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martes, 20 de noviembre de 2012

Viaje a la Galicia Interior 3 - Cañón del Sil, Ribeira Sacra, Monforte de Lemos

Era sábado, 18 de Agosto, y ese día residía en Orense capital, y tenía previsto realizar una excursión por la Ribeira Sacra, visitando alguna bodega y navegando por el Cañón del Sil.
Uno de los catamaranes de la Diputación de Lugo,
en el embarcadero de Doade.
(JMBigas, Agosto 2012) 

Había consultado exhaustivamente por Internet los servicios de navegación, pero debo decir que las informaciones eran a menudo confusas: de algunos horarios no quedaba claro si eran sólo de temporada, o sólo de fin de semana, y la situación de los embarcaderos (ver mi nota sobre el uso del GPS por Galicia) no quedaba bien definida sin posible error.

Quería visitar una bodega señera de la Denominación de Origen Ribeira Sacra, en las riberas del Sil,la Ponte da Boga, en Castro Caldelas (Ourense), pero no disponía de las coordenadas concretas y era consciente de que la información que le había introducido a mi GPS podía resultar confusa.

Me planteé la posibilidad de contratar una excursión organizada para el día, por ejemplo con Viajes Pardo, pero al final preferí aventurarme al descubrimiento por mi cuenta, con mi propio coche.

Salí, pues, de Ourense, prontito por la mañana, tras un correcto desayuno en el buffet del hotel (el Princess, como ya he contado), sin tener las cosas muy claras. Mis únicas indicaciones para el primer movimiento eran hacia Castro Caldelas (una población de cierta relevancia comarcal, con unos 1.500 habitantes) y luego hacia abajo, a las orillas del Sil, donde debería haber un embarcadero desde el que no tenía claro qué podría ofrecerme.

Hasta Castro Caldelas, el recorrido no tenía muchas dificultades. Por la carretera provincial OU-536 pasé por algunos pueblos como O Pereiro de Aguiar y Esgos. Esa mañana de sábado, el centro de Castro Caldelas estaba tomado por el mercado callejero. No paré (ya que serían las diez, quería visitar la bodega y llegar al presunto embarcadero no más tarde de las once, de acuerdo a las informaciones incompletas de que disponía). Por entre los puestos del mercado, conseguí pasar con el coche hacia la carretera (una sucesión de curvas en fuerte pendiente descendente) que lleva hasta las orillas del río Sil. A mitad de camino, el GPS me quiso llevar por algunas desviaciones que me parecieron impracticables, persiguiendo la bodega que le había programado. Pero como no vi señalización alguna que reforzara esas indicaciones, desistí de visitarla y seguí camino abajo hasta el nivel del río.
Navegando por el Cañón del Sil, entre viñedos en
terrazas de fuertes pendientes.
(JMBigas, Agosto 2012)

En una zona habilitada para ello, paré el coche junto al Sil y, afortunadamente, había algunos otros coches también detenidos allí, y conseguí que me indicaran el corto camino hasta el embarcadero de Doade. Efectivamente, el embarcadero está ya en la provincia de Lugo, y para llegar a él se sigue la carretera (que lleva hasta Monforte de Lemos), se cruza el río Sil por el llamado puente de Doade, y el embarcadero está a continuación. Para facilitar vuestra visita, las coordenadas del embarcadero de Doade son las siguientes: 42,42019722ºN y 7,44322777ºO.

El embarcadero de Doade consta de un pequeño edificio donde hay un bar, junto al que se dispone de una docena de plazas para aparcar el coche en batería. Cuando llegué (serían las diez y media de la mañana), el bar (y todo lo demás) estaba cerrado, aunque había algunos visitantes rondando por los alrededores. Pegado en una verja, un papel (parecía) informar de que a las 11.15 había ese día un servicio de crucero por el Cañón del Sil en catamarán.

En la mutua confianza de que todos los que estábamos allí íbamos a lo mismo, decidí esperar un poco, a ver cómo se desarrollaban los acontecimientos. Me daba cierta tranquilidad el hecho de que, en el pantalán del embarcadero, había dos catamaranes atracados, uno mayor que el otro. Para añadir algo de confusión, un hombre con una furgoneta ofrecía un servicio de navegación alternativo, en un barquito más pequeño, que estaba atracado en un pantalán al otro lado del río (en la provincia de Ourense).

Algo antes de las once, aparecieron tres funcionarios de la Diputación de Lugo (que es quien presta ese servicio de navegación), un hombre y dos chicas. Abrieron uno de los almacenes del nivel inferior, sacaron una mesa y un par de sillas, y empezaron el proceso de venta de billetes. Efectivamente, habría un crucero de un par de horas por el Cañón del Sil, que tenía prevista su salida a las 11.15.

Leyendo de un cuaderno manuscrito, empezaron por llamar por su nombre a los que habían realizado una reserva por Internet (¡¡¡???). Algunos estaban y otros no. A cada grupo le fueron vendiendo los correspondientes billetes para la travesía (9,50 Euros, con alguna rebaja para los niños y para la tercera edad). Terminada la revisión de reservas, empezó el proceso para el resto del público presente, en un orden que se inventó sobre la marcha, pues no se había constituido ninguna cola en condiciones. De hecho, hubo alguna trifulca por ello, por parte de alguna de esas personas que puede desgañitarse sin límite tratando de defender sus (insignificantes y dudosos) derechos.

Había sitio para todos, sin problema, y la excursión no empezaba hasta que todos tuviéramos el correspondiente billete y hubiéramos subido a bordo, por lo que esas disputas eran simplemente inútiles. En un cierto momento, una de las chicas le indicó al hombre que hoy saldremos con el (catamarán) grande. Todo el proceso transmitía la sensación de un cierto desorden repetido indolentemente en el tiempo.

En el catamarán había sitio sobrado para todos, de modo que no había ningún problema en desplazarse por su interior, buscando el mejor ángulo para las fotografías que quisieras tomar. La travesía fue una auténtica gozada. El río Sil se mueve en el interior de un Cañón de empinadas laderas. Pero en muchas zonas de esas laderas de fuertes pendientes, se cultivan viñedos de la D.O. Ribeira Sacra, en lo que coloquialmente se conoce como viticultura heroica. Acceder a esas terrazas con pendientes a menudo superiores a los 45 grados para atender a las viñas, o para la vendimia, resulta difícil de imaginar. Pero algunos caminos recorren las laderas, en zigzag, de modo que a menudo hay un camino junto a la parte alta de uno de los viñedos, o también por la parte baja. De repente puede verse una furgoneta (o incluso un tractor) aparentemente colgado sobre el vacío, junto a los viñedos.
Alguna parcela tiene hasta raíles, para facilitar el
transporte de los racimos en la vendimia.
(JMBigas, Agosto 2012)

En algunas parcelas se han dispuesto unos pequeños raíles que la recorren de arriba abajo. De este modo, es posible movilizar algún sistema de vagonetas que facilite el acceso de los racimos recién cortados hasta uno de los caminos periféricos, a donde puede acceder un vehículo motorizado, para realizar con más comodidad el resto del trayecto hasta la bodega.

El cauce del Sil en toda esa zona está totalmente regulado por diversas presas, por lo que la navegación es absolutamente plácida. Pero en algunos años de mucha sequía, ha habido que suspender el servicio de navegación en catamarán, por no disponer de suficiente margen de profundidad para la seguridad del trayecto.

En algunas zonas, las laderas son más rocosas y no hay viñedos. Pero la erosión del tiempo ha creado en las rocas formas caprichosas, como algunas caras que podemos pensar que son los Guardianes de Piedra del Cañón del Sil.

Durante todo el trayecto en el catamarán, no hay comentarios sobre el paisaje por el que se discurre, y la megafonía del barco (suponiendo que exista) permanece muda.

