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lunes, 14 de marzo de 2016

Volando un dron de juguete SYMA X5C1

He cedido a un capricho. Dice el Diccionario de la Lengua Española que un capricho es una


Determinación que se toma arbitrariamente, inspirada por un antojo, por humor o por deleite en lo extravagante y original.

Dron SYMA X5C1, con sus protecciones instaladas y
el mando de control remoto.
(JMBigas, Febrero 2016)


Por su parte, Oscar Wilde sostenía que la única diferencia entre un capricho y una pasión eterna es que el capricho suele durar algo más.



Desde hace ya muchos meses, quizá incluso varios años, me he estado parando embobado delante de los múltiples puestos temporales instalados en zonas comerciales, dedicados a la venta de drones, esos juguetitos que saben volar sin muchas complicaciones aparentes. Este año, pasada la furia compradora de Reyes, ya se podían ver algunos modelos razonables por debajo de los 100 euros.



Con todo ello, el capricho se fue convirtiendo en una tentación.



Buceé por Internet para ver si había alguna recomendación razonable de algún modelo que fuera adecuado para un perfecto lego como yo mismo, sin ninguna práctica previa de vuelo. Con el único objetivo de, en su caso, disfrutar haciéndolo volar e incluso obtener algunos clips de vídeo o algunas fotografías diferentes de lo habitual.



Así, vi un modelo de pequeño tamaño, muy ligero y recomendado por varios (presuntos) expertos para iniciarse en el manejo de los drones: el SYMA X5C1.

Embalaje original.
(JMBigas, Febrero 2016)


En Amazon, este modelo estaba a la venta por un precio muy modesto: 56,79€ (incluyendo los gastos de envío hasta mi casa). Este precio ya no permitía tachar ese capricho de absurdo o inabordable.



No pude seguir resistiendo más al tirón del capricho, y lo compré.



A pesar de que en la web se me decía que la fecha prevista de entrega iba a ser la segunda semana de Febrero (parece que lo envían directamente desde China), lo recibí a plena satisfacción en poco más de dos semanas de plazo.



El aparato es, técnicamente, un quadcopter, es decir que está equipado con cuatro hélices de eje vertical. Todo plástico, su peso total en orden de vuelo es de 106 gramos (incluyendo la batería). Su planta es cuadrada, de 31,5cm. de lado, y su altura total es de 75mm.

Especificaciones del aparato.
(JMBigas, Febrero 2016)


El dron viene montado en su caja, excepto por las protecciones de las hélices, que vienen desmontadas. Basta con presentarlas en su enclavamiento y apretar un tornillito con el destornillador pequeño que también viene incluido en la caja.



Se incluye una batería de Li-Po de 3,7V y 500mAh, que viene instalada en su cajetín, así como una mini cámara (también instalada) que permite tomar vídeos o fotografías con una resolución y calidad razonables (dado lo muy bajo de gama que es el aparato en sí).



La batería tiene un conector que, en orden de vuelo, va en el encaje "Power" para dar potencia tanto al motor eléctrico que mueve las hélices, como a los LEDs que iluminan el aparato, al sistema de control remoto y a la cámara. Ese mismo conector es el que se utiliza para recargar la batería, mediante un cable USB que viene incluido. Para la recarga, hace falta una fuente de USB con tensión (el conector USB de un ordenador, por ejemplo), o un cargador de pared o batería externa que tenga al menos un conector USB. Según las especificaciones y mi propia experiencia, la carga completa puede tardar unos 75 minutos (mejor contar con un par de horas), y suministra energía para poder volar 5-7 minutos.

La cámara, instalada sobre el cajetín de la batería,
en la parte inferior del aparato.
(JMBigas, Febrero 2016)


Parece muy poco tiempo esos cinco o siete minutos de vuelo. Pero cuando uno descubre que mantener el aparato en el aire más allá de unos pocos segundos es una labor titánica que requiere de un aprendizaje completo, la duración ya es más razonable. De todas formas, se pueden comprar baterías adicionales a precios muy económicos. Por poco más de 12€ también he comprado cuatro baterías de 600mAh con su correspondiente cable cargador simultáneo para las cuatro.

