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domingo, 17 de junio de 2012

Nuevos Croissants en el barrio

Sabéis que llevo una campaña personal en busca de croissants dignos y correctos, incluso buenos o excelentes, a la venta en Madrid y alrededores.

Publiqué el pasado mes de Agosto lo que para mí es la biblia del producto, los diferentes aspectos que hay que considerar y valorar, en algo aparentemente tan simple como un croissant. Y ya he publicado algunas notas como resultado de mis prospecciones, en Septiembre, Noviembre y Mayo.

Recientemente ha abierto un pequeño establecimiento en mi barrio, que se presenta como Pâtisserie Boulangerie, es decir, productos a la venta de la escuela panadera y repostera francesa. Su nombre es Chez Gabrielle, y está situada en la Plaza Andrés Jáuregui, 16. Esta es una plaza-recodo junto a la calle Silvano, entre el Palacio de Hielo y la M-40.

Según me han comentado, tienen el Obrador de Pastelería y Repostería allí mismo, pero el pan se lo traen de algún lugar de Moralzarzal. Aparte de punto de venta, ofrecen otros servicios, como el reparto a domicilio (sea puntual o regular). De acuerdo a su página web, también darían otros servicios directamente para hostelería.

Del pan, pocos comentarios. Compré una barra (nada barata, por cierto, a 1,40€) que no resultó nada especial. A pesar de ser sabrosa, la corteza no es nada crujiente, lo que para mí es una característica imprescindible de un buen pan de barra. La baguette rústica (al mismo precio) tenía muy buena pinta, pero todavía no la he probado. Por cierto, para los frikis del pan, se puede visitar El Foro del Pan, donde algunos hasta pierden los nervios defendiendo o atacando el pan de una u otra procedencia.

Pero sus croissants sí merecen mención aparte. Adiamantados y rectos (al estilo de los tradicionales croissants franceses), son ligeros y mullidos. Su interior es esponjoso y la corteza es crujiente. Resultan ligeros de sabor (no dejan, como algunos otros, regustos grasos dudosos). Afirman utilizar mantequilla, aunque el interior no es particularmente amarillo, como en algunas boulangeries de Francia. En resumen, unos croissants excelentes (de 8,5/10). De buen tamaño, su precio no es económico (1,45€). Pero proporcionan la razonable satisfacción de probar un buen producto hecho con conocimiento y cariño.

El local ofrece otros tipos de pastelería y repostería de buen aspecto, pero sobre los que no opino, porque no los he probado.

Como punto de venta, su principal problema será la ubicación, ya que esa plaza es un recodo por el que nadie pasa sin querer. Tendrán que hacerse un nombre, y que merezca la pena el desvío. Pero, a su vez, esa ubicación lo hace cómodo de visitar en coche, pues prácticamente no hay circulación por la zona.

Bienvenidos al barrio, y mucha suerte.

JMBA

sábado, 16 de junio de 2012

Cirugía y Transplantes

Los que me seguís con cierta asiduidad (lo que, por cierto, nunca os podré pagar lo suficiente) habréis visto que he estado inactivo en el blog estos últimos días. Ello se debe a que he estado fuera de España. Aproveché un viaje de Madrid a Barcelona (por motivos familiares), que me hubiera tomado seis horas, para dar una vuelta por París y otros lugares (que ya os iré contando), en la que invertí ocho días.
¡Qué decepcionante tiene que ser ganar unas Elecciones Generales por
mayoría absoluta, y tener que representar tan triste papel!
(Fuente: rtve)

Francamente, tenía la íntima esperanza de que, a mi vuelta, la sensación de estar permanentemente sentados sobre un barril de explosivos habría cedido. Que la prima de riesgo se habría relajado y que la Unión Europea, la Eurozona, el BCE, la Merkel, Rajoy y hasta el lucero del alba habrían realizado bien su trabajo (o en su defecto, habría sucedido algún milagro), aprovechando mi ausencia.

Pero, desgraciadamente, nada más lejos de la realidad que me he encontrado a mi vuelta. Una fortuna para el rescate bancario (que parece que es solamente una línea de crédito), una rentabilidad de la Deuda Pública que ya bordea la línea roja del 7%, una prima de riesgo desbocada, y así con todo.

Llevamos ya casi cuatro años de crisis financiera grave, especialmente, pero no sólo, en toda la zona Euro. Día a día, el Gobierno debe reaccionar con prontitud a nuevos descalabros, con la consiguiente confusión informativa provocada, no quiero dudarlo, por el estado permanente de pánico.

Lo que más me preocupa de la situación es que la crisis financiera, resistente, está ocultando los problemas (graves) subyacentes en la economía española, que está básicamente deprimida, si no directamente paralizada por el terror. Venimos de un modelo económico insostenible y que todos están de acuerdo en que hay que cambiar, pero los árboles no nos dejan ver el bosque. Es cierto que tenemos todos los mimbres, entre los que quiero destacar el activo humano de este país, que nunca ha estado mejor formado y preparado que hoy en día, pero que está prácticamente inactivo por la permanente inestabilidad. Un desempleo que azota sin compasión a la juventud, y hasta los que han conservado su nivel de ingresos han dejado drásticamente de consumir, por temor a lo que nos espera todavía. Tenemos los mimbres, pero hay que tejerlos, y nadie se está dedicando a eso.

En lugar de estar trabajando en esa dirección, todos los responsables se ven obligados a achicar agua, presionados por la actualidad.

Llevamos ya cuatro años tratando a un paciente grave con paños calientes y placebos diversos. Parece como si a nada se le quisiera llamar por su nombre: a la crisis se empeñaron en llamarla desaceleración; un ligero alivio de la presión se convertía en brotes verdes; ahora un rescate no es más que una línea de crédito.  En resumen, analgésicos para limitar los síntomas, pero ningún tratamiento real para curar la enfermedad.

Con la crisis hemos descubierto que todo el entramado de la moneda única, la eurozona y el Banco Central Europeo está montado escasamente a medias. Una bola que rueda pendiente abajo con cierta agilidad; pero que se atranca y se bloquea cuando hay que remontar un repecho.

