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viernes, 7 de septiembre de 2012

La Convivencia en los Viajes

Mucho se ha escrito sobre el deterioro que se produce en cualquier tipo de relación debido a la convivencia diaria. Pequeñas diferencias de detalle, o la obsesión (habitualmente inútil) de un@ por cambiar a otr@, van erosionando la relación, y pueden incluso acabar con ella.
(Fuente: marcadecoche)

Sin embargo, existe una situación incluso peor, porque puede producir un deterioro severo mucho más rápidamente. Estoy hablando de los viajes compartidos. La explicación es muy simple. En la vida cotidiana, la convivencia se desarrolla en fases puntuales del día y de la semana (por la mañana, por la noche, durante el fin de semana,...), mientras que durante un viaje, la convivencia se desarrolla continuamente, 24/24.

Cuando se programa una estancia en un hotelito junto a la playa, o un circuito organizado al otro lado del mundo, la situación es, en general, menos grave. Si el viaje es organizado, la mayoría de decisiones las toma alguien externo al grupo (el guía, por ejemplo). El único aspecto que conviene negociar es la total obediencia al líder y el respeto por los horarios. Nuestro grupito viajero (una pareja, dos amig@s - con o sin tensión sexual -, unos cuantos amigos,...) se disuelve en un grupo mayor donde una tercera persona asume el liderazgo. Sólo hay que controlar que el proceso de toma de decisiones en los ratos libres no se desmadre, e incluso no hay mayor problema en respetar ciertas horquillas de libertad individual, pues siempre las siguientes citas están claras (a las nueve cena; a las cinco excursión; etc.).

Si hablamos de una estancia en la playa, a pesar de que habrá ciertos patrones de comportamiento predefinidos o acordados, no es mayor problema respetar ciertas libertades individuales. Cuando alguien prefiere dar un paseo en lugar de ir a la playa una mañana, siempre se puede quedar a las tres, para comer, en el chiringuito o donde sea. El problema puede aparecer si alguien desea dar un paseo acompañado necesariamente del resto del grupo, que claramente prefiere la playa. En esas circunstancias, la toma de decisiones puede convertirse en un proceso tenso.

Pero las circunstancias más exigentes se producen cuando hemos programado un viaje, con una ruta aproximada, unas etapas definidas, unos hoteles reservados y un marco temporal estricto. Por ejemplo, vamos a estar una semana por Andalucía, con etapas definidas en Málaga, en Granada y en Sevilla, donde ya hemos reservado hoteles.

Cuando varios viajan en un solo coche, este se convierte en un recurso escaso y (en principio) no clonable. En todos los desplazamientos que no sean de ida y vuelta, todo el grupo debe necesariamente viajar unido (bueno, al menos al mismo tiempo), y las playas de libertad son limitadas. En viajes de este tipo, a menudo hay que tomar decisiones rápidas: viajando por la autopista, vemos el desvío a un pueblo reconocible, cuya visita podría ser de interés. La decisión de desviarse o no, hay que tomarla de modo inmediato, antes de sobrepasar la salida. Cada persona del grupo tendrá su propio criterio. Si viajan cuatro, por ejemplo, las opiniones irán desde imperdonable pasar por aquí y no visitar el pueblo, hasta mejor seguimos, que si no llegaremos demasiado tarde, con todos los posibles grados intermedios. Algun@ opinará que podemos desviarnos y según veamos, paramos o no. Y el desvío se acerca y, muy frecuentemente, el conductor debe tomar una decisión sin haber tenido tiempo de obtener un consenso previo. No le queda más remedio que asumir la responsabilidad de hacerlo, y arrear con las consecuencias que ello pueda tener.
¿Cómo algo tan simple puede acabar siendo origen de
conflictos?
(Fuente: 123rf)

Otro factor problemático es cuando se producen críticas reiteradas al comportamiento de algun@ de los del grupo. Porque le cuesta levantarse por las mañanas, porque siempre va tarde y retrasa a los demás, o porque sorbe ruidosamente el café con leche.  Hay personalidades y caracteres para los que resulta muy complicado diluirse (llamémoslo así) en un grupo de viaje. Hay personas que no pueden sentirse confortables si todo el mundo a su alrededor no se desarrolla exactamente como lo tienen programado. Y hay personas que jamás cejarán en su intento (baldío siempre) de cambiar el comportamiento de otr@. Como en cualquier convivencia en general, la palabra clave es siempre la negociación. A veces puede resultar tedioso, pero siempre es efectivo. Conviene no olvidar que, a partir de la adolescencia, somos lo que la vida y nosotros mismos hemos construido y, aunque podamos disimular temporalmente, cambiar, cambiar, pues va a ser que difícil.

Para ilustrar estos comportamientos, os voy a contar una situación a la que asistí (involuntariamente) en la cafetería de una Estación de Servicio en la Autovía del Cantábrico, en algún lugar del Occidente asturiano. Una pareja (un chico y una chica, al final de sus veintes) estaban tomando algo en la barra. A la chica se la veía ceñuda. El chico tenía delante un café con leche, y había pedido un bollo de esos que parecen bombas nutritivas (con algo de chocolate por fuera y, seguramente, crema o cabello de ángel por dentro). Con ojillos infantiles y traviesos se dirigió a la camarera para pedirle si era posible que le sirviera un vaso de leche fría, sin más. La camarera le advirtió que no tenía leche en la nevera (¿¿??) y se la sirvió del tiempo. El chico le añadió algo de azúcar y procedió a desgajar el bollo, y a mojarlo con lo que parecía un placer infinito, en el vaso de leche.

La nube en la cara de ella se fue espesando, hasta que estalló. Si es que no entiendo cómo, teniendo ya un café con leche, ahora pides un vaso de leche. El chico, sin prestarle mucha atención, le explicó que le gusta tomar el café con leche sin mojar nada, y que le gusta mojar el bollo en leche sola. Mientras, seguía procediendo a la ingesta con carita de placer. Por su actitud, posiblemente ese tipo de trifulca ya le resultaba repetitiva o incluso cansina. La actitud de la chica no cambió hasta que se fueron. Quizá incluso estaba volcando en esa fútil crítica algún agravio que el rencor no le permitía olvidar.

Les vi montar en su utilitario y seguir camino. La chica, con cara de gran cabreo y él como pasando de la película. No sé como continuaría la historia, pero el drama (o incluso la tragedia) estaba servido en forma de un vaso de leche fría.

A menudo tenemos amig@s, incluso muy próximos, con quienes nunca hemos ido de viaje. La primera vez es un desafío que conviene no minusvalorar, por el bien del placer de viajar.

