de que, a mi vuelta, la sensación de estar permanentemente sentados sobre un barril de explosivos habría cedido. Que la prima de riesgo se habría relajado y que la Unión Europea, la Eurozona, el BCE, la Merkel, Rajoy y hasta el lucero del alba habrían realizado bien su trabajo (o en su defecto, habría sucedido algún milagro), aprovechando mi ausencia.

Pero, desgraciadamente, nada más lejos de la realidad que me he encontrado a mi vuelta. Una fortuna para el rescate bancario (que parece que es solamente una línea de crédito), una rentabilidad de la Deuda Pública que ya bordea la línea roja del 7%, una prima de riesgo desbocada, y así con todo.

Llevamos ya casi cuatro años de crisis financiera grave, especialmente, pero no sólo, en toda la zona Euro. Día a día, el Gobierno debe reaccionar con prontitud a nuevos descalabros, con la consiguiente confusión informativa provocada, no quiero dudarlo, por el estado permanente de pánico.

Lo que más me preocupa de la situación es que la crisis financiera, resistente, está ocultando los problemas (graves) subyacentes en la economía española, que está básicamente deprimida, si no directamente paralizada por el terror. Venimos de un modelo económico insostenible y que todos están de acuerdo en que hay que cambiar, pero los árboles no nos dejan ver el bosque. Es cierto que tenemos todos los mimbres, entre los que quiero destacar el activo humano de este país, que nunca ha estado mejor formado y preparado que hoy en día, pero que está prácticamente inactivo por la permanente inestabilidad. Un desempleo que azota sin compasión a la juventud, y hasta los que han conservado su nivel de ingresos han dejado drásticamente de consumir, por temor a lo que nos espera todavía. Tenemos los mimbres, pero hay que tejerlos, y nadie se está dedicando a eso.

En lugar de estar trabajando en esa dirección, todos los responsables se ven obligados a achicar agua, presionados por la actualidad.

Llevamos ya cuatro años tratando a un paciente grave con paños calientes y placebos diversos. Parece como si a nada se le quisiera llamar por su nombre: a la crisis se empeñaron en llamarla desaceleración; un ligero alivio de la presión se convertía en brotes verdes; ahora un rescate no es más que una línea de crédito.  En resumen, analgésicos para limitar los síntomas, pero ningún tratamiento real para curar la enfermedad.

Con la crisis hemos descubierto que todo el entramado de la moneda única, la eurozona y el Banco Central Europeo está montado escasamente a medias. Una bola que rueda pendiente abajo con cierta agilidad; pero que se atranca y se bloquea cuando hay que remontar un repecho.

Muchos le piden al BCE que haga cosas que, con su actual estatuto, no puede hacer. Alemania, que se ha beneficiado mucho de la existencia del euro mientras la situación económica ha sido buena, intenta ahora salvar sus muebles nacionales cuando vienen mal dadas. Un tecnócrata al frente del Gobierno Italiano (que fue en su día parte del problema) intenta ahora aportar soluciones. Un socialista elegido Presidente de Francia insufla un poco de aire fresco, y despierta esperanzas en muchos. Y Rajoy, que prometió y prometió para alcanzar el poder, ahora sufre de los mismos tics y defectos que precipitaron a Zapatero al vacío: parece que improvisa cada día, y los miembros de su Gobierno hacen manifestaciones contradictorias sobre temas trascendentes.

Ya basta de pastillitas (las rojas por la mañana; las azules por la tarde; las rosas antes de ir a dormir) para tratar una enfermedad grave. Es la hora de la cirugía y, si hiciera falta, también de los transplantes.

La situación es tal que ya miramos con envidia al Reino Unido, cuya situación objetiva (deuda, déficit, depresión,...) es tan grave como la española. Pero parece que se espabilan mejor, porque ellos tienen su propia moneda, y un Banco Central con plenos poderes, que interviene en los mercados para el bien de su país. Y también un tejido industrial y productivo más sano y avanzado que el nuestro.

Cambiemos al BCE para que sea, de verdad, el Banco Central de la Eurozona, con plenos poderes y que no se limite, casi exclusivamente, a velar para evitar la inflación. Tiene que poder intervenir en los mercados, para transmitirles con claridad el mensaje de que la Eurozona es, económicamente hablando, un país grande y poderoso, dispuesto a lo que haga falta para facilitar la estabilidad necesaria para que la economía de la zona se pueda desarrollar de acuerdo a sus mejores talentos y capacidades. Pero el BCE no puede transmitir un mensaje que es falso.

Disolvamos los Bancos Centrales nacionales (entre ellos, por supuesto, el Banco de España y el Bundesbank). En la nueva situación, no sólo son inútiles ya, sino también contraproducentes. La sede del Banco de España debería pasar a ser la delegación del BCE en España, y sus funcionarios e inspectores, empleados del BCE, con residencia en España, pero obedeciendo las pautas marcadas por el BCE y velando por su correcta implementación en este país.

Creemos el Ministerio Europeo de Economía, como parte del Gobierno de Europa, al que deberíamos votar en las urnas todos los ciudadanos europeos. Si hay bloqueos emocionales con ello, cambiemos la sede de Bruselas (y Estrasburgo), por alguna pequeña ciudad de Hungría, de Italia o de Portugal.

Basta ya de intentar tratar los síntomas, porque acabamos narcotizados pero el tumor sigue creciendo, y pongamos los medios necesarios para curar la enfermedad. Si hace falta cirugía, que no nos tiemble la mano. Y si se requiriera un transplante, busquemos cuanto antes a un donante. Mi propuesta sería transplantar la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra a la Eurozona.