Muchos le piden al BCE que haga cosas que, con su actual estatuto, no puede hacer. Alemania, que se ha beneficiado mucho de la existencia del euro mientras la situación económica ha sido buena, intenta ahora salvar sus muebles nacionales cuando vienen mal dadas. Un tecnócrata al frente del Gobierno Italiano (que fue en su día parte del problema) intenta ahora aportar soluciones. Un socialista elegido Presidente de Francia insufla un poco de aire fresco, y despierta esperanzas en muchos. Y Rajoy, que prometió y prometió para alcanzar el poder, ahora sufre de los mismos tics y defectos que precipitaron a Zapatero al vacío: parece que improvisa cada día, y los miembros de su Gobierno hacen manifestaciones contradictorias sobre temas trascendentes.

Ya basta de pastillitas (las rojas por la mañana; las azules por la tarde; las rosas antes de ir a dormir) para tratar una enfermedad grave. Es la hora de la cirugía y, si hiciera falta, también de los transplantes.

La situación es tal que ya miramos con envidia al Reino Unido, cuya situación objetiva (deuda, déficit, depresión,...) es tan grave como la española. Pero parece que se espabilan mejor, porque ellos tienen su propia moneda, y un Banco Central con plenos poderes, que interviene en los mercados para el bien de su país. Y también un tejido industrial y productivo más sano y avanzado que el nuestro.

Cambiemos al BCE para que sea, de verdad, el Banco Central de la Eurozona, con plenos poderes y que no se limite, casi exclusivamente, a velar para evitar la inflación. Tiene que poder intervenir en los mercados, para transmitirles con claridad el mensaje de que la Eurozona es, económicamente hablando, un país grande y poderoso, dispuesto a lo que haga falta para facilitar la estabilidad necesaria para que la economía de la zona se pueda desarrollar de acuerdo a sus mejores talentos y capacidades. Pero el BCE no puede transmitir un mensaje que es falso.

Disolvamos los Bancos Centrales nacionales (entre ellos, por supuesto, el Banco de España y el Bundesbank). En la nueva situación, no sólo son inútiles ya, sino también contraproducentes. La sede del Banco de España debería pasar a ser la delegación del BCE en España, y sus funcionarios e inspectores, empleados del BCE, con residencia en España, pero obedeciendo las pautas marcadas por el BCE y velando por su correcta implementación en este país.

Creemos el Ministerio Europeo de Economía, como parte del Gobierno de Europa, al que deberíamos votar en las urnas todos los ciudadanos europeos. Si hay bloqueos emocionales con ello, cambiemos la sede de Bruselas (y Estrasburgo), por alguna pequeña ciudad de Hungría, de Italia o de Portugal.

Basta ya de intentar tratar los síntomas, porque acabamos narcotizados pero el tumor sigue creciendo, y pongamos los medios necesarios para curar la enfermedad. Si hace falta cirugía, que no nos tiemble la mano. Y si se requiriera un transplante, busquemos cuanto antes a un donante. Mi propuesta sería transplantar la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra a la Eurozona.

Necesitamos con urgencia un Gobierno de Europa, formado por líderes políticos que trabajen por y para Europa, y no más legiones de eurofuncionarios burócratas y europarlamentarios que disfruten de un retiro dorado. La unión política y económica es posible, pero hace falta una auténtica voluntad y liderazgo políticos. Unos países son más ricos y otros lo somos menos, pero nada que no suceda con las distintas regiones de los estados nacionales, y así hemos sobrevivido siglos..

Y si no estamos dispuestos a ello, no perdamos más tiempo. Reconozcamos el fracaso, disolvamos la Unión, hagamos desaparecer el Euro y recuperemos las pesetas, los escudos, los marcos y los francos. Reconstruyamos las fronteras y las aduanas, para que cada cual pueda lidiar libremente con sus propios problemas. Retrocederíamos de golpe medio siglo, pero es que las medias tintas nos están consumiendo lentamente. Les daríamos la razón a los mercados y a la opinión norteamericana, que nunca ha creído (y tampoco nunca le ha interesado) que el Euro triunfe.

Y no les demos a los mercados más culpas de las que realmente tienen. Evidentemente, en los mercados hay tiburones y cuervos, y poner coto a su actividad (posiciones cortas, tasa Tobin,...) no sería una mala idea. Pero los grandes capitales, los fondos que gestionan cientos de miles de millones de Euros, son realmente movidos por inversores que están obligados a ser extremadamente prudentes y a huir de cualquier riesgo identificado.

O somos todos capaces de construir con valentía el futuro, o estaremos condenados a revolcarnos en el fango de nuestros respectivos pasados, al que estaremos condenados a volver.

Nadie aprende a andar en bicicleta hasta que le quitan las ruedecillas. No le daremos al BCE sus reales funciones hasta que desaparezcan los Bancos Centrales Nacionales.

JMBA

sábado, 2 de junio de 2012

Una de las peores maldiciones para el viajero

Esta mañana de sábado, pasó. En la zona de autobuses del hotel Ibis Meriadeck de Burdeos, había dos autocares aparcados: uno español y el otro francés. Se anticipaba el desastre.

Bajé para desayunar a las ocho de la mañana. Pronto para ser un sábado, pero quería viajar hasta Brive-la-Gaillarde (unos 300 kilómetros por la ruta más rápida), pero tenía previstos algunos desvíos (la jornada de puertas abiertas en los châteaux de Lalande de Pomerol, una macro-tienda de vinos en Le Bugue (Dordogne) y el castillo de Castelnau), por lo que convenía iniciar prontito el día.

En el buffet de desayuno coincidí con los maduros (tercera edad, vamos) del autocar francés. Sin duda, lo peor de lo peor: todas las mesas ocupadas, el buffet asediado, el jamón york y los croissants arrasados. Coincidí no hace mucho en el buffet de un hotel de los alrededores de Londres con los ocupantes (adolescentes) alemanes de un autocar de turismo. Fue duro, pero nada que ver.

He reflexionado, y localicé tres razones por las que los de la tercera edad son los peores con los que coincidir en el buffet de desayuno:

1) Están organizados. Todos se conocen entre ellos (o lo hacen ver). Se saludan con las bandejas en la mano, y se comentan los achaques de la noche. Se acumulan, de pie, en torno a las mesas de los demás, y repiten de café, esquivando las recomendaciones de sus médicos.