A la vuelta al embarcadero, ya pasada la una de la tarde, el bar de la planta superior estaba abierto y, aparte de visitar los sanitarios, se podía tomar algún piscolabis, sandwich o refresco, así como comprar algunos vinos de la Ribeira Sacra, a la venta en el establecimiento.

Desde allí seguí camino, por la misma carretera, hacia Monforte de Lemos. En la subida desde el nivel del río hay algunos lugares donde se puede estacionar el vehículo, y se dispone de unas maravillosas vistas sobre el Sil, el Cañón y las laderas plagadas de viñedos.

Monforte es una pequeña ciudad (unos 20.000 habitantes) cruzada por el río Cabe (un afluente del Sil). Muy monumental, en lo alto de la colina está el Monasterio de San Vicente del Pino, donde existe un Parador de Turismo. Quería visitar en Monforte la Casa do Viño, la sede de la Denominación de Origen Ribeira Sacra, que dispone de una pequeña tienda y de una pulpería (restaurante) donde se puede comer. Está situada en la Rúa Comercio, en zona peatonal.

Aparqué el coche (tras dar varias vueltas) en el Campo San Antonio, al otro lado del río, a unos escasos cinco minutos andando de la Rúa Comercio. Ese sábado de Agosto, en Monforte de Lemos hacía un calor abrasador. Llegué a la Casa do Viño hacia las dos y cuarto de la tarde, pero la tienda estaba cerrada desde las dos, y no reabría hasta las cuatro y media. Para hacer tiempo (y para saciar el hambre, que a esas horas ya acuciaba), decidí comer en la propia Pulpería del lugar. Me ofrecieron un Menú del Día muy sabroso, a precio cerrado (creo recordar que a 10 Euros), que acepté. Pero les pedí acompañarlo con algún buen vino blanco de la Ribeira Sacra. Me ofrecieron una posibilidad muy imaginativa. De cualquiera de las cuatro variedades que servían por copas en la barra, me podían abrir una botella, servirme a voluntad, y al final de la comida me cobraban de acuerdo a lo que hubiera efectivamente bebido. Así pues, acompañé el menú con una botella de Blanco de Blancos de la Adega Ponte da Boga (que finalmente no había podido visitar), una mezcla deliciosa de uvas Godello y Albariño, con una pizca de Dona Branca.
El río Cabe (afluente del Sil) a su paso por
Monforte de Lemos.
(JMBigas, Agosto 2012)

Cuando terminé de comer quedaba todavía más de media hora hasta que abriera la tienda por la tarde, por lo que decidí pasear un poco por el centro. La apariencia de las calles, bajo un Sol inclemente y con un calor asfixiante, era de siesta total. Tuve que refugiarme en un bar refrigerado para tomar un café con hielo y dejar discurrir el tiempo.

Pasadas las cuatro y media, volví a la tienda de la Casa do Viño, donde pude comprar algunas botellas variadas de las diversas subzonas de la Ribeira Sacra, entre ellas una del Blanco de Blancos con el que había comido, y un tinto muy especial de la misma bodega, el Capricho de Merenzao, una oda a las uvas autóctonas que pueblan la Ribeira Sacra.

De vuelta hacia Ourense, tomé esta vez una ruta algo más al Oeste, el camino del Miño. Me detuve, cerca de Chantada, en la presa de Belesar, donde hay un pequeño club náutico que ofrece, creo, algún servicio de navegación turística por el Miño, aunque no conseguí aclararlo del todo. Pero sí pude deleitarme con más laderas tupidas de viñedos.

Ya en Ourense, visité el Centro Comercial Ponte Vella, desde el que se tiene una maravillosa panorámica de los puentes sobre el río Miño, pero eso ya os lo he contado en otra ocasión.

El domingo por la mañana levanté el campamento del hotel de Ourense, y mi destino para la noche era Viveiro, en la llamada mariña lucense, junto al Mar Cantábrico.
Presa de Belesar, sobre el río Miño, en Chantada (Lugo).
(JMBigas, Agosto 2012)

Quería, sin embargo, visitar otro embarcadero en el río Sil, del que también había leído algunas informaciones inconcretas, el Embarcadero de Santo Estevo, próximo al Monasterio y al Parador del mismo nombre. Este embarcadero está situado en el concello de Nogueira de Ramuín, bastante más al Oeste que el de Doade. No tiene propiamente zona de aparcamiento, pero es posible dejar el coche en los laterales de la rampa de acceso al nivel del río (coordenadas 42,40769166ºN y 7,6425972ºO). Está junto a la presa de San Esteban (Santo Estevo) sobre el río Sil.

Cuando llegué, pasadas las once de la mañana, había un par de chicas vendiendo billetes para una excursión de navegación en catamarán por el Cañón del Sil. Esta vez se trataba de una empresa privada (ligada a Viajes Pardo, con oficina en la calle Juan XXIII de Ourense) y el viaje resultaba algo más caro (14,50 Euros). Aunque la víspera ya había navegado en catamarán por el Sil, como ya estaba allí decidí aprovechar la ocasión para repetir experiencia.

Desde Doade se parte río abajo (hacia el Oeste), mientras que de Santo Estevo se va primero río arriba, hacia el Este. Los dos recorridos tienen una pequeña parte común, pero globalmente resultan bastante complementarios. Esta vez el catamarán era algo más pequeño, y había menos movilidad para escoger el emplazamiento para las mejores tomas. En tierra sólo reservé una plaza con mi nombre. Luego nos llamaron para el embarque en un cierto orden, y finalmente tuve que pagar el billete ya a bordo. Durante todo el recorrido de ida, por megafonía la misma chica que vendía los billetes fue comentando el paisaje por el que discurríamos, aunque, en general, se oía bastante mal.
Embarcadero de Santo Estevo (concello de
Nogueira de Ramuín)
(JMBigas, Agosto 2012)

No me arrepiento de haber realizado las dos travesías, aunque con una sola ya se hace uno una idea cabal de los paisajes que ofrece el Cañón del Sil.

De vuelta de la navegación, tomé un piscolabis (un sandwich caliente) en el bar del embarcadero y luego seguí camino hacia Lugo y Viveiro. Pero esa ya es otra historia, que os contaré en el próximo capítulo.

Aparte de las fotografías que he seleccionado para ilustrar este artículo, podéis acceder a una completa colección de 56 fotografías, pinchando en la foto del embarcadero.

Cañón del Sil y Monforte de Lemos


También podéis ver un breve vídeo con imágenes impresionantes de la navegación por el Cañón del Sil y las laderas de fuertes pendientes llenas de viñedos.



JMBA

jueves, 15 de noviembre de 2012

A vueltas con el Banco Popular, ¿qué hago?

A principios de 2010 conseguí una cierta afluencia de efectivo. Busqué en diversas entidades financieras las mejores condiciones que ofrecían para un depósito, y al final escogí el Banco Popular, con quien nunca había tenido relación alguna con anterioridad.
Ángel Ron, Presidente de Banco Popular.
(Fuente: noticiasbancarias)

Abrí entonces una Cuenta Corriente y un Depósito, y dediqué una pequeña cantidad a comprar acciones de la entidad (depositadas en una cuenta de valores del propio Banco Popular). Repetidamente el Banco Popular había sido considerado por los analistas como una de las entidades financieras más rentables (incluso a nivel internacional), y tenía fama de un conservadurismo en sus decisiones que lo convertía en aparentemente muy fiable. Su histórica relación con el Opus Dei parecía infundirle templanza a sus órganos de dirección.

Compré en ese momento la acción a 4,91 Euros. Desde entonces hasta la fecha de hoy, han distribuido en varias ocasiones dividendo en efectivo, y también han implementado varias veces la posibilidad de cobrar el dividendo en acciones. Alguna vez acepté acciones en lugar de efectivo, mientras que en alguna otra ocasión  preferí hacer caja y vender los derechos en el Mercado Continuo.