Cajetín inferior, para la batería.
(JMBigas, Febrero 2016)


La cámara, instalada sobre el cajetín de la batería, en la parte inferior del aparato, lleva insertada una tarjeta microSD de 4GB (aunque la documentación hablaba de 2GB). Con 4GB se puede grabar casi una hora de vídeo y/o varios cientos de fotografías.


Graba clips de vídeo en formato AVI, con resolución de 1280x720 pixels, y ocupa, aproximadamente, 1MB por segundo de grabación. Los guarda en una carpeta de Vídeo y los nombra con una raíz genérica y una numeración correlativa, que empieza de nuevo cada vez que vaciamos la tarjeta, por volcado al ordenador, por ejemplo. Esto significa que nos encontraremos con nombres repetidos en diferentes sesiones de vuelo, y nos obliga a prever una estructura razonable de carpetas, en el ordenador o donde sea que lo almacenemos, para evitar problemas o borrados accidentales, y para facilitar su localización posterior.

Las fotografías las guarda en formato JPG con resolución de 2560x1440 pixels, en su correspondiente carpeta de Fotos. Cada una tiene un tamaño en el rango de los 200-400KB. Por supuesto, los metadatos Exif de cada foto son prácticamente inexistentes. 
El aparato en disposición de vuelo.
(JMBigas, Febrero 2016)

El único inconveniente que he detectado es que la marca de fecha no obedece, para nada, a la fecha real. En mi caso, cada sesión empieza el 1/10/2013 1:00 horas. Si queremos tener el material obtenido respetando un cierto orden, deberemos poner algo de trabajo adicional en el archivado.



El dron se maneja mediante un control remoto, también incluido en la caja. El usuario debe proporcionar cuatro pilas AA (no incluidas en el envío).



Manejar el vuelo de un dron de este tipo requiere dominar un par de conceptos muy simples. El control remoto tiene dos joysticks, que gestionan la elevación y la dirección del movimiento. Pero no nos engañemos, dominar el vuelo requiere una coordinación de movimientos que precisa de una fase de aprendizaje. Esta será más o menos larga dependiendo de la pericia o torpeza del piloto.


El joystick izquierdo gestiona la elevación del aparato (moviéndolo hacia adelante o hacia atrás). Moviéndolo a derecha o izquierda, provocamos el giro del aparato, para orientarlo en la dirección hacia la que queremos que avance. El joystick derecho gestiona la inclinación del dron y, por lo tanto, el sentido en el que avanza. Hay tres interruptores para el trim o ajuste fino, de modo que con los joysticks centrados, el aparato se esté quieto en el aire, sin subir ni bajar ni inclinarse hacia ningún lado. Hay un interruptor adicional para la gestión de la cámara. Hacia abajo activa la toma de vídeo (un segundo movimiento la detiene). Hacia arriba provoca la toma de una fotografía.
Control remoto (requiere de cuatro pilas AA no incluidas).
(JMBigas, Febrero 2016)

Para cualquier usuario no experto, los primeros vuelos no duran más de cuatro o cinco segundos. El dron se eleva (al activar el joystick izquierdo), pero luego tiende a escorarse hacia uno u otro lado por falta de coordinación en el manejo, y se acaba precipitando al suelo. En las pruebas que realicé los tres o cuatro primeros días, siempre indoor, en el salón de casa, el aparato acabó todas las veces por el suelo, bajo la mesa de centro, atrapado junto al sofá, o descangallado en cualquier rincón.


Por eso es imprescindible, como primera provisión, instalar las protecciones de las hélices, que es la parte, lógicamente, más sensible del aparato. De hecho, en la caja original viene un juego completo de hélices de repuesto.



Con una docena de sesiones de vuelos de prácticas, ya he conseguido desarrollar los automatismos necesarios para que en la mayoría de veces el aparato despegue y luego aterrice tras un vuelo razonablemente estable.