2) Se enfrentan al buffet como si no hubiera un mañana. Dan tres vueltas a los mostradores, cogiendo de todo, y a veces doble. Lo que deciden no comerse se lo llevan consigo, por si acaso hoy no hubiera almuerzo. Aprovechan al límite el tiempo de descuento, y jamás se plantean (cuando están de viaje) lo que les conviene y lo que no. Se advierten unos a otros de las precauciones, pero todos saben que están viviendo unos días sin freno, restricciones ni claudicaciones.

3) Y lo que es sin duda más letal para cualquier viajero que coincida con ellos, y no sea de su grupo: tienen tiempo y odian las prisas. A los adolescentes los citan para partir a las ocho, y consideran una debilidad aparecer por el buffet de desayuno antes de menos cuarto; a los abuelos los citan a las ocho, y consideran una traición no estar en el buffet a las siete. Claro, luego lo complican todo porque practican prolongadas sobremesas del desayuno, no liberando las mesas en el tiempo que debería ser razonable.

Siempre he fantaseado con la idea de escribir una novela negra, que empezaría con uno de estos abuelitos que aparece muerto en la silla del desayuno de un hotel en algún lugar. Pero siempre que he empezado a intentar desarrollar la trama, he llegado a la conclusión de que el asesino más probable sería yo mismo, y he abandonado la tarea.

El buffet de desayuno del Ibis Bordeaux Meriadeck es más que razonable (especialmente por el precio al que lo cobran, 9€). Disfrutado en semisoledad es una gozada; pero si coincides con uno de los autocares, se convierte en un drama. Porque, además, a las camareras las posee el mismo estrés, y pueden limpiarte la mesa, aunque sólo te hayas levantado a buscar una cucharilla. Merece la pena madrugar para disfrutarlo en buenas condiciones. Si hay autocares, las ocho es una hora nefasta. Aunque no está garantizada la tranquilidad ni siquiera a las seis y media de la mañana.

Es urgente aislar algunos hoteles solamente para los autocares de la tercera edad: que compitan entre ellos.

JMBA 

miércoles, 30 de mayo de 2012

Un Paseo por el Marais de París

Le Marais (las marismas o los pantanos) es un barrio histórico de París, aunque no administrativo (ya que está a caballo entre los distritos - arrondissements - 3º y 4º de la capital).
La Place des Vosges.
(JMBigas, Marzo 2012)

Sus límites son algo difusos, pero se ubica en la orilla derecha del Sena, frente a la Isla de Saint Louis. Al norte lo limita la rue de Bretagne, al sur el río, por el oeste se desemboca a la zona del Centro Georges Pompidou, mientras que al este termina en los grandes bulevares que rodean la Plaza de la Bastilla. Su lugar más emblemático es la Place des Vosges.

Inicialmente zona inundable (pantanosa), fue originariamente ocupado por las órdenes religiosas (entre ellas, la Orden del Temple) en el siglo XII. El cambio de la fisonomía del Marais tuvo su origen en un hecho luctuoso. Cerca del emplazamiento actual de la Place des Vosges, el rey Enrique II celebraba los esponsales de su hija Isabel con Felipe II de España (1559). En un combate con el capitán de su guardia escocesa, este le clavó una lanza en el ojo, herida de la que acabó muriendo, entre terribles sufrimientos, diez días después.
El Cirque d'Hiver, junto al boulevard du Temple
(JMBigas, Marzo 2012)

En 1605 se decidió construir sobre ese emplazamiento (Hôtel des Tournelles) la que hoy es la plaza más antigua de París, que se inauguró en 1612, bajo el nombre de Place Royale, con motivo del matrimonio entre el rey Luis XIII y Ana de Austria. Toda la zona se convirtió en residencia para la nobleza, lo que dio lugar a la construcción de muchas mansiones (u hoteles particulares), los llamados Hôtel. Muchos de ellos siguen en pie en el barrio. Algunos se han convertido en museos (como el Musée Carnavalet o el Musée Picasso), mientras que otros son sede de institutos u organismos oficiales.

A mediados del siglo XVIII, la nobleza se desplaza hacia zonas más despejadas de la capital, como el faubourg Saint Honoré o el faubourg Saint Germain. El barrio pasa a ser ocupado por artesanos y obreros, que construyen talleres o pequeñas fábricas en algunos de esos hotelitos particulares.

El barrio sobrevivió incólume a los grandes trabajos de renovación urbana llevada a cabo en el siglo XIX, el estilo Haussmann, que remozó por completo los grandes bulevares, y destruyó muchos edificios y viviendas más antiguos, considerados insalubres o inseguros. Pero el Marais preservó su encanto de siempre.
La square Léopold-Achille, una de los muchos espacios
ajardinados que hay en el Marais.
(JMBigas, Marzo 2012)

En 1969, el famoso escritor y aventurero André Malraux, a la sazón Ministro de Cultura, lanzó un plan de salvamento y preservación para el barrio, que sigue en vigor en la actualidad. Esto ha permitido mantener el entorno urbano y el ambiente tradicional de este barrio singular, con sus calles estrechas, sus grandes mansiones y la monumental plaza (casi) cuadrada, des Vosges.

En torno a la rue des Rosiers, se instalaron en la primera mitad del siglo XX un gran número de judíos procedentes de Europa del Este (los ashkenazi). A pesar de sufrir persecuciones sin fin durante la ocupación alemana de París, en la actualidad vive en la zona una importante comunidad judía.

Al norte del barrio hay una zona habitada principalmente por chinos (en torno a la Rue au Maire), donde se instalaron los miles de nativos de la provincia de Wenzhou que acudieron a Francia durante la Primera Guerra Mundial, para aportar mano de obra en la retaguardia.

En los años 80 también se desarrolló en Le Marais un barrio gay, en torno a la rue Sainte-Croix-de-la-Bretonnerie, del que quedan trazas en la actualidad.

Especialmente por sus bellos palacios y mansiones, por la zona judía (donde hay muchos comercios gastronómicos y textiles de tradición hebrea) y por la magnífica Place des Vosges, todo el Marais constituye una atraccion turística muy frecuentada por los visitantes de París.
Jardines del Hôtel Donon.
(JMBigas, Marzo 2012)

De mis visitas a París (muchas por motivos laborales, con muy poquito tiempo libre) conocía alguna zona de le Marais. Pero en mi última visita (a finales de Marzo) decidí dedicarle un sábado por la mañana al barrio. Consulté diversas rutas, y me construí la mía, que os paso a relatar.