De media por acción, en estos casi tres años, he percibido en efectivo un dividendo bruto de 0,2366 Euros, de los que habría que deducir los correspondientes impuestos.

Como he vendido los derechos en alguna ocasión, y también he recogido algunas acciones adicionales sin cargo, el coste fiscal de compra por acción actual es de 4,4874 Euros.

Si esos 4,91 Euros que pagué por una acción los hubiera puesto en un depósito al 3% TAE, tres años después tendría la cantidad de 5,3653 Euros.

En todo este tiempo, el valor de la acción del Banco Popular ha estado fluctuando mucho, pasto, entre otras muchas cosas, de los bajistas que toman posiciones cortas (hoy vetadas temporalmente por la CNMV). Alcanzó los 5,9970 Euros (14/4/10), pero bajó poco después hasta 3,96 Euros (4/6/10). Recuperó un poco el tono hasta los 5,2740 euros (3/8/10), pero se deslizó otra vez hacia abajo, cerrando el año 2010 a 3,84 euros (30/12/10). Durante 2011 se mantuvo casi todo el año con un valor entre los 3 y los 4 Euros, pero superó los 4 en alguna temporada. Cerró 2011 a 3,52 euros (30/12/11), habiendo bajado en algún momento de los 3 Euros (2,9139 Euros el 21/11/11).

Empezó 2012 manteniéndose (por arriba o por abajo) en el entorno de los 3 Euros (3,11 Euros el 14/3/12).  Pos San Isidro perforó el nivel de los 2 Euros (1,9850 euros el 15/5/12), y desde entonces no ha recuperado ese nivel, deslizándose casi continuamente, hasta llegar a los 1,0250 Euros hace dos días, el 13 de Noviembre.

El diagnóstico para el Banco Popular de la auditoría de Oliver Wyman fue que, en las circunstancias más adversas podía necesitar capital adicional por hasta 2.500 millones de Euros. El Consejo de Administración del Banco Popular decidió no recurrir a capital público (el FROB), y convocar una Junta Extraordinaria de Accionistas (celebrada el pasado 10 de Noviembre) para aprobar una ampliación de capital por ese importe, la que yo denomino Ampliación Monstruo. La ampliación efectivamente se aprobó en dicha Junta (aunque hubo, lógicamente, algunas diatribas por parte de accionistas muy molestos con la evolución del valor de la acción).

Con la Ampliación Monstruo planteada, el total de acciones de Banco Popular pasará del entorno de los 2.000 millones de acciones hasta por encima de los 8.000 millones de acciones. Con ello, cada acción existente pasará a valer el 25% (es decir, una cuarta parte) del porcentaje de Banco Popular que representaba antes de la ampliación. Por cada acción en su poder la medianoche del 13 al 14 de Noviembre, el accionista ha recibido un derecho de ampliación, que le permite comprar tres acciones nuevas.

El valor nominal de las acciones existentes y las nuevas es de 0,10 Euros (es decir, 10 céntimos de euro). Y la Ampliación finalmente se ha planteado con una prima de emisión de 0,301 Euros. Por lo tanto, cada accionista tiene derecho a comprar tres acciones nuevas por un importe total de 1,203 Euros por cada acción que poseyera el día D.

El 14 de Noviembre, este miércoles, la acción ya cotizó ex-derecho, y cerró a 0,5790 Euros, mientras que cada acción nueva por esta Ampliación Monstruo se compra por 0,401 Euros, lo que representaría un descuento de algo más del 30%. Este jueves, la acción sigue bajando, y a las cuatro y media de la tarde se cotiza ya a solamente 0,57 Euros.

Como accionista dispongo de un derecho de Ampliación por cada acción vieja, y tengo tiempo hasta el 28 de Noviembre para decidir qué hago con él.

Tengo dos alternativas. Si me acojo a la Ampliación Monstruo, compraría tres acciones nuevas por 1,203 Euros, y pasaría a tener cuatro acciones. El coste total de compra de las cuatro sería de (4,4874+1,203) = 5,6904 Euros, es decir, el equivalente a 1,4226 Euros por acción. A la cotización actual de 0,57 Euros, estaría perdiendo el 59,9% de la inversión inicial.

Los derechos, durante el período de la Ampliación son negociables, es decir, se pueden vender en el Mercado Continuo si uno decide no acudir a la Ampliación. Aunque el miércoles llegaron a cotizar próximos a los 0,60 Euros, su valor actual es de 0,4610 euros. Si vendo el derecho, tendría una sola acción que me habría costado en total (4,4874-0,4610) = 4,0264 euros. Con la cotización actual, estaría perdiendo el 85,84% de la inversión inicial.

La Entidad ha estimado que el valor de la acción debería remontar hasta el nivel de los 1,70 Euros en los próximos tiempos (sobre dos años, por ejemplo). Sin embargo, los analistas piensan que esa previsión es muy optimista, y definen más bien un umbral de 0,66 Euros como valor más probable.

Si no acudo a la Ampliación, hago caja y pillo aproximadamente medio euro en efectivo por acción, pero la acción pasa a tener un valor residual, con lo que, en la práctica, es casi deshacer la posición en Banco Popular.

Si acudo, debo sacar del bolsillo 1,203 euros por cada acción vieja y, de momento, consigo reducir las pérdidas del 86 al 60% del total de la inversión, en la confianza de que el valor remonte su cotización por encima de los 1,4226 euros (desde los 0,57 euros actuales) que sería mi nuevo umbral de rentabilidad.

Francamente, mi capacidad de asombro ya está desbordada. Esto me suena a que, después de la primera estafa (esa en que nos convencieron a todos de que éramos ricos y de que la vivienda no podía hacer otra cosa que seguir subiendo de precio), esta sería la segunda, específicamente dirigida a los accionistas. Y muchos de los accionistas (por lo menos, ese es definitivamente mi caso) somos particulares que pusimos algunos ahorrillos en acciones del Banco Popular, en la confianza de que, en el largo plazo, íbamos a obtener alguna rentabilidad mejor que si hubiéramos dejado ese dinero en un depósito a plazo fijo.

Con todo este historial que te he contado tan prolijamente hasta aquí, querido lector, tú ¿qué decisión tomarías?.

JMBA


(20/11/12) - Al final he decidido acudir a la Ampliación Monstruo, utilizando el criterio del mal menor. El precio de compra (0,401 Euros) es muy atractivo. Mientras la cotización no baje de ese valor (lo que parece muy improbable), conseguiré mitigar algo las pérdidas de la acción inicial. De no acudir, la acción inicial, para mí de valor superior a los 4 Euros, pasaría a no valer prácticamente nada y a acumular unas pérdidas imposibles de compensar jamás. Si la acción, en uno o dos años, consigue mantenerse por encima de los 1,4226 euros, entonces el conjunto de la acción vieja y las 3 nuevas me rendirá algo de plusvalía.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Hablemos de Gayumbos

Hoy, 14N, está convocada una Huelga General en España, y movilizaciones en diversos países europeos, en contra de los recortes al estado del bienestar, realizados desde la óptica neoliberal. No parece el mejor día para reflexionar y escribir sobre temas de trascendencia social o económica. Es por ello que he escogido un tema menor, el de los gayumbos o calzoncillos, que tiene trascendencia sólo para todos los hombres del mundo en su vida cotidiana.
No nos fijemos sólo en los gayumbos, sino muy
especialmente en si nos parecemos (o no) al modelo.
(Fuente: compradiccion)

Empecemos por ponernos de acuerdo en la nomenclatura, que no es tema baladí. El Diccionario de la Real Academia sólo reconoce la forma plural de la expresión coloquial gayumbos (aclarando que el origen de la palabra es incierto):


gayumbos.
1. m. pl. coloq. Esp. calzoncillos.