A menudo, las tensiones que provoca esta convivencia tan íntima amenazan la propia continuidad del viaje. Mi opinión es que, ya puestos en esa tesitura, el viaje es lo primero. Hay que intentar negociar siempre, transigir cuando resulte la única solución viable, y nunca plantearse seriamente abandonar el viaje a la mitad. Otra cosa es que de todo se aprende, y es posible que nunca volvamos a planificar un viaje con ciert@s compañer@s.
Estalagem do Farol (Cascais)
(Autor: José Rendeiro; Fuente: treklens)

Hará quince o veinte años, mi amigo V. me convenció para abordar un viaje de fin de semana a Cascais (junto a Lisboa), en compañía de dos chicas. Los dos éramos treintañeros avanzados, y con una de ellas, de poco más de veinte, V. estaba convencido de que el tema estaba maduro como para enrollarse en una aventura o lo que fuera. La conocía del pueblo que él frecuentaba con asiduidad. La otra era una amiga, a la que V. no conocía con anterioridad. He olvidado sus nombres, por lo que las llamaré A. y B.

Las recogimos en la Estación de Autobuses (venían directamente del pueblo), y tomamos carretera y manta dirección a Lisboa. Hasta Badajoz, V. viajaba a mi lado, y las dos chicas atrás, tod@s en animada conversación más o menos intrascendente. B. resultó ser un poco mayor que A., y era una mujer casada con muchos problemas (en su matrimonio y en su cabeza), que no tenía nada claro que una aventura le fuera a arreglar nada en su maltrecha vida. Aunque en ningún momento yo había tenido grandes expectativas (más allá de un fin de semana en Cascais, comiendo buen pescado y quizá hasta un croissant de almendras tibio de la Pastelaria Suiça del Rossio en Lisboa) esos 400km. me dejaron claro que cualquier tensión sexual que pudiera existir debería resolverse necesariamente por via manual.

En una gasolinera de Badajoz, junto a la frontera portuguesa, V. intentó un avance con A. en la dirección de lo que eran sus expectativas. Habíamos reservado dos habitaciones en un hotelito que ya conocíamos de algún viaje anterior, y V. intentó dejar claro que el reparto de habitaciones se haría por parejas, a lo que A. y B., al unísono, se opusieron frontalmente.

La decepción de V. fue de tal calibre, que propuso abandonar a las chicas en la gasolinera y seguir viaje a Lisboa nosotros dos. Yo traté de imponerme, y al final conseguí que el viaje siguiera tal y como se había planificado, expectativas románticas no negociadas previamente, aparte.
Praia do Guincho (Estoril). ¿Cómo un paisaje tan idílico
puede envenenarse por l@s acompañantes?
(Fuente: estoril-portugal)

Fueron un par de días curiosos. B. se sentía violenta, y se me acercaba para verificar si yo me encontraba a gusto o no, si yo también había construido sobre la nada expectativas no satisfechas. Le manifesté que estaba tranquilo y que disfrutáramos todos de ese par de días sin más, que otra cosa muy poquito nos podría aportar. Tuvimos que asistir impertérritos a las sesiones de flirteo de A. con el camarero del hotel, y lo único que sí parecía haberse negociado con anterioridad es que los paganinis oficiales durante el tour éramos mi amigo y yo.

El sábado tuvimos una cena opípara en Praia do Guincho, soportando con estoicismo los arrebatos infantiles, pero provocativos, de A. con todo el mundo (menos con V., por supuesto).

El domingo iniciamos la vuelta a Madrid. Debíamos dejarlas de nuevo en la Estación de Autobuses. Pero antes decidimos cenar juntos los cuatro, y no sé a quién se le ocurrió la idea de ir a un restaurante erótico próximo. Ese fue el remate de los dos días de falsas esperanzas. De postre, A. tomó una imitación dulce de los órganos sexuales masculinos. Ya en plena Estación de Autobuses, y a voz en grito, tuvimos que aguantar la última humillación, cuando A. profirió que la p..... que me acabo de comer me ha dejado llena.

Afortunadamente, desaparecieron las dos a bordo del autobús, y nunca las he vuelto a ver. De hecho, desde ese día no volví a planificar viaje alguno con mi amigo V.

Cuando se viaja en grupo nada se puede asumir y todo hay que negociarlo.

Quizá es por esto que planifico con frecuencia viajes que realizo yo solo. He descubierto que el proceso de toma de decisiones conmigo mismo es suficientemente rápido como para haber llegado a alguna conclusión antes de sobrepasar la salida.

JMBA

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Pasadas de Frenada

Vivimos unos tiempos oscuros. Una terrible crisis económica (a la que muchos, no faltos de razón, llaman mejor estafa o timo) nos tiene en vilo desde hace ya cuatro o cinco años, y todavía no se ve la luz por ninguna parte.
Ejemplo de una pasada de frenada (esta del Área
de Juventud de Izquierda Unida - Abril 2012)
(Fuente: outono)

Vivimos un tiempo absurdo, en que más de uno se alegra de ser ya mayor para no tener que enfrentarse de nuevas con un entorno laboral que nunca, de nuestro recuerdo, había sido tan hostil como lo es ahora. La mitad de nuestros jóvenes están desempleados (muchos de ellos más y mejor formados que ninguna generación anterior). Se ven obligados a aprender alemán (¡o chino!), para intentar labrarse algún futuro lejos de su país, que es incapaz de brindárselo.

Asistimos atónitos al desmontaje sistemático de algo que creíamos eterno, el llamado Estado del Bienestar. Las arcas públicas se manifiestan incapaces de sufragar su coste, y cada Viernes de Dolores esperamos con temor los nuevos destrozos de la segadora del Gobierno (ya han abandonado el bisturí, por demasiado lento). El déficit público y la Deuda son galopantes y cada vez se recaudan menos impuestos (aunque suban los tipos) porque la Economía está absolutamente atrancada. Y lo que se mueve, tiende a sumergirse.

En este contexto abrupto, el ciudadano sufridor tiene más que la sensación de que siguen existiendo gastos suntuarios que deberían cortarse de raíz, o privilegios de los políticos que son incompatibles con la situación general. No tardan en lanzarse invectivas (cuando no insultos y descalificaciones) contra los políticos (contra todos los políticos) a los que se acusa de mantener sus prebendas cuando el resto de ciudadanos estamos sufriendo tanto.