Accedí al Marais en Metro, por la estación Filles du Calvaire (situada en el boulevard du Temple, al noreste). Frente a ella está el singular edificio del Cirque d'Hiver (Circo de Invierno), construido en 1852, y llamado en otras épocas Cirque Napoléon. Su planta de apariencia circular, es realmente un polígono de veinte lados. Actualmente tiene capacidad para 1.650 espectadores.

Por la rue des Filles du Calvaire, me adentré en el barrio del Marais. En la rue de Turenne giré hacia la izquierda, y seguí la calle hasta la iglesia de Saint-Denys-du-Saint-Sacrement, construida en 1835 en estilo neoclásico.

Frente a la iglesia, tomé por la callecita llamada du Roi-Doré, y luego a la izquierda por la rue de Thorigny. Allí está el Hôtel Salé, que es la sede del Museo Picasso de París. Desafortunadamente, el edificio está en plenas obras de rehabilitación en la actualidad, y el Museo cerrado al público.
Típica pastelería judía, en la rue des Rosiers.
(JMBigas, Marzo 2012)

En la minúscula Place Thorigny, tomé a la izquierda por la rue du Parc Royal, hasta la esquina de la rue Payenne. En esta zona abundan las mansiones y hotelitos particulares. Sobre la esquina hay una de las muchas plazas ajardinadas que siembran el Marais, como herencia de los jardines de las antiguas mansiones, que pasaron en algún momento a control municipal. Allí está la Square Léopold-Achille (ideal para una breve pausa), y un poco más abajo por la rue Payenne, la Square Georges Cain. En el centro de esta zona de remanso, hay una estatua de Aristide Maillol, una mujer llamada Île de France. Frente a ella está el Hôtel de Marle (11, rue Payenne), que es actualmente la sede del Instituto Sueco de París.

Por la rue Payenne pasé junto a los maravillosos jardines del Hôtel Donon, actual sede del Musée Cognacq-Jay. Un poco más abajo se llega a la rue Francs-Bourgeois, una de las arterias principales del Marais (calle estrechita, de todos modos). Seguí de frente por la rue Pavée, pasando junto a la Biblioteca Histórica de la Ciudad de París (24, rue Pavée), que ocupa el antiguo Hôtel Lamoignon. Un poco más, y a la derecha. Ya estamos en la rue des Rosiers, el centro del barrio judío del Marais. Allí se pueden ver colas en la calle frente a los establecimientos que ofrecen especialidades culinarias hebreas, así como comercios de todas clases, orientados a la clientela judía.

Al final de la rue des Rosiers, se llega a la rue vieille du Temple. No seguí por ahí, sino que volví atrás por la misma calle, para recuperar la rue des Francs Bourgeois, en dirección a la Place des Vosges. Junto a la rue Payenne está el Musée Carnavalet, que ocupa el propio Hôtel Carnavalet y el vecino Hôtel Le Peletier de Saint-Fargeau.
Fachada principal del Musée Carnavalet.
(JMBigas, Marzo 2012)

Al cruzar la rue de Sevigné se puede ver, en la lejanía, la iglesia de Saint-Paul Saint-Louis. La rue des Francs Bourgeois desemboca en la Place des Vosges, la auténtica joya del Marais, clasificada como Monumento Histórico desde 1954. Inaugurada en 1612 bajo el nombre de Place Royale, tuvo diversos nombres durante la Revolución Francesa. Su nombre actual se le dio en 1800, en agradecimiento al departamento de Vosges (en el noreste de Francia, cerca de Alsacia), por ser el primero que aceptó pagar los nuevos impuestos de la Revolución. Durante el siglo XIX cambió varias veces de nombre; incluso llegó a llamarse Place de la Republique en 1830.

En las lujosas residencias que rodean la plaza vivió, por ejemplo, Victor Hugo, y tiene actualmente su residencia parisina Dominique Strauss-Kahn, tristemente famoso por los incidentes en el Sofitel de Nueva York, en Mayo de 2011, y otrora candidato in pectore del socialismo francés a la Presidencia de la República.

A pesar de ser sólo finales de Marzo, el día era prácticamente veraniego, y había muchísima gente paseando, tomando el sol y jugando en los jardines del centro de la plaza. Allí está también el monumento al rey Luis XIII.

Bajo los soportales de la Place des Vosges hay infinidad de pequeños restaurantes con terrazas (si el tiempo lo permite). Son, en general, recomendables por el entorno y la cocina, pero nada baratos, eso sí.
Jardines en el centro de la Place des Vosges.
(JMBigas, Marzo 2012)

Como ya era hora para el almuerzo, aproveché una mesita bajo los soportales y frente a la plaza en uno de ellos, para un descanso gastronómico.

Saliendo de la plaza por su extremo suroeste, se accede directamente a los maravillosos jardines del Hôtel de Sully. Como no podía ser de otra forma, había obras de rehabilitación parcial en el edificio, con su parafernalia habitual de andamios y paneles informando de lo que se va a hacer y quién lo paga.
Jardines del Hôtel de Sully.
(JMBigas, Marzo 2012)

Saliendo del complejo del Hôtel de Sully, se llega directamente a la rue Saint-Antoine, que es la prolongación natural de la rue de Rivoli, que discurre más o menos paralela al río, y que conduce a la plaza de la Bastilla. En dirección contraria, y hacia el Sena, se delimitaron unas cuantas manzanas (junto a la rue Saint-Paul) para crear un conjunto peatonal conocido como Village Saint-Paul, una concentración de pequeños comercios de antigüedades, curiosidades y diseño. Por uno de sus accesos, la rue des Jardins Saint-Paul, se tiene otra vista de la iglesia Saint-Paul Saint-Louis, y se accede, en dirección contraria, a los quais junto al Sena. Siguiendo un poco por la rue du Figuier, se puede ver el maravilloso Hôtel des Archevêques de Sens, con sus características torres rematadas por conos de pizarra.