Por su parte, la definición del término calzoncillo incluye una recomendación para su uso habitual en plural:


calzoncillo.
(Del dim. de calzón).
1. m. Prenda de la ropa interior masculina, que cubre desde la cintura hasta parte de los muslos, cuyas perneras pueden ser de longitud variable. U. m. en pl. con el mismo significado que en sing.



Con todo ello, la conclusión es que la forma académica sería ponerse los calzoncillos, mientras que una forma coloquial aceptada sería ponerse los gayumbos.

Para mí hay un matiz adicional, que no está recogido en el Diccionario. Mientras que la palabra calzoncillo implica unas ciertas hipótesis de diseño, los gayumbos son cualquier prenda de último recurso (es decir, en contacto directo con la piel) cuya finalidad sea cubrir (recoger, abrigar) los órganos genitales y la zona rectal. De esta forma, al hablar de gayumbos, estaremos hablando indistintamente de los (llamados) slips, los Boxer, los tangas o cualquier otro diseño que exista o pueda surgir en el futuro con igual objetivo y misión.

La segunda consideración semántica interesante es sobre el por qué de la utilización para el diminutivo de la forma -illo. Podría utilizarse la forma -ito (calzoncito) o incluso la forma que habitualmente tiene cierta carga despectiva -uelo (calzonzuelo). Para la forma -illo, de nuevo el Diccionario nos ilumina:


-illo, lla.
1. suf. Tiene valor diminutivo o afectivo. Arbolillo, librillo, guapillo, mentirosilla.Aunque no todos los sustantivos formados con este sufijo tienen auténtico valor diminutivo, suelen aproximarse a él: p. ej.organillo con relación a órgano; molinillocon relación a molino; camilla con relación a camaetc. A veces, toma las formas-ecillo, -ececillo, -cillo. Panecillo, piececillo, amorcillo.



Como el sufijo tiene un valor diminutivo o afectivo, significa que, de una u otra forma, sentimos cierto afecto por esta prenda. Lo cual tiene sentido si consideramos que se trata de la prenda que habitualmente se encuentra más próxima a lo que constituye para muchos hombres el centro de su mundo (al menos en ciertas etapas de sus vidas). Además, la RAE nos advierte de que no todos los sustantivos con este sufijo tienen auténtico valor diminutivo. En otras palabras, nos anticipa el hecho de que un calzoncillo no es (sólo) un calzón pequeño, sino que es una especie de calzón con una misión bien definida. La comparación entre molinillo y molino puede ser relevante para la comprensión de esta sutileza.

Por las características de su relación con los gayumbos, los hombres (seres humanos de género masculino) podrían clasificarse en tres grupos:

1) Aquellos que cada día, después de la ducha o baño, se ponen unos gayumbos limpios, con la idea de que desempeñen durante toda la jornada sus tres funciones básicas: cubrir, sostener o fijar y abrigar. Su principal deseo es que los gayumbos resulten cómodos de llevar durante toda la jornada, y que faciliten, dentro de lo posible, las varias operaciones de micción que deberá realizar durante la jornada en lugares diversos.

2) El segundo grupo (muy probablemente bastante menos numeroso) está formado por los hombres que se ponen los gayumbos limpios con la idea de que, muy probablemente, deberán mostrarlos en algún momento de la jornada, o incluso se los tendrán que quitar. Son los que creen y conocen los intercambios sexuales sobrevenidos y espontáneos, y seguramente la realidad les confirma sus creencias algunas veces. A las tres funciones básicas de los gayumbos, este grupo le añade una cuarta que es la estética, la función de embellecer o decorar su zona pélvica. Entre los criterios para la elección del modelo de gayumbos que utilicen primará, pues, la función estética sobre todas las demás. Parece evidente que un modelo boxer resulta bastante más atractivo y estético que un slip pero, al menos para mí, resulta bastante más incómodo para la vida práctica diaria real (vamos, real para alguien que se considera, sin dudarlo, del primer grupo).

3) Del tercer grupo no tengo constancia, pero con seguridad existirá en una proporción que yo desconozco. Aquí estarían los hombres que NO se ponen unos gayumbos limpios cada día. Serán esclavos de tener que arrancárselos (como la operación de quitar el papel a las madalenas) más que quitárselos, y deberán estar habituados a que la zona color óxido debe ir siempre por delante, mientras que la marrón debería ocupar la parte trasera, con el objetivo de evitar engorrosos contubernios.

En lo que se refiere a la comodidad de uso, hay tres factores determinantes: el diseño (la forma, el patronaje), si tienen (o no) una abertura frontal que facilite las operaciones de micción y lo agradable (o no) que resulte el tejido de que están fabricados, así como las correspondientes zonas elásticas de fijación.

A efectos prácticos, dejemos aparte de nuestras consideraciones a los tangas (que deberían tratarse como objetos de lencería erótica, ya que no se trata propiamente de calzoncillos) y los gayumbos (suponiendo que existan) con incrustaciones de piedras preciosas u otras manifestaciones del lujo.

En cuanto a la forma o patronaje, cada cual tiene sus preferencias. En mi caso, soy partidario de los de pequeño tamaño, los llamados slips, que apenas cubren ninguna parte de los muslos. Si acompaña la forma física y una morfología y distribución de masas adecuada (que no es mi caso, por cierto), aportan una cierta idea de deportividad o incluso de que quien los lleva es un atleta. Válido para cualquiera, transmiten una sensación completa de libertad de movimientos.
(Fuente: desafiointerior)

Los llamados boxers son más bien calzones (sin el diminutivo), pensados casi para poder ser llevados por fuera. Típicamente, quien lleva habitualmente boxers confía instintivamente en que tendrá que enseñarlos en algún momento durante la jornada. Cada cual debe ponderar la (relativa) incomodidad de llevarlos puestos durante todo el día (tiranteces en los muslos, sensación de tener limitadas las capacidades motrices) con la superior estampa de su exhibición o exposición pública. La frecuencia relativa de las diversas situaciones le dictará a cada cual la que resulte la opción más adecuada para él.

El tema de las aberturas frontales es de gran calado. Como la Naturaleza es sabia (y economiza en todo lo que puede), el hombre dispone de un único órgano para dos funciones diferentes (que nunca coexisten en el tiempo; de hecho resulta dramático si lo hacen). Desde el punto de vista de la micción, el pene es una canalización externa orientable, que facilita la eliminación de residuos líquidos. Junto al recto, es uno de los dos órganos excretores principales del cuerpo humano masculino. La abertura frontal de los gayumbos facilita, qué duda cabe, las operaciones de evacuación líquida. Pero hay que reconocer que resultan muy antiestéticas, especialmente si la prenda ya está bastante usada y la abertura tiende a desbocarse, incumpliendo puntualmente una de sus funciones principales (la de cubrir).

Si no existe abertura en los gayumbos, la operación de miccionar puede complicarse más allá de lo deseable. Conducir la canalización por encima del borde de los gayumbos es una operación ciertamente acrobática, y puede producir incómodos estrangulamientos. Siendo la mejor alternativa la de desvestirse parcialmente antes de miccionar, recurriendo algunas veces, por mor de la comodidad, a la operación de orinar en posición sedente.

Siendo el mecanismo, como ya se ha dicho, de naturaleza orientable, conseguir que la totalidad del líquido excretado alcance sin incidentes la zona prevista de recepción (sea esta, taza, urinario, agujero en el suelo o matorral) es, en buena parte, resultado de la decisión y acción del miccionante. Aunque existen algunos factores de distorsión. En etapas vitales de generosidad hormonal, la simple extracción del pene desde su posición de reposo puede provocar un extraño que lo convierta en difícilmente dominable. En estos casos, si no se coordina correctamente la apertura de la válvula (llamada esfínter) con el aspecto puramente mecánico de orientación del pene, se puede provocar un estropicio en forma de tormenta dorada racheada o incluso, si las proporciones fueran desmesuradas, algún tipo de contusión craneal de gravedad variable.