Las facilidades de transmisión de mensajes que aportan las nuevas tecnologías (especialmente, las llamadas Redes Sociales) favorecen la creación y difusión de informaciones falsas (o, por lo menos, muy discutibles) que rápidamente se toman como verdades absolutas y se siguen difundiendo en modo viral. Así, por ejemplo, el absurdo de los 3.500 millones de euros que nos podríamos ahorrar haciendo desaparecer el Senado. En los Presupuestos Generales del Estado del año 2010, el total de gastos para la Sección 02 - Cortes Generales fue de 231 M€. Y aquí se incluyen el Congreso de los Diputados, el Senado, la Junta Electoral Central y el Defensor del Pueblo.

Hemos visto también circular ese panfleto irritado e indignado con los (presuntos) 450.000 políticos que hay en España, se dice que tres veces más que en Alemania. Esa cifra es ciencia-ficción, inalcanzable incluso si sumamos hasta el último concejal del último pueblo del país (muchos de los cuales, por cierto, que no tienen ninguna retribución económica).

Con este tipo de bulos, falacias o medias verdades (si acaso) crece la sensación de indignación del conjunto de los ciudadanos, que ya arremeten sin control contra la clase política en su conjunto. Como ese eslógan que se ha hecho ya famoso en las últimas manifestaciones, de que el próximo recorte lo haremos con la guillotina.

Todas estas actitudes son claramente pasadas de frenada. En la espiral de indignación, ya no se repara en crear (inventar o exagerar) los argumentos que luego se utilizan para justificar (y extender) la indignación. Está claro que los políticos son culpables de muchas cosas y que su actitud no es la mejor para acompañar a la ciudadanía en general a salir de este hoyo económico gigantesco. Obliguémosles a hacer mejor su trabajo, pero si les acusamos hasta del asesinato de Prim, ese será un reclamo para los salvapatrias (que haberlos, siempre los hay), de los que el cielo nos libre, que es una especie que ya conocemos bien en España.

En ciertos foros de los llamados progresistas, o en el seno de los movimientos de indignados, se ha perdido toda mesura. Hoy, el que tenga todavía la suerte de cobrar un sueldo decente por un trabajo esclavizante que seguro que le ocupa muchas horas de todos los días y en el que muy probablemente se deja la piel, se acaba sintiendo hasta culpable y temeroso. Procura reducir sus gastos porque nunca se sabe lo que puede venir, y así jamás conseguiremos remontar la recaudación de las arcas públicas.

Da la sensación de que hemos llegado a una situación en que toda manifestación de riqueza, o incluso de un cierto desahogo económico, es digna de toda sospecha. Leía recientemente que ya se han creado ámbitos de mayor privacidad para que los que todavía pueden permitirse ciertos gastos no se sientan culpables. En concreto, salas privadas (lejos de la atención pública) para probarse ropas de calidad, y precio elevado. La riqueza clandestina.

La indignación, tan a menudo sorda y ciega, pero implacable siempre por su pátina de justicia social, da la sensación de que tenga por objetivo que todos seamos pobres. Y ese, desde luego, no puede ser el objetivo de este país ni el de sus ciudadanos. Hay que combatir las desigualdades extremas (y crecientes), es cierto. La mejor ilustración son los propios Estados Unidos, donde actualmente las 400 mayores fortunas del país disponen de mayor renta que los 150 millones de ciudadanos menos favorecidos, y el candidato republicano a la Presidencia presume de que, con sus ingresos millonarios, ha pagado el 13% de impuestos, de media. Pero si seguimos instalados en las pasadas de frenada permanentes, acabaremos saliéndonos de la pista, y arrastrándonos por el suelo hasta chocar con la barrera de protección.

Para ilustrar este fenómeno, valgan dos ejemplos de las últimas semanas. Dos personajes prestigiosos del entorno progresista han cometido sendas pasadas de frenada en twitter.
Alfredo Pérez Rubalcaba, actual líder del PSOE
(Fuente: elmundo)

Alfredo Pérez Rubalcaba, líder actual del PSOE (o alguien de su equipo, claro, pero en su cuenta personal de twitter) publicó que habría que eliminar la exención fiscal del primer año para los Premios de Lotería. Es cierto que los décimos de Lotería, por ejemplo, que son documentos al portador, son objeto de deseo para algunos que tienen necesidad de blanquear dinero. Es cierto que algunos insignes personajes de la derecha rancia (como el ínclito Carlos Fabra) han manifestado durante varios años que les ha tocado el Gordo de Navidad. Muy probablemente hayan comprado décimos premiados, exportando a otros el problema del dinero negro. Pero la Lotería ya paga sus impuestos antes de destinar una parte (en torno a la mitad) de la recaudación a premios. No es ni siquiera planteable la doble imposición, porque eso sería hacer pagar a justos por pecadores, aparte de que el impacto recaudatorio sería muy limitado. Yo contesté a ese tweet, pero, por supuesto, no he recibido respuesta ni rectificación alguna.
Rosa María Artal, periodista y bloguera, muy
activa en las redes sociales.
(Fuente: minutodigital)

Rosa María Artal, periodista y bloguera, muy activa en las redes sociales, publicó un tweet más o menos en estos términos: Si queréis ver cómo gastan los ricos, id al Club del Gourmet del Corte Inglés en Nuevos Ministerios. En el Corte Inglés de la Castellana hace un tiempo remodelaron el Club del Gourmet existente (una tienda cara de productos alimenticios de lujo y/o capricho), y lo convirtieron en lo que hoy se conoce como Gourmet Experience. La diferencia es que es mucho más extensa, incluye secciones separadas para diversos productos altos de gama (quesos, ahumados, charcutería, bodega,...) y también diversas zonas de degustación y consumo (bares o restaurantes temáticos). Una iniciativa parecida a los Food Hall o Food Court de las grandes tiendas británicas. Es cierto que ahí están a la venta vinos de precios elevados, de la gama alta. Es cierto que se puede comprar una confitura inglesa por 6 Euros, que está a la venta en Carrefour por poco más de dos. Es cierto que el público (muy numeroso habitualmente) que hay por ahí tiende a ser de las clases más acomodadas. Pero también es cierto que hay mucha gente normal (de la clase media, vamos) que algún día decide darse algún capricho, o que algún día cambia el Menú del Día del bar de la esquina por una hamburguesa de buey hecha a la parrilla.

Twitter es una herramienta que puede resultar muy peligrosa, si no se toman algunas precauciones. Con su limitación a 140 caracteres por mensaje, impide ningún tipo de matizaciones, y lanza ideas que son puramente soflamas, al estilo de la Muerte al Rey, de la Revolución Francesa. En otras palabras, facilita la manipulación a base de erosionar los matices y unificar los colores.

Conviene que todos tengamos mucho cuidado con estas pasadas de frenada. Porque en la primera vuelta quizá consigamos trazar (malamente) la curva de alguna forma, pero en la siguiente podemos pegarnos la gran costalada.