Desde esa zona, frente al extremo de la isla de Saint-Louis, se tienen unas preciosas vistas de la Catedral de Notre Dame, en una perspectiva poco habitual.
La Catedral de Notre Dame, desde la Esplanade des Villes.
(JMBigas, Marzo 2012)

Seguí en dirección al Pont Morland, el acceso al curioso puerto deportivo (Port de Plaisance) de Paris-Arsenal, con la columna de la plaza de la Bastilla al fondo. Junto al río, en la Esplanade des Villes, hay zonas habilitadas para patinadores (cuando pasé por ahí, había toda una clase de niños de 4-5 años, con sus patines, vigilados por los correspondientes monitores).

Seguí un poco junto al río, hasta llegar a la estación de Metro de Quai de la Rapée, que está frente a la Estación de Austerlitz, al otro lado del río. Allí di por finalizada mi promenade por el Marais.

En conjunto, un interesante paseo que, a ritmo tranquilo, puede tomar unas tres horas (sin visitas). Cualquiera que pase unos cuantos días en París volverá sin duda al Marais, para visitar, por ejemplo, alguno de sus extraordinarios museos, o para relajarse, comer o cenar en la Place des Vosges.

He seleccionado unas pocas fotografías para ilustrar este artículo. Pero disponéis de una completa colección de 50 imágenes de todo el recorrido, en Picasa, pinchando en la foto de la Place des Vosges.
Viajero, pon el Marais en tu agenda para tu próxima visita a París.

JMBA

martes, 29 de mayo de 2012

La Estafa (que no cesa) de Bankia

Yo no soy cliente de Bankia. Quiero decir que no les debo dinero. Porque los clientes de un Banco son los que compran (o han alquilado) el producto que los bancos venden: dinero.

Sí soy un pequeño impositor. Mantengo una cuenta corriente residual (procedente de Caja Madrid), que llegó a tener algo más de cien euros de saldo, pero que las sucesivas comisiones y cargos se lo está llevando por delante. Debería haberla cancelado ya, porque no la utilizo para nada.
Rodrigo Rato ha sido el último Presidente de Bankia,
antes de la intervención.
(EFE; fuente: heraldo)

Y también soy uno de los 400.000 timados por la salida a Bolsa de Bankia en Julio de 2011. La diferencia entre un timado y un estafado es que mientras este es pasivo (simple sufridor), aquel es activo (debe tomar una decisión, que podría haber sido en sentido contrario). En el timo se requiere de la participación del timado, de que juegue un papel decisivo su codicia personal (recordemos el timo de la estampita, o el del toco mocho). En la OPV (Oferta Pública de Venta) solicité un pequeño número de acciones por un valor, en ese momento, de cinco mil euros, que resultaron en 1.333 acciones, al precio final de salida de 3,75€. Desde entonces, hace ya casi un año, jamás el valor de la acción volvió a ese nivel, y en los últimos meses, semanas y días, su cotización se ha desplomado. Hoy ha llegado a valer tan sólo 1,14€ al cierre, y muchos analistas coinciden en darle un valor objetivo a la acción de Bankia del orden de los 20 céntimos.

Como accionista, ya he perdido el 70% de la inversión inicial, y la previsión es que pueda llegar a perder hasta el noventa y pico, si no directamente el cien por cien (que sería el caso de haberse declarado una quiebra). Cuando se juega en Bolsa, no se pierde realmente nada mientras no se venden los valores (o simplemente desaparecen). Afortunadamente, mi (pequeña) inversión no era en base a un préstamo que deba devolver, por lo que puedo mantener ese valor, a la espera de que en el medio o largo plazo pueda llegar a recuperar un importe más presentable.

Como es preceptivo, la operación de salida a Bolsa iba acompañada de un folleto explicativo (que se puede ver en el registro de la CNMV). Se trata de un documento de seis páginas, en letra más bien pequeña, que detalla los extremos de la emisión, los riesgos que tiene para el inversor (propios de la entidad, del sector y de España como país), y se aportan también unos datos financieros de la entidad que, recordemos, procedía de la fusión de siete cajas de ahorros. En resumen, plantea un total de activos por 283 millardos de euros (utilizo esta expresión por no poner billions, que resulta confuso), con un Patrimonio Neto (fondos propios y demás), por 13,7 millardos. Explica que tiene una fuerte exposición a los créditos inmobiliarios (tanto a particulares como a promotores), y en general se cura en salud (lo que es habitual en este tipo de documentos). Fija una banda de precios (indicativa, pero no vinculante) entre 4,41 y 5,05 euros por acción en la salida a Bolsa, que luego se corrigió a la baja hasta el precio definitivo de 3,75 euros.

Entre los riesgos, se detallaba el ligado a la presencia del FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) como acreedor del mayor accionista de Bankia (el Banco Financiero y de Ahorros, a su vez propiedad de las siete cajas fundidas en Bankia). Se decía que con fecha 3 de Diciembre de 2010, el FROB suscribió participaciones preferentes convertibles (PPC) en acciones emitidas por el Banco Financiero y de Ahorros (matriz de Bankia) por importe de 4.465 millones de euros. Se advertía de que, dependiendo de las circunstancias, el FROB podría llegar a convertirse en socio mayoritario o de control de la entidad.
Miguel Blesa, Presidente de Caja Madrid desde 1996
hasta la llegada de Rato.
(Fuente: periodistadigital)

Está por ver (y me gustaría que se den todas las explicaciones necesarias) si los datos aportados en ese folleto eran correctos en ese momento, o ya sufrieron un cierto maquillaje para hacer más atractiva la oferta. En otras palabras, me gustaría saber si Rodrigo Rato y su equipo de dirección, en Julio 2011, ya anticipaban lo que ha acabado sucediendo sólo unos meses después (aunque no se lo contaran a nadie).

Debo decir que mi decisión de realizar una pequeña inversión en la entidad se basó en el convencimiento de que se trata(ba) de un banco sólido, con muchos años a sus espaldas en este negocio. Con ello quiero decir que tomé una decisión libre (que podría haber sido la contraria). Por lo tanto, debo asumir el resultado de mis decisiones, y no hay mucho más que decir.