Por otra parte, normalmente en edades más avanzadas, el aspecto retraído y mustio (lánguido, marchito) del pene en reposo puede provocar enojosos incidentes, como la micción sobre los propios zapatos (si la presión no es muy elevada), o la propulsión del chorro en direcciones imprevisibles, al carecer de un eje de empuje claramente definido. O también se pueden producir fenómenos de dispersión de fluidos (efecto lluvia) de consecuencias humectantes del entorno, siempre enojosas.

Las mujeres nos acusan frecuentemente de que no nos esforzamos en apuntar el chorrito, pero estoy seguro de que ignoran las extremas dificultades a las que nos enfrentamos habitualmente, por lo que les dispensaré por tan despectivo comentario. Por otra parte, resulta prácticamente imposible sacudir la canalización lo suficiente (antes de recogerla de nuevo en su refugio del interior de los gayumbos) para evitar  que la última gota acabe creando una mancha línea óxido en algún lugar de la parte delantera de los gayumbos. La sabiduría popular también tiene un refrán para ilustrar este hecho de la vida cotidiana: aunque le des con un martillo, la última gota al calzoncillo.

A diferencia de otras prendas de vestir, las posibilidades que ofrecen los gayumbos a los diseñadores y modistos son limitadas. Ello se verifica en el hecho de que la horquilla de precios para los gayumbos adquiribles comercialmente es más limitada que para otras prendas. Si tomamos, por ejemplo, una chaqueta o una cazadora, podremos tener una gama de precios prácticamente de 1 a 100. Mientras que por 20-30 euros podríamos conseguir una chaqueta línea básica de mercadillo (de marca indistinguible, de calidad nula, de torpe diseño y descuidada costura), podríamos llegar a gastar hasta 100 veces más por una chaqueta de marca prestigiosa, exclusivo diseño, excelente tejido y cuidada factura. Y no digamos si se trata de prendas confeccionadas a medida (por cierto, ignoro si existe un servicio de confección a medida de gayumbos; intuyo que sí). Para los gayumbos, un precio básico estaría en los 2-3 euros (por debajo de eso, sólo se consigue pañal, que no gayumbo), mientras que los productos más cuidados, de marcas prestigiosas y algodones seleccionados podrían tener un precio digamos 10 ó 20 veces superior, solamente.

Hemos considerado hasta ahora sólo el 50% del uso práctico de los gayumbos, lo que llamaríamos línea óxido. Nos queda por hablar de la línea marrón.

La morfología de la zona peri-rectal varía enormemente entre individuos de la misma especie y género, incluso en el mismo individuo con el paso de los años (por acumulación de grasas u otros factores concomitantes).

Hay hombres de nalga exigua, que conforman una disposición peri-rectal al estilo del estuario de los ríos, habilitando un camino fecal externo de muy escaso recorrido. Por el contrario, hay hombres de nalga generosa, cuya zona peri-rectal se asemeja más bien al delta de los ríos, con un camino fecal externo de largo recorrido y múltiples zonas inundables intermedias. Los deltas de los ríos (del Ebro, del Ródano, del Nilo,...) constituyen ecosistemas de gran valor medioambiental, dando origen a zonas pantanosas (marismas, aiguamolls,...) de elevada calidad paisajística y para la fauna y flora. Pero la formación en delta de la zona peri-rectal es, por el contrario, un incordio, al complicar enormemente las tareas de mantenimiento del área, especialmente su limpieza tras una sesión excretora.

Por otra parte, la textura de la materia fecal de un hombre sano puede variar enormemente por factores externos, especialmente por lo que se haya comido y/o bebido en las últimas horas. Variaciones que afectan al color, a su consistencia y a su apariencia, y que alteran muy sensiblemente su capacidad de embarrar.

Por todo ello, incluso sin la connivencia de enojosos incidentes (como apretones sobrevenidos de liberación espontánea), resulta muy complicado, especialmente para las configuraciones en delta, evitar que algún palomino de línea marrón (lo que se llama sonoramente en catalán, llapet)aparezca en la parte vagamente trasera de los gayumbos tras una jornada completa de uso. En este hecho también influye la capacidad de estanqueidad que tenga el esfínter anal de cada cual, así como la textura y consistencia imperantes de la materia fecal.

Los gayumbos, pues, están sometidos a un estrés en forma de manchas (líneas óxido y marrón) habitualmente muy superior al de otras prendas. Para una camisa, por ejemplo, la máxima amenaza de manchas en su uso habitual proviene del sudor o de la torpeza comiendo y/o bebiendo, ambas causas controlables casi siempre. Muy frecuentemente, una camisa puede conservar su apariencia de total limpieza incluso después de una jornada completa de uso (aunque una mancha de salsa de espaguetis en modo hisopo es muy llamativa), lo que resulta absolutamente imposible en el caso de los gayumbos. En compensación a su mayor riesgo, las manchas de los gayumbos mantienen una total discreción, salvo necesidades puntuales de exposición o exhibición pública, o de que se produzcan efectos de desbordamiento hacia las prendas exteriores.
Gayumbos modelo Boxer
(Fuente: ropainteriorycalcetines)

Al igual que para los calcetines (como ya ilustré en otra ocasión), para los gayumbos acostumbra a haber en el dormitorio un cajón dedicado en una cómoda, un chifonier o el propio armario. Sin embargo, la operación de limpieza de los gayumbos (partiendo del uso de una lavadora moderna) es mucho menos engorrosa que para los calcetines. Una vez secos, un plegado muy simple los lleva en volandas hacia su cajón. Salvo que un diseño más sofisticado haga obligatoria una sesión de planchado previa al plegado. Pero hay una diferencia sustancial respecto a los calcetines. El tamaño de los pies, una vez alcanzada la edad adulta, ya no varía de forma significativa, por lo que la totalidad de los calcetines que hay en su cajón pueden utilizarse cualquier día. Por el contrario, es muy habitual que se produzcan variaciones importantes de tamaño en la zona que concierne a los gayumbos, bien por la propensión natural a la acumulación de grasas, bien por la aplicación férrea de dietas draconianas (o enfermedad, o largas estancias hospitalarias, o retiros espirituales hipocalóricos). Es por ello que, en el cajón de los gayumbos, acostumbra a haber un sustrato, hacia el fondo, de prendas que no son utilizables en las condiciones de peso y volumen actuales; pero que nos resistimos a tirar, confiando en que pueda producirse en el futuro próximo una reversión de las circunstancias que los haga útiles de nuevo.

Un parecido que sí existe entre los gayumbos y los calcetines es la escasa granularidad de su sistema de tallas. Como el tejido utilizado en la confección de gayumbos tiene habitualmente una cierta elasticidad (e incluye una zona directamente elástica para su ajuste a la cintura), el abanico de tamaños se limita a tres tallas principales (S, M, L, por Small, Medium, Large) más las enojosas extensiones hacia arriba (XL, XXL, XXXL) o las ya directamente oprobiosas EG o XG (por extra-grande).