Frenar a tiempo evitará que nos estrellemos. No todo vale.

JMBA

sábado, 1 de septiembre de 2012

Retransmisiones televisivas del Fútbol

Esta tarde de sábado, haciendo zapping en el televisor del salón, acabé quedándome colgado de la retransmisión de un partido de fútbol entre dos equipos que ni me van ni me vienen y que ya he olvidado. Dos equipos de la llamada Liga BBVA (patrocinio manda), de la Primera división de toda la vida, vamos.
El mítico gol de Zarra ante Inglaterra, de la época épica.
En el archivo de rtve se puede ver el vídeo.
(Fuente: rtve)

Y es que, actualmente, la retransmisión del fútbol ha alcanzado unas cotas técnicas de imagen (y sonido, pero menos) que las convierten en un maravilloso espectáculo visual. Con la Alta Definición (la famosa HD, que siempre nos ha hecho dudar al escoger un nuevo televisor), se les distingue con claridad la cara a todos los futbolistas, y a los trencillas de guardia, incluso en tomas relativamente generales. Se puede uno fijar en esas barbas cuidadosamente descuidadas, en algunos peinados imposibles o en los infinitos escupitajos que lanzan al suelo los jugadores. ¿Alguien sabrá cuántas veces escupe, de media, un jugador durante un partido de fútbol?.

He recordado con cierta nostalgia esas retransmisiones épicas de los partidos de fútbol en las etapas primigenias de la televisión en España. Cuando la televisión era binaria (podía estar encendida o apagada; pero el Canal era único) y el locutor era Matías Prats (padre). Cuando un par de cámaras esforzados intentaban seguir, como mejor podían y sabían, los lances del juego, y el locutor (de modos prácticamente radiofónicos), complementaba con su discurso los escasos alicientes de la retransmisión visual.

Hoy los campos de fútbol se han convertido en platós gigantescos, con docenas de cámaras instaladas por todas partes, para que el espectador no se pierda ni el más mínimo detalle. Claro que al árbitro se le sigue condenando a tomar sus decisiones basado casi exclusivamente en su intuición, mientras el espectador construye su opinión (siempre de acuerdo a sus prejuicios, si uno de los equipos que juega es el suyo) después de ver la jugada siete veces a cámara lenta y desde todos los ángulos imaginables. La necesidad de comentaristas para todos los partidos ha abierto oportunidades profesionales para la nómina de jugadores o entrenadores ya retirados de la práctica activa.

Actualmente se retransmiten (por algún canal de televisión) todos los partidos que tengan algún interés para algunas personas (aparte de los padres de los jugadores). Pero la lucha por ese pastel económico provoca que haya que hacer zapping para localizar el que te pueda interesar. Algunos sólo se difunden a través de los canales de pago dentro de las plataformas de pago. Cada semana, uno se da en abierto (supongo que seguirá siendo el de los sábados hacia las 10) y otro es el del Plus.
El mítico Matías Prats, retransmitiendo desde
Brasil el gol de Zarra, en 1950.
(Fuente: blogdetonito)

Con tanta exhaustividad y tanto detalle, hasta los jugadores han desplegado habilidades teatrales. Como los bebés, sienten la necesidad de llamar la atención de mamá (en este caso, del árbitro) y se tumban en el suelo (cuando no se tiran acrobáticamente) entre grandes muecas de dolor (saben que también hay primeros planos en la televisión). Un toquecito en el hombro puede provocar una voltereta y que se echen la mano al hombro como si una apisonadora les hubiera decoyuntado. Esto, a su vez, ha provocado que muy raramente se piten faltas si el que la recibe no acaba en el suelo. Y despiertan la animadversión y el desprecio de los contrarios, al grito de teatrero, nenaza o cualquier otra lindeza del género.

Mi memoria para el fútbol es extremadamente selectiva. Puedo disfrutar viendo un partido, y haber olvidado los contendientes, o incluso el resultado, a la media hora. Con esfuerzo, puedo rescatarlo, a veces, de mi memoria profunda, pero parece que algo de mi hardware (o software) relega estas informaciones a zonas poco accesibles de la memoria. A cambio, puedo recordar con nitidez el nombre de un lugar en el que estuve hace ya varios años, o ayer mismo, para el caso. Bueno, conozco casos contrarios. Tengo un amigo que creo que sería capaz de retransmitirte en directo, sin verlo, el partido de la semifinal de Champions del 86 (un decir). Con alineaciones, goles, faltas y jugadas polémicas. Supongo que cada cual elige (consciente o inconscientemente) aquello que quiere recordar y lo que prefiere olvidar.

Lo cierto es que, en estos tiempos, si en una tarde de sábado o de domingo, casi a cualquier hora, el zapping en el televisor de tu casa no acaba en la retransmisión en directo de algún partido de fútbol... es que probablemente no estés pagando lo suficiente.

Poderoso caballero es Don Dinero.

JMBA

martes, 28 de agosto de 2012

Paseo por la Rioja Alavesa

Como ya empieza a ser tradición, coincidiendo con la festividad de San Lorenzo (10 de Agosto; este año, viernes) con unos pocos amigos nos instalamos en la Hospedería del Monasterio de Valvanera, en La Rioja.
Viñedos cerca de Hormilla (Rioja Alta)
(JMBigas, Agosto 2012)

Llegamos allí el jueves por la tarde, casi a la hora estricta en que se sirve la cena en el restaurante. Tuvimos ocasión de enterarnos de las novedades del cenobio (el Padre J. necesita un bastón para andar, a la espera de una ya urgente operación de hernia discal; el Hermano A. ha pedido un año sabático para poder cuidar de su madre enferma, y algunos dudan de que regrese; el Padre C. falleció este año).

Para el viernes por la mañana, había planes variados. Mi amigo F., como todos los años, quería subir al Pico de San Lorenzo y asistir a la misa que allí se celebra a mediodía el día del Santo. Le acompañó mi amigo J., y a las siete de la mañana estaban ya preparados para iniciar la ascensión desde el Monasterio. Mis amigos A. y M. tenían la mañana libre, con el compromiso de recoger a los expedicionarios con su coche en el entorno de Valdezcaray, hacia las dos y media o tres de la tarde. Mi compromiso era reunirme con todos ellos hacia las tres para comer juntos por Ezcaray o alrededores.