Típicamente, una sesión de vuelo empieza instalando una batería cargada en el cajetín correspondiente, insertando el conector en la clavija de Power. A continuación se deja el aparato en su lugar (pretendido) de despegue, y se pone en marcha accionando su interruptor. Las luces LED se encienden de modo intermitente.
Se incluye un juego completo de hélices de repuesto.
(JMBigas, Febrero 2016)

El siguiente paso es la sincronización del aparato con el mando remoto. Para ello se acciona el interruptor del mando remoto y, a continuación, se desplaza el joystick izquierdo completamente hacia adelante y luego hacia atrás. Las luces LED quedan ya fijas, y el aparato está preparado para volar.


La mejor recomendación práctica para que la primera fase de aprendizaje no sea una catástrofe sería seguir estos tres sencillos pasos, de progresiva complejidad:



1) Definir un punto de despegue y aterrizaje. Por ejemplo, una mesa de centro, o la mesa del comedor. Sobre él, realizar vuelos sin desplazamiento, simplemente despegando, manteniendo el aparato estable y hacerlo descender a continuación para un aterrizaje suave en el mismo punto.

Accesorios incluidos: batería, destornillador y
adaptador USB.
(JMBigas, Febrero 2016)

2) Definir un punto de despegue y otro de aterrizaje (por ejemplo las dos mesas). Sin giro del aparato, intentar un despegue del primer punto, un desplazamiento hacia el segundo, y un suave descenso y aterrizaje en él. Para facilitar el aprendizaje, recomendaría orientarse siempre de frente a la cola del aparato. De esta forma, los movimientos de inclinación son los naturales, ya que los ejes del aparato y los del mando remoto están alineados.

3) Realizar el mismo ejercicio que en el paso anterior, pero incluyendo el giro del aparato. Por ejemplo, lo orientamos a Norte (un decir), en el punto de despegue. Lo elevamos y lo hacemos girar para que se oriente en la dirección del punto de aterrizaje (supongamos Sur). Una vez aterrizado, repetimos el ejercicio en sentido inverso.

Cable USB suministrado para la carga de la batería.
El cargador a red debe ponerlo el usuario.
(JMBigas, Febrero 2016)

El automatismo más complicado de desarrollar es el de entender que el movimiento de los joysticks provoca los correspondientes movimientos del aparato, en función de sus propios ejes, que no siempre coincidirán con los del mando, salvo que nos movamos permanentemente para estar siempre de frente a la cola del aparato, lo que, en general, no es posible. Por ejemplo, si el aparato está orientado hacia nosotros, al mover el joystick derecho hacia adelante, el aparato avanzará, es decir, se aproximará a nosotros. Este movimiento es el contrario del que la intuición más básica nos indicaría.

Por ello, lo más recomendable es hacerse la idea de que vamos a bordo del aparato y, de esta forma, los ejes de movimiento de mando y aparato estarán coordinados, evitando derivas contrarias a los que sería nuestra intención original. No es fácil, pero puede conseguirse tras unos cuantos accidentes. Ventajas de que sólo sea un juguete y de que no vayamos a bordo.
Compra adicional: cuatro baterías con su cargador
USB simultáneo.
(JMBigas, Febrero 2016)

Todavía no he realizado ninguna prueba outdoor. Conviene tomar algunas precauciones básicas. El aparato es muy ligero, por lo que si hay algo de viento, se puede desestabilizar con mucha facilidad. Hay que evitar su uso donde haya concentración de personas ajenas al evento. Aunque su capacidad de hacer daño a las personas es muy limitado, resulta muy desagradable que se te precipite encima. Y, por supuesto, antes de salir al exterior conviene que dominemos sin ningún problema los tres pasos que he mencionado anteriormente. De acuerdo a las instrucciones incluidas (únicamente en inglés), el alcance del control remoto es de unos 50 metros.

En fin, un juguete muy entretenido que, en algunas ocasiones, nos puede permitir tomar alguna fotografía o un clip de vídeo desde una perspectiva muy diferente de lo habitual.

Que lo disfrutéis.

Seleccionando algunas tomas de la cámara del aparato, y también de otra cámara externa, he editado un vídeo que os dará una idea de lo que podéis esperar en esa primera fase de aprendizaje.


JMBA

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