A los que tenemos una cierta edad, nuestras madres nos educaron con los slips Ocean (llamados braslip en la época), blancos y con abertura frontal (al menos, ese fue mi caso). Sólo en la edad adulta, hemos descubierto otras alternativas. Las grandes marcas de la moda textil (bajo la denominación de underwear - lo que se lleva debajo, en román paladino, ropa interior) se han apropiado de esta prenda, y han intentado añadirle valor y seguro que le han añadido precio. Resulta sorprendente ver las hileras de góndolas con gayumbos de todos los tipos, diseños, motivos, colores, marcas y precios, que pueden verse en la sección de Caballeros de los grandes almacenes. Tras diversos ejercicios de prueba y error, supongo que todos los hombres han llegado a la conclusión (o alguien la ha tomado por ellos) de cuáles son los que le resultan más adecuados, más cómodos o más vistosos (sobre todo si otr@ tomó la decisión), y la operación de compra tiene como vector de lanzamiento la reposición de material deteriorado, más que la de ampliar el fondo de armario. Supongo que muchos hemos tenido que convivir alguna vez con la amargura de descubrir que, a pesar de calzarnos unos Calvin Klein de bastantes euros, no aumentó en nada la proporción de ocasiones en que se nos planteara la necesidad de su exhibición pública (o al menos, compartida).

En resumen, pues, los gayumbos son prendas modestas, a las que muy raramente trasciende el glamour, pero que tienen una misión decisiva en el control de las condiciones adversas que pueden influir negativamente en la convivencia humana. Su ciclo de vida incluye el estreno, un número normalmente elevado de bucles uso-lavado-(planchado)-plegado y su descarte final, habitualmente debido a tamaño (ya) inadecuado, a suciedad pertinaz o a pérdida de la necesaria elasticidad para mantenerlo fijado al cuerpo en condiciones decorosas (en otras palabras, cuando ya se corre el riesgo de que pudieran desprenderse hasta los tobillos en momento no deseado).

Antes de finalizar, una conclusión positiva para las chicas que hayan llegado en su lectura hasta aquí. Si descubrís que vuestro ligue ocasional calza unos antiestéticos gayumbos, pensad que seguramente serán muy cómodos y alegraos, porque habréis dado con un hombre fiel (o al menos, muy poco promiscuo) por convicción (bueno, y por falta de oportunidades).

Durante el tiempo que he empleado en escribir este artículo, he tenido que acceder a los gayumbos de turno en dos ocasiones, una para línea óxido y otra para línea marrón.

JMBA

martes, 13 de noviembre de 2012

Catalunya en su laberinto/encrucijada

Supongo que la pregunta más fácil de responder sobre este tema sería algo así: ¿Por qué ahora?. La respuesta tendría que ver con ese conocido refrán del castellano clásico: Al perro flaco, todo se le vuelven pulgas.
Artur Mas, Mesías de una Tierra Prometida y candidato
a mártir del soberanismo catalán.
(Fuente: lavozlibre)

En algunas regiones de España existen ciertas fuerzas centrífugas que son habitualmente minoritarias. Están formadas por nacionalistas políticos, por nostálgicos irredentos, por los que han sucumbido a ensoñaciones enfermizas y por codiciosos (políticos) de toda laya. Estas fuerzas se mantienen latentes, se manifiestan en las urnas cuando toca o en la calle cuando hay ocasión, mas raramente alcanzan el mainstream de la sociedad, el pensamiento preponderante.

Pero hay algunas excepciones. Estamos asistiendo al hecho reseñable de que Artur Mas, Molt Honorable President de la Generalitat de Catalunya, se ha echado al monte. El destilado de su mensaje político es que la vida de los catalanes mejoraría si Catalunya fuera un Estado (lo de independiente a veces se le cae del discurso), en lugar de ser solamente una Comunidad Autónoma del Estado español. Este es el único tipo de mensaje nacionalista (centrífugo) que puede llegar a una mayoría suficiente de la población. El principio del enemigo exterior.

¿Por qué ahora?. Creo que hay tres motivos básicos para ello. Uno es que el proyecto de España como país, como nación, como Estado o como lo que carallo sea o quiera ser, es particularmente deprimente en estos últimos años. Creíamos que éramos ricos y ya formábamos parte de la élite mundial y la realidad nos ha devuelto a la triste constatación de que somos unos mindundis en los engranajes del mundo (del mundo que cuenta, se entiende). Corren malos tiempos para sentirse orgulloso de ser español. ¿Nacionalidad?: español, con perdón.

Otro motivo es que el Govern de CiU ha llevado adelante en estos dos años que lleva ejerciendo, los recortes más salvajes en los servicios básicos que más aprecian los ciudadanos (Sanidad, Educación). Y la única catarsis que se le ha ocurrido a Mas (y su entorno) para evitar que muchos ciudadanos le odien casi más de lo que odian al Gobierno de España del PP, es la invocación del soberanismo y de la independencia, entendida como la intención definida y decidida de desmarcarse del proyecto de futuro del PP para España (suponiendo, por cierto, que tengan uno)..

El tercer motivo es que ahora quien gobierna en España es el Partido Popular, y resulta tan, pero tan fácil, visualizarle como un enemigo de las clases medias y de los ciudadanos de a pie, que demonizarle no cuesta (casi) ningún esfuerzo. Sin embargo conviene no olvidar que el sustrato social de CiU y el del PP son básicamente el mismo. En otras palabras, ambas fuerzas defienden a los mismos, que casi con seguridad no somos ni tú ni yo, mi querido lector.

El resto es ya pura táctica política.

A ese Mas erigido en Mesías de una Tierra Prometida (en términos coloquiales catalanes le llamaríamos un sumiatruites - literalmente, un sueña-tortillas -) se le opone un Rajoy pequeñito, absolutamente desprestigiado, que parece (o no) ser solamente obediente a las indicaciones que le llegan desde los poderes reales o fácticos (la Banca, la Unión Europea, la Comisión, el FMI, la troika, el BCE, Alemania, Angela Merkel,...) y al que técnicamente llamaríamos un cagadubtes (literalmente, caga-dudas). Un cóctel ciertamente explosivo el de sumiatruites frente a cagadubtes.

A partir de ahí, ya todos mienten. Los que aportan pretendidos argumentos a favor o en contra, los que se esfuerzan en demostrar que una Catalunya independiente sería una ruina, lo mismo que los que intentan demostrar que sería un nuevo Edén; los que invocan la sagrada Unidad de España; los que refuerzan su opinión con argumentos históricos o historicistas, tanto a favor como en contra; los que invocan el imperio de la ley, ignorando que la ley emana de la soberanía popular. Y todos mienten porque el proceso de independencia de una región no está contemplado en ninguna ley ni en ningún reglamento (español o de ámbito europeo), y debería, por lo tanto, construirse haciéndolo, fruto de una serie de negociaciones que solamente tendrían sentido si se demostrara de forma fehaciente que una mayoría cualificada de la población de Catalunya realmente lo desea. Asumiendo, por supuesto, que una declaración unilateral de independencia no se le ocurriría plantearla a ningún político con voluntad de seguir dedicándose a ello.

Cada cual puede tener su propia opinión sobre ese proceso de independencia. Habrá quienes opinen que sería bueno para los catalanes y quizá negativo para el resto del Estado; los que crean que sería malo para los catalanes y también malo para el resto; los que intuyan que sería beneficioso para todos; o incluso los que se teman que sería un anticipo del fin del mundo.

Pero los políticos que gobiernan tienen la obligación de hacerlo al servicio de todos los ciudadanos, al margen de cuáles sean sus opiniones personales.

Es por ello que me gustaría ver a un Rajoy con agallas (él que acusa a Mas, con cierta razón, de no tenerlas para enfrentarse a la crisis), que iniciara una negociación para definir al detalle el ámbito y el contenido de un referéndum entre la población de Catalunya, a partir del cual se pudiera determinar sin error que la mayoría es efectivamente partidaria de iniciar un proceso de secesión, con todo lo que eso podría suponer. La pregunta o preguntas que habría que formular en un referéndum de ese tipo deberían ser objeto de una profunda negociación, y habría que acordar en qué sentido sería vinculante uno u otro resultado, para todos.