Había preparado alguna documentación sobre la Rioja Alavesa (bajada de Internet), y me dispuse a iniciar una excursión express por la zona, una vez dada buena cuenta del escueto y efímero desayuno en la Hospedería. Tenía solamente cinco o seis horas por delante, y no podía perder tiempo.
En lo alto, San Vicente de la Sonsierra.
(JMBigas, Agosto 2012)

¿Por qué me decidí por la Rioja Alavesa?. Pues hay diversas razones. La región vinícola de Rioja es muy extensa y se divide en tres subzonas: la Rioja Baja al Este, la Rioja Alta al Oeste y la Rioja Alavesa al noroeste. En conjunto, incluye áreas de la Comunidad de La Rioja, del País Vasco (provincia de Álava) y también de Navarra. En total, de Oeste a Este abarca una extensión de prácticamente un centenar de kilómetros, por ejemplo entre Haro y Alfaro. Con el tiempo de que disponía, tenía que concentrarme en un área mucho más reducida.

La zona occidental de Rioja tiene un paisaje más ondulado, más ameno, que la Rioja Baja, que es ya zona de influencia de la Ribera del Ebro. Desde Valvanera, la salida natural hacia la zona vinícola de Rioja es por la Rioja Alta (Nájera, en particular), y la Rioja Alavesa está muy próxima.

En la Rioja Alavesa se producen algunos de los caldos más novedosos y modernos dentro de una región de larga tradición enológica.

En la Rioja Alavesa se concentran dos de las grandes realizaciones arquitectónicas de los últimos años en el entorno de la modernización de las bodegas y el enoturismo, como os contaré más adelante.
Bodegas Ostatu, en Samaniego. Bajo el balcón,
la entrada a la tienda.
(JMBigas, Agosto 2012)

Y, finalmente, la Rioja Alavesa tiene una web maravillosa para el enoturista, en la que es posible consultar, o descargarse, un completísimo folleto (de 96 páginas) de su Ruta del Vino, que ilustra a la perfección todos los elementos que pueden resultar de interés para el visitante (bodegas acogedoras, enotecas y vinotecas, museos, etc. etc.).

Con todo este bagaje, realicé mi elección de dedicar esa mañana a una breve excursión por la Rioja Alavesa.

Salí de Valvanera en torno a las 9.30 horas de la mañana. Hasta Nájera, hay que descender primero por el valle del río Valvanera, y luego el del río Najerilla, por Anguiano y Baños de Río Tobía. La primera parte es una carretera de muchas curvas, que va siguiendo la cornisa de los valles.

Mi primera escala fue Labastida, que es un pueblo de unos 1.500 habitantes, de apariencia e iconografía típicamente vascas, a pesar de estar muy cerquita del límite con la Comunidad de La Rioja. En el centro del pueblo hay una excelente vinoteca (Vinoteca Landa) donde se pueden comprar vinos de toda la zona. Pero esta vez no la visité, pues quería ir a una bodega relativamente moderna, de la que me habían hablado maravillas.
El centro de Villabuena de Álava.
(JMBigas, Agosto 2012)

Así que seguí camino hacia el pueblo de Samaniego. A la entrada del pueblo están las Bodegas Ostatu. A pesar de que hay constancia de la implicación familiar en la producción de vinos desde el siglo XV, su andadura digamos moderna empezó en el 2000. Desde entonces han sacado al mercado algunos de los vinos más singulares de la zona, como el Laderas del Portillo o el Gloria de Ostatu. Como en todas las bodegas que participan en la Ruta del Vino de la Rioja Alavesa, es posible realizar una visita a sus viñedos e instalaciones, pero solamente con cita previa, cosa que yo no había hecho. Pero sí pude visitar su magnífica y moderna tienda, donde exponen para la venta todos los productos que comercializan, que podéis ver en detalle en su web. Curiosamente, en la actualidad tienen a la venta un Ostatu Rosé (50% tempranillo; 40% garnacha y 10% viura/macabeo) que no forma parte de su oferta habitual, pero que este año han producido a petición de su importador americano.

Una visita a Ostatu que recomiendo sin dudar. El pueblo de Samaniego es pequeñito (poco más de 300 habitantes) aunque dispone de bastantes servicios para el visitante.
Toma casi clandestina del Hotel Marqués de Riscal,
en Elciego.
(JMBigas, Agosto 2012)


Seguí camino hacia el pueblo próximo de Villabuena de Álava (pop. 325) que es un pueblo moderno pero de callejas estrechas y muy empinadas, a cuyo centro es mejor no intentar acceder con el coche. Allí hubiera querido visitar las Bodegas Hermanos Frías del Val, pero con los datos de que disponía me resultó imposible localizarlas, y se me echaba el mediodía encima. Su tinto Expresión, 100% tempranillo de cepas viejas y escogidas, 16,3º, es una referencia en el alto de gama de la zona.

Seguí, pues, camino, en dirección a Elciego (pop. 1.045). La bodega más conocida de este pueblo es, probablemente, la de Marqués de Riscal, que pasa por ser la única en España que ha burlado la limitación de no poder distribuir bajo la misma marca vinos de dos Denominaciones de Origen distintas: Marqués de Riscal también produce vinos blancos en la zona de Rueda (Valladolid). Lo singular de estas grandes bodegas en los tiempos modernos es que se han volcado de forma muy decidida hacia el enoturismo internacional. Han construido lo que llaman la Ciudad del Vino, que incluye, entre otras cosas, sus bodegas tradicionales, una tienda/bar muy concurrida y un hotel de lujo construido por el famoso arquitecto Frank O. Gehry, que ya es conocido como el Guggenheim de Rioja, por su parecido externo con el museo del mismo nombre en Bilbao.
La Ermita de Elciego, en la Plaza Mayor.
(JMBigas, Agosto 2012)

Desgraciadamente, no es posible ni siquiera ver diáfano el edificio del hotel si no se aloja uno en él o participa en una de las visitas guiadas. El personal de seguridad te lleva sin remisión a la zona de aparcamiento para visitantes, y de allí se accede a la tienda sí o sí, y esta sólo se puede traspasar formando parte de una de las visitas guiadas que organiza la bodega. Desgraciadamente no disponía de tiempo para apuntarme a una de ellas. Para conseguir una foto (más o menos clandestina) del hotel, seguí las indicaciones de uno de los vigilantes de seguridad y la obtuve desde una carretera lateral, externa al perímetro del complejo.

En el centro del pueblo, en la recoleta Plaza Mayor, está la pequeña Enoteca La Ermita (tienda y bar) muy bien surtida de vinos de la zona. Allí pude comprar una botella del pepino (así lo definió el vendedor) de los Hermanos Frías del Val, y algún otro Crianza y Reserva. No se puede acceder en automóvil a la pequeña Plaza Mayor, pero muy cerca (a poco más de 100 metros) hay un aparcamiento pequeño (para una docena de vehículos), que me resolvió el problema.