Desde Julio de 2011 hasta la fecha de hoy, la entidad no ha distribuido ni un céntimo en dividendos para sus accionistas. Y tal y como están las cosas, más vale que olvidemos esa posibilidad, que no sucederá en los próximos años o lustros.

El 29 de Febrero de 2012, Bankia registró en la CNMV lo que se llama información financiera intermedia, con los resultados (activo, pasivo, cuenta de pérdidas y ganancias,...) para el 2º semestre de 2011, según consta, firmada el 24 de Febrero por todos los miembros de su Consejo de Administración. Las cifras principales detallan que (a 31 de diciembre de 2011), sus activos totalizarían 301 millardos de euros (es decir, 18 millardos más de lo que se dijo en el folleto de la OPV) y el resultado (después de impuestos) de ese semestre arrojaría un saldo positivo de casi 159 millones de euros. Ahora hemos sabido que esas cifras jamás fueron aprobadas por los auditores y que, muy probablemente, son falsas de toda falsedad.

El 6 de Mayo, La Vanguardia publicaba una información (fechada en Valencia, pues el domicilio social de Bankia es la sede de la anterior Bancaja, en Valencia) según la cual se celebraría una Junta General de Accionistas de Bankia la semana siguiente, en la que se propondría un reparto de dividendos a los accionistas por valor de 152 millones de euros (un payout del 50%; esa cantidad sería la mitad de los beneficios atribuidos en ese momento para 2011). Esta información nunca llegó a oficializarse en la CNMV. Al día siguiente (el lunes 7 de Mayo), dimitía Rodrigo Rato, y se desencadenaron los hechos conocidos que han llevado a la intervención de la entidad.

El sábado pasado, el nuevo Presidente de Bankia (José Ignacio Goirigolzarri) comunicó públicamente que Bankia necesita una inyección de capital de 19.000 millones de euros (adicionales a los que ya aportó el FROB en Diciembre de 2010) para ser viable. Dejó claro que no se trata de un préstamo (por lo tanto, a devolver), sino de capital para el que la entidad intentará crear valor.
Esperanza Aguirre tiene que contar lo que sabe sobre
Caja Madrid y la fusión en Bankia.
(Fuente: olahjl2)

En resumen, los ciudadanos de este país (sin comerlo ni beberlo) tendremos una participación total de casi 23.500 millones de euros en el capital de la matriz de Bankia, el Banco Financiero y de Ahorros (BFA). Un capital que, si no enderezan por completo y con rapidez las cosas, podría acabar fundiéndose como esa modesta inversión personal de 5.000 euros. El Estado, a través del FROB, será el accionista mayoritario del BFA. Dado que el BFA es socio mayoritario (de control) en Bankia, el Estado pasa a controlar la entidad en su conjunto.

Yo, como particular, he sido timado por Bankia. Consideraba que se trataba de una entidad sólida, y que sus acciones podrían rendir dividendos todos los años, y que su valor, en el medio y largo plazo, podría aumentar, de modo que la inversión inicial pudiera ser, con el tiempo, rentable. De momento, todo eso se ha esfumado. Ahora, el gigantesco capital (por cierto, casi cuatro billones de las antiguas pesetas) que ponemos entre todos en su matriz (el BFA), podría convertirse en una pura estafa, ya no un timo, pues nadie nos ha pedido nuestra opinión.

Es vital que todo el proceso, de ahora en adelante, tenga luz y taquígrafos, y la máxima transparencia. Hasta ahora, el BFA es propiedad exclusiva de las siete cajas integrantes de la fusión, en las proporciones definidas en el acuerdo de fusión firmado el 30 de Julio de 2010, y a las que hacía referencia con motivo de la salida a Bolsa de Bankia. Hasta ahora, el FROB es acreedor de BFA (no accionista) y, por supuesto, BFA no cotiza en la Bolsa (no existen acciones de BFA en los mercados). Con la nueva inyección de capital, ignoro cuál será la figura que se escogerá. Lo más nítido (y limpio) sería la conversión de todo el capital de BFA a acciones, de modo que las cajas fundadoras pasarían a tener una participación minoritaria, y el Estado controlaría la mayoría del capital de BFA e, indirectamente, también de Bankia. Yo, como pequeño accionista, pasaría a ser copropietario de Bankia con el Estado, en lugar de serlo con las siete cajas fundadoras.

De todas formas, pensar que en algún momento del futuro (más o menos próximo; más o menos remoto) el Estado pueda vender su participación en BFA (e indirectamente en Bankia) a otra entidad por un importe igual o superior a los 23.500 millones de euros es una ficción insostenible. Parece más creíble pensar que, o bien el Estado se queda en la entidad y Bankia sería, a todos los efectos, una banca pública, o bien en algún momento se producirá un acordeón, por el que alguna otra entidad pudiera acabar pagando una pequeña fracción de ese capital a cambio de quedarse con el control de Bankia. Esta sería una pérdida neta del patrimonio de todos, que requiere de muchas explicaciones: a la estafa se le sumaría el expolio.

No conocemos (espero que sea sólo todavía) los detalles de la situación financiera real de Bankia (y del BFA). De momento, sí parece claro que las cuentas para 2011 (que los auditores se negaron a validar) estaban falseadas, y realmente hubo abultadas pérdidas y no pequeños beneficios, como se comunicó en su día. 

Pero queda  por aclarar un tema de importancia decisiva, que es la determinación de responsabilidades, y su correspondiente satisfacción, incluso penal, si fuera el caso. Pero los partidos políticos mayoritarios no parecen dispuestos a que haya, inicialmente, una comisión parlamentaria para determinar las responsabilidades políticas, y que se inste a la Fiscalía a investigar las posibles responsabilidades penales. Para los políticos (muy especialmente -pero no solamente- los del PP, y no sólo a nivel nacional, sino de forma muy determinante en Madrid y Valencia) sería incómodo que Miguel Blesa y Rodrigo Rato tuvieran que comparecer para explicar qué es lo que ha ocurrido.  Eso pondría en evidencia la manipulación política de la entidad, la obligación de financiar proyectos absurdos (sin viabilidad económica) a mayor gloria de algunos políticos. Entre ellos, Terra Mítica, el aeropuerto de Castellón (el que es para personas, no para aviones), el circuito de Fórmula 1 de Valencia, o los múltiples proyectos inmobiliarios con los que algunos contaban forrarse y que han resultado un descalabro. Posiblemente tendría que comparecer en esa Comisión Esperanza Aguirre, o Francisco Camps, o el propio Zapatero o alguien de su equipo económico.
Valeriano Gómez, Ministro de Trabajo con Zapatero,
ha sido consejero de Bankia en esta última etapa.
(Fuente: actibva)

Pero no debemos cejar en el empeño. El mal ya está hecho en Bankia, pero hay que depurar responsabilidades, todas las responsabilidades. O seguirá ocurriendo lo mismo en otras entidades a partir de mañana. De hecho, la reacción de los mercados no es la de alguien que suspira aliviado por haber separado la manzana podrida, sino de alguien que ha descubierto que el cesto contiene manzanas podridas. El argumento que ya se ha utilizado, para negar una investigación, de que eso podría provocar intranquilidad en los mercados es nulo de toda falsedad.