Pero en lugar de eso, que podría ser un proceso limpio que desarmaría por completo las burbujas catárticas, en dos semanas se van a producir unas elecciones autonómicas en Catalunya, donde es más que probable que CiU alcance la mayoría absoluta. Y Mas entenderá ese resultado como un plebiscito de sus posiciones, y a partir de entonces ya tendrá excusas suficientes para justificar ante su electorado que todo lo malo que, inevitablemente, les seguirá llegando, será producto de la cerrilidad de ese enemigo público de Catalunya que es el Gobierno del PP (y hasta el Rey, si vamos a eso, que tiene el mismo derecho que todos a tener su propia opinión personal, pero no tiene ningún derecho a sentar cátedra; su obligación es defender la soberanía popular, de donde emana todo lo demás) y no el resultado de una acción de gobierno de CiU que ningunea a las clases medias y a los ciudadanos de a pie, y beneficia a los que son de su clase o casta.
Pere Navarro, alcalde de Terrassa y candidato del PSC
a la Generalitat.
(Fuente: catalunyapress)

Mientras se tira de las riendas, todos pueden suponer, si así lo desean, que el galope de ese caballo debe ser muy elegante, pero nadie lo sabe con certeza. Sólo soltando (un poco) las riendas, se puede exponer a la atención pública la realidad de su trote afectado y de su galope cansino.

Bajo ningún concepto debería Rajoy elevar a Artur Mas a la categoría de mártir del nacionalismo catalán. Porque el martirologio es la máxima aspiración de cualquier nacionalista y es la última emoción mayor que resta antes del desastre.

Y todos los ciudadanos de Catalunya deberían ser conscientes de que estas Elecciones son tramposas, que tienen una dimensión de plebiscito de un cierto órdago de Mas, y que es indispensable que cada ciudadano reflexione y vote en las urnas si lo refrenda o no. Aunque para nada es así, algunos interpretarán el resultado de estas elecciones como si se tratara de un referéndum por la independencia de Catalunya. Los analistas de oficio no cesarán de sumar los escaños de las fuerzas (presuntamente) más proclives al independentismo y las más españolistas, y proclamarán una relación de fuerzas en base al resultado de estas próximas elecciones.

Hubiera sido mucho más limpio e ilustrativo que la primera votación popular en Catalunya fuera un referéndum consensuado entre Mas y Rajoy sobre el tema del soberanismo y de la independencia, en el que se formulara la o las preguntas correctas y a la que los ciudadanos pudieran responder sin vicarios intermedios.

Todavía nos tocará ver a Artur Mas hacer innumerables piruetas. Mas, que es un político listo (no estoy seguro si también inteligente) sabe bien que sólo apuntando al corazón se puede alcanzar la cabeza. Y también sabe, aunque no creo que se lo confiese ni a su almohada, que su objetivo realista último es conseguir administrar más dinero (un mayor presupuesto), con el que poder mangonear (distribuir) más a gusto de sus amigos. Mas sabe que la sola mención de la independencia ya supone tocar a rebato en muchos medios (a favor y en contra, por supuesto), y que, para muchos, cualquier cesión posterior parecerá un mal menor. A eso los médicos le llaman anestesiar, y los sociólogos narcotizar. 

Yo soy un catalán empadronado en Madrid, por lo que no puedo votar en Catalunya. Pero, si pudiera hacerlo, el 25 de Noviembre muy probablemente acabaría votando, por ejemplo, al PSC. Eso sí, tapándome la nariz y los ojos, porque su candidato (Pere Navarro, alcalde de Terrassa) carece de carisma personal y de visibilidad mediática, y el discurso del partido es errático y a menudo confuso; pero, por lo menos, han dicho con claridad que, en un eventual referéndum por la independencia, votarían que no. Probablemente les votaría aunque sólo fuera para evitar que mi abstención se entendiera como que no me importa lo que los políticos hagan de Catalunya, y para poner de manifiesto que la independencia no es mi opción.

Mariano, ya es hora de tomar una cierta altura de estadista y agarrar a este toro por los cuernos. Tratar de ignorarlo no lo va a anular sino que, acaso, lo hará mucho más fuerte y grande de lo que es en realidad. 

JMBA

martes, 6 de noviembre de 2012

La Noche les Confunde

Un personajillo del colorín nacional, ese cubano llamado Dinio, que desembarcó en España como amante de una folklórica y que evolucionó hasta convertirse en actor de cine porno, acuñó, seguramente sin saberlo, una de las frases con mayor contenido intelectual de los últimos tiempos: la noche me confunde.
La macrofiesta de Halloween, en el Madrid Arena.
(Fuente: estrelladigital)

Dinio lo decía en el mismo sentido que la frase tradicional y popular de en la oscuridad, todos los gatos son pardos. Lo decía para justificar que sus designios y certezas durante el día se volatilizaban durante la noche. Que de día se prometía ser fiel a la folklórica, y de noche se olvidaba.

El pasado jueves, festividad de Todos los Santos, desayunábamos con la noticia y las imágenes de que varias chicas (en un principio tres, pero una de las heridas graves falleció al día siguiente) habían muerto en la avalancha producida por motivos en principio desconocidos, en una macrofiesta de Halloween que se celebraba en el espacio municipal llamado Madrid Arena.

El solo hecho de que algunas jóvenes, en la flor de sus vidas, paguen con su muerte una cierta idea de la diversión nocturna ya resulta estremecedora. En un principio, se hablaba de accidente mortal. Pero todavía nos quedaba asistir a la parte más macabra y truculenta de esta historia, protagonizada por todos los que, de una u otra forma, se benefician de este concepto multitudinario y gregario de la diversión nocturna.

Madrid Arena es un pabellón multiusos, propiedad del Ayuntamiento de Madrid, situado en plena Casa de Campo. Se puede utilizar para toda clase de eventos masivos, sean espectáculos deportivos, congresos de diversa índole, presentaciones multitudinarias, mítines políticos, macrofiestas, o muchas otras variantes. Claro que nos hemos enterado, a posteriori como es habitual, de que carece de licencia de funcionamiento. Que parece que no resulta obligatoria al ser de titularidad municipal (¿cóóómo?). Hemos sabido que, siendo alcalde Ruiz Gallardón, se inició la tramitación de una licencia de funcionamiento, con la idea de privatizar el pabellón (venderlo a alguna empresa privada). Las dificultades para la obtención de dicha licencia parece que llevaron al traste esta iniciativa, y se abandonó el proyecto.

En este país de asalariados y funcionarios (bueno, y en estos tiempos, también de parados) ser empresario no es precisamente una buena fórmula para conseguir la popularidad. Pero ser empresario de la noche tiene una gama de contenidos oscuros (supuestos, sugeridos, imaginados, susurrados,...) que raya en la peste social.

Para organizar una macrofiesta con motivo de Halloween (esa fiesta anglosajona en torno a la imaginería funeraria y los zombies, importada aquí con gran éxito popular) el Ayuntamiento de Madrid alquiló el pabellón Madrid Arena a un empresario de la noche (la empresa Divertt, S.L.). Su cabeza visible es Miguel Ángel Flores, al que alguna prensa llama sin rubor magnate de la noche madrileña.

A mí nunca me han gustado las aglomeraciones. No es que me produzcan ansiedad, pero me generan una sensación de incomodidad, tanto física como intelectual. Me parece inverosímil el hecho de compartir la misma diversión con decenas de miles de (im)perfectos desconocidos (mi sentido gregario es extremadamente limitado); me produce desazón no tener claro el placer (o el daño) que acabaré obteniendo de esa copa de dudoso origen; y los miles (o millones) de vatios de sonido provocan que mi diafragma entre en resonancia, y siga vibrando enloquecido incluso muchos minutos después de abandonar el recinto. Es por ello que, ni incluso cuando era mucho más joven de lo que soy hoy, nunca he frecuentado espectáculos masivos.