De allí me fui hacia Laguardia (pop. 1.546), la cabeza de Cuadrilla o comarca. Laguardia es un pueblo encaramado en lo alto de una colina, muy visible desde los alrededores. Allí hay otra de las maravillas arquitectónicas de los últimos tiempos: las Bodegas Ysios (del Grupo Domecq), un edificio obra del famoso arquitecto español Santiago Calatrava, que remeda una composición de barricas de vino, y se encuadra en el fantástico escenario de la Sierra Cantabria. Absolutamente digno de verse.
Las Bodegas Ysios, obra de Santiago Calatrava, a
las afueras de Laguardia, bajo la Sierra Cantabria.
(JMBigas, Agosto 2012)

Desgraciadamente llegué pasadas las dos de la tarde, muy tarde ya para el horario de mañana y prontísimo para el de tarde, por lo que solamente pude tomar algunas fotografías (bajo una solanera inclemente) del exterior de la Bodega, desde la que se divisa la colina con el núcleo urbano de Laguardia.

Desde allí encaré ya hacia Ezcaray, para la cita del almuerzo con el resto del grupo. Acabamos comiendo razonablemente bien en el pasillo verde que dejó el antiguo ferrocarril Haro-Ezcaray, en lo que fue la Estación de Ezcaray.

Me quedé con las ganas de volver por la zona sin apreturas de tiempo, para poderme remansar en algunos de los pintorescos pueblecitos que, esta vez, sólo pude fotografiar desde la lejanía.

Aparte de las fotografías que he escogido para ilustrar este artículo, podéis acceder a una colección más completa de 34 fotografías, pinchando en la foto siguiente.


En resumen, una mañana de enoturismo por la Rioja Alavesa, muy bien aprovechada.

JMBA

sábado, 25 de agosto de 2012

94 años

Hoy, 25 de Agosto, es el día de San Ginés, entre otros, que hay más santos que días. Eso significa que es la Fiesta Mayor en el pueblo de Taradell (Barcelona) que es donde nació mi padre.
Mi madre, posiblemente en los
años cuarenta, en torno a los
treinta años de edad.

Tal día como hoy, pero hace 94 años (estaríamos en 1918) nació mi madre, Montserrat, en Barcelona. Pero no consiguió llegar a una edad avanzada, ya que un cáncer se la llevó en la flor de la vida, a los 64 años, hará pronto treinta años ya. Tuvimos que asistir al desagradable espectáculo de ver cómo la enfermedad la fue apagando como una vela, en unos pocos meses.

Cuando ella murió, dejando viudo a mi padre, como ya he contado en otra ocasión, yo tenía casi 24 años, y había empezado a trabajar en uno de esos empleos razonablemente sólidos y prometedores que existían antes.

Lo que me quedó más grabado de su entierro fueron los malvados consejos de ciertas aves de mal agüero (familiares relativamente próximos y amigos de la familia) que nos recomendaban abandonar la casa familiar en Barcelona, porque se os vendrán encima las paredes. A menudo es mucho más prudente quedarse calladitos y parecer tontos, que abrir la boca y confirmarlo. Afortunadamente, no les hicimos caso, y seguimos viviendo allí después de su muerte, y allí murió mi padre cuando le tocó, hará cinco años.

Mi madre era la única hija (tenía un hermano varón, médico rural, el tío Manuel, que murió antes que ella) de una familia de clase media relativamente acomodada (su padre, mi abuelo, fue cajero de la Caja de Ahorros de Barcelona). Eso significa que estaba relativamente acostumbrada a que, en las sucesivas casas donde vivieron en Barcelona durante su juventud, un personaje habitual era la doncella. Recuerdo haber oído alguna vez que, allá por los años cuarenta, el sueldo de mi abuelo era de mil pesetas al mes.

A diferencia de mi padre (algún día contaré cómo explicaba él su guerra), a ella le tocó (todavía soltera) pasar las desventuras de la Guerra Civil en la retaguardia, en Barcelona. Y tuvo que sufrir la agonía de algunos bombardeos ocasionales. Los desastres de la guerra les obligaron a malvender algunas joyas, e incluso una casa de veraneo que tenían por la época en el barrio del Carmelo.

Pasada la guerra, la familia se trasladó a vivir a un piso en la (llamada) casa nueva de Mayor de Gracia, la que fue mi casa hasta la muerte de mi padre. Incluso viviendo ya en Madrid, cada vez que iba a Barcelona tenía yo allí no sólo mi casa, sino mi habitación, mi cama y mi armario.

Yo no llegué a conocer a mi abuelo, que murió bastante antes de nacer yo. Por lo que he oído contar, se trataba de un personaje singular, al que siempre tenían que cepillarle el traje antes de salir de casa y que comía lo que hiciera falta, pero en pequeñas porciones, porque los platos llenos le agobiaban. Sí conocí a la abuela Rafaelita, con la que conviví en esa casa hasta su muerte en 1969.

Mis padres se casaron en 1948, y se fueron a vivir a la casa familiar. Al año siguiente nació mi hermana mayor y luego, en perfectos períodos de cuatro años y cuatro meses, mi hermano y, por último, yo mismo.

Mi madre tenía esa vocación sufridora que tienen muchas madres. Son mujeres que sufren por todo: por lo que ha sucedido, por lo que quizá podría haber sucedido, por lo que quién sabe si estará sucediendo y también por lo que podría acabar pasando. El concepto de aventura, a su lado, era complicado de declinar. Nunca le gustó viajar, porque le parecía que estaba abandonando sus obligaciones y gastando un dinero que nunca se sabe lo que se puede llegar a necesitar. Cuando cumplieron las Bodas de Plata (sería por 1973) los hijos tuvimos que empujarles para convencerles de que se fueran a Palma de Mallorca en una escapadita de unos pocos días, como hicieron en su breve Luna de Miel de posguerra.

Tras su prematura muerte, mi padre descubrió que a él sí que le gustaba viajar, como ya he contado con cierto detalle en otra ocasión.

A mi padre y a sus hijos nos amó sin límite mientras vivió. Siempre estuvo allí para lo que hiciera falta. Una mujer de las de antes (de profesión: sus labores) que era además, por cierto, una excelente cocinera. Había heredado las buenas mañas de la abuela Rafaelita en este campo, pero me temo que a mí ya no me ha llegado casi nada. En esto soy mucho más un actor pasivo: más gastrónomo que cocinero.

Lo que nunca llegamos a pagarle fue lo mucho que sufrió por todos. Pero estoy convencido de que en esa especie de masoquismo destructor, el sufrimiento se gratifica a sí mismo, en una espiral que parece no tener final.