Necesitamos con urgencia un Gobierno de Europa, formado por líderes políticos que trabajen por y para Europa, y no más legiones de eurofuncionarios burócratas y europarlamentarios que disfruten de un retiro dorado. La unión política y económica es posible, pero hace falta una auténtica voluntad y liderazgo políticos. Unos países son más ricos y otros lo somos menos, pero nada que no suceda con las distintas regiones de los estados nacionales, y así hemos sobrevivido siglos..

Y si no estamos dispuestos a ello, no perdamos más tiempo. Reconozcamos el fracaso, disolvamos la Unión, hagamos desaparecer el Euro y recuperemos las pesetas, los escudos, los marcos y los francos. Reconstruyamos las fronteras y las aduanas, para que cada cual pueda lidiar libremente con sus propios problemas. Retrocederíamos de golpe medio siglo, pero es que las medias tintas nos están consumiendo lentamente. Les daríamos la razón a los mercados y a la opinión norteamericana, que nunca ha creído (y tampoco nunca le ha interesado) que el Euro triunfe.

Y no les demos a los mercados más culpas de las que realmente tienen. Evidentemente, en los mercados hay tiburones y cuervos, y poner coto a su actividad (posiciones cortas, tasa Tobin,...) no sería una mala idea. Pero los grandes capitales, los fondos que gestionan cientos de miles de millones de Euros, son realmente movidos por inversores que están obligados a ser extremadamente prudentes y a huir de cualquier riesgo identificado.

O somos todos capaces de construir con valentía el futuro, o estaremos condenados a revolcarnos en el fango de nuestros respectivos pasados, al que estaremos condenados a volver.

Nadie aprende a andar en bicicleta hasta que le quitan las ruedecillas. No le daremos al BCE sus reales funciones hasta que desaparezcan los Bancos Centrales Nacionales.

JMBA

sábado, 2 de junio de 2012

Una de las peores maldiciones para el viajero

Esta mañana de sábado, pasó. En la zona de autobuses del hotel Ibis Meriadeck de Burdeos, había dos autocares aparcados: uno español y el otro francés. Se anticipaba el desastre.

Bajé para desayunar a las ocho de la mañana. Pronto para ser un sábado, pero quería viajar hasta Brive-la-Gaillarde (unos 300 kilómetros por la ruta más rápida), pero tenía previstos algunos desvíos (la jornada de puertas abiertas en los châteaux de Lalande de Pomerol, una macro-tienda de vinos en Le Bugue (Dordogne) y el castillo de Castelnau), por lo que convenía iniciar prontito el día.

En el buffet de desayuno coincidí con los maduros (tercera edad, vamos) del autocar francés. Sin duda, lo peor de lo peor: todas las mesas ocupadas, el buffet asediado, el jamón york y los croissants arrasados. Coincidí no hace mucho en el buffet de un hotel de los alrededores de Londres con los ocupantes (adolescentes) alemanes de un autocar de turismo. Fue duro, pero nada que ver.

He reflexionado, y localicé tres razones por las que los de la tercera edad son los peores con los que coincidir en el buffet de desayuno:

1) Están organizados. Todos se conocen entre ellos (o lo hacen ver). Se saludan con las bandejas en la mano, y se comentan los achaques de la noche. Se acumulan, de pie, en torno a las mesas de los demás, y repiten de café, esquivando las recomendaciones de sus médicos.

2) Se enfrentan al buffet como si no hubiera un mañana. Dan tres vueltas a los mostradores, cogiendo de todo, y a veces doble. Lo que deciden no comerse se lo llevan consigo, por si acaso hoy no hubiera almuerzo. Aprovechan al límite el tiempo de descuento, y jamás se plantean (cuando están de viaje) lo que les conviene y lo que no. Se advierten unos a otros de las precauciones, pero todos saben que están viviendo unos días sin freno, restricciones ni claudicaciones.

3) Y lo que es sin duda más letal para cualquier viajero que coincida con ellos, y no sea de su grupo: tienen tiempo y odian las prisas. A los adolescentes los citan para partir a las ocho, y consideran una debilidad aparecer por el buffet de desayuno antes de menos cuarto; a los abuelos los citan a las ocho, y consideran una traición no estar en el buffet a las siete. Claro, luego lo complican todo porque practican prolongadas sobremesas del desayuno, no liberando las mesas en el tiempo que debería ser razonable.

Siempre he fantaseado con la idea de escribir una novela negra, que empezaría con uno de estos abuelitos que aparece muerto en la silla del desayuno de un hotel en algún lugar. Pero siempre que he empezado a intentar desarrollar la trama, he llegado a la conclusión de que el asesino más probable sería yo mismo, y he abandonado la tarea.

El buffet de desayuno del Ibis Bordeaux Meriadeck es más que razonable (especialmente por el precio al que lo cobran, 9€). Disfrutado en semisoledad es una gozada; pero si coincides con uno de los autocares, se convierte en un drama. Porque, además, a las camareras las posee el mismo estrés, y pueden limpiarte la mesa, aunque sólo te hayas levantado a buscar una cucharilla. Merece la pena madrugar para disfrutarlo en buenas condiciones. Si hay autocares, las ocho es una hora nefasta. Aunque no está garantizada la tranquilidad ni siquiera a las seis y media de la mañana.

Es urgente aislar algunos hoteles solamente para los autocares de la tercera edad: que compitan entre ellos.

JMBA