Pero parece que buena parte de la juventud actual sí obtiene placer de estas aglomeraciones, porque las macrofiestas (con decenas de miles de asistentes) se reproducen por doquier. Los botellones callejeros masivos ya forman parte del paisaje urbano en muchas ciudades, y cada vez que se acerca alguna celebración señalada se organizan macrofiestas en espacios públicos de diverso pelaje.

Conocidos los luctuosos hechos de la madrugada del jueves pasado, un portavoz del Ayuntamiento de Madrid se apresuró a proclamar a los cuatro vientos que, oficialmente, la macrofiesta de Halloween en el Madrid Arena tenía todos los papeles en regla. De acuerdo a ello, pues, la muerte de las cuatro chicas fue provocada por un fatal accidente.

Sin embargo, hemos ido conociendo diversos detalles que desmienten esta voluntariosa intervención de Miguel Ángel Villanueva, vicealcalde de Madrid. Quien, por cierto y presuntamente, tendría algo más que complicidad y compañerismo con el empresario de la noche M.A. Flores.

La primera polémica se presentó respecto al número de asistentes. En la configuración de macrofiesta, parece que el aforo de Madrid Arena no debería superar las 10.600 personas. La empresa comunicó que había vendido oficialmente a través de su web la cantidad de 9.650 entradas. Pero la celebración de la macrofiesta no se comunicó a la SGAE, por lo que esta no podrá verificar este extremo. Muchos de los asistentes han declarado a la Policía que la sensación era de que allí dentro hubiera mucha más gente. Se han recogido testimonios de jóvenes a quienes no se les devolvió la entrada tras acceder al recinto (habitualmente se inutiliza la entrada de alguna forma -para que no se pueda utilizar varias veces-) lo que sugiere que pudiera haber un canal secundario de venta adicional de entradas (que algunas entradas se vendieran varias veces). Además, se habla de un número de hasta 9.000 entradas más que se habrían vendido (a comisión de tres euros por entrada) por diversos relaciones públicas expertos en la noche madrileña y relacionados con la empresa organizadora.

Todo apunta a que el número real de asistentes podría estar cercano a las 20.000 personas. Lo que constituiría no solamente un atentado a la seguridad sino también un fraude fiscal y una estafa económica.

Por su parte, la beatera e ínclita alcaldesa de Madrid, Ana Botella, contribuyó a la ceremonia de la confusión con declaraciones repletas de esa ingenuidad letal a la que tan acostumbrados nos tiene. Prometió que el Madrid Arena nunca más se volverá a alquilar para eventos de este tipo mientras sea de titularidad municipal (¿por qué, si todo estaba en regla y lo sucedido no es más que un fatal accidente?¿es que piensa en venderlo mañana?). Manifestó su sorpresa (¡¡¡???) de que en una fiesta nocturna con decenas de miles de jóvenes circule el alcohol con libertad y otras drogas con bastante fluidez. Y, para colmo, se vistió de luto riguroso en su siguiente aparición pública para dar el pésame a las familias de las fallecidas.
Aglomeraciones en los pasillos y vomitorios.
(Fuente: que)

La noche no es un entorno que a los adultos nos parezca aconsejable para nuestr@s hij@s o para los jóvenes en general, pero no nos queda más remedio que transigir, ante el empuje de la juventud y lo atractivo de la oferta que los empresarios de la noche ofrecen regularmente. Nuestra obligación es definir unas reglas del juego y obligar a que se cumplan, para conseguir que sea lo más difícil posible que se produzcan esos fatales accidentes, y tratar de inculcar en los jóvenes que tengamos cerca la necesaria responsabilidad para intentar evitar que la noche les atropelle. Pero nunca hemos conocido la respuesta a esta ingenua pregunta: si todos mis amig@s van a ir, ¿por qué yo no?.

Personalmente mantengo una relación muy amigable con el alcohol. Me gusta tomar un poco de buen vino con las comidas, y una copita agradable antes o después de la cena. Accidentalmente, en alguna ocasión, empujado por las circunstancias, puede sobrevenir la borrachera (alguna he tenido que vivir en mi pasado). Pero no consigo entender que la borrachera pueda ser el objetivo de la noche.

La macrofiesta de Halloween en el Madrid Arena exigía ser mayor de edad (más de 18 años) para poder acceder al recinto. Pero esto parece que no se cumplió tampoco; de hecho, una de las chicas fallecidas tenía sólo 17 años. Si se colaron cuatro o cuatro mil menores será el sumario que se está instruyendo en la actualidad el que deba dilucidarlo. Los obligatorios controles de entrada parece ser que nunca existieron realmente, o que se desmantelaron con prontitud. La organización de la fiesta, pues, se manifestó incapaz de garantizar que sólo pudieran acceder al recinto los poseedores de una entrada legal (y oficial); de que no pudieran acceder menores de edad; de que nadie pudiera acceder portando objetos potencialmente peligrosos (desde navajas a bengalas, como la que parece que fue la causa inmediata de la mortal avalancha). Los organizadores renunciaron a las obligaciones que les impone la sociedad, y sucumbieron al beneficio económico de cuanta más gente mejor, cuantos más asistentes más copas se sirven y más caja se obtiene. Y, más allá de los resultados oficiales, en dinero negro.

El Ayuntamiento de Madrid, como garante de que se cumpla la ley, también ha fallado. Ciertas connivencias parecen indicar la existencia de corruptelas diversas o intereses bastardos, incompatibles con su alta misión.

Y ya el colmo es que algunas manifestaciones públicas de las autoridades, como las del Fiscal General del Estado, Torres Dulce, parecen sugerir que los culpables de esta catástrofe son los propios jóvenes o los padres consentidores. De ninguna forma podemos dejar pasar eso. Los jóvenes tienen derecho a divertirse de la forma que les parezca más conveniente, y tienen derecho a exigir a la sociedad que les proporcionen las razonables condiciones de seguridad para hacerlo. Y los padres son los sufridores en casa. Muchos pasaron horas de agonía esa madrugada, hasta que consiguieron contactar con sus hij@s.

Todas las reglas deben ser las correctas, y hay que cumplirlas todas. Los culpables de estas muertes son todos los que se saltaron las reglas más elementales, los corruptos, los codiciosos. Cuatro chicas murieron en Madrid este jueves víctimas de la desidia de las autoridades (cuando no de su corrupción) y de la codicia de los organizadores, que no repararon en admitir a muchos más asistentes de los que legal (y físicamente) cabían en el Madrid Arena, aunque fueran menores de edad.

En resumen, los fatales hechos que provocaron la muerte por asfixia de cuatro chicas jóvenes, han iluminado el escenario de la noche madrileña de todos los días (especialmente de todos los fines de semana): beneficio económico por encima de cualquier otra consideración; fraude fiscal masivo; corrupción de los poderes públicos, que abdican de sus responsabilidades y obligaciones; total desprecio por la protección a los menores; tráfico incontrolado de todo tipo de sustancias estupefacientes, con total opacidad tanto económica como sanitaria.

Los buitres de la noche campan a sus anchas, ante la mirada acuosa y extraviada de unos poderes públicos incapaces de entender el mundo que les rodea y que, incapaces de domarlo o cambiarlo, sucumben al canto de sirenas del beneficio económico inmediato. En esas manos estamos y a esas manos confiamos a nuestr@s hij@s un fin de semana tras otro.

No debemos olvidar que lo mismo sucede cualquier otra noche. Sólo que, si no ocurre algo dramático, ni nos enteramos ni le damos importancia.

Parecen pensar que nunca pasa nada. La noche les confunde. Pero cuatro chicas muertas en la madrugada de Todos los Santos demuestran que eso es, simplemente, mentira.

JMBA