Aunque el tratamiento dado a este tipo de asuntos en Estados Unidos dista mucho de ser ejemplar, por lo menos hay algunos responsables encarcelados, y les hemos visto sometidos a duros interrogatorios en el Congreso y en el Senado. Aunque también hay (presuntos) culpables por acción o por omisión, que siguen ocupando cargos de responsabilidad. 

La que empezó siendo una crisis financiera (principalmente ocasionada por la codicia sin límites de los agentes de un sistema poco o nada regulado -tolerado o consentido por las autoridades-, y por el absoluto desprecio del riesgo), evolucionó a crisis de Deuda Pública y a una crisis económica global, especialmente en la Unión Europea. De ninguna forma debemos permitir que evolucione hacia una crisis moral y ética, si los verdaderos responsables de tanto descalabro se acaban yendo de rositas. Al Gobierno tenemos que exigirle que investigue hasta el final, caiga quien caiga.

Con nuestro dinero sólo podemos jugar nosotros mismos, si nos apetece (yo lo hice, y no me ha salido muy bien que digamos). Para el dinero que es de todos, transparencia sin piedad. Que nadie se ponga de perfil para pasar inadvertido. Que un colchón de billetes de tal tamaño, cruje incluso andando de puntillas por encima. De ninguna forma debemos aceptar que la desidia con que se trate este tema ahora facilite que otros responsables desprecien el riesgo (quizá persiguiendo su propia fortuna personal), en el convencimiento de que si sus apuestas en el Casino Mundial salen mal, ya vendrá Papá Estado, que somos todos, al rescate. Y que, por cierto, si salieran bien, a la saca.

A los responsables, ni agua.

JMBA

lunes, 28 de mayo de 2012

Los 75 años del Golden Gate Bridge

El mítico Golden Gate Bridge (GGB) cumple hoy 75 años desde el día de su inauguración al tráfico rodado, el 28 de Mayo de 1937. Forma parte de la carretera federal 101 de Estados Unidos, y cruza el estrecho de San Francisco (llamado Golden Gate a imagen de la Puerta Dorada de Constantinopla - Estambul - que une Europa con Asia).
El Golden Gate Bridge, al atardecer.
(Fuente: artcom)

El GGB une la ciudad de San Francisco (en la península del mismo nombre), con el norte (Sausalito, el Marin County, las zonas vinícolas de Napa y Sonoma, y más allá). Pero su utilización principal es para el tráfico local de los commuters del área de la bahía, los que viven al norte y trabajan en la ciudad, por ejemplo. Diariamente lo pueden cruzar unos 100.000 vehículos y lo han utilizado ya, desde su inauguración, unos dos mil millones de vehículos. Sin embargo, el eje principal de circulación sur-norte por el oeste de Estados Unidos es la US5, que discurre más hacia el interior, por Sacramento (la capital del estado de California), y que llega hasta Seattle y Vancouver (British Columbia, Canadá).

Yo he estado un par de veces en San Francisco, y calculo que lo habré cruzado en cuatro o cinco ocasiones. Por lo que hoy, aunque sea sólo un poquito, también formo parte de esta historia.
El puente entre la niebla.
(Autor: Simon Lewis; Fuente: simonlewis)

Tras el final de la Primera Guerra Mundial, el tráfico rodado en la zona creció de modo exponencial, por lo que el sistema de ferries para cruzar la bahía se manifestó como insuficiente. Por ello, se decidió la construcción de este puente en 1928. Su financiación se complicó debido al famoso crack del 29 (que tan familiar nos resulta en estos días). Pero finalmente pudo iniciarse su construcción en 1933, y duró cuatro años, con un coste estimado de 35 millones de dólares (de la época).

Su longitud total se acerca a los tres kilómetros, mientras que la estructura colgante abarca 1.970 metros. Cruza un brazo de mar durante 1.280 metros, y permite el paso de barcos bajo su estructura de hasta 67 metros de altura. Tiene dos grandes pilares en el mar, que sostienen el conjunto de la estructura, alcanzando una altura de unos 230 metros.
El Golden Gate Bridge en mi primera visita a San Francisco.
(JMBigas, 1988)

Tiene seis carriles de circulación (alguno reversible, según el horario) y la velocidad está limitada (desde 1983) a 45 millas por hora (unos 70 km/h).

La imagen del Golden Gate Bridge es la imagen mundialmente más conocida de San Francisco, e identifica a la ciudad con un simple golpe de vista.
Mi padre, observando una muestra del cable que
sostiene al puente.
(JMBigas, 1988)

Son infinitas las fotografías que existen del GGB. Cada visitante de San Francisco se lleva alguna consigo. Las hay donde el puente brilla bajo la luz del Sol, mientras que en otras está escondido entre la niebla, aportando un efecto fantasmal. Para ilustrar esta felicitación de cumpleaños os he incluido dos de mi primera visita a San Francisco (en 1988) acompañando a mi padre, y otras dos (comerciales) de las que me han parecido más significativas.

Golden Gate Bridge... ¡y que cumplas muchos más!.