La amé como pude y supe mientras vivió. Bien está que hoy la recuerde, aunque sea sólo un poquito.

JMBA

Las Cortas Vacaciones del Gobierno

He tenido un Agosto bastante viajero, y he desatendido este blog, que ha estado prácticamente inactivo durante varias semanas. La buena noticia es que he recabado experiencias muy interesantes, y algunas fotos maravillosas, que os iré contando y mostrando en las próximas semanas o meses.
Curioso bronceado el de la vicepresidenta, en la primera
Rueda de Prensa tras el Consejo de Ministros de
este viernes.
(Fuente: lavanguardia)

El Gobierno, a pesar de la que está cayendo, también se ha tomado unas breves vacaciones, prácticamente sólo unas dos semanas de baja actividad. Gracias a eso, la Bolsa ha subido un poco y se ha relajado la prima de riesgo. Supongo que habrá otros factores, pero me gusta pensar que la ausencia de gobierno (como en largas etapas de la Italia de la segunda mitad del siglo XX) facilita que las cosas en general vayan a mejor. Sin nadie que lo j..., las cosas buenas asoman su cabecita.

El efecto es parecido a cuando dejamos de empujar un flotador hacia el fondo del mar: de modo natural, vuelve a la superficie y flota, que es su vocación.

He hecho bastante Turismo de Interior este mes de Agosto. Y las carreteras las he visto más despejadas de lo habitual, y los hoteles medio vacíos. En aquellos lugares que no frecuenta el visitante internacional, las cifras de descenso en la ocupación me temo que serán dramáticas. Claro que cada vez que he tenido que acercarme a una Estación de Servicio he tenido que sacrificar los Menús del Día de toda una semana. En ningún lugar he tenido que esperar ni un minuto para comer o cenar

Por su parte, la vicepresidenta, en la rueda de prensa ya de nuevo habitual en este viernes de dolores, nos ha mostrado un curioso bronceado, fruto sin duda de aceleradas exposiciones al Sol, con gafas de protección.

De todas formas, la tónica sigue siendo la habitual: cada vez que habla el Gobierno sube el pan. Y eso vale también para los funcionarios gobernantes de la Unión Europea, por Bruselas o Frankfurt. Hasta cuando los primeros espadas se toman unos días de descanso, siempre hay algún segundón a quien le ha tocado quedarse de retén, y no para de soltar bombas por esa boquita. Parece que tuvieran por misión pegarle un empujón al flotador cada vez que aparece por la superficie.

Con todo esto, la pena es que no tenía liquidez para haber especulado con las acciones de Bankia. Con buena cintura, se podían comprar un día a 50 céntimos, y venderlas pocas fechas más tarde por el triple. Pero la maldición que sufren los ricos, que les condena a seguir siéndolo, incluso de modo obsceno, parece que también aplica a los pobres. Mi única alegría (económica) en estas fechas vacacionales ha sido un premio de 30 euros por haber conseguido cuatro aciertos en una Bono Loto. Que ya podrían haber sido cinco, (si en vez de tener un 14 hubiera tenido un 12) y haber ganado unos jugositos mil euros. Pero no, de nuevo empujón al fondo cada vez que asomas la cabecita.

La última ocurrencia del gobierno es castigar a los jóvenes que se ven obligados por las circunstancias a bajar la cabeza y volver a instalarse en el nidito familiar de sus padres. Además, verán como la magra ayuda de 400 euros desaparece también junto con su orgullo. Claro que el razonamiento del Gobierno es impecable: esos 400 Euros (o hasta 450 si hay que alimentar a otras tres bocas: poco van a comer los cónyuges y los hijos) son para garantizar la ayuda mínima de supervivencia. Y esos jóvenes que regresan a los hogares familiares, que retoman las lentejas de mamá, seguro que los emplearían en copas y botellones y darían mal ejemplo.

En fin, nos queda una semana de Agosto, y lo más crudo regresará de nuevo a la actualidad. La agresividad de Ana Pastor ya ha desaparecido de las mañanas de TVE, nos tocará tragarnos toros como venganza imperial, sólo los periodistas mansos y obedientes tendrán cabida, y pronto veremos en qué consiste, de verdad, ese Rescate del que tanto se habla y que tantos han desmentido. Y asistiremos a unas elecciones en el País Vasco, cuyo resultado es incierto y cuyas consecuencias serán imprevisibles.

Grecia seguirá en el alero (bueno, al Panathinaikos prácticamente le ha eliminado ya el Málaga) y la Liga, me temo, seguirá siendo un mano a mano entre el Real Madrid y el FC Barcelona, y los demás tendrán que luchar por el tercer puesto.

Volveremos a la normalidad y dejaremos de sudar sudor (por el calor que nos ha azotado este mes) y empezaremos, de nuevo, a sudar tinta para intentar llegar a fin de mes, con el IVA por las nubes y la gasolina a precio de joya exótica.

Pero fue bonito mientras duró.

JMBA

lunes, 6 de agosto de 2012

El Gobierno Habla... pero ya nadie les cree

Conviene empezar por decir que Mariano Rajoy y su Gobierno del PP están metidos en un embolado que se los va a llevar (políticamente) por delante.
Luis de Guindos, Ministro de Economía, que no para de
hacer declaraciones.
(Fuente: muypyme)

Rajoy ahora es esclavo de todo lo que dijo en su momento contra Zapatero. Que si los parados (seiscientos mil más desde que gobierna el PP), que si la prima de riesgo lleva su nombre (y se ha duplicado desde Diciembre), y así para adelante.

Zapatero, de hecho, cometió muchas torpezas, pero un único error colosal: pensar que la crisis que se nos venía encima iban a ser cuatro gotas, y que el país y sus instituciones estaban bien armados para defenderse de ella. Con esa idea en la cabeza lanzó el ridículo Plan E, que no sirvió absolutamente para nada más que para dilapidar unos miles de millones de euros, que mucha falta nos están haciendo.

Pero Rajoy tiene que tragarse sapos todos los días, cuando le toca tomar decisiones que contradicen todas sus promesas electorales. Subir impuestos (cuando juró y perjuró de que los iba a bajar); el desempleo que no cesa de subir, como la prima de riesgo; aplica recortes que son hachazos no solo al Estado del Bienestar, sino a toda una filosofía de derechos. Y así, podríamos seguir durante bastante rato.