JMBA

domingo, 27 de mayo de 2012

Ociosos en la calle Andorra

A diferencia de la mayoría de deportes, donde los contendientes deben prestar atención al juego durante todo el tiempo, la petanca es un deporte que se desarrolla por turnos. El que no tiene que tirar puede dedicar el tiempo de la espera a criticar al tirador, a hablar sobre el tiempo, a observar los pajarillos o a meterse con alguien.
Jugadores de petanca (que nada tienen que ver con los
que me topé esta mañana).
(Fuente: diputacionalbacete)

En mi campaña de búsqueda de establecimientos en Madrid con croissants correctos a la venta, localicé hace unos meses una panadería y pastelería, de estilo francés, en la calle Andorra, en el barrio de Canillas del distrito de Hortaleza. Esta calle es muy retorcida y cimbreante, y en parte de su recorrido es vagamente paralela a la de Silvano. El sitio es muy cercano al Liceo Francés, lo que podría explicar la existencia de un establecimiento de barrio, en ese barrio, con especialidades próximas a la excelencia francesa en estas lides.

Desde que lo descubrí, algún domingo por la mañana me he acercado al lugar y he comprado unos croissants para el desayuno (o casi brunch). Hoy ha sido uno de esos días. Habitualmente, siempre hay algún lugar libre en esa calle para aparcar el coche un domingo por la mañana. Pero un poco más adelante hay un polideportivo, y esta mañana se celebraba allí un partido de fútbol, con bastante afluencia de público. El resultado es que no había esta mañana ningún espacio libre en las proximidades de la panadería.

Di un par de vueltas completas a la manzana (lo que por esa zona no es ninguna tontería, pues las calles describen un itinerario sinuoso y caprichoso). En la segunda vi cómo tras de mí otro vehículo se detenía justo frente a la panadería, y bajaba una persona a comprar las viandas, mientras el vehículo permanecía allí parado unos minutos. Con coches aparcados a ambos lados de la calle, queda para la circulación un carril ancho para la circulación en una sola hilera. Con un coche cuidadosamente detenido en doble fila, otro coche puede circular sin muchos problemas, sólo tomando alguna precaución.

A la siguiente vuelta, decidí hacer yo lo mismo. Al fin y al cabo, mi gestión no tomaría más que un par de minutos. Acostumbro a no hacerlo nunca, porque me parece incívico. Y si coincido en alguna zona azul o verde procuro sacar un tíquet aunque sólo vaya a estar alejado del coche durante unos pocos minutos. Pero hoy podía parar justo enfrente del establecimiento, podía vigilar el coche todo el tiempo, y moverlo a otro lugar en poco más de treinta segundos, suponiendo que se diera el caso improbable de que en la escasa circulación de un domingo por la mañana apareciera algún vehículo más ancho que un turismo convencional, y pudiera tener algún problema para poder seguir circulando.

Así lo hice, dejando encendidos los indicadores intermitentes de emergencia. Durante los escasos minutos que estuve en la panadería no se produjo ningún incidente. Quizá pasaron uno o dos coches, que pudieron seguir circulando por la calle, sobrepasando a mi vehículo detenido. Estando a escasos diez metros del coche, no dejé de echarle una mirada cada diez segundos, para evitar perjudicar de ninguna forma a otro conductor.

Al otro lado de la calle, tras una verja, hay unas canchas populares que se utilizan para el juego de la petanca. Me sorprendió ver cómo algunos jugadores (de los que estaban ociosos, esperando su turno) se agolpaban junto a la verja, señalando hacia mi coche, aunque en ese momento no le di mayor importancia.

Cuando salí para subirme al coche y volver a casa (una bolsita en la mano con pan y croissants), no más de tres o cuatro minutos después de haberme detenido allí, los jugadores ociosos agolpados junto a la verja me imprecaron por mi comportamiento incívico, y porque en esta calle no se puede aparcar en doble fila. Realmente no se puede ni se debe en ninguna parte, pero todo tiene sus matices y la posibilidad de alguna excepción.

Su actitud me parecía desproporcionada, además de injusta, porque mi comportamiento habitual no es en absoluto ese. Aunque eso, ellos no lo sabían, claro.

Nada más lejos de mi ánimo que provocar ningún tipo de enfrentamiento, incluso verbal. Dejé la bolsa en el interior del coche, y me disponía a irme cuanto antes, para evitar cualquier tipo de incidente, cuando mi actitud todavía les enfureció más, y empezaron a levantar voces, acusándome de no atender a sus comentarios. Uno incluso me dijo que otro vehículo me había roto el retrovisor exterior por detener el coche en doble fila, lo cual, por supuesto, era falso, pues había estado vigilándolo todo el tiempo. A pesar de eso, le di la vuelta al coche para verificar que todo estaba como lo había dejado. Intenté disculparme apuntando el hecho de que había sido todo cuestión de tres o cuatro minutos, pero no me pareció que estuvieran dispuestos a mantener una conversación civilizada.

Tan rápido como pude, monté en el coche, y me alejé de allí, sin más problemas.

Cuando observo un comportamiento que, con la información de que dispongo,  me parece absurdo, siempre procuro identificar alguna causa razonable para una ira aparentemente gratuita. Que se tratara de jugadores ociosos de petanca no me pareció suficiente razón. Con lo cual concluí que, probablemente, se dé una de estas dos circunstancias: o bien los vecinos no soportan que forasteros (mi domicilio está en el mismo distrito, pero en un barrio diferente) se lleven productos de la tienda de su barrio (igual quisieran poder comprar algún croissant a una hora más tardía del momento en que acostumbran a agotarse), o bien, por algún motivo, existe un contencioso larvado entre la panadería y las correspondientes comunidades de vecinos, y no reparan en argumentos para perjudicar su negocio. Quizá un asunto de ruidos, o de extracción de humos, o lo que sea. Si existe alguna causa pendiente de este tipo, entonces es probable que los jugadores de petanca estén confabulados para comportarse como auténticas patrullas ciudadanas, de bajo nivel de confrontación, eso sí, porque podrían haberme pinchado las cuatro ruedas, claro.

En fin, querido lector, si te acercas por ese lugar, resultará más sano que aparques el coche en la calle Silvano (siempre acostumbra a haber lugares libres en festivo) y cruces a pie los jardines y las canchas y, a ser posible, lanza también algún comentario elogioso al rendimiento de alguno de los jugadores. Aunque nunca se sabe, que igual tiene también enemigos en las proximidades, y tu comentario es mal recibido.

Es que la peña está de los nervios.

JMBA