El Gobierno habla. Su Presidente, no mucho la verdad, pero tanto la vice como De Guindos y Montoro, se hartan. La Cospedal también parece que estuviera en el Gobierno de España, porque habla pontificando. Pero todo ello es inútil. Y no lo digo porque piense que mienten, sino porque hablan de las que quizá sean sus intenciones, sabiendo a ciencia cierta que cumplirlas o no, no depende en absoluto de su voluntad. El timonel va a la deriva por aguas bravas. No suelta la caña del timón, eso sí es verdad, pero la barca va hacia donde nos lleva la corriente.
La Vicepresidenta, a quien le toca llevar la voz cantante
en los viernes de Dolores.
(Fuente: idealista)

Los mercados no confían en España. Y cuidadín, porque, como ya he escrito muchas veces, los mercados no son principalmente los tiburones especuladores (que haberlos, haylos, por supuesto), sino los muy dignos y responsables gestores de los grandes Fondos de Pensiones y de Inversión, cuyo deber profesional es huir del riesgo como del agua hirviendo.

Y, mientras tanto, Europa no está ni se le espera. El llamado Banco Central Europeo se muestra impotente (seguramente, por imperativo legal; pero la ley se puede cambiar) de actuar como sus homónimos de otras zonas monetarias (la Reserva Federal, o los Bancos Centrales de Inglaterra o de Japón). Mario Draghi afirma de repente en Londres que hará lo que sea necesario para salvar al euro, pero su siguiente manifestación es de una tibieza e inoperancia que asustan.

No se puede negar que la Unión Europea es, efectivamente, europea. Eso es puramente geografía. Pero no es una Unión, se mire por donde se mire. Aquí todo el mundo va a lo suyo, menos nosotros, que vamos a lo nuestro: sobrellevando como se puede la extinción del subsidio de desempleo, viviendo familias enteras de la frágil pensión del abuelo, o haciendo chapuzas en negro para dar de comer a los críos.

El Gobierno está, pero de gobernar se ha olvidado. Gobiernan otros a los que nunca nadie les ha elegido en las urnas. Funcionarios y plumillas que han olvidado que tras la macroeconomía hay personas con rostros, ilusiones, sueños y necesidades. Y que, para mayor escarnio, son los únicos que se creen que podando, podando, hasta cortar las raíces, se podrá conseguir algún día que la planta crezca fuerte. Y parecen sorprenderse cuando las hojas se ponen mustias y las ramas nunca florecen.

Alemania se ha beneficiado cuando las cosas iban bien, porque con la liquidez inyectada le han acabado llegando pedidos de maquinaria y material ferroviario, o de coches de alta gama. Se beneficia ahora, cuando la crisis de la Deuda azota a otras partes de la Unión (singularmente España e Italia), porque su propia Deuda le sale prácticamente gratis (algunas fuentes cifran en 60.000 millones de Euros su ahorro por este concepto hasta ahora).

La realidad del día a día transmite la sensación de que, para algunos, el Euro es ya un juguete roto, que lo han roto esos vagos del Sur que se han sobreendeudado para vivir un tiempo como si fueran millonarios. Pero conviene no olvidar que tan culpable es el que da como el que toma. Lo que ocurre es que al que da le retorna el beneficio, y al que toma sólo le queda la deuda que no puede pagar.
Dolores de Cospedal, Presidenta de Castilla-
La Mancha y secretaria general del PP.
A ella le toca amenazar a las Autonomías.
(Fuente: teayudamosencontrartrabajo)

Y, mientras tanto, el Gobierno habla pero ya nadie le cree. Lo que dicen parece ser, con bastante seguridad, lo que seguro que NO va a suceder. Genial la conclusión de Gaspar Llamazares en su twitter: Cospedal afirma que no habrá rescate 'total'. De Guindos que aunque lo haya no habrá nuevos ajustes: Ergo habrá rescate con más ajustes.

En estas condiciones, lo único digno que puede hacer un Gobierno que reconoce estar obligado a hacer lo contrario de lo que piensa, y lo contrario de aquello por lo que los ciudadanos le dieron su confianza, sería dimitir y dar paso a unas Elecciones Generales anticipadas, o a otras fórmulas. Lo de convocar un referéndum, a estas alturas, me parece ya ridículo.

Además, pese a estar moribundos, ya han descargado también su revanchismo en una de las pocas instituciones que había recuperado credibilidad en los últimos tiempos: Radiotelevisión Española. Como simple ejemplo, ya han destituido a la excelente Ana Pastor, que conducía con mano de hierro Los Desayunos de TVE. De nuevo reclamo en mi ayuda la sabiduría de Gaspar Llamazares, quien dijo en su twitter: Gracias a Ana Pastor. Nunca me fueron cómodas sus entrevistas, pero siempre fueron interesantes para los ciudadanos. Servicio público. Y es cierto. Ana Pastor nunca dejaba que sus invitados estuvieran cómodos, porque hurgaba buscando las respuestas que los ciudadanos esperan. Azote de los de uno u otro signo, me parece que ilustraba lo que un buen periodista profesional, y más en un Servicio Público, debe ser. Los urdacistas, que ya sabemos cómo las gastan, se la han llevado por delante

Parece que, además, el Gobierno se ve obligado a aplicar medidas que nadie en su sano juicio puede ni remotamente pensar que vayan a resolver los graves problemas que tiene la economía española. ¿Hay enfermos al frente de la Unión Europea?. Ser un alumno obediente le está poniendo a Rajoy contra las cuerdas. Todos los sufrimientos a los que está sometiendo a los ciudadanos de este país no contribuyen ni un ápice a relajar la presión de los mercados a nuestra Deuda, por ejemplo. Cuando movemos el timón pero el rumbo no cambia, ¿no deberíamos pensar que es el timón el que no funciona?.

Otros en la Unión viven felices porque vienen contra España e Italia, pero esos no somos nosotros. ¿No terminará ese juego con el conocido y luego vinieron por nosotros, y ya no había nadie para defendernos?.
Ana Pastor, una excelente periodista y profesional, a
quien se han llevado por delante las hordas urdacistas.
(Fuente: lainformacion)

Yo solamente veo una solución: que el BCE actúe con decisión como lo que debe ser, el Banco Central responsable de la estabilidad monetaria de su zona. No puede, de ninguna forma, refugiarse en que su única misión es velar por la inflación. Es como si no le aplicásemos al enfermo terminal el remedio que podría curarle, sólo porque igual le provoca una ligera acidez de estómago.

Ya sabemos que el montaje del euro se hizo en falso, y que tendremos que rediseñarlo en profundidad o aceptar su desaparición. Pero esa labor tendrá su momento, no ahora mientras griegos, italianos y españoles (entre otros) se acaban de desangrar. Porque cuando ya no quede una gota de sangre en ese área, empezará el tiempo de desangrarse otros, en una espiral sin sentido ni final, que sólo acabará con la última defunción.

No será ningún consuelo ser, simplemente, muertos felices.

JMBA